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Mujeres en Oriente Medio: agentes de desarrollo en un contexto de conflicto

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Mujeres en Oriente Medio: agentes de desarrollo en un contexto de conflicto

Publisher: Asociación Universitaria Comunicación y Cultura
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/0c6d77dc-5285-43bd-a14c-117a6510d143/download
agen es de desa ollo en un con ex o de con lic o
Muje es en O ien e Medio
Muje es en O ien e Medio
Belén Zu bano Be engue (Coo d.)
Se ie Digi al
Núm. 3
COORDINA
Belén Zu bano Be engue
EDITA
COLABORAN
Unidad pa a la Igualdad, O icina de Coope ación al Desa ollo
y Facul ad de Comunicación (Uni e sidad de Se illa)
Ma zo de 2012
I.S.B.N.: 978-84-937600-4-5
DISEÑO Y MAQUETACIÓN
Co chea 69 P oducciones
REPRODUCCIÓN
A güelles Se icios G á icos Digi ales S.A.U.
Colección Ámbi os pa a la Comunicación
Asociación Uni e si a ia Comunicación y Cul u a (AUCC)
P ólogo
Belén Zu bano Be engue ……………………………………………………. 5
Pe spec i a his ó ica y ealidades ac uales
Con lic o en O ien e P óximo: isión his ó ica y
ac ualidad desde una pe spec i a de géne o
Ma ía José Le a Rod íguez…………………………………………. 11
O ien e Medio en con lic o: la muje en el con ex o
polí ico desde una pe spec i a his ó ica
Ali Younes Camacho ………………………………..………………… 42
Iden idades múl iples en un con ex o complejo
B e e ap oximación a la cons ucción del “o o”:
Di e sidad, al e idad e imagina ios sob e O ien e Medio
Ma ía Rosa io Na áez Jiménez ………………………………… 66
La muje en el cine i aní con empo áneo. Una mi ada a
a és de la ob a de Abbas Kia os ami
I ene Libe ia Vayá ……………………………………………………... 89
Medios de comunicación y nue as ecnologías en la
ep esen ación y pa icipación de las muje es en la
P ima e a Á abe
El ol de In e ne en la p ima e a á abe: Mi os y
ealidades. Un en oque de géne o
Jesús C uz Ál a ez ……………………………………………….….. 135
La ep esen ación de la muje egipcia en los medios de
comunicación du an e la p ima e a á abe. Un
ace camien o a la (i ) ealidad cons uida
O hman Saadi Haddach y Belén Zu bano Be engue ... 160
Teo ía y p ác ica del eminismo desde una pe spec i a
c í ica
La muje en O ien e Medio: muje es anónimas y
econocidas ac i is as
Ali Younes Camacho …………………………………………… 190
El eminismo pos colonial: una apues a c í ica pa a el
econocimien o de las muje es colonizadas como
suje os de cambio y ans o mación social
Rocío Medina ……………………………………………………… 209
plan eado como una sucesión de acon ecimien os ine i ables
e inexpugnables. Con el a gumen o de la ine i abilidad y de la
en abilidad (el azonamien o de los males meno es) se
suceden an e nues os ojos injus icias a las que asis imos
en e los discu sos es ablecidos de la necesidad y el
de o ismo. A los adicionales con lic os en el mundo
a icano, en las Á icas como me gus a llama las pa a ompe
con la idea o al y homogeneizado a de un con inen e an
plu al, se ha sucedido, de un modo más o menos epen ino la
llamada P ima e a Á abe. Una mul i ud de p o es as,
e uel as y en ocasiones e oluciones que se han ex endido
desde el Mag eb islámico a los países p opiamen e o ien ales
en un impulso libe a io sin pa angón que ha hecho i a las
o nas de una men alidad occiden al que se había uel o
pasi a y conse ado a.
La c isis económica que azo a nues as sociedades del p ime
mundo en los úl imos años ambién ha incidido en el cisma
c eado en el pa adigma desa ollis a. La e ible oposición
en e las di icul ades domés icas y los alo es y mise ias que
guia on los le an amien os ci iles en la egión han
e idenciado un abismo en el que es complicado deshace se
de posiciones é icas. El ace camien o de es as ealidades, an
muje es en o ien e medio
5
(Mak ub: es aba esc i o). La sociedad ac ual se ha
lejanas y a la ez an p óximas y ac uales, ha gene ado un
clima social p opicio pa a una nue a e lexión sob e los
complejos acon ecimien os que los y las á abes, los y las
musulmanas/es han p o agonizado en su his o ia ecien e –
incluido es e úl imo capí ulo de e uel as que conocemos
como “P ima e a Á abe”–, sob e las condiciones de ida que
a on an y sob e las luchas que siguen lib ando esos que a
ojos de Occiden e no siguen siendo más que “o os” y
“o as”.
Una nue a e lexión que ompa con el discu so de la
deslegi imación y b u alización del mundo á abo-musulmán
as los a en ados del 11 de sep iemb e. Después del 2001, a
la lejanía geog á ica y cul u al se unió el echazo social. El
é mino undamen alismo se con i ió en sinónimo de
islamismo pa a los medios de comunicación y la población
occiden al, cayendo de es a mane a en una eno me y nada
inocen e alacia. La cons ucción social del musulmán como el
o o iolen o, iolado de de echos humanos, bá ba o,
incul o, dic a o ial y subdesa ollado (po con aposición al
yo, po supues o siemp e occiden al, paci is a, espe uoso
con los de echos humanos, ci ilizado, cul o, democ á ico y
a anzado en é minos de desa ollo) ine i ablemen e gene ó
de o ma au omá ica una legi imación de las polí icas
occiden ales (mayo i a iamen e es adounidenses) de
colonización que, como p esen amos en a ios de los
capí ulos de es e lib o, u ie on más que g a es
consecuencias en algunos de los países del llamado O ien e
Medio.
muje es en o ien e medio
6
En es e con ex o de especial ac i idad po pa e de la
población ci il de los países á abes y de un discu so mediá ico
que se ha hecho eco del mismo (en o as ocasiones no ha sido
así, no es que la con es ación ci il no haya exis ido) es e lib o
nace con la olun ad de auna es ue zos y mi adas pa a
ace ca , e lexiona y cons ui un discu so plu al, di e so,
con ex ualizado y alejado de p ejuicios sob e la ealidad que
es á acon eciendo y, sob e odo, el papel de la muje en ella y
en su ans o mación. La muje , ese se no pasi o, no sumiso,
no pe ennemen e humillado y no sólo íc ima. Una muje
más allá de la cosi icación, in an ilización y ic imización de la
que es p esa en los discu sos occiden ales. Una muje que
pa ece que se ha dejado e en las e oluciones pe o que
siemp e ha es ado de di e sas o mas, ahí, en la lucha dia ia
po la mejo a de sus p opias condiciones de ida, pe o
ambién de las de su comunidad, ejiendo una paz pa a ella y
pa a odos.
El p incipal p oblema de las muje es á abes no es el elo, sino
la pob eza y la iolencia de un sis ema pa ia cal que, basado
en una in e p e ación es echa y des asada del Islam, u iliza la
eligión pa a subyuga e in isibiliza a és as. En es e sen ido,
es a ob a p e ende se un g ano de a ena más, una pequeña
apo ación en la econs ucción de un discu so más jus o y
p oblema izado en an o que complejo, de la ealidad de unas
muje es an di e sas como icas en p ismas y pe spec i as
sob e sus p opias luchas y es a egias. Como demues a po
ejemplo la di e sidad de amas en las que se escinden los
eminismos á abe y musulmán, los que apues an de o ma
muje es en o ien e medio
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di e en e (a a és de la eligión o al ma gen de ella) po un
mismo in: la emancipación de la muje á abe y la igualdad de
de echos y opo unidades.
Pa a mí es un place pode p esen a es a ob a colec i a en la
que el denominado común en e la iqueza de en oques y
ace camien os disciplina es no es o o que la olun ad de
conoce , de ace ca se sin p ejuicios al o o y a la o a pa a
pode , desde el conocimien o y el espe o, di ulga una
ealidad desconocida y a menudo ca gada de p ejuicios en
nues o con ex o occiden al. En es a ob a que iene como
obje o cen al a la muje , és a es econocida mucho más allá
de su lamen able papel de íc ima de los con lic os: es una
ines imable agen e de cons ucción de paz. Es e año, el
p emio Nobel de la Paz así lo ha econocido además,
o o gando su gala dón a Ellen Johnson-Si lea , p esiden a de
Libe ia, Leymah Gbowee, su ayudan e, y Tawakul Ka man,
yemení y líde en la P ima e a Á abe. De es e modo la lucha
no iolen a po sus de echos y el econcomiendo de su labo
como agen es de paz y jus icia pa a odos se ha is o
econocida. El comi é enca gado de la dis inción a i mó que
no se pod á consegui una democ acia y paz du ade a en el
mundo si no se ga an izaban las mismas opo unidades que
los homb es de in lui en el desa ollo a odos los ni eles de la
sociedad. Todos los que i mamos en es e lib o lo
susc ibimos.
Es os ex os p e enden apoya , desde di e sos o os,
académicos y sociales, la lucha de es as muje es con a su
p opia si uación de op esión y iolencia y con a los con lic os
muje es en o ien e medio
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polí icos, sociales y económicos que asolan la egión. Ace ca ,
e lexiona , dialoga , conoce , deba i , acompaña . És a es
nues a esponsabilidad, po que como dice Amin Maalou , es
nues a mi ada la que encie a a los demás, pe o ambién la
que puede libe a los. Es aba esc i o. Mak ub. مكتوب
Belén Zu bano Be engue
muje es en o ien e medio
9

PERSPECTIVA HISTÓRICA Y REALIDADES
ACTUALES
Con lic o en O ien e P óximo. Visión his ó ica y
ac ualidad desde una pe spec i a de géne o
Ma ía José Le a Rod íguez1
1 Ma ía José Le a Rod íguez: le [email p o ec ed]
11
Los llamados con lic os en O ien e P óximo se inicia on hace
ya más de cien años, con el comienzo de la P ime a Gue a
Mundial, que supuso el de umbamien o del impe io
o omano, con acon ecimien os que aba can desde la oma y
ocupación de Libia (1911) has a la pe dida de odos los
e i o ios de O ien e P óximo has a que en 1923 deja on su
e i o io educido a la ac ual Tu quía.
Es e pe iodo, que se inicia en Pales ina a inales del siglo XIX
con la llegada de los judíos en nomb e de la o ganización
sionis a, y con inúa has a la ac ualidad, ha lle ado a los
pueblos a ene que sob e i i a con lic os bélicos, en los que
F ancia e Ingla e a ue on los países ganado es. Se puede
si ua la echa inicial de odos los con lic os en el acue do de
Syke-Pico s –un pac o sec e o en e F ancia e Ingla e a
i mado en 1916–, po el que se inicia el epa o, diseño y
dis ibución de países, la asignación de eyes o p esiden es y
el dominio de Occiden e sob e la población á abe que allí
esidía.
El epa o se hizo delineando países como Líbano o Si ia, que
queda on bajo ju isdicción ancesa; y Pales ina, I ak y la
in en ada Jo dania, bajo manda o b i ánico. Podemos si ua
aquí el inicio de los «con lic os de O ien e P óximo», donde
pueblos que compa ían eligión, cul u a, cos umb es, lengua,
leyes e his o ia pasan a se di ididos po on e as a bi a ias
y bajo dominio occiden al, donde ya se escondía el deseo de
con ola su g an uen e de iquezas: el pe óleo de oda la
zona.
Al mismo iempo, y pa alelamen e, con inúa la ocupación del
e i o io pales ino po pa e de los llamados sionis as,
quienes apoyados po el ejé ci o b i ánico an
muje es en o ien e medio
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p og esi amen e ocupando ie as, expulsando a los
pales inos que allí i ían y c eando lo que llamamos un
Es ado den o de o o Es ado, con sus p opias leyes, bancos y
ejé ci o o g upos pa amili a es, quienes do ados de a ille ía y
del apoyo económico del es o de sionis as del mundo an
adqui iendo más pode y, además, cuen an con el apoyo de
G an B e aña as la i ma de la Decla ación de Bal ou (1917),
que p ome e dicha ie a al llamado pueblo judío aduciendo
un supues o de echo his ó ico econocido en la Biblia.
La p esencia del pueblo judío sionis a en O ien e P óximo
ampoco es casual, y cumple el ol de se una po encia
apoyada en la zona po Occiden e, que con ola ía el
c ecimien o y desa ollo de los e i o ios y con i iéndose en
o igen de más y más con lic os. Es a p esencia se ma e ializa
al inal de la Segunda Gue a Mundial, cuando as el
descub imien o de los campos de concen ación nazis se
mul iplica la inmig ación a Pales ina y se es ablece el llamado
Es ado de Is ael con la decla ación de Ben Gu ión (je e
mili a ) el 14 de mayo de 1948.
Desde es a echa, la exis encia del Es ado de Is ael, apoyado
inicialmen e po los b i ánicos y, con pos e io idad, con la
ayuda de Es ados Unidos, ha sido la g an uen e de con lic os
iolen os en odo O ien e P óximo, an o con ope aciones
mili a es explíci as como encubie as ealizadas po sus
se icios sec e os o Mosad. La si uación pe i e has a la
ac ualidad, en la cual Is ael es el g an Es ado a mado de oda
la zona, con el cua o ejé ci o más po en e del mundo, el
p ime o en ecnología mili a , y do ado de más de 300
cabezas nuclea es no decla adas, ampa ándose en el
p incipio de ambigüedad (no decla an si las ienen o no las
ienen, la llamada opción Sansón) (He sh 1991) y que
muje es en o ien e medio
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suponen el apoyo necesa io pa a cualquie ocupación, como
es la de I ak, las in asiones del Líbano, Si ia o Egip o y,
e iden emen e, la de Pales ina.
El papel de la muje
El papel de la muje desde el inicio de odos es os con lic os
ha sido muy ac i o, an o en lo e e en e a su pa icipación en
el ac i ismo polí ico, asun os sociales, educación o
pa icipación en la lucha a mada. Sin impo a la eligión, las
muje es se han o ganizado pa a lucha po sus de echos y los
de su pueblo, ayudando a los más necesi ados, haciendo ale
su oz y coope ando o di igiendo ope aciones a madas con a
los b i ánicos an es de la exis encia de Is ael; y con a la
p opia Is ael después de 1948. La pa icipación de la muje se
puede gene aliza a odos los países á abes, si bien a
con inuación pond emos ejemplos p incipalmen e de
Pales ina, siguiendo su e olución en los úl imos cien años.
1. Inicio de los mo imien os de las muje es en Pales ina
(1929-1939)
Ya desde 1910 exis ían asociaciones bené icas de muje es
pales inas pa a cumpli con unciones socioeconómicas
impo an es, especialmen e po el colapso y la pob eza que
siguie on a la p ime a Gue a Mundial. Las muje es pales inas
ambién desempeña on un ol impo an e en las p o es as
con a las polí icas b i ánicas, como po ejemplo en 1920,
an es incluso del Manda o B i ánico, cuando ein e muje es
del no e de Pales ina en ia on a los adminis ado es de la
egión una ca a de p o es a po la Decla ación Bal ou en la
muje es en o ien e medio
14
que decían que «las muje es musulmanes y c is ianas que
ep esen an a las muje es pales inas se oponen
igo osamen e a ella» (Fleischmann, 2000: 17). Las p o es as
no sólo se o mulaban po esc i o, sino que ambién e an
ac i as y públicas, has a el pun o de que algunas ac i is as,
como Sa a Ba aka , ue on a es adas an es de la aplicación
de la Decla ación Bal ou pa a impedi que se o ganiza a una
mani es ación en con a de la misma (An onious 1980 :30).
Las muje es pa icipa on di ec amen e en los dis u bios
iolen os en e á abes y judíos que se p oduje on en Ja a en
mayo de 1921 con mani es aciones y p o es as en las calles,
o ganizando encuen os, c eando comi és y ecaudando
ondos pa a apoya a una delegación emenina que isi ó
Lond es en nomb e del Ejecu i o Á abe, que o ganizaba
deba es públicos, p esen aciones y pidiendo di ec amen e al
gobie no b i ánico la independencia de Pales ina y que se
pusie a in a la inmig ación judía (An onious, 1980).
Las e uel as con inua on y los inciden es del «mu o de las
lamen aciones» de 1929 gene a on muchas e uel as con
epe cusiones iolen as. Es e hecho lle ó a la mue e de 133
judíos y 116 á abes, los b i ánicos a es a on a más de 1.300
pales inos y ejecu a on a es homb es á abes p isione os en
Ac e, lo que causó un p o undo impac o en la sociedad
pales ina. Las delegaciones, ca as y p o es as en las calles no
es aban a ojando u os, y es en es e con ex o de c isis
donde las muje es pales inas, espondiendo a las pe iciones
del Ejecu i o Á abe de lide a el mo imien o nacionalis a,
deciden ac ua o malmen e o ganizando su p opio
mo imien o polí ico, exclusi amen e emenino.
El 26 de oc ub e de 1929 supond ía el inicio o mal del
muje es en o ien e medio
15
mo imien o de muje es en Pales ina con la c eación del
Comi é Ejecu i o de Muje es Á abes (AWE, A abic Women
Execu i e Commi ee). Muchas de es as muje es p ocedían
de amilias nacionalis as pales inas impo an es,
especialmen e de la egión de Je usalén. El comi é plani icó y
aco dó o ganiza en Je usalén el p ime Cong eso de Muje es
el 17 de no iemb e de ese mismo año, du an e la isi a del
Al o Comisionado de Pales ina, a quien le hicie on llega sus
conclusiones. El ni el de o ganización del cong eso llegó a
so p ende a odos, y ealmen e se ins i ucionalizó el
mo imien o emenino con la pa icipación de odo ipo de
muje es, con independencia de la eligión que p o esa an.
Se coo dina on con los mo imien os emeninos de Egip o,
I ak y Si ia (que ambién exis ían desde p incipios de siglo),
uni ica on el mo imien o en Pales ina eje ciendo de
es uc u a que incluye a a odas las asociaciones (cul u ales,
ca i a i as, polí icas, e c.) y es ableciendo la Asociación de
Muje es Á abes (AWA, A abic Women Associa ion) pa a
impulsa la indus ia y el in e cambio económico en la egión
y di undi la cul u a á abe en Pales ina. El mo imien o
sub ayaba que «las muje es musulmanas compa en con sus
he manas, muje es c is ianas, el despe a del nacionalismo
emenino» (Fleischmann, 2000: 22).
Todas sus in eg an es ue on especialmen e ac i as du an e
la siguien e década, pa icipando en mani es aciones con a
el Manda o B i ánico, p opo cionando apoyo a los p isione os
y ebeldes, esc ibiendo ca as y mani ies os, p o es ando
abie a y públicamen e con a las Au o idades B i ánicas y
haciendo campañas in e nacionales y egionales en busca de
apoyo pa a el mo imien o nacional pales ino. El mo imien o
enía ep esen ación local en odas las ciudades pales inas,
muje es en o ien e medio
16
desde Hai a o Ja a (donde las muje es e an especialmen e
ac i as), Nablus, Heb ón, Belén o Je usalén. Es e ac i ismo
lle ó a muchas muje es a la cá cel, a padece o u as y a que
se in en a a so oca su pa icipación, cosa que no me mó la
ue za del mismo.
El ac i ismo de las muje es ue al que en la p ensa se
compa aban las ac i idades nacionalis as de homb es y de
muje es, donde los p ime os salían peo pa ados. De hecho,
se publicaba que du an e las e uel as á abes (1936-1939) las
muje es en ia on más eleg amas p o es ando po las
polí icas b i ánicas que los homb es, que o ganiza on una
mani es ación en Hai a con a la Casa del Gobie no y
explicando que «son las muje es las que planean ac i idades
con a los gobie nos, mien as que los homb es nunca oman
medidas sob e los lími es de las au o idades». En o o
pan le o dis ibuido en Hai a hacen un llamamien o pa a que
se les unan los homb es, donde añaden que “son las muje es
las únicas que le an an la oz con a el gobie no, mien as
que algunos homb es has a se eúnen con los gobe nado es
locales” (Fleischmann, 2000: 26).
Es e ac i ismo emenino puede choca con la pe cepción
occiden al, algo que pa ece que, casi cien años después, aún
no se ha supe ado. De hecho, las muje es á abes e an
conscien es del mismo y se puede ap ecia en la p opia oz
de las muje es pales inas y, conc e amen e, en una en e is a
a Ma iel Mogannam –lide de AWA (la segunda po la
izquie da en la o o de las ep esen an es de AWA)- publicada
en Pales ine Pos el 7 de diciemb e de 1936.
Todas las muje es inglesas piensan que las muje es á abes
son incul as, c een que solamen e hablan á abe, que odas
usan elo y co en despa o idas an e la p esencia de un
muje es en o ien e medio
17
In i ada pales ina (1987).
El ol de la muje en la In i ada, como en oda la lucha de la
libe ación Pales ina, ha sido undamen al. O ganizadas po los
comi és, las acciones es aban cen alizadas y se comunicaba
dia iamen e cuál e a la acción a lle a a cabo, en la que
pa icipaban odos los miemb os de la sociedad, desde los
meno es has a los más mayo es, median e la es uc u a de
comi és p e iamen e c eada; las muje es pa icipaban en
acciones o ganizadas in eligen emen e pa a ga an iza el
éxi o, de mane a que había seg egación po géne o y po
edad en unción de la acción a lle a a cabo, lo que cons i uía
odo un ejemplo de una lucha conjun a y coope a i a con a
las ue zas de la ocupación, donde homb es y muje es, niños
y niñas, luchaban conjun amen e u ilizando la p opia
es uc u a de su sociedad, esis iendo en el campo y en la
ciudad, en la casa y en la calle, y con i iendo las adiciones
cul u ales en a mas polí icas y de lucha, lo que pe mi ió que
la p ime a In i ada se ealiza a desde odos los aspec os de la
ida co idiana, social, cul u al posible. Todos los miemb os de
la g an amilia pales ina pa icipa on en ella, con sus
di e en es oles, lo que lle ó a que el mundo se die a cuen a
de la op esión in ini a a la que el pueblo pales ino es aba (y
es á) some ido. La pa icipación de la muje no sólo ue
c ucial, sino que se hizo desde odos su oles, desde los
in elec uales, de luchado as, p o ocado as y de enso as; y
especialmen e, po la colabo ación en e odo el pueblo
pales ino.
Pa a ilus a es a lucha coope a i a pond é los siguien es
ejemplos, omados de con e saciones con muje es
pales inas. Una ez que se ecibían los pan le os donde se
indicaba la ac i idad del día, que podía se una mani es ación,
muje es en o ien e medio
30
una huelga o una p o es a con pied as, cada uno omaba su
ol. Los niños o ganizados en g upos y p epa ados con pied as
las lanzaban con a los jeeps is aelíes que in adían la ciudad;
mien as, las muje es igualmen e o ganizadas acudían a
libe a los pa a que no uesen a es ados po los soldados.
Una muje cogió a un chico y le dio una bo e ada diciéndole:
« e dije que ue as a comp a un kilo de pa a as y e
en e ienes i ándoles pied as a es os soldados, ya e he
epe ido que no e me as en es as cosas». La muje no
conocía al jo en de nada, pe o mien as lo aga aba po los
b azos impedía su de ención. La lucha de las muje es po
sal a a los niños de los soldados e a cue po a cue po,
u ilizando pa a ello odas las ác icas posibles. Nayuan, una
maes a isiblemen e emba azada, cuando conseguía
a eba a a un niño de los soldados decía a los mili a es en
oz calmada y anquila: «mi a, es oy emba azada, aquí hay
un bebé al que e iden emen e sé que no quie es hace
daño». Inmedia amen e el soldado no solamen e pe mi ía la
libe ación del chico, sino que p o egía a la muje pa a que no
su ie a ningún daño.
Desde las casas, las unciones e an desde obse ación y
igilancia 24 ho as al día, no ue a que llega an los soldados,
a eas en que se iban u nando los miemb os de la amilia –y
especialmen e las muje es- pa a que nunca pudie an es a
desp e enidos, has a lanza silbidos coo dinados en e
i iendas cuando llegaban, no solo pa a a isa se, sino pa a
con undi los po que no podían iden i ica de donde enían o,
mejo dicho, p ocedían de odas las casas, pues en odas
había alguna muje p epa ada pa a silba y lo más ue e
posible.
La a ención a los de enidos ambién e a a ea de muje es,
muje es en o ien e medio
31

