203
His o ia y Polí ica
ISSN: 1575-0361, núm. 27, Mad id, ene o-junio (2012), págs. 203-226
POLÍTICA, ROMANTICISMO Y MASCULINIDAD:
TASSARA (1817-1875)
MARÍA SIERRA
Uni e sidad de Se illa
[email p o ec ed]
(Recepción: 26/04/2011; Re isión: 05/07/2011; Acep ación: 03/10/2011; Publicación: 20/03/2012)
1. MíniMo pe il biog á ico de un pe ec o secunda io.—2. poe a an es que
polí ico.—3. HoMb e (MucHo) a la ez que poe a-polí ico.—4. bibliog a ía
esuMen
Es e a ículo emplea la ap oximación biog á ica pa a indaga en algunas cla es
cul u ales de la acción polí ica. La ida de Tassa a, un poe a cí ico español de mediados
del siglo xix, cons i uye la ía de en ada pa a p ocede a un análisis de las elaciones
en e la polí ica libe al y dos dis in as pe o complemen a ias iden idades de de inición
cul u al. Roman icismo y masculinidad enma can de o ma decisi a la o ma de pensa
y ac ua en polí ica de quien ue dipu ado y embajado , además de esc i o público, en
la época de ins au ación del nue o égimen ep esen a i o en España. El en oque bio-
g á ico con ex ual p e ende, además, alo a aquello que su caso conc e o p esen a de
pa icula y lo compa ido con pa e de la gene ación que p o agonizó la cons ucción
pos e oluciona ia del libe alismo. En es e úl imo sen ido, la doble condición de omán-
ico y de a ón dibuja un ejido de e e encias iden i a ias que puede colabo a a abo da
el es udio del libe alismo polí ico desde pe spec i as ansnacionales.
Palab as cla e: España; siglo xix; géne o; libe alismo; oman icismo; masculini-
dad; biog a ía polí ica.
08_Ma ia Sie a.indd 203 24/02/12 11:30
POLÍTICA, ROMANTICISMO Y MASCULINIDAD: TASSARA (1817-1875) MARÍA SIERRA
204
POLITICS, ROMANTICISM AND MASCULINITY:
TASSARA (1817-1875)
abs ac
A biog aphical app oach is used in his a icle o inqui e in o some cul u al keys o
poli ical ac ion. The li e o Tassa a, a Spanish «ci ic» poe o he mid Nine een h Cen-
u y, is u ned in o he s a ing poin o he analysis o he ela ionship be ween libe al
poli ics and wo o he di e en bu complemen a y cul u al iden i ies: Roman icism and
masculini y. Bo h iden i ies condi ioned he ways in which his depu y, diploma ic
and public w i e hough and ac ed in poli ics, du ing he ins au a ion o he ep e-
sen a i e egime in Spain. Ou con ex ual biog aphical app oach also aims a assessing
how a Tassa a’s was a singula case and how much he sha ed wi h he pos - e olu-
iona y libe al gene a ion he belonged o. In he la e sense, his double condi ion o
Roman ic and male build up a se o iden i y e e ences ha migh con ibu e o unde -
ake he s udy o poli ical libe alism om a ansna ional poin o iew.
Key wo ds: Spain; 19-cen u y; gende ; libe alism; oman icism; masculini y; po-
li ical biog aphy.
* * *
En el ac ual momen o his o iog á ico esul a ya muy e iden e que la biog a-
ía cons i uye un en oque no sólo adecuado sino ambién especialmen e inno-
ado a la ho a de abo da , desde nue as exigencias, es udios de his o ia polí i-
ca. Tan o en nues o país como en en o nos académicos ce canos, una g an
a iedad de abajos biog á icos han enido a demos a la po encia heu ís ica
de es a he amien a de di ícil manejo pe o eno memen e sa is ac o ia en su ca-
pacidad de enga za suje os indi iduales y colec i os, ilumina desde ángulos
insospechados elaciones apenas in uidas a pa i de o as pe spec i as, y ama
un ela o que p esen e de o ma a ac i a el conocimien o his ó ico (1).
Po supues o, no oda la esc i u a biog á ica me ece el mismo espe o ni aun
den o de la buena hay acue do sob e el sen ido del géne o y su mé odo. En es e
segundo aspec o, a o unadamen e, las e lexiones eó icas no son escasas ni
(1) Limi ando la e e encia a las décadas cen ales del siglo xix español, con ex o de es e
abajo, pueden encon a se des acados ejemplos de ello en a ios de los es udios con enidos en
Bu diel y Pé ez LedesMa (2000), y Pé ez LedesMa y Bu diel (2008); o, en la misma línea de
epe o ios colec i os, en Mo eno Luzón (2006). Biog a ías indi iduales de especial ele ancia
pa a el conocimien o del libe alismo polí ico decimonónico, las de Bu diel (2004), P o Ruiz
(2006), Bu diel (2010). Un comple o es ado de la cues ión sob e la biog a ía polí ica en el siglo
xix, en A anz No a io (2010). Es e abajo se insc ibe en el p oyec o I+D HAR2009-
13913-C02-02 del Minis e io de Inno ación y Ciencia (España), con ondos Fede . Comple-
men a iamen e, se inse a en la Red His o ia Cul u al de la Polí ica (HAR2008-01453- E/HIST)
inanciada po el mismo o ganismo.
08_Ma ia Sie a.indd 204 24/02/12 11:30
HISTORIA Y POLÍTICA NÚM. 27, ENERO-JUNIO (2012), PÁGS. 203-226
205
necesa iamen e ajenas a los his o iado es españoles. De hecho, en la ac ualidad
el deba e sob e la unción de la biog a ía his ó ica es á bien ac i o g acias, en e
o os apo es signi ica i os, a algunas inicia i as de es e o igen (2). Va ias de
las más p oduc i as enc ucijadas en las que la in es igación his ó ica se ha
is o emplazada du an e las úl imas décadas —los deba es sob e los suje os/
obje os del hace his o iog á ico, el in e és po las iden idades indi iduales y
colec i as, la a ención eno ada al lenguaje y su capacidad pe o mado a,
y odo el conjun o de exigencias in es igado as que pueden engloba se bajo una
concepción amplia del llamado gi o cul u al— end ían a encon a se p ecisa-
men e en el muy especial eino de la biog a ía his ó ica. No es ex año que al-
gunos de sus más señe os de enso es se encuen en en la ac ualidad emba cados
en la búsqueda de una al a misión epis emológica pa a la biog a ía, que deman-
da ía una p ác ica depu ada de «espu ios» in e eses añadidos (3).
Lejos de esponde a an ele ados impe a i os, el uso que en es as páginas
se hace de la biog a ía se econoce de en ada más modes amen e ins umen al
y conscien emen e adul e ino, aunque con ía en se ambién igu oso. En eali-
dad, es e ex o p esen a los p ime os pasos de una in es igación en la que, si
bien el en oque biog á ico había sido e ec i amen e p e is o, p on o ha in adi-
do buena pa e de los espacios adjudicados a o os sopo es eó ico-me odoló-
gicos, has a con e i se en el eje o ganizado del abajo; sin emba go, es os
o os sus en os siguen insis iendo de o ma sub e ánea en sus lógicas, esis ién-
dose a queda agoci ados po la ue za de g a edad biog á ica. Po ello, lo que
aquí se o ece es un esbozo de biog a ía enma cada en una his o ia cul u al de
la polí ica. El in e és en des ela cla es cul u ales que expliquen la acción po-
lí ica es, decididamen e, el ho izon e undamen al de es e abajo, que, de o ma
más secunda ia, p e ende además desb oza el camino pa a una his o ia ans-
nacional del libe alismo his ó ico, insc ibiendo el obje o de es udio en una
pe spec i a a lán ica, a en a a las ans e encias cul u ales en o no a los con-
cep os de ep esen ación y buen gobie no (4).
