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La imposible paz estable en la sociedad griega: ensayos de "koinè eiréne" durante la Guerra de Corinto

Abstract

La guerra de Corintio se cerró en 386 a.C. con la primera "koinè eiréne", que "prima facie" prometía llevar al conjunto de las sociedades griegas, beligerantes o no, una paz estable y permanente. Seis años antes, con la guerra en curso y también con Persia como árbitro y garante, ya tuvieron lugar dos ensayos o proyectos de "paz común" o "paz general" que no se concretaron por las veleidades imperialistas de los estados implicados. En el presente artículo nos ocupamos de la gestación de la interpretación de sus cláusulas y de las razones, reales o pretextadas, del fracaso de esta nueva clase de tratado jurídico que finalmente sólo adquirió carta de naturaleza a través de la imposición por parte de la potencia hegemónica, Esparta.

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La imposible paz estable en la sociedad griega: ensayos de "koinè eiréne" durante la Guerra de Corinto

Author: Fornis Vaquero, César Antonio
Publisher: Ediciones Universidad de Salamanca
Year: 2005
Source: https://idus.us.es/bitstreams/3a365280-230a-4db5-a067-fe433a8f3dbf/download
ISSN: 0213-2052
LA IMPOSIBLE PAZ ESTABLE EN LA SOCIEDAD GRIEGA:
ENSAYOS DE KOINÈ
EIRÉNE
DURANTE LA GUERRA DE
CORÏNTO*
Impossible s able peace in he G eek socie y: p ojec s o
koinè ei éne du ing he Co in hian Wa
Césa FORMS
Uni e sidad de Se illa, Co eo-e: [email p o ec ed]
Fecha de acep ación de ini i a: 15-09-2005
BIBLID[0213-2052(2005)23;269-292]
RESUMEN: La gue a de Co in o se ce ó en 386 a.C. con la p ime a koinè
ei éne, que p ima acie p ome ía lle a al conjun o de las sociedades g iegas, beli-
ge an es o no, una paz es able y pe manen e. Seis años an es, con la gue a en cu so
y ambién con Pe sia como a bi o y ga an e, ya u ie on luga dos ensayos o p o-
yec os de «paz común» o «paz gene al» que no se conc e a on po las eleidades
impe ialis as de los es ados implicados. En el p esen e a ículo nos ocupamos de la
ges ación, de la in e p e ación de sus cláusulas y de las azones, eales o p e ex a-
das,
del acaso de es a nue a clase de a ado ju ídico que inalmen e sólo adqui ió
* Es e a ículo, que se enma ca en el P oyec o de In es igación «Las sociedades g iegas en la gue-
a de Co in o», sub encionado po el Minis e io de Educación y Ciencia
(HUM
2004-02095), se ha bene-
iciado de una Ayuda pa a Mo ilidad del P o eso ado Uni e si a io y de In es igado es del CSIC del
mismo Minis e io desa ollada du an e el e ano de 2005 en el Semina ü Al e Geschich e de la Wes á-
lische-Wilhems Uni e si a (Müns e ) y en el F ied ich Meinecke Ins i u de la F eie Uni e si a (Be lín).
Ag adezco a los p o eso es Pe e Funke y E ns Bal usch, espec i amen e, su hospi alidad y su alioso
consejo, ag adecimien o que hago ex ensi o a los p o eso es Johannes Hahn, And eas Lu he , Klaus
F ei ag y Ma hias Haake.
© Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud, his ., Ha an ig. 23, 2005, pp. 269-292
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DE KOINE
EIRÉNE
DURANTE LA GUERRA DE CORINTO
ca a de na u aleza a a és de la imposición po pa e de la po encia hegemónica,
Espa a.
Palab as
cla e-,
koinè ei éne, gue a de Co in o, impe ialismo, negociaciones de
paz, panhelenismo, libe ad, au onomía, sobe anía.
ABSTRACT: The Co in hian Wa was closed in 386 B.C. by he i s koinè ei éne,
ha p ima acie p omised o ca y o he whole G eek wo ld, i bellige en o no , a i m
and e e las ing peace. Six yea s be o e, wi h he wa in p og ess and wi h Pe sia as a bi-
e and gua an o oo, wo essays o p ojec s o «common peace» o «gene al peace»
aken place, bu ailed because he impe ialis conce n o he in ol ed s a es. In he
p esen a icle we deal wi h he ges a ion, he in e p e a ion o he clauses and he ea-
sons,
eals o supposed, o he b eakdown o his new kind o ju idical ea y ha inally
only was ho oughly accep ed by he imposi ion o he hegemonic powe , Spa a.
Key wo ds: koinè ei éne, Co in hian Wa , impe ialism, peace nego ia ions, pan-
helenism, eedom, au onomy, so e eign y.
En la p ima e a del año 386 a.C, con el G an Rey pe sa como a bi o y
ga an e, la sociedad g iega io nace con espe anza un nue o ins umen o diplo-
má ico, la κοινή ειρήνη, un a ado de paz pe manen e y es able que se ex endía a
odas las on e as de la Hélade. El iempo y el acaso de sus sucesi as eno a-
ciones a lo la go del siglo i demos a ían que la «paz común» o «paz gene al» e a
an e odo un ins umen o hegemónico en manos de la po encia de u no, que in e -
p e aba y aplicaba sus é minos a su en e a con eniencia. Pe o seis años an es, en
medio de la gue a de Co in o, los es ados g iegos belige an es ya se es o za on,
in uc uosamen e, po alcanza un acue do semejan e. De es os ensayos de koinè
ei éne, con ecuencia subes imados o incluso pasados po al o1, nos amos a ocu-
pa en el p esen e abajo.
La inicia i a pa ió de Espa a. El amenazado o alecimien o de la p esencia
a gi a en Co in o, la hegemonía na al que pe sas y a enienses habían cons uido
en el Egeo después de la ba alla de Cnido -que se había ex endido al pun o de oma
Ci e a y asal a las cos as lacedemonias, con el consiguien e pelig o de e uel a
hilo a-2, la po el momen o imposible ayuda de su aliado si acusano Dionisio el
1.
Como se ha enca gado de eco da nos úl imamen e
URBAN,
R.:
De Kônigs ieden
on
387/6
.
Ch .
Vo geschich e,
Zus adekommen,
E gebnis
und
poli ische
Umse zung.
His o ia
Einzelsch i en, 68.
S u ga , 1991, ρ. 60.
2.
La cap u a de Ci e a y el iesgo de una masi a suble ación de hilo as cons i uyen en sí mismas
pode osas azones pa a que los
hómoioi
desea an alcanza cuan o an es un acue do pací ico (c .
LEWIS,
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Viejo -abso bido po la si uación en Sicilia y el su de I alia- y la ausencia en el
ho izon e de una salida en ajosa a una gue a de desgas e que no sólo e osiona
sus p eca ios ecu sos inancie os -p i ados del impo an e ibu o impe ial ecau-
dado en el Egeo y consumido ya el bo ín aído desde Asia po Agesilao-, sino que
c ece en impopula idad en e sus aliados, pe suaden a un amplio sec o de la ciu-
dadanía espa ana de la con eniencia de cul i a de nue o la amis ad del bá ba o
como cauce pa a pone in de una ez al con lic o y ga an iza la hegemonía espa -
ana, siquie a en la G ecia con inen al3. Es e cambio en el balance in e no de pode
se plasma á en un gi o cope nicano de la polí ica ex e io del es ado lacedemonio,
has a en onces eminen emen e belicis a, que coincide en el iempo, y no po casua-
lidad, con la sus i ución de Ti aus es po Ti ibazo en la sa apía de Lidia y en la dig-
nidad de ká anos4. De es e modo, du an e el in ie no de 393/2 o ya en la p ima e a
de 3925 comienzan los con ac os en e ep esen an es de Espa a y del G an Rey,
que se desa olla án en dos escena ios di e en es, p ime o Sa des y luego Espa a6.
