LA
CIUDAD
DEL
FIN
DEL
MUNDO
Edua do Subi a s
A a és
de
escenas
de
«Me ópolis» el au o eco e los paisajes del ma-
quinismo y sus p esagios.
No
an lejos de aquella es ilización es é ica
de
la
ciudad indus ial como eino sublime, o as es é icas hoy
se
con ie en
en
el signo cosmológico
de
un nue o o den espi i ual que
la
nue a a qui ec-
u a ep esen a a a és de sus alo es simbólicos y o males.
La p oducción de la película Me ópolis
de F i z Lang,
en
1927, señala
un
hi o
impo an e en la his o ia del cine. Pa a
la época es a ob a ep esen aba un momen o
culminan e, en p ime luga , en cuan o al des-
pliegue de sus capacidades económicas, écni-
cas y humanas. Me ópolis inaugu ó an-
gua dís icamen e nue as écnicas o og á icas y
escénicas, écnicas o ganiza i as pa a pone en
mo imien o las 50.000 pe sonas que ac ua on
en ella, e ec os especiales
y,
no en úl imo luga ,
el p odigio económico que odo es e p oyec o
lle aba consigo. La película ilus a en
su
misma
p oducción el desa ollo ecnológico que plan-
ea como con enido cen al de
su
guión.
Una «sín esis de K upp y Wagne » esc ibió
Sig ied K acaue a es e p opósi o 1• Desde sus
p ime as imágenes, Me ópolis ele a un can o
al
i mo e iginoso de la ciudad indus ial mo-
de na. Los dibujos de E ich Ke elhu que se
u iliza on pa a sus escena ios mues an las su-
cesi as pano ámicas, in e umpidas sin solu-
ción de con inuidad como en los collages
dadaís as de Ci oen, Hea ield o Hoch, de su-
pe bos ascacielos, o es in ini as, calles col-
gan es, y el bullicio o men oso de au omó iles,
ae oplanos y masas humanas, ag upados en
planos, ni eles y líneas de ue za exp esi a-
men e con as adas. La cáma a nos ap oxima,
en una misma secuencia, de los monumen ales
espec áculos a qui ec ónicos a los paisajes in-
dus iales de inconmensu ables máquinas, u -
binas y eng anajes. Po in, el i mo ne ioso de
esa «Ciudad mundial», que ecue da algunos
emas u banís icos de Le Co busie y Hilbe s-
heime , mues a ambién sus paisajes humanos:
masas humanas mili a men e o madas que
ma chan
al
compás ígido de las u binas y los
eng anajes, po los úneles de la ciudad sub-
e ánea, donde es án ins aladas las uen es
ene gé icas de la megalópolis indus ial.
-XV-
15
ASTRAGALO, 13 (1999)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
A icle, ISSN 1134-3672
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1999.i13.03
Esc i o . Enseña ac ualmen e en la New Yo k Uni e si y (EE.UU.)
Comúnmen e inculada al cine exp esionis a
alemán, Me ópolis exhibe, en e ec o, múl i-
ples conexiones con la li e a u a, la es é ica y
la concepción pesimis a de la ci ilización de
muchos a qui ec os, poe as, esc i o es y pin o-
es del pe íodo exp esionis a. Pe o es e ilm,
con sus isiones monumen ales, agi adas y
su-
blimes de una u be indus ial sin nomb e, es o
es, uni e sal, casi se di ía que cósmica, cons i-
uye ambién una sin onía u u is a a la g an
ciudad. Es incluso la isión más acabada de las
u opías u u is as de las me ópolis indus ia-
les del u u o. La poé ica maquinis a que Ma i-
ne i anunció a lo la go de an os mani ies os,
p eludian sus paisajes de esplendo ecnoló-
gico, sus espacios animados has a la iolencia
y la agi ación gal anizada de homb es e ins-
umen os: « ... g andes mul i udes agi adas po
e
en es a película
un
mo i o mi ológico que
eco e
su
acción y e ela
su
cla e: Babel.
