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[es] (orig)

Discurso de contestación al de ingreso del Excmo. Sr. D. Manuel Ferrand Bonilla

Author: González-Meneses y Meléndez, Antonio
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 1980
Source: https://idus.us.es/bitstreams/c54c24c8-0979-4061-b280-8370a46045f2/download
DISCURSO
DE
CONTESTACION AL
DE
INGRESO
DEL EXCMO.
SR
. D. MANUEL
FERRAND
BONILLA
EN
LA
REAL ACADEMIA SEVILLANA
DE
BUENAS LETRAS
POR
EL
EXCMO.
SR
. DR. D. ANTONIO GONZALEZ-
MENESES
Y MELENDEZ, CENSOR
DE
LA
MISMA
Excelen ísimo
Seño
Di ec o
.
Excelen ísimos
Seño es
Académicos.
Acabamos de
oí
un
delicioso
di
scu so
po
el cual Manuel
Fe and
ha
mos ado
las
b illan es
cualidades
que lo
ado nan:
la
c eación, casi
pod ía
deci se ex nihilo y
la
pe ección o -
mal
a
que
nos
iene
acos umb ados.
Lo
que
Juan
Ramón
Ji-
ménez
llamó
«el hallazgo y el acen o;
es
o
es, lo
pe
so
nal»,
que
conside aba
esenciales
en
poesía
y
que
yo ex apolo a
la
li
e
a u a
en e a,
al
a e
de
esc ibi .
Y
aho a
debo
yo
con es a
a es e
discu so
en
nomb e
de
la
Academia,
pa a
que
se
pe eccione
-lo
que
en
la ín
quie e
deci
que
se
compl
e
e-
la
ce emonia
del
Ing e
so.
Con ieso
que
el enca go de
ha
ce lo
que
me
hizo el
se
ño
Di ec o
lo
he
ecibido
con
una
eno me
aleg ía. Y
no
po que
c ea
que
lo
ha é
mejo
que
o os,
sino
po que
con
ello
se
cumple
una
p omesa,
o
mejo
p o ecía
que
hice a Manu
el
Fe-
and
en
1967,
en
el
momen o
en
que
e a
yo
el elec o y él
me
en e is aba
pa a
la
p ensa
.
En once
s
-y
si
hace
an o
iem-
po
no
es sólo
culpa
de
la
Academia-
yo le
dije
que
él me ecía
más
que
yo
se
Académico,
que
lo
se ía
y me o ecí a co
n e
s-
a le
.
Y
oda ía
debo
con esa
que
aquella
en e is a
me
alió
en
los
p ime os
minu os
de
mi
p ime a
asis encia
a la Aca-
demia
una
ep imenda
de
nues o
inol idable,
que ido
e ine a-
36
ANTONIO GONZ, LEZ-MENESES Y MELÉNDEZ
ble Di ec o , don
José
Sebas ián
y
Banda án,
adminis ada
en e
ceños ucidos de los académicos de
más
edad
y ecibi-
da
po
mí,
emblo oso,
con
el
ademán
y el
sen imien o
de
un
colegial
de
p ime as
le as
cogido
en
una
a esu a
po
su
maes o.
E a
que
yo
había
dicho
que
la
Academia
debía e-
moza se,
inco po a
a
esc i o es
jó enes a
su
nómina
y
ab i -
se
a
la
ciudad
cuyo
nomb e
os en aba
en
su
í ulo.
Y
la
e -
dad
e a
que
yo
había
sido
indisc e o,
desag adecido
y poco
e az.
Pe o
ambi
én e
a
e dad
que
Fe and
no
e a
académico.
Y
aho a
lo es.
Y lo es
po
de echo p opio. Y lo de
bió
habe
sido
po
he encia.
Po que,
pa a
qu
e
aho a
cons e
pa a
el
u u o
y
aquí
pa a
el
es o
del
mundo
la
azón
que
la
Academia
ha
enido
pa a
llama
a
su
elenco a
Fe and,
he
c eído
que
debo empe-
za
hablando
de
sus
an epasados,
de
los F
e
and
que
han
i-
ido y
abajado
y
c eado
en
Se illa.
Y el
p ime o
de
quien
debo
-o
c eo
que
debo-
habla
es de
Son
Excelence
M
.
Jules
Fe and
o, a
la
española,
don
Julio
Fe and
y Couchoud, el ingenie o
ancés
que
ajo
a
Se illa
su
abajo
ecundo,
su
ecunda
inquie ud
en
muchos
aspec os
de
la
sabidu ía
y
su
ecundísima
semilla
en
hijos,
nie os,
biznie os y
a a ani
e os: cinco gen
e acio
ne
s de
es a
a-
milia
b illan e,
en añablemen e
es
pa
ñola,
ancesa
de o igen,
se
illana
po
su
desa ollo
y
su
ac i idad.
Sie
mp
e me
in
e esó
la
pe sona
de
don
Julio
Fe and
p
o
-
que
sabía
que
e a
amigo y
compañe o
de
p o esión
de
mi
abu
elo, el
in
genie o An onio González y
Ga cía
de
Me
ne
ses
(que
ue
elec
o
de
es a
Academia).
Po qu
e
sabía
qu
e és e ha-
bía
lu
c
hado
iol
en a
men e
pa a
de ende
al
hijo
de
don
Julio,
el
jo
en
médico
Ca los Fe
and
y a Manuel
Espejo,
a quienes
que ían
despo
see
de
sus ca gos
en
la
Bene icenc
ia
Municipal
o os
concejales -
Lupiáñ
ez,
Lemu
s Malo de
Molina-
en
el
bo ascoso
Ayun amien o
de
1898.
Don Julio Fe
and
había
nacido
en Niza,
com
o los cla e-
les se illanos. Y
es
udió
en
G enoble. Y ino a Se illa a
aza
y
cons ui
el
e oca il
de
Se
illa a Málaga y
G anada
(o o
pa al
elismo
con
mi
abu
elo,
que
azó
el
e oca il
de Se illa
a
la
s Minas del Cas illo
de
las
Gua das,
de
cuya
mina
Admi
a-
DISCURSO
DE
CONTESTACIÓN
37
ble
e a
Di ec o )
. Don Julio
e a
un
ma a illoso
y uni e sal
alen o. Coleccionó an igüedades,
qu
e
si ie on
de
base
pa a
el Museo A queológico
(en
el
que
hay
piezas
p oceden es de
Cue a
de
la
Mo a,
donada
s
po
mi
abuelo).
Reunió miles de
lib os,
qu
e
con ibuye on
a
la
iniciación
de
la Biblio eca del
A eneo. Como los lib os
no
le
cabían
en
su
casa, los enía e-
pa idos
en
los
más
ex años
lug
a es
como
en
las es aciones
del
e oca il.
E a
a eneís a
desde
el 19
de
agos o de
1889
(mi
abuelo
ue
de
los undado es).
P o egió
a An onio
Su
sillo
y a
Coullau
Vale a
.
Es enó
en
Se illa
piezas
cómicas de am-
bien e
andaluz. Y se casó dos eces. Y
u
o
muchos hijos.
Al-
gunos,
de
nomb e
ex
año:
Sce ola,
Iyabel
, Flo ismundo. Uno
de
és os, Diógenes, ue
esc i o
y
e a
an
popula
en
España
que
un
g upo
de li e a os
mad ileños
en
ió
en
dos ocasiones
-una
en
p osa
y
o a
en
e sos-
ca as
li
e a ias
a
don
Julio
pa a
que
dej
a a
a Diógenes
ma cha
a
la
capi al
,
dond
e al pa-
ece
no
podían
i i sin él.
Eso
e a
en
1905. Vein icinco
año
s
después, Diógenes
mu ió
en
Méjico.
Una
ama
del
onco
de es e
don
Julio
es
la
de
los mé-
dicos
don
Ca los
Fe and
López y
don
Ca los
Fe and
Gil.
Ambos
han
sido
ángeles g
ua dianes
de
la
salud
de
la
gen e
se illana,
al
en
e de
la
Sanidad.
Vi e el
segundo
en
esa
apa-
s
ionan
e
a ea
y a
ambos
me
ha
unido
una
en añable
amis-
ad. Como a C is ina,
su
he mana
,
que
es
la
esposa del que
ha
enido
muchos
años
la
misma
emp esa
en
Mad id, el doc-
o
Fe nández
Tu égano.