D.
M.: Spa a and Pe sia. Leiden, 1977, p. 145, η. 6l). Como es sabido, el hilo ismo, en an o que sis-
ema de explo ación socioeconómica que pe mi ía el sos enimien o de la mino i a ia eli e espa ia a, e a
la pied a angula sob e la que se había cons uido el Es ado lacedemonio desde el a caísmo.
3.
Además de LEWIS:
ibid.,
éase HAMILTON, C. D.: Spa a's Bi e Vic oñes. Poli ics and Diplomacy
in he Co in hian Wa . I haca-London, 1979, pp. 233, 243; FUNKE, P.: Homónoia und A ché. A hen und
die G iechische S aa enwel om Ende des Peloponnesischen K ieges bis zum Konigs ieden (404/3-387/6
. Ch ). His o ia Einzelsch i en 37. Wiesbaden, 1980, p. 136; DEVOTO, J. G.: «Agesilaus, An alcidas, and
he Failed Peace o 392/1 B.C.», CPh, 81, 1986, p. 192.
4.
X. HG. 4.8.12; D.S. 14.85.4; c . X. HG. 4.2.13 y Ages. 1.10. Es e impo an e ma iz, que le acul a
pa a i ma a ados o concede la au onomía a los g iegos de Asia en nomb e del Rey, ha sido sub a-
yado po JUDEiCH, W.: Kleinasia ische S udien. Un e suchungen zu g iechisch-pe sischen Geschich e des
IVJah hunde s . Ch . Ma bu g, 1892, p. 83; BELOCH, Κ. J.: Gñechische Geschich e, III, 2. Be lin-Leip-
zig,
I9232,
ρ. 135; MELONI, P.: «Ti ibazo, sa apo di Sa di», A henaeum, 28, 1950, pp. 299, 309; AUCELLO,
E.: «La genesi della pace di An alcida», Helikon, 5, 1965, p. 355; DEVOTO: op. ci ., p. 193. Con a BARBIERI,
G.: Conone. Roma, 1955, pp. 183-185, quien asocia la dignidad de ká anos con el mando sob e la lo a
pe sa, con lo que según él se ía os en ado po Fa nabazo, el sá apa de Dascilio, y no po Ti ibazo, al
que conside a su subo dinado; apa e de que la hipó esis de Ba bie i no encuen a espaldo en las uen-
es,
se hace ealmen e di ícil pensa que Ti ibazo pudo deja al ma gen a Fa nabazo y capi aliza del
lado pe sa las negociaciones de paz con los es ados g iegos.
5.
La secuencia de acon ecimien os en el ela o de Jeno on e nos o ece un ma co c onológico
gene oso pa a la ape u a diplomá ica espa ana a Pe sia, desde el in ie no de 393/2 al in ie no de
392/1,
pe o el his o iado mode no equie e de una mayo p ecisión en la búsqueda de una comp en-
sión global de las causas y la e olución de las negociaciones. T adicionalmen e se había enido sos e-
niendo que el o oño-in ie no e a el momen o más adecuado (WILAMOWITZ-MOELLENDORFF, U. on: «Zu
g iechischen Geschich e und Li e a u », SB Be lin, 1921, p. 735; BELOCH, Κ. J.: Gñechische Geschich e,
III,
1. Be lin-Leipzig, 19222, pp. 83-84 y op. ci ., p. 220; TREVES, P.: «No e sulla gue a co inzia», RFIC, 15,
1937,
p. 127; MELONI : op. ci ., pp. 302, 304; BARBIERI: op. ci ., p. 182; más ecien emen e CAWKWELL, G. L.:
«The Impe ialism o Th asybulus», CQ, 26, 1976, p. 271, n. 13 y WHITBY, M.: «The Union o Co in h and
A gos: A Reconside a ion», His o ia, 33, 1984, p. 299), an o po habe inalizado la es ación de campaña
como po la ce canía en el iempo a las con e saciones de Espa a, que pa ece bas an e cla o se
desa olla on en el in ie no de
392/1.
Sin emba go, es necesa io deja unos meses en e ambas eu-
niones, iempo du an e el cual Ti ibazo iaja has a Susa pa a consul a con A aje jes, ap esa a Conón
y en ega ondos a los espa anos pa a cons ui una lo a. Además, en la es ación de bonanza de 392
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Una p ime a cues ión que se nos plan ea es iden i ica la acción o el di igen e
espa ano que se encuen a de ás de es e ace camien o diplomá ico a Pe sia. En
p incipio las uen es nos p esen an a An álcidas, un p ominen e espa ia a con
impo an es ínculos amilia es en e la a is oc acia pe sa -e a xénos de A ioba za-
nes,
quien sus i ui ía a Fa nabazo en la sa apía de F igia Helespón ica cuando és e
desposó a una hija de A aje jes- y que gozaba de la simpa ía y la con ianza de Ti i-
bazo7,
como el esponsable de la conducción de es a o ensi a diplomá ica. Ocu-
e,
empe o, que nues o alcance de la polí ica in e na espa ana es de icien e y ágil
como pa a sabe si encabezaba un g upo polí ico plenamen e cons i uido y ac i o,
con una cie a con inuidad en el iempo, al como el que espaldaba a Lisand o
has a su mue e -los llamados impe ialis as a ul anza, que abogaban po un impe-
io con inen al y ul ama ino- o el que lide ó Agis II y después he edó su he mano
Agesilao II -que con encionalmen e se piensa que de endía el p oyec o de un
los lacedemonios cosecha on una se ie de éxi os en el is mo y en el gol o de Co in o que anquea on
el camino al Á ica a las opas espa anas y ali ia on los ulminan es e ec os de la o ensi a na al de
Conón y Fa nabazo en el Egeo del año 393 y an es de los cuales se explica mejo la inicia i a diplo-
má ica espa ana (c . MARTIN, V.: «Le ai emen de l'his oi e diploma ique dans la adi ion li é ai e du
i eme sjècle a an J.-C», MH, 1, 1944, p. 17 y «Su une in e p é a ion nou elle de la "Paix du Roi"», MH,
6, 1949, p. 137; ACCAME, S.: Rice che in o no alla gue a co inzia. Napoli, 1951, pp. 113-114; AUCELLO:
op.
ci ., pp. 345-346; RYDER, T. T. B.: Koine Ei ene. Gene al Peace and Local Independence in Ancien
G eece. Ox o d, 1965, pp. 165-166; PAYRAU, S.: <Ei enika. Considé a ions su l'échec de quelques en a-
i es panhelléniques au i e siècle a an Jésus-Ch is », REA, 73, 1971, p. 27; HAMILTON: op. ci ., pp. 234,
244;
DEVOTO: op. ci ., pp. 191-192, 194; STRAUSS, B. S.: A hens a e he Peloponnesian Wa . Class, Fac-
ion and Policy, 403-386B.C. London, 1986, p. 136 con n. 57; URBAN: op. ci ., p. 60; BUCK, R. J.: Boeo-
ia and he Boeo ian League, 432-371 B.C. Edmon on, 1994, p. 50 y Th asybulus and he A henian
Democ acy. The Li e o an A henian S a esman. His o ia Einzelsch i en 120. S u ga , 1998, p. 109).
