CONTINUIDAD Y CAMBIO DURANTE EL SIGLO VI a.C.: LAS CERÁMICAS DEL
CORTE C DEL CERRO MACARENO (LA RINCONADA, SEVILLA)
po
DIEGO RUIZ MATA
y
JUAN IGNACIO VALLEJO SÁNCHEZ*
RESUMEN
En la campaña de exca aciones de 1974 se p ac ica on di e sos sondeos en el yacimien o
p o ohis ó ico del Ce o Maca eno. Uno de ellos, el co e C, inédi o has a la echa, o eció un
in e esan e conjun o de ce ámicas que ecogían la mayo pa e del epe o io ípico del siglo
VI a.C. Su es udio, además de comple a la in o mación disponible sob e el asen amien o, apo a
in e esan es da os sob e la con inuidad y el cambio que se ap ecian en la ce ámica, en un momen o
an c ucial y "c í ico" como es el siglo VI a.C.
ABSTRACT Du ing he exca a ions campaign o 1974 se e al es d illings we e made in he p o ohis o ical
si e o "Ce o Maca eno". One o hem, hi he o unknown, he "c" sec ion, o e ed an in e es ing
se o po e y which ga he ed oge he mos o he ypical 6 B.C. epe oi e. I s s udy, apa
om comple ing he in o ma ion a ailable abou he se lemen , con ibu es in e es ing da a
on he con inui y and he change ha can be seen in he po e y in such a c ucial and c i ica]
momen as he 6
h
B.C.
Palab as cla es
Ce o Maca eno. Ce ámicas P o ohis ó icas. "C isis" del siglo VI a.C.
Key wo ds
Ce o Maca eno. P o ohis o ical Po e y. 6
11
B.C. c isis.
El yacimien o del Ce o Maca eno cons i uye, desde la década de
los
ochen a, uno de
los
hi os biblio-
g á icos y c onológicos de la P o ohis o ia del su de la Península Ibé ica. La memo ia edac ada po Manuel
Pellice y su equipo en 1983 (Pellice
e a!.
1983) así como o os abajos publicados en e is as y cong esos
(Ma ín de la C uz 1976; Fe nández Gómez
e a!.
1979; Pellice 1979;
Id.
1982; Ambe ge 1985; e c.) si ie on
* Á ea de P ehis o ia, Uni e sidad de Cádiz.
SPAL 11 (2002): 197-218
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
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y aún si en como e e en e imp escindible en los es udios de ce ámica p o ohis ó ica desa ollados desde
en onces La búsqueda de la c onología, del iempo his ó ico, ue la p incipal p eocupación de la A queología
p o ohis ó ica andaluza en aquellos a ios de ap endizaje y conocimien os incipien es. La p ác ica de sondeos
es a ig á icos que e elasen la en e esada secuencia p o ohis ó ica y que p opo cionasen ósiles-guía que
pe mi iesen una con ex ualización de los hallazgos se con i ie on en la p ác ica común de la in es igación
(Escacena 2000: 94-103; Pellice 1995).
Con es e abajo nues a in ención es apo a nue os da os sob e el conjun o de es e yacimien o, a cuyo
conocimien o an o con ibuyó el P o eso Manuel Pellice , a quien desde es as líneas que emos endi
nues o más since o homenaje.
De en e las nume osas exca aciones que se p ac ica on en el Ce o Maca eno, algunas de ellas aún
no han sido publicadas. A pesa de los a ios anscu idos, los da os que nos apo a es e yacimien o siguen
eniendo un conside able in e és, pues los ma e iales a queológicos del denominado co e "C", de los que
nos ocupamos en es e a ículo, pe enecen a un momen o decisi o de la P o ohis o ia del Su oes e, el siglo
VI a.C., du an e el que ienen luga una se ie de cambios muy signi ica i os en las es uc u as socioeconómicas
y polí icas Ta essos y que conduci ían a la o mación del mundo u de ano.
1. LA HISTORIA DE LA INVESTIGACIÓN
Po Ce o Maca eno conocemos a unas sua es lomas que se ele an sob e la campiña se illana, den o del
é mino municipal de La Rinconada
2
(Fig. 1).
Ac ualmen e deshabi ado, el ce o se ocupó du an e época p o o-
his ó ica, desde la segunda mi ad del siglo VIII a p incipios del siglo II a.C. (Pellice
e a!.
1983: 107-109).
La his o ia de su descub imien o e in es igación se incula, como en an os o os casos, con la de su
p opia des ucción. Las p ime as no icias que enemos del alo a queológico de es a colina se emon an
a p incipios de los a ios se en a, cuando unos ecinos de B enes, población si uada a unos 10 km al no es e
de La Rinconada, comunican la exis encia de ma e iales a queológicos en la zona al Depa amen o de
P ehis o ia y A queología de la Uni e sidad de Se illa. Desde en onces se han enido desa ollando en
el luga una se ie de abajos de in es igación.
Las p ospecciones supe iciales ealizadas en 1971 po D. Ángel Cuenca Anaya (Pellice
e a!.
