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Ayer y Hoy: una hipotética puesta en escena de la «La serrana de la Vera»

Bolaños Donoso, Piedad

Full text

Aye y hoy: una hipo é ica pues a en escena de «La se ana de la Ve a» Piedad Bolaños Donoso Uni e sidad de Se illa I.- In oducción gene al. A a a es de la p oducción de Luis Vélez de Gue a a en los co ales y ea os hispánicos. La se ana de la Ve a. II.- El aye ' escénico de La se ana... III.- Un supues o 'hoy' del mismo ex o. La adap ación de José An onio Gab iel y Galán. L- In oducción gene al No sabemos si los au o es del Dicciona io de Au o idades" conoce ían la ob a obje o de es e abajo y se undamen a ían en ella pa a de ini , como lo hacen, el ocablo « illano» en la acepción de mo ado de una illa. Pe o lo que sí es cie o es que nada más lee los p ime os e sos de La se ana de la Ve a, Gi aldo —pad e de la se ana— acep a que le llamen illano sólo po que i e en illa, echazando ené gi camen e los o os posibles signi icados que ambién puede designa es a palab a. Le p egun a el Capi án: 1 AA.W. Dicciona io de Au o idades, Ed. Facsímil, Mad id, G edos, 1984. 3 ols., p. 488 del III- « illano- El ecino ü habi ado del es ado llano de alguna Villa ü AJdea, á dis inción del Noble, ü H¡dalgo[...]»>. XXIV Jo nadas de ea o clásico. Almag o, 2001 89 Piedad Bolaños Donoso GlRALDO. ¿No sois illano? Onb e soy umüde y llano, mas illano, no ¡po Dios! si no es po que i o en illa, que illano es ei que in en a a aición mue e o a en a, (w. 30-35)2 Es cie o que pasó, muy p on o, a se u ilizada pa a designa a los campesinos, en gene al, an o pa a dis ingui los de los habi an es de las ciudades —bu gueses y/o ciudadanos— como de los nobles, exen os de la obligación ibu a ia. Vélez, como an os au o es de su época, nació en una illa —en la de Écija, en 1579— en la que bien pudo inspi a se pa a c ea sus pe sonajes illanescos, pa a e leja las cos umb es de és os y las elaciones de los mismos con los nobles. Nues o au o compuso ob as de una amplia a iedad emá ica, an o po la ipología de sus pe sona jes como po el en oque y esolución de los p oblemas. Pe o él, como la mayo pa e ie sus con empo áneos, ue casi ol idado po las gene aciones pos e io es y sus ob as —en su mayo ía con pe sonajes illanescos— ue on silenciadas sis emá icamen e po os p og amado es de las salas de ea o. Me p opongo p esen a les un b e e eco ido his ó ico po los escena ios de los siglos XVIII al XX pa a comp oba la escasez de ob as ^p esen adas y cómo —cuando apa ecen— son siemp e los mismos í ulos los que se le an a los escena ios. La se ana,., no ue obje o de deseo —en cuan o a las ablas se •e ie e— has a bien en ado el siglo XX, causa más que jus i icada pa a elegi la y p esen- a ia en es as Jo nadas: po los da os conocidos has a el p esen e no se ep esen ó en iempos de su au o , hecho que la asemeja ía a lo sucedido con la e sión de Gab iel y 3alán que, enca gada po Adol o Ma sillac, no subió, en ida del adap ado , a las ablas. Repasemos, b e emen e, los acon ecimien os his ó icos. La única ca ele a [ue conocemos de la ciudad de Écija del siglo XVIII no ecoge de Vélez nada más lúe Doña Inés de Cas o, más dos ob as en colabo ación: También la a en a es eneno I. Luis Vélez de Gue a a; II. An onio Coello; y III. Rojas Zo illa) y El ca alán le allonga (L An onio Coello; II. Rojas Zo illa; y III. Luis Vélez de Gue a a)3. Po Aye y hoy: una hipo é ica pues a en escena de La se ana de la Ve a esos mismos años, la ca ele a se illana p esen a las mismas ca ac e ís icas. Se puede deci incluso —como apun a F ancisco Aguila Piñal— que «... en e a una casi absolu a al a de nomb es nue os, en una época de escasísima o iginalidad, salen de las imp en as se illanas los í ulos más ep esen a i os del ea o español del siglo an e io »4. De Lope de Vega he con ado has a 16 comedias; 10 de Gue a a... Pe o cla o, an es de pasa po la imp en a, no malmen e se lle a on al escena io. En el apéndice VII que es e g an in es igado nos acili a («Repe o io ea al de Se illa en e 1767 y 1778»), se pueden econoce ocho í ulos elecianos, sob esaliendo po el núme o de ep esen aciones alcanzadas (ocho ep esen aciones) Reina después de mo i . Doña Inés de Cas o. Mejo o peo sue e co ie on Cumpli dos obligaciones y duquesa de Sajonia; El alba y el sol. Segunda pa e, Res au ación de España; El cu a de Mad ilejos; El luce o de Cas illa y p i ado pe seguido; El Olle o [de Ocaña]; o Si el caballo os han mue o y Blasón de losMendozas; o y También la a en a es eneno (en colabo ación)5. A es a lis a de comedias ep esen adas y, al pa ece , ap obadas po la censu a, hay que añadi El águila [del agua] que ue examinada y pues a en escena, y El alcalde de Zalamea que se ep esen ó en 1778, sin el benepláci o de D. F ancisco de Paula Baque o, censo de comedias del A zobispado se illano6. En Valencia, a inales del siglo XVIII, ambién se eponen sus ob as y se delei an con Cumpli con dos obligaciones y duquesa de Sajonia, lle ada a las ablas el 17 de oc ub e de 1797 po la compañía de Paulino An onio Fe nández7. No pode mos deci , p ecisamen e, que nues o au o ue a ' elegado* po el escaso núme o de ob as ep esen adas cuando conocemos que el 'g an Lope de Vega alcanza, po esos mismos años, un o al de es ep esen aciones. La ca ele a ea al ba celonesa ue exhaus i amen e es udiada po Al onso Pa . G acias a es e abajo y a pa i de 1774 sob e odo, emos cómo se epi en los mismos í ulos a lo la go de los años: El ca alán se allonga, La niña de Gómez A ias, 2 Luis Vélez de Gue a a, La se ana de la Ve a, cd. in . y no as de Piedad Bolaños Donoso, Mad id, Clásicos I alia, 2001, p. 99. Todas las ci as de La se ana..., de Vélez, se ha án po es a edición. 3 C . Piedad Bolaños Donoso, «Comedias y comedian es en el Coliseo de Écja (1772-1774)», El ea o 'pañol del siglo XVM, ed. a ca go dejoseph Ma ía Sala ValIdau a, Lleida, Uni e sidad, 1996, pp, 115-152. 4 F ancisco Aguila Piñal, Se illa y el ea o en el siglo XVIII, O iedo, Cá ed a Feijoo, 1974, p. 28. 5Ié>idem,pp. 270-295. 6 C . «In o me de F eo, de Paula Baque o, censo de comedias del A zobispado» al A zobispo de Se illa, F ancisco Delgado, e i iéndose a los obs áculos que le han imposibili ado cumpli con su come ido du an e los años 1777 y 1778, incluyendo la lis a de odas las comedias que pasa on po su censu a, las que se ep esen a on sin su e isión y las ob as que habiendo sido echazadas po su censu a» se lle a on a escena». Fi mado el 1 de ma zo de 1779. A chi o del Palacio A zobispal de Se illa, Leg. 3095. Jus icia, s. . 7 C . A u o Zabala, El ea o en la Valencia de inales delsiglo XVIII, Valencia, Al ons el Magnanim / Dipu ación, 1982, p. 354. 91 Piedad Bolaños Donoso o Reina después de mo i y Doña Inés de Cas o, como más ep esen adas; apa ecen espo ádicamen e í ulos como La [mejo ] luna a icana, También la a en a es eneno y El alba y el sol*. Es a ca ele a de la segunda mi ad del se ecien os a ni el nacional, no es más que el u o de lo que había sucedido en los p ime os cincuen a años del siglo XVIII. Tan o en Valencia9 como en Bu gos10 o Valladolid11 —po ci a algunas ciudades como ejemplo—se epi en siemp e los mismos nomb es: Reina después de mo i , El ca alán se allongay bandos de Ba celona, El olle o de Ocaña, La niña de Gómez A ias, El cu a de Mad ilejos, o comedias con hé oes exó icos, como El ce co de Roma po el ey Deside io o La nue a i a de Dios y g an Tamo lán de Pe sia. El comen a io a la ca ele a ea al mad ileña lo he dejado pa a el inal po conside a que lo que sucede en es a ciudad puede se la e e encia más cuali icada y con la que pod íamos co obo a los da os p o inciales. En e ec o, la compa a ción —po muy odiosa que sea— esul a ace ada ya que a i ica nues a p ime a imp esión: Vélez ha pasado po sus escena ios con un escue o elenco ea al siendo siemp e las mismas ob as las que se eponen12. Caso apa e y digno de comen a es el que ecoge La comedia de comedias de Tomás Pin o B andaó13 que, po se una pieza de ci cuns ancias —po su longi ud (538 w.) y su ca ác e de ea o en el ea o— pudo habe se ep esen ado como cie e de espec áculo, con una unción pa ecida a la de las mojigangas cas ellanas. Hubo de hace se en el pa io lisboe a de Las A cas, po la compañía de An onio Ruiz 8 C . Al onso Pa , «Rep esen aciones ea ales en Ba celona du an e elS. XVIII», BRAE, 16(1929)» pp. 326-346 y 492-513. °C . Edua do Julia Ma ínez, «El ea o en Valencia», BRAE, año XIII, . XIII (1926), pp. 318-341; y F ancis Si eda, «Algunas agedias del siglo de o o an e el público alenciano del siglo XVIII», C i icón, 23 (1983), pp. 117-132. Según cscc úl imo compañe o «... la ob a de Vélez de Gue a a Reina después de mo i [ ue] la que se dio con más egula idad aunque no du ó más de dos días en ca el en cada empo ada» (p. 125). 0C , Ignacio Ja ie de Miguel Gallo, El ea o en Bu gos (1550-1752). El Pa io de Comedias, ¡as compañías y ¡a ac i idad escénica. Es udio y documen os, Excmo. Ayun amien o de Bu gos, 1994. 11 C . Ge mán Vega Ga cía Luengos, «El ea o ba oco en los escena ios y en las p ensas de Valladolid du an e el siglo XVIII», Tea o del Siglo de O o. Homenaje a Albe o Na a o Ga cía , Kassel, Ed. Reichenbe ge , 1990, pp. 639-673 [El es udio aba ca los años de 1701 al 1762]. 12 Es imo innecesa io epe i los í ulos de las ob as que es án en la ca ele a du an e el siglo XVIII. C . Rene Andioc y Mi eille Coulon, Ca ele a mad ileña del siglo XVIII (1708-1808), P csses Uni eisi ai cs du Mi ail. Anejos de C i icón, 7, 1996. 13 C . Me cedes de los Reyes y Piedad Bolaños, Tomás Pin o B andad. La comedia de comedias, in ., ed. y no as de..., C i icón, 40 (1987), pp. 81-159. Aye y hoy: una hipo é ica pues a en escena de La se ana de la Ve a en 1724-1725. Si hacemos mención a es a pieza es po la singula idad del hecho de ep esen a se en ie as ecinas en donde el ea o del Siglo de O o cas ellano seguía es ando igen e, como lo es u o du an e odo el siglo an e io y po que la compuso un au o olisiponense. A a és de los í ulos que en ella se ci an podemos sabe el g ado de conocimien o que los espec ado es enían del ea o cas ellano, dado que el espec ado ha de elaciona el en edo de la comedia ci ada con los hechos de la ida del con empo áneo al que se alude: de o a o ma no se en ende ía nada y no se dis u a ía con ese ipo de ep esen aciones. Razón po la que pienso que las ob as que a con inuación ci o —u ilizadas po Pin o en su ob a— debe ían se muy conocidas po el publico po ugués: Celos, amo y enganza (No hay mal que po bien no enga); Doña Inés de Cas o; La niña de Gómez A ias y Plei o que u o el diablo con el cu a de Mad ilejos. Las es ul imas son, sin duda, las que mayo econocimien o de d ama u go o o ga on a su c eado . Concluyo haciendo e e encia a un he moso es udio —no sólo po que lo es, sino po lo que de anecdó ico iene el ema—: «Vélez de Gue a a, sin que él lo pudie a habe imaginado en ida —dice el au o — u o la sue e de se elegido, jun o a Ti so, pa a hace subi a sus pe sonajes a los escena ios de ópe a en Eu opa, opo unidad de la que no dis u a on igu as como Lope o Calde ón»u. E ec i a men e, el español Vicen e Ma ín y Sole (Valencia, 1754) compuso una ópe a i u lada Una cosa a a ossia bellezza e ones á, cuyo lib e o se basa en la ob a ea al de Vélez La luna de la sie a, ealizado po uno de los au o es más a amados de su época: Lo enzo da Pon e. Una ez más el nomb e de Vélez consigue llega a la cús pide en es a modalidad. Dicen los au o es del lib o El ea o Ce an es de Alcalá de Hena es que «...Los epe o ios de ob as ep esen adas [en el siglo XIX] con inúan la adición ea al del Siglo de O o español con ex os, sob e odo comedias, de Lope de Vega, Calde- 14 Luis Balles e os Pas o , «Una cosa a a (Ópe a basada en La luna de la sie a de Vélez de Gue a a, compues a po Ma ín y Sole )», Bole ín de la Real Academia de Ciencias, Bellas A es y Buenas Le as 'Vélez de Gue a a, 1 (1997), pp. 195-207, p. 207. El au o de la ci a lle a azón en cuan o que no se conoce ninguna e sión ope ís ica; pe o es de jus icia econoce que sí ue on sus ob as adap adas a la za zuela clásica espa ñola, como buena mues a de su ace camien o al pueblo bajo, en e a lo que ep esen a una 'ópe a, a la que acude un publico mucho más selec o (C . Ge a do Fe nández San Eme e io, «La he encia lopesca en el ea o musical español del siglo XIX: La disc e a enamo ada y Doña F ancisqui a» en Lope de Vega: comedia u bana y comedia pala ina, Ac as de las XVIII Jo nadas de Tea o Clásico, Almag o, julio de 1995. Ed. a ca go de F. Pcd aza y Ra ael González Cañal. Almag o, Uni e sidad Cas illa-La Mancha/ Fes i al de Almag o, 1996, pp. Piedad Bolaños Donoso on de la Ba ca, Ti so de Molina, Agus ín Mo e o, Bances Candamo, Luis Vélez de Gue a a y o os»15, a i mación que debe íamos ma iza ya que, si bien es cie o que se siguen ep esen ando algunas ob as del Siglo de O o, ambién es cie o que son cada día más di íciles de encon a en la p og amación. Si en más de 60 años sólo conocemos que se ep esen a a Reina después de mo i (el 14 de ab il de 1816) y que la compañía de F ancisco Ga cilaso iene que es udia También la a en a es eneno (s. a.); y, a imando el ascua a nues a sa dina, se pod ía pensa que cuando mencionan una Madalena que ha de ep esen a se el 4 de ma zo de 1844, se a e de una e undición de la homónima de Vélez (se dice que iene 5 ac os), no es pa a echa las campanas al uelo pues —desde mi modes a opinión— es bas an e exigua la p esencia eleciana. ¿Qué es lo que pasa, en onces? No pod ía o ece una espues a sa is ac o ia pa a odos, pe o es indiscu ible que en los inicios del siglo XIX, los ea os pasa on, en su mayo ía, a se ges ionados po emp esas p i adas lo que di icul a el conocimien o de su p oducción, sob e odo en los 50 p ime os años del siglo; hab á que espe a a la apa ición egula de la p ensa pa a ecoge los da os que a noso os nos in e esan. Es e es el caso conc e o del ea o as igi ano del que, as el es udio del p ime e cio de siglo, no conocemos ni una de las ob as que u ie on que ep esen a 16. Po sue e, en Mad id17 y en Se illa18, se han es udiado cie os pe iodos de es e siglo y, as compa a los í ulos y analiza su p esencia, podemos llega a las siguien es conclusiones: a) de los í ulos elecianos que apa ecen en ambas ca ele as (5 Se illa y 4 Mad id), es se epi en: El alba y el sol o La es au ación de España, El ca alán se allongaV) y Reina después de mo i . En la de Mad id apa ece como no edosa Aye y hoy: una hipo é ica pues a en escena de La se ana de la Ve a 15 Miguel Ángel Coso Ma ín, Me cedes Higue a Sánchez-Pa do y Juan Sanz Balles e os. London, Tamesis Books Limi cd, 1989, p. 60. l6C . Piedad Bolaños Donoso, «El ea o as igi ano en los albo es de la época con empo ánea: del mono polio municipal al lib e come cio (1775-1833), Ac as del V Cong eso de His o ia de la ciudad de i cija, Excmo. Ayun amien o de Écija, 2000, pp. 215-234. l7C . Nicholson B. Adams, «Siglo de O o Plays ¡s Mad id (1820-1850)», Hispanic Re iew> IV, (1936), pp. 342-357. 18C . F ancisco Aguila Piñal, Ca ele a P e omán ica se illana. Años 1800-1836, Mad id, CSIC, 1968. 