SEA-
GER, R.: «Th asybulus, Conon and A henian Impe ialism 396-386
B.C.»,
JHS, 87, 1967, p. 104, FUNKE, op.
ci ., pp. 85-86 con n. 48, p. 137 y JEHNE, M.: «Die F iedens e handlungen on Spa a 392/1 .Ch . und
das P oblem de kleinasia ischen G iechen», Chi on, 21, 1991, p. 265 e asan algo las negociaciones, a
p ima e a- e ano (nó ese, sin emba go, que es años después, el mismo Ma in JEHNE habla de «F üh-
jah 392»: Koine Ei ene. Un e suchungen zu den Be iedungs- und S abilisie ungbemühungen in de
g iechischen Poliswel des 4. Jah hunde s . Ch . He mes Einzelsch i en, 63. S u ga , 1994, p. 3D.
6. En un abajo que ponía pa as a iba la opinión de la his o iog a ía adicional desde Niebuh
en o no a es as negociaciones, WILCKEN, U.: Übe En s ehung undZweck des Kônigs iedens. APAW, 15,
1941,
pp. 3-20 a ibuía a Espa a la elabo ación de una au én ica ilig ana diplomá ica consis en e en la
conducción simul ánea y coo dinada de es ac os di e en es aunque in e elacionados, de o ma que el
acaso de uno lle aba apa ejado el acaso de los demás. El p ime ac o se ía un a ado bila e al de
paz en e Espa a y Pe sia, el segundo una paz gene al de odos los g iegos que ecogie a exp esamen e
el de echo a la au onomía de los pa icipan es y el e ce o un econocimien o solemne po pa e
de odas las ciudades g iegas con inen ales e insula es de la sobe anía del G an Rey sob e los g ie-
gos de Asia Meno . Si bien p esen aba algunos pun os de in e és, el núcleo de la eo ía de Wilcken ue
e icazmen e desmon ado po MARTIN: op. ci ., 1949.
7.
X. HG 5.1.6 y 28. Aunque An álcidas es la o ma más común a pa i de su gene alización en las
uen es li e a ias, Filoco o ( id. in a) emplea la más co ec a de An iálcidas, a es iguada ambién epig á-
icamen e. Las uen es y la bibliog a ía sob e An álcidas son ecogidas po HOFSTETTER, J.: Die G iechen in
Pe sien. P osopog aphie de Gnechen im Pe sischen Reich o Alexande . Be lin, 1978, pp. 15-16.
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impe io ci cunsc i o a G ecia con inen al-8, o bien si po el con a io es e p o ago-
nismo de An álcidas es me amen e coyun u al y eme ge an sólo con Pe sia en el
ho izon e. Cha les Hamil on9 ha plan eado que, as el exilio del ey Pausanias,
An álcidas pudo asumi la p os asía de una e ce a acción « adicionalis a» (cuya
exis encia él conside a más allá de oda duda), o ien ada hacia una polí ica exclu-
si amen e peloponésica y alejada de oda eleidad impe ialis a, en suma, una ac-
ción que deseaba la paz como medio de con ola y explo a el ances al dominio
sob e el Peloponeso. La hipó esis es legí ima, pe o es á sus en ada en dos p emi-
sas discu ibles: la p ime a que An álcidas e a enemigo de Agesilao ( id. in a) y,
acep ada és a, una segunda po la cual un enemigo de Agesilao ha de se necesa-
iamen e un «paci is a». La cues ión se complica aún más cuando Hamil on imagina
una asomb osa alianza en e los « adicionalis as» y la «an igua acción de Agis»
(mue o hacía ya a ios años) pa a impone se a los «lisand eos» y o a a a o de
pac a con Pe sia, mien as deja al ma gen a Agesilao, de quien dice no se puede
de e mina si se inculó a la coalición (de se así, signi ica ía su alineamien o con
aquel que se le supone un oponen e polí ico, An álcidas). Si en ealidad se con i-
gu ó en Espa a una e ce a acción, és a dejó una imp on a más bien le e en un
pe íodo ca ac e izado po el con ol casi absolu o de la maquina ia de pode po
pa e de Agesilao, ya que incluso si adjudicamos a es e g upo « adicionalis a» el
log o de la paz en 386, ue el ey eu ipón ida quien en abilizó al máximo en su
p opio bene icio y en el de su cí culo de amigos y p o egidos los bene icios de es a
paz, y no p ecisamen e siguiendo una polí ica «licu guea». Todo lo más que puede
deci se a juzga po la ca e a de An álcidas es que su in e ención se es imó
imp escindible siemp e que había que a a con Pe sia10. De ahí a colga le la e i-
que a de «paci is a» hay un g an echo que es á po eco e .
Lo mismo que sucede á más a de du an e la ges ación de la paz del Rey, los
con ac os coinciden con una e en ual desapa ición de Agesilao en el ela o de
Jeno on e, quien, en ecue do de su pasada expe iencia en la lucha con a el bá -
ba o,
posiblemen e in en aba exone a a su amigo y pa ono de semejan e « ileza
mo al» y al ez po ello, y po la endencia a pe sonaliza polí icas, Plu a co sacó
8. No es ampoco ácil aza con p ecisión los planes o los in eg an es de es as acciones, que
debie on e oluciona con o me lo hacía la polí ica lacedemonia e in e nacional. Así, an es de que Tebas
acapa ase oda su a ención, Agesilao comba ió du an e dos años en Asia Meno y soñó po un iempo
con le an a un impe io asiá ico a cos a del pe sa, has a que la de o a en Cnido le de ol ió a la eali-
dad de una Espa a escasamen e do ada pa a las a en u as ul ama inas.
9. HAMILTON:
op. ci ., pp.
241-244.
10.
La ca e a diplomá ica de An álcidas p osiguió as el inal de la gue a de Co in o, siemp e a
la cabeza de las delegaciones espa anas en la co e pe sa. La echa y ci cuns ancias de su mue e no
es án cla as; el p incipal es imonio es Plu. A ax. 22.6-7, que ca ece de e e encias c onológicas. F en e
a la esis p edominan e que sos iene que An álcidas se dejó mo i de hamb e as acasa en las con-
e saciones que lle a on a la koinè ei éne de 367,
BUCKLER,
J.:
«Plu a ch and he Fa e o An alkidas», GRBS,
18,
1977, pp. 139-145 ha de endido con encono que An álcidas no u o nada que e con dicha paz y
que se ía en 36l cuando, humillado y ejado en una úl ima embajada an e A aje jes II, se suicidó.
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la conclusión de que el Eu ipón ida e a el i al polí ico de An álcidas, sin que sin
emba go es a hos ilidad mu ua encuen e co obo ación en ninguna o a uen e.
Según el de Que onea, «An álcidas e a su enemigo [de Agesilao] y abajaba po la
paz con odas sus ue zas en la idea de que la gue a ac ecía la in luencia del ey
y le hacía más ilus e y pode oso» (ό γαρ 'Ανταλκίδα? εχθρό? ην αύτω και την
είρήνην έξ απαντο? έπρατταν, ώς του πολέμου τον ' Αγβσίλαον αΰξοντο? και
ποιουντο? ενδοξότατον και μέγιστον)11. De hecho An álcidas e a hijo de León,
acaso el mismo León que ue a encedo olímpico en 440, colono de He aclea T a-
quinia y é o o en 419/8, con lo que, de se así, es a ía empa en ado con Agesilao
y Teleu ias a a és de la mad e de és os, Teleu ia12. Aunque ob iamen e es e
hecho no con adice la hos ilidad que según Plu a co p esidía las elaciones en e
An álcidas y Agesilao, sí es cie o que la hace más imp obable13.
