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Instituciones españolas y su adaptación en América: fundación de capellanías y donación de arras en Sevilla y Guatemala (siglos XVI y XVII)

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Instituciones españolas y su adaptación en América: fundación de capellanías y donación de arras en Sevilla y Guatemala (siglos XVI y XVII)

Author: Sanchiz Ochoa, Pilar; Morell Peguero, Blanca
Year: 1983
Source: https://idus.us.es/bitstreams/ae14d448-4b8f-4327-a037-ef131234ef6c/download
INSTITUCIONES ESPAÑOLAS
Y
SU
ADAPTACION
EN AMERICA: FUNDACION DE CAPELLANIAS
Y DONACION DE ARRAS EN
SEVILLA
Y GUATEMALA
(SIGLOS XVI
Y
XVII)
po
BLANCA MORELL
PEGUERO
PILAR
SANCHIZ
OCHOA
El
in e és po
ios
p ocesos
de
acul u ación
en
Amé ica
du an e
la
época
colonial
comenzó
con
los es udios
de Fos e
sob e las condiciones
de
con ac o que
se
p oduje on bajo
la
dominación española.
No
obs an e,
en gene al,
los
an opó-
logos se
cen a on sob e p oblemas
de
di usión
o, a lo
más,
se
ciñe on
a la
co ien e
p incipal de
los es udios
de acul u a-
ción que
e a
eminen emen e desc ip i a.
Es
deci ,
se p eocu-
pa on undamen almen e po
el
paso
de
asgos cul u ales
ais-
lados del Viejo al Nue o
Mundo, exis iendo un
g an
in e és
po descub i aíces españolas
en el
compo amien o
y
o mas
de ida
de
poblaciones au óc onas ame icanas.
Sin emba go, y
debido
a la
ele ancia que los unciona
-
lis as
adicionales die on
a
los concep os
de
unción
y es uc-
u a, algunos es udios
de
acul u ación
se
o ien a on
a de e -
mina de
qué clase
de
elemen os cul u ales cambia on
ácilmen e
al
con ac o
con la
cul u a eu opea, cuáles
opusie-
on
esis encia
al
cambio
y dóndo
adicaba
la
causa.
Son
pocos,
sin emba go,
los es udios
de
acul u ación que
a an
de
explica
la
esis encia
o
adap ación a endiendo
a
las
unciones
y a
los signi icados que
ales
elemen os cul u ales
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
188

