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Instituciones españolas y su adaptación en América: fundación de capellanías y donación de arras en Sevilla y Guatemala (siglos XVI y XVII)

Sanchiz Ochoa, Pilar; Morell Peguero, Blanca

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INSTITUCIONES ESPAÑOLAS Y SU ADAPTACION EN AMERICA: FUNDACION DE CAPELLANIAS Y DONACION DE ARRAS EN SEVILLA Y GUATEMALA (SIGLOS XVI Y XVII) po BLANCA MORELL PEGUERO PILAR SANCHIZ OCHOA El in e és po ios p ocesos de acul u ación en Amé ica du an e la época colonial comenzó con los es udios de Fos e sob e las condiciones de con ac o que se p oduje on bajo la dominación española. No obs an e, en gene al, los an opó- logos se cen a on sob e p oblemas de di usión o, a lo más, se ciñe on a la co ien e p incipal de los es udios de acul u a- ción que e a eminen emen e desc ip i a. Es deci , se p eocu- pa on undamen almen e po el paso de asgos cul u ales ais- lados del Viejo al Nue o Mundo, exis iendo un g an in e és po descub i aíces españolas en el compo amien o y o mas de ida de poblaciones au óc onas ame icanas. Sin emba go, y debido a la ele ancia que los unciona - lis as adicionales die on a los concep os de unción y es uc- u a, algunos es udios de acul u ación se o ien a on a de e - mina de qué clase de elemen os cul u ales cambia on ácilmen e al con ac o con la cul u a eu opea, cuáles opusie- on esis encia al cambio y dóndo adicaba la causa. Son pocos, sin emba go, los es udios de acul u ación que a an de explica la esis encia o adap ación a endiendo a las unciones y a los signi icados que ales elemen os cul u ales UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 188  BLANCA MORELL P. Y PILAR SANCHIZ O. desempeñan y cómo queda a ec ada oda la cul u a y la so- ciedad an e la in oducción de asgos cul u ales ex años. En es a línea de abajo se hallan las ob as de Roge Bas ide, es- pecialmen e dedicadas a las Amé icas Neg as, y quizás, en o o sen ido, la ob a de Wach el sob e la conquis a de Pe ú. Aunque g an pa e del bagaje cul u al que hoy día p e- sen an las poblaciones au óc onas ame icanas (cos umb es, no mas, ins i uciones, e c.) u o su o igen en la adición es- pañola, no ha sido su icien emen e analizado si el modelo cul- u al hispano se plasmó ielmen e o si, po el con a io, cam- bió llegando a alcanza un sen ido comple amen e opues o en las Indias. Noso os pensamos que según p e alezcan unos im- pe a i os é nicos, económicos, poblacionales, e c., es e modelo español pod á su i una se ie de modi icaciones cuando dichas p esiones de pode o económicas así lo exijan, según ponía -mos de mani ies o en o os abajos an e io es. Po ello se ia necesa io que los es udiosos de la cul u a ame icana no la a- asen de o ma global, sino que, omasen pa a su análisis pa - celas más pequeñas de la cul u a o al. Es deci , es con enien- e el análisis de ins i uciones, cos umb es, e c., aisladamen e y descub i las unciones que cumplen (o sea, necesidades que sa is acen) y los signi icados o conjun os de asociaciones men- ales, imágenes e ideas que se ag upan en o no a una ins i u- ción conc e a en España y Amé ica, an o po lo que espec- a a la población española como a la indígena. En es e sen ido, algunos miemb os del Depa amen o de An opología y E nología de Amé ica de la Uni e sidad de Se illa enimos desa ollando un p og ama de in es igación sob e las sociedades se illana y gua emal eca en la Edad Mo- de na, compa ándolas pa a e i ica si asgos, complejos cul- u ales e ins i uciones cumplen idén icas unciones y ienen los mismos signi icados en uno y o o lado del Océano. Po o a pa e, hay que señala que la a ención de los in es igado es se ha cen ado undamen almen e en el es u- dio de ins i uciones de g an ascendencia pa a los abajos de His o ia Económica, como po ejemplo la encomienda, mien as que o as ins i uciones, que son de g an alo pa a noso os como indicado es sociales, han sido elegados an e UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA ACTAS III JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA 189 el auge que oma on los es udios económicos y que oda ía p e alecen en e a la His o