Po o o lado, en la p ác ica diplomá ica g iega e a cos umb e elegi pa a cada
misión y según qué es ado o es ados se iene en en e a los ciudadanos que esul-
a an más ap opiados en unción de su ayec o ia polí ica o de sus ínculos pe -
sonales o amilia es, buscando como es lógico acili a el en endimien o y el éxi o
de la embajada. En es e caso en pa icula se ía una insensa ez po pa e de las
au o idades locales espa anas pone a Agesilao, que se había dis inguido po su
animosidad con a el G an Rey, al en e de la delegación diplomá ica que isi aba
Sa des, mien as que An álcidas e a, po las azones a iba indicadas, el miemb o
de la clase di igen e espa ia a más idóneo pa a conduci las negociaciones, que de
hecho uc i ica ían en la p ima e a de 386 con la paz del Rey. Cabe eco da que,
con enida és a po Espa a y Pe sia, Agesilao eg esa a p ime plano cuando se
hace necesa io aplica sus é minos sob e los es ados enuen es a a és de un
11.
Plu. Ages. 23.3; la misma idea de que Agesilao e a un homb e de acción, aman e de la gue a
(philopólemos) en an o que sacaba p o echo de ella, se encuen a en Mo . 213 b y D.S. 15.19.4, que
con apone el ca ác e de Agesilao con el de su colega de la casa agíada Agesípolis. TREVES: op. ci ., p.
127,
HAMPL: op. ci ., p. 87, SMITH, R. E.: «The Opposi ion o Agesilaus' Fo eign Policy, 394-371 B.C.», His-
o ia, 2, 1953-1954, p. 277, n. 6, LEWIS: op. ci ., p. 145 y FUNKE: op. ci ., p. 136 n. 4, en e o os, han echa-
zado es a p esun a hos ilidad como una icción d amá ica de Plu a co o como u o de su c í ica hacia
la polí ica an i ebana de Agesilao. Del o o lado, ACCAME: op. ci ., pp. 116-117, CAWKWELL, G. L.: «Agesi-
laus and Spa a», CQ 26, 1976, pp. 68-69, HAMILTON: op. ci ., p. 242, DAVID, E.: Spa a be ween Empi e
and Re olu ion, 404-243 B.C. In e nal P oblems and hei Impac on Con empo a y G eek Conscious-
ness. New Yo k, 1981, p. 24, DEVOTO, op. ci ., pp. 196-197 y PASCUAL GONZÁLEZ, J.: Tebasy la con ede-
ación beocia en el pe iodo de la gue a de Co in o (395-386 a.C). Tesis Doc o al mic o ilmada,
Uni e sidad Au ónoma de Mad id, 1995, pp. 749-750 han de endido la c edibilidad del políg a o beo-
do.
Nos pa ece ace ada la ponde ada opinión de CARTLEDGE, P.: Spa a and Lakonia. A Regional His-
o y 1300-362B.C. London, 1979, p. 285 en cuan o a que la di e encia en e ambas p opues as polí icas
pudo se «en á ica», de modo qLie pa a Agesilao e a p io i a io asegu a el p incipio de au onomía de las
ciudades de G ecia con inen al, pa a lo cual y aunque no le gus ase la idea, es aba dispues o a sac i i-
ca a los g iegos asiá icos.
12.
Plu. Mo . 241 d-e; c . CARTLEDGE, P: Agesilaos and he
C isis
o Spa a. Bal imo e, 1987, pp. 145-146.
13.
SHIPLEY, D. R.: Plu a ch's Li e o Agesilaos. Response o Sou ces in he P esen a ion o Cha ac-
e . Ox o d, 1997, p. 275.
© Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud, his ., Ha an ig. 23, 2005, pp. 269-292
CÉSAR FORMS
275
LA IMPOSIBLE PAZ ESTABLE
EN
LA SOCIEDAD GRIEGA: ENSAYOS
DE KOINÈ
EIRÉNE
DURANTE LA GUERRA
DE
CORINTO
medio coe ci i o como
es la
mo ilización
del
ejé ci o. Agesilao
es po
an o
un
mili-
a ,
no un
diplomá ico,
su
ue za eside
en las
a mas
más que en la
palab a,
de ahí
que
su
p esencia
se
elacione siemp e
con el
uido
de
sables14.
En
de ini i a,
es
p obable
que el
Eu ipón ida
no
simpa izase,
ni
an es
ni
después,
con la
idea
de
pac a
con
aquellos
a los que
había comba ido
con
denuedo du an e años, pe o
que supo acomoda se
a la
nue a si uación quedó demos ado cuando
no
sólo
aca ó
los
p ecep os consensuados
en la
koinè ei éne
de 386,
sino
que
sacó g an-
des en ajas
de su
aplicación disc ecional
en
calidad
de
hegemón
de
G ecia.
Líde
o no de una
acción,
no
podemos albe ga dudas ace ca
de que
An álci-
das ep esen aba
la
opinión mayo i a ia
de los
hómoioi
en la
p ima e a
de 392,
cuando iajó has a Sa des pa a con ence
a
Ti ibazo
de que su
seño A aje jes
II
es aba inanciando
la
econs ucción
del
impe io a eniense
-que en la
cen u ia
an e io incluía Jonia
y el
Helespon o-,
y a la ez de que
Espa a
no
cues ionaba
la sobe anía pe sa sob e los g iegos
de
Asia Meno (των TÉ
γαρ έν τη
Άσια Ελλη-
νίδων πόλεων Λακεδαιμονίου? βασιλεί
ουκ
άντιποιεισθαι), u ilizados
una ez más
como moneda
de
cambio
en las
elaciones
con el
G an Rey15.
Se
a a,
en
pu idad,
de
un
econocimien o o icial, pues
de
hecho
los
ha mos as
y
gua niciones lacede-
monias
que
«p o egían»
a los
g iegos asiá icos, excep o
en
Ses o
y
Abidos, habían
sido expulsados as
la
ba alla
de
Cnido,
de
modo
que
Espa a « endía
un
impe io
ya pe dido»16.
Es
más,
al
« endé selo»
a los
pe sas,
los
sagaces espa anos ce cena-
ban
de
aíz
el
incipien e impe ialismo a eniense
en la
egión, mucho
más
ce cano
y pelig oso pa a ellos17.
Se
epe ía
así la
si uación
de
411, cuando
con
Licas
al
en e
de la
diplomacia
los
espa anos
no
ie on o a o ma
de
cap a
la
bene o-
lencia
del
G an Rey
-y con
ella
sus
as os ecu sos inancie os,
sin los
cuales esul-
aba imposible inancia
la
cons ucción
de una
lo a capaz
de
hace en e
a
A enas
en sus dominios ma í imos- que sac i ica
la
libe ad
de los
g iegos
de
Asia Meno 18.
14.
