Mujeres en Oriente Medio: agentes de desarrollo en un contexto de conflicto
Full text
agentes de desarrollo en un contexto de conflicto Mujeres en Oriente Medio Mujeres en Oriente Medio Belén Zurbano Berenguer (Coord.) Serie Digital Núm. 3 COORDINA Belén Zurbano Berenguer EDITA COLABORAN Unidad para la Igualdad, Oficina de Cooperación al Desarrollo y Facultad de Comunicación (Universidad de Sevilla) Marzo de 2012 I.S.B.N.: 978-84-937600-4-5 DISEÑO Y MAQUETACIÓN Corchea 69 Producciones REPRODUCCIÓN Argüelles Servicios Gráficos Digitales S.A.U. Colección Ámbitos para la Comunicación Asociación Universitaria Comunicación y Cultura (AUCC)
Prólogo Belén Zurbano Berenguer……………………………………………………. 5 Perspectiva histórica y realidades actuales Conflicto en Oriente Próximo: visión histórica y actualidad desde una perspectiva de género María José Lera Rodríguez…………………………………………. 11 Oriente Medio en conflicto: la mujer en el contexto político desde una perspectiva histórica Ali Younes Camacho ………………………………..………………… 42 Identidades múltiples en un contexto complejo Breve aproximación a la construcción del “otro”: Diversidad, alteridad e imaginarios sobre Oriente Medio María Rosario Narváez Jiménez ………………………………… 66 La mujer en el cine iraní contemporáneo. Una mirada a través de la obra de Abbas Kiarostami Irene Liberia Vayá ……………………………………………………... 89 Medios de comunicación y nuevas tecnologías en la representación y participación de las mujeres en la Primavera Árabe El rol de Internet en la primavera árabe: Mitos y realidades. Un enfoque de género Jesús Cruz Álvarez ……………………………………………….….. 135
La representación de la mujer egipcia en los medios de comunicación durante la primavera árabe. Un acercamiento a la (ir)realidad construida Othman Saadi Haddach y Belén Zurbano Berenguer... 160 Teoría y práctica del feminismo desde una perspectiva crítica La mujer en Oriente Medio: mujeres anónimas y reconocidas activistas Ali Younes Camacho …………………………………………… 190 El feminismo postcolonial: una apuesta crítica para el reconocimiento de las mujeres colonizadas como sujetos de cambio y transformación social Rocío Medina ……………………………………………………… 209 planteado como una sucesión de acontecimientos inevitables e inexpugnables. Con el argumento de la inevitabilidad y de la rentabilidad (el razonamiento de los males menores) se suceden ante nuestros ojos injusticias a las que asistimos entre los discursos establecidos de la necesidad y el derrotismo. A los tradicionales conflictos en el mundo africano, en las Áfricas como me gusta llamarlas para romper con la idea total y homogeneizadora de un continente tan plural, se ha sucedido, de un modo más o menos repentino la llamada Primavera Árabe. Una multitud de protestas, revueltas y en ocasiones revoluciones que se han extendido desde el Magreb islámico a los países propiamente orientales en un impulso libertario sin parangón que ha hecho virar las tornas de una mentalidad occidental que se había vuelto pasiva y conservadora. La crisis económica que azota nuestras sociedades del primer mundo en los últimos años también ha incidido en el cisma creado en el paradigma desarrollista. La terrible oposición entre las dificultades domésticas y los valores y miserias que guiaron los levantamientos civiles en la región han evidenciado un abismo en el que es complicado deshacerse de posiciones éticas. El acercamiento de estas realidades, tan mujeres en oriente medio 5 (Maktub: estaba escrito). La sociedad actual se ha
lejanas y a la vez tan próximas y actuales, ha generado un clima social propicio para una nueva reflexión sobre los complejos acontecimientos que los y las árabes, los y las musulmanas/es han protagonizado en su historia reciente – incluido este último capítulo de revueltas que conocemos como “Primavera Árabe”–, sobre las condiciones de vida que afrontan y sobre las luchas que siguen librando esos que a ojos de Occidente no siguen siendo más que “otros” y “otras”. Una nueva reflexión que rompa con el discurso de la deslegitimación y brutalización del mundo árabo-musulmán tras los atentados del 11 de septiembre. Después del 2001, a la lejanía geográfica y cultural se unió el rechazo social. El término fundamentalismo se convirtió en sinónimo de islamismo para los medios de comunicación y la población occidental, cayendo de esta manera en una enorme y nada inocente falacia. La construcción social del musulmán como el otro violento, violador de derechos humanos, bárbaro, inculto, dictatorial y subdesarrollado (por contraposición al yo, por supuesto siempre occidental, pacifista, respetuoso con los derechos humanos, civilizado, culto, democrático y avanzado en términos de desarrollo) inevitablemente generó de forma automática una legitimación de las políticas occidentales (mayoritariamente estadounidenses) de colonización que, como presentamos en varios de los capítulos de este libro, tuvieron más que graves consecuencias en algunos de los países del llamado Oriente Medio. mujeres en oriente medio 6 En este contexto de especial actividad por parte de la población civil de los países árabes y de un discurso mediático que se ha hecho eco del mismo (en otras ocasiones no ha sido así, no es que la contestación civil no haya existido) este libro nace con la voluntad de aunar esfuerzos y miradas para acercar, reflexionar y construir un discurso plural, diverso, contextualizado y alejado de prejuicios sobre la realidad que está aconteciendo y, sobre todo, el papel de la mujer en ella y en su transformación. La mujer, ese ser no pasivo, no sumiso, no perennemente humillado y no sólo víctima. Una mujer más allá de la cosificación, infantilización y victimización de la que es presa en los discursos occidentales. Una mujer que parece que se ha dejado ver en las revoluciones pero que siempre ha estado de diversas formas, ahí, en la lucha diaria por la mejora de sus propias condiciones de vida, pero también de las de su comunidad, tejiendo una paz para ella y para todos. El principal problema de las mujeres árabes no es el velo, sino la pobreza y la violencia de un sistema patriarcal que, basado en una interpretación estrecha y desfasada del Islam, utiliza la religión para subyugar e invisibilizar a éstas. En este sentido, esta obra pretende ser un grano de arena más, una pequeña aportación en la reconstrucción de un discurso más justo y problematizado en tanto que complejo, de la realidad de unas mujeres tan diversas como ricas en prismas y perspectivas sobre sus propias luchas y estrategias. Como demuestra por ejemplo la diversidad de ramas en las que se escinden los feminismos árabe y musulmán, los que apuestan de forma mujeres en oriente medio 7
diferente (a través de la religión o al margen de ella) por un mismo fin: la emancipación de la mujer árabe y la igualdad de derechos y oportunidades. Para mí es un placer poder presentar esta obra colectiva en la que el denominador común entre la riqueza de enfoques y acercamientos disciplinares no es otro que la voluntad de conocer, de acercarse sin prejuicios al otro y a la otra para poder, desde el conocimiento y el respeto, divulgar una realidad desconocida y a menudo cargada de prejuicios en nuestro contexto occidental. En esta obra que tiene como objeto central a la mujer, ésta es reconocida mucho más allá de su lamentable papel de víctima de los conflictos: es una inestimable agente de construcción de paz. Este año, el premio Nobel de la Paz así lo ha reconocido además, otorgando su galardón a Ellen Johnson-Sirleaf, presidenta de Liberia, Leymah Gbowee, su ayudante, y Tawakul Karman, yemení y líder en la Primavera Árabe. De este modo la lucha no violenta por sus derechos y el reconcomiendo de su labor como agentes de paz y justicia para todos se ha visto reconocida. El comité encargado de la distinción afirmó que no se podrá conseguir una democracia y paz duradera en el mundo si no se garantizaban las mismas oportunidades que los hombres de influir en el desarrollo a todos los niveles de la sociedad. Todos los que firmamos en este libro lo suscribimos. Estos textos pretenden apoyar, desde diversos foros, académicos y sociales, la lucha de estas mujeres contra su propia situación de opresión y violencia y contra los conflictos mujeres en oriente medio 8 políticos, sociales y económicos que asolan la región. Acercar, reflexionar, dialogar, conocer, debatir, acompañar. Ésta es nuestra responsabilidad, porque como dice Amin Maalouf, es nuestra mirada la que encierra a los demás, pero también la que puede liberarlos. Estaba escrito. Maktub. مكتوب Belén Zurbano Berenguer mujeres en oriente medio 9
PERSPECTIVA HISTÓRICA Y REALIDADES ACTUALES Conflicto en Oriente Próximo. Visión histórica y actualidad desde una perspectiva de género María José Lera Rodríguez1 1 María José Lera Rodríguez: ler[email protected] 11
Los llamados conflictos en Oriente Próximo se iniciaron hace ya más de cien años, con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, que supuso el derrumbamiento del imperio otomano, con acontecimientos que abarcan desde la toma y ocupación de Libia (1911) hasta la perdida de todos los territorios de Oriente Próximo hasta que en 1923 dejaron su territorio reducido a la actual Turquía. Este periodo, que se inicia en Palestina a finales del siglo XIX con la llegada de los judíos en nombre de la organización sionista, y continúa hasta la actualidad, ha llevado a los pueblos a tener que sobrevivir a conflictos bélicos, en los que Francia e Inglaterra fueron los países ganadores. Se puede situar la fecha inicial de todos los conflictos en el acuerdo de Syke-Picots –un pacto secreto entre Francia e Inglaterra firmado en 1916–, por el que se inicia el reparto, diseño y distribución de países, la asignación de reyes o presidentes y el dominio de Occidente sobre la población árabe que allí residía. El reparto se hizo delineando países como Líbano o Siria, que quedaron bajo jurisdicción francesa; y Palestina, Irak y la inventada Jordania, bajo mandato británico. Podemos situar aquí el inicio de los «conflictos de Oriente Próximo», donde pueblos que compartían religión, cultura, costumbres, lengua, leyes e historia pasan a ser divididos por fronteras arbitrarias y bajo dominio occidental, donde ya se escondía el deseo de controlar su gran fuente de riquezas: el petróleo de toda la zona. Al mismo tiempo, y paralelamente, continúa la ocupación del territorio palestino por parte de los llamados sionistas, quienes apoyados por el ejército británico van mujeres en oriente medio 12 progresivamente ocupando tierras, expulsando a los palestinos que allí vivían y creando lo que llamamos un Estado dentro de otro Estado, con sus propias leyes, bancos y ejército o grupos paramilitares, quienes dotados de artillería y del apoyo económico del resto de sionistas del mundo van adquiriendo más poder y, además, cuentan con el apoyo de Gran Bretaña tras la firma de la Declaración de Balfour (1917), que promete dicha tierra al llamado pueblo judío aduciendo un supuesto derecho histórico reconocido en la Biblia. La presencia del pueblo judío sionista en Oriente Próximo tampoco es casual, y cumple el rol de ser una potencia apoyada en la zona por Occidente, que controlaría el crecimiento y desarrollo de los territorios y convirtiéndose en origen de más y más conflictos. Esta presencia se materializa al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando tras el descubrimiento de los campos de concentración nazis se multiplica la inmigración a Palestina y se establece el llamado Estado de Israel con la declaración de Ben Gurión (jefe militar) el 14 de mayo de 1948. Desde esta fecha, la existencia del Estado de Israel, apoyado inicialmente por los británicos y, con posterioridad, con la ayuda de Estados Unidos, ha sido la gran fuente de conflictos violentos en todo Oriente Próximo, tanto con operaciones militares explícitas como encubiertas realizadas por sus servicios secretos o Mosad. La situación pervive hasta la actualidad, en la cual Israel es el gran Estado armado de toda la zona, con el cuarto ejército más potente del mundo, el primero en tecnología militar, y dotado de más de 300 cabezas nucleares no declaradas, amparándose en el principio de ambigüedad (no declaran si las tienen o no las tienen, la llamada opción Sansón) (Hersh 1991) y que mujeres en oriente medio 13
suponen el apoyo necesario para cualquier ocupación, como es la de Irak, las invasiones del Líbano, Siria o Egipto y, evidentemente, la de Palestina. El papel de la mujer El papel de la mujer desde el inicio de todos estos conflictos ha sido muy activo, tanto en lo referente a su participación en el activismo político, asuntos sociales, educación o participación en la lucha armada. Sin importar la religión, las mujeres se han organizado para luchar por sus derechos y los de su pueblo, ayudando a los más necesitados, haciendo valer su voz y cooperando o dirigiendo operaciones armadas contra los británicos antes de la existencia de Israel; y contra la propia Israel después de 1948. La participación de la mujer se puede generalizar a todos los países árabes, si bien a continuación pondremos ejemplos principalmente de Palestina, siguiendo su evolución en los últimos cien años. 1. Inicio de los movimientos de las mujeres en Palestina (1929-1939) Ya desde 1910 existían asociaciones benéficas de mujeres palestinas para cumplir con funciones socioeconómicas importantes, especialmente por el colapso y la pobreza que siguieron a la primera Guerra Mundial. Las mujeres palestinas también desempeñaron un rol importante en las protestas contra las políticas británicas, como por ejemplo en 1920, antes incluso del Mandato Británico, cuando veinte mujeres del norte de Palestina enviaron a los administradores de la región una carta de protesta por la Declaración Balfour en la mujeres en oriente medio 14 que decían que «las mujeres musulmanes y cristianas que representan a las mujeres palestinas se oponen vigorosamente a ella» (Fleischmann, 2000: 17). Las protestas no sólo se formulaban por escrito, sino que también eran activas y públicas, hasta el punto de que algunas activistas, como Sara Barakat, fueron arrestadas antes de la aplicación de la Declaración Balfour para impedir que se organizara una manifestación en contra de la misma (Antonious 1980 :30). Las mujeres participaron directamente en los disturbios violentos entre árabes y judíos que se produjeron en Jaffa en mayo de 1921 con manifestaciones y protestas en las calles, organizando encuentros, creando comités y recaudando fondos para apoyar a una delegación femenina que visitó Londres en nombre del Ejecutivo Árabe, que organizaba debates públicos, presentaciones y pidiendo directamente al gobierno británico la independencia de Palestina y que se pusiera fin a la inmigración judía (Antonious, 1980). Las revueltas continuaron y los incidentes del «muro de las lamentaciones» de 1929 generaron muchas revueltas con repercusiones violentas. Este hecho llevó a la muerte de 133 judíos y 116 árabes, los británicos arrestaron a más de 1.300 palestinos y ejecutaron a tres hombres árabes prisioneros en Acre, lo que causó un profundo impacto en la sociedad palestina. Las delegaciones, cartas y protestas en las calles no estaban arrojando frutos, y es en este contexto de crisis donde las mujeres palestinas, respondiendo a las peticiones del Ejecutivo Árabe de liderar el movimiento nacionalista, deciden actuar formalmente organizando su propio movimiento político, exclusivamente femenino. El 26 de octubre de 1929 supondría el inicio formal del mujeres en oriente medio 15
movimiento de mujeres en Palestina con la creación del Comité Ejecutivo de Mujeres Árabes (AWE, Arabic Women Executive Committee). Muchas de estas mujeres procedían de familias nacionalistas palestinas importantes, especialmente de la región de Jerusalén. El comité planificó y acordó organizar en Jerusalén el primer Congreso de Mujeres el 17 de noviembre de ese mismo año, durante la visita del Alto Comisionado de Palestina, a quien le hicieron llegar sus conclusiones. El nivel de organización del congreso llegó a sorprender a todos, y realmente se institucionalizó el movimiento femenino con la participación de todo tipo de mujeres, con independencia de la religión que profesaran. Se coordinaron con los movimientos femeninos de Egipto, Irak y Siria (que también existían desde principios de siglo), unificaron el movimiento en Palestina ejerciendo de estructura que incluyera a todas las asociaciones (culturales, caritativas, políticas, etc.) y estableciendo la Asociación de Mujeres Árabes (AWA, Arabic Women Association) para impulsar la industria y el intercambio económico en la región y difundir la cultura árabe en Palestina. El movimiento subrayaba que «las mujeres musulmanas comparten con sus hermanas, mujeres cristianas, el despertar del nacionalismo femenino» (Fleischmann, 2000: 22). Todas sus integrantes fueron especialmente activas durante la siguiente década, participando en manifestaciones contra el Mandato Británico, proporcionando apoyo a los prisioneros y rebeldes, escribiendo cartas y manifiestos, protestando abierta y públicamente contra las Autoridades Británicas y haciendo campañas internacionales y regionales en busca de apoyo para el movimiento nacional palestino. El movimiento tenía representación local en todas las ciudades palestinas, mujeres en oriente medio 16 desde Haifa o Jaffa (donde las mujeres eran especialmente activas), Nablus, Hebrón, Belén o Jerusalén. Este activismo llevó a muchas mujeres a la cárcel, a padecer torturas y a que se intentara sofocar su participación, cosa que no mermó la fuerza del mismo. El activismo de las mujeres fue tal que en la prensa se comparaban las actividades nacionalistas de hombres y de mujeres, donde los primeros salían peor parados. De hecho, se publicaba que durante las revueltas árabes (1936-1939) las mujeres enviaron más telegramas protestando por las políticas británicas que los hombres, que organizaron una manifestación en Haifa contra la Casa del Gobierno y explicando que «son las mujeres las que planean actividades contra los gobiernos, mientras que los hombres nunca toman medidas sobre los límites de las autoridades». En otro panfleto distribuido en Haifa hacen un llamamiento para que se les unan los hombres, donde añaden que “son las mujeres las únicas que levantan la voz contra el gobierno, mientras que algunos hombres hasta se reúnen con los gobernadores locales” (Fleischmann, 2000: 26). Este activismo femenino puede chocar con la percepción occidental, algo que parece que, casi cien años después, aún no se ha superado. De hecho, las mujeres árabes eran conscientes del mismo y se puede apreciar en la propia voz de las mujeres palestinas y, concretamente, en una entrevista a Matiel Mogannam –lider de AWA (la segunda por la izquierda en la foto de las representantes de AWA)- publicada en Palestine Post el 7 de diciembre de 1936. Todas las mujeres inglesas piensan que las mujeres árabes son incultas, creen que solamente hablan árabe, que todas usan velo y corren despavoridas ante la presencia de un mujeres en oriente medio 17
Intifada palestina (1987). El rol de la mujer en la Intifada, como en toda la lucha de la liberación Palestina, ha sido fundamental. Organizadas por los comités, las acciones estaban centralizadas y se comunicaba diariamente cuál era la acción a llevar a cabo, en la que participaban todos los miembros de la sociedad, desde los menores hasta los más mayores, mediante la estructura de comités previamente creada; las mujeres participaban en acciones organizadas inteligentemente para garantizar el éxito, de manera que había segregación por género y por edad en función de la acción a llevar a cabo, lo que constituía todo un ejemplo de una lucha conjunta y cooperativa contra las fuerzas de la ocupación, donde hombres y mujeres, niños y niñas, luchaban conjuntamente utilizando la propia estructura de su sociedad, resistiendo en el campo y en la ciudad, en la casa y en la calle, y convirtiendo las tradiciones culturales en armas políticas y de lucha, lo que permitió que la primera Intifada se realizara desde todos los aspectos de la vida cotidiana, social, cultural posible. Todos los miembros de la gran familia palestina participaron en ella, con sus diferentes roles, lo que llevó a que el mundo se diera cuenta de la opresión infinita a la que el pueblo palestino estaba (y está) sometido. La participación de la mujer no sólo fue crucial, sino que se hizo desde todos su roles, desde los intelectuales, de luchadoras, provocadoras y defensoras; y especialmente, por la colaboración entre todo el pueblo palestino. Para ilustrar esta lucha cooperativa pondré los siguientes ejemplos, tomados de conversaciones con mujeres palestinas. Una vez que se recibían los panfletos donde se indicaba la actividad del día, que podía ser una manifestación, mujeres en oriente medio 30 una huelga o una protesta con piedras, cada uno tomaba su rol. Los niños organizados en grupos y preparados con piedras las lanzaban contra los jeeps israelíes que invadían la ciudad; mientras, las mujeres igualmente organizadas acudían a liberarlos para que no fuesen arrestados por los soldados. Una mujer cogió a un chico y le dio una bofetada diciéndole: «te dije que fueras a comprar un kilo de patatas y te entretienes tirándoles piedras a estos soldados, ya te he repetido que no te metas en estas cosas». La mujer no conocía al joven de nada, pero mientras lo agarraba por los brazos impedía su detención. La lucha de las mujeres por salvar a los niños de los soldados era cuerpo a cuerpo, utilizando para ello todas las tácticas posibles. Nayuan, una maestra visiblemente embarazada, cuando conseguía arrebatar a un niño de los soldados decía a los militares en voz calmada y tranquila: «mira, estoy embarazada, aquí hay un bebé al que evidentemente sé que no quieres hacer daño». Inmediatamente el soldado no solamente permitía la liberación del chico, sino que protegía a la mujer para que no sufriera ningún daño. Desde las casas, las funciones eran desde observación y vigilancia 24 horas al día, no fuera que llegaran los soldados, tareas en que se iban turnando los miembros de la familia –y especialmente las mujerespara que nunca pudieran estar desprevenidos, hasta lanzar silbidos coordinados entre viviendas cuando llegaban, no solo para avisarse, sino para confundirlos porque no podían identificar de donde venían o, mejor dicho, procedían de todas las casas, pues en todas había alguna mujer preparada para silbar y lo más fuerte posible. La atención a los detenidos también era tarea de mujeres, mujeres en oriente medio 31
pues tenían permiso para visitarlos y, además podían confrontar directamente a los soldados sin ser inmediatamente detenidas. Se les proporcionaba ropa, alimento, mantas, medicamentos y lo que pudieran llevarles, todo lo cual era confeccionado, cocinado o comprado en las tiendas por grupos de mujeres que, además, se habían reunido previamente (y durante) para organizar charlas y preparar estrategias de resistencia. Estas tareas eran realizadas más por mujeres casadas, mientras que las solteras participaban más directamente en las acciones de la calle como salvar a los niños que tiraban las piedras. Las mujeres se organizaban igualmente para visitar a los enfermos en los hospitales (y proporcionar información a las familias) y visitar a las familias de mártires, que tenían heridos, prisioneros o deportados. Delegaciones mixtas de hombres y mujeres ofrecían a las familias con más bajas entre sus familiares regalos de reconocimiento por su sacrificio, como manera de compensar sus pérdidas personales y económicas y pudieran continuar llevando su vida familiar (Jean-Klein, 2003: 565). Las asociaciones de los comités de mujeres también estaban organizadas (urbano y rural), siendo, por ejemplo, las mujeres urbanas, generalmente con mayor nivel educativo, las encargadas de coordinar los centros regionales. Si bien estaba el activismo espontáneo, más representado en las áreas rurales y entornos de menor nivel socioeconómico, que desarrollaban igualmente acciones importantes, como era la participación en esconder a sus hijos, maridos y vecinos, o en confrontar directamente al ejercito con medios caseros cuando iban a detenerlos. mujeres en oriente medio 32 5. Los acuerdos de Oslo (1990-2000) La primera Intifada palestina necesitaba una respuesta por parte de la comunidad internacional. En este contexto se llevaron a cabo una serie de negociaciones secretas el Gobierno del Estado de Israel y el Grupo de la OLP, en representación del pueblo palestino, en el llamado “Proceso de Paz” que se inicia formalmente en Madrid en el año 1991. Ambas partes convienen que ha llegado el momento de poner fin a decenios de enfrentamientos y conflictos, de reconocer sus legítimos derechos políticos mutuos, de tratar de vivir en un régimen de coexistencia pacífica y de dignidad y seguridad mutuas y de alcanzar una solución de paz justa, duradera y global y una reconciliación histórica mediante un proceso político convenido. "El objetivo de las negociaciones israelo-palestinas es, entre otras cosas, establecer un gobierno autónomo provisional palestino, vale decir, un Consejo elegido (“el Consejo”) para la población palestina de Cisjordania y la Franja de Gaza, durante un período de transición de no más de cinco años, que desemboque en una solución permanente basada en las resoluciones 242 (1967) y 338 (1973) del Consejo de Seguridad de la ONU. Lo que se concretó, entre otras cosas, en la constitución de la Autoridad Palestina, que debería regular las siguientes esferas: educación y cultura, salud, bienestar social, impuestos directos, turismo y cualquier otra facultad convenida". (Asamblea General Naciones Unidas 1993, anexo 1, pag 4) En 1992 se fundó el Comité Técnico de Asuntos de la Mujer (WATC) en Jerusalén para que fuera uno de los equipos técnicos que apoyara las negociaciones de paz. Además, se mujeres en oriente medio 33
intentaba que formasen parte de la infraestructura del futuro estado palestino, que integraría la cuestión de género en todos los trabajos preparatorios, para cumplir la declaración de independencia redactada en 1988, que afirmaba los principios de igualdad entre todos los palestinos, sin importar su sexo, raza o religión. El comité de los asuntos femeninos (WATC) intenta aunar los esfuerzos de todos los comités de mujeres de todos los partidos políticos y de todas las organizaciones femeninas que hasta ahora habían creado la historia del movimiento activista de mujeres palestinas. Con la intención de incrementar la representación de la mujer en los equipos de negociación consiguieron tener una amplia representación en las áreas de medio ambiente, educación, y en los grupos de información, contribuyendo a desarrollar una agenda para la mujer en armonía con los principios de la Declaración de los Derechos de la Mujer Palestina, tema que fue discutido en 1994 en la Unión General de la Mujer Palestina (GUPW). A pesar de las buenas intenciones que podrían tener los «acuerdos de paz», los hechos sobre el terreno no variaban y la ocupación israelí continuaba con sucesivos y continuos ataques a la población palestina, envueltos en unas palabras de «paz», que no tenían claros efectos en el terreno. La ocupación continuaba, se incrementaban la construcción de asentamientos, los encarcelamientos y la opresión. La llamada a la internacionalización de los problemas del pueblo palestino y, particularmente de las mujeres, se apreciaba en los encuentros internacionales, donde se observaba un feminismo occidental más centrado en los problemas individuales y sus derechos en la sociedad, y un feminismo árabe y africano más orientado hacia la defensa de sus mujeres en oriente medio 34 derechos cómo mujeres respecto a un agresor exterior. Estas diferencias se ponían de manifiesto en las diferentes conferencias, entendiendo que el feminismo llamado "indígena" y del "tercer mundo" (oriente próximo y África) contemplaba una visión de unión de hombres y mujeres en igualdad de condiciones y de lucha compartida, contra los agentes exteriores que les hacían imposible la supervivencia. Por su parte, las mujeres occidentales centraban su discurso en la liberación de la mujer en términos individualistas y relacionados con pautas culturales (por ejemplo, la ablación del clítoris), ignorando la situación de opresión en la que las otros (y los otros) sobrevivían, y separando la lucha nacionalista de la feminista, negando incluso en algunos sectores feministas que el movimiento nacionalista de mujeres incluya el feminismo (Hasso, 1998: 442). Las mujeres palestinas consiguieron exitosamente sortear estas críticas, e integran actualmente la lucha por la liberación nacional (con poco o ningún apoyo occidental) con la lucha por la liberación individual (claramente apoyada por occidente, siendo una línea preferente en los proyectos de cooperación y desarrollo). Sin embargo, bajo estos debates sigue estando la percepción errónea y sesgada de Occidente de la (in)capacidad de lucha de las mujeres árabes, auque fuese muy superior a la occidental ya desde principios de siglo; sesgo y estereotipos que se siguen observando actualmente con la cuestión del velo o el no velo, asumiendo por occidente que este es un símbolo de sumisión de la mujer árabe, aunque esté bien alejado de la realidad. A esta nueva perspectiva de «paz», donde se intenta reprimir la resistencia en todas sus formas, la unión de mujeres y hombres por la liberación del pueblo palestino continúa, si mujeres en oriente medio 35
