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Embajada de España en Aus ia
1. La magia de los co celes blancos. Una pequeña in oducción his ó ica
Los caballos lipizzanos no necesi an de ningún ma co po que ni son imagen ni espejo
del pasado. En cualquie pa e del mundo en la que dancen los caballos blancos,
siemp e se án ellos mismos, an o más cuan o que, an e esa su danza, su jine e, que
po lo demás es seño y amo de la ue za y la belleza de es os caballos, se con ie e
en la conciencia de un odo sinc onizado.
Los caballos blancos de Viena no necesi an de un ma co; y sin emba go, uno es-
á en ado de a i ma que no es si no en es a g an sala de ac os de Viena –de la que se
dice que es una de los más bellas de odo Occiden e– que se pensó, se cons uyó y
compuso pa a ellos, en donde nues os caballos en esal ada al máximo su belleza.
El salón de ac os que Fische on E lach e minó de cons ui pa a los caballos blan-
cos en el año de 1735 es, sin emba go, más que un ma co: incluso sin la p esencia de
los caballos es una au én ica sin onía de pied a y es uco, aunque eso sí, alcanza su
máximo elie e cuando en él los caballos blancos ejecu an sus danzas a los aco des
de la música de Moza y de Johann S auss.
Bajo la luz ama illa de las gigan escas a añas de c is al que cuelgan del echo, el
blanco de la sala adquie e la calidez de la luz sola , de mane a que uno c ee que las
46 columnas de la sala sos ienen algo más que la simple gale ía del ecin o en la que
lo único obscu o que hay en e an a cla idad es una placa que eza: “Po o den de
Ca los VI, hijo del Empe ado Leopoldo I, es a escuela impe ial de equi ación se
e igió en el año de 1735 bajo la di ección del Di ec o Gene al de Cons ucciones y
P esiden e de las Cuad as de la Co e, el conde Gundake Al hann, c eándose an o
pa a la enseñanza y el eje ci amien o de la ju en ud noble como pa a la equi ación y
la gue a.” Así es como cons a en la misma y, cuando los jine es en an en la pis a
mon ados sob e sus caballos, su saludo con inúa di igiéndose al e a o de quien la
hizo cons ui , el empe ado Ca los VI. En los iempos aciagos del Anschluss
(anexión alemana de Aus ia), du an e el pe íodo nacional-socialis a, cuando a los
jine es de la Escuela de Equi ación se les quiso impone el saludo hi le iano, se esis-
ie on enazmen e a adop a lo. En aquellos iempos, se consiguió que el somb e o de
dos picos sólo se le an a a, con un mo imien o comedido, an e Ca los VI y nada más
que an e él.
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El spanische Rei hs all, el picade o español, de i a su nomb e de los an epasa-
dos a ábigo-andaluces de sus co celes, que ya apa ecen mencionados en las uen es
esc i as aus íacas del año 1572. No se ía sino algo más a de que los caballos blan-
cos se con e i ían en lipizzanos, cuando en el año 1580, el a chiduque Ca los, hijo
del empe ado Fe nando, decidió hace cons ui una cuad a en Lipizza, que en onces
pe enecía a Aus ia y que ac ualmen e o ma pa e de Eslo enia.
En aquel iempo no se aho a on gas os en la adquisición de los caballos. Aun
hoy puede lee se en un documen o del empe ado , al que el iempo ha uel o ama i-
llo, que a a és del banco de los Fugge , en dicho año se ans i ió al conde de Khe-
enhülle , embajado impe ial en Mad id, la can idad de 5726 gulden o lo ines y 25
k éu ze s, can idad des inada a la comp a de caballos de España.
Es en Lipizza – opónimo que signi ica en eslo eno “Pequeño Tilo”–, con sus
pendien es en osas y su pob e suelo cá s ico donde los nobles caballos conse a on
oda su ue za e in eligencia. T as el hundimien o del Impe io del Danubio, se les
u o que busca en la pequeña Aus ia un nue o hoga , en el que las yeguas pudie an
pa i a sus po os y los jó enes semen ales pudie an c ece has a que su capa oscu a
adqui ie a su elucien e colo blanco. Pa a ello se escogió Pibe , si uado en la egión
de Es i ia, ce ca de G az, su capi al.
No odos, ni con mucho, se des inan a la Escuela de Equi ación de Viena. Sólo
los más lis os, los más he mosos, en una palab a los mejo es, cambian, –después de
cumpli su cua o año de ida– su pas o ugal en la al a mon aña po la cuad a, ca -
gada ya de adición en Viena y con ello, su desp eocupada libe ad po el adies a-
mien o en la Al a Escuela. La go y a duo es el camino que iene que eco e un se-
men al “c udo” –como lo llaman los jine es– has a con e i se en un caballo
“baila ín”, capaz de en usiasma a odo el mundo. De la misma mane a que el jo en
semen al que llega de los pas os iene que ap ende a lle a la silla de mon a en su
do so y el bocado en la boca, ambién el jine e iene que a e igua cuál es el ca ác e
de su blanco co cel y cuál iene que se el mejo mé odo pa a enseña le la Al a Es-
cuela, algo que pa a él oda ía se halla en un u u o lejano. An es el jo en semen al
end á p ime o que ap ende a mo e se, suje o de una la ga cue da, a lo la go de las
pa edes de la Escuela de Equi ación In e nal, y sólo al cabo de algunos meses, el
jine e pod á sen a se po p ime a ez sob e él. En el momen o en que es o acaece,
puede deci se que el co cel ha pasado de la gua de ía a la escuela elemen al. Aquí
ap ende á odo lo que un caballo, al que más a de a a mon a un jine e, debe ap en-
de , o sea a eacciona a la p esión de las pie nas de su jine e, al desplazamien o del
peso del homb e que lle a mon ado en la silla y a la us a.
Sin emba go, el a e po el a e, la apo eosis, en una palab a, del a e de los co -
celes blancos es el abajo con las iendas la gas. El caballo danza con g acia, ejecu-
ando las andadu as y mo imien os que ha ap endido, sin que el jine e es é mon ado
en su silla y le pueda da ins ucciones con las ayudas. El caballo ejecu a solo los
pasos, los pasos la e ales y los gi os, y lle a a cabo las pi ue as, sólo.
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2. La Escuela de Equi ación de la Co e impe ial ha supe ado odas las
c isis a lo la go de sus más de 400 años de exis encia
Cuando los i alianos, que se habían ealineado a iempo en e los encedo es, p e en-
die on, as el desmo onamien o de la mona quía danubiana, hace se con la manada
que le había quedado a la pequeña Aus ia (17 yeguas) y que se hallaba en Lipizza, le
llegó ayuda desde la Suiza neu al: ue así como la Aus ia esidual conse ó pa a sí
los lipizzanos, de la misma mane a que és os conse a on su nomb e de lipizzanos a
pesa de que su nue o hoga se halla ía en la yeguada ede al de Pibe , en la Es i ia
occiden al.