Se ha a güido
(SMITH:
op. ci ., pp. 274, 278;
DAVID:
op. ci ., p. 24;
DEVOTO:
op. ci ., pp. 195-196)
que
la
desapa ición
de
Agesilao
de
nues as uen es du an e
los
años 393
y 392
obedece ía
a un
e en-
ual decli e polí ico
del ey,
pe o
si ya
hemos dicho
que el
segundo
de
es os años coincide
con los
es ue zos diplomá icos
po
pone
in a las
hos ilidades,
del
p ime o Jeno on e sólo egis a
la
con inui-
dad
de la
gue a
de
baja in ensidad
o de
desgas e
en el
is mo
de
Co in o
y la
o ensi a na al
de
Conón
y Fa nabazo
en el
Egeo,
en
ambas
de las
cuales Agesilao ob iamen e
no
podía desempeña
un
papel
ele an e
que
pa ece ese ado
a
ba allas campales como
la de
Nemea
o a
de as aciones
de
e i o ios
como
las de
Co in o, Aca nania
y la
A gólide.
15.
La
libe ad
de los
g iegos asiá icos es u o siemp e
a
me ced
de la
Realpoli ik eje cida
po las
g andes po encias hegemónicas g iegas, como demos amos
en
FORMS,
C:
«Iden idad cul u al
y
polí ica
de ue za:
los
g iegos asiá icos has a
la paz del Rey
(386 a.C.)»,
en la
cons ucción ideológica
de la liu-
dadanía. Iden idades cul u ales y sociedad
en el
mundo g iego an iguo, IVReunión
de
His onado es
del
Mundo G iego An iguo (Mad id,
15-17 de
no iemb e
de
2004),
en
p ensa.
16.
La exp esión
es de
TREVES:
op. ci ., p.
129;
c .
MELONI:
op. ci ., p.
305: «Spa a inuncia a
ad una
posizione o amai solían e idéale».
17.
SEAGER:
op. ci ., p. 105.
18.
Th. 8.18, 37 y
58.
Los
espa anos,
no lo
ol idemos, habían p oclamado an e
la
oikouméne
en
los albo es
de la
gue a
del
Peloponeso lucha
po la
libe ación
de
és os
y
o os g iegos
a los que
A e-
nas había pues o
su
yugo
y
había a ado como subdi os (hypékooi)
y no
como aliados (symmachoi).
O Ediciones Uni e sidad
de
Salamanca S ud, his .,
Ha
an ig.
23,
2005,
pp.
269-292
CÉSAR FORMS
LA IMPOSIBLE PAZ ESTABLE EN LA SOCIEDAD GRIEGA: ENSAYOS
DE KOINE
EIRÉNE
DURANTE LA GUERRA DE CORINTO
La segunda pa e de la p opues a que An álcidas po aba bajo el b azo, la que
supone ealmen e una no edad, una apo ación más del es ado lacedemonio al
de echo g iego de los a ados, p esc ibía que el es o de las ciudades g iegas del
con inen e y las islas, inme sas o no en el con lic o, hab ían de pe manece lib es
y au ónomas C ac e νήσου? αττάσας και τάς άλλα? πόλε ι? άρκβΐν σφίσιν αυ-
τονόμου? είναι), lo que pe mi e habla del p ime p oyec o, no culminado, de
κοινή ειρήνη, «paz común» o «paz gene al»19. In e p e ando en un sen ido es ic o
el é mino αυτονομία (au ode e minación, independencia), es a disposición e i a-
ía la o mación de cualquie alianza, coalición o liga g iega po encialmen e ame-
nazado a pa a los in e eses del G an Rey y así debió de hacé selo en ende
An álcidas a Ti ibazo. Pe o lo que segu amen e An álcidas se cuida ía mucho de
sub aya se ía que Espa a ex ae ía mayo es bene icios aún de es a cláusula en su
calidad de po encia hegemónica en G ecia, al do a se de un ins umen o de pode
p ecioso con el que o za la disolución de oda clase de en idad polí ica sup aes-
a al ajena a sus in e eses, jus o como el pe íodo subsiguien e a la paz del Rey pon-
d ía de mani ies o20. El obje i o de An álcidas, dice Jeno on e, e a consegui que
A aje jes apoya a ac i amen e la causa lacedemonia o po lo menos que deja a de
inancia a sus enemigos del sined io de Co in o, lo cual, si no lle aba a una paz
negociada, pe mi i ía que Espa a concen ase sus es ue zos en el en e de G ecia
con inen al.
Los umo es p opalados sob e es as negociaciones en e espa anos y pe sas
celeb adas en Sa des a ae án p on o delegaciones de los es ados que con o maban
el sined io de Co in o, inquie os po la posibilidad de queda al ma gen de po en-
ciales acue dos o de pe de a Pe sia como aliado. No es ex año que los a enienses
pensa an en Conón, símbolo palpable de la elación en e la ciudad y los pe sas,
pa a acompaña e in oduci en la co e sa ápica a la embajada o icial que ep e-
sen aba al Es ado a eniense21. Aun con la ep esen ación de odas las pa es implicadas,
19.
MoMiGLiANO, Α.: «Pe la s o ia della pubblicis ica sulla κοινή ειρήνη nel i secólo a.C», ASNP,
5,
1936, ρ. IO6; HAMPL, R: Die g iechiscbe S aa s e âge des 4. Jah hunde s . Ch . Geb. Leipzig, 1938,
p. 85; WILCKEN: op. ci ., p. 7; MARTIN: op. ci ., 1944, p. 20; ACCAME: op. ci ., p. 118; RYDER: op. ci ., pp. XV,
28,
33; QUASS, R: «De Kônigs iede on Jah 387/6 . Ch .: zu P oblema ik eine allgemein-g iechischen
F iedenso dnung», HZ, 252, 1991, p. 37; JEHNE: op. ci ., 1994, pp.
32-33.
Más a iesgadamen e CANFORA,
L.: «Una i lessione sulla Koinè
Ei éne»,
en UGLIONE, R. (éd.): A i del Con egno Nazionale di S udi su
«La
pace nel mondo an ico» (To ino 9-11 Ap ile 1990). To ino, 1991, p. 64 y CORSARO, M.: «Sulla polí ica
es e a pe siana agli inizi del i secólo: La Pe sia e A ene, 397-386 a.C», en ALESSANDRI, S. (éd.): Ίστορίη.
S udi o e i dagli allie i a Giuseppe Nenci in occasione delsuo se an esimo compleanno. Gala ina, 1994,
pp.
122-123 es iman que los a ados de alianza en e Espa a y Pe sia de 412/1 ya p e igu an de algún
modo el modelo de paz gene al que c is aliza á en 386.
20.
WlLCKEN: Op. Ci ., pp. 5-6; AUCELLO: Op. Ci ., p. 351.
21.
No hay es imonio de que Conón os en a a magis a u a a eniense alguna du an e su es ancia
de unos meses en la ciudad, lo que con i ma ía que desde su elección en 397 has a su mue e en 392
no dejó en ningún momen o de se un almi an e pe sa {con a, BARBIERI: op. ci ., p. 171 ha plan eado
que Conón ue «ammi aglio pe siano più di a o che di di i o»). Su ínculo con el G an Rey en a, pues,
en anco con lic o de in e eses con una hipo é ica pa icipación en la legación a eniense que iajó a
276
© Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud, his ., Ha an ig. 23, 2005, pp. 269-292
CÉSAR FORMS 277
LA IMPOSIBLE PAZ ESTABLE EN LA SOCIEDAD GRIEGA: ENSAYOS
DE KOINE
EIRÉNE
DURANTE LA GUERRA DE CORINTO
las negociaciones de Sa des no pie den su na u aleza bila e al, po más que la c í-
ica mode na se empeñe en habla de «con e encia de paz»22, si bien no obs a pa a
que Ti ibazo ue a conscien e de que, po más que quisie a, Espa a no podía
ga an iza po sí sola lo que había p ome ido23 y de que se ía deseable un eco-
nocimien o gene al de la sobe anía del G an Rey sob e los g iegos de Asia Meno
y del de echo de au onomía pa a el es o de las ciudades g iegas, an o de las islas
como del con inen e24.