BLANCA MORELL P. Y
PILAR
SANCHIZ O.
desempeñan
y
cómo queda a ec ada oda
la
cul u a
y la
so-
ciedad
an e la
in oducción
de
asgos cul u ales ex años.
En
es a línea
de
abajo
se
hallan las ob as
de Roge Bas ide, es-
pecialmen e
dedicadas
a
las Amé icas
Neg as, y
quizás,
en
o o
sen ido,
la
ob a
de Wach el
sob e
la
conquis a
de
Pe ú.
Aunque
g an
pa e
del
bagaje
cul u al
que hoy día p e-
sen an
las poblaciones au óc onas ame icanas (cos umb es,
no mas, ins i uciones,
e c.)
u o su o igen
en la
adición
es-
pañola, no ha
sido su icien emen e analizado si
el
modelo
cul-
u al
hispano
se
plasmó ielmen e
o
si, po
el
con a io,
cam-
bió
llegando
a
alcanza un sen ido comple amen e opues o
en
las Indias. Noso os pensamos que según p e alezcan unos
im-
pe a i os
é nicos, económicos,
poblacionales, e c.,
es e modelo
español pod á su i una se ie
de
modi icaciones cuando dichas
p esiones
de
pode
o
económicas así
lo
exijan, según ponía
-mos de
mani ies o
en
o os abajos an e io es. Po ello se ia
necesa io que los es udiosos
de la
cul u a ame icana
no la a-
asen
de o ma global,
sino que, omasen pa a su análisis
pa -
celas más pequeñas
de la
cul u a
o al. Es
deci ,
es con enien-
e
el
análisis
de
ins i uciones, cos umb es,
e c.,
aisladamen e
y
descub i las unciones que cumplen
(o sea,
necesidades que
sa is acen)
y
los signi icados
o
conjun os
de
asociaciones
men-
ales,
imágenes
e ideas
que
se
ag upan
en
o no
a
una
ins i u-
ción
conc e a
en
España
y
Amé ica, an o po
lo
que
espec-
a a la
población española como
a la
indígena.
En
es e sen ido, algunos miemb os
del
Depa amen o
de
An opología
y
E nología
de
Amé ica
de la
Uni e sidad
de
Se illa
enimos desa ollando un p og ama
de
in es igación
sob e las sociedades se illana
y
gua emal eca
en la
Edad
Mo-
de na,
compa ándolas pa a e i ica si asgos, complejos
cul-
u ales e
ins i uciones cumplen idén icas unciones
y
ienen
los mismos signi icados
en
uno
y
o o lado
del
Océano.
Po o a pa e,
hay
que señala que
la
a ención
de
los
in es igado es
se ha
cen ado undamen almen e
en el es u-
dio de
ins i uciones
de g an
ascendencia pa a los abajos
de
His o ia Económica, como po ejemplo
la
encomienda,
mien as que o as ins i uciones, que
son de g an alo
pa a
noso os como indicado es sociales, han sido elegados
an e
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
ACTAS
III
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA
189
el
auge que oma on los es udios económicos
y
que oda ía
p e alecen en e
a la
His o ia
Social y de
las Men alidades.
Po ello, noso os, desde
el
análisis
de
es as
ins i ucio
nes
conside adas menos impo an es
en el
es udio
de la so-
ciedad
colonial
ame icana, que emos, po una pa e, mos a
algunas endencias
en
los p ocesos
de
cambio
cul u al —con-
c e amen e
en Gua emala— y,
po o a, p o undiza
en el co-
nocimien o de
cie os indicado es sociales, conocimien o
necesa io pa a
la
comp ensión
de la
sociedad
y la cul u-
a de la
época
colonial
ame icana.
A
es a línea
de a-
bajo
esponde
el
p esen e a ículo,
en el
que p esen amos só-
lo dos
ejemplos conc e os:
la
undación
de
capellanías
y la
ins i ución
de a as.
Finalmen e, hemos
de
añadi que
la
documen ación u i-
lizada pa a es e análisis p ocede
del
A chi o
del
Palacio
A zo-
bispal de Se illa
(especialmen e las secciones
de
expedien es
ma imoniales
y
capellanías), A chi o
Gene al de Indias
(sec-
ciones Audiencia
y
Con a ación), A chi o
de
P o ocolos
de
Se illa
( es amen os
y
ca as
de do e y a as) y del
A chi o
Gene al de
Cen oamé ica ( undamen almen e los P o ocolos,
donde apa ecen es amen os
y
ca as
de do e y a as).
INSTITUCIONES
DE
CAPELLANÍAS
La
capellanía
e a
una undación po
la
cual
se
imponía
la
celeb ación
de
cie o núme o
de
misas anuales
en
de e minada
capilla, iglesia
o al a ,
dejando pa a su sos enimien o
la
en a
de
cie os bienes. Es os bienes consis ían
en
los siglos XVI
y
XVII
en
casas, ie as
o
censos impues os sob e p opiedades
ús icas
o
u banas.
Aunque ju ídicamen e
se
hace
la
dis inción en e
cape-
llanías
me cena ias, cola i as
y
gen ilicias —según in e enga
o no en
ellas
la
au o idad eclesiás ica—
no es
nues a
in en-
ción abo da su análisis desde
el
pun o
de is a legal,
sino
a ende
al alo
e nog á ico
de
es a ins i ución ya que
nos
a
a
ayuda
a
conoce
y
comp ende
la
ealidad
social de aque-
lla
época.
Pe o sí nos
in e esa hace
la
dis inción en e las
ca-
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
190