A mi ad del siglo XX, los caballos blancos ol ie on a e se amenazados po un
in inminen e: cuando en 1945 la Segunda Gue a Mundial ya ocaba a su in, en
medio de g andes ho o es y padecimien os, la cuad a de Viena se e ugió en la Aus-
ia supe io ; ahí iba a encon a un amigo abnegado: el gene al ame icano Pa on,
quien puso a los caballos blancos bajo su p o ección pe sonal. Y ambién la yeguada,
que en 1942 se había asladado a Hos au, en Checoslo aquia, ue lle ada de eg eso
a Aus ia po los co oneles Reed y Podhajsky, el di ec o de la Escuela Española de
Equi ación de aquellos iempos, pa a lo que u ie on que sopo a pelig os y a en u-
as. Es a ope ación de sal amen o, que acaeció en los úl imos días de la Segunda
Gue a Mundial, ecibió el nomb e de “Ope ación Cowboy”, y pe mi ió, al coloca a
la yeguada bajo la p o ección de una escol a mili a de los Es ados Unidos, que és a
u ie a ía lib e has a el oes e a a és de la on e a ge mano-bohemia, po que, de
o o modo, los usos, que ambién que ían hace se con los lipizzanos, hab ían impe-
dido su salida del e i o io checo. Las a en u as de es a aza osa huida se lle a on
pos e io men e a la pan alla con el í ulo de El milag o de los co celes blancos y
g acias a ella, ue on millones de pe sonas de odo el mundo las que llega on a cono-
ce a los caballos de Viena, los caballos blancos de Aus ia.
En 1983 es alló epen inamen e una epidemia de o igen í ico en Es i ia, a con-
secuencia de la cual mu ie on 30 caballos de la yeguada ede al de Pibe . Sólo sob e-
i ie on 38 yeguas y, como sen enció el doc o Ja omi Oulehla, un e e ina io de
econocido p es igio, que p ác icamen e sal ó la Escuela de Equi ación de su desapa-
ición, azón po la que se le nomb a ía su nue o di ec o , con 30 yeguas lipizzanas
no puede saca se adelan e ni p osegui la c ía de lipizzanos po que los caballos es án
es echamen e empa en ados en e sí. Dado que los lipizzanos no ienen con ac o con
o os caballos, no pueden, en consecuencia, ab ica los an icue pos necesa ios pa a
de ende se de cie as en e medades. El p incipal ac o de iesgo es la consanguini-
dad que, en lo undamen al, sólo puede supe a se e i ando los pa en escos demasiado
p óximos. Una c ianza sus en ada en unas 40 yeguas iene que desemboca po la
ue za en la consanguinidad con odas las consecuencias nega i as que la misma
aca ea: en la ac ualidad, la yeguada cuen a con unas 90 yeguas de c ía. En odo el
mundo ya sólo quedan, como máximo, 500 yeguas lipizzanas de c ía, azón po la
cual se undó la Asociación In e nacional de Lipizzanos.
Sin emba go, si los lipizzanos han sido capaces de sob e i i a Napoleón, a la
caída de la mona quía, a las dos gue as mundiales y a o os muchos ca aclismos y
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cosas, ambién lo se án de supe a la epidemia de ERP. Se ha elabo ado un nue o
p og ama de c ía, con olado in o má icamen e, pa a e i a el inces o y las mal o -
maciones gené icas. Hoy en día, la yeguada cuen a con la imponen e can idad de 240
lipizzanos, sanos y i aces. Más de la mi ad de los caballos machos se lle an a Viena
pa a se o mados en la Escuela de Equi ación. Las yeguas se lle an a los caballos,
pa a se mon adas, en e su segundo y e ce año de ida.
El emba azo de una yegua lipizzana suele du a al ededo de 330 días. Resul a
del odo comp ensible que la cub ición enga luga en el momen o más idóneo pa a
que el nacimien o del po o enga luga en la época del año más a o able pa a él
desde la pe spec i a del clima. Po lo gene al, los lipizzanos aus íacos suelen nace
an es de la llegada de los meses del e ano: nacen, po an o, en medio de una na u a-
leza que se halla en su es ado más exube an e. Has a el e ce día el po o no sald á
del pa ide o pa a e ec ua su p ime a excu sión al ai e lib e, que, na u almen e, ha á
en compañía de su mad e. Se á en onces cuando se le ab i á la ca illa desc ip i a o
eseña, una especie de egis o que acompaña á al caballo odo el es o de su ida. La
eseña se ealiza al e ce día po que, de acue do con una expe iencia que nos llega
de muy an iguo, es al e ce día cuando mejo puede in e i se el u u o del caballo en
lo que espec a a las pa icula idades de su cue po. “Mí ese de alladamen e un caba-
llo al e ce día, decían los á abes an iguamen e, y después, o a ez, cuando cumpla
su e ce año de ida.”
No odos los caballos lipizzanos son blancos en el mismo momen o de su naci-
mien o: hoy en día los hay ambién neg os o zaínos y alazanes. Las leyes de Méndel
empiezan a ac ua algo más a de, una ez cumplido el sex o año de ida. En junio
iene luga la inspección de ini i a, en la que una comisión pasa e is a a odas las
yeguas, an o a las jó enes como a las que ya han sido mad es, y a odos los po os y
semen ales. Es a comisión decide qué yeguas esañales se dedica án a la c ía, qué
semen ales i án a los Es ablos Impe iales (S allbu g) de Viena e incluso cuáles de
ellos se án endidos. A inales de oc ub e se p oduce el aslado a Viena de los, po
é mino medio, diez semen ales escogidos –en Viena sólo hay si io pa a 70– y a Pibe
el de las yeguas de c ía de la misma edad. El índice de emba azos e a del 20% an es
de la epidemia de EVA y ac ualmen e se si úa al ededo del 70%.
Ya en el año 2000, el Minis o de Ag icul u a c eó el ma co legal pa a sepa a la
Escuela Española de Equi ación de la adminis ación pública. El 1 de ene o del 2001
se puso a la en a la escuela, as con e i la en una sociedad independien e a la que
se de ol ió el nomb e o iginal: Escuela Española de Equi ación de la Co e (Spani-
sche Ho ei schule). Es á cla o que, con es e paso, en “la Española” a a en a un
nue o espí i u. “Que emos hace de ‘la Española’ una emp esa mode na y lo ecien-
e, conse ando la adición y siendo plenamen e conscien es de la especi icidad que
ep esen a el capi al de es a sociedad”, decla ó el sec e a io gene al del minis o. En
es e espacio de iempo –unos seis u ocho años– end ía que se posible asegu a la
iabilidad económica de la Escuela y la yeguada de Pibe basándose pa a ello en las
ma cas, de econocida ama mundial, Lipizzanos y Escuela Española de Equi ación
de la Co e.