Sa des a negocia la paz. Po es a azón c eemos que Conón acompañó a í ulo p i ado a los embaja-
do es o iciales, pa a acili a en la medida de lo posible su labo en la co e pe sa (así en iende AUCE-
LLO:
op. ci ., ρ. 346 el μετά Κόνωνος, «jun o con Conón», de Jeno on e, en luga de, como suele lee se,
una o ma de esal a la igu a de Conón o incluso una posible p esidencia de la embajada; en pa eci-
dos é minos KOUNAS, D. D. Α.: P elude o Hegemony. S udies in A henian Poli ical Pa ies om 403 o
379 B.C. Pe aining o he Re i al o A henian In luence in G eece. Diss. Uni e si y o Illinois, 1969, p.
169;
FUNKE: op. ci ., p. 137, n. 8 y JEHNE: op. ci ., 1991, p. 267, n. 14; en cambio ni MOSLEY, D. J.: «Conon's
Embassy o Pe sia», RhM, 116, 1973, pp. 17-18 ni STRAUSS: op. ci ., p. 137, ni BUCKLER, J.: Aegean G eece
in he Fou h Cen u y B.C. Leiden, 2004, p. 141 conside an un con lic o de in e eses se i al G an Rey
y mi a al iempo po el bienes a de A enas, cosa que pod ía se acep able si no hablá amos de ep e-
sen aciones diplomá icas). P ueba de ello se ía el a es o de Conón po Ti ibazo, su supe io je á quico,
legi imado pa a hace lo, mien as no se puso obs áculo a que los embajado es eg esa an a A enas.
O as soluciones al p oblema de la incompa ibilidad esul an menos sa is ac o ias, como po ejemplo
pensa que la embajada no u ie a un ca ác e o icial (URBAN: op. ci ., p. 62, seguido po BUCK: op. ci .,
1994,
p. 50 y op. ci ., 1998, p. 109 con n. 15). Es a inde inición da cobe u a a a i maciones como la de
MELONI: op. ci ., p. 304: «Conone, o amai più s a ega a eniese che ammi aglio pe siano.»
Los miemb os de la embajada a eniense ue on Dion, Calís enes, He mógenes y Calimedon e, que
nos esul an poco o nada conocidos a a és de o as uen es (de Dion se ha dicho que puede se el
o ado mencionado jun o con A quino en PL, Mx. 234 b; o o pasaje de los diálogos pla ónicos, en es a
ocasión C a. 384 a-b, se e ie e a un He mógenes hijo de Hipónico, quizá hijo a su ez del Calías que
negoció hacia 449 la paz con Pe sia que lle a su nomb e, con lo que pe enece ía a una de las amilias
más ancias y icas de A enas, del linaje de los Cé ices y cus odia de la p oxenía espa ana de o ma
he edi a ia [X., HG. 6.3.3-4]; sob e Calimedon e A h. [340 e] lo incula a la amilia de Agi io), lo que no
es azón su icien e pa a duda de la his o icidad de la embajada ( al y como hizo JACOBY:
FG H,
III b
[Supp.],
II [No es]. Leiden, 1954, p. 417, quien aducía además la p esencia de Conón pa a conside a
apóc i a la embajada), pues, según ha demos ado MOSLEY:
ibid.,
pp. 18-20 apo ando a ios ejemplos,
la con inuidad en la ep esen ación de la ciudad no es p ecisamen e una ca ac e ís ica de la p ác ica
diplomá ica a eniense y exis e cons ancia cie a de no pocos embajado es de los que an sólo conoce-
mos el nomb e. Realmen e pa ece una insensa ez que Jeno on e hubie a in en ado una embajada,
ci ando incluso po el nomb e a sus in eg an es, cuando muchos de sus lec o es enían i o aún el
ecue do de los acon ecimien os. Como apos illa es e mismo au o , Jeno on e puede se con ecuencia
acusado de dis o sión o p esen ación selec i a de los hechos más que de « ab icación».
22.
Con buen ino WILCKEN: op. ci ., p. 10, RYDER: op. ci ., p. 28; SEAGER: op. ci ., p. 104 y «The King's
Peace and he Balance o Powe in G eece, 386-362 B.C.», A henaeum, 52, 1974, p. 36, HAMILTON: op. ci .,
p.
245,
COOK,
M. L.: Boeo ia in he Co in hian Wa . Fo eign Policy and Domes ic Poli ics. Diss. Uni e si y
o Washing on, 1981, p. 371, DEVOTO: op. ci ., p. 193 y sob e odo URBAN: op. ci ., p. 62 y JEHNE: op. ci .,
1991,
p. 265 y 1994, pp. 32-33 han sub ayado la bila e alidad de es as con e saciones.
23.
MARTIN: op. ci ., 1944, pp. 18-19; QUASS: op. ci ., pp. 37-38.
24.
Andoc. 3.19 añade και την θάλατταν κοινήν, que end ía a se algo simila a la libe ad y
segu idad de los ma es, especialmen e de las líneas de come cio y ap o isionamien o.
© Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud, his ., Ha an ig. 23, 2005, pp. 269-292
284 CÉSAR FORNIS
LA IMPOSIBLE PAZ ESTABLE EN LA SOCIEDAD GRIEGA: ENSAYOS
DE KOINÈEIRÉNE DURANTE LA GUERRA DE CORINTO
y o as ca gas (eispho aí) que debían asumi du an e la con ienda como po el peli-
g o de e sus campos y cosechas a asados po el enemigo47.
En los e sos siguien es el cómico des ila i onía y acidez en la ponde ación de
los aliados de los a enienses, p ime o de los co in ios (w. 199-200: Κορίνθιοι?
αχθέσθβ, κάκβίνοί γέ σοι* νυν δασί χρηστοί, και σύ νυν χρηστό? γενου), ene-
migos adicionales a los que una alianza a i icial ha con e ido en amigos, aunque
no dejen de «inco dia les» -p obable e e encia al cie e de las pue as de la ciudad
po la acción laconizan e co in ia as la ba alla de Nemea48 y quizá ambién a las
quejas co in ias po e su cho a a asada día as día-49, después con espec o a los
a gi os ( . 201: 'Αργεί o? άμαθη?, αλλ" Ιερώνυμο? σοφό?), quienes son «es úpidos»
mien as en cambio «Je ónimo es sabio», un e so de más di ícil in e p e ación pe o
que pa ece hace alusión a la ac i ud a o able a la paz que es e polí ico y mili a
a eniense -quizá el colabo ado de Conón-50 había man enido en las ecien es
negociaciones en e a las exho aciones belicis as llegadas de los a gi os51.
Enseguida (w. 202-203) A is ó anes se e ie e a una posibilidad de sal ación
(Σωτηρία παρεκυωψεν) que, según econoce la c í ica casi unánimemen e a pa i
de la conocida ideología del au o 52, no puede signi ica o a cosa que una paz
47.
C . Lys. 28.3-4.
48. SEAGER: op. ci ., 1967, p. 99, n. 32.
49. X. HG
4.4.1;
c .
FORMS:
op. ci ., 2001, p. 217.