(2) Selecciona en una no a a pie de página la bibliog a ía eó ica más des acada se ía a ea
imposible. Como guía inicial emi o a la que es imo es la más b illan e e lexión española sob e
el auge y las exigencias de un géne o siemp e p oblemá ico: Bu diel (2000). Puede encon a se
un epe o io bibliog á ico muy comple o en h p://www.u .es/ e pb/index-1.h ml, la página de
la Red Eu opea sob e Teo ía y P ác ica de la Biog a ía coo dinada po Isabel Bu diel. Es e ex o
p ocede, de hecho, del semina io celeb ado po dicha Red en el Ins i u o Eu opeo de Flo encia
(Feb e o, 2011), donde pude discu i una p ime a e sión del abajo. Ag adezco a odos los
pa icipan es del encuen o sus comen a ios, y, especialmen e, a Gio anni Le i, con quien disc e-
pé en el uso del en oque.
(3) «Non u e le Biog a ie sono Mic os o ia», ponencia de Gio anni Le i en el 3 d Mee ing
o he ENTPB: Biog aphy as a P oblem: New Pe spec i es (EUI, Flo encia, 25-26 Feb e o 2011).
Su ex o más conocido e in luyen e sob e la biog a ía: Le i (1989). Una ú il e lexión sob e las
elaciones en e biog a ía y mic ohis o ia, en Lepo e (2001).
(4) La mi ada c uzada en e España y Amé ica, en e o os, en Bonaudo y Zu i a (2010),
Sie a y Peña (2011).
08_Ma ia Sie a.indd 205 24/02/12 11:30
POLÍTICA, ROMANTICISMO Y MASCULINIDAD: TASSARA (1817-1875) MARÍA SIERRA
206
1. MíniMo pe il biog á ico de un pe ec o secunda io
Gab iel Ga cía Tassa a i ió casi odo el siglo xix, o, se ía mejo deci , lo
apu ó. Sus di e sas ca as biog á icas pa ecen odas dibujadas con azos igual
de in ensos: es udian e y jo en aman e aplicado en su Se illa na al, poe a de
éxi o en los salones li e a ios del Mad id omán ico, pe iodis a us igado de los
males del sis ema, pa lamen a io que consiguió ence una en e miza a e sión
a habla en público, embajado enojoso en unos Es ados Unidos en plena gue a
ci il, esc i o desengañado de la polí ica y sus icios que, no obs an e, p ocu ó
ol e a la a ena pública al inal de sus días…
Sin emba go, odo lo que públicamen e ue ha acabado ins alado en ese
c uel limbo de la memo ia al que lle a la ama más e íme a: conocido y alabado
en su p opio iempo, ha quedado pa a la pos e idad, como o os muchos pe so-
najes de simila o mayo éxi o, educido a la condición de pe ec o secunda io
en odos los ámbi os públicos en los que descolló. Su poesía, medioc e en mu-
chos casos desde una sensibilidad ac ual, le ha me ecido igu a en algunas
an ologías hoy poco ecuen adas, de simila modo que su ambiciosa ac i idad
diplomá ica le ha alido algún a ículo aislado po pa e de los his o iado es de
las elaciones in e nacionales (5). Solo un a o es udioso de lo a o, Ma io Mén-
dez Beja ano, le concedió en las p ime as décadas del siglo xx una deseable
segunda ida, a cuya es ela me si úo po azones ambién ex añas (6).
An es de explica las, pa ece con enien e p esen a con algo de de alle a es e
p o agonis a p escindible de la his o ia. Empeza po su nomb e no es una bou-
ade: Tassa a, así le apela on amigos y aman es —la ambién esc i o a Ge u-
dis Gómez de A ellaneda, señaladamen e— y así i mó él mismo ecuen e-
men e an o sus in o mes diplomá icos como su poesía. Gab iel p e i ió como
nomb e público el sono o apellido de su mad e, una se illana de mezclados
o ígenes, que se casó y en iudó muy jo en, y con la que man end ía un ue e
lazo a ec i o a pesa de la lejanía, que pa ece co e en pa alelo al con adic o io
sen imien o de ahogo y nos algia expe imen ado an e el e i o io andaluz de su
in ancia (7).
(5) En e las p ime as, Vale a (1903), SáncHez (1911), Mo ales (1967). En e los se-
gundos, B aue (1975), Jou (1992).
(6) Méndez Beja ano (1928). Po encima de las di e encias ideológicas, el bióg a o,
k ausis a y epublicano, sin ió g an empa ía con el biog a iado. El pe il académico de M. Beja-
ano en PasaMa y Pei ó (2002). Y una desc ipción más lib e, que esal a la calidad «es ambó-
ica» de es e e udi o, en Cansino Assens (1985): 98. Ag adezco a Julio Pa dos es a úl ima e e-
encia a p opósi o de una cie a comunidad de a abilia ios que pa ecen a ae se mu uamen e.
(7) El espejo del a ec o de la mad e apa ece en la la ga ca a que le esc ibe en 1865, mien-
as eje cía su ca go diplomá ico en Es ados Unidos, la poe a Ca olina Co onado: «siemp e que
cuen o a su mad e de us ed lo que le ensalzan en Amé ica, íe y llo a a un mismo iempo y con-
cluye po ab aza me», ci ada en Méndez Beja ano (1928): 32. Ve sos que mues an la doble az
de es a pequeña pa ia, año ada pe o insa is ac o ia, en Himno al sol y Mono onía, en Poesías de
08_Ma ia Sie a.indd 206 24/02/12 11:30
HISTORIA Y POLÍTICA NÚM. 27, ENERO-JUNIO (2012), PÁGS. 203-226
207
Al jo en Tassa a muy p on o se le quedó pequeña Se illa, po más que es a
ciudad ue a en los años 30 uno de los co azones ac i os del p ime Roman i-
cismo español, con sus concu idas e ulias poé icas y con algunos in e esan es
expe imen os de pe iodismo li e a io. Al acaba los es udios de iloso ía y de
leyes en su Uni e sidad, le al ó iempo pa a da ese sal o a Mad id, capi al del
pode eal y simbólico, anhelado po odo jo en de ambiciones. Y Tassa a enía
muchas cuando llegó al epicen o del e emo o polí ico del libe alismo español
en 1839: ecién asen ado el égimen cons i ucional en e a la amenaza con-
a e oluciona ia ca lis a, conse ado es y p og esis as se ba ían el cob e en la
capi al del eino po apode a se de un gobie no que les pe mi ie a diseña con
mano i me la planime ía del nue o Es ado y de su es e a pública, desde muy
dis in as concepciones del alcance que debía ene la pa icipación ciudadana
así como de los lími es de la au o idad (8). El jo en se illano se colocó esuel-
amen e del lado de aquellos libe ales conse ado es dispues os a con a es a
po odos los medios la mo ilización polí ica popula animada po el p og esis-
mo, y dedicó odo su empuje como polemis a en la p ensa de la época al com-
ba e con a «la es úpida y e oz sobe anía/ de que hablan los ibunos a la
plebe» (9).
A la pa que aguaba alianzas y animad e siones polí icas muy du ade as,
iun ó como uno de los poe as de moda en el Liceo A ís ico y Li e a io y o os
escapa a es del oman icismo mad ileño. De en onces da a su conocida y polé-
mica elación con Gómez de A ellaneda, c isol de sus más acend ados juicios
de géne o. De en onces ambién su gi o a la poesía polí ico-social, ansmu án-
dose en «poe a cí ico» a la ez que se decla aba desengañado de amo es y o os
place es mundanos. Que la polí ica ac i a ino a se i le de escala en algún ipo
de huida hacia adelan e lo demues an los ca gos que buscó y acep ó en los años
siguien es: candida o us ado al Cong eso de los dipu ados en 1846, consiguió
poco después sen a se en el hemiciclo du an e las legisla u as que comenza on
en 1847, 1854 y 1857, si bien en es a úl ima ocasión enunció al pues o pa a
ocupa se del enca go gube na i o de Minis o Plenipo encia io en los Es ados
Unidos (10).