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Con mo i o del cua ocien os ani e sa io de la Escuela Española de Equi ación,
que siemp e ha man enido i o odo lo an iguo y que en los iempos de la República
sólo bo ó de su adición las palab as “de la Co e” (palab as que, sin emba go, se
han ein oducido en el momen o de p ocede a su p i a ización), los caballos blan-
cos no sólo ejecu a on su p opio balle en la Ho bu g o Palacio Impe ial de Viena,
sino ambién en los ja dines del Palacio de Schönb unn y en la S ad halle (Palacio de
Depo es).
3. Los lipizzanos siemp e a pun o. Son eliquias es a ales que se ene an
solemnemen e. El amoso eje cicio ma u ino (Mo gena bei )
Mi a, mi a los caballi os. Algunos niños, y ambién algunos u is as de Viena, ponen
unos ojos de asomb o delan e del Palacio Impe ial, cuando llegan los lipizzanos. Se
les hace a a esa la calle pa a lle a los al picade o desde sus es ablos.
No ue has a p incipios del siglo XVIII cuando, inalmen e, pudo acome e se la
cons ucción de es a ob a. El empe ado Ca los le enca gó a uno de los a qui ec os
más amosos de su época, Johann Be nha d Fische de E lach, los planos de una es-
cuela de equi ación de in ie no. El esul ado gus ó al empe ado . Pe o el genial a -
qui ec o alleció un año después, con lo que, como ya se sabe, ue su hijo y discípulo,
Joseph Emanuel, el que e minó la ejecución de la ob a en sólo es años. En aquel
en onces no sólo danzaban en la pis a de la sala los Co celes Blancos, sino ambién
los miemb os de la misma Co e Impe ial: en es a sala se celeb a on las ies as más
sun uosas y b illan es de esa época. El dine o no impo aba, po que, al in y al cabo,
ampoco es que lo hubie a.
Va a empeza el eje cicio ma u ino en la Escuela Española de Equi ación de la
Co e: en la sala del picade o oda ía impe a el silencio. Se oye el c uji del cue o de
las sillas de mon a , y el in ineo sua e que p oducen las anillas de me al de los
a eos al en echoca . Desde los iempos del empe ado Ca los no han cambiado mu-
cho las cosas. La imagen ha pe manecido inal e able desde en onces. La sala no ha
pe dido nada de su magni icencia y los co celes lipizzanos i adian, en ella, al igual
que en o os iempos, una elegancia ogosa. También los uni o mes de los jine es
con inúan siendo los mismos, con eccionados de acue do con el mismo pa ón que
los o iginales de los iempos de la ieja mona quía aus o-húnga a: los picado es y
supe picado es lle an ac de colo pa do con bo as de mon a neg as, con ebo de, y
pan alones de co eal blanco. El ac lle a dos hile as de bo ones de la ón elucien e.
O os acceso ios impo an es de su aje son además los guan es blancos de o zal y
el somb e o de dos picos con galón de o o, que es delgado en el somb e o de los
aspi an es a picado es, y ancho en el de los picado es. Los alumnos, llamados Ele en,
lle an uni o mes g ises. En ealidad, se a a más bien de un aje de se icio más que
de un uni o me. También hay guald apas no males, guald apas de e ano y guald a-
pas de gala, e incluso las hay pa a los di e en es g ados del escala ón. La an igua
legislación p esc ibía muy de alladamen e el uso de cada uno de es os elemen os;
incluso p esc ibía que las espuelas de cuello de cisne enían que se de ace o c oma-
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do con uedecilla y que el aldón izquie do del ac enía que lle a una bolsa pa a
los e ones de azúca .
Ac ualmen e, “La Española” cuen a en Viena con unos 67 co celes. Los mon an
y p esen an es supe picado es, seis picado es, dos aspi an es a picado y cinco
alumnos. En el anscu so de las ep esen aciones y gi os que e ec úan y du an e los
eje cicios ma u inos, los co celes llegan al lími e de su capacidad, dando ealmen e
de sí odo lo que pueden. Un inc emen o del pe sonal cuad úpedo en los Es ablos
Impe iales o S allbu g no es posible a causa de la al a de espacio.
A pa i de las 10 de la mañana y po espacio de dos ho as, los eje cicios ma u i-
nos se con ie en en un espec áculo público. Los u is as y los amigos au óc onos de
la equi ación a luyen a las gale ías. Las a añas de c is al, que aho a se han encendi-
do, espa cen su cálida luz. Desapa ecen los Ele en y en el que se á su escena io, sólo
se quedan los picado es y los supe picado es.
Una ez, un u is a alemán se di igió a un acomodado con la p egun a de po
qué se llama Escuela Española de Equi ación (Spanische Ho ei schule) y si enía
algo que e con el Ce emonial español de la Co e (Spanische Ho ze emoniell). El
acomodado le explicó: El a chiduque Ca los, undado de la Escuela de Equi ación,
impo ó los caballos de España po que en la época en que Aus ia iba camino de
con e i se en una supe po encia e an los caballos andaluces los que se conside aban
los mejo es del mundo, a la pa que su es ampa se conside aba especialmen e magní-
ica y se c eía que enían una g an acilidad pa a el ap endizaje. Po eso, al ededo
del año 1580 se c eó una yeguada de la co e impe ial en la pequeña ciudad de Li-
pizza, si uada en una g an mese a cá sica en las ce canías de T ies e: de ahí les iene
que a los caballos se les llame lipizzanos.
Suena la música. Ocho lipizzanos en an al o e en ila. Los jine es, sen ados
sob e sus sillas con la espalda e guida, i adian unidad y a monía con sus co celes
ba ocos. Los lipizzanos danzan su en ada en la pis a (el Einma sch) al i mo de la
A lesienne de Geo ge Bize . La incompa able elegancia de es os caballos, el pe ec o
a e ecues e y la a monía impe an e en e animal y jine e son el esul ado de un du o
y la go abajo que iene haciéndose desde hace años. El picado ha ap endido, du-
an e su o mación, a in e p e a co ec amen e cada señal que el caballo le ansmi e,
po pequeña que és a sea. Todos los eje cicios, desde ma ca el paso has a la cab iola
–un sal o elegan e que exige la máxima concen ación del caballo y del jine e– a i-
gan ísicamen e al animal, aunque no llega a sen i nunca que le es én a o men ando,
bien al con a io: se es ue za po se bueno, po que la ecompensa no se hace nunca
espe a . Después de cada eje cicio el picado se saca un e ón de azúca del bolsillo.