ia Social y de las Men alidades. Po ello, noso os, desde el análisis de es as ins i ucio nes conside adas menos impo an es en el es udio de la so- ciedad colonial ame icana, que emos, po una pa e, mos a algunas endencias en los p ocesos de cambio cul u al —con- c e amen e en Gua emala— y, po o a, p o undiza en el co- nocimien o de cie os indicado es sociales, conocimien o necesa io pa a la comp ensión de la sociedad y la cul u- a de la época colonial ame icana. A es a línea de a- bajo esponde el p esen e a ículo, en el que p esen amos só- lo dos ejemplos conc e os: la undación de capellanías y la ins i ución de a as. Finalmen e, hemos de añadi que la documen ación u i- lizada pa a es e análisis p ocede del A chi o del Palacio A zo- bispal de Se illa (especialmen e las secciones de expedien es ma imoniales y capellanías), A chi o Gene al de Indias (sec- ciones Audiencia y Con a ación), A chi o de P o ocolos de Se illa ( es amen os y ca as de do e y a as) y del A chi o Gene al de Cen oamé ica ( undamen almen e los P o ocolos, donde apa ecen es amen os y ca as de do e y a as). INSTITUCIONES DE CAPELLANÍAS La capellanía e a una undación po la cual se imponía la celeb ación de cie o núme o de misas anuales en de e minada capilla, iglesia o al a , dejando pa a su sos enimien o la en a de cie os bienes. Es os bienes consis ían en los siglos XVI y XVII en casas, ie as o censos impues os sob e p opiedades ús icas o u banas. Aunque ju ídicamen e se hace la dis inción en e cape- llanías me cena ias, cola i as y gen ilicias —según in e enga o no en ellas la au o idad eclesiás ica— no es nues a in en- ción abo da su análisis desde el pun o de is a legal, sino a ende al alo e nog á ico de es a ins i ución ya que nos a a ayuda a conoce y comp ende la ealidad social de aque- lla época. Pe o sí nos in e esa hace la dis inción en e las ca- UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 190  BLANCA MORELL P. Y PILAR SANCHIZ O. pellanías que se ins i uyen con la in ención exp esa de que sean se idas po capellanes pe enecien es al linaje del undado (capellanías de sang e o de pa en esco) y aquellas o as en las que no hay elación alguna en e undado y capellán. O o aspec o de in e és pa a noso os es el de las ag e- gaciones o ampliaciones de capellanías ya es ablecidas. Es o esponde en muchos casos a la necesidad de ac ualiza las do- aciones, pues con el paso del iempo las en as que se desig- na on en un p incipio se uel en insu icien es pa a el man e- nimien o de la ce a, ino y o os gas os de i ados del cul o, así como de los es ipendios del capellán designado. Es a de- p eciación de las en as undacionales, si no se las en iquece con nue as do aciones, hace que al cabo del iempo esul en an insu icien es que se hayan de euni a ias capellanías en una sola. Pe o cen ándonos en nues o ema, ¿qué unciones cumple es a ins i ución? Fundamen almen e la do ación de una capellanía iene a desempeña es unciones: eligiosa, social y económica, aunque no ienen po qué da se aisladas ya que en la mayo ía de los casos es a ían asociadas, aun cuan- do p e alezcan, a eces, unas sob e o as. Si bien el mo i o eligioso no es el que lle a en la ma- yo ía de las ocasiones a la undación de capellanías, en algu- nos casos la unción eligiosa supe a a la social y económica. Así, es muy signi ica i o el hecho de que en oda la documen- ación consul ada un buen núme o de undado as de capella- nías son muje es, algunas iudas, o as casadas, pe o la ma- yo ía sol e as. Es a ci cuns ancia no es de ex aña , ya que es adicional en la cul u a española la mayo inculación de la muje a las mani es aciones eligiosas, eniendo en cuen a que la p opia sociedad dejaba educido el ámbi o de la mu- j e al hoga y al emplo. Jun o a la mo i ación eligiosa las capellanías desempe- ñan una cla a unción social. Desde la Al a Edad Media la undación de capellanías había sido a ibu o de la nobleza y en la Edad Mode na siguió an a aigada la elación en e no- bleza y enencia de capellanías en la men alidad del pueblo UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA ACTAS III JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  191 que un au o