Tassa a i ió en es e des ino diplomá ico en e 1857 y 1867, diez años de-
cisi os pa a la con igu ación de la nue a nación no eame icana y, de o ma
más gene al, pa a la o denación de las elaciones de pode en oda el á ea con-
inen al y, po ende, en el mundo occiden al. Allí, hizo buenos amigos, man u o
don Gab iel Ga cía y Tassa a, colección o mada po el au o , Mad id, Imp en a Ri adeney a,
1872, pp. 54-55 y 79-81 espec i amen e.
(8) Sob e los p oyec os polí icos di e enciados del mode an ismo y el p og esismo, y su
con on ación en la España isabelina, pueden e se RoMeo Ma eo (1998), Bu diel (2004) y
Sie a (2007).
(9) «Al ejé ci o español, en el p ime ani e sa io del Con enio de Ve ga a», El Co eo
Nacional, 31.8.1840.
(10) Los da os básicos de su ca e a polí ica, en Sie a (2011, en p ensa).
08_Ma ia Sie a.indd 207 24/02/12 11:30
POLÍTICA, ROMANTICISMO Y MASCULINIDAD: TASSARA (1817-1875) MARÍA SIERRA
208
cie a ac i idad li e a ia (o, cuando menos, se bene ició de su ama y gus os pa a
p omo e elaciones diplomá icas), y desa olló una in ensa ida e ó ica de la
que no salió indemne. Al compás de odo ello, se con i ió en un es o zado
cuidado de los in e eses españoles en la zona y en un in eligen e obse ado de
la polí ica in e nacional, cuyos in o mes ue on desap o echados po los go-
bie nos españoles (11). De o ma p ecoz, p omo ió como ho izon e de elacio-
nes en e España y sus ex colonias ame icanas un concep o de «hispanidad»
que, basado en lazos de he mandad y colabo ación, p e endía de ol e a la
mad e pa ia un papel ue e en el lide azgo in e nacional. Es ados Unidos so-
po ó la p esencia de semejan e ac i is a de los in e eses españoles, especial-
men e obsesionado po la conse ación de Cuba, mien as es u o sume gido en
su p opia gue a ci il, de la que Tassa a ue un p i ilegiado espec ado . Pe o,
una ez ce ado el con lic o de secesión en 1865, Cuba ol ió a si ua se en e
los in e eses p ime os de la polí ica in e nacional es adounidense, y la labo del
ep esen an e español no ue ole ada du an e mucho más iempo. Reclamado
su cese al gobie no de Isabel II po pa e de una delegación es adounidense de
o ma o iciosa pe o impe a i a, la sus i ución se p odujo en 1867.
Comenzaba en onces, de eg eso a Mad id, la e apa inal de su ida, ama ga
colección de desengaños pa a quien no se esignaba a la de o a ni se acomodaba
a i i ue a del espacio público. In en ó ol e a la ca e a pa lamen a ia, y se
p esen ó a las elecciones anunciando que enía impo an es cosas que e ela ;
pe o lo hizo sin el a o del gobie no y, po lo an o, sin éxi o. A pesa de su
conse adu ismo, ue el Gobie no P o isional e oluciona io de 1868 quien le
o eció de nue o un ca go, el de embajado en Lond es, donde llegó con el a al
de su an e io ayec o ia diplomá ica. Su salud de e io ada, sin emba go, le
obligó a dimi i a los pocos meses y a lle a , de uel a a su país, una ida de
a eneo y e ulia, en unos años en los que compiló una g uesa an ología de su
p opia ob a poé ica (12). Solo el golpe mili a del gene al Pa ía, que a inales de
1873 puso in a la I República española, eanimó e íme amen e sus sueños
de p o agonismo polí ico, an es de mo i a comienzos de 1875. En buena medi-
da, el e o que plan ea su ida (y que obliga a su biog a ía) es esencial pa a en-
ende la compleja ealidad del libe alismo his ó ico: me e ie o a la apa en e
pa adoja de pa icipa ac i amen e en la cons ucción del égimen libe al español
desde a ios de sus cen os neu álgicos —pa lamen o, ibuna pe iodís ica, e-
p esen ación diplomá ica— y de se a la ez un eacciona io que, a du as penas,
alcanzó a compa i algunos de los mínimos supues os básicos del libe alismo.
(11) Su co espondencia diplomá ica o icial ha sido es udiada y ampliamen e ep oducida
en Jou (1992) y Palenque (1984), además de en la me iculosa biog a ía ya ci ada de Méndez
Beja ano (1928).
(12) La ob a, publicada en 1872, iene un cla o sen ido au obiog á ico, o al menos su au o
la concibió como una sue e de es amen o polí ico y li e a io, según mani es aba en el «P ólogo»
jus i ica i o que la p ecede, donde e lexionaba sob e su luga en «un siglo po esencia y po encia
demoledo », Poesías de,… (pp. V-XIV).
08_Ma ia Sie a.indd 208 24/02/12 11:30
HISTORIA Y POLÍTICA NÚM. 27, ENERO-JUNIO (2012), PÁGS. 203-226
209
El es udio de su discu so pa lamen a io nos si úa an e un dipu ado que, es-
cép ico y sa í ico con las bondades de las asambleas ep esen a i as, se mos ó
empe o, una ez descubie a su capacidad o a o ia, como es o zado paladín de
las causas en las que c eía, además de p esen a se como un candida o conscien-
e del signi icado de di igi se po esc i o a sus elec o es. De igual mane a, el
análisis del complemen a io discu so polí ico con enido en sus poesías cí ico-
sociales nos en en a a un esc i o público con una concepción dialéc ica y
d amá ica de la his o ia, que echaza mi os nuclea es del siglo xix, como el del
p og eso, y que sin emba go se adap ó con acilidad a los escapa a es li e a ios
bu gueses y al cu sus hono um de la polí ica o icial de su iempo. Desde o as
coo denadas, sus opiniones públicas sob e el luga de la muje en la sociedad
libe al nos coloca an e un de enso a ul anza de la igu a es e eo ipada de algún
modelo de «ángel del hoga », que, sin emba go, en a ias de sus elaciones
p i adas (y su co ela o poé ico) p e ie e a la, po o a pa e muy emida, muje
ue e —la muje esc i o a, la muje in eligen e—.
Po es os y o os mo i os, c eo que la biog a ía de Tassa a puede se i pa a
analiza el libe alismo polí ico desde dos cla es cul u ales dis in as y comple-
men a ias. P ocu a é, p ime o, a ende al signi icado del Roman icismo, una
mane a de es a en el mundo y una sensibilidad que enlaza la c isis de p incipios
con la de in de siglo, y que pa ece undamen al pa a en ende las « o siones»
del libe alismo, es deci , ese poso de conse adu ismo e, incluso, de « eaccio-
na ismo» que hay en su mismo co azón. En segundo luga , p opongo analiza
es e c uce de la polí ica libe al y el oman icismo cul u al desde la cla e de la
iden idad de géne o, al en ende que la masculinidad ap endida e in e io izada
po los p o agonis as de la cons ucción del nue o égimen enma ca de o ma
decisi a las mane as de en ende y hace polí ica y li e a u a (13).
2. poe a an es que polí ico
Es sabido que esc i u a y polí ica ue on dedicaciones no solo compa ibles
sino ambién incluso he manas en la nue a es e a pública libe al nacida con las
e oluciones (14). Como el ju is a, el esc i o , en i ud de sus habilidades y
po enciales apo aciones, se ía uno los a en ajados po p o esión en la pa illa
de salida de la polí ica libe al, que incluyó a es os in elec uales emb iona ios en
la nómina de los selec os des inados a se elec os como ep esen an es de la
(13) La segunda de es as in enciones plan ea, a la mane a p opues a po John Tosh pa a la
Ingla e a ic o iana, la opo unidad de hace de la masculinidad no ya solo un obje o de es udio
con his o ia p opia sino un en oque que en iquece ambién la his o ia en cuan o que mains eam,
(«since he subje s o he his o y o masculini y a e in insecally no di e en om he subje s o
poli ical o social his o y»); TosH (2005): 8.
(14) La es echa elación en e la esc i u a y la polí ica, y el papel de los esc i o es en la
o mación de los discu sos públicos esul a b illan emen e analizada pa a España en Juliá (2004).