1983: 15)
pe mi ie on es ablece el á ea es imada de ex ensión del yacimien o a queológico, haciendo posible más
adelan e la plani icación de los co es a ealiza , su núme o y la selección de zonas que
a p io i
o ecían
un mayo in e és.
La de as ación de la que es aba siendo obje o el yacimien o, debido a su u ilización pa a la ex acción
de á idos, que ponía en pelig o no ya su in eg idad, se iamen e a ec ada, sino incluso su p opia exis encia,
animó a la Adminis ación a decla a lo de u ilidad pública a inales de 1973, con la p e ensión de exp opia lo
en un u u o. Pe o es a des ucción sis emá ica no se in e umpió has a 1975, cuando de ini i amen e se
pusie on en ma cha los ámi es pa a incoa expedien e de exp opiación (Pellice
e al.
1983: 15).
Las p ime as campañas de exca aciones, p oyec adas po inicia i a del Comisa io Nacional de Exca a-
ciones A queológicas, ca go eje cido en onces po el P o . Maluque , u ie on luga en el año 1974. En
o oño se pla ea on a ios co es en los cuad os H.I, H.II, G y F, si uados en una zona pa cialmen e des uida
po las palas mecánicas, en la que a lo aban es os de i iendas y se había ecogido un núme o conside able
1.
Además de la bibliog a ía ci ada, la p oducción gene ada a pa i de las in es igaciones desa olladas en el yacimien o
se amplia con di e sos a ículos y no icias en e is as especializadas, de di e so alcance (Fe nández Chica o 1976), así como
comunicaciones p esen adas a cong esos que no llega on a publica se (Pellice y Bendala 1976; Pellice 1979).
2.
El yacimien o se localiza en las coo denadas geog á icas 2°16'25" longi ud, 37°28'40" la i ud, hoja 984 del mapa 1:50.000
del Mapa Mili a de España
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de ma e iales ce ámicos
(Fig. 1). En
e ano se ealiza on las exca aciones de los co es A, B y C, ubicados
en el sec o B, de acue do con la zoni icación que es ablecie on Pellice y su equipo (Pellice
e a!.
1983:
18; ig. 3).
T as el pa én esis de 1975, a io en el que a pesa de habe se p oyec ado la ealización de exca aciones
di e sas ci cuns ancias impidie on su pues a en p ác ica (Pellice
e a!.
1983: 15-16), en 1976 el equipo
di igido po el P o . Pellice exca ó el denominado co e V/20, si uado en la zona A, es deci , ene! ex emo
más su o ien al del yacimien o y que o eció la única secuencia es a ig á ica comple a del poblamien o
(Pellice
e a!.
1983: 18 ss.)
(Fig. 1).
Una de las pa icula idades de la in es igación ene! Ce o Maca eno es el habe eunido a p o esionales
de dis in as ins i uciones y p ocedencias geog á icas. Las p incipales apo aciones p oceden de la Uni e sidad
de Se illa, el Museo A queológico P o incial hispalense y la Uni e sidad Complu ense de Mad id. La
di ección de los dis in os equipos ha es ado encomendada p incipalmen e a los p o eso es Sánchez Mesegue
(co e C), Fe nández Gómez (co es E, F y G), Ruiz Ma a (co es H.I y H.II. Pos e io men e se hizo ca go
de los co es A, B y C) y Pellice (co e V/20), en e o os (Ramón Co zo, Sal ado de Sacha).
T as la pa cial des ucción del yacimien o y la in e upción de los abajos en el mismo, una pa e impo -
an e de los esul ados de la in es igación ue on publicados. El llamado co e V/20 es sin duda uno de
los más di ulgados en la bibliog a ía, an o a ni el nacional (Pellice 1976-78;
Id.
1978;
Id.
1979;
Id.
1980;
Pellice
e a!.
1983), como in e nacional (Pellice 1982; Ambe ge 1985). Los co es E y G ue on publicados
a inales de los se en a po el di ec o del equipo (Fe nández Gómez
e al.
1979), como ambién hizo
pa cialmen e con el co e F (lb.), cuyos ma e iales ue on obje o de es udio de una Memo ia de Licencia u a
(Ma ín de la C uz 1975 y 1976). Sin emba go, o os sec o es no se conocen an bien, como los co es A
y B, que pe manecen inédi os has a el momen o, los co es H.I y H.II, que han is o ecien emen e la luz
en una comunicación p esen ada al
XXIV Cong eso Nacional de A queología
(Ruiz Ma a y Có doba 1999).
Finalmen e, el co e C, sin publica has a el momen o, y que aho a p esen amos
3.
2. LA EXCAVACIÓN DEL CORTE C
El co e C, jun o a los denominados A y B, se p ac icó con la inalidad de explo a un á ea del yacimien o
que se es aba iendo se iamen e a ec ada po las des ucciones sis emá icas de las palas mecánicas y po
los desplomes ecuen es en los lími es del sec o . Se p e endía ob ene una isión de la es a ig a ía del
poblado —aunque és a uese incomple a, pues la colina había su ido ya un ebaje en su po encia de unos
cinco me os— de acue do a las es imaciones hechas a pa i de las exca aciones del co e V120. Se buscaba,
pues, sal agua da en la medida de lo posible la in o mación a queológica es an e y, además, documen a
los ni eles más an iguos del asen amien o.
Se plan eó un cuad o de es po es me os, quedando uno de sus lados en la misma e ien e de la
lade a, que o eció una es a ig a ía de 2'5 me os de po encia máxima (Fig. 2), donde podían dis ingui se
cla amen e es es a os, nume ados como ni eles 1,11 y III, po o den de deposición. No se cons a ó la p esen-
cia de es os cons uc i os, ni ampoco o os ma e iales dis in os a los ce ámicos. Es os apenas p esen aban
g andes di e encias de conjun o en e sí. Y podemos da a los globalmen e en o no al siglo VI a.C., como
puede desp ende se del análisis ealizado, que a con inuación esumimos.
3. Un es udio p elimina de la ce ámica del co e C ue p esen ado como comunicación al XXIV Cong eso Nacional de
A queología (Ca agena, 1997), aunque el ex o no ue inalmen e en egado pa a su publicación en las ac as.
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3. LAS CERÁMICAS DEL CORTE C
La ela i a homogeneidad de las ce ámicas apa ecidas en es a exca ación aconsejan su análisis global,
sin que la dis ingamos po ni eles. El conjun o se compone de un educido núme o de indi iduos, que no
supe an las es cen enas. La g an mayo ía de las ce ámicas es udiadas son a o no, aunque no al an las
asijas a mano, que son las p edominan es en el ni el más an iguo
(Fig. 2).
C onológicamen e, las ce ámicas
se encuad an en e inales del siglo VII y inales del siglo VI o inicios del V a.C.
3.1. Las ce ámicas a mano
La mayo pa e de es as ce ámicas se concen an en el es a o I, co espondien es a la ase o ien alizan e
del poblado, de acue do con la pe iodización p opues a po Pellice (Pellice
e al.
1983: 107-109, ig. 16),
con una c onología, pa a los ma e iales que nos ocupan, de inales del siglo VII y p incipios del VI a.C.
También encon amos es as ce ámicas en los es a os II y III, aunque en p opo ción dec ecien e, llegando
a se su p esencia me amen e es imonial en el úl imo ni el
(G á .1).
La u ilización de ce ámicas ealizadas a mano es común en los yacimien os p o ohis ó icos de es a época,
sob e odo en la ajilla de cocina y en la des inada al consumo de alimen os. Siguen la adición p opia
del B once Final de Andalucía Occiden al, con i iendo con o as ce ámicas ealizadas a o no y empleadas
pa a usos domés icos, como las ce ámicas g ises o ien alizan es, o di e sas o mas de mesa ab icadas
en pas as cla as, o con usos de almacenamien o
—pi hoi—,
anspo e —án o as— y o os —leb illos, e c.—.
3.1.1. Vasos u ilizados pa a el consumo de alimen os
Incluimos en es e apa ado un nume oso g upo de o mas abie as, cazuelas o pla os, que se asocian
gene almen e al consumo de alimen os
(G á . 1).
Algunos ejempla es p esen an el bo de lige amen e ex asado,
ema ado po un labio simple, y di e enciado del cue po, p esumiblemen e hemis é ico, po una ca ena
más o menos sua e
(Fig. 3, 1-4). Gua dan g an simili ud con el ipo A.II.a. de Ruiz Ma a, quien p opone
una c onología del siglo VII a.C. pa a es os asos (Ruiz Ma a 1995 b: 273).
Uno de los cuencos de es a o ma, hallado en el es a o II, p esen a en su supe icie in e io deco ación
de mo i os geomé icos b uñidos
(Fig. 3, 4).
Los mo i os, lazos o bucles que al e nan con una e ícula,
es án b uñidos sob e espacios en ese a, que es a ían delimi ados po un aspa igualmen e b uñida que
o ganiza odo el esquema deco a i o —como es usual en las deco aciones análogas que encon amos en
odo el Bajo Guadalqui i (López Roa 1977;
Id.
1978)—. Es e ipo de deco ación es ca ac e ís ico de la
ce ámica a mano del B once Final, pa icula men e en el Bajo Guadalqui i (López Roa 1977;
Id.
1978; Ruiz Ma a 1995 b: 280-281; Gómez Toscano 1997: 234-235), pe du ando has a el siglo VI a.C. y
u ilizándose incluso en p oducciones a o no, como las ce ámicas g ises o ien alizan es (Vallejo 2000).
Quizás elacionadas con o as ac i idades ligadas al consumo o a la p epa ación de los alimen os podamos
conside a a los asos ca enados de cuello al o y ex asados, de pe iles ex e io es cónca os
(Fig. 3, 9).