50.
El único Je ónimo conocido en es e pe íodo es el luga enien e al que Conón deja a ca go de
la lo a pe sa mien as iaja a Susa pa a consegui del G an Rey una con inuidad en la inanciación
de la misma (D.S. 14.81.4) y cuando se ausen a de Rodas pa a que no se le elacione con la caída de
la oliga quía de los Diagó idas (Hel. Oxy. 15.1). Ha poc acio, que ci a a É o o
(FG H,
70 F 73), le da
como es a ego en 395/394, pe o BRUCE, I. A. F.: An His o ical Commen a y on he Hellenica Oxy hyn-
chia. Camb idge, 1967, p. 99 y DEVELIN, R.: A henian O icials 684-321 B.C. Camb idge, 1989, p. 207 ie-
nen buenas azones pa a duda de que un ca go o icial a eniense es u ie a ac i amen e implicado en
las ope aciones na ales con a Espa a en un momen o en que ambos es ados aún no es aban en gue-
a. Es más p obable que e o na a con Conón a A enas en el e ano de 393 y después ue a elegido
pa a la es a egia, siemp e y cuando se acep e la iden i icación, de ningún modo cla a.
51.
Dis in a es la lec u a de SOMMERSTEIN, A. H.: Ecclesiazusae. Edi ed wi h T ansla ion and Com-
men a y. Wa mins e , 1998, p. 156: Je ónimo ambién es a ía con a la paz y ha ía la misma p opues a
que los a gi os, sólo que a él no lo omaban po es úpido. Al es ablece una conexión di ec a en e es e
e so -y los dos siguien es- y el i ónico pa lamen o de P axágo a que los p ecede (w. 170-200),
MORAUX, P.: «T ois e s dA is ophane (Assemblée des Femmes, 201-203)», en Mélanges Hen i G égoi e.
B uxelles, 1953, pp. 337-339 hace una excesi amen e ebuscada in e p e ación según la cual, a la luz
de esa misma i onía, el igno an e y oluble pueblo a eniense conside a ía idio as a quienes en ealidad
e an hábiles (los a gi os, que eludían las ca gas de la gue a) e in eligen e a quien no lo e a (Je ónimo,
me o «homb e de paja» de Conón, que simboliza ía el impe ialismo na al a eniense).
52.
Una excepción es MORAUX: op. ci .,passim, esp. p. 340, pa a quien el i ónico A is ó anes pon-
d ía la posibilidad de sal ación en el enacimien o del impe io, jus o lo con a io de lo que pensaba.
Cabe eseña ambién que, según USSHER, R. G.: A is ophanes: Ecclesiazusae. Edi ed wi h In oduc ion
and Commen a y. Ox o d, 1973, pp. xxi -xx , quien echa la ob a en la. p ima e a de 393 (po an o
an es de las negociaciones de paz), A is ó anes pudo e en la ic o ia en Cnido la posibilidad de una
paz hon osa.
© Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud, his ., Ha an ig. 23, 2005, pp. 269-292

CÉSAR FORMS 285
LA IMPOSIBLE PAZ ESTABLE EN LA SOCIEDAD GRIEGA: ENSAYOS
DE KOINE EIRÉNE DURANTE LA GUERRA DE CORINTO
digna y bene iciosa pa a A enas, ápidamen e disipada po que T asibulo «es á i i-
ado po que no le piden su consejo» (αλλ οργίζεται Θρασύβουλο? αυτό? ουχί
παρακαλούμε oç), ase de la que se in ie e que, as un pe íodo de eclipse polí ico
ce ado con el ap esamien o y mue e de Conón, el Es i ieo ecupe aba su pasado
p o agonismo y echazaba, o po lo menos no a alaba, un acue do que pusie a in
a las hos ilidades, po azones pu amen e egoís as sugie e el poe a53. La misma idea
pa ece desp ende se del complejo e so 356 (μών ην Θρασύβουλο? élue
TOÎÇ
Λακωνικοί?), que da a en ende que T asibulo e a con a io a cualquie en endi-
mien o con Espa a -acaso augu ando que supond ía un pelig o pa a la poli eía
democ á ica-54 y p opugnaba alguna clase de bloqueo, posiblemen e a las ges io-
nes pa a ae la paz, bien en su conjun o o a un de e minado pun o de las mismas
(¿el sac i icio de los g iegos de Asia?), ya que un bloqueo na al del Peloponeso
-semejan e al es ablecido po A enas du an e la gue a a quidámica-, como ha sido
ambién suge ido po la c í ica55, esul a ía in iable a eno del insu icien e núme o
de na es de la lo a a eniense; es posible que T asibulo u iliza a en su in ec i a
con a Espa a el bloqueo (es eñimien o) que las pe as sil es es p o ocan en el
ien e como un símil o una me á o a del bloqueo que él aplica ía sob e los lace-
demonios y es lógico que el comedióg a o saca a pa ido de ello en su a án de lle-
a la isa al audi o io56. Pe o con segu idad T asibulo no ue el único, puede que
53-
WlLAMOWITZ-MOELLENDORFF:
Op. Ci ., p. 736;
TREVES:
Op. Ci ., pp.
133-134;
BARBIERI:
Op. Ci ., pp.
I9O-I9I;
SEAGER:
op. ci ., 1967, pp.
107-108;
PERLMAN:
op. ci ., p. 264, n. 52;
FUNKE:
op. ci ., p. 146 con n.
49;
a los que se suma aho a J.
HENDERSON
en la nue a edición de la
LOEB:
Assemblywomen. Camb idge
[Mass.],
2002, p. 271 n. 26. Según
ALFIERI
TONINI,
T.: «L'ul ima ase délia ca de a polí ica di T asibulo», RIL,
106,
1972, pp. 133-134, más que opone se ac i amen e a la paz, ac i ud que más bien adop a ía el g upo
de Agi io, T asibulo se man u o al ma gen, lo que es igualmen e censu able pa a A is ó anes. Po el
con a io,
KOUNAS:
op. ci ., p. 122 y
USSHER:
op. ci ., pp. xx , 103 en ienden que el poe a es á sugi iendo
que la posibilidad de la paz se disipa p ecisamen e po que el pueblo no consul a a T asibulo, po quien
A is ó anes pa ece sen i admi ación {Plu. 550). O as lec u as posibles, aunque a la luz del con ex o
polí ico y social del año 393/2 y po lo an o an e io es a las inicia i as de paz, pueden encon a se en
CLOCHÉ:
op. ci ., pp. 173-174. Pa a
MORAUX:
op. ci ., pp. 340-342, que ambién pa ece inclina se po dicho
año y, po an o, ampoco elaciona el asun o con negociaciones de paz, T asibulo es a ía moles o po -
que,
siendo él quien p omo ió la gue a con a Espa a e indi ec amen e el despe a impe ial de A e-
nas,
aho a el pueblo le ol idaba; sin emba go, al ma gen de que Mo aux a ibuye a T asibulo log os de
Conón (como Cnido), ampoco pa ece epa a en que aquí alla ía su esis ( éase no as an e io es)
de que la i onía cambia el signi icado de los e sos. En su comen a io a es e e so,
SOMMERSTEIN:
op. ci .,
p.
157 es ablece un pa alelismo con el caso de un Alcibíades despechado du an e las con e saciones
que agua on la paz de Nicias en 421.
54.
A al a gumen o pa ece con es a Andócides en la ape u a de su De pace (3.1).
55. VAN
LEEUWEN:
op. ci ., p. 51.