08_Ma ia Sie a.indd 209 24/02/12 11:30
POLÍTICA, ROMANTICISMO Y MASCULINIDAD: TASSARA (1817-1875) MARÍA SIERRA
210
nación —po supues o, en combinación, no siemp e ácil, con las nue as «a is-
oc acias» de de inición económica— (15).
Tassa a ue uno más de aquellos a quienes la esc i u a aupó, como homb es
públicos, en la ca e a polí ica. Compa ió ambién con buena pa e de su gene-
ación, lógico signo de su iempo, una mane a omán ica de en ende la labo
li e a ia. Pe o es igualmen e cie o que Tassa a ep esen a de o ma pa icula -
men e comple a, en egada e in ensa la en ada in asi a del Roman icismo en
las ac i udes psicológicas y en las eglas lógicas del homb e del siglo xix (16).
En su caso, como se e á, el Roman icismo no implicó solo una de e minada
es é ica y un lenguaje, o una comunidad de lec u as y de e e en es mí ico-
he oicos. Imbuido de una iloso ía de la his o ia que pa ece esul ado de la
ulga ización de las ideas hegelianas sob e el cambio y su sen ido, Tassa a
exhibe en su discu so y poesía una cosmo isión ma cada po el con lic o y su
a alidad, sin la cual no es posible en ende sus posiciones polí icas (17). Sus
in e enciones pa lamen a ias y las más de 500 páginas de su an ología poé ica
pe mi en descub i , bajo un imagina io ípicamen e omán ico —mue e, ce-
men e ios, o men as, nau agios y, en suma, des ucción—, las pulsiones de
una isión del mundo y de su his o ia an dialéc ica como ágica, a pa i de la
cual Tassa a cons uyó sus ideas sob e la misión de la polí ica y sob e su misión
en la polí ica.
Pa a comp ende la cohe encia de su cosmo isión, con iene ene en cuen-
a las a ias mane as en las que el Roman icismo ue pa a es e poe a una escue-
la. Su o mación y p ecoz madu ación li e a ia se p odujo en una Se illa en la
que la educación clásica y la ina ecibida de a amados maes os, como Albe o
Lis a, se combinó y ans o mó p on o en un belige an e oman icismo, ap en-
dido y p ac icado en las euniones li e a ias que compa ió con o os esc i o es,
como el Duque de Ri as, o en a en u as edi o iales an signi ica i as como la
publicación, e íme a y mili an e, de la e is a El Cisne, ideada no solo con el
obje o de da a la luz las poesías de es e g upo de omán icos se illanos sino
ambién pa a expone su idea io es é ico (18). No cabe duda de que Tassa a se
(15) Pa a el caso español, en el con ex o eu opeo, puede e se Sie a, Peña y Zu i a
(2010).
(16) Algunos esc i o es-polí icos más p uden es, como el libe al p og esis a Escosu a,
au o p olí ico de no elas y d amas his ó icos, se esis ió a los géne os más pelig osos y a las
o mas más desbo dadas; como con esaba en una ca a p i ada, p e e ía la p osa a la lí ica, pues
«cuando esc ibo e sos, mi cabeza se ulcaniza, la pluma a de en mi mano (…)», solo puedo
« ona con a los icios» y «la misión se ía inú il y a iesgada». Ca a a Ven u a de la Vega, ci-
ada en Cano Malagón (1988): 84.
(17) No me e ie o al ap endizaje eó ico y o mal de la iloso ía hegeliana, sino a la pa -
icipación en la di usión —mediada, mix i icada y ec eada— de ideas p oceden es de un sis ema
ilosó ico, que en es e o ma o de ulga a es án en la base de cualquie cul u a polí ica, en el
sen ido indicado po Be s ein (1999).
(18) El Cisne se publicó en e el 3.6.1838 y el 30.9.1838, y ha sido conside ado uno de los
exponen es más no ables del Roman icismo en España; Pee s (1954): 71; Palenque (1987). In-
08_Ma ia Sie a.indd 210 24/02/12 11:30
HISTORIA Y POLÍTICA NÚM. 27, ENERO-JUNIO (2012), PÁGS. 203-226
211
mon ó con decisión en «ese nue o Pegaso» del que, en su poesía bu lesca Cla-
sicismo y Roman icismo, hacía habla a Ho acio, a quien con e ía en imagina-
io in e locu o de sus cui as es é icas: «cuando po dicha os leo/ soy clásico y
muy clásico/; mas me pongo a hace e sos,/ e in olun a iamen e/ omán ico
me uel o» (19).
El Roman icismo ue ambién pa a Tassa a un espacio de con a e nización
con o os esc i o es a los que se inculó po es udios y gus os, una sue e de
p ime a socialización —masculina— en alo es compa idos sob e la que se
ejió una ed de elaciones que u ie on luego cul i o en o os ámbi os, como la
diplomacia, y du ade o e ec o de amis ad polí ica (20). Pe o su ap endizaje li-
e a io ue, sob e odo, el ma co pa a conoce y ec ea un sen ido eminen e-
men e omán ico de lo bello, que, como buen undamen o p o undo de cual-
quie lógica ilosó ica, de ini ía el ma co elemen al de las e e encias
on ológicas y é icas de Tassa a, y, en consecuencia, de sus ideas sociales y po-
lí icas. Sin pode aden a me en una e lexión más gene al, solo p ocu a é
o ece algunos apun es sob e el sen ido de la belleza de es e conc e o omán i-
co, que pi o ó sob e el ípode de lo sublime, lo ascenden e y lo in enso (21).
Los no muy abundan es —aunque sí a lo la go de su ida cons an es— poe-
mas que Tassa a dedicó a e baliza lo expe imen ado an e el espec áculo de la
Na u aleza e lejan de o ma canónica el sen imien o omán ico de lo sublime,
aquí básicamen e o mulado en esa pa eja sensación de pa icipa de la g andio-
sidad de una belleza de ango supe io que, a la ez, deja disminuido al obse -
ado (22). De o ma aún más explíci a, aunque ambién de mane a asociada a
la emoción de la Na u aleza, la necesidad de una belleza ascenden e apa ece
en a ios de sus poemas de amo , en los que, asgando el elo del es e eo ipo
de la amada co ompida si alcanzada, cons uye a la muje como medio de co-
o mación sob e los ci cui os li e a ios po los que se mo ió Tassa a en su ju en ud se illana, en
Palenque (1986).
(19) Clasicismo y Roman icismo, en Poesías de… pp. 83-93, ci a p. 86.
(20) Sin pode en a aquí en es a cues ión, quie o no obs an e des aca la impo ancia de
es e cí culo de amigos y compañe os, ámbi o p e e en e de sociabilidad de Tassa a. En e sus
pa es, igu a, po ejemplo, Sal ado Be múdez de Cas o, o o poe a-polí ico, compañe o de co-
e ías ju eniles en ie as se illanas y más a de de a en u as diplomá icas, cuyo in enso pe il
omán ico es muy pa ejo al de Tassa a (quien, en una poesía dedicada al amigo, eco daba « us
e sos, Sal ado , que amé cual míos», A Sal ado . Recue dos, en Poesías… pp. 334-338, ci a
p. 334).
(21) La ob a de Edmund Bu ke, Indagación ilosó ica sob e el o igen de nues as ideas
ace ca de lo sublime y de lo bello (1757), se ía en es e pun o la base undamen al pa a la pos e io
elabo ación omán ica de un concep o de lo sublime que no se de ini ía ya an o po dis inción
del de belleza sino que cons i ui ía su más al a o mulación (Edición de G as Balague , 1987).
(22) Así, an e un paisaje de mon añas que, pa a el omán ico, pa ece p opicia lo sublime
(«lo inmenso, lo in ini o/, lo e e no»), sien e «la g an oz del silencio/ del uni e so oz», y puede
suma se a una ue za «que en san a emanación/ sien o baja del cielo/ y o la me en su ulgo / y
elec iza mi alma,/ y a eba a mi oz/ en sublime cán ico/ de admi ación y amo »; La nue a
inspi ación (1867), en Poesías de… pp. 469-476.
