APUNTES SOBRE LA VIVIENDA
TRADICIONAL
EN
LA PROVINCIA
DESEVILLA
JUAN AGUDO
TaR
RICO
Vi i
enda
jo n
ale a. Escasez y
educido
amaño
de
los
huecos
de
acceso
al
in e io
.
La p o incia de Se illa es uno de los
e i o ios andaluces de los que pode-
mos encon a más e e encias ace ca
de su a qui ec u a adicional. Sin em-
ba go, no po ello se lib a de la si ua-
ción aplicable a buena pa e de la a -
qui ec u a andaluza encuad able
den o de es a condición, y donde las
e e encias ópicas y gene alizado as
encub en la al a de un conocimien o y
es udio en de alle.
Den o de es as
limi aciones,la ma-
yo a ención ha si-
do a aída1po la
a qui ec u a u al
se illana y espe-
cialmen e po los
impo an es con-
jun os a qui ec-
ónicos que cons-
i uyenlosg andes
co ijos ce ealis-
as (G. Flo ido,
1996) y hacien-
das oli a e as dis-
pe sos po el Alja-
a e (R. Ronquillo,
1981), campiña y
alle del Guadal-
qui i (M
.a
Aguila ,
1992;
1.
Saba e ,
1992). Fue a de
es a á ea geog á-
ica, ambién con-
amos con una
bibliog a ía más
pa cial, e e ida a
la Síe a No e (E. He nández, 1998;
A. Be nabé, 1998),que sígue omando
como obje o de es udío las cons uc-
ciones ag oganade as diseminadas
po sus campos.
, Re isando la bibliog a ía exis en e, mono-
g a ías y a ículos, no deja de so p ende el in e-
és desp opo cionado sob e es a pa e del pa i-
monio a qui ec ónico andaluz. y que no es sino
el esul ado de su asimilación a la imagen más
adicional y conse ado a de lo que se sigue en-
endiendo po edi icaciones his ó ico-a ís icas:
se a a de una a qui ec u a monumen alis a que
ebasó su apa en e unción u ili a is a pa a con-
e i se en mani es aciones emblemá icas del
pode y p es igio de las eli es socioeconómicas a
las que pe enecie on.
O as ipologías, como es la i ien-
da, han sido a ados con desigual o -
una ( éase la bibliog a ía inal); si
bien, sal o la coma ca del Alja a e co-
mo con ex o e i o ial más amplio (S.
Rod íguez, 1973; R. Ronquillo, 1985),
y la ciudad de Se illa como caso es-
pecí ico (
F.
Mo ales, 1974; R. Mo ga-
do, 1994;J. Sie a, 1996) del es o de
la p o incia son escasos los es udios
de los que disponemos.
Pa a busca una isión globalizado-
a de la a qui ec u a que ca ac e iza a
las di e en es coma cas se illanas,
hay que acudi a ob as muy gene a-
les, y donde es as e e encias suelen
dilui se, a su ez, en gene alizaciones
aún más amplias, ecuen emen e en
el con ex o de la a qui ec u a andalu-
za, como es el caso de los ex os ya
«clásico
s"
de C. Flo es (1973) y L.
Feduchi (1978).
En lo que a es e a ículo nos in e e-
sa,es en la ob a de Ca los Flo es don-
de ap eciamos un mayo in e és en la
desc ipción de la a qui ec u a de la
p o incia se illana; al ez, po la elec-
ción que hace de la casa «se illan
a"
como p o o ípicade la a qui ec u a po-
pula andaluza, al igual que los co ijos
y haciendas que mo ean sus campos
lose íadel paisaje que ca ac e iza,po
ex ensión, a oda Andalucía (1978:
93). Así, as a i ma que «no exis e
una sola ipologíaque sea común a las
ocho p o incias que in eg an la egión,
sino que, po el con a io, el conjun o
de la a qui ec u a popula andaluzasu-
pone uno de los pano amas más a-
ios, icos y com-
plejos con que el
es udioso de la
a qui ec u a po-
pula puede en-
con a se" (pág.
48), más a de sí
conside aquehay,
«sinemba go,una
a qui ec u a po-
pula andaluza
p o o ípica... que
ca ac e iza de
una mane a un-
damen al a la p o-
incia de Se illa"
(págs. 91, 93).
Los asgos que la
ca ac e
iza
ían
coinciden con la
imagen más di-
undida de es a
a qui ec u a: me-
dianas dimensio-
nes, empleo de la
cal an o en el ex-
e io como en el
in e io , dos plan as (baja y sobe ao),
p esencia del pa io como espacio cla-
e, signi icación de las en anas y en-
cuad e de las pue as ealzadas, im-
po ancia de las ejas como sis emas
de cie e. Pe o lo más signi ica i o es
la desc ipción que hace de la plan a de
es a i ienda- ipo (pág. 119), Yque de
una o ma más o menos explici a en-
con a emos en o os au o es o apa e-
ce en las imágenes g á icas ep oduci-
das sob e es a a qui ec u a andaluza:
«La pue a ex e io es ecuen e que
se ab a a un pequeño zaguán o po al
y que de és e se pase di ec amen e o
median e o a pue a al pa io, al ede-
do del cual se o ganiza la i ienda. En
NARRIA
Vi ienda de mediano
p opie a io
. Polic omia de achada. Ven anas del sobe ao a
Imi ación
de
plan a habi ada.
muchos casos, además del pa io, exis-
e un co al pos e io comunicado o no
di ec amen e con aquél; ambién dos
pa ios conec ados en e sí; o bien el
pa io es más amplio sí se a a de casa
de ecino
s".
Una desc ipción que c eo dis a mu-
cho de se una gene alidad, ni aun en
la p o incia de Se illa. El concep o
que aquí nos apa ece del imp escindi-
ble pa io como espacio e eb ado de
la i ienda, y la conside ación del za-
guán como pieza independien e y di-
e enciada, c eo que deja ía ue a es-
a ipología a la inmensa mayo íade la
a qui ec u a jo nale a y de pequeños
p opie a ios ag ícolas;con lo que, sig-
ni ica i amen e, es ol idada la mayo
pa e de la población andaluza. Pe o
en cambio sí se adecua ía a algunas
de las casas del sec o de medianos
p opie a ios y, sob e odo, a las g an-
des casas de la bu guesía ag a ia.
Con lo cual, ambién en la a qui ec u-
a encon a emos la cues ión de la
c eación de una imagen de Andalucía
en la que poco se ha con ado con la
mayo ía del pueblo andaluz: pa ios,
azulejos, g andes en anas y ejas o-
ladizas, e c., hablan más bien de una
de e minada clase social y no de la
cul u a andaluza como globalidad.