BLANCA
MORELL
P. Y PILAR
SANCHIZ
O.
pellanías
que
se
ins i uyen
con la
in ención exp esa
de
que sean
se idas po capellanes pe enecien es
al
linaje
del
undado
(capellanías
de
sang e
o de
pa en esco)
y
aquellas o as
en
las
que
no hay elación alguna en e undado
y
capellán.
O o aspec o
de
in e és pa a noso os
es el de
las
ag e-
gaciones o
ampliaciones
de
capellanías ya es ablecidas. Es o
esponde en
muchos casos
a la
necesidad
de
ac ualiza las
do-
aciones,
pues
con el
paso
del
iempo las en as que
se desig-
na on en
un p incipio
se
uel en insu icien es pa a
el man e-
nimien o de la
ce a,
ino y
o os gas os de i ados
del
cul o,
así como
de
los es ipendios
del
capellán designado. Es a
de-
p eciación de
las en as undacionales, si
no se
las en iquece
con
nue as do aciones, hace que
al
cabo
del
iempo esul en
an
insu icien es que
se
hayan
de
euni a ias capellanías
en
una sola.
Pe o
cen ándonos
en
nues o ema, ¿qué unciones
cumple es a ins i ución? Fundamen almen e
la
do ación
de
una capellanía iene
a
desempeña es unciones: eligiosa,
social y
económica, aunque
no
ienen po qué da se aisladas
ya que
en la
mayo ía
de
los casos es a ían asociadas, aun
cuan-
do p e alezcan,
a
eces, unas sob e o as.
Si bien
el
mo i o eligioso
no es el
que lle a
en la ma-
yo ía de
las ocasiones
a la
undación
de
capellanías,
en algu-
nos casos
la
unción eligiosa supe a
a la social y
económica.
Así,
es
muy signi ica i o
el
hecho
de
que
en oda
la documen-
ación consul ada un buen núme o
de
undado as
de capella-
nías son
muje es, algunas iudas, o as casadas, pe o
la ma-
yo ía
sol e as. Es a ci cuns ancia
no es de
ex aña , ya que
es
adicional
en la
cul u a española
la mayo
inculación
de
la
muje
a
las mani es aciones eligiosas, eniendo
en
cuen a
que
la
p opia sociedad dejaba educido
el
ámbi o
de la mu-
j e al
hoga y al
emplo.
Jun o a la
mo i ación eligiosa las capellanías
desempe-
ñan una cla a unción
social.
Desde
la Al a
Edad
Media la
undación
de
capellanías había sido a ibu o
de la
nobleza
y
en la
Edad Mode na siguió
an
a aigada
la
elación en e
no-
bleza y
enencia
de
capellanías
en la
men alidad
del pueblo
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
ACTAS
III
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