Conside ada isualmen e, el zigu a babiló-
nico,
un
eno me ascacielos pi amidal co o-
nado po una es uc u a es ellada, es la igu a
dominan e de las pe spec i as u banas que e-
co e la cáma a de Lang. Y
el
mi o de Babel
como exp esión de una g andeza p ome eica
es
p esen ado d amá icamen e como
el
mo i o
cen al de los es ue zos y de la lucha de
Jos
mo ado es de la ciudad. Me ópolis apa ece
como
un
símbolo ci iliza o io de pode osas
conno aciones u u is as, cie amen e, pe o
que se encuen an más ce ca de
lo
p o é ico, o
aún de
lo
apocalíp ico, que de una simple glo-
i icación del impe io u bano-indus ial.
El
ela o que discu e en e los mu os de la
el abajo
...
la ib ación noc u na de los a se- g an ciudad puede esumi se en unos pocos e-
16
nales y las minas bajo sus iolen as lunas eléc- mas dominan es, ca gados odos ellos de sig-
icas
...
puen es endidos como sal os de gim-
nas as sob e el diabólico cab illea de los
íos
...
locomo o as de amplio pe al que pia an
po los ieles cual eno mes caballos de ace o
emb iados po la gos ubos
...
». Es a desc ip-
ción del P ime Mani ies o u u is a anuncia,
lo mismo que el d ama y la lí ica exp esionis-
as, y la es é ica dadaís a y la pin u a u u is a,
allí donde plan ean el ema de la ciudad mo-
de na, una análoga cons elación: la ascina-
ción es é ica po los símbolos de g andeza, de
esplendo y iolencia de la G an ciudad.
ni icaciones simbólicas y polí icas. Me ópo-
lis, la ciudad de los ascacielos
-Lang
se ins-
pi ó en sus p ime as imp esiones de iaje en la
ciudad de Nue a Yo k- eúne, en ealidad, dos
ciudades con on adas. La me ópolis supe io
es el eino sublime de ace o y cemen o, es
ambién la ciudad luminosa donde eside el
conocimien o y el pode de la ci ilización. La
ciudad in e io es la ciudad de los ob e os. Sus
casas y labe ín icas calles sub e áneas odean
una g an cen al p oduc o a de ene gía eléc-
ica, el co azón de la ciudad. Algunos signos
es é icos con ie en a es a du a con aposición
Sin emba go, la his o ia que desa olla la pelí-
un
alo complemen a io. La me ópolis supe-
cula Me ópolis p esen a dimensiones mucho io apa ece a la ez como
un
pa aíso del A
más con adic o ias y más icas que la simple Decó, con sus símbolos de una sensualidad so-
isión monumen al o la es ilización es é ica de is icada y decaden e, y como el luga de ges-
la ciudad indus ial como eino sublime. Exis- ión económica y ecnológica. La ciudad sub-
-XVI-
e ánea eúne la ac o ía eléc ica, a sus ob e-
os, some idos a una especie de égimen de
mili a ización po el i mo de las máquinas y
de
la a qui ec u a, y eúne ambién el luga de
cul o: las ca acumbas en las que pe iódica-
men e se eúnen los ob e os pa a celeb a el
i o de la llegada del Sal ado .
Es e con lic o en e la ciudad supe io e in e-
io no es solamen e espacial y simbólico: es
un con lic o humano en el que se en e ejen
los aspec os psicológicos, sociales, ecnológi-
cos y mo ales que con igu an la compleja
ama
de
la na ación ílmica. F i z Lang in o-
duce, bajo
la
o ma especial de una me ópolis
escindida, el con lico en e la p oducción y
des ucción, en e el desa ollo ecno-econó-
mico de la ci ilización y la eg esión humana
que ca ac e iza el mundo mode no.
Vol emos al mi o ci iliza o io y cie amen e
pesimis a de Babe
l.
Desde su ela o bíblico
pa
sa
ndo po la más signi ica i a in e p e a-
ción mode na, la e sión de B ueghel del mu-
seo de Viena, la cons ucción de Babel plan ea
la ambi alencia inhe en e a la ci ilización hu-
mana. Símbolo del pode humano de ele a se
a lo cósmico, al absolu o que, sin emba go,
sólo es pa imonio de los dioses, Babel es
al
mismo iempo exp esión de su desequilib io,
de un deso den social y humano que, en p i-
me luga , se pone de mani ies o como con-
lic o en e las lenguas, y que en ealidad en-
cie a el choque de concepciones del mundo,
in e eses y pode es. Babel es la isión pesi-
mis a de una ci ilización cuyo pode incon-
mensu able con ie e en una emp esa absu da
el símbolo de dialéc ica de cons ucción y des-
ucción inhe en e al p og eso.
«G ande es
el
homb e. G ande es su c eación
>>
es el lema que co ona como mo i o li e a io las
isiones apocalíp icas de Me ópolis-Babel de
F i z Lang. Pe o es a isión ensalzado a y en u-
sias a es á a a esada po o o mo i o que
o o ga a es a película su más p o unda dimen-
sión d amá ica: el con lic o en e el
«ce eb o>>
que di ige la his o ia y la «
mano>>
que cons-
uye la sociedad. Bajo es a ó mula, F i z Lang
quiso explica
al
mismo iempo la na u aleza
in e io de la di isión en e las dos ciudades
como un con 1ic o social en e pode osos y des-
poseídos, y como un con lic o epis emológico
en e la acionalidad de la dominación ecnoi
n-
dus ial y la ida empí ica de los se es huma-
nos. Es a isión con lic i a del des ino his ó-
ico de la ciudad indus ial y de la ci ilización
mode na no se encuen a p ecisamen e aislada.
En las p ime as décadas del siglo
xx
semejan e
ensión ca ac e iza a la o alidad de plan ea-
mien os que desde el a e, la li e a u a o la ilo-
so ía social se ealizan sob e el ema. Bas e e-
co da los análisis de Simmel o de F eud sob e
la pe sonalidad neu ó ica del habi an e de las
g andes me ópolis, el pesimismo de Spengle
sob e la descomposición de la cul u a mode na,
o las isiones apocalíp icas de Tau o de Kan-
dinsky sob e el in de la ci ilización. Bas e e-
co da los con lic os y mo imien os socia
le
s
que se suceden a lo la go de las dos p ime as
décadas en los cen os indus iales eu opeos.
La es uc u a na a i a
de
Me ópolis añade,
sin emba go, a es a p oblemá ica social y hu-
mana un elemen o nue o: la an asía u u is a
de un uni e so ci iliza o io in eg almen e me-
canizado, la p ime a u opía nega i a de la ci-
ilización indus ial como
un
in ie no des-
-
XVII
-
17
ASTRAGALO,13(1999)ISSN 1134-3672
18
humanizado de una ecnología o ali a ia.
El
«plan» que la película na a es, en cuan o a su
concepción gene al, muy sencillo: una y o a
ez la ciudad uni e sal es p esa del pánico. El
cansancio de los ob e os, some idos a un égi-
men ísico inaguan able, los e o es cons an es
en el manejo de ins umen os al amen e sensi-
bles y pelig osos,
y,
no en úl imo luga , la in-
sa is acción social y los amo inamien os con-
siguien es ocasionan la emida ca ás o e.
Ya
en los p ime os minu os de la película el es-
pec ado se con on a con es e lími e ex emo
de la ida de Me ópolis.
El
ob e o que con ola
una de las ál ulas más impo an es de la á-
b ica sub e ánea des allece de cansancio. Las
ins alaciones es allan, a as ando consigo la
ida de cien os, y sume giendo eal y simbóli-
camen e a la ciudad uni e sal en las inieblas.
F i z Lang, como unos años an es Geo g Kaise
en el d ama exp esionis a Gas, an icipa con
es a sencilla desc ipción
un
ema que se ol e á
dominan e en el géne o de la icción u ópica del
u u o ecnológico de la cul u a mode na. Pe o
lo e dade amen e inno ado , y el componen e
u u is a en
un
sen ido es ic o de la película de
Lang, eside en la solución a es e dilema. F e-
de son, la cabeza di igen e de Me ópolis, jun o
con
su
a í ice ecnológico, el ingenie o Ro -
wang, una igu a áus ica con asgos ní ida-
men e demoníacos que
lo
ace can más a la e -
sión medie al de Faus o que a
su
in e p e ación
ilus ada o omán ica, deciden suplan a la im-
p e isible ue za humana de abajo, suje a al
dolo y
al
e o , po obo s au oma izados. Es a
an asía u ópica iene
su
p eceden e en
el
ema
li e a io del au óma a, al como se desa olló en
el oman icismo y en o o g an ilm del exp e-
sionismo alemán,
De
Golem de Wegene .
His ó icamen e hablando se emon a a la le-
yenda medie al judía del Golem que,
al
igual
que el mi o de Babel, ambién ele a una isión
pesimis a sob e
el
pode de la ci ilización hu-
mana.
El
Golem, el au óma a o
el
obo encuen-
an, po
lo
demás, en los expe imen os y
p onós icos de las máquinas de No be Wiene
su
con apun o ecnológico, con empo áneo de
las imágenes u u is as de F i z Lang.
Pe o el p oyec o u u is a de Me ópolis no
e mina, sino an sólo acaba de empeza aquí.
La solución ecnológica del con lic o mayo
que en aña la odisea p ome eica de Babel-
Me ópolis pasa necesa iamen e po un p o-
blema social, como hoy emos que sucede en
la ealidad y dondequie a que los p og amas
de au oma ización se lle an a é mino. La sus-
i ución del ma e ial humano po las máquinas
au oma izadas iene po condición la elimi-
nación de aquél. En es e pun o, el guión de
Me ópolis adop a
un
gi o pa a aye y pa a
hoy escandaloso. F ede son y Ro wang a-
man una complicada y maquia élica es a a-
gema pa a liquida la población sub e ánea.
La olun ad de p og eso no se de iene an e sus
más des uc i as consecuencias.
La epulsa con a semejan e isión del u u o
de F i z Lang
no
se hizo espe a . Es a película
es «la que menos espe anzas nos deja en lo
que al u u o se e ie e» ue el comen a io de
la e is a alemana Die Filmwoche al es eno
de Me ópolis en 1927
2•
Más in e esan e y su-
ges i o esul a el comen a io del mismo año
publicado en
De
Bilwa : «Muy in an il es
es a an asía del u u o -se dice allí
3
-.
La éc-
nica del u u o no con e i á a los homb es en
-XVIII-
escla os de las máquinas, sino en sus dueños.
No hab á cien os o miles de se es cubie os de
sudo , golpeando las ál ulas sin sabe po
qué y sin conoce sus esul ados. No hab á in-
mensas máquinas de apo bajo ie a. Po
el
con a io, las máquinas del u u o se án cada
día más au oma izadas.
Un
único ob e o in e-
ligen e se á capaz de manipula muchas palan-
cas con impecable es imen a, como ya su-
cede en muchas emp esas ...
».
Me ópolis de-
sag adó a la c í ica alemana po que
su
isión
del p og eso e a apocalíp ica, y su concepción
del mundo se ce aba
al
pesimismo.
Pue il o no, es a an asía u u is a de la ciudad
uni e sal de los ascacielos sublimes que
se
au odes uye, alimen a, sin emba go, el apa-
sionan e suspenso de la película. Su comen a-
io me ece en e o as cosas nues a a ención
po que sus signos a ojan luces nada supe -
luas sob e muchas p egun as abie as sob e el
desa ollo ecnoindus ial de aye y de hoy, y
sob e el nue o papel del a e en la sociedad
con empo ánea. He señalado ya los dos pe so-
najes cen ales de la película: F ede son, la
sus ancia g is de Me ópolis, y Ro wang, su
ingenie o, que aúna la igu a del mode no
cien í ico asociado a los pode es demoníacos
(sólo él conoce el mundo in e io con sus la-
be ín icas ca acumbas, a las que signi ica i a-
men e iene un acceso sec e o desde su labo a-
o io). Esos son los a í ices de Me ópolis,
pe o no su p o agonis a. El p o agonis a de
Me ópolis, o más p opiamen e uno de ellos
-su
con incan e
al
p o agonismo na a i o e
his ó ico es la máquina, el uni e so ecnoin-
dus ial que p oduce la ene gía de la ciudad
uni e sal y amenaza con suplan a social y
cul u almen e
al
homb e en su papel hegemó-
nico-
es F ede , el hijo de F ede son. Su
ca ác e gené ico es impo an e pa a comp en-
de su simbólico, más aún, su p o é ico des-
ino. Su p ime a apa ición en la pan alla de-
ine su p i ilegiado papel social:
le
emos
como un jo en lleno de g acia emenina, de
ademanes dulces y sensibles. Vis e opas deli-
cadas de seda, y de amplio alle, con as ados
con los uni o mes g ises y ígidamen e alla-
dos de
su
pad e y los demás di ec i os de la
ciudad. Le encon amos en
un
ambien e pe u-
mado, un pa aíso a i icial del Jugends il:
plan as y a es exó icas, una uen e de la ida,
con oda la pa a e nalia c is alina del
A
Decó. La cáma a, en in,
le
descub e sedu-
ciendo jo ialmen e a una a ac i a muchacha,
ella misma diseñada con odos los equisi os a
la moda de
la
época. Su lejanía con espec o
a las a eas p oduc i as, jun o a su p i ilegiada
capacidad de goce le dis inguen socialmen e
como suje o es é ico.
Pe o és e no es más que uno de los es os-
os,
si
bien la condición undamen al, que ex-
hibe la pe sonalidad de es e p o agonis a. A
a és de
un
encuen o o ui o emos po se-
gunda ez a F ede , el a is a, en el co azón de
la ciudad sub e ánea: la sala de máquinas.
Allí p esencia, y el espec ado con él, el es-
pec áculo e ible de la ciudad indus ial: se es
deg adados po la du eza del abajo, masas de
homb es sin os o, la inhumanidad del es-
ue zo y el dolo que imponen las máquinas, y
la mue e que po doquie siemb a el es allido
de las calde as. En un gi o ca ac e ís icamen e
exp esionis a, el suje o es é ico se ans o ma
en el po ado de una c í ica social de i ada,
-XIX-
19
ASTRAGALO,13(1999)ISSN 1134-3672
20
sin emba go, del mismo pun o de is a de la nes
de
la es é ica del exp esionismo. Lo en-
sensibilidad. Y el p opio espec ado de Me ó- con amos cla amen e o mulado en
un
pe-
polis se e o zado a ealiza , al lado de es e queño lib o que hizo época: Uebe das geis-
pe sona
je
capi al, una c í ica social a pa i de ige in de Kuns , de W. Kandinsky. Y apa ece
su sensibilidad es é ica. múl iples eces exp esado en el dia io de Klee
Pe o el F ede como suje o a ís ico de una
c í ica social, oda ía su e una e ce a modi i-
cación, la que pond á p ecisamen e pun o inal
en la película. En la misma escena de la sala
de máquinas iene luga la isión más in ensa
de la película Me ópolis. Las inmensas calde-
as p oduc o as de ene gía, oda ía humean es
po causa de su explosión, y el espec áculo
macab o de los cue pos yacien es de los ob e-
os en sus g adas, apa ecen a los ojos del a -
is a como la e ible escena de un gigan esco
Moloch, el ídolo bíblico que de o aba a quie-
nes le endían cul o. La imagen a a iesa la
película como
un
pode oso símbolo nega i o
de la ci ilización. Signi ica i amen e, el a -
is a F ede des allece an e el ho o isiona-
io, y sólo ecob a el conocimien o cuando ya
la u ina de las máquinas ha de uel o
su
o den
somb ío a las ca acumbas indus iales. És e es
el momen o de la ans igu ación del a is a en
p o e a y sa
l
ad
o
. Apenas uel e en sí cuan-
do, en ap esu ados ges os, F ede ueca sus
blancos es idos po
un
mug ien o uni o me
de uno de los ob e os, el que mue e p ecisa-
men e las palancas cuyo allo ha ocasionado el
acciden e. El a is a asume olun a iamen e la
sue e de la humanidad escla i
zada
como su
p opio des ino. Y como eden o apa ece un
ins an e en la pan alla, cla ado en la c uz de
las aspas de una de las ciclópeas ál ulas.
El papel eligioso-p o é ico de la conciencia
de es a época, así como en los esc i os de
F.
Ma c. A a és de la igilancia y la c í ica so-
cial que el a is a exp esionis a p o esa se
e ige, a su ez, la nue a dimensión eden o a,
sin la que es imposible comp ende la dimen-
sión social del a e de las angua dias. Tam-
bién Kandinsky a oja en es e sen ido una
i-
sión pa icula : la del a is a como a í ice de
un
nue o o den espi i ual, del cual su pin u a
no quie e se más que un ejemplo. Pe o es más
p opia de los a qui ec os, po la na u aleza
in ínsecamen e p ospec i a del p oyec o, la
dimensión u ópica de un p og ama eden o .