En cie a medida, an o es e au o
como L. Feduchi, no hacen sino e-
dunda en una imagen no ablemen e
simpli icado a y o malis a de una a -
qui ec u a que poco o nada nos dice
de quienes la cons uye on y habi a-
on. Po el con a io, al an es os a-
bajos que ecojan el es imonio de su
signi icación social y simbólica, a la
ez que su es é ica más o menos po-
pula , o más o menos adicional.
L. Feduchi hace ex ensible el mode-
lo dominan e de la a qui ec u a anda-
luza a aquellas ipologías que ienen
po o igen el g an á ea geog á ico-cul-
u al que con o ma la campiña del
Guadalqui i y las sie as que la bo -
dean (1978: 10). Pe o en es e caso
c eo quesí hay algo de e dad,del e-
conocimien o de la impo anciaque ha
jugado en la con o mación de la iden-
idad andaluza los as os e i o ios
e eb ados en omo al ío Guadalqui-
i : la iqueza de sus suelos, densidad
demog á ica y concen ación de bue-
na pa e de los cen os u banos más
des acados de Andalucía, explica ía
su incues ionable po encia cul u al, su
capacidad de p oducción y di usión de
algunos de los asgos e imágenes
más de inido as de la cul u a andalu-
za. No se a a de hace que la gene-
alización que an es omaba como ba-
se de e e encia la p o incia de Se illa
se ex ienda aho a al co azón de la Ba-
ja Andalucía, sino de econoce es e
2
g an á ea cul u al andaluza en su jus-
a medida: no como un e i o io/á ea
cul u al p o o ípica de que es Andalu-
cía, sino como uno más del conjun o
de e i o ios con una ue e pe sonali-
dad cul u al que cons i uyen en su
conjun o Andalucía.
De es e modo,al igual que podemos
habla , en es e caso en el con ex o de
la a qui ec u a, de la «pe sonalida
d"
de o as coma cas como Los Filab es,
Alpuja as, Axa quía, Valle de los Pe-
d oches, e c., ese mismo c i e io de
pe sonalidad es aplicable al conjun o
de e i o ios que o man la ega y
campiña del Guadalqui i a lo la go de
las p o incias de Jaén, Có doba y Se-
illa, se p olonga po el oes e en las
coma cas ci cun ecinas del Alja a e
se illano y ie as del condado onu-
bense, po el su po las coma cas
comp endidas en la sie a Subbé ica,
y po el no e, con desigual o una,
po la Sie a No e de Se illa y pa e
de la sie a de Huel a. Así, aun con
los ma ices a los que nos i emos e i-
iendo a lo la go del ex o, y que pe -
mi en dis ingui las di e en es coma -
cas que la componen, en é minos
gene ales puede a i ma se que la p o-
incia de Se illa, en su conjun o, po-
see una no able uni o midad en los
modelos de su a qui ec u a adicio-
nal.
Po úl imo, hay que deci que a la
ho a de habla de es a a qui ec u a
hemos p e e idoemplea el é mino de
adicional y no el de popula , po con-
side a el p ime o menos ambiguo que
el segundo. Se a a de una a qui ec-
u a le an ada con unos ma e iales
gene almen e ex aídos del en o no
na u al más inmedia o, y unas écni-
cas cons uc i as, adqui idas bien po
p ocesos e olu i os endógenos o po
p és amos cul u ales, que ha se ido
pa a da espues a a las necesidades
ísicas y sociales de un colec i o, ge-
ne ando modelos a qui ec ónicos
- écnicas cons uc i as, diseños es-
paciales y esul ados es é icos- , con
unos log os o iginales en azón de di-
chas expe iencias ecológico-cul u a-
les. La di e sidad de sus modelos e-
leja la di e sidad in e na de la
es uc u a social y económica andalu-
za, de ahí que deba ene se en cuen-
a an o la a qui ec u a jo nale a como
la de los g andes p opie a ios. De he-
cho, la imb icación (analogías, imi a-
ciones y con as es) en e la ipologías
habi adas po los di e en es g upos
sociales es más signi ica i a e in e e-
san e que cualquie búsqueda obsesi-
a de asgos homogeneizado es (J.
Agudo, 1999).
Las i iendas incluidas den o de la
a qui ec u a adicional se illana (ex-
cepción de las i iendas de la ciudad
de Se illa,a las que ha emos escasas
e e encias) son cons ucciones incu-
ladas mayo i a iamen e, en su o igen,
al mundo u al y, po an o en elación
con la es uc u a social gene ada po
el sis ema ag a io andaluz, con sus
polos ex emos del la i undismo y una
clase ob e a deshe edada. Se á en el
ipo de i ienda de los g upos sociales
de jo nale os o mini undis as (iomale-
o-p opie a io), localizadas en las á eas
Vi iendas de
g andes
p opie a ios.
secunda ias o ma ginales de los nú-
cleos de población, donde encon a e-
mos los esquemas más elemen ales
en la dis ibución in e na y el mayo
uncionalismo den o de los limi ados
espacios que cons i uyen sus i ien-
das. Su cons ucción en a ía plena-
men e de lleno en la clasi icación más
adicional de lo que se ha conside a-
do po an onomasia a qui ec u a po-
pula
:
su p opie a io pa icipa ac i a-
men e en su diseño y cons ucción,
siguiendo unos modelos y écnicas
adicionales, que dan espues a de la
mane a más simple, di ec a y, sob e
odo, con meno cos e, a las necesi-
dades de hábi a amilia y usos ag í-
colas que puedan ene .
Las ca ac e ís icas de es as i ien-
das jo nale as son compa idas, en su
diseño básico, con o os sec o es so-
ciales in e medios de pequeños y me-
dianos p opie a ios. Son edi icaciones
de plan a ec angula , de achada es-
echa con una p oyección longi udinal
en p o undidad, condicionada po las
o mas de los sola es en e mediane-
as. La cubie a, gene almen e de dos
2Leopoldo To es Balbás (1946) nos hace
una de las alo aciones más sencillas y ace a-
das de lo que se ía es e ipo de a qui ec u a.
Conside a que no hay que hace del a e popu-
la -ni un mi o de in eligible belleza y sabidu ia,
ni supone lo p oduc o in e io y bas a do (...) Es,
sencillamen e ob a humana. na u al, colec i a y
humilde»(pág. 153). Laa qui ec u a popula po-
see un espacio de inido, no de ca ác e secun-
da io o u o degene ado del g an a e, sino ca-
mo esul an e de -un o den que iene sus leyes
especiales, como lenguaje humano dis in o del
a is oc á ico» (pág. 165).
aguas con igual ex ensión y pendien-
e, dispone su caballe e en el sen ido
de la calle, condicionando es a o ien-
ación po la necesidad del e ido de
las aguas plu iales a lacalle y pa ioso
co ales in e io es.