191
que un au o cos umb is a, ecogiendo
el
sen i
popula , pue-
de comen a
en
una de sus
ob as:
"...y se
pie de
en
los anales mi nobleza
y
engo escapellanías
de
sang e".
El
en iquecimien o que expe imen ó
la
sociedad
se illa-
na a
pa i
del
descub imien o
de Amé ica
ino a
lima un
po-
co las g andes di e encias exis en es en e
nobles y
plebeyos.
Así, po una pa e, los
nobles
con empo iza on
con
los icos
me cade es
a
quienes acogie on
en sus
cí culos sociales
y con
quienes, incluso en onca on po medio
de enlaces ma imo-
niales.
Po o a pa e, es os me cade es en iquecidos in en an
su ennoblecimien o; g acias
a
su dine o pueden adop a unas
pau as
de
compo amien o p opias
de la
nobleza, empa en a
con ella
y
adqui i
sus
ejecu o ias
de
hidalguía.
De
es a
o -
ma, en el siglo XVI me cade es
y
algunos a esanos que
am-
bién
se
habían en iquecido
en el
come cio, igual que
adquie-
en o as pau as
de
compo amien o nobilia io, llegan
a un-
da capellanías. Asimismo hemos pe cibido,
al
maneja las
uen es documen ales
del
A chi o
del
Palacio A zobispal
de
Se illa,
que
en
cie as pa oquias ubicadas
en
las
collaciones
con
mayo ía
de
población con e sa
hay
muchos me cade es,
c is ianos nue os, que ins i uyen capellanías.
Jun o con el
a án
de
p es igio
y
ennoblecimien o
de
odo come cian e,
en
es os casos, además, encub ían su pasado
y,
adop ando las
mani es aciones eligiosas ex e nas
de
los c is ianos iejos,
a aban
de
se con undidos
con
ellos.
Ya que las capellanías enían que se saneadas
en sus
en as que
se
de aluaban
con el
paso
del
iempo, cada nue a
gene ación
de
los linajes nobilia ios había
de
ag ega nue as
donaciones
de
bienes pa a
el
man enimien o
y
pe pe uación
de
las undaciones hechas po
sus
an epasados.
Con el empo-
b ecimien o
gene al del
siglo XVII, los me cade es
y a esa-
nos que
no
habían en oncado
con el
es amen o supe io y
sal o
los más pode osos,
o no
pudie on do a gene osamen e
las nue as capellanías undadas
o
bien
no
pudie on ac ualiza
1 Jackson, W. M. (ed.):
Diciona io
enciclopédico Hispano-Ame icano,
. IV, s.a., pág. 530.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA

192

BLANCA MORELL P. Y
PILAR
SANCHIZ O.
las ya exis en es.
En
consecuencia hallamos que pa a
ines
del
siglo XVII muchas
de
es as capellanías hubie on
de
se
e undidas en
una sola
a in de
pode a ende
a
los gas os
del
cul o
y el
es ipendio
de
los capellanes.
También en e las capellanías eunidas no amos que ha-
bía algunos a esanos
y pe sonas
pe enecien es
a
las capas
bajas
de la
sociedad. Pensamos que ya que en e es as
pe so-
nas no
p e alece ían los impe a i os
de s a us y
p es igio
—
pues o que
la
baja do ación lle aba
a la
usión
o p esc ip-
ción
de
es as undaciones—
la
mo i ación
de
es as
pe sonas
pod ía se más au én icamen e eligiosa que
la
azón que
mo-
ía a
los indi iduos
de
los es a os supe io es donde
p e ale-
cían los
condicionamien os
sociales.
En
es a misma línea, si uamos
la
undación
de
medías
capellanías que compa en las ca ac e ís icas
de
las capellanías
eunidas.
Lo
pa co
de
las do aciones
de
una undación
de
es e
ipo hacía que debie a se eunida
a
o a pa a se se ida po
un
solo
capellán.
Po
lo
que
se
e ie e
a Gua emala
sabemos que los
con-
quis ado es y
an iguos poblado es quisie on consolida su
hi-
dalguía de
no o iedad e o zando las pau as
de compo amien-
o
de
los
nobles
peninsula es.
Y,
pues o que
la
do ación
de
capellanías
e a
un indicado
social de las capas más al as
de
la
población española,
a
pesa
de
las penu ias económicas que
pasaban es os conquis ado es y
an iguos poblado es, cuyo
un-
damen o económico
e a la
encomienda, ambién ellos
ins i u-
ye on
capellanías. Dichas capellanías casi nunca supond án un
bene icio económico pa a
sus
hijos
o
descendien es, ya que
no
son
undaciones
de
sang e,
es
deci ,
no son
do adas
con la
condición exp esa
de
que los capellanes sean
del
p opio
li-
naje pues o que e an es ablecidas gene almen e
en
los
con en-
os de la capi al
gua emal eca.
En
cambio, pa a
el
siglo XVI
no
hallamos undaciones
hechas po me cade es ni a esanos como
en el
caso
de Se i-
lla. El
en iquecimien o que expe imen ó
la
sociedad
hispalen-
se y la mayo
complejidad
de la comunidad se illana acili a on
la
ex ensión
social de
es a no ma eligiosa.
Sin emba go,
ya
en
el
siglo XVII algunos come cian es gua emal ecos siguen las
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
ACTAS
III
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

193
pau as
de
los me cade es se illanos
y, a
imi ación
del es amen-
o supe io ,
unda on ambién capellanías.
Tampoco pa a es e mismo siglo —XVII— enemos da-
os
de
undaciones
de
capellanías po o iciales
de
o icios
me-
cánicos,
sal o
algún que o o caso,
lo
que
nos
hace pensa
que es a no ma
no se
debió
ex ende en
dicho es a o. P oba
-blemen e, al
se
la
sociedad gua emal eca muy educida
en
cuan o
a
población
y
se además poco di e si icada, había una
sepa ación más ajan e en e los es amen os
de o ma
que los
indi iduos
de
cada es a o
enian
los
oles
muy bien de inidos
y
di e enciados.
Aho a bien, llegado
a
es e pun o hab ía que dis ingui
en e los indi iduos que hacen
sus
undaciones
en Gua emala
y
los que las ins i uyen
en la
Península. ¿Cuáles
son
las
cau-
sas que les lle an
a do a
sus
capellanías
en
una
u
o a pa e
del
Océano?
El ac o
decisi o se á
el
p es igio que dichas do aciones
puedan con e i
a sus
descendien es
y,
po an o, es á
en es-
echa
elación
con el
asen amien o de ini i o
de
las amilias
en el Nue o
Mundo. Así los que esiden
en Gua emala em-
po almen e,
bien po
el
desempeño
de ca gos
públicos
—co-
mo los
al os
pues os
de la
Audiencia, o iciales eales, clé igos,
e c.— o
bien po azones
de
negocio --como cie os me ca
-de es—
es ablecen
sus
capellanías
en la
Península, luga
don-
de pe manecen
sus
amilias
y
donde debe án pe pe ua
sus
linajes.
De
igual
o ma,
conocemos algunos casos
de pe sonas
que mue en
sin descendencia, bien sol e os
o
ma imonios
sin
hijos, que igualmen e undan
en
España; unos
en sus pue-
blos y
o os
en sus collaciones
se illanas,
en
suma, allí
don-
de son
conocidos
y
donde se án eco dados. Un caso
ex e-
mo se ía
el de
un me cade
sin
hijos que, siendo bien
conoci-
do an o
en
México
y Gua emala
como
en
España, condiciona
2
Reco demos que
en 1572-77
había
en San iago 227
ecinos,
de
los cuales
77 e an
en-
comende os
y en 1604
había
75
encomende os
y 87
o icios; mien as que sólo
la collación de
San a
Ma ía
de Se illa
enía
a
mediados
del
siglo XVI casi
1.500
ecinos. Vid.
Sanchiz
Ochoa, Pila :
Los hidalgos de Gua emala:
ealidad
y
apa iencia
en
un sis ema
de
alo es, Publicaciones
de
la
Uni e sidad
de Se illa, Se illa, 1976
y
Collan es de Te n, An onio:
Se illa en la Baja
Edad
Media. La
ciudad
y sus homb es,
Publicaciones
del Excmo. Ayun amien o
de Se illa, Se illa, 1977.
(ii)
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
194

BLANCA MORELL P. Y
PILAR
SANCHIZ O.
el
cumplimien o
de sus
undaciones
y
manejas es amen a ias
al
luga
en
que mue a.
Una de
las causas po las que
se
inc emen a on
pode o-
samen e las capellanías
en la
Península, además
del
p es igio
que suponían
y del
sen imien o eligioso que las animaba,
e a
ambién po que ue una mane a
de
asegu a
la
subsis encia
de
hijos
y
pa ien es.
Las
capellanías
de
sang e e an
an co-
munes en
España que muchos
se
o denaban exclusi amen e
pa a ocupa las capellanías que les habían sido asignadas po
sus
pa ien es. Incluso niños
de
co a edad podían se
nom-
b ados capellanes i ula es, señalándose un capellán sus i u o
mien as alcanzaban
la
edad
y
e minaban
sus
es udios
ecle-
siás icos.
Mien as que
en la
Península
el
in e és po coloca
a hi-
jos o
pa ien es llega a es a implíci o
en la
undación
de ca-
pellanías, en Gua emala
es a unción
no
apa ece
an cla amen-
e. Quizás ello ue a debido
a
que
el
Colegio Semina io
de la
Asunción
de San iago no se
unda has a
1596,
siendo
la ma-
yo ía de
los clé igos has a en onces peninsula es. Además, los
pa ien es eclesiás icos
de
las amilias impo an es
de
Gua e
-mala
posiblemen e es u iesen más in e esados
en
goza
de
un
bene icio cu a o
o
ica ía
en
los
pueblos de
indios. P ueba
de
es o
es
que
la
Audiencia
de Gua emala y,
pos e io men e
al-
gunos
capi ula es
del
cabildo eclesiás ico
en
elaciones hechas
al
ey, denuncian
el
hecho
de
que los p ebendados
de la ca e-
d al
abandonan
la
iglesia
mayo
pa a adminis a ica ías
y cu-
a os de pueblos de
indios.
4
Quizás
el
in e és po los cu a os
y el
hecho
de
que los
hijos
de
es as amilias impo an es que p o esaban
lo
hicie an
en
los con en os, ha ía que dichas amilias sin ie an más
in-
e és
po unda
en
los monas e ios, ya que así seguían
la a-
dicional
inculación
de la
nobleza
peninsula con
las ó denes
eligiosas
e,
indi ec amen e, a o ecían
a sus
hijos.
Si
has a aquí hemos a ado
de
las unciones que
en
una
3 AG 1.,
Con a ación,
321 B, ndm. 4.
4 A.G.I., Gua emala, 10 y 41, 1.578 y 1.591. En
una ca a
del
p esiden e
de la
Audiencia
al
ey señala que has a
1590
sólo exis ía
la
ca ed al
y no se
e ige
la
p ime a pa oquia,
la de
San
Sebas ián, has a
1592.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
ACTAS
III
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

195
y
o a pa e
del
A lán ico cumplía
la
do ación
de
capellanías,
que íamos aho a ahonda
en
las asociaciones men ales, imá-
genes
e ideas
que
se
ag upan
en
o no
a
es a ins i ución
en
España
y Gua emala.
La
p oli e ación
de
capellanías
y el
in e és económico que
ellas lle aban implíci o die on luga
a la
apa ición
de sace -
do es poco
i uosos.
Así
lo
comen a un pe sonaje
de la épo-
ca,
el
jesui a
Juan Eusebio Nie embe g,
que
se
e ie e
a
és os
diciendo: «Muchos
hay
que po que puedan alcanza
sus ca-
pellanías se
o denan sin
examina p ime o qué
caudal de i -
ud ienen pa a se sace do es
de Dios». :' Pe o,
dejando
a
un
lado
la
cues ión
de la mayo o meno ocación
sace do al, po-
demos
p egun a nos qué mo ía
a
las
pe sonas
undado as
—
además
de
es as azones económicas—
a
es ablece
do-
aciones, las cuales aumen a on
a
expensas
de
o as ob as
pías que ambién podían ca aloga
a
las
pe sonas
como
o -
malmen e
eligiosas
y
que,
a
su ez, daban p es igio
a
los
do-
nan es.
.
Una idea undamen al
obsesiona las men es
de
los c is
- ianos de la
época,
la
sal ación,
y
ella llega incluso
a
se
ob-
je o de
adquisición (exage ando los é minos), ya que
se
po-
día ob ene
—no
habiendo mue o
en
pecado
mo al—
po
medio
de
misas que debían se
pagadas. Aún
después
de
e
an os es amen os donde
se
epi e
lo
mismo,
nos so p ende-
mos
de la
can idad
de
misas po su
alma
que un indi iduo
puede deja es ablecidas
y
pagadas
de sus
bienes;
a
eces,
la
undación
de
una capellanía suponía
la
celeb ación
de miles
de
misas po
el alma del
undado .
En
úl imo ex emo,
a ma-
yo
núme o
de
misas pagadas
mayo
posibilidad
de
sal ación,
de o ma
que
el
dine o acumulado du an e
la
ida enía
a
hace
más asequible
el
bienes a ul amundano, aco ando
a
las
al-
mas
el
su imien o
del
pu ga o io.
Al
in y a la
pos e,
el di-
ne o,
que ab ía odas
o
casi odas las pue as
en la
ie a,
am-
bién
pe mi ía goza más
p on o a sus
poseedo es
de la p esen-
cia Di ina
en el
Cielo.
En
es e sen ido
y,
abundando
en lo
que enimos
dicien-
5 Jackson, W. M. (ed.): op. ci ., pág. 530.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
202

BLANCA MORELL P. Y
PILAR
SANCHIZ O.
En
úl imo ex emo, pensamos que con
las
a as se es-
aban
pagando linaje
y
i ginidad unidos, po que
en
los
ma-
imonios
secunda ios
la
iuda
no
ecibe
a as
aunque
pe e-
nezca a
una amilia impo an e. De la
misma mane a, las
don
cellas
pob es
y
hué anas do adas po
la
bene icencia
públi-
ca ampoco ecibían
a as; en
cambio, las hué anas pob es
de
ilus es linajes nunca e an do adas po las ins i uciones
de
ca idad sino po pa ien es, allegados
o amigos de la
amilia
(llegándose
a
es ablece , muchas eces
en
es as do aciones que
las doncellas han
de
casa se
con hidalgos) y en
es e caso
di-
chas
doncellas ya eciben
sus a as.
Pe o, con
espec o
a Gua emala,
¿adop a on es as
ins-
i uciones
los indígenas?
El
español in en ó impone
a
los
indios las no mas, cos umb es
e
ins i uciones peninsula es
siemp e que media an unos in e eses económicos
o e angeli-
zado es
con
una isión muy
e nocen is a.
Así, quie en
es a-
blece
en e los indios,
jun o con el
ma imonio canónico,
la
p ác ica
de la do e,
e adicando
la
cos umb e
del
p ecio
de
la
no ia.
Como
ejemplo
de
ello aemos aquí una in o mación
hecha po
la
Audiencia
de Gua emala
sob e
la
con eniencia
de
que los indios ibu en
en
p oduc os
de sus
p opias ie as
en ez
de en cacao o en
moneda;
de es a
o ma el
impues o
se ía menos pesado pa a los indios
de
mane a que
con
ello
«les quedase
de
que puedan pasa
la
ida, cu a se
de sus en-
e medades y
da
do e a sus
hijas
».
13
Aunque en e los
es
pañoles el
do a
a
las hijas
e a an
impo an e como cu a se
y
subsis i , ya que
la do e
cons i uía uno
de
los p incipales
undamen os
de la
hon adez emenina, ni
el
signi icado ni
la
ins i ución
de la do e pa ece que
se
ex endie an en e los
in-
dígenas y
ello
lo
demues a
el
hecho
de
que los
pueblos maya
-
quichés, ac ualmen e, siguen p ac icando
la
donación
de ega-
los po pa e
del
no io
a la
amilia
de la
no ia.
Po o a pa e,
el
español aplica su concepción
de
las
a as
como pago
de la
i ginidad emenina
a la
población
na-
i a.
Al
igual que
con la do e,
es a cos umb e
no
a aigó
en-
e
los indios;
sin emba go, al
mo i un indígena los jueces
es-
13 A.G.1., Gua emala, 1Q.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA

ACTAS
III
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

203
pañoles bene ician
a la
iuda
con
los bienes
del
di un o que
legí imamen e
le
hubiesen co espondido «a en o
a
que a e
- iguó (el
juez) habe se casado
con
ella
el
di un o siendo
don-
cella» ; de o ma
que
el
español con ie e
al
égimen
he edi-
a io el
signi icado
de
las
a as
españolas, po cuan o implica
una alo ación
de la
i ginidad
p ema imonial.
Ninguna
de
es as
dos
ins i uciones españolas
—a as y
do e—
u ie on signi icado alguno pa a los indios.
Pe o
aún
hay
más; como decíamos
al
p incipio, los in e eses
económi-
cos
a
eces lle an
a los españoles a
da
a
cie as pau as uncio-
nes
y
signi icados dis in os
a
los que enían
en la
Península.
Es e es el
caso
de
algunos clé igos, bene iciados
en los
pueblos
de
indios, que
con
un a án
de
luc o
pe sonal
imponen en e
la
población au óc ona
la
cos umb e
de
las
a as
canónicas,
o,
mejo dicho,
la o ma
canónica
de
las
a as,
po cuan o
se
les exigía
en el
momen o
del
ma imonio ece os ones que
equi alían
a
las ece monedas simbólicas del ce emonial eli-
gioso. No
obs an e,
el
cu a
le
aplicaba
el
signi icado
de
las
a as
ci iles que, como hemos dicho, lle aba implíci os los
concep os
de
hon a
y
linaje. Así, mien as que
a
los hijos
de
los
caciques y
p incipales
se
les exigían ece os ones
de a as
a
cada uno,
a
los
macehuales se
les impedía casa se cuando
qui-
sie an y
cada pa eja po sepa ado, eniendo que
hce lo en g u-
po pa a pode euni en e odos los ece os ones eque i-
dos:
"Cuando
se
casa alguna
pe sona p incipal
que lle a po
a as
ece
os ones
y
aquellos
se
oma
el
deán pa a
sí y,
que, cuando casa
po-
b es, se
jun an es
o
cua o
y
que
el
uno lle a es os ones
y el
o o cua o
o
cinco
y
como ienen los dichos ece os ones pa a las
a as
los casa
y
lle a las
a as".
"
En
cie o sen ido,
se
es aba imponiendo
la
cos umb e
española
de
las
a as
ci iles
ya que, si es a donación
e a cons-
an e

en
las

al as capas
sociales

españolas

y

en

las

ca-
pas bajas podía
no
exis i , ambién en e
caciques
y
ma-
cehuales
las

a as
ue on
un

elemen o

cla amen e

di e-
14
Tasación
y
cuen a
de San Ped o Zaca epequez. 1562. A.G.I., Gua emala, 78.
15
In o mación sob e
la
ida
y
cos umb es
de
los clé igos,
1552.
A.G.T.
Gua emala, 168.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
204

BLANCA MORELL P. Y
PILAR
SANCHIZ O.
enciado ,
como acabamos
de
e . Finalmen e, an o si
el
cu a omaba las
a as en el
sen ido canónico como
en el ci-
il, la
unción que
el
sace do e
le
daba
e a
bien dis in a
a la
que uno
u
o o ipo
de a as
cumplía en e los españoles,
pues-
o que
el
cu a las omaba como es ipendio po
la
celeb ación
del
sac amen o:
«...Y
aquellos ece os ones los omaba
(el
deán) pa a
sí».
En
suma
y
como hemos is o
en
los
dos
ejemplos que
acabamos
de
analiza ,
el
hecho
de
que
en
Amé ica a aigasen
ins i uciones hispanas
no
quie e deci que cumpliesen las
mismas unciones ni ence asen los mismos signi icados que
en la
Península, ya que,
a
eces,
de ales
cos umb es
no
que-
da más que
el
nomb e, habiendo sido despojadas
de odo
el
con enido que u ie on
en sus o ígenes.
En
o as ocasiones,
no solo
los indios sino ambién los españoles les die on
un-
ciones dis in as
a
ins i uciones que, en
p incipio,
sí man u ie-
on el
mismo signi icado.
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