cos umb is a, ecogiendo el sen i popula , pue- de comen a en una de sus ob as: "...y se pie de en los anales mi nobleza y engo escapellanías de sang e". El en iquecimien o que expe imen ó la sociedad se illa- na a pa i del descub imien o de Amé ica ino a lima un po- co las g andes di e encias exis en es en e nobles y plebeyos. Así, po una pa e, los nobles con empo iza on con los icos me cade es a quienes acogie on en sus cí culos sociales y con quienes, incluso en onca on po medio de enlaces ma imo- niales. Po o a pa e, es os me cade es en iquecidos in en an su ennoblecimien o; g acias a su dine o pueden adop a unas pau as de compo amien o p opias de la nobleza, empa en a con ella y adqui i sus ejecu o ias de hidalguía. De es a o - ma, en el siglo XVI me cade es y algunos a esanos que am- bién se habían en iquecido en el come cio, igual que adquie- en o as pau as de compo amien o nobilia io, llegan a un- da capellanías. Asimismo hemos pe cibido, al maneja las uen es documen ales del A chi o del Palacio A zobispal de Se illa, que en cie as pa oquias ubicadas en las collaciones con mayo ía de población con e sa hay muchos me cade es, c is ianos nue os, que ins i uyen capellanías. Jun o con el a án de p es igio y ennoblecimien o de odo come cian e, en es os casos, además, encub ían su pasado y, adop ando las mani es aciones eligiosas ex e nas de los c is ianos iejos, a aban de se con undidos con ellos. Ya que las capellanías enían que se saneadas en sus en as que se de aluaban con el paso del iempo, cada nue a gene ación de los linajes nobilia ios había de ag ega nue as donaciones de bienes pa a el man enimien o y pe pe uación de las undaciones hechas po sus an epasados. Con el empo- b ecimien o gene al del siglo XVII, los me cade es y a esa- nos que no habían en oncado con el es amen o supe io y sal o los más pode osos, o no pudie on do a gene osamen e las nue as capellanías undadas o bien no pudie on ac ualiza 1 Jackson, W. M. (ed.): Diciona io enciclopédico Hispano-Ame icano, . IV, s.a., pág. 530. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 192  BLANCA MORELL P. Y PILAR SANCHIZ O. las ya exis en es. En consecuencia hallamos que pa a ines del siglo XVII muchas de es as capellanías hubie on de se e undidas en una sola a in de pode a ende a los gas os del cul o y el es ipendio de los capellanes. También en e las capellanías eunidas no amos que ha- bía algunos a esanos y pe sonas pe enecien es a las capas bajas de la sociedad. Pensamos que ya que en e es as pe so- nas no p e alece ían los impe a i os de s a us y p es igio — pues o que la baja do ación lle aba a la usión o p esc ip- ción de es as undaciones— la mo i ación de es as pe sonas pod ía se más au én icamen e eligiosa que la azón que mo- ía a los indi iduos de los es a os supe io es donde p e ale- cían los condicionamien os sociales. En es a misma línea, si uamos la undación de medías capellanías que compa en las ca ac e ís icas de las capellanías eunidas. Lo pa co de las do aciones de una undación de es e ipo hacía que debie a se eunida a o a pa a se se ida po un solo capellán. Po lo que se e ie e a Gua emala sabemos que los con- quis ado es y an iguos poblado es quisie on consolida su hi- dalguía de no o iedad e o zando las pau as de compo amien- o de los nobles peninsula es. Y, pues o que la do ación de capellanías e a un indicado social de las capas más al as de la población española, a pesa de las penu ias económicas que pasaban es os conquis ado es y an iguos poblado es, cuyo un- damen o económico e a la encomienda, ambién ellos ins i u- ye on capellanías. Dichas capellanías casi nunca supond án un bene icio económico pa a sus hijos o descendien es, ya que no son undaciones de sang e, es deci , no son do adas con la condición exp esa de que los capellanes sean del p opio li- naje pues o que e an es ablecidas gene almen e en los con en- os de la capi al gua emal eca. En cambio, pa a el siglo XVI no hallamos undaciones hechas po me cade es ni a esanos como en el caso de Se i- lla. El en iquecimien o que expe imen ó la sociedad hispalen- se y la mayo complejidad de la comunidad se illana acili a on la ex ensión