El uso uncional del espacio c eado
es á media izado po el hecho de se
la ag icul u a el medio p oduc i o bási-
co. La impo ancia dedicada al espa-
cio des inado a acoge a los animales
y su man enimien o (cuad as, paja-
es),
ya
gua da las cosechas (g ane-
os, sobe aos) ma ca la di e encia no
sólo en e las i iendas de jo nale os y
p opie a ios ag ícolas, sino en e los
di e en es sec o es de p opie a ios se-
gún su capacidad p oduc i a y ango
social.
Su escasa ele ancia en las i ien-
das jo nale as se ans o ma en espa-
cios undamen ales en las casas de
los pequeños y medianos p opie a ios.
Tan o es así que es as dependencias
podían ocupa más del 60% del espa-
cio cons uido, supedi ando en cie a
medida los usos habi acionales al so-
b an e de las mismas. Como asgo ca-
ac e ís ico de su dis ibución en plan-
a es a ía el uso compa ido de
algunas de sus unciones con las es-
ic amen e habi acionales (pasillos,
sobe aos), o su cons ucción sin ape-
nas up u a de con inuidad con es as
úl imas (co ales). De hecho, la pé di-
da de es as unciones ha supues o un
e dade o desahogo pa a es as i-
iendas,y un cambio adical en la p o-
pia alo ación y uso de los espacios
cons uidos, al habe podido eu iliza
los sobe aos como habi aciones (mu-
NARRIA
chas eces sin apenas modi icacio-
nes) y con e i las an iguas depen-
dencias de los co ales en cocinas,
se icios, salas de es a , e c.;y,po úl-
imo, haciendo que po in el ópico se
haga ealidad, con i iendo los iejos
co ales ubicados al inal de la i ien-
da en cuidados pa ios que sí a iculan
aho a dependencias de uso habi acio-
nal co idiano.
Po el con a io, en las g andes ca-
sas, además de las di e encias ob ias
en cuan o al amaño, núme o de c u-
jías, y especialización y di e sidad de
las dependencias, ambién es signi i-
ca i o la cla a di e enciación que se
es ablece en e el espacio habi acio-
nal y el des inado a es os o os usos
de almacenaje, cuad as,bodegas,
e c.; aumen ando p og esi amen e la
ampli ud y cuidado del p ime o con o -
me es mayo el es a us de sus p opie-
a ios. En es as i iendas, que sí se
adecua ían al esquema e e ido de C.
Flo es, el pa io suele apa ece como
una cons an e, a iculando las depen-
dencias des inadas a i ienda; mien-
as que los co ales, ubicados igual-
men e al ondo de la casa, suelen
mos a nos hoy en dla un es ado de
abandono que con as a con la " ecu-
pe ación» obse ada en las i iendas
ci adas an e io men e.
En la casas más modes as el á ea
des inada a ines domés icos es á o -
ganizada en dos ( i iendasjo nale as)
o en es c ujías pa alelas e inmedia-
as a la achada p incipal, si uándose,
a con inuación, el e e ido co al/pa io.
La ca ac e ís ica p incipal de los espa-
cios así c eados es su lexibilidad, la
ca encia de una especialización p eci-
sa. La cocina ocupaba en las i ien-
das más educidas un pequeño cua o
o cobe izo abie o al pa io/co al del
ondo. En las de medianos p opie a-
ios suele es a en la segunda o e ce-
a c ujía, ya sea aba cando odo su
la go y con una g an campana de chi-
menea a su ancho (gene almen e en
las medias casas con pasillo la e al), u
ocupando sólo una pa e de la c ujía,
sepa ada de la sala de es a -eomedo
a la que es des inada el es o de la
misma.
La es ancia más des acada e a el
cue po de casa, ubicado en la segun-
da o e ce a c ujía, y que a a se don-
de se acen úe la mul iplicidad de usos
(comedo , ecibido , sala de es a a-
milia , do mi o io, e c.) que han enido
la mayo pa e de es os cua os, siem-
p e en elación con las limi aciones im-
pues as po lascondicionan es econó-
micos de sus habi an es.
La acilidad con la que pueden eali-
za se es os in e cambios de unciones
esponde a la misma al a de espe-
3
NARRIA
Pasillo
como
eje
dis ibuido
en una
i
ienda de
mediano p opie a io.
Po-
Iic omia:
suelos
,
pa edes
,
echos
,
pue as
,
a cos
de
sepa ación
en e
c ujias
,
lo es
•••
cialización del espacio o ins alaciones
complejas que de e minen el uso de
cada habi ación. Quizás la única es-
pecialización uncional ue a de la de
los do mi o ios, ajus ados casi al a-
maño de las camas den o de la pe-
queñez de oda la i ienda; unas alco-
bas que en buena pa e de la
i iendas jo nale as, y aún de peque-
ños p opie a ios, queda educida a
una sóla, si uado siemp e en la p ime-
a c ujía y no malmen e abie a al
cue po de casa. Dándose así una mo-
des a je a quía de espacios, al se es-
e aposen o el único do ado de una e-
la i a p i acidad, y po ello ese ado
a los pad es; mien as que el es o de
la amilia se acomodaba pa a do mi
en las o as dependencias de la casa.
Con el aumen o de los ecu sos
económicosse inc emen alógicamen-
e el amaño de la casa,y con ello nos
apa ece án los zaguanes di e encia-
dos, los po ales/pa ios (dependiendo
del ango de la casa) dis ibuido es, un
mayo núme o de habi aciones (siem-
p e escasas sal o en las i iendas de
g andes p opie a ios que pasan di ec-
amen e a ocupa la segunda plan a
con es e in), y las salas, que se des-
plaza án a las habi aciones de la p i-
me a c ujía (al menos de uno de los
la e ales del pasillo) pa a pe mi i así
ap o echa la luz ex e io y, sob e o-
do, el ajina del discu i de la calle
como medio de dis acción.