bien, la red creada anteriormente en la lucha por la determinación del pueblo palestino ha quedado mermada, especialmente tras la declaración de independencia firmada en 1988 por la OLP (alcanzada con muchas disputas) (Karmi 2007), en la que se acepta un Estado palestino en menos del 20 por ciento de su territorio, y el desarrollo del ilusorio "proceso de paz". El rol de la Autoridad Nacional Palestina en la creación de la "paz" y las diferencias sobre el terreno, elevó la frustración de todo un pueblo, que no solo fue separado físicamente en dos territorios (Gaza y Cisjordania), sino que la existencia de cientos de puestos de control dentro de los mismos imposibilitaban las acciones de lucha compartidas que hasta ahora se habían realizado. En voz de una mujer implicada políticamente, Rawda Al Tamimi: Lo que se suponía era la paz, nos ha separado en diferentes áreas geográficas. Aunque la ANP –Autoridad Nacional Palestinaes consciente de ello, continua convenciendo a la gente de que estamos en un estado de paz y que el mundo entero nos mira como un Estado. Tenemos un ejercito, líderes que nos protegen y estabilidad. Esta ilusión fue la razón para que la gente se sintiera cada vez más y más frustrada (Abdul Hadi, 2007: 50). 7.- La Segunda Intifada (20002010) Este descontento y frustración desembocó en la segunda Intifada que tuvo como rol predominante la lucha armada. Si bien la mayoría de los palestinos seguían resistiendo con las técnicas anteriores de denuncia y no violentas (piedras, resistencia a la ocupación, etc.), la naturaleza de la misma era bien distinta. De hecho, muchos la llaman la invasión israelí, y no simplemente la Intifada (declaraciones de Soraida Hussein, actualmente Directora General del Comité Técnico de mujeres en oriente medio 36 Asuntos de la Mujer, WATC). La respuesta del pueblo palestino a dicha ocupación fue nuevamente utilizada por Israel para reprimir aún más si esto era posible. Los testimonios de las mujeres sobre su vida diaria y su participación en la lucha civil durante esta «Intifada» vuelven a poner de manifiesto sus inimaginables habilidades para sobrevivir y proteger a sus seres más queridos y defender el derecho de vivir en su tierra. La fortaleza y tenacidad que despliegan vuelven a ser ejemplos dignos de mencionar y recordar (Abdul Hadi 2007), aunque la coordinación entre toda la sociedad no llegó a asemejarse a las alcanzadas en las primeras; la resistencia civil tomaba forma más espontánea. Un importante aspecto de la fortaleza de las mujeres son sus creencias en la importancia del valor de la dignidad; la importancia de proporcionar seguridad a sus hijos (niños y hombres que son aún más duramente castigados, torturados, encarcelados, deportados y asesinados) de mostrar orgullo, ser desafiantes y retadores; aspectos que practican diariamente con el ejemplo. Desafían frente a frente a la violencia del Estado de Israel, su ilegalidad y el poder que ejercen sobre todos; les gritan, dicen que tienen derechos y hablan con más voz que los hombres y esposos, a los cuales, a veces, los soldados piden ayuda para que callen a sus mujeres, ante lo que responden que tienen todo su derecho a hablar, como en cualquier estado democrático (Abdul Hadi 2007: 55). En sus relaciones con los militares israelíes y los guardianes de las prisiones, las mujeres hablan alto, les preguntan, les responden, piden explicaciones, se niegan, y montan un espectáculo si es necesario. En los puestos de control mujeres en oriente medio 37
someten a presión a los soldados, son asertivas y, en muchas ocasiones, hacen una escena antes de hacer algo humillante. Lo hacen por ellas mismas, como individuos, con y para los miembros de sus familias, y por la comunidad y la nación. Hacen todo lo que pueden para mantener el hogar, preparar la comida, y cuidar física y emocionalmente a sus familiares. Cumplen las celebraciones familiares y las costumbres de la comunidad, intentando generar un sentido de normalidad y continuidad en medio del caos en el que viven. A pesar de las incursiones y la violencia, las mujeres continúan asumiendo sus roles culturales, sociales y educativos; y participando en una resistencia desde la casa que les permite seguir siendo fuertes y valientes. El concepto de determinación se observa claramente en la manera en que tratan a sus hijos cuando son arrestados, y durante los interrogatorios y encarcelamientos. Por ejemplo, Najah Al-Jabji cuenta como protegía a los niños detrás del sofá mientras el tanque estaba en la puerta de su casa y disparando, como una gallina protege a sus polluelos les gritaba «dispárenme a la cabeza, pero no a los niños». (Abdul Hadi, 2007: 52). Rawda Al tamimi, de Jerusalén, habla de la determinación en términos de encolerizar a los soldados, liberar a los prisioneros y confrontar al enemigo. Protegía a su hijo con su propio cuerpo para que no se lo llevaran, o se negaba a abandonar su casa cuando los tanques la arrasaban. Dice: «lo importante es que los retes con determinación y terquedad. Nada les molesta más que tu resolución y firmeza. Es la única arma que tenemos para desafiar a nuestros enemigos» (Abdul Hadi 2007: 52). mujeres en oriente medio 38 No obstante, todas estas acciones son muy válidas para mantener la dignidad y permanecer sufriendo en los territorios, pero no han podido parar el muro donde quedan encarcelados casi tres millones de palestinos (Cisjordania), haciendo su vida prácticamente imposible, ni detener los ataques contra inocentes que son sacados por la fuerza de sus casas por las noches (detenciones que siguen ocurriendo casi diariamente), ni los bombardeos masivos contra la población de Gaza, que sobrevive al mayor asedio que nunca se ha hecho contra una población que viven encerrada entre el mar, el muro y los puestos fronterizos, y que constituye el mayor campo de concentración o exterminio del mundo. Como ejemplo de determinación y de la lucha de la mujer palestina finalizaremos con Ahlam Al Tamimi, quien en el año 2003 fue sentenciada a 16 cadenas perpetuas por planificar acciones militares, resultado de las cuales murieron 12 soldados. Ahlam Al Tamimi, quien durante sus años de prisión y en apoyo a la lucha por la resistencia palestina se hizo miembro de Hamas, ha sido liberada el 18 de octubre de 2011 gracias al intercambio de un prisionero israelí por 1.027 presos palestinos (quedan aún 10.000 en las cárceles). A pesar de estar condenada de por vida, se comprometió con otro preso palestino, se llegaron a casar por correspondencia y, en su pueblo, hubo una gran celebración por la boda a la que faltaron, obviamente, ambos novios. En el trato de intercambios de presos Ahlam afirmó que solo accedería a su libertad si también se le otorgaba a su esposo… y la petición fue aceptada. Actualmente, noviembre de 2011, Ahlam se encuentra en Jordania esperando a que pueda llegar a visitarla su marido, mujeres en oriente medio 39
quien sigue esperando los permisos en Ramallah para por fin, poder encontrarse con ella físicamente. «las mujeres palestinas son las guardianas de la antorcha eterna de nuestra continuada existencia» (Mahmoud Darwish) Este escrito no podría haberse elaborado sin los testimonios que ante una taza de café he compartido con muchas mujeres palestinas, pero especialmente importantes son los relatos de Samia Shannan, Soraida Hussein y Esperanza Shannan, tres hermanas hispano-árabe parlantes y que junto a sus otras cuatro hermanas son sin duda un ejemplo de lucha inspirador para todas las mujeres del mundo. Bibliografía Abdul Hadi, F. (2007). If I were given the choice... Palestinian women's stories of daily life during the years 2000 to 2003 of the second intifada. Jerusalem, Women's centre for legal aid and counselling. Antonious, S. (1980). "Prisoners for Palestine: A List of Women Political Prisoners." Journal of Palestine Studies 9(3): 29-80. Asamblea General Naciones Unidas (1993). Declaración de Principios sobre las Disposiciones relacionadas con un Gobierno Autónomo Provisional (Palestino). A/48/486. Washington, Naciones Unidas. S/26560. mujeres en oriente medio 40 Dirbas, S. (2009). Woman, war and welfare in Jerusalem. The story of Hind Al-Husseini. Jerusalem, Bergen Resource Centre for International Development. Fleischmann, E. (2000). "The Emergence of the Palestinian Women's Movement, 1929-39." Journal of Palestine Studies 29(3): 16-32. Hasso, F. S. (1998). "The "Women's Front": Nationalism, Feminism, and Modernity in Palestine." Gender and Society 12(4): 441-465. Hersh, S. M. (1991). The Samson Option. Israel's Nuclear Arsenal and American Foreign Policy. New York, Random House. Jean-Klein, I. (2003). "Into Committees, out of the House?: Familiar Forms in the Organization of Palestinian Committee Activism during the First Intifada." American Ethnologist 30(4): 556-577. Karmi, G. (2007). Married to another man: Israel's dilemma in Palestine. London. Pappe, I. (2006). La limpieza étnica de Palestina. Barcelona, Crítica. mujeres en oriente medio 41
Oriente Medio en conflicto: la mujer en el contexto político desde una perspectiva histórica Ali Younes Camacho1 1 Ali Younes Camacho: syr[email protected] 42 Una perspectiva histórica: Desde la descolonización hasta nuestros días Para comprender la situación de la mujer en Oriente Medio y en un entorno de conflictos, se hace necesario introducirse desde una perspectiva histórica en el contexto político y social actual que hunde sus raíces más directas en la descolonización de los países de la zona, tras la Segunda Guerra Mundial, momento en el que se constituyen los estados modernos sobre el mapa, con diferentes regímenes políticos, los cuales han moldeado la situación de la mujer dentro de cada estado, e incluso dentro del mismo, según la zona del país donde vive. Tras la descolonización, surgen estados ligados por intereses políticos y económicos a sus antiguas metrópolis, mientras que otros deciden romper con la antigua potencia colonial por medio de revoluciones o de golpes de estado generalmente dirigidos por oficiales de los ejércitos nacionales recién formados, contra el nuevo jefe de estado al servicio de las antaño potencias ocupantes. Estos acontecimientos reproducen un mapa político muy diverso, inspirado en ideologías políticas que iban desde el nacionalismo árabe o panarabismo, regímenes liberales inspirados en los occidentales, y monarquías teocráticas, hasta el estado de Israel. La situación de la mujer en cada estado es una mezcla por un lado del denominador cultural común en los países árabes de Oriente Medio, y cercano a otros países no árabes como Turquía, Irán o Afganistán, gracias al Islam, y por otro lado mujeres en oriente medio 43
del régimen político de cada estado, donde se marcaba la diferencia en lo que respecta a los derechos de la mujer. Dejando de lado a Israel, caso muy particular y controvertido que trataremos más adelante, podemos afirmar que en la esfera de los países árabes de Oriente Medio, es bajo los regímenes inspirados en el panarabismo donde la mujer ha disfrutado de más derechos, junto con regímenes de corte más liberal como Líbano, y dentro de los países no árabes, regímenes laicos como el de Turquía, por poner algunos ejemplos. El panarabismo recibe influencia del socialismo, pero adaptado al mundo árabe, y del mismo surgen dos regímenes principales que inspiran a otros países de la zona. Se trata del Nasserismo, que triunfa en Egipto con la llegada al poder de Gamal Abdel Nasser, y del Baazismo, que triunfa en Irak y en Siria. Hubo otros países influenciados por el Nasserismo como Libia y Yemen. Los elementos comunes que defiende el panarabismo para la unificación de los 22 estados árabes son una historia y una cultura común, además de factores económicos y sociales. Los principios de esta ideología son: 1. La unificación del mundo árabe en una sola nación. 2. Nacionalización de las empresas extranjeras. 3. Reforma agraria. 4. Desarrollo de los servicios públicos, sobre todo la sanidad y la educación. El panarabismo no es muy conocido con ese nombre en Occidente, pero sí ha llegado a través de los medios de mujeres en oriente medio 44 comunicación la fracasada materialización del mismo en regímenes como el Egipto de Nasser, e Irak y Siria con el Baaz en el poder, por diferentes razones. A pesar de la demonización que se hizo en ocasiones de este tipo de regímenes, sobre todo durante la guerra del Golfo, como fue el caso de Saddam Hussein, obviando la aún mayor crueldad de los regímenes teocráticos, aliados fundamentales de Occidente en la zona, desde la Ciencia Política se hace necesario un análisis más objetivo de los logros y fracasos en la aplicación de estas ideologías que sometemos a estudio. Mientras que en las monarquías teocráticas del Golfo ni siquiera se reconoce la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, y la legislación en ocasiones contempla atrocidades como la decapitación de los hombres y en el caso de las mujeres la lapidación, basada en una interpretación conservadora y fundamentalista del Islam, los regímenes panarabistas sí hacían un reconocimiento formal de la igualdad entre mujeres y hombres en su ordenamiento jurídico, e incluso bajo el yugo del demonizado dictador Saddam, Irak alcanzó uno de los niveles de alfabetización más altos del mundo árabe y consiguió estructurar un sistema de sanidad pública que llegó a estar a la altura del de muchos países occidentales, con las evidentes ventajas que esta situación supuso para las mujeres que vivían en estos estados. Un último apunte que destacar de la otra cara de la moneda del régimen baazista en Irak, que no llega a los medios occidentales eclipsados por la beligerancia del dictador y sus políticas represivas, es el hecho de que Saddam Hussein fuera el primer líder árabe en incluir a la mujer en el proyecto del mujeres en oriente medio 45
Estado iraquí otorgándole derechos en términos de igualdad, al menos formal, con los hombres y la posibilidad de acceder a la Administración Pública y a los altos círculos de poder, como el parlamento. Manal Younes trabajó codo con codo con el dictador iraquí. Hoy día, como entonces, sigue siendo la presidenta de la Unión General de las Mujeres de Irak. Fue influyente en el diseño y aplicación de políticas orientadas hacia la mujer durante la dictadura. Tras la caída de Saddam, los derechos de la mujer sufrieron un importante revés debido también a las desacertadas políticas llevadas a cabo por el nuevo régimen, el cual eliminó leyes que garantizaban derechos a las mujeres por el simple hecho de haberse elaborado en tiempos de la dictadura. La versión egipcia del panarabismo, el Nasserismo, se hace popular en el mundo árabe e inspira revueltas contra las monarquías que las antiguas potencias coloniales habían colocado antes de marcharse al pactar con las élites locales de cada nuevo país que surgía de la descolonización. Más tarde entra en declive, tras el fracaso de la Guerra de los Seis Días contra Israel pero había dejado un legado en otros países como Irak, Siria y Libia. El vacío que deja el Nasserismo comienza a ser ocupado por el auge de los movimientos islamistas, a finales de los años 60. Y tras la caída de la Unión Soviética, principal apoyo del panarabismo, comienzan a perder fuerza este tipo de regímenes, además del desgaste interno provocado por la falta de libertades y por la expansión hacia el este de las economías de mercado, que poco a poco estrechaban el cerco sobre Oriente Medio, de manera que los estados antes mujeres en oriente medio 46 alineados con la desaparecida Unión Soviética y que normalmente eran de corte panarabista, abrieron sus mercados al colapsar sus economías internas. Poco a poco, el panarabismo fue cediendo ante nacionalismos locales como en Egipto y en Líbano, y ante el panislamismo, representado por los Hermanos Musulmanes en Egipto, y por Hamas en Palestina. Nos encontramos con este nuevo panorama a principios de los años 90. El fin de la Guerra Fría no sirve para rebajar las tensiones en Oriente Medio sino para darle luz verde a la única superpotencia, EE.UU., para llevar a cabo una política exterior aún más violenta con esta región. Oriente Medio deja de ser uno de los campos de batalla principales entre la URSS y EE.UU., donde las tensiones se mantenían en un equilibrio constante. Con el nuevo escenario, la balanza se inclina a favor de los aliados de Occidente en la zona, pero pronto la naturaleza de los conflictos se va transformando para adaptarse a las nuevas circunstancias y surgen las guerras asimétricas como un fenómeno reforzado de la etapa anterior y hace que la lucha de David contra Goliat en los campos de batalla de la región se queden en tablas en muchas ocasiones, obligando a los países con ejércitos regulares a replantearse las estrategias de la Guerra Fría, orientadas al enfrentamiento de dos ejércitos regulares con numerosos efectivos, estrategias que estaban quedando obsoletas ante las nuevas circunstancias. La política exterior de los EE.UU. en Oriente Medio toma un nuevo rumbo. El primer paso en este sentido fue la llamada primera Guerra del Golfo, en 1991, durante la cual la alianza de países que participaron en esta guerra destruyeron un Irak mujeres en oriente medio 47
rico y próspero y el poderío militar que ellos mismos, junto con la Unión Soviética, habían creado con el fin de contrarrestar la influencia del chiísmo iraní en el Golfo. Irak llegó a tener uno de los ejércitos más poderosos del mundo en el decenio de los 80, durante la guerra con Irán, con más de un millón de efectivos y 500.000 reservistas, y contando con arsenal de origen estadounidense, soviético y francés. El embargo que siguió a esta guerra convirtió a Irak en un país muy pobre, con una economía agonizante, que pudo haber debilitado al régimen de Hussein, pero a un alto coste; la población iraquí sufrió el embargo y sus repercusiones fueron aún peores que en los tiempos de la guerra contra Irán y la de 1991. A partir de este momento, y en numerosas ocasiones en contra de sus regímenes, los pueblos de los diferentes países de la zona comenzaron a expresar su descontento con Occidente de manera manifiesta, llenando las calles de protestas contra el imperialismo estadounidense, contra el sionismo y contra la injerencia occidental en Oriente Medio. Esta circunstancia, y la caída del Bloque del Este sirvieron de caldo de cultivo para los movimientos islamistas que se fueron haciendo más fuertes, ocupando el vacío dejado por el panarabismo y explotando el descontento de los pueblos con las políticas exteriores de los países occidentales en la región. Con respecto al régimen político de Israel, quizá sea único en el mundo. Formalmente, es una democracia parlamentaria, al estilo de las democracias occidentales, donde hombres y mujeres disfrutan de una igualdad reconocida. Sin embargo, los sectores ultraortodoxos de la sociedad israelí tienen mucha influencia en la política del país en todos los niveles, entienden al estado de Israel no solamente como una entidad mujeres en oriente medio 48 política, sino también religiosa. De ahí que Benjamín Netanyahu hable de “democracia judía”, un término que se antoja contradictorio, puesto que es excluyente y no tiene en cuenta a ciudadanos israelíes no judíos, como son los llamados palestinos del 48, es decir, palestinos que quedaron dentro de los dominios israelíes tras la guerra de 1948, y que hasta 1967, tras la Guerra de los Seis Días, fueron duramente reprimidos. De esta forma, los palestinos israelíes quedan relegados a ciudadanos de segunda, incluyendo evidentemente a las mujeres, por lo que el estado israelí pierde así su esencia democrática y se convierte en un estado de apartheid, como declara el profesor universitario israelí Ilán Pappé2. A esta situación hay que añadir las consecuencias de la ausencia de una Constitución en el estado israelí, donde el extremismo religioso y la ideología sionista, base de la fundación de Israel, hacen que la Torah sea la norma suprema, con todo lo que ello representa con respecto a los derechos de los ciudadanos y de la mujer en particular. Por tanto, si bien la mujer israelí de origen occidental disfruta de más derechos que sus congéneres en otros países de Oriente Medio, el resto de las mujeres que viven en Israel no tienen esos mismos derechos, y no sólo las palestinas, sino también las refugiadas (y refugiados) de origen etíope que viven en el Desierto del Negev esperando a que se les reconozca la nacionalidad israelí que por derecho les corresponde al ser de ser judíos, según la legislación israelí. Además, no son novedad ni poco conocidas las vejaciones a 2 Jara, Erika (2011); “"Israel debe decidir si quiere ser una democracia o un Estado de apartheid". http://www.rebelion.org/noticia.php?id=134386 Consultado: 24/10/2011 mujeres en oriente medio 49
costumbre y el poder político pueden llegar a enfrentarse, creando tensiones añadidas. Además, la mayoría de los regímenes de la zona son sistemas autoritarios que velan por la prevalencia de una casta dominante, influenciada fuertemente por una tradición patriarcal, lo que se traduce en una falta de igualdad en perjuicio de la mujer. Como afirma la profesora y feminista Fátima Mernissi, en realidad, estos regímenes no están en contra de la mujer, sino en contra de la democracia. Un factor añadido a las dificultades que afronta la mujer en particular es la mencionada falta de soberanía real de los estados y, por ende, la existencia de una injerencia externa que impide el desarrollo de la sociedad civil, por una falta de estabilidad política y económica. En el caso de la mujer palestina a todos estos obstáculos que afronta en común con el resto de las mujeres de Oriente Medio además, tiene que soportar la ocupación, al igual que lo hacen las mujeres afganas y las mujeres iraquíes, pero con el agravante de haber vivido siempre bajo esa ocupación, por lo menos durante dos generaciones, desde 1948. Podemos resumir la situación de la mujer palestina en este sentido, con otra de las controvertidas declaraciones de Ariel Sharon, otrora primer ministro de Israel, de quien se escribió que en una ocasión llegó a decir que el peor enemigo de Israel era el vientre de las mujeres palestinas. Sin embargo ahora parece que un nuevo horizonte se dibuja para Oriente Medio. Llega la Primavera Árabe y con ella una nueva esperanza, una nueva lucha en la que la mujer vuelve a tomar partido, quizá más que nunca, conciente de la necesidad de emanciparse, de hacer oír su voz, de caminar mujeres en oriente medio 62 junto a los hombres para ser protagonistas de su propio desarrollo histórico y dueñas de su futuro. Han aprendido, tras las lecciones de Irak y Afganistán, que la democracia no es una mercancía más que el capitalismo les pretende vender sino que la democracia ha de ser conquistada por los propios pueblos y no puede venir nunca de fuera, sino del seno de la sociedad que la anhela. Aún queda un largo camino por recorrer y la mujer en esta Primavera Árabe tiene que luchar para no quedarse en su casa tras la revolución sino para participar activamente en las nuevas instituciones necesariamente democráticas que han de constituirse tras la eliminación de los regímenes tiránicos. En este nuevo escenario la mujer deberá vencer también los demás obstáculos, como las tradiciones que la relegan a un segundo plano, e ir cerrando la brecha entre la igualdad formal conquistada y la igualdad real y material. Bibliografía Centro de Noticias ONU (2011): “Aumenta un 7% cultivo de opio, señala UNODC. http://www.un.org/spanish/News/fullstorynews.asp?NewsID =21981 Consultado: 24/10/2011 Freedom House: “About us”. http://www.freedomhouse.org/template.cfm?page=249 . Consultado: 24/10/2011 Iraqi News. http://www.iraqi.dk/news/index.php?option=com_content& view=article&id=26968:--------------lr&catid=101:2009-08-0321-12-30&Itemid=375. Consultado: 24/10/2011 mujeres en oriente medio 63
Jara, Erika (2011); “"Israel debe decidir si quiere ser una democracia o un Estado de apartheid". http://www.rebelion.org/noticia.php?id=134386 Consultado: 24/10/2011 Marsadiraq (2011) http://www.marsadiraq.com/component/content/article/366 7-lr-.html Consultado: 28/10/2011 Mediterraneas (2005): “Las mujeres de Oriente Medio reclaman vivir en paz” http://www.mediterraneas.org/article.php3?id_article=374 Consultado: 27/10/2011 Mujeres Mediterráneas: “Comparative assessment of women’s rights in the Middle East and North Africa: A profund disadvantage, in the 17 countries reviewed”. http://www.mediterraneas.org/article.php3?id_article=414 Consultado: 25.11.2011 Pappé, Ilán (2006): La limpieza étnica de Palestina, Crítica, Madrid. Sutuut (2011). http://www.sutuur.com/ar/News-port/2358news.html Consultado: 28/10/2011 mujeres en oriente medio 64 IDENTIDADES MÚLTIPLES EN UN CONTEXTO COMPLEJO
Breve aproximación a la construcción del “otro”: Diversidad, alteridad e imaginarios sobre Oriente Medio María Rosario Narváez Jiménez1 1 María Rosario Narváez Jiménez: mariaro[email protected] 66 “Así, aunque durante mucho tiempo se preguntaba (sin gran resultado) por las razones que impulsaban a tal clan a tomar por tótem determinado animal (problema simbólico, y por ende analógico), Levi-Strauss propone comparar no el clan y el animal, sino las relaciones entre clanes y la relaciones entre animales; el clan y el animal desaparecen, uno como significado, el otro como significante; la organización de los unos es lo que significa la organización de los otros y la misma relación de significación remite a la sociedad que la elabora”. Roland Barthes, La aventura semiológica. “Oriente no es solo el vecino inmediato de Europa, es (…) también la región en la que Europa ha creado sus colonias más grandes, ricas y antiguas, es la fuente de sus civilizaciones y sus lenguas, su contrincante cultural y una de sus imágenes más profundas y repetidas de lo Otro. Además, Oriente ha servido para que Europa (u Occidente) se defina en contraposición a su imagen, su idea, su personalidad y su experiencia. Sin embargo, Oriente no es puramente imaginario. Oriente es una parte integrante de la civilización y de la cultura material europea”. Edwards Said, Orientalismo. Oriente Medio y sus múltiples significados Oriente Medio es un término que se presta a confusión por varios motivos, en primer lugar, por el significado del mismo, mujeres en oriente medio 67
es decir, ¿qué entendemos por Oriente Medio? La mayoría de las veces no sabemos bien a que nos estamos refiriendo cuando hablamos de Oriente Medio. En ocasiones nos referimos a una región geográfica que abarca parte del norte de África, desde Libia y pasando por Egipto e incluyendo Turquía, Siria, Jordania, Palestina, Irán o Irak, entre otros, y que se caracteriza por compartir una historia común. Y en otras ocasiones, nos referimos a los aspectos sociales y culturales que comparten muchos de estos países, como el Islam (aunque parte de la población profesa otras religiones, especialmente el cristianismo) o la lengua árabe (si bien en países como Turquía e Irán existe una mayor diversidad lingüística). El Islam funciona como elemento homogeneizador que tiende a atribuir una identidad común, aunque no debemos olvidar estos otros aspectos sociales y culturales que aportan una gran diversidad, pues así lo reconoce Humphreys: “Aun delimitando la extensión de Oriente Medio, este abarca una multitud de diversidad cultural unido por una historia común. Aunque la mayoría de las personas que pueblan esta «región», «al menos el diez por ciento pertenece a otras religiones, sobre todo cristianas» (Humphreys, 2009:34). Por tanto, y siguiendo con la concepción de Stephen Humphreys, cuando hable de Oriente Medio me referiré a una extensión geográfica con una idiosincrasia particular. Y cuando me refiera al Islam, lo haré partiendo de una concepción cultural y religiosa que influye en el carácter identitario de sus gentes, pero que, ni mucho menos, es el único aspecto a tener en cuenta. Así lo especifica el autor de Entre la memoria y el deseo: “Oriente Medio hace referencia a una región geográfica, definida en parte por rasgos naturales, en parte por intereses estratégicos y políticos, y en parte mujeres en oriente medio 68 por concepciones sobre aspectos sociales y culturales. (…..) nos referimos a «Oriente Medio» como una estratégica zona geográfica que abarca ocho millones de kilómetros cuadrados y que incluye el norte del continente africano por encima del desierto del Sahara (incluidos Egipto y Sudán), la Península Arábiga, Turquía, las tierras de habla árabe del Creciente Fértil, que se extiende desde la costa del Mediterráneo oriental hasta el río Tigris, Irán y Afganistán. A veces, aunque no siempre, también consideramos dos regiones contiguas: Pakistán y los países musulmanes de Asia central (antiguamente repúblicas de la Unión Soviética) que tienen fronteras con Irán y Afganistán: Tayikistán y Uzbekistán. Pakistán” (Humphreys, 2009: 34). Por otro lado, con el término Islam el autor se refiere a “una identidad cultural y religiosa que pueden compartir pueblos de lados opuestos del planeta” (Humphreys, 2009:34-35). Además, afirma que aunque identifiquemos Oriente Medio con Islam, son precisamente otros países situados fuera de Oriente Medio, como Bangladesh, Indonesia o la India los que cuentan con más población musulmana. Además, su mayor expansión se produce en otras partes del mundo como pueda ser África subsahariana. Sin olvidar, que tanto en Europa como en Estados Unidos encontramos importantes proporciones de población musulmana. Diversidad identitaria y procesos de alteridad Una vez aclarados determinados conceptos claves, me gustaría hacer referencia más concretamente a la diversidad cultural en Oriente Medio y lo haré tomando como referencia la obra de Bernard Lewis, Las identidades múltiples de Oriente mujeres en oriente medio 69
Medio. Se trata de una complejidad que la mayoría de las veces olvidamos, o simplemente ignoramos, porque desde aquí, desde “Occidente”, nos es más fácil percibir al otro como un todo compacto, un grupo homogéneo cuyos integrantes comparten un modo de pensar, hábitos y costumbres, credos y lenguas similares. Desde nuestra perspectiva, se trata de un grupo que comparte unas pautas culturales similares, lo que nos lleva a identificarlos como integrantes de ese todo homogéneo. Sin embargo, cabría preguntarnos si ellos, si el “otro”, se identifica así mismo como parte de ese todo, es decir, si se identifica con los atributos y características que nosotros le asignamos. Tampoco deberíamos olvidar la afirmación de Lewis con respecto a la creación de identidades de unos pueblos sobre otros y la correspondiente identificación con dicha identidad por parte de estos, que sería lo ocurrido en Oriente Medio, pues se trata de un término creado y atribuido por Occidente, pero que finalmente se ha terminado convirtiendo en autodenominación por parte de estos mismos pueblos: “«Oriente Medio» es obviamente un término occidental y data de principios de este siglo. Constituye un testimonio sorprendente del anterior poder y de la influencia continua de Occidente en el hecho de que este término limitado, significativo sólo desde la perspectiva occidental, haya llegado a ser utilizado en todo el mundo. Es incluso utilizado por los pueblos de la región para describir su propia tierra natal. Esto es extraordinario en una época de autoafirmación nacional, comunal y regional, que adopta principalmente una forma antioccidental” (Lewis, 2000:3) mujeres en oriente medio 70 Del mismo modo, es importante reseñar que no existen identidades homogéneas ni estáticas, sino que son múltiples y cambiantes dependiendo de muchas variables como pueden ser el momento histórico, las circunstancias que se den o las relaciones de poder establecidas entre los diferentes grupos. Por tanto, no cabe duda que la denominación de Oriente Medio es una creación occidental, pero lo más importante es que es la consecuencia del ejercicio del poder de un grupo sobre otro. Lo más paradójico es que dicho término ha funcionado tanto para denominar al “otro”, como para que ese otro se sienta identificado con el mismo y se acabe autodenominado con dicho término, convirtiéndose en uno de los caracteres fundamentales que definen su identidad. Tal y como hace referencia Lewis en su obra, la autodenominación por parte de estos pueblos como Oriente Medio reside, precisamente, en la carencia de una identificación colectiva: “A diferencia de la India, China o Europa, Oriente Medio no posee una identidad colectiva. Desde los primeros tiempos hasta la actualidad, el patrón ha sido un patrón de división: en religión, lenguas, culturas y sobre todo, en la percepción que ha tenido de sí mismo. Actualmente, la adopción general en los países del Este, Oeste, Norte y Sur de Oriente Medio, e incluso del mismo Oriente Medio, de este término sin sentido, sin color, sin forma y, para la mayoría del mundo, inexacto, es la mejor muestra de la falta de una identidad percibida como identidad común en el interior o en el exterior” (Lewis,2000 :3). De esta manera, se puede afirmar que el proceso de alteridad, es decir, el proceso de construcción del otro, es visto como un proceso social de construcción vehiculado por concepciones simbólicas de poder que hace que se conviertan mujeres en oriente medio 71