social de es a no ma eligiosa. Sin emba go, ya en el siglo XVII algunos come cian es gua emal ecos siguen las UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA ACTAS III JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  193 pau as de los me cade es se illanos y, a imi ación del es amen- o supe io , unda on ambién capellanías. Tampoco pa a es e mismo siglo —XVII— enemos da- os de undaciones de capellanías po o iciales de o icios me- cánicos, sal o algún que o o caso, lo que nos hace pensa que es a no ma no se debió ex ende en dicho es a o. P oba -blemen e, al se la sociedad gua emal eca muy educida en cuan o a población y se además poco di e si icada, había una sepa ación más ajan e en e los es amen os de o ma que los indi iduos de cada es a o enian los oles muy bien de inidos y di e enciados. Aho a bien, llegado a es e pun o hab ía que dis ingui en e los indi iduos que hacen sus undaciones en Gua emala y los que las ins i uyen en la Península. ¿Cuáles son las cau- sas que les lle an a do a sus capellanías en una u o a pa e del Océano? El ac o decisi o se á el p es igio que dichas do aciones puedan con e i a sus descendien es y, po an o, es á en es- echa elación con el asen amien o de ini i o de las amilias en el Nue o Mundo. Así los que esiden en Gua emala em- po almen e, bien po el desempeño de ca gos públicos —co- mo los al os pues os de la Audiencia, o iciales eales, clé igos, e c.— o bien po azones de negocio --como cie os me ca -de es— es ablecen sus capellanías en la Península, luga don- de pe manecen sus amilias y donde debe án pe pe ua sus linajes. De igual o ma, conocemos algunos casos de pe sonas que mue en sin descendencia, bien sol e os o ma imonios sin hijos, que igualmen e undan en España; unos en sus pue- blos y o os en sus collaciones se illanas, en suma, allí don- de son conocidos y donde se án eco dados. Un caso ex e- mo se ía el de un me cade sin hijos que, siendo bien conoci- do an o en México y Gua emala como en España, condiciona 2 Reco demos que en 1572-77 había en San iago 227 ecinos, de los cuales 77 e an en- comende os y en 1604 había 75 encomende os y 87 o icios; mien as que sólo la collación de San a Ma ía de Se illa enía a mediados del siglo XVI casi 1.500 ecinos. Vid. Sanchiz Ochoa, Pila : Los hidalgos de Gua emala: ealidad y apa iencia en un sis ema de alo es, Publicaciones de la Uni e sidad de Se illa, Se illa, 1976 y Collan es de Te n, An onio: Se illa en la Baja Edad Media. La ciudad y sus homb es, Publicaciones del Excmo. Ayun amien o de Se illa, Se illa, 1977. (ii) UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 194  BLANCA MORELL P. Y PILAR SANCHIZ O. el cumplimien o de sus undaciones y manejas es amen a ias al luga en que mue a. Una de las causas po las que se inc emen a on pode o- samen e las capellanías en la Península, además del p es igio que suponían y del sen imien o eligioso que las animaba, e a ambién po que ue una mane a de asegu a la subsis encia de hijos y pa ien es. Las capellanías de sang e e an an co- munes en España que muchos se o denaban exclusi amen e pa a ocupa las capellanías que les habían sido asignadas po sus pa ien es. Incluso niños de co a edad podían se nom- b ados capellanes i ula es, señalándose un capellán sus i u o mien as alcanzaban la edad y e minaban sus es udios ecle- siás icos. Mien as que en la Península el in e és po coloca a hi- jos o pa ien es llega a es a implíci o en la undación de ca- pellanías, en Gua emala es a unción no apa ece an cla amen- e. Quizás ello ue a debido a que el Colegio Semina io de la Asunción de San iago no se unda has a 1596, siendo la ma- yo ía de los clé igos has a en onces peninsula es. Además, los pa ien es eclesiás icos de las amilias impo an es de Gua e -mala posiblemen e es u iesen más in e esados en goza de un bene icio cu a o o ica ía en los pueblos de indios. P ueba de es o es que la Audiencia de Gua emala y, pos e io men e al- gunos capi ula es del cabildo eclesiás ico en elaciones hechas al ey, denuncian el hecho de que los p ebendados de la ca e- d al abandonan la iglesia mayo pa a adminis a ica ías y cu- a os de pueblos de indios. 