El espacio des inado a ines ag íco-
las o pa a acoge a un educido nú-
4
me o de animales domés icos, si bien
p esen a una ubicación p ecisa (so-
be ao sob e la i ienda amilia o de-
pendencias en el ondo de la i ienda
en o no al co al o pa io-co al), su
p esencia no es sin emba go uni o -
me, con no ables di e encias en un-
ción del acceso o no del p opie a io
de la i ienda a la posesión de la ie-
a, dimensiones de es a p opiedad y
con ol de los medios necesa ios pa a
su cul i o (animales de i o, u illaje
ag ícola, e c.). El sobe ao", con suelo
de ablas y ocasionalmen e enlad illa-
do o embaldosado, gene almen e sin
ninguna compa imen ación ija, sal o
los abiques de baja al u a que o ma-
ban las ojes (excepcionalmen e en
las poblaciones se anas ambién ha-
bía una habi ación-salade o pa a p o-
ege y seca los p oduc os de la ma-
anza), es des inado a almacén de los
p oduc os ag a ios y, en ocasiones, a
do mi o io. En las g andes casas en
las que la segunda plan a se dedica a
alcobas, el sobe ao podía desplaza -
se a una e ce a, con una inalidad
más de as e o que de g ane o; o
bien no exis i , ya sea po que sus un-
ción e a desempeñada po o as de-
pendencias especí icas en o no a los
pa ios y co ales, o bien po que es a
labo de almacenaje e a ealizada en
los p opios co ijos o haciendas. En
odo caso, su p esencia conlle a la
exis encia de ene algo que gua da
o pone a seca siendo, po lo an o,
p opio de i iendas de p opie a ios
ag ícolas y no de jo nale os, aunque
su uso no es ex año que ebasa a
es as ba e as socioeconómicas al
concebi se igualmen e como des án
o as e o de la i ienda, siendo en
ocasiones un hueco en e cielo aso y
echumb e, sin ape u a al ex e io y
sólo sob e una pa e de las c uj
ías.
de
la i ienda, po lo que únicamen e es
accesible median e una escale a de
mano. Su olumen i á aumen ando
desde el espacio del pequeño p opie-
a io en que apenas end á al u a y
ocupa á ecuen emen e sólo la p i-
3El é mino -sobe ao- se encuen a limi ado
a las p o incias de Se illa yCádiz, ex endiéndo-
se en la p ime a po la coma ca del Alja a e y e-
i o ios al su del Guadalqui i , con excepción
de las localidades si uadas en el ángulo SE en
omo a Es epa, donde es sus i uido po la deno-
minación de -cáma a- : conec ando con el es o
de las p o incias andaluzas si uadas al es e de
Se illa, en las que se impone es e úl imo é mi-
no. En la coma ca Sie a No e, la palab a sobe-
ao es sus i uida po «doblao- , inculándose asi
al á ea de Sie a que se ex iende po el no e de
Huel a, Se illa yCó doba. En las coma cas no -
eñas de es a úl ima se u iliza indis in amen e
doblao y cáma a. M. Al a , A. Uo en e y G. Sal-
ado . (1964: Lámina 625 mapa 680.)
me a de las c ujías de la i ienda en-
e el en a imado del echo y la cu-
bie a del edi icio, has a los ue es
p opie a ios en los que su al u a se
equipa a a la plan a p ime a, con
g andes huecos simé icos en ejados,
apa en ando es a ambién des inada
a habi ación.
El es o de las dependencias dedi-
cadas ausos ag ícolas(pequeñacua-
d a),cuidado de unosescasos anima-
les domés icos (zahú das, galline os)
o pa a ines auxilia es de la i ienda
(la ade o, leñe a, es e cole o, e c.)
es aban si uadas en el ondo de la i-
ienda, en o no al co al. En o os
iempos, muchas de es as dependen-
cias e an p ác icamen e imp escindi-
bles pa a el desa ollo de la ida co i-
diana en el mundo u al. La di e encia
espec o a lo que son las i iendas de
los g andes p opie a ios end á dada
po las dimensiones de es e co al,
exis encia o no de un pa io di e encia-
do, núme o, di e sidad y dimensiones
de las dependencias cons uidas en
o no al co al, y acilidad pa a acce-
de a él. En las i iendas de peque-
ños y aún de medianos p opie a ios,
el acceso se ha á c uzando lasc ujías
en las que es án las dependencias
des inadas a los habi an es de la ca-
sa, bien po un pasillo la e al o cen al.
Excepcionalmen e, si el sola de la i-
ienda comunica con o a calle, se
ab i á a la misma una pequeña pue a
independien e, pe o únicamen e en
las casas de los g andes p opie a ios
hab á no malmen e una en ada se-
cunda ia concebida ex p o eso pa a
Pa io de una
g an
casa
como
espa-
cio
cen al. Calidad de
los
ma e iales
y
cuidado
o namen al.
accede al co al median e un g an
po ón, abie o incluso en la misma a-
chada p incipal del edi icio. Es a úl i-
ma opción, desca ada po al a de
medios económicos y espaciales,
ue za la necesa ia u ilización del pa-
sillo único de la i ienda pa a el paso
de animales y se es humanos, lo que
end á una doble consecuencia: la di-
icul ad de aco a una pa e de la en-
ada como zaguán p opiamen e di-
cho (aunque pude da se es e nomb e
al p ime amo del pasillo comp endi-
do has a el a codeco a i oque ma ca
el paso de la p ime a a la segunda
c ujía), y la necesidad de e o za el
suelo con unemped ado de pequeños
can os que posibili ó, sob e odo en la
i iendas con pasillos de mayo an-
chu a, su o namen ación con o mas
geomé icas median e la combinación
de pied as de di e en es colo es, y el
suges i o juego de con as es c omá-
icos en e es os suelos oc es que
ocupan el cen o del pasillo, yel enlo-
sado que los enma caba median e lo-
sas de lad illo pin adas gene almen e
de colo ojo.
La di e encia en e pa io y co al
nos hace plan ea nos b e emen e
cuál es la unción que ocupan es os
espacios abie os den o de la a qui-
ec u a adicional. El pa io (ajeno a
la exis encia o no de co al) es consi-
de ado po odos los au o es que de
una u o a mane a han analizado el
ema de la a qui ec u a adicional en
Se illa como pieza cla e de la i ien-
da p o o ípica que se ex iende po el
Escale a de acceso al sobe ao. Sen-
cillos
juegos de colo es pa a delimi-
a las unciones de los espacios.
cen o y su de la p o incia, exal an-
do el ca ác e o denancis a y cen a-
lizado del espacio habi ado y su
iqueza deco a i a. J. R. Sie a Del-
gado (1980: 371-372) as cues iona
la exis encia gene alizada del pa io
en la a qui ec u a adicional andalu-
za, según la isión olkló ica más ex-
endida de la misma, sí di e encia en-
e pa io y co al, si bien no en base a
su ca ác e uncional sino espacial: la
localización de es os espacios abie -
os espec o al es o de la i ienda
de e mina ía su uso y denominación.
Mien as que el pa io a icula ía las
pa es de la i ienda, el co al apa e-
ce como algo ma ginal no a iculando
en e sí pa es de la i ienda sino la
i ienda oda con el luga de su asen-
amien o.