Los esc i os poé icos de Schee ba y Tau son
el
caso
más explíci o. En ellos, la isión apo-
calíp ica de una ci ilización en uinas se con-
ie e en el signo cosmológico de un nue o o -
den espi i ual, que la nue a a qui ec u a ep e-
sen a a a és de sus alo es simbólicos y
o males. Poelzig y el p opio Bauhaus en sus
años de undación se conciben como misione-
os de
un
a nue a sal ación social de la que el
a is a
-e
n el Bauhaus bajo el símbolo de una
ca
ed al gó ica del socialismo que p eside su
p ime mani ies o- igu a como p o agonis a
p incipal Es a u opía e oluciona ia y ascen-
den e del a e como agen e ci iliza o io y e-
den o , p opio de las angua dias his
ó
icas
eu opeas en su conjun o, apa ece en la película
Me ópolis bajo una plu alidad de signos eno -
memen e in e esan es y ambién ambi alen es,
desde una pe spec i a simbólica como polí-
a ís ica cons i uye uno de los luga es comu- ica. Se á p eciso examina es as dimensiones.
-
XX
-
Po lo p on o, desde el pun o de is a de su
cons ucción na a i a y lógica, se hace p e-
ciso que la misión sal ado a, que el a is a ex-
p esionis a asume subje i amen e, sea econo-
cida po aquellos a los que su edención es á
di igida. Ello iene luga en la úl ima g an es-
cena que, en Me ópolis, p epa a la solución
inal del con lic o en e ci ilización y deshu-
manización de la cul u a, y en e p og eso ec-
noindus ial y des ucción. Es e econoci-
mien o iene que a a esa , sin emba go, an
g andes obs áculos como el mismo mo i-
mien o a ís ico y e oluciona io de comien-
zos de siglo encon ó a su paso. El p ime o de
ellos es su a iculación social.
Aquí en a en escena un pe sonaje de ue es
conno aciones mi ológicas: la imagen eme-
nina enca nada po Ma ía. Ella apa ece ya en
las p ime as escenas de la película como la i-
gu a mediado a del papel sal ado del a is a.
Su os o posee una delicada belleza, y en su
mi ada habi a una sua e se e idad mo al. De
ningún modo es á p i ada de
un
pode seduc-
o , y de hecho F ede se pos a an e su espi i-
ualizada belleza desde el p ime ins an e en
que la con empla. Pe o eje ce su especial
a ac i o desde la lejanía, y a a és de o os
con enidos más ascenden es.
Su p ime a apa ición iene luga en
el
mundano
escena io de decaden e e o ismo en que F ede
se goza en la desen adada seducción de una jo-
en so is icada. La con aposición, ya en los
p ime os minu os de la película, en e ambos
imagos emeninos, encie a como
un
so ilegio
el
des ino que se a a agua sob e Me ópolis.
Po que Ma ía apa ece odeada po las ca as
asus adas y cu iosas de niños, los hijos de los
ob e os a quienes acompaña a isi a los esce-
na ios elegan es de la ciudad supe io a í ulo
de en e enimien o cul u al. Es és a una escena
ma a illosa. Ma ía en el cen o, y a opándose
en o no a sus amplias aldas el ap e ado g upo
de niños, con igu a una igu osa sime ía pi a-
midal. Es una a dien e isión de Ma ía como
aquella Vi gen de la Mise ico dia que ado na
casi odas las iglesias del qua ocen o i aliano.
F en e a Ma ía, la o a dama, la que acoge pla-
cen e amen e los seduc o es embelesos de F e-
de , enca na una igu a nega i a del e o ismo
p o ano, la imago de la Venus pagana.
Ma ía apa ece po segunda ez en Me ópolis
cuando F ede , con undido
po
su uni o me
con los demás ob e os, es conducido po sus
compañe os
al
san ua io de las ca acumbas.
Pe o allí encon amos a Ma ía ansmu ada de
Ma e Mise ico diosa en igu a mís ico- e o-
luciona ia. Ma ía eúne en es a segunda apa i-
ción la doble cualidad de sace do isa y de je e
e oluciona io, que le an a a los humillados
ob e os bajo la p omesa de una nue a dimen-
sión humana del p og eso. Enca na una isión
indus ial y p ole a ia del mis icismo he oico
de Juana de A co.
El
mis icismo e oluciona io de Ma ía pa e
de aquella con aposición en e el ce eb o y la
mano que simbólicamen e de ine el con lic o
en e la ciudad supe io e in e io , y que en es e
momen o inal de la película adquie e la o ma
d amá ica de
un
plan de des ucción de la ciu-
dad sub e ánea po los pode es que ep esen a
la ciudad supe io . F en e a es a es ilización
a ís ica de una gue a o al en nomb e del p o-
g eso, Ma ía simboliza una al e na i a concilia-
do a: «En e el ce eb o que p oyec a y las ma-
-XXI-
21
ASTRAGALO,13(1999)ISSN 1134-3672
22
nos que cons uyen iene que habe
un
me-
diado . El co azón es el que los uni á».
Tal
es la
p opues a de Ma ía. Y es, al mismo iempo,
la de inición simple del p oyec o a ís ico del
exp esionismo. En los p og amas de a qui ec-
os del pe íodo exp esionis a alemán, como
Tau , Poelzig o G opius, los nue os alo es
a ís icos, el nue o es ilo, se de ine en cuan o a
su con enido como la mediación p ecisamen e
en e los impe a i os de la indus ialización y
la ecnología mode na, y los ideales humanis-
as y sociales he edados del pasado. La nue a
c eación a ís ica, como lo o muló Poelzig en
1914, es conside ada así como la única al e -
na i a de de ol e
un
sen ido humano
al
p o-
g eso indus ial y supe a las endencias des-
uc i as de la cul u a inhe en es al indus ia-
lismo. El «espí i u de la u opía» que du an e
es e pe íodo de endie on au o es como Lan-
daue , Rühle o Bloch ambién azaban
un
aná-
logo ho izon e eó ico.
Ma ía anuncia así en el al a de las ca acum-
bas la p óxima llegada del mediado , del
nue o mesías, que p ecisamen e se encuen a
en escena en e la apiñada mul i ud de los
ob e os. F ede se econoce en su al o papel
his ó ico. Y la i ual p omesa de sal ación se
encama en él como p incipio de acción y de
ans o mación sociales. O o momen o que
coincide con la p oyección p og amá ica del
a e de angua dias.
Las úl imas escenas de
Me ópolis
esumen
bajo un clímax d amá ico el conjun o de es as
ue zas concu en es, que son,
al
mismo iempo,
las ue zas concu en es de nues a ci ilización.
F ede son y Ro wang emp enden has a sus úl i-
mas consecuencias
su
calculado plan de acio-
nalización ecnológica. Los ob e os, alen ados
po la nue a espe anza,
se
suble an, bajo
un
espí i u a ín al socialismo e oluciona io de la
época. Y el a is a eden o F ede cumple, en
medio
de
la iolen a con on ación en e ambos
uni e sos sociales y cul u ales de
Me ópolis,
su
p o é ica misión conciliado a.
Es os úl imos mo imien os p esen an oda ía
algunos mo i os signi ica i os. El p ime o de
ellos es la p opia cons ucción del au óma a.
En una secuencia de g an in ensidad plás ica y
d amá ica, Ro wang, el ingenie o, ealiza su
p ome eico expe imen o, eligiendo a la p opia
Ma ía como íc ima.
En
eso la película de
Lang an icipa la u ilización de p isione os
polí icos como obje os de expe imen ación de
ecnologías de manipulación neu ológica y
psicoquímica que conocemos
hoy.
El caso, en-
e o os, de Ul ike Meinho . La caza de Ma ía
po Ro wang se sucede en una se ie de emo-
cionan es escenas en que los signos sádicos de
la iolación se con unden sin solución de con-
inuidad con la ía asep icidad del labo a o io.
También aquí se esumen, bajo la nue a pa a-
e nalia de la
science ic ion,
un segundo p o-
ceso a Juana de A co. Su ans o mación con-
ie e, a su ez, al pe sonaje áus ico-p ome-
eico de Ro wang las ca ac e ís icas diabólicas
de un doc o F ankens ein.
La ans igu ación écnica de Ma ía en su é-
plica obo izada posee dos impo an es conno-
aciones in e elacionadas, una de ellas simbó-
lica, la segunda de ca ác e ne amen e polí ico.
