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Apuntes sobre la vivienda tradicional en la provincia de Sevilla

Agudo Torrico, Juan

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APUNTES SOBRE LA VIVIENDA TRADICIONAL EN LA PROVINCIA DESEVILLA JUAN AGUDO TaR RICO Vi i enda jo n ale a. Escasez y educido amaño de los huecos de acceso al in e io . La p o incia de Se illa es uno de los e i o ios andaluces de los que pode- mos encon a más e e encias ace ca de su a qui ec u a adicional. Sin em- ba go, no po ello se lib a de la si ua- ción aplicable a buena pa e de la a - qui ec u a andaluza encuad able den o de es a condición, y donde las e e encias ópicas y gene alizado as encub en la al a de un conocimien o y es udio en de alle. Den o de es as limi aciones,la ma- yo a ención ha si- do a aída1po la a qui ec u a u al se illana y espe- cialmen e po los impo an es con- jun os a qui ec- ónicos que cons- i uyenlosg andes co ijos ce ealis- as (G. Flo ido, 1996) y hacien- das oli a e as dis- pe sos po el Alja- a e (R. Ronquillo, 1981), campiña y alle del Guadal- qui i (M .a Aguila , 1992; 1. Saba e , 1992). Fue a de es a á ea geog á- ica, ambién con- amos con una bibliog a ía más pa cial, e e ida a la Síe a No e (E. He nández, 1998; A. Be nabé, 1998),que sígue omando como obje o de es udío las cons uc- ciones ag oganade as diseminadas po sus campos. , Re isando la bibliog a ía exis en e, mono- g a ías y a ículos, no deja de so p ende el in e- és desp opo cionado sob e es a pa e del pa i- monio a qui ec ónico andaluz. y que no es sino el esul ado de su asimilación a la imagen más adicional y conse ado a de lo que se sigue en- endiendo po edi icaciones his ó ico-a ís icas: se a a de una a qui ec u a monumen alis a que ebasó su apa en e unción u ili a is a pa a con- e i se en mani es aciones emblemá icas del pode y p es igio de las eli es socioeconómicas a las que pe enecie on. O as ipologías, como es la i ien- da, han sido a ados con desigual o - una ( éase la bibliog a ía inal); si bien, sal o la coma ca del Alja a e co- mo con ex o e i o ial más amplio (S. Rod íguez, 1973; R. Ronquillo, 1985), y la ciudad de Se illa como caso es- pecí ico ( F. Mo ales, 1974; R. Mo ga- do, 1994;J. Sie a, 1996) del es o de la p o incia son escasos los es udios de los que disponemos. Pa a busca una isión globalizado- a de la a qui ec u a que ca ac e iza a las di e en es coma cas se illanas, hay que acudi a ob as muy gene a- les, y donde es as e e encias suelen dilui se, a su ez, en gene alizaciones aún más amplias, ecuen emen e en el con ex o de la a qui ec u a andalu- za, como es el caso de los ex os ya «clásico s" de C. Flo es (1973) y L. Feduchi (1978). En lo que a es e a ículo nos in e e- sa,es en la ob a de Ca los Flo es don- de ap eciamos un mayo in e és en la desc ipción de la a qui ec u a de la p o incia se illana; al ez, po la elec- ción que hace de la casa «se illan a" como p o o ípicade la a qui ec u a po- pula andaluza, al igual que los co ijos y haciendas que mo ean sus campos lose íadel paisaje que ca ac e iza,po ex ensión, a oda Andalucía (1978: 93). Así, as a i ma que «no exis e una sola ipologíaque sea común a las ocho p o incias que in eg an la egión, sino que, po el con a io, el conjun o de la a qui ec u a popula andaluzasu- pone uno de los pano amas más a- ios, icos y com- plejos con que el es udioso de la a qui ec u a po- pula puede en- con a se" (pág. 48), más a de sí conside aquehay, «sinemba go,una a qui ec u a po- pula andaluza p o o ípica... que ca ac e iza de una mane a un- damen al a la p o- incia de Se illa" (págs. 91, 93). Los asgos que la ca ac e iza ían coinciden con la imagen más di- undida de es a a qui ec u a: me- dianas dimensio- nes, empleo de la cal an o en el ex- e io como en el in e io , dos plan as (baja y sobe ao), p esencia del pa io como espacio cla- e, signi icación de las en anas y en- cuad e de las pue as ealzadas, im- po ancia de las ejas como sis emas de cie e. Pe o lo más signi ica i o es la desc ipción que hace de la plan a de es a i ienda- ipo (pág. 119), Yque de una o ma más o menos explici a en- con a emos en o os au o es o apa e- ce en las imágenes g á icas ep oduci- das sob e es a a qui ec u a andaluza: «La pue a ex e io es ecuen e que se ab a a un pequeño zaguán o po al y que de és e se pase di ec amen e o median e o a pue a al pa io, al ede- do del cual se o ganiza la i ienda. En NARRIA Vi ienda de mediano p opie a io . Polic omia de achada. Ven anas del sobe ao a Imi ación de plan a habi ada. muchos casos, además del pa io, exis- e un co al pos e io comunicado o no di ec amen e con aquél; ambién dos pa ios conec ados en e sí; o bien el pa io es más amplio sí se a a de casa de ecino s". Una desc ipción que c eo dis a mu- cho de se una gene alidad, ni aun en la p o incia de Se illa. El concep o que aquí nos apa ece del imp escindi- ble pa io como espacio e eb ado de la i ienda, y la conside ación del za- guán como pieza independien e y di- e enciada, c eo que deja ía ue a es- a ipología a la inmensa mayo íade la a qui ec u a jo nale a y de pequeños p opie a ios ag ícolas;con lo que, sig- ni ica i amen e, es ol idada la mayo pa e de la población andaluza. Pe o en cambio sí se adecua ía a algunas de las casas del sec o de medianos p opie a ios y, sob e odo, a las g an- des casas de la bu guesía ag a ia. Con lo cual, ambién en la a qui ec u- a encon a emos la cues ión de la c eación de una imagen de Andalucía en la que poco se ha con ado con la mayo ía del pueblo andaluz: pa ios, azulejos, g andes en anas y ejas o- ladizas, e c., hablan más bien de una de e minada clase social y no de la cul u a andaluza como globalidad. En cie a medida, an o es e au o como L. Feduchi, no hacen sino e- dunda en una imagen no ablemen e simpli icado a y o malis a de una a - qui ec u a que poco o nada nos dice de quienes la cons uye on y habi a- on. Po el con a io, al an es os a- bajos que ecojan el es imonio de su signi icación social y simbólica, a la ez que su es é ica más o menos po- pula , o más o menos adicional. L. Feduchi hace ex ensible el mode- lo dominan e de la a qui ec u a anda- luza a aquellas ipologías que ienen po o igen el g an á ea geog á ico-cul- u al que con o ma la campiña del Guadalqui i y las sie as que la bo - dean (1978: 10). Pe o en es e caso c eo quesí hay algo de e dad,del e- conocimien o de la impo anciaque ha jugado en la con o mación de la iden- idad andaluza los as os e i o ios e eb ados en omo al ío Guadalqui- i : la iqueza de sus suelos, densidad demog á ica y concen ación de bue- na pa e de los cen os u banos más des acados de Andalucía, explica ía su incues ionable po encia cul u al, su capacidad de p oducción y di usión de algunos de los asgos e imágenes más de inido as de la cul u a andalu- za. No se a a de hace que la gene- alización que an es omaba como ba- se de e e encia la p o incia de Se illa se ex ienda aho a al co azón de la Ba- ja Andalucía, sino de econoce es e 2 g an á ea cul u al andaluza en su jus- a medida: no como un e i o io/á ea cul u al p o o ípica de que es Andalu- cía, sino como uno más del conjun o de e i o ios con una ue e pe sonali- dad cul u al que cons i uyen en su conjun o Andalucía. De es e modo,al igual que podemos habla , en es e caso en el con ex o de la a qui ec u a, de la «pe sonalida d" de o as coma cas como Los Filab es, Alpuja as, Axa quía, Valle de los Pe- d oches, e c., ese mismo c i e io de pe sonalidad es aplicable al conjun o de e i o ios que o man la ega y campiña del Guadalqui i a lo la go de las p o incias de Jaén, Có doba y Se- illa, se p olonga po el oes e en las coma cas ci cun ecinas del Alja a e se illano y ie as del condado onu- bense, po el su po las coma cas comp endidas en la sie a Subbé ica, y po el no e, con desigual o una, po la Sie a No e de Se illa y pa e de la sie a de Huel a. Así, aun con los ma ices a los que nos i emos e i- iendo a lo la go del ex o, y que pe - mi en dis ingui las di e en es coma - cas que la componen, en é minos gene ales puede a i ma se que la p o- incia de Se illa, en su conjun o, po- see una no able uni o midad en los modelos de su a qui ec u a adicio- nal. Po úl imo, hay que deci que a la ho a de habla de es a a qui ec u a hemos p e e idoemplea el é mino de adicional y no el de popula , po con- side a el p ime o menos ambiguo que el segundo. Se a a de una a qui ec- u a le an ada con unos ma e iales gene almen e ex aídos del en o no na u al más inmedia o, y unas écni- cas cons uc i as, adqui idas bien po p ocesos e olu i os endógenos o po p és amos cul u ales, que ha se ido pa a da espues a a las necesidades ísicas y sociales de un colec i o, ge- ne ando modelos a qui ec ónicos - écnicas cons uc i as, diseños es- paciales y esul ados es é icos- , con unos log os o iginales en azón de di- chas expe iencias ecológico-cul u a- les. La di e sidad de sus modelos e- leja la di e sidad in e na de la es uc u a social y económica andalu- za, de ahí que deba ene se en cuen- a an o la a qui ec u a jo nale a como la de los g andes p opie a ios. De he- cho, la imb icación (analogías, imi a- ciones y con as es) en e la ipologías habi adas po los di e en es g upos sociales es más signi ica i a e in e e- san e que cualquie búsqueda obsesi- a de asgos homogeneizado es (J. Agudo, 1999). Las i iendas incluidas den o de la a qui ec u a adicional se illana (ex- cepción de las i iendas de la ciudad de Se illa,a las que ha emos escasas e e encias) son cons ucciones incu- ladas mayo i a iamen e, en su o igen, al mundo u al y, po an o en elación con la es uc u a social gene ada po el sis ema ag a io andaluz, con sus polos ex emos del la i undismo y una clase ob e a deshe edada. Se á en el ipo de i ienda de los g upos sociales de jo nale os o mini undis as (iomale- o-p opie a io), localizadas en las á eas Vi iendas de g andes p opie a ios. secunda ias o ma ginales de los nú- cleos de población, donde encon a e- mos los esquemas más elemen ales en la dis ibución in e na y el mayo uncionalismo den o de los limi ados espacios que cons i uyen sus i ien- das. Su cons ucción en a ía plena- men e de lleno en la clasi icación más adicional de lo que se ha conside a- do po an onomasia a qui ec u a po- pula : su p opie a io pa icipa ac i a- men e en su diseño y cons ucción, siguiendo unos modelos y écnicas adicionales, que dan espues a de la mane a más simple, di ec a y, sob e odo, con meno cos e, a las necesi- dades de hábi a amilia y usos ag í- colas que puedan ene . Las ca ac e ís icas de es as i ien- das jo nale as son compa idas, en su diseño básico, con o os sec o es so- ciales in e medios de pequeños y me- dianos p opie a ios. Son edi icaciones de plan a ec angula , de achada es- echa con una p oyección longi udinal en p o undidad, condicionada po las o mas de los sola es en e mediane- as. La cubie a, gene almen e de dos 2Leopoldo To es Balbás (1946) nos hace una de las alo aciones más sencillas y ace a- das de lo que se ía es e ipo de a qui ec u a. Conside a que no hay que hace del a e popu- la -ni un mi o de in eligible belleza y sabidu ia, ni supone lo p oduc o in e io y bas a do (...) Es, sencillamen e ob a humana. na u al, colec i a y humilde»(pág. 153). Laa qui ec u a popula po- see un espacio de inido, no de ca ác e secun- da io o u o degene ado del g an a e, sino ca- mo esul an e de -un o den que iene sus leyes especiales, como lenguaje humano dis in o del a is oc á ico» (pág. 165). aguas con igual ex ensión y pendien- e, dispone su caballe e en el sen ido de la calle, condicionando es a o ien- ación po la necesidad del e ido de las aguas plu iales a lacalle y pa ioso co ales in e io es. El uso uncional del espacio c eado es á media izado po el hecho de se la ag icul u a el medio p oduc i o bási- co. La impo ancia dedicada al espa- cio des inado a acoge a los animales y su man enimien o (cuad as, paja- es), ya gua da las cosechas (g ane- os, sobe aos) ma ca la di e encia no sólo en e las i iendas de jo nale os y p opie a ios ag ícolas, sino en e los di e en es sec o es de p opie a ios se- gún su capacidad p oduc i a y ango social. Su escasa ele ancia en las i ien- das jo nale as se ans o ma en espa- cios undamen ales en las casas de los pequeños y medianos p opie a ios. Tan o es así que es as dependencias podían ocupa más del 60% del espa- cio cons uido, supedi ando en cie a medida los usos habi acionales al so- b an e de las mismas. Como asgo ca- ac e ís ico de su dis ibución en plan- a es a ía el uso compa ido de algunas de sus unciones con las es- ic amen e habi acionales (pasillos, sobe aos), o su cons ucción sin ape- nas up u a de con inuidad con es as úl imas (co ales). De hecho, la pé di- da de es as unciones ha supues o un e dade o desahogo pa a es as i- iendas,y un cambio adical en la p o- pia alo ación y uso de los espacios cons uidos, al habe podido eu iliza los sobe aos como habi aciones (mu- NARRIA chas eces sin apenas modi icacio- nes) y con e i las an iguas depen- dencias de los co ales en cocinas, se icios, salas de es a , e c.;y,po úl- imo, haciendo que po in el ópico se haga ealidad, con i iendo los iejos co ales ubicados al inal de la i ien- da en cuidados pa ios que sí a iculan aho a dependencias de uso habi acio- nal co idiano. Po el con a io, en las g andes ca- sas, además de las di e encias ob ias en cuan o al amaño, núme o de c u- jías, y especialización y di e sidad de las dependencias, ambién es signi i- ca i o la cla a di e enciación que se es ablece en e el espacio habi acio- nal y el des inado a es os o os usos de almacenaje, cuad as,bodegas, e c.; aumen ando p og esi amen e la ampli ud y cuidado del p ime o con o - me es mayo el es a us de sus p opie- a ios. En es as i iendas, que sí se adecua ían al esquema e e ido de C. Flo es, el pa io suele apa ece como una cons an e, a iculando las depen- dencias des inadas a i ienda; mien- as que los co ales, ubicados igual- men e al ondo de la casa, suelen mos a nos hoy en dla un es ado de abandono que con as a con la " ecu- pe ación» obse ada en las i iendas ci adas an e io men e. En la casas más modes as el á ea des inada a ines domés icos es á o - ganizada en dos ( i iendasjo nale as) o en es c ujías pa alelas e inmedia- as a la achada p incipal, si uándose, a con inuación, el e e ido co al/pa io. La ca ac e ís ica p incipal de los espa- cios así c eados es su lexibilidad, la ca encia de una especialización p eci- sa. La cocina ocupaba en las i ien- das más educidas un pequeño cua o o cobe izo abie o al pa io/co al del ondo. En las de medianos p opie a- ios suele es a en la segunda o e ce- a c ujía, ya sea aba cando odo su la go y con una g an campana de chi- menea a su ancho (gene almen e en las medias casas con pasillo la e al), u ocupando sólo una pa e de la c ujía, sepa ada de la sala de es a -eomedo a la que es des inada el es o de la misma. La es ancia más des acada e a el cue po de casa, ubicado en la segun- da o e ce a c ujía, y que a a se don- de se acen úe la mul iplicidad de usos (comedo , ecibido , sala de es a a- milia , do mi o io, e c.) que han enido la mayo pa e de es os cua os, siem- p e en elación con las limi aciones im- pues as po lascondicionan es econó- micos de sus habi an es. La acilidad con la que pueden eali- za se es os in e cambios de unciones esponde a la misma al a de espe- 3 NARRIA Pasillo como eje dis ibuido en una i ienda de mediano p opie a io. Po- Iic omia: suelos , pa edes , echos , pue as , a cos de sepa ación en e c ujias , lo es ••• cialización del espacio o ins alaciones complejas que de e minen el uso de cada habi ación. Quizás la única es- pecialización uncional ue a de la de los do mi o ios, ajus ados casi al a- maño de las camas den o de la pe- queñez de oda la i ienda; unas alco- bas que en buena pa e de la i iendas jo nale as, y aún de peque- ños p opie a ios, queda educida a una sóla, si uado siemp e en la p ime- a c ujía y no malmen e abie a al cue po de casa. Dándose así una mo- des a je a quía de espacios, al se es- e aposen o el único do ado de una e- la i a p i acidad, y po ello ese ado a los pad es; mien as que el es o de la amilia se acomodaba pa a do mi en las o as dependencias de la casa. Con el aumen o de los ecu sos económicosse inc emen alógicamen- e el amaño de la casa,y con ello nos apa ece án los zaguanes di e encia- dos, los po ales/pa ios (dependiendo del ango de la casa) dis ibuido es, un mayo núme o de habi aciones (siem- p e escasas sal o en las i iendas de g andes p opie a ios que pasan di ec- amen e a ocupa la segunda plan a con es e in), y las salas, que se des- plaza án a las habi aciones de la p i- me a c ujía (al menos de uno de los la e ales del pasillo) pa a pe mi i así ap o echa la luz ex e io y, sob e o- do, el ajina del discu i de la calle como medio de dis acción. El espacio des inado a ines ag íco- las o pa a acoge a un educido nú- 4 me o de animales domés icos, si bien p esen a una ubicación p ecisa (so- be ao sob e la i ienda amilia o de- pendencias en el ondo de la i ienda en o no al co al o pa io-co al), su p esencia no es sin emba go uni o - me, con no ables di e encias en un- ción del acceso o no del p opie a io de la i ienda a la posesión de la ie- a, dimensiones de es a p opiedad y con ol de los medios necesa ios pa a su cul i o (animales de i o, u illaje ag ícola, e c.). El sobe ao", con suelo de ablas y ocasionalmen e enlad illa- do o embaldosado, gene almen e sin ninguna compa imen ación ija, sal o los abiques de baja al u a que o ma- ban las ojes (excepcionalmen e en las poblaciones se anas ambién ha- bía una habi ación-salade o pa a p o- ege y seca los p oduc os de la ma- anza), es des inado a almacén de los p oduc os ag a ios y, en ocasiones, a do mi o io. En las g andes casas en las que la segunda plan a se dedica a alcobas, el sobe ao podía desplaza - se a una e ce a, con una inalidad más de as e o que de g ane o; o bien no exis i , ya sea po que sus un- ción e a desempeñada po o as de- pendencias especí icas en o no a los pa ios y co ales, o bien po que es a labo de almacenaje e a ealizada en los p opios co ijos o haciendas. En odo caso, su p esencia conlle a la exis encia de ene algo que gua da o pone a seca siendo, po lo an o, p opio de i iendas de p opie a ios ag ícolas y no de jo nale os, aunque su uso no es ex año que ebasa a es as ba e as socioeconómicas al concebi se igualmen e como des án o as e o de la i ienda, siendo en ocasiones un hueco en e cielo aso y echumb e, sin ape u a al ex e io y sólo sob e una pa e de las c uj ías. de la i ienda, po lo que únicamen e es accesible median e una escale a de mano. Su olumen i á aumen ando desde el espacio del pequeño p opie- a io en que apenas end á al u a y ocupa á ecuen emen e sólo la p i- 3El é mino -sobe ao- se encuen a limi ado a las p o incias de Se illa yCádiz, ex endiéndo- se en la p ime a po la coma ca del Alja a e y e- i o ios al su del Guadalqui i , con excepción de las localidades si uadas en el ángulo SE en omo a Es epa, donde es sus i uido po la deno- minación de -cáma a- : conec ando con el es o de las p o incias andaluzas si uadas al es e de Se illa, en las que se impone es e úl imo é mi- no. En la coma ca Sie a No e, la palab a sobe- ao es sus i uida po «doblao- , inculándose asi al á ea de Sie a que se ex iende po el no e de Huel a, Se illa yCó doba. En las coma cas no - eñas de es a úl ima se u iliza indis in amen e doblao y cáma a. M. Al a , A. Uo en e y G. Sal- ado . (1964: Lámina 625 mapa 680.) me a de las c ujías de la i ienda en- e el en a imado del echo y la cu- bie a del edi icio, has a los ue es p opie a ios en los que su al u a se equipa a a la plan a p ime a, con g andes huecos simé icos en ejados, apa en ando es a ambién des inada a habi ación. El es o de las dependencias dedi- cadas ausos ag ícolas(pequeñacua- d a),cuidado de unosescasos anima- les domés icos (zahú das, galline os) o pa a ines auxilia es de la i ienda (la ade o, leñe a, es e cole o, e c.) es aban si uadas en el ondo de la i- ienda, en o no al co al. En o os iempos, muchas de es as dependen- cias e an p ác icamen e imp escindi- bles pa a el desa ollo de la ida co i- diana en el mundo u al. La di e encia espec o a lo que son las i iendas de los g andes p opie a ios end á dada po las dimensiones de es e co al, exis encia o no de un pa io di e encia- do, núme o, di e sidad y dimensiones de las dependencias cons uidas en o no al co al, y acilidad pa a acce- de a él. En las i iendas de peque- ños y aún de medianos p opie a ios, el acceso se ha á c uzando lasc ujías en las que es án las dependencias des inadas a los habi an es de la ca- sa, bien po un pasillo la e al o cen al. Excepcionalmen e, si el sola de la i- ienda comunica con o a calle, se ab i á a la misma una pequeña pue a independien e, pe o únicamen e en las casas de los g andes p opie a ios hab á no malmen e una en ada se- cunda ia concebida ex p o eso pa a Pa io de una g an casa como espa- cio cen al. Calidad de los ma e iales y cuidado o namen al. accede al co al median e un g an po ón, abie o incluso en la misma a- chada p incipal del edi icio. Es a úl i- ma opción, desca ada po al a de medios económicos y espaciales, ue za la necesa ia u ilización del pa- sillo único de la i ienda pa a el paso de animales y se es humanos, lo que end á una doble consecuencia: la di- icul ad de aco a una pa e de la en- ada como zaguán p opiamen e di- cho (aunque pude da se es e nomb e al p ime amo del pasillo comp endi- do has a el a codeco a i oque ma ca el paso de la p ime a a la segunda c ujía), y la necesidad de e o za el suelo con unemped ado de pequeños can os que posibili ó, sob e odo en la i iendas con pasillos de mayo an- chu a, su o namen ación con o mas geomé icas median e la combinación de pied as de di e en es colo es, y el suges i o juego de con as es c omá- icos en e es os suelos oc es que ocupan el cen o del pasillo, yel enlo- sado que los enma caba median e lo- sas de lad illo pin adas gene almen e de colo ojo. La di e encia en e pa io y co al nos hace plan ea nos b e emen e cuál es la unción que ocupan es os espacios abie os den o de la a qui- ec u a adicional. El pa io (ajeno a la exis encia o no de co al) es consi- de ado po odos los au o es que de una u o a mane a han analizado el ema de la a qui ec u a adicional en Se illa como pieza cla e de la i ien- da p o o ípica que se ex iende po el Escale a de acceso al sobe ao. Sen- cillos juegos de colo es pa a delimi- a las unciones de los espacios. cen o y su de la p o incia, exal an- do el ca ác e o denancis a y cen a- lizado del espacio habi ado y su iqueza deco a i a. J. R. Sie a Del- gado (1980: 371-372) as cues iona la exis encia gene alizada del pa io en la a qui ec u a adicional andalu- za, según la isión olkló ica más ex- endida de la misma, sí di e encia en- e pa io y co al, si bien no en base a su ca ác e uncional sino espacial: la localización de es os espacios abie - os espec o al es o de la i ienda de e mina ía su uso y denominación. Mien as que el pa io a icula ía las pa es de la i ienda, el co al apa e- ce como algo ma ginal no a iculando en e sí pa es de la i ienda sino la i ienda oda con el luga de su asen- amien o. Pe o mien as que el pa io no es im- p escindible, el co al sí llegó a apa e- ce casi como una cons an e en la a - qui ec u a adicional en espues a a una necesidad uncional. E incluso cuando apa ece el pa io, sal o en las g andes casas, a a ez ac úa como eje cen al y e eb ado de la i ien- da, ubicándose al ondo de la plan a. Con lo que unción p ác ica y simbóli- ca se unen: p ác ica pa a da -luza las salas-comedo y cocinas del ondo de la casa, y simbólica po lo que supone de pode dedica una pa e de la i- ienda únicamen e a es a unción «ociosa". El co al, si uado en un es- pacio secunda io espec o al pa io cuando la i ienda puedadispone po el amaño de su sola de es os dos es- pacios abie os di e enciados, puede se sin emba go el único si es as di- mensiones son meno es, adqui iendo a lo sumo la condición de co al-pa io que conjuga las uncionesque,po se- pa ado, poseen ambos espacios: da luz a las dependencias in e io es, lu- ga de encuen o y espa cimien o an- o pa a los miemb os del g upo do- més ico como de isi an es cuando el iempo lo pe mi ía; a la ez que luga de paso hacia las e e idasdependen- cias auxilia es que se ab ían a los co- ales, o pa a el desa ollo de o as ac- i idades domés icas que ambién son ealizadas en los mismos. Es a úl ima solución, p opia de las i iendas más modes as, aplica la mul iplicidad de unciones que ya he- mos is o en o as dependencias de la casa, ambién a su espacio abie o. yen es e sen ido, ambién hab ía que des aca el su il lenguaje de co- lo es y o namen ación que se ha em- pleado en la a qui ec u a adicional más humilde pa a de ini simbólica- men e el alo de es os espacios: a eces, el encalado de la pa ed y la delimi ación median e unas pocas NARRIA mace as, ma can el espacio que e a aco ado como «pa io" en e al es o conside ado ya como co al; lo mis- mo que el colo de los suelos de ine en muchos casos la sepa ación de los espacios in e io es. MATERIALES YTÉCNICAS CONSTRUCTIVAS El condicionamien o del medio na u al a la ho a de o ece o posibili a los ma e iales cons uc i os se hace es- pecialmen e e iden e en cuan o a la a qui ec u a adicional: «el suelo p o- po ciona la p ime a ma e ia y el hom- b e la ac i idad ans o mado a. Hay un e ce ac o ,que es el que pone en con ac o ambos elemen os; la necesi- dad-". Es a misma necesidad, que ha de esol e se con la mayo simplici- dad y el meno cos e, hace que enga que ecu i se de mane a de e minan- e a los ecu sos na u ales más in- media os, limi ando incluso su u iliza- ción a los menos cos osos y más áciles de emplea con una mínima ans o mación. Los ma e iales básicos disponibles son la pied a,el ba o y la made a. Su uso, condicionado po la disponibili- dad con que apa ecen en el medio í- sico, nos emi e a una de las p inci- pales di e encias en e la a qui ec u a se ana y la de la ega, campiña y Al- ja a e. Jun o a es a ilogía, la cal ocu- pa un papel undamen al: mezclada con el ba o da á consis encia a mu- os y apias, y como ma e ial a la pa uncional y deco a i o, a a se usada pa a enjalbega las achadas e in e io- es de las i iendas; yen ocasiones las ejas de caballe es y ale os. Pe o ambién end á un ca ác e simbólico: en las i iendas más humildes la ob- sesi a sensación de pulc i ud ob eni- da con su blancu a bien puede in e - p e a se como espues a psicológica compensa o ia de las limi aciones en los ma e iales empleados y espacios disponibles. La pied a, sin echaza el uso del a- pial, la encon amos en las casas de las coma cas se illanas encla adas en Sie a Mo ena y la Subbé ica. Fo - ma á pa e del apa ejo de sus mu os de mampos e ía, ap o echándose las pied as i egula es y de desigual a- maño que p opo ciona el medio mon- añoso. El ba o cons i uye un elemen o cla- e u ilizado de o ma gene alizada en oda la p o incia, incluso en las co- •U abayen. ci ado po L. To es Balbás, o.c. Pág. 151. 5 NARRIA Vi ienda de pequeño p opie a io. Cocina. ma cas se anas e e idas, donde, o mando mu os de apial, se al e na, supe pone e incluso sus i uye a los mu os de mampos e ía, llegando a o igina las apias de cie e de los pa- ios y co ales an o de las i iendas u banas como de los case íos u a- les diseminados. En el es o de las coma cas se illanas, la ausencia de pied a en su en o no na u al hace del apial una écnica de cons ucción básica. Al mismo iempo, la a cilla, elabo ada y cocida en los nume osos eja es que exis ie on en los campos y pueblos se illanos, dio luga a los lad illos y ejas como ma e iales cons uc i os cla es. El lad illo es u i- lizado con p o usión incluso en la i- ienda se ana, o mando pila es y abiques in e io es, como e ue zo de mu os maes os,con o mando los anos de pue as y en anas, esqui- nado de las edi icaciones, y como piezas imp escindibles pa a la c ea- ción de los g andes a cos que obse - a emos en laga es y almaza as o en los pequeños a cos deco a i os que, como uno de los pocos asgos com- pa idos po odo ipo de i iendas, ma can en los pasillos el paso de una a o a c ujía. En cuan o a la made a, u ilizada en la igue ía de pisos y cubie as, p oce- de de las especies que c ecen en la p o incia, p e e en emen e el cas año, álamo y pino, pe o sin que sea ex año el uso en las edi icaciones u ales del alco noque o la encina. Su escasez y poca calidad condiciona las limi ada anchu a de las c ujías o la misma cu- bie a del edi ício. 6 Unos condicionan es ecológicos y socioeconómicos que an a da como esul ado, con la excepción de las g andes casas de las oliga quías loca- les muy in luenciadas (como símbolo dis in i o de su p opia condición de eli- e y del alo emblemá ico que han e- nido es as i iendas) po las modas a qui ec ónicas al uso p oceden es de los g andes me ópolis,soluciones cons uc i as y esquemas composi i- os bas an e básicos. Es una a qui- ec u a adin elada (excepción de los a cos o namen ales e e idos) que e- duce los elemen os sus en ado es a unos mu os maes os con un g oso en o no a los sesen a cen íme os. Únicamen e en las casas más des a- cadas podemos encon a nos con e- la i a ecuencia g andes pila es que aspasan el en esuelo pa a ecibi di- ec amen e, o median e g andes a - cos, las igas de las cubie as, c ean- do espacios muy diá anos en los sobe aos. Los mu os de ca ga ecibi án la a - madu a de las cubie as, en su mayo pa e de pa y nudillo o de pa hile a, echándose a al a ocasionalmen e las igas sole as o du mien es,con lo que los pa es o palos de co ien e descan- san su ex emo in e io di ec amen e sob e los mu os. Las igas que sos ienen el o jado del en esueloes án ambién o madas po ollizosapenas sindesbas a ,deja- dos a la is a y ecuen emen e enca- lados como el es ode la i ienda y e- chumb e. Excepción, de nue o de las g andes casas en las que es os olli- zos son sus i uidos po bo edillas, i- gas egula es de sección ec angula , o en odo caso son ecubie os po cielos asos. La ansición en e la c ecien e impo ancia socioeconómi- ca y simbolismo social (es a us) de un sec o a o o, es exp esada en las i- iendas de medianos y g andes-p o- pie a ios con el aumen ode lasdepen- dencias de la casa en las que se in ie eel mayo sob ecos eo namen- al que supone emplea igas de ca - pin e íao cielos asos:zaguanesy pa- sillos, salas y alcobas p incipales, e c. En la cubie a, el espacio en e los ollizos es cubie o con cañizo. Mien- as que en el echo de los en esuelos se ha á po medio de ablas, o, en las i iendas más pob es, ambién de ca- ñizo; en es e caso se puede enjalbe- ga y deja al descubie o, o bien ecu- b i se de yeso pe o quedando los palos a la is a. El cañizo es ambién u ilizado, y en ocasiones la abla, en las dependencias secunda ias de las g andes casas: cuad as, g ane os, e c. Encima de es a es uc u a i á el lechal y, dependiendo del pode ad- quisi i o y inalidad de la segunda plan a, lad illos, o simplemen e la es- cayola, que se á pin ada sí se des ina a usos habi acionales. En la coma ca no eña de Sie a Mo ena,el o jado de la en eplan aes ealizado po medio de un en amado de igas y al a jíasque sos end án los inos lad illos sob e los que an las e- jas de la cubie a o el piso de la se- gunda plan a. Al ex e io , suscubie as se ca ac e- izan po el uso de la eja á abe de a - cilla ojiza", que co ona mayo i a ia- men e una doble e ien e de aguas con el caballe e dispues o en el sen i- do pa alelo a la disposición de la calle y pa io o co al in e io ; pe o sin que esul eex añoobse a aún cubie as a un aguas. La imagen así c eada a a co esponde , en odos los pueblos, con unaca ac e ís icalíneaqueb ada, o mada po la di e encia en al u a de los ejados de sus casas. s Las i iendas con azo ea o e aza,con una implan ación p og esi a, las encon amos, sob e odo en el cen o y su de la p o incia. Su uso se impuso en las i iendas más impo an es de - i- po se illano- po imi ación de las edi icaciones u banas de Se illa capi al, cob ando hoy cada ez mayo impo ancia po su meno cos e de cons ucción y man enimien o y po las posibili- dades de u ilización como un segundo o e ce ni el de ca ga. • Co espondiendo undamen almen e el sis- ema de cubie a de la mínima unidad de habi a- ción Quepodemos encon a en Andalucía: o ma - una plan a ec angula de un sólo ecin o, dos mu os ec angula es en los lados mayo es y dos apezoidales en los meno es, Que o man has- ia!, cubie a inclinada de ejas en caballe e sob e el mu o ec angula más al o y ale o sob e el más bajo- (J. R. Sie a Delgado, o. c., pág. 365). Las achadas de las i iendas apo - an uno de los p incipales asgos de i- ni o ios de las casas se illanas, si bien no hay homogeneidad, no ya p o in- cial sino incluso local, en el desa ollo de una única composición. Son composiciones, en cuan o al núme o de anos, dimensiones y e- gula idad de los mismos, e c. que además de su alo es é ico, o mal, pueden ambién se i nos como in- di cado es de la posición socio- económica de sus habi an es en ela- ción con su si uación de acceso y con ol de una mayo o meno ex en- sión de ie a; de la ampli ud de los sec o es sociales que han con o ma- do la es uc u a social de la poblacíón; y del alo social dado a los espacios u banos. La ausencia de la en ana co espondien e al sobe ao ( i ienda de jo nale os de plan a única) nos in- dica á la al a de es e elemen o a qui- ec ónico po la inexis encia de p o- duc os ag a ios que almacena ; po el con a io, su p esencia yp og esi o inc emen o en dimensiones (indican- do la mayo o meno al u a y capaci- dad del sobe ao) o en el núme o de en anas de la plan a al a has a equi- pa se simé icamen e con las en a- nas de la plan a baja habi able, i á in- dicando el aumen o en impo ancia de las p opiedades ag ícolas con oladas con la consiguien e espues a de in- c emen o espacial aco de con la ne- cesa ia capacidad de almacenamien- o. Ap eciacíones simila es pod íamos hace espec o a la plan a baja habi a- ble obse ando la sime ía de los hue- cos de las en anas,encuad es o na- men ados de los anos, apa ición o no de ejas, núme o de en anas p e- sen es en cada lado de la pue a, di- e encia de al u a con la plan a al a, e cé e a. La o ganización composi i a de es- os elemen os a qui ec ónicos ( anos de pue as y en anas, ejas, zócalos) se acoge a múl iples combinaciones y a ian es incluso den o de una mis- ma localidad. Un esquema sencillo, que encon a emos con ela i a e- cuencia, se á una composición pe - ec amen e simé ica con la pue a co- mo eje cen al (que puede es a enma cada po unas jambas y din el lige amen e esal ado o eseñada po cualquie o o elemen o o namen al que di e encie y a aiga la a ención sob e es e ano), una en ana de igual amaño y o na o a cada lado, y la pequeña en ana del sobe ao sob e ella. Cuando la ele ación del sobe ao lo pe mi e, o es a segunda plan a es equipa ada a la p ime a en al u a o po su uso como espacio habi acional, aumen a á el núme o de en anas, que pueden llega incluso a sus i ui se po balcones (al menos la que es á ubicada sob e la pue a) que se ha án coíncidi con los anos de la plan a baja. Sin emba go, aun siendo un esque- ma dominan e, la iqueza de es a a - qui ec u a es exp esada ambién aquí en la libe ad con la que se in e p e a y modi ica: asime ía del amaño y dis- posición de las en anas la e ales, desplazamien o de la en ana del so- be ao espec o al eje cen al de la pue a, inexis encia de en ana en uno de los lados po la ubicación la e al del pasillo de acceso. La iqueza deco a i- a y composi i a de es as achadas des aca á undamen almen e en las i iendas de la campiña, pe o su di u- sión, como al composición o sus ele- men os aislados, los e emos dispe - sos po oda la p o incia. El o igen de los elemen os o na- men ales que encon amos dando un ca ác e peculia a las achadas po encima de la unción p ác ica de luz y acceso de los huecos que ompen el mu o, es el esul ado de una elabo a- ción adicional que ha omado en ocasiones como inspi ación la a qui- ec u a de las g andes casas seño ia- les con las que con i en en un mismo espacio u bano. La consecuencia del eclec icismo esul an e son modelos donde la in ención y el deseo de no- numen alidad ha p imado en ocasio- nes sob e la es ic a unc ionalidad p ác ica (L. Feduchi, 1974: 249), ma- ni es ándose en las g andes dimensio- nes de es os anos, cuidado de su o - namen ación, ejas, e c. Pue as Re lejan de mane a pa icula el e e i- do deseo de imi ación de la denomina- da a qui ec u a «cui a» o de «es ilo», adop ando unos e e en es deco a i- os que en su o igen le ue on ex a- ños. La solución más sencilla y,ex en- dida se á el ealce sob e el plano de achada de la pue a, encuad ando el ano con un ec ángulo liso esal ado 2 o 3 cen íme os, y con un ancho a- iable en su p oyección la e al y supe- io , en ocasiones con una abie a des- p opo ción en e el ancho de las jambas y el din el. El esal e supe io de la pue a suele e mina en un le e ebo de sob e el que puede descansa la en ana del sobe ao, o el ex emo in e io del poye e de la misma. Jun o a es e ipo, muy di undido y que podemos e con mayo o meno ecuencia en las poblaciones de o- das sus coma cas, ambién es posible obse a , en núme o no ablemen e más educido, po adas que ep odu- NARRIA cen una osca in e p e ación de acha- das ba ocas, con pilas as la e ales y en ablamen os queb ados. Pe o ambién es igualmen e signi i- ca i a la misma ausencia de es os elemen os deco a i os. La pue a es a ada como un hueco egula es ic- amen e uncional. La inalidad o na- men al p e endida con es e ealce de la achada hace que, aun siendo de mínimo cos e,su p esencia disminuya p og esi amen e con o me se educe la capacidad económica de sus p o- pie a ios, con la consiguien e acen ua- ción del u ili a ismo y abandono de o- da inalidad deco a i a. En é minos geog á icos, en azón de su mayo o meno p esencia, las po adas ealzadas en la coma ca son más ecuen es en la ega y campiña, mien as que las po adas lisas (con p o usión igualmen e del din el lige a- men e cu o a modo de a co esca - zano) es p opia de las i iendas de la coma ca Sie a No e, yen meno me- dida de las coma cas del Alja a e y Subbé ica. Rejas P obablemen e la p ime a ca ac e ís i- ca ue p ecisamen e su no exis encia, cues ionando uno de los elemen os í- picos de la a qui ec u a adicional no sólo se illana, sino andaluza en ge- ne al. Sin emba go, el núme o de i- iendas en las que aún podemos en- con a en anas, de medianas o pequeñas dimensiones, sin ejas ni c is ale as y en ocasiones con peque- ños pos igos en sus cie es de made- as de doble hoja, es cada ez más e- ducido, elegadas a las i iendas más humildes (o a las pequeñas en anas del sobe ao), con una dis ibución más en unción de la posición económica de sus habi an es que po á eas geo- g á icas. Po el con a io, la no ma más ex- endida se á la apa ición de las en a- nas en ejadas, al e nándose las ejas planas a ni el de achada o ehundi- das lige amen e en el mu o, con las ejas oladizas que, como una copia más de los elemen os obse ados en los palacios y g andes casas, descan- sa án sob e poye es que llegan en las plan as bajas has a el suelo, mien as que en su ex emo supe io son co o- nadas con gua dapol os que adop an di e sas y elabo adas o mas, no mal- men e pi amidales. La in e p e ación popula y menos cuidada de los mo- delos o igina ios se ap ecia en las ca- sas más modes as en la i egula ida- des obse ables en la supe icie y o mas de sus poye es y gua dapol- os; a menudo con sus ángulos ya e- 7 NARRIA Sobe ao. dondeados po las con inuas capas de cal aplicadas ei e adamen e a lo la go de los años. La azón de se de es as ejas ola- dizas esponde, según la in e p e a- ción de Ca los Flo es, al deseo de up- u a del concep o hispanomusulmán de conca idad y e aimien o de la i- ienda sob e sí misma, haciendo a anza la en ana sob e la calle pa a acili a incluso una isión la e al ; sí bien conse ando la necesa ia in imi- dad y capacidad pa a e y no se is- o po medio de las celosías de ma- de a. Su cons ucción la encon a emos an o en la plan a baja habi able como en las en anas del sobe ao. Pe o, pe- se a o ma pa ede las imágenes más a que ípicas de la a qui ec u a de la p o incia de Se illa (e incluso de la an- daluza en gene al), su p esencia no es uni o me a lo la go de odas sus co- ma cas. Su exis encia, o mayo abun- dancia, suele coincidi con aquellas poblaciones donde ambién apa ecen las e e idas achadas con po adas ealzadas. Su máxima di usión co esponde al espacio geog á ico que aba ca la an- ja cen o y su de la p o incia, en las coma cas de la Vegadel Guadalqui i , Campiña, Es epa y Sie a Su , p inci- palmen e en los pueblos más p óspe- os de es a á ea (Osuna, Ma chena, Ca mona, Lo a del Río, Leb ija, Uue a, Mo ón de la F on e a, Es epa, e c.), ex endiéndose a a és del Alja a e. Únicamen e queda á ue a nue amen- e la coma ca Sie a No e, ca ac e i- zada po el ipo de eja empo ada sin 8 sob esali del plano del mu o de la a- chada. Pe o incluso den o de las localida- des en las que es ecuen e encon a - las, hay que ma iza su p esencia co- mo al concesión o namen al, siendo posible segui una deg adación del modelo desde las g andes i iendas de la bu guesía ag a ia, con g andes en anales, e inada eje ía y cuidados gua dapol os, poye es y zócalos; has- a las en anas de las casas de los o os sec o es sociales, en los que dis- minuye el amaño de es os anos y las ejas oladizas a a ez alcanzan la al- u a de oda la plan a como en las p i- me as. A la ez que, en esas úl imas, no siemp e es espe ada la sime ía en las disposición de los anos de la a- chada e incluso en el amaño de las en anas; ganando con ello en ma i- ces composi i os, a eces so p esi- os, que ac ecien an la o iginalidad y belleza de es a a qui ec u a adicio- nal. Finalmen e, aun en es as pobla- ciones ci adas, las elabo adas acha- das con i i án con las composiciones más sencillas de planos lisos. La disminución de es e ipo de en- anas saledizas se ha á no a ambién en las localidades de meno en idad poblacional y que no cons i uye on lu- ga es de asen amien o p e e en e de la al a bu guesía ag a ia; con lo que en es as mismas coma cas podemos obse a pueblos cuya isonomía u - bana des aque p ecisamen e po la ca encia de es e ipo de en anales. Así, el núme o de achadas lisas se in- c emen a á p og esi amen e en el án- gulo su o ien al de la p o incia, en los lími es con las p o incias de Có doba yMálaga, en o no a las coma cas Subbé icas de Es epa y Sie a Su : Ma inaleda, Roda de Andalucía, Los Co ales, El Saucejo, El Rubio, e c. En la coma ca del Alja a e ambién en- con a emos con ela i a ecuencia la al e nancia de las achadas con es e ipo de en anas saledizas, con aque- llas o as de planos lisos, ca ac e iza- das po la abundan e p esencia de din eles lige amen e cu os en pue as y en anas: Sanlúca la Mayo , Albai- da del Alja a e, Ca ión de los Céspe- des, Espa inas, e c. Una a ian e del ipo de ejas oladi- zas lo cons i uye las en anas con po- ye e o an epecho igualmen e olumi- noso pe o que no alcanza el suelo. Como en las an e io es, los ejemplos de mayo elabo ación co esponden al ipo de i ienda de g andes p opie a- ios ag ícolas, pe o su modelo ambién ha sido ecogido y adap ado po la a - qui ec u a adicional más modes a. Su p esencia se ex iende po oda la p o incia (Écija, Ca mona, Albaida del Alja a e), si bien alcanza á una p o u- sión no able en de e minadas localida- des como Sal e as o Es epa. En o as ocasiones, el poye e co ido p ác ica- men e llega a desapa ece ans o - mándose en un simple escalón sob e el que descansa la pa e in e io de una g an eja que cub e odo la al u a de la plan a; solución muy común en U e a y Mo ón. Las celosías que cie an es as en- anas y la blancu a de oda la pa ed comple an los ca ac e es de es as a- chadas, ob enidos como esul an e de las combinaciones de los di e sos ele- men os a qui ec ónicos desc i os. Las celosías son in e pues as en e las e- jas y el hueco de la en ana ac is ala- do, cub iendo an o el en e como los la e ales de la e ja po medio de un juego de diminu os ombos. Las a- ian es de es as celosías p o end án del educido juego de posibilidades de combinación de sus a illas y de las dimensiones que alcancen, cub iendo la o alidad o, lo más no mal, sólo la mi ad in e io de la en ana. Encalado En cuan o a la blancu a p o e bial de es as achadas, en la a qui ec u a a- dicional en la p o incia de Se illa po- demos obse a an o la cos umb e, muy ex endida, del enjalbegado o al de la achada has a el suelo, e incluso del encalado de las ejas de los caba- lle es y bo des de los has íales de las cubie as a dos aguas (se anía Sub- bé ica),como la combinación del blan- co de la pa ed con zócalos de colo es di e en es, gene almen e oc es o azu- lados. Y ampoco esul a ex año que los huecos de en anasy pue as sean enma cados y ealzados con colo is- as azulejos o escayolas. En odos es os casos esul a muy di- ícil es ablece la p eponde ancia de unos gus os es ilís icossob e o os se- gún que coma cas, dado que nos a- mos a encon a con ejemplos in e ca- lados de odos ellos. Sin emba go, pa a e mina , lo que sí es del odo cues ionable en ela- ción con el uso del colo en la a qui- ec u a adicional de la p o incia se illana, y po ex ensión de la anda- luza, es la a i mación en exceso ge- ne alizado a del p edominio absolu o de la cal (ac oma ismo) como asgo dis in i o. Hacia el in e io de las ca- sas lo que nos so p ende á es p eci- samen e el juego de ma ices y de con as es conseguidos median e el empleo comedido de di e en es colo- es. Colo es u ilizados pa a delimi a los di e en es espacios in e io es, pe- o ambién pa a e o za la sensación de limpieza y esme o pues o en el cuidado de la casa, consiguiendo así unos e ec os muy alejados de cual- quie mono onía c omá ica: suelos, echumb es, odapiés, a cos deco a i- os ubicados en la sepa ación de c u- jías, peldaños, e c. son pe ilados con colo es ojos, ama illos, e des, y di- e en es onos de azules. Y lo mismo ocu e con la pue as y cie es de las alacenas y chine os, pin ados (sob e odo es os úl imos y las pue as de las habi aciones) de un colo g is- azulado que bien puede conside a - se, po su di usión, an andaluz como el p opio blanco de la cal. En es e juego de colo es, y en la se- lección de las pa es de los mu os que son esal ados, puede ap ecia se la elación de imi aciones y búsquedas de espues as al e na i as que se ha dado en e las a qui ec u as de las di- e en es clases sociales: en la a qui- ec u a más modes a, es os colo es ienen a sus i ui las escayolas, azule- jos, y cos osas baldosas, que de inen los espacios y es ablecen simila es juegos c omá icos en la a qui ec u a de las g andes casas. BIBLIOGRAFíA Agudo Ta ico J. y ABe nabé Salguei o: Recopilación comen ada. «Recopila- ción bibliog á ica sob e a qui ec u a adicional andaluza». Demó ilo. Re is- a de Cul u a T adicional de Andalucía. A q ui ec u a e nácula y pa imonio, n.o 31. Fundación Machado. Se illa, 1999. Págs. 221-244. Agudo To ico, J.: «A qui ec u a popula en la p o incia de Se illa». Se illa y su P o incia. Vol. IV. Ed. Ge e . Se illa, 1984. Págs. 117-145. Agudo Ta ico J.: «A qui ec u a adicional y pa imonio e nológico andaluz». De- mó ilo. 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