Pe o mien as que el pa io no es im-
p escindible, el co al sí llegó a apa e-
ce casi como una cons an e en la a -
qui ec u a adicional en espues a a
una necesidad uncional. E incluso
cuando apa ece el pa io, sal o en las
g andes casas, a a ez ac úa como
eje cen al y e eb ado de la i ien-
da, ubicándose al ondo de la plan a.
Con lo que unción p ác ica y simbóli-
ca se unen: p ác ica pa a da -luza las
salas-comedo y cocinas del ondo de
la casa, y simbólica po lo que supone
de pode dedica una pa e de la i-
ienda únicamen e a es a unción
«ociosa". El co al, si uado en un es-
pacio secunda io espec o al pa io
cuando la i ienda puedadispone po
el amaño de su sola de es os dos es-
pacios abie os di e enciados, puede
se sin emba go el único si es as di-
mensiones son meno es, adqui iendo
a lo sumo la condición de co al-pa io
que conjuga las uncionesque,po se-
pa ado, poseen ambos espacios: da
luz a las dependencias in e io es, lu-
ga de encuen o y espa cimien o an-
o pa a los miemb os del g upo do-
més ico como de isi an es cuando el
iempo lo pe mi ía; a la ez que luga
de paso hacia las e e idasdependen-
cias auxilia es que se ab ían a los co-
ales, o pa a el desa ollo de o as ac-
i idades domés icas que ambién son
ealizadas en los mismos.
Es a úl ima solución, p opia de las
i iendas más modes as, aplica la
mul iplicidad de unciones que ya he-
mos is o en o as dependencias de
la casa, ambién a su espacio abie o.
yen es e sen ido, ambién hab ía
que des aca el su il lenguaje de co-
lo es y o namen ación que se ha em-
pleado en la a qui ec u a adicional
más humilde pa a de ini simbólica-
men e el alo de es os espacios: a
eces, el encalado de la pa ed y la
delimi ación median e unas pocas
NARRIA
mace as, ma can el espacio que e a
aco ado como «pa io" en e al es o
conside ado ya como co al; lo mis-
mo que el colo de los suelos de ine
en muchos casos la sepa ación de
los espacios in e io es.
MATERIALES YTÉCNICAS
CONSTRUCTIVAS
El condicionamien o del medio na u al
a la ho a de o ece o posibili a los
ma e iales cons uc i os se hace es-
pecialmen e e iden e en cuan o a la
a qui ec u a adicional: «el suelo p o-
po ciona la p ime a ma e ia y el hom-
b e la ac i idad ans o mado a. Hay
un e ce ac o ,que es el que pone en
con ac o ambos elemen os; la necesi-
dad-". Es a misma necesidad, que ha
de esol e se con la mayo simplici-
dad y el meno cos e, hace que enga
que ecu i se de mane a de e minan-
e a los ecu sos na u ales más in-
media os, limi ando incluso su u iliza-
ción a los menos cos osos y más
áciles de emplea con una mínima
ans o mación.
Los ma e iales básicos disponibles
son la pied a,el ba o y la made a. Su
uso, condicionado po la disponibili-
dad con que apa ecen en el medio í-
sico, nos emi e a una de las p inci-
pales di e encias en e la a qui ec u a
se ana y la de la ega, campiña y Al-
ja a e. Jun o a es a ilogía, la cal ocu-
pa un papel undamen al: mezclada
con el ba o da á consis encia a mu-
os y apias, y como ma e ial a la pa
uncional y deco a i o, a a se usada
pa a enjalbega las achadas e in e io-
es de las i iendas;
yen
ocasiones
las ejas de caballe es y ale os. Pe o
ambién end á un ca ác e simbólico:
en las i iendas más humildes la ob-
sesi a sensación de pulc i ud ob eni-
da con su blancu a bien puede in e -
p e a se como espues a psicológica
compensa o ia de las limi aciones en
los ma e iales empleados y espacios
disponibles.
La pied a, sin echaza el uso del a-
pial, la encon amos en las casas de
las coma cas se illanas encla adas
en Sie a Mo ena y la Subbé ica. Fo -
ma á pa e del apa ejo de sus mu os
de mampos e ía, ap o echándose las
pied as i egula es y de desigual a-
maño que p opo ciona el medio mon-
añoso.
El ba o cons i uye un elemen o cla-
e u ilizado de o ma gene alizada en
oda la p o incia, incluso en las co-
•U abayen. ci ado po L. To es Balbás, o.c.
Pág. 151.
5
NARRIA
Vi ienda
de
pequeño
p opie a io.
Cocina.
ma cas se anas e e idas, donde,
o mando mu os de apial, se al e na,
supe pone e incluso sus i uye a los
mu os de mampos e ía, llegando a
o igina las apias de cie e de los pa-
ios y co ales an o de las i iendas
u banas como de los case íos u a-
les diseminados. En el es o de las
coma cas se illanas, la ausencia de
pied a en su en o no na u al hace del
apial una écnica de cons ucción
básica. Al mismo iempo, la a cilla,
elabo ada y cocida en los nume osos
eja es que exis ie on en los campos
y pueblos se illanos, dio luga a los
lad illos y ejas como ma e iales
cons uc i os cla es. El lad illo es u i-
lizado con p o usión incluso en la i-
ienda se ana, o mando pila es y
abiques in e io es, como e ue zo de
mu os maes os,con o mando los
anos de pue as y en anas, esqui-
nado de las edi icaciones, y como
piezas imp escindibles pa a la c ea-
ción de los g andes a cos que obse -
a emos en laga es y almaza as o en
los pequeños a cos deco a i os que,
como uno de los pocos asgos com-
pa idos po odo ipo de i iendas,
ma can en los pasillos el paso de una
a o a c ujía.
En cuan o a la made a, u ilizada en
la igue ía de pisos y cubie as, p oce-
de de las especies que c ecen en la
p o incia, p e e en emen e el cas año,
álamo y pino, pe o sin que sea ex año
el uso en las edi icaciones u ales del
alco noque o la encina. Su escasez y
poca calidad condiciona las limi ada
anchu a de las c ujías o la misma cu-
bie a del edi ício.
6
Unos condicionan es ecológicos y
socioeconómicos que an a da como
esul ado, con la excepción de las
g andes casas de las oliga quías loca-
les muy in luenciadas (como símbolo
dis in i o de su p opia condición de eli-
e y del alo emblemá ico que han e-
nido es as i iendas) po las modas
a qui ec ónicas al uso p oceden es de
los g andes me ópolis,soluciones
cons uc i as y esquemas composi i-
os bas an e básicos. Es una a qui-
ec u a adin elada (excepción de los
a cos o namen ales e e idos) que e-
duce los elemen os sus en ado es a
unos mu os maes os con un g oso
en o no a los sesen a cen íme os.
Únicamen e en las casas más des a-
cadas podemos encon a nos con e-
la i a ecuencia g andes pila es que
aspasan el en esuelo pa a ecibi di-
ec amen e, o median e g andes a -
cos, las igas de las cubie as, c ean-
do espacios muy diá anos en los
sobe aos.
Los mu os de ca ga ecibi án la a -
madu a de las cubie as, en su mayo
pa e de pa y nudillo o de pa hile a,
echándose a al a ocasionalmen e las
igas sole as o du mien es,con lo que
los pa es o palos de co ien e descan-
san su ex emo in e io di ec amen e
sob e los mu os.
Las igas que sos ienen el o jado
del en esueloes án ambién o madas
po ollizosapenas sindesbas a ,deja-
dos a la is a y ecuen emen e enca-
lados como el es ode la i ienda y e-
chumb e. Excepción, de nue o de las
g andes casas en las que es os olli-
zos son sus i uidos po bo edillas, i-
gas egula es de sección ec angula ,
o en odo caso son ecubie os po
cielos asos. La ansición en e la
c ecien e impo ancia socioeconómi-
ca y simbolismo social (es a us) de un
sec o a o o, es exp esada en las i-
iendas de medianos y g andes-p o-
pie a ios con el aumen ode lasdepen-
dencias de la casa en las que se
in ie eel mayo sob ecos eo namen-
al que supone emplea igas de ca -
pin e íao cielos asos:zaguanesy pa-
sillos, salas y alcobas p incipales, e c.
En la cubie a, el espacio en e los
ollizos es cubie o con cañizo. Mien-
as que en el echo de los en esuelos
se ha á po medio de ablas, o, en las
i iendas más pob es, ambién de ca-
ñizo; en es e caso se puede enjalbe-
ga y deja al descubie o, o bien ecu-
b i se de yeso pe o quedando los
palos a la is a. El cañizo es ambién
u ilizado, y en ocasiones la abla, en
las dependencias secunda ias de las
g andes casas: cuad as, g ane os,
e c. Encima de es a es uc u a i á el
lechal y, dependiendo del pode ad-
quisi i o y inalidad de la segunda
plan a, lad illos, o simplemen e la es-
cayola, que se á pin ada sí se des ina
a usos habi acionales.
En la coma ca no eña de Sie a
Mo ena,el o jado de la en eplan aes
ealizado po medio de un en amado
de igas y al a jíasque sos end án los
inos lad illos sob e los que an las e-
jas de la cubie a o el piso de la se-
gunda plan a.
Al ex e io , suscubie as se ca ac e-
izan po el uso de la eja á abe de a -
cilla ojiza", que co ona mayo i a ia-
men e una doble e ien e de aguas
con el caballe e dispues o en el sen i-
do pa alelo a la disposición de la calle
y pa io o co al in e io ; pe o sin que
esul eex añoobse a aún cubie as
a un
aguas.
La imagen así c eada a a
co esponde , en odos los pueblos,
con unaca ac e ís icalíneaqueb ada,
o mada po la di e encia en al u a de
los ejados de sus casas.
s Las i iendas con azo ea o e aza,con una
implan ación p og esi a, las encon amos, sob e
odo en el cen o y su de la p o incia. Su uso se
impuso en las i iendas más impo an es de - i-
po se illano- po imi ación de las edi icaciones
u banas de Se illa capi al, cob ando hoy cada
ez mayo impo ancia po su meno cos e de
cons ucción y man enimien o y po las posibili-
dades de u ilización como un segundo o e ce
ni el de ca ga.
• Co espondiendo undamen almen e el sis-
ema de cubie a de la mínima unidad de habi a-
ción Quepodemos encon a en Andalucía: o ma
- una plan a ec angula de un sólo ecin o, dos
mu os ec angula es en los lados mayo es y dos
apezoidales en los meno es, Que o man has-
ia!, cubie a inclinada de ejas en caballe e sob e
el mu o ec angula más al o y ale o sob e el más
bajo- (J. R. Sie a Delgado, o. c., pág. 365).
Las achadas de las i iendas apo -
an uno de los p incipales asgos de i-
ni o ios de las casas se illanas, si bien
no hay homogeneidad, no ya p o in-
cial sino incluso local, en el desa ollo
de una única composición.
Son composiciones, en cuan o al
núme o de anos, dimensiones y e-
gula idad de los mismos, e c. que
además de su alo es é ico, o mal,
pueden ambién se i nos como in-
di
cado es
de la posición socio-
económica de sus habi an es en ela-
ción con su si uación de acceso y
con ol de una mayo o meno ex en-
sión de ie a; de la ampli ud de los
sec o es sociales que han con o ma-
do la es uc u a social de la poblacíón;
y del alo social dado a los espacios
u banos. La ausencia de la en ana
co espondien e al sobe ao ( i ienda
de jo nale os de plan a única) nos in-
dica á la al a de es e elemen o a qui-
ec ónico po la inexis encia de p o-
duc os ag a ios que almacena ; po el
con a io, su p esencia yp og esi o
inc emen o en dimensiones (indican-
do la mayo o meno al u a y capaci-
dad del sobe ao) o en el núme o de
en anas de la plan a al a has a equi-
pa se simé icamen e con las en a-
nas de la plan a baja habi able, i á in-
dicando el aumen o en impo ancia de
las p opiedades ag ícolas con oladas
con la consiguien e espues a de in-
c emen o espacial aco de con la ne-
cesa ia capacidad de almacenamien-
o. Ap eciacíones simila es pod íamos
hace espec o a la plan a baja habi a-
ble obse ando la sime ía de los hue-
cos de las en anas,encuad es o na-
men ados de los anos, apa ición o
no de ejas, núme o de en anas p e-
sen es en cada lado de la pue a, di-
e encia de al u a con la plan a al a,
e cé e a.
La o ganización composi i a de es-
os elemen os a qui ec ónicos ( anos
de pue as y en anas, ejas, zócalos)
se acoge a múl iples combinaciones y
a ian es incluso den o de una mis-
ma localidad. Un esquema sencillo,
que encon a emos con ela i a e-
cuencia, se á una composición pe -
ec amen e simé ica con la pue a co-
mo eje cen al (que puede es a
enma cada po unas jambas y din el
lige amen e esal ado o eseñada po
cualquie o o elemen o o namen al
que di e encie y a aiga la a ención
sob e es e ano), una en ana de
igual amaño y o na o a cada lado, y la
pequeña en ana del sobe ao sob e
ella. Cuando la ele ación del sobe ao
lo pe mi e, o es a segunda plan a es
equipa ada a la p ime a en al u a o
po su uso como espacio habi acional,
aumen a á el núme o de en anas,
que pueden llega incluso a sus i ui se
po balcones (al menos la que es á
ubicada sob e la pue a) que se ha án
coíncidi con los anos de la plan a
baja.
Sin emba go, aun siendo un esque-
ma dominan e, la iqueza de es a a -
qui ec u a es exp esada ambién aquí
en la libe ad con la que se in e p e a y
modi ica: asime ía del amaño y dis-
posición de las en anas la e ales,
desplazamien o de la en ana del so-
be ao espec o al eje cen al de la
pue a, inexis encia de en ana en uno
de los lados po la ubicación la e al del
pasillo de acceso. La iqueza deco a i-
a y composi i a de es as achadas
des aca á undamen almen e en las
i iendas de la campiña, pe o su di u-
sión, como al composición o sus ele-
men os aislados, los e emos dispe -
sos po oda la p o incia.
El o igen de los elemen os o na-
men ales que encon amos dando un
ca ác e peculia a las achadas po
encima de la unción p ác ica de luz y
acceso de los huecos que ompen el
mu o, es el esul ado de una elabo a-
ción adicional que ha omado en
ocasiones como inspi ación la a qui-
ec u a de las g andes casas seño ia-
les con las que con i en en un mismo
espacio u bano. La consecuencia del
eclec icismo esul an e son modelos
donde la in ención y el deseo de no-
numen alidad ha p imado en ocasio-
nes sob e la es ic a
unc
ionalidad
p ác ica (L. Feduchi, 1974: 249), ma-
ni es ándose en las g andes dimensio-
nes de es os anos, cuidado de su o -
namen ación, ejas, e c.
Pue as
Re lejan de mane a pa icula el e e i-
do deseo de imi ación de la denomina-
da a qui ec u a «cui a» o de «es ilo»,
adop ando unos e e en es deco a i-
os que en su o igen le ue on ex a-
ños. La solución más sencilla y,ex en-
dida se á el ealce sob e el plano de
achada de la pue a, encuad ando el
ano con un ec ángulo liso esal ado
2 o 3 cen íme os, y con un ancho a-
iable en su p oyección la e al y supe-
io , en ocasiones con una abie a des-
p opo ción en e el ancho de las
jambas y el din el. El esal e supe io
de la pue a suele e mina en un le e
ebo de sob e el que puede descansa
la en ana del sobe ao, o el ex emo
in e io del poye e de la misma.
Jun o a es e ipo, muy di undido y
que podemos e con mayo o meno
ecuencia en las poblaciones de o-
das sus coma cas, ambién es posible
obse a , en núme o no ablemen e
más educido, po adas que ep odu-
NARRIA
cen una osca in e p e ación de acha-
das ba ocas, con pilas as la e ales y
en ablamen os queb ados.
Pe o ambién es igualmen e signi i-
ca i a la misma ausencia de es os
elemen os deco a i os. La pue a es
a ada como un hueco egula es ic-
amen e uncional. La inalidad o na-
men al p e endida con es e ealce de
la achada hace que, aun siendo de
mínimo cos e,su p esencia disminuya
p og esi amen e con o me se educe
la capacidad económica de sus p o-
pie a ios, con la consiguien e acen ua-
ción del u ili a ismo y abandono de o-
da inalidad deco a i a.
En é minos geog á icos, en azón
de su mayo o meno p esencia, las
po adas ealzadas en la coma ca son
más ecuen es en la ega y campiña,
mien as que las po adas lisas (con
p o usión igualmen e del din el lige a-
men e cu o a modo de a co esca -
zano) es p opia de las i iendas de la
coma ca Sie a No e,
yen
meno me-
dida de las coma cas del Alja a e y
Subbé ica.
Rejas
P obablemen e la p ime a ca ac e ís i-
ca ue p ecisamen e su no exis encia,
cues ionando uno de los elemen os í-
picos de la a qui ec u a adicional no
sólo se illana, sino andaluza en ge-
ne al. Sin emba go, el núme o de i-
iendas en las que aún podemos en-
con a en anas, de medianas o
pequeñas dimensiones, sin ejas ni
c is ale as y en ocasiones con peque-
ños pos igos en sus cie es de made-
as de doble hoja, es cada ez más e-
ducido, elegadas a las i iendas más
humildes (o a las pequeñas en anas
del sobe ao), con una dis ibución más
en unción de la posición económica
de sus habi an es que po á eas geo-
g á icas.
Po el con a io, la no ma más ex-
endida se á la apa ición de las en a-
nas en ejadas, al e nándose las ejas
planas a ni el de achada o ehundi-
das lige amen e en el mu o, con las
ejas oladizas que, como una copia
más de los elemen os obse ados en
los palacios y g andes casas, descan-
sa án sob e poye es que llegan en las
plan as bajas has a el suelo, mien as
que en su ex emo supe io son co o-
nadas con gua dapol os que adop an
di e sas y elabo adas o mas, no mal-
men e pi amidales. La in e p e ación
popula y menos cuidada de los mo-
delos o igina ios se ap ecia en las ca-
sas más modes as en la i egula ida-
des obse ables en la supe icie y
o mas de sus poye es y gua dapol-
os; a menudo con sus ángulos ya e-
7
NARRIA
Sobe ao.
dondeados po las con inuas capas de
cal aplicadas ei e adamen e a lo la go
de los años.
La azón de se de es as ejas ola-
dizas esponde, según la in e p e a-
ción de Ca los Flo es, al deseo de up-
u a del concep o hispanomusulmán
de conca idad y e aimien o de la i-
ienda sob e sí misma, haciendo
a anza la en ana sob e la calle pa a
acili a incluso una isión la e al ; sí
bien conse ando la necesa ia in imi-
dad y capacidad pa a e y no se is-
o po medio de las celosías de ma-
de a.
Su cons ucción la encon a emos
an o en la plan a baja habi able como
en las en anas del sobe ao. Pe o, pe-
se a o ma pa ede las imágenes más
a que ípicas de la a qui ec u a de la
p o incia de Se illa (e incluso de la an-
daluza en gene al), su p esencia no es
uni o me a lo la go de odas sus co-
ma cas. Su exis encia, o mayo abun-
dancia, suele coincidi con aquellas
poblaciones donde ambién apa ecen
las e e idas achadas con po adas
ealzadas.
Su máxima di usión co esponde al
espacio geog á ico que aba ca la an-
ja cen o y su de la p o incia, en las
coma cas de la Vegadel Guadalqui i ,
Campiña, Es epa y Sie a Su , p inci-
palmen e en los pueblos más p óspe-
os de es a á ea (Osuna, Ma chena,
Ca mona, Lo a del Río, Leb ija, Uue a,
Mo ón de la F on e a, Es epa, e c.),
ex endiéndose a a és del Alja a e.
Únicamen e queda á ue a nue amen-
e la coma ca Sie a No e, ca ac e i-
zada po el ipo de eja empo ada sin
8
sob esali del plano del mu o de la a-
chada.
Pe o incluso den o de las localida-
des en las que es ecuen e encon a -
las, hay que ma iza su p esencia co-
mo al concesión o namen al, siendo
posible segui una deg adación del
modelo desde las g andes i iendas
de la bu guesía ag a ia, con g andes
en anales, e inada eje ía y cuidados
gua dapol os, poye es y zócalos; has-
a las en anas de las casas de los
o os sec o es sociales, en los que dis-
minuye el amaño de es os anos y las
ejas oladizas a a ez alcanzan la al-
u a de oda la plan a como en las p i-
me as. A la ez que, en esas úl imas,
no siemp e es espe ada la sime ía en
las disposición de los anos de la a-
chada e incluso en el amaño de las
en anas; ganando con ello en ma i-
ces composi i os, a eces so p esi-
os, que ac ecien an la o iginalidad y
belleza de es a a qui ec u a adicio-
nal. Finalmen e, aun en es as pobla-
ciones ci adas, las elabo adas acha-
das con i i án con las composiciones
más sencillas de planos lisos.
La disminución de es e ipo de en-
anas saledizas se ha á no a ambién
en las localidades de meno en idad
poblacional y que no cons i uye on lu-
ga es de asen amien o p e e en e de
la al a bu guesía ag a ia; con lo que
en es as mismas coma cas podemos
obse a pueblos cuya isonomía u -
bana des aque p ecisamen e po la
ca encia de es e ipo de en anales.
Así, el núme o de achadas lisas se in-
c emen a á p og esi amen e en el án-
gulo su o ien al de la p o incia, en los
lími es con las p o incias de Có doba
yMálaga, en o no a las coma cas
Subbé icas de Es epa y Sie a Su :
Ma inaleda, Roda de Andalucía, Los
Co ales, El Saucejo, El Rubio, e c. En
la coma ca del Alja a e ambién en-
con a emos con ela i a ecuencia la
al e nancia de las achadas con es e
ipo de en anas saledizas, con aque-
llas o as de planos lisos, ca ac e iza-
das po la abundan e p esencia de
din eles lige amen e cu os en pue as
y en anas: Sanlúca la Mayo , Albai-
da del Alja a e, Ca ión de los Céspe-
des, Espa inas, e c.
Una a ian e del ipo de ejas oladi-
zas lo cons i uye las en anas con po-
ye e o an epecho igualmen e olumi-
noso pe o que no alcanza el suelo.
Como en las an e io es, los ejemplos
de mayo elabo ación co esponden al
ipo de i ienda de g andes p opie a-
ios ag ícolas, pe o su modelo ambién
ha sido ecogido y adap ado po la a -
qui ec u a adicional más modes a.
Su p esencia se ex iende po oda la
p o incia (Écija, Ca mona, Albaida del
Alja a e), si bien alcanza á una p o u-
sión no able en de e minadas localida-
des como Sal e as o Es epa. En o as
ocasiones, el poye e co ido p ác ica-
men e llega a desapa ece ans o -
mándose en un simple escalón sob e
el que descansa la pa e in e io de
una g an eja que cub e odo la al u a
de la plan a; solución muy común en
U e a y Mo ón.
Las celosías que cie an es as en-
anas y la blancu a de oda la pa ed
comple an los ca ac e es de es as a-
chadas, ob enidos como esul an e de
las combinaciones de los di e sos ele-
men os a qui ec ónicos desc i os. Las
celosías son in e pues as en e las e-
jas y el hueco de la en ana ac is ala-
do, cub iendo an o el en e como los
la e ales de la e ja po medio de un
juego de diminu os ombos. Las a-
ian es de es as celosías p o end án
del educido juego de posibilidades de
combinación de sus a illas y de las
dimensiones que alcancen, cub iendo
la o alidad o, lo más no mal, sólo la
mi ad in e io de la en ana.
Encalado
En cuan o a la blancu a p o e bial de
es as achadas, en la a qui ec u a a-
dicional en la p o incia de Se illa po-
demos obse a an o la cos umb e,
muy ex endida, del enjalbegado o al
de la achada has a el suelo, e incluso
del encalado de las ejas de los caba-
lle es y bo des de los has íales de las
cubie as a dos aguas (se anía Sub-
bé ica),como la combinación del blan-
co de la pa ed con zócalos de colo es
di e en es, gene almen e oc es o azu-
lados. Y ampoco esul a ex año que
los huecos de en anasy pue as sean
enma cados y ealzados con colo is-
as azulejos o escayolas.
En odos es os casos esul a muy di-
ícil es ablece la p eponde ancia de
unos gus os es ilís icossob e o os se-
gún que coma cas, dado que nos a-
mos a encon a con ejemplos in e ca-
lados de odos ellos.
Sin emba go, pa a e mina , lo que
sí es del odo cues ionable en ela-
ción con el uso del colo en la a qui-
ec u a adicional de la p o incia
se illana, y po ex ensión de la anda-
luza, es la a i mación en exceso ge-
ne alizado a del p edominio absolu o
de la cal (ac oma ismo) como asgo
dis in i o. Hacia el in e io de las ca-
sas lo que nos so p ende á es p eci-
samen e el juego de ma ices y de
con as es conseguidos median e el
empleo comedido de di e en es colo-
es. Colo es u ilizados pa a delimi a
los di e en es espacios in e io es, pe-
o ambién pa a e o za la sensación
de limpieza y esme o pues o en el
cuidado de la casa, consiguiendo así
unos e ec os muy alejados de cual-
quie mono onía c omá ica: suelos,
echumb es, odapiés, a cos deco a i-
os ubicados en la sepa ación de c u-
jías, peldaños, e c. son pe ilados con
colo es ojos, ama illos, e des, y di-
e en es onos de azules. Y lo mismo
ocu e con la pue as y cie es de las
alacenas y chine os, pin ados (sob e
odo es os úl imos y las pue as de
las habi aciones) de un colo g is-
azulado que bien puede conside a -
se, po su di usión, an andaluz como
el p opio blanco de la cal.
En es e juego de colo es, y en la se-
lección de las pa es de los mu os que
son esal ados, puede ap ecia se la
elación de imi aciones y búsquedas
de espues as al e na i as que se ha
dado en e las a qui ec u as de las di-
e en es clases sociales: en la a qui-
ec u a más modes a, es os colo es
ienen a sus i ui las escayolas, azule-
jos, y cos osas baldosas, que de inen
los espacios y es ablecen simila es
juegos c omá icos en la a qui ec u a
de las g andes casas.
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