19 Se conse a en el A chi o del Palacio A zobispal de Se illa (Sec. Jus icia, 3095) la censu a de es a ob a pa a el año de 1817. An es de es a echa ya se había ep esen ado, pe o pa ece se que e a obligado p esen a el ex o a examen cada ez que se pensa a epone . Los encan os de Me lln que según dice su 'ad e encia' se a a de la ob a de Vélez, y en la de Se illa Cumpli dos obligaciones y También la a en a es eneno. b) las ep esen aciones se ex ienden a las dos décadas cen ales (1810-1830) quedando en blanco —en cuan o a ep esen aciones de Vélez— el es o del pe iodo al que nos es amos e i iendo. No se ol ide que es amos en pleno apogeo de las ' e undiciones' en las que se suele cambia el nomb e de la ob a p imi i a y i ma la como o iginal el nue o au o * Posiblemen e, el siglo XX es el que mejo ha a ado la memo ia de Vélez de Gue a a y su ea o. Se debe, en p incipio, al abajo que ealizó el Cen o de Es udios His ó icos que, bajo el ó ulo de Tea o An iguo Español (TAE), edi ó dos ob as: La se ana de la Ve a po Menéndez Pidal y — as Cada qual lo que le oca. La iña de Nabo , de F ancisco Rojas Zo illa po Amé ico Cas o (1917) , El ey en su imaginación a ca go de J. Gómez Oce ín que io la luz en 1920. Años más a de y con el núme o diez de la se ie end ía que habe salido El conde don Pe o Vélez y don Sancho el Deseado p epa ada po Richa d Hubbell Olms ed pe o «...la imp esión ue in e umpida po la Gue a Ci il» como nos comen a el p o eso Peale20, po lo que se quedó sin esca a esa ob a. Líneas más a iba he mani es ado que Vélez ha sido bas an e bien conside ado en el siglo XX. Además, es la época en la que se e unido el nomb e de La se ana de la Ve a con el au o Luis Vélez de Gue a a. En e ec o: la polí ica adminis a i a que desa olla on los ges o es del Tea o Español (an iguo Tea o del P íncipe, en Mad id) siemp e se encaminó a eco da sus o ígenes y los di e sos a enda a ios p og ama on ' ea o clásico'. Tan o la ac iz Ma ía Gue e o —que es u o a ios años al en e del mismo—, como Jacin o Bena en e y Rica do Cal o21, en e o os, no ol ida on a Lope, Calde ón y a sus con empo áneos, llegando a deci Díaz 0 Luis Vélez de Gue a a, La se ana de la Ve a, cd. c í ica y ano ada po R. Manson y C. Geo ge Peale, Fulle on, Cali o nia, Cal S a e Fulle on P ess, 1997. Decía la p ime a cláusula del pliego de condiciones, p esen ado po es os au o es en 1919 pa a a enda es e ea o: «Obligación de p esen a ob as de ea o clásico. El ea o clásico español es sin dispu a el p ime o del mundo, po su iqueza, po su a iedad, po su g acia, po su in e és. Es uno de los imb es de indudable glo ia pa a nues a pa ia. Úl imamen e, en el Tea o Español se ep esen an algunas, muy pocas ob as clásicas, como po mise ico dia y de con abando, sin pone in e és ninguno en su ep esen ación, como pa a cumpli po pu a ue za una obligación penosa. Y es o no debe se ...» (Ci a omada de And és Peláez Ma ín, «Lope de Vega en la p og amación de los ea os nacionales y en es i ales de España», Lope de Vega: comedia u bana y comedia pala ina* op. ci ., pp. 83-103; p. 84), Piedad Bolaños Donoso Cañedo que «... ese coloca a los au o es clásicos en un plano de ac ualidad casi les daba isonomía de au o es de angua dia»22. Es a adición es la que pudo con diciona a la compañía de Ma ga i a Xi gu-En ique Bo as a p og ama , ambién, cie os clásicos y, en su p ime a empo ada de explo ación del ea o (1932-1933) a ep esen a La se ana de la Ve a15 en e o as ob as clásicas. El es ue zo pa icula de es as pe sonas, unido al que ealizó la Adminis ación po la c eación de un Tea o Nacional (1936) que debía a ende a conse a i o el in e és po las ob as de nues o ea o clásico, hubo de da sus esul ados en los 'a eglos' que se hicie on de La se ana... po Joaquín Mon ane y Cas año (nacido en 1892) y po Vicen e Mena «...quien pa ece compone po 1935(?) una agedia en es jo nadas y en e so», según ecoge En ique Rod íguez Cepeda24. Los muchos es ue zos que de ochó Felipe Lluch —an es y después de la Gue a Ci il española— po la consecución del e dade o a e ea al «...como mani es ación de cul u a y de una educación es é ica, polí ica y social», según pala b as de And és Peláez25, lle a on a nues os homb es de ea o a segui unas di ec i ces basadas, sob e odo, en el igo , en la angua dia escénica, en el a amien o del ex o, en la eno ación escenog á ica, en la in e p e ación y en la di ección única. Hay que espe a a la década de los '70 pa a ol e a encon a a algún di ec o que mues e in e és po nues o au o . El p ime o que lo hizo ue Ra ael Llano que adap a La se ana... pa a los medios audio isuales26. También ealiza o a e sión José Ma ía Rincón pa a RTVE27, concebida al es ilo de la época, po lo que la ambien ó en un co al de comedias. A pesa de habe sido abajada con igo en cuan o al espacio escénico —no an o el escenog á ico28— los a ajos p oducidos son 22 Palab as ecogidas po Félix Ríos To es, El Tea o de Vangua dia: Claudio de la To e, Cana ias» Conseje ía de Culcu a y Depo es, Gobie no de Cana ias, 1985, p. 23. 23 C . Ma ga i a Xi gu. Cen ena io [Ca álogo de la Exposición], Mad id, Ba celona, 1988 y An onina Rod igo, Ma ga i a Xi gu, Mad id, Cí culo de Lec o es, 1994. 24C . En ique Rod íguez Cepeda, «Pa a la echa de La se ana...», Bnlle in o he comedian es, 1 (1975), pp. 19-26; p. 25. 25 And és Peláez, «Lope de Vega en la p og amación...», a . ci ., p. 87. 26 La sen-ana, guión de... Adap ación de La se ana de la Ve a, de Luis Vélez de Gue a a [s.l. El au o ], D., 1979, lh. 38s.; 33 cm. Mul icop. 17 La se ana de la Ve a. Ve sión de Ma ía Rincón. Di ección y ealización: Gab eil Ibá iez. Figu ines: Ma ías Mun e . Deco ado: Ana del Cas illo. Ac o es p incipales: Ma Luisa Me lo, Gila; Daniel Dicen a, Capi án; y José Bódalo, como Gi aldo. 28 Pa a di e encia es a dico omía, éase Ca men Bobes Na es, «Cómo es á cons uida La dama duende, de Calde ón», T opelías, 1 (1990), pp. 65-80; p. 65. Aye y hoy: una hipo é ica pues a en escena de La se ana déla Ve a impo an es y de g an signi icado po modi ica sus ancialmen e el mensaje de la ob a. En p ime luga hace desapa ece el doble a gumen o, ob iando la ama polí ica — azón undamen al po la que sabemos que se encuen an los Reyes Ca ólicos en esas ie as—. La p esencia de és os apa ece o almen e ' o ui a1, al como si se a ase de o os espec ado es más. Al queda a ajadas es as escenas se pie de el 'ena mo amien o' de la se ana de la Reina (pe sonal o espi i ual), ese en ende homo sexual que ha podido se la causa pa a la ac uación de la censu a de la ob a, y se pie de, ambién, el sen ido de sumisión de la se ana a la au o idad máxima que ep esen an los Reyes, po se los elegidos, los ep esen an es de Dios en la ie a, y, como se es únicos, deben de se ado ados. No exis e, pues, la mi i icación de los sobe anos (es lo que se espe aba si nos a enemos al momen o his ó ico en el que se adap a). Pe o ambién se alcanza a e —o yo alcanzo a e — que nues a se ana es una muje independien e, que no es u o some ida a las imposiciones de su pad e y cuando sucumbe an e las p omesas de amo del capi án y más a de descub e su engaño, ella sola sabe enga se y nunca se a epien e de la enganza que oma. No ma a a nadie más; sólo da mue e al causan e de su deshon a y, una ez conseguido el obje i o, mue e anquila. Pe o cla o, no sale de sus labios ningún ep oche hacia su pad e, ni alabanza alguna hacia su pe sona. El es o del ex o es espe ado en un ele ado po cen aje; pe o, sin duda, se a aja odo aquello que pudie a se causa de abu imien o pa a el espec ado del siglo XX y se al e an ases y pa lamen os que pudie an ene ' esabios de mal gus o1, como di ían los neoclásicos. El adap ado ha sacado el máximo p o echo en las escenas amo osas (Gila- Mmgo y Gila-Capi án), concediendo e nu a a los pe sonajes aún cuando alguno de ellos se p es a a más a o o ipo de a amien o. Pa a ello modi ica el ex o, a aja e in en a lo que c ee opo uno añadi . El esul ado no es posi i o y, desde el pun o de is a emenino, disculpable el echazo de Mingo po la Se ana, y en endible el sucumbi an e el Capi án. Po an o29, el p odigio de La se ana de la Ve a en manos de José Ma ía Rincón ue digno de ol ida no an o po la in e p e ación —que de odo había— como po la pues a en escena (además de lo an e io men e comen ado) ya que el es ua io de la se ana, —en e o os de alles— es ida con aje egional ex emeño 29Sm duda» el análisis de es a ob a end ía que hace se con igo y de o ma exhaus i a. No es es e mi oje i o en es e momen o. Mis ap eciaciones son u o de una isión de la ob a. Piedad Bolaños Donoso Aye y hoy: una hipo é ica pues a en escena de La se ana déla Ve a enía poco pa a se admi ada. C eo que si Jusepa Vaca hubie a le an ado la cabeza y se hubie a is o en ese a uendo, hab ía p e e ido que la hubie an es ido di ec a men e de homb e, que e a lo que —yo c eo— le gus aba. Uno de los úl imos enca gos de adap ación de La se ana... ue ealizado po Adol o Ma sillach —siendo di ec o de la Compañía Nacional de Tea o Clásico— a José An onio Gab iel y Galán Ace edo (Plasencia, 1941-Mad id, 1993) y nunca lle ada a escena. Pa ece se , po la con e sación man enida con su esposa30 que el di ec o a gumen ó —pa a no es ena la— el no habe encon ado una ac iz lo su icien emen e « ue e» pa a enca na a su p o agonis a, a la se ana Gila. Es o nos con i ma que Jusepa Vaca ue una muje excepcional y que la ob a se pensó pa a una ac iz, con ca ac e ís icas especí icas de la muje que conoció Luis Vélez. Se conse an es ejempla es de es a adap ación31 y, as su lec u a, se pod ía habla de eac ualización de los clásicos, siguiendo la e minología p opues a po Rica do Domenech que habla, en sen ido gene al, de «...una ac ualización pa cial, que se man iene más o menos espe uosa con el ex o y busca la mode nización po caminos indi ec os, po p ocedimien os más su iles»32. En la e ce a pa e de es e abajo ol e é sob e es a e sión pa a hace un análisis más exhaus i o. II.- El 'aye ' escénico de La se ana... Los es udiosos del ea o áu eo es amos acos umb ados a en en a nos con ex os pob es o muy pob es en cuan o a aco aciones. Sin emba go, la ob a que nos ocupa —po se de enca go— es bas an e más ica que la media habi ual. Es e hecho ha sido es udiado po a ios in es igado es —en e ellos M. Te esa Fe e o José L.Cane Valles33— y han comp obado que exis e una di e encia sus ancial en e 30 Ag adezco a Doña Celia Ala cón — iuda de José An onio Gab iel y Galán— su amabilidad al a ende mi llamada, así como oda la in o mación que me ha p opo cionado. * La se ana de la Ve a. Ve sión de Gab iel y Galán [s.a.] l . (82 h.) 3 ejempl.; 32 cm. IN 2256-2258 LIB/C (C . Cuade nos de Bibliog a ía de las A es Escénicas, 4 (1995), p. 70). Doy mis más since as g acias a la di ec o a del Cen o de Documen ación Tea al de Mad id —Dña. C is ina San ula ia— así como al pe sonal del Cen o, po las a enciones ecibidas y los des elos que han enido po acla a cie as incógni as habidas en o no al au o de es a ob a. 32 Rica do Domenech «El ea o clásico hoy», Ac o y écnica de ep esen ación del ea o clásico español, Ed. po J.M. Diez Bo que, London Tamesis Books Limi ed, 1989, pp. 163-165; p. 164. 33 C . J. Luis Cane Valles, «Lis comedias manusc i as anónimas o de posibles 'au o es de comedias* como uen e documen al pa a la cons ucción del hecho ea al en el pe iodo áu eo», Tea os y ida ea al en el Siglo de O o a a és de las i en es documen ales. Ed. A ca go de Luciano Ga cía Lo enzo y J.E. Va ey, London Tamesis Books Limi ed y el Ins i u o de Es udios Zamo anos, 1991, pp. 273-284. el ex o pu o que sale de las manos del au o y el mismo ex o después de habe pasado po las manos del di ec o de una compañía. En nues a ob a, de la que desconocemos si el manusc i o con el que abajamos ambién ue u ilizado po el au o de la compañía —Juan de Mo ales Med ano, esposo de Jusepa Vaca apa e cen aco aciones que hacen e e encia exp esa a una ac iz, y, po lo an o, adap adas a las cualidades de la misma. De aquí deducimos que, al menos, cie as aco aciones ue on esc i as pensando en unos ac o es de e minados. Desde el ema el de la se ana— que esponde a unas ap i udes especí icas de compo amien o que decían que poseía la S a. Jusepa, has a los a ajos' ma cados en el ex o, es án condicionados po el hecho de se una ob a no ajena ni a la compañía ni a la p ime a ac iz. Hace años esc ibió Cha les V. Aub un que «...el di ec o de compañía no es en modo alguno un in e media io en e el d ama u go y el público: se llama a sí mismo au o , pues es él quien c ea las ob as y les da ida. Sus comedian es no se hacen in é p e es del poe a, no a an de des ela sus in enciones; ellos enca nan pe sonajes según el alan e exclusi o de su di ec o ...»34. Aún no compa iendo o al men e es as palab as, sí es cie o que el di ec o de la compañía puede pe ec amen e in e e i en e el mensaje pensado po el au o y el que e dade amen e pe cibe el espec ado . Y lo puede hace po di e en es caminos: a) a a és de los 'a ajos*; b) añadiendo o qui ando aco aciones —según sus in enciones—; c) o modi icando las exis en es. En es e momen o nos p oponemos menciona las aco aciones exis en es35 que hayan salido no sólo de manos del c eado —Luis Vélez de Gue a a— sino las que haya gene ado el di ec o de escena o au o —Juan Mo ales Med ano—, po se odas ellas las que nos p opo cionan los da os pa a su pues a en escena. Del examen po meno izado de las aco aciones explíci as (117 en o al), pode mos deduci que son pocas las que apo an exclusi amen e Mo imien o': al En a ' o sali de los pe sonajes se les añade una in o mación ges ual o de es ua io, e c., dando po supues o que los pe sonajes han enido que en a pa a es a p esen es "Cha les V. Aub un, La comedia española, 1600-1680, Mad id, Tau us, 1968, p. 85. Di e enciamos las aco aciones explíci as de las implíci as que, po se é minos an asumidos y acep ados po la c í ica li e a ia, es imo no se necesa io ningún ipo de acla ación. 98 Piedad Bolaños Donoso en la escena. Hay que des aca cómo Vélez u iliza ecuen emen e el espacio in e io ganando de es a o ma una nue a dimensión escénica pa a los ac o es. La ica p esencia de aco aciones e e en es al a ezzo pe mi en o acili an que se conozcan, en de alle, a nues os ac o es sob e el escena io, isión que se comple a con una po meno izada desc ipción del es ua io —sin ol ida que se ca ac e izan más po se indica i as— den o de la ónica gene al o uso habi ual en e los au o es: el capi án end á «con su gine a y en cue po, muy galán»; sin emba go, no se nos escapa que la ob a ue esc i a pa a el lucimien o de una g an ac iz, Jusepa Vaca, que apa ece en escena: « es ida a lo se ano, de muge , con sayuelo y muchas pa enas, el cabello endido y una mon e a con plumas, un cuchillo de mon e al lado, bo ín a gen ado». En múl iples ocasiones nues os pe sonajes apa ecen con ma cas indica i as de su condición social: se án su icien es pa a su econocimien o po el público. Así, el maes e de Cala a a se p esen a á: «en cue po, de neg o, con plumas neg as en el sonb e o y una opilla como aque a, ce ada po delan e y en medio del pecho una c uz, mayo que las o dina ias de Cala aba». Si las ma cas o aco aciones explíci as son impo an es pa a conoce la posible pues a en escena de la ob a —o al menos lo imp escindible—, no menos impo an cia se ha de concede a las e e encias inse as en el ex o A o ex o eci ado po los ac o es: de aquí se deduce la múl iple uncionalidad del mismo y, en conc e o, su u ilidad pa a la pues a en escena (que es lo que nos ocupa en es e momen o). No desp eciamos, po supues o, oda la in o mación que o ecen sob e sí mismos o sob e los o os pe sonajes, sob e el espacio, el iempo, el luga , el a ezzo o, incluso, sob e la maquina ia escénica. En de ini i a, lo que p e endemos es hace e lo imp escindible que esul a es a ica in o mación o ecida po la 'palab a, en cual quie ipo de análisis del ex o d amá ico po la ayuda que, a su ez, damos a los di ec o es de escena. Pe o no sólo son és as las Señales* que nos ha dejado el ex o pa a su pues a en escena. En el manusc i o conse ado se ap ecian odo ipo de achadu as, de palab as sob epues as, de aco aciones al ma gen, y, ambién, de i adas de e sos achados o 'a ajados*, po azones di e sas, como a a emos de expone . Es as sup e siones, si llega on a e ec ua se —es deci , si esos e sos no se eci a on en una, a ias o odas las pues as en escena— signi ica que los espec ado es p esencia on una ob a dis in a a o a hipo é ica en la que no se ealiza an esos co es, dado que el mensaje asmi ido al público di ie e sus ancialmen e. Aye y hoy: una hipo é ica pues a en escena de La se ana déla Ve a Empecemos diciendo que las sup esiones a ec an a un o al de 407 e sos, di los 3305 que iene la ob a. Hemos de supone que es os a ajos' los p opusie a Juan de Mo ales, di ec o de la compañía, pa a mejo lle a a cabo la ep esen ación. Pe o no es nada más que una hipó esis de abajo dado que desconocemos su pues a en escena y es posible que el p opio Vélez ac ua a de censo de su ob a, mo ido po cie os impulsos que a a emos de des ela . Las a ias azones que pudie an mo e a los dos censo es —au o y di ec o — pa a lle a a cabo es os co es, es el abajo que p e endo o ece a con inuación. En el Ac o I encon amos, en p ime luga , a ajada es a edondilla: Buei o las ancas, a loxo el eno, doyle al ixa la espuela, y buélbeme a da asal o, en su sang e oxo. (w. 309-312) Pe enece a una ex ensa i ada de edondillas con las que Gila desc ibe cómo le asal ó un jabalí y cómo le dio mue e. No son es os e sos ni más ni menos*des- c ip i os que o os; pe o ocablos como «ancas», « eno», «asal o» pues os en boca de Jusepa Vaca, pod ían p oduci hila idad en e el público, po lo que se ompe ía el encan o del e ec o asomb o —que e a el que es aba buscando el au o con aquella desc ipción—. Es muy p obable que si ue ep esen ada po Jusepa, es e eco e lo hicie a su ma ido, ya que no que ía se mo i o de bu la —una ez más— dada la ida disolu a de su muje y de las muchas cabalgadas' que, al pa ece , había hecho36. Se uel en a a aja los e sos 615 al 620, sin encon a , po nues a pa e, más azón que la de aco a algo la ob a, dado que no apo a ni es a in e és pa a la in iga. No sucede lo mismo desde el e so 627 al 630, y desde el 632 al 64637 que Podemos ae a colación cómo las ac ices, en aquella época, se ca ac e iza on po una ida un an o isolu a, según p esen an los his o iado es. Son muchas las anécdo as conocidas que pod íamos e e i , pe o como mues a alga el ejemplo de lo ocu ido a una al Ma ga i a, muy bella y escul u al, en ando un día a caballo en la comedia El mejo pa de los doce que u o la desg acia de cae del caballo y pe de un anillo muy a loso. Las quejas de la ac iz inie on a se eplicadas po la oz de un caballe o que le dijo. «¡O as caballadas e da án so ijas!» (C . Me cedes de los Reyes y Piedad Bolaños, «P esencia de comedian es españoles en el Pa io üe las A cas de L.sboa (1700-1755)», El esc i o y la escena, I, £d. de Ysla Campbell; Uni e sidad Au ónoma de Uudad Juá ez, 1993, pp. 229-273; p. 243). 57 El p o . G. Peale in oduce den o de es e a ajo el . 631 no apa eciendo como al en el manusc i o. ion Piedad Bolaños Donoso han podido se censu ados po c ee que se pod ía desp ende de es e pa lamen o de Gila un sen imien o de homosexualidad, no solo po que se e ie e a la p opia Reina, sino po que de esa a acción me amen e eó ica, pudie a p oduci en nues a p o agonis a un e ec o e ó ico. Reco demos los e sos: Gila. Como los Reyes on a es a ciudad an que ido, oda la Ve a a enido, que no a al ado luga . Madalena. Gila. Rabiando engo po e a la Reina, po que della después de dezi que es bella, dizen que es b aba muge , que al lado de su ma ido, —que le gua de Dios mil años—, le en he hechos es años; mas al mad e la ha pa ido y al pad e la engend ó. Su alo pin ado an en el p íncipe don Juan. Madalena, en iendo yo muge es des a mane a, me buelbo de gus o loca. (w. 627-630 y 632-646) No pa ecía muy opo una la e lexión de Gi aldo sob e la b e edad del iempo, sob e odo cuando el pueblo es aba de ies a, en plena di e sión. Po es a azón se sup ime —muy p obablemen e— po el di ec o de escena: G11.A. ¿Pues no a de en a , Madalena, es ando yo aquí? Gi aldo. Yo es oy emozándome de e juga las a mas. Aye , al día como el que es oy, me pa eze que hué el día que en es e mismo luga ¡a, mozedad! a pesa Aye y hoy: una hipo é ica pues a en escena de La se ana de la Ve a de la mayo alen ía que ubo oda la Ve a, a un b abo di en qué en ende . Todo pasa po co e an b e e la edad lige a. ( . 702-714) Vienen a se sup imidos o os diez e sos (847-856) con ono na a i o pues os en boca de Gila, que no apo an nada a la acción; y, an es de e mina el Ac o I se a aja desde el e so 871 al 890. Es e eco e pudie a se el más jus i icado de odos los que hemos comen ado has a aquí —desde el pun o de la mo al de la época— dado que el é mino 'enamo ada en boca de Gila y di igido a la pe sona de la eina Isabel, no podía se ni ole ado ni aleccionado . La His o ia no ha p opo cionado una isión excesi amen e posi i a en cuan o a las cualidades emeninas que ado na an a es a Reina. Pe o a pesa de ello y sin p es a a ención a lo que dice la ama, Gila que ía se homb e pa a 'pe de se' po ella. És os son los úl imos e sos con los que da in la i ada: Vos enéis gen il pe sona, y ¡malaya yo! si mien e en quan o dize de os la Fama, y, que si onb e hue a, po os sola me pe die a, (w. 885-889) Pe o el 'deseo' no puede se del odo dañino al espí i u, mien as no se haga ealidad. Bien sabemos que se condena an o po acción como po omisión, pe o Gila, que es una muje p ác ica, desecha p on o el campo de los supues os y se ase a la du a ealidad; po lo que dice: Y aun así lo es oy ¡po Dios! ( . 890) y es o sí que e a ep ochable y condenable. ¿Funcionó la censu a olun a ia e in en cionada po la imposición de «adoc ina » al des ina a io, haciéndole desapa ece ese deseo nada o odoxo? Es poco p obable que ue a Vélez el que ealiza a es e ipo de censu a mo al, dadas sus mani es aciones p og esis as y esc i o adelan ado pa a 1O9 Píl-DAD BOLAÑOS DONOSO su época, sob e odo, en cuan o a la de ensa de la muje 38. Es más p obable que se debie a a Juan de Mo ales que enía que lucha con los censo es pa a ob ene la licencia de ep esen ación. Ya en el Ac o II los a ajos' son más signi ica i os, y si en el Ac o I no han a ec ado ni a la es uc u a ni a la esencia del d ama, no se puede deci lo mismo con los que examina é a con inuación. Mingo, enamo ado de Gila, desea mani es a le sus sen imien os y se le ocu e pone le de ejemplo —como homb e que pe dió la cabeza al encon a se a solas con una muje — a F ay Gua ín. El ema eligioso es abú y, aunque ue a cie o, no podía oma se como e e encia en la sala de un co al de comedias. Pe o si el p ime ejemplo es desa o unado, no menos lo es el segundo que hace que sea el Rey un homb e poco enamo ado de su esposa, po lo que obliga a la Reina a busca o as compañías nada ejempli ican es. Aquí se a a de censu a esa isión que se iene de ma imacho de la se ana. Gila, dice Mingo, no ama: po al as sec e as uyas. ( . 1170) El g acioso no puede c ee que Gila enga al as, y menos cuando él es á con emplando « an he mosa muge ». Lo que puede habe ocu ido es que se le haya ol idado ama . Po odo ello, es e pasaje ( . 1130-1174) —uno de los más ex ensos en cuan o a la censu a—, se co a, undamen almen e, po azones de p udencia polí ica. Cuando Mingo decide co eja a Gila lo hace exp esando sus sen imien os a a és de compa aciones: son enojosas y ei e a i as; quizás, ambién, sea un pa la men o excesi amen e ex enso po lo que se podan algunos e sos: desde el 1227 has a el 1246. Pe o si es ando de buenas dijo muchas cosas ag adables de Gila, cuando ecibe un con a iempo no sabe cuándo deja de echa imp ope ios po su boca: son ópicos nega i os que le si en pa a desac edi a la. Co esponde el co e a los e sos 1298 has a el 1345. Es cie o que con su desapa ición se pie de pa e de 38 Véase, po ejemplo, la de ensa que hace de la muje en El ey naciendo muje , en donde la conside a an digna como el homb e —y con an as cualidades como él— pa a el gobie no de una nación (C , Piedad Bolaños, «Decons ucción de a que ipos adicionales: oz, aje y ademanes en El ey naciendo muje , de Luis Vclez de Gue a a», Las muje es en la sociedad española del Siglo de O o: icción ea al y ealidad his ó ica. Ac as del II Coloquio del Aula-Biblio eca «Mi a de A nesaia», Eds. Juan A. Ma ínez Be bcl y Robe o Cas illa Pé ez, G anada, Edi o ial Uni e sidad de G anada, 1998, pp. 57-81). Aye y hoy: una hipo é ica pues a en escena de La se ana déla Ve a la agudeza e bal, uno de los asgos más ca ac e ís icos del 'bu ón1, « educiendo su papel al de un payaso desb agado y asni icado», según palab as del p o . G Peale39 Pe o no es menos cie o que se podía co e el iesgo de po encia más es a igu a que la de Gila, es deci , adqui i ía el pe sonaje que lo enca na a más p o agonismo que Jusepa Vaca - an in luyen e y que ida en la Co e...- y odos esos imp ope ios o halagos podían se con undidos, iendo a la ep esen an e más que a la ep esen ada hecho que podía despe a ecelos en e sus aman es y pe sonas in luyen es. De jus icia poé ica se ha de cali ica el co e que se p oduce desde el e so 1363 has a el 1394, y en p o de la e osimili ud d amá ica, cuando Madalena anun cia a Gila la uel a del capi án y su llegada a la casa de su pad e. En una si uación de angus ia, de p isa po en e a se de lo que sucede, no puede un pe sonaje eci a ese buen puñado de e sos sin inquie a al audi o io. Como no se al e a la esencia de la ob a, se co an sin ningún p oblema. En el Ac o III se insis e en a aja ' e sos pues os en boca de Mingo (w. 2272-2283) que no ienen o a unción que la desc ip i a; o en la de Mingo y Gila cuando se eencuen an en la sie a (w. 2348-2375) y és a le p egun a po la si ua ción ac ual de cie os conocidos de su pueblo. Es as sup esiones no ienen unción d amá ica alguna al se ela os de pe sonajes que no pe u ban ninguna de las accio nes. O os es agmen os de alan e e lexi o ienen sup imidos: del e so 2534 al 2437; del 2628 al 2639; y del 2762 al 2779* En es e úl imo caso nos so p ende que se deje la p esencia de un pe sonaje nue o en el escena io sin habe lo in odu cido p e iamen e po aco ación explíci a: lo hace implíci amen e al inicio del e so ue aqux la impo ancia de es e ipo de e e encias. Me ecen una e lexión apa e los e sos 2846-2853. P ime o deci que el a ajo co a una ase que no e mina nunca. Pe o lo que más nos llama la a ención es que na haya des i uado su ju amen o: ella dijo que ma a ía a odos los homb es con os que opeza a; es deci , aquellos que se encon a a en su camino: o a cosa muy cusnn a es la que se puede deduci de la lec u a de los siguien es e sos: y i« liT? ow)^0' í/ "8 m"" d''" Vem de Vélez de Guc a a: Hacia una poé ica dd bu ón"-El "c i o emba co" el !T ° " l^ado '* aco aci<5n h^ a es e e so, que es lo que pa ece que ma ca el manusc i o. Sin úl imos eJi 1 a S C°m° i" de " C a ajO el e so 27SU hecho miís azonable dado que los dos e sos, al qi,eda suel os, no encaja ían ni en la i ada an e io ni en la siguien e )4