en un proceso que provoca una diferencia que finalmente se concibe de manera natural (Olmos Alcaraz, 2009). Se trataría de un proceso dialéctico en el que el ser humano y la sociedad se construyen mutuamente, es decir, la sociedad es el resultado de las acciones humanas, pero a su vez la sociedad, acaba convirtiéndose en una realidad, por lo que se acaba viendo como algo natural e influyendo en nosotros. Con ello me refiero a la perspectiva de Berger y Luckman en su libro La construcción social de la realidad, en donde los autores parten de una concepción de la realidad humana como una realidad construida socialmente (Berger y Luckman, 2006). Es decir, se trata de un proceso de influencia mutua entre la sociedad y el ser humano; creamos la sociedad al mismo tiempo que somos modelados por ella. Por otro lado, se trata de un proceso cuya interpretación varía dependiendo de los contextos en los que se producen, ya que una interpretación que no tenga en cuenta el contexto cultural se contamina de etnocentrismo, entendiendo por etnocentrismo “una actitud que considera el mundo y a los otros desde el prisma de la propia etnia y cultura” (Giner y Lamo De Espinosa, 1998: 660). Todas las culturas se definen etnocéntricas ya que se trata de un proceso básico que se realiza en cualquier cultura con el fin de llevar a cabo la identificación con los miembros de su grupo y de crear diferencias respecto al otro, y en determinados casos desigualdades. De esta manera lo que se hace es crear categorías con el fin de ordenar la realidad. De ahí se deduce que existen multitud de puntos de vista como consecuencia de la multitud de contextos socio culturales. Sin embargo, se observa una diferencia entre el momento actual de nuestros sociedades y las anteriores, al que el mujeres en oriente medio 72 sociólogo Zygmunt Bauman se refiere con el nombre de “mundo moderno líquido” por la continua transformación en que se encuentra la construcción de las identidades y las relaciones de alteridad. Refiriéndose al carácter fronterizo, permeable y plástico del momento actual de nuestra sociedad contemporánea en el que se concibe la cultura en continua transformación y cuyas líneas divisorias son difíciles de trazar. De igual modo, García Canclini caracteriza a nuestras sociedades actuales por la conformación de diferentes mezclas o hibridación, entendiendo por ello un proceso sociocultural en que sus prácticas y sus estructuras se combinan para generar otras nuevas. Por tanto, esta concepción de hibridación de las sociedades actuales está en conexión con el carácter fronterizo al que he hecho referencia anteriormente, refiriéndome a la dificultad de trazar unos límites precisos que puedan definir el carácter identitario de nuestras sociedades. Este autor también ve el proceso de hibridación desde la fórmula de “ciclos de hibridación” propuesta por Brian Stross que sería el paso desde formas homogéneas, a otras más heterogéneas, sin que ninguna en si constituya una forma primaria pura. Por ello, sostiene que su proceso de estudio no es la hibridez, sino los procesos de hibridación desde la noción de identidad rompiendo con la ideología que lo ve como conjunto de rasgos fijos, como esencia de una etnia o una nación y que es un proceso que cambian según las épocas y el grupo dominante del momento. Por tanto, en un mundo tan interconectado como el de hoy nuestras identidades se estructuran “en medios de conjuntos interétnicos, transclasistas y transnacionales” (García Canclini, 1990:18). La manera en que cada grupo se reapropie de estos repertorios dará lugar a diferentes procesos de hibridación. mujeres en oriente medio 73
Así pues, el proceso de hibridación consistiría en “procesos socioculturales en los que estructuras o prácticas discretas, que existían en forma separada, se combinan para generar nuevas estructuras, objetos y prácticas” (García Canclini, 1990:14), pero refiriéndose a las mezclas interculturales modernas generadas por las integraciones de los Estados nacionales, los populismos políticos y las industrias culturales. O a la manera en que tanto Manuel Castells como Amin Malouf concibe el proceso identitario actual, mezcla entre tradición y modernidad. Representaciones e imaginarios Hablamos de representación en el sentido del imaginario o de la percepción que una sociedad determinada, o parte de ella, tiene sobre algún aspecto social. Con ello se hace referencia al aspecto simbólico que forma parte de la realidad y que ayuda a construirla al mismo tiempo que es construida por ella. La importancia de las representaciones, afirma Enrique Santamaría, reside en que no se limita a constituir una mera imagen de un determinado aspecto social, sino que le da sentido e influye en las relaciones de interacción que se llevan a cabo dentro del ámbito social. Pero las representaciones que nos hacemos del “otro” no se reduce a una mera imagen sino que, es más, estas se convierten en una parte constituyente de ese otro, es lo que le da su sentido, es decir, la manera en como lo concebimos. Por tanto, “la realidad” sería un todo constituido por una dimensión simbólica y otra objetiva (Enrique Santamaría, 2002). Se trata de un proceso dialéctico en el que ambas dimensiones se necesitan para dar lugar a lo que conocemos como realidad social. mujeres en oriente medio 74 Nuestra representación del “otro” es un imaginario colectivo que se nutre de los estereotipos que nuestro ámbito cultural se ha encargado de transmitir acerca de la población árabe, o más concretamente de la religión musulmana, ya que como he comentado más arriba, tendemos a identificar ambos términos como sinónimos. De igual modo, otro factor de gran influencia en la conformación de nuestro imaginario son los medios de comunicación. Como se sabe, una de las funciones de los medios de comunicación, además de la de informar, es la de su contribución y, por tanto, su influencia en las representaciones sociales, que no son más que una visión del mundo compartida, y que mediante el proceso de socialización acaban generando el consenso requerido y necesario para la continuidad de la sociedad. La expresión de esta cosmovisión del mundo son las actitudes que los miembros de un entorno sociocultural determinado comparten (Martín Serrano, 2004). Los medios contribuyen a la formación de los imaginarios sociales, es decir, influyen en la imagen que “nosotros”, como grupo con unas características socioculturales determinadas, nos formamos de los “otros” a los que consideramos diferentes y pertenecientes a otro grupo. Nuestra mirada construye a ese “otro” como el diferente, le asignamos una serie de valores ajenos a nosotros culturalmente y que constituirán la base de la formación de su identidad, desde nuestro punto de vista, dando lugar a un grupo estigmatizado. Se trata de un proceso de creación del otro basado en nuestra representación del otro, en nuestra propia mirada y que se expresa en una diferenciación entre el “otro” y “nosotros” como grupo: “El otro es una construcción basada en la propia mirada, en nuestra representación de quien es identificado como diferente” (De Lucas, 2008: 27). mujeres en oriente medio 75
De este modo los medios de comunicación se han convertido en un importante agente de socialización y han adquirido gran capacidad de influencia, convirtiéndose en uno de los agentes socializadores más importantes de nuestras sociedades y suplantando el papel que otros agentes, como la familia, desempeñaron antaño. Por ello una de sus principales funciones, además de la de informar, es la de su influencia en la construcción de la realidad social de nuestra época, imponiéndonos una visión y sentido particular del mundo. Por tanto, la influencia de los medios en nuestros imaginarios, en nuestras representaciones de los otros, y por ende en nuestro comportamiento, en nuestra interacción con ese “otro” será fundamental al mismo tiempo, para la estabilidad o el cambio de nuestras sociedades (recordando nuevamente la influencia recíproca de los procesos sociales de la que nos hablan Berger y Luckmann). Datos sobre la población de origen extranjero en España En referencia a la población de origen extranjero residente en nuestro país, la presencia de personas procedente de Oriente Medio es muy reducida respecto a otros grupos, por lo que se podría afirmar que carecemos de un imaginario concreto de las personas procedentes de Oriente Medio. Según el último informe del Observatorio de la Inmigración2, a 30 de junio de 2011, la población extranjera con tarjeta o permiso de residencia en vigor es de 5.144.269, de la cual tan solo el 0,2% procede de Oriente Medio. En la tabla que se muestra a 2El Observatorio Permanente de la Inmigración forma parte del Ministerio de Trabajo e Inmigración. mujeres en oriente medio 76 continuación, podemos observar el desglose de estos datos correspondientes a las diferentes regiones en el cual el grueso de la población extranjera en el Estado español se compone principalmente de personas procedentes de la Unión Europea (40,29%), seguida de América Central y del Sur y de África que representan el 28,08% y el 20,97% respectivamente. El grupo más numeroso, con diferencia, del continente africano es el marroquí representando el 76,28% del total de los africanos, seguido a gran distancia por los argelinos y los senegaleses que representan el 5,36% y el 4,47% respectivamente. REGIONES TOTAL Unión Europea 2.073.076 AELC-EFTA3 25.771 Resto de Europa 142.800 África 1.078.836 América del Norte 37.071 América Central y del Sur 1.444.857 Asía 338.988 Oceanía 1.781 Apátridas y No consta 1.089 Fuente: Observatorio Permanente de las Migraciones En las siguientes tablas se muestran las cifras relativas a algunos de los países de Oriente Medio, en primer lugar los 3 Estas siglas corresponden a la Asociación Europea de Libre Comercio formada por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Europa. mujeres en oriente medio 77
totales en términos absolutos para cada uno de ellos, así como su desglose por sexos. PAISES TOTAL Egipto 3.212 Irak 805 Irán 2.276 Israel 1.247 Jordania 1.137 Líbano 1.379 Libia 340 Palestina 442 Turquía 1.939 Siria 2.347 Fuente: Observatorio Permanente de las Migraciones PAISES MUJERES HOMBRES Egipto 915 226 Irak 326 492 Irán 964 1.275 Israel 530 679 Jordania 400 731 Líbano 535 837 Líbia 112 215 Palestina 146 300 Turquia 616 1.211 Siria 895 1.442 Fuente: Observatorio Permanente de las Migraciones mujeres en oriente medio 78 Como hemos podido observar los datos reflejan que la población procedente de Oriente Medio no es muy numerosa. Sin embargo, hemos constatado más arriba que el grupo más numeroso es el de Marruecos, que junto con los rumanos son los principales grupos que integran el grueso de la población extranjera en nuestro país. Por tanto, si tenemos en cuenta la importancia numérica de las personas procedentes de Marruecos, las reducciones que tendemos a hacer en cuanto a la representación del otro, concretamente en este caso en el que identificamos Islam y cultura árabe como un todo homogéneo (además de la pequeña representación de la población de Oriente Medio residente en nuestro país) se podría decir que nuestro imaginario sobre Oriente Medio puede coincidir en gran parte con el que tenemos de Marruecos, o en general del Magreb. Y más concretamente, si nos detenemos a pensar en nuestra representación de la mujer de Oriente Medio tenderíamos a identificarla en muchos aspectos con nuestras vecinas del Norte de África, cuyo imaginario está cargado de estereotipos y prejuicios. En el informe de SOS Racismo4 de 2010 sobre discriminación, se hace referencia a que se dan niveles altos de discriminación dependiendo de las minorías étnicas y que son las minorías musulmanas las que sufren los niveles más altos. Por otro lado, según datos del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia5 se observa una menor aprobación de 4 Informe Anual 2010 de SOS Racismo 5 Informe sobre la evolución del racismo y la xenofobia en España 2010, Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia mujeres en oriente medio 79
la diversidad religiosa frente a los de razas, culturas y países, al mismo tiempo, que se suele relacionar concepciones negativas de la diversidad religiosa con el Islam. Sin olvidar, que los encuestados muestran menos simpatías por algunos de los grupos de personas de origen extranjero más numeroso de nuestro país, como son los marroquíes y los rumanos. Nuestra percepción de las mujeres del Norte de África se asocia principalmente a la religión. Tradicionalmente hemos percibido a estas mujeres dependientes de una serie de valores y tradiciones inherentes a su cultura de origen, cuyo principal carácter tiende a asociarse al Islam, que la convierten, a nuestros ojos y desde una mirada paternalista, en víctimas de sus propias sociedades y subyugadas a los varones. Esta es una situación que no se aleja mucho de la del resto de sociedades ya que nos encontramos bajo una herencia sociocultural patriarcal que, no obstante, tiende a cambiar paulatinamente como consecuencia de una búsqueda de la igualdad jurídica que, sin embargo, avanza más rápidamente que la igualdad de hecho. Así pues, este imaginario negativo sobre las sociedades árabe-musulmanas no es otra cosa que la afirmación de nuestros estereotipos y prejuicios, traducidos en el etnocentrismo propio de nuestras sociedades occidentales con respecto al mundo musulmán, que ayuda a conformar nuestras identidades frente a ese otro, extranjero, y al que consideramos subdesarrollado y musulmán que no ha hecho más que acrecentarse después del 11 S y de los posteriores ataques terroristas perpetrados por parte de una minoría de grupos islamistas. Esta visión etnocéntrica no hace sino confirmar el miedo a lo distinto y a lo diferente, a la vez que mujeres en oriente medio 80 se considera extraño y peligroso. Y lo que es más importante, nos ayuda a conformar nuestra propia identidad, cuya característica principal reside en la diferencia, en la frontera trazada con respecto a ese otro. De este modo, tendemos a identificar a las mujeres de Oriente Medio con las procedentes del norte de África como consecuencia de un mayor contacto con estas últimas y tomando como base una serie de categorías que nos sirven para simplificar la realidad y para asignarles su identidad social. Sin embargo, la categoría de mujeres musulmanas a la que he aludido anteriormente y con la que normalmente identificamos a las mujeres de Oriente Medio, contiene una serie de atributos que las estigmatizan, al mismo tiempo que afirma nuestra “normalidad” como grupo respecto a ellas. De ahí, que debamos tener en cuenta no solo las categorías, sino también su relación con otros grupos. Erving Goffman identifica tres tipos de estigmas que son la raza, la nación y la religión (Goffman, 1993) y afirma que el problema surge cuando compartimos una serie de expectativas con respecto a los miembros de la misma categoría, es decir, tendemos a asignarles una serie de características y comportamientos comunes precisamente por formar parte del mismo grupo. Esto hace que nuestra representación sea la consecuencia de la identificación de estas mujeres con sus afiliaciones grupales, mujeres árabemusulmanas, lo que a su vez influye en las relaciones entre grupos, más concretamente, me atrevería a decir que esto determina nuestras relaciones: “…..la naturaleza de un individuo, tal como él mismo y nosotros se la imputamos, es generada por la naturaleza de sus afiliaciones grupales” (Goffman 1993:135). mujeres en oriente medio 81
formación ideológica, y a partir de mediados de los ochenta le da un impulso muy importante, volviendo a activar el Centro para el Desarrollo Intelectual de Niños y Adolescentes y creando, entre otras cosas, la Fundación Farabi (una organización que a partir de entonces se hace cargo de muchas de las reformas proyectadas en este sector). Desde 1983 aproximadamente y durante toda una década, el cine iraní irrumpe con fuerza en el panorama mundial. La industria parece estar recuperándose y, a partir de 1985, Irán ya produce sesenta largometrajes de ficción al año. Con el rechazo de los Ayatolás a todo lo occidental, se pone fin a la importación masiva de películas extranjeras y sólo se permite la proyección, aparte de cine iraní, de películas de autor europeas y japonesas. Los films de la “nueva ola” de los setenta, por su parte, acaban volviéndose invisibles, ya que, como es lógico, no respetan las normas de la shari’a o ley islámica. A principios de los noventa, en plena crisis económica por la disminución de los ingresos procedentes de la exportación de petróleo y con el fin del apoyo incondicional del estado a su producción cinematográfica, los grandes directores de la etapa anterior y algunos nuevos triunfaban en los festivales internacionales, dando comienzo así al reconocimiento y al prestigio con el que el cine iraní cuenta hoy en día. Muhammad Jatami, Presidente de Irán de 1997 a 2005, se compromete a apoyar un cine de calidad frente a la mayoritaria producción comercial. Ésta y otras medidas dan muestra de un claro aperturismo que favorece el triunfo del segundo “nuevo cine iraní”, materializado en la Palma de Oro que consigue en Cannes El sabor de las cerezas (Kiarostami, 1997). No obstante, tras obtener la presidencia Mahmoud mujeres en oriente medio 94 Ahmadinejad, éste endurece las normas que rigen la producción cinematográfica e impone una férrea censura. Sin embargo, sus restricciones traen consecuencias inesperadas, como señala la cineasta Firouzeh Khosravani: “el sometimiento al que se ven sujetos más de 3.000 directores iraníes (…) ha favorecido el impulso de un cine metafórico de calidad” (2008, 4 de noviembre). Además, la aceptación y el prestigio internacional revierten en otra consecuencia muy positiva: la presión sobre las autoridades locales para romper en el mejor de los casos la exclusión y la censura ejercidas sobre este medio. La censura en el cine de la Republica Islámica iraní La shari’a o ley islámica es la normativa que rige el comportamiento público y privado (tanto en el cine como en la vida real) en Irán desde la instauración de la República Islámica. Esta ley prohíbe, entre otras cosas, abordar abiertamente en las películas las relaciones entre hombres y mujeres que no estén casados o unidos por vínculos de sangre y mostrar cualquier tipo de efusión física (excepto hacia los niños o personas del mismo sexo). Según la Shari’a, en el cine los esposos han de dormir en camas separadas y todas las mujeres tienen que llevar el hiyab tanto en público como en privado. En la actualidad, la Comisión de Cultura y Cine Islámico examina pormenorizadamente los films y señala las “faltas” tanto por defecto (la poca exaltación de los valores locales) como por exceso (la imitación de formas de vida occidental). Toda conducta que discrepe de la moral coránica, toda imagen erótica y todo diálogo de amor están prohibidos. Se suprimen las secuencias críticas con el matrimonio religioso musulmán y cualquier comentario mujeres en oriente medio 95
negativo sobre el sistema político. Además, hay castigos para casos concretos o reincidentes, que van desde la supresión de escenas a la limitación o prohibición de la exhibición en territorio nacional, pasando por la inhabilitación de algunos cineastas4. Sin embargo, cabe decir que a pesar de esta “moralización llevada al extremo” (Yves Thoraval, 1995, p.9) –sobre todo en relación a la representación de las mujeres– que favorece la autocensura por parte de los realizadores, éstos frecuentemente consiguen eludir la censura, como demuestran numerosos films que a lo largo de la historia reciente del cine iraní han abordado de manera crítica la situación de la mujer y han otorgado a personajes femeninos papeles valientes y subversivos5. Además, cabe destacar que, 4 Uno de los casos más flagrantes de censura es el sufrido por Jafar Panahi, que antes de convertirse en director fue ayudante de Abbas Kiarostami. En diciembre de 2010, el cineasta fue condenado a seis años de cárcel y veinte de inhabilitación para hacer cine, viajar al extranjero o conceder entrevistas (tras haber pasado ya 77 días en prisión) por “actuar contra la seguridad nacional y hacer propaganda contra el régimen”, según las autoridades iraníes. Panahi apeló la sentencia pero en octubre de 2011 un tribunal de Teherán confirmó la pena. 5 Algunos ejemplos son: Sara (Dariush Mehrjui, 1993), que trata sobre el sacrificio de la mujer en la pareja urbana, en el seno de una sociedad donde hasta los maridos más “modernos” tienen comportamientos machistas. Hamsar (La esposa), de Mehdi Fakhimzadeh (1994), una comedia de costumbres feminista que cuenta la historia de una pareja acomodada de la ciudad, en la que el marido y la mujer son ejecutivos en una empresa farmacéutica, donde la esposa es ascendida y su marido, negándose a ponerse bajo sus órdenes, la obliga a elegir entre su vida profesional y conyugal. Zinat (Ebrahim Mokhtari, 1994) nos muestra la lucha de una asistenta social por ejercer su trabajo frente a las reticencias de sus propios padres y su suegra, que pretenden obligarla a abandonar un trabajo considerado inmoral para una mujer casada. Por último –aunque mujeres en oriente medio 96 a partir de la Revolución Islámica, algunas mujeres se han dedicado a la realización de largometrajes que, sin ser planteados desde posturas propiamente “feministas”, significan un claro paso delante en la normalización y consolidación de la presencia de las mujeres en un mundo inminentemente masculino. Algunas de ellas son Tamineh Milani, Rakhshan Bani’etemad o Puran Derakhshandeh. Por otra parte, muchas de las películas producidas tras el cambio de régimen en Irán, sobre todo a partir de los noventa, han servido para visibilizar roles femeninos muy lejanos al estereotipo de la mujer árabe o musulmana creado desde Occidente: en estos films vemos a profesoras de Universidad, directoras de hospitales, mujeres de negocios, abogadas, etc. La mujer en el cine de Abbas Kiarostami Antes de centrarnos en el lugar que ocupa la mujer en el cine de Kiarostami, haremos una pequeña introducción a la obra cinematográfica de éste –que también es poeta, fotógrafo y autor de algunas instalaciones de arte moderno– y comentaremos las principales características que estudiosos y críticos atribuyen a las películas más internacionales del director iraní. Breve biografía Abbas Kiarostami nació en Teherán el 22 de junio de 1940 en el seno de una familia numerosa. A los 18 años abandonó el podríamos citar muchas otras–, El círculo (Jafar Panahi, 2000) nos traslada las limitaciones que sufre una mujer sola en Irán a partir de tres historias en las que varios personajes femeninos son víctimas de graves injusticias y desigualdades flagrantes. mujeres en oriente medio 97
hogar familiar para independizarse mientras trabajaba como guardia de tráfico y se preparaba para ingresar en la Facultad de Bellas Artes de Teherán, cosa que consiguió en su segundo intento. En el terreno profesional, Kirostami se centró primero en el diseño gráfico, comenzando con la creación de cubiertas de libros y carteles publicitarios para varias empresas, hasta que fue contratado por la principal agencia de cine publicitario de la época, para la que dirigió más de cien films publicitarios. Se ganó una sólida reputación en este ámbito, que finalmente abandonó por la insatisfacción que le producían las presiones comerciales. A partir de ahí, diseñó los créditos de algunas películas hasta su entrada en el Kanun o Centro para el Desarrollo Intelectual de Niños y Adolescentes en 1969. En el seno de esta institución, donde participa en la puesta en marcha de un departamento de cine, se convierte en cineasta (aunque no tenía una formación concreta al respecto ni una especial motivación), y filma sus primeros cortometrajes en la década de los setenta (Pan y callejuela, 1970, y La hora del recreo, 1972), influido por el “nuevo cine” iraní. Durante este período dirige, además, un mediometraje (La experiencia, 1973) y su primer largometraje (El viajero, 1974). A estas películas le seguirán muchas otras (Dos soluciones para un problema, 1975; Yo también puedo, 1975; Colores, 1976: etc.)6, la mayoría de las cuales son films didácticos para el Kanun7: 6 Para más información puede consultarse el libro de Alberto Elena Abbas Kiarostami (2002) y que incluye una filmografía completa del cineasta hasta el año de publicación de dicho texto entre las páginas 289 y 311. 7 Nos referimos a un género que, según Thoraval (1995), fue especialmente mimado por el régimen y estuvo en los orígenes de las carreras de grandes cineastas como Bahram Beyzaï, Amir Naderi o el propio Kiarostami. Se trata de películas que retratan un viaje iniciático en el que los niños se enfrentan a la hostilidad del mundo adulto. mujeres en oriente medio 98 El éxito internacional de Kiarostami llegaría después de casi dos décadas de realización cinematográfica con el estreno de ¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987), primer film de una trilogía improvisada que los críticos han bautizado con el nombre de “la trilogía de Koker”. Aunque, como hemos comentado anteriormente, será la Palma de Oro de Cannes en 1997 otorgada a El sabor de las cerezas la que consolidará definitivamente a Kiarostami como el principal representante de una cinematografía que se ha convertido desde hace dos décadas en una de las más ensalzadas y premiadas de todo el mundo. Con algunas de estas cintas Kiarostami se enfrenta a la censura de la Comisión de Cultura y Cine Islámico, y precisamente los problemas con ésta se agudizan con la realización de algunos films posteriores tales como Ten (2002) o Copia certificada (2010). A pesar de que sus últimos trabajos no han podido estrenarse en Irán y de la denegación del permiso necesario para rodar su próximo film en territorio persa, Kiarostami ha decidido seguir viviendo en Teherán, su ciudad natal, y a este respecto nos dejó no hace mucho en una entrevista una frase que es toda una declaración de principios: “Soy iraní, pertenezco a esta patria, y lo digo sin ningún tipo de nacionalismo absurdo. Me duele mucho lo que pasa en mi país, pero no puedo irme” (2010, 1 de noviembre). Una reflexión en torno a las principales características del cine kiarostamiano De manera sucinta y a modo de repaso muy general al cine de Abbas Kiarostami, comentamos a continuación algunos de los rasgos que más se asocian a su obra cinematográfica para refrescar ciertas ideas que nos servirán de contextualización en el análisis del rol que cumplen las mujeres en las películas del cineasta iraní. mujeres en oriente medio 99
En primer lugar, cuando se hace referencia al cine de Kiarostami –y al cine iraní en general– se suele hablar de su alta calidad metafórica o simbólica. Esta característica está íntimamente ligada a la tradición cultural persa que los análisis fílmicos de autores occidentales suelen dejar de lado. En este sentido, en vez de comparar el cine kiarostamiano primero con el neorrealismo y más tarde con los nuevos cines de los sesenta, críticos como Sussan Sham reivindican la necesidad de relacionar la obra de Kiarostami con su cultura de origen. Así, en lo que concierne al simbolismo de sus películas, el cineasta nos remite a un elemento central de la cultura persa: la poesía tradicional, inspiradora, según el propio director, de buena parte de su filmografía. Para Nancy (2008), es muy importante a la hora de estudiar el cine de Kiarostami tener en cuenta la diferencia entre la pintura y la imagen concebidas en Occidente como mímemis, como copia fiel de lo real, y su concepción en la tradición persa como experiencia o vivencia del mundo8. Para el filósofo francés, el cine kisarostamiano podría definirse como una “meditación metafísica” en el sentido de que sus películas son un lugar privilegiado para el recogimiento y la reflexión. Alberto Elena, por su parte, defiende que la obra de Kiarostami supone un nuevo modo de entender el cine como “arte de la mirada”, de tal manera que sus films aspirarían a algo así como a educar la mirada para “abrir los ojos”. Sin alejarnos de todo lo dicho hasta ahora y volviendo a la 8 Kiarostami declaraba en 1992: “Hoy en día, un cineasta debe necesariamente interrogarse sobre las imágenes y no limitarse a producirlas” (citado en el texto introductorio de Victor Erice al libro La evidencia del filme: el cine de Abbas Kiarostami, de J. L. Nancy). mujeres en oriente medio 100 tradición poética persa, Víctor Erice –que escribe uno de los textos introductorios de un libro que Nancy dedica al director iraní– lo expresa de esta otra forma: “la mirada de Abbas Kiarostami es, por encima de cualquier otra consideración, la del poeta” (Nancy, 2008, p.29). Y a este respecto debemos recordar aquí que la poesía era, para la generación de Kiarostami, un elemento central en su formación y un motor de renovación intelectual en su país, además de una de las armas más poderosas frente al shah (Elena, 2002, p.270)9. El cine kiarostamiano se define también por su rígida postura frente a la producción hollywoodiense y su invasión cultural. El cineasta asegura no soportar el cine narrativo y se muestra convencido de que el tiempo de contar historias ha pasado y ahora el objetivo del cinematógrafo ya no es educar, entretener o generar sentimientos de culpa en el público. Para Kiarostami “la mejor forma de cine es aquella que plantea interrogantes al espectador”, ya que ese es el auténtico trabajo del cineasta, mientras que la tarea del público es estar atento a lo que ve e intentar encontrar respuestas por sí mismo. Así, el director iraní prefiere que sus espectadores sean siempre conscientes de que lo que están viendo es una película10. 9 Hay quien asegura que durante toda su carrera, lo que ha hecho Kiarostami ha sido tratar de crear un equivalente cinematográfico de la poesía moderna Iraní (Elena, 2002, p.272). 10 Núria Aidelman (2006) lo expresa así: “lo que nos parece una evidencia para la pintura, a saber, que pintar el aire o el mar significa inventarlos, con el cine se nos olvida. Su capacidad de registro nos puede hacer creer que el mundo es algo dado que la cámara encuentra y fija. Sin embargo, la lluvia, el mar, la luna, también en cine hay que reinventarlos, encuadrarlos, elegir una paleta para pintarlos” (p.139). mujeres en oriente medio 101