08_Ma ia Sie a.indd 211 24/02/12 11:30
POLÍTICA, ROMANTICISMO Y MASCULINIDAD: TASSARA (1817-1875) MARÍA SIERRA
218
i i an es de la más gene al ex ensión social del deba e polí ico, un mal nacido,
como o as «pes es», «de la boca del in ie no e oluciona io» (44). No ue on
pocos ni sólo conse ado es los polí icos libe ales que se p eocupa on po a -
gumen a que la muje no enía espacio en la nue a es e a pública cons uida
con el sis ema ep esen a i o, una exclusión que, aunque ue a explicada como
na u al, conlle aba un a i icioso p oceso de c eación polí ico-cul u al en el que
in e inie on in luencias in elec uales ex e nas, adiciones cul u ales p opias y
necesidades polí icas inmedia as (45).
Y es que, en el co azón de es e p oceso quedaba emplazada, en cie a medida,
la misma i ilidad mode na. No ya solo po que el géne o de inie a una o ma bá-
sica de inclusión/exclusión polí ica —la condición ciudadana—, p ime y elemen-
al mu o de con ención de un nue o o den que p e endía ena («cons ui », en el
lenguaje polí icamen e co ec o de la época) la e olución limi ando la pa icipa-
ción de la sociedad ci il, con su co ela o legal de pode y sumisión (46). También,
y sob e odo, po que la polí ica pudo se una de las a enas en las que se demos a-
a (ap endie a y ue a econocida) la homb ía, una ace a es a menos es udiada de
la conexión en e géne o y polí ica, pe o posiblemen e muy p oduc i a desde am-
bos en oques si enemos en cuen a que es a o ma de con i mación de una iden i-
dad ac ua ía como mo o de un ci cui o de elaciones e oalimen ado.
Como en o os países, los pa lamen a ios españoles de la gene ación de
Tassa a man u ie on un discu so que e idenciaba (y colabo aba a) la na u ali-
zación de la exclusión polí ica de las muje es y, de o ma menos explíci a, o as
exclusiones pa alelas, sen idas como necesa ias po los de enso es del nue o
o den pos e oluciona io: cuando en 1856 el Pa ido Pog esis a, e íme amen e
en el pode , in en ó amplia el censo elec o al ebajando los ni eles de en a
eque idos pa a pode o a e inco po ando a los miemb os de la Milicia Nacio-
nal, la p ensa del Pa ido Mode ado con aa acó escandalizada, a guyendo que,
si se seguía po es a ía, el de echo de o o quizá no «pudie a nega se a los
demen es, a los idio as, acaso ni a las muje es (...)» (47). Que las muje es ue an
de ás de los demen es y los idio as en es a escala e olu i a e a, en e o as
cosas, esul ado de la cons ucción de las i udes polí icas como i udes p o-
piamen e masculinas, a la ez que, e o zando aún más su po encia desc ip i a,
an i é icamen e emeninas. Si o os a adis as más igu osos en sus p ocedi-
(44) «La Polí ico-mana», en Los españoles pin ados…, ol II, pp. 38-47, ci as pp. 39 y 41
espec i amen e.
(45) En la p esen ación de lo a i icial como hecho na u al es undamen al el papel de la
ciencia, como han des acado, en elación a la cons ucción de no ma i as de masculinidad, Mos-
se o Nye, es e úl imo con especial a ención a las implicaciones polí icas del pensamien o bioló-
gico; Mosse (2000), Nye (1993). Ú iles obse aciones sob e el e ec o de la en ada del posi i is-
mo en España y sob e la na u alización de isiones sob e el ca ác e masculino y emenino de
acend ado de e minismo biológico en A es i (2000) y Ríos Llo e (2006).
(46) Un comple o eco ido a a és de la cons ucción de es a exclusión, en Gua dia
He e o (2007).
(47) La Época, 2-2-1856.
08_Ma ia Sie a.indd 218 24/02/12 11:30
HISTORIA Y POLÍTICA NÚM. 27, ENERO-JUNIO (2012), PÁGS. 203-226
219
mien os a gumen a on pseudocien í icamen e la conocida compa ación polí ica
en e la o aleza, la emplanza y la mode ación masculinas e sus la debilidad,
la lige eza y el apasionamien o emeninos, el esc i o sa í ico que ue Tassa a
p e i ió la bu la pa a insis i en lo esencial de es a seg egación de es e as: «Las
pa es que a aca la polí ica son más débiles en la muje que en el homb e; su
cabeza no esis e an o, su lengua es más mo ible, y una ez acome ido su ce-
eb o de la ieb e que p oduce la polí ica, una ez acome idos sus ó ganos o ales
del azogamien o en que los pone la polí ica… ¡in eliz muje ! ya no hay eme-
dio, ya no hay ali io pa a ella» (48). La in eligencia e a pues masculina como
la cha la ane ía emenina, y su lec u a cí ica en o ma de i udes y icios
ansi ó po muy di e sas o mas de esc i u a polí ica de la época, que coinci-
die on en sub aya , sesuda o i ónicamen e, la necesidad de sal agua da la es-
e a pública de elemen os emeninos o eminizados (49).
Aún más, de las «muje es i iles». Y aquí, Tassa a sabía bien de lo que
hablaba. Po los mismos años en los que esc ibió es a dia iba con a la muje -
polí ica, i ió una co a pe o in ensa y ágica elación con una esc i o a a la que
di e sos coe áneos coincidie on en cali ica , po su genio li e a io y su ene gía
i al, de i il. Cuando una de las máximas igu as del oman icismo español,
José Zo illa, eco dó el episodio de la p esen ación en el Liceo de la poe a
cubana Ge udis Gómez de A ellaneda, des acó cómo «los pensamien os a-
oniles de los igo osos e sos con que e eló su ingenio e ela on algo i il y
ue e en el espí i u ence ado den o de aquella olup uosa enca nación
muje il» (50). Tassa a la conoció en es os cí culos li e a ios; Tula, nomb e a-
milia de A ellaneda, se con i ió en una de las pocas esc i o as omán icas
que, en i ud de su éxi o de público, pudo i i desa iando algunas con encio-
nes sociales de la época; ambos debie on sen i se a aídos po la ama y la
ue e pe sonalidad del o o, y man u ie on una elación amo osa de la que ha
quedado un mu ilado egis o epis ola . La olun ad y la in eligencia de Tula,
de la misma mane a que la hacían a ac i a, p on o debie on ol e se en su
con a a los ojos de un aman e acos umb ado a muje es menos impe a i as. Más
cuando ella u o una hija como esul ado de la elación. En onces, Tassa a hizo
mu is po el o o, a pesa de las d amá icas ca as que le di igió la mad e aban-
donada, y pa ece que p ocu ó (sin acaba de consegui lo) no ol e a enamo a -
se de muje es ue es sino sumisas (51).
(48) «La Polí ico-mana», en Los españoles pin ados…, p. 40.
(49) En uno de los muchos epe o ios biog á icos que e a aban colec i amen e a los
pa lamen a ios de una de e minada legisla u a, un dipu ado e a, po ejemplo, conside ado « elei-
doso e incons an e en opiniones como la muge (sic) coque a», en Va gas MacHuca, ancisco
y lobo ui pé ez, icen e: El lib o de la e dad o Semblanzas de los dipu ados del Cong eso
de 1851. Mad id: Imp. de D. An onio Ma eis Muñoz, 1851, p. 13.
(50) Recue dos del iempo iejo; jun o a o os es imonios, en Ca ena (1989): 20. Sob e
el econocimien o de la eminidad/ i ilidad en A ellanada, Delgado (2008).
(51) La elación p i ada como modelado a de las ac i udes públicas, en Sie a (2011).
08_Ma ia Sie a.indd 219 24/02/12 11:30
POLÍTICA, ROMANTICISMO Y MASCULINIDAD: TASSARA (1817-1875) MARÍA SIERRA
220
Vida p i ada y opiniones polí icas quedan en es e pun o es echamen e en-
lazadas; cuando cons uye a su «poli icómana» como un e a o e oz de la
muje que se in o ma, lee y opina de polí ica, po no deci ya de aquella que
p e ende ene de echo de o o o en a en las Academias (A ellaneda ue e-
chazada en es a úl ima in ención), y la desc ibe po oposición a aquella o a
muje que no aspi a a sabe de lo que no debe sabe , Tassa a iene ce canos
e e en es eales. Pe o ambién es cie o que, más allá de la expe iencia p i ada,
su echazo a las muje es con p e ensiones polí icas e lejaba un emo compa -
ido: cuando hay necesidad de bu la se de las ma isabididillas y las poli icas-
as es po que, como las meigas, habe las haylas (52). No debie on de se mu-
chas las muje es ue es que en la España de mediados del xix se a en u a ían,
como A ellaneda, a desa ia on almen e el o den social y cul u al de su iem-
po, siendo más p obable el ecu so a es a egias de negociación que pe mi ie-
an, bajo la apa iencia de sumisión o de colabo ación, ene algún ipo de in e-
eses públicos (53). Pe o la p esencia incues ionable de muje es esc i o as
omán icas en España, alguna de econocido éxi o y a ias inse as en edes de
colabo ación que ansi aban de uno al o o lado del A lán ico hispano, pudo
ep esen a pa a los poe as polí icos como Tassa a, y de o ma más gene al pa a
cualquie homb e que hicie a de la a ena pública un espacio de demos ación de
su masculinidad, una amenaza cie a (54).
Po que si el abajo o los espacios de sociabilidad —desde el club al a eneo
o la abe na— han sido conside ados, con azón, a enas en las que his ó ica-
men e se demos aba y, en consecuencia, se cons uía homb ía, du an e el
siglo xix la ac i idad polí ica no debió de se menos decisi a en es e sen ido.
No ya, ob iamen e, al menos en las naciones eu opeas ela i amen e cons i ui-
das en sus on e as e i o iales, po que los a ones que no pa icipa an en la
polí ica no ue an « e dade os» homb es, sino po que en es a a ena algunos
podían a ianza señaladamen e la epu ación de su masculinidad (55). En es e
(52) Una indicación en es e sen ido en RoMeo Ma eo (2006).
(53) Un magní ico ejemplo de es a segunda o ma de o za , sin ompe , los má genes
es ablecidos po el epa o o icial de oles de géne o puede encon a se en la ida de quien ue a
muje de un ilus e gue ille o libe al, además de aya de Isabel II, en RoMeo Ma eo (2000). Sob e
las esc i o as omán icas y sus cí culos, Ki kpa ick (1991).
(54) Sin duda, los años 40 del siglo xix, escena io de la ac i idad de es as esc i o as o-
mán icas que, de mane a di e sa, amenaza on el o den pa ia cal, no signi ica ían un escalón de
«c isis de masculinidad» como el de las p ime as décadas del siglo xx (o, de o a o ma, las dé-
cadas inales), pe o de alguna mane a y en simila con ex o —una sociedad inme sa en una in-
ensa y plu al ans o mación, con la consiguien e angus ia po el de umbe de alo es mo ales
supues amen e uni e sales— p omo ie on una eacción de de ensa an e la amenaza de p o undos
cambios. Pa a la eo ganización de la iden idad masculina en épocas de c isis en gene al y, de
o ma más exac a, en España, A es i (2010).
(55) La peculia idad de las nue as epúblicas ame icanas, donde la de inición de la mas-
culinidad es u o, como odo lo demás, es echamen e elacionada con los p ocesos de cons ucción
nacional, expansión e i o ial y exclusión/inclusión de la población indígena, en Pelu o y
SáncHez P ado (2010).
08_Ma ia Sie a.indd 220 24/02/12 11:30
HISTORIA Y POLÍTICA NÚM. 27, ENERO-JUNIO (2012), PÁGS. 203-226
221
c uce de caminos, el hono , como ha es udiado Robe Nye, de iene un concep o
undamen al; un hono que, alimen ado po hondas aíces en el An iguo Régi-
men, se expandió socialmen e en el siglo xix y, a la ez que man u o compo-
nen es adicionales, ue adqui iendo nue as implicaciones es echamen e ela-
cionadas con la di e enciación de oles sociales en i ud del géne o (56). Como
Nye señala, el concep o del hono y su lenguaje esul an p i a i amen e mascu-
linos, y, mien as educen a las muje es a la condición de ecep o as pasi as,
conceden a los homb es la posibilidad de ene lo y aumen a lo de o ma ac i a
según su olun ad o capacidad. Se alien e cons i ui ía una de las ga an ías de
log a lo, en el con ex o incluso de una cul u a del duelo de la ga pe du ación,
que a a esó el pa lamen a ismo u o os espacios de la polí ica mode na (57).
Al igual que muchos o os pa lamen a ios españoles, Tassa a no dejó de
p esen a se en el Cong eso como un homb e de hono , celoso gua dián de su
hon a: cuando en una sesión pa lamen a ia de 1855 le pa eció que, en espues a
a su discu so, o o dipu ado había pues o en duda la hono abilidad de los mode-
ados en una o ación, Tassa a sal ó como un ig e pa a pedi explicaciones,
po que «cues ión de hon a no puede se una cues ión de opiniones» y «la pala-
b a hon a es an id iosa [que] al a és de ella odos pod íamos e comp ome-
ida la nues a» (58). C eo que puede se muy iluminado in en a ap ecia en
qué medida el Pa lamen o, u o os o os p o o ípicos de la polí ica mode na,
pudie on se ambién escena ios donde se demos a a y ie a econocida la
homb ía, pues pa ece e iden e que la ac i idad polí ica de los egímenes libe a-
les ue una de las a enas en las que se cons uyó masculinidad. Es cie o que es a
conexión en e polí ica y géne o, que no se a icula an o a a és de la con on-
ación con «el o o» —la muje , y odas sus ca ac e ís icas biológicas y espi i-
uales que la ha ían «na u almen e» inhábil pa a la polí ica—, sino a a és de
la más posi i a a i mación de alo es di igidos a ecaba el econocimien o
de los pa es, es de más di ícil as eo. Si el discu so que desc ibe la incapacidad
polí ica de la muje y la con a ia cuali icación na u al del a ón es no solo
explíci o sino, en algunos casos, como el de Tassa a, ag esi o, el econocimien-
o de los pa es deja es imonios más escasos, indi ec os y mediados.
Pa a Tassa a, el más exp esi o econocimien o de su masculinidad polí ica
llega ía años después de su mue e, cuando a comienzos del siglo xx su pa i-
cula bióg a o ce aba la indicación de su his o ia con un signi ica i o epi a io:
«O a época i il le endi á jus icia». Ma io Méndez Beja ano, aho a en una
ob a dedicada a los poe as españoles que habían i ido en Amé ica, insis ió en
p esen a le como un «poe a masculino». Fundaba su opinión en la o ma en la
que Tassa a había p ocedido a «la iden i icación del p oblema li e a io con el
(56) Nye (1993).
(57) Sob e el duelo, F e e (2000); éanse especialmen e las alusiones a algunos episo-
dios pa lamen a ios en las pp. 392-393.
(58) DSC, 5.2.1855, p. 1859. Episodios de es e eno no son excepcionales en el pa lamen-
a ismo español del xix, como puede e se en Sie a, Peña y Zu i a (2010).
08_Ma ia Sie a.indd 221 24/02/12 11:30
POLÍTICA, ROMANTICISMO Y MASCULINIDAD: TASSARA (1817-1875) MARÍA SIERRA
222
polí ico» y había sen ido la esc i u a de denuncia como «misión», una misión
que, decía, man u o po encima de la asegu ada de o a. Es a especie de mas-
culinidad he oica se e idenciaba en el caso de Tassa a, según el bióg a o, an o
en es e ámbi o de la poesía cí ica como en el apa en emen e muy dis an e de la
ac i idad diplomá ica, po la o ma alien e —«pa io a»— de en ega se a
la lucha, sin emo al acaso (59).
Al censu ado embajado que ol ió obligado de Es ados Unidos, al no me-
nos de o ado candida o a dipu ado que ue poco después, al esc i o que en
1872 compiló es amen a iamen e su poesía, y al madu o aspi an e a aman e de
Ca olina Co onado —¿o a muje ue e?—, p obablemen e le hubie a gus ado
la segunda ida que le egaló Méndez Beja ano. Máxime si enemos en cuen a
que el bióg a o admi ado no dejó de señala la conexión en e la mane a plena
— a onil— en la que Tassa a desa olló su misión como poe a-polí ico con su
esis encia al ma imonio y la o ma a en u e a de elaciona se con las muje es:
«el ma imonio es con enien e al pea ón, moles o al nau a, imposible al a iado
in elec ual». Pasa de don Juan omán ico a hé oe ipo Sain Exupè y, sin esca-
las in e medias, hab ía sido posiblemen e del ag ado de quien en ida gus ó
p esen a se como amigo del diablo (60).
En odo caso, pa ece p obable que algún ipo de an asía e ospec i a iden-
i icó al bióg a o con su biog a iado, enlazándolos po encima de las décadas y
las gene aciones que los sepa aban (61). La con lic i a inse ción del sen imien-
o en los modelos mode nos de masculinidad pudo ac ua como la go puen e
empo al, y quizá en 1920 Méndez Beja ano en endía con ap endida na u alidad
la pa adoja en la que i ió inme so Tassa a du an e las décadas cen ales del
siglo xix. La apo ía de o o ga al sen imien o alo como o ma de conocimien-
o y como a ma polí ica, a la pa que su impe io se es igma izaba como emeni-
no, end ía que espe a aún más iempo pa a empeza a esol e se.
4. bibliog a ía
a es i, ne ea (2000): «El ángel del hoga y sus demonios. Ciencia, eligión y géne o en
la España del siglo xix», Re is a de His o ia Con empo ánea, Nº 21, pp. 363-394.
(59) Méndez Beja ano (1929): 388, 377 y 383 espec i amen e. La ci a del pá a o si-
guien e, en la p. 359.
(60) Sob e la ape u a, con la c isis de in de siglo, de un ideal masculino al e na i o al
p omocionado po la ideología ic o iana de la domes icidad, que, en e al buen ma ido, esal a-
ía el espí i u de a en u a y la libe ad del homb e de acción en un mundo sin pe icoa s, TosH
(2005): 107. La igu a del Don Juan y sus ans o maciones en la masculinidad española, en
A es i (2001).
(61) La idea de la an asía e ospec i a es á omada y adap ada de la p opues a hecha po
Sco (2001) en elación a la his o ia del eminismo.
08_Ma ia Sie a.indd 222 24/02/12 11:30
HISTORIA Y POLÍTICA NÚM. 27, ENERO-JUNIO (2012), PÁGS. 203-226
223
(2001): Médicos, donjuanes y muje es mode nas. Los ideales de eminidad y
masculinidad en el p ime e cio del siglo xx, Bilbao, Uni e sidad País Vasco.
(2010): Masculinidades en ela de juicio. Homb e y géne o en el p ime e cio
del siglo xx, Mad id, Cá ed a.
a anz no a io, luis (2010): «Po la di ícil senda cons i ucional. Biog a ías polí icas
en el siglo xix», His o ia y Polí ica, Nº 4, pp. 295-326.
ba ó pazos, juan (1993): La codi icación del de echo ci il en España, 1808-1889,
San ande , Uni e sidad de Can ab ia.
be s ein, se ge (1999): «Na u e e onc ion des cul u es poli iques», en Les cul u es
poli iques en F ance, Pa is, Ed. Seuil, pp. 11-36.
bonaudo, Ma a y zu i a, a ael (2010): «Les déba s pa lemen ai es au ou du
su age uni e sel dans la cons uc ion de la ép esen a ion poli ique en Espagne
e en A gen ine: e s une analyse compa eé (1840-1880)», Pa liamen s, Es a es &
Rep esen a ion, ol. 30-2, pp. 163-175.
bolu e pe uga, Mónica (2007): «Homb es de bien: modelos de masculinidad y ex-
pec a i as emeninas, en e la icción y la ealidad», Cuade nos de Ilus ación y
Roman icismo, Nº 15, pp. 7-31.
b aue , kinley (1975): «Gab iel Ga cia y Tassa a and he Ame ican Ci il Wa : A
Spanish Pe spec i e», Ci il Wa His o y, Nº 21, pp. 5-27.
bu diel, isabel (2000): «La dama de blanco: no as sob e la biog a ía his ó ica», en
Bu diel, Isabel y Pé ez Ledesma, Manuel (Coo ds.): Libe ales, agi ado es y cons-
pi ado es. Biog a ías he e odoxas del siglo xix, Mad id, Espasa Calpe, pp.17-48.
(2004): Isabel II. No se puede eina inocen emen e, Mad id, Espasa Calpe.
(2010): Isabel II. Una biog a ía, Mad id, Tau us.
bu diel, isabel y pé ez ledesMa, Manuel (Coo ds.) (2000): Libe ales, agi ado es y
conspi ado es. Biog a ías he e odoxas del siglo xix, Mad id, Espasa Calpe.
bu gue a, Mónica (2010): «Las on e as polí icas de la muje de ‘clase media’ en la
cul u a polí ica del libe alismo espe able (Mad id, 1837-1843)», Aye 78, pp. 117-
141.
bu ke, edMund (1987) [1757]: Indagación ilosó ica sob e el o igen de nues as ideas
ace ca de lo sublime y de lo bello, Edición de Menene G as Balague , Mad id,
Tecnos.
cano Malagón, M.ª luz (1988): Pa icio de la Escosu a: ida y ob a li e a ia. Valla-
dolid, Uni e sidad.
cansino assens, a ael (1985): La no ela de un li e a o, I, Mad id, Alianza.
ca ena, elena (1989): «In oducción», a Gómez de A ellaneda, Ge udis: Poesía y
epis ola io de amo y amis ad (Edición a ca go de E. Ca ena), Mad id, Cas alia,
pp. 7-38.
connell, .W. (1987): Gende and Powe , S and o d, S and o d Uni e si y P ess.
delgado, luisa-elena (2008): «Ge udis Gómez de A ellaneda: esc i u a, eminidad
y econocimien o», en Fe nández, Pu a y O ega, Ma ie-Linda: La muje de le as
o la le a he ida. Discu sos y ep esen aciones sob e la muje esc i o a en el
siglo xix, Mad id, CSIC, pp.201-220.
08_Ma ia Sie a.indd 223 24/02/12 11:30
POLÍTICA, ROMANTICISMO Y MASCULINIDAD: TASSARA (1817-1875) MARÍA SIERRA
224
espigado ocino, glo ia (2010): «El discu so epublicano sob e la muje en el Sexe-
nio Democ á ico: los lími es de la mode nidad», Aye Nº 78, pp. 143-168.
e e , u e (2000): «Condición bu guesa y hono : en o no a la his o ia del duelo en
Ingla e a y Alemania», en ade a, josep y Millán, jesús (coo ds.): Las bu gue-
sías eu opeas del siglo xix: sociedad ci il, polí ica y cul u a, Valencia, Biblio eca
Nue a/Uni e sidad de Valencia, pp. 361-398.
góMez e e , guadalupe (1995): «Las limi aciones del libe alismo en España: el
ángel del hoga », en e nández albadalejo, pablo y o ega lópez, Ma ga i-
a: An iguo Régimen y libe alismo. Homenaje a Miguel A ola. 3. Polí ica y Cul-
u a, Mad id, Alianza Ed., pp. 515-532.
gua dia He e o, ca Men de la (2007): «Los discu sos de la di e encia. Géne o y
ciudadanía», en pé ez ledesMa, Manuel (di .): De súbdi os a ciudadanos. Una
his o ia de la ciudadanía en España, Mad id, Cen o de Es udios Polí icos y Cons-
i ucionales, pp. 593-625.
jou, Mai e (1992): «Gab iel Ga cía y Tassa a: del nacionalismo omán ico al concep o
de aza hispana», Anua io de Es udios Ame icanos, Nº 49, pp. 529-562.
juliá, san os (2004): His o ia de las dos Españas, Mad id, Tau us.
ki kpa ick, susan (1991): Las omán icas: esc i u a y subje i idad en España,
1835-1850, Mad id, Cá ed a.
lepo e, jill (2001): «His o ians Who Lo e Too Much: Re lec ions on Mic ohis o y
and Biog aphy», The Jou nal o Ame ican His o ians, Vol. 88, Nº 1, pp. 129-144.
le i, gio anni (1989): «Les usages de la biog aphie», Annales, ESC, Nº 6, pp. 1325-
1336.