Y,
inalmen e,
un
hijo
de
don Julio,
don
Manuel
Fe and
Rod íguez, el
meno
de ellos,
cuya
ida
ejempla ,
su
ca
iño
a Se illa,
su
a ición a los lib os,
su
ole ancia
,
su
alen o, su
homb ía
de
bi
en
han
sido
el
c iso
l
en
que
se
ha
copelado nues-
o Manuel
Fe and
Bonilla.
También
don
Manuel
Fe and
Ro-
d íguez
se
casó
dos
eces.
An es de d
eja
de
ocupa me
de
es os
an epasa
dos
-da
e güenza
de
ll
ama los
aíces,
po
lo ec
ien e
de
la
se ie
no -
eame icana
en
la
que
ellos
han
ap endido
la
a oz
his o ia
de
una
injus icia
no
edimida-,
an es
de
deja
de
habla
de ellos
eco da é
que
don
Julio
ue
miemb o
de
la
Sociedad
Española
de His
o ia
Na u al
en
1875,
de
la
de Geog a ía Come cial en
38
ANTONIO
GO
NZ
ÁLE
Z-MENESES Y MELÉND
BZ
1892 y
qu
e
ing
esó
en
la
O d
en de I
sa
bel
la
Ca ólica en 1896.
Fi ma
el
diploma
la
Re
ina
Regen e y se le
llama
en
él
Monsieu
Teodo o Julio Ma eo
Fe and
. Y
en
la e
dición
de
un
Cu
ad o
de H
ono
de
Se illanos
Ilu
s es
que, con
ocasión
del
nu
e
o
siglo XX,
se
ed
i ó
en
la imp
en a
de
la
ca
lle de
He nando
Colón,
11
en
1901,
se
encuen a
nues o
don
Julio
como se i-
llano y
como
ilus e.
Y
ambi
én
se
lee
su
nomb e
en e
los
anceses
que
o maban
la
Socie
dad
F
ancesa
de Bene icencia
en
1902.
Emociona
la elación de
aque
llos
se
ño es
cuyos ape-
llidos
son
aho a
an
se illanos como el
mío:
Auban -los an-
epa
sados
de los Gas
que -
, Adema, B
a au,
Bidon,
B
ioude,
Noel, Pey é, Delclos, Pe ie . Allí
es
á el
aba e
Moyennin,
que
enseñó ancés a Manuel G
o
dillo y a
sus
h
e
man
as, y a me-
dia
Se illa. Me c
ompl
ace h
abe
eco dado
a a
qu
ellos
ance
-
ses
de
p
i
ncipi
os
de siglo, cuya
descendencia
es á
ya
in ica-
da
-
aho a
la
Academia
Española
p e ie e
la
o ma
ulga
,
in incada
-
en
la
po
bla
ción
au óc ona
-q
u
ie o
deci
la
del
Repa imien o--.
¿Se
puede
ol
ida
que
doña
Ampa o
Bid
on
e a
la
mad e
se illana de Luis C
e nu
d
a?
¿Y a los La ón?
P
e o
ya
es á
bi
en
de an igi.iedades. Y
cons e
que
las
he
usado
p
a a
dos ines:
el
p im
e o,
pa a
cen
a
la pe
sona
co -
po al,
ca na
l
de
nu
es
o
académico; el seg
undo,
pa a
que
se
ea
cóm
o
pued
e alguien
de
apellido
ex an
j
e
o
se
an
español
como el
que
más.
Sob
e
es
o
ol e é al
ocupa me
de los Béc-
que .
Y
aho a
debo
habla
sob
e
el p
op
io
Manu
el
Fe and,
de
lo
que
ha
hecho
-y
lo
bien
que
lo
ha
hecho-,
de lo q
ue
si
g-
ni ica
su
ob a
y
de
lo
que
se
espe
a
de su
pe sona.
Nació Ma
nu
el
Fe and
Bonilla
en
es a
Se illa
amada
en
1925. Y
ha
hecho
an as
cosas,
ha
enido
an
as e ien es
pa a
el
lui
de
sus
ene
o
s, y
an
bien
odo,
que
se
le
pu
ede
ap
li
ca
sin
duda
el
í ulo
de
Ho
mb
e de l
as
Musas.
Hace
la
biog a ía
de
una
pe son
a i a es c
uel
y a e i-
do. P
e o
p ecisamen e
ese es el in de los
discu sos
de con-
es ación
-lo
he
dicho
aquí
o a
ez, en ocas
ión
semejan e-.
DISCURSO DE CONTESTACIÓN
39
Lo
mismo
que
el
de
ing eso concluye
esa
biog a ía
a
la
ho a
de
la
mue e
del
que
había
ing esado
an es
en
el mismo sillón.
Y como,
sea
como sea,
hay
que
hac
e
un
esquema,
po
lo
me-
nos, de
la
ida
del ecipienda io,
p ocu a é
que sea
una
his-
o ia
i a,
cambian e
y
escu idiza
en los
p ime os
años
y
i -
me
y decisi a
en
los p óximos.
Pa a
apoya
en ella
la
isión
de
Fe and
como
esc i o ,
aspec o
po
el
que
ha
sido elegido
pa a
es a
hoy
aquí
como
p o agonis a
de
es a
ies a de amis-
ad
y aleg ía.
Lo
di
é e uel o, e iginoso y, con
oda
in ención, de
una
mane a
con usa
pa a
que
sea
así: el
ondo
desdib
ujado
de
una
igu a
p óxima
y
ne a.
(El
g an
desc
ub imien o
de
la
pe s-
pe
c i a aé ea, aplicado a
la
palab a
hablada.)
Y allá a.
E
sc
ibió
ob i as
de
ea o
cuando
e
a
un
niño, colegial.
Fundó
un
Cine-Club
en
su
p ime a
ju en ud,
mien as
dibu-
jaba
his o ie as
y chis es
pa a
«Dígam
e»
,
esc ibía
cuen os
pa a
niños
en
«Le as» y
pa a
gen e
mayo
en
no
sé
cuán as
e is-
as
más.
In en ó
cosas
ie namen e
inú iles,
pe o
que
se
en-
dían:
algún
juego de
mesa,
un
abeced
a io
deducido
po
aso-
ciación
de
imágenes y algo
más
.
Lle ó el peso de
la
e is a
«Museo»
de
Radio Nacional
de
España
en Se illa.
Po
en onces
soñó
en
se
g
uionis a
p o-
esional.
Y
en e
es a
ba ahunda
apa en
e,
es udió
en
la
Escuela
de Bellas A es y en
la
Facul ad
de Filoso ía y
Le as,
en
la
que
se licenció. Y
pin ó:
e a os,
mu ales;
expuso
en
cua o
ocasiones,
ilus ó
lib os y
colabo ó
in ensamen e
en
e is as
de
Mad id
y de Se illa.
Pe o
es o
equie e
que
se
a e
no
an
a
la
lige a. Manuel
Fe and
es
un
p odigioso
dibujan e.
En
la
colección
de
«La Codo niz»
hay
cen ena es
de
ob as
suyas.
Pe o
sus
dibujos
no
son
de
un
simple
humo is a
g á ico, p e-
ex os
pa a
ilus a
una
ase
ingeniosa.
Son
acabadas
ob as
de
a e.
Tiene Manuel
Fe and
un
dominio del azo,
una
limpieza
de
la
línea,
un
sen ido
de
la
composición,
una
co ección aca-
démica
mezclada
con
el
desen ado
de
un
c eado
que
se
bu la
de
lo
pe ec o
pa a
no
cae
en
academicis a,
qu
e
son
ca ac e-
ís icas
de
un
maes o,
lo
epi o,
capaz de
la
pe ección.
Pe o

40
ANTONIO GONZÁLEZ·MENESES Y MELÉNDEZ
él
ha
p e e ido
deja
es e
b illan ísimo
cos ado
de su
igu a
como eso,
como
un
cos ado,
la e al
y
esco zado,
pa a
que
no
dis aiga
de
su
plano
on al
de
esc i o .
Lo
mismo
que
hizo
Bécque .
He
de
ol e
sob e
es e
aspec o
de
a is a
de los
que
dan, como dijo Mal aux,
las
Voces del
Silencio.
(También An-
d é
Mal aux
ue
más
que
poli acé ico).
Po que
a Manuel
Fc
-
and
se
le
anspa en a
cuando
esc ibe
que
sus
ojos son
ojos
de
pin o .