En otro orden de cosas, también se ha hablado mucho – nosotros lo hemos nombrado un poco más arriba– del carácter híbrido entre documental y ficción del cine kiarostamiano. El cineasta ha trabajado mayoritariamente con actores no profesionales que, aunque en muchas ocasiones se interpretan a sí mismos, están sometidos, en palabras de Víctor Erice, “a una ficción –por leve que sea– capaz de extraer de sus presencias una verdad que se produce en el tiempo de un destello” (Nancy, 2008, p.28). Esto, junto al hecho de que Kiarostami ha desarrollado una parte importante de su carrera en el ámbito del documental y de que filma sus películas aprovechando lo que le ofrece un determinado lugar, acontecimiento o circunstancia, provoca que en muchas ocasiones no sepamos si estamos ante un film factual o una ficción. Pero en realidad, según explica el propio director, esto no importa, ya que se trate de una cosa o de la otra “todo lo que contamos es una gran mentira y nuestra habilidad consiste en contarla de manera tal que resulte creíble. Que una parte sea documental y otra una reconstrucción tiene sólo que ver con nuestro método de trabajo, pero no es algo que incumba al público. Lo más importante es cómo nos servimos de una serie de mentiras para llegar a una verdad más grande”11. Hay muchos otros rasgos del cine kiarostamiano que, por falta de espacio –pero no de importancia– no podemos comentar en estas páginas, a saber: lo que algunos llaman la puesta en práctica de una “política de la lentitud”, la técnica de repetición de motivos, el carácter autorreflexivo, una 11 Contado por Kiarostami en el documental Abbas Kiarostami: vérités et songes (1994), de Jean-Pierre Limosin. mujeres en oriente medio 102 estética del plano que no impone lo que es importante, el protagonismo del silencio, la meditación, la infancia, la naturaleza, los caminos, el coche a través del cual descubrimos el mundo… (Bergala, 2006, pp.16 y 17). Sin embargo, creemos que, tras el sucinto repaso que realizado a la historia del cine en Irán y a las características de la cinematografía de Kiarostami, nos encontramos en un punto adecuado para abordar desde el análisis crítico nuestro objeto de estudio: el lugar que ocupa la mujer en la obra del cineasta iraní. La presencia de la mujer en el cine de Kiarostami. Una aproximación a los papeles más relevantes. Si echamos un vistazo rápido a la carrera cinematográfica de Abbas Kiarostami, nos percataremos de que la presencia de las mujeres es más bien escasa hasta sus últimos trabajos. Después de centrar sus films en tramas protagonizadas por niños (en el marco del Kanun), el cineasta iraní, sin abandonar la realidad infantil y adolescente, poco a poco va otorgándoles más importancia a los personajes adultos, aunque éstos son en su mayoría hombres. Sin embargo, la mujer iraní va introduciéndose progresivamente en su películas, primero a través de pequeños papeles que, como veremos, no son en absoluto anecdóticos ni carentes de importancia, hasta alcanzar en la primera década del nuevo siglo un protagonismo absoluto, concretamente en dos de los films que aquí comentaremos de forma más profunda: Ten (2002) y Shirin (2008). Es cierto que, al contrario de lo que ocurre con otros cineastas iraníes como Jafar Panahi, que han abordado desde el comienzo problemas relacionados con la difícil situación de las mujeres en el Irán actual (películas como la célebre El mujeres en oriente medio 103
círculo, 2000; o la más reciente Offside, 2006; dan buena cuenta de ello), Kiarostami no ha otorgado un lugar importante a estas cuestiones hasta la última etapa de su carrera. En este sentido, hay que tener en cuenta que el cineasta trabajó para el Centro de Desarrollo de Niños y Adolescentes hasta 1994, cuando estrenó su primera película independiente, A través de los olivos. Sin embargo, como hemos dicho, no será hasta ocho años después cuando realizará un film protagonizado por una mujer, aunque es cierto que cuando lo haga no sólo otorgará el papel principal a un personaje femenino, sino que lo hará en una película que trata específicamente sobre el estatus de la mujer iraní a comienzos del siglo XXI. Así, aunque el film al que nos referimos, Ten (2002), es una excepción en la dilatada filmografía de Kiarostami, éste sí que ha centrado su atención anteriormente en el universo femenino y en la difícil situación a la que la mujer iraní se enfrenta, aunque no de manera tan directa y explícita. Sin embargo, en tanto que autor de películas que abordan los problemas de la gente en la actualidad, Kiarostami considera que su cine es una obra política: “Cuando te interesas por el sufrimiento de los demás y tratas de expresarlo de manera tal que otras personas puedan sentirlo y comprenderlo, eso es política” (citado en Elena, 2002, p.275). Y en este sentido, como decimos, hay papeles femeninos antes de Ten, que suponen toda una novedad en la carrera del director iraní (sobre todo a partir de películas como A través de los olivos o El viento nos llevará) y nos transmiten, además de las tremendas dificultades a las que se enfrentan las mujeres en Irán, una imagen de éstas muy diferente a la que con frecuencia asumimos desde Occidente, donde las vemos exclusivamente como víctimas pasivas que acarrean con todo mujeres en oriente medio 104 lo que la sociedad, profundamente patriarcal y androcéntrica, les tiene reservado. Nos interesa analizar el cine de Kiarostami desde una perspectiva de género porque, aunque el acercamiento directo de éste a la problemática de la mujer ha sido tardío, finalmente ha llegado y, cuando lo ha hecho, se ha producido de manera contundente. La explicación que el propio cineasta da al respecto ha pasado de centrarse a modo de excusa en el hecho de que la censura suponía una barrera infranqueable y de que no quería arriesgarse a ofrecer imágenes falsas sobre la mujer, a confesar conscientemente que, como cineasta, llega con mucho retraso al tratamiento del territorio femenino en sus películas: “Prescindir de la mujer en mi cine no fue una decisión demasiado inteligente: mi descubrimiento ha llegado un poco tarde, pero ahí está” (citado en Elena, 2002, p.254). A través de los olivos (1994) El primer film en el que Kiarostami otorga uno de los papeles principales a una mujer es, como ya habíamos anunciado, A través de los olivos. Se trata de la tercera película de lo que algunos llaman “la trilogía de Koker”. Esta supuesta trilogía, que en realidad no fue pensada como tal por el cineasta, comienza con la ya célebre ¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987), que relata la historia de un niño que busca desesperadamente la casa de un compañero del colegio para devolverle su cuaderno de clase. A este film le sigue Y la vida continúa (1992), donde un actor que hace el papel de director de ¿Dónde está la casa de mi amigo? recorre en coche junto a su hijo pueblos devastados por el terrible terremoto que asoló Irán en 1990, buscando a los protagonistas de su película. Por último, A través de los olivos nace a partir de una secuencia de Y la vida continúa protagonizada por Hossein y mujeres en oriente medio 105
Tahereh, dos jóvenes que daban vida a una pareja de recién casados. Kiarostami percibió durante el rodaje que entre ellos existía una tensa relación en la vida real que hacía pensar en sentimientos de amor ocultos, y a partir de esta intuición, el cineasta rescató esta supuesta relación imposible como trama principal de su siguiente trabajo, que es el primero de toda su carrera que se centra en una historia de amor. Los protagonistas de A través de los olivos son, pues, dos jóvenes supuestamente enamorados: Hossein, un albañil analfabeto que trabaja en el rodaje de la película haciendo el papel de recién casado; y su esposa en la ficción, Tahereh, una muchacha no tan pobre como él que tiene estudios y que perdió a sus padres en el terremoto de unos años atrás. Hossein quiere casarse con Tahereh, y así se lo hace saber a la abuela de ésta, ahora única responsable de la joven. Pero la anciana se niega tajantemente porque Hossein es pobre y no tiene nada que ofrecerle a su nieta, ni siquiera una casa. A pesar de todo, el joven no se rinde y declara su amor a la muchacha una y otra vez, asegurándole que sus sentimientos son sinceros y que su boda no supondrá un impedimento para que ella pueda seguir estudiando y viviendo libremente. En definitiva, Hossein no quiere una esclava, quiere una mujer que le ame y a quien amar. Es cierto que el protagonista principal es Hossein y que a Tahereh, en lo que concierne a la relación entre ambos, sólo la vemos a través de los ojos de éste, ya que la joven se niega a dirigirle la palabra más allá de las frases que intercambian en el rodaje en el que ambos trabajan. Pero no es menos cierto que el film encierra una importante crítica de las injusticias sociales que viven los protagonistas en forma de prohibiciones –prohibiciones justificadas por una tradición mujeres en oriente medio 106 que resulta frustrante para los individuos de una sociedad de finales del siglo XX–. Es en este sentido que Tahereh no responde a Hossein en su intento incansable por convencerla: no tiene voz porque no le corresponde a ella decidir. Pero como bien le reprocha el joven enamorado, él no quiere la respuesta de su abuela, que “pertenece a otro tiempo”, sino la suya propia. Lo que quiere Hossein, en realidad, es algo muy significativo si analizamos la película desde una perspectiva de género: desea que la muchacha decida y, por lo tanto, que se convierta en lo que debe ser, en una persona independiente con criterio y libertad para elegir su futuro. No sabemos, pues, si el silencio de Tahereh es producto de su voluntad o del acatamiento de una rígida tradición (debemos tener en cuenta, además, que toda la película transcurre en el medio rural), pero Kiarostami nos sugiere lo segundo cuando en una de las secuencias más emotivas de la película los coches en los que viajan Hossein y Tahereh (por separado) se detienen en paralelo y, durante unos segundos, la joven se gira hacia Hossein y le dedica una mirada que llevará a éste a perseguirla y a buscar una respuesta de manera incesante. En el mismo sentido, es también muy significativa la secuencia en la que Keshavarz, que hace de director de Y la vida continúa, intenta entablar conversación con una de las muchachas a las que recoge con la camioneta en la que viaja parte del equipo de la película. Sólo la mujer de más edad dialoga de verdad con él, ya que la jovencita, hija de dicha señora, ni siquiera responde al director cuando éste le pregunta su nombre (la explicación que da Hossein en tanto que conocedor de la zona y de su cultura, es que “aquí los extraños no preguntan a las chicas cómo se llaman”). Y es que, si nos fijamos un poco, en toda la película no hay mujeres en oriente medio 107
ninguna chica que dirija la palabra a un muchacho12. De ahí que romper el silencio signifique, según Elena (2002), en el caso de Tahereh, no sólo el reconocimiento de su amor por Hossein, sino la ruptura de un sistema cerrado y regido por normas estrictas cuya justificación ya no pertenece a este mundo. Y algo de esa ruptura tenemos en la secuencia final cuando, tras acompañar a Hossein en su intensa declaración de amor a través de los olivos, la cámara se queda en lo alto de una colina y, en un gran plano general, filma a los protagonistas alejándose hasta convertirse en dos pequeños puntos en medio de la inmensidad de la naturaleza. La voz de Hossein es sustituida por una música alegre que parece indicar el cambio de actitud en Tahereh, un cambio también presagiado por el hecho de que los dos pequeños puntos que representan a los protagonistas entran en contacto durante un segundo antes de que uno de ellos (presumiblemente la muchacha) siga avanzando mientras el otro (Hossein) deshace apresuradamente el camino con un ánimo muy distinto al que le había acompañado hasta entonces. Así, desde la distancia más absoluta –sin duda motivada por la censura pero también, como ha indicado Kiarostami, por pudor– y con la necesaria colaboración del espectador para llegar a dicha conclusión, el cineasta acaba otorgándole a Tahereh la voz que la más férrea tradición le niega. Por otro lado, hay que decir que el personaje de Tahereh tiene otra faceta bien distinta, y es la que muestra frente a su 12 Kiarostami ha declarado que, con frecuencia, en sus películas muestra un mundo que no le gusta, y en A través de los olivos, nos hace ver la condición de las mujeres rurales de su país, una condición que le produce tristeza. mujeres en oriente medio 108 abuela y la señora Shiva, script del rodaje en el que trabaja la muchacha. Ésta se muestra testaruda, llega tarde a su cita con la señora Shiva y además, no cede cuando se le exige que para la película ha de vestir un traje de campesina que no le gusta. Es decir, que por una parte tenemos a una Tahereh que nunca expresa sus sentimientos y guarda silencio, y por la otra, a una joven con carácter cuando no hay chicos de por medio. Además, no hemos de olvidar que trabaja como actriz en una película donde todos son hombres excepto la señora Shiva, algo bastante sorprendente en un contexto rural y muy empobrecido. Para cerrar este epígrafe cabe mencionar a otro personaje femenino que no responde a las reglas de la tradición: la señora Shiva. Se trata de una mujer adulta e independiente que tiene un trabajo remunerado fuera del hogar en un mundo predominantemente masculino como es el del cine. Es cierto que el puesto de script es frecuentemente ocupado por mujeres en cinematografías como la nuestra, pero en el caso de Irán, según la imagen que hemos creado en Occidente sobre este país, cuanto menos llama la atención que una señora viaje sola por trabajo con un grupo de hombres, sea una persona con responsabilidad y autoridad, mano derecha de su jefe y encargada, además, del traslado del equipo en coche. El viento nos llevará (1999) Éste es un film con novedades importantes dentro de la obra de Kiarostami en lo que respecta al tratamiento de los personajes femeninos, tal y como ya señalaron Laura Mulvey o Rashimi Doraiswamy en sendos textos publicados poco mujeres en oriente medio 109
tiempo después del estreno de la película13. El viento nos llevará es el primer film del cineasta iraní tras triunfar en el Festival de Cannes con El sabor de las cerezas (1997), donde consiguió la Palma de Oro. Está protagonizado por Behzad, el director de un equipo de rodaje que acude a un pueblo del Kurdistán iraní para filmar un ritual ancestral tras la muerte de una anciana que finalmente vivirá más tiempo del esperado, truncando así el plan de trabajo del protagonista. Behzad y sus compañeros nunca aclaran el motivo de su estancia en el pueblo, aunque bromean sobre la existencia de un tesoro; sin embargo, los vecinos del lugar acabarán por dirigirse al personaje principal como “el ingeniero”. Éste se hace amigo de un niño que le sirve de guía y le da información sobre la evolución de la enfermedad de la anciana, cuya muerte Behzad y su equipo esperan impacientes. Pero la salud de ésta mejora y el ritual fúnebre parece no llegar nunca, convirtiendo a El viento nos llevará en un film sobre la espera, una espera durante la cual “el ingeniero” protagonizará encuentros fugaces que, sin embargo, no lograrán colmar su soledad (Elena, 2002). Finalmente, Behzad descubre que el resultado de su estancia en aquella remota aldea kurda no es en absoluto la frustración que le produce el no haber podido filmar el ritual buscado (la anciana muere, pero “el ingeniero” sólo puede tomar algunas fotos a un grupo de mujeres en la calle), sino que los días de convivencia con los vecinos de Siah Dareh –así se llama la aldea– le han aportado una experiencia profundamente formativa que le ha cambiado para siempre 13 Doraiswamy, Rashmi (1999). “The Wind Will Carry Us”, Cinemaya. The Asian Film Quarterly, 46, 23-24; Mulvey, Laura (2000). “The Wind Will Carry Us”, Sight and Sound, vol.10, nº10, 63. mujeres en oriente medio 110 (nos encontramos ante un viaje de auto-conocimiento repetido en varios films de Kiarostami). El título de la película está tomado de un poema de Farough Farrokhzad (1935-1967), una de las autoras más célebres de la poesía iraní contemporánea, por la que Kiarostami siente una profunda admiración, y que además fue una de las más destacadas figuras del feminismo en su país14. La procedencia del título la descubriremos hacia la mitad del film, en una de las escenas más emblemáticas: Behzad se dirige a una casa donde, con el pretexto de conseguir un poco de leche, conocerá a la joven que vive allí y que mantiene una furtiva relación con el sepulturero, personaje al que nunca vemos pero que tiene un peso importante en la historia. La joven, cuyo rostro tampoco vemos en ningún momento, se adentra en una especie de cueva donde se encuentra un establo subterráneo. El ingeniero la sigue y, tras unos segundos de oscuridad casi absoluta, la observa mientras ordeña a una vaca que alumbra con un quinqué (sólo alcanzamos a ver a la chica de perfil, pero sin vislumbrar su rostro). Durante el tiempo en que la muchacha hace su trabajo somos testigos del intento de seducción de Behzad, que recita a la joven varios poemas, entre los cuales se encuentra un fragmento del que da título al film, un poema de amor y muerte que constituye una de las cimas de la obra poética de Farrokhzad, El viento nos llevará: Tú, entre el follaje, posas tus manos. Esas memorias ardientes 14 Fue una poetisa que escandalizó a los representantes de la cultura de su época porque expresaba sin tapujos, a través de sus versos, sensualidad, amor y erotismo. mujeres en oriente medio 111
Sobre mis amantes manos. Y entregas tus labios, Repletos de calor de la vida, Al tacto de mis amantes manos.15 Debemos tener en cuenta que, a pesar de que la joven se muestra siempre pudorosa frente al extraño, tal y como corresponde a una mujer según las reglas de comportamiento en la cultura iraní, es muy significativo –y arriesgado al mismo tiempo– que Kiarostami introduzca una escena como ésta en su película, y más si tenemos en cuenta que en Irán una mujer soltera no debe estar nunca sola con un hombre. No es de extrañar, pues, que esta secuencia motivara la prohibición del film por parte de las autoridades persas debido a su “alto contenido erótico”. También resulta muy revelador para un análisis desde una perspectiva de género, el final de la conversación entre Behzad y la joven: ésta, tras escuchar el poema de Farrokhzad, le pregunta al protagonista cuántos años estudió la poetisa, a lo que él responde que no es necesario ir a la escuela para escribir poesía –la muchacha sólo ha estudiado durante cinco años–, ya que cualquiera que tenga talento puede hacerlo. Además de este homenaje a Farrokhzad y de secuencias como la que acabamos de describir, la película también contiene una serie de personajes femeninos que dan cuenta del interés que Kiarostami comienza a mostrar por la situación de la mujer en su país. Así, el cineasta reserva algunos papeles secundarios a varias “mujeres fuertes” (en palabras de Mulvey y Doraiswamy): la señora Godarzi, 15 Fragmento del poema de Farrokhzad que recita Behzad mientras la muchacha ordeña a la vaca. mujeres en oriente medio 112 productora con carácter y autoridad que llama todos los días a Behzad desde la ciudad para exigirle explicaciones sobre la lenta marcha de la filmación; la mujer embarazada que se reincorpora al trabajo el día siguiente al parto, o la señora que regenta el café de la aldea que, no contenta con la transgresión que supone atender a los hombres (que son quienes acuden al local a tomar té), ironiza sobre las tareas “propias de su sexo” diciendo que las mujeres tienen tres oficios: “de día trabajan, por la tarde sirven y de noche tienen que faenar”. En definitiva, El viento nos llevará supone un paso decisivo en la aproximación que el cine de Kiarostami realiza al universo femenino y que llegará a resultados definitivos y contundentes a comienzos de los años 2000, cuando el cineasta filma Ten. ABC África (2001) Incluimos este film en nuestro análisis porque, aunque no está centrado en Oriente Medio, es una película del cineasta iraní que muestra un paso más en el interés de éste por la situación de la mujer y el importante papel que ésta juega en cualquier sociedad del mundo. Concretamente, ABC África es un documental surgido a partir de una invitación que el director recibe del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), dependiente de las Naciones Unidas. Kiarostami, tras una década centrado exclusivamente en la ficción, acepta visitar el programa UWESO (Uganda Women’s Efforts to Save Orphans), que se dedica a atender huérfanos de los que se han hecho cargo otras familias, muy especialmente mujeres. Se trata del primer largometraje que el cineasta realiza fuera de Irán y también, tras mucho tiempo mujeres en oriente medio 113
Shirin (2008) Éste es el último film de Kiarostami que comentaremos en el presente artículo, ya que, aunque su última película, Copia certificada (2010), también tiene como protagonista a una mujer, se trata de una ficción rodada en Europa con actores europeos (aunque mantiene, como es lógico, muchos de los rasgos que antes hemos descrito como característicos de su cine, sobre todo en lo que se refiere a los límites de la representación, en una película que reflexiona acerca del valor del original y de la copia en el arte en general y en el cine en particular) que se aleja en cierto modo del tema que aquí nos interesa: el estatus de la mujer iraní a través de la filmografía de Kiarostami. Shirin es la continuación de una obra de teatro religioso que el cineasta puso en escena en 2004 en Roma, y que mezclaba con secuencias de algunas de sus películas. Al mismo tiempo, también es una reanudación de un cortometraje que realizó para el film colectivo Chacun son cinéma, titulado Where is my Romeo? y presentado en Cannes con motivo del sesenta aniversario del festival. Shirin puede definirse, de algún modo, como un tributo a los espectadores y al cine, pero es sobre todo un claro homenaje a la mujer en general y a la mujer iraní en particular. En los 98 minutos que dura esta película lo único que vemos son primeros planos y planos medios fijos de más de cien espectadoras (todas de ellas iraníes, a excepción de la francesa Juliette Binoche) que, a su vez, contemplan sentadas en una sala de cine una película basada en el famoso poema persa del siglo XII Khosrow y Shirin, cuyo autor Nezami Ganjavi (1141-1209), fue el más grande poeta épico romántico de la literatura persa. La obra cuenta una historia de origen pre-islámico sobre una princesa mujeres en oriente medio 126 enamorada de un hombre que no es el que su familia le había reservado para el matrimonio. Esta mujer, Shirin, princesa de Armenia, luchará por lo que quiere, que no es otra cosa que vivir feliz junto a Khosrow, rey de Persia, asumiendo las trágicas consecuencias de su decisión. Por el camino se cruzará Farhad, admirado escultor que se enamora profundamente de la hermosa Shirin y se bate en duelo con Khosrow por ella, convirtiendo la historia en un triángulo amoroso. Como hemos dicho, nosotros, los espectadores, nunca vemos la película porque nos situamos justo en el lugar que ocupa la pantalla, pero el film nos llega a través de la banda sonora y sobre todo de las reacciones de las espectadoras. En sus rostros vemos rechazo, frustración, emoción, solidaridad, insatisfacción, miedo, rabia, valor, tristeza... El espectáculo audiovisual se convierte en un espacio de liberación en el que las espectadoras se identifican con Shirin y experimentan catárticamente emociones profundas (al final de la película la narradora hace referencia explícitamente a esta catarsis al preguntar retóricamente a las mujeres del público si lloran por la protagonista o por la Shirin que se esconde en cada una de ellas). Shirin puede considerarse el resultado del interés y la atracción que Kiarostami siente por el público, elemento indispensable para que exista espectáculo. Según comentó el cineasta en una rueda de prensa durante la 65 edición del Festival de Venecia, donde la película se presentaba fuera de concurso, le fascina el hecho de que los espectadores entren juntos al cine pero vean la película por separado y cada uno de ellos tenga en su cabeza una visión personal y diferente de lo que está viendo. En este sentido, el espectador funciona mujeres en oriente medio 127
como catalizador del proceso comunicativo y emocional que el cine pone en marcha. Pero además, en Shirin, donde la abrumadora mayoría del público son mujeres y donde sólo alcanzamos a ver unos pocos hombres siempre en segundo plano, éstas dejan de ser meras espectadoras para convertirse al mismo tiempo en sujeto y objeto de la creación fílmica. De alguna manera, Kiarostami pretende trazar metafóricamente un paralelismo entre las espectadoras y la heroína, al mismo tiempo que mostrar la sala de cine como un refugio en el que las iraníes encuentran una escapatoria a las muchas restricciones de libertad que padecen en sus vidas reales. Hay quien ha visto en la misma sala de cine donde trascurre toda la película una representación del Irán contemporáneo: un lugar oscuro lleno de mujeres (en segundo plano vemos a una de ellas con heridas en la cara, como si hubiese sido golpeada) que no pronuncian palabra y que, a sus espaldas, sienten la presencia de algunos hombres que parecen acecharlas. Sin embargo, la represión y el rechazo social que han sometido a las mujeres históricamente no es un fenómeno reductible, ni mucho menos, al interior de las fronteras persas, y en este sentido la presencia de la francesa Juliette Binoche –que aparece también con velo, según defendió ella misma, para solidarizarse con las que son obligadas a llevarlo y compartir la experiencia de las que lo llevan por convicción– nos recuerda que estamos ante una injusticia universal y hace que Shirin sea en realidad en un homenaje a todas las mujeres. Algunas reflexiones finales Como decíamos unas páginas más atrás, el cine de Kiarostami ha centrado su atención en la mujer demasiado tarde. Es mujeres en oriente medio 128 cierto que los largos años de trabajo del cineasta para el Kanun y las restricciones impuestas por la censura son, en parte, una explicación; pero no es menos cierto que algunos de sus compatriotas se lanzaron a la piscina mucho antes que él, con films que abordaban de manera directa y sin recurrir a la metáfora la falta de libertad y las duras condiciones de vida a las que se enfrentan diariamente las iraníes. Sin embargo y como hemos visto a lo largo del recorrido por algunas de las películas que el cineasta ha realizado en los últimos quince años, Kiarostami ha recuperado el tiempo perdido y, siempre fiel a su arriesgada manera de hacer cine, ha sabido sumergirse en el universo femenino y dar buena cuenta de la condición de la mujer iraní en el mundo de hoy sin renunciar a trabajar dentro de su cultura y de su país (aunque los problemas con las autoridades y los estamentos que velan por “la moral coránica” son cada vez mayores). De forma sutil, como hemos visto, Kiarostami comienza a introducir personajes femeninos que nos muestran el tremendo sacrificio de las mujeres de su país –sobre todo en el mundo rural–, que se pasan la vida trabajando y cuidando de los suyos sin ningún tipo de reconocimiento, y que en nombre de la sacrosanta tradición ven mermados sus derechos y libertades una y otra vez por el mero hecho de ser mujeres. No obstante, el cineasta no reduce en absoluto el papel de éstas a simples víctimas cuyo principal problema es que han de cubrir permanentemente su cabeza con un velo, sino que, yendo mucho más allá, se encarga de hacer visible el hecho de que también en Irán, incluso en contextos rurales profundos, las mujeres trabajan fuera del hogar (recordemos a la joven que, nada más dar a luz, vuelve a sus tareas en el campo o a la señora que sirve el té en la shaijané de El viento nos llevará), ocupan puestos de responsabilidad en un mundo mujeres en oriente medio 129
de hombres (como la script de A través de los olivos) y ni el matrimonio ni los hijos les impiden vivir sus vidas según sus deseos y convicciones (como demuestra la valiente protagonista de Ten). En definitiva, podemos decir que de un tiempo a esta parte, el cine de Kiarostami nos ayuda a comprender que la mujer ya no puede ocupar un segundo plano en la pantalla porque, de hecho, ha pasado a ser coprotagonista –junto al hombre– de la realidad iraní también en el espacio público (como demostraron todas las mujeres que se apoderaron de las calles de Teherán durante la llamada “Revolución Verde” en junio de 2009). Así, al abordar situaciones, costumbres y realidades que resultan problemáticas desde la perspectiva de la experiencia femenina, Kiarostami realiza películas que se ponen del lado de las mujeres y favorecen su visibilización y, por tanto, la comprensión y mejora de su situación. El resultado de producir un cine de estas características es que la conciencia sobre la condición de la mujer iraní en todo el mundo aumenta y deja de basarse exclusivamente en los estereotipos creados desde Occidente, consolidándose de esta manera patrones de conocimiento alternativos que muestran las terribles injusticias a las que se ven sometidas las mujeres, pero que, al mismo tiempo, reconocen en ellas a un sujeto empoderado que decide sobre su propia vida y no se deja reducir a un mero objeto en manos de un sistema patriarcal y embrutecido que todo lo puede. mujeres en oriente medio 130 Bibliografía Aidelman, Núria (2006): “Del cine hecho con agua. Acerca de Five”. En VV.AA., Erice-Kiarostami: Correspondencias, Diputació de Barcelona, Barcelona, (pp.136-145). Belinchón, Gregorio (2010, 26 de octubre): “Entrevista: Abbas Kiarostami. Director de cine”. El país. [publicación en línea]. Disponible desde Internet en: <http://www.elpais.com/articulo/cultura/tengo/muchas/esp eranzas/pueda/construir/Iran/elpepucul/20101026elpepicul_ 3/Tes> [con acceso el 7-11-11]. Bergala, Alain (2006): “Erice-Kiarostami: los caminos de la creación”. En VV.AA., Erice-Kiarostami: Correspondencias, Diputació de Barcelona, Barcelona, (pp.10-20). Calvo, Silvia Elena (1996): “La Nouvelle Vague y Abbas Kiarostami”, Film on Line, vol. 32, nº 4, 34-36 y 41-43. [publicación en línea]. Disponible desde Internet en: <http://cinexilio.yuku.com/topic/1337> [con acceso el 11-122011]. De Lucas, Gonzalo (2006): “Las escalas del mundo”. En VV.AA., Erice-Kiarostami: Correspondencias, Diputació de Barcelona, Barcelona, (pp.54-61). Elena, Alberto (1995): “La década prodigiosa: cine iraní 19831993”, Archivos de la Filmoteca: Revista de estudios históricos sobre la imagen, nº 19, 17-27. - Los cines periféricos. África, Oriente Medio, India, Paidós Ibérica, Barcelona, 1999. - Abbas Kiarostami. Cátedra, Madrid, 2002. mujeres en oriente medio 131
El País (2008, 4 de noviembre): “La razón de que el cine iraní recurra a la metáfora”. El País. [publicación en línea]. Disponible desde Internet en: <http://www.elpais.com/articulo/cultura/razon/cine/irani/re curra/metafora/elpepucul/20081104elpepucul_9/Tes> [con acceso el 8-11-11]. Nancy, Jean-Luc (2008): La evidencia del filme: el cine de Abbas Kiarostami, Errata Naturae, Madrid. Pérez-Carasa, Luz (2010): “Aprendiendo a mirar. Una reflexión sobre Ten de Abbas Kiarostami”, FRAME, nº 6, 1-13. Quintana Morraja, A. (2001): "El cine como realidad y el mundo como representación: algunos síntomas de los noventa", Archivos de la filmoteca: Revista de estudios históricos sobre la imagen, nº 39, 8-25. Salvà, Nando (2010, 1 de noviembre): “Abbas Kiarostami: ‘Me duele mucho lo que pasa en Irán, pero no puedo irme’”. El Periódico. [publicación en línea]. Disponible desde Internet en: <http://www.elperiodico.com/es/noticias/cultura-yespectaculos/20101101/abbas-kiarostami-duele-mucho-quepasa-iran-pero-puedo-irme/568870.shtml> [con acceso el 411-11]. Thoraval, Yves (1995): “El nuevo cine iraní: héroe positivo y tentación estética”, Archivos de la Filmoteca: Revista de estudios históricos sobre la imagen, nº 19, 7-15. Weinrichter, Antonio (1995): “Geopolítica, festivales y tercer mundo: El cine iraní y Abbas Kiarostami”, Archivos de la mujeres en oriente medio 132 Filmoteca: Revista de estudios históricos sobre la imagen, nº 19, 30-36. - “Algunos hitos de los noventa: ¿A qué canon quedarse?”, Secuencias: Revista de historia del cine, nº 16, 18-31. 2002. Otros recursos: “Abbas Kiarostami, vu d’Orient” (16-12-2011), en la emisión radiofónica Cultures d’Islam de France Culture, dirigida por Abdelwahab Meddeb, con la cineasta y crítica Sussan Sham como invitada. Filmografía de Abbas Kiarostami consultada para el presente artículo ¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987) Primer plano (1990) Y la vida continúa (1992) A través de los olivos (1994) El sabor de las cerezas (1997) El viento nos llevará (1999) ABC África (2001) Ten (2002) Shirin (2008) Copia certificada (2010) mujeres en oriente medio 133
MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y NUEVAS TECNOLOGÍAS EN LA REPRESENTACIÓN Y PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES EN LA PRIMAVERA ÁRABE El rol de Internet en la primavera árabe: Mitos y realidades. Un enfoque de género Jesús Cruz Álvarez1 1 Jesús Cruz Álvarez: [email protected] 135
Deconstruyendo la revolución 2.0; penetración de internet en los países árabes El súbito y progresivo desencadenamiento de reivindicaciones sociales en la mayor parte de países árabes a lo largo del año 2011 ha abierto un apasionante debate acerca del rol desempeñado por Internet y las redes sociales en la configuración ideológica de estos movimientos de protesta masivos a los que se ha tendido a englobar bajo la denominación de “revoluciones 2.0”. La fascinación despertada por la llamada primavera árabe ha repercutido en la asunción de un extenso cuerpo teórico expuesto en multitud de documentos científicos, artículos periodísticos, encuentros y congresos, a través del cual se pretende hallar las razones principales de un fenómeno que quiebra la percepción prejuiciosa del mundo árabe como una sociedad homogénea y conformista enmarcada por sistemas políticos corruptos. Esta idea ampliamente extendida en Occidente y perpetuada por la visión sesgada difundida por los medios de comunicación, colisiona con una realidad que ha desvelado ser diferente a tenor de la capacidad de movilización de estas sociedades en diferentes enclaves geográficos de Oriente Medio y norte de África. El factor fundamental señalado por los observadores internacionales para explicar este cambio social se encuentra íntimamente vinculado con una suerte de omnipotencia de las nuevas tecnologías de la comunicación y la estructura en red que teje el incipiente desarrollo de redes sociales como Facebook o Twitter. mujeres en oriente medio 136 La rápida propagación de un sentimiento de hastío e indignación a través de las redes sociales en países como Túnez y Egipto, nos puede inclinar a concebir la primavera árabe como un movimiento doctrinal uniforme espoleado por el mundo digital y desarrollado en virtud al efecto dominó que muchos expertos han señalado para dotar de coherencia a una realidad mucho más compleja. Las revueltas acontecidas en el último año obedecen a características internas dispares que no pueden ser interpretadas desde una perspectiva unitaria y determinista. Es decir, la primavera árabe se corresponde en mayor medida con una demarcación geográfica que comprende desde el Magreb hasta Oriente Medio, en la que además de similitudes culturales y sociopolíticas evidentes se dan cita profundas diferencias obviadas desde Occidente. Esas divergencias parten de los propios índices de penetración de Internet en los distintos países. No pueden entenderse las protestas sociales bajo el prisma de la revolución 2.0 cuando el número de usuarios de algunas naciones es de un carácter aún minoritario o controlado por la élite del poder. Según los datos provistos por la agencia Internet World Stats, la penetración de Internet en la sociedad egipcia fue de un 24,5% en 2011, cifra sensiblemente inferior a la de países occidentales (la media de la Unión Europea es de un 67,3%), aunque muy superior a la de otros focos de revueltas como Yemen, en el que la implantación de Internet apenas alcanza el 10% y la extensión de redes sociales como Facebook es de un irrisorio 1,7%. mujeres en oriente medio 137
Elaboración Propia a partir de datos Internet Word Stats. Diciembre 2011 Detrás de la reducida aunque incipiente introducción tecnológica en los países árabes, se esconde una desigual distribución de la misma en grandes núcleos urbanos y entre la ciudadanía más joven, por lo que catalogar de revolución 2.0 el movimiento de protesta árabe puede ser un tanto apresurado, sin por ello negar el impacto relativo que haya podido tener en el mismo. Con el objeto de contextualizar un fenómeno tan complejo como actual, a continuación desarrollaremos el caso de la primera revolución catalogada como 2.0, en un intento de proveer de coherencia a un descontento social generalizado que utiliza todos los canales de expresión disponibles para alcanzar la subversión. Antecedentes de la primavera árabe; la revolución verde iraní Población Usuarios Internet % PenetraciónPoblación Usuarios Facebook Iran 77,891,220 36,500,000 46.9 % n/a Yemen 24,133,492 2,349,000 9.7 % 329,040 Siria 22,517,750 4,469,000 19.8 % n/a Jordania 6,508,271 1,741,900 26.8 % 1,675,780 Egipto 82,079,636 20,136,000 24.5 % 7,295,240 Túnez 10,629,186 3,600,000 33.9 % 2,602,640 Iraq 30,399,572 860,400 2.8 % 860,400 mujeres en oriente medio 138 El 12 de Junio de 2009 se celebraron unas elecciones democráticas en Irán que desataron un fuerte movimiento de protesta de buena parte de la ciudadanía ante lo que consideraron un proceso fraudulento que legitimaba en el poder al ultraconservador Mahmud Ahmadineyab frente al reformista Mir-Hossein Mousavi. Al día de los comicios le sucedieron largas jornadas de manifestaciones, inéditas en el país desde el triunfo de la revolución islámica de Jomeini en 1979. Aglutinados en torno al candidato reformista (y el color verde como símbolo de unión), cientos de miles de personas salieron a las calles en unas protestas que trascendían el descontento por los resultados electorales y que minaban las propias estructuras de un sistema de poder político que reprimía todo acto de libertad de expresión de su pueblo. La violencia gubernamental se manifestó en diversos ámbitos de la vida social, entre ellos, el blindaje ante la observación internacional de lo que acontecía en el país a lo largo de esas semanas cruciales. Los periodistas extranjeros fueron expulsados en un intento de silenciar las críticas. No obstante, el empoderamiento pacífico de la ciudadanía iraní en las redes sociales y medios digitales filtraron información al exterior y contribuyó a la organización interna del movimiento de protesta. La revolución verde iraní es consideraba a este respecto como el primer ejemplo del poder fáctico de las herramientas digitales para constituir oposición. Sin embargo, la utilización masiva de weblogs, Twitter o Facebook no puede entenderse como un fenómeno espontáneo y repentino surgido al calor mujeres en oriente medio 139
de las necesidades de una situación coyuntural. Irán es el país con el mayor número de usuarios de Internet en Oriente Medio2 (representa el 50% de usuarios de la región), quienes han tejido una extensa red de contenidos virtuales a partir de blogs personales o colectivos concebidos como un modo de resistencia ante la presión del gobierno. Averiguar el número de blogs puede llegar a ser una tarea ingente, no obstante las cifras rondan los 2 millones (Plá: 2011), constituyendo a Irán como el quinto país del mundo con mayor número de bitácoras y al persa como el décimo idioma más utilizado en Internet. Esta categoría de contrapoder ejercido en Internet ha llevado a que Annabelle Sreberny y Gholam Khiabany (2010) acuñen el término de blogistán para hacer referencia a un modelo de comunicación alternativo que se adapta a una sociedad paulatinamente más cosmopolita deudora de los principios primigenios de la revolución cultural y consciente de los mecanismos de represión desempeñados por el actual gobierno conservador. El sector de las telecomunicaciones iraní en general ha experimentado un acusado desarrollo en la última década, erigiéndose como un importante mercado para la recepción de inversiones extranjeras. No obstante, la censura directa e indirecta del estado ha marginado la difusión de discursos divergentes de la versión oficial a los canales informales de información de los que provee la red. En este sentido, el papel ejercido por la mujer iraní en la configuración de esos discursos de resistencia es fundamental para entender la 2 Irán no es un país árabe sino persa donde la lengua mayoritaria es el farsi. No obstante, de cara a un análisis comparativo respecto al resto de naciones de la región nos sirve como referencia. mujeres en oriente medio 140 importancia de Internet en la creación de nuevos espacios sociales de opinión. Las mujeres en Irán afrontan una nueva encrucijada histórica en la que optar bien por el mantenimiento de un status quo que las relega a un rol social secundario, o bien por una reivindicación consciente de sus derechos frente a la ortodoxia religiosa de sus gobernantes. La represión islámica impuesta por el sha Reza Pahlevi en los años 70 por mediación de Occidente, demostró constituir una estrategia fallida de cambio social que revertió en el proceso contrario con el triunfo de la revolución islámica. Las organizaciones feministas, aglutinadas en el movimiento de oposición al sha junto a socialistas, intelectuales y líderes religiosos, vieron cómo estos últimos erradicaban cualquier esperanza de protagonismo político de la mujer una vez enrocados en el poder. La beligerante occidentalización de las costumbres del país pretendida por Pahlevi, que incluía la prohibición del hiyab (concebido como un símbolo de pudor y honor) desde una perspectiva paternalista de victimización de la mujer, dio paso a un repliegue cultural-religioso que colocaba al Islam como elemento identitario en torno al que gravitaba toda la realidad social. La interpretación sesgada de la sharia por parte del régimen de los ayatolás volvía a situar a la mujer al margen de la vida pública. De hecho, no sería hasta el final de la guerra contra Irak y la muerte de Jomeini cuando la cuestión de género regresara al debate público a través de un fuerte movimiento feminista liderado por mujeres reconocidas internacionalmente como la jurista y premio Nobel de la Paz Shirin Ebadi. No obstante, la victoria electoral en 2005 de Mahmud Ahmadineyab significó un nuevo retroceso en la conquista de derechos para las mujeres mujeres en oriente medio 141
iraníes en el marco de un régimen de poder ultraconservador y excluyente. Ante este panorama, Internet ha emergido como un espacio de resistencia a partir del cual romper las estructuras patriarcales de la sociedad iraní paliando al mismo tiempo las dificultades de organización del movimiento. La red es, de esta forma, una herramienta imprescindible para el desarrollo de una conciencia feminista que pretende arraigar en las nuevas generaciones con la conquista paulatina de espacio público, aunque este se encuentre alojado en el universo virtual. Iniciativas como los websites Iran Dokht Persian Female o Cambio por la Igualdad (premio Reporteros sin Fronteras 2010 por su ciberactivismo) suponen un empoderamiento eficaz de ese espacio digital por parte de la mujer, que complementa asimismo la extensa red de blogs personales y colectivos, a través los que se fomenta la politización y la ruptura de los ámbitos público y privado en las cuestiones de género. La revolución verde significó la eclosión de un fenómeno hibernado paulatinamente durante los últimos años en la red del que el movimiento feminista fue parte integral. Las herramientas de organización provistas por Internet supusieron un factor fundamental en el desarrollo de las protestas, en la medida que también se constituyó como único canal de información exterior. Los usuarios iraníes, además de espolear las conciencias de sus ciudadanos, sintieron su protagonismo a la hora de confeccionar la noticia, de suministrar el material de primera mano a los medios internacionales. La red devino en una inabarcable sala de redacción de alcance global unida en torno a una serie de símbolos. Los perfiles de Facebook y Twitter se tiñieron de mujeres en oriente medio 142 verde, y no sólo los de los iraníes, sino también de todos aquellos ciudadanos de otras partes del mundo que se identificaron con las protestas en el país persa. Cientos de hombres y mujeres jóvenes, los “hijos de la revolución” según Timothy Garton Ash (El País: 2009) contribuyeron, en igualdad de condiciones, a conformar un clima de indignación, ya fuese a través de un tweet informando acerca del lugar de la próxima manifestación, subiendo un video a Youtube de los actos represivos de la milicia basij, difundiendo eslóganes a través de Facebook, enviando un sms, o escribiendo entradas en un blog personal. La sociedad iraní logró, aunque fuese por un breve periodo de tiempo, vencer el miedo y abanderar el que ha sido considerado primer movimiento de protesta larvado en la red. No obstante, la tecnología también detenta una serie de peligros que algunos se han atrevido a denunciar. Thierry Meyssan, fundador de la red de información alternativa Voltaire, sostenía en un artículo publicado en dicho medio que las protestas desencadenadas por el supuesto fraude electoral estuvieron orquestadas por la CIA estadounidense en una nueva modalidad de guerra psicológica cuya principal arma era el control de los teléfonos móviles. Tal y como argumenta Meyssan, miles de iraníes recibieron mensajes contradictorios tendentes a provocar confusión e indignación a partir de informaciones falsas que posteriormente eran difundidas por las redes sociales en una sutil operación de subversión manejada. El poder de las redes de comunicación supone de igual modo un hecho indudable, ya sea con carácter negativo o positivo. La revolución verde se difundió en estas redes y sirvió de referencia para la gestión de posteriores movimientos de mujeres en oriente medio 143
protesta desencadenados en los países de la primavera árabe, aunque como veremos a continuación, las circunstancias y características de los mismos sean, en muchos casos, muy diferentes. En Irán, la implantación de Internet estaba muy desarrollada, al menos en los núcleos urbanos, y sus herramientas eran utilizadas conscientemente como última vía para la libertad de expresión. Aún así, no podemos considerar a la tecnología como causa crucial de una vindicación que hundía sus raíces en un descontento latente de la sociedad iraní; sino como un medio más a través del cual se rompía la barrera del miedo. Al fin, descifrar el complejo y espontáneo resorte que empujó a la gente salir a la calle supone el auténtico objeto de análisis de una investigación más profunda que huye de teorías reduccionistas como la de la omnipotencia de las redes sociales digitales. Las sociedades en red: factores de eclosión de la primavera árabe De acuerdo al discurso lineal de los medios de comunicación occidentales, podríamos trazar un itinerario bastante ilustrativo y unívoco de las diferentes etapas por las que ha transcurrido la bautizada como primavera árabe en sus diferentes enclaves geográficos y en una sucesión temporal solapada de sus distintos movimientos de protesta. Al comienzo del presente artículo negábamos la teoría determinista de un efecto dominó causal para dotar de coherencia a un fenómeno más geográfico que doctrinal, sin embargo, no debemos obviar los elementos comunes que mujeres en oriente medio 144 comparten los países implicados en esta ola de revoluciones, lo que sí nos podría llevar a hablar de un efecto contagio3. La inmolación del joven tunecino Mohamed Bouazizi en una plaza pública de la ciudad Sidi Bouzid el 17 de Diciembre de 2010 tras la confiscación de su puesto callejero de comida por la policía desencadenó una fuerte reacción popular que derivaría en la denominada Revolución de los Jazmines y el derrocamiento del autócrata Zine el Abidine Ben Ali. El acto de desesperación de Bouazizi ponía radicalmente de manifiesto la frustración latente de una juventud tunecina universitaria sin oportunidades de promoción, condenada a un desempleo crónico y oprimida por un estado autoritario y represivo. La difusión del suceso por un blogger logró conmocionar a la red de internautas tunecinos, en su mayor parte jóvenes de núcleos urbanos, y, por consiguiente, comenzar a organizar un movimiento de protesta que se vería fortalecido por el desmesurado uso de la fuerza de los servicios de seguridad estatales. Como en Túnez, el pueblo egipcio tomó conciencia de la depauperación política y socioeconómica padecida por el país durante décadas tras la trágica muerte de Khaled Said, otro blogger con gran seguimiento en la comunidad digital que fue asesinado por la policía gubernamental a raíz de su intento de colgar en Internet un video en el que se mostraban prácticas ilícitas de algunos agentes de la seguridad pública. Las fotografías del cuerpo visiblemente vapuleado de Said incendiaron la red y suscitaron un sentimiento de indignación incontenible en la sociedad egipcia a partir del cual se 3 El efecto dominó se suele aplicar al Estados y sus sistemas políticos, mientras que el efecto contagio se corresponde con las sociedades de los mismos (un caso paradigmático podría ser la primavera árabe). mujeres en oriente medio 145
Iran Dokht; www.irandokht.com Consultado 17/12/11 Meyssan, Thierry; La CIA y el laboratorio iraní. Red Voltaire, 19/06/09. Disponible en http://www.voltairenet.org/La-CIAy-el-laboratorio-irani Consultado; 17/12/11 Persian Female; www.persianfemale.com Consultado 17/12/11 Pisani, F. Piotet, D. (2009). La alquimia de las multitudes. Madrid: Paidós. Plá, Lionel; Los Irán Bloggers y su Ley Sinde. La Comunidad ElPais.com, 11/3/11. http://lacomunidad.elpais.com/elviatger/2011/3/11/los-iranbloggers-y-su-ley-sindeConsultado el 17/12/11 Priego Moreno, Alberto (2011); La primavera árabe; ¿una cuarta ola de democratización? UNISCI Discussión Papers, nº26 pp 75-96 Reporteros sin Fronteras; Las feministas iraníes, Premio Internautas. 12/3/10. Disponible en: http://www.rsfes.org/news/las-feministas-iranies-premio-internautas-dereporteros-sin-fronteras-y-google/ Consultado; 18/12/11 Rheingold, H. (2008). Mobile media and political collective action. http://www.rheingold.com/texts/PoliticalSmartMobs.pdf Consultado 21/12/11 mujeres en oriente medio 158 Saint-Upery, Marc (2011); Las dimensiones de la revolución democrática árabe. Nueva Sociedad Número 232 Sreberny, Annabelle y Khiabany, Gholam (2010); Blogistán, The Internet and Politics in Iran. I.B. Tauris Tesón, Nuria; Las mujeres egipcias marchan contra los abusos de las fuerzas de seguridad. El País 21/12/11. Disponible en; http://internacional.elpais.com/internacional/2011/12/20/ac tualidad/1324404148_989478.html Consultado 22/12/11 Tucker, Diane; Arab Women beggining to track the glass ceiling. The Huffington Post, 18/3/2011. Disponible en; http://www.huffingtonpost.com/diane-tucker/arab-womenbeginning-to-c_b_176137.html Consultado; 21/12/11 Valadés García, Bertín (2011); Conceptualizar el papel de las redes sociales en Internet y acciones colectivas. Propuesta aplicada a lo digital. Revista Razón y Palabra Nº77 Viera Smith, Lic Heba; El rol de la mujer en la revolución islámica de Irán. Fundación Cultural Oriente. Disponible en; http://www.islamoriente.com/sites/default/files/cckfilefield/ Article_pdf_file/El%20Rol%20de%20la%20Mujer%20en%20la %20Revoluci%C3%B3n%20Isl%C3%A1mica%20de%20Ir%C3% A1n.pdf Consultado 21/12/11 mujeres en oriente medio 159
La representación de la mujer egipcia en los medios de comunicación durante la primavera árabe. Un acercamiento a la (ir)realidad construida Othman Saadi Haddach y Belén Zurbano Berenguer 1 1 Belén Zurbano Berenguer: [email protected] Othman Saadi Haddach: othman[email protected] 160 El año 2010, otro de los monopolizados informativamente hablando por la crisis financiera y económica “mundial”2, terminó además con el estallido de ira de los países árabes que hasta el momento parecían estar ausentes de una esfera internacional moldeada a la horma occidental, como si la crisis económica sólo afectara a las grandes economías del llamado Occidente3 y como si éste además fuese el único foco mediático de relevancia pública. Ocultos ante la mirada de la prensa internacional que fijaba el foco de atención en el precio del oro negro, en la cotización del dólar y en la economía europea, los árabes comenzaron a tomar las calles para reclamar libertad, dignidad y justicia social. 2 Queremos resaltar que a pesar de que la crisis ha afectado a todos las regiones del Globo por cuestiones de globalización y dependencia económica, hablar de crisis económica y sobre todo “financiera” a escala mundial es obviar los padecimientos endógenos de ciertos países y zonas del llamado “mundo subdesarrollado” dentro del cual en no pocos lugares la “crisis” no se ha sentido con tal virulencia ni ha tenido consecuencias exponencialmente dramáticas en comparación con la habitualidad del contexto. En este sentido nos parece que es necesario reseñar lo excesivo de atribuir el adjetivo de “mundial” que nos parece oscurece las claras fronteras entre los responsables y los sufridores, entre los orígenes de la debacle y la subalternidad doliente. El adjetivo consensuado de “mundial” parece repartir la carga de la responsabilidad de una crisis que en este caso, a quienes más afecta es a quien menos se oye. 3 Nos estamos refiriendo fundamentalmente a Europa, Estados Unidos y al Norte de América. A lo largo de este trabajo emplearemos el concepto “Occidente”, sin pretensión de generalizar, para hacer referencia a la realidad arraigada en el imaginario social. No queremos de ningún modo hacer de este conjunto una categoría, es más, pretendemos llamar la atención sobre esas estrategias discursivas que constantemente “codifican a los Otros como no occidentales y, por tanto, a sí mismos como (implícitamente) occidentales” (Mohanty: 1986) mujeres en oriente medio 161
Pero, ¿quiénes son estos “árabes”? Ciertamente, hablar de “países árabes” o del “mundo árabe” tiene, al menos, un gran peligro: la generalización. Un prisma deformado por una práctica comunicativa muy marcada por el eurocentrismo, el alejamiento cultural o sencillamente un inocente afán integrador pueden llevarnos a ignorar la gran diversidad de cada uno de los países que conforman este rico y plural conjunto. A tenor de esto, los planteamientos que presentamos en este escrito se centrarán en el papel de la mujer egipcia en la larga –y aún viva– primavera árabe. Hemos decidido dedicar nuestra mirada y palabras a este país debido al importante papel de Egipto en el progreso de Oriente Próximo y del Magreb. En la primavera egipcia las mujeres han corrido riesgos y han perdido la vida, al igual que los hombres. Algunas, incluso, han liderado las protestas haciendo frente a las fuerzas del orden, lo que no es de extrañar para los que nos interesamos por el feminismo de los países árabes, ya que ellas siempre han sido las acérrimas defensoras de los derechos de la población. Su protagonismo en las revueltas ha sido representado por los medios de comunicación occidentales como el auge de un periodo de emancipación femenina elevando la cuestión individual y pública al súmmum del feminismo. Sin embargo, tras la salida del presidente Hosni Mubarak y con la constitución de los primeros gobiernos, sólo ocho mujeres pasaron a formar parte del nuevo Parlamento egipcio, lo que no representa ni el uno por ciento de la población femenina en un país de más de 80 millones de habitantes, según la representante de las Naciones Unidas para la mujer en Egipto, Maya Morsy (Efe, 2012). mujeres en oriente medio 162 Ante este panorama, consideramos que los medios de comunicación occidentales no han sabido transmitir con rigor el papel de las féminas durante la primavera árabe. Éstos han hecho de la participación femenina un foco de interés dentro del conflicto, casi un tema, recreando la actuación de la mujer como protagonista de las revueltas, como una más entre iguales en el tumulto de la plaza Tahrir, corazón de las reivindicaciones del pueblo egipcio. Sin embargo, las mujeres árabes, y concretamente las egipcias, han participado en las revueltas, claro, pero como madres, hijas, esposas, tías… no como mujeres per se. Al menos, no como sujetos de derecho, como iguales entre congéneres, como personas por encima de un sexo y de un género, sólo como personas compartiendo una bandera, un lema y un sueño. Con el objeto de conocer el discurso informativo de los medios españoles sobre las mujeres egipcias en el estallido de la primavera árabe, contextualizaremos en primer lugar las revueltas surgidas en los países árabes durante el año 2011 a través de un viaje desde el norte de África hasta el valle del Nilo. Después nos detendremos a analizar el papel de la mujer egipcia recreado por los medios de comunicación occidentales. Por último, desarrollaremos una reflexión acerca del papel del periodista a la hora de abordar los acontecimientos que tienen lugar en una cultura diferente a la suya, como es el caso de los periodistas españoles en la cobertura de la primavera árabe. La primavera árabe. De Túnez a Egipto. El concepto “primavera árabe” con el que los medios de comunicación han venido a llamar a las revueltas acaecidas mujeres en oriente medio 163
en los países árabes no surge en Túnez a principios del año 2011, sino en el 2005 cuando comentaristas americanos y europeos afirmaban que asistíamos a una primavera árabe en los países de Oriente Próximo y el Magreb (Tozy, 2005) 4. No nos detendremos en precisar cuestiones terminológicas en este trabajo aunque consideramos relevante aclarar el origen del concepto ya que es una aspecto clave en el enfoque culturalista que planteamos, más adelante, cuando nos referiremos al papel del periodista y de los medios de comunicación en la construcción de la ir(realidad). Cuestiones terminológicas aparte, la primavera árabe estalló para la sociedad en general y la Occidental encargada de nominalizar este proceso en particular, en Túnez el 5 de enero de 2011 cuando los jóvenes tunecinos salieron por vez primera a manifestarse reclamando trabajo, justicia y libertad, y no dejaron las calles hasta la caída del presidente Zine el Abidi Ben Ali, sólo nueve días más tarde. La mecha de esta 4 “El 2 de febrero de 2005, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunciaba que unas reformas llenas de esperanza se estaban poniendo en marcha en un territorio discontinuo y abigarrado que dibuja un arco virtual y virtuoso desde Marruecos a Jordania y Bahrein. Las elecciones iraquíes, pese a la violencia extrema que las ha acompañado, han sido consideradas un enorme avance y saludadas como el preludio de una democratización, reafirmada por un porcentaje de participación excepcional visto el clima de inseguridad; la gestión por los palestinos de la sucesión de Yasir Arafat y las elecciones presidenciales que se celebraron a continuación; la “revolución pacífica de los cedros” que ha obligado a los sirios a abandonar Líbano sin que degeneren las provocaciones mediante coches bomba, de las que ha sido víctima nuestro compañero Samir Kassir, asesinado a comienzos de junio de 2005; así como la agitación en las calles egipcias y la fuerte oposición que encuentra la hipótesis de una enésima elección de Hosni Mubarak o, en su defecto, el establecimiento de una república hereditaria, llevan a algunos comentaristas americanos y europeos a afirmar que asistimos a una “primavera árabe” en los países de Oriente Próximo y el Magreb.” (Tozy, 2005) mujeres en oriente medio 164 revuelta popular la encontramos en la muerte de Mohamed Bouazizi, vendedor de frutas tunecino de 26 años, que a mediados de diciembre de 2010 se prendió fuego en público, después de que la policía le confiscara el carro con el que se ganaba la vida, en protesta por la escasas oportunidades que ofrecía su país. Durante este primer levantamiento del pueblo tunecino, los medios de comunicación no dudaron en enviar sus corresponsales en la región y enviados especiales para cubrir las manifestaciones y el despliegue del ejército preparado para su disolución. La Televisión Pública Española (TVE) emitía el 23 de enero de 2011 un reportaje5 en el que se recogían las declaraciones de la madre y las hermanas de Mohamed Bouazizi, el vendedor de fruta. El periodista, trasladado hasta el domicilio de la familia, reflejaba en todo momento el dolor y destacaba, sobre todo, la situación de desamparo en la que quedaban las mujeres. Era el primer paso hacia la importancia informativa de una situación de las mujeres que fue tomada más como discurso y reclamo que como voluntad cierta de conocimiento. La revuelta popular iniciada en el país más pequeño del Magreb se extendió como una llama por varios países árabes en los que los ciudadanos salieron por miles a las calles bajo las consignas de libertad, dignidad y justicia. A Túnez le siguió Argelia, Egipto, Libia, Marruecos, Bahréin, Yemen, Siria… 5 Parte de las declaraciones han sido recogidas también en una noticia publicada en la página web de la Corporación de Radio Televisión Española bajo el título Mohamed Bouazizi, el hombre que prendió la mecha en Túnez (23/01/2011). mujeres en oriente medio 165
En primer lugar, tras las protestas en Túnez, la rebelión alcanzó Argelia, uno de los países más ricos del Magreb. Los jóvenes se echaron a las calles y se enfrentaron a las fuerzas del orden para denunciar las subidas de precios de los productos básicos. El 16 de enero de 2011, dos días después del derrocamiento del entonces presidente tunecino, cuatro jóvenes argelinos se quemaron a lo bonzo también en protesta por las escasas expectativas que tenían en su país, recordemos, uno de los más ricos de la zona. El efecto contagio envalentonó a los jóvenes egipcios para salir a luchar por sus derechos con un referente claro: el pueblo tunecino que logro derrocar a Ben Ali tras más de 20 años en el Gobierno. Egipto, el aliado árabe más apreciado de Occidente, tampoco se salvó de la oleada revolucionaria. El pueblo, con la ayuda del ejército, logró derrocar al hasta entonces presidente egipcio, Hosni Mubarak, el 11 de febrero de 2011, tras 30 años en el poder. La céntrica plaza Tahrir de El Cairo se convertía semanas antes en el punto de encuentro de los jóvenes egipcios que se enfrentaron a la policía haciendo caso omiso a los toques de queda y que no se conformaron con el cambio de Gobierno que llevó a cabo Mubarak. Los egipcios pedían a gritos su salida del poder desde Tahrir, donde se establecieron familias enteras, hombres, mujeres y niños, para luchar por su dignidad. Mujeres en la primavera árabe. La presencia de las mujeres en la plaza de la Liberación (Tahrir, التحرير), el foco de la revolución, fue aprovechada muy pronto por los periodistas internacionales para mujeres en oriente medio 166 transmitir ésta información a Occidente a penas sin reflexionar sobre los motivos que habían llevado a estas mujeres allí. ¿Qué hacían las mujeres en la plaza, a priori un lugar más masculinizado, en plenas revueltas?, ¿estaban allí por propia iniciativa?, ¿qué motivaba su presencia y la homogeneización del modo de protesta para con los hombres?, ¿estaban allí bajo autorización de los hombres para curar los enfermos, preparar las banderas y cachear a las manifestantes?, ¿estaban simplemente expuestas para contar su presencia al mundo, al mundo occidental? Los medios de comunicación nos acercaron a estas mujeres en imágenes y en algunas ocasiones, incluso, nos reprodujeron sus voces pidiendo libertad y dignidad. Frente a la mujer sumisa y estúpida6 que solían reproducir los media occidentales cuando se referían a Oriente Próximo o al Magreb, durante la primavera árabe nos hicieron llegar una mujer luchadora, con un gran protagonismo en las calles, saliendo a reivindicar sus derechos como ciudadana en pie de igualdad y por un mismo objetivo junto a sus compañeros hombres. Sin embargo, ¿cuánto de verdad había en la representación, en el discurso mediático? Y, ¿cuán de profundo y documentado era éste? Es innegable el liderazgo de algunas mujeres, como el caso de la joven Asmaa Mahfouz, que a sus 26 años tuvo coraje y valentía para hacer frente al gobierno “corrupto” de Hosni 6 “Los medios populares, en especial, son responsables de presentar a la mujer árabe como una fémina estúpida cubierta con un velo. La falta de conocimiento de la historia de las mujeres en el mundo árabe y musulmán se ha traducido en la presencia, en los medios de comunicación occidentales, de una serie de ideas superficiales sobre ellas.” (Nawa, 2007:272) mujeres en oriente medio 167
Mubarak a través de un vídeo publicado en Youtube7 en el que pedía a los jóvenes dejar los ordenadores y salir a la calle, siguiendo el ejemplo del pueblo tunecino, en pro de la libertad, la justicia, el honor y la dignidad humana. El protagonismo de esta joven va más allá de la presencia, que no participación, de la mujeres en las manifestaciones que recorrieron las calles de Egipto. Ella representa a la mujer luchadora, valiente y sin miedo que protagoniza de algún modo las revueltas. El vídeo casero original difundido por ella misma a través de las redes sociales ha sido visionado y analizado por los jóvenes egipcios, pero no parece ser de interés para los medios de comunicación españoles que cubrieron este hecho con alguna pequeña referencia sin profundizar en las implicaciones sociales que suponía que una mujer en un país islámico invitara a los hombres que dejaran de lado su orgullo y salieran junto a ellas a luchar por un mismo fin. Los pocos medios que nos hicieron llegar este acontecimiento, un sencillo vídeo como muestra de un cisma en una organización fuertemente patriarcal, destacaron el papel de las mujeres en la lucha, sin más. Pero, ¿qué hay detrás de esta lucha?, ¿cómo se está organizando?, ¿qué están haciendo las feministas?, ¿qué piensan los hombres de la incorporación de las mujeres a las manifestaciones?, ¿qué les parece a las mujeres egipcias este acto? Ninguna de estas cuestiones fue abordada en las noticias que nos transmitieron los periodistas cuando hacían referencia a 7 El vídeo de la joven egipcia Asmaa Mahfouz está disponible en el siguiente enlace: http://www.youtube.com/watch?v=ZhbKN9q319g Consultado: 15/11/2011 mujeres en oriente medio 168 la convocatoria de Mahfouz. Así lo podemos apreciar en el texto publicado por el periódico generalista más leído en España8, El País, bajo el título “Las rebeliones en el Magreb escritas en femenino”: “Asmaa Mahfouz en Egipto, o Lina Ben Mehenni, en Túnez, son solo dos de las miles de mujeres (con velo o sin él) que luchan y mueren en primera línea junto con los hombres con vistas a participar en un futuro más justo, y más digno; y que pasa por el reconocimiento de sus derechos como ciudadanas, pero también por el reconocimiento explícito y particular de sus derechos como mujeres.” (Rubio, 2011). La presencia pública de la mujer se convierte así en sinónimo de implicación y lucha y una vez más, la importancia del velo (aun para negar esta misma) reaparece asociado a arabismo, feminidad y un implícito Islam. Sin embargo, la periodista hace referencia además al uso del velo como si de un elemento baladí se tratara, cuando en ese momento en España el uso del velo era un tema de plena actualidad y sometido a debate público. Coincidiendo con las primeras protestas en Egipto, la difusión del vídeo de Mahfouz y su cobertura por parte de los medios de comunicación, en un colegio de un pueblo de A Coruña se había prohibido a una joven de 11 años participar en las actividades extraescolares por llevar hiyab. (Moreno, 2011). ¿De qué irrelevancia estamos hablando entonces? 8 El País se sitúa en el segundo puesto del ranking de diarios impresos en España, con 1.915.000 lectores diarios, sólo detrás del diario deportivo Marca. Estos datos, referidos a los meses de febrero a noviembre de 2011, han sido extraídos del informe del Estudio General de Medios (EGM) elaborado por la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC). mujeres en oriente medio 169
Sería tendencioso negar la implicación de las mujeres en las revueltas, aunque creemos que existe cierta desviación entre la información suministrada por los medios españoles y la realidad acontecida. Quizá por un ímpetu ensalzador, quizá por una falta de competencias para la interpretación y profundización, los medios de comunicación han reproducido un discurso poco fiel sobre la participación de las mujeres en la revolución. A través de la selección poco contextualizada de ciertas prácticas se ha hecho de la presencia de la mujer un mérito y un hito aun a sabiendas de la falta de rigor que supone seleccionar el elemento extraño de una situación para repetirlo exacerbadamente hasta hacerlo representante de dicha realidad. Los medios, acercándose de un modo poco profundo y con una óptica culturalmente sesgada, han interpretado ciertas realidades, como la de la participación, desde una óptica particular, creando una imagen ciertamente distorsionada sobre el papel de las mujeres en la lucha de la primavera árabe. Por supuesto que las mujeres han estado motivadas y han defendido, en el momento en el que les ha sido posible, su capacidad de acción y de reacción; por supuesto que han tenido voz para expresar las demandas compartidas por todo un pueblo independientemente del género de los sujetos que lo componen. Pero no de la manera en la que los medios han llevado a cabo dicha cobertura informativa. Y estas noticias descontextualizadas son la principal fuente de información ciudadana, con lo cual no es arriesgado afirmar que la primavera árabe es, y la participación de las mujeres, lo que los medios han transmitido que es. Y parece poco acertado el retrato que han dibujado. Amal Ramsis, la conocida directora de cine egipcio ha afirmado con mujeres en oriente medio 170 contundencia que “las mujeres árabes no se identificaban ni con la imagen de las mujeres árabes en los medios de comunicación ni con las agendas que trataban otros problemas que para ellas no son prioridades.” (Ramsis, 2012). En estas palabras critica además el cuestionamiento del feminismo de los países árabes y la interpretación de éste por parte de los medios –y lógicas 9– occidentales como si existiera un único modelo válido de defensa de los derechos de la mujer que todas debieran seguir. La activista egipcia afirma que “quizá las mujeres egipcias y árabes, en general, no adoptaron los mismos mecanismos del movimiento feminista occidental; quizá no tuvieron la misma agenda ni los mismos problemas contra los que lucharon otras mujeres en otras partes del mundo; quizás, incluso, no saben nada de ese movimiento feminista, pero ¿eso significa que ignoran sus derechos?, ¿que no lucharon por ellos?” (Ramsis, 2012). 9 Realizamos subestriciamente una crítica a las prácticas totalizadoras y aparentemente universalistas de un supuesto Feminismo, el creado desde Occidente para su exportación mundial. Así, apostamos por una descolonización del feminismo en la que creemos que tanto el feminismo árabe como el islámico tienen mucho que aportar. Así, coincidimos plenamente con los postuladores de autoras como Mohanty o Duchaufour que señalan como factores clave las relaciones de poder y prácticas de colonización intelectual del feminismo occidental, o de parte de él. “Mohanty acusa a las feministas occidentales de crear la imagen de una “mujer del Tercer Mundo”, sin matices, como una víctima sin espíritu de iniciativa, oprimida por la familia, la cultura y la religión. Hoy en día, las feministas musulmanas trabajan para una nueva definición de la universalidad dentro de los derechos humanos. Las mujeres occidentales musulmanas perciben la necesidad urgente no sólo de enlaces, sino de una solidaridad entre feministas de horizontes y sensibilidades distintas”. (Hamidi, 2008). mujeres en oriente medio 171
En este sentido y desde las aportaciones del feminismo postcolonial hemos de hacer una apreciación de cuño cualitativo: la diferencia entre la mujer, la mujer discursiva, y las mujeres, o sujetos materiales históricos ya que al hablar de mujer, más en contextos de conflicto pero también de forma generalizada, se tiende a homogeneizar este concepto bajo el paraguas recurrente de la noción de la igualdad. La mujer es la víctima de la opresión y una supuesta muchedumbre10 en pro de la igualdad. “La relación entre “La Mujer” –otro cultural e ideológico compuesto, construido mediante diversos discursos representacionales (científico, literario, jurídico, lingüístico, cinematográficoy “las mujeres” – sujetos reales y materiales de sus historias colectivases una de las cuestiones centrales que la práctica de los estudios feministas intenta abordar.” (Mohanty, 1986) En tanto que la mujer es concebida como un grupo singular sobre la base de un yugo compartido, la opresión patriarcal, se corre el riesgo de la que hemos llamado, “doble victimización”. Por un lado, “La Mujer” es víctima de su propia condición de género (en el supuesto de que ignoremos las teorías Queer sobre las construcciones identitarias y de género), pero, por otra, en su condición de mujer ser Tercer Mundo o Sur, es además víctima de su contexto. Y en mucho análisis feministas, como denuncia Mohanty, aún bienintencionados, la mirada se impregna sin quererlo de una cierta pátina que se privilegia el estatus objetual de la mujer por encima de su propia condición de sujeto histórico 10 Lejos de las connotaciones populares que pueda poseer este término aquí nos estamos refiriendo a la clasificación de Blumer (1939). mujeres en oriente medio 172 concreto. “Este modo de definir a las mujeres en primer término por sus por su estatus objetual (la manera en que son o no afectadas por ciertas instituciones y sistemas11 es lo que caracteriza a esta forma específica de emplear a las mujeres como categoría de análisis” (Mohanty, 1986) Las mujeres egipcias llevan décadas luchando por sus derechos, aunque les queda mucho camino por recorrer, y durante la primavera árabe muchas de ellas se han lanzado a las calles al igual que los hombres. Muchas otras, incluso las mismas, como Asmaa Mahfouz han trabajado antes, y trabajarán después de la Primavera, porque en un futuro próximo la igualdad entre egipcios y egipcias pueda traspasar las fronteras de una plaza populizada y llegue a la vida pública en general, y a la política en particular. Un momento de plena igualdad en la que hombres y mujeres lideren juntos un país. Su país. Las mujeres han estado presentes en las protestas, pero pocas han ejercido el protagonismo, o el modo de ejercer éste, que los medios de comunicación transmitían. Tampoco era la tónica dominante y no basta nada más que echar un vistazo sucinto a las fotografías de los periódicos: ¿en cuántas de las imágenes de las manifestaciones aparecían mujeres?, pero, es más, ¿en cuántas de las fotos en las que aparecían mujeres lo hacían acompañadas de hombres? 11 No podemos olvidar que nos referimos al tan denostado “mundo islámico” de harenes velados, féminas ocultas tras los chadores y velos y ancianos vestidos de blanco que tapan su sabiduría cubriendo su coronilla y que deciden sobre las vidas de todas las mujeres de la familia. Léase, por favor, con ironía. mujeres en oriente medio 173
“La naturaleza de los medios de comunicación social también ha contribuido a convertir a las mujeres en líderes de la protesta (…) las mujeres suelen evitar la figura de estandarte que en el pasado han impuesto las protestas tradicionales a determinados activistas: casi siempre, la de un joven exaltado con un megáfono (…) En semejantes contextos —un escenario, un foco y un portavoz—, las mujeres rehúyen los papeles de liderazgo. Pero los medios de comunicación social, por la naturaleza misma de la tecnología, han modificado el aspecto y la apariencia del liderazgo actual” (Wolf, 2011). Coincidimos plenamente con la autora y creemos que su argumento refuerza nuestra hipótesis. Por muchas imágenes que se mostrasen, casi siempre primeros planos, de mujeres sujetando banderas y pancartas, ellas estaban allí solas, y en la mayoría de las ocasiones pareciera que posaban. Cuando el foco se abría, la masa en la distancia era eminentemente masculina. Lo cual no lleva a una lectura pesimista, derrotista ni sustractora de la agencia y potencia de las mujeres de la Revolución: al contrario. Las mujeres poseen una lógica propia, original y plenamente consciente de cómo desean sus relaciones y su liderazgo. Así, Wolf propone, y se han señalado algunos ejemplos de uso de redes sociales para la expresión de la opinión femenina, Facebook como un medio acorde con los modos de relación preferibles por estas mujeres. “Facebook imita el modo en que muchas mujeres prefieren vivir la realidad social, donde las relaciones entre personas son exactamente igual de importantes que el predominio o el control individual, si no más” (Wolf, 2011). mujeres en oriente medio 174 Quizá fuera una cuestión de expectativas y de modelos, una manera unívoca de entender la igualdad y de quererla así para otras. Pero sin duda, hacer de una actividad más, la manifestación en la calle, por mucho que se asemeje a los valores emancipatorios occidentales, el súmmum de la igualdad entre egipcios y egipcias, es de algún modo, querer encorsetar la práctica igualitaria en los cánones preconcebidos. Ocultando además otras estrategias de lucha y liberación (de un patriarcado, no de una cultura ni de una religión) que no pasan por apostarse de pie en una plaza bandera en mano y voz en grito. Visiones sesgadas y colonizadoras sobre los modos de emancipación y liberación de “La Mujer” (en el sentido monolítico de grupo coherente unido por, al que nos referíamos con anterioridad) han encendido también la mecha en muchas pensadoras del llamado feminismo “del Tercer Mundo” o “de las fronteras/ márgenes”: “Las teorías feministas que examinan nuestras prácticas culturales como “residuos feudales”, o que nos califican de “tradicionales” también nos describen como mujeres políticamente inmaduras que necesitan conocer e instruirse en el espíritu del feminismo occidental. Esas teorías deben ser constantemente puestas en jaque” (Amos y Parmar, 1984). Lo que es extrapolable, si no a la crítica sobre las estrategias de lucha en la Primavera, sí a la focalización de las que son consideradas legítimas por parte de un epistemología concreta, la Occidental. La que pasa por el megáfono y la foto. Esta situación de falsa igualdad (estamos todos y todas en la calle por lo que somos iguales) propició, casi un año después de la salida de Mubarak, el 20 de diciembre de 2011, la organización de una manifestación feminista en Egipto en la mujeres en oriente medio 175
que miles de mujeres reclamaban su papel en la revolución bajo estas consignas: “No nos para ni asusta ninguna agresión sexual ni social que cometan contra nosotras. Esta revolución no se llevará a cabo sin las mujeres (…) la revolución que robaron los militares, las mujeres la devolverán”. (Ramsis, 2012). El periodismo de Occidente las había encumbrado iguales en una plaza, la política real de su país las había olvidado como sujetos activos y políticos. En definitiva, la verdadera reivindicación y lucha de estas mujeres, la que iba mucho más allá e hilaba más fino y profundo que ostentar un supuesto derecho a la manifestación callejera, ha sido pasada por alto por los periodistas españoles, nos atrevemos a decir que occidentales, que han cubierto las revueltas. Y estas mismas mujeres, que parecían salir en pie de igualdad a las manifestaciones a la par que sus compañeros hombres, han quedado al margen de la vida política con la conformación del nuevo Gobierno. Y, ¿cuánto de esto aparece en los telediarios y reportajes? La mujer ha vuelto a perder la posición que se esperaba tuviera. Al igual que se exigió durante siglos el aferramiento femenino a lo doméstico ahora toca estar en la calle. Y mientras esté, habrá foto. Gusta pensar que “las otras”12 también pueden ser como nosotras. Pero cuando pierden la calle, pierden la foto. 12 Estamos actualmente en presencia de un discurso feminista cuya reivindicación es universalista, pero que al mismo tiempo actúa de manera exclusivista y esencializa la situación de las mujeres musulmanas y / o inmigrantes con el fin de mantener su posición de “supremacía ideológica”. El otro [la otra también], se construye como “diferente”. Nos enfrentamos a un “ellas” y “nosotras” simbólico, terreno abonado para el racismo, y sobre todo para un lugar de poder que mantiene a la mujer “blanca” en una posición de dominación con respecto a la mujer “racializada” (Dechaufour, 2007 en Hamidi, 2008). mujeres en oriente medio 176 El periodista: constructor de la (ir)realidad. Una propuesta cultural. Los medios de comunicación occidentales no han sabido reflejar el papel de la mujer en las revueltas, ya que han exacerbado su protagonismo desde un modelo emancipatorio propio y muy alejado del contexto feminista árabo-musulmán con tal de vender al mundo una imagen de cambio y evolución, entendidos en el sentido de progreso hacia el modelo democrático occidental. Modelo que intenta imponerse en el mundo a través de los medios de comunicación. No es una novedad que los llamados mass media son valiosísimas herramientas de conducción de la opinión pública, de configuración de discursos y de concienciación de masas. El discurso mediático, en tanto que producido con unas lógicas industriales propias de un contexto determinado e inserto en lógicas discursivas con sentidos propios crea una realidad paralela que acaba modificando las percepciones, las conductas y hasta la realidad misma que podemos denominar “mujer árabe”, estableciendo una nueva irrealidad. De hecho, el propio sustantivo “mujer” viene acompañado de un mundo de significaciones que no puede recogerse en ningún diccionario, ya que solo podremos acercarnos a él a través de la experiencia humana13. 13 La película documental The human experience (La experiencia humana), dirigida por Charles Kinnane, refleja como las vivencias humanas y el contacto con el otro marca el sentido de la vida, no sólo del mundo de significaciones al que hacemos referencia. La proyección narra la historia de dos hermanos que viajan por el mundo en busca de respuestas a preguntas existencialistas como: ¿Quién soy?, ¿quién es el hombre, ¿por qué buscamos el sentido? Su viaje les lleva a conocer a las personas que viven mujeres en oriente medio 177
La mujer en Oriente Medio: mujeres anónimas y reconocidas activistas Ali Younes Camacho1 1 Ali Younes Camacho: [email protected] 190 Las mujeres en los conflictos de Oriente Medio. Testimonios, causas y posibles soluciones. Empatizar consiste en identificarse mental y afectivamente con el estado de ánimo del otro, y éste será el objetivo de este capítulo en el que analizaremos la situación de la mujer en los conflictos de Oriente Medio, partiendo de las posibles causas de la misma, abordando desde la experiencia y desde el testimonio de mujeres reales que viven en diferentes países de la zona, los puntos comunes y las diferencias entre sus realidades, para finalmente proponer posibles soluciones basadas en las vivencias de nuestras protagonistas, y tratando en lo posible de aportar desde las conquistas feministas de las sociedades desarrolladas aquellos valores universales aplicables a las mujeres de la zona, teniendo en cuenta que ellas son las verdaderas protagonistas de su lucha, de su historia y de su destino, así como las verdaderas libertadoras de sí mismas. Desde esta orilla podemos apoyar su causa y secundar su lucha, siendo siempre concientes de que en sus manos está liberarse y el camino para hacerlo. Al fin y al cabo se trata de liberarse, que no hay que confundir con occidentalizarse. El hecho de que Occidente esté en la actualidad en la vanguardia del progreso en el planeta, no significa que su concepto de liberación sea igualmente válido para el resto de los movimientos feministas del planeta. Es importante entender en el marco de la Globalización no sólo la universalidad de principios e ideas, sino también la particularidad y la diversidad cultural que matizan dichos principios e ideas a la hora de aplicarlos en un contexto cultural determinado. mujeres en oriente medio 191
De nuevo, se trata de que cada grupo humano, de que las mujeres de cada entorno socio-político y cultural, elijan el camino de su liberación, de su lucha, y no de imponer la inestimable lucha de las mujeres occidentales como único camino válido y universal para la conquista de los derechos de las mujeres. Dependiendo de su entorno, las mujeres del lugar sabrán mejor que nadie, y valiéndose de la experiencia de las mujeres que las precedieron en su contexto o en cualquier otro del planeta, cuál es el camino a seguir basándose en su mejor conocimiento de las circunstancias que las rodean y de su experiencia vital única. Una trayectoria milenaria. La caída del velo interior: un acercamiento a la situación de las mujeres de Oriente Medio. Los prejuicios históricos levantados a ambos lados del Mediterráneo, y que paradójicamente se han diversificado con el desarrollo de los medios de comunicación, han contribuido a opacar aún más el velo de ignorancia que separa ambas orillas, fomentado por ciertos grupos de interés que, a través de la desinformación, han conseguido establecer en el imaginario de los pueblos dos realidades irreconciliables a las que han llamado Occidente y Oriente. Las incontables y nuevas fuentes de información han creado un ruido informativo que dificulta acumular un conocimiento más cercano a la realidad de los hechos. Desde este lado, se ha formado un conocimiento basado en la cultura televisiva, con todas las deficiencias que ello supone, de manera que en muchas ocasiones la opinión pública se limita a reproducir el discurso repetido en los medios hasta la saciedad, con la mujeres en oriente medio 192 consecuente falta de un espíritu crítico, fundamental para una comprensión más exacta de lo que está ocurriendo en Oriente Medio. Al otro lado, los regímenes herméticos y las tiranías impiden en muchas ocasiones el flujo de información, además de la falta de libertades políticas generalizada en la zona. Sin embargo, la opinión pública, aunque silenciada, cuenta con la ventaja de -además de recibir información en los idiomas locales, incomprensibles generalmente para los ciudadanos occidentalespoder acceder a fuentes de información de los países desarrollados, principalmente en inglés y en francés, que añadido al mayor conocimiento de sus circunstancias, hacen que las poblaciones locales tengan una idea más exacta de lo que realmente ocurre, tanto a nivel local, como a nivel global. Existe la idea de un nuevo colonialismo, del que la población local se siente víctima, y se hace consciente porque lo vive en sus propias carnes, de la complicidad de las potencias occidentales con los regímenes locales que anteponen sus intereses propios a los de sus pueblos. Desde Occidente pesa como telón de fondo, por ejemplo, la idea general de la situación desventajosa de la mujer en Oriente Medio con respecto a la mujer en los países desarrollados, sin entrar a analizar las causas. Como es costumbre, se pierde la perspectiva histórica de los hechos y sedimenta la idea estática de que la mujer occidental siempre ha sido libre (incluso está arraigada la idea de que en la actualidad existe la igualdad entre hombres y mujeres en esta parte del mundo, sin hacer un análisis más profundo para pronto descubrir que en realidad esta igualdad sigue siendo formal en muchos aspectos, y que el camino a seguir para mujeres en oriente medio 193
conquistar la igualdad material y completa aún está por terminar). Por otro lado, y sobre todo tras los atentados del 11-S, se recurre a la visión simplista, destilada de la doctrina del pensamiento único y del choque de civilizaciones, de una confrontación entre Occidente e Islam, donde el primero es el abanderado de las libertades y la igualdad de las mujeres y los hombres, y el segundo es el opresor y alienante de la mujer, dando por hecho que todas las mujeres de Oriente Medio son musulmanas, que el fundamentalismo islámico representa al Islam, e ignorando a las minorías religiosas de Oriente Medio, de las que forman parte también, por supuesto, las mujeres. Hay que tomar conciencia de que la desigualdad que sufren las mujeres en general y en Oriente Medio en particular tiene una base material, unas causas económicas relacionadas con el subdesarrollo como consecuencia de un atraso histórico cuyo último capítulo fue la descolonización y la consecuente aparición de regímenes tiránicos que han afectado al desarrollo de las poblaciones locales, y que han mermado los derechos de la mujer en muchos casos. No obstante, en ocasiones puntuales que citaremos más adelante, sí se han conquistado derechos en una lucha plausible dadas las circunstancias difíciles de la zona, acentuadas por los constantes conflictos. Desde los orígenes de la civilización, que se ubican precisamente en esta región del planeta, las mujeres han tenido un papel capital en el desarrollo de los acontecimientos históricos. Es importante comenzar a desterrar los prejuicios con el conocimiento del rol de la mujer en estas sociedades. Como viene siendo una constante mujeres en oriente medio 194 en el devenir histórico, las mujeres han sufrido ciclos de progreso y de regresión a lo largo de los siglos. En general, la mayoría de las sociedades humanas han sido, y siguen siendo, patriarcales. Este hecho ha mantenido a la mujer en un segundo plano, pero a la sombra de los acontecimientos ha desarrollado un papel fundamental como agente transformador de la sociedad, con su no reconocido esfuerzo de soporte familiar y como educadora de generaciones. Además, la mujer ha desempeñado funciones fuera de su hogar desde la Antigüedad. Ya en Mesopotamia, la mujer tenía derecho a tener un negocio propio, lo que nos da una idea de su capacidad de emancipación desde el principio de lo que conocemos como “la Historia”. Hubo incluso mujeres que reinaron y lucharon contra el imperio romano, como es el caso de Zenobia, quien gobernó Palmira, un reino situado en un oasis en el desierto de Siria. A lo largo de la Historia se reproducen muchos más ejemplos. Sin ir más lejos, la primera mujer del profeta del Islam, Mahoma, de nombre Jadiya, fue una comerciante rica y próspera que contrató al entonces joven profeta en una de sus caravanas de Meca a Damasco, y luego se casaron. Jadiya fue un gran soporte para el profeta del Islam, y fue la primera mujer en convertirse a esta religión. Dando un salto de siglos, nos situaremos en la época de la descolonización. Un nuevo mapa se dibuja en Oriente Medio, y la situación actual es heredera directa de ese tiempo. Nacen nuevos estados nación, con diferentes regímenes políticos, básicamente divididos entre regímenes militares y monarquías de corte teocrático, que formaban ambos polos, entre los cuales se desarrollan una serie de regímenes intermedios. La mujer ha tenido un estatus diferente en cada mujeres en oriente medio 195
