Re is a de Es udios Tau inos
N"
1, Se illa, 1994, págs. 93-114
DIVERSIÓN,
ESPECTÁCULO
Y CORRIDAS
DE
TOROS
EN
EL
SIGLO
XVIII.
UNA ESQUINA MORAL
DE
LA
ILUSTRÁCIÓN
ESPAÑOLA
León Ca los Al a ez San aló
Fundación de Es udios Tau inos
~4...iilll
1.-TNTRODUCCION
/ l~
ien pudie a y, segu amen e, debie a acompaña
el
í ulo uno de aquellos co ola ios ex ensos, pun illo-
sos y, po eces, e o cidos que alen po
medio
ex o (en muchos del XVI, XVII y XVIII) y
con
-
ie en í ulos y encabezamien os en una sel ecilla
de es a po la casa concep ual.
Si
al hicie a, el sub í ulo inco po-
ado acaso pod ía edac a se en é minos pa ecidos a es os:
«Exhibición baladí y palma ia con adicción; camino
de
uel a,
con
la
ida, de lo pin ado a lo i o, según las luces
de
la
pedago-
gía polí ica y
la
u opía acional,
jun o
al buen o den ilosó ico y
la
elicidad asegu ada; sacado odo ello, con in ención, de
la
explicación cien í ica i académica del
-In o me-
de
Don
Gaspa Melcho de ]o e llanos sob e -Espec áculos y di e siones
públicas-,
edac ado hacia
I790
y ehecho en 1796». Lo
que
odo ello enga que e con las co idas de o os se e á, aunque
emo, con mo i os azonables, que al se ha á mejo al inal
que
al
p incipio po lo que la paciencia, se á i ud, aquí, de mucha
necesidad.
94
León Ca los
Al a ez
San aló
Il.-
LAS "LUCES" COMO PROPUESTA MORAL
Que la Ilus ación dieciochesca iba a da se
de
b uces con
la ies a y el espec ácul?, a de suyo. Que en semejan e encuen o-
choque sal a ía alguna sang e doc inal
e a
p e isible, como
lo
e a,
ambién, que bajo la apa iencia
de
éla idad deciso ia y azonabili-
dad analí ica, pod ía escucha se el chi ido de ondo del en usias-
mo: o sea la con usión más suges i a. No se á ácil, en pocas
líneas, a a un nudo con ales es cabos (choque, azonabilidad,
pasión), pe o in en a lo pa ece an azonable como lo con a io.
Como cualquie o o modelo ideológico, el que llamamos
" iloso ía ilus ada" (osadía bas an e, es e único saco pa a an a
a iedad), no ue una p opues a apacible, neu al u "obje i a"; e a
un p oyec o con a o as aducciones del mundo
y,
muy decla ada
y especí icamen e, con a la inmedia a an e io , sus ancialmen e
igen e y ácilmen e econocible, eligioso-eclesiás ico-a is oc á ica
y,
en esumen, ba oca. La idea,
no
in ecuen e,
de
una Ilus ación
ía e in elec ual en e-con a un Ba oco pasional y senso ial,
es
una con enien e simpli icación más ú il pa a una e ó ica de
comba e que pa a una azonable comp ensión. La pasión ilus ada,
aunque es ilís icamen e con enida (en p omedio, pe o
ni
siemp e
ni en odas las es ilís icas), no ue ni menos ins in i a
que
la
ba oca, a la que p e endía comba i , ni más "expe imen al"
ampoco. Respec o al cabo
de
la azonabilidad, ue, desde luego,
un
hallazgo an ascinan e que, sin mucha di icul ad,
se
alzó con
ha as posibilidades de de o a a odas las demás (o casi) o e as
mágico- eligioso-senso iales. Cien años an es, la azón
se
había
p opues o, sus ancialmen e, como
un
mé odo, pe o la elegan e
exhibición
de
New on le ab ió una pe spec i a an seduc o a
espec o a lo que podía consegui y las ma emá icas una es ilís ica
an exigen e, que la con i ie on en un o em inmise ico de y una
95
Di e sión, espec áculo y co idas
de
a os
en
el siglo
XVIII
coa ada ine i able y has a mecánica. En ales ci cuns ancias y
con
ales "dicciona ios",
la
Ilus ación
en
gene al y la española
en
pa icula
(y
especialmen e) debió abaja
su
aducción
del
mundo; lo hizo con el en usiasmo,
la
comba i idad y
la
in ansi-
gencia "inocen e" y neó i a que semejan e emp esa e iden emen e
eque ía. El modelo a comba i , eligión-cle o-excepcionalidad
social, ue calcado po el do so
pa a
con e i lo en el pa adigma
in e so: ciencia- ilóso os-homogeneidad social. Cada uno
de
los
ac o es del haz daba de si, con cie a acilidad, pa áme os
de
apoyo y explicación que ambién podían i a se en el
en és.
E ec i amen e, la Religión señalaba como
su
columna e eb al al
binomio e-sob ena u aleza y la ciencia, po su pa e,
el
de
na u aleza- azón; el cle o apun aba
al
mis e io sac al y la
obediencia ciega, los ilóso os a las luces escla ecedo as y la
adhesión
po
e idencia; la excepcionalidad social
se
cons uía
sob e el p i ilegio y és e, a su ez, sob e la decla ada desigualdad
sus ancial; po con a, la homogeneidad social exige la igualdad
na u al de los homb es y el sólo mé i o como di e encia acciden-
al. Semejan e sime ía no dejaba
de
cons i ui una cie a
ampa
lógica cuya desembocadu a "na u al" bien pod ía se la eligiosiza-
ción de odo el sis ema ilus ado y
la
sac alización de cada uno
de
sus componen es, jus amen e como sucedía en el modelo ba oco
a comba i . La caída li e al en equí oco an p oceloso
no
e a ácil
de e i a
y,
en muchas ocasiones, no pudo o no se supo e i a .
Pe o lo que nos in e esa, aho a, señala es que, po lo ya expues o,
en el as ondo del modelo que elacionaba ambas p opues as,
se
suge ía una cie a incompa ibilidad en e los "sen imien os" y
la
" azón"; en ealidad
no
se a aba
de
odos los sen imien os y
oda
la azón, sino de "sen imien os" conside ados "imp opios" ( eme o-
sos, magicis as, igna os y egoís as) y la azón conside ada deus
ex
machina (lúcida, "e iden e", mo al y p og esis a). En al si uación,
el cómo la iloso ía ilus ada consiguió e igi a la FELICIDAD
en
96
León Ca los
Al a ez
San aló
uno de sus pila es de supe i encia y jus i icación, cons i uyó
un
eje cicio de equilib io ines able no exen o de mé i o pe o ampoco
de p es idigi ación. La écnica básica pa ece habe sido in e i
ambién la di ección de la lecha undamen ado a del sis ema
cognosci i o: en ez de dibuja el diag ama haciendo
que
el
conocimien o uese el esul ado de aplica los sen imien os
imp opios ( e) a la ealidad, como p opuso el ba oco, se
hizo
que
la aplicación sa is ac o ia de
la
azón a
la
ealidad p odujese los
sen imien os como el p oduc o o denado de una ope ación
" ilosó ica".
De
es e modo, la ieja e, única maquina ia econoci-
da en el ba oco como capaz
de
in e p e a el mundo (y que
es
lo
mismo que deci el sen imien o como ce eza y sus ancia y el
conocimien o como acciden e y equi ocidad) ue sus i uida
po
la
azón mo o a, como el dicciona io de una aducción cie a del
cosmos y la sociedad. Tal esquema p oducía, como e ec o
admi able, el sen imien o de pleni ud que acompaña al desa ollo
de la geome ía (desde el axioma hacia la demos ación)
de
los
sis emas ce ados con o ganig amas "lógicos" de obligado
cumplimien o. Semejan e sen imien o, que es la sa is acción
inhe en e al o den azonable p e is o y calculado y a la secuencia
escalonada; el "place "
po
las innume ables sime ías (g a i ican-
es po que ep oducen, cada ez,
un
pa adigma de juego lógico y
conce ado), ue p opues o como
FELICIDAD
y es a, a su ez,
como
el obje i o na u al de oda ac i idad social debidamen e p og ama-
da y diluc"idada p e iamen e. El quid de al p og amación y
dilucidación esul aba de la adecuación igu osa a una especie
de
silogismo p e io;
su
p emisa mayo e a siemp e la
NAT
U
RA
LE
ZA,
la meno ,
lasocIEDAD
y la "consecuencia" (cualquie a que hubiese
sido la es ilís ica de la cadena lógica) la
FELICIDAD.
Un sis ema
como es e es, desde luego, un sis ema que se asien a en una mo al
sin palia i os. En p ime luga po que es a elicidad se p opone
97
Di e sión, espec áculo y co idas
de
o os en el siglo
XVIII
como el esul ado de una decisión po comp omiso que
emba ca
a la sociedad en el código de la na u aleza;
no
se p oduci á
si
la
sociedad
no
decide ap ende el modelo y asen i a sus cla es
sob e
-EAL PROVISIO
lo bueno y lo malo (lo
socialmen e ú il y ice-
e sa). En segundo,
po que odo el sis ema
pi o a en dos elemen os
inequí ocamen e "mo a- '°
les": la azón deciso ia y
la sa is acción conscien-
e; la p ime a como
ac o de selección y
pied a
d,e
oque espec o
al bien y
el
mal, la
se-
gunda como ac o
de
"demos ación" en an o
que el mal no puede-
debe esul a sa is ac o-
io en
un
o den ec o
de
alo es
"na u ales".
Emocionan e eje cicio ...
y pelig oso pa a expli-
ca lo empí icamen e a
sociedades de ca ne y
hueso. Fue en
odas y
no
sólo las deci-
so ias) de que
se
eliz
e a
un
esul ado la
DE
WS
SEÑORES
DEL
CONSEJO,
?OR
LA
QUAL
SE
PROHIBE
pun o gene al el abuso de
co e
po
las calles no illos y o os,
que
llaman
de cue da,
asi
de
dia como de noche.
AÑO
RN
BARCELONA:
P
o
la
Viuda
P1 iuu:•,
Imp cson
de
S.
M.
Fig. nº 3
1.
-Real P o isión po la qual...(Ba celona,
lmp a.
Real, 1790).
En
1790 Jo e
ll
anos publica · su
l'
edición
de
l
In o me
sob e
los Espec áculos (Apud . Díaz A que , 1
93
1:
251
).
p ueba expe imen al donde el modelo demos ó hace agua
po
odas pa es; con ence a las secciones sociales
(y
hab ían de
se
écnico, que debe ía se p oducido
po
un sis ema poco menos
que
98
Le
ón Ca los
Al a ez
San aló
ab il,
no
esul ó
un
éxi o. La solución
más
ápida y plausible
pa ecía
al
alcance
de
la mano: elimina el eng anaje de ec uoso
(po e icen e y desconce an e), la sociedad eal, y sus i ui la
po
una de li e a u a cuyo g ado
de
idealización ga an izase
el
esul ado "cien í ico" ape ecido. Al igual que en
la
ísica mecánica
(modelo de modelos), el cumplimien o exac o
de
las "leyes"
dependía de una si uación "ideal" pa a que la elación p e is a
de
los ac o es se p odujese sin condicionamien os ni in e e encias,
el modelo social en que se demos aban las leyes de la iloso ía
ilus ada, al espec o, no podía depende de "mise ias" eales.
De
es e modo, la sociedad ue some ida a una aducción an igu osa
como pa eció necesa io pa a que el silogismo básico se mani es a-
a en odo su esplendo . Los homb es sociales deja on
de
se
lo
que e an pa a con e i se en lo que los ilus ados más en usias as
"sabían" que e an y la desconexión absolu a, en e unos y o os,
anegó odo el sis ema con una ma ea de li e a u a u ópica que
esul ó una mix u a impo able, en e
el
cálculo a i mé ico y
la
eligión de la bondad azonable y consubs ancial.
111.-
EL LUGAR
DE
LA DIVERSIÓN EN
EL
ORGANIGRAMA
ILUSTRADO
Vis a la e iología, ol amos a nues a esquina y ya es a án
más ce ca las co idas de o os. Va de suyo, que una
de
las
secciones más con lic i as de
un
diseño que in oduce la elicidad
como
su
di idendo más e icaz y a ac i o, se á la que se ocupe
de
las " elicidades" pa ciales, minia u as, bisu e ía y ba a ija de aquel
ho izon e admi able y sensible que jus i ica la exis encia social.
Tales incones y esquinas se hallan en las amas es i as y a ellas
se di igie on los ilus ados, esuel os a pone las cosas en su si io
y ajus a los si ios a su iloso ía geomé ica calculable.
En
es e
sen ido,
D.
Gaspa Melcho de Jo ellanos, uno de aquellos
99
Di e sión, espec áculo y
co
idas
de
o os en el siglo
XVIII
en usias as aludidos más a iba, puede esul a un ejemplo
ú il
del
modo y disposición con que al ap oximación se ealizaba y
de
la
p es idigi ación exigida pa a la ansmu ación de sociedades
eales
en sociedades ilosó icas.
En la Memo ia pa a el a eglo
de
la policía
de
los
espec áculos y di e siones públicas, ya ci ada, nues o académico
demues a enseguida que su pe cepción
de
la p opo cionalidad
en e la elicidad y las pequeñas elicidades (aquí, las
que
denomina di e siones) es á cons uida como una éplica
polí ica
de la que o ganiza los concep os de bien público (el
in e és
público) y el p i ado; es e juego de sime ías banales, an
del
gus o de las Luces, esul a á, a la pos e, la ma iz
de
odos
los
equí ocos y casi odas las u opías. Po deci lo con sus p opias
palab as: «las di e siones públicas, en unas pa es abandonadas
a la casualidad o al cap icho de los pa icula es como
si
no
u iesen
la
meno elación con
el
bien gene al
y,
en o as,
edadas o pe seguidas ... como si nada in e esase
en
ellas
la
elicidad indi idual».
La ase, en el pó ico de una memo ia (in o me
con
e lexión ilosó ico-his ó ica) sob e la "policía" de
la
di e sión,
p opone lec u as suges i as. El dicciona io de la Real Academia
de 1737 de ine la oz POLICÍA, en p ime luga , como «la
buena
o den que se obse a y gua da en las Ciudades y Repúblicas, .
cumpliendo las leyes y o denanzas es ablecidas pa a su
mejo
gobie no»; pa iendo de aquí, insis o, las an e io es líneas
de
Jo ellanos pueden lee se como una decla ación de p incipios
que
explica la ed en e
la
polí ica y la elicidad en é minos p óximos
. al siguien e esquema: el bien gene al
no
puede exis i en
el
conjun o social
si
no es como el esul ado na u al de una in e en-
ción p og amada del Es ado-Gobie no; el p o agonismo indepen-
dien e y "lib e" de los miemb os de la sociedad
no
sólo no
lo
p oducen sino que suelen des ui lo; po el con a io la elicidad
100
León Ca los Al
a ez
San aló
indi idual puede su i po
un
exceso de in e encionismo
gube namen al. El a iso de que la elicidad social
no
iene mucho
que e con sensaciones sa is ac o ias pa icula es y que es, más
bien, una si uación polí ica, esul a palma io; el suba iso
de
que
al elicidad gene al, como asun o de mayo cuan ía,
no
compe e
en modo alguno a olun ades p i adas (y mucho menos eunidas
pa a
el
caso) cuya p obabilidad de e o es, p ác icamen e,
indiscu ible, ambién. Lo que suceda a pa i de ales p emisas
no
puede esul a ya so p esi o, aunque odo pod ía cabe
en
una
especie
de
axioma desca nado en
el
que, de e dad,
se
a i ma que
una sociedad sólo puede espe a
su
elicidad-bien (en an o
ca ego ía sus ancial de
su
supe i encia y p og eso)
de
un ac o
ex e io y ajeno a ella misma que
se
iden i ica con
el
eje cicio del
pode , el dominio, el con ol y el pas o eo polí ico; e iden emen e,
pe mi i , en asun o an decisi o, que la sociedad pueda
llega
al
con encimien o de que se bas a y
se
sob a pa a o ganiza la y
dis u a la,
no
sólo es
un
e o sino un pelig o e iden e y
la
disolución del pila sus en ado
de
odo el sis ema polí ico
de
la
época (el Despo ismo).
Es
amosa la pe la doc inal que igu a
en
la segunda pa e del in o me: «Es e pueblo (el abajado ) necesi a
di e siones pe o no espec áculos.
No
ha menes e que el gobie no
le
di ie a pe o
sí
que
le
deje di e i se». Pod ía pa ece con a-
dic o ia con lo que acabamos de señala pe o solamen e esul a
complemen a ia. Eso sí, pa iendo de una muy especial sociedad,
que
no
es la eal sino una cuyas ies as suceden en días cla os y
se enos, y que e oza po p ade as: «que pueda lib emen e pasea ,
co e , i a a
la
ba a, juga a
la
pelo a, al ejuelo, a los bolos,
me enda , bebe , baila y isca po el campo». A esa sociedad,
desde luego y pa a esas di e siones, se solici a la igilan e y
amis osa mi ada pe misi a del Gobie no, ya que ales co e ías
de
ie no ebaño cu si «llena án odos sus deseos y
le
o ece á
la
101
Di e sión, espec áculo y co idas
de
o os
en
el siglo XVIII
di e sión y el place más cumplidos». Todo el complejo
asun o
que des ila la ies a social ha quedado educido en Jo ellanos a un
c omo que, además, es muy ba a o: «¡A an poca cos a se
puede
di e i a un pueblo
po
g ande y nume oso que sea!»
La
sospechosa endencia a iden i ica al pueblo que abaja con
una
pun a de ganado dócil y osa no debe ca ga se sólo a
las
espaldas
de Jo ellanos sino a la en usias a capacidad
de
simpli icación y
banalización de muchas cabezas " ilosó icas"
de
la época.
No iene mucha impo ancia que la desc ipción es i a
siga los ópicos de
un
ámbi o asco-as u iano bucolizado y
c oma izado (eso es e iden e) sino
la
gigan esca e iluso ia
ex apolación con la que abaja nues o in elec ual.
El
es o es
una
bien a es iguada écnica de new onismo a
la
iole a. G acias a
ella
la sociedad
se
di ide, "e iden emen e" y
sin
mayo empacho, en
dos pa es ep esen a i as
al
obje o que analiza: los que abajan
y,
en consecuencia disponen de
~<pocos
días» y «b e es
ho as»
pa a
su
«solaz y ec eo» y los que, po i i «de sus en as o
ondos segu os ... huelgan odos los días (o) des inan alguna
pa e
de
ellos a
la
ec eación o al ocio». Pa ida, así, una sociedad
po
el eje del abajo (que pa a
un
ilus ado
es
siemp e
un
eje mo al
an es que o a cosa) se comp ende que
la
di e sión
de
unos no
pueda i más allá
de
un
pa io-p ado de ec eo, mien as la de los
o os, pa a quienes es án des inados los espec áculos, debe á
con e i se en
un
ap endizaje cul u al. Di e sión, en onces,
pa a
p ima es sencillos que con un edoble y una cab iola sa is acen sus
cansancios; enseñanza, admi able, pa a
los
o os que pueden se ,
así, educados. Tales esul an los "p incipios" p ime os del cuad o
sociolúdico que Jo ellanos des ila de
su
aducción de la sociedad;
los segundos, end án que e con los pa es iniciales de -la
ecuación (la elación iempo lib e-di e sión) pe o aludi án a o os
de mayo epe cusión en la desembocadu a de la elicidad social:
los pa es abajo-mo alidad y di e sión-mo alidad. Es deci ,
la
108
León Ca los
Al a ez
San aló
p ime a espues a po an o es económico-mo al: la co ida no
es
una di e sión (¿ ecue dan?) ni mo ige ada
ni
labo iosa.
La
segun-
da espues a, en la misma ca a: «¿y las cos umb es?
¿qué
no
pudie a deci se de es a pa e? ¿qué imp esión pod á causa aquel
he o oso umul o que
la
es ación,
la
ho a, el luga , el obje o,
la
con usión, la ené ica g i e ía y las o pes combinaciones exci an
en los ánimos, en el del jo en inocen e, la incau a doncella?». O
sea, que es a ez la espues a
es
sólo mo al: la co ida no
es
una
di e sión ni o denada,
ni
inocen e; no
lo
son, con oda e iden-
cia,
al
pa ece , ni el e ano (¡pelig osa es ación pa a
el
deso den!),
ni
las cinco de la a de o cualquie o as ho as elegidas, ni
el
coso,
ni, po supues o, la
<i ené ica
g i e ía». El de alle del
<<}o en
inocen e» y la «incau a doncella» es
una
pincelada an ás ica
en
la ansubs anciación de una sociedad eal (la que cons i uye
el
«he o oso umul o») y una sociedad ilosó ica (la que en
un
«día
cla o y se eno» me ienda, isca y baila, sigue
al
ambo il
y,
«en
la
noche del sábado
...
en ona un omance a
la
pue a
de
su
no ia». La ansubs anciación aludida consis e en "cons ui " an o
la sociedad bucólica (en inocen e y osa) como la espec ado a
de
co idas (en c uel y demonizada); la p esencia
de
«incau as
doncellas» en g ade íos eple os
de
« ené ica g i e ía y o pes
combinaciones» cons i uye
un
e elado deslizamien o
desde
la
sociedad "in en ada", luminosa, a la, igualmen e in en ada, oscu a
y amenazan e.
En ealidad puede deci se que ambos in en os
(como
e a
de
espe a ) apun an a la misma diana: el p ime o, como mecanis-
mo
de
"ga an ía" de la iloso ía ilus ada (con esa sociedad,
el
diseño u ópico jus i ica sus peculia idades); el segundo,como igual
ga an ía, pe o de la a gumen ación a e go (esa o a sociedad
exige la acción igilan e y ep eso a). En cualquie caso, la e da-
109
Di e sión, espec áculo y co idas de o os
en
el siglo
XV/ll
de a espues a men al
de
Jo ellanos, no necesa iamen e explici ada
en ase alguna, la conocemos po su diag ama sob e
los
concep-
os de di e sión y espec áculo. En e ec o, la co ida
no
puede
se
EL
DJF.STRO
SEVILLANO.
JOJ' :.F J)E/,GAJJO,
(ALLu
)
YLL
O -
R
..
1
~1
1
..
.,.,,
'
•'l"
ni
11
..
m
..
1'
,..i , l
h<I
1 ..
•11
,.
...
........,.,
..
•oÑ
..-/
..
J a
...
,
Fig. nº 34.- Pepe-Hillo y su A e de To ea ,
la
in oducción de la
le
y en la u bamul a au ina, p oyección de
los p incipios ilus ados
en
la ies a. La eglamen ación edi ada en Cádiz ( 1796), año que Jo ellanos publica
la
2'
ed. de
su
In o me. Joseph Delgado, Pepe-Hi/lo, g abado po Bosque de
un
dibujo de Alcán a a (Apud.:
Ga
cía-Baque o y o os, 1994: 96-97).
conside ada po
un
ilus ado como una di e sión po que no es
una expansión "na u al",
un
mo imien o inocen e
de
la humana
110
León Ca los
Al a ez
San aló
animalidad, inna a, ni un simple juego de habilidad,
ú il
pa a
ges iona la con i encia. Po o a pa e, en su opinión, la co ida
niega explíci amen e el ca ác e
de
sis ema docen e,
e icaz
y
mo al; en odo caso esul a ía un espec áculo abe an e,
un
no-
espec áculo y, en an o al, obje o
de
pe secución gube namen al
y sup esión o al.
Una segunda oleada de pe plejidad se o igina
cuando
se
elacionan las ca ac e ís icas de dis in os espec áculos. Po
ejemplo, es e iden e que Jo ellanos sien e en
su
cabeza una
nos algia exp esa po los o neos caballe escos: «¿y
po
qu_é
no
lo
mi a emos como una pé dida (su desapa ición) ... que
nada
se
· e
en
los o neos que no huela a igno ancia y ba ba ie?»; pa iendo
de ambos polos,
su
nos algia, que a gumen a y el incon enien e
de «ap oba lo que podía
habe
en ellos de bá ba o y
b u al»,
c i ica con ehemencia a los de ac o es de ales di e siones
p ecisamen e po que
<<pe diendo
de is a las cos umb es y los
iempos,
no
sabe descub i
aquel
se eno ínculo que an
pode o-
samen e los enlaza». La p egun a es: ¿po qué an pode osa
a gumen ación en a o de un ipo
de
espec áculo
no
se conside a
aplicable a las co idas?; y ¿po qué debe íamos lamen a la
desapa ición de aquellos (
«dolámonos,
al
menos, de
no
habe
ace ado a mejo a los») y en cambio adop a espec o
de
las
co idas la absolu a sa is acción de habe las hecho desapa ece («el
Gobie no
ha
p ohibido jus amen e es e espec áculo»). ¿Acaso las
co idas de o os
no
mani ies an «aquel sec e o ínculo» en e las
cos umb es y los iempos?. La nos algia del «espí i u y biza ía»
de los o neos es al que le obliga a econoce «¿hay
po
en u a
algo que se le pa ezca en nues a uines, exclusi as y
comp adas
ies as?» lo que no· es poco y ambién «un espec áculo an
magni ico, an gene al y an g a ui o»; de engámonos
un
momen o
en es a úl ima ase po lo que pueda ene de e elado espec o
111
Di e sión, espec áculo y co idas de o as
en
el siglo XVIII
a las co idas. En e ec o, magní ico y gene al
nos
pa ece ían
adje i os aplicables a la co ida, aunque
no
la g a uidad; a
Jo ellanos. ampoco
le
pa ecían "gene ales" (es más,
en
la
ca a
a
Va gas Ponce había a gumen ado jus amen e con a el p e endido
ca ác e gene al-nacional
de
la co ida) pe o, p obablemen e la
palab a cla e es, aquí, g a ui o. En los o neos des aca con
oda
in ención dos pa áme os que los sepa an de ini i amen e de las
co idas:
el
se p ac icado po el an iguo «más pode oso ne io de
nues as hues es» o sea, la Nobleza, y el se g a ui o. Cu iosa
con adiéción; ya hemos is o que uno de los baldones e iden es
de las co idas de o os e a
su
supues o despil a o económico
y,
más o menos den o
de
él, la se ilidad de «lidia con
ie as
b a as po dine o», así que lo que pa ecía no mal en el ea o o
los bailes públicos, has a el pun o de aconseja se que
sean
«cos eados
po
los concu en es, a eglado el p ecio de los
bole ines
de
en ada con espec o a su núme o y a
la
exigencia
del obje o», esul a desc édi o y abuso de
la
co ida y baldón
no o io. Po supues o
no
cabe discusión en que lo que la nobleza
puede p ac ica con sen ido ejempla y has a didác ico, se
con ie e en caos pelig oso y malsano cuando in e iene
el
pueblo.
De odos modos,
al
in, la con adicción más ecuen e y chocan e
pa ece (a a és siemp e del ex o que comen amos) la
que
ei e adamen e se mani ies a en comen a ios del siguien e eno :
«¡Ra a desg acia po cie o
la
de no halla medio en
cosa
alguna! ¿No
le
hab á en e des ui las di e siones a ue za
de
au o idad y es icciones o -abandona las a una ciega y desen e-
nada licencia?». Con semejan e e minología pod ía pensa se
que
se es á e i iendo a las co idas
de
o os pe o nada más lejos de
la
· e dad; la queja an e io se p oduce espec o a «las co idas
de
caballos, gansos y gallos, las soldadescas y compa sas
de
mo os
y c is ianos» así como a los «juegos de bolos, bochas, ejuelo y
o os» y quejas simila es hemos eseñado en elación con o neos
112
león
Ca los
Al a ez
San aló
caballe escos. A las co idas de o os.
no
se
les concede,
en
cambio,
ni
siquie a
el
bene icio de la posibilidad
de
encon a una
e o ma que medie en e la p ohibición y la «ciega y desen enada
licencia»; incluso
las
másca as y los sa aos
se
p oponen como
posibles, e o mando algunos excesos e incon enien es (
«pe mí-
anse los hones os dis aces y p ohíbase solo cub i el os o»),
únicamen e la co ida se e ige como
el
mal
sin
palia i os.
P escindiendo aho a
de
o os a gumen os
de
Jo ellanos,
al
espec o, queda ijado con inusi ada e quedad el
que
pa ece
más
aco de con el ema de es as líneas: que la co ida
no
puede
conside a se una di e sión popula y
la
demos ación (de nue o
en la ca a de Va gas Pon ce) an ilosó icamen e sencilla como
palma ia: «Las di e siones popula es deben se áciles, p on as,
g a ui as, sencillas, inocen es, sin más apa a o que
el
de
la
na u aleza en que deben ene su o igen y
de
que no deben
apa a se. ¿Halla us ed acaso es os ca ac e es en el espec áculo
(de los o os)
de
que a amos?». Y a nos hemos e e ido a odo
es o con an e io idad.
Menes e es conclui . De es e ba ullo,
no
muy ca esiano,
de
ci as ex uales pa ece desp ende se, en de ini i a,
un
cu ioso juicio
espec o a los es é ices de los que enimos a ando
en
el
iángulo de la mo al ilus ada (di e sión, espec áculo, sociedad).
El juicio en cues ión comienza po es ablece que la di e sión
es
una ac i idad "p oduc i a"; que, en consecuencia, esul an
de
obligado cumplimien o las eglas del abajo: labo iosidad,
e icacia, uncionalidad y sen ido mo al, bien que la es ilís ica
o mal haga pe ece que es o a cosa; ambién se
le
aplican
las
demás " eglas" que igen el abajo ilus ado: comunión
con
la
na u aleza, mecanismo de solida idad social y capacidad
de
ap endizaje, inocencia mo al y ac i idad di ec a; po odo ello
es
e iden e que las 'co idas de o os
no
son una di e sión, a
lo
más
..
113
Di e úón, espec áculo y co idas
de
o os
en
el siglo
XVII/
un espec áculo; pe o esul a en onces que los espec áculos
no
son
una o e a deseable pa a las mayo ías sociales sino solo un
mal
meno pa a mino ías ociosas y aún
así
debe án cumpli sus
cuo as
de alo es docen es y mo ales;
po
úl imo la ealidad es
que
los
espec ado es de las co idas-espec áculo
no
son ales mino ías
sino
la masa abajado a, luego
...
odo
el
sis ema es una pe e sión
palma ia y no queda o a opción que
su
e adicación
o al
y
absolu a. Algo más pod ía a ina se
la
cadena a gumen al
pe o
si
no se ha pe cibido en las líneas an e io es se ía inú il y
enojoso
insis i .