pues enían pe miso pa a isi a los y, además podían
con on a di ec amen e a los soldados sin se
inmedia amen e de enidas. Se les p opo cionaba opa,
alimen o, man as, medicamen os y lo que pudie an lle a les,
odo lo cual e a con eccionado, cocinado o comp ado en las
iendas po g upos de muje es que, además, se habían
eunido p e iamen e (y du an e) pa a o ganiza cha las y
p epa a es a egias de esis encia. Es as a eas e an
ealizadas más po muje es casadas, mien as que las sol e as
pa icipaban más di ec amen e en las acciones de la calle
como sal a a los niños que i aban las pied as.
Las muje es se o ganizaban igualmen e pa a isi a a los
en e mos en los hospi ales (y p opo ciona in o mación a las
amilias) y isi a a las amilias de má i es, que enían
he idos, p isione os o depo ados. Delegaciones mix as de
homb es y muje es o ecían a las amilias con más bajas en e
sus amilia es egalos de econocimien o po su sac i icio,
como mane a de compensa sus pé didas pe sonales y
económicas y pudie an con inua lle ando su ida amilia
(Jean-Klein, 2003: 565).
Las asociaciones de los comi és de muje es ambién es aban
o ganizadas (u bano y u al), siendo, po ejemplo, las muje es
u banas, gene almen e con mayo ni el educa i o, las
enca gadas de coo dina los cen os egionales. Si bien es aba
el ac i ismo espon áneo, más ep esen ado en las á eas
u ales y en o nos de meno ni el socioeconómico, que
desa ollaban igualmen e acciones impo an es, como e a la
pa icipación en esconde a sus hijos, ma idos y ecinos, o en
con on a di ec amen e al eje ci o con medios case os
cuando iban a de ene los.
muje es en o ien e medio
32
5. Los acue dos de Oslo (1990-2000)
La p ime a In i ada pales ina necesi aba una espues a po
pa e de la comunidad in e nacional. En es e con ex o se
lle a on a cabo una se ie de negociaciones sec e as el
Gobie no del Es ado de Is ael y el G upo de la OLP, en
ep esen ación del pueblo pales ino, en el llamado “P oceso
de Paz” que se inicia o malmen e en Mad id en el año 1991.
Ambas pa es con ienen que ha llegado el momen o de
pone in a decenios de en en amien os y con lic os, de
econoce sus legí imos de echos polí icos mu uos, de a a
de i i en un égimen de coexis encia pací ica y de dignidad y
segu idad mu uas y de alcanza una solución de paz jus a,
du ade a y global y una econciliación his ó ica median e un
p oceso polí ico con enido.
"El obje i o de las negociaciones is aelo-pales inas es, en e
o as cosas, es ablece un gobie no au ónomo p o isional
pales ino, ale deci , un Consejo elegido (“el Consejo”) pa a la
población pales ina de Cisjo dania y la F anja de Gaza,
du an e un pe íodo de ansición de no más de cinco años,
que desemboque en una solución pe manen e basada en las
esoluciones 242 (1967) y 338 (1973) del Consejo de
Segu idad de la ONU. Lo que se conc e ó, en e o as cosas,
en la cons i ución de la Au o idad Pales ina, que debe ía
egula las siguien es es e as: educación y cul u a, salud,
bienes a social, impues os di ec os, u ismo y cualquie o a
acul ad con enida". (Asamblea Gene al Naciones Unidas
1993, anexo 1, pag 4)
En 1992 se undó el Comi é Técnico de Asun os de la Muje
(WATC) en Je usalén pa a que ue a uno de los equipos
écnicos que apoya a las negociaciones de paz. Además, se
muje es en o ien e medio
33
in en aba que o masen pa e de la in aes uc u a del u u o
es ado pales ino, que in eg a ía la cues ión de géne o en
odos los abajos p epa a o ios, pa a cumpli la decla ación
de independencia edac ada en 1988, que a i maba los
p incipios de igualdad en e odos los pales inos, sin impo a
su sexo, aza o eligión.
El comi é de los asun os emeninos (WATC) in en a auna los
es ue zos de odos los comi és de muje es de odos los
pa idos polí icos y de odas las o ganizaciones emeninas
que has a aho a habían c eado la his o ia del mo imien o
ac i is a de muje es pales inas. Con la in ención de
inc emen a la ep esen ación de la muje en los equipos de
negociación consiguie on ene una amplia ep esen ación en
las á eas de medio ambien e, educación, y en los g upos de
in o mación, con ibuyendo a desa olla una agenda pa a la
muje en a monía con los p incipios de la Decla ación de los
De echos de la Muje Pales ina, ema que ue discu ido en
1994 en la Unión Gene al de la Muje Pales ina (GUPW).
A pesa de las buenas in enciones que pod ían ene los
«acue dos de paz», los hechos sob e el e eno no a iaban y
la ocupación is aelí con inuaba con sucesi os y con inuos
a aques a la población pales ina, en uel os en unas palab as
de «paz», que no enían cla os e ec os en el e eno. La
ocupación con inuaba, se inc emen aban la cons ucción de
asen amien os, los enca celamien os y la op esión. La
llamada a la in e nacionalización de los p oblemas del pueblo
pales ino y, pa icula men e de las muje es, se ap eciaba en
los encuen os in e nacionales, donde se obse aba un
eminismo occiden al más cen ado en los p oblemas
indi iduales y sus de echos en la sociedad, y un eminismo
á abe y a icano más o ien ado hacia la de ensa de sus
muje es en o ien e medio
34
de echos cómo muje es espec o a un ag eso ex e io .
Es as di e encias se ponían de mani ies o en las di e en es
con e encias, en endiendo que el eminismo llamado
"indígena" y del " e ce mundo" (o ien e p óximo y Á ica)
con emplaba una isión de unión de homb es y muje es en
igualdad de condiciones y de lucha compa ida, con a los
agen es ex e io es que les hacían imposible la supe i encia.
Po su pa e, las muje es occiden ales cen aban su discu so
en la libe ación de la muje en é minos indi idualis as y
elacionados con pau as cul u ales (po ejemplo, la ablación
del clí o is), igno ando la si uación de op esión en la que las
o os (y los o os) sob e i ían, y sepa ando la lucha
nacionalis a de la eminis a, negando incluso en algunos
sec o es eminis as que el mo imien o nacionalis a de
muje es incluya el eminismo (Hasso, 1998: 442). Las muje es
pales inas consiguie on exi osamen e so ea es as c í icas, e
in eg an ac ualmen e la lucha po la libe ación nacional (con
poco o ningún apoyo occiden al) con la lucha po la libe ación
indi idual (cla amen e apoyada po occiden e, siendo una
línea p e e en e en los p oyec os de coope ación y
desa ollo). Sin emba go, bajo es os deba es sigue es ando la
pe cepción e ónea y sesgada de Occiden e de la
(in)capacidad de lucha de las muje es á abes, auque uese
muy supe io a la occiden al ya desde p incipios de siglo;
sesgo y es e eo ipos que se siguen obse ando ac ualmen e
con la cues ión del elo o el no elo, asumiendo po occiden e
que es e es un símbolo de sumisión de la muje á abe,
aunque es é bien alejado de la ealidad.
A es a nue a pe spec i a de «paz», donde se in en a ep imi
la esis encia en odas sus o mas, la unión de muje es y
homb es po la libe ación del pueblo pales ino con inúa, si
muje es en o ien e medio
35
bien, la ed c eada an e io men e en la lucha po la
de e minación del pueblo pales ino ha quedado me mada,
especialmen e as la decla ación de independencia i mada
en 1988 po la OLP (alcanzada con muchas dispu as) (Ka mi
2007), en la que se acep a un Es ado pales ino en menos del
20 po cien o de su e i o io, y el desa ollo del iluso io
"p oceso de paz". El ol de la Au o idad Nacional Pales ina en
la c eación de la "paz" y las di e encias sob e el e eno, ele ó
la us ación de odo un pueblo, que no solo ue sepa ado
ísicamen e en dos e i o ios (Gaza y Cisjo dania), sino que la
exis encia de cien os de pues os de con ol den o de los
mismos imposibili aban las acciones de lucha compa idas
que has a aho a se habían ealizado. En oz de una muje
implicada polí icamen e, Rawda Al Tamimi:
Lo que se suponía e a la paz, nos ha sepa ado en di e en es
á eas geog á icas. Aunque la ANP –Au o idad Nacional
Pales ina- es conscien e de ello, con inua con enciendo a la
gen e de que es amos en un es ado de paz y que el mundo
en e o nos mi a como un Es ado. Tenemos un eje ci o,
líde es que nos p o egen y es abilidad. Es a ilusión ue la
azón pa a que la gen e se sin ie a cada ez más y más
us ada (Abdul Hadi, 2007: 50).
7.- La Segunda In i ada (2000- 2010)
Es e descon en o y us ación desembocó en la segunda
In i ada que u o como ol p edominan e la lucha a mada. Si
bien la mayo ía de los pales inos seguían esis iendo con las
écnicas an e io es de denuncia y no iolen as (pied as,
esis encia a la ocupación, e c.), la na u aleza de la misma e a
bien dis in a. De hecho, muchos la llaman la in asión is aelí, y
no simplemen e la In i ada (decla aciones de So aida Hussein,
ac ualmen e Di ec o a Gene al del Comi é Técnico de
muje es en o ien e medio
36
Asun os de la Muje , WATC). La espues a del pueblo
pales ino a dicha ocupación ue nue amen e u ilizada po
Is ael pa a ep imi aún más si es o e a posible.
Los es imonios de las muje es sob e su ida dia ia y su
pa icipación en la lucha ci il du an e es a «In i ada» uel en
a pone de mani ies o sus inimaginables habilidades pa a
sob e i i y p o ege a sus se es más que idos y de ende el
de echo de i i en su ie a. La o aleza y enacidad que
despliegan uel en a se ejemplos dignos de menciona y
eco da (Abdul Hadi 2007), aunque la coo dinación en e
oda la sociedad no llegó a asemeja se a las alcanzadas en las
p ime as; la esis encia ci il omaba o ma más espon ánea.
Un impo an e aspec o de la o aleza de las muje es son sus
c eencias en la impo ancia del alo de la dignidad; la
impo ancia de p opo ciona segu idad a sus hijos (niños y
homb es que son aún más du amen e cas igados, o u ados,
enca celados, depo ados y asesinados) de mos a o gullo,
se desa ian es y e ado es; aspec os que p ac ican
dia iamen e con el ejemplo. Desa ían en e a en e a la
iolencia del Es ado de Is ael, su ilegalidad y el pode que
eje cen sob e odos; les g i an, dicen que ienen de echos y
hablan con más oz que los homb es y esposos, a los cuales, a
eces, los soldados piden ayuda pa a que callen a sus
muje es, an e lo que esponden que ienen odo su de echo a
habla , como en cualquie es ado democ á ico (Abdul Hadi
2007: 55).
En sus elaciones con los mili a es is aelíes y los gua dianes
de las p isiones, las muje es hablan al o, les p egun an, les
esponden, piden explicaciones, se niegan, y mon an un
espec áculo si es necesa io. En los pues os de con ol
muje es en o ien e medio
37
some en a p esión a los soldados, son ase i as y, en muchas
ocasiones, hacen una escena an es de hace algo humillan e.
Lo hacen po ellas mismas, como indi iduos, con y pa a los
miemb os de sus amilias, y po la comunidad y la nación.
Hacen odo lo que pueden pa a man ene el hoga , p epa a
la comida, y cuida ísica y emocionalmen e a sus amilia es.
Cumplen las celeb aciones amilia es y las cos umb es de la
comunidad, in en ando gene a un sen ido de no malidad y
con inuidad en medio del caos en el que i en. A pesa de las
incu siones y la iolencia, las muje es con inúan asumiendo
sus oles cul u ales, sociales y educa i os; y pa icipando en
una esis encia desde la casa que les pe mi e segui siendo
ue es y alien es.
El concep o de de e minación se obse a cla amen e en la
mane a en que a an a sus hijos cuando son a es ados, y
du an e los in e oga o ios y enca celamien os. Po ejemplo,
Najah Al-Jabji cuen a como p o egía a los niños de ás del
so á mien as el anque es aba en la pue a de su casa y
dispa ando, como una gallina p o ege a sus polluelos les
g i aba «dispá enme a la cabeza, pe o no a los niños». (Abdul
Hadi, 2007: 52).
Rawda Al amimi, de Je usalén, habla de la de e minación en
é minos de encole iza a los soldados, libe a a los
p isione os y con on a al enemigo. P o egía a su hijo con su
p opio cue po pa a que no se lo lle a an, o se negaba a
abandona su casa cuando los anques la a asaban. Dice: «lo
impo an e es que los e es con de e minación y e quedad.
Nada les moles a más que u esolución y i meza. Es la única
a ma que enemos pa a desa ia a nues os enemigos»
(Abdul Hadi 2007: 52).
muje es en o ien e medio
38
No obs an e, odas es as acciones son muy álidas pa a
man ene la dignidad y pe manece su iendo en los
e i o ios, pe o no han podido pa a el mu o donde quedan
enca celados casi es millones de pales inos (Cisjo dania),
haciendo su ida p ác icamen e imposible, ni de ene los
a aques con a inocen es que son sacados po la ue za de
sus casas po las noches (de enciones que siguen ocu iendo
casi dia iamen e), ni los bomba deos masi os con a la
población de Gaza, que sob e i e al mayo asedio que nunca
se ha hecho con a una población que i en ence ada en e
el ma , el mu o y los pues os on e izos, y que cons i uye el
mayo campo de concen ación o ex e minio del mundo.
Como ejemplo de de e minación y de la lucha de la muje
pales ina inaliza emos con Ahlam Al Tamimi, quien en el año
2003 ue sen enciada a 16 cadenas pe pe uas po plani ica
acciones mili a es, esul ado de las cuales mu ie on 12
soldados. Ahlam Al Tamimi, quien du an e sus años de p isión
y en apoyo a la lucha po la esis encia pales ina se hizo
miemb o de Hamas, ha sido libe ada el 18 de oc ub e de 2011
g acias al in e cambio de un p isione o is aelí po 1.027
p esos pales inos (quedan aún 10.000 en las cá celes). A
pesa de es a condenada de po ida, se comp ome ió con
o o p eso pales ino, se llega on a casa po co espondencia
y, en su pueblo, hubo una g an celeb ación po la boda a la
que al a on, ob iamen e, ambos no ios. En el a o de
in e cambios de p esos Ahlam a i mó que solo accede ía a su
libe ad si ambién se le o o gaba a su esposo… y la pe ición
ue acep ada.
Ac ualmen e, no iemb e de 2011, Ahlam se encuen a en
Jo dania espe ando a que pueda llega a isi a la su ma ido,
muje es en o ien e medio
39
quien sigue espe ando los pe misos en Ramallah pa a po in,
pode encon a se con ella ísicamen e.
«las muje es pales inas son las gua dianas de
la an o cha e e na de nues a con inuada
exis encia» (Mahmoud Da wish)
Es e esc i o no pod ía habe se elabo ado sin los es imonios
que an e una aza de ca é he compa ido con muchas muje es
pales inas, pe o especialmen e impo an es son los ela os de
Samia Shannan, So aida Hussein y Espe anza Shannan, es
he manas hispano-á abe pa lan es y que jun o a sus o as
cua o he manas son sin duda un ejemplo de lucha inspi ado
pa a odas las muje es del mundo.
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muje es en o ien e medio
41

O ien e Medio en con lic o: la muje en el
con ex o polí ico desde una
pe spec i a his ó ica
Ali Younes Camacho1
1 Ali Younes Camacho: sy [email p o ec ed]
42
Una pe spec i a his ó ica: Desde la descolonización has a
nues os días
Pa a comp ende la si uación de la muje en O ien e Medio y
en un en o no de con lic os, se hace necesa io in oduci se
desde una pe spec i a his ó ica en el con ex o polí ico y
social ac ual que hunde sus aíces más di ec as en la
descolonización de los países de la zona, as la Segunda
Gue a Mundial, momen o en el que se cons i uyen los
es ados mode nos sob e el mapa, con di e en es egímenes
polí icos, los cuales han moldeado la si uación de la muje
den o de cada es ado, e incluso den o del mismo, según la
zona del país donde i e.
T as la descolonización, su gen es ados ligados po in e eses
polí icos y económicos a sus an iguas me ópolis, mien as
que o os deciden ompe con la an igua po encia colonial
po medio de e oluciones o de golpes de es ado
gene almen e di igidos po o iciales de los ejé ci os
nacionales ecién o mados, con a el nue o je e de es ado al
se icio de las an año po encias ocupan es.
Es os acon ecimien os ep oducen un mapa polí ico muy
di e so, inspi ado en ideologías polí icas que iban desde el
nacionalismo á abe o pana abismo, egímenes libe ales
inspi ados en los occiden ales, y mona quías eoc á icas,
has a el es ado de Is ael.
La si uación de la muje en cada es ado es una mezcla po un
lado del denominado cul u al común en los países á abes de
O ien e Medio, y ce cano a o os países no á abes como
Tu quía, I án o A ganis án, g acias al Islam, y po o o lado
muje es en o ien e medio
43
del égimen polí ico de cada es ado, donde se ma caba la
di e encia en lo que espec a a los de echos de la muje .
Dejando de lado a Is ael, caso muy pa icula y con o e ido
que a a emos más adelan e, podemos a i ma que en la
es e a de los países á abes de O ien e Medio, es bajo los
egímenes inspi ados en el pana abismo donde la muje ha
dis u ado de más de echos, jun o con egímenes de co e
más libe al como Líbano, y den o de los países no á abes,
egímenes laicos como el de Tu quía, po pone algunos
ejemplos.
El pana abismo ecibe in luencia del socialismo, pe o
adap ado al mundo á abe, y del mismo su gen dos egímenes
p incipales que inspi an a o os países de la zona. Se a a del
Nasse ismo, que iun a en Egip o con la llegada al pode de
Gamal Abdel Nasse , y del Baazismo, que iun a en I ak y en
Si ia. Hubo o os países in luenciados po el Nasse ismo como
Libia y Yemen.
Los elemen os comunes que de iende el pana abismo pa a la
uni icación de los 22 es ados á abes son una his o ia y una
cul u a común, además de ac o es económicos y sociales.
Los p incipios de es a ideología son:
1. La uni icación del mundo á abe en una sola nación.
2. Nacionalización de las emp esas ex anje as.
3. Re o ma ag a ia.
4. Desa ollo de los se icios públicos, sob e odo la
sanidad y la educación.
El pana abismo no es muy conocido con ese nomb e en
Occiden e, pe o sí ha llegado a a és de los medios de
muje es en o ien e medio
44
comunicación la acasada ma e ialización del mismo en
egímenes como el Egip o de Nasse , e I ak y Si ia con el Baaz
en el pode , po di e en es azones.
A pesa de la demonización que se hizo en ocasiones de es e
ipo de egímenes, sob e odo du an e la gue a del Gol o,
como ue el caso de Saddam Hussein, ob iando la aún mayo
c ueldad de los egímenes eoc á icos, aliados undamen ales
de Occiden e en la zona, desde la Ciencia Polí ica se hace
necesa io un análisis más obje i o de los log os y acasos en
la aplicación de es as ideologías que some emos a es udio.
Mien as que en las mona quías eoc á icas del Gol o ni
siquie a se econoce la igualdad de de echos en e muje es y
homb es, y la legislación en ocasiones con empla a ocidades
como la decapi ación de los homb es y en el caso de las
muje es la lapidación, basada en una in e p e ación
conse ado a y undamen alis a del Islam, los egímenes
pana abis as sí hacían un econocimien o o mal de la
igualdad en e muje es y homb es en su o denamien o
ju ídico, e incluso bajo el yugo del demonizado dic ado
Saddam, I ak alcanzó uno de los ni eles de al abe ización más
al os del mundo á abe y consiguió es uc u a un sis ema de
sanidad pública que llegó a es a a la al u a del de muchos
países occiden ales, con las e iden es en ajas que es a
si uación supuso pa a las muje es que i ían en es os
es ados.
Un úl imo apun e que des aca de la o a ca a de la moneda
del égimen baazis a en I ak, que no llega a los medios
occiden ales eclipsados po la belige ancia del dic ado y sus
polí icas ep esi as, es el hecho de que Saddam Hussein ue a
el p ime líde á abe en inclui a la muje en el p oyec o del
muje es en o ien e medio
45
Es ado i aquí o o gándole de echos en é minos de igualdad,
al menos o mal, con los homb es y la posibilidad de accede
a la Adminis ación Pública y a los al os cí culos de pode ,
como el pa lamen o.
Manal Younes abajó codo con codo con el dic ado i aquí.
Hoy día, como en onces, sigue siendo la p esiden a de la
Unión Gene al de las Muje es de I ak. Fue in luyen e en el
diseño y aplicación de polí icas o ien adas hacia la muje
du an e la dic adu a. T as la caída de Saddam, los de echos
de la muje su ie on un impo an e e és debido ambién a
las desace adas polí icas lle adas a cabo po el nue o
égimen, el cual eliminó leyes que ga an izaban de echos a
las muje es po el simple hecho de habe se elabo ado en
iempos de la dic adu a.
La e sión egipcia del pana abismo, el Nasse ismo, se hace
popula en el mundo á abe e inspi a e uel as con a las
mona quías que las an iguas po encias coloniales habían
colocado an es de ma cha se al pac a con las éli es locales
de cada nue o país que su gía de la descolonización. Más
a de en a en decli e, as el acaso de la Gue a de los Seis
Días con a Is ael pe o había dejado un legado en o os países
como I ak, Si ia y Libia. El acío que deja el Nasse ismo
comienza a se ocupado po el auge de los mo imien os
islamis as, a inales de los años 60.
Y as la caída de la Unión So ié ica, p incipal apoyo del
pana abismo, comienzan a pe de ue za es e ipo de
egímenes, además del desgas e in e no p o ocado po la
al a de libe ades y po la expansión hacia el es e de las
economías de me cado, que poco a poco es echaban el
ce co sob e O ien e Medio, de mane a que los es ados an es
muje es en o ien e medio
46
alineados con la desapa ecida Unión So ié ica y que
no malmen e e an de co e pana abis a, ab ie on sus
me cados al colapsa sus economías in e nas.
Poco a poco, el pana abismo ue cediendo an e nacionalismos
locales como en Egip o y en Líbano, y an e el panislamismo,
ep esen ado po los He manos Musulmanes en Egip o, y po
Hamas en Pales ina. Nos encon amos con es e nue o
pano ama a p incipios de los años 90. El in de la Gue a F ía
no si e pa a ebaja las ensiones en O ien e Medio sino
pa a da le luz e de a la única supe po encia, EE.UU., pa a
lle a a cabo una polí ica ex e io aún más iolen a con es a
egión.
O ien e Medio deja de se uno de los campos de ba alla
p incipales en e la URSS y EE.UU., donde las ensiones se
man enían en un equilib io cons an e. Con el nue o
escena io, la balanza se inclina a a o de los aliados de
Occiden e en la zona, pe o p on o la na u aleza de los
con lic os se a ans o mando pa a adap a se a las nue as
ci cuns ancias y su gen las gue as asimé icas como un
enómeno e o zado de la e apa an e io y hace que la lucha
de Da id con a Golia en los campos de ba alla de la egión
se queden en ablas en muchas ocasiones, obligando a los
países con ejé ci os egula es a eplan ea se las es a egias
de la Gue a F ía, o ien adas al en en amien o de dos
ejé ci os egula es con nume osos e ec i os, es a egias que
es aban quedando obsole as an e las nue as ci cuns ancias.
La polí ica ex e io de los EE.UU. en O ien e Medio oma un
nue o umbo. El p ime paso en es e sen ido ue la llamada
p ime a Gue a del Gol o, en 1991, du an e la cual la alianza
de países que pa icipa on en es a gue a des uye on un I ak
muje es en o ien e medio
47
ico y p óspe o y el pode ío mili a que ellos mismos, jun o
con la Unión So ié ica, habían c eado con el in de
con a es a la in luencia del chiísmo i aní en el Gol o. I ak
llegó a ene uno de los ejé ci os más pode osos del mundo
en el decenio de los 80, du an e la gue a con I án, con más
de un millón de e ec i os y 500.000 ese is as, y con ando
con a senal de o igen es adounidense, so ié ico y ancés.
El emba go que siguió a es a gue a con i ió a I ak en un país
muy pob e, con una economía agonizan e, que pudo habe
debili ado al égimen de Hussein, pe o a un al o cos e; la
población i aquí su ió el emba go y sus epe cusiones ue on
aún peo es que en los iempos de la gue a con a I án y la de
1991. A pa i de es e momen o, y en nume osas ocasiones
en con a de sus egímenes, los pueblos de los di e en es
países de la zona comenza on a exp esa su descon en o con
Occiden e de mane a mani ies a, llenando las calles de
p o es as con a el impe ialismo es adounidense, con a el
sionismo y con a la inje encia occiden al en O ien e Medio.
Es a ci cuns ancia, y la caída del Bloque del Es e si ie on de
caldo de cul i o pa a los mo imien os islamis as que se
ue on haciendo más ue es, ocupando el acío dejado po el
pana abismo y explo ando el descon en o de los pueblos con
las polí icas ex e io es de los países occiden ales en la egión.
Con espec o al égimen polí ico de Is ael, quizá sea único en
el mundo. Fo malmen e, es una democ acia pa lamen a ia, al
es ilo de las democ acias occiden ales, donde homb es y
muje es dis u an de una igualdad econocida. Sin emba go,
los sec o es ul ao odoxos de la sociedad is aelí ienen
mucha in luencia en la polí ica del país en odos los ni eles,
en ienden al es ado de Is ael no solamen e como una en idad
muje es en o ien e medio
48
polí ica, sino ambién eligiosa. De ahí que Benjamín
Ne anyahu hable de “democ acia judía”, un é mino que se
an oja con adic o io, pues o que es excluyen e y no iene en
cuen a a ciudadanos is aelíes no judíos, como son los
llamados pales inos del 48, es deci , pales inos que queda on
den o de los dominios is aelíes as la gue a de 1948, y que
has a 1967, as la Gue a de los Seis Días, ue on du amen e
ep imidos.
De es a o ma, los pales inos is aelíes quedan elegados a
ciudadanos de segunda, incluyendo e iden emen e a las
muje es, po lo que el es ado is aelí pie de así su esencia
democ á ica y se con ie e en un es ado de apa heid, como
decla a el p o eso uni e si a io is aelí Ilán Pappé2.
A es a si uación hay que añadi las consecuencias de la
ausencia de una Cons i ución en el es ado is aelí, donde el
ex emismo eligioso y la ideología sionis a, base de la
undación de Is ael, hacen que la To ah sea la no ma
sup ema, con odo lo que ello ep esen a con espec o a los
de echos de los ciudadanos y de la muje en pa icula .
Po an o, si bien la muje is aelí de o igen occiden al dis u a
de más de echos que sus congéne es en o os países de
O ien e Medio, el es o de las muje es que i en en Is ael no
ienen esos mismos de echos, y no sólo las pales inas, sino
ambién las e ugiadas (y e ugiados) de o igen e íope que
i en en el Desie o del Nege espe ando a que se les
econozca la nacionalidad is aelí que po de echo les
co esponde al se de se judíos, según la legislación is aelí.
Además, no son no edad ni poco conocidas las ejaciones a
2 Ja a, E ika (2011); “"Is ael debe decidi si quie e se una democ acia o un
Es ado de apa heid". h p://www. ebelion.o g/no icia.php?id=134386
Consul ado: 24/10/2011
muje es en o ien e medio
49
cos umb e y el pode polí ico pueden llega a en en a se,
c eando ensiones añadidas. Además, la mayo ía de los
egímenes de la zona son sis emas au o i a ios que elan po
la p e alencia de una cas a dominan e, in luenciada
ue emen e po una adición pa ia cal, lo que se aduce en
una al a de igualdad en pe juicio de la muje . Como a i ma la
p o eso a y eminis a Fá ima Me nissi, en ealidad, es os
egímenes no es án en con a de la muje , sino en con a de
la democ acia.
Un ac o añadido a las di icul ades que a on a la muje en
pa icula es la mencionada al a de sobe anía eal de los
es ados y, po ende, la exis encia de una inje encia ex e na
que impide el desa ollo de la sociedad ci il, po una al a de
es abilidad polí ica y económica. En el caso de la muje
pales ina a odos es os obs áculos que a on a en común con
el es o de las muje es de O ien e Medio además, iene que
sopo a la ocupación, al igual que lo hacen las muje es
a ganas y las muje es i aquíes, pe o con el ag a an e de
habe i ido siemp e bajo esa ocupación, po lo menos
du an e dos gene aciones, desde 1948.
Podemos esumi la si uación de la muje pales ina en es e
sen ido, con o a de las con o e idas decla aciones de A iel
Sha on, o o a p ime minis o de Is ael, de quien se esc ibió
que en una ocasión llegó a deci que el peo enemigo de
Is ael e a el ien e de las muje es pales inas.
Sin emba go aho a pa ece que un nue o ho izon e se dibuja
pa a O ien e Medio. Llega la P ima e a Á abe y con ella una
nue a espe anza, una nue a lucha en la que la muje uel e a
oma pa ido, quizá más que nunca, concien e de la
necesidad de emancipa se, de hace oí su oz, de camina
muje es en o ien e medio
62
jun o a los homb es pa a se p o agonis as de su p opio
desa ollo his ó ico y dueñas de su u u o. Han ap endido,
as las lecciones de I ak y A ganis án, que la democ acia no
es una me cancía más que el capi alismo les p e ende ende
sino que la democ acia ha de se conquis ada po los p opios
pueblos y no puede eni nunca de ue a, sino del seno de la
sociedad que la anhela.
Aún queda un la go camino po eco e y la muje en es a
P ima e a Á abe iene que lucha pa a no queda se en su
casa as la e olución sino pa a pa icipa ac i amen e en las
nue as ins i uciones necesa iamen e democ á icas que han
de cons i ui se as la eliminación de los egímenes i ánicos.
En es e nue o escena io la muje debe á ence ambién los
demás obs áculos, como las adiciones que la elegan a un
segundo plano, e i ce ando la b echa en e la igualdad
o mal conquis ada y la igualdad eal y ma e ial.
Bibliog a ía
Cen o de No icias ONU (2011): “Aumen a un 7% cul i o de
opio, señala UNODC.
h p://www.un.o g/spanish/News/ ulls o ynews.asp?NewsID
=21981 Consul ado: 24/10/2011
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iew=a icle&id=26968:--------------l &ca id=101:2009-08-03-
21-12-30&I emid=375. Consul ado: 24/10/2011
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63