Lo más impo an e es espe a al caballo como se i o que es, que e le y a a le de
al modo que el abajo en común esul e plenamen e sa is ac o io pa a ambos.
Las a des se ap o echan pa a cuida a los caballos y pa a que eposen, y es que
los caballos ambién necesi an su iempo de ocio. An es de ello, sin emba go, y como
ya iene siendo habi ual después de cada sesión de en enamien o y después de cada
exhibición, los lipizzanos ecubie os de sudo ienen que seca se en el sola io. A los
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caballos de la an igua aza andaluza les gus a con pasión el calo y un baño de sol en
el sola io de los lipizzanos es un place pa a ellos.
Una ez ealizado el abajo, odos los picade os ienen que de ol e su silla de
mon a a la cáma a de las sillas de mon a (la Sa elkamme ), colgándola de nue o de
una g an pa ed de made a que hay en la misma. Una ojeada a la cáma a de las sillas
de mon a de la Escuela nos e ela que, desde los mismos inicios de la ins i ución,
los a eos y demás acceso ios han pe manecido inal e ables
4. El caballo español impe ial y eal
Du an e el Renacimien o se p oduce en oda Eu opa un cambio en el es ilo de ida
po el que se da un edescub imien o del a e de la equi ación. Al co esano ideal se
le llamó gen leman en inglés, pe o, y es muy sin omá ico, caballe o, en español.
Una de las ca ac e ís icas que de inen es e nue o es ilo de ida es su nue o en-
endimien o del caballo. Las yeguadas y la c ía de caballos se con ie en en una de-
side a a impo an e de las co es p incipescas. El dominio de la Al a Escuela de Equi-
ación y la exhibición de es e a e juga on un papel impo an e en el juego mili a y
polí ico de los pode osos. Los equisi os y exigencias de las gue as habían cambiado
an o como las necesidades de la ida de la co e. Los caballos napoli anos y españo-
les e an los que mejo sa is acían las nue as necesidades y, en consecuencia, se pu-
sie on de moda.
El caballo español, y pa a se más exac os, el caballo andaluz, ep esen aba el
u o de la expe iencia mul isecula de c ía caballa de los á abes y de sus necesida-
des bélicas en sus nue os dominios de España. Con la ic o ia de Je ez de la F on e-
a, ce ca de Cádiz, en 711, sob e el úl imo ey godo Don Rod igo, se asen a on en la
Península Ibé ica y, po ende, en el con inen e eu opeo. Los nue os amos de la pe-
nínsula ibé ica aje on consigo sus magní icos caballos á abes –los más nobles y
galla dos caballos que haya habido jamás– y los be be iscos sal ajes y con inua on,
como es na u al, c iándolos en es e su nue o país. Los 700 años siguien es es u ie on
ma cados po gue as casi inin e umpidas con los einos c is ianos de León, Cas illa,
A agón y Na a a, que ocupaban la pa e sep en ional de España. C uzando los ca-
ballos á abes y be be iscos con los caballos au óc onos ibé icos, los cali as á abes
c ia on un nue o caballo que esul ó se más ecio y g ande de lo que e an los á abes
y be be iscos: el caballo andaluz, un caballo in épido y poco amed en able al que,
haciéndole supe a su espí i u de i i en manada, se le podía cabalga indi idual-
men e en el en e de ba alla. La econquis a du ó 780 años, dando iempo pa a expe-
imen a con los bo ines equinos.
De odos modos, la ía de llegada del caballo español a Eu opa no sólo anscu-
ió po Nápoles, dado que desde el siglo XV se le impo aba di ec amen e. Su i up-
ción de ini i a en el cen o de Eu opa se p odujo, sin emba go, después del inal de
la econquis a en 1492, as el iun o de los a agoneses y cas ellanos sob e los á abes
en G anada.
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A pa i ya del segundo iaje de Colón a Amé ica, se lle a on caballos andaluces
de mane a sis emá ica al nue o mundo. El c onis a Be nal Díaz del Cas illo esc ibe
que la conquis a de Méjico, sin aquellos p ime os 11 semen ales y 5 yeguas, no
hab ía sido posible. Puede a i ma se con oda segu idad que los caballos Mus ang de
No eamé ica, los de Mesoamé ica y Sudamé ica ( as la conquis a del Pe ú) p oce-
den de los caballos españoles.
En Eu opa se acen uó de mane a especial una de las ca ac e ís icas de los anda-
luces, que son más g andes y ue es que los á abes: que se le podía cabalga en soli-
a io en el en e, lo que esul aba se una condición inmejo able pa a su uso en la
lucha cue po a cue po. Algunas o as de sus en ajas e an su esis encia, su ugali-
dad, la g an du eza de sus cascos –que no eque ían de un he ado egula –, su al a
de emo , pe o ambién su sensibilidad an e los cas igos, azón más que su icien e
pa a explica su acilidad de ap endizaje.
Los caballos á abes, be be iscos e ibé icos, así como los andaluces y napoli anos
espaňoles descendien es de los mismos, no sólo son los an eceso es de los lipizzanos,
sino ambién los de las mejo es azas caballa es eu opeas y de los pu a-sang e ingle-
ses que, como caballos de ca e a y de mon a, goza ían más a de de g an es ima.
Has a inales del siglo XVIII impe ó en las yeguadas de las co es y de las noblezas
eu opeas una aza bas an e homogénea que, en aquellos iempos, ecibía el nomb e
de española. De ella se di e enciaba el caballo más lige o p oceden e de Polonia,
Hung ía y C oacia –llamado caballo u co–, que se con e i ía en el caballo de cam-
paña. El español, sin emba go, e a, y con inua ía siéndolo, el caballo de comba e, de
des ile y de picade o a secas. Los amosos maes os de equi ación p egona on su
ama en sus a ados p ác icos y eó icos.
En su ecien e lib o sob e los lippizanos, el D . Geo g Kugle nos dice lo si-
guien e: “Con la Casa de Aus ia, que aquí se conoce con el nomb e de Haus Habs-
bu g, el caballo español inició su ma cha iun al po Eu opa. El impe io del empe a-
do Ca los I (1500-1558) ambién ue el impe io del caballo español, y po an o, del
andaluz y del napoli ano. Las elaciones inin e umpidas en e la co e de los eyes
españoles y la de la línea alemana (aus íaca) de la casa de Aus ia u ie on su inicio
cuando el he mano del empe ado Ca los I, el in an e y a chiduque Fe nando (nacido
en Alcalá de Hena es y c iado en Cas illa y A agón), abandonó España en 1517 pa a
siemp e; Fe nando, que llegó a Aus ia en 1521 pa a subi al ono impe ial 35 años
después, lle ó consigo, en e o as muchas cosas que a los aus íacos les pa ecie on
sumamen e a as, muchos caballos. Sin duda e an aquellos caballos andaluces o jine-
as, que iban a se al amen e ap eciados po los p íncipes de la casa de Aus ia, pe o
que, en aquel en onces, oda ía esul aban bas an e desconocidos en la Eu opa cen-
al. En Aus ia con inua on es ando bajo el cuidado de expe os y p o esionales es-
pañoles. En calidad de Ob is en S allmeis e –que pod íamos aduci como caballe-
izo mayo –, del empe ado Fe nando se menciona a Don Ped o de Có doba (1523) y
Don Ped o Laso de Cas illa (1538-1548). Fe nando I (1503-1564), desde 1526 ey de
Bohemia y Hung ía, y a pa i de 1531 ambién ey de Alemania ( ey omano, en la
e minología al uso de la época), ue co onado empe ado del Sac o Impe io en 1556
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en calidad de suceso de su he mano Ca los; Fe nando I debe e se como el iniciado
de una la ga se ie de impo ado es de la casa de Aus ia. de caballos españoles.”