Mayo al, Ma iana (2000): «De ángel de luz a es úpida (El is e des ino de la amada
omán ica)», Ac as del VII Cong eso (Nápoles, 23-25 de ma zo de 1999), Bologna,
Cen o In e nacional de Es udios sob e Roman icismo Hispánico E manno Calde-
a-Ins i u o I aliano pe gli S udi Filoso ici, pp. 133-142.
Méndez beja ano, Ma io (1928): Tassa a. Nue a biog a ía c í ica, Mad id, Imp en-
a de F. Pé ez.
(1929): Poe as españoles que i ie on en Amé ica, Mad id, Renacimien o.
Mo ales, a ael (1987): Los cien poe as mejo es de la lí ica cas ellana, Mad id,
Ediciones Gine .
Mo eno luzón, ja ie (Ed.) (2006): P og esis as. Biog a ías de e o mis as españo-
les, Mad id, Tau us.
Mosse, geo ge l. (2000) [1996]: La imagen del homb e. La c eación de la mode na
masculinidad, Mad id, Talasa Eds.
nye, obe a. (1993): Masculini y and Male Codes o Hono in Mode n F ance,
Ca y, NC, USA: Ox o d Uni e si y P ess.
palenque, Ma a (1984): «El poe a embajado Ga cía Tassa a y la c isis cubana»,
V Jo nadas de Andalucía y Amé ica, Se illa, Escuela Es udios Hispano Ame ica-
nos, pp. 413-433.
(1986): Edición de Gab iel Ga cía Tassa a: An ología poé ica, Se illa, Ayun a-
mien o, pp. 10-11.
08_Ma ia Sie a.indd 224 24/02/12 11:30
HISTORIA Y POLÍTICA NÚM. 27, ENERO-JUNIO (2012), PÁGS. 203-226
225
(1987): «El Cisne, pe iódico semanal de Li e a u a y Bellas A es (Se illa,
1838)», A chi o Hispalense, Tomo 70, Nº 213, pp. 141-178.
pasaMa , gonzalo y pei ó, ignacio (2002): Dicciona io de his o iado es españoles
con empo áneos (1840-1980), Mad id, Akal, pp. 402-403.
pee s, e. allison (1954): His o ia del oman icismo español, T II, Mad id, G edos.
pelu o, ana y sáncHez p ado, ignacio M. (Eds.) (2010): En e homb es. Masculi-
nidades del siglo xix en Amé ica La ina, Mad id, Ibe oame icana.
pé ez ledesMa, Manuel y bu diel, isabel (Eds.) (2008): Libe ales eminen es, Ma-
d id, Ma cial Pons.
pey ou, lo encia (2011): «Familia y polí ica. Masculinidad y eminidad en el discu -
so democ á ico isabelino», His o ia y Polí ica, Nº 25, pp. 149-174.
p az, Ma io (1999): La ca ne, la mue e y el diablo en la li e a u a omán ica, Ba ce-
lona, El Acan ilado.
p o uiz, juan (2006): B a o Mu illo, Mad id, Sín esis.
aMos, Ma ía dolo es (2004): «Isabel II y las muje es isabelinas en el juego de po-
de es del libe alismo», en pé ez ga zón, juan sisinio (Ed): Isabel II. Los espejos
de la eina. Ma cial Pons, His o ia, Mad id, pp. 141-156.
íos llo e , osa elena (2006): «Obedien es y sumisas. Sexualidad emenina en el
imagina io masculino de la España de la Res au ación», Aye , Nº 63, pp. 187-209.
oMeo Ma eo, Ma ía c uz (1998): «Lenguaje y polí ica del nue o libe alismo: mo-
de ados y p og esis as, 1834-1845», Aye Nº 29, pp. 37-62.
(2000): «Juana Ma ia de la Vega, Condesa de Espoz y Mina (1805-1872): po
amo al esposo, po amo a la pa ia», en bu diel, isabel y pé ez ledesMa, Ma-
nuel (Coo ds): Libe ales, agi ado es y conspi ado es. Biog a ías he e odoxas del
siglo xix. Mad id, Espasa Calpe, pp. 209-238.
(2006): «Des inos de muje : es e a pública y polí icos libe ales», en Mo an ,
isabel (Di ): His o ia de las muje es en España y Amé ica La ina, Mad id, Cá e-
d a, ol 3, pp. 61-83.
sáncHez, oge io (1911): Au o es españoles e hispanoame icano (es udio c í ico de
sus ob as p incipales), Mad id, Pe lado, Páez y Cia.
sco , joan W. (2001): «Fan asy Echo: His o y and he Cons uc ion o Iden i y»,
C i ical Inqui y, Vol. 27, Nº 2, pp. 284-304.
sie a, Ma ía (2007): «Elec o es y ciudadanos en los p oyec os polí icos del libe alis-
mo mode ado y p og esis a», en pé ez ledesMa, Manuel (di .): De súbdi os a
ciudadanos. Una his o ia de la ciudadanía en España, Mad id, Cen o de Es udios
Polí icos y Cons i ucionales, pp. 103-133.
(2011): «La muje -sibila: la c í ica a la poli icómana», ponencia p esen ada en el
VIII Talle In e nacional Muje es en el siglo xxi, La Habana, Cuba.
(2011, en p ensa): «Ga cía Tassa a, Gab iel», en Dicciona io Biog á ico de los
Pa lamen a ios Españoles (1820-1854), Mad id, Co es Gene ales de España.
sie a, Ma ía, peña, Ma ía an onia y zu i a, a ael (2010): Elegidos y elegibles.
La ep esen ación pa lamen a ia en la cul u a del libe alismo, Mad id, Ma cial
Pons Ediciones His o ia.
08_Ma ia Sie a.indd 225 24/02/12 11:30
POLÍTICA, ROMANTICISMO Y MASCULINIDAD: TASSARA (1817-1875) MARÍA SIERRA
226
sie a, Ma ía y peña, Ma ía an onia (2011): «La cons ucción polí ica de la ep e-
sen ación libe al: una mi ada compa ada en e México y España», en ou ané,
nicole e gui aud, MicHèle: Emp un s e an e s cul u els : Mexique, P esses
Uni e si ai es de Nancy, pp. 177-198.
soHn, anne-Ma ie (2009): ‘Sois un homme!’ La cons uc ion de la masculini é au
XIXe siècle, Pa is, Seuil, 2009.
osH, joHn (2005): Manliness and Masculini ies in Nine een h-Cen u y B i ain. Essays
on gende , amiliy and empi e, Ha low, Pea son.
(2004): «Hegemonic Masculini y and he His o y o Gende », en dudink, s e-
pan; HageMann, ka en y osH, joHn: Masculini ies in Poli ics and Wa : Gende-
ing Mode n His o y Manches e , Manches e Uni e si y P ess, pp. 41-58.
ale a, juan (1903): Flo ilegio de Poesías Cas ellanas del siglo xix, Tomo V, Ma-
d id, Fe nando Fé.
(1947-1958): «Poesía lí ica y épica del siglo xix», en Ob as Comple as, Mad id,
Aguila , T. II, p. 1244.
e jus, anne (2002): «La eu e e son gend e dans la s a égie élec o alis e libé ale
sous la mona chie censi ai e», en pe ué, MicHel (di .): Su age, ci oyenne é e
é olu ions 1789-1848, Pa is, Socié é des É udes Robespie is es, pp. 89-98.
08_Ma ia Sie a.indd 226 24/02/12 11:30