Ja a, E ika (2011); “"Is ael debe decidi si quie e se una
democ acia o un Es ado de apa heid".
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eclaman i i en paz”
h p://www.medi e aneas.o g/a icle.php3?id_a icle=374
Consul ado: 27/10/2011
Muje es Medi e áneas: “Compa a i e assessmen o
women’s igh s in he Middle Eas and No h A ica: A
p o und disad an age, in he 17 coun ies e iewed”.
h p://www.medi e aneas.o g/a icle.php3?id_a icle=414
Consul ado: 25.11.2011
Pappé, Ilán (2006): La limpieza é nica de Pales ina, C í ica,
Mad id.
Su uu (2011). h p://www.su uu .com/a /News-po /2358-
news.h ml Consul ado: 28/10/2011
muje es en o ien e medio
64
IDENTIDADES MÚLTIPLES EN UN CONTEXTO
COMPLEJO
B e e ap oximación a la cons ucción del
“o o”: Di e sidad, al e idad e imagina ios
sob e O ien e Medio
Ma ía Rosa io Na áez Jiménez1
1 Ma ía Rosa io Na áez Jiménez: ma ia o[email p o ec ed]
66
“Así, aunque du an e mucho iempo se
p egun aba (sin g an esul ado) po las azones
que impulsaban a al clan a oma po ó em
de e minado animal (p oblema simbólico, y po
ende analógico), Le i-S auss p opone compa a
no el clan y el animal, sino las elaciones en e
clanes y la elaciones en e animales; el clan y el
animal desapa ecen, uno como signi icado, el o o
como signi ican e; la o ganización de los unos es lo
que signi ica la o ganización de los o os y la
misma elación de signi icación emi e a la
sociedad que la elabo a”.
Roland Ba hes, La a en u a semiológica.
“O ien e no es solo el ecino inmedia o de Eu opa,
es (…) ambién la egión en la que Eu opa ha
c eado sus colonias más g andes, icas y an iguas,
es la uen e de sus ci ilizaciones y sus lenguas, su
con incan e cul u al y una de sus imágenes más
p o undas y epe idas de lo O o. Además, O ien e
ha se ido pa a que Eu opa (u Occiden e) se de ina
en con aposición a su imagen, su idea, su
pe sonalidad y su expe iencia. Sin emba go,
O ien e no es pu amen e imagina io. O ien e es
una pa e in eg an e de la ci ilización y de la
cul u a ma e ial eu opea”.
Edwa ds Said, O ien alismo.
O ien e Medio y sus múl iples signi icados
O ien e Medio es un é mino que se p es a a con usión po
a ios mo i os, en p ime luga , po el signi icado del mismo,
muje es en o ien e medio
67
es deci , ¿qué en endemos po O ien e Medio? La mayo ía de
las eces no sabemos bien a que nos es amos e i iendo
cuando hablamos de O ien e Medio. En ocasiones nos
e e imos a una egión geog á ica que aba ca pa e del no e
de Á ica, desde Libia y pasando po Egip o e incluyendo
Tu quía, Si ia, Jo dania, Pales ina, I án o I ak, en e o os, y
que se ca ac e iza po compa i una his o ia común. Y en
o as ocasiones, nos e e imos a los aspec os sociales y
cul u ales que compa en muchos de es os países, como el
Islam (aunque pa e de la población p o esa o as eligiones,
especialmen e el c is ianismo) o la lengua á abe (si bien en
países como Tu quía e I án exis e una mayo di e sidad
lingüís ica). El Islam unciona como elemen o
homogeneizado que iende a a ibui una iden idad común,
aunque no debemos ol ida es os o os aspec os sociales y
cul u ales que apo an una g an di e sidad, pues así lo
econoce Humph eys:
“Aun delimi ando la ex ensión de O ien e Medio, es e
aba ca una mul i ud de di e sidad cul u al unido po
una his o ia común. Aunque la mayo ía de las
pe sonas que pueblan es a « egión», «al menos el diez
po cien o pe enece a o as eligiones, sob e odo
c is ianas» (Humph eys, 2009:34).
Po an o, y siguiendo con la concepción de S ephen
Humph eys, cuando hable de O ien e Medio me e e i é a
una ex ensión geog á ica con una idiosinc asia pa icula . Y
cuando me e ie a al Islam, lo ha é pa iendo de una
concepción cul u al y eligiosa que in luye en el ca ác e
iden i a io de sus gen es, pe o que, ni mucho menos, es el
único aspec o a ene en cuen a. Así lo especi ica el au o de
En e la memo ia y el deseo:
“O ien e Medio hace e e encia a una egión
geog á ica, de inida en pa e po asgos na u ales, en
pa e po in e eses es a égicos y polí icos, y en pa e
muje es en o ien e medio
68
po concepciones sob e aspec os sociales y cul u ales.
(…..) nos e e imos a «O ien e Medio» como una
es a égica zona geog á ica que aba ca ocho millones
de kilóme os cuad ados y que incluye el no e del
con inen e a icano po encima del desie o del
Saha a (incluidos Egip o y Sudán), la Península
A ábiga, Tu quía, las ie as de habla á abe del
C ecien e Fé il, que se ex iende desde la cos a del
Medi e áneo o ien al has a el ío Tig is, I án y
A ganis án. A eces, aunque no siemp e, ambién
conside amos dos egiones con iguas: Pakis án y los
países musulmanes de Asia cen al (an iguamen e
epúblicas de la Unión So ié ica) que ienen on e as
con I án y A ganis án: Tayikis án y Uzbekis án.
Pakis án” (Humph eys, 2009: 34).
Po o o lado, con el é mino Islam el au o se e ie e a “una
iden idad cul u al y eligiosa que pueden compa i pueblos
de lados opues os del plane a” (Humph eys, 2009:34-35).
Además, a i ma que aunque iden i iquemos O ien e Medio
con Islam, son p ecisamen e o os países si uados ue a de
O ien e Medio, como Bangladesh, Indonesia o la India los que
cuen an con más población musulmana. Además, su mayo
expansión se p oduce en o as pa es del mundo como pueda
se Á ica subsaha iana. Sin ol ida , que an o en Eu opa
como en Es ados Unidos encon amos impo an es
p opo ciones de población musulmana.
Di e sidad iden i a ia y p ocesos de al e idad
Una ez acla ados de e minados concep os cla es, me
gus a ía hace e e encia más conc e amen e a la di e sidad
cul u al en O ien e Medio y lo ha é omando como e e encia
la ob a de Be na d Lewis, Las iden idades múl iples de O ien e
muje es en o ien e medio
69
Medio. Se a a de una complejidad que la mayo ía de las
eces ol idamos, o simplemen e igno amos, po que desde
aquí, desde “Occiden e”, nos es más ácil pe cibi al o o
como un odo compac o, un g upo homogéneo cuyos
in eg an es compa en un modo de pensa , hábi os y
cos umb es, c edos y lenguas simila es.
Desde nues a pe spec i a, se a a de un g upo que
compa e unas pau as cul u ales simila es, lo que nos lle a a
iden i ica los como in eg an es de ese odo homogéneo. Sin
emba go, cab ía p egun a nos si ellos, si el “o o”, se
iden i ica así mismo como pa e de ese odo, es deci , si se
iden i ica con los a ibu os y ca ac e ís icas que noso os le
asignamos. Tampoco debe íamos ol ida la a i mación de
Lewis con espec o a la c eación de iden idades de unos
pueblos sob e o os y la co espondien e iden i icación con
dicha iden idad po pa e de es os, que se ía lo ocu ido en
O ien e Medio, pues se a a de un é mino c eado y
a ibuido po Occiden e, pe o que inalmen e se ha
e minado con i iendo en au odenominación po pa e de
es os mismos pueblos:
“«O ien e Medio» es ob iamen e un é mino
occiden al y da a de p incipios de es e siglo.
Cons i uye un es imonio so p enden e del an e io
pode y de la in luencia con inua de Occiden e en el
hecho de que es e é mino limi ado, signi ica i o sólo
desde la pe spec i a occiden al, haya llegado a se
u ilizado en odo el mundo. Es incluso u ilizado po los
pueblos de la egión pa a desc ibi su p opia ie a
na al. Es o es ex ao dina io en una época de
au oa i mación nacional, comunal y egional, que
adop a p incipalmen e una o ma an iocciden al”
(Lewis, 2000:3)
muje es en o ien e medio
70
Del mismo modo, es impo an e eseña que no exis en
iden idades homogéneas ni es á icas, sino que son múl iples
y cambian es dependiendo de muchas a iables como
pueden se el momen o his ó ico, las ci cuns ancias que se
den o las elaciones de pode es ablecidas en e los
di e en es g upos. Po an o, no cabe duda que la
denominación de O ien e Medio es una c eación occiden al,
pe o lo más impo an e es que es la consecuencia del
eje cicio del pode de un g upo sob e o o. Lo más pa adójico
es que dicho é mino ha uncionado an o pa a denomina al
“o o”, como pa a que ese o o se sien a iden i icado con el
mismo y se acabe au odenominado con dicho é mino,
con i iéndose en uno de los ca ac e es undamen ales que
de inen su iden idad. Tal y como hace e e encia Lewis en su
ob a, la au odenominación po pa e de es os pueblos como
O ien e Medio eside, p ecisamen e, en la ca encia de una
iden i icación colec i a:
“A di e encia de la India, China o Eu opa, O ien e
Medio no posee una iden idad colec i a. Desde los
p ime os iempos has a la ac ualidad, el pa ón ha
sido un pa ón de di isión: en eligión, lenguas,
cul u as y sob e odo, en la pe cepción que ha enido
de sí mismo. Ac ualmen e, la adopción gene al en los
países del Es e, Oes e, No e y Su de O ien e Medio, e
incluso del mismo O ien e Medio, de es e é mino sin
sen ido, sin colo , sin o ma y, pa a la mayo ía del
mundo, inexac o, es la mejo mues a de la al a de
una iden idad pe cibida como iden idad común en el
in e io o en el ex e io ” (Lewis,2000 :3).
De es a mane a, se puede a i ma que el p oceso de
al e idad, es deci , el p oceso de cons ucción del o o, es
is o como un p oceso social de cons ucción ehiculado po
concepciones simbólicas de pode que hace que se con ie an
muje es en o ien e medio
71
en un p oceso que p o oca una di e encia que inalmen e se
concibe de mane a na u al (Olmos Alca az, 2009). Se a a ía
de un p oceso dialéc ico en el que el se humano y la
sociedad se cons uyen mu uamen e, es deci , la sociedad es
el esul ado de las acciones humanas, pe o a su ez la
sociedad, acaba con i iéndose en una ealidad, po lo que se
acaba iendo como algo na u al e in luyendo en noso os.
Con ello me e ie o a la pe spec i a de Be ge y Luckman en
su lib o La cons ucción social de la ealidad, en donde los
au o es pa en de una concepción de la ealidad humana
como una ealidad cons uida socialmen e (Be ge y
Luckman, 2006). Es deci , se a a de un p oceso de in luencia
mu ua en e la sociedad y el se humano; c eamos la
sociedad al mismo iempo que somos modelados po ella.
Po o o lado, se a a de un p oceso cuya in e p e ación
a ía dependiendo de los con ex os en los que se p oducen,
ya que una in e p e ación que no enga en cuen a el con ex o
cul u al se con amina de e nocen ismo, en endiendo po
e nocen ismo “una ac i ud que conside a el mundo y a los
o os desde el p isma de la p opia e nia y cul u a” (Gine y
Lamo De Espinosa, 1998: 660). Todas las cul u as se de inen
e nocén icas ya que se a a de un p oceso básico que se
ealiza en cualquie cul u a con el in de lle a a cabo la
iden i icación con los miemb os de su g upo y de c ea
di e encias espec o al o o, y en de e minados casos
desigualdades. De es a mane a lo que se hace es c ea
ca ego ías con el in de o dena la ealidad. De ahí se deduce
que exis en mul i ud de pun os de is a como consecuencia
de la mul i ud de con ex os socio cul u ales.
Sin emba go, se obse a una di e encia en e el momen o
ac ual de nues os sociedades y las an e io es, al que el
muje es en o ien e medio
72
sociólogo Zygmun Bauman se e ie e con el nomb e de
“mundo mode no líquido” po la con inua ans o mación en
que se encuen a la cons ucción de las iden idades y las
elaciones de al e idad. Re i iéndose al ca ác e on e izo,
pe meable y plás ico del momen o ac ual de nues a
sociedad con empo ánea en el que se concibe la cul u a en
con inua ans o mación y cuyas líneas di iso ias son di íciles
de aza .
De igual modo, Ga cía Canclini ca ac e iza a nues as
sociedades ac uales po la con o mación de di e en es
mezclas o hib idación, en endiendo po ello un p oceso
sociocul u al en que sus p ác icas y sus es uc u as se
combinan pa a gene a o as nue as. Po an o, es a
concepción de hib idación de las sociedades ac uales es á en
conexión con el ca ác e on e izo al que he hecho e e encia
an e io men e, e i iéndome a la di icul ad de aza unos
lími es p ecisos que puedan de ini el ca ác e iden i a io de
nues as sociedades.
Es e au o ambién e el p oceso de hib idación desde la
ó mula de “ciclos de hib idación” p opues a po B ian S oss
que se ía el paso desde o mas homogéneas, a o as más
he e ogéneas, sin que ninguna en si cons i uya una o ma
p ima ia pu a. Po ello, sos iene que su p oceso de es udio no
es la hib idez, sino los p ocesos de hib idación desde la
noción de iden idad ompiendo con la ideología que lo e
como conjun o de asgos ijos, como esencia de una e nia o
una nación y que es un p oceso que cambian según las
épocas y el g upo dominan e del momen o. Po an o, en un
mundo an in e conec ado como el de hoy nues as
iden idades se es uc u an “en medios de conjun os
in e é nicos, ansclasis as y ansnacionales” (Ga cía Canclini,
1990:18). La mane a en que cada g upo se eap opie de es os
epe o ios da á luga a di e en es p ocesos de hib idación.
muje es en o ien e medio
73

Así pues, el p oceso de hib idación consis i ía en “p ocesos
sociocul u ales en los que es uc u as o p ác icas disc e as,
que exis ían en o ma sepa ada, se combinan pa a gene a
nue as es uc u as, obje os y p ác icas” (Ga cía Canclini,
1990:14), pe o e i iéndose a las mezclas in e cul u ales
mode nas gene adas po las in eg aciones de los Es ados
nacionales, los populismos polí icos y las indus ias cul u ales.
O a la mane a en que an o Manuel Cas ells como Amin
Malou concibe el p oceso iden i a io ac ual, mezcla en e
adición y mode nidad.
Rep esen aciones e imagina ios
Hablamos de ep esen ación en el sen ido del imagina io o de
la pe cepción que una sociedad de e minada, o pa e de ella,
iene sob e algún aspec o social. Con ello se hace e e encia
al aspec o simbólico que o ma pa e de la ealidad y que
ayuda a cons ui la al mismo iempo que es cons uida po
ella. La impo ancia de las ep esen aciones, a i ma En ique
San ama ía, eside en que no se limi a a cons i ui una me a
imagen de un de e minado aspec o social, sino que le da
sen ido e in luye en las elaciones de in e acción que se lle an
a cabo den o del ámbi o social. Pe o las ep esen aciones
que nos hacemos del “o o” no se educe a una me a imagen
sino que, es más, es as se con ie en en una pa e
cons i uyen e de ese o o, es lo que le da su sen ido, es deci ,
la mane a en como lo concebimos. Po an o, “la ealidad”
se ía un odo cons i uido po una dimensión simbólica y o a
obje i a (En ique San ama ía, 2002). Se a a de un p oceso
dialéc ico en el que ambas dimensiones se necesi an pa a da
luga a lo que conocemos como ealidad social.
muje es en o ien e medio
74
Nues a ep esen ación del “o o” es un imagina io colec i o
que se nu e de los es e eo ipos que nues o ámbi o cul u al
se ha enca gado de ansmi i ace ca de la población á abe, o
más conc e amen e de la eligión musulmana, ya que como
he comen ado más a iba, endemos a iden i ica ambos
é minos como sinónimos. De igual modo, o o ac o de g an
in luencia en la con o mación de nues o imagina io son los
medios de comunicación. Como se sabe, una de las unciones
de los medios de comunicación, además de la de in o ma , es
la de su con ibución y, po an o, su in luencia en las
ep esen aciones sociales, que no son más que una isión del
mundo compa ida, y que median e el p oceso de
socialización acaban gene ando el consenso eque ido y
necesa io pa a la con inuidad de la sociedad.
La exp esión de es a cosmo isión del mundo son las ac i udes
que los miemb os de un en o no sociocul u al de e minado
compa en (Ma ín Se ano, 2004). Los medios con ibuyen a
la o mación de los imagina ios sociales, es deci , in luyen en
la imagen que “noso os”, como g upo con unas
ca ac e ís icas sociocul u ales de e minadas, nos o mamos
de los “o os” a los que conside amos di e en es y
pe enecien es a o o g upo. Nues a mi ada cons uye a ese
“o o” como el di e en e, le asignamos una se ie de alo es
ajenos a noso os cul u almen e y que cons i ui án la base de
la o mación de su iden idad, desde nues o pun o de is a,
dando luga a un g upo es igma izado. Se a a de un p oceso
de c eación del o o basado en nues a ep esen ación del
o o, en nues a p opia mi ada y que se exp esa en una
di e enciación en e el “o o” y “noso os” como g upo:
“El o o es una cons ucción basada en la p opia
mi ada, en nues a ep esen ación de quien es
iden i icado como di e en e” (De Lucas, 2008: 27).
muje es en o ien e medio
75
De es e modo los medios de comunicación se han con e ido
en un impo an e agen e de socialización y han adqui ido
g an capacidad de in luencia, con i iéndose en uno de los
agen es socializado es más impo an es de nues as
sociedades y suplan ando el papel que o os agen es, como la
amilia, desempeña on an año. Po ello una de sus p incipales
unciones, además de la de in o ma , es la de su in luencia en
la cons ucción de la ealidad social de nues a época,
imponiéndonos una isión y sen ido pa icula del mundo.
Po an o, la in luencia de los medios en nues os imagina ios,
en nues as ep esen aciones de los o os, y po ende en
nues o compo amien o, en nues a in e acción con ese
“o o” se á undamen al al mismo iempo, pa a la es abilidad
o el cambio de nues as sociedades ( eco dando nue amen e
la in luencia ecíp oca de los p ocesos sociales de la que nos
hablan Be ge y Luckmann).
Da os sob e la población de o igen ex anje o en España
En e e encia a la población de o igen ex anje o esiden e en
nues o país, la p esencia de pe sonas p oceden e de O ien e
Medio es muy educida espec o a o os g upos, po lo que se
pod ía a i ma que ca ecemos de un imagina io conc e o de
las pe sonas p oceden es de O ien e Medio. Según el úl imo
in o me del Obse a o io de la Inmig ación2, a 30 de junio de
2011, la población ex anje a con a je a o pe miso de
esidencia en igo es de 5.144.269, de la cual an solo el 0,2%
p ocede de O ien e Medio. En la abla que se mues a a
2El Obse a o io Pe manen e de la Inmig ación o ma pa e del Minis e io
de T abajo e Inmig ación.
muje es en o ien e medio
76
con inuación, podemos obse a el desglose de es os da os
co espondien es a las di e en es egiones en el cual el
g ueso de la población ex anje a en el Es ado español se
compone p incipalmen e de pe sonas p oceden es de la
Unión Eu opea (40,29%), seguida de Amé ica Cen al y del Su
y de Á ica que ep esen an el 28,08% y el 20,97%
espec i amen e. El g upo más nume oso, con di e encia, del
con inen e a icano es el ma oquí ep esen ando el 76,28%
del o al de los a icanos, seguido a g an dis ancia po los
a gelinos y los senegaleses que ep esen an el 5,36% y el
4,47% espec i amen e.
REGIONES
TOTAL
Unión Eu opea
2.073.076
AELC-EFTA3
25.771
Res o de Eu opa
142.800
Á ica
1.078.836
Amé ica del No e
37.071
Amé ica Cen al y del Su
1.444.857
Asía
338.988
Oceanía
1.781
Apá idas y No cons a
1.089
Fuen e: Obse a o io Pe manen e de las Mig aciones
En las siguien es ablas se mues an las ci as ela i as a
algunos de los países de O ien e Medio, en p ime luga los
3 Es as siglas co esponden a la Asociación Eu opea de Lib e Come cio
o mada po Islandia, Liech ens ein, No uega y Eu opa.
muje es en o ien e medio
77
o ales en é minos absolu os pa a cada uno de ellos, así
como su desglose po sexos.
PAISES
TOTAL
Egip o
3.212
I ak
805
I án
2.276
Is ael
1.247
Jo dania
1.137
Líbano
1.379
Libia
340
Pales ina
442
Tu quía
1.939
Si ia
2.347
Fuen e: Obse a o io Pe manen e de las Mig aciones
PAISES
MUJERES
HOMBRES
Egip o
915
226
I ak
326
492
I án
964
1.275
Is ael
530
679
Jo dania
400
731
Líbano
535
837
Líbia
112
215
Pales ina
146
300
Tu quia
616
1.211
Si ia
895
1.442
Fuen e: Obse a o io Pe manen e de las Mig aciones
muje es en o ien e medio
78
Como hemos podido obse a los da os e lejan que la
población p oceden e de O ien e Medio no es muy
nume osa. Sin emba go, hemos cons a ado más a iba que el
g upo más nume oso es el de Ma uecos, que jun o con los
umanos son los p incipales g upos que in eg an el g ueso de
la población ex anje a en nues o país. Po an o, si enemos
en cuen a la impo ancia numé ica de las pe sonas
p oceden es de Ma uecos, las educciones que endemos a
hace en cuan o a la ep esen ación del o o, conc e amen e
en es e caso en el que iden i icamos Islam y cul u a á abe
como un odo homogéneo (además de la pequeña
ep esen ación de la población de O ien e Medio esiden e
en nues o país) se pod ía deci que nues o imagina io sob e
O ien e Medio puede coincidi en g an pa e con el que
enemos de Ma uecos, o en gene al del Mag eb. Y más
conc e amen e, si nos de enemos a pensa en nues a
ep esen ación de la muje de O ien e Medio ende íamos a
iden i ica la en muchos aspec os con nues as ecinas del
No e de Á ica, cuyo imagina io es á ca gado de es e eo ipos
y p ejuicios. En el in o me de SOS Racismo4 de 2010 sob e
disc iminación, se hace e e encia a que se dan ni eles al os
de disc iminación dependiendo de las mino ías é nicas y que
son las mino ías musulmanas las que su en los ni eles más
al os.
Po o o lado, según da os del Obse a o io Español del
Racismo y la Xeno obia5 se obse a una meno ap obación de
4 In o me Anual 2010 de SOS Racismo
5 In o me sob e la e olución del acismo y la xeno obia en España 2010,
Obse a o io Español del Racismo y la Xeno obia
muje es en o ien e medio
79
la di e sidad eligiosa en e a los de azas, cul u as y países,
al mismo iempo, que se suele elaciona concepciones
nega i as de la di e sidad eligiosa con el Islam. Sin ol ida ,
que los encues ados mues an menos simpa ías po algunos
de los g upos de pe sonas de o igen ex anje o más
nume oso de nues o país, como son los ma oquíes y los
umanos.
Nues a pe cepción de las muje es del No e de Á ica se
asocia p incipalmen e a la eligión. T adicionalmen e hemos
pe cibido a es as muje es dependien es de una se ie de
alo es y adiciones inhe en es a su cul u a de o igen, cuyo
p incipal ca ác e iende a asocia se al Islam, que la
con ie en, a nues os ojos y desde una mi ada pa e nalis a,
en íc imas de sus p opias sociedades y subyugadas a los
a ones. Es a es una si uación que no se aleja mucho de la del
es o de sociedades ya que nos encon amos bajo una
he encia sociocul u al pa ia cal que, no obs an e, iende a
cambia paula inamen e como consecuencia de una
búsqueda de la igualdad ju ídica que, sin emba go, a anza
más ápidamen e que la igualdad de hecho.
Así pues, es e imagina io nega i o sob e las sociedades
á abe-musulmanas no es o a cosa que la a i mación de
nues os es e eo ipos y p ejuicios, aducidos en el
e nocen ismo p opio de nues as sociedades occiden ales
con espec o al mundo musulmán, que ayuda a con o ma
nues as iden idades en e a ese o o, ex anje o, y al que
conside amos subdesa ollado y musulmán que no ha hecho
más que ac ecen a se después del 11 S y de los pos e io es
a aques e o is as pe pe ados po pa e de una mino ía de
g upos islamis as. Es a isión e nocén ica no hace sino
con i ma el miedo a lo dis in o y a lo di e en e, a la ez que
muje es en o ien e medio
80
se conside a ex año y pelig oso. Y lo que es más impo an e,
nos ayuda a con o ma nues a p opia iden idad, cuya
ca ac e ís ica p incipal eside en la di e encia, en la on e a
azada con espec o a ese o o.
De es e modo, endemos a iden i ica a las muje es de
O ien e Medio con las p oceden es del no e de Á ica como
consecuencia de un mayo con ac o con es as úl imas y
omando como base una se ie de ca ego ías que nos si en
pa a simpli ica la ealidad y pa a asigna les su iden idad
social. Sin emba go, la ca ego ía de muje es musulmanas a la
que he aludido an e io men e y con la que no malmen e
iden i icamos a las muje es de O ien e Medio, con iene una
se ie de a ibu os que las es igma izan, al mismo iempo que
a i ma nues a “no malidad” como g upo espec o a ellas. De
ahí, que debamos ene en cuen a no solo las ca ego ías, sino
ambién su elación con o os g upos.
E ing Go man iden i ica es ipos de es igmas que son la
aza, la nación y la eligión (Go man, 1993) y a i ma que el
p oblema su ge cuando compa imos una se ie de
expec a i as con espec o a los miemb os de la misma
ca ego ía, es deci , endemos a asigna les una se ie de
ca ac e ís icas y compo amien os comunes p ecisamen e
po o ma pa e del mismo g upo. Es o hace que nues a
ep esen ación sea la consecuencia de la iden i icación de
es as muje es con sus a iliaciones g upales, muje es á abe-
musulmanas, lo que a su ez in luye en las elaciones en e
g upos, más conc e amen e, me a e e ía a deci que es o
de e mina nues as elaciones:
“…..la na u aleza de un indi iduo, al como él mismo y
noso os se la impu amos, es gene ada po la
na u aleza de sus a iliaciones g upales” (Go man
1993:135).
muje es en o ien e medio
81
o mación ideológica, y a pa i de mediados de los ochen a le
da un impulso muy impo an e, ol iendo a ac i a el Cen o
pa a el Desa ollo In elec ual de Niños y Adolescen es y
c eando, en e o as cosas, la Fundación Fa abi (una
o ganización que a pa i de en onces se hace ca go de
muchas de las e o mas p oyec adas en es e sec o ).
Desde 1983 ap oximadamen e y du an e oda una década, el
cine i aní i umpe con ue za en el pano ama mundial. La
indus ia pa ece es a ecupe ándose y, a pa i de 1985, I án
ya p oduce sesen a la gome ajes de icción al año. Con el
echazo de los Aya olás a odo lo occiden al, se pone in a la
impo ación masi a de películas ex anje as y sólo se pe mi e
la p oyección, apa e de cine i aní, de películas de au o
eu opeas y japonesas. Los ilms de la “nue a ola” de los
se en a, po su pa e, acaban ol iéndose in isibles, ya que,
como es lógico, no espe an las no mas de la sha i’a o ley
islámica. A p incipios de los no en a, en plena c isis
económica po la disminución de los ing esos p oceden es de
la expo ación de pe óleo y con el in del apoyo incondicional
del es ado a su p oducción cinema og á ica, los g andes
di ec o es de la e apa an e io y algunos nue os iun aban
en los es i ales in e nacionales, dando comienzo así al
econocimien o y al p es igio con el que el cine i aní cuen a
hoy en día.
Muhammad Ja ami, P esiden e de I án de 1997 a 2005, se
comp ome e a apoya un cine de calidad en e a la
mayo i a ia p oducción come cial. És a y o as medidas dan
mues a de un cla o ape u ismo que a o ece el iun o del
segundo “nue o cine i aní”, ma e ializado en la Palma de O o
que consigue en Cannes El sabo de las ce ezas (Kia os ami,
1997). No obs an e, as ob ene la p esidencia Mahmoud
muje es en o ien e medio
94
Ahmadinejad, és e endu ece las no mas que igen la
p oducción cinema og á ica e impone una é ea censu a. Sin
emba go, sus es icciones aen consecuencias inespe adas,
como señala la cineas a Fi ouzeh Khos a ani: “el
some imien o al que se en suje os más de 3.000 di ec o es
i aníes (…) ha a o ecido el impulso de un cine me a ó ico de
calidad” (2008, 4 de no iemb e). Además, la acep ación y el
p es igio in e nacional e ie en en o a consecuencia muy
posi i a: la p esión sob e las au o idades locales pa a ompe
en el mejo de los casos la exclusión y la censu a eje cidas
sob e es e medio.
La censu a en el cine de la Republica Islámica i aní
La sha i’a o ley islámica es la no ma i a que ige el
compo amien o público y p i ado ( an o en el cine como en
la ida eal) en I án desde la ins au ación de la República
Islámica. Es a ley p ohíbe, en e o as cosas, abo da
abie amen e en las películas las elaciones en e homb es y
muje es que no es én casados o unidos po ínculos de
sang e y mos a cualquie ipo de e usión ísica (excep o
hacia los niños o pe sonas del mismo sexo). Según la Sha i’a,
en el cine los esposos han de do mi en camas sepa adas y
odas las muje es ienen que lle a el hiyab an o en público
como en p i ado. En la ac ualidad, la Comisión de Cul u a y
Cine Islámico examina po meno izadamen e los ilms y señala
las “ al as” an o po de ec o (la poca exal ación de los
alo es locales) como po exceso (la imi ación de o mas de
ida occiden al). Toda conduc a que disc epe de la mo al
co ánica, oda imagen e ó ica y odo diálogo de amo es án
p ohibidos. Se sup imen las secuencias c í icas con el
ma imonio eligioso musulmán y cualquie comen a io
muje es en o ien e medio
95

nega i o sob e el sis ema polí ico. Además, hay cas igos pa a
casos conc e os o einciden es, que an desde la sup esión de
escenas a la limi ación o p ohibición de la exhibición en
e i o io nacional, pasando po la inhabili ación de algunos
cineas as4.
Sin emba go, cabe deci que a pesa de es a “mo alización
lle ada al ex emo” (Y es Tho a al, 1995, p.9) –sob e odo en
elación a la ep esen ación de las muje es– que a o ece la
au ocensu a po pa e de los ealizado es, és os
ecuen emen e consiguen eludi la censu a, como
demues an nume osos ilms que a lo la go de la his o ia
ecien e del cine i aní han abo dado de mane a c í ica la
si uación de la muje y han o o gado a pe sonajes emeninos
papeles alien es y sub e si os5. Además, cabe des aca que,
4 Uno de los casos más lag an es de censu a es el su ido po Ja a Panahi,
que an es de con e i se en di ec o ue ayudan e de Abbas Kia os ami. En
diciemb e de 2010, el cineas a ue condenado a seis años de cá cel y ein e
de inhabili ación pa a hace cine, iaja al ex anje o o concede en e is as
( as habe pasado ya 77 días en p isión) po “ac ua con a la segu idad
nacional y hace p opaganda con a el égimen”, según las au o idades
i aníes. Panahi apeló la sen encia pe o en oc ub e de 2011 un ibunal de
Tehe án con i mó la pena.
5 Algunos ejemplos son: Sa a (Da iush Meh jui, 1993), que a a sob e el
sac i icio de la muje en la pa eja u bana, en el seno de una sociedad donde
has a los ma idos más “mode nos” ienen compo amien os machis as.
Hamsa (La esposa), de Mehdi Fakhimzadeh (1994), una comedia de
cos umb es eminis a que cuen a la his o ia de una pa eja acomodada de la
ciudad, en la que el ma ido y la muje son ejecu i os en una emp esa
a macéu ica, donde la esposa es ascendida y su ma ido, negándose a
pone se bajo sus ó denes, la obliga a elegi en e su ida p o esional y
conyugal. Zina (Eb ahim Mokh a i, 1994) nos mues a la lucha de una
asis en a social po eje ce su abajo en e a las e icencias de sus p opios
pad es y su sueg a, que p e enden obliga la a abandona un abajo
conside ado inmo al pa a una muje casada. Po úl imo –aunque
muje es en o ien e medio
96
a pa i de la Re olución Islámica, algunas muje es se han
dedicado a la ealización de la gome ajes que, sin se
plan eados desde pos u as p opiamen e “ eminis as”,
signi ican un cla o paso delan e en la no malización y
consolidación de la p esencia de las muje es en un mundo
inminen emen e masculino. Algunas de ellas son Tamineh
Milani, Rakhshan Bani’e emad o Pu an De akhshandeh. Po
o a pa e, muchas de las películas p oducidas as el cambio
de égimen en I án, sob e odo a pa i de los no en a, han
se ido pa a isibiliza oles emeninos muy lejanos al
es e eo ipo de la muje á abe o musulmana c eado desde
Occiden e: en es os ilms emos a p o eso as de Uni e sidad,
di ec o as de hospi ales, muje es de negocios, abogadas, e c.
La muje en el cine de Abbas Kia os ami
An es de cen a nos en el luga que ocupa la muje en el cine
de Kia os ami, ha emos una pequeña in oducción a la ob a
cinema og á ica de és e –que ambién es poe a, o óg a o y
au o de algunas ins alaciones de a e mode no– y
comen a emos las p incipales ca ac e ís icas que es udiosos y
c í icos a ibuyen a las películas más in e nacionales del
di ec o i aní.
B e e biog a ía
Abbas Kia os ami nació en Tehe án el 22 de junio de 1940 en
el seno de una amilia nume osa. A los 18 años abandonó el
pod íamos ci a muchas o as–, El cí culo (Ja a Panahi, 2000) nos aslada
las limi aciones que su e una muje sola en I án a pa i de es his o ias en
las que a ios pe sonajes emeninos son íc imas de g a es injus icias y
desigualdades lag an es.
muje es en o ien e medio
97
hoga amilia pa a independiza se mien as abajaba como
gua dia de á ico y se p epa aba pa a ing esa en la Facul ad
de Bellas A es de Tehe án, cosa que consiguió en su segundo
in en o. En el e eno p o esional, Ki os ami se cen ó
p ime o en el diseño g á ico, comenzando con la c eación de
cubie as de lib os y ca eles publici a ios pa a a ias
emp esas, has a que ue con a ado po la p incipal agencia
de cine publici a io de la época, pa a la que di igió más de
cien ilms publici a ios. Se ganó una sólida epu ación en es e
ámbi o, que inalmen e abandonó po la insa is acción que le
p oducían las p esiones come ciales. A pa i de ahí, diseñó
los c édi os de algunas películas has a su en ada en el Kanun
o Cen o pa a el Desa ollo In elec ual de Niños y
Adolescen es en 1969. En el seno de es a ins i ución, donde
pa icipa en la pues a en ma cha de un depa amen o de
cine, se con ie e en cineas a (aunque no enía una
o mación conc e a al espec o ni una especial mo i ación), y
ilma sus p ime os co ome ajes en la década de los se en a
(Pan y callejuela, 1970, y La ho a del ec eo, 1972), in luido
po el “nue o cine” i aní. Du an e es e pe íodo di ige,
además, un mediome aje (La expe iencia, 1973) y su p ime
la gome aje (El iaje o, 1974). A es as películas le segui án
muchas o as (Dos soluciones pa a un p oblema, 1975; Yo
ambién puedo, 1975; Colo es, 1976: e c.)6, la mayo ía de las
cuales son ilms didác icos pa a el Kanun7:
6 Pa a más in o mación puede consul a se el lib o de Albe o Elena Abbas
Kia os ami (2002) y que incluye una ilmog a ía comple a del cineas a has a
el año de publicación de dicho ex o en e las páginas 289 y 311.
7 Nos e e imos a un géne o que, según Tho a al (1995), ue especialmen e
mimado po el égimen y es u o en los o ígenes de las ca e as de g andes
cineas as como Bah am Beyzaï, Ami Nade i o el p opio Kia os ami. Se a a
de películas que e a an un iaje iniciá ico en el que los niños se en en an
a la hos ilidad del mundo adul o.
muje es en o ien e medio
98
El éxi o in e nacional de Kia os ami llega ía después de casi
dos décadas de ealización cinema og á ica con el es eno de
¿Dónde es á la casa de mi amigo? (1987), p ime ilm de una
ilogía imp o isada que los c í icos han bau izado con el
nomb e de “la ilogía de Koke ”. Aunque, como hemos
comen ado an e io men e, se á la Palma de O o de Cannes
en 1997 o o gada a El sabo de las ce ezas la que consolida á
de ini i amen e a Kia os ami como el p incipal ep esen an e
de una cinema og a ía que se ha con e ido desde hace dos
décadas en una de las más ensalzadas y p emiadas de odo el
mundo. Con algunas de es as cin as Kia os ami se en en a a
la censu a de la Comisión de Cul u a y Cine Islámico, y
p ecisamen e los p oblemas con és a se agudizan con la
ealización de algunos ilms pos e io es ales como Ten (2002)
o Copia ce i icada (2010). A pesa de que sus úl imos
abajos no han podido es ena se en I án y de la denegación
del pe miso necesa io pa a oda su p óximo ilm en e i o io
pe sa, Kia os ami ha decidido segui i iendo en Tehe án, su
ciudad na al, y a es e espec o nos dejó no hace mucho en
una en e is a una ase que es oda una decla ación de
p incipios: “Soy i aní, pe enezco a es a pa ia, y lo digo sin
ningún ipo de nacionalismo absu do. Me duele mucho lo que
pasa en mi país, pe o no puedo i me” (2010, 1 de no iemb e).
Una e lexión en o no a las p incipales ca ac e ís icas del
cine kia os amiano
De mane a sucin a y a modo de epaso muy gene al al cine de
Abbas Kia os ami, comen amos a con inuación algunos de los
asgos que más se asocian a su ob a cinema og á ica pa a
e esca cie as ideas que nos se i án de con ex ualización
en el análisis del ol que cumplen las muje es en las películas
del cineas a i aní.
muje es en o ien e medio
99
En p ime luga , cuando se hace e e encia al cine de
Kia os ami –y al cine i aní en gene al– se suele habla de su
al a calidad me a ó ica o simbólica. Es a ca ac e ís ica es á
ín imamen e ligada a la adición cul u al pe sa que los
análisis ílmicos de au o es occiden ales suelen deja de lado.
En es e sen ido, en ez de compa a el cine kia os amiano
p ime o con el neo ealismo y más a de con los nue os cines
de los sesen a, c í icos como Sussan Sham ei indican la
necesidad de elaciona la ob a de Kia os ami con su cul u a
de o igen. Así, en lo que concie ne al simbolismo de sus
películas, el cineas a nos emi e a un elemen o cen al de la
cul u a pe sa: la poesía adicional, inspi ado a, según el
p opio di ec o , de buena pa e de su ilmog a ía.
Pa a Nancy (2008), es muy impo an e a la ho a de es udia el
cine de Kia os ami ene en cuen a la di e encia en e la
pin u a y la imagen concebidas en Occiden e como mímemis,
como copia iel de lo eal, y su concepción en la adición
pe sa como expe iencia o i encia del mundo8. Pa a el
ilóso o ancés, el cine kisa os amiano pod ía de ini se como
una “medi ación me a ísica” en el sen ido de que sus
películas son un luga p i ilegiado pa a el ecogimien o y la
e lexión. Albe o Elena, po su pa e, de iende que la ob a de
Kia os ami supone un nue o modo de en ende el cine como
“a e de la mi ada”, de al mane a que sus ilms aspi a ían a
algo así como a educa la mi ada pa a “ab i los ojos”. Sin
aleja nos de odo lo dicho has a aho a y ol iendo a la
8 Kia os ami decla aba en 1992: “Hoy en día, un cineas a debe
necesa iamen e in e oga se sob e las imágenes y no limi a se a
p oduci las” (ci ado en el ex o in oduc o io de Vic o E ice al lib o La
e idencia del ilme: el cine de Abbas Kia os ami, de J. L. Nancy).
muje es en o ien e medio
100
adición poé ica pe sa, Víc o E ice –que esc ibe uno de los
ex os in oduc o ios de un lib o que Nancy dedica al di ec o
i aní– lo exp esa de es a o a o ma: “la mi ada de Abbas
Kia os ami es, po encima de cualquie o a conside ación, la
del poe a” (Nancy, 2008, p.29). Y a es e espec o debemos
eco da aquí que la poesía e a, pa a la gene ación de
Kia os ami, un elemen o cen al en su o mación y un mo o
de eno ación in elec ual en su país, además de una de las
a mas más pode osas en e al shah (Elena, 2002, p.270)9.
El cine kia os amiano se de ine ambién po su ígida pos u a
en e a la p oducción hollywoodiense y su in asión cul u al.
El cineas a asegu a no sopo a el cine na a i o y se mues a
con encido de que el iempo de con a his o ias ha pasado y
aho a el obje i o del cinema óg a o ya no es educa ,
en e ene o gene a sen imien os de culpa en el público.
Pa a Kia os ami “la mejo o ma de cine es aquella que
plan ea in e ogan es al espec ado ”, ya que ese es el
au én ico abajo del cineas a, mien as que la a ea del
público es es a a en o a lo que e e in en a encon a
espues as po sí mismo. Así, el di ec o i aní p e ie e que sus
espec ado es sean siemp e conscien es de que lo que es án
iendo es una película10.
9 Hay quien asegu a que du an e oda su ca e a, lo que ha hecho
Kia os ami ha sido a a de c ea un equi alen e cinema og á ico de la
poesía mode na I aní (Elena, 2002, p.272).
10 Nú ia Aidelman (2006) lo exp esa así: “lo que nos pa ece una e idencia
pa a la pin u a, a sabe , que pin a el ai e o el ma signi ica in en a los, con
el cine se nos ol ida. Su capacidad de egis o nos puede hace c ee que el
mundo es algo dado que la cáma a encuen a y ija. Sin emba go, la llu ia,
el ma , la luna, ambién en cine hay que ein en a los, encuad a los, elegi
una pale a pa a pin a los” (p.139).
muje es en o ien e medio
101
En o o o den de cosas, ambién se ha hablado mucho –
noso os lo hemos nomb ado un poco más a iba– del
ca ác e híb ido en e documen al y icción del cine
kia os amiano. El cineas a ha abajado mayo i a iamen e
con ac o es no p o esionales que, aunque en muchas
ocasiones se in e p e an a sí mismos, es án some idos, en
palab as de Víc o E ice, “a una icción –po le e que sea–
capaz de ex ae de sus p esencias una e dad que se
p oduce en el iempo de un des ello” (Nancy, 2008, p.28).
Es o, jun o al hecho de que Kia os ami ha desa ollado una
pa e impo an e de su ca e a en el ámbi o del documen al y
de que ilma sus películas ap o echando lo que le o ece un
de e minado luga , acon ecimien o o ci cuns ancia, p o oca
que en muchas ocasiones no sepamos si es amos an e un ilm
ac ual o una icción. Pe o en ealidad, según explica el p opio
di ec o , es o no impo a, ya que se a e de una cosa o de la
o a “ odo lo que con amos es una g an men i a y nues a
habilidad consis e en con a la de mane a al que esul e
c eíble. Que una pa e sea documen al y o a una
econs ucción iene sólo que e con nues o mé odo de
abajo, pe o no es algo que incumba al público. Lo más
impo an e es cómo nos se imos de una se ie de men i as
pa a llega a una e dad más g ande”11.
Hay muchos o os asgos del cine kia os amiano que, po
al a de espacio –pe o no de impo ancia– no podemos
comen a en es as páginas, a sabe : lo que algunos llaman la
pues a en p ác ica de una “polí ica de la len i ud”, la écnica
de epe ición de mo i os, el ca ác e au o e lexi o, una
11 Con ado po Kia os ami en el documen al Abbas Kia os ami: é i és e
songes (1994), de Jean-Pie e Limosin.
muje es en o ien e medio
102
es é ica del plano que no impone lo que es impo an e, el
p o agonismo del silencio, la medi ación, la in ancia, la
na u aleza, los caminos, el coche a a és del cual
descub imos el mundo… (Be gala, 2006, pp.16 y 17). Sin
emba go, c eemos que, as el sucin o epaso que ealizado a
la his o ia del cine en I án y a las ca ac e ís icas de la
cinema og a ía de Kia os ami, nos encon amos en un pun o
adecuado pa a abo da desde el análisis c í ico nues o
obje o de es udio: el luga que ocupa la muje en la ob a del
cineas a i aní.
La p esencia de la muje en el cine de Kia os ami. Una
ap oximación a los papeles más ele an es.
Si echamos un is azo ápido a la ca e a cinema og á ica de
Abbas Kia os ami, nos pe ca a emos de que la p esencia de
las muje es es más bien escasa has a sus úl imos abajos.
Después de cen a sus ilms en amas p o agonizadas po
niños (en el ma co del Kanun), el cineas a i aní, sin abandona
la ealidad in an il y adolescen e, poco a poco a
o o gándoles más impo ancia a los pe sonajes adul os,
aunque és os son en su mayo ía homb es. Sin emba go, la
muje i aní a in oduciéndose p og esi amen e en su
películas, p ime o a a és de pequeños papeles que, como
e emos, no son en absolu o anecdó icos ni ca en es de
impo ancia, has a alcanza en la p ime a década del nue o
siglo un p o agonismo absolu o, conc e amen e en dos de los
ilms que aquí comen a emos de o ma más p o unda: Ten
(2002) y Shi in (2008).
Es cie o que, al con a io de lo que ocu e con o os
cineas as i aníes como Ja a Panahi, que han abo dado desde
el comienzo p oblemas elacionados con la di ícil si uación de
las muje es en el I án ac ual (películas como la céleb e El
muje es en o ien e medio
103
cí culo, 2000; o la más ecien e O side, 2006; dan buena
cuen a de ello), Kia os ami no ha o o gado un luga
impo an e a es as cues iones has a la úl ima e apa de su
ca e a. En es e sen ido, hay que ene en cuen a que el
cineas a abajó pa a el Cen o de Desa ollo de Niños y
Adolescen es has a 1994, cuando es enó su p ime a película
independien e, A a és de los oli os. Sin emba go, como
hemos dicho, no se á has a ocho años después cuando
ealiza á un ilm p o agonizado po una muje , aunque es
cie o que cuando lo haga no sólo o o ga á el papel p incipal
a un pe sonaje emenino, sino que lo ha á en una película
que a a especí icamen e sob e el es a us de la muje i aní a
comienzos del siglo XXI.
Así, aunque el ilm al que nos e e imos, Ten (2002), es una
excepción en la dila ada ilmog a ía de Kia os ami, és e sí que
ha cen ado su a ención an e io men e en el uni e so
emenino y en la di ícil si uación a la que la muje i aní se
en en a, aunque no de mane a an di ec a y explíci a. Sin
emba go, en an o que au o de películas que abo dan los
p oblemas de la gen e en la ac ualidad, Kia os ami conside a
que su cine es una ob a polí ica: “Cuando e in e esas po el
su imien o de los demás y a as de exp esa lo de mane a al
que o as pe sonas puedan sen i lo y comp ende lo, eso es
polí ica” (ci ado en Elena, 2002, p.275). Y en es e sen ido,
como decimos, hay papeles emeninos an es de Ten, que
suponen oda una no edad en la ca e a del di ec o i aní
(sob e odo a pa i de películas como A a és de los oli os o
El ien o nos lle a á) y nos ansmi en, además de las
emendas di icul ades a las que se en en an las muje es en
I án, una imagen de és as muy di e en e a la que con
ecuencia asumimos desde Occiden e, donde las emos
exclusi amen e como íc imas pasi as que aca ean con odo
muje es en o ien e medio
104
lo que la sociedad, p o undamen e pa ia cal y and océn ica,
les iene ese ado.
Nos in e esa analiza el cine de Kia os ami desde una
pe spec i a de géne o po que, aunque el ace camien o
di ec o de és e a la p oblemá ica de la muje ha sido a dío,
inalmen e ha llegado y, cuando lo ha hecho, se ha p oducido
de mane a con unden e. La explicación que el p opio cineas a
da al espec o ha pasado de cen a se a modo de excusa en el
hecho de que la censu a suponía una ba e a in anqueable y
de que no que ía a iesga se a o ece imágenes alsas sob e
la muje , a con esa conscien emen e que, como cineas a,
llega con mucho e aso al a amien o del e i o io
emenino en sus películas: “P escindi de la muje en mi cine
no ue una decisión demasiado in eligen e: mi
descub imien o ha llegado un poco a de, pe o ahí es á”
(ci ado en Elena, 2002, p.254).
A a és de los oli os (1994)
El p ime ilm en el que Kia os ami o o ga uno de los papeles
p incipales a una muje es, como ya habíamos anunciado, A
a és de los oli os. Se a a de la e ce a película de lo que
algunos llaman “la ilogía de Koke ”. Es a supues a ilogía,
que en ealidad no ue pensada como al po el cineas a,
comienza con la ya céleb e ¿Dónde es á la casa de mi amigo?
(1987), que ela a la his o ia de un niño que busca
desespe adamen e la casa de un compañe o del colegio pa a
de ol e le su cuade no de clase. A es e ilm le sigue Y la ida
con inúa (1992), donde un ac o que hace el papel de di ec o
de ¿Dónde es á la casa de mi amigo? eco e en coche jun o a
su hijo pueblos de as ados po el e ible e emo o que
asoló I án en 1990, buscando a los p o agonis as de su
película. Po úl imo, A a és de los oli os nace a pa i de una
secuencia de Y la ida con inúa p o agonizada po Hossein y
muje es en o ien e medio
105

Tahe eh, dos jó enes que daban ida a una pa eja de ecién
casados. Kia os ami pe cibió du an e el odaje que en e ellos
exis ía una ensa elación en la ida eal que hacía pensa en
sen imien os de amo ocul os, y a pa i de es a in uición, el
cineas a esca ó es a supues a elación imposible como ama
p incipal de su siguien e abajo, que es el p ime o de oda su
ca e a que se cen a en una his o ia de amo .
Los p o agonis as de A a és de los oli os son, pues, dos
jó enes supues amen e enamo ados: Hossein, un albañil
anal abe o que abaja en el odaje de la película haciendo el
papel de ecién casado; y su esposa en la icción, Tahe eh,
una muchacha no an pob e como él que iene es udios y que
pe dió a sus pad es en el e emo o de unos años a ás.
Hossein quie e casa se con Tahe eh, y así se lo hace sabe a la
abuela de és a, aho a única esponsable de la jo en. Pe o la
anciana se niega ajan emen e po que Hossein es pob e y no
iene nada que o ece le a su nie a, ni siquie a una casa. A
pesa de odo, el jo en no se inde y decla a su amo a la
muchacha una y o a ez, asegu ándole que sus sen imien os
son since os y que su boda no supond á un impedimen o
pa a que ella pueda segui es udiando y i iendo lib emen e.
En de ini i a, Hossein no quie e una escla a, quie e una
muje que le ame y a quien ama .
Es cie o que el p o agonis a p incipal es Hossein y que a
Tahe eh, en lo que concie ne a la elación en e ambos, sólo
la emos a a és de los ojos de és e, ya que la jo en se niega
a di igi le la palab a más allá de las ases que in e cambian
en el odaje en el que ambos abajan. Pe o no es menos
cie o que el ilm encie a una impo an e c í ica de las
injus icias sociales que i en los p o agonis as en o ma de
p ohibiciones –p ohibiciones jus i icadas po una adición
muje es en o ien e medio
106
que esul a us an e pa a los indi iduos de una sociedad de
inales del siglo XX–. Es en es e sen ido que Tahe eh no
esponde a Hossein en su in en o incansable po con ence la:
no iene oz po que no le co esponde a ella decidi . Pe o
como bien le ep ocha el jo en enamo ado, él no quie e la
espues a de su abuela, que “pe enece a o o iempo”, sino
la suya p opia. Lo que quie e Hossein, en ealidad, es algo
muy signi ica i o si analizamos la película desde una
pe spec i a de géne o: desea que la muchacha decida y, po
lo an o, que se con ie a en lo que debe se , en una pe sona
independien e con c i e io y libe ad pa a elegi su u u o.
No sabemos, pues, si el silencio de Tahe eh es p oduc o de su
olun ad o del aca amien o de una ígida adición (debemos
ene en cuen a, además, que oda la película anscu e en el
medio u al), pe o Kia os ami nos sugie e lo segundo cuando
en una de las secuencias más emo i as de la película los
coches en los que iajan Hossein y Tahe eh (po sepa ado) se
de ienen en pa alelo y, du an e unos segundos, la jo en se
gi a hacia Hossein y le dedica una mi ada que lle a á a és e a
pe segui la y a busca una espues a de mane a incesan e.
En el mismo sen ido, es ambién muy signi ica i a la
secuencia en la que Kesha a z, que hace de di ec o de Y la
ida con inúa, in en a en abla con e sación con una de las
muchachas a las que ecoge con la camione a en la que iaja
pa e del equipo de la película. Sólo la muje de más edad
dialoga de e dad con él, ya que la jo enci a, hija de dicha
seño a, ni siquie a esponde al di ec o cuando és e le
p egun a su nomb e (la explicación que da Hossein en an o
que conocedo de la zona y de su cul u a, es que “aquí los
ex años no p egun an a las chicas cómo se llaman”). Y es
que, si nos ijamos un poco, en oda la película no hay
muje es en o ien e medio
107
ninguna chica que di ija la palab a a un muchacho12. De ahí
que ompe el silencio signi ique, según Elena (2002), en el
caso de Tahe eh, no sólo el econocimien o de su amo po
Hossein, sino la up u a de un sis ema ce ado y egido po
no mas es ic as cuya jus i icación ya no pe enece a es e
mundo.
Y algo de esa up u a enemos en la secuencia inal cuando,
as acompaña a Hossein en su in ensa decla ación de amo
a a és de los oli os, la cáma a se queda en lo al o de una
colina y, en un g an plano gene al, ilma a los p o agonis as
alejándose has a con e i se en dos pequeños pun os en
medio de la inmensidad de la na u aleza. La oz de Hossein es
sus i uida po una música aleg e que pa ece indica el cambio
de ac i ud en Tahe eh, un cambio ambién p esagiado po el
hecho de que los dos pequeños pun os que ep esen an a los
p o agonis as en an en con ac o du an e un segundo an es
de que uno de ellos (p esumiblemen e la muchacha) siga
a anzando mien as el o o (Hossein) deshace
ap esu adamen e el camino con un ánimo muy dis in o al que
le había acompañado has a en onces. Así, desde la dis ancia
más absolu a –sin duda mo i ada po la censu a pe o
ambién, como ha indicado Kia os ami, po pudo – y con la
necesa ia colabo ación del espec ado pa a llega a dicha
conclusión, el cineas a acaba o o gándole a Tahe eh la oz
que la más é ea adición le niega.
Po o o lado, hay que deci que el pe sonaje de Tahe eh
iene o a ace a bien dis in a, y es la que mues a en e a su
12 Kia os ami ha decla ado que, con ecuencia, en sus películas mues a un
mundo que no le gus a, y en A a és de los oli os, nos hace e la condición
de las muje es u ales de su país, una condición que le p oduce is eza.
muje es en o ien e medio
108
abuela y la seño a Shi a, sc ip del odaje en el que abaja la
muchacha. És a se mues a es a uda, llega a de a su ci a con
la seño a Shi a y además, no cede cuando se le exige que
pa a la película ha de es i un aje de campesina que no le
gus a. Es deci , que po una pa e enemos a una Tahe eh que
nunca exp esa sus sen imien os y gua da silencio, y po la
o a, a una jo en con ca ác e cuando no hay chicos de po
medio. Además, no hemos de ol ida que abaja como ac iz
en una película donde odos son homb es excep o la seño a
Shi a, algo bas an e so p enden e en un con ex o u al y muy
empob ecido.
Pa a ce a es e epíg a e cabe menciona a o o pe sonaje
emenino que no esponde a las eglas de la adición: la
seño a Shi a. Se a a de una muje adul a e independien e
que iene un abajo emune ado ue a del hoga en un
mundo p edominan emen e masculino como es el del cine.
Es cie o que el pues o de sc ip es ecuen emen e ocupado
po muje es en cinema og a ías como la nues a, pe o en el
caso de I án, según la imagen que hemos c eado en
Occiden e sob e es e país, cuan o menos llama la a ención
que una seño a iaje sola po abajo con un g upo de
homb es, sea una pe sona con esponsabilidad y au o idad,
mano de echa de su je e y enca gada, además, del aslado
del equipo en coche.
El ien o nos lle a á (1999)
És e es un ilm con no edades impo an es den o de la ob a
de Kia os ami en lo que espec a al a amien o de los
pe sonajes emeninos, al y como ya señala on Lau a Mul ey
o Rashimi Do aiswamy en sendos ex os publicados poco
muje es en o ien e medio
109
iempo después del es eno de la película13. El ien o nos
lle a á es el p ime ilm del cineas a i aní as iun a en el
Fes i al de Cannes con El sabo de las ce ezas (1997), donde
consiguió la Palma de O o. Es á p o agonizado po Behzad, el
di ec o de un equipo de odaje que acude a un pueblo del
Ku dis án i aní pa a ilma un i ual ances al as la mue e
de una anciana que inalmen e i i á más iempo del
espe ado, uncando así el plan de abajo del p o agonis a.
Behzad y sus compañe os nunca acla an el mo i o de su
es ancia en el pueblo, aunque b omean sob e la exis encia de
un eso o; sin emba go, los ecinos del luga acaba án po
di igi se al pe sonaje p incipal como “el ingenie o”. És e se
hace amigo de un niño que le si e de guía y le da
in o mación sob e la e olución de la en e medad de la
anciana, cuya mue e Behzad y su equipo espe an
impacien es. Pe o la salud de és a mejo a y el i ual úneb e
pa ece no llega nunca, con i iendo a El ien o nos lle a á en
un ilm sob e la espe a, una espe a du an e la cual “el
ingenie o” p o agoniza á encuen os ugaces que, sin
emba go, no log a án colma su soledad (Elena, 2002).
Finalmen e, Behzad descub e que el esul ado de su es ancia
en aquella emo a aldea ku da no es en absolu o la
us ación que le p oduce el no habe podido ilma el i ual
buscado (la anciana mue e, pe o “el ingenie o” sólo puede
oma algunas o os a un g upo de muje es en la calle), sino
que los días de con i encia con los ecinos de Siah Da eh –así
se llama la aldea– le han apo ado una expe iencia
p o undamen e o ma i a que le ha cambiado pa a siemp e
13 Do aiswamy, Rashmi (1999). “The Wind Will Ca y Us”, Cinemaya. The
Asian Film Qua e ly, 46, 23-24; Mul ey, Lau a (2000). “The Wind Will Ca y
Us”, Sigh and Sound, ol.10, nº10, 63.
muje es en o ien e medio
110
(nos encon amos an e un iaje de au o-conocimien o
epe ido en a ios ilms de Kia os ami).
El í ulo de la película es á omado de un poema de Fa ough
Fa okhzad (1935-1967), una de las au o as más céleb es de
la poesía i aní con empo ánea, po la que Kia os ami sien e
una p o unda admi ación, y que además ue una de las más
des acadas igu as del eminismo en su país14. La p ocedencia
del í ulo la descub i emos hacia la mi ad del ilm, en una de
las escenas más emblemá icas: Behzad se di ige a una casa
donde, con el p e ex o de consegui un poco de leche,
conoce á a la jo en que i e allí y que man iene una u i a
elación con el sepul u e o, pe sonaje al que nunca emos
pe o que iene un peso impo an e en la his o ia. La jo en,
cuyo os o ampoco emos en ningún momen o, se aden a
en una especie de cue a donde se encuen a un es ablo
sub e áneo. El ingenie o la sigue y, as unos segundos de
oscu idad casi absolu a, la obse a mien as o deña a una
aca que alumb a con un quinqué (sólo alcanzamos a e a la
chica de pe il, pe o sin islumb a su os o). Du an e el
iempo en que la muchacha hace su abajo somos es igos
del in en o de seducción de Behzad, que eci a a la jo en
a ios poemas, en e los cuales se encuen a un agmen o
del que da í ulo al ilm, un poema de amo y mue e que
cons i uye una de las cimas de la ob a poé ica de Fa okhzad,
El ien o nos lle a á:
Tú, en e el ollaje, posas us manos.
Esas memo ias a dien es
14 Fue una poe isa que escandalizó a los ep esen an es de la cul u a de su
época po que exp esaba sin apujos, a a és de sus e sos, sensualidad,
amo y e o ismo.
muje es en o ien e medio
111
Sob e mis aman es manos.
Y en egas us labios,
Reple os de calo de la ida,
Al ac o de mis aman es manos.15
Debemos ene en cuen a que, a pesa de que la jo en se
mues a siemp e pudo osa en e al ex año, al y como
co esponde a una muje según las eglas de compo amien o
en la cul u a i aní, es muy signi ica i o –y a iesgado al mismo
iempo– que Kia os ami in oduzca una escena como és a en
su película, y más si enemos en cuen a que en I án una
muje sol e a no debe es a nunca sola con un homb e. No es
de ex aña , pues, que es a secuencia mo i a a la p ohibición
del ilm po pa e de las au o idades pe sas debido a su “al o
con enido e ó ico”. También esul a muy e elado pa a un
análisis desde una pe spec i a de géne o, el inal de la
con e sación en e Behzad y la jo en: és a, as escucha el
poema de Fa okhzad, le p egun a al p o agonis a cuán os
años es udió la poe isa, a lo que él esponde que no es
necesa io i a la escuela pa a esc ibi poesía –la muchacha
sólo ha es udiado du an e cinco años–, ya que cualquie a que
enga alen o puede hace lo.
Además de es e homenaje a Fa okhzad y de secuencias
como la que acabamos de desc ibi , la película ambién
con iene una se ie de pe sonajes emeninos que dan cuen a
del in e és que Kia os ami comienza a mos a po la
si uación de la muje en su país. Así, el cineas a ese a
algunos papeles secunda ios a a ias “muje es ue es” (en
palab as de Mul ey y Do aiswamy): la seño a Goda zi,
15 F agmen o del poema de Fa okhzad que eci a Behzad mien as la
muchacha o deña a la aca.
muje es en o ien e medio
112
p oduc o a con ca ác e y au o idad que llama odos los días
a Behzad desde la ciudad pa a exigi le explicaciones sob e la
len a ma cha de la ilmación; la muje emba azada que se
einco po a al abajo el día siguien e al pa o, o la seño a
que egen a el ca é de la aldea que, no con en a con la
ansg esión que supone a ende a los homb es (que son
quienes acuden al local a oma é), i oniza sob e las a eas
“p opias de su sexo” diciendo que las muje es ienen es
o icios: “de día abajan, po la a de si en y de noche ienen
que aena ”.
En de ini i a, El ien o nos lle a á supone un paso decisi o en
la ap oximación que el cine de Kia os ami ealiza al uni e so
emenino y que llega á a esul ados de ini i os y
con unden es a comienzos de los años 2000, cuando el
cineas a ilma Ten.
ABC Á ica (2001)
Incluimos es e ilm en nues o análisis po que, aunque no
es á cen ado en O ien e Medio, es una película del cineas a
i aní que mues a un paso más en el in e és de és e po la
si uación de la muje y el impo an e papel que és a juega en
cualquie sociedad del mundo. Conc e amen e, ABC Á ica es
un documen al su gido a pa i de una in i ación que el
di ec o ecibe del Fondo In e nacional pa a el Desa ollo
Ag ícola (FIDA), dependien e de las Naciones Unidas.
Kia os ami, as una década cen ado exclusi amen e en la
icción, acep a isi a el p og ama UWESO (Uganda Women’s
E o s o Sa e O phans), que se dedica a a ende hué anos
de los que se han hecho ca go o as amilias, muy
especialmen e muje es. Se a a del p ime la gome aje que
el cineas a ealiza ue a de I án y ambién, as mucho iempo
muje es en o ien e medio
113
Shi in (2008)
És e es el úl imo ilm de Kia os ami que comen a emos en el
p esen e a ículo, ya que, aunque su úl ima película, Copia
ce i icada (2010), ambién iene como p o agonis a a una
muje , se a a de una icción odada en Eu opa con ac o es
eu opeos (aunque man iene, como es lógico, muchos de los
asgos que an es hemos desc i o como ca ac e ís icos de su
cine, sob e odo en lo que se e ie e a los lími es de la
ep esen ación, en una película que e lexiona ace ca del
alo del o iginal y de la copia en el a e en gene al y en el
cine en pa icula ) que se aleja en cie o modo del ema que
aquí nos in e esa: el es a us de la muje i aní a a és de la
ilmog a ía de Kia os ami.
Shi in es la con inuación de una ob a de ea o eligioso que
el cineas a puso en escena en 2004 en Roma, y que mezclaba
con secuencias de algunas de sus películas. Al mismo iempo,
ambién es una eanudación de un co ome aje que ealizó
pa a el ilm colec i o Chacun son cinéma, i ulado Whe e is
my Romeo? y p esen ado en Cannes con mo i o del sesen a
ani e sa io del es i al. Shi in puede de ini se, de algún
modo, como un ibu o a los espec ado es y al cine, pe o es
sob e odo un cla o homenaje a la muje en gene al y a la
muje i aní en pa icula . En los 98 minu os que du a es a
película lo único que emos son p ime os planos y planos
medios ijos de más de cien espec ado as ( odas de ellas
i aníes, a excepción de la ancesa Julie e Binoche) que, a su
ez, con emplan sen adas en una sala de cine una película
basada en el amoso poema pe sa del siglo XII Khos ow y
Shi in, cuyo au o Nezami Ganja i (1141-1209), ue el más
g ande poe a épico omán ico de la li e a u a pe sa. La ob a
cuen a una his o ia de o igen p e-islámico sob e una p incesa
muje es en o ien e medio
126
enamo ada de un homb e que no es el que su amilia le había
ese ado pa a el ma imonio. Es a muje , Shi in, p incesa de
A menia, lucha á po lo que quie e, que no es o a cosa que
i i eliz jun o a Khos ow, ey de Pe sia, asumiendo las
ágicas consecuencias de su decisión. Po el camino se
c uza á Fa had, admi ado escul o que se enamo a
p o undamen e de la he mosa Shi in y se ba e en duelo con
Khos ow po ella, con i iendo la his o ia en un iángulo
amo oso.
Como hemos dicho, noso os, los espec ado es, nunca emos
la película po que nos si uamos jus o en el luga que ocupa la
pan alla, pe o el ilm nos llega a a és de la banda sono a y
sob e odo de las eacciones de las espec ado as. En sus
os os emos echazo, us ación, emoción, solida idad,
insa is acción, miedo, abia, alo , is eza... El espec áculo
audio isual se con ie e en un espacio de libe ación en el que
las espec ado as se iden i ican con Shi in y expe imen an
ca á icamen e emociones p o undas (al inal de la película la
na ado a hace e e encia explíci amen e a es a ca a sis al
p egun a e ó icamen e a las muje es del público si llo an
po la p o agonis a o po la Shi in que se esconde en cada una
de ellas).
Shi in puede conside a se el esul ado del in e és y la
a acción que Kia os ami sien e po el público, elemen o
indispensable pa a que exis a espec áculo. Según comen ó el
cineas a en una ueda de p ensa du an e la 65 edición del
Fes i al de Venecia, donde la película se p esen aba ue a de
concu so, le ascina el hecho de que los espec ado es en en
jun os al cine pe o ean la película po sepa ado y cada uno
de ellos enga en su cabeza una isión pe sonal y di e en e de
lo que es á iendo. En es e sen ido, el espec ado unciona
muje es en o ien e medio
127

como ca alizado del p oceso comunica i o y emocional que
el cine pone en ma cha. Pe o además, en Shi in, donde la
ab umado a mayo ía del público son muje es y donde sólo
alcanzamos a e unos pocos homb es siemp e en segundo
plano, és as dejan de se me as espec ado as pa a
con e i se al mismo iempo en suje o y obje o de la c eación
ílmica.
De alguna mane a, Kia os ami p e ende aza
me a ó icamen e un pa alelismo en e las espec ado as y la
he oína, al mismo iempo que mos a la sala de cine como
un e ugio en el que las i aníes encuen an una escapa o ia a
las muchas es icciones de libe ad que padecen en sus idas
eales. Hay quien ha is o en la misma sala de cine donde
ascu e oda la película una ep esen ación del I án
con empo áneo: un luga oscu o lleno de muje es (en
segundo plano emos a una de ellas con he idas en la ca a,
como si hubiese sido golpeada) que no p onuncian palab a y
que, a sus espaldas, sien en la p esencia de algunos homb es
que pa ecen acecha las. Sin emba go, la ep esión y el
echazo social que han some ido a las muje es his ó icamen e
no es un enómeno educ ible, ni mucho menos, al in e io de
las on e as pe sas, y en es e sen ido la p esencia de la
ancesa Julie e Binoche –que apa ece ambién con elo,
según de endió ella misma, pa a solida iza se con las que son
obligadas a lle a lo y compa i la expe iencia de las que lo
lle an po con icción– nos ecue da que es amos an e una
injus icia uni e sal y hace que Shi in sea en ealidad en un
homenaje a odas las muje es.
Algunas e lexiones inales
Como decíamos unas páginas más a ás, el cine de Kia os ami
ha cen ado su a ención en la muje demasiado a de. Es
muje es en o ien e medio
128
cie o que los la gos años de abajo del cineas a pa a el
Kanun y las es icciones impues as po la censu a son, en
pa e, una explicación; pe o no es menos cie o que algunos
de sus compa io as se lanza on a la piscina mucho an es que
él, con ilms que abo daban de mane a di ec a y sin ecu i a
la me á o a la al a de libe ad y las du as condiciones de ida
a las que se en en an dia iamen e las i aníes. Sin emba go y
como hemos is o a lo la go del eco ido po algunas de las
películas que el cineas a ha ealizado en los úl imos quince
años, Kia os ami ha ecupe ado el iempo pe dido y, siemp e
iel a su a iesgada mane a de hace cine, ha sabido
sume gi se en el uni e so emenino y da buena cuen a de la
condición de la muje i aní en el mundo de hoy sin enuncia
a abaja den o de su cul u a y de su país (aunque los
p oblemas con las au o idades y los es amen os que elan
po “la mo al co ánica” son cada ez mayo es).
De o ma su il, como hemos is o, Kia os ami comienza a
in oduci pe sonajes emeninos que nos mues an el
emendo sac i icio de las muje es de su país –sob e odo en
el mundo u al–, que se pasan la ida abajando y cuidando
de los suyos sin ningún ipo de econocimien o, y que en
nomb e de la sac osan a adición en me mados sus
de echos y libe ades una y o a ez po el me o hecho de se
muje es. No obs an e, el cineas a no educe en absolu o el
papel de és as a simples íc imas cuyo p incipal p oblema es
que han de cub i pe manen emen e su cabeza con un elo,
sino que, yendo mucho más allá, se enca ga de hace isible
el hecho de que ambién en I án, incluso en con ex os u ales
p o undos, las muje es abajan ue a del hoga ( eco demos
a la jo en que, nada más da a luz, uel e a sus a eas en el
campo o a la seño a que si e el é en la shaijané de El ien o
nos lle a á), ocupan pues os de esponsabilidad en un mundo
muje es en o ien e medio
129
de homb es (como la sc ip de A a és de los oli os) y ni el
ma imonio ni los hijos les impiden i i sus idas según sus
deseos y con icciones (como demues a la alien e
p o agonis a de Ten).
En de ini i a, podemos deci que de un iempo a es a pa e,
el cine de Kia os ami nos ayuda a comp ende que la muje ya
no puede ocupa un segundo plano en la pan alla po que, de
hecho, ha pasado a se cop o agonis a –jun o al homb e– de
la ealidad i aní ambién en el espacio público (como
demos a on odas las muje es que se apode a on de las
calles de Tehe án du an e la llamada “Re olución Ve de” en
junio de 2009). Así, al abo da si uaciones, cos umb es y
ealidades que esul an p oblemá icas desde la pe spec i a
de la expe iencia emenina, Kia os ami ealiza películas que
se ponen del lado de las muje es y a o ecen su isibilización
y, po an o, la comp ensión y mejo a de su si uación. El
esul ado de p oduci un cine de es as ca ac e ís icas es que
la conciencia sob e la condición de la muje i aní en odo el
mundo aumen a y deja de basa se exclusi amen e en los
es e eo ipos c eados desde Occiden e, consolidándose de
es a mane a pa ones de conocimien o al e na i os que
mues an las e ibles injus icias a las que se en some idas
las muje es, pe o que, al mismo iempo, econocen en ellas a
un suje o empode ado que decide sob e su p opia ida y no
se deja educi a un me o obje o en manos de un sis ema
pa ia cal y emb u ecido que odo lo puede.
muje es en o ien e medio
130
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Abdelwahab Meddeb, con la cineas a y c í ica Sussan Sham
como in i ada.
Filmog a ía de Abbas Kia os ami consul ada pa a el p esen e
a ículo
¿Dónde es á la casa de mi amigo? (1987)
P ime plano (1990)
Y la ida con inúa (1992)
A a és de los oli os (1994)
El sabo de las ce ezas (1997)
El ien o nos lle a á (1999)
ABC Á ica (2001)
Ten (2002)
Shi in (2008)
Copia ce i icada (2010)
muje es en o ien e medio
133
MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y NUEVAS
TECNOLOGÍAS EN LA REPRESENTACIÓN Y
PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES EN LA
PRIMAVERA ÁRABE
El ol de In e ne en la p ima e a á abe: Mi os
y ealidades.
Un en oque de géne o
Jesús C uz Ál a ez1
1 Jesús C uz Ál a ez: j.c.al a ez88@ho mail.com
135
Decons uyendo la e olución 2.0; pene ación de in e ne
en los países á abes
El súbi o y p og esi o desencadenamien o de ei indicaciones
sociales en la mayo pa e de países á abes a lo la go del año
2011 ha abie o un apasionan e deba e ace ca del ol
desempeñado po In e ne y las edes sociales en la
con igu ación ideológica de es os mo imien os de p o es a
masi os a los que se ha endido a engloba bajo la
denominación de “ e oluciones 2.0”.
La ascinación despe ada po la llamada p ima e a á abe ha
epe cu ido en la asunción de un ex enso cue po eó ico
expues o en mul i ud de documen os cien í icos, a ículos
pe iodís icos, encuen os y cong esos, a a és del cual se
p e ende halla las azones p incipales de un enómeno que
quieb a la pe cepción p ejuiciosa del mundo á abe como una
sociedad homogénea y con o mis a enma cada po sis emas
polí icos co up os. Es a idea ampliamen e ex endida en
Occiden e y pe pe uada po la isión sesgada di undida po
los medios de comunicación, colisiona con una ealidad que
ha des elado se di e en e a eno de la capacidad de
mo ilización de es as sociedades en di e en es encla es
geog á icos de O ien e Medio y no e de Á ica.
El ac o undamen al señalado po los obse ado es
in e nacionales pa a explica es e cambio social se encuen a
ín imamen e inculado con una sue e de omnipo encia de
las nue as ecnologías de la comunicación y la es uc u a en
ed que eje el incipien e desa ollo de edes sociales como
Facebook o Twi e .
muje es en o ien e medio
136
La ápida p opagación de un sen imien o de has ío e
indignación a a és de las edes sociales en países como
Túnez y Egip o, nos puede inclina a concebi la p ima e a
á abe como un mo imien o doc inal uni o me espoleado po
el mundo digi al y desa ollado en i ud al e ec o dominó que
muchos expe os han señalado pa a do a de cohe encia a
una ealidad mucho más compleja.
Las e uel as acon ecidas en el úl imo año obedecen a
ca ac e ís icas in e nas dispa es que no pueden se
in e p e adas desde una pe spec i a uni a ia y de e minis a.
Es deci , la p ima e a á abe se co esponde en mayo medida
con una dema cación geog á ica que comp ende desde el
Mag eb has a O ien e Medio, en la que además de
simili udes cul u ales y sociopolí icas e iden es se dan ci a
p o undas di e encias ob iadas desde Occiden e.
Esas di e gencias pa en de los p opios índices de
pene ación de In e ne en los dis in os países. No pueden
en ende se las p o es as sociales bajo el p isma de la
e olución 2.0 cuando el núme o de usua ios de algunas
naciones es de un ca ác e aún mino i a io o con olado po
la éli e del pode . Según los da os p o is os po la agencia
In e ne Wo ld S a s, la pene ación de In e ne en la
sociedad egipcia ue de un 24,5% en 2011, ci a
sensiblemen e in e io a la de países occiden ales (la media
de la Unión Eu opea es de un 67,3%), aunque muy supe io a
la de o os ocos de e uel as como Yemen, en el que la
implan ación de In e ne apenas alcanza el 10% y la ex ensión
de edes sociales como Facebook es de un i iso io 1,7%.
muje es en o ien e medio
137

Elabo ación P opia a pa i de da os In e ne Wo d S a s. Diciemb e 2011
De ás de la educida aunque incipien e in oducción
ecnológica en los países á abes, se esconde una desigual
dis ibución de la misma en g andes núcleos u banos y en e
la ciudadanía más jo en, po lo que ca aloga de e olución
2.0 el mo imien o de p o es a á abe puede se un an o
ap esu ado, sin po ello nega el impac o ela i o que haya
podido ene en el mismo.
Con el obje o de con ex ualiza un enómeno an complejo
como ac ual, a con inuación desa olla emos el caso de la
p ime a e olución ca alogada como 2.0, en un in en o de
p o ee de cohe encia a un descon en o social gene alizado
que u iliza odos los canales de exp esión disponibles pa a
alcanza la sub e sión.
An eceden es de la p ima e a á abe; la e olución e de
i aní
Población
Usua ios
In e ne
%
Pene ación-
Población
Usua ios
Facebook
I an
77,891,220
36,500,000
46.9 %
n/a
Yemen
24,133,492
2,349,000
9.7 %
329,040
Si ia
22,517,750
4,469,000
19.8 %
n/a
Jo dania
6,508,271
1,741,900
26.8 %
1,675,780
Egip o
82,079,636
20,136,000
24.5 %
7,295,240
Túnez
10,629,186
3,600,000
33.9 %
2,602,640
I aq
30,399,572
860,400
2.8 %
860,400
muje es en o ien e medio
138
El 12 de Junio de 2009 se celeb a on unas elecciones
democ á icas en I án que desa a on un ue e mo imien o de
p o es a de buena pa e de la ciudadanía an e lo que
conside a on un p oceso audulen o que legi imaba en el
pode al ul aconse ado Mahmud Ahmadineyab en e al
e o mis a Mi -Hossein Mousa i.
Al día de los comicios le sucedie on la gas jo nadas de
mani es aciones, inédi as en el país desde el iun o de la
e olución islámica de Jomeini en 1979. Aglu inados en o no
al candida o e o mis a (y el colo e de como símbolo de
unión), cien os de miles de pe sonas salie on a las calles en
unas p o es as que ascendían el descon en o po los
esul ados elec o ales y que minaban las p opias es uc u as
de un sis ema de pode polí ico que ep imía odo ac o de
libe ad de exp esión de su pueblo.
La iolencia gube namen al se mani es ó en di e sos ámbi os
de la ida social, en e ellos, el blindaje an e la obse ación
in e nacional de lo que acon ecía en el país a lo la go de esas
semanas c uciales. Los pe iodis as ex anje os ue on
expulsados en un in en o de silencia las c í icas. No obs an e,
el empode amien o pací ico de la ciudadanía i aní en las
edes sociales y medios digi ales il a on in o mación al
ex e io y con ibuyó a la o ganización in e na del
mo imien o de p o es a.
La e olución e de i aní es conside aba a es e espec o como
el p ime ejemplo del pode ác ico de las he amien as
digi ales pa a cons i ui oposición. Sin emba go, la u ilización
masi a de weblogs, Twi e o Facebook no puede en ende se
como un enómeno espon áneo y epen ino su gido al calo
muje es en o ien e medio
139
de las necesidades de una si uación coyun u al. I án es el país
con el mayo núme o de usua ios de In e ne en O ien e
Medio2 ( ep esen a el 50% de usua ios de la egión), quienes
han ejido una ex ensa ed de con enidos i uales a pa i de
blogs pe sonales o colec i os concebidos como un modo de
esis encia an e la p esión del gobie no.
A e igua el núme o de blogs puede llega a se una a ea
ingen e, no obs an e las ci as ondan los 2 millones (Plá:
2011), cons i uyendo a I án como el quin o país del mundo
con mayo núme o de bi áco as y al pe sa como el décimo
idioma más u ilizado en In e ne . Es a ca ego ía de
con apode eje cido en In e ne ha lle ado a que Annabelle
S ebe ny y Gholam Khiabany (2010) acuñen el é mino de
blogis án pa a hace e e encia a un modelo de comunicación
al e na i o que se adap a a una sociedad paula inamen e más
cosmopoli a deudo a de los p incipios p imigenios de la
e olución cul u al y conscien e de los mecanismos de
ep esión desempeñados po el ac ual gobie no conse ado .
El sec o de las elecomunicaciones i aní en gene al ha
expe imen ado un acusado desa ollo en la úl ima década,
e igiéndose como un impo an e me cado pa a la ecepción
de in e siones ex anje as. No obs an e, la censu a di ec a e
indi ec a del es ado ha ma ginado la di usión de discu sos
di e gen es de la e sión o icial a los canales in o males de
in o mación de los que p o ee la ed. En es e sen ido, el
papel eje cido po la muje i aní en la con igu ación de esos
discu sos de esis encia es undamen al pa a en ende la
2 I án no es un país á abe sino pe sa donde la lengua mayo i a ia es el a si.
No obs an e, de ca a a un análisis compa a i o espec o al es o de
naciones de la egión nos si e como e e encia.
muje es en o ien e medio
140
impo ancia de In e ne en la c eación de nue os espacios
sociales de opinión.
Las muje es en I án a on an una nue a enc ucijada his ó ica
en la que op a bien po el man enimien o de un s a us quo
que las elega a un ol social secunda io, o bien po una
ei indicación conscien e de sus de echos en e a la
o odoxia eligiosa de sus gobe nan es. La ep esión islámica
impues a po el sha Reza Pahle i en los años 70 po
mediación de Occiden e, demos ó cons i ui una es a egia
allida de cambio social que e e ió en el p oceso con a io
con el iun o de la e olución islámica.
Las o ganizaciones eminis as, aglu inadas en el mo imien o
de oposición al sha jun o a socialis as, in elec uales y líde es
eligiosos, ie on cómo es os úl imos e adicaban cualquie
espe anza de p o agonismo polí ico de la muje una ez
en ocados en el pode . La belige an e occiden alización de las
cos umb es del país p e endida po Pahle i, que incluía la
p ohibición del hiyab (concebido como un símbolo de pudo y
hono ) desde una pe spec i a pa e nalis a de ic imización de
la muje , dio paso a un epliegue cul u al- eligioso que
colocaba al Islam como elemen o iden i a io en o no al que
g a i aba oda la ealidad social. La in e p e ación sesgada de
la sha ia po pa e del égimen de los aya olás ol ía a si ua
a la muje al ma gen de la ida pública. De hecho, no se ía
has a el inal de la gue a con a I ak y la mue e de Jomeini
cuando la cues ión de géne o eg esa a al deba e público a
a és de un ue e mo imien o eminis a lide ado po
muje es econocidas in e nacionalmen e como la ju is a y
p emio Nobel de la Paz Shi in Ebadi. No obs an e, la ic o ia
elec o al en 2005 de Mahmud Ahmadineyab signi icó un
nue o e oceso en la conquis a de de echos pa a las muje es
muje es en o ien e medio
141
i aníes en el ma co de un égimen de pode ul aconse ado
y excluyen e.
An e es e pano ama, In e ne ha eme gido como un espacio
de esis encia a pa i del cual ompe las es uc u as
pa ia cales de la sociedad i aní paliando al mismo iempo las
di icul ades de o ganización del mo imien o. La ed es, de
es a o ma, una he amien a imp escindible pa a el desa ollo
de una conciencia eminis a que p e ende a aiga en las
nue as gene aciones con la conquis a paula ina de espacio
público, aunque es e se encuen e alojado en el uni e so
i ual. Inicia i as como los websi es I an Dokh Pe sian
Female o Cambio po la Igualdad (p emio Repo e os sin
F on e as 2010 po su cibe ac i ismo) suponen un
empode amien o e icaz de ese espacio digi al po pa e de la
muje , que complemen a asimismo la ex ensa ed de blogs
pe sonales y colec i os, a a és los que se omen a la
poli ización y la up u a de los ámbi os público y p i ado en
las cues iones de géne o.
La e olución e de signi icó la eclosión de un enómeno
hibe nado paula inamen e du an e los úl imos años en la ed
del que el mo imien o eminis a ue pa e in eg al. Las
he amien as de o ganización p o is as po In e ne
supusie on un ac o undamen al en el desa ollo de las
p o es as, en la medida que ambién se cons i uyó como
único canal de in o mación ex e io . Los usua ios i aníes,
además de espolea las conciencias de sus ciudadanos,
sin ie on su p o agonismo a la ho a de con ecciona la
no icia, de suminis a el ma e ial de p ime a mano a los
medios in e nacionales. La ed de ino en una inaba cable sala
de edacción de alcance global unida en o no a una se ie de
símbolos. Los pe iles de Facebook y Twi e se iñie on de
muje es en o ien e medio
142
e de, y no sólo los de los i aníes, sino ambién de odos
aquellos ciudadanos de o as pa es del mundo que se
iden i ica on con las p o es as en el país pe sa. Cien os de
homb es y muje es jó enes, los “hijos de la e olución” según
Timo hy Ga on Ash (El País: 2009) con ibuye on, en
igualdad de condiciones, a con o ma un clima de
indignación, ya uese a a és de un wee in o mando ace ca
del luga de la p óxima mani es ación, subiendo un ideo a
You ube de los ac os ep esi os de la milicia basij,
di undiendo eslóganes a a és de Facebook, en iando un
sms, o esc ibiendo en adas en un blog pe sonal. La sociedad
i aní log ó, aunque uese po un b e e pe iodo de iempo,
ence el miedo y abande a el que ha sido conside ado
p ime mo imien o de p o es a la ado en la ed.
No obs an e, la ecnología ambién de en a una se ie de
pelig os que algunos se han a e ido a denuncia . Thie y
Meyssan, undado de la ed de in o mación al e na i a
Vol ai e, sos enía en un a ículo publicado en dicho medio
que las p o es as desencadenadas po el supues o aude
elec o al es u ie on o ques adas po la CIA es adounidense
en una nue a modalidad de gue a psicológica cuya p incipal
a ma e a el con ol de los elé onos mó iles. Tal y como
a gumen a Meyssan, miles de i aníes ecibie on mensajes
con adic o ios enden es a p o oca con usión e indignación
a pa i de in o maciones alsas que pos e io men e e an
di undidas po las edes sociales en una su il ope ación de
sub e sión manejada.
El pode de las edes de comunicación supone de igual modo
un hecho indudable, ya sea con ca ác e nega i o o posi i o.
La e olución e de se di undió en es as edes y si ió de
e e encia pa a la ges ión de pos e io es mo imien os de
muje es en o ien e medio
143
p o es a desencadenados en los países de la p ima e a
á abe, aunque como e emos a con inuación, las
ci cuns ancias y ca ac e ís icas de los mismos sean, en
muchos casos, muy di e en es. En I án, la implan ación de
In e ne es aba muy desa ollada, al menos en los núcleos
u banos, y sus he amien as e an u ilizadas conscien emen e
como úl ima ía pa a la libe ad de exp esión. Aún así, no
podemos conside a a la ecnología como causa c ucial de
una indicación que hundía sus aíces en un descon en o
la en e de la sociedad i aní; sino como un medio más a a és
del cual se ompía la ba e a del miedo. Al in, desci a el
complejo y espon áneo eso e que empujó a la gen e sali a
la calle supone el au én ico obje o de análisis de una
in es igación más p o unda que huye de eo ías
educcionis as como la de la omnipo encia de las edes
sociales digi ales.
Las sociedades en ed: ac o es de eclosión de la p ima e a
á abe
De acue do al discu so lineal de los medios de comunicación
occiden ales, pod íamos aza un i ine a io bas an e
ilus a i o y uní oco de las di e en es e apas po las que ha
anscu ido la bau izada como p ima e a á abe en sus
di e en es encla es geog á icos y en una sucesión empo al
solapada de sus dis in os mo imien os de p o es a. Al
comienzo del p esen e a ículo negábamos la eo ía
de e minis a de un e ec o dominó causal pa a do a de
cohe encia a un enómeno más geog á ico que doc inal, sin
emba go, no debemos ob ia los elemen os comunes que
muje es en o ien e medio
144
compa en los países implicados en es a ola de e oluciones,
lo que sí nos pod ía lle a a habla de un e ec o con agio3.
La inmolación del jo en unecino Mohamed Bouazizi en una
plaza pública de la ciudad Sidi Bouzid el 17 de Diciemb e de
2010 as la con iscación de su pues o calleje o de comida po
la policía desencadenó una ue e eacción popula que
de i a ía en la denominada Re olución de los Jazmines y el
de ocamien o del au óc a a Zine el Abidine Ben Ali. El ac o
de desespe ación de Bouazizi ponía adicalmen e de
mani ies o la us ación la en e de una ju en ud unecina
uni e si a ia sin opo unidades de p omoción, condenada a
un desempleo c ónico y op imida po un es ado au o i a io y
ep esi o. La di usión del suceso po un blogge log ó
conmociona a la ed de in e nau as unecinos, en su mayo
pa e jó enes de núcleos u banos, y, po consiguien e,
comenza a o ganiza un mo imien o de p o es a que se e ía
o alecido po el desmesu ado uso de la ue za de los
se icios de segu idad es a ales.
Como en Túnez, el pueblo egipcio omó conciencia de la
depaupe ación polí ica y socioeconómica padecida po el país
du an e décadas as la ágica mue e de Khaled Said, o o
blogge con g an seguimien o en la comunidad digi al que ue
asesinado po la policía gube namen al a aíz de su in en o de
colga en In e ne un ideo en el que se mos aban p ác icas
ilíci as de algunos agen es de la segu idad pública. Las
o og a ías del cue po isiblemen e apuleado de Said
incendia on la ed y susci a on un sen imien o de indignación
incon enible en la sociedad egipcia a pa i del cual se
3 El e ec o dominó se suele aplica al Es ados y sus sis emas polí icos,
mien as que el e ec o con agio se co esponde con las sociedades de los
mismos (un caso pa adigmá ico pod ía se la p ima e a á abe).
muje es en o ien e medio
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A1n.pd
Consul ado 21/12/11
muje es en o ien e medio
159

La ep esen ación de la muje egipcia
en los medios de comunicación
du an e la p ima e a á abe.
Un ace camien o a la (i ) ealidad cons uida
O hman Saadi Haddach y Belén Zu bano Be engue 1
1 Belén Zu bano Be engue : [email p o ec ed]
O hman Saadi Haddach: o hman[email p o ec ed]
160
El año 2010, o o de los monopolizados
in o ma i amen e hablando po la c isis inancie a y
económica “mundial”2, e minó además con el es allido de i a
de los países á abes que has a el momen o pa ecían es a
ausen es de una es e a in e nacional moldeada a la ho ma
occiden al, como si la c isis económica sólo a ec a a a las
g andes economías del llamado Occiden e3 y como si és e
además uese el único oco mediá ico de ele ancia pública.
Ocul os an e la mi ada de la p ensa in e nacional que ijaba el
oco de a ención en el p ecio del o o neg o, en la co ización
del dóla y en la economía eu opea, los á abes comenza on a
oma las calles pa a eclama libe ad, dignidad y jus icia
social.
2 Que emos esal a que a pesa de que la c isis ha a ec ado a odos las
egiones del Globo po cues iones de globalización y dependencia
económica, habla de c isis económica y sob e odo “ inancie a” a escala
mundial es ob ia los padecimien os endógenos de cie os países y zonas
del llamado “mundo subdesa ollado” den o del cual en no pocos luga es
la “c isis” no se ha sen ido con al i ulencia ni ha enido consecuencias
exponencialmen e d amá icas en compa ación con la habi ualidad del
con ex o. En es e sen ido nos pa ece que es necesa io eseña lo excesi o
de a ibui el adje i o de “mundial” que nos pa ece oscu ece las cla as
on e as en e los esponsables y los su ido es, en e los o ígenes de la
debacle y la subal e nidad dolien e. El adje i o consensuado de “mundial”
pa ece epa i la ca ga de la esponsabilidad de una c isis que en es e caso,
a quienes más a ec a es a quien menos se oye.
3 Nos es amos e i iendo undamen almen e a Eu opa, Es ados Unidos y al
No e de Amé ica. A lo la go de es e abajo emplea emos el concep o
“Occiden e”, sin p e ensión de gene aliza , pa a hace e e encia a la
ealidad a aigada en el imagina io social. No que emos de ningún modo
hace de es e conjun o una ca ego ía, es más, p e endemos llama la
a ención sob e esas es a egias discu si as que cons an emen e “codi ican
a los O os como no occiden ales y, po an o, a sí mismos como
(implíci amen e) occiden ales” (Mohan y: 1986)
muje es en o ien e medio
161
Pe o, ¿quiénes son es os “á abes”? Cie amen e, habla de
“países á abes” o del “mundo á abe” iene, al menos, un g an
pelig o: la gene alización. Un p isma de o mado po una
p ác ica comunica i a muy ma cada po el eu ocen ismo, el
alejamien o cul u al o sencillamen e un inocen e a án
in eg ado pueden lle a nos a igno a la g an di e sidad de
cada uno de los países que con o man es e ico y plu al
conjun o. A eno de es o, los plan eamien os que
p esen amos en es e esc i o se cen a án en el papel de la
muje egipcia en la la ga –y aún i a– p ima e a á abe.
Hemos decidido dedica nues a mi ada y palab as a es e país
debido al impo an e papel de Egip o en el p og eso de
O ien e P óximo y del Mag eb.
En la p ima e a egipcia las muje es han co ido iesgos y han
pe dido la ida, al igual que los homb es. Algunas, incluso,
han lide ado las p o es as haciendo en e a las ue zas del
o den, lo que no es de ex aña pa a los que nos in e esamos
po el eminismo de los países á abes, ya que ellas siemp e
han sido las acé imas de enso as de los de echos de la
población. Su p o agonismo en las e uel as ha sido
ep esen ado po los medios de comunicación occiden ales
como el auge de un pe iodo de emancipación emenina
ele ando la cues ión indi idual y pública al súmmum del
eminismo. Sin emba go, as la salida del p esiden e Hosni
Muba ak y con la cons i ución de los p ime os gobie nos, sólo
ocho muje es pasa on a o ma pa e del nue o Pa lamen o
egipcio, lo que no ep esen a ni el uno po cien o de la
población emenina en un país de más de 80 millones de
habi an es, según la ep esen an e de las Naciones Unidas
pa a la muje en Egip o, Maya Mo sy (E e, 2012).
muje es en o ien e medio
162
An e es e pano ama, conside amos que los medios de
comunicación occiden ales no han sabido ansmi i con igo
el papel de las éminas du an e la p ima e a á abe. És os han
hecho de la pa icipación emenina un oco de in e és den o
del con lic o, casi un ema, ec eando la ac uación de la muje
como p o agonis a de las e uel as, como una más en e
iguales en el umul o de la plaza Tah i , co azón de las
ei indicaciones del pueblo egipcio. Sin emba go, las muje es
á abes, y conc e amen e las egipcias, han pa icipado en las
e uel as, cla o, pe o como mad es, hijas, esposas, ías… no
como muje es pe se. Al menos, no como suje os de de echo,
como iguales en e congéne es, como pe sonas po encima
de un sexo y de un géne o, sólo como pe sonas compa iendo
una bande a, un lema y un sueño.
Con el obje o de conoce el discu so in o ma i o de los
medios españoles sob e las muje es egipcias en el es allido de
la p ima e a á abe, con ex ualiza emos en p ime luga las
e uel as su gidas en los países á abes du an e el año 2011 a
a és de un iaje desde el no e de Á ica has a el alle del
Nilo. Después nos de end emos a analiza el papel de la
muje egipcia ec eado po los medios de comunicación
occiden ales. Po úl imo, desa olla emos una e lexión
ace ca del papel del pe iodis a a la ho a de abo da los
acon ecimien os que ienen luga en una cul u a di e en e a
la suya, como es el caso de los pe iodis as españoles en la
cobe u a de la p ima e a á abe.
La p ima e a á abe. De Túnez a Egip o.
El concep o “p ima e a á abe” con el que los medios de
comunicación han enido a llama a las e uel as acaecidas
muje es en o ien e medio
163
en los países á abes no su ge en Túnez a p incipios del año
2011, sino en el 2005 cuando comen a is as ame icanos y
eu opeos a i maban que asis íamos a una p ima e a á abe en
los países de O ien e P óximo y el Mag eb (Tozy, 2005) 4. No
nos de end emos en p ecisa cues iones e minológicas en
es e abajo aunque conside amos ele an e acla a el o igen
del concep o ya que es una aspec o cla e en el en oque
cul u alis a que plan eamos, más adelan e, cuando nos
e e i emos al papel del pe iodis a y de los medios de
comunicación en la cons ucción de la i ( ealidad).
Cues iones e minológicas apa e, la p ima e a á abe es alló
pa a la sociedad en gene al y la Occiden al enca gada de
nominaliza es e p oceso en pa icula , en Túnez el 5 de
ene o de 2011 cuando los jó enes unecinos salie on po ez
p ime a a mani es a se eclamando abajo, jus icia y libe ad,
y no deja on las calles has a la caída del p esiden e Zine el
Abidi Ben Ali, sólo nue e días más a de. La mecha de es a
4 “El 2 de eb e o de 2005, el p esiden e de Es ados Unidos, Geo ge W.
Bush, anunciaba que unas e o mas llenas de espe anza se es aban
poniendo en ma cha en un e i o io discon inuo y abiga ado que dibuja
un a co i ual y i uoso desde Ma uecos a Jo dania y Bah ein. Las
elecciones i aquíes, pese a la iolencia ex ema que las ha acompañado,
han sido conside adas un eno me a ance y saludadas como el p eludio de
una democ a ización, ea i mada po un po cen aje de pa icipación
excepcional is o el clima de insegu idad; la ges ión po los pales inos de la
sucesión de Yasi A a a y las elecciones p esidenciales que se celeb a on a
con inuación; la “ e olución pací ica de los ced os” que ha obligado a los
si ios a abandona Líbano sin que degene en las p o ocaciones median e
coches bomba, de las que ha sido íc ima nues o compañe o Sami Kassi ,
asesinado a comienzos de junio de 2005; así como la agi ación en las calles
egipcias y la ue e oposición que encuen a la hipó esis de una enésima
elección de Hosni Muba ak o, en su de ec o, el es ablecimien o de una
epública he edi a ia, lle an a algunos comen a is as ame icanos y
eu opeos a a i ma que asis imos a una “p ima e a á abe” en los países de
O ien e P óximo y el Mag eb.” (Tozy, 2005)
muje es en o ien e medio
164
e uel a popula la encon amos en la mue e de Mohamed
Bouazizi, endedo de u as unecino de 26 años, que a
mediados de diciemb e de 2010 se p endió uego en público,
después de que la policía le con isca a el ca o con el que se
ganaba la ida, en p o es a po la escasas opo unidades que
o ecía su país.
Du an e es e p ime le an amien o del pueblo unecino, los
medios de comunicación no duda on en en ia sus
co esponsales en la egión y en iados especiales pa a cub i
las mani es aciones y el despliegue del ejé ci o p epa ado
pa a su disolución. La Tele isión Pública Española (TVE) emi ía
el 23 de ene o de 2011 un epo aje5 en el que se ecogían las
decla aciones de la mad e y las he manas de Mohamed
Bouazizi, el endedo de u a. El pe iodis a, asladado has a
el domicilio de la amilia, e lejaba en odo momen o el dolo
y des acaba, sob e odo, la si uación de desampa o en la que
quedaban las muje es. E a el p ime paso hacia la impo ancia
in o ma i a de una si uación de las muje es que ue omada
más como discu so y eclamo que como olun ad cie a de
conocimien o.
La e uel a popula iniciada en el país más pequeño del
Mag eb se ex endió como una llama po a ios países á abes
en los que los ciudadanos salie on po miles a las calles bajo
las consignas de libe ad, dignidad y jus icia. A Túnez le siguió
A gelia, Egip o, Libia, Ma uecos, Bah éin, Yemen, Si ia…
5 Pa e de las decla aciones han sido ecogidas ambién en una no icia
publicada en la página web de la Co po ación de Radio Tele isión Española
bajo el í ulo Mohamed Bouazizi, el homb e que p endió la mecha en Túnez
(23/01/2011).
muje es en o ien e medio
165
En p ime luga , as las p o es as en Túnez, la ebelión
alcanzó A gelia, uno de los países más icos del Mag eb. Los
jó enes se echa on a las calles y se en en a on a las ue zas
del o den pa a denuncia las subidas de p ecios de los
p oduc os básicos. El 16 de ene o de 2011, dos días después
del de ocamien o del en onces p esiden e unecino, cua o
jó enes a gelinos se quema on a lo bonzo ambién en
p o es a po las escasas expec a i as que enían en su país,
eco demos, uno de los más icos de la zona. El e ec o
con agio en alen onó a los jó enes egipcios pa a sali a lucha
po sus de echos con un e e en e cla o: el pueblo unecino
que log o de oca a Ben Ali as más de 20 años en el
Gobie no.
Egip o, el aliado á abe más ap eciado de Occiden e, ampoco
se sal ó de la oleada e oluciona ia. El pueblo, con la ayuda
del ejé ci o, log ó de oca al has a en onces p esiden e
egipcio, Hosni Muba ak, el 11 de eb e o de 2011, as 30
años en el pode . La cén ica plaza Tah i de El Cai o se
con e ía semanas an es en el pun o de encuen o de los
jó enes egipcios que se en en a on a la policía haciendo caso
omiso a los oques de queda y que no se con o ma on con el
cambio de Gobie no que lle ó a cabo Muba ak. Los egipcios
pedían a g i os su salida del pode desde Tah i , donde se
es ablecie on amilias en e as, homb es, muje es y niños,
pa a lucha po su dignidad.
Muje es en la p ima e a á abe.
La p esencia de las muje es en la plaza de la Libe ación
(Tah i , التحرير), el oco de la e olución, ue ap o echada
muy p on o po los pe iodis as in e nacionales pa a
muje es en o ien e medio
166
ansmi i és a in o mación a Occiden e a penas sin
e lexiona sob e los mo i os que habían lle ado a es as
muje es allí. ¿Qué hacían las muje es en la plaza, a p io i un
luga más masculinizado, en plenas e uel as?, ¿es aban allí
po p opia inicia i a?, ¿qué mo i aba su p esencia y la
homogeneización del modo de p o es a pa a con los
homb es?, ¿es aban allí bajo au o ización de los homb es
pa a cu a los en e mos, p epa a las bande as y cachea a las
mani es an es?, ¿es aban simplemen e expues as pa a con a
su p esencia al mundo, al mundo occiden al? Los medios de
comunicación nos ace ca on a es as muje es en imágenes y
en algunas ocasiones, incluso, nos ep oduje on sus oces
pidiendo libe ad y dignidad.
F en e a la muje sumisa y es úpida6 que solían ep oduci los
media occiden ales cuando se e e ían a O ien e P óximo o al
Mag eb, du an e la p ima e a á abe nos hicie on llega una
muje luchado a, con un g an p o agonismo en las calles,
saliendo a ei indica sus de echos como ciudadana en pie de
igualdad y po un mismo obje i o jun o a sus compañe os
homb es. Sin emba go, ¿cuán o de e dad había en la
ep esen ación, en el discu so mediá ico? Y, ¿cuán de
p o undo y documen ado e a és e?
Es innegable el lide azgo de algunas muje es, como el caso de
la jo en Asmaa Mah ouz, que a sus 26 años u o co aje y
alen ía pa a hace en e al gobie no “co up o” de Hosni
6 “Los medios popula es, en especial, son esponsables de p esen a a la
muje á abe como una émina es úpida cubie a con un elo. La al a de
conocimien o de la his o ia de las muje es en el mundo á abe y musulmán
se ha aducido en la p esencia, en los medios de comunicación
occiden ales, de una se ie de ideas supe iciales sob e ellas.” (Nawa,
2007:272)
muje es en o ien e medio
167
Muba ak a a és de un ídeo publicado en You ube7 en el
que pedía a los jó enes deja los o denado es y sali a la calle,
siguiendo el ejemplo del pueblo unecino, en p o de la
libe ad, la jus icia, el hono y la dignidad humana.
El p o agonismo de es a jo en a más allá de la p esencia,
que no pa icipación, de la muje es en las mani es aciones
que eco ie on las calles de Egip o. Ella ep esen a a la muje
luchado a, alien e y sin miedo que p o agoniza de algún
modo las e uel as. El ídeo case o o iginal di undido po ella
misma a a és de las edes sociales ha sido isionado y
analizado po los jó enes egipcios, pe o no pa ece se de
in e és pa a los medios de comunicación españoles que
cub ie on es e hecho con alguna pequeña e e encia sin
p o undiza en las implicaciones sociales que suponía que una
muje en un país islámico in i a a a los homb es que deja an
de lado su o gullo y salie an jun o a ellas a lucha po un
mismo in.
Los pocos medios que nos hicie on llega es e acon ecimien o,
un sencillo ídeo como mues a de un cisma en una
o ganización ue emen e pa ia cal, des aca on el papel de
las muje es en la lucha, sin más. Pe o, ¿qué hay de ás de
es a lucha?, ¿cómo se es á o ganizando?, ¿qué es án
haciendo las eminis as?, ¿qué piensan los homb es de la
inco po ación de las muje es a las mani es aciones?, ¿qué les
pa ece a las muje es egipcias es e ac o?
Ninguna de es as cues iones ue abo dada en las no icias que
nos ansmi ie on los pe iodis as cuando hacían e e encia a
7 El ídeo de la jo en egipcia Asmaa Mah ouz es á disponible en el siguien e
enlace: h p://www.you ube.com/wa ch? =ZhbKN9q319g Consul ado:
15/11/2011
muje es en o ien e medio
168
la con oca o ia de Mah ouz. Así lo podemos ap ecia en el
ex o publicado po el pe iódico gene alis a más leído en
España8, El País, bajo el í ulo “Las ebeliones en el Mag eb
esc i as en emenino”: “Asmaa Mah ouz en Egip o, o Lina Ben
Mehenni, en Túnez, son solo dos de las miles de muje es (con
elo o sin él) que luchan y mue en en p ime a línea jun o con
los homb es con is as a pa icipa en un u u o más jus o, y
más digno; y que pasa po el econocimien o de sus de echos
como ciudadanas, pe o ambién po el econocimien o
explíci o y pa icula de sus de echos como muje es.” (Rubio,
2011).
La p esencia pública de la muje se con ie e así en sinónimo
de implicación y lucha y una ez más, la impo ancia del elo
(aun pa a nega es a misma) eapa ece asociado a a abismo,
eminidad y un implíci o Islam. Sin emba go, la pe iodis a
hace e e encia además al uso del elo como si de un
elemen o baladí se a a a, cuando en ese momen o en
España el uso del elo e a un ema de plena ac ualidad y
some ido a deba e público. Coincidiendo con las p ime as
p o es as en Egip o, la di usión del ídeo de Mah ouz y su
cobe u a po pa e de los medios de comunicación, en un
colegio de un pueblo de A Co uña se había p ohibido a una
jo en de 11 años pa icipa en las ac i idades ex aescola es
po lle a hiyab. (Mo eno, 2011). ¿De qué i ele ancia
es amos hablando en onces?
8 El País se si úa en el segundo pues o del anking de dia ios imp esos en
España, con 1.915.000 lec o es dia ios, sólo de ás del dia io depo i o
Ma ca. Es os da os, e e idos a los meses de eb e o a no iemb e de 2011,
han sido ex aídos del in o me del Es udio Gene al de Medios (EGM)
elabo ado po la Asociación pa a la In es igación de Medios de
Comunicación (AIMC).
muje es en o ien e medio
169

Se ía endencioso nega la implicación de las muje es en las
e uel as, aunque c eemos que exis e cie a des iación en e
la in o mación suminis ada po los medios españoles y la
ealidad acon ecida. Quizá po un ímpe u ensalzado , quizá
po una al a de compe encias pa a la in e p e ación y
p o undización, los medios de comunicación han ep oducido
un discu so poco iel sob e la pa icipación de las muje es en
la e olución. A a és de la selección poco con ex ualizada
de cie as p ác icas se ha hecho de la p esencia de la muje
un mé i o y un hi o aun a sabiendas de la al a de igo que
supone selecciona el elemen o ex año de una si uación pa a
epe i lo exace badamen e has a hace lo ep esen an e de
dicha ealidad.
Los medios, ace cándose de un modo poco p o undo y con
una óp ica cul u almen e sesgada, han in e p e ado cie as
ealidades, como la de la pa icipación, desde una óp ica
pa icula , c eando una imagen cie amen e dis o sionada
sob e el papel de las muje es en la lucha de la p ima e a
á abe. Po supues o que las muje es han es ado mo i adas y
han de endido, en el momen o en el que les ha sido posible,
su capacidad de acción y de eacción; po supues o que han
enido oz pa a exp esa las demandas compa idas po odo
un pueblo independien emen e del géne o de los suje os que
lo componen. Pe o no de la mane a en la que los medios han
lle ado a cabo dicha cobe u a in o ma i a.
Y es as no icias descon ex ualizadas son la p incipal uen e de
in o mación ciudadana, con lo cual no es a iesgado a i ma
que la p ima e a á abe es, y la pa icipación de las muje es, lo
que los medios han ansmi ido que es. Y pa ece poco
ace ado el e a o que han dibujado. Amal Ramsis, la
conocida di ec o a de cine egipcio ha a i mado con
muje es en o ien e medio
170
con undencia que “las muje es á abes no se iden i icaban ni
con la imagen de las muje es á abes en los medios de
comunicación ni con las agendas que a aban o os
p oblemas que pa a ellas no son p io idades.” (Ramsis, 2012).
En es as palab as c i ica además el cues ionamien o del
eminismo de los países á abes y la in e p e ación de és e po
pa e de los medios –y lógicas 9– occiden ales como si
exis ie a un único modelo álido de de ensa de los de echos
de la muje que odas debie an segui . La ac i is a egipcia
a i ma que “quizá las muje es egipcias y á abes, en gene al,
no adop a on los mismos mecanismos del mo imien o
eminis a occiden al; quizá no u ie on la misma agenda ni los
mismos p oblemas con a los que lucha on o as muje es en
o as pa es del mundo; quizás, incluso, no saben nada de ese
mo imien o eminis a, pe o ¿eso signi ica que igno an sus
de echos?, ¿que no lucha on po ellos?” (Ramsis, 2012).
9 Realizamos subes iciamen e una c í ica a las p ác icas o alizado as y
apa en emen e uni e salis as de un supues o Feminismo, el c eado desde
Occiden e pa a su expo ación mundial. Así, apos amos po una
descolonización del eminismo en la que c eemos que an o el eminismo
á abe como el islámico ienen mucho que apo a . Así, coincidimos
plenamen e con los pos ulado es de au o as como Mohan y o Duchau ou
que señalan como ac o es cla e las elaciones de pode y p ác icas de
colonización in elec ual del eminismo occiden al, o de pa e de él.
“Mohan y acusa a las eminis as occiden ales de c ea la imagen de una
“muje del Te ce Mundo”, sin ma ices, como una íc ima sin espí i u de
inicia i a, op imida po la amilia, la cul u a y la eligión. Hoy en día, las
eminis as musulmanas abajan pa a una nue a de inición de la
uni e salidad den o de los de echos humanos. Las muje es occiden ales
musulmanas pe ciben la necesidad u gen e no sólo de enlaces, sino de una
solida idad en e eminis as de ho izon es y sensibilidades dis in as”.
(Hamidi, 2008).
muje es en o ien e medio
171
En es e sen ido y desde las apo aciones del eminismo
pos colonial hemos de hace una ap eciación de cuño
cuali a i o: la di e encia en e la muje , la muje discu si a, y
las muje es, o suje os ma e iales his ó icos ya que al habla
de muje , más en con ex os de con lic o pe o ambién de
o ma gene alizada, se iende a homogeneiza es e concep o
bajo el pa aguas ecu en e de la noción de la igualdad. La
muje es la íc ima de la op esión y una supues a
muchedumb e10 en p o de la igualdad.
“La elación en e “La Muje ” –o o cul u al e
ideológico compues o, cons uido median e
di e sos discu sos ep esen acionales
(cien í ico, li e a io, ju ídico, lingüís ico,
cinema og á ico- y “las muje es” – suje os
eales y ma e iales de sus his o ias colec i as-
es una de las cues iones cen ales que la
p ác ica de los es udios eminis as in en a
abo da .” (Mohan y, 1986)
En an o que la muje es concebida como un g upo singula
sob e la base de un yugo compa ido, la op esión pa ia cal,
se co e el iesgo de la que hemos llamado, “doble
ic imización”. Po un lado, “La Muje ” es íc ima de su
p opia condición de géne o (en el supues o de que igno emos
las eo ías Quee sob e las cons ucciones iden i a ias y de
géne o), pe o, po o a, en su condición de muje se Te ce
Mundo o Su , es además íc ima de su con ex o. Y en mucho
análisis eminis as, como denuncia Mohan y, aún
bienin encionados, la mi ada se imp egna sin que e lo de una
cie a pá ina que se p i ilegia el es a us obje ual de la muje
po encima de su p opia condición de suje o his ó ico
10 Lejos de las conno aciones popula es que pueda posee es e é mino
aquí nos es amos e i iendo a la clasi icación de Blume (1939).
muje es en o ien e medio
172
conc e o. “Es e modo de de ini a las muje es en p ime
é mino po sus po su es a us obje ual (la mane a en que son
o no a ec adas po cie as ins i uciones y sis emas11 es lo que
ca ac e iza a es a o ma especí ica de emplea a las muje es
como ca ego ía de análisis” (Mohan y, 1986)
Las muje es egipcias lle an décadas luchando po sus
de echos, aunque les queda mucho camino po eco e , y
du an e la p ima e a á abe muchas de ellas se han lanzado a
las calles al igual que los homb es. Muchas o as, incluso las
mismas, como Asmaa Mah ouz han abajado an es, y
abaja án después de la P ima e a, po que en un u u o
p óximo la igualdad en e egipcios y egipcias pueda aspasa
las on e as de una plaza populizada y llegue a la ida pública
en gene al, y a la polí ica en pa icula . Un momen o de plena
igualdad en la que homb es y muje es lide en jun os un país.
Su país.
Las muje es han es ado p esen es en las p o es as, pe o
pocas han eje cido el p o agonismo, o el modo de eje ce
és e, que los medios de comunicación ansmi ían. Tampoco
e a la ónica dominan e y no bas a nada más que echa un
is azo sucin o a las o og a ías de los pe iódicos: ¿en cuán as
de las imágenes de las mani es aciones apa ecían muje es?,
pe o, es más, ¿en cuán as de las o os en las que apa ecían
muje es lo hacían acompañadas de homb es?
11 No podemos ol ida que nos e e imos al an denos ado “mundo
islámico” de ha enes elados, éminas ocul as as los chado es y elos y
ancianos es idos de blanco que apan su sabidu ía cub iendo su co onilla y
que deciden sob e las idas de odas las muje es de la amilia. Léase, po
a o , con i onía.
muje es en o ien e medio
173
“La na u aleza de los medios de comunicación social ambién
ha con ibuido a con e i a las muje es en líde es de la
p o es a (…) las muje es suelen e i a la igu a de es anda e
que en el pasado han impues o las p o es as adicionales a
de e minados ac i is as: casi siemp e, la de un jo en exal ado
con un megá ono (…) En semejan es con ex os —un
escena io, un oco y un po a oz—, las muje es ehúyen los
papeles de lide azgo. Pe o los medios de comunicación social,
po la na u aleza misma de la ecnología, han modi icado el
aspec o y la apa iencia del lide azgo ac ual” (Wol , 2011).
Coincidimos plenamen e con la au o a y c eemos que su
a gumen o e ue za nues a hipó esis. Po muchas imágenes
que se mos asen, casi siemp e p ime os planos, de muje es
suje ando bande as y panca as, ellas es aban allí solas, y en
la mayo ía de las ocasiones pa ecie a que posaban. Cuando el
oco se ab ía, la masa en la dis ancia e a eminen emen e
masculina. Lo cual no lle a a una lec u a pesimis a, de o is a
ni sus ac o a de la agencia y po encia de las muje es de la
Re olución: al con a io. Las muje es poseen una lógica
p opia, o iginal y plenamen e conscien e de cómo desean sus
elaciones y su lide azgo. Así, Wol p opone, y se han
señalado algunos ejemplos de uso de edes sociales pa a la
exp esión de la opinión emenina, Facebook como un medio
aco de con los modos de elación p e e ibles po es as
muje es.
“Facebook imi a el modo en que muchas muje es p e ie en
i i la ealidad social, donde las elaciones en e pe sonas
son exac amen e igual de impo an es que el p edominio o el
con ol indi idual, si no más” (Wol , 2011).
muje es en o ien e medio
174
Quizá ue a una cues ión de expec a i as y de modelos, una
mane a uní oca de en ende la igualdad y de que e la así
pa a o as. Pe o sin duda, hace de una ac i idad más, la
mani es ación en la calle, po mucho que se asemeje a los
alo es emancipa o ios occiden ales, el súmmum de la
igualdad en e egipcios y egipcias, es de algún modo, que e
enco se a la p ác ica iguali a ia en los cánones
p econcebidos. Ocul ando además o as es a egias de lucha
y libe ación (de un pa ia cado, no de una cul u a ni de una
eligión) que no pasan po apos a se de pie en una plaza
bande a en mano y oz en g i o.
Visiones sesgadas y colonizado as sob e los modos de
emancipación y libe ación de “La Muje ” (en el sen ido
monolí ico de g upo cohe en e unido po , al que nos
e e íamos con an e io idad) han encendido ambién la
mecha en muchas pensado as del llamado eminismo “del
Te ce Mundo” o “de las on e as/ má genes”: “Las eo ías
eminis as que examinan nues as p ác icas cul u ales como
“ esiduos eudales”, o que nos cali ican de “ adicionales”
ambién nos desc iben como muje es polí icamen e
inmadu as que necesi an conoce e ins ui se en el espí i u
del eminismo occiden al. Esas eo ías deben se
cons an emen e pues as en jaque” (Amos y Pa ma , 1984). Lo
que es ex apolable, si no a la c í ica sob e las es a egias de
lucha en la P ima e a, sí a la ocalización de las que son
conside adas legí imas po pa e de un epis emología
conc e a, la Occiden al. La que pasa po el megá ono y la o o.
Es a si uación de alsa igualdad (es amos odos y odas en la
calle po lo que somos iguales) p opició, casi un año después
de la salida de Muba ak, el 20 de diciemb e de 2011, la
o ganización de una mani es ación eminis a en Egip o en la
muje es en o ien e medio
175
que miles de muje es eclamaban su papel en la e olución
bajo es as consignas: “No nos pa a ni asus a ninguna ag esión
sexual ni social que come an con a noso as. Es a e olución
no se lle a á a cabo sin las muje es (…) la e olución que
oba on los mili a es, las muje es la de ol e án”. (Ramsis,
2012). El pe iodismo de Occiden e las había encumb ado
iguales en una plaza, la polí ica eal de su país las había
ol idado como suje os ac i os y polí icos.
En de ini i a, la e dade a ei indicación y lucha de es as
muje es, la que iba mucho más allá e hilaba más ino y
p o undo que os en a un supues o de echo a la
mani es ación calleje a, ha sido pasada po al o po los
pe iodis as españoles, nos a e emos a deci que
occiden ales, que han cubie o las e uel as. Y es as mismas
muje es, que pa ecían sali en pie de igualdad a las
mani es aciones a la pa que sus compañe os homb es, han
quedado al ma gen de la ida polí ica con la con o mación del
nue o Gobie no. Y, ¿cuán o de es o apa ece en los eledia ios
y epo ajes? La muje ha uel o a pe de la posición que se
espe aba u ie a. Al igual que se exigió du an e siglos el
a e amien o emenino a lo domés ico aho a oca es a en la
calle. Y mien as es é, hab á o o. Gus a pensa que “las
o as”12 ambién pueden se como noso as. Pe o cuando
pie den la calle, pie den la o o.
12 Es amos ac ualmen e en p esencia de un discu so eminis a cuya
ei indicación es uni e salis a, pe o que al mismo iempo ac úa de mane a
exclusi is a y esencializa la si uación de las muje es musulmanas y / o
inmig an es con el in de man ene su posición de “sup emacía ideológica”.
El o o [la o a ambién], se cons uye como “di e en e”. Nos en en amos
a un “ellas” y “noso as” simbólico, e eno abonado pa a el acismo, y
sob e odo pa a un luga de pode que man iene a la muje “blanca” en una
posición de dominación con espec o a la muje “ acializada” (Dechau ou ,
2007 en Hamidi, 2008).
muje es en o ien e medio
176
El pe iodis a: cons uc o de la (i ) ealidad. Una p opues a
cul u al.
Los medios de comunicación occiden ales no han sabido
e leja el papel de la muje en las e uel as, ya que han
exace bado su p o agonismo desde un modelo
emancipa o io p opio y muy alejado del con ex o eminis a
á abo-musulmán con al de ende al mundo una imagen de
cambio y e olución, en endidos en el sen ido de p og eso
hacia el modelo democ á ico occiden al. Modelo que in en a
impone se en el mundo a a és de los medios de
comunicación. No es una no edad que los llamados mass
media son aliosísimas he amien as de conducción de la
opinión pública, de con igu ación de discu sos y de
concienciación de masas.
El discu so mediá ico, en an o que p oducido con unas
lógicas indus iales p opias de un con ex o de e minado e
inse o en lógicas discu si as con sen idos p opios c ea una
ealidad pa alela que acaba modi icando las pe cepciones, las
conduc as y has a la ealidad misma que podemos denomina
“muje á abe”, es ableciendo una nue a i ealidad. De hecho,
el p opio sus an i o “muje ” iene acompañado de un mundo
de signi icaciones que no puede ecoge se en ningún
dicciona io, ya que solo pod emos ace ca nos a él a a és de
la expe iencia humana13.
13 La película documen al The human expe ience (La expe iencia humana),
di igida po Cha les Kinnane, e leja como las i encias humanas y el
con ac o con el o o ma ca el sen ido de la ida, no sólo del mundo de
signi icaciones al que hacemos e e encia. La p oyección na a la his o ia de
dos he manos que iajan po el mundo en busca de espues as a p egun as
exis encialis as como: ¿Quién soy?, ¿quién es el homb e, ¿po qué
buscamos el sen ido? Su iaje les lle a a conoce a las pe sonas que i en
muje es en o ien e medio
177
La muje en O ien e Medio: muje es anónimas
y econocidas ac i is as
Ali Younes Camacho1
1 Ali Younes Camacho: [email p o ec ed]
190
Las muje es en los con lic os de O ien e Medio. Tes imonios,
causas y posibles soluciones.
Empa iza consis e en iden i ica se men al y a ec i amen e
con el es ado de ánimo del o o, y és e se á el obje i o de
es e capí ulo en el que analiza emos la si uación de la muje
en los con lic os de O ien e Medio, pa iendo de las posibles
causas de la misma, abo dando desde la expe iencia y desde
el es imonio de muje es eales que i en en di e en es
países de la zona, los pun os comunes y las di e encias en e
sus ealidades, pa a inalmen e p opone posibles soluciones
basadas en las i encias de nues as p o agonis as, y a ando
en lo posible de apo a desde las conquis as eminis as de las
sociedades desa olladas aquellos alo es uni e sales
aplicables a las muje es de la zona, eniendo en cuen a que
ellas son las e dade as p o agonis as de su lucha, de su
his o ia y de su des ino, así como las e dade as libe ado as
de sí mismas.
Desde es a o illa podemos apoya su causa y secunda su
lucha, siendo siemp e concien es de que en sus manos es á
libe a se y el camino pa a hace lo. Al in y al cabo se a a de
libe a se, que no hay que con undi con occiden aliza se. El
hecho de que Occiden e es é en la ac ualidad en la
angua dia del p og eso en el plane a, no signi ica que su
concep o de libe ación sea igualmen e álido pa a el es o de
los mo imien os eminis as del plane a. Es impo an e
en ende en el ma co de la Globalización no sólo la
uni e salidad de p incipios e ideas, sino ambién la
pa icula idad y la di e sidad cul u al que ma izan dichos
p incipios e ideas a la ho a de aplica los en un con ex o
cul u al de e minado.
muje es en o ien e medio
191