4 Quizás el in e és po los cu a os y el hecho de que los hijos de es as amilias impo an es que p o esaban lo hicie an en los con en os, ha ía que dichas amilias sin ie an más in- e és po unda en los monas e ios, ya que así seguían la a- dicional inculación de la nobleza peninsula con las ó denes eligiosas e, indi ec amen e, a o ecían a sus hijos. Si has a aquí hemos a ado de las unciones que en una 3 AG 1., Con a ación, 321 B, ndm. 4. 4 A.G.I., Gua emala, 10 y 41, 1.578 y 1.591. En una ca a del p esiden e de la Audiencia al ey señala que has a 1590 sólo exis ía la ca ed al y no se e ige la p ime a pa oquia, la de San Sebas ián, has a 1592. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA ACTAS III JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  195 y o a pa e del A lán ico cumplía la do ación de capellanías, que íamos aho a ahonda en las asociaciones men ales, imá- genes e ideas que se ag upan en o no a es a ins i ución en España y Gua emala. La p oli e ación de capellanías y el in e és económico que ellas lle aban implíci o die on luga a la apa ición de sace - do es poco i uosos. Así lo comen a un pe sonaje de la épo- ca, el jesui a Juan Eusebio Nie embe g, que se e ie e a és os diciendo: «Muchos hay que po que puedan alcanza sus ca- pellanías se o denan sin examina p ime o qué caudal de i - ud ienen pa a se sace do es de Dios». :' Pe o, dejando a un lado la cues ión de la mayo o meno ocación sace do al, po- demos p egun a nos qué mo ía a las pe sonas undado as — además de es as azones económicas— a es ablece do- aciones, las cuales aumen a on a expensas de o as ob as pías que ambién podían ca aloga a las pe sonas como o - malmen e eligiosas y que, a su ez, daban p es igio a los do- nan es. . Una idea undamen al obsesiona las men es de los c is - ianos de la época, la sal ación, y ella llega incluso a se ob- je o de adquisición (exage ando los é minos), ya que se po- día ob ene —no habiendo mue o en pecado mo al— po medio de misas que debían se pagadas. Aún después de e an os es amen os donde se epi e lo mismo, nos so p ende- mos de la can idad de misas po su alma que un indi iduo puede deja es ablecidas y pagadas de sus bienes; a eces, la undación de una capellanía suponía la celeb ación de miles de misas po el alma del undado . En úl imo ex emo, a ma- yo núme o de misas pagadas mayo posibilidad de sal ación, de o ma que el dine o acumulado du an e la ida enía a hace más asequible el bienes a ul amundano, aco ando a las al- mas el su imien o del pu ga o io. Al in y a la pos e, el di- ne o, que ab ía odas o casi odas las pue as en la ie a, am- bién pe mi ía goza más p on o a sus poseedo es de la p esen- cia Di ina en el Cielo. En es e sen ido y, abundando en lo que enimos dicien- 5 Jackson, W. M. (ed.): op. ci ., pág. 530. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 202  BLANCA MORELL P. Y PILAR SANCHIZ O. En úl imo ex emo, pensamos que con las a as se es- aban pagando linaje y i ginidad unidos, po que en los ma- imonios secunda ios la iuda no ecibe a as aunque pe e- nezca a una amilia impo an e. De la misma mane a, las don cellas pob es y hué anas do adas po la bene icencia públi- ca ampoco ecibían a as; en cambio, las hué anas pob es de ilus es linajes nunca e an do adas po las ins i uciones de ca idad sino po pa ien es, allegados o amigos de la amilia (llegándose a es ablece , muchas eces en es as do aciones que las doncellas han de casa se con hidalgos) y en es e caso di- chas doncellas ya eciben sus a as. Pe o, con espec o a Gua emala, ¿adop a on es as ins- i uciones los indígenas? El español in en ó impone a los indios las no mas, cos umb es e ins i uciones peninsula es siemp e que media an unos in e eses económicos o e angeli- zado es con una isión muy e nocen is a. Así, quie en es a- blece en e los indios, jun o con el ma imonio canónico, la p ác ica de la do e, e adicando la cos umb e del p ecio de la no ia. Como ejemplo de ello aemos aquí una in o mación hecha po la Audiencia de Gua emala sob e la con eniencia de que los indios ibu en en p oduc os de sus p opias ie as en ez de en cacao o en moneda; de es a o ma el impues o se ía menos pesado pa a los indios de mane a que con ello «les quedase de que puedan pasa la ida, cu a se de sus en- e medades y da do e a sus hijas ». 