Co esponde ían,
g osso modo,
con el ipo VII de la ase II del poblado Bajo del Ca ambolo, echada en
pleno siglo VII a.C. (Ruiz Ma a 1995 b: 274; ig. 17, 25). A conclusiones c onológicas pa ecidas se llega
en el co e V/20, donde en el ni el 23 apa ece un ejempla simila , di e enciado como o ma 9 y da ado
po sus exca ado es a mediados del siglo VII a.C. (Pellice
e a!.
1983: 67; ig. 76, 9), aunque el ejempla
del co e C p esen a unas dimensiones sensiblemen e meno es.
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Po úl imo, los cuencos de bo des simples y cue pos semies é icos apa ecen en con ex os del siglo VII
a.C. en odo el yacimien o, no sólo en el co e C
(Fig. 3, 5-8),
sino ambién en el V/20, al menos desde
el siglo VII a.C. (Pellice
e a!.
1983: 70; ig. 78, 2-4), p esen ando uno de nues os ejempla es pequeños
mamelones aplicados sob e el bo de
(Fig. 3, 5).
3.1.2. Vasos pa a la ans o mación de alimen os
Den o de es a ca ego ía incluimos, en p ime luga , las llamadas "ollas", con cue no de endencia globula ,
bases planas y g uesas, bo des lige amen e ex asados, de al u a a iable, que p esen an en los homb os
una ca ac e ís ica deco ación a base de imp esiones digi adas o simila es y que en ocasiones ienen un asa
semici cula que une bo de y cue po
(Fig. 3,10-12).
De supe icies oscas, ugosas, con eccionadas a pa i
de pas as g ose as y mínimamen e a adas, es as ollas co esponden al ipo G.II de Ruiz Ma a (Ruiz Ma a
1995 b: 278-279; ig. 25). Se a a de una o ma muy común en odo el Bajo Guadalqui i (Lad ón de Gue a a
1994) y en e las o mas ecogidas en el co e C es una de las más nume osas de odo el conjun o de las
ce ámicas a mano en el es a o I y, especialmen e, en el II
(G á . 1).
Los ejempla es más an iguos de es a
o ma con deco ación digi ada las documen amos en el Cabezo de San Ped o, en la ase IB (Blázquez e
al.
1979: 134-135; Ruiz Ma a
e al.
1981: 241) y en el ondo V de San Ba olomé —Almon e, Huel a— (Ruiz
Ma a y Fe nández-Ju ado 1986: 55; lám. XXV, 345), en la segunda mi ad o comienzos del siglo VIII a.C.,
aunque empiezan a u iliza se con mayo ecuencia hacia inales del siglo VIII y sob e odo en la cen u ia
siguien e (Ruiz Ma a 1995 b: 279).
Es as mismas ollas se ab ican ambién con o mas muy simila es, pe o sin deco ación alguna
(Fig. 3,
13-14),
o con o as deco aciones plás icas, menos usuales, como mamelones u o os apliques
(Fig. 3,15).
3.1.3. Vasos de almacenaje
En e las asijas de g an capacidad, des acan las u nas con cue po de endencia cónica, de bo de ex asado
sepa ado po una ca ena acusada
(Fig. 3, 20).
Se co esponden con las u nas del ipo C del úmulo B de
Se e illa, con una c onología es imada de siglo VII a.C. (Ruiz Ma a 1995 b: 278; ig. 23, 7; Aube 1978:
175; ig. 7, 2). Simila , en con ex o es a ig á ico y en mo ología, es el aso de la Fig. 3, 19, aunque és e
p esen a un bo de más co o y un cue po globula más ce cano al de las ollas.
Con amos con a ios ejempla es de los denominados asos
"á cha don"
(G á . 1),
de cue po globula
y bo des al os, ex asados
(Fig. 3, 18).
Suelen p esen a el cuello b uñido o alisado, el cue po ca ece de
cualquie a amien o especial y p esen a las supe icies ugosas. Se co esponde al ipo E.II de Ruiz Ma a
(Ruiz Ma a 1995 b: 277-278; igs. 22-24). La c onología de los p ime os ejempla es se puede emon a
al siglo VIII a.C.,(Aube 1978; Ruiz Ma a y Pé ez 1989: 291; Có doba y Ruiz Ma a 2000; To es 1996),
aunque es una o ma que se usa aún con ecuencia en el siglo VII a.C. En el Ce o Maca eno, además
de en el co e C y en supe icie (Fe nández Gómez
e al.
1979: 62-63; ig. 38), apa ece en e las ce ámicas
del co e V/20, equi alen e a la o ma 5 de Pellice , desde el ni el 26, echado a inales del siglo VIII, al
ni el 21, de inales del VII a.C. (Pellice
e al.
1983: 65; ig. 76).
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3.1.4. O as o mas
Aunque sólo con amos con un ejempla , nos pa ece opo uno po su especial signi icado menciona
un aso pe o ado o colado hallado en el es a o II
(Fig. 3,
22). Responde a las ca ac e ís icas gene ales
de las asijas de es e ipo: ab icadas en pas as g ose as y de supe icies oscas, con g uesas pa edes pe o adas
po pequeños o i icios. Se co esponden con el ipo H.II de Ruiz Ma a (Ruiz Ma a 1995 b: 279, ig. 27,
1-3) y suelen asocia se a ac i idades me alú gicas, conc e amen e al p oceso de copelación de la pla a (Ruiz
Ma a 1989: 227, ig. 11). Apa ecen desde el siglo VIII a.C. en nume osos yacimien os del Su oes e,
especialmen e en las zonas mine o-me alú gicas (Ruiz Ma a 1995 b: 271, 279; Ruiz Ma a 1981: 159). En
el Ceno Maca eno además de en el co e C, es án p esen es en los ni eles 25 y 26 del co e V/20, con una
c onología de inales del siglo VIII e inicios del VII a.C. (Pellice
e a!.
1983: 68, igs. 76, 10-11).
El es ado agmen a io que p esen a el es o del conjun o di icul a un análisis más po meno izado de
las o mas. No obs an e, me ece la pena menciona la p esencia de algunos bo des de asos cenados,
p obablemen e con cue pos de endencia globula u o oide
(Fig. 3,16-17);
o un agmen o con deco ación
de líneas incisas, pe enecien e p obablemen e a un aso cenado
(Fig. 3, 21).
3.2. Ce ámica a o no
Las asijas ab icadas a o no son las más abundan es en e los ma e iales ecupe ados del co e C,
concen ándose la mayo ía de ellas en los es a os II y III, obse ándose una no able a iedad de o mas
y de a amien os écnicos y deco a i os (G á . 2). Dis inguimos los es g andes g upos con encionales
en la exposición de las o mas, de acue do a las unciones que gene almen e se les a ibuyen: las asijas
des inadas al anspo e, las u ilizadas pa a el almacenamien o y aquéllas empleadas pa a el p ocesamien o
y el consumo de alimen os, así como o os usos elacionados con la ans o mación de ma e ias p imas.
3.2.1. Las án o as
Las án o as cons i uyen una de las o mas ce ámicas más abundan es en el Ceno Maca eno, a juzga
po los esul ados de los co es V/20 (Pellice
e a!.
1983: 84 ss.), E, F y G (Fe nández Gómez
e a!.
1979:
46-49; Ma ín de la C uz 1976),
H.I y
H.II
(Ruiz Ma a y Có doba 1999). En el co e C, sin emba go, con amos
únicamen e con un mínimo po cen aje de ejempla es (G á . 2) pe enecien es en su mayo ía a las o mas
A y B de Pellice , de acue do a la ipología es ablecida a pa i de los ma e iales del p opio yacimien o
(Pellice 1978;
Id.
1982: 388-396; Flo ido 1984).
La p ime a de las o mas, e olución de las adicionales R-1, p esen a un bo de co o, ec o y e ical
en su ca a ex e io y eng osado en la in e io , mos ando una sección iangula con los é ices edondeados
(Fig. 4,1-2).
Los homb os son de endencia semies é ica, di e enciados del cue po—p obablemen e o oidal-
po una ue e ca ena; siendo las asas ubula es o de o eje a. En el p opio Ce o Maca en° apa ecen a inales
del siglo VII a.C. (Pellice 1982: 388), coincidiendo con las c onologías p opues as pa a es a o ma en
el Medi e áneo Occiden al (Ramón 1995).
P oduc o igualmen e de la e olución de las án o as R-1 es la o ma B de Pellice , incluida en e las
denominadas ibe o-púnicas
(Fig. 4, 3).
P esen a un bo de ex asado —más o menos g ueso— y homb os
edondeados. Apa ece en el Ceno Maca eno desde p incipios del siglo VI a.C. (Pellice 1982: 390).
Mención especial me ece un án o a localizada en el es a o III del co e C. Mo ológicamen e se
ca ac e iza po su bo de ex asado, homb os edondeados unidos al cue po, de endencia cilínd ica, po una
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CONTINUIDAD Y CAMBIO DURANTE EL SIGLO VI a.C.: LAS CERÁMICAS DEL CORTE C DEL CERRO MACARENO 203
sua e cu a u a de la que a anca un asa ci cula
(Fig. 4, 4).
Su p incipal in e és adica en el hecho de es a
deco ada al ex e io po bandas ho izon ales pin adas en onos ana anjados y ojos ioláceos que componen,
con oda p obabilidad, el ma co supe io de una anja cubie a de bandas pin adas e icalmen e en los
mismos colo es. Piezas simila es, en écnica deco a i a y composiciones yen o ma —aunque con el homb o
ne amen e sepa ado del cue po po una ca ena— las encon amos en el co e B-5 de Tejada la Vieja (Fe nández
Ju ado 1987, II: 52-53, lám. XXIII, 1), con una c onología es imada del siglo VI a.C. (lb., I: 103-104);
así como en el p opio Ce o Maca eno, en e los siglos V y IV a.C. (Fe nández Gómez
e a!.
1979: ig. 41,
400: 59), po ci a algunos ejemplos (Belén y Pe ei a 1985: 326-327, ig. 11).
3.2.2. Los asos des inados a almacenamien o
La p ime a o ma que a amos den o de es a ca ego ía co esponde a asos de cue pos de endencia
o alada, cuellos oncocónicos abie os, de pa edes ex asadas, lige amen e acampanadas, con una moldu a
cen al (Fig. 5, 1). Los bo des, abie os al ex e io , mues an a menudo una sección en pes aña. Los diáme os
de ape u a de las bocas oscilan, en el caso de los ejempla es hallados en el co e C, en e los 10 y los 12 cm.
P esumiblemen e, es as asijas p esen aban asas geminadas que a ancan del baque ón cen al del cuello
y descansan sob e el homb o, como puede ap ecia se en algunas piezas de las aquí es udiadas (Fig. 5, 1).
Es a o ma supone una e olución de las denominadas u nas ipo "C uz del Neg o" p esen es en los yacimien os
o ien alizan es andaluces en los siglos VIII y, sob e odo, VII a.C., y que pe du a a lo la go del siglo VI
a.C. Los cambios ipológicos más ap eciables consis en en la endencia o oidal de los cue pos, en e a
la globula de los ejempla es an iguos, el cuello más abie o e inclinado y un bo de menos apun ado (Ruiz
Ma a 1987: 306). Es a o ma, habi ual en los yacimien os andaluces de es e pe íodo (Ruiz Ma a y Pé ez
Pé ez 1995: 70; Aube e al. 1999: 173-177), no pa ece, sin emba go, ecuen e en e los ma e iales del
Ce o Maca en° (Pellice
e a!.
1983: 94-96, ig. 104).
Ce canos a és os en la o ma son los asos de la
Fig. 5,
2-3, aunque p esen an bocas con una mayo
ape u a y no cuen an con la ca ac e ís ica moldu a cen al.
Mayo es dimensiones y capacidades encon amos en o os asos (Fig. 5,4-5), de cuellos abocinados,
bo des ex asados y eng osados, que mues an una sección o alada, con diáme os de boca en o no a los
18-20 cm y con cue pos de endencia o oidal. Es a o ma en aíza, nue amen e, en el siglo VII a.C., hallándose
di e sas a ian es de la misma en el mismo Ce o Maca eno en e es e siglo y el V a.C. en el co e V/20
(Pellice
e a!.
1983: 94-95, ig. 104) y al ededo de los siglos V-IV a.C. en los co es E-F-G (Fe nández
Gómez
e al.
1979: 29-33).
Todas es as o mas suelen es a deco adas con bandas y líneas pin adas en la supe icie ex e io de cuellos
y bo des
(Fig. 5, 6-12) — ambién en el in e io , en la zona más p óxima a és os-, así como en el cue po de
la asija, con las mismas bandas y líneas ho izon ales políc omas, combinadas en ocasiones con líneas
e icales
(Fig. 5, 6,
7y 9) o cí culos (Fig. 5,
8y10)
y di e sos mo i os que apa ecen en asos de g andes
dimensiones
(Fig. 5,11-12).
Es as deco aciones suelen aplica se sob e las supe icies cla as de las ce ámicas,
ecubie as muchas eces po un engobe blanquecino que mejo a la adhesión de los colo es aplicados —dis in as
onalidades de neg os y ojos—.
-
Además de en es as o mas, encon amos es e ipo de deco aciones políc omas en án o as
(Fig. 4, 4),
en un solo caso; en los cuencos, ecuen emen e monóc omas, como e emos más adelan e, pin ados al
in e io y con una banda señalando ex e io men e el labio del mismo, en onos oc es
(Fig. 6, 6-7); en los
leb illos, con bandas de dis in o g oso p incipalmen e al ex e io , pe o ambién p esen es en el in e io ,
y pinceladas de colo —siemp e en onos oc es y ojizos— en el labio de los asos
(Fig. 4,5-7);
o en algunas
copas
(Fig. 6, 16-18).
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204
DIEGO RUIZ MATA / JUAN IGNACIO VALLEJO SÁNCHEZ
Deco aciones de es e ipo son ca ac e ís icas en la ce ámica p o ohis ó ica andaluza p incipalmen e
desde el siglo VII a.C. (Belén y Pe ei a 1985), ex endiéndose su uso, con las lógicas al e aciones y e oluciones
o males, es ilís icas y composi i as, p ác icamen e has a época omana. En el Ce o Maca eno apa ecen
en odos los co es p ac icados (Pellice
e a!.
1983: 81-82; Fe nández Gómez
e a!. 1979: 67-70; Ma ín
de la C uz 1976: 15, 19, ig. 8).
3.2.3. P ocesamien o y consumo de alimen os. O os usos
O a se ie de asos ce ados, de di e sas mo ologías, pod ían habe sido u ilizados como pequeños
con enedo es de alimen os o pa a el a amien o de los mismos o de o os p oduc os de consumo. En la ca e-
go ía de
ollas
se pueden inclui un conjun o de asijas de cue po globula , con bo de co o ex asado, ab icadas
en pas as poco depu adas y cocidas en a mós e as educ o as, de supe icies apenas a adas median e alisado
(Fig. 6,1-2).
Además de en el Ce o Maca eno (Pellice
e a!.
1983: 76-77, ig. 81,6-9), es a o ma se docu-
men a en o os yacimien os andaluces desde al menos mediados del siglo VI a.C. (Ruiz Ma a y Pé ez 1995:70,
ig. 24. 16-17; Aube
e a!.
1999: 181-184), p esen ando en ocasiones líneas incisas pa alelas que ma can el
homb o (Ruiz Ma a 1987: 309), aunque es a pa icula idad no la documen amos en los ejempla es del co e C.
O a de las o mas que in eg an el conjun o ce ámico del co e C son los
"leb illos",
uen es (Ruiz Ma a
1987: 311), ambién llamados cazuelas (Recio 1990: 73) (Fig. 4, 5-6).
Se a a de ecipien es abie os,
p o undos y de bocas muy anchas —con diáme os en o no a los 40 cm—, con cue po de pe il oncocónico
o semies é ico, de pa edes g uesas, bo des di e enciados de pe iles sinuosos, ex asados, de sección iangula
y labio ho izon al. En los casos documen ados en el co e C, las supe icies se deco an con las ca ac e ís icas
bandas pa alelas ho izon ales, de dis in a anchu a, pin adas en onos ojizos. Los labios suelen es a pin ados,
bien en oda su ex ensión, bien con pinceladas al e nas. Los leb illos son comunes en el Bajo Guadalqui i ,
bahía de Cádiz (Ruiz Ma a 1987: 311; Ruiz Ma a y Pé ez 1995: 70) y en la cos a malagueña desde el siglo
VI a.C. (Aube
e a!.
1999: 169-171). En el Ce o Maca eno apa ecen ambién en el co e V/20, con idén ica
c onología pa a los ejempla es más an iguos (Pellice
e a!.
1983: 93), y en los co es E, F y G, echados
a pa i del siglo V a.C. (Fe nández Gómez
e al.
1979: 33-36).
Simila en dimensiones es la espue a, de cue po semies é ico y bo de ex asado, que p esen a la ca ac-
e ís ica asa e ical apoyada sob e el labio de la asija
(Fig. 4,
7). Aun con di e encias mo ológicas conside-
ables, es e ipo de asos es especialmen e ecuen e en la cos a malagueña (Aube
e a!.
1999: 168-169),
si bien escasean en la bahía de Cádiz y en el Bajo Guadalqui i .
Den o del g upo de las asijas des inadas al se icio de mesa, al consumo di ec o de los alimen os, se
incluyen una pa e impo an e del o al de las ce ámicas ecupe adas (G á . 2), que comp enden pla os y
cuencos, pin ados, sin deco ación y en ce ámica g is o ien alizan e, y algunos ejempla es de pla os ecubie os
de engobe ojo y copas.
La o ma más nume osa la cons i uyen los
cuencos, especialmen e aquellos ab icados en pas as cla as
o ana anjadas, sin a amien o deco a i o alguno. P edominan los de bo de eng osado al in e io y aquellos de
bo des simples, apenas lige amen e apun ados
(Fig. 6,3-5).
Es a o ma en sus múl iples a ian es —de inidas,
en odo caso, a pa i de las al e aciones mo ológicas de los bo des— es á ampliamen e ex endida en odos
los yacimien os p o ohis ó icos del mediodía peninsula , man eniéndose con pocas modi icaciones has a
época omana (Ruiz Ma a 1987: 306). La misma o ma, ab icada en pas as cla as, suele deco a se ecuen-
emen e con pin u a, casi siemp e de onos ojos, en oda su supe icie in e io y, en ocasiones, al ex e io ,
cub iendo únicamen e una banda más o menos es echa jun o a la zona p óxima al bo de
(Fig. 6,6-7). La
p esencia de cuencos deco ados es ecuen e en nume osos yacimien os andaluces en e el siglo VI y inales
del V a.C. (Ruiz Ma a 1987: 306).
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CONTINUIDAD Y CAMBIO DURANTE EL SIGLO VI a.C.: LAS CERÁMICAS DEL CORTE C DEL CERRO MACARENO 205
También encon amos la misma o ma ab icada con las ca ac e ís icas de las ce ámicas g ises o ien a-
lizan es —supe icies b uñidas al in e io y al ex e io , onos g isáceos, u o de la cocción en a mós e as
educ o as a la que son some idas—, de las que, de hecho, cons i uye una de los ipos más usuales desde
el siglo VII y, sob e odo, du an e el VI a.C.
(Fig. 6,8-10)
(Belén 1976; Ca o 1989; Mancebo 1994; Vallejo
1998; Aube
e al.
1999: 158-160). De la misma c onología es la o a o ma documen ada de ce ámica g is,
la de pla o o cuenco de bo de ex asado, di e enciado és e del cue po semies é ico po una ca ena o po
una simple in lexión de la pa ed
(Fig. 6, 11-12).