De nue o, se a a de que cada g upo humano, de que las
muje es de cada en o no socio-polí ico y cul u al, elijan el
camino de su libe ación, de su lucha, y no de impone la
ines imable lucha de las muje es occiden ales como único
camino álido y uni e sal pa a la conquis a de los de echos de
las muje es. Dependiendo de su en o no, las muje es del
luga sab án mejo que nadie, y aliéndose de la expe iencia
de las muje es que las p ecedie on en su con ex o o en
cualquie o o del plane a, cuál es el camino a segui
basándose en su mejo conocimien o de las ci cuns ancias
que las odean y de su expe iencia i al única.
Una ayec o ia milena ia. La caída del elo in e io : un
ace camien o a la si uación de las muje es de O ien e
Medio.
Los p ejuicios his ó icos le an ados a ambos lados del
Medi e áneo, y que pa adójicamen e se han di e si icado
con el desa ollo de los medios de comunicación, han
con ibuido a opaca aún más el elo de igno ancia que
sepa a ambas o illas, omen ado po cie os g upos de in e és
que, a a és de la desin o mación, han conseguido
es ablece en el imagina io de los pueblos dos ealidades
i econciliables a las que han llamado Occiden e y O ien e.
Las incon ables y nue as uen es de in o mación han c eado
un uido in o ma i o que di icul a acumula un conocimien o
más ce cano a la ealidad de los hechos. Desde es e lado, se
ha o mado un conocimien o basado en la cul u a ele isi a,
con odas las de iciencias que ello supone, de mane a que en
muchas ocasiones la opinión pública se limi a a ep oduci el
discu so epe ido en los medios has a la saciedad, con la
muje es en o ien e medio
192
consecuen e al a de un espí i u c í ico, undamen al pa a
una comp ensión más exac a de lo que es á ocu iendo en
O ien e Medio.
Al o o lado, los egímenes he mé icos y las i anías impiden
en muchas ocasiones el lujo de in o mación, además de la
al a de libe ades polí icas gene alizada en la zona. Sin
emba go, la opinión pública, aunque silenciada, cuen a con la
en aja de -además de ecibi in o mación en los idiomas
locales, incomp ensibles gene almen e pa a los ciudadanos
occiden ales- pode accede a uen es de in o mación de los
países desa ollados, p incipalmen e en inglés y en ancés,
que añadido al mayo conocimien o de sus ci cuns ancias,
hacen que las poblaciones locales engan una idea más exac a
de lo que ealmen e ocu e, an o a ni el local, como a ni el
global. Exis e la idea de un nue o colonialismo, del que la
población local se sien e íc ima, y se hace conscien e po que
lo i e en sus p opias ca nes, de la complicidad de las
po encias occiden ales con los egímenes locales que
an eponen sus in e eses p opios a los de sus pueblos.
Desde Occiden e pesa como elón de ondo, po ejemplo, la
idea gene al de la si uación des en ajosa de la muje en
O ien e Medio con espec o a la muje en los países
desa ollados, sin en a a analiza las causas. Como es
cos umb e, se pie de la pe spec i a his ó ica de los hechos y
sedimen a la idea es á ica de que la muje occiden al siemp e
ha sido lib e (incluso es á a aigada la idea de que en la
ac ualidad exis e la igualdad en e homb es y muje es en es a
pa e del mundo, sin hace un análisis más p o undo pa a
p on o descub i que en ealidad es a igualdad sigue siendo
o mal en muchos aspec os, y que el camino a segui pa a
muje es en o ien e medio
193
conquis a la igualdad ma e ial y comple a aún es á po
e mina ).
Po o o lado, y sob e odo as los a en ados del 11-S, se
ecu e a la isión simplis a, des ilada de la doc ina del
pensamien o único y del choque de ci ilizaciones, de una
con on ación en e Occiden e e Islam, donde el p ime o es el
abande ado de las libe ades y la igualdad de las muje es y los
homb es, y el segundo es el op eso y alienan e de la muje ,
dando po hecho que odas las muje es de O ien e Medio son
musulmanas, que el undamen alismo islámico ep esen a al
Islam, e igno ando a las mino ías eligiosas de O ien e Medio,
de las que o man pa e ambién, po supues o, las muje es.
Hay que oma conciencia de que la desigualdad que su en
las muje es en gene al y en O ien e Medio en pa icula iene
una base ma e ial, unas causas económicas elacionadas con
el subdesa ollo como consecuencia de un a aso his ó ico
cuyo úl imo capí ulo ue la descolonización y la consecuen e
apa ición de egímenes i ánicos que han a ec ado al
desa ollo de las poblaciones locales, y que han me mado los
de echos de la muje en muchos casos. No obs an e, en
ocasiones pun uales que ci a emos más adelan e, sí se han
conquis ado de echos en una lucha plausible dadas las
ci cuns ancias di íciles de la zona, acen uadas po los
cons an es con lic os.
Desde los o ígenes de la ci ilización, que se ubican
p ecisamen e en es a egión del plane a, las muje es han
enido un papel capi al en el desa ollo de los
acon ecimien os his ó icos. Es impo an e comenza a
des e a los p ejuicios con el conocimien o del ol de la
muje en es as sociedades. Como iene siendo una cons an e
muje es en o ien e medio
194
en el de eni his ó ico, las muje es han su ido ciclos de
p og eso y de eg esión a lo la go de los siglos. En gene al, la
mayo ía de las sociedades humanas han sido, y siguen siendo,
pa ia cales. Es e hecho ha man enido a la muje en un
segundo plano, pe o a la somb a de los acon ecimien os ha
desa ollado un papel undamen al como agen e
ans o mado de la sociedad, con su no econocido es ue zo
de sopo e amilia y como educado a de gene aciones.
Además, la muje ha desempeñado unciones ue a de su
hoga desde la An igüedad. Ya en Mesopo amia, la muje
enía de echo a ene un negocio p opio, lo que nos da una
idea de su capacidad de emancipación desde el p incipio de lo
que conocemos como “la His o ia”. Hubo incluso muje es que
eina on y lucha on con a el impe io omano, como es el
caso de Zenobia, quien gobe nó Palmi a, un eino si uado en
un oasis en el desie o de Si ia. A lo la go de la His o ia se
ep oducen muchos más ejemplos. Sin i más lejos, la p ime a
muje del p o e a del Islam, Mahoma, de nomb e Jadiya, ue
una come cian e ica y p óspe a que con a ó al en onces
jo en p o e a en una de sus ca a anas de Meca a Damasco, y
luego se casa on. Jadiya ue un g an sopo e pa a el p o e a
del Islam, y ue la p ime a muje en con e i se a es a
eligión.
Dando un sal o de siglos, nos si ua emos en la época de la
descolonización. Un nue o mapa se dibuja en O ien e Medio,
y la si uación ac ual es he ede a di ec a de ese iempo. Nacen
nue os es ados nación, con di e en es egímenes polí icos,
básicamen e di ididos en e egímenes mili a es y
mona quías de co e eoc á ico, que o maban ambos polos,
en e los cuales se desa ollan una se ie de egímenes
in e medios. La muje ha enido un es a us di e en e en cada
muje es en o ien e medio
195
ipo de égimen, dis u ando de más libe ades en los
egímenes mili a es, de co e gene almen e laico y a ines a la
Unión So ié ica en plena Gue a F ía, mien as que e an
p i adas de sus de echos en las mona quías eoc á icas con
una in e p e ación undamen alis a del Islam, apa ecida a
pa i de los años 50 con cie a ue za en las sociedades
islámicas ecién independizadas de las po encias coloniales.
En la ac ualidad, O ien e Medio se ha con e ido en un
mosaico de con lic os, sean o no a mados. Según uen es de
la ONU, se es ima que la mayo ía de las íc imas de los
con lic os a mados son muje es y niños. Las muje es y las
niñas su en pa icula men e es os con lic os, ya que se en
expues as a iolaciones, en muchas ocasiones masi as,
escla i ud sexual, emba azos o zados, e c. en medio de un
en o no de caos y ausencia o al de segu idad y ga an ías
ju ídicas. A pesa de es a ágica si uación, desempeñan una
labo undamen al en la supe i encia de sus amilias,
de endiendo sus hoga es y o mando pa e de la angua dia
de la lucha po la libe ación de su pueblo. Sin emba go, a la
ho a de negocia la paz, llama la a ención la ausencia de la
muje en los al os cí culos de pode , en los nue os gobie nos
y egímenes que se cons i uyen, o en el mejo de los casos, la
ep esen ación de es e sec o de la sociedad es insu icien e.
Pe o hemos de ene en cuen a que es a si uación no es
exclusi a de O ien e Medio. En o as e oluciones de
libe ación a lo la go de la His o ia y en di e en es pun os del
plane a, la muje ha enido un papel undamen al en el
desa ollo del p oceso e oluciona io de su pueblo, y a la
ho a de oma el pode , ha sido injus amen e si uada en
segundo plano o simplemen e no ha pa icipado de la
muje es en o ien e medio
196
cons i ución del nue o égimen u o de su lucha y la de sus
compañe os.
Las Naciones Unidas se ha hecho eco de es a si uación y la
Comisión de la Condición Ju ídica y Social de la Muje de las
Naciones Unidas p opuso en 1998, en e o as cues iones,
que la comunidad in e nacional a endie a a las necesidades
pa icula es de las e ugiadas de los con lic os, y omen a la
pa icipación de la muje más allá de la lucha, en los p ocesos
de paz y en la consolidación de las nue as sociedades as los
con lic os. Incluso, una ez concluidos es os con lic os,
muchas desplazadas y e ugiadas no pueden eg esa a sus
localidades de o igen y siguen ulne ables a la iolación desde
que escapan e incluso una ez acabado el con lic o. Pa a ello,
el Al o Comisionado de las Naciones Unidas pa a los
Re ugiados (ACNUR) ha omado medidas en lo que espec a a
la p e ención de la iolencia sexual y p o ección de las
e ugiadas.
Con espec o a la necesidad de con a con la pa icipación de
la muje no sólo du an e los con lic os, donde ac úa
undamen almen e como pe sonal adminis a i o, sani a io y
cada ez más como obse ado a de los p ocesos elec o ales,
sino ambién en la solución de los mismos, exis en inicia i as
pa a O ien e Medio como el p og ama “Inco po ación de una
pe spec i a de géne o en el p oceso de paz” p opues o po
los Países Bajos pa a Pales ina e Is ael, con el in de da le una
mayo ep esen a i idad a la muje es en el p oceso de paz
pa a la zona.
Dos ejemplos de muje es en los con lic os de O ien e Medio:
la muje pales ina y la muje i aquí.
muje es en o ien e medio
197
En O ien e Medio, como ocu e en el es o del mundo á abe
y, en gene al, en los países en ías de desa ollo y
subdesa ollados, hay un cie o ecelo a la a bi a iedad con
la que se aplica el De echo In e nacional, y es ecuen e
obse a la iolación del mismo cuando concie ne a las
poblaciones de dichas zonas del plane a. Nada Dumani,
po a oz del Comi é In e nacional de la C uz Roja,
o ganización que ha sido imp escindible en el desa ollo del
De echo In e nacional Humani a io, decla a pa a el canal Al-
Jazee a la necesidad de aplica lo con e icacia, con el in de
educi signi ica i amen e el su imien o de las íc imas de los
con lic os. Pa a ello, Dumani señala que es imp escindible
que exis a una olun ad polí ica eal po pa e de los países
i man es en la aplicación de la no ma i a2.
Po o o lado, la D a. Laila A shan, psicóloga que desempeña
sus unciones en la UNICEF pa a Cisjo dania y Gaza, des aca la
pa icula idad del su imien o de la muje pales ina debido a
a ias azones. En pa e po la p olongación en el iempo del
con lic o pales ino-is aelí, po la cul u a local, el desempleo,
los checkpoin s, e c. Dado que los homb es es án en el
obje i o de la ocupación, las muje es son las esponsables de
man ene la cohesión de sus amilias, y en caso de queda se
iudas, o que sus cónyuges sean de enidos, la ca ga amilia
se duplica pa a ellas. Son a ios los e ec os del con lic o
pales ino-is aelí sob e la muje pales ina. La espe anza de
ida se ha educido conside ablemen e, po lo que los
pales inos se ap esu an a casa se cada ez a más emp ana
edad con el in de ene descendencia lo an es posible.
2 Al-Jazee a (2002) “Si uación de la muje en los con lic os”.
h p://www.aljazee a.ne /Channel/a chi e/a chi e?A chi eId=91407
Consul ado: 20/10/2011
muje es en o ien e medio
198
También se han mul iplicado los casos de poligamia po las
mismas azones. Los má i es suelen se a ones y una muje
pales ina a ec ada po el con lic o puede ene a ios
amilia es a ones allecidos, enca celados o desapa ecidos,
con las consecuencias nega i as que ello le supone a ni el
psicológico, social y económico.
Du an e la p ime a In i ada, los medios occiden ales se
ensaña on a eces con las mad es pales inas, al hace las
esponsables de pe mi i que sus hijos lancen pied as con a
los anques is aelíes, en un ges o de insensibilidad hacia la
insopo able si uación que su ía – y sigue su iendo- la
población pales ina bajo la ocupación, sin ene en cuen a la
p esión psicológica, la al a de pe spec i a de u u o y la
desespe ación a la que conduce una ida de humillación y
op esión.
En los checkpoin s is aelíes, las ambulancias en muchas
ocasiones no pueden pasa al o o lado cuando lle an a
muje es pales inas emba azadas al hospi al, iéndose
obligadas a da a luz en las ce canías de esos pun os de
con ol. Es a si uación es conocida po los pales inos, y en
muchos casos las mad es pales inas necesi an de asis encia
psicológica pa a a on a an du as ci cuns ancias.
Con espec o a las consecuencias sociales que las gue as han
supues o pa a la muje en I aq, la D a. Thai a Abdelwahed,
miemb o de la Unión Feminis a en I aq, coincide en que el
su imien o de la muje en I aq es ex ensible al de las muje es
en cualquie o o con lic o. El homb e iene que es a ue a
de casa la mayo ía del iempo esis iendo la ocupación, lo que
duplica las labo es del hoga pa a la muje , como la ges ión
de los ing esos de la casa, el cuidado de la amilia, la
muje es en o ien e medio
199
supe isión de los es udios de sus hijos, e in en a man ene
su p opio equilib io psicológico y el de sus hijos an e los
as o nos que p o ocan las gue as, como el bomba deo de
la a iación, los egis os de las casas po pa e de las ue zas
ocupan es, e c.
En I aq, los e ec os del emba go pos e io a la gue a de 1991
ue on aún peo es que los de la gue a en sí. Es sabido que
du an e la gue a ue u ilizado en g an can idad el u anio
empob ecido en las cabezas de gue a de misiles y
p oyec iles. Es e ma e ial ha causado es agos en la sociedad
i aquí de la posgue a en a ios sen idos. Los p oblemas de
salud causados po el u anio empob ecido sólo ue on el
p incipio de unos esul ados desas osos pa a los i aquíes,
pues las en e medades desa olladas a aíz de los e ec os de
es e ma e ial adiac i o obligó a muchos i aquíes a deja de
abaja , con los consiguien es e ec os psicológicos y sociales.
En los ma imonios ha p oducido igualmen e nume osos
p oblemas, como la es e ilidad, nacimien os con
mal o maciones, un aumen o impo an e del núme o de
abo os, de umo es, y en el caso de las muje es, el cánce de
mama se ha mul iplicado po cinco.
El emba go ha empeo ado es a si uación, pues o que los
alimen os y medicinas en aban en I aq con cuen ago as, no
sólo po las condiciones del emba go, sino po la ine icacia de
la ges ión del mismo. La mo andad in an il aumen ó
sensiblemen e, con las consecuencias psicológicas que es a
si uación supuso pa a las mad es i aquíes.
En los iempos de la dic adu a de Hussein, exis ió un e icaz
p og ama de al abe ización que desapa eció as la gue a.
muje es en o ien e medio
200
Con el emba go as ixiando sus idas, los pad es u ie on que
sac i ica en ocasiones su ación de comida pa a que sus hijos
pudie an a on a los exámenes en la escuela. Algunas
mad es se las ingeniaban pa a al e na a sus hijos en la
asis encia a clases, ma iculando a sus hijos en di e en es
ho a ios, de mañana y de a de, con el in de pode
in e cambia el uni o me y la male a en e ellos.
Nada Dumani y la D a. A shan coinciden en que la
pa icula idad del su imien o de las muje es en los con lic os,
en es e caso las muje es pales inas, no consis e en que su an
más que los homb es, sino más bien el su imien o es
di e en e e in e dependien e, es deci , que las consecuencias
que un con lic o imp ime sob e el homb e se e leja en la
muje y ice e sa. Po ejemplo, en los medios se ponen más
de mani ies o las mue es de homb es en comba e, pe o
apenas se a a las consecuencias sociales y psicológicas que
ello supone pa a la muje , el sen imien o de soledad y de
op esión. En de ini i a, el su imien o de la muje es más
silencioso, más in isible, iene menos eco en los medios.
Muje es anónimas y conocidas sob e el escena io. Vidas y
es imonios.
Zainab es una muje i aquí que i e ac ualmen e en Jo dania,
a donde u o que hui con su amilia as la in asión de I ak
en 2003. Decidió lle a el elo po p opia con icción. Su
in e p e ación del Co án en lo que a es a cues ión se e ie e
le e ela que es un p ecep o más del Islam.
Cuando se le p egun a a Zainab sob e el papel de la muje en
los con lic os de O ien e Medio esponde con el espí i u
muje es en o ien e medio
201

c í ico que le ca ac e iza y se queja de que la muje no iene
un g an p o agonismo en el mundo á abe, pe o e lexiona
sob e su ida, la de su mad e y las muje es de su en o no y
dice que la muje i aquí o, como la llamaba Saddam Hussein,
la “glo iosa” i aquí –acla a– es una luchado a na a que
u o que desempeña las unciones de pad e y de mad e
mien as su ma ido es aba en la gue a, incluso donó sus
joyas pa a la gue a con I án. Si el ma ido caía en comba e, la
si uación pa a la amilia se ol ía ágica, pues la pensión que
quedaba e a insu icien e. No son pocas las muje es que se
ie on obligadas a dedica se a la p os i ución an e es a
si uación, las p o eso as endían las p egun as de los
exámenes, o as se dedica on a la en a ambulan e, donde
o ecían los pocos obje os de alo que les quedaban.
T as la gue a de 2003, las muje es se ie on obligadas a
lle a el elo, pues du an e el con lic o u ie on luga
secues os y iolaciones, po lo que hubo amilias que
decidie on deja de lle a a sus hijas al ins i u o o a la
uni e sidad. De mane a que e a co ien e en e las muje es al
e a una amiga usando el hiyab de epen e, p egun a le
“¿Hiyab o miedo?”, y muchas eces la espues a e a “miedo”.
Aho a pa ece se que la si uación se ha no malizado, y que las
muje es uel en a elegi o no pone se el hiyab. Según Zainab,
en la is emen e amosa p isión de Abu Gh aib ambién
había eclusas, y ue on mal a adas y ioladas.
Nayah ue una ac i is a en la Unión Feminis a en Si ia, y llegó
a se la p ime a p esiden a de la Unión en su ciudad. De
o igen humilde, es la única muje en e ocho he manos. Su
pad e siemp e les decía de pequeños que la única o ma de
sali de la pob eza e a es udiando. Es a muje es udió como
una más de sus he manos, y una ez licenciada en His o ia,
muje es en o ien e medio
202
ue en iada como olun a ia pa a enseña la lengua á abe en
las escuelas de la ecién independizada A gelia, en los años
60. A su uel a a Si ia, siguió abajando en la de ensa de los
de echos de las muje es, colabo ando ac i amen e en su
al abe ización, y ocupando pues os de esponsabilidad
siemp e elacionados con los de echos de la muje , además
de su labo en la Unión Feminis a.
Al igual que en I ak, el Baaz en Si ia, cuando llegó al pode en
los 60, jugó un papel p og esis a en un p incipio y u o g an
éxi o en sus polí icas encaminadas a iguala las opo unidades
en e muje es y homb es, con el acceso g a ui o y uni e sal a
la enseñanza, incluida la uni e sidad, además de la igualdad
de opo unidades pa a el acceso al empleo público, donde en
algunos casos, el po cen aje de muje es supe a al de los
homb es. Es o ue más ap eciable en las u bes, mien as que
en el ámbi o u al, se hacía más di ícil po el ca ác e más
adicionalis a del mismo.
Manal Younes es la p esiden a de la Unión Gene al de las
Muje es de I aq, ca go que ya desempeñaba du an e la
dic adu a de Saddam Hussein. En una compa a i a sob e la
si uación de la muje i aquí an es y du an e el con lic o i aquí
y la pos e io ocupación, Manal señala un e oceso
impo an e en los de echos de las muje es. El nue o égimen
decidió elimina cualquie es o del pasado, es igma izando
así incluso a la Unión a la que Manal ep esen a, acusándola
de apoya al pa ido de Saddam, el Baaz. La p esiden a de la
Unión se de iende dando la ci a de 1.400.000 a iliadas, de las
cuales una pa e pe enecía al Baaz y o a no.
El abajo ealizado po Manal Younes a lo la go de los años
ue echado po ie a po la obsesión del nue o gobie no
muje es en o ien e medio
203
i aquí de bo a las huellas del égimen an e io . Es a muje
ue y sigue siendo un e e en e pa a el eminismo i aquí, pues
son muchos los de echos que du an e su ayec o ia se han
conquis ado a a o de la muje . Teniendo siemp e p esen e
el con ex o en que se desa ollan es as conquis as, cabe ci a
algunos log os ales como que el homb e no podía casa se
en onces con una segunda muje sin el pe miso de la p ime a,
además de la con icción del juez de la necesidad de una
segunda esposa. Po o o lado, la muje di o ciada aho a no
pe día la cus odia de sus hijos al casa se con o o homb e.
Más conocidas son eminis as como Fá ima Me nissi. Es a
esc i o a ma oquí ha conseguido da a luz una isión
conciliado a en e Islam y eminismo, g acias a sus p o undos
conocimien os del Co án y de sus con icciones eminis as.
Toda una au o idad en sendos ámbi os, consigue con g an
maes ía con ence en su ob a sob e la manipulación que se
hace a la ho a de in e p e a el Co án, con el in de que
p e alezca el pa ia cado. Su más alien e -y quizá
ascenden al- a i mación es que el p o e a Mahoma, den o
de su con ex o his ó ico, e a un homb e p og esis a y
eminis a. Es a es una de las conclusiones más impo an es de
su ob a El Ha én polí ico, que es el único lib o p ohibido en
Ma uecos. Sin emba go ha enido un g an éxi o en o os
países musulmanes como Si ia. O a de sus a i maciones
impo an es es que la educación de las muje es en los países
en ías de desa ollo es el mejo an iconcep i o exis en e,
as hace un es udio sob e el núme o de hijos po muje en
Ma uecos, llegando a la conclusión de que cuan o más al o
es el ni el de es udios alcanzado po la muje , meno es el
núme o de hijos que iene.
muje es en o ien e medio
204
En o a ob a suya, “El pode ol idado”, Me nissi se p egun a
po qué los es ados á abes se mues an an hos iles con la
muje . La espues a la ob u o as la Gue a del Gol o, cuando
llegó a la conclusión de que la hos ilidad a ealmen e di igida
con a la democ acia.
Po úl imo, cabe ci a a Shi in Ebadi, abogada, p o eso a
uni e si a ia y ac i is a po los de echos humanos. Fue la
p ime a muje juez, con 27 años, en su país, I án. Pe o poco
después del iun o de la Re olución Islámica, le p ohibie on
segui siendo juez, y en onces comenzó su lucha po los
de echos humanos, sob e odo de las muje es y los niños.
Ebadi, que es la p ime a muje musulmana en ecibi el Nobel
de la Paz, en 2003, a i ma que, aunque las libe ades
indi iduales de las muje es i aníes se han educido desde la
Re olución, el 85% de los uni e si a ios son muje es. A pesa
de odo, la muje sigue eniendo un papel impo an e en las
luchas sociales, como ocu ió as las elecciones de 2009 en
I án, la mayo ía de los mani es an es que p o es aban con a
un posible aude elec o al e an muje es. Es á con encida de
que a pesa de las di e en es na u alezas de las luchas de las
muje es según las ci cuns ancias, la igualdad, has a el día de
hoy, no ha exis ido nunca.
A modo de conclusión
A lo la go de nues o eco ido en la his o ia ecien e y po los
di e en es países de O ien e Medio, hemos analizado la
si uación de la muje en iempos de paz y en iempos de
gue a, pe cibiendo siemp e una si uación de con lic o que
pa ece encadena se como un mosaico a dien e. Los con lic os
muje es en o ien e medio
205
se han sucedido de o ma con inua en es a zona del plane a
en di e en es ni eles; in asiones de las nue as po encias
coloniales, gue as en e los es ados ecién o mados, gue as
ci iles, con lic os in e nos y luchas sociales.
A a és del es imonio de luchado as anónimas y ac i is as
econocidas, hemos enido la opo unidad de obse a más
de enidamen e las ci cuns ancias de la muje en O ien e
Medio. Podemos es ablece pun os en común en la lucha de
las muje es de los di e en es países de la zona, como el
con ex o cul u al que, si bien no es exac amen e el mismo,
pudiendo di e encia países á abes de no á abes, compa en
un denominado común, el Islam, que imp egna
p o undamen e odas las cul u as de la zona.
Sin emba go, sólo enemos que p o undiza un poco más en
nues a obse ación pa a e que es as muje es
expe imen an unas ci cuns ancias muy simila es a aquellas
que luchan más allá de las on e as del mundo islámico, en el
es o de los países en ías de desa ollo. Po lo que podemos
deduci que el con ex o cul u al pie de peso como p ime a
causa en la desigualdad, es ando és a más basada en la
pob eza y al a de democ acia - ac o es que suelen i cogidos
de la mano- en e a los p ejuicios que desde Occiden e se
alinean con una isión conse ado a de las clases dominan es
en O ien e Medio con espec o al Islam.
A a o de es e a gumen o, podemos obse a cómo en
países islámicos como Túnez y Egip o, con un con ex o
cul u al pa alelo al de o os países á abes, donde la cul u a
islámica es á p o undamen e a aigada, se han dado pasos
impo an es hacia la conquis a de de echos sociales de la
muje , y donde exis e una adición de lucha que ha
muje es en o ien e medio
206
a o ecido la ge minación de la P ima e a Á abe
p ecisamen e den o de las on e as de es os países.
En es e sen ido, exis en no ables di e encias en la si uación
de la muje según el ipo de égimen polí ico de cada país. La
si uación de la muje es peo donde gobie nan las
mona quías de co e eoc á ico, ya sean sunníes apoyadas
po Occiden e, como A abia Saudí, o el égimen chií de I án,
en en ado con Occiden e aunque con una la ga adición de
lucha de sus muje es.
También exis en mona quías mode adas, como la jo dana,
donde la muje dis u a de más libe ades. En el o o
ex emo, es án los egímenes mili a es, he ede os del
llamado socialismo á abe, donde la muje ha dis u ado de
más de echos sociales y más igualdad que en o os países de
la zona, que se aducen en un acceso g a ui o a la
enseñanza, al empleo público, e c.
Po úl imo, es necesa io des aca la ascendencia que end á
la P ima e a Á abe pa a las muje es en O ien e Medio. Como
adelan amos, es e p oceso e oluciona io se da donde las
ins i uciones es án más desa olladas y donde exis ía
p e iamen e una adición de lucha y una se ie de conquis as
sociales, como ocu e en Túnez y en Egip o. Es a sed de
democ acia ha con agiado a los países ecinos y ya ha
eco ido Libia, Yemen, Si ia, e incluso o os países donde las
muje es dis u an de menos de echos y donde la e olución
es silenciada en los medios occiden ales, como ocu ió en
Bah ein, o a mona quía del Gol o a ín a los in e eses de
Occiden e, que u o que ecu i al ejé ci o de A abia Saudí
pa a aplas a sang ien amen e las e uel as in e nas.
muje es en o ien e medio
207
Es as e uel as son una nue a opo unidad pa a las muje es
de O ien e Medio, que ya es án caminando de la mano de
o os sec o es de sus sociedades, sedien os de dignidad, de
libe ad y de democ acia, he edando el es igo no sólo de las
e oluciones sociales occiden ales, sino ambién si iéndose
de sus p opias expe iencias en las e oluciones coloniales con
las que gana on su independencia. Aho a oca a la muje no
sólo pa icipa de es as luchas sino de o ma pa e de las
ins i uciones de los nue os egímenes democ á icos que han
de es ablece se pa a con e i la lucha en una olun ad
polí ica eal de las ins i uciones pa a ans o ma la sociedad.
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h p://www.un.o g/spanish/con e ences/Beijing/ s5.h m
Consul ado: 24/10/2011
Ponce, R. (19.9.2011): “La igualdad, has a el día de hoy, no ha
exis ido nunca”, Público (33)
muje es en o ien e medio
208
El eminismo pos colonial:
Una apues a c í ica pa a el econocimien o de
las “muje es colonizadas” como suje os de
cambio y ans o mación social
Rocío Medina Ma ín1
1 Rocío Medina Ma ín: medm[email p o ec ed]s
209
de los se es in e io es deshumanizados. En nues a
sociedad dicho g upo es á compues o po las pe sonas
Neg as y del Te ce Mundo, po la gen e de clase
abajado a, po las ancianas y po las muje es” (2004:1)
2. La di e encia colonial como di e encia cul u al
Esc i o po muje es pe enecien es a la Eskale a Ka akola, el
p ólogo de “O as Inap opiables” ealiza una in e esan e
e lexión sob e el uso y abuso del concep o de di e encia en
la cons ucción de la ciudadanía y “sob e el papel que
desempeña su cons i ución en el es ablecimien o de suje os
econocidos como ciudadanos “ap opiados” (2004:16)8. En e
los in e ogan es más o menos implíci os con los que pa e la
disquisición, pod íamos des aca los siguien es: ¿Cuándo la
di e encia es su icien emen e signi ica i a pa a con e i se en
una ma ca de op esión? ¿F en e a qué o quién se es
di e en e? ¿Quién iene la capacidad de enuncia la
di e encia? ¿Qué es la di e encia en un sen ido on ológico?...
8 Se a a de un lib o que compila a ículos de bell hooks,
A a B ah, Chela Sando al, Glo ia Anzaldúa… (2004) y cuyo
í ulo comple o es “O as inap opiables. Feminismos desde las
on e as”, Col. Mapas, T a ican es de Sueños, Mad id. Según
indica el p opio lib o, el é mino “inap opiable” p o iene de
un monog á ico edi ado po T inh T. Minh-ha sob e “Muje es
del Te ce Mundo”: T inh T. Minh-ha (ed.), “She, he
Inapp opia e/d O he . Special Issue on Thi d Wo ld Women”,
Discou se 8: Fall-Win e , 1986-1987. En cuan o a la Eskale a
Ka akola es un cen o social au oges ionado eminis a
ocupado en el año 1996 en el ba io de La apiés, Mad id.
muje es en o ien e medio
222
Mucho se ha esc i o en la iloso ía polí ica, y en especial en la
eo ía de la jus icia con empo ánea, sob e el esu gimien o
de las iden idades, el econocimien o de las di e encias, la
ei indicación de los de echos colec i os, cul u ales, de
g upo… los inago ables deba es en e el libe alismo y el
comuni a ismo, en e los de echos colec i os y los de echos
indi iduales, en e el uni e salismo y el ela i ismo, y cómo
no, el deba e en e el mul icul u alismo y el eminismo.9 Sin
emba go, supe ando el deba e concep ual en la ma e ia, el
p ólogo inse a de lleno los in e ogan es en las elaciones de
pode , en una mi ada plenamen e polí ica que in i a a
epensa el e nocen ismo de las ciencias sociales:
“los ex os compilados… ponen en cues ión qué se
cons i uye como di e encia y cómo lo di e en e iende a
equipa a se con lo pa icula , lo pe i é ico, lo de icien e –
en e a lo uni e sal y lo cen al- con o mándose en
elaciones asimé icas de pode . Las ma cas de di e encia
se esuel en mos ando las pa icula es ma cas de la
indi e encia: lo “neu o”, in isibilizado po no ma i o
hegemónico y sob e- ep esen ado.” (2004:10)
Si ya de po sí el ema es ex enso y complejo, mucho más
di icul oso se uel e si colocamos los in e ogan es an e io es
en el seno del pensamien o polí ico eminis a. Y jus amen e
es o es lo que se hace en el p ólogo ci ado, desnudando los
lími es del pensamien o polí ico eminis a de cie o ono
e nocen is a que homogeniza las necesidades e in e eses de
“la muje ”, sin ene en conside ación que “las muje es”, en
9 Pa a e un eco ido de es os di e en es deba es con sus
espec i os au o es con espec i os au o es y au o as, desde
una pe spec i a eminis a, e Reyes (2010).
muje es en o ien e medio
223

un sen ido analí ico, son cons ucciones complejas que
ambién es án c uzadas po aquellas di e encias coloniales,
aciales, eligiosas, cul u ales, é nicas, de edad, de clase… que
debemos ene en cuen a de una mane a c í ica, pa a no
e a en nues os análisis y es a egias. No sólo exis e “la
muje ”, en an o cons ucción social y elemen o analí ico,
desde la di e encia sexual biológica a secas. Si asumimos es e
pun o de pa ida, debemos admi i que se gene a en onces
una di e sidad de “muje es” y de p oblemá icas, necesidades
e in e eses a los que co esponde, po an o, ambién
di e sas es a egias y p opues as según la in e acción de los
ac o es y a iables ci ados. De es e modo, las au o as ponen
de mani ies o que,
“F en e a un eminismo global homogeneizado y
excluyen e que bajo la op esión de géne o iguala a odas
las muje es, es os ex os nos hablan de múl iples
op esiones, de di e en es di e encias, y del ex añamien o
de muchas muje es con un mo imien o eminis a con el
que se iden i ican pe o cuya agenda y legado his ó ico
esul an en g an medida ajenos pues o que oman como
suje o de e e encia a la muje blanca, occiden al,
he e osexual, de clase media, u bani a, educada y
ciudadana” (Ibid.:10)
E ec i amen e, la cen alidad de la di e encia colonial que
ca ac e iza al colonialismo como o ma de dominación se
basa en écnicas de ca ego ización que cons uyen a la “O a”
como inde ec iblemen e di e en e po pe enece a colec i os
sociales na u alizados (colonizados) como in e io es (Suá ez,
2008:29, ci ando a Cha e jee, 1993:14). En o as palab as, se
u iliza sub ep iciamen e la ca ego ía de la di e encia pe o no
en una apues a c í ica po el econocimien o de la di e sidad
muje es en o ien e medio
224
social y en un ho izon e de igualdad cí ica y polí ica; sino que
se u iliza el concep o de la di e encia, que hemos llamado
in e io izan e, de mane a que se consigue ocul a as las
di e encias cul u ales, las di e encias coloniales. De es e
modo, se di e en e se con ie e en sinónimo de se in e io
median e el uso de ma cado es de di e encia cul u al, que
pueden se aciales, eligioso-cul u ales o e no- ibales
(Ibid.:29). De hecho,
“Esa economía en la que i imos nos ha p og amado a
odos pa a que eaccionemos con miedo y odio an e las
di e encias que hay en e noso os y las manejemos de una
de es as es mane as: haciendo como si no exis ie an; si
ello no es posible, imi ándolas cuando pensamos que son
dominan es; o des uyéndolas si las conside amos
subo dinadas. Pe o no poseemos modelos de elación
iguali a ios pa a a on a las di e encias. En consecuencia,
las di e encias eciben nomb es alsos y se ponen las
se icio de la seg egación y la con usión” (Lo de, 2004:2)
En de ini i a, es e abajo asume la idea de que “las
di e encias coloniales ue on enmasca adas y endidas como
di e encias cul u ales pa a ocul a el di e encial de pode ;
es o es, la colonialidad del pode ” (Mignolo, 2003:27). Los
es e eo ipos y p ejuicios cul u ales/coloniales anclados en el
co azón de las ciencias sociales y que cons an emen e nos
emi en a las ca ac e ís icas esencializadas sob e lo que la
muje es, en gene al, y sob e odo, sob e lo que las muje es
neg as, indígenas, islámicas, á abes, mes izas, mig an es…
suponemos que son o lo que las muje es del “ e ce mundo”
colonizado deben se ; necesi an se some idos a un igu oso
análisis pos colonial que des ele cuán o de lo colonial
esconde lo “cul u al”.
muje es en o ien e medio
225
Quizás aho a en endamos mejo po qué la au o a nos
in i aba a descoloniza nos a noso os/as mismos/as. Nos
gus e o no, ambién el pensamien o polí ico eminis a
eu océn ico es á ca gado de e nocen ismos y e dades
absolu izadas que desde hace iempo muje es neg as,
indígenas, chicanas, islámicas, á abes, mig an es… es án
cues ionando eó icamen e a a és de los “ eminismos
pos coloniales”, “ eminismos del e ce mundo” o
“ eminismos pe i é icos” (Rod íguez, 2006)
¿Cuán a colonialidad hay en nues a mane a de pensa , sen i
y elaciona nos con aquellas “o as” muje es? ¿Cuál es el
pa ón (local) occiden al de lo “ eminis a” que se impone
como uni e sal “ob io y necesa io” as los discu sos de las
ciencias sociales? ¿Cómo hemos cons uidos a las “o as”
muje es y sus luchas sociales en el Su desde el pensamien o
eminis a cien í ico y uni e sal del No e? ¿Pod ía el
pensamien o eminis a eu opeo, he ede o di ec o de la
he encia ilus ada, emancipado a pa a unas y colonizado a
pa a o as, es a lib e de disposiciones uni e salizan es que
anulan o as o mas de en ende la emancipación de las
muje es? ¿Qué elación puede iene odo es o con la
globalización neolibe al y sus necesidades?
Reco daba Alicia Puleo a D´Alambe , J. S ua Mill y Ka e
Mille en la misma ci a, po que odos ellos habían
a gumen ado, en di e en es momen os de la his o ia, que no
se á posible conoce las e dade as di e encias sexuales
biológicas en e homb es y muje es has a que no exis a
pa idad en el a o dispensado a ambos sexos (1994:147, ci .
po Maquiei a, 2001:107-108). En el mismo sen ido conside o
que podemos plan ea la emá ica que aho a nos a añe; se á
imposible ealiza una e lexión se ia sob e las di e encias
cul u ales eales has a que no descolonicemos nues as
muje es en o ien e medio
226
men es, nues as polí icas, nues os sabe es y nues os
cue pos.
Y es a a ea comienza po econoce la si uación de p i ilegio
de las muje es del No e en e a las muje es del Su (ambos
simbólicos) y en aiza nues os análisis sob e la di e encia en
esas in isibles po na u alizadas elaciones de pode . Es
necesa io en onces econoce que,
“Las muje es necesi an sabe –y cada ez más emen
descub i - que el eminismo no iene que e con la idea de
es i se pa a el éxi o o con con e i se en una ejecu i a de
una g an emp esa o con gana un pues o elec o al; no se
a a de hace posible un ma imonio con dos ca e as y
unas acaciones de ski y pasa una g an can idad de
iempo con u ma ido y us dos ma a illosos hijos po que
ienes una abajado a domés ica que hace que odo eso
e sea posible, pe o que no iene ni el iempo ni el dine o
pa a hace lo ella misma; no iene que e con ab i un
Banco de las Muje es o con pasa un in de semana en un
alle ca ísimo que ga an ice que ap ende ás a se ase i a
–pe o no ag esi a-; sob e odo, no iene que e con
con e i se en policía o en agen e de la CIA o, en gene al,
del cue po de ma ines. Pe o si es as imágenes
dis o sionadas del eminismo ienen más ealidad que la
nues a, es en pa e nues a culpa. No hemos hecho odo
el es ue zo que debe íamos en p opone análisis
al e na i os cla os y signi ica i os que emi an a las idas
de la gen e y que pe mi an la c eación de g upos ac i os y
accesibles en los que abaja ” (E lich, ci . po hooks,
2004:41)
muje es en o ien e medio
227
3. La p opues a del eminismo poscolonial: El
econocimien o de las muje es colonizadas como suje os
polí icos
Lo que podemos denomina uno de los a ículos undado es
del eminismo pos colonial Bajo los Ojos de Occiden e.
Academia eminis a y discu so colonial, de Chand a Talpade
Mohan y (2008) es ablece que pa a discu i sob e los
“ eminismos del e ce mundo” hay que a a dos p oyec os
simul áneos: la c í ica in e na de los eminismos hegemónicos
de “Occiden e”, de un lado, que se a a ía de un p oyec o de
decons ucción y desman elamien o; y de o o, la
o mulación de in e eses y es a egias eminis as basados en
la au onomía, geog a ía, his o ia y cul u a (2008:112).
A lo la go de odo el a ículo se in en a des ela la exis encia
de una colonización discu si a, en an o que cie a o ma de
ap opiación y codi icación ins alada en las p oducciones
académicas de algunas au o as eminis as (de izquie das) que
se au odenominan “occiden ales”, en e a quienes no lo
son10. En e los p incipales cues ionamien os desa ollados,
10 Pa a ello Mohan y hace un de allado análisis me odológico
de algunos a ículos de la Se ie Zed P ess “Women in The
Thi d Wo ld”, de co e an i acis a y an iimpe ialis a,
p o undizando de un lado, en sus p incipios analí icos y
me odológicos, y de o o, en las implicaciones que sus
a i maciones ienen pa a las posibles polí icas de es a egias
que desde sus con ex os las muje es (suje os de es udio en los
a ículos) pudie an desa olla . La au o a alude a cie o
eminismo occiden al hegemónico, en la medida que la
ca ego ía de “muje es occiden ales” es u ilizada po las
au o as que analiza, pe o en ningún momen o conside a que
sea una ca ego ía posible de sus en a de una mane a gene al
muje es en o ien e medio
228
des aca un p ime bloque de c í icas en cuan o a los
p incipios analí icos y me odológicos, pues según Mohan y,
es as au o as de la se ie Zed P ess pa en de una ca ego ía de
análisis uni e sal, desde el pun o de is a sociológico y
an opológico, que es la muje como “compues o cul u al e
ideológico cons uido a a és de los discu sos de
ep esen ación cien í icos, li e a ios, lingüís icos…”, en e a
las muje es como suje os eales y ma e iales de su p opias
his o ias colec i as, es deci , las muje es como suje os
his ó icos (Ibid:115).
Median e es e p ocede , denuncia á la au o a, se saca a las
muje es de su con ex o polí ico, his ó ico, cul u al,
económico… y a pa i de ahí, en endida la muje como el
p oduc o de una esencialización de la di e encia sexual
biológica/sociológica y p io izando la di e encia de géne o po
encima de cualquie o a, se las ecoloca en un “ e ce
mundo” p e iamen e ba ba izado, a asado, inci ilizado, e c.
En los a ículos analizados po la au o a, de es e modo, las
“muje es del e ce mundo” acaban siendo cons uidas como
íc imas esenciales e i e u ables de odas aquellas
di e encias que, como imos en páginas an e io es, el
colonialismo y el capi alismo u iliza on de di e sas mane as:
in isibilizando, po enciando o des uyendo. Así, la “muje
p omedio del e ce mundo” es pensada y cons uida como
íc ima de la eligión, como íc ima de las es uc u as
amilia es de sus sociedades, como íc ima de la iolencia
masculina (según se explica y analiza en occiden e) o como
íc ima del subdesa ollo/colonialismo (según el caso). En
de ini i a, como íc imas dependien es uni e sales de la
po las mismas azones que c i ica las o as ca ego ías de
muje es monolí icas, e siguien e ci a (2008)
muje es en o ien e medio
229
economía, la polí ica, el colonialismo, la eligión, las
adiciones… según donde se haya colocado el pun o de mi a
en cada caso. Y odo ello, sin luga a dudas, es deci , como si
ales p e-juicios sob e las disc iminaciones no debie an se
demos ados, con i iéndose así la di e encia alo ada
colonialmen e en ana ema de pa ida,
“De es a o ma, Om ed puede habla de las “muje es de
la India” al e e i se a un g upo pa icula de muje es en el
es ado de Maha ash a; Cu u elli sob e “las muje es de
Á ica”, y Minces sob e “las muje es á abes” como si es os
g upos de muje es u ie an algún ipo de cohe encia
cul u al e iden e dis in a de los homb es de es as
sociedades. Se asume que el “es a us” o “posición” de las
muje es es ob io, po que las muje es como g upo
p e iamen e cons i uido son colocadas den o de
es uc u as eligiosas, económicas, amilia es y legales. Sin
emba go, es e en oque —a a és del cual las muje es son
pe cibidas como un g upo cohe en e en odo con ex o,
indi e en emen e de su clase o iden idad é nica—
es uc u a el mundo en una dico omía, en é minos
inalmen e bina ios, en donde las muje es siemp e se
pe ciben en oposición a los homb es, en los que el
pa ia cado signi ica necesa iamen e el dominio masculino
y en los que se asume implíci amen e que los sis emas
eligiosos, legales, económicos y amilia es son cons uidos
po los homb es” (Mohan y, 2008:145)
A pesa de que Mohan y esc ibió su a ículo en 1984, es de
absolu a ac ualidad: ¿Acaso ac ualmen e no piensan muchas
pe sonas que la muje musulmana es incues ionablemen e
sumisa y a asada, an e lo que se u iliza el elo como p ueba
e iden e? ¿Acaso muchas pe sonas no piensan ac ualmen e
muje es en o ien e medio
230
que las muje es mig an es suelen se anal abe as, incul as y
dependiendo de la nacionalidad, has a “mañosas” pa a
hace se con un homb e español y ob ene los papeles?
¿Acaso no piensan muchas pe sonas que la p os i ución (y no
la a a o el á ico de se es humanos) es indignan e e
inadmisible como o ma de gana se de la ida, mien as
eímos las compulsi as y legí imas conquis as sexuales de
nues o en o no de amigos homb es, y cada ez más muje es,
como la mane a de gana au oes ima?
Es a icción a pa i de la cual muje es y homb es se
elacionan en un absolu o ínculo de acceso al pode po
pa e de ellos y de negación del pode a ellas, simpli ica
ex ao dina iamen e el hecho de que las muje es son suje os
his ó icos de sus sociedades en las que ambién son
pa ícipes de las elaciones de pode , así como de las
elaciones de esis encia. En e ec o, “a menos que uno c ea
en una conspi ación masculina in e nacional o una es uc u a
de pode an ihis ó ica y monolí ica” (Mohan y, 2008:117), es
necesa io eco da las elaciones de dominación que sob e
unas muje es pueden llega a es ablece sob e o as desde la
di e encia acial, de edad o de clase, po pone algunos
ejemplos. Po an o, es a subo dinado u op imida como
muje , es algo más complejo que, desde es a isión
educcionis a, “ca ece del pode que odos los homb es
ienen po el hecho de se lo”. Como acla a la eminis a neg a
bell hooks “el sexismo como sis ema de dominación es á
ins i ucionalizado, pe o nunca ha de e minado de o ma
absolu a el des ino de odas las muje es de la sociedad”
(2004:37-38). Y la aíz de es a isión sesgada sob e el o igen
de la subo dinación de las muje es es posible encon a la en
muje es en o ien e medio
231
“… los eminismos de la segunda ola, an o los de la
igualdad (libe al, socialis a), como los de la di e encia
( adical, psicoanalí ico o pos es uc u alis a) die on po
bueno un concep o de pa ia cado que inducía a bo a las
di e encias en e muje es en o den a sal agua da pa a el
análisis –y pa a la lucha- dos ca ego ías sociales exclusi as
y cla amen e delimi adas: homb es y muje es. Es a
na a i a insis ía en la necesidad de e mina con los
p i ilegios de los homb es sob e las muje es, de mane a
que odas las muje es –po el mismo hecho de se lo-
debían compa i los mismos in e eses… Las adicales
pusie on el ojo en la amilia, las ma xis as-socialis as en el
me cado de abajo, las libe ales en la es e a polí ica, las
psicoanalis as en la men e y las pos es uc u alis as en la
cul u a.” (Rod íguez, 2006:16-17)
De es a mane a, se educe y absolu iza la comp esión de la
subo dinación de las muje es a su di e encia sexual, ob iando
el ca ác e elacional del sexo-géne o, la aza (la e nicidad) o
la clase social, que “es el luga donde ponen el én asis los
eminismos pe i é icos de la úl ima década del siglo XX”
(Ibid.:20). Exp esado de o o modo, debemos ene en cuen a
que “la explo ación de las muje es no sólo iene que e con
los homb es” (An hias, 2006:61); como hemos ido analizando
a lo la go del a ículo, el colonialismo, el acismo, el clasismo,
el capi alismo e c. se a iculan al pa ia cado en una ma aña
de elaciones que sus en an di e sas y complejas o mas de
subo dinación de las muje es. Y jus amen e desci a es a
madeja de c uces, nudos e in e acciones en e es as di e sas
a iables, es una a ea que debe a on a la eo ía social en
cada uno de los con ex os de abajo o es udio.
Con es a inalidad, en e las di e sas mane as de en ende
cuál es el pun o de pa ida me odológico desde el cual pode
muje es en o ien e medio
232
cons ui una eo ía social p eocupada po “la
concep ualización de las di isiones sociales y sus pa icula es
a iculaciones” (Rod íguez, 2006:14), nos adhe imos al
pensamien o de Floya An hias cuando a i ma que “es muy
di ícil sepa a nues a pe enencia como muje es, de nues a
pe enencia como miemb os de una clase pa icula o como
miemb os de un g upo é nico pa icula , debido a que en
nues a expe iencia i ida odas es as cosas se encuen an
en elazadas” (2006:57). Como a i mase Mohan y, casi
ein a años an es
“Las muje es es án cons i uidas como g upo a a és de
una complicada in e acción clase, cul u a, eligión y o as
ins i uciones y ma cos de e e encia. No son “muje es” - un
g upo cohe en e”- simplemen e en unción de un sis ema
económico o una polí ica pa icula . El educcionismo de
semejan es compa aciones anscul u ales esul a en la
colonización de los elemen os especí icos de la exis encia
co idiana y de las complejidades de los in e eses polí icos
que ep esen an y mo ilizan a las muje es de dis in as
cul u as y clases sociales” (2008:134)
En e ec o, dado que co idianamen e no i imos las
exclusiones de una mane a sepa ada, unas po se muje ,
o as po se inmig an e, o as po se pob e u o as po se
indígena, nos esul a imposible pode comp ende las
subo dinaciones de mane a compa imen ada. Es po eso que
debemos pone la a ención y el acen o en “… el modo en el
que in e sec an y que dan como esul ado o mas
pa icula es de disc iminación de géne o…”. Llegamos de es e
modo al concep o de in e seccionalidad que maneja Floya
An hias y que iene que e con la impo ancia de conec a
en e sí las di isiones sociales y las iden idades de géne o,
muje es en o ien e medio
233

e nicidad y clase social, pe o no desde una suma adi i a de
subo dinaciones, sino que más bien desde una mi ada
elacional y compleja que nos in i a a “… pensa el géne o
siemp e como e nizado, siemp e acializado, siemp e in luido
po la clase y así sucesi amen e” (2006:64-65). En es e
sen ido,
“Se ía de mucha más u ilidad comp ende cómo las
elaciones pa ia cales se a iculan con o as o mas de
elación social en un de e minado con ex o his ó ico. Las
es uc u as de clase, acismo, géne o y sexualidad “no
pueden a a se como “ a iables independien es” po que
la op esión de cada una es á insc i a en las o as… es
cons i uida po y es cons i u i a de las o as” (B ah,
2004:112)
Po an o, se hace necesa io con ex ualiza los análisis y no
sos ene los sob e p e-concep os eó icos uni e salis as que
eliminan las es uc u as eales en las cuales las muje es son
con igu adas como ales y, sob e odo, en las cuales son
suje os eales his ó icos; acla ando, como indica Mohan y
que es as p opues as “…no es án en con a de la
gene alización, sino más bien a a o de gene alizaciones
cuidadosas e his ó icamen e especí icas que espondan a
ealidades complejas” (2008:144).
En la misma línea de pensamien o, nos ecue da Aída
He nández, o a econocida eó ica eminis a “del e ce
mundo”, que “un luga en el mapa es ambién un luga en la
his o ia… y una pe spec i a an e el conocimien o”, pues
“nues as p oducciones discu si as y pe spec i as del mundo
es án ma cadas po la geopolí ica” (2008:71). Añadiendo,
líneas después, la necesidad de conocimien os si uados “que
econozcan desde donde hablamos, pe o que a la ez no
muje es en o ien e medio
234
enuncien a la posibilidad de conoce , ni ela i icen el alo
é ico y explica i o de cualquie conocimien o” (Ibid.:72)
Aho a bien, la necesidad de con ex ualiza nues os
conocimien os, ni pa a Mohan y, ni pa a An hias, ni pa a
He nández, ni pa a los eminismos pos coloniales en gene al,
deben supone una apues a po un pos mode nismo
celeb a o io que nos hable de di e sidades y ela i ismos
acíos, y nos en ampe en una ca ego ía de ciudadanía
mundial ciega a las desigualdades y, po an o, sus en ado a
de los p i ilegios sociales. Aho a más que nunca, ap ehende
la dimensión global y su conexión con lo local, nos mues a el
ínculo en e el capi al y su cos e humano, en e la exal ación
de la di e encia y su con e sión en desigualdad. Pe o pa a
ello, es necesa io un conocimien o si uado y con ex ualizado,
pues
“La al e na i a al ela i ismo son los conocimien os
pa ciales, localizables y c í icos, que admi en la posibilidad
de conexiones llamadas solida idad en la polí ica y
con e saciones compa idas en la epis emología... El
ela i ismo es el pe ec o espejo gemelo de la o alización;
ambos son “ ucos di inos” que p ome en, al mismo
iempo y en su o alidad, la isión desde odas las
posiciones y desde ningún luga ; mi os comunes en la
e ó ica que ci cunda a la ciencia. Pe o es p ecisamen e en
la polí ica y en la epis emología de las pe spec i as
pa ciales donde se encuen a la posibilidad de una
búsqueda obje i a, sos enida y acional” (Ha away,
1991:329, ci . y ad. po He nández, 2008:72)
Po an o, la p opues a de base del eminismo poscolonial es
pone de elie e la impo ancia de p o undiza en las
di e encias que acon ecen en lo local y su conexión con los
muje es en o ien e medio
235
sis emas y p ocesos polí icos y económicos globales. De
hecho, no se pe sigue simplemen e expone la in isibilización
de los conocimien os y las expe iencias de luchas p opias de
las o as muje es. Más bien, como plan ea Mohan y (2008) en
o o a ículo undamen al en su pensamien o De uel a a los
ojos de Occiden e: la solida idad emenina a a és de la lucha
an icapi alis a -donde se enca ga más de la p opues a
cons uc i a de los eminismos pos coloniales que de la
c í ica y decons ucción del eminismo “occiden al”
hegemónico-, se a a de en ende a las muje es del “ e ce
mundo” no sólo a a és de la op esión, sino sob e odo, po
sus múl iples o mas de esis encia y sus “di e encias
comunes”,
“Aho a me encuen o buscando een a iza los nexos en e
lo local y lo uni e sal. En 1984 mi p io idad es aba en la
di e encia, pe o hoy quie o ecap u a y ei e a su más
comple o signi icado, que siemp e es u o allí, y que es su
conexión con lo uni e sal. En o as palab as, es a discusión
me pe mi e ol e a en a iza la o ma en que las
di e encias no son nunca simplemen e “di e encias”. Al
conoce las di e encias y pa icula idades, podemos e
mejo las conexiones y elemen os comunes, po que no
exis e on e a o lími e que sea o al o que nos de e mine
de o ma ígida. El obs áculo a supe a es e cómo las
di e encias nos pe mi en explica las conexiones y los
c uces de on e as mejo y con más p ecisión, así como
especi ica la di e encia nos pe mi e eo iza los p oblemas
uni e sales más in eg almen e. Es es a jugada in elec ual
la que da luga a mi in e és po que las muje es de dis in as
comunidades e iden idades cons uyan coaliciones y
solida idades más allá de las on e as” (2008:412-413)
muje es en o ien e medio
236
4. Muje es y pa icipación polí ica: P oblemas en la agenda
eminis a
En sep iemb e de 2011, en Baeza, a gumen aba Amelia
Valcá cel que “… g an pa e del plane a se en en a en e sí
sob e (en azón de) los ecu sos ene gé icos, pe o ambién se
es á en en ando sob e la idea que ienen sob e lo que
me ecen las muje es y lo que no, de quienes son y deben se .
El eminismo po an o es á en una de las ue es líneas de
ac u a del mundo que nos oca i i … ” (2011). Es ando
absolu amen e de acue do con la pe inencia de las dos
ap eciaciones ealizadas po la ilóso a, conside o que es es e
un caso cla ísimo donde jus amen e la p opues a
me odológica de los eminismos pos coloniales y la
in e seccionalidad de las di e sas a iables cob a sen ido; a
no se que pensemos que la ida co idiana de las muje es en
el plane a, sus luchas, in e eses y es a egias, nada iene que
e con la “lucha po los ecu sos ene gé icos”, que si me
pe mi en, denomina emos colonialismo global.
Las p egun as en es e caso se ían, asumiendo ambas
a i maciones, ¿cómo es án in e ac uando el eminismo y la
lucha po los ecu sos ene gé icos en la ac ualidad? ¿cuál es
el papel que los di e sos discu sos eminis as es án lle ando a
cabo en e al colonialismo global? o desde la o a o illa,
¿cómo es á el neocolonialismo eabso biendo los discu sos
eminis as? Como quie a que las p egun as son demasiado
g andes y que la espues a pudie a queda se demasiado
pequeña, como e lexiones úl imas de es e abajo
p oponemos simplemen e un ace camien o a la complejidad
de posibles espues as.
De nue o de la mano del p ólogo de O as Inap opiables se
a i ma que las di e en es op esiones “se a iculan g acias,
muje es en o ien e medio
237
en e o as, a la mediación es a al desde la que se asignan los
luga es que han de ocupa los dis in os suje os sexuados y
acializados”, ya que “el capi alismo consigue nu i se y
egene a se a a és de esas di e encias. Se a a de un
modelo que no a a a las di e encias en sí mismas sino que
las sigue u ilizando como pa e de un odo donde uncionan
como agmen o de la maquina ia capi alis a” (hooks,
2004:30). Po an o, desde es e pun o de is a, se ecomienda
a ende a un elemen o cla e en la ges ión y p oducción de las
di e encias, el p opio es ado-nación, cuyo pa lamen o es una
de sus ins i uciones p incipales. Aún asumiendo lo que se
conoce como el debili amien o del es ado-nación, es
innegable su e o zamien o en el con ol de las on e as, en
el con ol de la mano de ob a y en los aspec os mili a es. En
e ec o, como se c í ico/a implica no abandona una ac i ud
de sospecha incluso hacia aquellos a ances que
apa en emen e son emancipado es y, en ese sen ido, es a
muy ale as a la más que demos ada capacidad de
adap ación de los sis emas de op esión, es in e esan e e
qué pasa en ones con las muje es en los pa lamen os y la
ges ión y p oducción de las di e encias que ahí se posi i iza.
En es e sen ido, en el mismo encuen o de Baeza, o a
ilóso a eminis a de econocido p es igio en nues o país,
Alicia Miya es, se p egun a po qué se á que en los países en
ías de desa ollo la agenda eminis a es á empezando
jus amen e po lo que más ha cos ado consegui en los
“países donde las democ acias se han es abilizado…” Es deci ,
eniendo en cuen a que en es os países la agenda básica del
eminismo se ha conseguido de mane a g adual, p ime o
de echos educa i os, después de echos labo ales, más a de
de echos sexuales, pa a llega po úl imo a los de echos
polí icos (desde la pe spec i a de la pa idad),
muje es en o ien e medio
238
“esa ocu encia de las muje es en los pa lamen os “en ías
de desa ollo” puede ene una inalidad posi i a, pe o
ambién muy eac i a… po ejemplo, en Amé ica la ina
muchas de las muje es que se es án colando en los
pa lamen os lle an una agenda con a ia a la igualdad, (ya
que) in e umpen los de echos sexuales… Si la agenda en
los países en ías de desa ollo empieza po el inal ¿Cuál
es la inalidad úl ima? ¿Puede se in e umpi la o a pa e
de la agenda eminis a? (Miya es, 2011)
Desde el o o lado del A lán ico, y no plan eado como
con a éplica a las an e io es e lexiones -de hecho ambas
obse aciones son pe ec amen e compa ibles-, sino como
ejemplo de aquellos análisis que es án conec ando el
eminismo con o as es a egias de pode e in e eses no
p ecisamen e eminis as; conc e amen e desde Boli ia,
ambién se cues iona cie a o ma de p esencia de las
eminis as eu opeas en las alianzas con los colec i os
la inoame icanos, así como su mane a asis encialis a de
en oca la coope ación,
“No debe ealiza se la ecolección en un lado -Eu opa-, y el
abajo social o polí ico en el o o lado -La inoamé ica-.
Conside amos que el abajo social y polí ico se debe hace
en ambos lados, an o en los países que coope an como en
los que son “coope ados”. La discusión sob e el
colonialismo, el machismo, el neolibe alismo, los
p i ilegios, el acismo, el pa ia cado, ambién se debe
hace en Eu opa. Las agencias de coope ación no pueden
solo da nos a eas a Abya Yala, noso as ambién les
plan eamos a eas po hace , po ejemplo: ¿cuáles son las
elaciones polí icas en e las eminis as eu opeas, del
Es ado español o ascas, con las muje es mig an es, las
muje es en o ien e medio
239
elaciones muje -muje , el consumismo de homb es y
muje es en Eu opa, el machismo de homb es
supues amen e no machis as con las muje es eu opeas,
pe o que usan muje es en p os i ución de nues os
pueblos y que i en en Eu opa?, ¿cómo se elacionan las
ONG españolas con sus con apa es?, ¿quiénes son sus
con apa es?, ¿acaso no son las muje es de clase media
que son las dueñas de las ONG la inoame icanas?”
(Pa edes, 2011:147)
Sin en a aho a de lleno en el deba e sob e qué en endemos
po igualdad y cuál es el concep o de indi iduo y el pa adigma
ilosó ico que la es á sus en ando, lo que me in e esa con
es os ejemplos es pone de elie e que, e ec i amen e, no
sólo como decía Valcá cel “el eminismo es á en una de las
ue es líneas de ac u a del mundo que nos oca i i ” sino
que el/los eminismo/s -suponiendo que podamos habla de
uno-, se es á/n econ igu ando y es á/n siendo epensado/s
desde esas o as a is as de nues a ealidad, donde el
capi alismo y la globalización son cla es, que ambién es án
conec adas con la ida de las muje es en nues o plane a y
sob e las que enimos desa ollando e lexiones a lo la go del
abajo.
De mane a que es á ocu iendo una “mul iplicidad de
apa en es eminismos” en e los que es cada ez más di ícil
esca a los eminismos que apues an po la idea de la
di e sidad de aquellas p opues as que u ilizan la p esencia de
las muje es pa a legi ima polí icas neolibe ales
explíci amen e, o cuando menos, dulci ica las con su
p esencia. Tan o desde Amé ica La ina, como desde o as
la i udes, algunos eminismos indígenas, el eminismo u al,
el eminismo comuni a io, cie o eminismo au ónomo, en e
muje es en o ien e medio
240
o os, es án poniendo de elie e posibles u ilizaciones del
discu so eminis a ambién po pa e de los pode osos
o ganismos in e nacionales,
“Los o ganismos in e nacionales pe manen emen e han
impues o su mi ada sob e las o mas de cómo inco po a a
las muje es al sis ema. Las polí icas del en oque MED
(Muje en Desa ollo) descub ía a las muje es como un
ejé ci o que aba a a la mano de ob a, y po lo an o, los
cos os de p oducción a a o del capi al. En es e ma co las
polí icas públicas enían que p es a a ención a
p omociona cie as capacidades en las muje es y po eso
los índices de escola idad básica e an an impo an es. El
en oque GED (Géne o en Desa ollo), que abaja con
muje es y con homb es pa a ans e saliza el en oque de
géne o y log a mejo as en la si uación de las muje es,
esponde a una necesidad del neolibe alismo y la
ansnacionalización donde las muje es no solo son usadas
como ue za de abajo mal pagada, sino que ambién se
las inco po a a las ep esen aciones polí icas. Aho a las
muje es le si en al sis ema no solo pa a apo a , en la
salida de la c isis económica, con abajo in o mal,
p eca izado y sin ningún ipo de cobe u a social, sino que
se c ea un imagina io de empode amien o po e a
muje es, pe enecien es a los pa idos neolibe ales,
pa icipando de los gobie nos que explo an y p eca izan a
muje es y homb es de nues os pueblos” (Pa edes,
2010:146)
Po an o, sin p e ende en es e abajo hace una sín esis de
odas las di e sas mi adas que es án sospechando la
u ilización de la p esencia de las muje es pa a legi ima
polí icas neo-coloniales, conside o que los ejemplos
expues os exp esan de mane a muy cla a la di e sidad de
muje es en o ien e medio
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muje es en o ien e medio
255

FACULTAD DE COMUNICACIÓN
OFICINA DE COOPERACIÓN
AL DESARROLLO
UNIDAD PARA LA IGUALDAD
se desa olla on du an e los días 16 y 17 de no iemb e de 2011
en la Facul ad de Comunicación de la Uni e sidad de Se illa,
ecoge un compendio de ace camien os y e lexiones
mul idisciplina es a la ealidad de la muje en los con lic os de
dibujan y econs uyen un pano ama complejo desde las
di e en es óp icas de sus disciplinas, encon ándonos en es as
páginas con p opues as epis emológicas, discu si as y
polí icas.
El olumen se compone de cua o bloques emá icos:
pe spec i a his ó ica y ealidades ac uales, iden idades
múl iples en un con ex o complejo, medios de comunicación y
nue as ecnologías en la ep esen ación y pa icipación de las
muje es en la p ima e a á abe y eo ía y p ác ica del eminismo
desde una pe spec i a c í ica.
Es a ob a, inspi ada en las Jo nadas bajo el mismo nomb e que
O ien e Medio, inclusi e su pa icipación en la p ima e a á abe.
la Sociología, la Ciencia Polí ica, la Psicología, la Comunicación o
la Filoso ía del De echo, los au o es ealizan apues as eó icas y
'muje ' ha enido y es á eniendo en las zonas del O ien e Medio
Desde ma e ias an dispa es pe o an complemen a ias como
p ác icas sob e las múl iples in e p e aciones que el concep o
de la muje como íc ima de las injus icias pe o ambién como
agen e de cambio y ans o mación social. Así, los au o es
en con lic o. Mi adas siemp e desde una doble pe spec i a: la