Ma ía de Hung ía ue nomb ada gobe nado a de los Países Bajos po su he ma-
no, el empe ado , en 1531, y, po ello, el sob ino de Ma ía, que con el iempo se
con e i ía en el empe ado Maximiliano II (1527-1576), se hizo ca go en 1553 de la
yeguada de Halb hu n, asladándola, sin emba go, a Mönchho , en donde con aba
con edi icios segu os. Hacía sólo un año que el jo en a chiduque había eg esado a
Aus ia, después de una es ancia de más de es años en España, en donde había eje -
cido el ca go de i ey de su p imo el ey Felipe II. Había conocido en Valladolid a
los nobles co celes españoles y, muy posiblemen e, había adqui ido algunos. Desde
Viena, Maximiliano ambién se es o zó po adqui i egula men e caballos españoles,
ya ue a en el Nápoles español, ya ue a di ec amen e en España. En el p oceso de
adquisición y c ía de los caballos pa icipaban españoles, en e los que des acan Ro-
d igo de Ba agán, Lope de Ma dones y el ya mencionado F ancisco Laso de Cas i-
lla, que de en ó el ca go de Obe s allmeis e –o caballe izo mayo – de 1550 a 1570.
Los caballos pe sonales de Maximiliano se es abula on p ime o en la Renngasse y
pos e io men e en el p ime edi icio enacen is a de Viena, el S allbu g, el edi icio de
las cuad as impe iales. Fe nando I hizo cons ui las nue as cuad as de la co e (los
neue Ho s allgebäude) a pa i de planos ealizados en España. Ya en 1559 ecibió
unos planos p oyec ados po Rod igo de Ba agán. Po ello esul a pe ec amen e
líci o menciona el año de 1560 en elación con la cons ucción del S allbu g y, po
ende, la undación de la cuad a española. Desde en onces, los caballos españoles,
p ime o impo ados y luego c iados en Aus ia, se alojan en esas mismas cuad as.
Desde en onces se les adies a, según las eglas y exigencias de la nue a equi ación,
en la Escuela de Equi ación de la Co e que, pos e io men e y adop ando el apela i o
de es os caballos, se llama ía “La Española”. Es os caballos adies ados sólo, y de
mane a exclusi a, enían que mos a sus buenas cualidades como caballos de mon a
de los miemb os de la casa impe ial.
Según Geo g Kugle , el año de undación de la Escuela Española de Equi ación
de la Co e no se conoce á nunca con segu idad. En sep iemb e de 1565 se asigna una
pa ida p esupues a ia pa a la cons ucción del Thumblpla z en el ja dín del Bu g
(palacio). Con el é mino aus íaco de Thumblpla z se designaba el picade o en el que
se hacia co e ea los caballos, es deci , el luga donde se les adies aba. Según pa e-
ce, se a aba de la zona que ac ualmen e es á ocupada po la Jose spla z. En aquel
en onces se cons uyó o eno ó un picade o cubie o.
Se sabe que en 1564 Maximiliano II, al sucede a su pad e Fe nando I, u o que
compa i con sus he manos los dominios de la línea alemana de la casa de Aus ia,
al habe lo dispues o así su pad e en su es amen o. El a chiduque Ca los ecibió la
Aus ia me idional, que aba caba Es i ia, Ca in ia, la Ca niola (la ac ual K ajina) así
como los e i o ios de Go icia, T ies e e Is ia. Se dice, y con azón, que había sido
hijo, he mano y pad e de un empe ado : pa a noso os ue, además y en e o as mu-
chas cosas, el undado de la yeguada eal del Ca so en Lipizza. El a chiduque Ca los
(1540-1590) es u o en e 1568 y 1569 en España, cuando isi ó a su ío el ey Felipe
II y a sus sob inos, los a chiduques Rodol o y E nes o. Fue du an e es a isi a cuando
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La Escuela de Equi ación de Campaña ué undada en 1752 cuando José II sólo
enía 11 años, con lo que es aba acos umb ado a la exis encia de ambas ins i uciones
de adies amien o. Cuando en 1784 disuel e la Academia The esiana, los caballos de
la escuela ue on asladados al Spanische S all, es deci , a las cuad as de la Co e.
“La Española” nunca quedó excluida de la e olución gene al de la equi ación.
7. La e a pos napoleónica. Los cinco lipizzanos semen ales co undado es
y la época de F ancisco José en el siglo XIX
En el anscu so de la Gue a de los Sie e Años, los p usianos se apode a on, en cali-
dad de bo ín, de los caballos que se habían enido que deja en la yeguada impe ial
bohemia de Klad ub. No se ía sino has a 13 años después, en 1770, cuando el empe-
ado José II o denó la econs ucción de la yeguada. T as la mue e del empe ado
F ancisco I Es eban en el año de 1765, José II omó posesión de la he encia de su
pad e y uni icó la o una y posesiones amilia es de la Casa de Lo ena con las de los
Habsbu go, es deci , uni icó, en e o as cosas, la o alidad de las ob as de a e, las
colecciones de ciencias na u ales y la yeguada. Su mad e Ma ía Te esa le nomb ó
co egen e de los países he edi a ios aus íacos. José II enía pues o su in e és en la
c ía nacional de caballos y en la p oducción de buenas emon as pa a el ejé ci o.
Fundó nue as yeguadas en Buco ina y en Hung ía. Las yeguadas impe iales no go-
zaban an o de sus simpa ías, lo que casi le cos ó la exis encia a la yeguada de Li-
pizza, como ya se insinuó. Se in i ie on g andes sumas de dine o – ambién po pa e
de algunas casas nobles bohemias y húnga as– en la undación de yeguadas de pu a-
sang e y mediasang e ingleses, en la cons ucción de hipód omos y en la o ganiza-
ción de ca e as de caballos.