13 Aunque en e los es pañoles el do a a las hijas e a an impo an e como cu a se y subsis i , ya que la do e cons i uía uno de los p incipales undamen os de la hon adez emenina, ni el signi icado ni la ins i ución de la do e pa ece que se ex endie an en e los in- dígenas y ello lo demues a el hecho de que los pueblos maya - quichés, ac ualmen e, siguen p ac icando la donación de ega- los po pa e del no io a la amilia de la no ia. Po o a pa e, el español aplica su concepción de las a as como pago de la i ginidad emenina a la población na- i a. Al igual que con la do e, es a cos umb e no a aigó en- e los indios; sin emba go, al mo i un indígena los jueces es- 13 A.G.1., Gua emala, 1Q. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA ACTAS III JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  203 pañoles bene ician a la iuda con los bienes del di un o que legí imamen e le hubiesen co espondido «a en o a que a e - iguó (el juez) habe se casado con ella el di un o siendo don- cella» ; de o ma que el español con ie e al égimen he edi- a io el signi icado de las a as españolas, po cuan o implica una alo ación de la i ginidad p ema imonial. Ninguna de es as dos ins i uciones españolas —a as y do e— u ie on signi icado alguno pa a los indios. Pe o aún hay más; como decíamos al p incipio, los in e eses económi- cos a eces lle an a los españoles a da a cie as pau as uncio- nes y signi icados dis in os a los que enían en la Península. Es e es el caso de algunos clé igos, bene iciados en los pueblos de indios, que con un a án de luc o pe sonal imponen en e la población au óc ona la cos umb e de las a as canónicas, o, mejo dicho, la o ma canónica de las a as, po cuan o se les exigía en el momen o del ma imonio ece os ones que equi alían a las ece monedas simbólicas del ce emonial eli- gioso. No obs an e, el cu a le aplicaba el signi icado de las a as ci iles que, como hemos dicho, lle aba implíci os los concep os de hon a y linaje. Así, mien as que a los hijos de los caciques y p incipales se les exigían ece os ones de a as a cada uno, a los macehuales se les impedía casa se cuando qui- sie an y cada pa eja po sepa ado, eniendo que hce lo en g u- po pa a pode euni en e odos los ece os ones eque i- dos: "Cuando se casa alguna pe sona p incipal que lle a po a as ece os ones y aquellos se oma el deán pa a sí y, que, cuando casa po- b es, se jun an es o cua o y que el uno lle a es os ones y el o o cua o o cinco y como ienen los dichos ece os ones pa a las a as los casa y lle a las a as". " En cie o sen ido, se es aba imponiendo la cos umb e española de las a as ci iles ya que, si es a donación e a cons- an e  en las  al as capas sociales  españolas  y  en  las  ca- pas bajas podía no exis i , ambién en e caciques y ma- cehuales las  a as ue on un  elemen o  cla amen e  di e- 14 Tasación y cuen a de San Ped o Zaca epequez. 1562. A.G.I., Gua emala, 78. 15 In o mación sob e la ida y cos umb es de los clé igos, 1552. A.G.T. Gua emala, 168. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 204  BLANCA MORELL P. Y PILAR SANCHIZ O. enciado , como acabamos de e . Finalmen e, an o si el cu a omaba las a as en el sen ido canónico como en el ci- il, la unción que el sace do e le daba e a bien dis in a a la que uno u o o ipo de a as cumplía en e los españoles, pues- o que el cu a las omaba como es ipendio po la celeb ación del sac amen o: «...Y aquellos ece os ones los omaba (el deán) pa a sí». En suma y como hemos is o en los dos ejemplos que acabamos de analiza , el hecho de que en Amé ica a aigasen ins i uciones hispanas no quie e deci que cumpliesen las mismas unciones ni ence asen los mismos signi icados que en la Península, ya que, a eces, de ales cos umb es no que- da más que el nomb e, habiendo sido despojadas de odo el con enido que u ie on en sus o ígenes. En o as ocasiones, no solo los indios sino ambién los españoles les die on un- ciones dis in as a ins i uciones que, en p incipio, sí man u ie- on el mismo signi icado. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA