scieee Science in your language
[es] (orig)

Ayer y Hoy: una hipotética puesta en escena de la «La serrana de la Vera»

Read accessible full text

Ayer y Hoy: una hipotética puesta en escena de la «La serrana de la Vera»

Author: Bolaños Donoso, Piedad
Publisher: Universidad de Castilla-La Mancha
Year: 2002
Source: https://idus.us.es/bitstreams/b5ac89dc-b0f1-4939-a07d-213207659607/download
Aye
y
hoy:
una
hipo é ica
pues a
en
escena
de
«La
se ana
de
la
Ve a»
Piedad
Bolaños
Donoso
Uni e sidad
de
Se illa
I.-
In oducción
gene al.
A a a es
de
la
p oducción
de
Luis
Vélez
de
Gue a a
en
los
co ales
y
ea os
hispánicos.
La
se ana
de
la
Ve a.
II.-
El
aye '
escénico
de
La
se ana...
III.-
Un
supues o
'hoy'
del
mismo
ex o.
La
adap ación
de
José
An onio
Gab iel
y
Galán.
L-
In oducción
gene al
No
sabemos
si
los
au o es
del
Dicciona io
de
Au o idades"
conoce ían
la
ob a
obje o
de
es e
abajo
y
se
undamen a ían
en
ella
pa a
de ini ,
como
lo
hacen,
el
ocablo
« illano»
en
la
acepción
de
mo ado
de
una
illa.
Pe o
lo
que
sí
es
cie o
es
que
nada
más
lee
los
p ime os
e sos
de
La
se ana
de
la
Ve a,
Gi aldo
—pad e
de
la
se ana—
acep a
que
le
llamen
illano
sólo
po que
i e
en
illa,
echazando
ené gi
camen e
los
o os posibles
signi icados
que
ambién
puede
designa
es a
palab a.
Le
p egun a
el
Capi án:
1
AA.W.
Dicciona io
de
Au o idades,
Ed.
Facsímil,
Mad id,
G edos,
1984.
3
ols.,
p.
488
del
III-
« illano-
El
ecino
ü
habi ado
del
es ado
llano
de
alguna
Villa
ü
AJdea,
á
dis inción
del
Noble,
ü
H¡dalgo[...]»>.
XXIV
Jo nadas
de
ea o
clásico.
Almag o,
2001
89
Piedad
Bolaños
Donoso
GlRALDO.
¿No
sois
illano?
Onb e
soy
umüde
y
llano,
mas
illano,
no
¡po
Dios!
si
no
es
po que
i o
en
illa,
que
illano
es
ei
que
in en a
a
aición
mue e
o
a en a,
(w.
30-35)2
Es
cie o
que
pasó,
muy
p on o,
a
se
u ilizada
pa a
designa
a
los
campesinos,
en
gene al,
an o
pa a
dis ingui los
de
los
habi an es
de
las
ciudades
—bu gueses
y/o
ciudadanos—
como
de
los
nobles,
exen os
de
la
obligación
ibu a ia.
Vélez,
como
an os
au o es
de
su
época,
nació
en
una
illa
—en
la
de
Écija,
en
1579—
en
la
que
bien
pudo
inspi a se
pa a
c ea
sus
pe sonajes
illanescos,
pa a
e leja
las
cos umb es
de
és os
y
las
elaciones
de
los
mismos
con
los
nobles.
Nues o
au o
compuso
ob as
de
una
amplia
a iedad
emá ica,
an o
po
la
ipología
de
sus
pe sona
jes
como
po
el
en oque
y
esolución
de
los
p oblemas.
Pe o
él,
como
la
mayo
pa e
ie
sus
con empo áneos,
ue
casi
ol idado
po
las
gene aciones
pos e io es
y
sus
ob as
—en
su
mayo ía
con
pe sonajes
illanescos—
ue on
silenciadas
sis emá icamen e
po
os
p og amado es
de
las
salas
de
ea o.
Me
p opongo
p esen a les
un
b e e
eco ido
his ó ico
po
los
escena ios
de
los
siglos
XVIII
al
XX
pa a
comp oba
la
escasez
de
ob as
^p esen adas
y
cómo
—cuando
apa ecen—
son
siemp e
los
mismos
í ulos
los
que
se
le an
a
los
escena ios.
La
se ana,.,
no
ue
obje o
de
deseo
—en
cuan o
a
las
ablas se
•e ie e—
has a
bien
en ado
el
siglo
XX,
causa
más
que
jus i icada
pa a
elegi la
y
p esen-
a ia
en
es as
Jo nadas:
po
los
da os
conocidos
has a
el
p esen e
no
se
ep esen ó
en
iempos
de
su
au o ,
hecho
que
la
asemeja ía
a
lo
sucedido
con
la
e sión
de
Gab iel
y
3alán
que,
enca gada
po
Adol o
Ma sillac,
no
subió,
en
ida
del
adap ado ,
a
las
ablas.
Repasemos,
b e emen e,
los
acon ecimien os
his ó icos.
La
única
ca ele a
[ue
conocemos
de
la
ciudad
de
Écija
del
siglo
XVIII
no
ecoge
de
Vélez
nada
más
lúe
Doña
Inés
de
Cas o,
más
dos
ob as
en
colabo ación:
También
la
a en a
es
eneno
I.
Luis
Vélez
de
Gue a a;
II.
An onio
Coello;
y
III.
Rojas
Zo illa)
y
El
ca alán
le allonga
(L
An onio
Coello;
II.
Rojas
Zo illa;
y
III.
Luis
Vélez
de
Gue a a)3.
Po
Aye
y
hoy:
una
hipo é ica
pues a
en
escena
de
La
se ana
de
la
Ve a
esos
mismos
años,
la
ca ele a
se illana
p esen a
las
mismas
ca ac e ís icas.
Se
puede
deci
incluso
—como
apun a
F ancisco
Aguila
Piñal—
que
«... en e
a
una
casi
absolu a
al a
de
nomb es
nue os,
en
una
época
de
escasísima
o iginalidad,
salen
de
las
imp en as
se illanas
los
í ulos
más
ep esen a i os
del
ea o
español
del
siglo
an e io »4.
De
Lope
de
Vega
he
con ado
has a
16
comedias;
10
de
Gue a a...
Pe o
cla o,
an es
de
pasa
po
la
imp en a,
no malmen e
se
lle a on
al
escena io.
En
el
apéndice
VII
que
es e
g an
in es igado
nos
acili a
(«Repe o io
ea al
de
Se illa
en e
1767
y
1778»),
se
pueden
econoce
ocho
í ulos
elecianos,
sob esaliendo
po
el
núme o
de
ep esen aciones
alcanzadas
(ocho
ep esen aciones)
Reina
después
de
mo i .
Doña
Inés
de
Cas o.
Mejo
o
peo
sue e
co ie on
Cumpli
dos
obligaciones
y
duquesa
de
Sajonia;
El
alba
y
el
sol.
Segunda
pa e,
Res au ación
de
España;
El
cu a
de
Mad ilejos;
El
luce o
de
Cas illa
y
p i ado
pe seguido;
El
Olle o
[de
Ocaña];
o
Si
el
caballo
os
han
mue o
y
Blasón
de
losMendozas;
o
y
También
la
a en a
es
eneno
(en
colabo ación)5.
A
es a
lis a
de
comedias
ep esen adas
y,
al
pa ece ,
ap obadas
po
la
censu a,
hay
que
añadi
El
águila
[del
agua]
que
ue
examinada
y
pues a
en
escena,
y
El
alcalde
de
Zalamea
que
se
ep esen ó
en
1778,
sin
el
benepláci o
de
D.
F ancisco
de
Paula
Baque o,
censo
de
comedias
del
A zobispado
se illano6.
En
Valencia,
a
inales
del
siglo
XVIII,
ambién
se
eponen
sus
ob as
y
se
delei
an
con
Cumpli
con
dos
obligaciones
y
duquesa
de
Sajonia,
lle ada
a
las
ablas
el
17 de
oc ub e
de
1797
po
la
compañía
de
Paulino
An onio
Fe nández7.
No
pode
mos
deci ,
p ecisamen e,
que
nues o
au o
ue a
' elegado*
po
el
escaso
núme o
de
ob as
ep esen adas
cuando
conocemos
que
el
'g an
Lope
de
Vega
alcanza,
po
esos
mismos
años,
un
o al
de
es
ep esen aciones.
La
ca ele a
ea al
ba celonesa
ue
exhaus i amen e
es udiada
po
Al onso
Pa .
G acias
a
es e
abajo
y
a
pa i
de
1774
sob e
odo,
emos
cómo
se
epi en
los
mismos
í ulos
a
lo
la go
de
los
años:
El
ca alán
se allonga,
La
niña
de
Gómez
A ias,
2
Luis
Vélez
de
Gue a a,
La
se ana
de
la
Ve a,
cd.
in .
y
no as
de
Piedad
Bolaños
Donoso,
Mad id,
Clásicos
I alia,
2001,
p.
99.
Todas
las
ci as
de
La
se ana...,
de
Vélez,
se
ha án
po
es a
edición.
3
C .
Piedad
Bolaños
Donoso,
«Comedias
y
comedian es
en
el
Coliseo
de
Écja
(1772-1774)»,
El
ea o
'pañol
del
siglo
XVM,
ed.
a
ca go
dejoseph
Ma ía
Sala
ValIdau a,
Lleida,
Uni e sidad,
1996,
pp,
115-152.
4
F ancisco
Aguila
Piñal,
Se illa
y
el
ea o
en
el
siglo
XVIII,
O iedo,
Cá ed a
Feijoo,
1974,
p.
28.
5Ié>idem,pp.
270-295.
6
C .
«In o me
de
F eo,
de
Paula
Baque o,
censo
de
comedias
del
A zobispado»
al
A zobispo
de
Se illa,
F ancisco
Delgado,
e i iéndose
a
los
obs áculos
que
le
han
imposibili ado
cumpli
con
su
come ido
du an e
los
años
1777
y
1778,
incluyendo
la
lis a
de
odas
las
comedias
que
pasa on
po
su
censu a,
las
que
se
ep esen a on
sin
su
e isión
y
las
ob as
que
habiendo
sido
echazadas
po
su
censu a»
se
lle a on
a
escena».
Fi mado
el
1
de
ma zo
de
1779.
A chi o
del
Palacio
A zobispal
de
Se illa,
Leg.
3095.
Jus icia,
s. .
7
C .
A u o
Zabala,
El
ea o
en
la
Valencia
de
inales
delsiglo
XVIII,
Valencia,
Al ons
el
Magnanim
/
Dipu
ación,
1982,
p.
354.
91
Piedad
Bolaños
Donoso
o
Reina
después
de mo i
y
Doña
Inés
de
Cas o,
como
más
ep esen adas;
apa ecen
espo ádicamen e
í ulos
como
La
[mejo ]
luna
a icana,
También
la
a en a
es
eneno
y El
alba
y
el
sol*.
Es a
ca ele a
de
la
segunda
mi ad
del
se ecien os
a
ni el
nacional,
no
es
más
que
el
u o
de
lo
que
había sucedido
en
los
p ime os
cincuen a
años
del
siglo
XVIII.
Tan o
en
Valencia9
como
en
Bu gos10
o
Valladolid11
—po
ci a
algunas
ciudades
como
ejemplo—se
epi en
siemp e
los
mismos
nomb es:
Reina
después
de
mo i ,
El
ca alán
se allongay
bandos
de
Ba celona,
El
olle o
de
Ocaña,
La
niña de
Gómez
A ias,
El
cu a
de
Mad ilejos,
o
comedias
con
hé oes
exó icos,
como
El
ce co
de
Roma
po
el
ey
Deside io
o
La
nue a
i a
de
Dios
y
g an
Tamo lán
de
Pe sia.
El
comen a io
a
la
ca ele a
ea al
mad ileña
lo
he
dejado
pa a
el
inal
po
conside a
que
lo
que
sucede
en
es a
ciudad
puede
se
la
e e encia
más
cuali icada
y
con
la
que
pod íamos
co obo a
los
da os
p o inciales.
En
e ec o,
la
compa a
ción
—po
muy
odiosa
que
sea—
esul a
ace ada
ya
que
a i ica
nues a
p ime a
imp esión:
Vélez
ha
pasado
po
sus
escena ios
con
un
escue o
elenco
ea al
siendo
siemp e
las
mismas
ob as
las
que
se
eponen12.
Caso
apa e
y
digno
de
comen a
es
el
que
ecoge
La
comedia
de
comedias
de
Tomás
Pin o
B andaó13
que,
po
se
una
pieza
de
ci cuns ancias
—po
su
longi ud
(538
w.)
y
su
ca ác e
de
ea o
en
el
ea o—
pudo
habe se
ep esen ado
como
cie e
de
espec áculo,
con
una
unción
pa ecida
a
la
de
las
mojigangas
cas ellanas.
Hubo
de
hace se
en
el
pa io
lisboe a
de
Las
A cas,
po
la
compañía
de
An onio
Ruiz
8
C .
Al onso
Pa ,
«Rep esen aciones
ea ales
en
Ba celona
du an e
elS.
XVIII»,
BRAE,
16(1929)»
pp.
326-346
y
492-513.
°C .
Edua do
Julia
Ma ínez,
«El
ea o
en
Valencia»,
BRAE,
año
XIII,
.
XIII
(1926),
pp.
318-341;
y
F ancis
Si eda,
«Algunas
agedias
del
siglo
de
o o
an e
el
público
alenciano
del
siglo
XVIII»,
C i icón,
23
(1983),
pp.
117-132.
Según
cscc
úl imo
compañe o
«...
la
ob a
de
Vélez
de
Gue a a
Reina
después
de
mo i
[ ue]
la
que
se
dio
con
más
egula idad
aunque
no
du ó
más
de
dos
días
en
ca el
en
cada
empo ada»
(p.
125).
0C ,
Ignacio
Ja ie
de
Miguel
Gallo,
El
ea o
en
Bu gos
(1550-1752).
El
Pa io
de
Comedias,
¡as
compañías
y
¡a
ac i idad
escénica.
Es udio
y
documen os,
Excmo.
Ayun amien o
de
Bu gos,
1994.
11
C .
Ge mán
Vega
Ga cía
Luengos,
«El
ea o
ba oco
en
los
escena ios
y
en
las
p ensas
de
Valladolid
du an e
el
siglo
XVIII»,
Tea o
del
Siglo
de
O o.
Homenaje
a
Albe o
Na a o
Ga cía
,
Kassel,
Ed.
Reichenbe ge ,
1990,
pp.
639-673
[El
es udio
aba ca
los
años
de 1701
al
1762].
12
Es imo
innecesa io
epe i
los
í ulos
de
las
ob as
que
es án
en
la
ca ele a
du an e
el
siglo
XVIII.
C .
Rene
Andioc
y
Mi eille
Coulon,
Ca ele a
mad ileña
del
siglo
XVIII
(1708-1808),
P csses
Uni eisi ai cs
du
Mi ail.
Anejos
de
C i icón,
7,
1996.
13
C .
Me cedes
de
los
Reyes
y
Piedad
Bolaños,
Tomás
Pin o
B andad.
La
comedia
de
comedias,
in .,
ed.
y
no as
de...,
C i icón,
40
(1987),
pp.
81-159.
Aye
y
hoy:
una
hipo é ica
pues a
en
escena
de
La
se ana
de
la
Ve a
en
1724-1725.
Si
hacemos
mención
a
es a
pieza
es
po
la
singula idad
del
hecho
de
ep esen a se
en
ie as
ecinas
en
donde
el
ea o
del
Siglo
de
O o
cas ellano
seguía
es ando
igen e,
como
lo
es u o
du an e
odo
el
siglo
an e io
y
po que
la
compuso
un
au o
olisiponense.
A
a és
de
los í ulos
que
en
ella
se
ci an
podemos
sabe
el
g ado
de
conocimien o
que
los
espec ado es
enían
del
ea o
cas ellano,
dado
que
el
espec ado
ha
de
elaciona
el
en edo
de
la
comedia
ci ada
con
los
hechos
de
la
ida
del
con empo áneo
al
que
se
alude:
de
o a
o ma
no
se
en ende ía
nada
y
no
se
dis u a ía
con
ese
ipo
de
ep esen aciones.
Razón
po
la
que
pienso
que
las
ob as
que
a
con inuación
ci o
—u ilizadas
po
Pin o
en
su
ob a—
debe ían
se
muy
conocidas
po
el
publico
po ugués:
Celos,
amo
y
enganza
(No
hay
mal
que
po
bien
no
enga);
Doña
Inés
de
Cas o;
La
niña
de
Gómez
A ias
y
Plei o
que
u o
el
diablo
con
el
cu a
de
Mad ilejos.
Las
es
ul imas
son,
sin
duda,
las
que
mayo
econocimien o
de
d ama u go
o o ga on
a
su
c eado .
Concluyo
haciendo
e e encia
a
un
he moso
es udio
—no
sólo
po que
lo
es,
sino
po
lo
que
de
anecdó ico
iene
el
ema—:
«Vélez
de
Gue a a,
sin
que
él
lo
pudie a
habe
imaginado
en
ida
—dice
el
au o —
u o
la
sue e
de
se
elegido,
jun o
a
Ti so,
pa a
hace
subi a
sus
pe sonajes
a
los
escena ios
de
ópe a
en
Eu opa,
opo unidad
de
la
que
no
dis u a on
igu as
como
Lope
o
Calde ón»u.
E ec i a
men e,
el
español
Vicen e
Ma ín
y
Sole
(Valencia,
1754)
compuso
una
ópe a
i u
lada
Una
cosa
a a
ossia
bellezza
e
ones á,
cuyo
lib e o
se
basa
en
la
ob a
ea al
de
Vélez
La
luna
de
la
sie a,
ealizado
po
uno
de
los
au o es
más
a amados
de
su
época:
Lo enzo
da
Pon e.
Una
ez
más
el
nomb e
de
Vélez
consigue
llega
a
la
cús
pide
en
es a
modalidad.
Dicen
los
au o es
del
lib o
El
ea o
Ce an es
de
Alcalá
de
Hena es
que
«...Los
epe o ios
de
ob as
ep esen adas
[en
el
siglo
XIX]
con inúan
la
adición
ea al
del
Siglo
de
O o
español
con
ex os,
sob e
odo
comedias,
de
Lope
de
Vega,
Calde-
14
Luis
Balles e os
Pas o ,
«Una
cosa
a a
(Ópe a
basada
en
La
luna
de
la
sie a
de
Vélez
de
Gue a a,
compues a
po
Ma ín
y
Sole )»,
Bole ín
de
la
Real
Academia
de
Ciencias,
Bellas
A es
y
Buenas
Le as
'Vélez
de
Gue a a,
1
(1997),
pp.
195-207,
p.
207.
El
au o
de
la
ci a
lle a
azón
en
cuan o
que
no
se
conoce
ninguna
e sión
ope ís ica;
pe o
es
de
jus icia
econoce
que
sí
ue on
sus
ob as
adap adas
a
la
za zuela
clásica
espa
ñola,
como
buena
mues a
de
su
ace camien o
al
pueblo
bajo,
en e
a
lo
que
ep esen a
una
'ópe a,
a
la
que
acude
un
publico
mucho
más
selec o
(C .
Ge a do
Fe nández
San
Eme e io,
«La
he encia
lopesca
en
el
ea o
musical español
del
siglo
XIX:
La
disc e a
enamo ada
y
Doña
F ancisqui a»
en
Lope
de
Vega:
comedia
u bana
y
comedia
pala ina,
Ac as
de
las
XVIII
Jo nadas
de
Tea o
Clásico,
Almag o,
julio
de
1995.
Ed.
a
ca go
de
F.
Pcd aza
y
Ra ael
González
Cañal.
Almag o,
Uni e sidad
Cas illa-La
Mancha/
Fes i al
de
Almag o,
1996,
pp.
Piedad
Bolaños
Donoso
on
de
la
Ba ca,
Ti so
de
Molina,
Agus ín
Mo e o,
Bances
Candamo,
Luis
Vélez
de
Gue a a
y
o os»15,
a i mación
que
debe íamos
ma iza
ya
que,
si
bien
es
cie o
que
se
siguen
ep esen ando
algunas
ob as
del Siglo
de
O o,
ambién
es
cie o
que
son
cada
día
más
di íciles
de
encon a
en
la
p og amación.
Si
en
más
de
60
años
sólo
conocemos
que
se
ep esen a a
Reina
después
de
mo i
(el
14
de
ab il
de
1816)
y
que
la
compañía
de
F ancisco
Ga cilaso
iene
que
es udia
También
la
a en a
es
eneno
(s.
a.);
y,
a imando
el
ascua
a
nues a
sa dina,
se
pod ía
pensa
que
cuando
mencionan
una
Madalena
que
ha de
ep esen a se
el
4
de
ma zo
de
1844,
se
a e
de
una
e undición
de
la
homónima
de
Vélez
(se
dice
que
iene
5
ac os),
no
es
pa a
echa
las
campanas
al
uelo
pues
—desde
mi
modes a
opinión—
es
bas an e
exigua
la
p esencia
eleciana.
¿Qué
es
lo
que
pasa,
en onces?
No
pod ía
o ece
una
espues a
sa is ac o ia
pa a
odos,
pe o
es
indiscu ible
que
en
los
inicios
del
siglo
XIX,
los
ea os
pasa on,
en
su
mayo ía,
a
se
ges ionados
po
emp esas
p i adas
lo
que
di icul a
el
conocimien o
de
su
p oducción,
sob e
odo
en
los
50
p ime os
años
del
siglo;
hab á
que
espe a
a
la
apa ición
egula
de
la
p ensa
pa a
ecoge
los
da os
que
a
noso os
nos
in e esan.
Es e
es
el
caso
conc e o
del
ea o
as igi ano del
que,
as
el
es udio
del
p ime
e cio
de
siglo,
no
conocemos
ni
una
de
las
ob as
que
u ie on
que
ep esen a 16.
Po
sue e,
en
Mad id17
y
en
Se illa18,
se
han
es udiado
cie os
pe iodos
de
es e
siglo
y,
as
compa a
los
í ulos
y
analiza
su
p esencia,
podemos
llega
a
las
siguien es
conclusiones:
a)
de
los
í ulos
elecianos
que
apa ecen
en
ambas
ca ele as
(5
Se illa
y
4
Mad id),
es
se
epi en:
El
alba
y
el
sol
o
La
es au ación
de
España,
El
ca alán
se allongaV)
y
Reina
después
de
mo i .
En
la
de
Mad id
apa ece
como
no edosa
Aye
y
hoy:
una
hipo é ica
pues a
en
escena
de La
se ana
de
la
Ve a
15
Miguel
Ángel
Coso
Ma ín,
Me cedes
Higue a
Sánchez-Pa do
y
Juan
Sanz
Balles e os.
London,
Tamesis
Books
Limi cd,
1989,
p.
60.
l6C .
Piedad
Bolaños
Donoso,
«El
ea o
as igi ano
en
los
albo es
de
la
época
con empo ánea:
del
mono
polio
municipal
al
lib e
come cio
(1775-1833),
Ac as
del
V
Cong eso
de
His o ia
de
la
ciudad
de
i cija,
Excmo.
Ayun amien o
de
Écija,
2000,
pp.
215-234.
l7C .
Nicholson
B.
Adams,
«Siglo
de
O o
Plays
¡s
Mad id
(1820-1850)»,
Hispanic
Re iew>
IV,
(1936),
pp.
342-357.
18C .
F ancisco
Aguila
Piñal,
Ca ele a
P e omán ica
se illana.
Años
1800-1836,
Mad id,
CSIC,
1968.
19
Se
conse a
en
el
A chi o
del
Palacio
A zobispal
de
Se illa
(Sec.
Jus icia,
3095)
la
censu a
de
es a
ob a
pa a
el
año
de
1817.
An es
de
es a
echa
ya
se
había
ep esen ado,
pe o
pa ece
se
que
e a
obligado
p esen a
el
ex o
a
examen
cada
ez
que
se
pensa a
epone .
Los
encan os
de
Me lln
que
según
dice
su
'ad e encia'
se
a a
de
la
ob a
de
Vélez,
y
en
la
de
Se illa
Cumpli
dos
obligaciones
y
También
la
a en a
es
eneno.
b)
las
ep esen aciones
se
ex ienden
a
las
dos
décadas
cen ales
(1810-1830)
quedando
en
blanco
—en
cuan o
a
ep esen aciones
de
Vélez—
el
es o
del
pe iodo
al
que
nos
es amos
e i iendo.
No
se
ol ide
que
es amos
en
pleno
apogeo
de
las
' e undiciones'
en
las
que
se
suele
cambia
el
nomb e
de
la
ob a
p imi i a
y
i ma la
como
o iginal
el
nue o
au o *
Posiblemen e,
el
siglo
XX
es
el
que
mejo
ha
a ado
la
memo ia
de
Vélez
de
Gue a a
y
su
ea o.
Se
debe,
en
p incipio,
al
abajo
que
ealizó
el
Cen o
de
Es udios
His ó icos
que,
bajo
el
ó ulo
de
Tea o
An iguo
Español
(TAE),
edi ó
dos
ob as:
La
se ana
de
la
Ve a
po
Menéndez
Pidal
y
— as
Cada
qual
lo
que
le
oca.
La
iña
de
Nabo ,
de
F ancisco
Rojas
Zo illa
po
Amé ico
Cas o
(1917)
,
El
ey
en
su
imaginación
a
ca go
de
J.
Gómez
Oce ín
que
io
la
luz
en
1920.
Años
más
a de
y
con
el
núme o
diez
de
la
se ie
end ía
que
habe
salido
El
conde
don
Pe o
Vélez
y
don
Sancho
el
Deseado
p epa ada
po
Richa d
Hubbell
Olms ed
pe o
«...la
imp esión
ue
in e umpida
po
la
Gue a
Ci il»
como
nos
comen a
el
p o eso
Peale20,
po
lo
que
se
quedó
sin
esca a
esa
ob a.
Líneas
más
a iba
he
mani es ado
que
Vélez
ha
sido
bas an e
bien
conside ado
en
el
siglo
XX.
Además,
es
la
época
en
la
que
se
e
unido
el
nomb e
de
La
se ana
de
la
Ve a
con
el
au o
Luis
Vélez
de
Gue a a.
En
e ec o:
la
polí ica
adminis a i a
que
desa olla on
los
ges o es
del
Tea o
Español
(an iguo
Tea o
del
P íncipe,
en
Mad id)
siemp e
se
encaminó
a
eco da
sus
o ígenes
y
los
di e sos
a enda a ios
p og ama on
' ea o
clásico'.
Tan o
la
ac iz
Ma ía
Gue e o
—que
es u o
a ios
años
al
en e
del
mismo—,
como
Jacin o
Bena en e
y
Rica do
Cal o21,
en e
o os,
no
ol ida on
a
Lope,
Calde ón
y
a
sus
con empo áneos,
llegando
a
deci
Díaz
0
Luis
Vélez
de
Gue a a,
La
se ana
de
la
Ve a,
cd.
c í ica
y
ano ada
po
R.
Manson
y
C.
Geo ge
Peale,
Fulle on,
Cali o nia,
Cal
S a e
Fulle on
P ess,
1997.
Decía
la
p ime a
cláusula
del
pliego
de
condiciones,
p esen ado
po
es os
au o es
en
1919
pa a
a enda
es e
ea o:
«Obligación
de
p esen a
ob as
de
ea o
clásico.
El
ea o
clásico
español
es
sin
dispu a
el
p ime o
del
mundo,
po
su
iqueza,
po su
a iedad,
po
su
g acia,
po
su
in e és.
Es
uno
de
los
imb es
de
indudable
glo ia
pa a
nues a
pa ia.
Úl imamen e,
en
el
Tea o
Español
se
ep esen an
algunas,
muy
pocas
ob as
clásicas,
como
po
mise ico dia
y
de
con abando,
sin
pone
in e és
ninguno
en
su
ep esen ación,
como
pa a
cumpli
po
pu a
ue za
una
obligación
penosa.
Y
es o
no
debe
se ...»
(Ci a
omada
de
And és
Peláez
Ma ín,
«Lope
de
Vega
en
la
p og amación
de
los
ea os
nacionales
y
en
es i ales
de
España»,
Lope
de
Vega:
comedia
u bana
y
comedia
pala ina*
op.
ci .,
pp.
83-103;
p.
84),
Piedad
Bolaños
Donoso
Cañedo
que
«...
ese
coloca
a
los
au o es
clásicos
en
un
plano
de
ac ualidad
casi
les
daba
isonomía
de
au o es
de
angua dia»22.
Es a
adición
es
la
que
pudo
con
diciona
a
la
compañía
de
Ma ga i a
Xi gu-En ique
Bo as
a
p og ama ,
ambién,
cie os
clásicos
y,
en
su
p ime a
empo ada
de
explo ación
del
ea o
(1932-1933)
a
ep esen a
La
se ana
de
la
Ve a15
en e
o as
ob as
clásicas.
El
es ue zo
pa icula
de
es as
pe sonas,
unido
al
que
ealizó
la
Adminis ación
po
la
c eación
de
un
Tea o
Nacional
(1936)
que
debía
a ende
a
conse a
i o
el
in e és
po
las
ob as
de
nues o
ea o
clásico,
hubo
de
da
sus
esul ados
en
los
'a eglos'
que
se
hicie on
de
La
se ana...
po
Joaquín
Mon ane
y
Cas año
(nacido
en
1892)
y po
Vicen e
Mena
«...quien
pa ece
compone
po
1935(?)
una
agedia
en
es
jo nadas
y en
e so»,
según
ecoge
En ique
Rod íguez
Cepeda24.
Los
muchos
es ue zos
que
de ochó
Felipe
Lluch
—an es
y después
de
la
Gue a
Ci il
española—
po
la
consecución
del
e dade o
a e
ea al
«...como
mani es ación
de
cul u a
y de
una
educación
es é ica,
polí ica
y
social»,
según
pala
b as
de
And és
Peláez25,
lle a on
a
nues os
homb es
de
ea o
a
segui
unas
di ec i
ces
basadas,
sob e
odo,
en
el
igo ,
en
la
angua dia
escénica,
en
el
a amien o
del
ex o,
en
la
eno ación
escenog á ica,
en
la
in e p e ación
y
en
la
di ección
única.
Hay
que
espe a
a
la
década
de
los
'70
pa a
ol e
a
encon a
a
algún
di ec
o
que
mues e
in e és
po
nues o
au o .
El
p ime o
que
lo
hizo
ue
Ra ael
Llano
que
adap a
La
se ana...
pa a
los
medios
audio isuales26.
También
ealiza
o a
e
sión José
Ma ía
Rincón
pa a
RTVE27,
concebida
al
es ilo
de
la
época,
po
lo
que
la
ambien ó
en
un
co al
de
comedias.
A
pesa
de
habe
sido
abajada
con
igo
en
cuan o
al
espacio
escénico
—no
an o
el
escenog á ico28—
los
a ajos
p oducidos
son
22
Palab as
ecogidas
po
Félix
Ríos
To es,
El
Tea o
de
Vangua dia:
Claudio
de
la
To e,
Cana ias»
Conseje ía
de
Culcu a
y
Depo es,
Gobie no
de
Cana ias,
1985,
p.
23.
23
C .
Ma ga i a
Xi gu.
Cen ena io
[Ca álogo
de
la
Exposición],
Mad id,
Ba celona,
1988
y
An onina
Rod igo,
Ma ga i a
Xi gu,
Mad id,
Cí culo de
Lec o es,
1994.
24C .
En ique
Rod íguez
Cepeda,
«Pa a
la
echa
de
La
se ana...»,
Bnlle in
o he
comedian es,
1
(1975),
pp.
19-26;
p.
25.
25
And és
Peláez,
«Lope
de
Vega
en
la
p og amación...»,
a .
ci .,
p.
87.
26
La
sen-ana,
guión
de...
Adap ación
de
La
se ana
de
la
Ve a,
de
Luis
Vélez
de
Gue a a
[s.l.
El
au o ],
D.,
1979,
lh.
38s.;
33
cm.
Mul icop.
17
La
se ana
de
la
Ve a.
Ve sión
de Ma ía
Rincón.
Di ección
y
ealización:
Gab eil
Ibá iez.
Figu ines:
Ma ías
Mun e .
Deco ado:
Ana
del
Cas illo.
Ac o es
p incipales:
Ma
Luisa
Me lo,
Gila;
Daniel
Dicen a,
Capi án;
y
José
Bódalo,
como
Gi aldo.
28
Pa a
di e encia
es a
dico omía,
éase
Ca men
Bobes
Na es,
«Cómo
es á
cons uida
La
dama
duende,
de
Calde ón»,
T opelías,
1
(1990),
pp.
65-80;
p.
65.
Aye
y
hoy:
una
hipo é ica
pues a
en
escena
de
La
se ana
déla
Ve a
impo an es
y
de
g an
signi icado
po
modi ica
sus ancialmen e
el
mensaje
de
la
ob a.
En
p ime
luga
hace
desapa ece
el
doble
a gumen o,
ob iando
la
ama
polí
ica
— azón
undamen al
po
la
que
sabemos
que
se
encuen an
los
Reyes
Ca ólicos
en
esas
ie as—.
La
p esencia
de
és os
apa ece
o almen e
' o ui a1,
al
como
si
se
a ase
de
o os
espec ado es
más.
Al
queda
a ajadas
es as
escenas
se
pie de
el
'ena
mo amien o'
de
la
se ana
de
la
Reina
(pe sonal
o
espi i ual),
ese
en ende
homo
sexual
que
ha
podido
se
la
causa
pa a
la
ac uación
de
la
censu a
de
la
ob a,
y
se
pie de,
ambién,
el
sen ido
de
sumisión
de
la
se ana
a
la
au o idad
máxima
que
ep esen an
los
Reyes,
po
se
los
elegidos,
los
ep esen an es
de
Dios
en
la
ie a,
y,
como
se es
únicos,
deben
de
se
ado ados.
No
exis e,
pues,
la
mi i icación
de
los
sobe anos
(es
lo
que
se
espe aba
si
nos
a enemos
al
momen o
his ó ico
en
el
que
se
adap a).
Pe o
ambién
se
alcanza
a
e
—o
yo
alcanzo
a
e —
que
nues a
se ana
es
una
muje
independien e,
que
no
es u o
some ida
a
las
imposiciones
de
su
pad e
y
cuando
sucumbe
an e
las
p omesas
de
amo
del
capi án
y
más
a de
descub e
su
engaño,
ella
sola
sabe
enga se
y
nunca
se
a epien e
de
la
enganza
que
oma.
No
ma a
a
nadie
más;
sólo
da
mue e
al
causan e
de
su
deshon a
y,
una
ez
conseguido
el
obje i o,
mue e
anquila.
Pe o
cla o,
no
sale
de
sus
labios
ningún
ep oche
hacia
su
pad e,
ni
alabanza
alguna
hacia
su
pe sona.
El
es o
del
ex o
es
espe ado
en
un
ele ado
po cen aje;
pe o,
sin
duda,
se
a aja
odo
aquello
que
pudie a
se
causa
de
abu imien o
pa a
el
espec ado
del
siglo
XX
y
se
al e an
ases
y
pa lamen os
que
pudie an
ene
' esabios
de
mal
gus o1,
como
di ían
los
neoclásicos.
El
adap ado
ha
sacado
el
máximo
p o echo
en
las
escenas
amo osas
(Gila-
Mmgo
y
Gila-Capi án),
concediendo
e nu a
a
los
pe sonajes
aún
cuando
alguno
de
ellos
se
p es a a
más
a
o o
ipo
de
a amien o.
Pa a
ello
modi ica
el
ex o,
a aja
e
in en a
lo
que
c ee
opo uno
añadi .
El
esul ado
no
es
posi i o
y,
desde
el
pun o
de
is a
emenino,
disculpable
el
echazo
de
Mingo
po
la
Se ana,
y
en endible
el
sucumbi
an e
el
Capi án.
Po
an o29,
el
p odigio
de
La
se ana
de
la
Ve a
en
manos
de
José
Ma ía
Rincón
ue
digno
de
ol ida
no
an o
po
la
in e p e ación
—que
de
odo
había—
como
po
la
pues a
en
escena
(además
de
lo
an e io men e
comen ado)
ya
que
el
es ua io
de
la
se ana,
—en e
o os
de alles—
es ida
con
aje
egional
ex emeño
29Sm
duda»
el
análisis
de
es a
ob a
end ía
que
hace se
con
igo
y
de
o ma
exhaus i a.
No
es
es e
mi
oje i o
en
es e
momen o.
Mis
ap eciaciones
son
u o
de
una
isión
de
la
ob a.

Piedad
Bolaños
Donoso
Aye
y
hoy:
una
hipo é ica
pues a
en
escena
de
La
se ana
déla
Ve a
enía
poco
pa a
se
admi ada.
C eo
que
si
Jusepa
Vaca
hubie a
le an ado
la
cabeza
y
se
hubie a
is o
en
ese
a uendo,
hab ía
p e e ido
que
la
hubie an
es ido
di ec a
men e
de
homb e,
que
e a
lo
que
—yo
c eo—
le
gus aba.
Uno
de
los
úl imos
enca gos
de
adap ación
de
La
se ana...
ue
ealizado
po
Adol o
Ma sillach
—siendo
di ec o
de
la
Compañía
Nacional
de
Tea o
Clásico—
a
José
An onio
Gab iel
y
Galán
Ace edo
(Plasencia,
1941-Mad id,
1993)
y
nunca
lle ada a
escena.
Pa ece
se ,
po
la
con e sación
man enida
con
su
esposa30
que
el
di ec o
a gumen ó
—pa a
no
es ena la—
el
no
habe
encon ado
una
ac iz
lo
su icien emen e
« ue e»
pa a
enca na
a
su
p o agonis a,
a
la
se ana
Gila.
Es o
nos
con i ma
que
Jusepa
Vaca
ue
una
muje
excepcional
y
que
la
ob a
se
pensó
pa a
una
ac iz,
con
ca ac e ís icas
especí icas
de
la
muje
que
conoció
Luis
Vélez.
Se
conse an
es
ejempla es
de
es a
adap ación31
y,
as
su
lec u a,
se
pod ía
habla
de
eac ualización
de
los
clásicos,
siguiendo
la
e minología
p opues a
po
Rica do
Domenech
que
habla,
en
sen ido
gene al,
de
«...una
ac ualización
pa cial,
que
se
man iene
más
o
menos
espe uosa
con
el
ex o
y
busca
la
mode nización
po
caminos
indi ec os,
po
p ocedimien os
más
su iles»32.
En
la
e ce a
pa e
de
es e
abajo
ol e é
sob e
es a
e sión
pa a
hace
un
análisis
más
exhaus i o.
II.-
El
'aye '
escénico
de
La
se ana...
Los
es udiosos
del
ea o
áu eo
es amos
acos umb ados
a
en en a nos
con
ex os
pob es
o
muy
pob es
en
cuan o
a
aco aciones.
Sin
emba go,
la
ob a
que
nos
ocupa
—po
se
de
enca go—
es
bas an e
más
ica
que
la
media
habi ual.
Es e
hecho
ha
sido
es udiado
po
a ios
in es igado es
—en e
ellos
M.
Te esa
Fe e
o
José
L.Cane
Valles33—
y
han
comp obado
que
exis e
una
di e encia
sus ancial
en e
30
Ag adezco
a
Doña
Celia
Ala cón
— iuda
de
José
An onio
Gab iel
y
Galán—
su
amabilidad
al
a ende
mi
llamada,
así
como
oda
la
in o mación
que
me
ha
p opo cionado.
*
La
se ana
de
la
Ve a.
Ve sión
de
Gab iel
y
Galán
[s.a.]
l .
(82
h.)
3
ejempl.;
32
cm.
IN
2256-2258
LIB/C
(C .
Cuade nos
de
Bibliog a ía
de
las
A es
Escénicas,
4
(1995),
p.
70).
Doy
mis
más
since as
g acias
a
la
di ec o a
del
Cen o de
Documen ación
Tea al
de
Mad id
—Dña.
C is ina
San ula ia—
así
como
al
pe sonal
del
Cen o,
po
las
a enciones
ecibidas
y
los
des elos
que
han
enido
po
acla a
cie as
incógni as
habidas
en
o no
al
au o
de
es a
ob a.
32
Rica do
Domenech
«El
ea o
clásico
hoy»,
Ac o
y
écnica
de
ep esen ación
del
ea o
clásico
español,
Ed.
po
J.M.
Diez
Bo que,
London
Tamesis
Books
Limi ed,
1989,
pp.
163-165;
p.
164.
33
C .
J.
Luis
Cane
Valles,
«Lis
comedias
manusc i as
anónimas
o
de
posibles
'au o es
de
comedias*
como
uen e
documen al
pa a
la
cons ucción
del
hecho
ea al
en
el
pe iodo
áu eo»,
Tea os
y
ida
ea al
en
el
Siglo
de
O o a
a és
de
las i en es
documen ales.
Ed.
A
ca go
de
Luciano
Ga cía
Lo enzo
y
J.E.
Va ey,
London
Tamesis
Books
Limi ed
y
el
Ins i u o
de
Es udios
Zamo anos,
1991,
pp.
273-284.
el
ex o
pu o
que
sale
de
las
manos
del
au o
y
el
mismo
ex o
después
de
habe
pasado
po
las
manos
del
di ec o
de
una
compañía.
En
nues a
ob a,
de
la
que
desconocemos
si
el
manusc i o
con
el
que
abajamos
ambién
ue
u ilizado
po
el
au o
de
la
compañía
—Juan
de
Mo ales
Med ano,
esposo
de
Jusepa
Vaca
apa e
cen
aco aciones
que
hacen
e e encia
exp esa
a
una
ac iz,
y,
po
lo
an o,
adap adas
a
las
cualidades
de
la
misma.
De
aquí
deducimos
que,
al
menos,
cie as
aco aciones
ue on
esc i as
pensando
en
unos
ac o es
de e minados.
Desde
el
ema
el
de
la
se ana—
que
esponde
a
unas
ap i udes
especí icas
de
compo amien o
que
decían
que
poseía
la
S a.
Jusepa,
has a
los
a ajos'
ma cados en
el
ex o,
es án
condicionados
po
el
hecho
de
se
una
ob a
no
ajena
ni
a
la
compañía
ni
a
la
p ime a
ac iz.
Hace
años
esc ibió
Cha les
V.
Aub un
que
«...el
di ec o
de
compañía
no
es
en
modo
alguno
un
in e media io
en e
el
d ama u go
y
el
público:
se
llama
a
sí
mismo
au o ,
pues
es
él
quien
c ea
las
ob as
y
les
da
ida.
Sus
comedian es
no
se
hacen
in é p e es
del
poe a,
no
a an
de
des ela
sus
in enciones;
ellos
enca nan
pe sonajes
según
el
alan e
exclusi o
de
su
di ec o ...»34.
Aún
no
compa iendo
o al
men e
es as
palab as,
sí
es
cie o
que
el
di ec o
de
la
compañía
puede
pe ec amen e
in e e i
en e
el
mensaje
pensado
po
el
au o
y
el
que
e dade amen e
pe cibe
el
espec ado .
Y
lo
puede
hace
po
di e en es
caminos:
a)
a
a és
de
los
'a ajos*;
b)
añadiendo
o
qui ando
aco aciones
—según
sus
in enciones—;
c)
o
modi icando
las
exis en es.
En
es e
momen o
nos
p oponemos
menciona
las
aco aciones
exis en es35
que
hayan
salido
no
sólo
de
manos
del
c eado
—Luis
Vélez
de
Gue a a—
sino
las
que
haya
gene ado
el
di ec o
de
escena
o
au o
—Juan
Mo ales
Med ano—,
po
se
odas
ellas
las
que
nos
p opo cionan
los
da os
pa a
su
pues a
en
escena.
Del
examen
po meno izado
de
las
aco aciones
explíci as
(117
en
o al),
pode
mos
deduci
que
son
pocas
las
que
apo an
exclusi amen e
Mo imien o':
al
En a '
o
sali
de
los
pe sonajes
se
les
añade
una
in o mación
ges ual
o
de
es ua io,
e c.,
dando
po
supues o
que
los
pe sonajes
han
enido
que
en a
pa a
es a
p esen es
"Cha les
V.
Aub un,
La
comedia
española,
1600-1680,
Mad id,
Tau us,
1968,
p.
85.
Di e enciamos
las
aco aciones
explíci as
de
las
implíci as
que,
po
se
é minos
an
asumidos
y
acep ados
po
la
c í ica
li e a ia,
es imo
no
se
necesa io
ningún
ipo
de
acla ación.
98
Piedad
Bolaños
Donoso
en
la
escena.
Hay
que
des aca
cómo
Vélez
u iliza
ecuen emen e
el
espacio
in e io
ganando
de
es a
o ma
una
nue a
dimensión
escénica
pa a
los
ac o es.
La
ica
p esencia
de
aco aciones
e e en es
al
a ezzo
pe mi en
o
acili an
que
se
conozcan,
en
de alle,
a
nues os
ac o es
sob e
el
escena io,
isión
que
se
comple a
con
una
po meno izada
desc ipción
del
es ua io
—sin
ol ida
que
se
ca ac e izan
más
po
se
indica i as—
den o
de
la
ónica
gene al
o
uso
habi ual
en e
los
au o
es:
el
capi án
end á
«con
su
gine a
y en
cue po,
muy
galán»;
sin
emba go,
no
se
nos
escapa
que
la
ob a
ue
esc i a
pa a
el
lucimien o
de
una
g an
ac iz,
Jusepa
Vaca,
que
apa ece
en
escena:
« es ida
a
lo
se ano,
de
muge ,
con
sayuelo
y
muchas
pa enas,
el
cabello
endido
y
una
mon e a
con
plumas,
un
cuchillo
de
mon e
al
lado,
bo ín
a gen ado».
En
múl iples
ocasiones
nues os
pe sonajes
apa ecen
con
ma cas
indica i as
de
su
condición
social:
se án
su icien es
pa a
su
econocimien o
po
el
público.
Así,
el
maes e
de
Cala a a
se
p esen a á:
«en
cue po,
de
neg o,
con
plumas
neg as
en
el
sonb e o
y
una
opilla
como
aque a,
ce ada
po
delan e
y
en
medio
del
pecho
una
c uz,
mayo
que
las
o dina ias
de
Cala aba».
Si
las
ma cas
o
aco aciones
explíci as
son
impo an es
pa a
conoce
la
posible
pues a
en
escena
de
la
ob a
—o
al
menos
lo
imp escindible—,
no
menos
impo an
cia
se
ha
de
concede
a
las
e e encias
inse as
en
el
ex o
A
o
ex o
eci ado
po
los
ac o es:
de
aquí
se
deduce
la
múl iple
uncionalidad
del
mismo
y,
en
conc e o,
su
u ilidad
pa a
la
pues a
en
escena
(que
es
lo
que
nos
ocupa
en
es e
momen o).
No
desp eciamos,
po
supues o,
oda
la
in o mación
que
o ecen
sob e
sí
mismos
o
sob e
los
o os
pe sonajes,
sob e
el
espacio,
el
iempo,
el
luga ,
el
a ezzo
o,
incluso,
sob e
la
maquina ia
escénica.
En
de ini i a,
lo
que p e endemos
es
hace
e
lo
imp escindible
que
esul a
es a
ica
in o mación
o ecida
po
la
'palab a,
en
cual
quie
ipo
de
análisis
del
ex o
d amá ico
po
la
ayuda
que,
a
su
ez,
damos
a
los
di ec o es
de
escena.
Pe o
no
sólo
son
és as
las
Señales*
que
nos
ha
dejado
el
ex o
pa a
su
pues a
en
escena.
En
el
manusc i o
conse ado
se
ap ecian
odo
ipo
de
achadu as,
de
palab as
sob epues as,
de
aco aciones
al
ma gen,
y,
ambién,
de
i adas
de
e sos
achados
o
'a ajados*,
po
azones
di e sas,
como
a a emos
de
expone .
Es as
sup e
siones,
si
llega on
a
e ec ua se
—es
deci ,
si
esos
e sos
no
se
eci a on
en
una,
a ias
o
odas
las
pues as
en
escena—
signi ica
que
los
espec ado es
p esencia on
una
ob a
dis in a
a
o a
hipo é ica
en
la
que
no
se
ealiza an
esos
co es,
dado
que
el
mensaje
asmi ido
al
público
di ie e
sus ancialmen e.
Aye
y hoy:
una
hipo é ica
pues a
en
escena
de
La
se ana
déla
Ve a
Empecemos
diciendo
que
las
sup esiones
a ec an a
un
o al
de
407
e sos,
di
los
3305
que
iene
la
ob a.
Hemos
de
supone
que
es os
a ajos'
los
p opusie a
Juan
de
Mo ales,
di ec o
de
la
compañía,
pa a
mejo
lle a
a
cabo
la
ep esen ación.
Pe o
no
es
nada
más
que
una
hipó esis
de
abajo
dado
que
desconocemos
su
pues a
en
escena
y
es
posible
que
el
p opio
Vélez
ac ua a
de
censo
de
su
ob a,
mo ido
po
cie os
impulsos
que
a a emos
de
des ela .
Las
a ias
azones
que
pudie an
mo e
a
los
dos
censo es
—au o
y
di ec o —
pa a
lle a
a
cabo
es os
co es,
es
el
abajo
que
p e endo
o ece
a
con inuación.
En
el
Ac o
I
encon amos,
en p ime
luga ,
a ajada
es a
edondilla:
Buei o
las
ancas,
a loxo
el
eno,
doyle
al
ixa
la
espuela,
y
buélbeme
a
da
asal o,
en
su
sang e
oxo.
(w.
309-312)
Pe enece
a
una
ex ensa
i ada
de
edondillas
con
las
que
Gila
desc ibe
cómo
le
asal ó
un
jabalí
y
cómo
le
dio
mue e.
No
son
es os
e sos
ni
más
ni
menos*des-
c ip i os
que
o os;
pe o
ocablos
como
«ancas»,
« eno»,
«asal o»
pues os
en
boca
de
Jusepa
Vaca,
pod ían
p oduci
hila idad
en e
el
público,
po
lo
que
se
ompe ía
el
encan o
del
e ec o
asomb o
—que
e a
el
que
es aba
buscando
el
au o
con
aquella
desc ipción—.
Es
muy
p obable
que
si
ue
ep esen ada
po
Jusepa,
es e
eco e
lo
hicie a
su
ma ido,
ya
que
no
que ía
se
mo i o
de
bu la
—una
ez
más—
dada
la
ida
disolu a
de
su
muje
y
de
las
muchas
cabalgadas'
que,
al
pa ece ,
había
hecho36.
Se
uel en
a
a aja
los
e sos
615
al
620,
sin
encon a ,
po
nues a
pa e,
más
azón
que
la
de
aco a
algo
la
ob a,
dado
que
no
apo a
ni
es a
in e és
pa a
la
in iga.
No
sucede
lo
mismo
desde
el
e so
627
al
630,
y
desde
el
632
al
64637
que
Podemos
ae
a
colación
cómo
las
ac ices,
en
aquella
época,
se
ca ac e iza on
po
una
ida
un
an o
isolu a,
según
p esen an
los
his o iado es.
Son
muchas
las
anécdo as
conocidas
que
pod íamos
e e i ,
pe o
como
mues a
alga
el
ejemplo de
lo
ocu ido
a
una
al
Ma ga i a,
muy
bella
y
escul u al,
en ando
un
día
a
caballo
en
la
comedia
El
mejo
pa
de
los
doce
que
u o
la
desg acia
de
cae
del
caballo
y
pe de
un
anillo
muy
a
loso.
Las
quejas
de
la
ac iz
inie on
a
se
eplicadas
po
la
oz
de
un
caballe o
que
le
dijo.
«¡O as
caballadas
e
da án
so ijas!»
(C .
Me cedes
de
los
Reyes
y
Piedad
Bolaños,
«P esencia
de
comedian es
españoles
en
el
Pa io
üe
las
A cas
de
L.sboa
(1700-1755)»,
El
esc i o
y
la
escena,
I,
£d. de
Ysla
Campbell;
Uni e sidad
Au ónoma
de
Uudad
Juá ez,
1993,
pp.
229-273;
p.
243).
57
El
p o .
G.
Peale
in oduce
den o
de
es e
a ajo
el
.
631
no
apa eciendo
como
al
en
el
manusc i o.
ion
Piedad
Bolaños
Donoso
han
podido
se
censu ados
po
c ee
que
se
pod ía
desp ende
de
es e
pa lamen o
de
Gila
un
sen imien o
de
homosexualidad,
no
solo
po que
se e ie e
a
la
p opia
Reina,
sino
po que
de
esa
a acción
me amen e
eó ica,
pudie a
p oduci
en
nues a
p o agonis a
un
e ec o
e ó ico.
Reco demos
los
e sos:
Gila.
Como
los
Reyes
on a
es a
ciudad
an
que ido,
oda
la
Ve a
a
enido,
que
no
a
al ado
luga .
Madalena.
Gila.
Rabiando
engo
po
e
a
la
Reina,
po que
della
después
de
dezi
que
es
bella,
dizen
que
es
b aba
muge ,
que
al
lado
de
su
ma ido,
—que
le
gua de
Dios
mil
años—,
le
en
he
hechos
es años;
mas
al
mad e
la
ha
pa ido
y
al
pad e
la
engend ó.
Su
alo
pin ado
an
en
el
p íncipe
don
Juan.
Madalena,
en
iendo
yo
muge es
des a
mane a,
me
buelbo
de
gus o
loca.
(w.
627-630
y
632-646)
No
pa ecía
muy
opo una
la
e lexión
de
Gi aldo
sob e
la
b e edad
del
iempo,
sob e
odo
cuando
el
pueblo
es aba
de
ies a,
en
plena
di e sión.
Po
es a
azón
se
sup ime
—muy
p obablemen e—
po
el
di ec o
de
escena:
G11.A.
¿Pues
no
a
de
en a ,
Madalena,
es ando
yo
aquí?
Gi aldo.
Yo
es oy
emozándome
de
e
juga
las
a mas.
Aye ,
al
día
como
el
que
es
oy,
me
pa eze
que
hué
el
día
que
en
es e
mismo
luga
¡a,
mozedad!
a
pesa
Aye
y
hoy:
una
hipo é ica
pues a
en
escena
de
La
se ana
de
la
Ve a
de
la
mayo
alen ía
que
ubo
oda
la
Ve a,
a
un
b abo
di
en qué
en ende .
Todo
pasa
po
co e
an
b e e
la
edad
lige a.
( .
702-714)
Vienen
a
se
sup imidos
o os
diez
e sos
(847-856)
con
ono
na a i o
pues
os
en
boca
de
Gila,
que
no
apo an
nada
a
la
acción;
y,
an es
de
e mina
el
Ac o
I
se
a aja
desde
el
e so
871
al
890.
Es e
eco e
pudie a
se
el
más
jus i icado
de
odos
los
que
hemos
comen ado
has a
aquí
—desde
el
pun o
de
la
mo al
de
la
época—
dado
que
el
é mino
'enamo ada
en boca de
Gila
y
di igido
a
la
pe sona
de
la
eina
Isabel,
no
podía
se
ni
ole ado
ni
aleccionado .
La
His o ia
no ha
p opo cionado
una
isión
excesi amen e
posi i a
en
cuan o
a
las
cualidades
emeninas
que
ado na
an
a
es a
Reina.
Pe o
a
pesa
de
ello
y
sin
p es a
a ención
a
lo
que
dice
la
ama,
Gila
que ía
se
homb e
pa a
'pe de se'
po
ella.
És os
son
los
úl imos
e sos
con
los
que
da
in
la
i ada:
Vos
enéis
gen il
pe sona,
y
¡malaya
yo!
si
mien e
en
quan o
dize
de
os
la
Fama,
y,
que
si
onb e
hue a,
po
os
sola
me
pe die a,
(w.
885-889)
Pe o
el
'deseo'
no puede
se
del
odo
dañino
al
espí i u,
mien as
no
se
haga
ealidad.
Bien
sabemos
que
se
condena
an o
po
acción
como
po
omisión,
pe o
Gila,
que
es
una
muje
p ác ica,
desecha
p on o
el
campo
de
los
supues os
y
se
ase
a
la
du a
ealidad;
po
lo
que
dice:
Y
aun
así
lo
es oy
¡po
Dios!
( .
890)
y
es o
sí
que
e a
ep ochable
y
condenable.
¿Funcionó
la
censu a
olun a ia
e
in en
cionada
po
la
imposición
de
«adoc ina »
al
des ina a io,
haciéndole
desapa ece
ese
deseo
nada
o odoxo?
Es
poco
p obable
que
ue a
Vélez
el
que
ealiza a
es e
ipo
de
censu a
mo al,
dadas
sus
mani es aciones
p og esis as
y
esc i o
adelan ado
pa a
1O9
Píl-DAD
BOLAÑOS
DONOSO
su época,
sob e
odo,
en
cuan o
a
la
de ensa
de
la
muje 38.
Es
más
p obable
que
se
debie a
a
Juan
de
Mo ales
que
enía
que
lucha
con
los
censo es
pa a
ob ene
la
licencia
de
ep esen ación.
Ya
en
el
Ac o
II
los
a ajos'
son
más
signi ica i os,
y
si
en
el
Ac o
I
no
han
a ec ado
ni
a
la
es uc u a
ni
a
la
esencia
del
d ama,
no
se
puede
deci
lo
mismo
con
los
que
examina é
a
con inuación.
Mingo,
enamo ado
de
Gila,
desea
mani es a le
sus
sen imien os
y
se
le
ocu e
pone le
de
ejemplo
—como
homb e
que
pe dió
la
cabeza
al
encon a se
a
solas
con
una
muje —
a
F ay
Gua ín.
El
ema
eligioso
es
abú
y,
aunque
ue a
cie o,
no
podía
oma se
como
e e encia
en
la
sala
de
un
co al
de
comedias.
Pe o
si
el
p ime
ejemplo
es
desa o unado,
no
menos
lo es
el
segundo
que
hace
que
sea
el
Rey
un
homb e
poco
enamo ado
de
su
esposa,
po
lo
que
obliga
a
la
Reina
a
busca
o as
compañías
nada
ejempli ican es.
Aquí
se
a a
de
censu a
esa
isión
que
se
iene
de
ma imacho
de
la
se ana.
Gila,
dice
Mingo,
no
ama:
po
al as
sec e as
uyas.
( .
1170)
El
g acioso
no
puede
c ee
que
Gila
enga
al as,
y
menos
cuando
él
es á
con
emplando
« an
he mosa
muge ».
Lo
que
puede
habe
ocu ido
es
que
se
le
haya
ol idado
ama .
Po
odo
ello,
es e
pasaje
( .
1130-1174)
—uno
de
los
más
ex ensos
en
cuan o
a
la
censu a—,
se
co a,
undamen almen e,
po
azones
de
p udencia
polí ica.
Cuando
Mingo
decide
co eja
a
Gila
lo
hace
exp esando
sus
sen imien os
a
a és
de
compa aciones:
son
enojosas
y
ei e a i as;
quizás,
ambién,
sea
un
pa la
men o
excesi amen e
ex enso
po
lo
que
se
podan
algunos
e sos:
desde
el
1227
has a
el
1246. Pe o
si
es ando
de
buenas
dijo
muchas
cosas
ag adables
de
Gila,
cuando
ecibe
un
con a iempo
no
sabe
cuándo
deja
de
echa
imp ope ios
po
su
boca:
son
ópicos
nega i os
que
le
si en
pa a
desac edi a la.
Co esponde
el
co e
a
los
e sos
1298
has a
el
1345.
Es
cie o
que
con
su
desapa ición
se
pie de
pa e
de
38
Véase,
po
ejemplo,
la
de ensa
que
hace
de
la
muje
en
El
ey
naciendo
muje ,
en
donde
la
conside a
an
digna
como
el
homb e
—y
con
an as
cualidades
como
él—
pa a
el
gobie no
de
una
nación
(C ,
Piedad
Bolaños,
«Decons ucción
de
a que ipos
adicionales:
oz,
aje
y
ademanes
en
El
ey
naciendo
muje ,
de
Luis
Vclez
de
Gue a a»,
Las
muje es
en
la
sociedad
española
del
Siglo
de
O o:
icción
ea al
y
ealidad
his ó ica.
Ac as
del
II
Coloquio
del
Aula-Biblio eca
«Mi a
de
A nesaia»,
Eds.
Juan
A.
Ma ínez
Be bcl
y
Robe o
Cas illa
Pé ez,
G anada,
Edi o ial
Uni e sidad
de
G anada,
1998,
pp.
57-81).
Aye
y
hoy:
una
hipo é ica
pues a
en
escena
de
La
se ana
déla
Ve a
la
agudeza
e bal,
uno
de
los
asgos
más
ca ac e ís icos
del
'bu ón1,
« educiendo
su
papel
al
de
un
payaso
desb agado
y
asni icado»,
según
palab as
del
p o .
G
Peale39
Pe o
no
es
menos
cie o
que
se
podía
co e
el
iesgo
de
po encia
más
es a
igu a
que
la
de
Gila,
es
deci ,
adqui i ía
el
pe sonaje
que
lo
enca na a
más
p o agonismo
que
Jusepa
Vaca
- an
in luyen e
y
que ida
en
la
Co e...-
y
odos
esos
imp ope ios
o
halagos
podían
se
con undidos,
iendo
a
la
ep esen an e
más
que
a
la
ep esen ada
hecho
que
podía
despe a
ecelos
en e
sus
aman es
y
pe sonas
in luyen es.
De
jus icia
poé ica
se
ha de
cali ica
el
co e
que
se
p oduce
desde
el
e so
1363
has a
el
1394,
y
en
p o
de
la
e osimili ud
d amá ica,
cuando Madalena
anun
cia
a
Gila
la
uel a
del
capi án
y
su
llegada
a
la
casa
de
su
pad e.
En
una
si uación
de
angus ia,
de
p isa
po
en e a se
de
lo
que
sucede,
no
puede
un
pe sonaje
eci a
ese
buen
puñado
de
e sos
sin
inquie a
al
audi o io.
Como
no
se
al e a
la
esencia
de
la
ob a,
se
co an
sin
ningún
p oblema.
En
el
Ac o
III
se
insis e
en
a aja '
e sos
pues os
en
boca de
Mingo
(w.
2272-2283)
que
no
ienen
o a
unción
que
la
desc ip i a;
o
en
la
de
Mingo
y
Gila
cuando
se
eencuen an
en
la
sie a
(w.
2348-2375)
y
és a
le
p egun a
po
la
si ua
ción
ac ual
de
cie os
conocidos
de
su
pueblo.
Es as
sup esiones
no
ienen
unción
d amá ica
alguna
al
se
ela os
de
pe sonajes
que
no
pe u ban
ninguna
de
las
accio
nes.
O os
es
agmen os
de
alan e
e lexi o
ienen
sup imidos:
del
e so
2534
al
2437;
del
2628
al
2639;
y
del
2762
al
2779*
En
es e
úl imo
caso
nos
so p ende
que
se
deje
la
p esencia
de
un
pe sonaje
nue o
en
el
escena io
sin
habe lo
in odu
cido
p e iamen e
po
aco ación
explíci a:
lo
hace
implíci amen e
al
inicio
del
e so
ue
aqux
la
impo ancia
de
es e
ipo
de
e e encias.
Me ecen
una
e lexión
apa e
los
e sos
2846-2853.
P ime o
deci
que
el
a ajo
co a
una
ase
que
no
e mina
nunca.
Pe o
lo
que más
nos
llama
la
a ención
es
que
na
haya
des i uado
su
ju amen o:
ella
dijo
que
ma a ía
a
odos
los
homb es
con
os
que
opeza a;
es
deci ,
aquellos
que
se
encon a a
en
su
camino:
o a
cosa
muy
cusnn a
es
la
que
se
puede
deduci
de
la
lec u a
de
los
siguien es
e sos:
y
i«
liT?
ow)^0'
í/ "8 m""
d''"
Vem
de
Vélez
de
Guc a a:
Hacia
una
poé ica
dd
bu ón"-El
"c i o
emba co"
el
!T
°
" l^ado
'*
aco aci<5n
h^ a
es e
e so,
que
es
lo
que
pa ece
que
ma ca
el
manusc i o.
Sin
úl imos
eJi
1
a
S
C°m°
i"
de
" C
a ajO
el
e so
27SU
hecho
miís
azonable
dado
que
los
dos
e sos,
al
qi,eda
suel os,
no
encaja ían
ni
en
la
i ada
an e io
ni
en
la
siguien e
)4