No deja á nunca de so p ende nos que el empe ado José II, en an o que, po
una pa e aman e de los caballos de silla ingleses y, po o a e o mado y economi-
zado a g an escala, no se decidie a a sup imi la Escuela de Equi ación. Po lo is o,
la ele ancia de la Escuela e a an g ande, a juicio suyo, y su e olución hacia una
ins i ución gobe nada según p incipios cien í icos, e a an imp esionan e, que no
cues ionó su exis encia. Po consiguien e, pe mi ió que con inua a exis iendo la ye-
guada impe ial del Ca so en Lipizza.
El empe ado F ancisco I se con enció en 1816, iendo la yeguada de Kop -
schan, que la c ía de pu asang es ingleses acasaba po culpa de las especiales con-
diciones geog á icas locales. Una g an pa e de los abo os, con pé didas de yeguas-
mad e y las en e medades de los po os ue on mo i os su icien es pa a ce a en
1826 es a yeguada que an iguamen e había sido lo enesa. Los caballos ingleses ue-
on asladados a Klad ub en Bohemia y los pu asang es á abes jun o con los andalu-
ces, a Lipizza.
Después de la econs ucción de la yeguada del Ca so en Lipizza, en 1815, pu-
die on sal a se pa a la nue a yeguada cua o iejos linajes de semen ales de los
iempos de las gue as napoleónicas y con ellos, el p ecioso ma e ial gené ico de
algunos amosos semen ales de los iempos del empe ado Ca los VI. En la e mino-
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logía eal e impe ial se habla de líneas de semen ales. Los linajes de semen ales de
ieja aza son, po consiguien e, los que descienden de:
— Plu o, de pu a aza española, nacido en 1765 en la yeguada eal danesa de la
co e de F ede iksbe g.
— Con e sano, un semen al napoli ano neg o, nacido en 1767, adqui ido po el
p íncipe Kauni z, el cancille de Es ado de la empe a iz Ma ía Te esa,
quien lo endió a su ez a la yeguada impe ial.
— Fa o y, un semen al aus íaco isabela, nacido en 1779, p oceden e de la
cuad a impe ial bohemia de Klad ub.
— Neapoli ano, un hispano-napoli ano bayo nacido en 1790.
A es os cua o semen ales se les añaden:
— Maes oso, cuyo pad e e a un napoli ano o iginal y su mad e una española
o iginal. Maes oso II nació en 1837 en Mezöhegyes y asladado a Lipizza.
— Sigla y, el único no español, un caballo o iginal á abe de Si ia, nacido en
1810 y asignado a Lipizza seis años después.
A pa i de la segunda mi ad del siglo XIX, la manada de yeguas mad e cons ó
de unas 90 yeguas de calidad uni o memen e al a, aunque p oceden es de di e en es
líneas de c ía.
La si uación inicial en 1815 había sido ca as ó ica. Los e ec i os e lejados en
los In en a ios de caballos del Impe io aus íaco es aban diezmados a consecuencia
del cua o de siglo que habían du ado las gue as napoleónicas. La demanda y el
consumo de caballos había subido eno memen e en es a época y a las yeguadas se les
había dedicado demasiado poca a ención. No se ía sino el empe ado F ancisco José,
el más impo an e jine e y expe o en caballos de la dinas ía desde los iempos de
Ca los VI, el que con e i ía Lipizza en la joya que ue has a 1915. El caballe izo
mayo conde Ka l G ünne (de 1848 a 1875 en el ca go) ambién quiso lle a a cabo
en Lipizza el cambio a pu asang es –el ideal de los jine es– que hacía iempo que ya
se había e ec uado en casi odas las yeguadas eu opeas. Nada hab ía sido más de su
gus o que sup imi la yeguada ba oca, como ya había acaecido en 1840 en F ede-
iksbo g, y ambién en Nápoles, en la Polesina y en oda F ancia.
Los á abes de pu a aza no se podían u iliza pa a el abajo du o como caballos
de i o ni podían compe i con los cá sicos españoles como caballos de escuela de
equi ación. E an caballos de silla de campaña, ápidos, esis en es y elegan es, y po
an o, la niña de los ojos de los o iciales de caballe ía.
En cambio los esul ados de los c uces de á abes y lipizzanos, los cá sicos mez-
clados, sa is acían en mayo g ado lo que se pedía de ellos en la Co e, y has a bien
en ados los años 70 ambién se les ap eció como caballos de silla, mien as el conde
G ünne con inuó ocupando su ca go. El nue o caballe izo mayo , el p íncipe Thu n
und Taxis dio la p e e encia a los cá sicos españoles, e i ando de Lipizza a los pu a-
sang es á abes: sólo pe maneció en Lipizza el linaje de Sigla y (á abe de Si ia), po -
que e a ap opiado pa a las necesidades de la Al a Escuela.
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8. En Viena, las exhibiciones de la Escuela de Equi ación de In ie no,
o ecen, según el p og ama, la culminación del adies amien o en sie-
e capí ulos
En e ma zo y diciemb e se o ecen ap oximadamen e unas cincuen a exhibiciones
ecues es, de ho a y cua o de du ación, cuyas en adas suelen queda siemp e ago a-
das. Rep esen an la culminación del abajo con inuado y disciplinado del picado y
su caballo que ha du ado cinco años. El co onel Hans Handle que, du an e años, ue
el di ec o de la escuela, desc ibió una ez con una boni a me á o a la unción del
cue po del caballo en elación con las ayudas: “El edi icio del caballo puede compa-
a se a un puen e de unos 145 cm de al o y de una cie a en e gadu a, cuyos pila es
de sos én es án o mados po las pie nas del animal. La conexión elás ica que a
desde las ancas has a la boca pasando po el do so y el cuello da luga al co espon-
dien e desa ollo del mo imien o. Si es a conexión elás ica se halla bloqueada en
algún pun o –ancas ígidas, do so ijo, igidez en las ba badas, cuello no unido co-
ec amen e a la c uz–, la acción combinada de las ayudas de pie nas, peso y iendas
no su en el e ec o deseado po que cada uno de los mo imien os que se exigen al
caballo siemp e se p oduce po la acción combinada de odas las ayudas y no po una
sola de ellas, aunque o a domine una de las ayudas exigidas, o a o a.”
Si a menudo se a a con muchos mi amien os al caballo du an e su p ime año
de ida –pues o que hace lo es impo an e pa a asegu a la longe idad del lipizzano–,
en su segundo año de adies amien o, el picado enca gado de ins ui le in en a á
hace a lo a las do es especiales del semen al. En la an igua G ecia –como nos lo
desc ibe Jeno on e– ya se conocía el abajo en e los pila es como ayuda en el adies-
amien o. Es la gimnasia g acias a la que el caballo adquie e una posición y ac i ud
e icien es, al iempo que bellas. Sus músculos, endones y ligamen os se e ue zan y
hacen elás icos. Se aumen a su a ención, obediencia e in elec o y se puede egula su
empe amen o. Es a desc ipción del e ec o que ob an los pila es, se hizo en el Rena-
cimien o, cuando se edescub ió la unción de es as dos columnas, de unos dos me-
os de al u a y ado nadas con bande as. Más a de, ya en el Ba oco, se las u ilizó
pa a ealiza eje cicios mili a es con cabezas de u cos, alladas en made a. Du an e
los dos p ime os años del adies amien o el semen al eco e un la go camino. El
jo en e igno an e animal se con ie e, g acias al abajo dia io, mon ado po su pica-
do o conducido desde el suelo po su mano, en un caballo de Escuela disciplinado,
elajado o concen ado, según los casos. Con la Escuela de Campaña, los caballos
e minan su bachille a o de eje cicios gimnás icos y de lexibilidad.
Lo que iene después es el adies amien o supe io en la Uni e sidad ecues e,
en la que en la ac ualidad ya no hay planes de es udio. Es e abajo es indi idual y
depende de lo que el semen al o ezca de sí y de lo que el picado esponsable, bajo
la di ección del supe picado , saque de él basándose siemp e en su g an expe iencia.
Pa iendo del o e, se llega á al pia é y al pasaje –o passage, es deci , o e español–
decisi o. El pia é es un o e cadenciado, hecho en el si io, sin impulso hacia adelan-
e, en el que los mo imien os de los cascos se asemejan a los del o e: las pa as ie-
nen que al e na se uni o me y acompasadamen e en diagonal. En el pasaje, el lipi-
zzano pa ece lo a sob e el suelo; es és e un ai e de al a escuela que el caballo
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ap ende siemp e mon ado po su picado . Tan o el pia é como el pasaje, si se ejecu-
an co ec amen e, son pun os álgidos del adies amien o clásico. El llamado pasaje
ci cense, al que a menudo se anuncia, an pomposa como e óneamen e, como paso
español, no iene nada que e con el pasaje en el sen ido clásico de la palab a. Po
o a pa e, del paso de galope se pasa al del cambio de galope al ai e y a la pi ue a,
conside ada és a úl ima como uno de los eje cicios más di íciles de ejecu a , pues o
que exige ímpe u, equilib io y habilidad.
Los ai es sal ados o man pa e del epe o io más espec acula de la Escuela de
Equi ación Española y se ejecu an siguiendo las exigencias de los an iguos maes os.
El caballo se le an a con la mano an e io o con la mano an e io y pos e io sob e el
suelo. De es os sal os, de g an e ec o y espec acula idad, podía depende an iguamen-
e la ida del jine e en el comba e.
En las escuelas de equi ación ac uales sólo se con inúan enseñando la le ada, la
co e a y la cab iola. En la le ada, las manos pos e io es sopo an odo el peso del
caballo, mien as que las manos an e io es se le an an del suelo. En la co e a, ade-
más, el caballo, poniéndose de manos, y llegando a eces casi a la e ical, sal a
hacia adelan e a ias eces sob e sus manos pos e io es sin oca nunca el suelo con
las manos an e io es. En la cab iola, el co cel sal a le an ando a un iempo sus cua o
pa as y, ac o seguido, mien as el cue po, en cie o modo, pe manece suspendido
ho izon almen e en el ai e, baja iolen amen e las pa as ase as: posiblemen e sea
és e el ai e sal ado más espec acula . Un lipizzano acaba sus es udios en la Uni e si-
dad Ecues e de Viena eniendo ap endidos odos es os eje cicios: a pa i de ese
momen o, en odas pa es se le conside a á como un caballo al amen e adies ado. Se
a a del mejo y más an iguo adies amien o posible que pueda da se a un caballo en
odo el mundo y po ello se iene que eje ci a con inuamen e. A Viena acuden espe-
cialis as, jine es y sencillos espec ado es del mundo en e o pa a eg esa a sus países
de o igen, en usiasmados, al cabo de sólo una ho a: odos ellos han p esenciado y
i ido odo el p og ama de la Escuela de Equi ación de In ie no.
Quince minu os an es de las once se encienden los ocos y empiezan a sona los
aco des de la En ada Solemne de Riedlinge . Ocho caballos, mon ados po sus es-
pec i os jine es y alineados o denadamen e en ila, en an en la sala aspasando la
g an pue a y saludan a con inuación, con el ya mencionado “saludo español”, el
e a o del empe ado Ca los VI. Es os caballos pione os son los semen ales jó enes
del e ce a quin o cua imes e de ap endizaje en la Al a Escuela. Con es años y
medio han llegado a Viena p oceden es de Pibe y se án las u u as es ellas del ma-
ñana. Aho a sólo ienen cinco o seis años. Un sob epicado obse a, desde un pasillo
la e al, odos los mo imien os que se ealizan en la pis a del picade o po que, como
es no mal, después de cada exhibición, p onuncia á sus palab as de c í ica o de ala-
banza, una de las ga an ías de la calidad del a e ecues e clásico.
Man eniendo un o den co eog á icamen e exac o, los caballos ma chan al paso,
o e y galope. Mien as unos se encuen an en el cen o de la pis a, o os se encuen-
an en una posición pa alela equidis an e y el es o se man iene en la línea imagina-
ia cen al, pe maneciendo siemp e en el sis ema de coo denadas in isible exis en e
en la pis a de la sala. Una ez que los jó enes caballos hayan dado lo mejo de sí
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mismos, end á luga el p ime encuen o con la pe ección: la ejecución de odos los
ai es y andadu as de la Al a Escuela bajo la música de la Polca de Ana, de Johann
S auss pad e. Cua o caballos, mon ados po sus espec i os jine es, pene an en la
sala, saludando, como siemp e, el e a o pic ó ico del empe ado y pasando, a con i-
nuación y po deci lo de alguna mane a, a ejecu a cada uno de ellos con indepen-
dencia de los demás, una selección de igu as de las di e en es p uebas de doma,
acompañados musicalmen e (Kü ): eje cicios de o e, galope y pasaje. En la línea
cen al, con acambio de manos, y más allá, pia és ejecu ados con ac ibia cuya belle-
za no sólo hace palpi a de emoción los co azones de los jine es. Todos los di íciles
eje cicios que aquí se ejecu an, se ejecu an en a monía plena con la mecánica p opia
de los mo imien os na u ales del caballo. En es e sen ido, esul a e elado que la
p esen ación del ai e al galope se ealice bajo los aco des de la pieza Po p opio
es ue zo de Rupp ech . Pi ue as y ansiciones siguiendo un compás bien ma cado un
- dos - es - cua o. Un nue o cambio de música, empiezan a sona aho a los aco des
de la Ma cha de los G anade os, de Wiede mann, que nos ecue da los iempos en
los que el a e ecues e clásico debía pone se, sob e odo, al se icio del a e de la
gue a. Y de nue o: cascadas de pia és, ansición de pasaje a o e ala gado con
eje cicio en e los pila es y pasaje, los semen ales ¡ ealmen e pa ecen lo a sob e el
suelo! Ma a illosa es a ase de suspensión en el ai e del “paso español”. Es os caba-
llos comple amen e adies ados pa ecen habe se undido con sus jine es en un solo
se .