tipo de régimen, disfrutando de más libertades en los regímenes militares, de corte generalmente laico y afines a la Unión Soviética en plena Guerra Fría, mientras que eran privadas de sus derechos en las monarquías teocráticas con una interpretación fundamentalista del Islam, aparecida a partir de los años 50 con cierta fuerza en las sociedades islámicas recién independizadas de las potencias coloniales. En la actualidad, Oriente Medio se ha convertido en un mosaico de conflictos, sean o no armados. Según fuentes de la ONU, se estima que la mayoría de las víctimas de los conflictos armados son mujeres y niños. Las mujeres y las niñas sufren particularmente estos conflictos, ya que se ven expuestas a violaciones, en muchas ocasiones masivas, esclavitud sexual, embarazos forzados, etc. en medio de un entorno de caos y ausencia total de seguridad y garantías jurídicas. A pesar de esta trágica situación, desempeñan una labor fundamental en la supervivencia de sus familias, defendiendo sus hogares y formando parte de la vanguardia de la lucha por la liberación de su pueblo. Sin embargo, a la hora de negociar la paz, llama la atención la ausencia de la mujer en los altos círculos de poder, en los nuevos gobiernos y regímenes que se constituyen, o en el mejor de los casos, la representación de este sector de la sociedad es insuficiente. Pero hemos de tener en cuenta que esta situación no es exclusiva de Oriente Medio. En otras revoluciones de liberación a lo largo de la Historia y en diferentes puntos del planeta, la mujer ha tenido un papel fundamental en el desarrollo del proceso revolucionario de su pueblo, y a la hora de tomar el poder, ha sido injustamente situada en segundo plano o simplemente no ha participado de la mujeres en oriente medio 196 constitución del nuevo régimen fruto de su lucha y la de sus compañeros. Las Naciones Unidas se ha hecho eco de esta situación y la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas propuso en 1998, entre otras cuestiones, que la comunidad internacional atendiera a las necesidades particulares de las refugiadas de los conflictos, y fomentar la participación de la mujer más allá de la lucha, en los procesos de paz y en la consolidación de las nuevas sociedades tras los conflictos. Incluso, una vez concluidos estos conflictos, muchas desplazadas y refugiadas no pueden regresar a sus localidades de origen y siguen vulnerables a la violación desde que escapan e incluso una vez acabado el conflicto. Para ello, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha tomado medidas en lo que respecta a la prevención de la violencia sexual y protección de las refugiadas. Con respecto a la necesidad de contar con la participación de la mujer no sólo durante los conflictos, donde actúa fundamentalmente como personal administrativo, sanitario y cada vez más como observadora de los procesos electorales, sino también en la solución de los mismos, existen iniciativas para Oriente Medio como el programa “Incorporación de una perspectiva de género en el proceso de paz” propuesto por los Países Bajos para Palestina e Israel, con el fin de darle una mayor representatividad a la mujeres en el proceso de paz para la zona. Dos ejemplos de mujeres en los conflictos de Oriente Medio: la mujer palestina y la mujer iraquí. mujeres en oriente medio 197
En Oriente Medio, como ocurre en el resto del mundo árabe y, en general, en los países en vías de desarrollo y subdesarrollados, hay un cierto recelo a la arbitrariedad con la que se aplica el Derecho Internacional, y es frecuente observar la violación del mismo cuando concierne a las poblaciones de dichas zonas del planeta. Nada Dumani, portavoz del Comité Internacional de la Cruz Roja, organización que ha sido imprescindible en el desarrollo del Derecho Internacional Humanitario, declara para el canal AlJazeera la necesidad de aplicarlo con eficacia, con el fin de reducir significativamente el sufrimiento de las víctimas de los conflictos. Para ello, Dumani señala que es imprescindible que exista una voluntad política real por parte de los países firmantes en la aplicación de la normativa2. Por otro lado, la Dra. Laila Atshan, psicóloga que desempeña sus funciones en la UNICEF para Cisjordania y Gaza, destaca la particularidad del sufrimiento de la mujer palestina debido a varias razones. En parte por la prolongación en el tiempo del conflicto palestino-israelí, por la cultura local, el desempleo, los checkpoints, etc. Dado que los hombres están en el objetivo de la ocupación, las mujeres son las responsables de mantener la cohesión de sus familias, y en caso de quedarse viudas, o que sus cónyuges sean detenidos, la carga familiar se duplica para ellas. Son varios los efectos del conflicto palestino-israelí sobre la mujer palestina. La esperanza de vida se ha reducido considerablemente, por lo que los palestinos se apresuran a casarse cada vez a más temprana edad con el fin de tener descendencia lo antes posible. 2 Al-Jazeera (2002) “Situación de la mujer en los conflictos”. http://www.aljazeera.net/Channel/archive/archive?ArchiveId=91407 Consultado: 20/10/2011 mujeres en oriente medio 198 También se han multiplicado los casos de poligamia por las mismas razones. Los mártires suelen ser varones y una mujer palestina afectada por el conflicto puede tener varios familiares varones fallecidos, encarcelados o desaparecidos, con las consecuencias negativas que ello le supone a nivel psicológico, social y económico. Durante la primera Intifada, los medios occidentales se ensañaron a veces con las madres palestinas, al hacerlas responsables de permitir que sus hijos lancen piedras contra los tanques israelíes, en un gesto de insensibilidad hacia la insoportable situación que sufría – y sigue sufriendola población palestina bajo la ocupación, sin tener en cuenta la presión psicológica, la falta de perspectiva de futuro y la desesperación a la que conduce una vida de humillación y opresión. En los checkpoints israelíes, las ambulancias en muchas ocasiones no pueden pasar al otro lado cuando llevan a mujeres palestinas embarazadas al hospital, viéndose obligadas a dar a luz en las cercanías de esos puntos de control. Esta situación es conocida por los palestinos, y en muchos casos las madres palestinas necesitan de asistencia psicológica para afrontar tan duras circunstancias. Con respecto a las consecuencias sociales que las guerras han supuesto para la mujer en Iraq, la Dra. Thaira Abdelwahed, miembro de la Unión Feminista en Iraq, coincide en que el sufrimiento de la mujer en Iraq es extensible al de las mujeres en cualquier otro conflicto. El hombre tiene que estar fuera de casa la mayoría del tiempo resistiendo la ocupación, lo que duplica las labores del hogar para la mujer, como la gestión de los ingresos de la casa, el cuidado de la familia, la mujeres en oriente medio 199
supervisión de los estudios de sus hijos, e intentar mantener su propio equilibrio psicológico y el de sus hijos ante los trastornos que provocan las guerras, como el bombardeo de la aviación, los registros de las casas por parte de las fuerzas ocupantes, etc. En Iraq, los efectos del embargo posterior a la guerra de 1991 fueron aún peores que los de la guerra en sí. Es sabido que durante la guerra fue utilizado en gran cantidad el uranio empobrecido en las cabezas de guerra de misiles y proyectiles. Este material ha causado estragos en la sociedad iraquí de la posguerra en varios sentidos. Los problemas de salud causados por el uranio empobrecido sólo fueron el principio de unos resultados desastrosos para los iraquíes, pues las enfermedades desarrolladas a raíz de los efectos de este material radiactivo obligó a muchos iraquíes a dejar de trabajar, con los consiguientes efectos psicológicos y sociales. En los matrimonios ha producido igualmente numerosos problemas, como la esterilidad, nacimientos con malformaciones, un aumento importante del número de abortos, de tumores, y en el caso de las mujeres, el cáncer de mama se ha multiplicado por cinco. El embargo ha empeorado esta situación, puesto que los alimentos y medicinas entraban en Iraq con cuentagotas, no sólo por las condiciones del embargo, sino por la ineficacia de la gestión del mismo. La mortandad infantil aumentó sensiblemente, con las consecuencias psicológicas que esta situación supuso para las madres iraquíes. En los tiempos de la dictadura de Hussein, existió un eficaz programa de alfabetización que desapareció tras la guerra. mujeres en oriente medio 200 Con el embargo asfixiando sus vidas, los padres tuvieron que sacrificar en ocasiones su ración de comida para que sus hijos pudieran afrontar los exámenes en la escuela. Algunas madres se las ingeniaban para alternar a sus hijos en la asistencia a clases, matriculando a sus hijos en diferentes horarios, de mañana y de tarde, con el fin de poder intercambiar el uniforme y la maleta entre ellos. Nada Dumani y la Dra. Atshan coinciden en que la particularidad del sufrimiento de las mujeres en los conflictos, en este caso las mujeres palestinas, no consiste en que sufran más que los hombres, sino más bien el sufrimiento es diferente e interdependiente, es decir, que las consecuencias que un conflicto imprime sobre el hombre se refleja en la mujer y viceversa. Por ejemplo, en los medios se ponen más de manifiesto las muertes de hombres en combate, pero apenas se trata las consecuencias sociales y psicológicas que ello supone para la mujer, el sentimiento de soledad y de opresión. En definitiva, el sufrimiento de la mujer es más silencioso, más invisible, tiene menos eco en los medios. Mujeres anónimas y conocidas sobre el escenario. Vidas y testimonios. Zainab es una mujer iraquí que vive actualmente en Jordania, a donde tuvo que huir con su familia tras la invasión de Irak en 2003. Decidió llevar el velo por propia convicción. Su interpretación del Corán en lo que a esta cuestión se refiere le revela que es un precepto más del Islam. Cuando se le pregunta a Zainab sobre el papel de la mujer en los conflictos de Oriente Medio responde con el espíritu mujeres en oriente medio 201
crítico que le caracteriza y se queja de que la mujer no tiene un gran protagonismo en el mundo árabe, pero reflexiona sobre su vida, la de su madre y las mujeres de su entorno y dice que la mujer iraquí o, como la llamaba Saddam Hussein, la “gloriosa” iraquí –aclara– es una luchadora nata que tuvo que desempeñar las funciones de padre y de madre mientras su marido estaba en la guerra, incluso donó sus joyas para la guerra con Irán. Si el marido caía en combate, la situación para la familia se volvía trágica, pues la pensión que quedaba era insuficiente. No son pocas las mujeres que se vieron obligadas a dedicarse a la prostitución ante esta situación, las profesoras vendían las preguntas de los exámenes, otras se dedicaron a la venta ambulante, donde ofrecían los pocos objetos de valor que les quedaban. Tras la guerra de 2003, las mujeres se vieron obligadas a llevar el velo, pues durante el conflicto tuvieron lugar secuestros y violaciones, por lo que hubo familias que decidieron dejar de llevar a sus hijas al instituto o a la universidad. De manera que era corriente entre las mujeres al ver a una amiga usando el hiyab de repente, preguntarle “¿Hiyab o miedo?”, y muchas veces la respuesta era “miedo”. Ahora parece ser que la situación se ha normalizado, y que las mujeres vuelven a elegir o no ponerse el hiyab. Según Zainab, en la tristemente famosa prisión de Abu Ghraib también había reclusas, y fueron maltratadas y violadas. Nayah fue una activista en la Unión Feminista en Siria, y llegó a ser la primera presidenta de la Unión en su ciudad. De origen humilde, es la única mujer entre ocho hermanos. Su padre siempre les decía de pequeños que la única forma de salir de la pobreza era estudiando. Esta mujer estudió como una más de sus hermanos, y una vez licenciada en Historia, mujeres en oriente medio 202 fue enviada como voluntaria para enseñar la lengua árabe en las escuelas de la recién independizada Argelia, en los años 60. A su vuelta a Siria, siguió trabajando en la defensa de los derechos de las mujeres, colaborando activamente en su alfabetización, y ocupando puestos de responsabilidad siempre relacionados con los derechos de la mujer, además de su labor en la Unión Feminista. Al igual que en Irak, el Baaz en Siria, cuando llegó al poder en los 60, jugó un papel progresista en un principio y tuvo gran éxito en sus políticas encaminadas a igualar las oportunidades entre mujeres y hombres, con el acceso gratuito y universal a la enseñanza, incluida la universidad, además de la igualdad de oportunidades para el acceso al empleo público, donde en algunos casos, el porcentaje de mujeres supera al de los hombres. Esto fue más apreciable en las urbes, mientras que en el ámbito rural, se hacía más difícil por el carácter más tradicionalista del mismo. Manal Younes es la presidenta de la Unión General de las Mujeres de Iraq, cargo que ya desempeñaba durante la dictadura de Saddam Hussein. En una comparativa sobre la situación de la mujer iraquí antes y durante el conflicto iraquí y la posterior ocupación, Manal señala un retroceso importante en los derechos de las mujeres. El nuevo régimen decidió eliminar cualquier resto del pasado, estigmatizando así incluso a la Unión a la que Manal representa, acusándola de apoyar al partido de Saddam, el Baaz. La presidenta de la Unión se defiende dando la cifra de 1.400.000 afiliadas, de las cuales una parte pertenecía al Baaz y otra no. El trabajo realizado por Manal Younes a lo largo de los años fue echado por tierra por la obsesión del nuevo gobierno mujeres en oriente medio 203
iraquí de borrar las huellas del régimen anterior. Esta mujer fue y sigue siendo un referente para el feminismo iraquí, pues son muchos los derechos que durante su trayectoria se han conquistado a favor de la mujer. Teniendo siempre presente el contexto en que se desarrollan estas conquistas, cabe citar algunos logros tales como que el hombre no podía casarse entonces con una segunda mujer sin el permiso de la primera, además de la convicción del juez de la necesidad de una segunda esposa. Por otro lado, la mujer divorciada ahora no perdía la custodia de sus hijos al casarse con otro hombre. Más conocidas son feministas como Fátima Mernissi. Esta escritora marroquí ha conseguido dar a luz una visión conciliadora entre Islam y feminismo, gracias a sus profundos conocimientos del Corán y de sus convicciones feministas. Toda una autoridad en sendos ámbitos, consigue con gran maestría convencer en su obra sobre la manipulación que se hace a la hora de interpretar el Corán, con el fin de que prevalezca el patriarcado. Su más valiente -y quizá trascendentalafirmación es que el profeta Mahoma, dentro de su contexto histórico, era un hombre progresista y feminista. Esta es una de las conclusiones más importantes de su obra El Harén político, que es el único libro prohibido en Marruecos. Sin embargo ha tenido un gran éxito en otros países musulmanes como Siria. Otra de sus afirmaciones importantes es que la educación de las mujeres en los países en vías de desarrollo es el mejor anticonceptivo existente, tras hacer un estudio sobre el número de hijos por mujer en Marruecos, llegando a la conclusión de que cuanto más alto es el nivel de estudios alcanzado por la mujer, menor es el número de hijos que tiene. mujeres en oriente medio 204 En otra obra suya, “El poder olvidado”, Mernissi se pregunta porqué los estados árabes se muestran tan hostiles con la mujer. La respuesta la obtuvo tras la Guerra del Golfo, cuando llegó a la conclusión de que la hostilidad va realmente dirigida contra la democracia. Por último, cabe citar a Shirin Ebadi, abogada, profesora universitaria y activista por los derechos humanos. Fue la primera mujer juez, con 27 años, en su país, Irán. Pero poco después del triunfo de la Revolución Islámica, le prohibieron seguir siendo juez, y entonces comenzó su lucha por los derechos humanos, sobre todo de las mujeres y los niños. Ebadi, que es la primera mujer musulmana en recibir el Nobel de la Paz, en 2003, afirma que, aunque las libertades individuales de las mujeres iraníes se han reducido desde la Revolución, el 85% de los universitarios son mujeres. A pesar de todo, la mujer sigue teniendo un papel importante en las luchas sociales, como ocurrió tras las elecciones de 2009 en Irán, la mayoría de los manifestantes que protestaban contra un posible fraude electoral eran mujeres. Está convencida de que a pesar de las diferentes naturalezas de las luchas de las mujeres según las circunstancias, la igualdad, hasta el día de hoy, no ha existido nunca. A modo de conclusión A lo largo de nuestro recorrido en la historia reciente y por los diferentes países de Oriente Medio, hemos analizado la situación de la mujer en tiempos de paz y en tiempos de guerra, percibiendo siempre una situación de conflicto que parece encadenarse como un mosaico ardiente. Los conflictos mujeres en oriente medio 205
se han sucedido de forma continua en esta zona del planeta en diferentes niveles; invasiones de las nuevas potencias coloniales, guerras entre los estados recién formados, guerras civiles, conflictos internos y luchas sociales. A través del testimonio de luchadoras anónimas y activistas reconocidas, hemos tenido la oportunidad de observar más detenidamente las circunstancias de la mujer en Oriente Medio. Podemos establecer puntos en común en la lucha de las mujeres de los diferentes países de la zona, como el contexto cultural que, si bien no es exactamente el mismo, pudiendo diferenciar países árabes de no árabes, comparten un denominador común, el Islam, que impregna profundamente todas las culturas de la zona. Sin embargo, sólo tenemos que profundizar un poco más en nuestra observación para ver que estas mujeres experimentan unas circunstancias muy similares a aquellas que luchan más allá de las fronteras del mundo islámico, en el resto de los países en vías de desarrollo. Por lo que podemos deducir que el contexto cultural pierde peso como primera causa en la desigualdad, estando ésta más basada en la pobreza y falta de democracia -factores que suelen ir cogidos de la manofrente a los prejuicios que desde Occidente se alinean con una visión conservadora de las clases dominantes en Oriente Medio con respecto al Islam. A favor de este argumento, podemos observar cómo en países islámicos como Túnez y Egipto, con un contexto cultural paralelo al de otros países árabes, donde la cultura islámica está profundamente arraigada, se han dado pasos importantes hacia la conquista de derechos sociales de la mujer, y donde existe una tradición de lucha que ha mujeres en oriente medio 206 favorecido la germinación de la Primavera Árabe precisamente dentro de las fronteras de estos países. En este sentido, existen notables diferencias en la situación de la mujer según el tipo de régimen político de cada país. La situación de la mujer es peor donde gobiernan las monarquías de corte teocrático, ya sean sunníes apoyadas por Occidente, como Arabia Saudí, o el régimen chií de Irán, enfrentado con Occidente aunque con una larga tradición de lucha de sus mujeres. También existen monarquías moderadas, como la jordana, donde la mujer disfruta de más libertades. En el otro extremo, están los regímenes militares, herederos del llamado socialismo árabe, donde la mujer ha disfrutado de más derechos sociales y más igualdad que en otros países de la zona, que se traducen en un acceso gratuito a la enseñanza, al empleo público, etc. Por último, es necesario destacar la trascendencia que tendrá la Primavera Árabe para las mujeres en Oriente Medio. Como adelantamos, este proceso revolucionario se da donde las instituciones están más desarrolladas y donde existía previamente una tradición de lucha y una serie de conquistas sociales, como ocurre en Túnez y en Egipto. Esta sed de democracia ha contagiado a los países vecinos y ya ha recorrido Libia, Yemen, Siria, e incluso otros países donde las mujeres disfrutan de menos derechos y donde la revolución es silenciada en los medios occidentales, como ocurrió en Bahrein, otra monarquía del Golfo afín a los intereses de Occidente, que tuvo que recurrir al ejército de Arabia Saudí para aplastar sangrientamente las revueltas internas. mujeres en oriente medio 207
Estas revueltas son una nueva oportunidad para las mujeres de Oriente Medio, que ya están caminando de la mano de otros sectores de sus sociedades, sedientos de dignidad, de libertad y de democracia, heredando el testigo no sólo de las revoluciones sociales occidentales, sino también sirviéndose de sus propias experiencias en las revoluciones coloniales con las que ganaron su independencia. Ahora toca a la mujer no sólo participar de estas luchas sino de formar parte de las instituciones de los nuevos regímenes democráticos que han de establecerse para convertir la lucha en una voluntad política real de las instituciones para transformar la sociedad. Bibliografía Al-Jazeera (2002) “Situación de la mujer en los conflictos”. http://www.aljazeera.net/Channel/archive/archive?ArchiveId =91407 Consultado: 20/10/2011 Mernissi, Fátima (2002): El Harén político: el Profeta y las mujeres, Oriente y Mediterráneo, Madrid. Organización de las Naciones Unidas (2002): “La mujer y los conflictos armados” http://www.un.org/spanish/conferences/Beijing/fs5.htm Consultado: 24/10/2011 Ponce, R. (19.9.2011): “La igualdad, hasta el día de hoy, no ha existido nunca”, Público (33) mujeres en oriente medio 208 El feminismo postcolonial: Una apuesta crítica para el reconocimiento de las “mujeres colonizadas” como sujetos de cambio y transformación social Rocío Medina Martín1 1 Rocío Medina Martín: rmedm[email protected]s 209
de los seres inferiores deshumanizados. En nuestra sociedad dicho grupo está compuesto por las personas Negras y del Tercer Mundo, por la gente de clase trabajadora, por las ancianas y por las mujeres” (2004:1) 2. La diferencia colonial como diferencia cultural Escrito por mujeres pertenecientes a la Eskalera Karakola, el prólogo de “Otras Inapropiables” realiza una interesante reflexión sobre el uso y abuso del concepto de diferencia en la construcción de la ciudadanía y “sobre el papel que desempeña su constitución en el establecimiento de sujetos reconocidos como ciudadanos “apropiados” (2004:16)8. Entre los interrogantes más o menos implícitos con los que parte la disquisición, podríamos destacar los siguientes: ¿Cuándo la diferencia es suficientemente significativa para convertirse en una marca de opresión? ¿Frente a qué o quién se es diferente? ¿Quién tiene la capacidad de enunciar la diferencia? ¿Qué es la diferencia en un sentido ontológico?... 8 Se trata de un libro que compila artículos de bell hooks, Avtar Brah, Chela Sandoval, Gloria Anzaldúa… (2004) y cuyo título completo es “Otras inapropiables. Feminismos desde las fronteras”, Col. Mapas, Traficantes de Sueños, Madrid. Según indica el propio libro, el término “inapropiable” proviene de un monográfico editado por Trinh T. Minh-ha sobre “Mujeres del Tercer Mundo”: Trinh T. Minh-ha (ed.), “She, the Inappropiate/d Other. Special Issue on Third World Women”, Discourse 8: Fall-Winter, 1986-1987. En cuanto a la Eskalera Karakola es un centro social autogestionado feminista ocupado en el año 1996 en el barrio de Lavapiés, Madrid. mujeres en oriente medio 222 Mucho se ha escrito en la filosofía política, y en especial en la teoría de la justicia contemporánea, sobre el resurgimiento de las identidades, el reconocimiento de las diferencias, la reivindicación de los derechos colectivos, culturales, de grupo… los inagotables debates entre el liberalismo y el comunitarismo, entre los derechos colectivos y los derechos individuales, entre el universalismo y el relativismo, y cómo no, el debate entre el multiculturalismo y el feminismo.9 Sin embargo, superando el debate conceptual en la materia, el prólogo inserta de lleno los interrogantes en las relaciones de poder, en una mirada plenamente política que invita a repensar el etnocentrismo de las ciencias sociales: “los textos compilados… ponen en cuestión qué se constituye como diferencia y cómo lo diferente tiende a equipararse con lo particular, lo periférico, lo deficiente – frente a lo universal y lo centralconformándose en relaciones asimétricas de poder. Las marcas de diferencia se resuelven mostrando las particulares marcas de la indiferencia: lo “neutro”, invisibilizado por normativo hegemónico y sobre-representado.” (2004:10) Si ya de por sí el tema es extenso y complejo, mucho más dificultoso se vuelve si colocamos los interrogantes anteriores en el seno del pensamiento político feminista. Y justamente esto es lo que se hace en el prólogo citado, desnudando los límites del pensamiento político feminista de cierto tono etnocentrista que homogeniza las necesidades e intereses de “la mujer”, sin tener en consideración que “las mujeres”, en 9 Para ver un recorrido de estos diferentes debates con sus respectivos autores con respectivos autores y autoras, desde una perspectiva feminista, ver Reyes (2010). mujeres en oriente medio 223
un sentido analítico, son construcciones complejas que también están cruzadas por aquellas diferencias coloniales, raciales, religiosas, culturales, étnicas, de edad, de clase… que debemos tener en cuenta de una manera crítica, para no errar en nuestros análisis y estrategias. No sólo existe “la mujer”, en tanto construcción social y elemento analítico, desde la diferencia sexual biológica a secas. Si asumimos este punto de partida, debemos admitir que se genera entonces una diversidad de “mujeres” y de problemáticas, necesidades e intereses a los que corresponde, por tanto, también diversas estrategias y propuestas según la interacción de los factores y variables citados. De este modo, las autoras ponen de manifiesto que, “Frente a un feminismo global homogeneizador y excluyente que bajo la opresión de género iguala a todas las mujeres, estos textos nos hablan de múltiples opresiones, de diferentes diferencias, y del extrañamiento de muchas mujeres con un movimiento feminista con el que se identifican pero cuya agenda y legado histórico resultan en gran medida ajenos puesto que toman como sujeto de referencia a la mujer blanca, occidental, heterosexual, de clase media, urbanita, educada y ciudadana” (Ibid.:10) Efectivamente, la centralidad de la diferencia colonial que caracteriza al colonialismo como forma de dominación se basa en técnicas de categorización que construyen a la “Otra” como indefectiblemente diferente por pertenecer a colectivos sociales naturalizados (colonizados) como inferiores (Suárez, 2008:29, citando a Chaterjee, 1993:14). En otras palabras, se utiliza subrepticiamente la categoría de la diferencia pero no en una apuesta crítica por el reconocimiento de la diversidad mujeres en oriente medio 224 social y en un horizonte de igualdad cívica y política; sino que se utiliza el concepto de la diferencia, que hemos llamado inferiorizante, de manera que se consigue ocultar tras las diferencias culturales, las diferencias coloniales. De este modo, ser diferente se convierte en sinónimo de ser inferior mediante el uso de marcadores de diferencia cultural, que pueden ser raciales, religioso-culturales o etno-tribales (Ibid.:29). De hecho, “Esa economía en la que vivimos nos ha programado a todos para que reaccionemos con miedo y odio ante las diferencias que hay entre nosotros y las manejemos de una de estas tres maneras: haciendo como si no existieran; si ello no es posible, imitándolas cuando pensamos que son dominantes; o destruyéndolas si las consideramos subordinadas. Pero no poseemos modelos de relación igualitarios para afrontar las diferencias. En consecuencia, las diferencias reciben nombres falsos y se ponen las servicio de la segregación y la confusión” (Lorde, 2004:2) En definitiva, este trabajo asume la idea de que “las diferencias coloniales fueron enmascaradas y vendidas como diferencias culturales para ocultar el diferencial de poder; esto es, la colonialidad del poder” (Mignolo, 2003:27). Los estereotipos y prejuicios culturales/coloniales anclados en el corazón de las ciencias sociales y que constantemente nos remiten a las características esencializadas sobre lo que la mujer es, en general, y sobre todo, sobre lo que las mujeres negras, indígenas, islámicas, árabes, mestizas, migrantes… suponemos que son o lo que las mujeres del “tercer mundo” colonizado deben ser; necesitan ser sometidos a un riguroso análisis postcolonial que desvele cuánto de lo colonial esconde lo “cultural”. mujeres en oriente medio 225