Y
ha
dado
cu sos
en
la Rábida,
en
la
Uni e sidad
de P
am-
plona,
en
Mad id, a
g upos
de
uni e si a ios
no eame icanos;
sob e A e, No ela, Pe iodismo,
Li e a u a.
Y
en e
unas
cosas y
o as
ue
cen ándose,
madu ando,
ya
no
sólo
como
decía J. R. J.
de
Salinas
ondoso
y
lo ido,
sino
u a
do.
P o eso
de
His o ia
del A e,
p ime o
en
la
Facul ad
de
Filoso ía y Le as, luego
en
la
de
Bellas
A es.
Es o
de
ene
que
pone
eglas,
o den
y
p opo ción
a
lo
que
se sabe, im-
p ime
ca ác e .
Y
se
no a
siemp e.
Y inalmen e,
sus
dos
ac i idades
c uciales
(lo
son
como
el
me idiano
y el
p ime
e ical.
¿O
no
lo
son?):
el
pe iodis
-
mo
y
la
no ela. De in
en o
dejo
apa e
la
ase
de
pasean e
des-
pie o
po
nues a
Se illa iendo
sus
calles,
sus
pája os,
sus
lo es,
su
cielo. Ya
habla emos
de
es o.
El
pe iodismo
y
su
ocación
es án
ya
con esados
po
nues o
académico
en
1968.
Po que
en
su
«Con
la
Noche a
Cues as», P
emio
P
lane a
de
aquel
año,
un
pe sonaje
que
se
llama
simplemen e
el
pe iodis a
-«No
quie o
que
mis
hijos
sean
pe iodis as» decía a
cada
momen o
... ,
pe o
callaba
la
o a
e dad
del
cuen o
y
e a
que
si ol iese a
nace
, dedica ía
su
nue a
ida
al
pe iodismo».
La
ci a
li e al
es
mucho
más
ex-
p esi a
y con incen e
que
mis
comen a ios,
que
siemp e
se án
ex e io es,
como
las obse aciones de
un
c ólogo o de
un
psi-
cólogo
beha io is a.
Y la no ela, o icio
e eb al
-dije
yo
un
día-
de
es e
académico
de
an as
ac i idades p e ias.
Como
pe iodis a
,
Fe and
,
además
de las colabo aciones
ju eniles
que
he
ci ado
a la lige a,
undó
una
e is a, di igió
o a
-«Nues a
Ciudad»-,
publicó
cen ena es
de
cosas
en
DISCURSO
DE
CONTESTACIÓN
41
<<La
Codo niz»
y,
desde 1958,
en ó
a
o ma
pa e
del equipo
de
edacción
del
ABC
de Se illa.
En
ABC
public
ó
humo
con
el
pseudónimo
«Tic» e hizo casi de o
do.
Pe o
un
lu
ga
de
hono
deben
ene
los
ecuad o
s
que
du an e
an o
iempo
-¿o
ue
an
poco
o es
que
s
upo
a
poco?-
leía yo
con
a idez,
sabo eaba
yo como
pequeñas
-po
la
ex e
nsión-
ob as
de
a e,
llenas
de
inísimo
in
genio,
pulc a
s
has a
el máximo en
la
o ma,
con
un
delicado
humo
he
ma
no
del es
p i
ancés
y del ángel se illano,
que
es
una
c
a
ac e ís ica
de
oda
la
ob a
de
Fe
and.
Recue dan
sus
ecuad o
s
aquellos
«Cielos
que
pe -
dimo
s»,
de
Joaquín
Rome o
(sus
í
n imos
de
la amilia
sup
i-
míamos
el
Mu ub
e,
a pesa del
ca
i
ño
qu
e le eníamos a doña
Nie es).
Ha
y algo
común
en el
pe iodismo
de
Jo
aqu
ín
y el de
Manolo
Fe and:
la
cali
dad
de ob
a
a inada,
como
un
iolín,
y e
jecu ada
con la
g ac
ia, el
ga
bo de
un
minue o
de
la
más
aleg e, c
o ec
a,
b
e e
música
ba o
ca. Y ap o ec
ho
es a
alu-
sión
pa a
deci ,
de
paso,
que
M
anuel
Fe and
es músico, aun-
que
no lo
sea
con
g ados académicos
- oca
de oídas, como
se
acos umb a
deci -.
pe o
que
c
ua
o
de
sus hijos
es
udian
en el Conse a o io,
con
lo
que
se
amplía
la azón
con
que
dije
que
Fe and
es
Homb e
de las
Musas.
El
emo
de
p olonga
es e discu so
me
obliga a
deja
así
el
ema
de
la
labo
pe i
odís ica
de
nues o
nu
e o académico
y
que
pase
a
con empla
su
a ea
de
no elis a.
De los
once
lib os «
ma
yo es»
que
ha
publicado, sie e son
no elas en
se
n id
o
es ic o;
las dos
e ce
a
s pa
es del o al.
Los
once
se
han
publicado
en once a
ños.
A lib o
po
año,
amén
de
su
a ea
pe iodí
s
ica
,
le
sus cl
ases
como
p o eso
,
de
su
quehace
dia io,
pe mi
en clasi ica a F
e a
nd
como
un
g an
abajado
. Y si, ad
emás,
lo
que
hace
lo
hace
bien
, lo
coloca a
una
g an
al u a
en
n
ues a
alo
ación.
No
se
me
ocul a
-ni
a
odos
los
qu
e
me
oyen-
qu
e
un
análisis
po meno izado
de
la
ob a
no elada
de F
e
and
es á
o almen e
po
encima
de mis
posibilid
ades y
ebasa
el
iempo
que
se
puede
concede
pa a
una
pa e
de
un
discu so de con-
es ación
que
es
siemp e
cansado
y deslucido,
po que
sigue a
o o
mejo
y
más
denso y la go.
Po
e
ll
o
se é
supe sin é ico,
si se
me
admi e
es e
mons uo
ilológico
bi
lingüe y eo.
42
ANTONIO GONZÁLEZ·MENESES Y MELÉNDEZ
Manuel
Fe and
esc ibe
sus
no elas
con
una
unidad
de
ondo
y
o ma
y
de
in ención
que
a eces
llega
a
condensa se
en
una
anécdo a
sola, y
odo
lo
an e io
es
la
p epa ación
del
ánimo
del
lec o
pa a
conoce
un
desenlace
desconsolado.
Es-
o
da
a
es e
g upo
de
no elas
un
d ama ismo
que
hace
que
el
lec o
se
sien a
implicado
pe sonalm
en e
en
la
ama
y
sob e-
cogido
po
el
sino
ineluc able.
Recue do
que
eso
me
ocu ió
cuando
leí
su
«Con la
Noche
a
Cues as»;
como
me
había
pasado
de
muchacho
con
«C imen
y Cas igo».
Po
cie o,
que
cuando
se
lo
con é
a Manuel
Fe and,
me
pidió
pe dón
po
habe me
angus iado,
en
ez
de
eno gullece se.
Es o
lo
e a a
mejo
que
una
desc ipción.
Al
lado
de
es as
no
e
las
monolí icas
es á
n
las
que
co en
como
un
o en e
que
se
di ide
en
a ios
ega os,
co no
una
uga
de
Bach
que
eanuda
el
ema
en
dis in o
ono
y lo
de
s-
a olla
con
di e sa
es uc u a
,
pe o
en
que,
a
a és
de
es a
apa en e
di e sidad,
luye
una
melodía
ín ima,
sola
y
con i-
nua,
co
n la
in ención
de echa.
Son
como
enzas
de
niña
an i-
gua;
como
un
Conce o
que
a a
el
ema
en
la
ónica
y
en
la
dominan e,
que
in odu
ce el
segundo
y
secun
da io
ema
y
a
y
iene
de
uno
a
o o
con
eglas
pe ec as
y
una
apa iencia
de
juego.
Sólo
apa iencia
. A eces
el
juego
lo
es
y
o na
la
o ma
a caizan e
pa a
luci se
como
dominado
de
la
lengua
y del es ilo,
como
su
encan ado
«Don
Gai e os»,
el
caballe o
en u oso
y
queb an ado.
Pe o
debemos
de
ja
es o
y
segui
con
o os
aspec os
de
la
in ención
del no elis a.
Es
doble:
e leja
la
ida
como
en
el
más
iel
espejo,
casi
o og á icamen e.
La
ida
y
la
psicolo-
gía
de
los
pe sonajes.
Y
denuncia
los
audes
que
nos
a osi-
gan:
el
mundo
del
a e
en
«Los F
a san es»,
el
boom
u ís ico
en
"El
Negocio del Siglo
»,
la
c isis
de
lo
eclesial
en
«La
So a-
na
Colgada», la
hipo
c es
ía
de
la
ida
dia ia
en
«La
Fo as e a».
Es as
,
que
a
un
lec o
supe icial
pod ían
pa ece
di e ida
s
c
í icas,
his o ie as,
más
que
his o ias,
ienen
el
ama go
sabo
de
la
e dad
pa a
que
quede
el
palada
sin
es aga ,
despie
o
y sensible.
O a
ez
co amos
a
o o
ema:
«Fábulas
sin
Remedio»
c;e
llama
así
po que
su
úl imo
elemen o
es
una
ob a
ea al
DISCURSO
DE
CONTESTACIÓN
43
con
ese
í ulo
en
singula ,
que
me eció
jus amen e
se
ep e-
sen ada
en
Pa ís,
en
Mad id,
en
el Co al
de
Almag o,
en
Te-
le isión
Española,
en
la
que
se
epa e
en e
a ios
pe sonajes
-no
es ano
que
los ingleses les llamen
ca ac e es-
las ases
del
homb e,
las
endencias
y
las
aspi aciones
que
a
odos
nos
a as an
hacia lo
cómodo
o
hacia
lo
di ícil.
Las
o as
pa celas
- ábulas-
sin
emedio:
a caizan es
o análisis
de
los
emas
e e nos:
el
amo
ca nal
inse o
en
una
ida
g is,
el
dine o
disol en e sólo
con
nomb a lo,
una
se ie
de
elámpagos
del
más
b illan e
ingenio, y
dos
pin o es.
Es o
equie e
pá a o
apa e.
Fe and
habla
de
pin o es,
de
pin u a
en
muchos
si ios. No sólo de
Van
de
Goes y de
Van
Gohg, los dos locos;
pe o
habla
«pin u a».
Sus desc ip-
ciones
son
pic ó icas;
cuando
dice las
cosas,
los
os os,
los
cielos,
las
oli as
que
hac
e
un
ba co
al
pasa
po
el ío y mue-
en
una
canas a
medio
pod ida,
acompasadamen e.
Pe o
aun-
que
pin a
con
la
pluma
(la
calig a ía
de
Fe and
no desme ece
de
la
de
J.
R.
J.
Pe o
es
mejo ,
po que
no
es
pedan e),
aunque
pin a
esc ibiendo,
no
se de iene
en
la
supe ic
ie, sino
que
pe-
ne a
en
el
ondo. Los
os os
son
pe sonas,
las cosas
es án
allí
con
los
que
las
usan,
los cielos
anspa en an
a Dios.
La
«Ca a Abie a a
un
Españoli o
que
Viene
al
Mundo»
en
1974,
como
es lo
que
dice, desc ipción
de
un
p esen e
-en-
onces-
a icinio de
un
u u o
y análisis
de
una
c isis en la
que
aho a
es amos
has a
el cuello,
ha
sido
desc i a
en
una
amplia
y
p o unda
c í ica
como
una
ob a
« is e,
di e ida
y
espe anzad
o a». Y
ya
es
bas an e
pa a
una
ins an ánea
de
Es-
paña
con
e és de
u u o.
Y dos
lib os
es
peciales: «Las Calles
de
Se illa» y «La Na-
u aleza
en Se illa
».
Lib os
pa a
e
y
lee ;
lib os de es am-
pas,
pe o
en
los
que
se
demues a
lo
que
dij
e hace
un
momen-
o
sob e
la
pin u a
y lo
que
esc ibe
nues o
que ido
acadé-
mico:
Las
imágenes las
ponen
o os,
aunque
Fe and
las
es-
cogie a.
Pe o
las e
Fe and.
Las enseña, les
da
ida.
En
es os
lib os
es án
las
dos
e ien es
de
nues a
ciudad:
las
casas,
es
deci
la
ob a
humana,
la
ci ilización,
que
iene
de
ci i as.
Y los á boles, las lo es, los
pája os,
los
bichi os
(las
a añas,
las
ma iposas
...
(¿me
dejáis
que
les
llam
e los
a ópodos?),