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Criterio médico-psicológico para el diagnóstico diferencial de la pasión y la locura

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Criterio médico-psicológico para el diagnóstico diferencial de la pasión y la locura

Author: Mata, Pedro, 1811-1877
Publisher: Madrid : Imprenta a cargo de R. Berenguillo, 1868
Year: 1868
Source: https://idus.us.es/bitstreams/548004ab-ee07-4fc7-8185-d1703badb784/download
CRITERI
MÉDICO-PSICOLÓG
PARA EL DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
DE
LA PASION Y LA LOCURA,
POR EL DOCTOR
DON PEDRO MATA,
CATEDRÁTICO DE TÉRMINO,
ENCARGADO DE LA ASIGNATURA DE MEDICINA LEGAL Y TOXICOLOGÍA
EN LA UNIVERSIDAD CENTRAL , ETC.
TOMO PRIMERO.
MADRID.
Imp en a á ca go de B. Be enguillo, To es, 4 duplicado.
4868.
Es a ob a, cuyos ejempla es es án nume ados,
ub icados y sellados, es p opiedad del au o .
PRÓLOGO l BTRODUCCION.
S./
OBJETO DE ESTA OBRA Y LO QUE CONTIENE.
El g a e asun o á que he des inado es e li-
b o iene abso biendo, po espacio de muchos
anos , mi pensamien o.
Cada dia me oy con enciendo más de la
necesidad que hay de es ablece , sob e bases
sólidas , un c i e io médico-psicológico , pa a
o ma el diagnós ico di e encial de la pasion
y
la locu a.
De un es ado pasional y de un es ado loco,
pueden esul a , y po desg acia esul an con
muchísima ecuencia , cie os ac os e ibles,
ya con a la segu idad , ya con a la hon a de
las pe sonas.
Lle ados los pe pe ado es. de esos ac os an e

los ibunales de jus icia, no se puede aplica -
les po igual las penas consignadas en el Códi-
go pa a cada uno de los deli os, pues o que en
el mismo se es ablece que , pa a ello , es nece-
sa io que el que los co ne a se halle, en el ac o,
en la pleni ud de su azon, que enga lib e al-
bed ío; que se encuen e, en in, en un es ado
esponsable, en cuyo caso sus ac os son olun-
a ios.
!
p
si se epu an po de p on o los ac os cali i-
cados de deli o po el Código penal , mien as
lo con a io no cons e; mas, en cuan o se llegue
á p oba que el pe pe ado de esos ac os no
ha ob ado olun a iamen e , la ley, con o me
á los más se e os p incipios de jus icia,
y
a en-
a al g i o de la humanidad , quie e que se exi-
ma al ejecu o de alguno de esos ac os , po lo
ménos de la esponsabilidad c iminal , o a de
un modo comple o, o a del
máximum
de la
pena.
Los locos, segun el a . 8. de nues o Códi-
go , es án comple amen e exen os de esponsa-
bilidad c iminal. En igual caso se encuen an
los meno es de nue e años ,
y
los meno es de
quince, si es os han ob ado sin desce nimien o.
7
La ley conside a que la azon de esos meno es
no es á ín eg a; que les al a la e iexion , ele-
men o esencialísimo pa a, la exis encia del lib e
albed ío ,
y
los iguala á los locos.
En o as ocasiones , cuando el au o de un
ac o cas igado po el Código penal es meno
de diez y ocho años; cuando le ejecu a bajo el
in lujo de es ímulos an pode osos que le p o-
duzcan o uscacion ó a eba o; cuando se halla
cons i uido en cualquie a o a ci cuns ancia
análoga, y cuando le come e en un es ado de
emb iaguez que no sea habi ual y sea an e io
al p oyec o del deli o, la ley no cas iga con o-
do el igo de la pena al delincuen e; la espon-
sabilidad no se iene po comple a, es pa cial,
hay ci cuns ancia a enuan e ; po que el Códi-
go, iel in é p e e de la isiología anímica,
sea de las leyes psicológicas, comp ende que
en esos casos la azon no es á in eg a; no hay
odo el lleno de libe ad que exige, en jus icia,
la esponsabilidad absolu a , ó comple a, con
que la ley cas iga al ejecu o de un deli o, siem-
p e que se p ueba que ha ob ado con la pleni-
ud de su lib e olun ad.
En no pocos casos, es an no o io el ac o
8
c iminal, 'que ni al de enso del eo se le ocu -
e la meno duda ace ca del es ado men al de
ese desdichado. Mas , en o os, se sospecha la
al a de in eg idad de la azon: no sólo se p e-
sume que el ac o ha sido pasional has a el
pun o de habe p oducido o uscacion ó a e-
ba o , sino que ya pe enece á alguna de las
nume osas ca ego ías que p esen an el en en-
dimien o
y
la olun ad cons i uidos en la e-
gion de la locu a.
En semejan es ocasiones , el iscal sos iene
que el acusado es aba en la pleni ud de su a-
zon ; el de enso a i ma lo con a io. ¿ Quién
ha de di imi la con ienda? ¿Cómo se ha de di-
imi ? ¿Qué no ma, qué egla , qué c i e io
debe segui se pa a es ablece de un modo se-
gu o la di e encia de casos, de esponsabilidad
absolu a, de eponsabilidad pa cial
y
de es-
ponsabilidad comple a?
Los U bano Cos e , los Elías Regnaul , los
Clop ong y cuan os abundan en las ideas, á
odas luces e óneas, de esos es ex a agan es
ad e sa ios de la compe encia acul a i a os
di án que
?
pa a de e mina decididamen e si
un suge o es á ó no loco , no se necesi a más
9
que ene sen ido comun; no es necesa io se
médico, ni habe es udiado nunca, ni en los
manicomios, ni en los lib os, la ciencia e-
nopá ica. Lejos de e en los que han hecho
esos es udios alguna en aja, se la dan en e-
a á los p o anos, suponiendo que es os es án
lib es de las
ambiciosas igno ancias de las es-
cuelas ,
que o uscan el en endimien o de aque-
llos , y siquie a ean la cons an e p ác ica de
los ibunales, los que, an es de alla en ales
casos, apelan al juicio de pe i os,
se
desen ien-
den de lo que esa p ác ica signi ica, llamán-
dola
galan ea
de los jueces, omada en sé io
cómicamen e po los bendi os hijos de Escula-
pio
(1).
(1) En una discusion habida en el seno de cie a Academia
de Medicina, hemos oidc habla en é minos análogos á un a -
macéu ico y algunos e e ina ios, y luego hemos leido, en al-
gunos pe iódicos polí icos, suel os
ejusdem u u is,
undando
la ap i ud pe icial de esos
scibios
en que son no abilidades en
su amo y homb es de bien. Se án odo lo que quie an S. S.;
pe o mien as no hayan es udiado las en e medades men a-
les, no end án
ap i ud cien í ica,
y mien as los a macéu-
icos y los e e ina ios no sean médicos , no end án
ap i ud
legal
pa a casos judiciales de locu a. Po eso, ni los jueces, ní
los ibunales , se di igen á ninguna acul ad de a macia, ni
á ninguna escuela de e e ina ia, cuando necesi an del con-
cu so de la ciencia especial, pa a sabe si un suge o es á ó no
10
ica y la pa e p ác ica , lo publicado y lo in-
édi o, ha de con ibui pode osamen e á gene-
aliza , en e médicos y abogados , la doc ina
que con iene p o esa y aplica , siemp e que
ocu an en el o o cues iones de esa na u aleza.
Es una necesidad u gen e que cese ya , en e
los homb es del o o y los del a e, el an ago-
nismo que ha einado unes amen e po mucho
iempo en e ellos , y que en España se hace
sen i oda ía, po desg acia, en ocasiones.
Es necesa io demos a eó ica y p ác ica-
men e que en e la psicología y la isiología
no hay di o cio; que aquella es á den o de
és a, como la especie den o del géne o; que la
biología , como ciencia de la ida , comp ende
es e modo de exis i , no sólo del cue po , sino
del alma; que las mani es aciones del espí i u
son unciones, po lo an o, son isiológicas;
que, como oda uncion, han de ealiza se o -
zosamen e con una condicion ma e ial, con
un ins umen o , con uno ó más ó ganos á esas
mani es aciones des inados, y que an o el eje -
cicio no mal co no el ano mal de esas uncio-
nes , que la azon y la locu a , lo mismo que
sus es ados in e medios , ienen su azon de

47
sé en el á gano , y no en el alma , como se
quie a conse a á es a su na u aleza espi i-
ual, la que se deg ada, se ma e ializa, desde el
momen o en que se quie e p escindi de la o -
ganizacion , pa a explica y comp ende el di-
e so juego de las acul ades psíquicas , y sus
di e en es g ados de al a de desa ollo , de
abolicion ó de ex a ía',
En el ex anje o hay sociedades médico-psi-
cológicas, cuyo obje o p incipal es es echa los
lazos na u ales que unen á los psicólogos y á
los isiólogos , á los abogados y á los médicos;
lazos o os po el a i icio unes o que ha en-
gend ado una alsa iloso ía. La sociedad mé-
dico-psicológica de Pa is ha e elado de un
modo inequí oco ese obje o en su p og ama,
que nadie end á po exage ado, ni p e ensioso,
po poco que conozca las elaciones de la psi-
chia ia ilosó icamen e es udiada.
Las a eas á que se ha dedicado la sociedad
médico-psicológica de Pa is, ab azan la ana o-
mía , la isiología
y
la pa ología del sis ema
ne ioso; la isiología
y
la pa ología men ales;
la psicología , la an opología y la e nología;
la higiene mo al y peni encia ia , la es adís ica,
CRITERIO MÉDICO.-TOMO

2
1
18
la
adminis acion , la medicina legal, la ju is-
p udencia en ma e ia de enagenaciones men
ales y o os amos igualmen e elacionados.
con la inidad humana, o mada po lo lisie°,
lo in elec ual
y
lo mo al de nues a especie.
Concíbese ácilmen e cómo, dando á sus a-
eas ese as o y casi enciclopédico ci culo, la-
mencionada sociedad ha de lle a á cabo su
laudabilísimo p opósi o. A sus es ue zos
y
á
los de los que se asocien á ellos , se ha de.
e ec ua inde ec iblemen e la usion en e las
ciencias mo ales y las biológicas, y en e las
dos clases de sabios que, de algunos siglos á
es a pa e , no sólo se han .cuidado poco de es-
echa se las manos pa a una emp esa coman,
sino que han sos enido del modo mas deplo a-
Me una gue a en e ellos an enca nizada,
como si se a a a de una causa opues a ó an i-
é ica á la que cada pa e belige an e ha sos-
enido.
Al es uendo con que han peleado en o as
naciones , y en especial en F ancia, du an e
seis lus os , los na u alis as, isiólogos y módi-
cos con a los me a ísicos , los ideólogos y psi-
cólogos , ha de sucede bien p on o el silencio
de la paz , debida á una ansaccion necesa ia
y
p o echosa.
La eaccion con a las endencias ma e ia-
lis as del siglo pasado y del p incipio do es e
ha conducido al di o cio absu do de la psico-
logia y la isiología. Algunos discípulos de
Desca es, in e p é ando mal, iolen ando las
ideas de su maes o, pa ie on al homb e en
dos mi ades ; se queda on pa a ellos el es udio
de las unciones anímicas, como de su exclusi a
pe enencia ,
y
abandona on á los médicos y
isiólogos las co po ales, como de un ó den
in e io
é
independien e. La escuela de Hdim-
hu go exage ó más que nadie esa sepa acion
de ciencias ó de es udios, esa mu ilacion del
homb e , y po desg acia, han enido adic os
en F ancia, en Alemania, en I alia
y
en Es-
paña. De ahí p oceden esas p e ensiones ab-
su das de un espi i ualismo ex emado, no
sólo desconocido en los an iguos iempos de la
iloso ia g iega , sino ambien de la edad me-
dia. Las ob as de Pla on y las de Hipóc a es
no se excluyen, como las de los isiólogos
y
los
psicólogos ca esianos. A is ó eles no di o cia-
ba lo ísico de lo mo al del homb e , si es
lici-
20
o deduci lo de su
T a ado de ánima.
En él no
se
e
la sepa acion en e la psicología y la
isiología que han p oclamado los me a ísicos
escoceses y sus sec a ios. El Es agi i a y Ca-
banis se hubie an en endido pe ec amen e. El
Angel de las escuelas de la edad media, San-
o Tomás, hubie a is o en Desca es algunas
de sus a i maciones ela i as á la elacion e-
cip oca del alma y del ce eb o , y en ambos
no hubie an encon ado á Gall, sob e es e im-
po an e pun o, an descabellado como le han
que ido e los neo-espi i ualis as.
Me ced á los es ue zos de las sociedades
médico-psicológicas , esas luchas y ese di o cio
desapa ece án muy p on o del campo de la
ciencia, eemplazándolos, con p o echo de o-
dos , la más in ima alianza en e dos ó denes
de es udios, que la na u aleza engend ó geme-
los, y que el a i icio abia decla ado an ago-
nis as. Galli, an du amen e comba ido po i-
ios y oyanos , empieza á se jus i icado po
sus más a dien es ad e sa ios. Hoy ya con ie-
san que es una e dad, indicada po Desca es,
y demos ada has a la úl ima e idencia po el
undado de la enología, ó la isiología del ce-
21
eb o , que es a ísce a es el ó gano del alma;
que ella es el asien o de las acul ades in elec-
uales
y
mo ales,
y
que, como ya lo consignó
una ob a de la coleccion hipoc á ica , del es-
ado en que se encuen a ése ó gano depen-
den la azon y la locu a.
En e las ob as más ecien es publicadas
con el obje o de es ablece esa alianza en e la
psicología y la isiología , y esa a monía en-
e los médicos
y
los abogados , puede ci a se
la de Leg and du Saulle , i ulada
La locu a
an e los ibunales.
Igualmen e e sado en la
ju isp udencia que en la medicina men al , ese
dis inguido miemb o de la sociedad médico-
psicológica de Pa is , ha podido a a de esa
ma e ia con una lucidez digna del le an ado
p opósi o que le animó, al concebi su ob a.
B ie e de Boismon es o o in a igable após-
ol de esa c uzada, al amen e humani a ia, lle-
nando, ya las páginas de los
Anales medico-
psicológicos,
ya las de los de
Higiene
y
medici-
na legal,
con esc i os luminosos , que ienden
siemp e á p opaga , en el o o, las conquis as
de la ciencia.
Po no p olonga demasiado es e p ólogo,

22
no hago mencion de Mo el, J. Luis, G iesinge
y de o os muchos au o es que ma chan po
igual ia , con el mismo a an
y
el mismo
acie o.
La publicacion de es e lib o , la eunion en
un olúmen de los discu sos y dic ámenes que
comp ende, es una mani es acion, po mi pa e,
de mis a dien es deseos de asocia me á esa c u-
zada, y de in en a en mi pa ia lo que o os
es án haciendo en la suya.
Mis es
T a ados de la azon humana
en
es ado de salud, en sus es ados in e medios,
y
en el de en e medad, lecciones dadas en el
A eneo cien í ico
y
li e a io de Mad id, igual-
men e que o as ob as , pueden cdnside a se
como pasos imp esos en esa ia. Aquellos es
a ados han sido concebidos, expues os y pu-
blicados con aplicacion á la p ác ica del o o.
Mi obje o, no sólo ha sido expa ci los en e
los médicos , sino ambien en e los abogados.
En el p ólogo del p ime o de esos
T a ados,
despues de consigna que mi ob a es el legi i-
mo conso cio de la isiología y de la

b
psicoloola
9
ó po mejo deci , la abso cion na u al de es a
po aquella; despues de aza , con cua o as-
23
gos, i e agables p uebas de que el alma, con-
side ada como sín esis de odas las ue zas del
mic ocosmo, no puede e ela se sin condicio-
nes ma e iales , que son los ó ganos ; sigo di-
ciendo: «Los psicólogos , que han p e endido
hace ob a al alma sin o ganizacion , han so-
ñado el mayo de los deli ios. Yo c eo que
po habe desconocido es a i ialisima e dad,
los isiólogos y los psicólogos han ma chado
has a aqui po alsas ías. Homb es de hechos
expe imen ales en su mayo pa e, los p ime-
os han enunciado indebidamen e á a a de
las unciones del alma, co no asun o ex año á
su ciencia ,
y
han malog ado , á mi e , en lo
que a añe á lo in elec ual
y
mo al del homb e,
los esul ados de sus nume osos
é
impo an es
decub imien os. Homb es de idealidad
y
com-
pa acion , los segundos han enunciado á su
ez á las luces de la isiología , han desdeñado
la pa e ma e ial del se humano
y
sus lazos
necesa ios con el mundo donde i e ,
y
pe -
diéndose po el piélago inmenso de la abs ae-
cion, han engend ado un mundo de quime as,
y
han con inuado la mi ología o ien al en o as
o mas.»
21
«SAbios que debian abaja
en el mismo edi-
icio , epa iéndose el abajo pa a pe eccio-
na le, pe o ayudándose mú uamen e con sus
in es igaciones, se han hecho an agonis as in-
ansigen es , decla ándose una gue a á mue -
e, que p olonga, con g a e daño de la humani-
dad, las inieblas de los iempos más unes os
á la ciencia.»
«De aqui las acusaciones ecip ocas, que cada
dia ensanchan más la dis ancia de los bandos.
Los isiólogos llaman á los psicólogos isiona-
ios., y los psicólogos apellidan á los isiólogos
ma e ialis as , siendo cada uno de esos dic a-
dos, sob e odo el úl imo, un excelen e comodín
pa a escapa se po la angen e y e i a una
de o a , cuando no se sabe qué con es a á
hechos y azones i e agables.»
«Yo
he p ocu ado euni á las pa es belige-
an es. Hago isiólogos á los psicólogos, y psi-
cólogos á los isiólogos , po que demues o que
la psicología es una ama de la isiología. A i -
í
mo
y
p uebo que las po encias del alma son
unciones, y oda ciencia de unciones es esen-
cialmen e isiológica. Laspo encias del alma
no
pueden ealiza se sin ó ganos,
y
oda ac i-
25
iciad o gánica es uncional; po lo an o, cae
en el dominio y ju isdiccion de la isiología.
1Toda psicología que no sea uncional ó isioló-
gica, es comple amen e alsa.»
Así consignaba yo mi opinion en 1857, no
siendo más que la exp esion de lo que dije en
1855 en el A eneo, al da la p ime a leccion
sob e la Razon humana, y de la doc ina que
engo, desde muchos años, p o esando, y es una
g an sa is accion pa a mi que me encuen e
an de acue do con esa mul i ud de enópa as
y isiólogos ex anje os , p ecisamen e en un
e eno , donde, en España, se me ha que ido
o ma una epu acion de ma e ialis a , con o-
das las ci cuns ancias des a o ables que pa a
muchos en aña ese dic ado, la que no iene
más jus i icacion ni undamen o que la lige eza
de los unos, la igno ancia de los o os,
y,
á más
de es as, la mala é de cie as gen es a iliadas á
la eaccion bajo odos sus aspec os.
Acaso no haya ace ado á ejecu a mi pensa-
mien o, en mi a án de he mana , como las so-
ciedades médico-psicológicas ex anje as, los
es udios psicológicos con los isiológicos; po-
d án habe me al ado los alen os
y
el sabe
32
á
D. P. F.
y R. co no c iminal, siendo loco;
sen ido comun end ian y médicos e an los que
opina on que es aba cue do; y sin emba go,
nues o dic ámen demos ó has a la úl ima e i-
dencia que e a un enagenado, no monomaníaco
homicida, como algunos pe i os habian dicho,
sino maníaco ó monomaniaco de o a especie;
y
an cla a ué la p ueba , que el acusado ué
absuel o
y
ence ado como loco. Sin ese dic á-
men, hubie a pe ecido como un c iminal en el
cadalso; se hubie a come ido un asesina o j u-
ídico. ¡ Andaos as del sen ido comun, como
c i e io pa a esos casos! ¡ Fiaos de médicos
que no han cul i ado la enopa ía,
y
que es-
án plagados de las anejas doc inas!
El e ce caso es ci il , y e sa sob e el es a-
do men al de un suge o que, en un iaje
F ancia, cayó malo, sin iéndose algunos sín o-
mas de conges ion ce eb al ,
y
bajo el p e ex o
de que en la onda no es a ia bien se ido, se
dejó conduci á una casa de sanidad , segun él
c eía; pe o que [ ué ealmen e á una casa de
locos de Bu deos.
Cie as ap ensiones, no a as en indi iduos
p o anos, y ménos en los que padecian la a ee-

33
,cion que dió luga á ellos, ue on omadas po
ideas deli an es , y eso ué segu amen e la cau-
sa de habe le conducido á una casa de o a es.
Conociólo el suge o,-luego que es u o allí , y
u o la eliz idea de no indigna se, ó da p ue-
bas de ello, pa a que no si ie a de mo i o
co obo an e del e o de que e a íc ima , y
así salió á los pocos dias.
Pudiendo a ec a ese inciden e de su ida,
su epu acion y sus in e eses, pues es aba dado
al come cio y
.
á los negocios, quiso ene un
documen o acul a i o , po el cual quedase
p obado que ni es aba, ni habia es ado loco. La
decla acion que p es é , con dos comp o eso es
de es a có e, demos ando su cabal salud men-
al, me ha pa ecido digna de igu a en es a
coleccion, co no conducen e á su obje o.
Hl
caso cua o es Cambien ci il, y es doble-
men e in e esan e, po que se a a de un suge-
o de edad ya a anzada, so do-mudo de naci-
mien o
.
, ó de muy emp ana edad, á quien dis-
pu aba la capacidad pa a adminis a y dispo-
ne de sus bienes uno de sus deudos más alle-
gados.
La cue,s ion de capacidad .men al de los so -
CRITERIO MÉDIC0.-T01110

3
34
do-mudos
de nacimien o no es á a ada, como
es debido, en los au o es de Medicina legal,
y
no
pocos, apoyándose en la in e esada opinion
de algunos di ec o es de escuelas de so do-
mudos, han es ablecido ace ca de es os eglas
gene ales, que no pueden se aplicadas en mu-
chos casos, sin injus icia no o ia. Es un e o
bas an e gene al incula el de ec o ísico que
cons i uye la so do-mudez de nacimien o á la
incapacidad men al, cuando la azon y la expe-
iencia demues an que son es ados indepen-
dien es,
y
que po lo mismo no se excluyen.'
No hay ningun so do-mudo incapaz men al-
men e po sólo se so do-mudo: si su en endi
mien o no es á cabal, no es po que
no
oiga y
no hable, es po que su masa ce eb al
no
es á
bien. Si és a es á cabal, el so do-mudo es an
cue do como cualquie a suge o que hable
y
oiga.
Es a cues ion es impo an isima,
y
el in o -
me que sob e capacidad de un so do-mudo he
incluido en es a coleccion , da á á conoce lo
que sob e ella debe pensa se , ya en ésis gene-
al, ya en casos pa icula es, y pod á se i
pa a que se
comp enda
más
cla amen e la
a-
35
zon que asis e á los que piden la e o ma de
nues as leyes ci iles, en lo que a añe á los
so do-mudos (1).
El caso quin o consis e en una ca a que u o
á bien di igi me el S . Apa ici y Guija o, de,
enso de los acul a i os acusados de habe
inducido, con una decla acion pe icial, á don
M. N. á ence a á su seño a en el manicomio
de San Baudilio del Llob ega , como enagena-
da, y en la con es acion que di á dicha ca a,
no cómo pe i o o icial , sino como homb e de
ciencia y de conciencia.
Habiendo negado el ibunal de Valencia la
p ueba, que los acusados pidie on, de que doña
J. S. de N. es aba loca y o os ex emos , con-
sul ando á la acul ad de Medicina de la Uni-
e sidad cen al, el de enso de aquellos men-
cionado, me esc ibió pidiéndome que , como
homb e de ciencia y de conciencia, le diese mi
(1) En es e caso uimos nomb ados el D . D umen y el que
es o esc ibe po pa e del so do-mudo, y el D . D. José Cal o po
la pa e con a ia. El D . Cal o disin ió de nues o dic ámen
sin da azon alguna, de ol iéndole, despues de habe le leido.
en su casa, y edac ó o o. Hubié amos deseado que hubiese
dado á luz su o o pa icula , co no dimos noso os nues o in-
o me ; así se hubie a is o cuál de los dos in e p e a mejo la
ciencia.
36
pa ece ace ca de las cinco p egun as que el
ibunal se negó á admi i , como medio de
p ueba po juicio de pe i os , y no sólo accedí
muy gus oso a, ello, sino que hubie a deseado se
consul ado ju ídicamen e, como pe i o, en esa
uidosa
y
céleb e causa, espec o de la cual, Di
la ley ni la ciencia es u ie on, en mi concep o,
á la al u a que exige la ci ilizacion de nues o
Ese es o o caso muy p opio pa a pone en
oda su e idencia cuán e ados andan los que
c een que el sen ido comun bas a pa a di e en-
cia al loco del cue do; los unes os e o es de
los que p o esan las doc inas an e io es á los
iempos de Pinel
y
Esqui ol, po no deci de
la edad media, y los desacie os en que o zo-
samen e han de incu i los médicos que no
es án amilia izados con los locos, ni han cul-
i ado los au o es que a an de la isiología
y
pa ología men al.
En e ado de odos los po meno es de esa
causa un an o escandalosa , cuyo ex ac o pu-
de es udia con de encion, me con encí p o-
undamen e del undado mo i o que u ie on
los médicos Pas o Na a a pa a el di'agnós-
37
ico que o ma on del padecimien o de doña
J. S. de N., de los que u o su desdichado es-
poso pa a hace la 'conduci al manicomio de
San Baudilio , y del daño que pueden hace
las co po aciones cien í icas y los pe i os mé-
dicos, en ales casos, cuando no ep esen an
sus dic ámenes los p incipios de la ciencia
las e dades de la p ác ica.
Pa a mi la locu a de doña J. S. de N. e a
an cla a como la p ime a; no al aba nada pa a
a i ma la, y hubie a que ido edac a , con los
da os que ob aban en mi pode , odo el conme-
mona i o de dicha seño a, pa a pone su ena-
genacion men al en e idencia.
Mas el S . Apa ici y Guija o no me pedía
an o ; se con en aba con una simple, pe o
anca y leal mani es acion de mi modo de e
en la cues ion ,
y
u e que ceñi me á b e es
azones, ela i as á cada una de las p egun as
que el ibunal no habia enido á bien que se
some ie an á juicio de pe i os esiden es ue a
de los mu os de Valencia.
Desg aciadamen e pa a la medicina españo-
la ,
y
pa a la ilus acion del país , esa causa ha
enido esonancia allende los Pi ineos : la so-

53
ciedad médico-psicológica de Pa ís hizo espon-
áneamen e lo que debian habe hecho los pe-
i os nacionales , es udia los hechos y sali á
la de ensa de los médicos encausados, del ma-
ido y he manos de doña J. , encausados como
aquellos; la decla ó loca en la o ma his é ica,
como yo lo habia mani es ado en mi ca a , y
u e la sa is acion de que mis cua o líneas me-
eciesen la ap obacion de aquella ilus ada
y
humani a ia sociedad. Po lo mén os, pudie on
e que la Academia de Valencia no ep esen-
aba oda la ciencia de España , y que no o-
dos los enópa as de la Península incu en en
los g a es y ascenden ales e o es en que in-
cu ie on las únicas pa es consul adas en esa
causa , más que sob e el es ado men al de do-
ña J., sob e a ios pun os , án es p opios pa a
emb olla que pa a esol e esa clase de cues-
iones.
El caso sex o es el e és de la medalla, e sa
p ecisamen e sob e un suge o , je e de amilia,
a quien sus mas allegados deudos han hecho
decla a incapaci ado , negándole, en su conse-
cuencia, la di eccion y manejo de los negocios
de su casa
y
de sus bienes. Acabamos de e
39
encausados
y
sen enciados á muchos años de
p esidio á dos acul a i os, po habe diagnos-
icado de locu a el es ado mo boso de una se-
ño a, y condenados á igual pena al esposo y
dos he manos de es a , po habe la lle ado á
un manicomio, con el in de que allí la cu a an
de ese padecimien o , y has a al di ec o de
ese manicomio , po que la ecibió en su es a-
blecimien o. ¡ Y esa seño a es aba loca !
Pues en el caso sex o se a a de un suge o
que en mi concep o no es á loco, que no ha
dado ninguna p ueba de ello, que hoy dia es á
(y casi po milag o, po que con lo que le sucede
hay pa a pe de mil eces la azon) en la pleni-
ud de es a,
y
sin emba go, no ha podido se e-
habili ado oda ía á la ho a en que es o esc ibi-
mos ; oda ía no' ha uel o á en a en su casa,
como je e que es de la amilia ; iene que an-
da con diligencias judiciales que se e e nizan,
y ¡Dios sabe cuándo pod á sali del in incado
labe in o en que le han me ido sus deudos (1)!
(1) Es o se esc ibia en 1865. Desde en onces han sucedido
muchas cosas con e e encia á ese suge o. Ha sido ehabili ado,
y ha en ado en posesion de sus de echos, como je e de ami-
lia; pe o sigue abu ido, ejado, pe seguido; es á hoy educido
40
No es mi ánimo, ni iene es e lib o al obje-
-lo, censu a la adminis acion de jus icia en Es-
paña. Mas ¿quién no ha de ex aña con dolo
p o undo el e ible con as e que o ecen esos
dos casos ? En el uno , siendo cie a la locu a
de la esposa, el ma ido y sus he manos , que
pa a cu a la la encie an en un manicomio,
siguiendo el dic amen de los acul a i os, son
condenados con es os á más de ein e años
de p esidio; y en el o o , no siendo cie a la
locu a del je e de la amilia, como lo han he-
cho decla a sus deudos, es ando, po lo ménos
aho a, sano de en endimien o , sigue incapaci-
ado pa a di igi y dispone de sus bienes (1),
lejos de su casa, plei eando pa a ecob a sus
de echos, y has a aho a , ni la meno disposi-
cion se ha omado pa a cas iga á los que le
han colocado en si uacion an a lic i a. ¡Mis-
e ios de nues a adminis acion dejus icia!
Po úl imo , el caso sé imo es Cambien un
á p ision po no sé
cuán as cosas que se le a ibuyen.
Casi o-
das las semanas me esc ibe, y sus ca as es án llenas de ales
ho o es, que me pa ece imposible que suceda lo que dice en un
pais ci ilizado. Repi o que es un milag o que ese suge o no
es é loco ema ado con lo que le acon ece.
(I) Vuel o á eco da que es o se esc ibia en 1865.
41
caso c iminal, ela i o á la causa céleb e de la
c iada que a en ó con a su seño a cie a no-
che, en una casa de la calle del Fúca de es a
có e. Es e caso ha enido el is e p i ilegio
de llama mucho la a encion pública, no an o
po lo ex ao dina io del hecho, como po las
ci cuns ancias, que le han dado cie a semejan-
za con la causa de la calle de la Jus a, que
ambien hizo g an uido ,
y
po la p olonga
cion de su suma io.
Con esa desde la p ime a decla acion la acu-
sada , y complicando , en las sucesi as, en el
asesina o, como ins igado , al esposo de la di-
un a, la de ensa, es udiados odos los po me-
no es, c eyó opo uno que se consul a a á la
eal Academia de Medicina, ace ca del es ado
men al de Vicen a Sob ino Rod iguez (que es
la c iada susodicha) en el momen o de come-
e el homicidio.
Po mo i os que no son de es e luga , no
asis o nunca,
ó
muy a a ez, ni á las sesiones
li e a ias, ni á las de gobie no de la eal Acade
mia de Medicina; pe o, ogado po algunos in-
di iduos de la comision de Medicina legal, luego
que el juzgado, en donde adicaba la causa de
48
Conclui é es a exposicion p é ia , que ya se
a haciendo demasiado ex ensa, diciendo que
es e lib o se di e encia ambien de los demás
que he publicado, sob e la
Razon humana y
Medicina legal,
po la ci cuns ancia de su ob-
je o. Me limi o á o mula eó icamen e el c i-
e io médico-psicológico pa a el diagnós ico di-
e encial de la pasion
y
la locu a, y á da á luz
cie o núme o de casos p ác icos en los que he
ac uado como pe i o, á los cuales se ha hecho
aplicacion de aquel c i e io.
Siquie a la ob a es é compues a de discu -
sos y dic ámenes, que al pa ece no pueden o -
ma un lib o compac o ; como odos e san
sob e el mismo asun o, y en odos es á consig-
nada la misma doc ina, no le al a la, unidad
de ideas ó de p incipios, que nunca deben al a
en una ob a ,cien i ica ,
y,
bajo es e pun o de
is a,
equi ale
á un a ado didác ico sob e an
impo an e asun o.
Mis doc inas psicológicas se e lejan en cada
una de las páginas de es e lib o; ya en los dis-
cu sos, ya en los dic ámenes. En es os los he-
chos es án examinados, á la luz de aquellas doc-
inas,, y el ca ác e de polémica que ienen los

49
discu sos les acaba de da más ue za, po que
apa ecen los a gumen os de las escuelas ad e -
sa ias, con los p incipios en que descansan, y se
pone de mani ies o el e o de que adolecen.
Si el público , siemp e bené olo pa a mis
p oducciones , ecibe es a con las mismas sim-
pa ías con que ha a o ecido las an e io es,
no sólo me compensa á el iempo
y
sac i icios
que he dedicado á esas a eas , sino que me
alen a á pa a emp ende o a, ya sob e el mis-
mo asun o , ya sob e o os de los que on o -
mado, con más especialidad, la índole de mis
es udios y obse aciones.
MADRID
8 de Junio de 4865 (1).
C,CeD
(1) La publicacion de es e lib o se ha e a dado po que es-
pe aba la conclusion de ini i a del p oceso de la desdichada
Sob ino, la que al in subió al cadalso. Homb es del a e, jue-
ces y ibunales, medi ad un poco sob e las b e es páginas que
os dedico.
CRITERIO MÉDICO.-TOMO 1.
4'
DISCURSO
PRONUNCIADO EN LA SESION DEL 5 DE FEBRERO D E 1863,
EN LA
REAL ACADEMIA DE MEDICINA DE MADRID,
sob e la di
q
incion undamen al de
LA PASION- Y LA LOCURA.
Vengo , seño es académicos, en nomb e de
la ciencia , en nomb e de la adminis acion de
jus icia , en nomb e ,d
-
,e la mo al y en nomb e
de la sociedad, á comba i las
`
ideas , p inci-
pios y doc inas consignados en la Memo ia
del S . Quin ana sob e la di e encia unda-
men al en e la pasion
y
la locu a, y ep odu-
cidas en el dic amen de la seccion médico- isio-
lógica de es a ilus e co po acion, po que, en
mi concep o , no sólo son es é iles é imp opias
de las a eas de es a Academia , sino p o unda-
men e e óneas
y
de odo pun o con a ias á la
mo al
y á
la jus icia,.
Pe o, an es de descende á las p uebas de
J
I)
la exac i ud de esas g a es cali icaciones, que
acaban de b o a de mis lábios, séame pe mi i-
do hace una sal edad , que yo conside o de
impo ancia.
Siquie a enga el disgus o de halla me en
abie a oposicion con las doc inas del au o
de la Memo ia mencionada,
y
de la seccion
que ha emi ido su juicio ace ca de ella , es oy
comple amen e de acue do con el inal del dio-
ámen de esa seccion , cuando p opone que se
ome en conside acion la Memo ia del seño
Quin ana , que se lea y que se incluya su nom-
b e en e la lis a de candida os á plaza de so-
cios co esponsales.
Yo me complazco en que la Academia haya
ap obado, bajo es os dos aspec os, el dic ámen
de la seccion, y ya que no u e el gus o de ha-
lla me p esen e, cuando se leye on dichos do-
cumen os, si bien luego los he is o
y
es udia-
do muy de enidamen e, deseo que cons e que
asocio mi humilde o o á esos acue dos.
En iéndase, pues, que mi oposicion es á las
doc inas , y nada más que á las doc inas;
que no engo una palab a en con a de la con-
side acion que se me ece odo abajo cien í i-
co , sean cuales ue en sus ideas y opiniones,
ni con a el ap ecio que debe hace se siemp e
de odo p o eso es udioso
y
de alen o, como
JJ
el S . Quin ana, á quien engo la hon a y la
dicha de con a en el núme o de mis amigos,
y á quien eo con place en es os escaños, con
de echo á oma pa e en el deba e.
Hecha es a sal edad, pa a mi muy impo -
an e , paso, sin más p eámbulo, á, ocupa me en
el asun o pues o á discusion, empezando po
la Memo ia del S . Quin ana.
El au o de la Memo ia, que ha mo i ado
es a discusion, se ha p opues o es ablece la
dis incion undamen al que exis e en e los es-
ados , an di e sos
y
an di e samen e consi-
de ados, desde los más emo os iempos,
y
que
lle an el nomb e de
pasion
el uno,
y
el o o
de
locu a.
es ando en la idea de que la ciencia no iene
hoy dia es ablecida esa di ision,
y
deseando
hace da á la ciencia ese paso hacia el p o-
g eso, se ha lanzado á esa a ea con odo el
e o de su olun ad, con oda la ex ension
de su sabe , con oda la pujanza de su alen o,
y
con odo el a do de sus con icciones médico-
ilosó icas.
Desg aciadamen e, en mi concep o, ha dado
á su abajo una o ma e minológica, que no
es la más á p opósi o pa a escla ece cues io-
, nes de suyo ya di íciles ,
y
ha aido al seno de
es a Academia, des inada á o a clase de a-

j-eas, po ondo la me a ísica kan is a,
memos modi icada po al )jun ilóso o ancés
mode no , a ando el asun o, no sólo como un
psicólogo , que, no eniendo las unciones aní-
micas po isiológicas, p escinde comple amen-
e de la o ganizacion ,

la que, educe á un
papel muy subal e no y desai ado, sino que,
juzgando agos , mal segu os
ó
impo en es los
ca ac e es ex e io es de las pasiones y el dag-
nós ico de las di e en es o mas de locu a, ha
ido á busca las di e encias undamen ales de
esos dos es ados en el e eno de la abs ae-
cion , dando como exis encias eales, como en-
idades e dade as , ac i as, uncionales , sus-
cep ibles de es ado de salud
y
en e medad , pu-
os concep os de la men e humana, que ni son,
ni pueden se , acul ades , y que si ienen exis-
encia subje i a , es po que hay ó ganos espe-
ciales que son la absolu amen e indispensable
condicion ma e ial, el ins umen o necesa io,
po medio del cual se ealizan esas acul ades,
y se hacen posibles esos concep os.
Pa a ele a al úl imo g ado de e idencia lo
que acabo de a i ma , seño es, oy á eco da,-
os la mayo pa e de las p oposiciones consig-
nadas en la Memo ia del S . Quin ana , en las
que es á esumida su doc ina; haciéndoos una
exposicion un an o c i ica de ellas , pe o o -
ululando esas p oposiciones en é minos más
cla os pa a odos, des i uidas de ese ecnicismo
ca ac e ís ico de la iloso ía ge mánica, llama-
do po un amigo mio, con an a g acia como
exac i ud,
caló ilosó ico.
El S . Quin ana ha dado á su Memo ia, des-
pues de un lige o in oi o, cua o pa es. En la,
p ime a, hace cie as e lexiones p epa a o ias
pa a llega á su ema; en la segunda, in es iga
la na u aleza
y
o igen de las pasiones ; en la
e ce a, hace lo p opio espec o de la locu a, y
en la cua a, esume su doc ina.
Vd in oi o le empieza con es a ase oscu a:
«Si se echaza odo p ocedimien o on ológico,
que es la ana quía, cuando se a a del a eglo
me ódico de los conocimien os humanos,» y la
llamo oscu a, po que no se sabe si iene po
ana quía el p ocedimien o on ológico, ó echa-
za es e p ocedimien o.
Luego nos dice que es doble abajo del es-
pí i u iden i ica lo que pa ece dis in o , y di e-
encia lo que apa ece idén ico , descansando
so e esa doble uncion odo el edi icio de la
ciencia, y siendo la palanca que hace mo e la
es e a del sabe , y que aboli una pa e de ese
abajo , es aboli la o a, y con las dos la mis-
ma in eligencia.
P onunciada es a máxima„ sal a el S . Quin-
56
ana
(y
pe mí aseme la exp esion) á deci nos
que la pasion y la locu a, esos dos hechos
que en odos iempos han exci ado el más i o
in e és de los médicos y ilóso os,
y
la dis in-
cion undamen al en e los dos es ados, son
simplemen e el obje o de su Memo ia.
En la p ime a pa e , empleando esos é mi-
nos écnicos de la escuela, donde no al an las
es e eo ipadas ases de los desa ollos en el
espacio
y
el iempo , ases me a ó icas, que no
debe ían emplea , pa a es ablece p incipios,
los que se p ecian de ilóso os,
y
que yo no epe-
i é po las azones indicadas, iene á deci -
nos el S . Quin ana que, cuando los enómenos
pe enecen á sé es sin é icos, como el homb e,
que eunen odos los ó denes enomenales de
la na u aleza,
y
econocen es os a ios o íge-
nes , se p esen an con ca ac é es equí ocos , y
hay así di icul ades pa a dis ingui los bien,
y
sabe á cuál de esas causas , o ígenes ú ó de-
nes pe enecen.
Los que e elan la ida y la conciencia son
ejemplo de esos enómenos, po que en el hom-
b e hay eunidas
é
ín imamen e elacionadas
a ias na u alezas, ó esencias de unciones.
Po eso encuen a el S . Quin ana na u al
que hayan su gido di icul ades, al que e dis-
ingui la pasion de la locu a,
y
al in en a e-
57
sol e cie os p oblemas elacionados con es-
os dos es ados.
De lo expues o se in ie e , dice el S . Quin-
ana (lo cual, y sea dicho de paso , no eo yo
que se in ie a lógicamen e), que el au o de la
Memo ia no a a á de busca la dis incion de
la pasion
y
la locu a en ca ac é es ex e io es,
suscep ibles de se obse ados en un homb e
po o o.
No es que desconozca la u ilidad de esos da-
os, pe o enuncia á de alles minuciosos , si
bien no quie e p escindi de da os analí icos,
po que, sin análisis, no es posible la sín esis.
Nos anuncia, pues, que no ae cuad os
es adís icos di e enciales en e la ue za mus-
cula del i acundo y del maniaco, ap eciadas
po el dinamóme o ; en e el es ado del i is del
incendia io y del pi omaníaco; en e la ene gía
de palpi aciones del co azon, la ecuencia del
pulso, los mo imien os espi a o ios y la calo i-
icacion , ap eciada po el e móme o, de la
enamo ada, y los de la nin omaníaca; en e los
p incipios químicos de las lág imas que se ie -
en po el dolo , y las que de ama un lipema-
ilíaco , ni las que puede o ece la mímica
y
el
mismo semblan e humano , po más que en es e
puedan apa ece odos los ma ices de la con-
ciencia ; en lo cual hace pe ec amen e el seño
6í
b o
es
exclusi amen e el ó gano de los ins in os,
de
las inclinaciones, de los sen imien os, de los
alen os, en in , de las cualidades a ec i as
mo ales
y
de las acul ades in elec uales.
Y al a aca las demás opiniones, y al unda
la suya, no lo hizo como el S . Quin ana
y
los
homb es de la escuela á que pe enece , con
cua o palab as dogmá icas , ni con a gumen-
os me a ísicos, ni con abs acciones enidas po
ealidades i ien es; lo hizo como deben ha-
ce se esas cosas en ciencias posi i as ; con mu-
chas p uebas di ec as
é
indi ec as ; con la gos,
sólidos y cla ísimos azonamien os , siemp e
undados en hechos omados de la ana omía y
isiología humanas
y
compa adas, de la ana o-
mía pa ológica y de la p ác ica social y obse -
acion domés ica, log ando, despues de an os y
an udos comba es como ha enido que su i
ese g an ilóso o posi i o, que sus mas acé imos
ad e sa ios, en e los cuales descuella Flou-
ens, cuyo solo nomb e bas a y sob a pa a sa-
be si ha sido enemigo i econciliable de la e-
nología, p oclamen al in, sin ese a alguna,
que esa e dad, an cien í icamen e o mulada
y demos ada po Gall, es un hecho pa a siem-
p e adqui ido en la ciencia, y un g ande
é
in-
dispu able paso hacia el p og eso.
Pe o el S . Quin ana, despues de es a con

65
Gall, con a los que han omado po ó gano de
las acul ades in elec uales y mo ales las ísce-
as abdominales ó o ácicas, e uel e con a
Gall, ace ca de cuya
•
sólida iloso ía dice muy
poco,
y
no muy exac o; niega o undamen e
ambien que la psicología sea
lo,
isiología del
ce eb o, y de consiguien e, una pa e legi ima
y
o zosa de la isiología,
y
niega de igual mo-
do que el ce eb o sea el ó gano del alma; que
las pasiones sean ac os del ce eb o, ó de las a-
cul ades de que es ins umen o, ó condicion
ma e ial; que sean ac os i ales p opios de la
o ganizacion del ce eb o, y que de es a o gani-
zacion dependan inmedia amen e las mani es-
aciones del espí i u, an o in elec uales como
a ec i as.
Pa a el S . Quin ana, las pasiones no son ac-
os de la ida; no sop ac os del o ganismo; no
son mani es aciones de la o ganizacion, ni ge-
ne al ni pa icula , ni de las ísce as abdomi-
nales y o ácicas, ni del ce eb o; el ce eb o no
es el ó gano, el ins umen o, la condicion ma-
e ial del alma.
Pa a el S . Quin ana, las pasiones son un-
ciones de la conciencia; ac os p opios, o igina-
ios, p imi i os de una en idad eal, ac i a,
pe
se,
sin condicion ma e ial, sin ins umen o o -
gánico, sin
ó gano ó pa e alguna del cue po
CRITERIO AkInC0.—TOMO
66
humano que las ealice , mani ies e
y
dé una.
exis encia ex e io
y
accesible á los sen idos y
á la misma conciencia.
Po mas p o es as que• haga el S . Quin ana
de que no excluye la o ganizacion; que no e-
ga ea la impo ancia ce eb al; que es un ele-
men o necesa io de la sín esis humana; que es
una condicion gene al y necesa ia pa a las ma-
ni es aciones conscien es; de odo lo que dice,
an cla o. como puede, se desp ende lógicamen-
e que la conciencia, de la cual, en su concep o,
son ac os uncionales las pasiones, no iene en
el cue po humano ningun ó gano especial, pues-
o que no sólo echaza, como al, las ísce as
abdominales
y
o ácicas , sino los cen os ne -
iosos, incluso el encé alo, que es el p ime o y
mas impo an e de odos ellos, iniéndole á
conside a á poca di e encia como en los iem-
pos de A is ó eles; pues o que iene la ida po
un elemen o de la sín esis humana, undamen-
almen e dis in o, di e so
y
an agonis a de la
conciencia,
y
les busca leyes y ca ego ías di e-
en es.
De odo eso se sigue igo osamen e que la
conciencia unciona con a la ley gene al, uni-
e sal y absolu a de que odo ac o i al, sea í-
sico, sea químico, o gánico, ex á ico, sensi i o,.
in elec ual ó mo al, de que oda uncion, enga
67
un ó gano ó pa e de un ó gano que la desem-
peñe.
La conciencia, al como la concibe el seño
Quin ana, unciona sin ó ganos, unciona po
si, sin condicion pa icula ma e ial alguna,
como una en idad eal, independien e de la ida
y
de la o ganizacion, sin que sea una abs ae-
cion, sino una ealidad i ien e, con exis encia
p opia, o igina ia y
p imi i a, como los mismos
ó ganos: absu do, seño es, an o mas lag an e,
cuan o que no hay, ni en el mundo ino gánico,
ni en el o gánico, ac i idad, ue za alguna, sea
de la na u aleza que ue e, que se ealice
ó
e-
ele sin ma e ia, sin cue po, sin ó gano'.
En el mundo ísico y químico es un absu do
la accion
y
e elacion de ue za alguna, sin ma-
e ia ó cue pos; en el o gánico no hay ninguna
uncion posible sin ó ganos, y ningun ó gano
que desempeñe más de una uncion posible; en
el mundo mo al é in elec ual sucede lo p opio.
Ni el mismo espí i u ha podido sus ae se á
esa ley isiológica, la, que no es más que la con-
inuacion de una ley uni e sal, e iden ísima, en
odas las exis encias. El espí i u no se e ela
na u almen e, no puede ob a , ni mani es a sus
po encias, sin condiciones ma e iales, sin ins u-
men os adecuados, sin una o ganizacion acaba-
da, que le consien a la pleni ud de sus unciones.
68
La ida, con odas sus leyes, á las que iene que
suje a se , le es absolu a, media a ó inmedia a-
men e necesa ia, pa a sus mani es aciones ca-
ac e ís icas.
El mismo Dios, cuando quiso baja á la ie a
y su i en el Cal a io pasion y mue e pa a e-
dimi nos, no lo hizo como espí i u solo; omó
un cue po igual al del homb e, pa a hace po-
sible su mue e y sus su imien os.
Yo no sé si el S . Quin ana iene po sinóni-
mas las oces espí i u y conciencia. Yo le eo
hui en su Memo ia, como de la pes e, del uso
de la palab a espí i u; acaso po emo de que
debajo de la piel de ilóso o ge mánico, se le
ean sus o ejas de es haliano.
Si el S . Quin ana acep a esa sinonimia; si
pa a S. S. suena lo p opio espí i u que concien-
cia, que sea anco y hable cla o; que diga el
alma ó el espí i u en luga de conciencia; mas,
enga en endido que, po eso, no se ha de lib a
de que el alma uncione sin ó gano especial,
sin condiciones ma e iales, gene ales y pa icu-
la es, sin ins umen os di ec os ó indi ec os que
le consien an sus mani es aciones accesibles á
la obse acion y expe iencia de o as almas un-
cionan es del p opio modo, y aun de si misma.
Si no acep a esa sinonimia,
y
si ampoco ie-
ne la oz conciencia po
abs ac a, po la sig-
69
ni icacion de un conjun o de ac os ín imos,
de
sensaciones, pe cepciones, jilicios y conmocio-
ciones, que es lo que hace el homb e sea
com-
pos es conscius sui,
ni conside a como ob a de
la e lexion el sabe se, conoce se y posee se,
que es la e dade a conciencia de si p opio; en-
onces que nos diga qué clase de en idad ma a-
illosa es ese engend o de su ecunda an asía;
qué es esa singula conciencia, que ni es ma e ia
ino gánica, ni o gánica, ni espí i u; que no es
ac i idad ísica, ni química, ni o gánica, ni i-
al, ni espi i ual.
Que no des igu o ni in e p e o mal la doc i-
na del S . Quin ana, al expone sus p incipales
dogmas, se deja comp ende , no sólo po que e-
pi o
ad pedem li e ce
algunas de sus p oposicio-
nes, siquie a las pa a asée, ó se las diga luego
de un modo más cla o pa a odos, sino de los
mismos es ue zos que hace, pa a hui el cue po
á esa clase de i os que en e é, en medio de su
en usiasmo y obcecacion po esa conciencia
en
ilo,
que se agi a y
ebulle den o del homb e,
ue a del iempo y del espacio.
El S . Quin ana ad ie e que le in e p e a ia
mal quien c eyese que excluye la o ganizacion
y
sus ac os, lo mismo que el medio, en que se
mue e y se desen uel e el núme o de condicio-
nes gene ales de exis encia de las pasiones. Ya

70
más a iba nos ha dicho que no ega ea la im-
po ancia del ce eb o.
Sin emba go, odo lo que concede á la o ga-
nizacion, odo lo que concede al ce eb o, espec-
o de las pasiones, es co-exis encia, co elacion,
in luencia ecip oca en e esas pasiones y la con-
ciencia, condicion gene al de posibilidad de las
mani es aciones de es as, como se la concede á
los obje os ex e io es que son ep esen ados en
ella, ó al medio mundano; lo cual no es po cie -
o una g an concesion ; pues no al aba más si-
no que Cambien negase odo eso, que la concien-
cia pudie a exis i
y
unciona , sin el cue po del
homb e y sin el medio mundano en que i e; si
al hicie a el S . Quin ana, ya esca ia en la ex-
a agancia de los neo-pla ónicos, alejand inos
ó plo inianos , que se encendian de ubo , al
con empla se co pó eos, y se ia aún mucho más
loco que aquella loca ci ada po Esqui ol, la que
andaba pidiendo á g i os un cue po pa a su al-
ma, po habe pe dido el suyo. La in eliz, en
medio de su deli io, pagaba ibu o al sen ido
comun y á la e dad , an cien í ica como p ác-
ica, de que el alma no puede hace nada sin
el cue po.
Con engo en que odo eso concede el seño
Quin ana, po que no iene o o emedio ; pe o
condicion de
uncionalidad especial, condicion
71
ins umen al pa icula , uso mo al é in elec-
ual , in isiológico p opio de la o ganizacion
ence álica pa a desempeña los ac os de las pa-
siones y la conciencia; necesidad del ce eb o
pa a que odos esos ac os sean posibles ; in e -
encion necesa ia y di ec a de esa ísce a en su
ejecucion, in ima co espondencia en e la o -
ganizacion de ese cen o ne ioso y las mani es-
aciones anímicas y su g ado de ene gía y es-
ado de salud y en e medad ; causalidad inme-
dia a de las acul ades in elec uales y a ec i as;
ca ác e uncional en es e sen ido p opio, o igi-
na io y p imi i o de la masa ence álica, eso no
lo concede el S . Quin ana; eso lo niega cla a-
men e; eso lo mi a como an i é ico, como an a-
gonis ico de la ley de la conciencia; po que o-
do eso, segun S. S., es la ley isiológica, es a i-
bu o, ca ác e dis in i o y g á ico de la ida, y
pa a el S . Quin ana la ida y la conciencia son
los dos elemen os de la sín esis humana , que
co-exis en, pe o que econocen un o igen di e-
en e, di e so; que son dos exis encias indepen-
dien es, o igina ias, que se elacionan, pe o que
ienen en e ellas an agonismo.
Si lo que lle o expues o, seño es, no bas a
pa a p oba lo, oigámosle oda ía, y sald emos
de dudas.
Despues de consigna que no ega ea la im-
po ancia del ce eb o, os dice (son sus p opias
ases y palab as), que, p escindiendo de que la
obse acion no con i ma siemp e las elaciones
en e la masa
y
o ma ce eb al y las acul ades
(a i macion pa a la cual no dá el S . Quin ana
p ueba alguna, como si ue a ya un p oblema e-
suel o), hay un abismo en e las a ecciones pa-
ológicas de esa ísce a y las pasiones; una solu-
cion de con inuidad, que no llena á ningun p o-
g eso posible del conocimien o humanos
Despues de es a p o ecía, que el iempo p o-
bablemen e se enca ga á de desmen i , como ha
desmen ido an as o as de la misma especie, si-
gue diciendo que el en endimien o e á siemp e
an agonismo en e esos hechos, unos ep esen
ados, o os ep esen a i os; en e un enómeno
inconscien e y o o que implique conciencia,
y
siemp e e e i á á géne os muy di e en es enó-
menos de ca ác e an di e so.
No con en o con eso, que, analizado, odo se
educe
á
pu a palab e ía , no exp esa ningun
hecho posi i o; añade,
y
le pa ece un a gumen-
o decisi o y que a anca pa a siemp e las pa-
siones del cuad o de las unciones de la i-
da , que las unciones o gánicas , inclusas las
ne iosas
y
ce eb ales, no se conciben posi-
bles ,
ni
se dan al conocimien o sin la con-
ciencia
y
sus enómenos; odo
lo
que, aducido
7
en lenguaje más cla o, es, como si dijé amos, que
las plan as no ienen unciones o gánicas, no se
conciben posibles en ellas , po que ca ecen de
conciencia y sus enómenos; que ampoco pue-
den ene la los animales, á los que niega con-
ciencia el S . Quin ana, y que si se conciben po-
sibles en el homb e, es po que iene conciencia
de ellas, de lo cual se sigue lógicamen e que si
alla a esa
,
conciencia, no end ia unciones o -
gánicas; no se concebi ian es as posibles , y
de consiguien e, en los sueños p o undos , en
que odo due me, en los le a gos, en el coma
alcohólico , ó de o a na u aleza , en el sinco-
pe, as ixia, clo o o mizacion, apoplejía, en cu-
yos casos no hay conciencia, han de al a las
unciones o gánicas, como han de al a en los
idio as,
y
en los nulos en el claus o ma e no,
y poco iempo despues de habe nacido; no hay,
no puede habe unciones o gánicas, no se con-
ciben posibles, po que ni el idio a ni el niño ie-
nen conciencia de su exis encia p opia.
Sigue diciendo el S . Quin ana: el sis ema
ne ioso
y
el encé alo, como los demás ó ga-
nos, son ep esen ables únicamen e en el espa-
cio , y sus enómenos se desen uel en en el
iempo; lo cual, despojado de ese p e ensioso
ecnicismo de la escuela, quie e deci que los
ó ganos se en ocupando espacio,
y
que esos
80
ísicos, sin los cuales es de odo pun o imposible
pe cibi los
y
concebi los; odos esos a ibu os
debe ian se o os an os elemen os dados po el
en endimien o , o as an as o mas de la sensi-
bilidad.
Los pa ida ios
de
Kan no en esas conse-
cuencias absu das de la doc ina de su maes o,
ni se hacen ca go cabal de lo que dice, pues e-
cue do que en cie a discusion, al deci yo que
el iempo es un enómeno ne ioso, se me ie-
on algunos , no comp endiendo los cui ados
que, si es una o ma de la sensibilidad , como
dice Kan y ellos, algo ha de ene de ne ioso.
En cuan o á las nociones, iden idad, di e si-
dad, e c., digo lo que he dicho de las ca ego-
ías; son abs ac os, hijos odos media amen e
de la expe iencia; y espec o de las es o mas
de la azon, el alma, Dios
y
el uni e so, son no-
ciones de exis encias que adqui imos, en lo que
alcanza la men e humana po medio de sus a-
cul ades. 11
No digo más, seño es, sob e odos esos pun-
os; pe o el guan e queda i ado en medio del
palenque; si alguien quie e ecoge le, siemp e
es oy p on o á en a de lleno en esa ma e ia.
Pues bien, seño es, de esa e ada
y
con usa
iloso ía kan is a, más ó mónos modi icada en
las palab as, pa e el S . Quin ana pa a busca

81
la ley undamen al de las pasiones , y dis in-
gui las adicalmen e de la locu a; en eso se un-
da pa a nega al ce eb o la pa e di ec a que le
co esponde en las mani es aciones in elec ua-
les
y
mo ales; y con el desden olímpico que ca-
ac e iza á los homb es de su escuela, añade á
odo lo dicho, que el in en o de hace de i a
de las leyes i ales las pasiones, no pasa de se
un en e enimien o inocen e , en el que no se
a en u a o a cosa que el iempo que se pie de.
En pun o á la inocencia, seño es, c eo que,
si inie a o o ey He odes á degolla inocen-
es, y p e i iese á los
que
lo uesen más, án es
habia de
ensaña se con
los
niños
de la escuela
médico-kan is a que nos ae el S . Quin ana,
que con los que aplicamos á las unciones mo-
ales é in elec uales la misma ley que á odas
las unciones de la ida, en pun o á necesi a
de uno ó más ó ganos especiales pa a que las
desempeñen.
En cuan o á la pé dida de iempo, me pa ece
que en el decu so de es a discusion end á el se-
ño Quin ana más de un mo i o pa a pode pen-
sa que, si algun p o echo eó ico y p ác ico se
saca
de ella, no se ha
de debe á los p incipios
que S. S. p o esa.
Todo lo que nos dice el S . Quin ana pa a
p o es a con a los que le acusan de que echa-
CRITE io
MÉDIco.—Tomo
I.

6
82
za la o ganizacion y sus ac os, ó las leyes de la
ida, no es más que una palma ia p ueba del
undamen o y jus icia de semejan e acusacion.
No concede á los ó ganos, no concede á la ida
más que elaciones, co-exis encias, in luencias
ecíp ocas,
y
negando la in e encion di ec a
de esa o ganizacion, la causalidad inmedia a, á
la es uc u a del ce eb o, se la á á busca en
causas imagina ias, absu das, pues o que las
dá, no á acul ades, sino á ac os de és as; no á
po encias, sino á concep os de la men e, que
odo lo más que pueden hace es cons i ui se en
es ímulos, en mó iles, en ideales de los ins in-
os
y
sen imien os;
y
en cuan o á las ca ego ías,
ni eso son, ni eso pueden hace .
Las p edecesiones-en la mani es acion, de que
nos habla el S . Quin ana, siquie a las conceda
á las unciones o gánicas, no las sabe e como
exp esion de una ley, que consis e en que las
unciones de odo géne o sólo apa ecen, cuando
hay ó ganos adecuados pa a ello, y supone que
ya exis e la conciencia con sus a ibu os, aun-
que ocul a, como odas las ac i idades, en el
ó ulo humano, pa a el cual in en a un oco e-
p esen a i o, á la mane a del ideal de los Mulle
y
Bu dach, especie de en idad in eligen e
y
ac-
i a, que,impulsa, a egla y di ige la mancomu-
nidad de los es ue zos i ales,
y
de ama sob e
83
odos un aspec o de p o unda inalidad, magni-
ica igu a e ó ica pa a un poe a, pe o pésima
a i macion pa a un ilóso o on ologis a. -
Siemp e se le é insis i en que las pasiones-
ienen un ca ác e p opio, o igina io, p imi i-
o ; que no son el desen ol imien o de o os
hechos e i icados en el o ganismo ; que son
o a mi ad de un mismo odo ,
y
que esa mi ad
es de una exis encia di e sa.
Y pues o que lo p opio de la ida es que no
haya ac o alguno uncional que no enga su ó -
gano especial pa a desempeña le; lo p opio de
la conciencia, elemen o di e so , an i é ico
y
an agonis ico de la ida, segun el S . Quin ana,
ha de se unciona sin ó gano alguno especial
pa a sus unciones. Pues o que son ca ego ías
independien es de la o ganizacion , son e da-
de as causales ó de e minado as , y es e iden e
que ningun ac o pasional es un enómeno p o-
pio de la ida, sino de o o elemen o di e so
que co-exis e con ella, y es la conciencia.
Queda, po lo an o, p obado, seño es, que no
in e p e o mal la doc ina del S . Quin ana;
que no se la des igu o al expone la , cuando le
a ibuyo ese absu do, base adical de• odos sus
azonamien os y eo ías, y pun o de pa ida de
su p e endida dis incion undamen al en e la
pakon
y
la locu a.
81
Despues de lo dicho, sigue el S . Quin ana, y
a i ma que las pasiones no implican ni exclu-
yen la e lexion y la olun ad ó libe ad, cuyas
palab as hace sinónimas , no po que lo sean
ealmen e, sino po que así le place al au o de
la Memo ia, apa ándose de la acepcion coman
que cada una iene; ace ca de lo cual me gua -
da ia muy bien de censu a le, si, al con undi
la signi icacion de esas palab as, demos ase la
azon y undamen os que ha enido pa a ello.
Como p ueba de que las pasiones no impli-
can e lexion ni olun ad, ó libe ad, apela á
los animales, los que, segun S. S., ca ecen de
es as acul ades, y ienen pasiones. Como p ue-
ba de que no las excluyen, ci a al homb e, que
es e lexionan e, lib e y apasionado, y despues
de aboga po la libe ad del homb e, con a
los que la ienen po una caja de Pando a, y
de deci nos que las pasiones son mó iles ú iles
que si en pa a ines de e minados, y que á
eces se hacen supe io es á la e lexion y libe -
ad, y que és as son un elemen o an agonis a
que las e ena, mode a, di ige
y
educa, se p e-
gun a si las pasiones pueden, po su in ensidad
ó la ga clu acion, eclipsa el sol de la libe ad;
á lo cual esponde, sin pe juicio de hace lo más
ex ensamen e en o a pa e, que esos dos ó de-
nes de enómenos co esponden á dis in as ca-
85
ego ías,
y
que las ca ego ías son co no las ó -
bi as del mundo ísico, po donde uedan los
as os, sin choques ni colisiones, ni ca aclismos,
y
con es e bo i o símil, o o de los muchos que
sabe hace la galana y poé ica imaginacion del
S . Quin ana, nos dá á comp ende cómo los
as os in elec uales y a ec i os pueden gi a ,
y
gi an, cada uno po su ó bi a ca egó ica pa i-
cula , sin en echoca se ni des ui la a monía
de su complicada es e a.
Así, con- esos símiles
y
alego ías , con esos
juegos e ó icos, c ee p oba nos que las pasio-
nes, po in ensas que sean, jamás des uyen la
e lexion ni la libe ad, que sólo las modi ican,
amplían, es ingen ó debili an; pe o sin a an-
ca las jamás de la conciencia. JLa e lexion y la
libe ad son hechos p imi i os, no de i ados, y
se necesi a una accion an adical como ellos
pa a anula los.
Todo eso, seño es, como lo es ais iendo, no
es más, en el ondo, que la pu a epe icion de
lo que dicen odos, doc os é indoc os, ace ca
del in y u ilidad de las pasiones,
y
su in luen-
cia en los ac os que, mo ido po ellas, ejecu a
el
homb e; descansando en esa adicional doc-
ina la esponsabilidad mo al y legal que se
exige po esos ac os, con ó sin ci cuns ancias
a enuan es, segun el g ado de esa in luencia,
y

80
con esa doc ina an aga como comun
y
ul-
ga , an an igua como la mo al
y
los códigos,
ace ca de la cual no nos dice el S . Quin ana
nada nue o, como no enga po al eso de las
ca ego ías
y
hechos p imi i os, cuya idea, ex-
p esada en o os é minos más cla os, ampoco
es o iginal; con esa doc ina, á la que ni siquie-
a añade el es udio de las di e encias que ca-
ben, en pun o á se dominadas la e lexion y la
libe ad po las pasiones, en cie os casos , an-
es que su asallaje equi alga á una abolicion,
po lo ménos empo al ó de momen os, como lo
econoce la mo al
y
has a los mismos códigos,
c ee el S . Quin ana pone á sal o esa mo al, y
habe esuel o nada ménos que lo que S. S. lla-
ma la gas ada cues ion sob e la esponsabilidad
de las pasiones humanas: cándido e o de su
seño ía, que, ni deja á sal o la mo al, como se
lo p oba é en su luga , del modo cómo concibe
las pasiones, y ménos aún del modo cómo las
concibe la seccion médico- ilosó ica que ha pa-
ocinado su doc ina; ni esuel e la cues ion
de la esponsabilidad de las pasiones humanas,
llamada sin undamen o gas ada, po cuan o es
una cues ion que i e y se agi a odos los dias;
que odos los dias hay que deba i la, como si
acaba a de nace ; que jamás se gas a ni puede
gas a se, po mucho que se hable de ella; po -
87
que la sociedad necesi a exigi la esponsabili-
dad de cie os ac os delincuen es, ya de un
mo-
do
absolu o, ya ela i o, á los que los pe pe-
an; y pa a exigi esa esponsabilidad en
la
p ác ica, es necesa io sabe si hubo ó no olun-
ad ó libe ad, en el momen o de come e los
su
au o .
Pues a una cues ion de esponsabilidad en la
p ác ica, ni los pe i os, ni los jueces , la esol-
e án jamás po lo de las di e sas ca ego ías,
de que nos habla el S . Quin ana, ni po sími-
les, como el de las ó bi as po donde uedan
esas ca ego ías.
No ad, seño es, que en la exposicion que es-
oy haciendo de la Memo ia del S . Quin ana,
ya llego casi al in de la segunda pa e, y o-
da ía no hemos is o cuál es el ca ác e unda-
men al y dis in i o de las pasiones, como enó-
menos de un ó den di e en e de los de la locu-
a. Sólo hemos is o que las pasiones no son
unciones i ales; que no son ac os o gánicos,
que son unciones de la conciencia, debidas
á
una ca ego ía di e en e de la que e ela la li-
be ad
y
la e lexion, o os enómenos de la
conciencia; es deci , unciones del yo, uncio-
nes de una abs accion que S. S. iene po una
ealidad ac i a y uncional; de un concep o in-
elec ual, en in; lo cual es el mayo absu do
88
que ha podido imagina se; absu do que yo no
ex año en el S . Quin ana, g an pa ida io de
esa abs accion, cuando ecue do que, en o a
Academia y en o o deba e, en el que se disco
ia ace ca de la,
espe ma o ea,
ambien sos u o
que és a e a una en e medad de la conciencia.
Pe o al llega aquí, seño es, ya nos dice, al
in, el au o de la Memo ia, qué es lo que son
pa a S. S. las pasiones,
y
desde luego nos e-
ela que no iene de ellas una idea cla a
y
exac-
a; que no ha hecho una a inada análisis de los
di e en es ac os uncionales que se obse an en
el homb e, pues o que con unde enómenos po
odos dis inguidos, y que e ie e á una misma
ca ego ía unciones a ales
y
unciones lib es,
y con unde las po encias, ac i idades ó acul a-
des, con sus ac os y sus di e en es g ados de
ene gía o accion.
Oigámosle,. seño es, y lo ais á e con oda
la luz de la e idencia.
Además de comp ende , con el nomb e de
pasiones, los enómenos así llamados comun-
men e; ab aza con esa denominacion lo que se
designa, segun S. S., agamen e con la de a ec-
ciones, inclinaciones , ins in os, sen imien os,
aspo es, y emociones, no sólo en sus e ela-
ciones mas ené gicas, sino las más débiles
é
in-
decisas de esos es ados, que caigan bajo la ob-
80
se acion in e io . Po de p on o, pues, eis
con undidos con las pasiones los ins in os y sen-
imien os, acul ades ca ac e ís icas de la o-
lun ad, de la pa e mo al del homb e y de los
animales y odos sus g ados de ene gía. El se-
ño Quin ana se pe mi e una libe ad, una in-
no acion que no es á jus i icada, que no iene
ningun apoyo, ni en el sen ido comun, ni en la
ciencia.
No se necesi a se psicólogo, ni isiólogo, ni
mo alis a, ni doc o; bas a una egula in eli-
gencia y una mediana ins uccion, bas a el mis-
mo sen ido comun, pa a sabe , po ejemplo, que
el sen imien o de la es imacion de sí mismo no
es la ambicion, ni el o gullo, ni la en idia, ni
el odio, ni la enganza; que el deseo de ag a-
cia , no es el amo á la glo ia, ni la anidad, ni
la coque e ía, ni la e güenza; que el sen i-
mien o de la ene acion, no es el ana ismo,
ni la idola ía, ni la in ole ancia; que el de la
é, no es la espe anza, ni la desespe acion, ni
el en usiasmo po lo ma a illoso, ni el éx asis;
que el ins in o de la p opiedad, no, es la codi-
cia, ni la a a icia; que el de la ep oduccion,
no es el amo , ni la luju ia , ni la lasci ia, ni
los celos; que el de la conse acion, no es el
miedo, ni
,
el espan o, ni el e o , ni el egoís-
mo; que, en una palab a,
se o es, ningun ins-
u ;
sociedad, la humanidad, iene indi iduos de o-
das condiciones, que la impulsan po di e en es
ías,
y
bajo di e en es aspec os, hacia el p o-
g eso y su des ino; de la suma o al de esos es-
ue zos indi iduales, de esas ap i udes pa cia-
les, esul a la accion comun, gene al, solida ia,
de la humanidad, á la que es cada homb e lo
que es al homb e cada uno de sus ó ganos ó a-
cul ades; y así ob a, ma cha y p og esa la hu-
manidad, como si no ue a más que un sé do-
ado de odas las ac i idades pe sonales y socia-
les. Nada de eso hubie a podido e ec ua se, si
odos los homb es hubiesen sido aciados en el
mismo molde; si odos u ie an las mismas ap-
i udes, las mismas inclinaciones y pasiones,
y
un g ado igual de ene gía.
De esas acul ades y ap i udes nacen enden-
cias á sa is ace las, á llena sus ines pa ciales,
ó de accion colec i a, pa a el in o al de la pe -
sonalidad
y
humanidad, p oduciéndose, como
un e ec o necesa io que a i a el in de cada
una de esas acul ades, place , si son sa is e-
chas; dolo , cuando con a iadas.
De esas endencias nacen deseos de p ocu a -
nos lo que nos causa place ,
y
aleja lo que nos
p oduce dolo , de lo cual se sigue, que, na u al-
men e, siendo en noso os inhe en e el a an de
la dicha ó de la elicidad, p opendemos siem-

97
p e al halago de los deseos, epi iendo los ac os
que los llenan,
y
alejando, en cuan o podamos,
odo lo que nos con a ia.
Así se a i an
y
aguzan esos deseos, pudiendo
adqui i cada ez mayo g ado de ene gía, y
cuando llegan á cie a in ensidad, á cie a ne-
cesidad de halago con inuo, á cie a exal acion,
se hacen exigen es
é
impe a i os, siendo
mu-
cho
mayo el place en la sa is accion,
y
el do-
lo en la con a iedad, en cuyo caso esos deseos
se han ele ado á la ca ego ía de pasiones.
i-lsas mani es aciones del ins in o y del sen i-
mien o, son endencias á su i , ya como deseo,
ya como a e sion, ealizadas bajo el in lujo del
es ímulo ó ideal espec i o; y esa ele acion de
la a e sion y el deseo á un g ado supe io de
ene gía, y en cie os casos, de disminucion, o i-
gen de pasiones opues as, lle a siemp e consi-
go, como lo he indicado, place ó dolo , ale-
g ía ó is eza, con o m
-
e sean ó no sa is echas
las necesidades que engend an , es ando es as
conmociones del alma siemp e en azon di ec-
a de la in ensidad del ac o, del ins in o ó sen-
imien o,
y
de la mayo sa is accion
y
con a-
iedad que expe imen a.
El place y el dolo , po lo an o, son
un
e ec o necesa io de esa sa is accion
y
con a ie-
dad. Po eso se
ha
dicho que odas
las pasiones
CRITERIO MEDICO.-TORIO 1.

7
98
pueden educi se, en úl ima análisis, al place
y al dolo ; mas eso no es exac o, po que no hay
ninguna pasion gene al; cada una se e ie e
siemp e á un ins in o, ó á un sen imien o más ó
ménos in luido po o os, eniendo su ideal e-
pec i o
y
especial; al paso que el place
y
el
dolo son gene ales, comunes á odos los ins-
in os y sen imien os, y á odos los ideales; en
odo deseo sa is echo hay place ; en odo deseo
con a iado hay dolo , y o o an o sucede,
aunque de un modo in e so, en las a e siones.
El place y el dolo son e ec os de la sa is-
accion, ó con a iedad, sean de la na u aleza
que ue en, sea cual ue e el ins in o, sen i-
mien o ó acul ad, no mal ó apasionada, con a-
iada ó sa is echa. Dgase que oda pasion iene
siemp e po esul ado ó po e ec o, po insepa-
able compilen), el place 6 el dolo ,
y
en on-
ces se di á una cosa exac a.
Po úl imo, en p ueba de que el place
y
el dolo no son pasiones, po no se exclusi-
os de ningun ins in o, sen imien o ni acul ad
suscep ible de deseos
y
a e siones, ni ene un
ideal p opio, pode nos hace ale la impo -
an e conside acion de que ambien acompañan
la sa is accion y la con a iedad de los ins in-
os y
s
en imien os
no
ele ados á la ca ego ía
de pasion.
99
Esa ele acion de un ins in o ó sen imien o á
mayo g ado de po encia, y á eces su dismi-
nucion e) palidez, no se e i ica súbi amen e; se
ealizan po g aduaciones,
y
á bene icio de e-
pe icion de ac os, que halagan ó con a ían el
deseo c la a e sion, y si, po lo comun, esa e-
pe icion a i a, y hace más exigen e la a e sion,
el deseo, en cie as ocasiones ,
y
más espec-
o de unos ins in os que o os, hay un embo a-
mien o, una saciedad, ecina de la iné cia, o -
nándose el ins in o o sen imien o como insen7
sible su ideal, o es imulo espec i o. En los
ihs inios, que como
el genésico y el alimen i-
cio, necesi an de un apa a o ex e io , el abuso
de los halagos suele p oduci ese esul ado.
Todo eso depende de un conjun o de condi-
ciones muy complejas, que no engo iempo
pa a expone , ni es, po aho a, necesa io; pe o
de ese es udio b o a el lími e de odo lo que
puede a i ma se, ó nega se, en pun o á la in-
Inencia que eje cen las pasiones sob e la o-
lun ad e) la libe ad, di é mejo , del homb e,
pa a halla los g ados de esponsabilidad de
sus ac os ex e io es.
De odos modos, esul a que oda pasion su-
one:
1.° Un ins in o ó un sen imien o, a ec able
po un ideal co espondien e.
100
2.°
Ese ideal.
3.° Una endencia de ese ins in o ó sen i-
mien o á llena su in.
4.° Un deseo ó una a e sion, que es el ins-
in o en accion, po ac os p omo idos po el
es imulo compe en e.
5.° Un g ado de ene gía ó debilidad, no no -
mal, no o dina ia, de ese deseo ó a e sion.
6.° Place ó dolo , con o me sea, sa is echo
con a iado, más
ó
ménos i o.
7.° Un cambio de elaciones con las demás
acul ades, sob e las cuales in luye , y de las
cuales es in luida.
Hé
aqui lo que encuen a la análisis igu osa
en oda pasion, y eso mani es a á al S . Quin-
ana con cuán a sin azon ha con undido, con
el nomb e gené ico de pasion, enómenos y es-
ados an di e en es.
Po eso he dicho que su modo de e , no sólo
es con a io al sen ido comun , sino incompa i-
ble con la ciencia psicológica.
Si las palab as han de ep esen a ideas,
y
si
las ideas han de exp esa exac amen e los » e-
nómenos que ep esen an, es de odo pun o in-
dispensable, que, cuando
,
esos enómenos no
son idén icos, cuando son di e en es, no se ex-
p esen con una misma palab a pa a designa -
los; de lo con a io, esul a á una alga abía
y
101
con usion, que siemp e son lamen ables, pe o
mucho más en los lábios y la pluma de un iló-
so o, y en especial, cuando se dedica á es able-
ce di e encias undamen ales en e unos enó-
menos
y
o os.
El
S . Quin ana no ha debido da el nomb e
de pasion más que á lo que el coman de las
gen es designa con esa palab a, á lo que doc os
é indoc os han enido siemp e po al; y si le
pa ecía que habia di ision de enómenos idén-
icos, debia p oba esa iden idad,
y
sólo des-
pues de habe la p obado, dejándola ue a de
duda, hubie a podido pe mi i se sepa a se de la
opinion gene al.
Con más azon hubie a podido ex ende la
es e a pasional, ó la pasionalidad, a i mándola,
con G-all, más allá de las acul ades mo ales;
admi iendo la pasion donde quie a que pueda
b o a deseo ó a e sion; en las acul ades in e-
lec uales , an o pe cep i as co no e lec i as;
en los sen idos,
y
has a en los mo imien os;
pues o que en odo eso cabe la pasion, con su
place
y
su dolo , segun los casos, y pues o que
es un hecho, bien conocido de odos, que hay
pasiones de in eligencia, de indus ia, de a e,
de ciencia, de sensibilidad y mo imien o, como
las hay de a eccion mo al.
Dejando ya es e pun o, impo an e en la enes-

103
ion que se en ila, pasemos A o os; y pues o
que el S . P esiden e 'me ad ie e que han pa-
sado las ho as de eglamen o, p osegui é ex-
planando lo que oda ía me es a po deci en
la sesion inmedia a.
DISCURSO DEL DIA 19 DE FEBRERO.
CONTINUACION DEL MISMO ASUNTO.
Dispensadme , S es. Académicos, si no os
hago un b e e esúmen de lo que u e la hon a
de expone os en la sesion an e io , ace ca de
la Memo ia del S . Quin ana, y sus ideas ela-
i as á la dis incion undamen al de la pasion
y la locu a.
Deseo ap o echa el iempo
y
e i a os la mo-
les ia de escucha po la gas ho as,
y
en sesio-
nes sucesi as, la misma oz,'
y
como engo o-
da ía bas an e que deci , me abs end é de ese
esúmen, .con iado en ues a memo ia, y en
los ecue dos que os i á e escando lo que hoy
diga.
105
Reco da eis que, despues de habe demos a-
ado los e o es del S . Quin ana, en pun o á
p e ende que los enómenos pasionales no son
i ales, no siguen las leyes de la ida, no ie-
nen ó ganos que los ealicen, siendo ac os de la
conciencia, y despues de habe le p obado que
con unde, sin azon y con g a es consecuencias,
los ins in os
y
sen imien os con las pasiones,
haciéndolo odo sinónimo , habia llegado al
pun o en que S. S. nos iba á deci al in la ley
de la pasion, su ca ác e esencial
y
undamen-
almen e di e encial de la locu a.
De ese pun o pa o aho a, eanudando de
esa sue e la p ime a pa e de mi discu so con
la segunda, la que ha é con odos mis es ue zos
que sea la úl ima.
Dice el S . Quin ana que, en la imposibilidad
de educi los enómenos pasionales á la p o-
po cion de simples mani es aciones de la ida,
es necesa io pene a en las p o undidades de la,
conciencia, pa a halla los elemen os esencia-
les que las cons i uyen, ya que en e el ca den
ep esen ado
y
ep esen a i o del animal no
exis e egion alguna in e media, á la que pue-
dan e e i se esos enómenos.
Aquí, como lo eis, le enemos colocado en
plena me á o a. _.os habla de las p o undida-
des de la conciencia, y pues o que la concien-
104
cia no es ep esen able en el espacio, ni sus e-
nómenos se desen uel en en el iempo, po que
no es ma e ial, ni i al, no iene, p opiamen e
hablando, p o undidades ni supe icialidades.
Esa palab a implica espacio, ex ension,
y
de
consiguien e, cosa co pó ea. La p o undidad
de la conciencia es, po lo an o, una exp esion
me a ó ica.
Pasemos po ella, y eamos lo p ime o que en-
cuen a el S . Quin ana en esas p o undidades.
Sólo en la conciencia es dable obse a , ana-
liza
y
dis ingui las pasiones unas de o as,
siendo imposible nega les el ca ác e de enó-
menos suyos.
Po eso dice que Espinosa las conside a como
es ue zos del
yo,
si bien las hace depende del
espí i u ó p incipio de conse acion, con lo
cual no es á con o me el S . Quin ana; ya po -
que son an e io es á es e p incipio, ya po que
a en an á eces con a él.
No hemos a dado en e , seño es, el escaso
u o que á á saca el S . Quin ana de su pe-
ne acion en las p o undidades de la conciencia.
El ic íneo me a ísico, den o del cual se sume -
ge en esos abismos, no le deja e cla o,
y
no
ha de coge así una mad epe la, ni un ami o
de co al de los escondidos
en
los
an os psico-
lógicos.
105
Si
yo quisie a da impo ancia á esa enes-
ion que p omue e sob e lo de Espinosa, le di-
ia que las pa
s
iones son pos e io es, c onológi-
ca y lógicamen e, al p incipio de ins in o de
conse acion. C onológicamen e, po que an es
que las pasiones exis an ó apa ezcan, apa ece
el ins in o de la conse acion con oda su es-
plendidez y pujanza. Lo p ime o que hace el
niño, apenas sal a del cláus o ma e no, es bus-
ca el pezon de la mad e; es coge cualquie
cosa que se pone en con ac o con sus lábios.
Lógicamen e, po que odos los ins in os
y
sen-
imien os del homb e, de cuyas mani es aciones
ené gicas son o mas las pasiones, como lo lle-
o demos ado, ienen po obje o la conse a-
cion del sé y de la especie, y el eng andeci-
mien o de la es e a de ac i idades de ese sé ; y
siquie a sean enómenos inales, su in es colec-
i o, son pa e media pa a un in o al, que es
pe sonal, que es la conse acion del sé
y
de la
especie; po lo an o, es e in o al es el p ime-
o, pa a cuya consecucion se han es ablecido los
pa ciales como medio.
El
C iado del homb e le dió un des ino, un
in, pa a consigo, pa a con los demás y pa a
con Dios; y en e los medios pa a ealiza ese
in, es án los ins in os, los sen imien os y las
pasiones. Los medios son pos e io es al in; los
112
allí, en la es e a de las esencias, siemp e inac-
cesible á la in eligencia humana, aíces unda-
men ales y ca ac é es di e en es, ha sido, es, y
siemp e se á, seño es, eni á pa a á la nada.
Hé aquí el sup emo esul ado de esas anas
iloso ías, de esa ciencia hueca,, apo osa, pu a-
men e e minológica, en e e ada de al cual
on ología, con menos exis encia eal que las
alucinaciones del maníaco.
Despues de habe nos dado el S . Quin ana,
ese p e endido ca ác e undamen al de las pa-
siones , pu amen e especula i o , sin ninguna
u ilidad ni aplicacion p ác ica, nos ad ie e que
no deben con undi se las pasiones con el place
y
el dolo ísicos, po que es os sólo si en pa a
a o ece ó con a ia la pe eccion del animal;
que sólo ienen la pa e de la inalidad que les
dá la de e minacion de las pasiones; pues en si,
se ía indi e en e su in e encion en el dinanis-
mo i al, ni alcanza ian á conmo e le, ni á
imp imi le di eccion alguna. Las unciones sen-
si i as son enómenos ex años á los elemen os
ca egó icos, son del dominio de la expe iencia,
en an o que las pasiones son imp esiones in-
e nas, cuyo obje o es una modi icacion de la
conciencia, y si se elimina el elemen o de la ina-
lidad, odo se á as él, y no queda nada pa a
la análisis.

115
¡
Cuán a palab a ociosa , seño es , y cuán a
a i macion con es able , pa a ad e i nos una
con usion que nadie hace! ¡Cuán a an ibología
y
oscu idad de diccion, pa a explica la di e en-
cia que a en e las pasiones y el place y el do-
lo ísicos, y p oba que es as sensaciones no
son, ni pueden se , a ec os del ánimo! Eso iene
una explicacion, y una azon más sencilla
y
más cla a que odo ése cúmulo de oces écni-
cas y ases p e ensiosas de sublime iloso ía.
El place y el dolo ísicos no son, ni pueden_
se pasiones, como no lo son el place ni el do-
lo mo ales. De un modo análogo á aquellos,
son e ec os necesa ios de odo lo que a ec a la
sensibilidad de una mane a g a a, ó desag ada-
ble. Son un esul ado de oda sensacion, po
poco in ensa que sea; son un elemen o insepa-
able de odos los ac os de esas acul ades de
elacicn, siemp e que su in ensidad se ele a
nois allá del g ado ano mal Ó habi ual.
Como el place y el dolo mo ales, que son
comunes á odos los ins in os,
á
odos los sen i-
mien os, á oda acul ad suscep ible de. deseos,
(') a e siones, di e en emen e de la pasion, que
siemp e es un modo de conmo e se és e ó aquel
ins in o, és e ó aquel sen imien o; el place y
el dolo ísicos ampoco son exclusi os de és e
aquel sen ido; son comunes á odos, y
de con-
CIIITTA IO 1
.
111
'
'.DIC0.-1
1
0:110 1.
114
siguien e, les al a el ca ác e dis in i o de la.
pasion, la pa icula idad,
y
el ideal que la ca-
ac e iza.
En cuan o á inalidad, ienen la suya, an
digna de se omada en cuen a, como la de los
ins in os y sen imien os y de las mismas pasio-
nes. Tambien pueden se ,
y
son á menudo, mó-
iles pode osos pa a exci a al homb e á ejecu-
a es os ó aquellos ac os. El sensualismo es
pode osísimo, y un g ande elemen o pa a mo-
e al homb e; iene, po lo an o, igual de e-
cho que odos los demás enómenos á ealiza la
ley de la inalidad de un modo colec i o; la.
inalidad es un abs ac o que se o ma de odos
los ines; donde quie a que haya un in, hay
inalidad.
Sob e es o de se del dominio de la expe-
iencia las unciones sensi i as, y de consi-
guien e, el place
y
el dolo ísicos, como mo-
dos de la sensibilidad, di é al S . Quin ana,
que se hallan en igual caso que el place
y
el
dolo
,
mo al,
y
que las pasiones y conmocio-
nes in e io es ó a ec i as. Siquie a pa a que
haya place
y
dolo ísicos, se necesi a algo
ma e ial y ex e io que a ec e los sen idos; en
pun o al enómeno ne ioso que esul a,
no
hay di e encia alguna; es ambien in imo
y
de
conciencia,
como
cualquie a conmocion pasio-
•115
nal. Unos
y
o os enómenos necesi an de ima-
ni es aciones sensibles, pa a que el obse ado
sepa que exis en. El que é su i ó goza mo-
almen e á o o que es á apasionado, no iene
expe iencia de ello, de ese dolo ó place , di-
ec amen e, po que nada de eso es obje i o..
Pa a que enga conocimien o de esos goces ó
su imien os, necesi a sen i los; y pa a sabe
que o o los sien e, necesi a que se lo indique
po medio de o os enómenos, accesibles á los
sen idos, y que engan esa signi icacion. Pues
o o an o sucede con el place y el dolo ísi-
cos, y con cualquie enómeno sensi i o. Jamás
sab á un suge o que o o goza ó su e ísica-
men e, que enga es a ó aquella sensacion, si
es e no se lo indica po medios ex e io es que
signi iquen ese goce ó ese dolo ; jamás end á
conciencia
e
idea de el, si no los sien e.
Todas esas dis inciones, que hace el S . Quin-
ana, son g a ui as, imaginadas po S. S. La
obse acion no las dá como hechos eales y po-
si i as. Eso es in en a ca ac e es di e encia-
les; no es halla los, con ilosó ica análisis, en la
na u aleza humana.
O a'
.
ad e encia nos hace el S . Quin ana,
sob e o a con usion que ampoco hace nadie,
como no ol ide las eglas de la

ó ig-
no e de odo pun o las acul ades adicales de
116
que es á el homb e en posesiona y ¡cosa singula "
,
con el in en o de p eca e e o es, su ad e en-
cia en- uel e uno de los e o es más p o undos :y-
ascenden ales que puede ene una doc ina.
Nos dice que el deseo no debe con undi se
con la olun ad, con usion que ha dado, segun
S. S., luga á g andes e o es; y con su e mi-
nología acos umb ada , a a de p oba nos su
ase o, dando á sus ideas una oscu idad lamen-
able, que no deja e la e dad cue hay en el
ondo de algunas cosas que a i ma.
La uncion olun a ia, dice, es su icien e
men e de inida po la ealizado ' de la ley de
la causalidad lib e en la conciencia, y en e sus
elemen os p opios se en uel e la ley de la ina-
lidad; al paso que los enómenos pasionales, po
el con a io, se explican con a eglo á es a úl-
ima ca ego ía ó ley,
y
no sinonen la nocion de
ue za que co esponde á la ca ego ía de la cau-
salidad. De aqui p ocede un an agonismo algo
ecuen e en la ida psicológica del homb e,
en e ambos ó denes de enómenos, á sabe , de
cie os deseos in olun a ios
y
de algunas oli-
ciones sin deseos. Po lo demás, añade, es de-
masiado e iden e que las pasiones no son im-
pues as ni dadas (no ad bien es o, seño es); al
paso que somos del odo dueños de nues as
p opias oliciones.
117
Aquí eneis, seño es, bien de mani ies o las
unes as consecuencias que se siguen de con-
undi , como lo hace el S . Quin ana, enóme-
nos muy di e en es, designándolos con la misma
palab a, y el discu i con a eglo á dis incio-
nes me a ísicas
y
psicológicas e óneas.
Tene po sinónimas las oces, ins in os, sen-
imien os
y
pasiones; con undi lo que ep e-
sen an las oces olun ad
y
libe ad, como
si no hubie a en e las pasiones, ins in os
y
sen imien os, en e la olun ad y libe ad, nin-
guna di e encia, como si no ep esen a an e-
nómenos anímicos muy di e en es, conduce al
S . Quin ana, no sólo á no pode o ma se una
idea cla a y cabal de eso que S. S. llama el an-
agonismo del deseo y de la olun ad, sino á
encon a el ca ác e undamen al que busca,
y, lo que es peo oda ía, á decla a in olun a-
ias, a ales, las pasiones,
y
de consiguien e, á
decla a las i esponsables ; con lo cual queda
ba enada po su base la mo al, y cali icada de
injus a, inicua y bá ba a la penalidad de nues-
os códigos, que exigen la esponsabilidad á
los apasionados, cuando, á impulsos de sus pa-
siones, pe pe an ac os penados po la ley.
Sob e incu i con más undamen o en el a-
alismo, que el S . Quin ana
y
sus coopinan es
a ibuyen á la doc ina de Gall, cuando p ocla-

118
ma
el
inna ismo de las acul ades del homb e,
inclusas las a ec i as, suponiendo que ese inna-
ismo des uye el lib e albed ío, y de consi-
guien e, la esponsabilidad del homb e ; e-
nemos que la p e endida dis incion en e las
pasiones y la locu a, en lo que más se necesi a,
en lo que más eclama la adminis acion de jus-
icia, desapa ece po comple o; po cuan o, si
i esponsable es la locu a, i esponsables son
las pasiones; segun el S . Quin ana, no se dan,
no se imponen; al paso que somos comple a-
men e dueños de nues as oliciones p opias;
y cualquie ac o penado po la ley que se co-
ne a, homicidio, obo, incendio, iolacion, e c.,
bajo el in lujo de una ó más pasiones, no se
debe cas iga , no hay de echo pa a cas iga -
le; po que el homb e no es dueño, no es au o
de sus pasiones, no son oliciones p opias, son
es ados i esponsables.
Semejan e doc ina, seño es, que ninguno de
oso os acep a á, es oy segu o de ello, siquie-
a la seccion médico- ilosó ica de es a Academia
haya pa ocinado las ideas del S . Quin ana,
a i mando esa i esponsabilidad de un modo
más e minan e; doc ina que ni el mismo se-
ño Quin ana p o esa á sin duda, ni el S . Nie-
o, ni o o alguno de la seccion indicada, á pe-
sa de su dic ámen, no es ni puede se lógico
119
esul ado de una e dade a análisis de las
a-
cul ades
del homb e,
y
un es udio cabal de lo
que hay en él de a al
y
lib e; sólo puede se lo
de una concepcion
á p io i
alsa, como la ma-
yo pa e, po no deci odas, las del mismo
mé odo, lle ada con igo osa lógica has a su
úl imo desa ollo, siquie a pa e en el absu do
la inmo alidad.
Pongamos, seño es, de mani ies o el so isma
en uel o en las úl imas palab as que os he e-
co dado del S . Quin ana, y e eis, an cla a
como la luz del medio dia, la alsedad de su
doc ina.
Empecemos po ol e á las palab as su
signi icacion p opia; no con undamos las pasio-
nes con los ins in os
y
sen imien os, la olun-
ad con la libe ad, y odo en a á en su luga
co espondien e.
La palab a
olun ad,
en psicología, siemp e
se ha en endido con e e encia al conjun o de
acul ades mo ales; es una oz de sen ido
ge-
ne al ó
colec i o, que ab aza odos los a ec os
del ánimo; análoga á la palab a
en endimien o,
que ambien es de sen ido colec i o ó gene al,
pues o que en ella se exp esa el conjun o de
las acul ades in elec uales, pe cep i as y e lec-
i as.
o di é que la oz olun ad no enga a ias
120
acepciones; que no se ome á eces como po en-
cia del alma, como ac o de esa po encia,
y
has a
come) sinónima del lib e albed ío. Pe o en es e
úl imo sen ido, no se usa an o, empleando el
sus an i o, como exp esion de una po encia; se
emplean más bien sus de i ados, el adje i o o-
lun a io
y
el ad e bio olun a iamen e,
pa a ex-
p esa la p opia y lib e de e minacion que lle-
an nues os ac os,
y
el modo cómo los hemos
ejecu ado: al paso que, cuando que emos ex-
p esa con un sus an i o eso mismo, dando á
comp ende que ha habido en noso os in en-
cion, esolucion de ánimo, decision e minan-
e, usamos con p e e encia la palab a
libe ad,
como la más p opia
y
ca ac e ís ica.
Y eso iene un undamen o ilosó ico, del que
no pode nos p escindi , sin expone nos á g an-
des e o es. La palab a
olun ad
iene del la ín
olun as, y
és a de
olo,
que e ó quie o,
y
eso
es, en e ec o, lo que exp esa, que e ó no que-
e ; y aun cuando el no que e pa ezca opues-
o, an i é ico , al que e , en el ondo no hay
semejan e oposicion, ni an í esis; siemp e hay
olun ad, siemp e se quie e. Bas a muda la
pa ícula nega i a en la o acion, pa a que
des-
apa ezca
la an í esis,
y-
se ea que siemp e hay
olun ad. Yo digo, po ejemplo: quie o i á pa-
seo, no quie o i ápaseo; no son dos olu a-
121
des opues as, como se é cla amen e si digo
quie o i á paseo, quie o no' i á paseo;
de con-
siguien e, siemp e
quie o;
la oposicion no es á
en el que e , en la olun ad,' es á en los obje os
de ella.
La palab a
libe ad, siemp e supone un pode
de ealiza lo que se quie e, ó de no ealiza lo,
aun cuando se quie a. En la libe ad hay más
accion, más in encion, más esolucion del áni-
mo del que ob a ó ealiza su olun ad, que en
la simple exis encia de es a olun ad, ó del
que e y no que e .
Son, pues, dos enómenos psíquicos muy di-
e en es, la olun ad
y
la libe ad;
y
no com-
p ende bien su di e encia adical quien las con-
unda, quien enga po sinónimas esas palab as,
como exp esion de dos hechos idén icos.
En la olun ad, seño es, como exp esion de
que e ó no que e , como oz de sen ido colec-
i o, que ep esen a el conjun o de ins in os
y
sen imien os, de los a ec os del ánimo del hom-
b e,
y,
si se quie e amplia esa signi icacion, co-
mo exp esion de odo deseo y pasion, sea del
ó den que ue e, no hay libe ad; odo es a al,
independien e del pode del homb e; como no
hay libe ad, co no es a al é independien e de
ese pode la sensibilidad
y
odo el conjun o de
unciones llamadas de la ida ó gánica, ó del
128
y
sen imien os, ya a o eciendo, ya con a ian-
do el p ime amen e p oducido;
y
así como el
homb e halla una ue za en el impulso de su
deseo pa a ealiza le al ex e io , eaccionando
sob e los cen os del mo imien o olun a io,
así la encuen a ainbien pa a con a ia ú a-
o ece ese deseo, en las conmociones de los de-
más, y en la igualdad de ap i ud que ienen de
eacciona sob e esos cen os.
Con un ejemplo p ác ico acaba é de pone en
cla o es a e dad.
Un homb e, po ejemplo, pob e, si que eis,
y,
aunque no lo sea, un an o amigo de la iqueza.,
6
acosado po la necesidad de dine o, é en
un
si io
dado,
en una casa donde en a, cie a can-
idad de monedas de o o; es e obje o, hecho
ideal del ins in o de p opiedad en ese suje o, le
es imula ese ins in o; hay un deseo, más o me-
nos i o, de apode a se de ese dine o: á no ha-
be o o sen imien o, ese homb e se i ía de e-
cho á ese obje o, como un niño, como un
imbé-
cil,
como un animal.
Pe o, al p opio iempo se le han exci ado
o os ins in os y o os sen imien os, el de la
ag esion, el de la alimen acion, el de la conse -
acion, el del amo ísico, e c.; el sen imien o
de la jus icia, de la bene olencia, de la es ima-
cion de si mismo,
e c.,
y
unos a o ecen
su
im-

12,0
pulso á apode a se de esas monedas, o os le
con a ían,
y
sien e una especie de lucha, una
indecision,
y
de esos impulsos encon ados, se-
gun sea la mayo ía, pa a la ealizacion ó no
ealizacion del deseo p ime o, saca la ue za li-
b e pa a oma el dine o ó espe a le, dejándo-
le en su luga y á su dueño.
Además de esa mul i ud de ins in os y sen i-
mien os, auxilia es y an agonil as de un deseo
p o ocado, hay, seño es, 1.a e lexion, las a-
cul ades in elec uales e lec i as, que se exci an
á
su ez, o mando juicios di e en es, sob e las
consecuencias del ac o, segun cuál sea; los pe-
lig os que co e, si se apode a de ese dine o
que no es suyo; los males que es o pod á aca -
ea le, si se sabe que ha sido él quien se ha lle-
ado el dine o, sin pe miso de su dueño; siquie-
a esa misma e lexion ayude los deseos de los
ins in os auxilia es del ela i o al dine o codi-
ciado, con las en ajas que pod ia epo a al
lad on; esa e lexion, unida á los sen imien os
que, po pun o gene al, son cohibi i os de los
pensamien os y deseos malos,
acaba
de iun a
de su mal deseo, y se abs iene de oba .
La e lexion, igo izada con los sen imien os
de jus icia, bene olencia, ci cunspeccion, ene-
acion, es imacion de si mismo, deseo de ag a-
cia , e c., obus ecidos unos
y
o a con la buena
CRITERIO 1
4
11ÉDIC0.-TOMO l

9
130
educacion, con los p ecep os mo ales y eligio-
sos, po medio de doc inas sanas, que han dado
á odos esos sen imien os
é
ins in os, ideales ó
o mas ep esen a i as de la e dad, de la jus i-
icia, de la mo al
y
la i ud, ayudada po esas
oposiciones, que hacen á los pensamien os
y
de-
seos malos los ins in os y sen imien os cohibi-
i os, da luga á delibe aciones de la men e, y
de ellas nace la
•
libe ad con que el homb e eje-
cu a luego lo que esuel e.
En es as esoluciones, an p on o se sa is ace
el deseo p o ocado, an p on o se con a ia ó
ep ime, con o me sea el esul ado de la ue -
za de los sen imien os que p e alecen .
Hé aquí cómo puede habe deseos sa is echos
olun a iamen e, y oliciones ó ac os olun a-
ios opues os á los deseos. Hé aquí el an ago-
nismo de que nos hablaba el S . Quin ana; mas
en ese an agonismo nunca se en deseos olun-
a ios, siemp e son a ales; lo que se
é,
es de-
seos de hace una cosa, y no ealiza se esa co-
sa, al ez ealiza se odo lo con a io, po ha-
be lo esuel o así el homb e con su e lexion
y
demás auxilia es.
Hay más; ese an agonismo jamás es absolu o
ó comple o; po que, si el homb e se esuel e á
ob a , con a iando el deseo de un ins in o
ó
de
un
sen imien o, y el de los a ec os que le a o-
151
ecen , anibien así a o ece los deseos de los
a ec os ó ins in os y sen imien os an agonis as.
Hay oposicion , an agonismo en e lo que se
hace y lo que se deja de hace , y el deseo ó
epugnancia de un ins in o ó sen imien o
y
sus
auxilia es; pe o al p opio iempo hay a monía
en e lo que se hace y lo que se deja de hace ,
y el deseo ó epugnancia de o os ins in os y
o os sen imien os, y además, la e lexion, casi
siemp e compañe a de los ins in os
y
sen imien-
os cohibi i os.
Hay más aún; el es ado no mal, en el es ado
de co du a
y
de g an ue za de azon, siemp e
hay más ins in os y sen imien os que es án con
la azon, que con a ella. Yo siemp e eo un
g an ca ác e de azon ó de co du a en la a -
monía. Cuan o más cue do es el homb e, más
a monía hay en e odas sus acul ades; odo
lo con a io sucede, cuando la azon se descon-
cie a.
Ese an agonismo , esa lucha es un enóme-
no comunisimo. Todos le sen imos den o de
noso os.
Si dijé amos odo lo que pensamos, desde que
nos le an amos has a que nos amos á do mi ;
si mani es á amos odo lo que deseamos, ¿quién
pasa ía po cue do? ¡Qué de pensamien os es-
Ambó icos no ene nos, du an e el dia! ¡Qué de
132
deseos malos
y
uines no nos asal an! Y sin em-
ba go, ahogamos esos pensamien os y deseos
en su cuna, po que la e lexion y los sen imien-
os cohibi i os nos ad ie en que no se debe da
ealizacion á esos pensamien os y deseos.
Ese pode que iene el homb e, de ealiza ó
no ealiza al ex e io sus deseos y pensamien-
os, es su libe ad, su lib e albed ío; pode que
jamás al a, cuando odas sus acul ades se en-
cuen an en un es ado no mal y isiológico.
Aquel que, hallándose en ese es ado, no se e-
p ime y abs iene de hace el mal, es esponsa-
ble de
él y
de sus malos pensamien os
y
deseos,
no po que los enga, sino po que los ealiza,
po que los sa is ace, debiendo y pudiendo deja
de hace lo.
Ese es ado es el de la sana azon, du an e el
cual el homb e iene el pode de di igi , po
medio de la e lexion
y
sus auxilia es, la eali-
zacion de los impulsos in e nos, con a eglo á
las leyes á que es á subo dinada su p opia o -
ganizacion.
Es ese es ado, po lo an o, el de la libe ad;
po eso es esponsable, y po eso, pa a mí, las
palab as
libe ad, azon, es ado esponsable,
son,
bajo ese aspec o, sinónimas. Quien dice azon,
dice lo con a io de la locu a; dice, pues, li-
be ad,- dice esponsabilidad.
133
No mal ó habi ualmen e esos deseos y a e -
siones pueden se más ó ménos ené gicos, con-
o me sean más ó ménos imp esionables é in-
ensos en su accion los ó ganos del ins in o ó
sen imien o espec i o, y la i eza
é
in ensidad
ó na u aleza del es imulo que los p o oca.
Pueden pasa de es e g ado no mal, en cie os
casos, ya de un modo paula ino, ya de una ma-
ne a súbi a, á un g ado supe io ó mayo de in-
ensidad, haciéndose esos deseos y a e siones
más dolo osos, cuando no se sa is acen, y exi-
giendo esa sa is accion con un impe io an o
mayo , cuan o más lojedad encuen an en los
ins in os
y
sen imien os cohibi i os,
y
en la e-
lexion del homb e así conmo ido, el cual, en
semejan e caso, necesi a edobla sus es ue zos
pa a sojuzga esos impulsos, si la azon le dic a
que no debe sa is ace los. En ese es ado, los de-
seos ó epugnancias se han ele ado á la ca e-
go ía de pasiones.
Sin emba go, oda ía no supone su mayo
g ado de in ensidad, ó de ene gía de es as ó
aquellas acul ades a ec i as, la al a de libe ad
en el homb e apasionado, pa a ep imi las
y
domina las. An es no llega una pasion á ese
g ado de exigencia impe a i a, dominando los
demás ins in os y sen imien os, y has a la e-
lexion, la que no des uye, pe o subyuga,
y

154
acaso hace unciona en su apoyo, ó ha pasado
más ó ménos ápidamen e, po g ados, á ese plin-
o de g ande exigencia y p edominio, ha sido
el a ec o an ené gicamen e exci ado po la in-
ensidad del es ímulo, que no ha dacio iempo
á la e lexion ni á los a ec os cohibi i os pa a
oponé sele , ejecu ándose la ealizacion de la
olun ad sen ida de una mane a ins in i a.
La epe icion de los ac os que sa is acen un
deseo, ó una epugnancia, y la na u aleza del
ideal inci an e, han ido ele ando á la ca ego ía
de pasion un ins in o ó un sen imien o, po los
pocos
ó
ningun es ue zo que ha hecho el suge-
o pa a e ena le, pudiendo hace lo con an a
más acilidad, cuan o que, an es de llega á se
un a ec o pasion, y pasion dominan e, es mu-
cho ménos exigen e y pode oso.
Po pun o gene al, esa epe icion, ese hábi o
que se con ae, á o aleciendo y dando más
exigen es b íos á un a ec o apasionado, así co-
mo, en o as ocasiones, ese hábi o ó epe icion
sa is ace el ape i o, has a el un o de apaga le,
de con e i le en indi e encia, ó epugnancia;
se pone ahí o, se ha a el ins in o ó sen imien-
y conmo ido, po lo ménos del ideal que
le
habla apasionado,
y
hay que busca o o.
Eso, sin emba go, no sucede siemp e ; hay
,
cie os ins in os
y
sen imien os en que es o su-
135
cede con más ecuencia, pa icula men e en
los
que ienen apa a os ex e io e's pa a ellos,
como
el genésico y el de la ali nen acion; es os son
los que más ejemplos nos p esen an de los e ec-
os diminu i os del hábi o, el has ío de la sa-
is accion epe ida,
ó
de la que se haya hecho
abuso.
En o os deseos y epugnancias sucede odo
lo con a io; la epe icion los a i a, los hace
más ené gicos, más impe iosos, has a el pun o
de denuncia al homb e apasionado; así sucede
espec o de la a a icia, de la ambicion, de la
pe eza, e c.
Du an e ese iempo de epe icion de ac os,
sa is aciendo ó halagando un ape i o,
y
de au-
men o g adual de exigencia de és e, el homb e
ha podido impedi ese aumen o, esa sa is ac-
cion epe ida, y no lo ha hecho. Ha p e e ido
el place que ha ido sin iendo, halagando su
deseo, A la pena que hubie a sen ido cohibién-
dole, y aunque su e lexion
y
demás a ec os
cohibi i os le hayan ad e ido siemp e lo in-
con enien e
é
indebido de su conduc a, se ha
dejado domina
y
subyuga , llegando al ez á
un pun o, que, cuando quie a domina se, le sea
casi imposible.
Sucede en es o lo que en los pueblos con sus
gobie nos. Cuando el gobie no
g
le a las
in-
136
acciones de la ley, no las ep ime al ins an e
que se e ec úan,
y
donde quie a que las haya;
el pueblo se acos umb a á la desobediencia, an-
o
más,
cuan o más du a esa ole ancia y
debi-
lidad
de los gobe nan es,
y
llega dia, en que,
siendo ya insopo ables los e ec os de esa la-
queza, pa a domina á los gobe nados, los go-
be nan es ienen que apela á g andes es ue zos
pa a hace espe a la ley, des uyendo los há-
bi os de in accion, in e e ados, engend ados
al ampa o de la ole ancia
y
negligencia de los
enca gados de ela po el O den social, y al
puede se ya el impe io de esa desobediencia,
que odos los es ue zos del gobie no no bas en,
y
ese O den se aya á oda , cayendo la socie-
dad en una comple a ana quía, que es á aquella
lo que al homb e la locu a.
Pues bien; así como ese gobie no se ia es-
ponsable de esos males sociales, po la negli-
gencia, descuido
y
ole ancia que hubiese eni-
do, desde los p ime os des íos del pueblo, po
habe le dejado con ae hábi os de desobedien-
cia, pudiendo ep imi los, cas iga los, po más
que luego enga ese pueblo ebelde g an ue -
za pa a esis i ; así ambien es esponsable el
homb e po no habe e enado, desde el p in-
, ipio , un a ec o que no debia sa is ace ,
y
si-
quie a ese a ec o, se p esen e, despues de un
137
hábi o más
ó
ménos la go de halago, con algu-
nas exigencias que ya eclamen mayo ue za
de ca ác e pa a domina le; la esponsabilidad
siemp e queda e i pié, po que cuando e a ácil'
ep imi le
y
domina le, no se ha hecho, pudien-
do hace lo. El homb e no ha pues o en juego
odos sus ecu sos, su e lexion y sen imien os
cohibi i os, que le han ad e ido el pelig o
y
las consecuencias de su deseo, en ma cha hacia
la pasion; no le ha ahogado en su cuna, ,como
podia, ni ha co ado, unas as o as, las cabe-
zas de esa hid a que iban e oñando; las ha de-
jado c ece odas, y po lo an o, es jus amen e
esponsable de esas pasiones, y sus consecuen-
cias, po que son ealmen e ob a suya; ya que
no las haya sancionado, las ha ole ado ,
y
la
ole ancia es una complicidad.
Esa esponsabilidad es an o más jus a, cuan-
o que nunca le ha al ado pode al homb e
pa a some e á aya sus pasiones,
y
has a sus
ins in os y sen imien os, ené gicos po na u a-
leza ó po la in ensidad del exci an e.
¿,Qué es la i ud si no ese es ue zo, ese pode
siemp e pe manen e, e icaz pa a e ena y con-
ene en sus jus os limi es los deseos
y
epug-
nancias del homb e?
Negad ese pode de ep imi se,
y
nega eis
la i ud.
14;
ex e io es no e elan la esencia, la na u aleza
del
enómeno psicológico; si no quie e más que
el
conocimien o de esa esencia y sus a ibu os
ín imos, sob e que aspi a á un imposible, á una
cosa neuada á la limi ada in eligencia humana,
uel e, como he dicho , comple amen e es é il
su abajo pa a la p ác ica.
En la p ác ica, seilo es, no hay me a ísicas,
ni psicologías que no puedan as o ma se
en
guias, eglas
ó
c i e ios expe imen ales y uc-
uosos. Si se quie e que la p ác ica, que la ob-
se acion, que la expe iencia, eciba alguna luz
de esas me a ísicas y psicologías, es necesa io
que engan un lado obje i o que las ep esen e,
y les dé alguna aplicacion y u ilidad en la es e-
a ex e io
ó
de los hechos.
La p ác ica es siemp e la pied a de oque de
oda especulacion ó eo ía; es el ensayado con-
as e de los quila es de oda concepcion.
Yo no conozco nada más also que esa a i -
macion de algunos: es o es bueno en eo ía,
malo en p ác ica. Lo que es malo en p ác ica,
no es bueno en eo ía.
No siendo, pues, aplicables á la p ac icalas
doc inas del S . Quin ana, espec o de las pa-
siones, en las cuales unda ó p e ende unda
un ca ác e di e encial en e esos a ec os
y
la
locu a; siquie a' esas doc inas , en el e eno

145
especula i o, psicológico pu o, no se p es asen
á la c i ica ni á la e u acion; siquie a no ue-
sen pode osas las azones que hemos dado pa a
p oba los e o es psicológicos de esas doc i-
nas; siemp e esul a ia que el médico o ense,
que los juzgados y ibunales, no pod ian ssa,
ca de ellas ningun esul ado p o echoso en los
casos p ác icos, en que se necesi ase es able-
ce la di e encia en e los ac os emanados de
una pasion y los emanados de la locu a.
IP aqui, seño es, á lo que iene á educi se
el abajo del S . Quin ana, en lo que a añe á
las pasiones. Una es e ilidad comple a, sob e un
no o io e o de pensamien o. Ved aho a quién
es aquí el inocen e, quién es el que ha pe dido
las imosamen e el iempo.
Dejemos ya ese pun o, y pa a acaba de p o-
ba cuan o lle amos dicho, pasemos á la e -
ce a pa e de la Memo ia del S . Quin ana, ó
sea á la que a a de la locu a.
Empieza el S . Quin ana con la aseología
p opia de su escuela, pomposamen e a icula-
da, pa a deci nos al in que las unciones de
odas clases, no sólo se eje cen no malmen e,
sino de una mane a ano mal; es o es, que pue-
den es a sanas y en e mas; lo cual me pa ece
que no es una g an no edad. Co no una conse-
cuencia de esa a i macion, iene es a o a:
a n-
CRITERIO MÉDIC0.----TOMO 1.
1 E;
bien en e man las unciones de la azon ó de la
conciencia; y, co no dicho de paso, añade que
eso es un is e p i ilegio del homb e, pues o
que los animales no enloquecen.
En cuan o á lo úl imo, me pa ece que el se-
ño Quin ana es á demasiado e minan e. Los
animales su en muchas eces as o nos en su
men e. Tienen ilusiones ó e o es de sen idos,
y
acaso amláen alucinaciones, y ejecu an mo-
imien os sin azon. Si pudiesen mani es a sus
ac i idades psicológicas co no el homb e, de se-
gu o que e íamos no se en ellos a a la locu a.
En el seno de es a Academia enemos dos dis-
inguidos p o eso es, que han es udiado la isio-
logía y medicina compa ada, ó las en e meda-
des de cie os animales domés icos,
y
es oy se-
gu o que se han de halla con o mes conmigo,
en conside a a en u ada la a i macion del se-
ño Quin ana. Hay pe os y caballos que, en
ocasiones, dan señales de locu a. Los chalanes
y
a an es en caballos, saben Cambien que los
hay locos, y
.
odos los azonamien os del seño
Quin ana no log a ian con ence los de que esos
caballos algan lo que los cue dos. No insis o
más sob e es e pun o.
En seguida en a el S . Quin ana en la expo-
sicion de las o mas de la locu a, dando po a-
les, sín omas ca ac e ís icos de algunas de ellas,
147
como son las ilusiones
y
las alucinaciones;
y si
bien, po pun o gene al, no deja de da alguna
idea de esas en e medades especiales, se conoce
ácilmen e que no han o mado el es udio p e-
dilec o de S. S.
Yo c eo que el S . Quin ana sabe más de es e
amo de lo que nos ha mani es ado; pe o lo que
nos ha dicho de la locu a y sus o mas, y el
modo cómo las ha desc i o, no puede oma se
como la exp esion cabal del es ado ac ual de la
ciencia, ela i amen e á la clasi icacion y des-
c ipcion de esos padecimien os de la azon hu-
mana.
Pasa é po encima de ello, sin emba go, po
no da á la cues ion un ca ác e demasiado ac-
ciden al, bas ándome lo indicado pa a que se
en ienda, que, cuando no se pone la debida
a encion en los é minos que se a a de com-
pa a ó dis ingui , no es posible hace compa-
aciones cabales, ni es ablece exac as di e-
encias.
Y no ome á mal el S . Quin ana que yo
diga eso de S. S. Eso no p ueba, ni al a de a-
len o de ese digno p o eso , ni escasez de ins-
uccion gene al, ni especial. Ya he dicho yo
que c eo que S. S. sabe más de al e aciones
men ales que lo que nos ha mani es ado, y que
si lo ha hecho de un modo que puede pa ece
118
que no es á al co ien e,
ó
que no conoce p o-
undamen e ese amo especial de la medicina,
es una consecuencia lógica de su modo de e
en es a, cues ion; de juzga inocen e y pe dido
el iempo, el es udio de la locu a y sus o mas
de un modo expe imen al, obje i o, en la o -
ganizacion y sus mani es aciones ex e io es,
p e i iendo hace ese es udio, como lo hacen los
ilóso os igno an es de la isiología, de un modo
pu amen e psicológico,
á p io i,
que yo no i-
ubeo en llama
e i7p¿ ico,
es deci , al o de base
cien í ica ó de ciencia isiológica.
No sólo huye
el S . Quin ana de e la locu-
a como padecimien o de la o ganizacion,
si-
quie a
sea la ce eb al, en la manía, monomanía
y demencia, sino en la idiócia y en la imbeci-
lidad; y aunque ad ie e que, en ocasiones, la
locu a o ma pa e in eg an e de lesiones o gá-
nicas, és as no le qui an su ca ác e p opio, ni
cons i uyen su exis encia o iginal.
Pa a el S . Quin ana, la locu a y sus di e-
en es o mas son unciones pa ológicas de la
conciencia. C ee S. S. es o an e iden e, que,
p oba lo, se ia emb olla lo; y, e ec i amen e,
al in en a p oba lo,
lo
emb olla de al sue e,
que oda esa e idencia se des anece como el
humo.
Pa a el S . Quin ana, las o mas de la locu a
149
no se diseñan ue a de la conciencia, po lo cual
las iene po
enómenos p opios de es a. Eso
equi ale á deci que la locu a es una en e me-
dad sin diagnós ico, sin sín omas ex e io es ob-
je i os , sin signos que puedan ap ecia se, ob-
se ando al loco, siquie a sea un idio a, un im-
bécil, un demen e, y aun cie os maniá icos, y
los mismos monomaníacos; esas o mas ienen
ca ác e ep esen a i o, que las de e mina y dis-
ingue en g ado eminen e.
Despues de esas a i maciones, sin p uebas,
que yo no me de end é po aho a en e u a , ni
en de all, ni en globo, y que en igo no nece-
si a ia e u a nunca, po se demasiado mani-
ies a su con a iedad á lo que a oja el es udio
p ác ico de esas en e medades ; se lamen a el
S . Quin ana del espí i u de sis ema de los que,
siguiendo la on ología o ganicis a, localizan
esas a ecciones en el ce eb o, y Jos c ee halla
en con adiccion, po que admi en o as en e -
medades gene ales, sin si io pa icula de mani-
es aciones; de sue e que, si no comp endo mal
al. S . Quin ana, pa ece que iene la locu a po
una en e medad gene al ó esencial, co no cie -
as ieb es, que ca ecen de ó gano especial, ó
pa icula in lamado ó en e mo de o o modo,
admi idas po muchos, que conside an la locu-
a como un padecimien o idiopá ico ó sin omá-

150
ico
del ce eb o,
y
en eso se unda pa a acusa
esa con adiccion.
No sólo no econoce como causa de la locu a
las al e aciones ana ómico-pa ológicas de o os
ó ganos, señaladas po a ios au o es, sino las
del mismo ce eb o, undándose, pa a nega esa
conquis a de los mode nos iempos, en que al-
gunos au o es, como Esqui ol, Leu e , Bailla -
ge , B ie e de Boismon , e c., no han hallado
siemp e al e aciones o gánicas en el ce eb o de
locos que han allecido,
y
en que Flou ens y
Lelu no han is o ampoco al e aciones o gáni-
cas en casos de monomanías ela i as á ellas,
y en que Comba e ci a un caso de nin omanía
en una muje que no enia ce ebelo.
No desconoce la impo ancia de la ana omía-
pa oll5gica en esos casos, pe o dice que ella mis-
ma ha p obado que no hay siemp e al e acio-
nes o gánicas en los casos de locu a.
Niega que haya una ley, una azon
á p io i,
pa a a i ma que la locu a debe econoce esas
al e aciones po causa; habla de momen os an-
e io es á esas al e aciones, como una ley ge-
ne al, y de una espon aneidad mo bosa en la
conciencia, sin que necesi e de ó ganos en e -
mos pa a ello.
Ya eis, seño es, que el au o de la Memo ia
es consecuen e ,consigo mismo. Así como iene
151
las pasiones po unciones de la conciencia,
y
les
niega ó gano especial pa a ealiza las; así iene
la locu a po uncion pa ológica de esa misma
conciencia, y le niega aml3ien ó gano que ha-
ga posible esa en e medad. No es el ó gano el
que padece, cuando un suge o es á loco, es la
conciencia; como no es ningun ó gano el que
unciona cuando hay ac os pasionales, sino la
conciencia; siemp e la p o agonis a de odo es
esa ac i idad opues a, di e en e de la o ganiza-
cion y de la ida.
Aquí eneis, po lo an o, igual absu do; la
locu a ep esen a una ac i idad uncional ó
no mal, pa ológica, sin ó gano que le` si a de
condicion ma e ial, de ins umen o pa a que
pueda ealiza se.
Si es absu do que pueda habe azon, sin ce-
eb o, ¿cómo no ha de se absu do que pueda
habe locu a, sin esa en aña?
Lle o dicho, seño es, que ya no es solo Gall
hoy dia; que no sbn an sólo sus pa ida ios los
que conside an el ce eb o como el ó gano del
alma, como condicion ma e ial, co no ins u-
men o del espí i u, con el cual és e eje ce su
ac i idad y e ela sus po encias. Hoy no hay
ya ningun isiólogo, ningun ana ómico, ningun
médico alienis a, que se p ecie de es a á la al-
u a de los conocimien os ac uales, y no quie a
152
paga ibu o á las exigencias de cie as gen es,
que a ec an ene ho o eó ico, no p ác ico,
á la ma e ia, que no p o ese ese p incipio, ele-
ado ya á la ca ego ía de axioma.
Mo al, au o mode no de un a ado de al e-
aciones men ales, bajo muchos pun os de is-
a ecomendable, y que ni es
ma e ialis a
ni
enólogo,
dice es as e minan es palab as:
«Digamos con el au o de las
unciones del
ce eb o,
que el encé alo debe se conside ado
exclusi amen e como el ó gano de las acul a-
des in elec uales
y
mo ales; que, á excepcion
del ce eb o, ninguno de los demás sis emas ne -
iosos puede se conside ado como el si io de
las acul ades in elec uales y mo ales; en una
palab a, que la locu a iene su asien o inmedia-
o en el ce eb o.»
«Es as es p oposiciones undamen ales , si-
gue diciendo Mo el, son admi idas sin ese a
po los con adic o es más pode osos de la e-
nología.»
Yo pod ia ci a os a ios pasajes de Flou ens
que ampoco es
enólogo,
que ha sido uno
de los que más han comba ido las ideas de Gall,
y
que, sin emba go, decla a, como inconcusas ó
i e u ables, esas p oposiciones. En esos pasa-
jes , omados de dos ob as de ese dis inguido
isiólogo, i uladas: la una
De la ida y de la in-
153
eligencia, y
la o a
Exámen de la enologia,
un en usias a admi ado de Gall no di ía mas
ace ca de los usos y des inos del ce eb o. No
lle eis á mal, S es. Académicos, que os ci e
al pié de la le a los siguien es.
Despues de copia lo que dice Desca es del ce-
eb o, po el cual an sólo sien e el alma, segun
es e ilóso o, dice Flou ens: «olé aquí, sob e ese
g ande asun o, la e dade a
y
undamen al doc-
ina. Desca es la habia indicado, y Gall la ha
es ablecido de ini i amen e en la ciencia.»
«Los sen idos no eciben más que la imp e-
sion; en el ce eb o es an sólo donde la pe cep-
cion se e ec úa; en el ce eb o es an sólo donde
iene su asien o la acul ad in elec ual; sólo el
ce eb o es el ó gano del alma.»
En o o pasaje dice: «Sólo el ce eb o es el
ó gano del alma en oda la pleni ud de sus un-
ciones; él es el si io de odas las acul ades mo-
ales, como de odas las acul ades in elec ua-
les, de la locu a, como de la azon; él es el si-
io de odas las pe cepciones, po que ninguna
se hace en los sen idos.»
«En suma, sigue diciendo el g ande ad e sa-
io del undado de la enología; Gall ha uel-
o lo mo al á lo in elec ual; ha uel o las cuali-
dades mo ales al mismo si io, al mismo ó gano
que las acul ades in elec uales; ha uel o la
lo-
256
eces: la é, le habla, y así se engend a en él
un deseo más ehemen e , que ya no le deja
descansa , que abso be odos sus pensamien os,
que le dis ae de sus ocupaciones, que le muda
el ca ác e , Ve no le consien e el sueño, que le
al e a acaso las unciones diges i as, y le hace
pe de el colo , las ca nes, e c. Si log a que sea
suya, goza en ex emo; si es echazado, su e,
y
acaso has a el pun o de mo i se ó ma a se.
Hé aquí una pasion, donde se en odos los ele-
men os que hemos hallado en ese enómeno. Un
ins in o conmo ido po un ideal de e minado,
que le ha ele ado á la ca ego ía de deseo a -
dien e, i o, exigen e, que hace su i . Lo que
digo de esa pasion, es aplicable á odas.
Con qué doc ina se analiza, se explica
y se
de e mina ese enómeno psíquico de un modo
más cla o y más cabal; con la que consigna el
S . Nie o en su p oposicíon y aseología abs-
usa con que lo hace, ó con la mia? Abandono
la con es acion á los S es. Académicos y á
cuan os engan no icia de ambas.
No es á más cla o el S . Nie o cuando o mu-
la el ca ác e segundo de la locu a. Es la un-
cion humana , en cuan o de e mina inmedia a-
men e los enómenos e lexi os, y media amen-
e los enómenos sensi i os , i ales,
y
has a
pu amen e o gánicos. Lo p ime o que se os

257
ocu i á al oi eso es que hay locu a sin posibi-
lidad de de e mina enómenos e lexi os , ni
inmedia a ni media amen e; po la
.
sencilla a-
zon de que la e lexion no exis e. En el idio a,
en el imbécil y en el demen e no hay acul ades
e lec i as. Luego, a i ma eis que no hay de e -
minacion de enómenos sensi i os, más que po
medio de los es ímulos ex e io es que los p o-
ocan; que los enómenos i ales y los o gáni-
cos pod án se consecuencia del es ado de locu-
a, nunca de e minacion de es e es ado como
uncion humana, ase aga, de sen ido gene al,
que acaba de aumen a la oscu idad del len-
guaje empleado pa a ca ac e iza la locu a.
¿Que á,
deci el S . Nie o, con ese modo de
habla ó de escai que le es peculia , y que
an o le place, que, en cie as o mas de locu a,
el suge o loco c ee es a imp esionado po ob-
je os que no exis en, que no le imp esionan á
la azon, es o es, que iene alucinaciones, que
su
e lexion ex a iada le hace enlaza cosas
quimé icas, in lui sob e sus sen idos, y da lu-
ga á e o es de ellos,
y
que, á la la ga, se han
de esen i de ese es ado las unciones o gá-
nicas? Si eso quie e deci ,
,
po qué no lo di-
ce? Pe o,
áun
cuando lo dije a, eso no se ía
ca-
ác e gene al de la locu a;
sólo
se ia p opio
de
cie as o mas de ella, y no de un modo ex-
CRITERIO 11MEDICO.—TOMO
1.

17
458
elusi o, po que ambien es p opio de los en-
sueños
y
sonambulismos, y las pasiones p o o-
cadas, en ese es ado, sólo se di e encia ían de
las isiólogicas, po lo quimé ico del ideal, po
la al a de ealidad de es e.
En una monomanía e ó ica, en la que una
muje , po ejemplo, se enamo a a de un sé
ideal, ic icio, de un pe sonaje his ó ico, bíbli-
co, sob ena u al, del diablo en igu a de ángel
he moso (como la de que nos habla San Be -
na do, que po la gos años se c eyó cohabi a
con ese espí i u, come iendo con él un adul e-
io al lado del ma ido,
y
gozando de las deli-
cias de ese impu o concúbi o, como si ue a
eal), hay una pasion, igual en odo á la que pu-
die a p o oca la ealidad de un ideal, excep o
la p esencia eal de es e, ó del obje o que ac
ualmen e imp esiona a á esa muje .
No quie o habla más, seño es, sob e esa se-
gunda p oposicion, po que cuan o más se exa-
mina, más emb ollada, más inexac a
y
más in-
ú il pa a la p ác ica se encuen a. Hable el se-
ño Nie o más cla o, si puede, que no le he
comp endido ,
y
en onces e emos has a qué
pun o es acep able su doc ina.
Po úl imo, seño es, no puedo ménos que
opone me con odas mis ue zas á la e ce a
p oposición, que, como eco da. eis, es á conce-
biela én es os é minos: el homb e es inmalmen=
é i esponsable de la pasion y de la locu a,
po di e so mo i o; de la pasion, en cuan o no
la econoce po ob a suya; de la locu a, po que
es una en e medad, y no puede aplica se á la
azon en e ma la ley que ige á la sana.
P escindiendo, po aho a, del g a e e o que
es a p oposicion consigna, no hay ca ác e di-
e encial, p ime o, po que las pasiones en e
mas, que el S . Nie o admi e, son en e meda-
des, como la locu a,
y
segundo, po que, si las
pasiones no son la ob a del homb e, como no lo
es la en e medad, bajo es e aspec o, como bajo
el o o, son iguales; sólo se di e encian po la
di e sa azon que se dá á la i esponsabilidad
de la una y la o a, segun la p oposicion; pe o
acabamos de e que esa di e encia no exis e,
pues o que ambas son en e medades, ó pueden
se lo,
y
que ambas no son la ob a del homb e.
Lo mismo dá deci , no soy esponsable de la pa-
sion, po que no es ob a mia, ni de la locu a,
po que es en e medad, que deci de una y
o a: no soy esponsable de una ni de o a;
po que no dependen de mi; ninguna es mi ob a;
ó po que una y o a son en e medad.
Pe o no es es o sólo lo inadmisible de la p o-
posicion. Es á en la inmo alidad que p oclama,
es á en el p incipio eminen emen e sub e si o
200
del ó den mo al
y
social que sanciona. Si el
homb e es i esponsable de sus pasiones, igual-
men e que de la locu a, po que nada de eso es la
ob a su
y
a, como an o undamen e lo a i ma
la seccion, qué es en ónces la penalidad de los
códigos con a los ac os come idos bajo el in-
lujo de las pasiones? Se ía una iniquidad, una
ba ba ie, como lo se ía, y lo ha sido en o os
iempos, encausa , ence a en cá celes, echa
cadenas y ajus icia á los locos.
La ley no pena, más que los ac os olun a-
ios; y n.o siendo la ob a del homb e las pasio-
nes, siquie a es as le conduzcan á come e deli-
os, no pod ia cas iga los, po que el es ado en
que se come en no es la ob a del homb e, como
el de la locu a. lié aquí sub e ido el ó den ju-
dicial; hé aquí condenados como injus os o-
dos los códigos penales; hé aqui p oclamada la
impunidad de odos los deli os come idos en un
es ado de pasion; hé aqui á la sociedad desam-
pa ada, el es ado social comp ome ido, abolida
la libe ad,
y
anuladas odas las ga an ías que
la asegu an. La mo al, que exige ambien es-
ponsabilidad al homb e, po sus pasiones
y
los
excesos á que ellas le conducen, queda educi-
da á la nada. O o an o le sucede á la eligion
y
sus p ecep os; no iene base, po que odos se
undan en una esponsabilidad que no exis e.
261
Según esa doc ina, la mo al es á demás, los
Epic e os son idicillos, la eligion, impe inen-
e; el Decálogo, un conjun o de p ecep os que
no ienen azon de se .
A la ley , á la mo al , á la eligion , pod á
esponde el delincuen e, cuando le pidan es-
ponsabilidad po sus pasiones, y los ac os que
bajo su in luencia pe pe e, lo mismo que el in-
jus o y el malo; ¿á qué me enís con códigos,
con esos p ecep os y mandamien os? Todo lo
que hago no es ob a mia; mis pasiones no lo
son,
y
ellas me impulsan. Cuando me decís que:
sea bueno, ó que no sea malo, es como si me di-
jé ais: no seas al o, ni bajo de es a u a, ni es és
laco, ni go do, no seas eo ni he moso. Todo lo
que soy mo almen e, depende an o de mí, co-
mo lo que soy ísicamen e; yo no soy esponsa-
ble; dejadme en paz.
¿
,
Es eso admisible, seño es? ¿
,
No se suble a
ues a azon
y
ues a conciencia con a se-
mejan e doc ina? ¿
)
No es á en abie a pugna
con las ideas y c eencias uni e salmen e sancio-
nadas po la jus icia y la conciencia social?
Al loco se le exime de esponsabilidad, si en
ese es ado pe pe a algun ac o penado
.
po
la
ley, no po que su locu a sea una en e medad,
sino po que le qui a el lib e albed ío, y po que
ese
es ado no depende de su. olun ad. No es á

Z62
loco
el que quie e, ni deja de es a lo el que no
quie e. No es esponsable, no sólo de su locu a,
sino de nada que po ella, ó en ese es ado, diga,
y
haga.
Al homb e que se halla en un es ado de pa-
sion, no se le exime de esponsabilidad, no só-
lo
-
espec o de los ac os que come e en ese es a-
do, sino espec o de la pasion misma, po que
odos con ienen en que ese es ado es olun a-
io, depende del homb e, es su ob a , y odo
cuan o emana de él, odo cuan o ejecu a en ese
es ado, iene igual ca ác e . Así co no no pie -
de la pasion la libe ad, ampoco la pie den los
ac os come idos bajo su in lujo.
Las pasiones son, como lo hemos sos enido.
g ados de ac i idad de los ins in os y sen i-
mien os, es imulados Do sus ideales espec i os:
en su g an mayo ía, no b o an súbi amen e, son
el esul ado de la epe icion de ac os, de hala-
gos
y
sa is acciones del deseo, que hace con-
ae un hábi o, al in más pode oso, sob e la
ue za lib e, y si bien llega dia en que dominan
al homb e, y le
,
hacen ob a , con o me á ellas,
con a su e lexion y sus in in os cohibi i os, no
po eso dejan de es a bajo el dominio de su
ue za lib e,
y 'sob e
odo, de depende no de-
. jades oma ese uelo , a ajándolas desde el
p incipio.
265
Los códigos ienen en cuen a ese dominio de
la pasion,
y.
cuando po lo súbi o
y
iolen o de
ella, ó po algun pode que ha adqui ido con los
halagos epe idos ó con el hábi o, el suge o es
débil pa a ep imi las , no absuel en al delin-
cuen e apasionado, como al loco; sólo lo ienen
como una ci cuns ancia a enuan e, con lo cual
sos ienen la esponsabilidad, si bien pa cial. Es
que conside an que la pasion es olun a ia, po
lo ménos en sus p ime as e oluciones; es que la
ienen, como es ealmen e, po la ob a del hom-
b e, po su p opia hechu a, po un e ec o de
su lib e olun ad.
¿Po qué cas igan los códigos de casi odas las
naciones los ac os delincuen es, come idos en
un es ado de emb iaguez, que es una e dade-
a locu a, aunque pasaje a, debida á. la accion
empo al de los alcohólicos, si bien los má,s mi-
an ese es ado como ci cuns ancia a enuan e?
¿Po qué el código inglés la oma po ag a an-
e? ¿Po qué nues o código penal sólo a enúa
la pena, cuando la emb iaguez no es habi ual?
Todo eso se unda, no en que, du an e la em-
b iaguez, haya uso de azon; odos con ienen
en que al a es a ; se unda en que el suge o se
ha emb iagado olun a iamen e; en que la em-
b iaguez es su hechu a, su ob a,
y
po lo mis-
mo, siquie a, cuando emb iagado, no enga li-
9.64
be ad, se epu a olun a io cuan o en ese es-
ado ejecu a, po se lo el ac o de abusa de los
lico es con que se emb iaga.
Yo no es oy de acue do con esa doc ina, co-
mo lo he demos ado en mi
T a ado de Medi-
cina legal.
Pe o, si po se olun a io el ac o de
emb iaga se, se epu an olun a ios los que se
ejecu an du an e la emb iaguez, ¿con cuán a
más azon se han de epu a olun a ios los ac-
os come idos du an e la pasion,
y
olun a ia
es a, que ha c ecido á la somb a de la negli-
gencia, de la aquiescencia del suge o, no ha-
ciendo nada pa a ep imi la, cuando enia o-
das las ue zas pa a ello?
Y aun cuando la
ley
no cas igue las pasiones
en si, ó siemp e que no dén luga á hechos pu-
nibles, ¿no ep ueba muchas de ellas la mo al?
¿No censu a o as la p udencia ó la e lexion?
¿No condenan muchas, po no deci odas, los
p ecep os eligiosos? ¿Y ha ian nada de eso, si
las pasiones no ue an la ob a del p opio suge-
o? ¿Condena la eligion, la mo al, la e lexion,
ni la ley la en e medad? ¿Y po qué no? Po que
no es la ob a olun a ia del homb e, y cuando
lo es, cuando él se cons i uye causa inmedia a
y
mani ies a de esa en e medad, se le echa la
culpa, y si hay luga á esponsabilidad, se la
exigen.
265
Todo eso es con a io á esa i esponsabilidad
que p oclama la seccion en su p oposicion e -
ce a.
Xo me ex iendo más, se
-
ño es, sob e que las
pasiones son la ob a del homb e, po que ya lo
lle o hecho, al e u a esa misma doc ina en la
Memo ia del S . Quin ana. Unid lo que allí dije
con lo que acabo de deci , y ed si es admisi-
ble semejan e i esponsabilidad.
Y en ano es que se apele al e ugio de que
esa i esponsabilidad sólo se e ie e á las pasio-
nes, no al homb e; p ime o, po que la seccion
dice que el homb e es i esponsable de las pa-.
siones, como de la locu a, aunque po di e so
mo i o, di e sidad que ampoco exis e;
y
se-
gundo, po que la cues ion que nos ocupa no es
un juego de palab as, ni debe esol e se con
su ilezas. Las pasiones no pueden se esponsa-
bles, como no son esponsables los ac os delin-
cuen es; el esponsable es el que los ejecu a,
po que es el agen e lib e; el homb e es espon-
sable de sus pasiones, po que él es quien se las
engend a y omen a; él se pone en ese es ado,
y odo lo que ejecu a bajo su in lujo, si es pe-
nado, le dá esponsabilidad.
Ved,
seño es,
cómo no ue
una exage acion
mia lo que dije al p incipio 'de mis discu sos,
cali icando de un modo an ue e como des a-
272
ponsable,
y
cuándo no lo es, espec o de los ac-
os que pe pe a.
Es a cues ion, así o nada, es una cues ion
muy gene al; es una cues ion que pone en li i-
gio el lib e albed ío humano; es una cues ion
que ep oduce de con inuo esas eológicas y
me a ísicas dispu as, que ienen enma añadas
desde iempos emo isimos,
y
que ienen azas
de no conclui jamás; es una cues ion que pe -
enece de de echo á las ciencias mo ales ; es
una cues ion p opia de los me a ísicos; es una
cues ion, en in, que se ia muy opo uno deba-
i la, po lo mismo, en un Cong eso de eólo-
gos y de ju isconsul os.
Hay o o aspec o de esa cues ion, y es la se-
gunda in e p e acion que puede dá sele, o -
mulándola de es a sue e: esol e , si, en un
caso dado, si de e minada pe sona, que ha pe -
pe ado un ac o penado po la ley, es aba, 'ó no,
en posesion de su libe ad mo al al ejecu a le,
y si se le debe ó no eximi po comple o, ó
pa cialmen e, de la esponsabilidad c iminal,
consignada en los códigos, con elacion á esos
ac os.
Es a cues ion es pa icula ; se e ie e, po lo
ménos, á casos pa icula es; aleja comple a-
men é esas cues iones me a ísicas
y
eológicas,
que la p ime a in e p e acion p o oca; no pone

275
en li igio, ni con unde, con los
e
hechos incie os
la libe ad mo al; al con a io, la a i ma, la
conside a
como
un hecho cie o é innegable; es
una cues ion de Medicina legal, una cues ion
p opia de los isiólogos, una cues ion, po lo
an o, compe en e, y muy compe en e, en un
Cong eso de médicos.
Sin emba go, hay an in imas elaciones en-
e uno y o o modo de comp ende esa cues-
ion, que ácilmen e pueden con undi se en el
deba e, sin que sea eso un g ande incon enien-
e. De odos modos, quie o que se en ienda, con-
a lo que ha enido á signi ica el S . Quin a-
na, que los médicos, pa a esol e esa cues ion,
ienen bas an e con la isiología; no ienen ne-
cesidad de pedi da os doc inales á las cien-
cias mo ales, á la me a ísica, á la eología ni á
la ciencia ju ídica. Di é más; que pa a a a
bien es a cues ion, es necesa io ajus a se á las
leyes isiológicas, eniendo esa impe iosa nece-
sidad, no solamen e el médico, sino el ju iscon-
sul o, el me a ísico y el eólogo, si quie en a i -
ma algo sólido, algo posi i o, ace ca de lo
que
se en iende, ó debe en ende se, an e
los
ibu-
nales, po libe ad mo al.
La libe ad mo al, seño es, es una po encia
que adica esencialmen e en la o ganizacion hu-
md-na. La libe ad mo al e ela una ida que,
CRITERIO
I lÉ uco.—Tomo I.

48
274
no solamen e es di e en e de la ida de las.
plan as, sino de la ida de los animales, que se
llaman i acionales ó b u os; es la ida in elec-
ual
y
mo al; mas es a ida no puede exis i ,.
no iene azon de se , se ia un mi o ó un ab-
su do , si no es u ie a ín imamen e elaciona-
da con la ida de los animales y la de los e-
ge ales; si no lo es u ie a con la exis encia del
eino ino gánico ó mine al. De odo eso se ne-
cesi a pa a que haya ida posible, con su iple
mani es acion ísica, in elec ual
y
mo al, y po
lo mismo, es ando an ín imamen e elacionada
la ida in elec ual
y
mo al con la ida ísica
del homb e, ácilmen e e eis con cuán a a-
zon he dicho, que la isiología, ciencia que es u-
dia la ida en esa iple mani es acion, ha de
bas a pa a discu i ace ca del ema que nos
ocupa, y que los psicólogos y me a ísicos nece-
si an del conocimien o de aquella ciencia pa a
a a debidamen e de esa cues ion.
La libe ad mo al implica ida in elec ual
y
mo al; ida, implica ac i idad uncional; ac i-
idad uncional, implica isiología. Comp en-
de eis, pues, seño es, que yo, que no soy eó
logo, que no
soy,
ni quie o se me a ísico, que
soy,
y
quie o se ilóso o posi i o, expe imen-
alis a, dado á lo que es demos able, á lo que
se puede p oba , no á lo que,
qsí
puede nega -
275
se como a i ma se, con especiosos aciocinios,
no he de a a del pun o que se discu e, segun
el sen ido de la p ime a in e p e acion, sino
segun el de la segunda; y que la base de mis
azonamien os no se á la psicología me a ísica,
sino la psicología expe imen al. No oy á dis_
cu is si exis e ó no exis e el lib e albed ío; yo
le a i mo; decla o que el homb e le iene, que
es lib e; po eso que es lib e, es homb e. Si no
ue a lib e, no se ia pe sona, se ía cosa. Si no
ue a lib e, no se le pod ia exigi esponsabili-
dad; la esponsabilidad, implica necesa iamen-
e libe ad. De consiguien e, decla o que el
homb e, al es ado no mal, es na u almen e li-
b e, es á en posesion del lib e albed ío, y es a
decla acion no es, como algunos suponen, una
con esion calculada, o zosa, debida á cie as
exigencias que me la imponen, no; la hago con
mi
más
p o unda con iccion, la hago como con-
secuencia lógica de mis doc inas,
y
hecha es a
decla acion, engan aho a odas las acusacio-
nes de ma e ialismo que se quie a, me impo an
muy poco; la libe ad exis i á, lo ando sob e
ese ma e ialismo.
El a ibu o, pues, esencial
y
no mal del hom-
b•e es se lib e; es ejecu a con libe ad sus ac-
os; pe o hay cie as ocasiones, hay cie os su-
ge os, que no ienen esa libe ad; o a po que no
276
la han enido nunca, pues o que han nacido sin
ella, y sin ella mo i án; o a po que la han pe -
dido en un pe íodo más ó ménos a anzado de
su ida, de un modo gene al , ó pa cial, con i-
nuo ó in e mi en e, du ade o ó momen áneo;
o a po que se encuen an en cie os es ados
más ó ménos pasaje os, en los cuales, Aun cuan-
do no haya lo que e dade amen e se llama lo-
cu a, no hay ampoco posesion plena, de sí mis-
mo, pa a pode se esponsable, po lo ménos
comple amen e, de los ac os que en algunos de
esos es ados se pe pe an.
En cada uno de esos casos es muy posible que
esas pe sonas ejecu en uno ó más ac os penados
po
la ley, cuando se c ee que son ac os olun-
a ios, y la ley los epu a ales, mien as lo con-
a io no cons e. Se come en ó pueden come e -
se en esos casos homicidios, incendios, obos,
iolaciones, es up os y cualquie o o deli o, ya
con a la segu idad y hon a de las pe sonas, ya
con a la p opiedad y el ó den público. Ocu -
en luego dudas ace ca de
si
la pe sona que ha
pe pe ado alguno de esos deli os, es aba ó no,
en el ac o de pe pe a los, en plena posesion de
su libe ad mo al.
No solamen e en el e eno c iminal ocu en
esas dudas; ocu en Cambien en la es e a ci il.
Se o o gan es amen os impo an es, se i man
277
con a os, se celeb an con enios, se con aen
comp omisos más ó menos ascenden ales,
y
luego se duda si ha habido pleno consen imien-
o en cualquie a de esos casos; si han de ene
ó no alidez los documen os públicos ó p i a-
dos á que han dado luga , y se a a de esol e
pe icialmen e si es aba ó no, la pe sona que los
ha i mado, en la pleni ud de su azon. A odos
y á cada uno de es os casos c eo que se e ie e
la in encion del ema. Pa a esos casos p ác i-
cos, pa a esos casos posi i os, de e minados,
pa icula es ó indi iduales, se ha aidó, en mi
concep o, y con g ande acie o, á es e deba e
la cues ion; pues o que muy á menudo somos
consul ados po los homb es que adminis an
la jus icia, po los jueces y ibun ales; pa a e-
sol e es as cues iones pa icula es, se a a de
es ablece el mejo c i e io,
y,
po lo mismo,
debemos hace odo lo posible pa a aleja nos
de esos columpios , de esos apecios me a ísi-
cos, que nunca esuel en esa clase de cues io-
nes; debiendo ene siemp e p esen e que los
jueces y ibunales espe an nues o o o pe i-
cia', pa a alla con más acie o, en los casos de
esa especie, que con an a ecuencia se les es-
án p esen ando.
En "suma, seño es, hemos enido aquí con
el
obje o de busca una no ma, una egla, un me-

278
dio pa a sabe , cuando se pe pe a uno de di-
chos ac os c iminales, ó se in e iene en un ca-
so ci il, si el suge o es aba
ó
no es aba en
uso de sus acul ades in elec uales y a ec i as,
6, lo que es lo mismo, de su sana azon, en el
momen o de come e ó ejecu a alguno de esos
ac os.
Si u ié amos que segui las ideas emi idas
po el S . Quin ana, con esa ene gía, con esa
ehemencia que le ca ac e iza, con esa ue za
de con iccion, en mi concep o an mal emplea-
da, y pe mí ame mi amigo esa ase, que no se
la digo con in encion de o ende le; si u ié a-
mos que segui , epi o, las ideas del S . Quin-
ana, hab ia necesidad de abandona comple a-
men e,
y
pa a siemp e, la espe anza, no sólo de
que pudié amos se ú iles á los jueces y ibu-
nales, pa a decla a en cie os casos si al indi-
iduo es á
.
loco de és a ó aquella mane a , en
és e ó aquel g ado de pe u bacion men al,
si, po el con a io, es á cue do
o
en la pleni ud
de su azon; sino que
'
odos noso os end íamos
undados mo i os pa a sospecha si es a nos
no es amos locos, si nos podemos conside a ó
no po homb es cue dos. Dice el S . Quin ana
que es imposible, de odo pun o, esol e la
dis incion en e una pe sona cue da y una pe -
sona loca; odo lo más que se puede hace , en
279
cie os casos, es anda ímidamen e po el e -
eno de las p obabilidades, limi a se á deci : es
p obable que al pe sona es é cue da ó loca.
Pues bien, yo soy más a e ido que el seño
Quin ana; en luga de limi a me á deci que esa
dis incion en e la pe sona cue da
y
la loca, lo
más que puede se , es se p obable, a i mo que,
en ésis gene al, lo mismo que en casos dados,
no sólo es posible , sino p ác ico, segu o y e -
minan e, que un suge o es á loco ó es á cue do,
ó en alguno de los es ados in e medios en e la
comple a azon y la comple a locu a. En es e
momen o engo la comple a segu idad de que
mi amigo el S . Quin ana, es á cue do,
y
muy
cue do; sólo pudie an asal a me algunas dudas,
si no supie a de lo que son capaces los ilóso os,
cuando le oigo a i ma , con an a segu idad co-
mo si uesen cosas posi i as, las c eaciones an-
ás icas de su galana imaginacion, pe dida po
el ines incable labe in o de sus abs acciones
on ológicas.
La a i macion del S . Quin ana en uel e una
acusacion, an in undada como emenda, con a
el abajo de los homb es benemé i os que, en
los iempos an iguos y mode nos, han cul i ado
la ciencia ' enopá ica. Al deci del S . Quin a-
na, ni los an iguos ni los mode nos han hecho
da un paso posi i o y luminoso á la isiologia
2,so
y
pa ología men al, llegando á al pun o de es-
e ilidad en sus es ue zos, que han enido á
cons i ui una ciencia ana,
y
comple amen e
inú il pa a la p ác ica del o o,
y
has a pa a la
ida comun. Todo eso en aña la suposicion de
que es de odo pun o imposible dis ingui al
loco del cue do, suposicion que la echazo con
odas mis ue zas, no sólo po lo in undada, si-
no po que pod ia ene g a es consecuencias,
p o e ida po un homb e del a e, delan e de
an os homb es de la ley que asis en á es e Con-
g eso, y que nos hon an escuchándonos.
In olun a iamen e se asocia con esa a i ma-
cion el S . Quin ana á los U banos, Cos a, á los
Elias Regnaul , á los Clop ong ,
y
á an os
o os, que niegan la compe encia á los médicos,
co no pe i os especiales, en los casos p ác icos
de locu a, p e endiendo que, cualquie a, con al
de que es é en posesion del sen ido
coman,
es
an ap o como Pinel
y
Esqui ol pa a conoce si
un homb e es á loco ó cue do. Más léjos á o-
da ía el S . Quin ana, pues o que esos, al in,
conceden que es posible la dis incion,
y
pa a
ellos an ácil, que no se necesi an pe i os espe-
ciales, sino que odos, médicos
y
p o anos, pue-
den se pe i os de igual alía; al paso que mi
dis inguido amigo niega o undamen e pa a o-
dos esa posibilidad, concediéndonos, á lo más,
281
anda ímidamen e po el e eno de las p oba-
bilidades en cie os casos.
Voy, seño es, á ei indica la posesion de un
e eno que exclusi amen e nos pe enece; oy
á de ende , ya que no los abajos de los médi-
cos an iguos, ya que no los de los mode nos,
an e io es á los iempos de Pinel
y
Esqui ol, los
ex ensos, p o undos
y
luminosos esc i os de los
alienis as pos e io es
y
de las sociedades médi-
co-psicológicas, que han hecho, en lo que á de
siglo, la mayo y la más laudable de odas las
conquis as de que puede en anece se la huma-
nidad en la edad p esen e.
Es á p o undamen e equi ocado el S . Quin-
ana, c eyendo es é iles esos abajos. Sólo, no
ijando la a encion en ellos, puede deci lo. Yo
los conozco un an o,
y,
en i ud de ese cono-
cimien o, puedo mani es a al S . Quin ana
p ác icamen e, que iene la ciencia médica me-
dios hábiles pa a dis ingui la locu a de la a-
zon; que yo, el úl imo de los médicos legis as,
el
úl imo de los enópa as, los he enido siemp e,
los he pues o en p ác ica muchas eces,
y
con
ellos he sal ado, con g an júbilo de mi alma, á
un in eliz, en e mo de la azon, condenado, co-
mo c iminal o dina io , á la pena capi al, po
a ios ibunales, y que con esos medios, sal a-
é, siemp e que la ocasion se p esen e, á odos
Q88
8
in elec uales, uncionando es as con oda egu-
la idad, puede esidi la enajenacion en un ins-
in o ó en un sen imien o; ampoco hemos de
es a al os de medios de dis incion en muchísi-
mos casos, en e lo que dice
y
ejecu a ese mo-
nomaniaco, al in lujo de la abe acion a ec i a
ó in elec ual que cons i uye su en e medad, de
lo que dice y sien e el suge o, que, es ando en la
pleni ud de su azon , se p es a á la ag eso a
oz de sus pasiones esponsables.
El monomaniaco o ece, en la linea de ideas
ó
a ec os ex a iados en que se encuen a, los
mismos ca ac é es que el maniaco p esen a en
gene al; e ela del p opio modo sus ilusiones,
sus alucinaciones, causa ó e ec o de la abe a-
cion a ec i a que le subyuga, y has a el g an
con as e á que dá luga lo que es á colocado en
el e eno de su monomanía, y lo que es á se-
pa ado de él, es, en muchísimos casos, un exce-
len e medio de econoce su locu a, pues o que
en e esos dos aspec os del monomaniaco, hay
una g ande analogía con los que o ece el ma-
niaco en e sus accesos
y
sus in e alos lúcidos.
El monomaniaco, ue a de su ema, se halla
puede halla se en un es ado de lucidez, como el
maniaco, ue a de sus accesos.
Yo con esa é al S Quin ana, que en cie os
osos de monomanía ag eso a, se pa ecen an-

289
o
los ac os del suge o á los que come e el apa-
sionado esponsable, que es muy di icil esol e
de una mane a e minan e y ca egó ica, si el
suge o es á loco ó cue do, necesi ándose pa a
ello odo el espí i u de obse acion, que se ad-
quie e con una la ga p ác ica, y odos los cono-
cimien os, que sólo dá un es udio p o undo, eó-
ico
y
p ác ico, de las en e medades men ales.
Si el S . Quin ana no hubie a sido an abso-
lu o
en su
a i macion, si se hubie a limi ado á
esos casos, si á ellos an sólo hubiese e e ido
la concesion que nos ha hecho de anda
ími-
damen e
po el e eno de las p obabilidades,
léjos de le an a me á comba i le, hubie a eni-
do la sa is accion de es a de acue do con sus
ideas. Desg aciadamen e, el S . Quin ana ha
es ado absolu o , incondicional; no ha hecho
dis incion de casos ni de o mas de locu a, los
ha comp endido odos, sin excepcion, en la
misma ó mula; pa a odos ha p oclamado la im-
po encia del a e, la incapacidad de la medici-
na, en pun o á dis ingui el homb e cue do de
cualquie a pe sona que padezca una ú o a de
las o mas de enajenacion men al que he indi-
cado, y sean cual ue en los casos. El S . Quin-
ana no dice es imposible es ablece una linea
di iso ia en e la azon y la locu a, en cie os
casos; a i ma que lo es en odos, y en es o p eci-
CRITEBIO
MÉDIC0.-TOMO
I.

49
290
samen e es donde encuen o el icio de su a -
gumen acion, e lejo de la lógica de su escuela.
Esas a i maciones absolu as sólo pueden ha-
ce se en esa especie de emb iaguez, que p odu-
cen na u almen e las con icciones p o undas
y
sis emá icas, siemp e que se p esen a al deba e
un pun o que se elaciona con ellas. Jamás de-
ja á de se alsa la base de un sis ema
ó
de una
a i macion, si se hace uso de esa gene alidad,
indis in amen e aplicada á hechos di e en es.
Lo que puede se cie o de uno, puede no se lo
espec o de los demás, y odo el que quie a dis-
cu i con ace ada iloso ía, odo el que quie a
a i ma una e dad incon es able, no debe con-
undi jamás un ca ác e pa icula con un ca
ác e comun, y menos es ablece , como condi-
cion p opia de odos los hechos de una sé ie de
exis encias, lo que sólo co esponde á algunos.
Que el S . Quin ana ha incu ido en ese la-
men able e o , a i mando la imposibilidad de
dis incion en e la azon y la locu a pa a odos
los casos, cuando sólo pod ía sos ene la es-
pec o de algunos,
y
muy con ados, c eo que lo
ha podido e en el Cong eso, con sólo men-
ciona le ápidamen e los p incipales ipos a-
dicales de enajenacion men al más gene almen-
e conocidos. Pe o p escindamos, seño es, de
lo que acabo 'de deci , y
coloquémonos'en
uno
291
de esos casos, en los que las pe sonas que ha-
yan come ido un deli o, se p esen an de al ma-
ne a , que no se sepa á p ime a is a si son
cue das ó locas. En esos casos, c ee el seño
Quin ana que es imposible esol e la cues ion,
po que dice, que la locu a es un es ado mo bo-
so de la conciencia, es ado ocul o, in imo, que
no se puede, po lo an o, conoce más que po
el p opio suge o; que no iene mani es aciones
ex e io es, como las en e medades co po ales,
cuyo diagnós ico puede hace se en i ud de
sus sín omas somá icos, es o es, po el calo
y
colo de la piel, po la lengua húmeda ó seca,
limpia
ó sabu osa, pálida ó enca nada, ómi-
os, náuseas , dia eas, pos acion de ue zas,
ca a desencajada, e c., e c. En la locu a ningu-
no de es os sín omas iene signi icacion especial
ni su icien e pa a a i ma po ellos la exis encia
de esa en e medad. Es lo que decia Elías Rei-
gnaul en su lib o, con a la compe encia de los
médicos pa a diagnos ica la locu a.
Yo no sé, seño es, qué idea se o man cie os
homb es, pe enecien es á la escuela del seño
Quin ana, de lo que ellos llaman sus ad e sa-
ios, ni has a qué pun o les es lici o ale se de
esa maña, de esa habilidad con que suelen p e-
sen a la supues a doc ina de aquellos, de al
mane a es ambó ica
y
an dis in a del sen i-
'292
do comun, que bas a indica la ó expone la pa-
a que odos se ian.
z
Quién le ha dicho al se-
ño Quin ana que ninguna de las o mas de la
locu a, y ménos aún ninguna de esas en que es
di icil,
y
no pa a odos, dis ingui las de la a-
zon, haya de mani es a se
y
conoce se po esos
sín omas somá icos ulga es y comunisimos, que
ni áun pueden se i como pa ognomónicos?
¿
,
En dónde, en qué ob a de enopa ía ha leido •
el S . Quin ana, á qué médico alienis a ha oído
deci nunca, que el diagnós ico de cualquie a
o ma de locu a se unde en esa clase de mani es-
aciones ex e io es, ó en esa clase de sín omas?
La in ima elacion que exis e en e lo ísico
y
lo in elec ual
y
mo al del homb e, las ecíp o-
cas in luencias de los cen os ne iosos de la
ida de elacion sob e los de la ida nu i i a;
el eng anaje necesa io y e iden e que se no a
en e las unciones anímicas
y
las o gánicas,
son causa, y no a a, de que los enajenados
p esen en cie o conjun o, más ó ménos nume-
oso, de sín omas somá icos, que ayuden á la
o macion del diagnós ico del ipo
y
especie de
enajenacion men al de que adolecen aquellos;
pe o la base adical, la base e dade amen e
pa ognomónica de ese diagnós ico, eside en las
unciones anim,icas, en sus ac os e elados al
ex e io , po los medios que al au o de la o -
295
ganizacion humana le ha dado pa a pone se en
elacion con cuan o le odea. Y si yo puedo ha-
ce le al S . Quin ana la concesion de que lbs
sín omas somá icos, los sín omas comunes á las
en e medades o gánicas, no bas an pa a diag-
nos ica cie as o mas de enajenacion men al,
de ningun modo me se á posible hace o o an-
o espec o de los sín omas psíquicos ó de las
mani es aciones ex e io es de las acul ades aní-
micas.
¿Pues qué, seño es, áun cuando uese cie o
que la locu a consis iese en un es ado mo boso
de la conciencia, áun cuando la conciencia ue-
a una en idad posi i a, conc e a, una cosa in-
e io que pudie a agi a se, econoce se
y
da
p uebas de su exis encia, no mal ó ano mal, en
el in e io del p opio suge o; áun cuando esa
conciencia uese el espí i u, el alma, y áun cuan-
do el alma esumie a en sí odas esas ac i ida-
des, odas esas po encias, que se llaman sensi-
bilidad, mo ilidad, in eligencia y olun ad, sin
necesidad de o ganizacion, no habia de habe
medios con que mani es a al ex e io , á la ob-
se acion ajena, la exis encia de esas acul ades
y
el sé que las posee?
Una de dos, seño es; ó ese espí i u, ó esa con-
ciencia no iene medios adecuados pa a e ela -
se, pa a mani es a se al ex e io y da p uebas

294
de su exis encia á o o suge o que el p opio, ó
los iene ealmen e. Si no los iene en ealidad,
en ónces pod á deci se con sólido undamen o,
no sólo que no hay diagnós ico posible de su
abolicion
y
sus as o nos, sino que ni áun po-
d emos sabe nada de su es ado no mal, ni áun
siquie a que exis a espec o de o as pe sonas.
Co ada oda elacion, negada oda comía nica-
cion en e un suge o y o o suge o, espec o de
lo que pasa en su conciencia espec i a , cada
uno pod ia sabe y conoce lo que acon ece en
su in e io , pe o no lo que acon ece en el in e-
io de o o. Pe o, ¿
,
es eso lo que sucede, seño-
es? ¿Es á en nues o espí i u nues a concien-
cia an desp o is a de esos medios de comuni-
cacion, que un suge o no puede e ela á o o
suge o lo que pasa en su in e io ? ¿No se lla-
man las unciones que ealizan la sensibilidad,
la mo ilidad, la in eligencia
y
la olun ad, un-
ciones de elacion? -¿Y cómo pudie an se lo, si
no u ie an medios de elaciona se, de e ela
al ex e io lo que en la conciencia pasa?
En el es ado no mal, ¿cómo conocemos que
una pe sona é, oye, e c., si sien e place
ó
do-
lo ísico, que iene empuje pa a mo e se, que
posee una in eligencia más ó menos pode osa,
que iene es as ó aquellas ap i udes indus iales,
a ís icas ó cien í icas, que es de una olun ad
295
más ó ménos ené gica, sino po medio de los
ac os ex e io es, o iundos de esas acul ades,
p o ocados po esas po encias, y ealizados po
su in luencia sob e los cen os ne iosos que
de e minan inmedia amen e esos ac os? ¿Cómo
conoce, no sólo el sábio, sino el ulgo, que una
pe sona, po ejemplo, iene alen o y sabe? No
se á, de segu o, po su buen semblan e; no bas-
a á mi a le, si él se encie a en una comple a
inaccion de mani es aciones in imas. Si es e -
dad que algunos , con su con inen e sé io, se
dan ai e de g an alen o y de sabidu ía p o un-
da; si lo es ambien que la isonomía
y
ac i ud
de una pe sona pueden p e eni en con a ó en
a o suyo; en p ime luga , no son esos los me-
dios más á p opósi o pa a e ela esa clase de
cualidades pe sonales, y en segundo luga , esa
misma isonomía, esa misma ac i ud, son ya
medios ex e io es, que e elan de algun modo
lo in e io ; son ya e lejos de las po encias ín-
imas.
Los mo imien os gene ales y pa ciales, la
exp esion de la isonomía, la mímica, la palab a
y los ac os del homb e, son o os an os medios
de elacion en e lo in e io de la conciencia de
un suge o, y los que le con emplan ó exami-
nan. Los mo imien os, no sólo si en pa a ea-
liza ines ísicos, ó sa is ace necesidades de
206
igual índole; ambien ealizan oliciones, ideas,
pensamien os,
y
al ealiza los, los e elan, po-
nen de mani ies o la conciencia del que ha con-
cebido esos pensamien os
é
ideas,
y
del que
sien e esas oliciones
é
impulsos de la olun ad.
Así se descub en las in enciones,
y
an o como
se espe an mien as no se aducen en ac os ex-
e io es, an o se de e minan
y
a i man cuan-
do los mo imien os que el suge o ejecu a le
dan una exis encia ex e io sensible
y
demos-
able.
La exp esion de la isonomía es odo un len-
guaje. Los ojos son el espejo del alma, la mi a-
da es á menudo más elocuen e que la palab a.
No hay pasion que no enga en la mi ada
y
en
la isonomía un in é p e e cabal que las dé á
en ende al ojo ajeno. Una mi ada es un uego,
un manda o, una amenaza, un a iso, una bu -
la, odo cuan o puede exp esa la palab a, á
una ase. ¿Cómo hab ia a e en los lienzos de
Ra ael, Velazquez
y
Mu illo, en los má moles
de los Fidias
y
Cano as, en la declamacion de
los Talma, los Maiquez, las Ris o is, si la iso-
nomía, si la mi ada no pudiesen e ela lo que
sien e el alma, lo que piensa el alma, lo que
quie e el alma, á, lo que es lo mismo, lo que pa-
sa en la conciencia? Esa pa e espi i ual en un
cuad o, en una es á ua , es á p ecisamen e en,
297
la exp esion de la isonomía. Si así no ue a,
no hubiese el Tasso, con an a belleza
y
e dad,
dicho de una es á ua.
Manca il pa la , da i o al o non cedi;
ni manca ques o anco , si in ochio c edi.
La mímica es o o medio de e elacion ín i-
ma, an elocuen e como la isonomía; unidas
en ambas, casi uel en, ociosa la palab a, ó,
po lo ménos, desempeñan pe ec a men e cuan-
_ o ealiza és a. Véase lo que pasa con los so do-
mudos , si no e elan , á pesa de no habla ,
cuan o sien en, piensan
y
quie en. En las pan-
omimas ea ales, los his iones no hablan,
y
sin emba go, el público comp ende oda la ac-
cion de la pieza.
Respec o de la palab a, ¿
,
qué es ue zos necesi-
a é pa a demos a que es una pue a anchisi-
ma, po donde se desbo da odo el ondo de la
conciencia?¿Cómo hubie a podido deci con
an a azon Séneca:
Loque e u e ideam,
habla
pa a que e conozca, si po medio de la palab a
no se pudie a aduci , en hechos isibles
y
pal-
pables, odo el a chi o in e io del alma huma-
na? La palab a es una lla e que ab e odos los
sec e os del co azon, y, aunque muy ecúen e-
men e si a, como decia epig amá icamen e un
diplomá ico céleb e, pa a ocul a el pensamien-
o, al mismo iempo que e ela uno, e ela
304
ilóso os
los
que nos han de da una guía segu-
a pa a esol e ese p oblema. Allí encon a á,
quien ex añe
lo
a e ido
de
mi
p oposicion, las
azones que
he enido pa a ello.
El p ime esul ado de mi es udio sob e es a
ma e ia, y po el cual me sepa é de odos los
psicólogos
y
ilóso os an iguos y mode nos , es
que la azon no es
una acul ad,
es un es ado;
y
así co no no se dice que la salud sea una acul-
ad ni una uncion de e minada, ni que la en-
e medad sea ampoco, ni lo uno ni lo o o, si-
no es ados opues os en el modo de unciona los
indi iduos; así Cambien debe deci se del hom-
b e cue do que se halla en
es ado de salud men-
al y mo al, y
el loco en un
es ado de en e me-
dad
de la misma na u aleza.
Po eso, pa a mí, la azon es sinónima de
es ado esponsable de libe ad mo al,
de
lib e al-
bed ¿o;
así como la locu a es el es ado opues o.
Ese es ado de azon es aquel en que el hom-
b e puede di igi , po medio de la e iexion
y de sus acul ades auxilia es, la ealizacion de
los
impulsos in e nos, con a eglo á las leyes
de la o ganizacion. Quien enga el pode de
di igi lib emen e esos impulsos, és e se halla
en es ado de azon, és e es cue do, és e es es-
ponsable de sus ac os. Quien no enga ese po-
de , és e se halla en un es ado de sin azon,
és-

305
á
loco, es i esponsable de los ac os que en
ese es ado come a. Si no ya pe dido comple a-
men e ese pode , 1 no iene odo el conjun o
a mónico que se necesi a pa a el cabal uso de
la azon, se encon a á en un es ado in e me-
dio, más ó ménos ap oximado á uno de los ex-
emos,
y
su esponsabilidad no pod á se , en
jus icia, más que pa cial.
Tal es, en esúmen, mi doc ina psicológica
sob e es e pun o, y la base de mi doc ina e-
nopá ica. No la expongo, no la demues o, no
la dejo undada en hechos innegables
y
acioci-
nios lógicos, po que no me lo pe mi e la índole
de es e Cong eso. Realizado es á es e abajo en
mis ob as, y allí puede e le cualquie a que no
quede sa is echo. En cualquie o a pa e
y
oca-
sion que es a cues ion se deba a, es oy siemp e
dispues o á sos ene esa doc ina , pues áun
cuando soy ya soldado e e ano
y
encanecido
en es as luchas, end é oda ía ánimo pa a acu-
di á ellas, mien as me es e ue za en mi in-
eligencia
y
alien o en mis pulmones.
Aho a bien, seño es; cuando se p esen en du-
das ace ca de la in eg idad de la azon de un
suge o, que haya come ido uno ó más ac os pe-
nados po las leyes, ¿cómo esol e emos el p o-
blema? ¿Qué c i e io nos se i á de guía pa a
de e mina que, en el ac o de come e el deli o,
Gni
ERIO MÉLIC0.-T0310

20
506
se hallaba ó no en la pleni ud de su azon? El
S . Quin ana ha dicho que la ciencia no iene
medios pa a ello. En esa opinion se han unda-
do los que niegan la compe encia de los médi-
cos, como pe i os especiales, en es os casos, an
impo an es como delicados, omando po una
galan e ía de los ibunales el que consul en á
los homb es del a e de cu a , pa a decidi si
un suge o es á cue do ó loco, siendo pa a ellos
su icien e el sen ido comun de cualquie a que
los examine.
Que la ciencia iene medios, lo oy á demos-
a den o de poco; pe o, en hono de la e -
dad, debo con esa un hecho, que pudie a da
isos de undamen o á la opinion del S . Quin-
ana y conso es. En las o as de Medicina le-
gal que has a aquí han enido más acep acion,
lo mismo que en las de los au o es de en e me-
dades men ales, no es á, e ec i amen e, es e
pun o a ado como es debido. Los que hojeen
esas ob as, pod án halla en ellas ca ac é es
di e enciales en e la azon y la locu a, cuando
las o mas de es a son ipos e minan es y mani-
' ies os, como el idio ismo, la imbecilidad, la de-
mencia, muchas especies de manía du ade a,
y
las monomanías con deli io. Pe o cuando se
a e de uno de esos casos, en que el suge o no
p esen a as o nada la isonomía comun ó los
307
ca ac é es más o dina ios de la enajen acion
men al, eniendo á p ime a is a mucha seme-
janza de asgos con un es ado pasional, espon-
sable; es p eciso con esa que no hay en las
ob as de los au o es oda la cla idad
y
acie o'
que necesi a el p ác ico, pa a a i ma ó nega
e minan emen e. O ila y De e gie, po ejem-
plo, cuando a an de dis ingui las monoma-
nías sin deli io de la pasion, no es ablecen bien,
en mi concep o, las di e encias; odo son a i -
maciones agas, p oposiciones que no ienen
nada en el ondo, que acaso son una pe icion
de p incipio, que iendo esol e la cues ion po
la cues ion misma.
Yo he sen ido en mi p ác ica es e acío, que
es an o más necesa io llena , cuan o que des-
pues de habe con encido, con la ue za de la
azon
y
de la expe iencia, á los homb es de la
ley, que exis e la monomanía sin deli io y la
locu a momen ánea, aquellos piden, y con so-
b ada azon, á la ciencia, un c i e io segu o pa a
no con undi á un en e mo con un c iminal, á
un loco con un apasionado.
Hon ado muchas eces con la con ianza de
los jueces y ibunales, pa a econoce á un su-
ge o de es ado men al dudoso, he ocado p ác-
icamen e ese acío, y he enido que llena le,
en egándome dia y noche al p o undo es udio
308
de ese di icilísimo p oblema, y en ue za de pen-
sa siemp e en él, como New on en la causa de
la caída de los g a es, he llegado á o ma me
un c i e io sólido y segu o pa a dis ingui siem-
p e unos es ados de o os, eniendo la sa is ac-
cion de e con i mado ese c i e io en g an pa -
e, y digo en g an pa e, po que el mio es más
comple o, en el
T a ado de Medicina legal,
de
Caspe , y en la ob a de Leg and du Saulle, i-
ulada
La Locu a an e los ibunales.
Yo engo
consignado ese c i e io desde 1846, en la se-
gunda y e ce a edicion de mi
T a ado de Me-
dicina legal, y
es á más acabado en el e ce
cu so dado en el A eneo
Sob e la Razon huma-
na,
al paso que las ob as de que acabo de hace
mencion han is o la luz pública en 1863 y en
1864 en F ancia.
Con ese c i e io se sal a la di icul ad, que
nunca es an a en los ipos adicales de locu a
mani ies a, como en esos casos, que an os pun-
os de con ac o ienen con la azon apasionada.
Ha o sabido es, en e ec o, que, en el e eno
de la locu a, las mayo es
y
más eñidas con-
iendas no se p o ocan espec o de los pun os
ex emos , sino de los colindan es , pa ecién-
dose en eso á las gue as in e nacionales so-
b e pe enencia de e i o io que nunca se
e ie en á e enos colocados en el
ilion
de
509
las naciones , sino en las lineas on e izas.
Voy á expone , pues, mi c i e io, con las ba-
ses en que se unda, si bien, po
,
no se dema-
siado ex enso,
y
no abusa po más iempo de la
bene olencia del Cong eso, no ha é más que o-
ca las lige amen e, abandonando los comen a-
ios á la cla a in eligencia de odos los que me
hon an escuchándome.
Pa a que se en ienda más ácilmen e, ad ie -
o que al deci
es ado esponsable,
me e e i é
al de los cue dos, y es ado
no esponsable,
al de
los locos, ya comple os, ya pa ciales,
y
has a á
los mismos es ados in e medios, como en los de
sueno, sonambulismo na u al
y
a i icial, sim-
ples ilusiones y alucinaciones, e c.
P iine abase
pa a dis ingui esos es ados:
El ac o que come e el suge o en
es ado es-
ponsable,
iene azon mo al, hay siemp e un
po qué, un mo i o que es su causa. P escindo
de la g a edad
y
a alidad de ese mo i o, lo
mismo que de su mayo ó meno cla idad
y
a-
cilidad en descub i le; ello es, que le hay, ó
puede habe le.
Hn
el es ado no esponsable
no
exis e azon mo al ninguna, ningun po qué,
ningun mo i o; no se é bajo qué impulso pa-
sional ha pe pe ado el ac o el suge o.
Segunda base:
El hecho iene una his o ia,
es deci , hay an eceden es, concomi an es y

310
subsiguien es, elacionados con el hecho pena-
do po la ley. En el
es ado esponsable,
exis e
siemp e esa his o ia, po b e e que sea; siem-
p e se encuen an hechos que p epa an, acom-
pañan y siguen al deli o. Hos e no es un hecho
aislado. En el
es ado no esponsable
al a esa
his o ia. No hay hechos an e io es, ni coe á-
neos, ni pos e io es que se elacionen con el ac-
o delincuen e.
Te ce a base:
El hecho delincuen e, en el
es-
ado esponsable,
no es á aislado, no sólo de los
que á él se e ie an, como escenas p epa a o-
ias, coe áneas
y
pos e io es, pe enecien es á
un odo, sino ambien de o os ac os de igual
índole ó na u aleza, en la exis encia del suge o.
Si se examina su ida, se encuen an siemp e
an eceden es de esa especie, que dejan p e e
que acaba án po un deli o, si ya no es epe ido
y con aumen o. En el
es ado no esponsable
hay,
po lo comun, un aislamien o comple o. El he-
cho es á solo en la ida del suge o. No hay o os
de su índole y ca ác e ; es un paso b usco al
ez, de la ida más paci ica y más hon ada, al
ac o más u bulen o y de mayo e ocidad.
Cua a
base:
En el
es ado esponsable,
el
he-
cho casi siemp e se ejecu a con plan, con p o-
yec o an e io , y po lo comun, con cómplices.
Sólo en los de pasion súbi a pod á habe im-
311
p o isacion,
y
en muchos casos, pod á es a
so-
lo
el suge o en la ejecucion del c imen. En el
es ado no esponsable,
no hay, poi- lo comun,
plan ni p oyec o an e io , y si -los hay, suelen
se descabellados, y nunca hay cómplices. El-
loco es á siemp e solo en la ejecucion del ac o,
como po su debilidad de en endimien o no sea
ácil ins umen o de un mal ado.
Quin a base:
En el
es ado esponsable,
hay
siemp e elaciones in imas ó bas an e es echas
en e el hecho delincuen e y las condiciones o -
gánicas del suge o, ales como su sexo , su
edad, sus acul ades in elec uales y sus pasio-
nes, su empe amen o, su idiosinc acia
y
sus
condiciones sociales, como su posicion, amilia,
ejemplos que enga á la is a, cos umb es, o i-
cio, géne o de ida, educacion
é
ins uccion.
En el
es ado no esponsable,
no hay esas ela-
ciones; nada más ecuen e, que e g andes
con as es , bajo esos pun os de is a. Pod á
habe elacion en e esas condiciones o gánicas
y
sociales, y el ac o loco, como causas p edis-
ponen es ó de e minan es de la a eccion men al,
pe o no como causas de la mo al del ac o, ó de
su ejecucion.
Sex a base:
En el
es ado esponsable,
el ac o
delincuen e, iene una in encion ela i a y e-
leja. Se e ie e á de e minada pe sona ú ohje-
3 2
-Lo. Todos los demás pueden es a sin pelig o al
lado del que á impulsado po una pasion es-
ponsable. El ins in o ó sen imien o, á cuyo im-
pulso obedece en la pe pe acion del c imen,
no es el a ec ado p imi i amen e, po el mo i o
ó azon mo al que iene pa a pe pe a le; es
siemp e o o, ú o os ins in os
y
sen imien os,
los que lisiados ó he idos hu gan al de la ag e-
sion, po ejemplo, en los casos de homicidio;
al de la p opiedad, en los de obo, e c.; pa a
come e el homicidio, el obo ú o o deli o. Se
o ende á uno, po ejemplo, en su epu acion,
en su hon a; so p ende en adul e io á su mu-
je ; le a eba an su dine o ó inca, e c., y co-
me e un homicidio en la pe sona ag eso a; ese
no ma a po ma a , no es el ins in o de la ag e-
sion ó des uccion el que le empuja; es el sen i-
mien o de la es imacion de si mismo, en el p i-
me caso, el del amo en el segundo, el de la
p opiedad en el e ce o, e c., los que le mon an
en cóle a,
y
e lejándose sob e el ins in o ag e-
so , le hu gan y suble an pa a la ejecucion del
homicidio. El ac o, pues, es de e minado, pa -
icula , ela i o,
y
además e lejo ó indi ec o.
O o an o sucede cuando son o os los mó iles
pasionales.
En el esiado
no esponsable,
el ac o es de in-
encion absolu a
y
di ec a: El monomaniaco
ho-
313
micida, po ejemplo, ma a po ma a , se sien e
impulsado po una endencia sang ien a,
y
no
habiendo deli io que de e mine ó singula ice á
la íc ima; lo mismo le dá una, pe sona que o a;
lo mismo ma a á Juan que á Ped o. Se a oja
sob e el p ime o que se le p esen a: al ez in-
mole los obje os has a la sazon más que idos de
su alma, á su pad e, á su mad e, á sus hijos, á
su esposa
y
á su mejo amigo y
bienhecho . Na-
die es á segu o á su lado. El ins in o que le em-
puja , es el de la des uccion, no hu gado po
o o ins in o ó sen imien o, al con a io, impul-
sado po si mismo, po se él el que es á en e -
mo, el que es á loco; se sien e comba ido po
los demás ins in os y sen imien os, y po la e-
lexion, y sin emba go, a as a al suge o á pe -
pe a el homicidio. Lo que digo de es e ins in-
o, es aplicable á los demás. El ac o es, pues, en
es os casos, absolu o
y
di ec o.
Po úl imo, seño es, puede se Cambien una
base el modo de mani es a se. Un impulso ag e-
si o, que conduce á ejecu a un ac o penado po
la ley en el
es ado esponsable,
suele se el e ec-
o de hábi os con aidos, ya en la misma sé ie
de hechos, ya en deja se domina po los mo-
imien os pasionales , al paso que en el
es ado
no esponsable,
el impulso que mue e al loco,
ya que no sea siemp e súbi o, nunca es el e-
52.0
á la p egun a de es a, que no e elaba oda ía
ninguna oposicion á su p opósi o, ni con la ac-
i ud, ni con la isonomía, ni con el ono de la
oz, dió ya más elie e á la decla acion amo o-
sa,
y
en ónces la seño a, al amen e ala mado
su pudo y o endida su i ud, no solamen e
se esis ió á la li iana insinuacion del sace do-
e, sino que le amenazó con publica la , como
no la dejase sali inmedia amen e. Esa amena-
za ué el dec e o de mue e de esa in eliz. Su-
ble á onse en umul o a ios ins in os
y
sen i-
mien os del sace do e. Es e homb e, has a en-
ónces habia ahogado su pasion. Es e homb e,
que habia adqui ido ama ejempla po su i -
ud, que á a o de esa misma i ud habia al-
canzado .la jus ísima epu acion de que gozaba
en el pueblo, ió comp ome ida su dignidad
eclesiás ica, con a iado su deseo de la ap oba-
cion pública. Comp endió odas las consecuen-
cias de un momen o de indisc ecion y de ex a-
ío,
y
en ez de calma la indignacion de la pe-
ni en e, echándose á sus piés, a epen ido, o-
gándole, po el bien de en ambos, el sec e o,
ya

ió más que lo que se di ía de él á la
mañana siguien e, cuando aquella desdichada
e elase que el pas o e angélico 'labia al ado,
con amaño escándalo, á odos sus an eceden-
es
de homb e hon ado y i uoso, A es as

321
ideas, ápidas como el elámpago,
y
unes as
como es e me éo o, su
o gullo se suble ó, y le
condujo al asesina o. C eyó que es e s
' e ia el
medio más segu o de alcanza
.
el sec e o, y que
así conse a ia ilesa su epu acion, y la posi-
cion social á ella aneja. Quiso ocul a un deli o
come iendo o o mayo .
Asesinada la seño a, bo ó odas las huellas
del c imen, me ió el cadá e en un saco, ca gó
con él, salió sec e amen e de su casa, al ab igo
de las somb as de la noche, y a ojó el saco con
el cadá e , al io Ise o, c eyendo que las aguas
habian de se sus cómplices ó encub ido as. Pe-
o las aguas le hicie on aicion. Co no si les
epugnase gua da en su seno aquella íc ima,
a oja on el cadá e al dia siguien e á la o i-
lla del io. Llegada la no icia á oido de la au o-
idad, se hicie on indagaciones
y
se p ac ica-
on pesquisas, y no se a dó en descub i al
e dade o au o del c imen.
Expues os es os dos casos, eamos cuál de
ellos e ela un es ado de locu a no esponsa-
ble , cuál de ellos un es ado esponsable ó de
azon.
Ni en uno ni en o o se p esen an los sín o-
mas psíquicos, que cons i uyen la isonomía de
la locu a. No hay deli io in elec ual en ningu-
no• de los dos; no hay ilusiones ni alucinacio-
CRITERIO
MÉDICO.-TOMO I.
3 22
nes; uno
y
o o e elan conocimien o del bien
y
del mal; los pun os de con ac o, en e los dos
es ados de locu a y de azon , no pueden se
ni más ín imos ni más nume osos. Un juez, un
ibunal que hubiese de juzga los, acaso e ja
más c iminalidad en el p ime o. Se ho o iza-
ian más de e asesinado un inocen e niño que
no ha dado luga á ninguna p o ocacion, que
una muje , cuya nega i a
y
amenaza pudie an
exaspe a á un desdichado, poseido de una pa-
sion a al. Apliquemos á uno y o o caso nues-
o c i e io,
y
e emos.
¿Hay azon mo al, un po qué, algun mo i o
en el cona o que impulsaba á la Ca alina? Nin-
guno, seño es. Un niño inocen e no podia ha-
be la o endido en nada; no podia muda en ódio
mo al el in enso ca iño que le enia. Tampoco
la habian o endido sus pad es; nada enia que
enga en él; no podia p ome e se de su mue -
e ninguna en aja.
Discu id cuan o que ais ; no halla eis nin-
gun mo i o, ninguna azon mo al pa a esa en-
dencia de asesina o. Hé aquí el p ime ca ác e
de un ac o loco, de un ac o sin azon.
¿Sucede o o an o en el caso del sace do e?
¡Ah, no, seño es! Aqui sob an las azones mo-
ales. Ya las lle o indicadas, al e e i el hecho.
P escindiendo de la o ensa de su amo p opia
y
393
de su amo sensual, al e se echazado po la
muje á quien amaba y á quien se decla ó, hay
la amenaza de que e ela ia esa desg aciada la
li iana debilidad del cu a, lab ando así su des-
c édi o. El jus o emo de pe de su epu acion,
con odas sus consecuencias mo ales
y
ma e ia-
les, le dió la esolucion e ible de sal a esa
epu acion á oda cos a. No la c eyó segu a
i iendo la seño a, y en su obcecacion, no ió
más emedio que so oca un c imen con o o
mayo ; buscó el sec e o en el asesina o de esa
in eliz. Aquí se p esen a la pasion con sus ca-
ac é es genuinos, con oda su lógica, con odo
el aciocinio isiológico.
En el cona o de homicidio de la Ola en, ¿qué
his o ia iene el hecho? ¿Qué escenas p epa a o-
ias iene ese d ama? Ninguna. El d ama empie-
za súbi amen e en el e ible deseo de degolla
al niño. ¿Qué hechos acompañan ese cona o de
homicidio, como pa e de la accion de ese d a-
ma? Ninguno. Al con a io, el co azon
y
la in e-
ligencia de esa in eliz se suble an con a ese co-
na o sang ien o; odo en ella p o es a con a él,
se ho o iza, huye, busca ampa o; o a iun a,
o a es encida, y no pe pe a el asesina o del
niño, po que llegan sus pad es á iempo de sal-
a le. ¿Pasa nada de eso en el c imen? ¿Son esos
hechos concomi an es de un ac o come ido bajo
594
el
in lujo de la pasion? ¿Y qué hechos subsi-
guien es hay enlazados con ese cona o sang ien-
o? ¿Se é en esa muje ninguna idea, ningun
ac o ni medida pa a consuma el c imen en
o a ocasion, ya que en aquella se le ha us a-
do? Nada de eso, seño es. Re ela á sus amos la
ho ible escena que le acaba de pasa , y dá g a-
cias á Dios de que la haya sal ado. No hay aquí,
pues, his o ia, que es el segundo ca ác e dis-
in i o
y
p opio de la locu a.
¿Qué his o ia iene el asesina o come ido po
el sace do e? Es e es un d ama comple o, en a-
ios ac os,
y
mul i ud de escenas p epa a o ias,
coe áneas
y
pos e io es, cons i uyendo odo una
accion compac a y pe ec amen e enlazada con
el c imen. Las p ime as escenas son san as, em-
piezan al pié del ibunal de la Peni encia; de
allí b o a la pasion amo osa de ese desdichado,
p ime o igen de su g an desa ue o, causa p e-
disponen e de la sang e que de amó. Las e-
elaciones de ca ác e eligioso con la seño a,
omen an su pasion, pe o sabe e ena la, edu-
duci la á un g ado pla ónico; es un sec e o que
no sabe más que su conciencia y su. Dios, que
se e o se la ep ende. Llega la noche, y la ho a
a al en que la desdichada seño a se aslada á
la
casa de su con eso ; al e la sola con él, y
sin duda más he mosa que nunca, el / demonio
525
de la concupiscencia le ien a, le ascina,
subyuga y le a as a á come e un a en ado
con a el pudo de su peni en e. Es echazado;
es más, es amenazado de un desc édi o, de la
bu la gene al, de la des i ucion,
y
acaso, de ma-
yo cas igo. Eso le exaspe a, le mon a en cóle-
a,
y
no encuen a más ecu so que ahoga su
p ime deli o en la sang e de la íc ima,
y
la
asesina. En seguida la me e en un saco, se la
lle a á cues as , al ampa o de las inieblas; la
a oja al ecino io, se uel e á casa, esuel o á
ocul a su doble c imen, y á la mañana siguien-
e *se a e e á p esen a se en el emplo del Se-
ño , y á p o ana an e sus ieles, que le siguen
c eyendo
y
es imando, como su pas o e angé-
lico, con las manos ensang en adas
y
el alma
impu a, la sag ada Hos ia. ¿Puede da se una
his o ia más acabada, más comple a, de un he-
cho delincuen e? No iene aquí el poe a odos
los ma e iales pa a la accion de un d ama?
El hecho de la Ca alina Ola en, es á aislado.
No sólo no hay en su ida an e io ninguno de
esa índole; no sólo hay oda una exis encia
y
oda una p ác ica, en e amen e con a ias en
gene al, sino con espec o al niño, á quien habia
ado ado, desde que le habia empezado á da
la leche de su pecho, y le seguia ado ando en
el mismo ins an e en que se sen ia impulsa-

526
da á degolla le; sino que no se encuen a am-
poco ningun hecho ac ual que se enlace con esa
sang ien a endencia. Es un aislamien o com-
ple o, bajo odos los pun os de is a en que se
mi e; e ce ca ác e g á ico de la locu a.
¿Hay ese aislamien o en el asesina o come ido
po el cu a? Es e dad que en su exis encia an-
e io no igu a ningun hecho de esa na u aleza,
ni cons a que hubie a en su ca ác e disposicion
pa a esa clase de ag esiones, lo cual oma ian
los ibunales como una ci cuns ancia a enuan-
e; pe o ese aislamien o desapa ece con espec-
o á los hechos concomi an es, ó ca ac é es del
deli o, como ambien de los p edisponen es
an e io es que hemos is o igu a en la his o-
ia de su deli o. Es á enlazado con hechos que
le p epa a on, con hechos qué le acompaña on,
y con hechos que le siguie on; hechos, al p in-
cipio, san os , luego punibles en el e eno de
la conciencia, de la eligion y de la mo al, y
po úl imo, al amen e c iminales
y
ag a an es
á los ojos de la ley.
En el cona o de la Ola en no hay ningun
plan, ningun p oyec o an e io , ni ac ual, nin-
gun cómplice. El impulso sanguina io, es súbi-
o, imp o isado, momen áneo; no iene idea ni
pensamien o que le engend e. Yo hay enlace
de ac os; y no sólo no iene cómplices en o os
327
suge os, sino en si misma. Todos sus ins in os
y
sen imien os, oda su e lexion, oda su Con- .
ciencia, su sé
y
su alma, luchan
y
p o es an
con a su cona o homicida; si apela á o as pe -
sonas, es pa a que le impidan la ejecucion del
c imen, á que se sien e impulsada,
y
que la ho -
o iza.
El asesina o come ido po el sace do e, se
ejecu a con plan, con p oyec o, si bien no iene
cómplices, ue a de las somb as de la noche y
del io , que le denuncien. Ese plan, ese p o-
yec o no lo enia concebido, an es de p esen a -
se su peni en e ; ampoco an es de que ella le
amenazase ; mas en cuan o sonó es a amenaza,
b o ó el plan, b o ó el p oyec o. ¡Es oy pe di-
do! se di ía. Es a muje á á denuncia me á la
opinion pública, á á des ui en un momen o
odo el p es igio de una exis encia hon ada, y
con ello las en ajas de mi posicion social; yo
puedo abandona el goce de sus a o es, pe o
no la es imacion de mi buena ama. ¿Qué ha é
pa a
s
consegui lo? Es muje ; no puedo ia me
en su palab a; acaso no sepa gua da el sec e-
o; hay un medio segu o de ob ene le; los mue -
os no hablan; esa muge ha de mo i ; la ma-
a é; saca é su cadá e de mi casa, y de noche,
le a oja é al io, y en odos, ménos en mi, ga-
an ido po mi epu acion, e án al au o de
su_
328
mue e. Yo segui é impá ido, y anquilo, al
pa ece , de conciencia, al dia siguien e, aca-
bando de bo a las huellas de mi c imen, sien-
do el p ime o en de ama mi ama gu a
y
ho -
o po esa abominable ca ás o e.
Es e plan, es e p oyec o, po o ma se cona, la
apidez del elámpago, con la p emu a y exi-
gencia de la opo unidad del momen o,
y
con la
in ensidad de la ala ma, que el amo de si mis-
mo y de su epu acion su ió, no impiden que
uese un plan, un p oyec o, an acabado y pe -
ec o, como lo hubie a sido si le hubiese p eme-
di ado, dias ú ho as an es, esol iéndose á de-
cla a se á una seño a, goza la, y si se le e-
sis ia y amenazaba con publica su laqueza c i-
minal, á da le mue e. No u o cómplices, co-
mo no los ienen muchos c iminales, y en es e
caso , que iendo con a con el sec e o , no los
debia ene ; es lógica, es acional es a soledad
en la ejecucion del c imen.
El cona o de homicidio de la Ola en no o e-
ce elaciones, ni con sus condiciones o gánicas
ó isiológicas, ni con sus condiciones sociales.
Los au o es que hablan de ese hecho, no des-
cienden á po meno es sob e las condiciones
isiológicas de la Ola en; sólo dicen que e a muy
buena, hon ada, paci ica, que nunca habia da
do nada que sen i . Su ida an e io , po lo an-
329
o, hace p esumi , que en su empe amen o
y
cons i ucion no habia causa p edisponen e pa a
un hecho de esa especie. Su sexo no es 'el más
comun en el c imen de asesina o; su ca iño, su
in ensa adhesion al niño, suponen en ella a ec-
o ma e nal,
y
alejan oda p edisposicion al de-
li o, al que se sen ia impulsada. No le al aban
ecu sos pa a i i bien y hones amen e; en-
d ía la educacion é ins uccion comun á las mu-
je es de su clase; no enia á la is a ejemplos
de c ímenes
y
deli os. Todo se p esen a poco ó
nada en a monía con el ca ác e de su enden-
cia sanguina ia. Esa ci cuns ancia, enia algo
en ella á a o de la locu a. En el mundo no se
pasa b uscamen e, sin causas, de una índole
buena, dulce y paci ica, á un cona o de homi-
cidio,
y
escogiendo po íc ima á un niño.
Respec o del caso del cu a, ampoco dice el
au o de quien le he omado cuáles e an sus con-
diciones isiológicas, cuál su ca ác e ni el g a-
do de ene gía de sus ins in os
y
pasiones. E a
a on, de edad adul a, al ez obus o; lo de
ca ga con el cadá e , lo supone. Su i ud
ejempla al ez e a, además de sus na u ales
inclinaciones, la ob a de su ue za de olun ad
sob e si mismo. Su educacion, ins uccion
y
su
bienes a no se compadecen con el ¿Timen; si-
quie a no sean siemp e un obs áculo in encible
536
En suma, seño es, haced bien y cumplidamen-
e el conmemo a i o del suge o, ace ca de cuya
in eg idad men al haya dudas; eco ed odo
el campo e iológico de la enajenacion men al
que o ecen las his o ias de ese conmemo a i o;
examinad los sín omas psíquicos
y
somá icos
que el suge o p esen e; aplicadle, en el caso que
es os al en, mi c i e io,
y
es ad segu os de que
no os ha de al a azon sólida pa a unda un
diagnós ico.
¿Quie e es o deci que no haya ningun caso
di icil, que no haya casos que nos hagan aci-
la ,
y
espec o de los cuales, sólo podamos de-
ci lo que p e ende el S . Quin ana,
es p oba-
ble?
No, seño es; con engo en que pueden da -
se esos Casos. Pe o de eso á es ablece , como
ó mula gene al y absolu a, que no es posible
dis ingui jamás la pasion de la locu a, hay una
dis ancia inmensa.
Los ibunales , cuando nos consul an, quie-
en que no los dejemos luc uando en la egios
de las p obabilidades. Si el caso no o ece da-
os pa a o a cosa, enho abuena : no se á nues-
a la culpa. La duda es posible; pe o no la e i-
jamos en sis ema. No hagamos á la ciencia ese
desai e. La ciencia puede más; puede e i a , en
la inmensa mayo ía de los casos, que los jueces
y
ibunales cas iguen á un en e mo co no c i-

537
minal, y que absuel an á un c iminal como en-
Te mo. Tiene un c i e io pa a la dis incion, y
és e es el que he dado.
No engo la p e ension de que mi doc ina
sea acabada y pe ec a, y que haya dicho con
ella la úl ima palab a sob e ese g a e asun o;
pe o si c eo que, con mi c i e io, la ciencia sa-
is a á á los jueces y ibunales de jus icia, como
los ha sa is echo en los casos p ác icos en que
yo me he alido de ese c i e io. No ol ideis,
seño es, y concluyo , que aquí, co no en oda
ésis gene al, opezamos con más di icul ades,
po que enemos que ija nos en odas las ci -
cuns ancias posibles, en odas las con ingencias;
mien as que en un caso dado, en un caso pa -
icula , las di icul ades siemp e son meno es,
po que no enemos más que las ci cuns ancias
de ese caso; el p oblema se educe á ellas, y po
eso se uel e más ácil de esol e .
C uunio INIUdco.—Tomo 1.
538
CON
SL
LTA MÉDICO-LEGAL
SOBRE EL ESTADO MENTAL DEL SEÑOR DUQUE DE***
en su l'hala en e .nedad,
AL OTORGAR SU TESTAMENTO.
•
Los in asc i os, doc o es en Medicina, p o e-
so es de la Facul ad de Medicina de es a co -
e, e c., esiden es en la misma, nos hemos e-
unido, en i ud de un o icio del S . Capi an ge-
ne al de es a p o incia, pa a examina las es
piezas de au os emi idas po dicha au o idad,
y
en is a de ellas,
da nues o dic ámen ace ca,
no sólo de la posibilidad ó imposibilidad, sino
Cambien de la p obabilidad, más ó menos emo a,
de que en las dolencias su idas po el S . Du-
que de***, u iese es e in e alos lúcidos cie os
en
el eje cicio de sus acul ades in elec uales.
Las piezas emi idas po el S . Capi an gene-
al, pa a dicho e ec o, son es.
550
La p ime a con iene:
1.° Un pedimen o p esen ado en nomb e de
D.

hijo na u al, econocido y legi imado
po esc ip o del P íncipe del S . Duque de***,
demandando que sea admi ida la in o macion
que o ece de los hechos expues os en el mis-
mo documen o, y se nomb e un cu ado ejem-
pla al S . Duque;
y
en un
o osi,
que pa a
la in o macion o ecida se lib e despacho á las
jus icias de la ciudad de Pa ís, con el obje o
de que se eciba decla acion ó in o m e, segun
su clase, á odas las pe sonas designadas po
D. EL..,
y
de que, po p o eso es de Medici-
na, que nomb e el Embajado español en F an-
cia , y, en su caso , la au o idad que cumpli-
men e el despacho, se econozca al S . Duque
de*** y se in o me p olijamen e ace ca de su
es ado ísico y mo al; si se halla ó no en el ple-
no y lib e eje cicio de sus acul ades ísicas y
mo ales, y si, po consecuencia, se encuen a
en ap i ud de dispone de su pe sona, sin nece-
sidad de cuidado ajeno, de maneja y admi-
nis a sus bienes, de celeb a con a os,
y
pa -
icula men e el ascenden al
y
g a e del ma-
imonio; ó si, po el con a io, es á en el ca-
so de no pode ejecu a nada de es o,
y
que se
le in e diga su adminis acion, y és a
y
el cui-
dado de su pe sona, se enca guen á un cu ado .
540
En
o osí,
demanda que el ibunal dePa is sea
acul ado pa a pone en sal o al S . Duque é
in e dic o en la adminis acion de sus bienes,
si lo juzga u gen e.
2.° O os pedimen os , sucesi amen e p e-
sen ados, solici ando a ias diligencias, di igi-
das odas á la ealizacion de ini i a del obje o
p incipal de la p ime a demanda.
3.° Los di e en es au os del ibunal, man-
dando lle a á e ec o lo solici ado po las pa -
es li igan es.
4.° Las decla aciones de los es igos indica-
dos y p esen ados po el S . D. M...
5.° Las diligencias p ac icadas po el ibu-
nal del Sena, á pe icion del ibunal español, y
los documen os, aducidos y legalizados, po
los cuales cons an aquellas diligencias, y en e
los que igu an las in o maciones de los es i-
gos, los in e oga o ios que su ió el S . Duque,
y
la decla acion i mada po los acul a i os que
le examina on de o icio.
La segunda pieza con iene:
1.° Un pedimen o de D. M... T..., en nom-
b ede D. M... de L... y de D. R... V..., su-
plicando al
.
Juzgado de Gue a se si a manda ,
que, exhibiéndose po el cu a de la Pa oquia
de San And és, el lib o de pa idas de de uncion,
se ponga es imonio de la del Duque de***, y e a-
541
cuado lo demás que solici a e, se
.
le en egue el
expedien e o iginal; y en un
o osí,
que dicho
cu a pá oco, sus enien es y auxilia es de la
misma pa oquia, decla en' sob e seis ex emos,
que en el documen o se especi ican; en
o osí,
que decla e el sace do e que acompañó cons an-
emen e al Duque, desde su eg eso de F ancia,
sob e nue e ex emos, que ambien se exp e-
san en el documen o; po úl imo, en
o os,
que
decla en los acul a i os, po quienes ué asis i-
do el S . Duque en su en e medad , sob e los
nue e capí ulos exp esados en el mismo esc i o.
2.° O os pedimen os del mismo D. M... T...,
demandando que se amplíen las decla aciones
de los es igos ya in e ogados,
y
que se in e -
o<
Y
ue á o os.
3.° Los au os del ibunal, mandando lle a
á Cumplimien o lo solici ado.
4.° Las decla aciones de los es igos.
La e ce a pieza con iene:
.° La copia de un
o osí
del
pedimen o
de D. A... R..., p ocu ado , pidiendo que se e-
mi a á la Facul ad de Medicina de Mad id la
consul a médica edac ada sob e el ca ác e y
e ec os de la dolencia ísica é in elec ual del se-
ño Duque; el es imonio de la decla acion de
o icio de los es acul a i os (le Pa is, F...,
y E...,
sob e el es ado de las acul a-

712
des men ales del S . Duque , cuando se a-
ó en Pa is de su iu e diccion p o isional; la
consul a de los acul a i os que asis ie on a di-
cho S . Duque, du an e su úl ima esidencia en
Mad id, y que, designados dos Ca ed á icos de
dicha Facul ad, dén su dic ámen, en los é mi-
nos consignados en el p ime pá a o de nues-
o esc i o.
2.° La copia de la consul a, di igida á los a-
cul a i os de Pa is.
3.° La con es ación, en ancés, á dicha con-
sul a, y la aduccion al cas ellano de aquella,
i mada po los p o eso es R...
y F...,
po du-
plicado.
De los documen os con enidos en las es pie-
zas indicadas, esul a:
Que el S . Duque de', pe sona ilus e y de
lo más dis inguido de la nobleza española, lleno
de í ulos, condeco aciones, G ande de España
de p ime a clase, Conseje o de Es ado, Capi an
gene al de los ejé ci os nacionales, e c., e c., de
es ado sol e o, que habia igu ado en la polí ica
y en la có e, como suelen hace lo las pe so-
nas de su clase,
y
habia su ido los e ec os as-
cenden ales de su posicion poli ica y social, u-
y
o dos hijos na u ales, llamados, el uno D. M...,
y
el- o o Doña S..., econocidos y legi ima-
dos po esc ip o del P íncipe,
y,
en los úl imos
343
años de su dila ada ida, con ajo elaciones
in imas con Doña J. M. C. de M. casada ,
y
sepa ada de su ma ido.
An es de las indicadas elaciones del S . Du-
"que de*** con la M...
*
,
se obse ó, así en la con-
duc a de aquel, co no en la di eccion de los
negocios de su casa, un compo amien o al,
que en nada desdecia de su ele ada clase, de sus
p incipios, sen imien os, an eceden es y buen
nomb e; di igiendo su casa con mucho ó den y
egula idad ; eniendo mon ada la adminis a-
°ion de al modo, que podía p esen a se como
modelo en e las casas de los G andes de Espa-
ña, y gua dando las mayo es conside aciones
con las pe sonas de su amilia, y en debida
p o-
po cion, con odos los dependien es y c iados.
Despues de habe con aido ín imas elacio-
nes con la S a. de M..., se empezó á no a
que iba cediendo á cie as exigencias de dicha
seño a, aunque no e saban sob e cosas de mu-
cha mon a, ni al e aban la ma cha o denada
y
egula de an dis inomid
q
,
casa.
.
En 1833, siendo á la sazon el S . Duque
de
edad de sesen a
y
cinco años, se asladó desde
Mad id á Guadalaja a, un dia de Diciemb e. El
iempo es aba c udo, hacia un io in ensísimo,
y al llega á dicha ciudad, ué el S . Duque alo-
jado en una pieza, donde, pa a p ese a le
del
n•
0-14
io, se ele ó, po medio de la lumb e, la em-
pe a u a á un al o g ado. Pocas ho as despees,
expe imen ó el ecien llegado una conges ion
ce eb al,
y
siendo asis id(/' po su médico, don
J. J. G..., ué comba ida ( icha en e medad, ya
con e acuaciones sanguíneas gene ales
y
ópi-
cas, ya con e ulsi os, sin que pudie a impe-
di se que se quedase el en e mo con algunos.
es igios de su dolencia, los cuales consis ie on
p incipalmen e en una pa álisis incomple a de
la ex emidad in e io de echa,
y
endencia al
sueño. Tambien ecibió una con usion, en el ,
ac o de acos a le, que degene ó en una úlce a.
Acompaña on en Guadalaja a al S . Duque
la M... y el médico D. R. V., apode ándose en
ambos de su ánimo de una mane a no able.
Cuan os u ie on ocasion de p esencia el in e-
io de la habi acion del S . Duque, y algunas.
de las escenas ocu idas en e és e, la AL., y el
D . V..., a i man que e a ex ao dina io el do-
minio de los dos úl imos sob e el p ime o, lle-
gando á supone , que, no solamen e le a anca-
ban i mas, donaciones y con a os uinosos,
sino que le al aban al espe o
y
conside acio-
nes debidas, has a el ex emo de mal a a le.
En e la se idumb e e a umo gene al que le
habian dado un bebedizo pa a cons i ui le en
al es ado, y el es igo D. M. M..., c iado de la
345
casa del Duque, asegu a que el médico V p e
••.

-
pa aba po si
y
an e si unas ho cha as, que lue-
go daba al en e mo.
Suponiendo que co ia el iesgo de se cogido
po la accion de Gomez, como siguie a i ien-
do en Guadalaja a, ué el S . Duque asladado>
á Mad id p ecipi adamen e, donde, an o en su
casa llamada de abajo, como en su palacio de
Chama in, p osiguie on eje ciendo la M... y el
médico V... su dominio ascinado sob e el áni-
mo del Duque, siendo público y no o io, en e
oda la se idumb e, el lamen able es ado ísico
y
mo al de es e seño .
Desde el año 1835, se obse ó, po odos los
dependien es y allegados de la casa, que se iban
debili ando p og esi a
y
g adualmen e las a-
cul ades ísicas
y
mo ales del S . Duque, á lo
cual con ibuian, po un lado, sus padecimien-
os,
y
po o o, los abusos á que le impulsa-
ia la M... El p edominio de és a llegó á se
an o más pode oso, cuan o que coadyu aba
sus es ue zos el médico Y._ El Duque pe dió la
memo ia, ol idando has a las cosas más ecien-
es; en ó en un p o undo aba imien o; a ia-
ba epen inamen e de con e sacion, á causa de
ol ida se de aquello sob e que es aba hablan-
do; llamaba á los c iados, y cuando se le p e-
sen aban, decia que no los habia llamado; les
552
Mien as que en España se es aban e acuan-
do diligencias, ela i as á la a e iguacion de
los hechos,
é
in e ogando nue os es igos, so-
b e nue os capí ulos
y
pa icula es, el ibunal
del Sena ecibió
y
acep ó el despacho oga o io,
y á pesa de algunas p o es as del p ocu ado
ep esen an e del S . Duque , e acuó las dili-
gencias p ecep uadas po el ibunal español,
en su au o de Ene o de 1840, y en el exho o
po despacho lib ado en su azon.
De las decla aciones p es adas po los es i-
gos á quienes in e ogó el ibunal del Sena,
pe sonas no ables, en su mayo pa e, se des-
p ende, en e o as cosas, que la M... habla p o-
yec ado casa á su hija
.
doña M..., de ein e
años de edad, con el S . Duque, de se en a
y
cua o
.
á la sazon, y que, esis iéndose aquella
á con ae semejan es nupcias , se ugó de la
casa de su mad e, acogiéndose á la del S . Em-
bajado de España, desde donde se asladó á la
ó
alcaldía, pa a casa se con el S . B...,
subp e ec o de Rochechua , acompa iada po
el ice-cónsul.
Cons i uido, en su dia, el ibunal del Sena
en la habi acion del S . Duque, es e ué in e :
ogado dos eces, la p ime a el' dia 28 de Fe-
b e o de
.
1840. Hé aquí los é minos de es e im-
po an ísimo in e oga o io, que con iene as-

lada in eg o, a ándose del es ado in elec ual
de la pe sona in e ogada.
«P egun a. ¿
,
Cuál es ues o nomb e, apelli-
do, edad, p o esion y
esidencia?--Respues a.
P. de A., Duque de***
P.
1Vues a edad?
R.
No me hallo en el
caso de casa me en es e ins an e; no hay incon-
enien e en deci que no se a a de casa me en
es e momen o.
P.
1No pod eis deci nos ues a edad, poco
más ó ménos?—R. No hay incon enien e. (Es
odo lo que con es ó siemp e á es a p egun a.)
P. ZDónde
i ís ac ualmen e?—R. Vi o aquí,
en es a posada.
P.
1No eco dais el nomb e de la calle
?-
R.
Calle Baja del Balua e; pe o no ecue do
p ecisamen e el núme o.
P. Es ais
en ues a casa, con muebles p o-
pios?—R.
Es oy hospedado en casa de un ami-
go; la mayo pa e de los muebles son míos.
P.
,
Quién es la pe sona que os hospeda?
R. El Embajado de España.
P. ¿Cómo
se llama el S . Embajado ?
R.
El
Ma qués de...
P.
?No eco dais su nomb e?—(No esponde. )
P. l
Papis

eneis hecho a enda-
mien o?-
R.
Un amigo mio me ha concedido
es a casa.
Ciumuo YE!":Dico.--Tomo 1.
P.
¿Teneis ca uaje p opio, ó de alquile ?
R.
El coche es mio, los caballos de alquile .
P.
¿Es ais casado?—R. No, seño .
P.
¿No habeis enido in encion de casa as ha-
ce poco?—R. Po aho a, no; pe o al in pienso
casa me.
P.
¿No e a la seño i a M... con quien que-
íais casa os ?—R. Sé iamen e he pensado en
casa me; pe o no con ella.
P.
¿Es a seño i a habi aba en ues a com-
pañia?—R. Si, seño .
P.
¿No se e ugió en casa del S . Embaja-
do ?
—R.
No puedo esponde á es a p egun a;
no lo sé.
P.
¿Sabeis si es á casada?.
R.
No, seño , no
lo c eo:
P.
Sin emba go, se nos ha dicho que se ha
casado con'un subp e ec o llamado B...—R. No
lo c eo, ni conozco á nadie con ese apellido.
P.
¿Teneis pa ien es en Pa is ó en España?
R.
Si; en España no, c eo que es án en
ma ia.
P. ¿ Qué pa ien es os quedan, al ménos los.
más p óximos?—R. Son muchos.
P.
¿No eneis una sob ina, la S a. Duquesa,
de S...?—R. Es sob ina mia; pe o no es á aqui,
es á en Alemania.
P.
¿No son pa ien es ues os la P incesa
555
de E...
y
sus hijos?—R.
Sus
hijos son sob inos
míos.
P.
¿Dónde es án ues os sob inos?—R. En
I alia ac ualmen e.
P.
¿No son sob inos ues os el Duque de O...
y
su he mano?—R. Si, desg aciadamen e; muy
desg aciadamen e pa a mi.
P.
¿Tend eis la bondad de deci nos po qué
desg aciadamen e? ¿Qué quejas eneis del Duque
de 0...?—R. Po que, es ando en mi sano juicio,
me denuncia como si no lo es u iese.
P.
¿Reco dais si hace mucho iempo que ha
enido á e os?—R. Recue do que no hace mu-
cho iempo, desg aciadamen e.
P.
¿Vino solo?—R. Habia gen e en el cua o.
P.
¿Sabeis quiénes e an las pe sonas que le
acompañaban ?—R. 'labia muchas, de las que
conozco á algunas.
P.
¿Podeis nomb a á las que conoceis? (No
con es ó.)

-
P.
¿Es aba allí el Gene al C...?—R.
Si,
se-
iio , aunque el cua o se -hallaba á oscu as, i
que es aba.
P.
¿Es aba ambien allí ues o an iguo apo-
de ado G...? —R.
C eo que sí.
P.
¿Y el hijo del Gene al C...?--R. Tambien.
P. ;Sabeis
cuál e a el obje o del S .
Duque
de O... al eni á isi a os?
R.
C eo que es a-
ha de acue do pa a hace me pasa po imbécil.
P. ¿Hubo
alguna explicacion ese dia en e os
y
el Duque de 0...?—R. Nada hubo que u iese
elacion con mi salud, ni mis bienes.
P. ¿No
ha mani es ado el S . Duque de O...
deseos de habla os á solas?—R. No e a el Du-
que de O... quien lo que ía; e a o o: como el
cua o es aba lleno de gen e, no he podido dis-
ingui bien las oces.
P.
¿No se os pidió que hicié ais sali á la se-
ño a de M... y al D . V...?--R. La S a, de
M... no es aba allí,
y
no se me ha pedido que
hicie a sali al D . V...
P.
De la in o macion ha esul ado que la se-
ño a, de M..., in i ada á e i a se, os habia p e-
gun ado si debia hace lo
.
, á lo que le espondis-
eis: «Haced lo que os dé la gana.»—R. Se ia
una espues a co és pa a una seño a. No a i -
mo que se lo dijese; yo no supe que es u iese
allí.
P.
Una ley de España, de 11 de Oc ub e de
1820, au o izaba la enajenacion po mi ad de los
bienes inculados. Vos eníais dos en as, que
p o ienen de Doña A... de G..., y que pasa on
al S . Duque de O... ¿Habeis dado pode pa a
solici a la pa icion, y ende la mi ad de di-
chos c édi os?—R. No he dado ó den de en-
de bienes algunos.
57
P. ¿No
poseeis g andes p opiedades en Cala-
b ia?----R. Sí, seño .
P. ¿No
habeis enido in encion de ende las?
R.
Ni aun de Calab ia me acue do.
P. ¿No
habeis que ido, al ménos, oma un
p és amo de cua ocien os mil ancos sob e esa
p opiedad de Calab ia?—R. No, seño .
P.
Sin emba go, ese p és amo se ha hecho;
y
un al F... de M... es quien ha adelan ado los
ondos.—R. No engo no icia de ello; no he
pe cibido ondos algunos.
P.
Sin emba go, habeis i mado cua o po-
de es que os p esen ó el dependien e del esc i-
bano F...—R. No engo no icia alguna de al
emp és i o, ni de al p es amis a, ni de al es-
c ibano.
P. ¿Reco dais
habe os di igido al S . Ma -
qués de C..., pa a ob ene cua ocien os mil
ancos sob e los bienes de Calab ia?—R. No
he pedido dine o alguno al Ma qués de C...
P.
A in de que no u ié ais que oma es e
p és amo, ¿el S . Ma qués de C..., no os ha he-
cho ende un ebaño de me inos que eníais en
Mad id?—R. Hace mucho iempo que no había-
mos hablado de me inos con el S . C...,
y
en
es a ocasion no se ha e ec uado ninguna en a
p e endida en a.
P. ¿Reco dais
en cuán o se endie on los

358
me inos?—R. Quie o aco da me, pe o no lo
ecue do p ecisamen e en es e momen o.
P.
Segun esul a de la in o macion, ue on
endidos en cien o ein e
mil
ancos. ¿Quién
ha pe cibido es e dine o?—R. Yo
no
lo he pe -
cibido, y el Ma qués de C... no es aba enca ga-
do de hace gas o alguno po
mi.
P. ¿Habeis
pe cibido
os
mismo es os cien o
ein e
mil
ancos del emp és i o de Calab ia?
—R.
(Fal a en la copia la espues a).
P.
1Teneis alguno en ues a casa que haya
podido pe cibi es e dine o en ues o nomb e,
y ep esen ando ues a pe sona?—R. No: es-
as can idades, nadie.
P. ¿Sabei5
á cuán o ascienden ues as en-
as?—R. A en u ado es deci lo; se ia p eciso
hace un cálculo pa a sabe exac amen e cuá-
les son mis en as.
P.
Son su icien es pa a ues os gas os?—
R.—En es e momen o si: pe o si se me hacen
muchas p egun as como es a, no sé
si pod é
esponde .
P. ¿Quién
adminis a ues os bienes? —
R.
Yo.
P. ¿A
cuán o ascienden ues os gas os?
R. Es una p egun a, á la que es di icil es-
ponde .
P. ¿Teneis
p ecision de segui co esponden-
59
cía con ues os adminis ado es?—R. Yo mis-
mo les esc ibo.
-
P.
Os en ian ues as en as?—R. Si, seño .
P.
Cuando os en ian ondos, lquién los pe -
cibe?—R. (No con es ó.)
P.
¿Se os en ega el dine o en ues as ma-
nos, ó la pe sona de ues a con ianza?—R. Sí,
á las pe sonas en quienes engo con ianza.
P. Teneis
la bondad de nomb a esas pe so-
nas que me ecen ues a con ianza?—R. Sí:
unas eces es una pe sona, y o as es o a.
P. ¿
,
Teneis
la bondad de deci quiénes son?—
R.
(No con es ó.)
P. ZNo son esas pe sonas , la S a. de M...
y
el D . V...?—R. Eso es mucho p egun a .
P. Qué
donaciones y egalos habeis hecho
esas dos pe sonas?----R. Puedo asegu a que
nada he dado, ni á la una ni a la o a.
. ¿C eeis que os p egun amos solamen e
desde que es ais en F ancia?—
.
--R. De aho a y
de án es.
P.
Sin emba go, la S a. de M... ha ecibi-
do de os una casa, calle del P ado, en Mad id,
el palacio de Chama in
y
ie as conside ables
en en e de dicho palacio. ¿Le habeis dado odas
esas posesiones?—R. P ocu o ae á la memo-
ia lo que puedo esponde os; esponde é cuan-
do pueda, pues necesi o eco da los hechos.»
360
Has a aquí el p ime in e oga o io, y co no
el S . Duque es aba en cama á la sazon, e-
miendo el ibunal que la a iga indiese al in-
e ogado, suspendió el ac o, pa a con inua le
o o dia.
Con echa 6 de Ma zo del mismo año, el ibu-
nal de p ime a ins ancia del Sena dió una p o-
idencia, en i ud de la cual, los p o eso es de
Medicina Ma jolin , Esqui ol y Fo ms, debian
isi a al Duque
,
de***, da su pa ece sob e su
es ado men al,
y
deposi a su decla acion, án es.
de la p óxima audiencia, en manos del p esi-
den e del ibunal. El dia 9 de dicho mes y a io,
se eunie on, en e ec o, los mencionados acul-
a i os en la habi acion del S . Duque, á las.
es de la a de, y en comun, p ocedie on al
exámen del en e mo. Hé aquí la decla acion de
los médicos a iba mencionados. Tambien es.
necesa ia su in eg a copia en es e esc i o.
«1.° El S . Duque
de***,
de edad de se en a
y
dos a os, se halla en es ado de debilidad in e-
lec ual, ca ac e izada p incipalmen e po una.
pé dida incomple a de la memo ia. El S . Du-
que ol ida, no solamen e una pa e de los suce-
sos ecien emen e ocu idos, lo que sucede á la
mayo pa e de los ancianos, sino que ha pade-
cido equi ocaciones, en p esencia de los in as-
c i os, sob e algunas ci cuns ancias impo an es
361
de su ida p i ada. Así es, que ha enido á uno
de noso os po el magis ado qíie habia p oce-
dido, hace algunos dias, á su in e oga o io;
nos ha decla ado que no hace más que diez me-
ses que ha enido á F ancia úl imamen e, y
hace ce ca de dos años
y
medio que eside en
Pa is; nos dijo que su an igua posada de la ca-
lle de San Flo en in habia sido edi icada en
ochocien os nue e; no ha podido igualmen e
eco da po si mismo, quién ué la pe sona que
hizo la adquisicion de ella,
y
no obs an e, el se-
ño Duque con es ó e balmen e, con mucha
exac i ud, A algunas de nues as p egun as, e-
la i amen e al obje o de nues a isi a; como
asimismo, aunque expe imen ando una g an di-
icul ad pa a eje ce los mo imien os olun a-
ios, espondió, muy co ec a
y
juiciosamen e,
po esc i o, á es a p egun a esc i a: «¿Tend eis
la bondad de comunica nos el mo i o de ues-
as inquie udes?—Soy acusado de enajenacion
men al, po un hijo.»
2.° Que es a debilidad in elec ual, aunque no
la conside a nos absolu amen e como un es ado
de demencia, es á, sin emba go, bas an e decla-
ada pa a o ma juicio; que, sin halla se en la
imposibilidad de ocupa se en los negocios, el
S . Duque de*** debe es a , sin emba go, inhá-
Ml pa a di igi los.—(Siguen las i mas.)»
368
ues a casa?—R. No , po que engo c iados,
cada uno de los cuales cumple con su debe .
P.
¿Conoceis al S . Ma qués de M...?
R.
Si,
el mismo S . F...
P.
¿Es abais en e mo el dia del in e oga o-
io?—R. Sí, seño .
P.
¿Po qué mo i o es abais en e mo?—R. Mi
espí i u es aba a ligido; los asun os del Duque
de O... me habian incomodado bas an e.
P.
¿No habeis ecibido cua ocien os mil
ancos de ues os bienes de Calab ia?—R. Sí,
seño .
P.
¿Qué habeis hecho de es e dine o?—R. Lo
he ciado al que hizó el p és amo pa a mi.
P.
¿Qué ha hecho de él?—R. Me lo ha dado.
P.
¿Qué habeis hecho despues de es e dine o?
—R.
Lo he in e ido en cosas de conciencia.
P. ¿,
Qué edad iene ues o hijo, el S . T...?
R. T...,
el que me demanda , end á unos
ein a años. El o o que habeis is o aquí ie-
ne doce.
P.
¿No habeis endido ganado me ino? ¿y en
qué p ecio?—R. No me acue do (despues de
acila ), po que la en a se hizo en... (nue a
acilacion, sin espues a).
P. ¿No en egas eis el p oduc o de es a en-
a, que ascendia á cien o ein e mil ancos, al
D . V...?—R. No, seño .

369
P. ¿Qué
habeis hecho de es a can idad?—
R.
L?, he in e ido en gas os de mi casa.
P. ¿Podeis
ija más pa icula men e el o al
de ues as en as?—R. ¿De odas mis en as?
P.

¿Sin
duda sabeis que engo bie-
nes en I alia, España
y
F ancia?
Tal es el segundo in e oga o io que su ió el
S . Duque, habiendo con es ado siemp e con di-
icul ad
y
acilacion ecuen e. En i ud de lo
a ojado po es os in e oga o ios, y la decla a-
cion de los acul a i os, el ibunal del Sena
dec e ó la incapacidad del Duque de*** pa a la
adminis acion de sus bienes , nomb ando un
adminis ado p o isional, que cuidase de la
pe sona
y
bienes del incapaci ado, cuyo nom-
b amien o ecayó en el S . Ma qués de M...
P esen ados los documen os ela i os á las
diligencias del ibunal de Pa ís, al de Mad id,
insis ió el S . D. M... T... en que se cumpliese
el au o, po el cual se le nomb ó cu ado ejem-
pla de su pad e, cesando en sus unciones don
M... de L...; el juzgado in e ino en la casa y
bienes de los es ados del Duque, y D. M... I...
sus i uyó á L... en sus unciones.
El Comandan e gene al de la Gua dia Real
ex e io , con echa 10 de Ab il de 1840,
y
acue do del Audi o hono a io
y
Aseso gene al
de la Gua dia Real, y
su Juzgado p i a i o, de-
CRITERIO MÉDICO.
—Ton o
T.

21
570
cla ó la incapacidad del Duque de*** pa a di igi
y
adminis a sus bienes, nomb ando po su cu-
ado ejempla á su hijo D. M... T..., á quien se
hizo sabe , lib ando el compe en e despacho á
las jus icias y au o idades de Pa ís, donde esi-
dia el incapaci ado á la sazon.
Consul ado el Gobie no de S. M., se mandó
que pasá an los au os al T ibunal Sup emo de
Gue a y Ma ina, y despues de o as a ias di-
ligencias , conducen es odas al log o de los
deseos del S . T..., se decla ó po consen ida y
pasada en au o idad de cosa juzgada, la sen en-
cia del 10 de Ab il de 1840, obligando á las pa -
es á es a y pasa po su eno .
Luego que el S . T... ué nomb ado cu ado
de su pad e, eg esó con él á España. Lib e de
la M...
y
de V..., cuidado po su hijo T..., el
en e mo p esen ó, en su ísico y en sus acul a-
des in elec uales, no able cambio. Segun la con-
sul a di igida, despues de su mue e, á unos mé-
dicos de Pa is, o ecia el S . Duque el aspec o
de un suge o débil en su odo; isonomía poco
animada , ojos is es y sin exp esion , colo
pálido ; nada deseaba ; con es aba á las p e-
gun as que le di igian, á eces con buen sen-
ido, o as, callaba, ó empezaba á habla , y lue-
go pa ecia ol ida se de lo que iba á deci . Obe-
decía á odos, cual si de odos uese un subal-
571
e no, e ec o, sin duda, de la si uacion op esi a
en la que i ió en Pa ís po la go iempo. Do -
mia bas an e bien, colilla egula m'en e, se pa-
seaba en coche
y
á pié, usando de sus miemb os,
aunque siemp e despacio , y nunca sin algun
apoyo. Es ablecido, desde que llegó de Pa ís,
un égimen como el que exigian sus ci cuns an-
cias ísicas
y
mo ales, i iendo en su casa, con
la dignidad y esplendo que le co espondian,
al dado de su hijo, odeado de sus an iguos
y
ieles c iados , se ido po es os con dulzu a,
espe o y ca iño, se obse ó, aunque len a,
p og esi amen e, alguna mejo ía en el eje cicio
de sus acul ades in elec uales
y
ísicas; se eia
que p es aba a encion no able á cie a clase de
con e saciones , po las cuales se mos aba án-
es del odo indi e en e. En su compo amien-
o, así den o, como ue a de su casa, mani es-
aba eco da lo ele ado de su clase y g ande-
za, dándose aquella espe uosa impo ancia, p o-
pia de su ca ác e en iempos an e io es. Re-
co daba los sucesos an iguos con alguna exac-
i ud. Hubo ocasiones en que mani es aba aco -
da se de lo que habla hecho el dia an e io , y
o os, no lo eco daba, exp esando aquellos con
ma cada dis incion. Ci aba acon ecimien os no-
ables de su ida pasada, designando, has a con
sus nomb es, las pe sonas con quienes había e-
572
nido elaciones. Todos es os hechos, ocu idos
en ocasiones dis in as, mani es aban que se ha-
bian ido epa ando sus ue zas ísicas y mo a-
les, y que sus unciones in elec uales, aunque
debili adas, más que po la edad, po sus pa-
decimien os de odas clases, p esen aban una
ida cie a, aunque apagada, po es a p i ada
de aquel igo y ene gía, que e a indispensa-
ble habe pe dido, po las causas indicadas.
En semejan e es ado, bas an e lisonje o, ué
siguiendo el S . Duque, has a el mes de No-
iemb e de 1841, en cuyo año, á su a eccion
pa alí ica habi ual, y debilidad de ue zas í-
sicas y mo ales , se añadió una en e medad
aguda, ca ac e izada po los acul a i os que
le
asis ie on de pulmonal y gás ica; du an e su
cu so, se le gang enó po el decúbi o, la piel de
la egion sac a; cu óse es a úlce a con quina, y
á los pocos dias, la en e medad acabó con el
en e mo; el Duque bajó al sepulc o.
Algunas ho as án es de espi a o o gó dispo-
sicion es amen a ia, en la que nomb ó po cum-
plido es y es amen a ios á su hijo D. M... T...
y al S . Duque de O..., su sob ino, y po he e-
de o de odos sus bienes lib es á D. M... T...
Po los dias de Ab il de 1842, D. M... T. ..,
en nomb e de D. M... de L... y D. R... V..., en
cuyo a o habia o o gado, años án es, el Duque
373
.de*** un es amen o, ins i uyéndolos po he e-
de os iducia ios, pa a in e i shs bienes en los
obje os y o ma que él mismo les comunicó, acu-
dió al ibunal compe en e, solici ando que,
exhibiéndose po el cu a pá oco de la Pa o-
quia de San And és el lib o de pa idas de de-
uncion, se pusiese es imonio de la del Duque
de***,
y
e acuado odo lo que solici a e, se le
en egase el expedien e o iginal, pa a pedi lo
que co espondiese en jus icia. Seguian á es a
solici ud es
o os',
especi icando los pa icu-
la es sob e que debian decla a : 1.°, el cu a pá -
oco de la ci ada Pa oquia de San And és, sus
enien es
y
auxilia es; 2.°, D. F... M..., ex-capu-
chino, que habia acompañado al Duque desde
su eg eso de F ancia; 3:°, los acul a i os que
isi a on al en e mo, du an e su úl ima en e -
medad.
De las decla aciones dadas po el cu a pá oco
de San And és, sus enien es y auxilia es,
y
el
ex-capuchino D. F...M ..., esul a que el Duque
de*** alleció el dia 27 de No iemb e de 1841;
que sólo ecibió la absolucion y la Ex emaun-
cion; que el ex-capuchino ué el que le dió la ab-
solucion, luego, condicionalmen e, se la ol ió
á da el cu a enien e de la Pa oquia, que le
dió la Uncion; que no ecibió los demás Sac a-
men os, po no habe le conside ado D. F... M...

574
ni el cu a capaz de ellos, aunque con es aba
aco de sob e que e con esa se y a epen i se
de sus pecados; que desde su eg eso de F an-
cia, no habla cumplido con el p ecep o pascual,
ni se le dió el Viá ico el dia de impedidos; que el
ex-capuchino D. F... M..., nomb ado po la ma-
d e de T...
y
es e pa a p es a al Duque los au-
xilios de su minis e io, le acompañó cons an e-
men e en coche, desde el dia 13 de Oc ub e de
1840, has a que cayó malo de la en e medad á
la que sucumbió.
De las decla aciones p es adas po los acul a-
i os
D.
J...
G- . . . ,
D. J... H... y D. J... D..., se
desp ende lo siguien e : el Duque de***
,
, sin cu-
a se de su pa álisis, ni ecob a el igo de sus
ue zas ísicas, mo ales
é
in elec uales, ya á con-
secuencia de su modo de i i , ya bajo el in lu-
jo de la es acion y las g andes icisi udes a mos-
é icas de la misma, ué acome ido de una a ee-
cion aguda y g a e, ca ac e izada de una pul-
monía bas an e in ensa, complicada con una i -
i acion in lama o ia del es ómago
é
in es inos,
la que p odujo dia ea con e acuaciones abun-
dan es, habiéndose ulce ado la egion del sac o,
causa del decúbi o; ulce acion que pasó des-
ape cibida, has a que un c iado la descub ió,
es dias an es de mo i el en e mo, y que ué
cu ada con pol os de quina, sin iéndola desde
575
-en onces el pacien e. Du an e el cu so de la
pulmonía
y
a eccion gás ica, u o el en e mo
muchos in e alos lúcidos, en especial, en las
úl imas ho as de su exis encia, ya po la p e-
ponde ancia que oma on los pulmones y sis-
ema gás ico en la sensibilidad, ya po los ex-
ci an es
y
e ulsi os que se aplica on al Duque,
mani es ándose dicho despejo in elec ual po su
meno somnolencia; po el conocimien o de las
pe sonas que le odeaban, en e ellas, el esc i-
bano

po su mayo acilidad en explica se;
po la mayo ijeza de su a encion , y po el
comple o acue do que exis ia en e las p egun-
as que se le hacían y sus con es aciones , las
que, aunque no e an ápidas, aunque e an da-
das con monosílabos, no dejaban, po eso, de
es a en a monía con las p egun as, ni de e e-
la el pleno conocimien o de lo que con es aba.
Despues de las exci aciones, caía en ina pos-
acion, necesa ia en su es ado, y no pudo i -
ma el es amen o que o o gó, an o po la al a
de ue za ísica, como po la di icul ad de su es-
pi acion
y
la os moles a que le a o men aba.
Las decla aciones de o os es igos, cuya in-
e ogacion pidió pos e io men e D. M... T.
las ampliaciones de las mismas sob e a ios ca-
pí ulos, consignados en pliegos ce ados, que se
ab ie on en el ac o de la in o macion espec i-
376
a, con i man lo mismo que las an e io es; que
el Duque u o in e alos lúcidos; que en uno de
es os, el cual du ó desde las doce has a las dos
de la a de, o o gó es amen o, con conocimien
o de lo que hacia,
y
que en e ocho
y
nue e de
la noche del 17 de No iemb e, es deci , seis ó
sie e ho as despues de habe hecho es amen o,
alleció.
E acuadas odas las diligencias p eindicadas,
y en el cu so de la ins ancia en ablada po el
ep esen an e de los S es. L... y V..., se e-
dac ó una consul a, en la que se consigna on
sucin amen e las p incipales ci cuns ancias del
Duque de*** desde la en e medad que le in adió
en Guadalaja a, has a su mue e, e minando
es e documen o con las siguien es lineas: «Pa -
iendo de es os hechos, que son los que cali i-
can, con la posible exac i ud, la si uacion del
pacien e, se desea sabe si la en e medad e e-
ida, y el es ado á que habia llegado po as-
cu so del iempo, po el abandono en que i ió
y po los padecimien os mo ales, hacían médi-
camen e, cuando no segu a ó p obable, á lo me-
nos posible, la cu acion de al en e medad, y
aun ambien posibles,
y
muy p obables, los in-
e alos lúcidos su icien es pa a o o ga , con el
debido conocimien o, su úl ima disposicion es-
amen a ia, despues de es i uido el en e mo á.
577
su
casa, i iendo con su hijo y sus c iados, con
el cuidado, esme o, a enciones y espe os que
exigia su clase
y
dignidad.»
Los S es. Recamie
y
Fe us, p o eso es dis-
inguidos de Pa ís, á quienes se emi ió la con-
sul a, con es a on de la mane a siguien e:
Hechos.
1.°
Un homb e, en una al a posi-
cion social, do ado de acul ades eminen es, pa-
só su ida en medio de agi aciones de odas las
pasiones, ca gos, negocios, embajadas, iajes,
a igas, place es de los sen idos lle ados al ex-
ceso,
y
has a en una edad a anzada,
2.° A los se en a
y
es años de edad, es e
homb e ué pues o en in e diccion, á causa de
una debilidad mo al, ó de imbecilidad ac edi a-
da de o icio, po los S es. Ma jolin, Esqui ol y
Fe us, designados pa a es e e ec o, en i ud de
p o idencia del ibunal de p ime a ins ancia del
depa amen o del Sena, médicos que ac edi a-
on igualmen e el es ado de excesi a debilidad_
ísica, en el cual se hallaba el S . Duque de***.
Has a en ónces, el S . Duque no habia dado
ninguna señal de deli io, y odo lo que el ma-
gis ado, en sus in e ogaciones, pudo saca le,
á ue za de p egun as, ue on quejas sob e la
conduc a de su hijo pa a con él, y mani es ó
p o undo disgus o, del que se ha esen ido
y
e.-
sien e aún.
384
que sume gió al en e mo la ascinacion que so-
b e él eje cian cie as pe sonas, apode adas de
su olun ad.
Los dos in e oga o ios que su ió el S . Du-
que, e elan la misma índole de los hechos. La
memo ia le al a, p incipalmen e pa a 1( s nom-
b es p opios
y
apellidos, y con espec o á los
hechos an iguos. En cuan o á los ecien es, de
unos se acue da, de o os no; la debilidad ó po-
ca ene gía de su a encion no pe mi e que sus
imp esiones sean p o undas; po lo mismo
se
bo an con acilidad,
y
la memo ia al a. Pe o
sus con es aciones son, po pun o gene al, ade-
cuadas á las p egun as; la a encion se ija siem-
p e en odo aquello sob e que se la llaman, y si
ela i amen e á algunas p egun as, muy pocas,
no hay comple o acue do ó inmedia a elacion,
ácil es ad e i que á la sazon le domina una
p eocupacion ó mala in eligencia, y á ella obe-
dece al con es a . Po ejemplo, se le p egun a
qué edad iene, y con es a: «No me
hallo en
el
caso de casa me en es e ins an e; no hay incon-
enien e en deci que no se a a de casa me en
es e momen o.» El desacue do, en apa iencia,
es no o io. Mas, ¿no se aspa en a aquí una
p eocupacion del Duque? ¿No se deja e la
c eencia equi ocada, en que es á, del obje o pa-
a el cual se le hace la p egun a? ¿Se ia ue a

585
de p opósi o sospecha que, án es del in e oga-
o io, ecibió el en e mo, de cie as pe sonas
in e esadas, algunas lecciones, que luego no su-
po deco a , po al a de memo ia?
Y no es g a ui o, po cie o, es e modo de
pensa , cuando con es a aco de á odo lo demás,
y
cuando, siemp e que se a a de las pe sonas
que le son simpá icas, se le é acila , gua da
silencio, al a á la exac i ud, en ada se, ó es-
capa se po la angen e, como lo ha ía una pe -
sona empeñada en no deci la e dad, siemp e
que emiese que pudie a se le des en ajosa. La
olun ad, las simpa ías del Duque, es aban o-
da ía, á la sazon, po dichas pe sonas,
y
siem-
p e que, po la na u aleza de las p egun as, e-
mia su limi ado conocimien o que podía pe ju-
dica les, segun lo que con es ase, se ence aba
en el silencio, ó mani es aba con espues as, que
podían se alsas, pe o no desaco dadas, que
en aquella pa e quena se impene able. Se le
p egun a:
,
Cuando os en ian ondos, quién los
ecibe? No con es a. ¿Quiénes son las pe sonas
que me ecen ues a con ianza? Igual silencio.
Son esas pe sonas la S a. de M... y el médi-
co Y...? «Eso es mucho p egun a , » esponde,
y p obablemen e lo hacia con el ono y el ade-
man del disgus o, po no deci de la indigna-
eion. Un homb e que esponde á odo, y siem-
CAMBIO
Ahlico.—Tomo L

.
►
5 8 6
p e de acue do, en especial, cuando pa a con-
es a no iene necesidad de apela á la memo-
a, ó cuando és a no le es in iel, ¿no signi ica al-
go, si adop a una conduc a di e en e, siemp e
que se a a de las dos pe sonas que poseen su
con ianza
y
su ca iño, y que p obablemen e le
ha ían de an emano ad e encias elacionadas
con su silencio y sus a dides? Véase cómo las
comp ome e, siemp e que, en su limi ada is a,
no ad ie e lo ascenden al de las p egun as.
Decla a p on o,
y
sin acila , que no ha i mado
en as, que no ha hecho emp és i os, consen i-
do con a os, e c., e c. A al a de o as p ue-
bas, bas a ían los dos in e oga o ios que he-
mos asc i o á p opósi o, pa a deja demos a-
do que en el S . Duque de***, no habia más al-
e acion que la de su memo ia, ni más enóme-
no no able en las demás acul ades del mismo,
que la debilidad.
Pe o es a e dad b illa esplandecien e, des-
de luego que se añade á lo dicho la decla acion
de los acul a i os, po los cuales ué examina-
do el S . Duque. «Se halla en es ado de debili-
dad in elec ual, ca ac e izada p incipalmen e
po una pé dida
incomple a de la memo ia.»
Ta-
les son las palab as con que empiezan dichos
acul a i os su e minan e decla acion. «No
obs an e, el S . Duque con es ó e balmen e
7z;7
con mucha exac i ud
á algunas de nues as p e-
gun as, ela i amen e al mo i o de nues a i-
si a, co no asimismo, aunque expe imen ando
una g an di icul ad pa a eje ce los mo imien-
os olun a ios , espondió muy
co ec a y jui-
ciosamen e,
po esc i o, á una p egun a, que se
le hizo po esc i o.» Igualmen e son palab as
ex uales de los médicos decla an es.
No es ménos e minan e la conclusión segun-
da de dichos acul a i os: «Es a debilidad in e-
lec ual, dicen, aunque no la conside amos abso-
lu amen e como un es ado de
demencia,
es á, sin
emba go, bas an e decla ada pa a o ma juicio,
que,
sin halla se en la imposibilidad de ocupa se
en los negocios, el S . Duque de' debe es a in-
hábil pa a di igi los.»
Es as úl imas palab as,
dichas po p o eso es in eligen es en la ma e ia,
p ueban pode osamen e que la azon del Duque
no es aba en desacue do; que es aba sólo
débil,
sin se , sin emba go, es a debilidad la de la de-
mencia,
y
que sólo e a inhábil pa a di igi los
negocios.
No es ménos e iden e la e dad que es amos
sos eniendo, cuando se ija la a encion en la
consul a di igida á los p o eso es Recamie
y
Fe us, despues del allecimien o del S . Duque.
En es e documen o se consigna que, á su uel a
(le F ancia, dicho seño o eció la misma in e-
588
oT dad de azon que abia mani es ado an e io -
men e, sin más al e acion que la de la memo ia,
y
como á la sazon se hallaba lib e de la ascina-
cion en que le hablan enido la M...
y
el médi-
co Y..., en ez de empeo a , ué mejo ando no-
ablemen e, no sólo en cuan o al igo de sus
ue zas ísicas, mo ales
y
men ales, en gene al,
sino has a en lo ela i o á la memo ia; es ado
lisonje o, que ué con inuando, á pesa de la
a anzada edad del S . Duque, has a que le so-
b e ino la úl ima en e medad, á cuya ue za su-
cumbió.
Resul a, pues, que el Duque de***, desde que
le acome ió el a aque apoplé ico, has a que se
ió in adido po la en e medad que le causó la
mue e, no expe imen ó más al e acion que la
de la memo ia, conse ando las demás acul a-
des en un es ado de debilidad, más
ó
ménos e-
lacionada con aquella al e acion, pe o sin llega
á cons i ui ninguna de las o mas de enajena-
cion men al, ni siquie a la demencia, que es la
única con la cual pudie a con undi se el es ado
achacoso de nues o en e mo.
É
sa misma al e acion de la memo ia, en la
que con enimos, po e la demos ada po o-
dos los documen os, no e a gene al ni cons an-
e. Se ol idaba de unas cosas; de o as no. Los
sucesos an iguos y los apellidos e a lo que mé-
589
nos eco daba. Unas eces conocía á las pe so-
nas allegadas; o as no: de sue e que, en lo
conce nien e á la memo ia, única acul ad in e-
lec ual e dade amen e lisiada, habia in e a-
los lúcidos, ela i amen e á cie os obje os ó
cie as cosas,
y
lucidez con inua en cuan o á
o os.
Po lo ocan e, pues, á la p ime a dolencia
su ida po el S . Duque de', los in asc i os no
i ubean en esol e la cues ion p opues a, de
un modo e minan e, diciendo: que dicho seño
u o lucidez con ínua en lo conce nien e á o-
das las acul ades, excep o la memo ia, y lúci-
dos in e alos en lo conce nien e á es a acul-
ad in elec ual.
La segunda dolencia del S . Duque de*** ué
una con usion, que ecibió al acos a se, en cuan-
o llegó á Guadalaja a. Es a con usion, cuyo si-
io ué una pie na, degene ó en una úlce a. En-
e medad pu amen e local y de poca ascen-
dencia, no u o elacion alguna di ec a con las
acul ades in elec uales
y
a ec i as del en e mo.
Es as siguie on, sin más al e acion que las p o-
ducidas po la dolencia an e io . Es es o an
e iden e, que bas a lo dicho pa a no ocupa nos
más en la in luencia de es a segunda a eccion.
Vamos á la e ce a dolencia de nues o en-
e mo. Fué una pulmonía, complicada con una

590
in lamacion del es ómago é in es inos bas an e
in ensa. Pa a sabe si en ella ue on posibles y
p obables los in e alos lúcidos, bas a ene p e-
sen e lo que suele obse a se en la p ác ica, es-
pec o de esa clase de a ecciones.
Du an e el cu so de una pulmonía, las acul-
ades del en endimien o y de la olun ad no
suele n al e a se, y hay en e mos que sucumben
á dicha en e medad, sin p esen a semejan e
al e acion. Cuando la pulmonía e mina po su-
pu acion, causando la mue e al en e mo, suele
habe coma,
ó
sopo p o undo, ó subdeli io. Si
e mina po gang ena, hay sín omas a óxicos
y
adinámicos,
y
po lo mismo, al e acion de las
acul ades in elec uales, án es de sucumbi el
en e mo.
En la in lamacion del es ómago
é
in es inos,
los ó ganos ce eb ales suelen a ec a se simpá i-
came n e más á menudo que en la an e io a ee-
cion , pe o a as eces se p esen a el deli io, á
ménos que la a eccion in elec ual sea i oidea,
en cuyo caso hay ealmen e un pe íodo, en el
que el deli io se p esen a, pe o no de al sue -
e, que, an es de sucumbi , no engan los en-
e mos in e alos lúcidos, en los cuales gozan
de su comple a azon.
Mi ada, pues, la cues ion en abs ac o, es o
es, sin. hace aplicacion á caso alguno, y bajo
591
'el pun o de is a de lo que la p ác ica demues-
a, ue on posibles y p obables los in e alos
lúcidos, du an e la en e medad que condujo á
la mue e al S . Duque de***.
Conc e ando la cues ion al caso que nos ocu-
pa, no sólo ue on posibles y p obables, sino
cie os, segun el es imonio de los acul a i os
que asis ie on al en e mo en su úl ima dolen-
cia. Hubo al e acion en sus acul ades in elec-
uales, pe o con in e alos lúcidos, en especial,
en el úl imo dia de su exis encia, y á la ho a
en que o o gó su es amen o. Segun el D . G...,
uno de esos in e alos du ó dos ho as, desde
las doce, ó medio dia, has a las dos de la a de;
en él es u o el en e mo
en goce comple o de sus
unciones in elec uales.
Siemp e que omaba in-
c emen o el es ado de exci acion de o o ó ga-
no, que no uese ninguno de la cabeza, és a se
,
despejaba, así como despues de es a exci acion,
se mani es aba mayo languidez. Aunque con
di icul ad, po su es ado mo boso, el Duque
con es aba aco de á odo lo que se le p egun a-
ba, y al indica le si que ía o o ga es amen o,
dijo que si. El D . H...
y el D . D... a i man, en
el ondo, lo dicho po el D . O..., aunque cada
uno depone en é minos di e en es, y más ó mé-
nos po meno es, en úl imo esul ado, odos de-
cla an, que en el pos e dia de su exis encia,
392
u o el en e mo in e alos lúcidos, y uno no a-
ble, que se ap o echó pa a que o o ga a es a-
men o, eniendo el pacien e la su icien e capa-
cidad pa a pode dis ingui y concebi las p e-
gun as que sus deudos c eye on debe le hace ,
po medio de las pe sonas que conside a on
conducen e, espec o de sus in e eses.
El esul ado de las decla aciones de los es-
igos del es amen o, del esc ibano
y
demás
pe sonas, es á en e amen e en a monía con la
decla acion de los acul a i os . Una de las pe -
sonas á quien econoció, ué el esc ibano, .y és-
e au o izó el ac o, undado, no sólo en su con-
ciencia y el es imonio de sus sen idos, sino en
la decla acion
y
juicio de los médicos.
Pa a in alida la ue za lógica de es a p ue-
ba, undada en la decla acion de los es igos
es amen a ios y pe iciales, se ia necesa io po-
ne en duda, ó la e acidad, ó el sen ido comun
de los mismos,
y
suponiendo, como debemos,
que ni les al ó e acidad, ni el sen ido comun,
pa a noso os queda demos ado que hubo, du
an e la úl ima dolencia del S . Duque de
m
, in-
e alos lúcidos, no ablemen e en el úl imo dia
de su exis encia, y á la ho a en que o o gó su.
disposicion es amen a ia.
Juzga de es a sue e, es an o más ace ado,.
cuan o que lo decla ado po los es igos o dina-
593
íos y po los acul a i os, 'es á en comple a con-
sonancia con lo que suele p esen a se du an e el
cu so de las en e medades iguales á las que pa-
deció el S . Duque. Ya hemos dicho, án es de
conc e a nos á la en e medad de es e seño ,
que, en la pulmonía, sólo en cie os casos ha-
bia al e aciones men ales; que és os enian
siemp e in e alos lúcidos, y que en la in la-
macion del es ómago é in es inos, sólo solía
habe la cuando enia ca ác e i oideo , sien-
do, igualmen e , o dina ios los in e alos lúci-
dos. De mane a, que aplicando al caso pa icu-
la que nos ocupa, lo que suele obse a se en
la p ác ica del a e, la decla acion de los es i-
gos a iba indicados, puede mi a se como una
con i macion de lo que iene demos ado la ex-
pe iencia. Hubo, pues, no sólo posibilidad, no
sólo p obabilidad de in e alos lúcidos en la en-
e medad que causó la mue e al Duque de***,
sino ealidad de los mismos.
Nada se opone lógicamen e á es a conclu-
sion. Ni pueden ci a se, como a gumen os en
con a., de alguna alía, la na u aleza de los
padecimien os an e io es del S . Duque, po los
cuales ué decla ado inhábil pa a di igi los ne-
gocios de su casa , ni la con es acion dada po
los S es. Recamie y Fe us á la consul a que
se les di igió desde Mad id.
400
hace lo el Duque de***, pues o que odos los do-
cumen os demues an, que, llamándole la a en-
cion sob e un obje o
y
sob e una idea, la ija-
ba , se hacia ca go de ella,
y
con es aba de
acue do con lo que se le decia, no ándose an
sólo len i ud, emba azo
y
di icul ad en los mo-
imien os que necesi aba pa a exp esa su
pensamien o
y
olun ad, ya po la debilidad de
sus ó ganos ence álicos, ya po el es ado ó pe-
iodo a anzado de su Ul ima en e medad. Es a
misma azon podemos da , en cuan o á se le
imposible i ma el es amen o que o o gó. Ni la
pos acion de sus ue zas ísicas, ni la os, ni la
anhelacion, le consin ie on ese ac o manual; pe-
o de que los p og esos de la en e medad hubie-
sen ya imposibili ado su b azo y hecho insos e-
nible la posicion necesa ia pa a esc ibi , no se
deduce que hubiesen hecho o o an o con la
ue za mo al
é
in elec ual. Es as ue zas, p o-
pias del alma, del p incipio de la ida, oda ía
no apagado, oda ía no encido po el mal, e-
nian aún en la palab a, aunque len a y en e-
co ada, del en e mo, un in é p e e iel, legi i-
mo y e icaz.
Es amos pe suadidos que si lbs S es. Reca-
mie y Fe us hubiesen enido á la is a los
mismos documen os que noso os, ó si en la
con
s
ul a que se les di igió no se hubiesen con en-

Lado sus edac o es con esa b e edad ó esúmenY
an pe judicial en cues iones de es a clase, en
las cuales, has a el úl imo po meno no es á des-
i uido de impo ancia, de segu o que hubie an
opinado de un: modo muy di e en e,
y
que hu-
bie an sido del mismo dic ámen que noso os.
No habiendo, pues, o as conside aciones que
' eba i , con a ias á la opinion que hemos con-
signado, podemos da po su icien emen e dis-
cu ida la cues ion, bajo es e pun o de is a, a i -
mando que el Duque de***, du an e el cu so de
la dolencia que le causó la mue e, u o in-
e alos lúcidos su icien es pa a eje ce su o-
lun ad
y
lib e albed ío, y pues o que queda de-
mos ado que los hubo, lo queda ambien la po-
sibilidad
y
p obabilidad de los mismos.
Rés anos, po úl imo, habla de la úlce a gan-
g enosa que se p esen ó du an e la úl ima en-
e medad del Duque,
y
que ué descubie a po
uno de sus c iados. De es a úlce a debemos de-.
ci , á poca di e encia, lo que hemos dicho de la
que p o ino de la con usion. En e medad local,
p oducida po el decúbi o, no podía, po si sola,
al e a el es ado de las acul ades in elec uales
y a ec i as del en e mo. Es e no la sen ia, p i-
me o, po que el ejido es aba gang enado, es o
es, mue o; segundo, po que e a mayo el dolo
de o os ó ganos. Además, que no se eche en
C1111E1110
MÉDIC0.--Tomn T.
o,2
ol ido la ci cuns ancia de que, en cuan o ué
no ada dicha úlce a y se a ó con quina, sus
bo des se in lama on, y desde en ónces el en-
e mo se quejó de ella. Po lo an o, cualquie a
pa ido que se p e endiese saca de la insensibi-
lidad del en e mo, espec o de dicha úlce a, que-
da ia inu ilizado con es e úl ima consid.e acion,
no necesa ia po o o lado.
En i ud, pues, de odo lo que p ecede, los
in ase i os se c een en el caso de pode a i -
ma que el S . Duque de***, en odas las dolen-
cias que ha su ido, ha gozado de la pleni ud
de su azon, cuando no
,
de un modo con inuo,
en cie os in e alos,
y
que, a endiendo á la na-
u aleza de esas mismas dolencias y á-lo que la
p ác ica dia ia deja obse a en las mismas, o-
can e á la gene alidad de los en e mos, aunque
no queda a p obado po las p uebas es imonia-
les que hubo in e alos lúcidos en las en e -
medades qUe padeció el S . Duque, se ian aque-
llos posibles 'y p obables, de p obabilidad no
emo a y.de na u aleza no equi oca.
Mad id 20 de Julio de 1850.
'FIN DEL TOMO PRIMERO.
INDICE.
PÁGINAS.
PRÓLOGO É
INTRoDuccioN.—Obje o de es e lib o y lo que
con iene.

5
DISCURSO
p onunciado en la sesion del 15 de Feb e o
de 1865 en la Real Academia de Medicina de Ma-
d id, sob e la dis incion undamen al de la pasion y
la locu a.

51
DISCURSO,
con inuacion del an e io , p onunciado en
la sesion de 19 de Feb e o

102
DISCURSO,
conclusion del mismo asun o, p onunciado
en la sesion del 5 de Ma zo

185
DISCURSO
p onunciado en el Cong eso Médico español
en la sesion del 29 de Se iemb e de 1864, sob e el
c i e io mo al en la pe pe acion de un deli o. . . .

270
CONSULTA
médico-legal sob e el es ado men al del seño
Duque de *** en su úl ima en e medad, al o o ga
su es amen o

333
•
•