En las esquinas de la sala, a izquie da y de echa de la g an pue a de en ada, se
colocan dos caballos, p epa ándose pa a ejecu a un paso de dos. En el mismo ins an-
e aquí y allá se pa e en diagonal en galope eunido y, en los pila es, la pa ada y el
saludo dan inicio a es e nue o espec áculo de a e ecues e de in e io , acompañados
es a ez po los compases de la Sin onía n° 40 en sol meno de W. A. Moza . Los
dos caballos mejo adies ados ejecu an líneas y igu as especula es, a ando cada
uno de ellos de man ene , en la medida de lo posible, el i mo con el que han empe-
zado a mo e se. Todos sus mo imien os ya no son sino música.
Los llamados abajos en la mano se eje ci an con especial cuidado en la Escuela
Española de Equi ación. Los ocho jine es que en an en la pis a bajo los aco des de
un minue o de Bocche ini, conducen sus caballos desde el suelo, u ilizando pa a ello
las iendas de di ección o las iendas la gas. Haciendo que el caballo eme a una y
o a ez los emos pos e io es, se le induce a pasa el peso de sus an e io es a sus
pos e io es y, como consecuencia de ello, a dobla sus ancas. En iendas la gas am-
bién se ejecu an le adas, co e as y cab iolas como demos ación de que los emos
pos e io es son lo su icien emen e ue es. Un jine e muy expe o y sensible –que
o zosamen e siemp e se á un supe picado – y un caballo conducido de mane a espe-
cialmen e ina po su jine e son las condiciones indispensables pa a ealiza un aba-
jo excelen e en iendas la gas. En la sala, du an e la ejecución de es e solo ecues e
único, esuenan di e en es ma chas. Pa a los conocedo es del a e ecues e es és e,
sin ningún ipo de dudas, un momen o álgido y o al de la exhibición del a e ecues e
clásico. Todos los ai es de la Al a Escuela se exhiben manejando únicamen e las
iendas la gas y con la ayuda de una us a lige a.
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La sép ima ac uación del p og ama ecibe, con el als Sang e Vienesa, de Jo-
hann S auss hijo, el b ío que hace que odo lo que se a a exhibi pa ezca más ácil
de lo que en ealidad es. Los ai es ele ados son una pa e muy espec acula del p o-
g ama y la penúl ima del mismo. An iguamen e se ealizaban oda una se ie de ai es
sal ados de escuela de los que, has a el día de hoy, se han conse ado es con ca ác-
e au ónomo; odos los demás sólo son a ian es de los mismos. Es os ai es sal ados
que han llegado has a noso os son:
— La le ada, en la que el caballo se le an a, doblando las ancas sob e sus pos-
e io es, has a consegui o ma un ángulo de 45 g ados; en ese momen o, el
jine e queda en posición e ical espec o del suelo.
— La co e a, en la que el caballo, después de pone se de manos, ealiza di-
e sos sal os sob e sus pies.
— La cab iola, muy p obablemen e, como ya se dijo, el eje cicio más espec a-
cula de los ai es ele ados, en el que el co cel sal a sob e el suelo con las
cua o ex emidades bajo el abdomen.
Que a la úl ima de las ac uaciones p e is as po el p og ama se la llame enju a-
men e Cuad illa de Escuela, es una de las exage aciones po lo bajo que sólo la e -
dade a nobleza es capaz de p onuncia . La cuad illa de la escuela suele ecibi la
designación de Balle de los Co celes Blancos po que es una eliquia del g an ca u-
sel his ó ico. Los ocho jine es le an an sus somb e os de dos picos hacia el palco de
la co e y el e a o del empe ado Ca los VI a los sones de la Sui e A lesiana de
Geo ges Bize . Después, se exhibe odo lo que cons i uye y de ine la Al a Escuela,
con la sal edad de los ai es sal ados: y odo ello, p esen ado con una a ís ica co eo-
g a ía. Paso, o e, galope. Con acambios, pi ue as y igu a en c uz. He aquí la eali-
zación máxima del más al o a e ecues e unida a una disposición de los caballos
al amen e es é ica. Aquí se exige concen ación y condición po igual al caballo y al
jine e. Cuando los ocho picado es saludan po úl ima ez y salen po la g an pue a
mien as esuena una de las ma chas más aus íacas que exis en, la Ma cha del P ín-
cipe Eugenio, incluso aquellos espec ado es que has a es e momen o sabían muy poca
cosa del a e de la equi ación clásica, abandonan el ecin o pa a eg esa a sus casas
llenos de comp esión in e io po odo lo que han p esenciado. Quién si no la Escuela
Española de Equi ación pod ía habe conseguido al cosa en an poco iempo?
En oc ub e del año 2003, la Escuela de Equi ación de la Co e celeb ó su 430
ani e sa io. Con al mo i o u o luga la solemne inaugu ación del nue o oye en la
Michaele kuppel, concluyendo con ello una impo an e e apa de los abajos de eno-
ación en la que, en la Escuela de Equi ación de In ie no, se pusie on nue as bu acas
(aho a iene un o al de 539 asien os), y se ins ala on nue os sis emas de iluminación
y de mega onía.
También se undó un Comi é de Hono del que S.M. el Rey Juan Ca los I y Don
Ál a o Domecq (ligado él y su amilia desde hace decenios a la Escuela Española de
Equi ación) son los dos únicos miemb os españoles de un o al de 24.
X
AVIER
S
ELLÉS
F
ERRANDO
196
En el palacio de Eggenbe g en G az –llamado El Esco ial aus íaco–, la Embaja-
da de España y el Gobie no de la Es i ia o ganiza on un “Reci al de Canciones Espa-
ñolas” con Te esa Be ganza bajo la luz de cen ena es de candelas.
Más a de en Viena la In an a Pila en egó, en nomb e de su he mano el Rey
Juan Ca los, al D . We ne Pohl, di ec o de la Escuela Española de Equi ación, una
placa que econoce los mé i os de la cen ena ia Ins i ución. En el Musik e ein la
O ques a Sin ónica de Viena, bajo la ba u a del Maes o Ra ael F ühbeck de Bu gos,
di igió un Concie o de Gala, sólo con música española.