En p ime lugá , Ma ía, la mad e ances al (se
des aca ha o signi ica i amen e en el episo-
dio de la inundación de la ciudad in e io
como mad e sal ado a de odos los niños) es
-
XXII
-
ans o mada en au óma a. Es a mu ación
iene luga bajo los alo es o males del u u-
ismo y el maquinismo de comienzos de siglo.
Recue da i amen e las imágenes del homb e
máquina despe adas po el g upo en o no a
Ma ine i, así como las concepciones es ilís i-
cas del mecanizado Balle T iádico de Sch-
lemme . Luego, una ez conseguida la ans i-
gu ación, que necesa iamen e pasa po una
mue e simbólica de la e dade a Ma ía, su é-
plica p esen ada en una cu iosa escena mun-
dana en la ciudad supe io . Se a a de una ale-
g e y agi ada ies a de ca na al, en cuyo clí-
max la nue a Ma ía, a a iada con los ado nos
de una caba e is a, eme ge de una g an concha
que se a ab iendo len amen e, en e gui nal-
das e incienso, y odeada de g i e íos
y
mi a-
das lasci as. Es el nacimien o de Venus-Pan-
do a que inmedia amen e in e p e a, an e la
apasionada expec ación de la mul i ud, un e ó-
ico baile de cade as.
Ma ía-Pando a enca na las i udes diame al-
men e opues as de la Ma ía-Mad e ances al
y
sace do isa. La sus ancia espi i ual de es a
úl-
ima se ans o ma en deseo libidinoso. La se-
e a paz in e io de su an igua mi ada p o é ica
se desplaza hacia mo imien os co po ales de
agi ada con ulsión sexual. La nue a Ma ía des-
pie a los ocul os deseos sexuales de los jó enes
de la me ópolis supe io , y la ep imida sed de
iolencia de los ob e os de la ciudad in e io .
La a ea pa a la que ha sido c eada la éplica
au oma iza
da
de Ma ía es polí ica, pe o al ob-
je i o es á es echamen e elacionado con
la
dimensión simbólica de la Venus-Pando a, ca-
paz de deg ada a los homb es a la condición
animal de una sexualidad iolen a,
y
llamada a
suble a los pa a come e el pos e o ac o de
su comple a au odes ucción. Aquí ambién se
encie a un momen o c í ico de
la
película que
anuncia con onos somb íos el dilema de la ci-
ilización con empo ánea. El sec e o pode de
Ma ía-Pando a eside en su apa en e iden idad
con Ma ía-Sal ado a. «Nadie pod á econoce
la di e encia en e la máquina
y
el homb e»,
a i ma signi ica i amen e a es e espec o el
p opio Ro wang. La p oducción écnica de
una segunda na u aleza o al suplan a a la p i-
me a, pe o en ealidad pa a des ui la como su
úl ima consecuencia. Es a des ucción sólo
puede ene luga como un ca aclismo social
que, en el ilm Me ópolis, ep oduce los pasos
elemen ales
de
las e oluciones o ales de co-
mienzos de siglo. El ciclo ci iliza o io se cie-
a con ello:
la
lógica económica y ecnológica
de una des ucción o al, an o en los alo es
cul u ales como de la supe i encia, se cum-
ple p ecisamen e a a és de la espe anza de
sal ación, que ci cula po el símbolo de
Ve-
nus-Pando a como imago del despe a de lo
ep imido, de la sexualidad
y
la iolencia. Una
me á o a poé ica de la e olución polí ica de
las e oluciones sociales del siglo xx.
La acción e icaz de F ede
y
de la
«au én ica>>
Ma ía e i an, en los úl imos minu os de la cin a,
el emido desas e, la des ucción
y
la consi-
guien e inundación de la me ópolis sub e á-
nea. En
la
secuencia inal de Me ópolis, bajo
los signos de una demasiado lac imosa emo i i-
dad, se cumple la espe ada sal ación. Vemos a
la masa de
Jos
ob e os, des ilando de nue o,
como
al
p incipio de la película, en igu osa o -
mación en pun a de lecha, que e a el símbolo
geomé ico del u u ismo
y
del ascismo i a-
-
XXIII
-
23
ASTRAGALO,13(1999)ISSN 1134-3672