Es as o mas —el cuenco, con odas sus a iaciones mo ológicas y écnicas, y el pla o o cuenco en ce ámica
g is o ien alizan e— apa ecen con g an p o usión en odo el mediodía peninsula , p ác icamen e en odos
los yacimien os conocidos has a la echa.
Del co e C, p oceden es de los de umbes de los ni eles supe io es de la es a ig a ía, con amos con
un educido núme o de in e esan es pla os ecubie os de engobe ojo
(Fig. 6, 14-15).
P esen an bo des
ex asados, muy desa ollados, sepa ados del cue po p opiamen e dicho po una ca ena al ex e io y una
cla a in lexión al in e io . El ex emo del bo de sob esale o eciendo una sección de endencia iangula ,
a modo de ala. El ondo es á indicado, anunciando a eces un pie incipien e, y la base suele p esen a un
ón alo. En los ejempla es del co e C podemos ap ecia la ca ac e ís ica endencia a p olonga los bo des
p opia de los pla os u de anos, a pa i de sus an eceden es o males, los pla os de engobe ojo a caicos
(Ruiz Ma a 1987: 304). Es e ala gamien o o igina en el ondo del aso un pocillo que, jun o a los bo des
p olongados y los labios en pes aña, se án ca ac e ís icas que encon a emos en la ajilla pos e io (Ni eau
de Villeda y 2000: 182 ss.). Es os pla os es án p esen es p incipalmen e du an e el siglo V a.C. —sob e odo,
en su segunda mi ad— en yacimien os como el Cas illo de Doña Blanca (Ruiz Ma a 1987: 304; Ruiz Ma a
y Pé ez Pé ez 1995: 69, 73, ig. 26, 3-5) o el p opio Ce o Maca eno (Pellice
e al.
1983:93-94, ig. 103:4-6).
Jun o a es os pla os, y con una c onología del siglo IV a.C., con amos con un cuenco de pequeño amaño
—10 cm de diáme o—, ambién ecubie o de engobe ojo, de cue po semies é ico, bo de de endencia e ical,
señalado po una in lexión en la pa ed, y labio lige amen e apun ado
(Fig. 6, 13).
La misma o ma se
documen ó ambién en el co e V/20, en los ni eles del siglo IV a.C. (Pellice
e al.
1983: ig. 101, 27).
Fo mando ambién pa e de la ajilla de mesa encon amos pequeños asos de pe il en S, de bo des
lige amen e ex asados, di e enciados en algunos casos po una sua e ca ena que los sepa a del cue po
semies é ico
(Fig. 6, 16-18).
Las supe icies, alisadas, es án deco adas con bandas pin adas de colo ojo-
inoso, señalando el bo de al ex e io , has a la ca ena o in lexión de la pa ed, y ambién al in e io , con
o a banda, más es echa, jun o al mismo labio. Es a o ma es á documen ada en o os yacimien os del Bajo
Guadalqui i en la p ime a mi ad del siglo VI a.C. (Ruiz Ma a y Pé ez Pé ez 1995: 70) y pod ía imi a a
p o o ipos jonios, documen ados en el su de la Península a inales del siglo VII a.C. (Ruiz Ma a 1995 a: 185;
Aube
e al.
1999: 138; Cab e a 1994: 103-105).
4. EL CONTEXTO: EL SIGLO VI a.C.
A lo la go del siglo VI a.C. se p oducen en el su de la Península Ibé ica una se ie de cambios de di e sa
índole que desembocan en una nue a ealidad socio-económica y polí ica que la his o iog a ía cien í ica
denominó en su momen o "c isis del siglo VI a.C.". T adicionalmen e se conside ó que es as, en apa iencia,
p o undas al e aciones es aban mo i adas po la caída de la p incipal me ópoli enicia, Ti o, en manos
del mona ca asi io Nabuconodoso , en el 573 a.C. (López Cas o 1996). Es e hecho p o ocó en Occiden e,
siemp e desde es e pun o de is a, una g a e e i e e sible c isis en la p oducción de la pla a (Al a 1991: 25;
Fe nández Ju ado 1995:415-416; Ruiz Ma a 1989: 239) asociada, según o os in es igado es, a la pé dida
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Figu a 1. Localización del yacimien o del Ce o Maca eno y si uación del co e C (a pa i de Fe nández
Gómez
e al.
1979).
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Figu a
2.
Pe iles del co e C del Ce o Maca eno.
ESTRATOS DESTRUIDOS
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SUELO NATURAL
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N 21e,
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Figu a 3.
Ce ámicas a mano del co e C del Ce o Maca eno.
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Figu a 4.
Ce ámicas a omo del co e C del Ce o Maca eno: án o as, leb illos, espue a.
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Figu a 5. Ce ámicas a o no del co e C del Ce o Maca eno: asos de almacenaje.
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Figu a 6. Ce ámicas a o no del co e C del Ce o Maca eno: ollas; se icio de mesa.
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G á ico 1. P opo ciones de ce ámicas a mano del co e C del Ce o Maca eno.
35 -
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G á ico
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P opo ciones de ce ámicas a o no del co e C del Ce o Maca eno.
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