Quizás ahora entendamos mejor por qué la autora nos invitaba a descolonizarnos a nosotros/as mismos/as. Nos guste o no, también el pensamiento político feminista eurocéntrico está cargado de etnocentrismos y verdades absolutizadas que desde hace tiempo mujeres negras, indígenas, chicanas, islámicas, árabes, migrantes… están cuestionando teóricamente a través de los “feminismos postcoloniales”, “feminismos del tercer mundo” o “feminismos periféricos” (Rodríguez, 2006) ¿Cuánta colonialidad hay en nuestra manera de pensar, sentir y relacionarnos con aquellas “otras” mujeres? ¿Cuál es el patrón (local) occidental de lo “feminista” que se impone como universal “obvio y necesario” tras los discursos de las ciencias sociales? ¿Cómo hemos construidos a las “otras” mujeres y sus luchas sociales en el Sur desde el pensamiento feminista científico y universal del Norte? ¿Podría el pensamiento feminista europeo, heredero directo de la herencia ilustrada, emancipadora para unas y colonizadora para otras, estar libre de disposiciones universalizantes que anulan otras formas de entender la emancipación de las mujeres? ¿Qué relación puede tiene todo esto con la globalización neoliberal y sus necesidades? Recordaba Alicia Puleo a D´Alambert, J. Stuart Mill y Kate Millet en la misma cita, porque todos ellos habían argumentado, en diferentes momentos de la historia, que no será posible conocer las verdaderas diferencias sexuales biológicas entre hombres y mujeres hasta que no exista paridad en el trato dispensado a ambos sexos (1994:147, cit. por Maquieira, 2001:107-108). En el mismo sentido considero que podemos plantear la temática que ahora nos atañe; será imposible realizar una reflexión seria sobre las diferencias culturales reales hasta que no descolonicemos nuestras mujeres en oriente medio 226 mentes, nuestras políticas, nuestros saberes y nuestros cuerpos. Y esta tarea comienza por reconocer la situación de privilegio de las mujeres del Norte frente a las mujeres del Sur (ambos simbólicos) y enraizar nuestros análisis sobre la diferencia en esas invisibles por naturalizadas relaciones de poder. Es necesario entonces reconocer que, “Las mujeres necesitan saber –y cada vez más temen descubrirque el feminismo no tiene que ver con la idea de vestirse para el éxito o con convertirse en una ejecutiva de una gran empresa o con ganar un puesto electoral; no se trata de hacer posible un matrimonio con dos carreras y unas vacaciones de ski y pasar una gran cantidad de tiempo con tu marido y tus dos maravillosos hijos porque tienes una trabajadora doméstica que hace que todo eso te sea posible, pero que no tiene ni el tiempo ni el dinero para hacerlo ella misma; no tiene que ver con abrir un Banco de las Mujeres o con pasar un fin de semana en un taller carísimo que garantice que aprenderás a ser asertiva –pero no agresiva-; sobre todo, no tiene que ver con convertirse en policía o en agente de la CIA o, en general, del cuerpo de marines. Pero si estas imágenes distorsionadas del feminismo tienen más realidad que la nuestra, es en parte nuestra culpa. No hemos hecho todo el esfuerzo que deberíamos en proponer análisis alternativos claros y significativos que remitan a las vidas de la gente y que permitan la creación de grupos activos y accesibles en los que trabajar” (Erlich, cit. por hooks, 2004:41) mujeres en oriente medio 227
3. La propuesta del feminismo poscolonial: El reconocimiento de las mujeres colonizadas como sujetos políticos Lo que podemos denominar uno de los artículos fundadores del feminismo postcolonial Bajo los Ojos de Occidente. Academia feminista y discurso colonial, de Chandra Talpade Mohanty (2008) establece que para discutir sobre los “feminismos del tercer mundo” hay que tratar dos proyectos simultáneos: la crítica interna de los feminismos hegemónicos de “Occidente”, de un lado, que se trataría de un proyecto de deconstrucción y desmantelamiento; y de otro, la formulación de intereses y estrategias feministas basados en la autonomía, geografía, historia y cultura (2008:112). A lo largo de todo el artículo se intenta desvelar la existencia de una colonización discursiva, en tanto que cierta forma de apropiación y codificación instalada en las producciones académicas de algunas autoras feministas (de izquierdas) que se autodenominan “occidentales”, frente a quienes no lo son10. Entre los principales cuestionamientos desarrollados, 10 Para ello Mohanty hace un detallado análisis metodológico de algunos artículos de la Serie Zed Press “Women in The Third World”, de corte antirracista y antiimperialista, profundizando de un lado, en sus principios analíticos y metodológicos, y de otro, en las implicaciones que sus afirmaciones tienen para las posibles políticas de estrategias que desde sus contextos las mujeres (sujetos de estudio en los artículos) pudieran desarrollar. La autora alude a cierto feminismo occidental hegemónico, en la medida que la categoría de “mujeres occidentales” es utilizada por las autoras que analiza, pero en ningún momento considera que sea una categoría posible de sustentar de una manera general mujeres en oriente medio 228 destaca un primer bloque de críticas en cuanto a los principios analíticos y metodológicos, pues según Mohanty, estas autoras de la serie Zed Press parten de una categoría de análisis universal, desde el punto de vista sociológico y antropológico, que es la mujer como “compuesto cultural e ideológico construido a través de los discursos de representación científicos, literarios, lingüísticos…”, frente a las mujeres como sujetos reales y materiales de su propias historias colectivas, es decir, las mujeres como sujetos históricos (Ibid:115). Mediante este proceder, denunciará la autora, se saca a las mujeres de su contexto político, histórico, cultural, económico… y a partir de ahí, entendida la mujer como el producto de una esencialización de la diferencia sexual biológica/sociológica y priorizando la diferencia de género por encima de cualquier otra, se las recoloca en un “tercer mundo” previamente barbarizado, atrasado, incivilizado, etc. En los artículos analizados por la autora, de este modo, las “mujeres del tercer mundo” acaban siendo construidas como víctimas esenciales e irrefutables de todas aquellas diferencias que, como vimos en páginas anteriores, el colonialismo y el capitalismo utilizaron de diversas maneras: invisibilizando, potenciando o destruyendo. Así, la “mujer promedio del tercer mundo” es pensada y construida como víctima de la religión, como víctima de las estructuras familiares de sus sociedades, como víctima de la violencia masculina (según se explica y analiza en occidente) o como víctima del subdesarrollo/colonialismo (según el caso). En definitiva, como víctimas dependientes universales de la por las mismas razones que critica las otras categorías de mujeres monolíticas, ver siguiente cita (2008) mujeres en oriente medio 229
economía, la política, el colonialismo, la religión, las tradiciones… según donde se haya colocado el punto de mira en cada caso. Y todo ello, sin lugar a dudas, es decir, como si tales pre-juicios sobre las discriminaciones no debieran ser demostrados, convirtiéndose así la diferencia valorada colonialmente en anatema de partida, “De esta forma, Omvedt puede hablar de las “mujeres de la India” al referirse a un grupo particular de mujeres en el estado de Maharashtra; Cutrufelli sobre “las mujeres de África”, y Minces sobre “las mujeres árabes” como si estos grupos de mujeres tuvieran algún tipo de coherencia cultural evidente distinta de los hombres de estas sociedades. Se asume que el “estatus” o “posición” de las mujeres es obvio, porque las mujeres como grupo previamente constituido son colocadas dentro de estructuras religiosas, económicas, familiares y legales. Sin embargo, este enfoque —a través del cual las mujeres son percibidas como un grupo coherente en todo contexto, indiferentemente de su clase o identidad étnica— estructura el mundo en una dicotomía, en términos finalmente binarios, en donde las mujeres siempre se perciben en oposición a los hombres, en los que el patriarcado significa necesariamente el dominio masculino y en los que se asume implícitamente que los sistemas religiosos, legales, económicos y familiares son construidos por los hombres” (Mohanty, 2008:145) A pesar de que Mohanty escribió su artículo en 1984, es de absoluta actualidad: ¿Acaso actualmente no piensan muchas personas que la mujer musulmana es incuestionablemente sumisa y atrasada, ante lo que se utiliza el velo como prueba evidente? ¿Acaso muchas personas no piensan actualmente mujeres en oriente medio 230 que las mujeres migrantes suelen ser analfabetas, incultas y dependiendo de la nacionalidad, hasta “mañosas” para hacerse con un hombre español y obtener los papeles? ¿Acaso no piensan muchas personas que la prostitución (y no la trata o el tráfico de seres humanos) es indignante e inadmisible como forma de ganarse de la vida, mientras reímos las compulsivas y legítimas conquistas sexuales de nuestro entorno de amigos hombres, y cada vez más mujeres, como la manera de ganar autoestima? Esta ficción a partir de la cual mujeres y hombres se relacionan en un absoluto vínculo de acceso al poder por parte de ellos y de negación del poder a ellas, simplifica extraordinariamente el hecho de que las mujeres son sujetos históricos de sus sociedades en las que también son partícipes de las relaciones de poder, así como de las relaciones de resistencia. En efecto, “a menos que uno crea en una conspiración masculina internacional o una estructura de poder antihistórica y monolítica” (Mohanty, 2008:117), es necesario recordar las relaciones de dominación que sobre unas mujeres pueden llegar a establecer sobre otras desde la diferencia racial, de edad o de clase, por poner algunos ejemplos. Por tanto, estar subordinado u oprimida como mujer, es algo más complejo que, desde esta visión reduccionista, “carecer del poder que todos los hombres tienen por el hecho de serlo”. Como aclara la feminista negra bell hooks “el sexismo como sistema de dominación está institucionalizado, pero nunca ha determinado de forma absoluta el destino de todas las mujeres de la sociedad” (2004:37-38). Y la raíz de esta visión sesgada sobre el origen de la subordinación de las mujeres es posible encontrarla en mujeres en oriente medio 231
“… los feminismos de la segunda ola, tanto los de la igualdad (liberal, socialista), como los de la diferencia (radical, psicoanalítico o postestructuralista) dieron por bueno un concepto de patriarcado que inducía a borrar las diferencias entre mujeres en orden a salvaguardar para el análisis –y para la luchados categorías sociales exclusivas y claramente delimitadas: hombres y mujeres. Esta narrativa insistía en la necesidad de terminar con los privilegios de los hombres sobre las mujeres, de manera que todas las mujeres –por el mismo hecho de serlodebían compartir los mismos intereses… Las radicales pusieron el ojo en la familia, las marxistas-socialistas en el mercado de trabajo, las liberales en la esfera política, las psicoanalistas en la mente y las postestructuralistas en la cultura.” (Rodríguez, 2006:16-17) De esta manera, se reduce y absolutiza la compresión de la subordinación de las mujeres a su diferencia sexual, obviando el carácter relacional del sexo-género, la raza (la etnicidad) o la clase social, que “es el lugar donde ponen el énfasis los feminismos periféricos de la última década del siglo XX” (Ibid.:20). Expresado de otro modo, debemos tener en cuenta que “la explotación de las mujeres no sólo tiene que ver con los hombres” (Anthias, 2006:61); como hemos ido analizando a lo largo del artículo, el colonialismo, el racismo, el clasismo, el capitalismo etc. se articulan al patriarcado en una maraña de relaciones que sustentan diversas y complejas formas de subordinación de las mujeres. Y justamente descifrar esta madeja de cruces, nudos e interacciones entre estas diversas variables, es una tarea que debe afrontar la teoría social en cada uno de los contextos de trabajo o estudio. Con esta finalidad, entre las diversas maneras de entender cuál es el punto de partida metodológico desde el cual poder mujeres en oriente medio 232 construir una teoría social preocupada por “la conceptualización de las divisiones sociales y sus particulares articulaciones” (Rodríguez, 2006:14), nos adherimos al pensamiento de Floya Anthias cuando afirma que “es muy difícil separar nuestra pertenencia como mujeres, de nuestra pertenencia como miembros de una clase particular o como miembros de un grupo étnico particular, debido a que en nuestra experiencia vivida todas estas cosas se encuentran entrelazadas” (2006:57). Como afirmase Mohanty, casi treinta años antes “Las mujeres están constituidas como grupo a través de una complicada interacción clase, cultura, religión y otras instituciones y marcos de referencia. No son “mujeres” - un grupo coherente”- simplemente en función de un sistema económico o una política particular. El reduccionismo de semejantes comparaciones transculturales resulta en la colonización de los elementos específicos de la existencia cotidiana y de las complejidades de los intereses políticos que representan y movilizan a las mujeres de distintas culturas y clases sociales” (2008:134) En efecto, dado que cotidianamente no vivimos las exclusiones de una manera separada, unas por ser mujer, otras por ser inmigrante, otras por ser pobre u otras por ser indígena, nos resulta imposible poder comprender las subordinaciones de manera compartimentada. Es por eso que debemos poner la atención y el acento en “… el modo en el que intersectan y que dan como resultado formas particulares de discriminación de género…”. Llegamos de este modo al concepto de interseccionalidad que maneja Floya Anthias y que tiene que ver con la importancia de conectar entre sí las divisiones sociales y las identidades de género, mujeres en oriente medio 233
etnicidad y clase social, pero no desde una suma aditiva de subordinaciones, sino que más bien desde una mirada relacional y compleja que nos invita a “… pensar el género siempre como etnizado, siempre racializado, siempre influido por la clase y así sucesivamente” (2006:64-65). En este sentido, “Sería de mucha más utilidad comprender cómo las relaciones patriarcales se articulan con otras formas de relación social en un determinado contexto histórico. Las estructuras de clase, racismo, género y sexualidad “no pueden tratarse como “variables independientes” porque la opresión de cada una está inscrita en las otras… es constituida por y es constitutiva de las otras” (Brah, 2004:112) Por tanto, se hace necesario contextualizar los análisis y no sostenerlos sobre pre-conceptos teóricos universalistas que eliminan las estructuras reales en las cuales las mujeres son configuradas como tales y, sobre todo, en las cuales son sujetos reales históricos; aclarando, como indica Mohanty que estas propuestas “…no están en contra de la generalización, sino más bien a favor de generalizaciones cuidadosas e históricamente específicas que respondan a realidades complejas” (2008:144). En la misma línea de pensamiento, nos recuerda Aída Hernández, otra reconocida teórica feminista “del tercer mundo”, que “un lugar en el mapa es también un lugar en la historia… y una perspectiva ante el conocimiento”, pues “nuestras producciones discursivas y perspectivas del mundo están marcadas por la geopolítica” (2008:71). Añadiendo, líneas después, la necesidad de conocimientos situados “que reconozcan desde donde hablamos, pero que a la vez no mujeres en oriente medio 234 renuncien a la posibilidad de conocer, ni relativicen el valor ético y explicativo de cualquier conocimiento” (Ibid.:72) Ahora bien, la necesidad de contextualizar nuestros conocimientos, ni para Mohanty, ni para Anthias, ni para Hernández, ni para los feminismos postcoloniales en general, deben suponer una apuesta por un postmodernismo celebratorio que nos hable de diversidades y relativismos vacíos, y nos entrampe en una categoría de ciudadanía mundial ciega a las desigualdades y, por tanto, sustentadora de los privilegios sociales. Ahora más que nunca, aprehender la dimensión global y su conexión con lo local, nos muestra el vínculo entre el capital y su coste humano, entre la exaltación de la diferencia y su conversión en desigualdad. Pero para ello, es necesario un conocimiento situado y contextualizado, pues “La alternativa al relativismo son los conocimientos parciales, localizables y críticos, que admiten la posibilidad de conexiones llamadas solidaridad en la política y conversaciones compartidas en la epistemología... El relativismo es el perfecto espejo gemelo de la totalización; ambos son “trucos divinos” que prometen, al mismo tiempo y en su totalidad, la visión desde todas las posiciones y desde ningún lugar; mitos comunes en la retórica que circunda a la ciencia. Pero es precisamente en la política y en la epistemología de las perspectivas parciales donde se encuentra la posibilidad de una búsqueda objetiva, sostenida y racional” (Haraway, 1991:329, cit. y trad. por Hernández, 2008:72) Por tanto, la propuesta de base del feminismo poscolonial es poner de relieve la importancia de profundizar en las diferencias que acontecen en lo local y su conexión con los mujeres en oriente medio 235
sistemas y procesos políticos y económicos globales. De hecho, no se persigue simplemente exponer la invisibilización de los conocimientos y las experiencias de luchas propias de las otras mujeres. Más bien, como plantea Mohanty (2008) en otro artículo fundamental en su pensamiento De vuelta a los ojos de Occidente: la solidaridad femenina a través de la lucha anticapitalista -donde se encarga más de la propuesta constructiva de los feminismos postcoloniales que de la crítica y deconstrucción del feminismo “occidental” hegemónico-, se trata de entender a las mujeres del “tercer mundo” no sólo a través de la opresión, sino sobre todo, por sus múltiples formas de resistencia y sus “diferencias comunes”, “Ahora me encuentro buscando reenfatizar los nexos entre lo local y lo universal. En 1984 mi prioridad estaba en la diferencia, pero hoy quiero recapturar y reiterar su más completo significado, que siempre estuvo allí, y que es su conexión con lo universal. En otras palabras, esta discusión me permite volver a enfatizar la forma en que las diferencias no son nunca simplemente “diferencias”. Al conocer las diferencias y particularidades, podemos ver mejor las conexiones y elementos comunes, porque no existe frontera o límite que sea total o que nos determine de forma rígida. El obstáculo a superar es ver cómo las diferencias nos permiten explicar las conexiones y los cruces de fronteras mejor y con más precisión, así como especificar la diferencia nos permite teorizar los problemas universales más integralmente. Es esta jugada intelectual la que da lugar a mi interés por que las mujeres de distintas comunidades e identidades construyan coaliciones y solidaridades más allá de las fronteras” (2008:412-413) mujeres en oriente medio 236 4. Mujeres y participación política: Problemas en la agenda feminista En septiembre de 2011, en Baeza, argumentaba Amelia Valcárcel que “… gran parte del planeta se enfrenta entre sí sobre (en razón de) los recursos energéticos, pero también se está enfrentando sobre la idea que tienen sobre lo que merecen las mujeres y lo que no, de quienes son y deben ser. El feminismo por tanto está en una de las fuertes líneas de fractura del mundo que nos toca vivir… ” (2011). Estando absolutamente de acuerdo con la pertinencia de las dos apreciaciones realizadas por la filósofa, considero que es este un caso clarísimo donde justamente la propuesta metodológica de los feminismos postcoloniales y la interseccionalidad de las diversas variables cobra sentido; a no ser que pensemos que la vida cotidiana de las mujeres en el planeta, sus luchas, intereses y estrategias, nada tiene que ver con la “lucha por los recursos energéticos”, que si me permiten, denominaremos colonialismo global. Las preguntas en este caso serían, asumiendo ambas afirmaciones, ¿cómo están interactuando el feminismo y la lucha por los recursos energéticos en la actualidad? ¿cuál es el papel que los diversos discursos feministas están llevando a cabo frente al colonialismo global? o desde la otra orilla, ¿cómo está el neocolonialismo reabsorbiendo los discursos feministas? Como quiera que las preguntas son demasiado grandes y que la respuesta pudiera quedarse demasiado pequeña, como reflexiones últimas de este trabajo proponemos simplemente un acercamiento a la complejidad de posibles respuestas. De nuevo de la mano del prólogo de Otras Inapropiables se afirma que las diferentes opresiones “se articulan gracias, mujeres en oriente medio 237
entre otras, a la mediación estatal desde la que se asignan los lugares que han de ocupar los distintos sujetos sexuados y racializados”, ya que “el capitalismo consigue nutrirse y regenerarse a través de esas diferencias. Se trata de un modelo que no trata a las diferencias en sí mismas sino que las sigue utilizando como parte de un todo donde funcionan como fragmento de la maquinaria capitalista” (hooks, 2004:30). Por tanto, desde este punto de vista, se recomienda atender a un elemento clave en la gestión y producción de las diferencias, el propio estado-nación, cuyo parlamento es una de sus instituciones principales. Aún asumiendo lo que se conoce como el debilitamiento del estado-nación, es innegable su reforzamiento en el control de las fronteras, en el control de la mano de obra y en los aspectos militares. En efecto, como ser crítico/a implica no abandonar una actitud de sospecha incluso hacia aquellos avances que aparentemente son emancipadores y, en ese sentido, estar muy alertas a la más que demostrada capacidad de adaptación de los sistemas de opresión, es interesante ver qué pasa entones con las mujeres en los parlamentos y la gestión y producción de las diferencias que ahí se positiviza. En este sentido, en el mismo encuentro de Baeza, otra filósofa feminista de reconocido prestigio en nuestro país, Alicia Miyares, se pregunta por qué será que en los países en vías de desarrollo la agenda feminista está empezando justamente por lo que más ha costado conseguir en los “países donde las democracias se han estabilizado…” Es decir, teniendo en cuenta que en estos países la agenda básica del feminismo se ha conseguido de manera gradual, primero derechos educativos, después derechos laborales, más tarde derechos sexuales, para llegar por último a los derechos políticos (desde la perspectiva de la paridad), mujeres en oriente medio 238 “esa ocurrencia de las mujeres en los parlamentos “en vías de desarrollo” puede tener una finalidad positiva, pero también muy reactiva… por ejemplo, en América latina muchas de las mujeres que se están colando en los parlamentos llevan una agenda contraria a la igualdad, (ya que) interrumpen los derechos sexuales… Si la agenda en los países en vías de desarrollo empieza por el final ¿Cuál es la finalidad última? ¿Puede ser interrumpir la otra parte de la agenda feminista? (Miyares, 2011) Desde el otro lado del Atlántico, y no planteado como contrarréplica a las anteriores reflexiones -de hecho ambas observaciones son perfectamente compatibles-, sino como ejemplo de aquellos análisis que están conectando el feminismo con otras estrategias de poder e intereses no precisamente feministas; concretamente desde Bolivia, también se cuestiona cierta forma de presencia de las feministas europeas en las alianzas con los colectivos latinoamericanos, así como su manera asistencialista de enfocar la cooperación, “No debe realizarse la recolección en un lado -Europa-, y el trabajo social o político en el otro lado -Latinoamérica-. Consideramos que el trabajo social y político se debe hacer en ambos lados, tanto en los países que cooperan como en los que son “cooperados”. La discusión sobre el colonialismo, el machismo, el neoliberalismo, los privilegios, el racismo, el patriarcado, también se debe hacer en Europa. Las agencias de cooperación no pueden solo darnos tareas a Abya Yala, nosotras también les planteamos tareas por hacer, por ejemplo: ¿cuáles son las relaciones políticas entre las feministas europeas, del Estado español o vascas, con las mujeres migrantes, las mujeres en oriente medio 239
relaciones mujer-mujer, el consumismo de hombres y mujeres en Europa, el machismo de hombres supuestamente no machistas con las mujeres europeas, pero que usan mujeres en prostitución de nuestros pueblos y que viven en Europa?, ¿cómo se relacionan las ONG españolas con sus contrapartes?, ¿quiénes son sus contrapartes?, ¿acaso no son las mujeres de clase media que son las dueñas de las ONG latinoamericanas?” (Paredes, 2011:147) Sin entrar ahora de lleno en el debate sobre qué entendemos por igualdad y cuál es el concepto de individuo y el paradigma filosófico que la está sustentando, lo que me interesa con estos ejemplos es poner de relieve que, efectivamente, no sólo como decía Valcárcel “el feminismo está en una de las fuertes líneas de fractura del mundo que nos toca vivir” sino que el/los feminismo/s -suponiendo que podamos hablar de uno-, se está/n reconfigurando y está/n siendo repensado/s desde esas otras aristas de nuestra realidad, donde el capitalismo y la globalización son claves, que también están conectadas con la vida de las mujeres en nuestro planeta y sobre las que venimos desarrollando reflexiones a lo largo del trabajo. De manera que está ocurriendo una “multiplicidad de aparentes feminismos” entre los que es cada vez más difícil rescatar los feminismos que apuestan por la idea de la diversidad de aquellas propuestas que utilizan la presencia de las mujeres para legitimar políticas neoliberales explícitamente, o cuando menos, dulcificarlas con su presencia. Tanto desde América Latina, como desde otras latitudes, algunos feminismos indígenas, el feminismo rural, el feminismo comunitario, cierto feminismo autónomo, entre mujeres en oriente medio 240 otros, están poniendo de relieve posibles utilizaciones del discurso feminista también por parte de los poderosos organismos internacionales, “Los organismos internacionales permanentemente han impuesto su mirada sobre las formas de cómo incorporar a las mujeres al sistema. Las políticas del enfoque MED (Mujer en Desarrollo) descubría a las mujeres como un ejército que abarata la mano de obra, y por lo tanto, los costos de producción a favor del capital. En este marco las políticas públicas tenían que prestar atención a promocionar ciertas capacidades en las mujeres y por eso los índices de escolaridad básica eran tan importantes. El enfoque GED (Género en Desarrollo), que trabaja con mujeres y con hombres para transversalizar el enfoque de género y lograr mejoras en la situación de las mujeres, responde a una necesidad del neoliberalismo y la transnacionalización donde las mujeres no solo son usadas como fuerza de trabajo mal pagada, sino que también se las incorpora a las representaciones políticas. Ahora las mujeres le sirven al sistema no solo para aportar, en la salida de la crisis económica, con trabajo informal, precarizado y sin ningún tipo de cobertura social, sino que se crea un imaginario de empoderamiento por ver a mujeres, pertenecientes a los partidos neoliberales, participando de los gobiernos que explotan y precarizan a mujeres y hombres de nuestros pueblos” (Paredes, 2010:146) Por tanto, sin pretender en este trabajo hacer una síntesis de todas las diversas miradas que están sospechando la utilización de la presencia de las mujeres para legitimar políticas neo-coloniales, considero que los ejemplos expuestos expresan de manera muy clara la diversidad de mujeres en oriente medio 241
de 2011, Baeza. Disponible en http://www.nodo50.org/mujeresred/spip.php?article1934. Consultado: 3/12/2011 Mohanty, Ch. T. (2008) “Bajo los ojos de Occidente. Feminismo académico y discursos coloniales”, en Suárez. L. y Hernández. A. Descolonizando el feminismo. Teorías y prácticas desde los márgenes, Colecc. Feminismos, Cátedra, (112-162). Trad. por María Vinós de una versión actualizada del artículo publicado en Boundary 2 12 nº 3/13, nº 1 (primavera-otoño 1984), reimpreso en Feminist Review, nº 30, (otoño 1988). Nussbaum. M. C. (1999): “Patriotismo y Cosmopolitismo”, en Nussbaum. M.C. Los límites del patriotismo. Identidad, Pertenencia y Ciudadanía Mundial, Paidos, Barcelona, (13-29) Paredes, J. (2010): “Para que el dinero se esfume”, Actas Encuentro: Feminismos en la agenda del desarrollo, 27 y 28 de mayo de 2010, Hegoa/Acsur, Bilbao, (139-148). Disponible en http://publ.hegoa.efaber.net/publications/239. Consultado: 23/1/2012. Reyes, M. E. (2010): “Multiculturalismo y feminismo: tensiones entre derechos individuales y derechos colectivos”, CLADEM, Lima. Disponible en http://cladem.org/index.php?option=com_rokdownloads&vi ew=file&Itemid=115&id=1234:multiculturalismo-yfeminismo-mara-elena-reyes. Consultado: 7/2/21012. Rodríguez, P. (ed.) (2006): Feminismos Periféricos, Alhulia, Granada. mujeres en oriente medio 254 Saadawi, N. E (2008): Entrevista “El feminismo no es un invento occidental”, Periódico Diagonal, 10 de julio de 2008, núm. 82. Disponible en http://www.diagonalperiodico.net/Elfeminismo-no-es-un-invento.html, Consultado: 22/12/2011. Sánchez, C., Beltrán, E. y Alvarez, Silvina (2001) “Feminismo liberal, radical y socialista” en Beltrán.E. y Maquieira, V. (eds.) Feminismos. Debates teóricos contemporáneos, Alianza, Madrid, (75-124) Suárez, L. (2008): “Colonialismo, Gobernabilidad y Feminismos Poscoloniales” en Suárez, L. y Hernández, R. A. (eds): Descolonizando el Feminismo. Teorías y Prácticas desde los Márgenes, Cátedra, Madrid, (24-67). Disponible en http://webs.uvigo.es/pmayobre/textos/varios/descolonizand o.pdf. Consultado: 21/9/2011. Valcárcel, A (2011): Ponencia inaugural: “El espejismo de la igualdad. Hoja de ruta para las alianzas intergeneracionales”, XVIII Edición de los Encuentros Andaluces de Formación y Reflexión Feminista “Alianzas y Estrategias Intergeneracionales”, 22, 23 y 24 de Septiembre de 2011, Baeza, Disponible en http://www.youtube.com/watch?v=SmJy5RckV9g. Consultado: 3/12/2011 Wallernstein, I. (1999): “Ni patriotismo ni cosmpolitismo”, en Nussbaum. M.C. Los límites del patriotismo. Identidad, Pertenencia y Ciudadanía Mundial, Paidós, Barcelona, (149151) mujeres en oriente medio 255
FACULTAD DE COMUNICACIÓN OFICINA DE COOPERACIÓN AL DESARROLLO UNIDAD PARA LA IGUALDAD se desarrollaron durante los días 16 y 17 de noviembre de 2011 en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, recoge un compendio de acercamientos y reflexiones multidisciplinares a la realidad de la mujer en los conflictos de dibujan y reconstruyen un panorama complejo desde las diferentes ópticas de sus disciplinas, encontrándonos en estas páginas con propuestas epistemológicas, discursivas y políticas. El volumen se compone de cuatro bloques temáticos: perspectiva histórica y realidades actuales, identidades múltiples en un contexto complejo, medios de comunicación y nuevas tecnologías en la representación y participación de las mujeres en la primavera árabe y teoría y práctica del feminismo desde una perspectiva crítica. Esta obra, inspirada en las Jornadas bajo el mismo nombre que Oriente Medio, inclusive su participación en la primavera árabe. la Sociología, la Ciencia Política, la Psicología, la Comunicación o la Filosofía del Derecho, los autores realizan apuestas teóricas y 'mujer' ha tenido y está teniendo en las zonas del Oriente Medio Desde materias tan dispares pero tan complementarias como prácticas sobre las múltiples interpretaciones que el concepto de la mujer como víctima de las injusticias pero también como agente de cambio y transformación social. Así, los autores en conflicto. Miradas siempre desde una doble perspectiva: la