56.
«Igual que la pe a ce a ía la pue a a la diges ión, el discu so de T asibulo ce a ía la pue a
a las negociaciones», dice
SEAGER:
op. ci ., 1967, ρ. 108. És a es la explicación que nos esul a más plau-
sible, aunque no le al a azón a
ALFIERI
TONINI:
op. ci ., p. 132 al en a iza la eno me di icul ad de in e -
p e a o alo a adecuadamen e una alusión cómica comp ensible pa a la audiencia del momen o, pe o
ca en e de signi icado pa a noso os; c . en el mismo sen ido
TREVES:
op. ci ., p. 133: «allusioni, en ambe,
oscu issime», y
MORAUX:
op. ci ., p. 332, n. 1: «l'allusion du e s 356 ga de donc ou son mys è e» (y más
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286 CÉSAR FORMS
LA IMPOSIBLE PAZ ESTABLE EN LA SOCIEDAD GRIEGA: ENSAYOS
DE KOINE
EIRÉNE
DURANTE LA GUERRA DE CORINTO
ni siquie a el máximo esponsable de la nega i a a eniense. Como es imonian
o os pasajes de es a comedia, Epíc a es, Agi io y Cé alo, los p os á ai más beli-
cis as,
con a quienes el poe a «desca ga da dos en enenados de odio y enco »57,
enían en es os años un g an núme o de pa ida ios en la Ecclesía y segu amen e
es a mayo ía p e aleció a la ho a de o a la p opues a de paz58. Belige ancia po
an o,
pe o sin dependencia del «bá ba o». A eno del desencan o y la c í ica hacia
Conón que anspi a el Epi a io en hono de los caídos en la gue a de Co in o que
Lisias edac ó po es e iempo, en 392 ó 391, así como de sucesi os acon ecimien-
os,
la di ec iz polí ica que a opaba la idea de colabo ación con Pe sia había ene-
cido con su máximo adalid59.
Es e análisis de la sociedad a eniense nos induce a pensa que di ícilmen e
pudo pa i de A enas la suge encia de cong ega a los es ados belige an es a una
nue a onda de negociaciones, como p opone Hamil on. Y como ampoco c ee-
mos que la eunión de Espa a espondie a a un manda o po dec e o de Ti ibazo
an es de pa i hacia Susa60, en el p esen e es ado de e idencia la solución más
cohe en e y que más se ajus a a las uen es -cie o es que deposi ando en Jeno on e
una con ianza de la que en ocasiones no se hace ac eedo y admi iendo que si pasó
po al o el cóncla e de Espa a no ue sino po e i a una innecesa ia ei e ación-
pasa po in e p e a que es e segundo encuen o u o el mismo maes o de ce e-
monias que el p ime o, An álcidas, na u almen e con la somb a de Pe sia as de
sí,
como ga an e y sancionado a de los é minos que allí se pudiesen aco da , basa-
dos en la expe iencia p e ia de Sa des. Piénsese que la paz que inalmen e se
alcanzó seis años después se ges ó a lo la go de las dos mismas ases y de los dos
mismos escena ios, en idén ico o den (p ime o Sa des y luego Espa a), con idén i-
cos p o agonis as (An álcidas, Ti ibazo y A aje jes II) y en simila es ci cuns ancias.
adelan e ad ie e que no iene po qué necesa iamen e e e i se a una in e ención de T asibulo en las
negociaciones). Una posición ex ema a es e espec o se ía po ejemplo la de STRAUSS, Β. S.: «The Cul-
u al Signi icance o B ibe y and Embezzlemen in A henian Poli ics: The E idence o he Pe iod 403-
386 B.C.»,
AncW,
11, 1985, p. 67, quien se niega a u iliza la e idencia de la comedia po se « an
esbaladiza como ica».
El escolias a ano a que T asibulo inalmen e no pudo habla an e la Asamblea con el p e ex o de
una dolencia es omacal causada po pe as sil es es que en ealidad escondía un sobo no. Sin emba go,
la anécdo a es un locus classicus aplicado a o os o ado es y, a juzga po lo sumamen e ac i o que se
mos ó el de Es i ia en la eanudación de la gue a, no pa ece que sea digna de demasiado c édi o
(VAN
LEEUWEN: op. ci ., p. 51 la cali icó de «deli an e»; c . ambién BARBIERI: op. ci ., pp.
190-191;
SEAGER: op.
ci ., 1967, p. 108; USSHER: op. ci ., p. 126). Bas e eco da que se a a del mismo comen a is a que a p o-
pósi o del e so 196 iden i icaba e óneamen e a Conón con el p oponen e a eniense de la alianza con
Beocia, cuando ni siquie a es aba en A enas.
57.
GIGANTE, M.: «Echi di i a polí ica nella "Eccleziazuse" di A is o ane», Dioniso, 11, 1948, p. 147.
58.
Eccl. 71, 102-104 y 248-250. A la nómina de oposi o es a la paz cabe añadi el oda ía jo en
Calís a o, po la ob ia azón de que impulsó el juicio con a los embajado es ( id. sup a) y, con meno
segu idad, Ésimo. C . STRAUSS: op. ci ., 1986, p. 142.
59. SEAGER: op. ci ., 1967, pp. 100, 108.
60.
Como p oponen
BARBIERI:
op. ci ., p.
179;
AUCELLO: op. ci ., pp. 352-358; STRAUSS: op. ci ., 1986, p. 137.
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CÉSAR FORMS
287
LA IMPOSIBLE PAZ ESTABLE
EN
LA SOCIEDAD GRIEGA: ENSAYOS
DE KOINE
EIRÉNE
DURANTE LA GUERRA
DE
CORINTO
No
hay
azón, pues, pa a duda
de que la paz
conc e ada
en
386
no se
bene icia a
de
la
en a i a an e io , incluso cuando és a
no se
había conc e ado,
con
mayo
azón
si en
ambos p ocesos
dos de las
pa es, Espa a
y
Pe sia, enían
un
obje i o
común
y
ma ca on bajo
la
amenaza
de la
ue za
los
cauces
po los que
debían dis-
cu i
las
negociaciones61.
Al
inal sólo
la
ac i ud
del Rey
de e minó
el
éxi o
o
a-
caso
de
cada encuen o.
Con espec o
a las
con e saciones
de
Sa des,
en
Espa a
no
hubo ep esen a-
ción pe sa, es o es, e is en
en
apa iencia
un
ca ác e exclusi amen e g iego -algu-
nos emplean
el
cali ica i o
de
«panhelénicas»-
y,
consecuen emen e, Andócides
ob ia
el
espinoso asun o
del
es a u o
de los
g iegos mino asiá icos.
Sin
emba go,
p esen es
o no
ísicamen e,
es
impensable
que los
pe sas pudie an habe quedado
al ma gen
de las
negociaciones
-po las
azones expues as
en el
pa ág a o an e-
io -
y que
cualquie esolución alcanzada
no
pa iese
del
econocimien o
de su
sobe anía sob e
las
ciudades g iegas
de
Asia62. Ocu e además
que de
nue o
nos
opamos
con
los in e eses pa idis as
de
Andócides,
a
quien
en su
p opósi o
de
ace -
ca
al
pueblo a eniense
a la paz no le
in e esaba
en
absolu o aludi
a una
cláusula
61.
Sob e
los
pasos
de
BELOCH:
op. ci .,
1922,
pp.
80-84; AUCELLO:
op. ci ., pp.
351-352
y
366-367
conside a
las
ges iones
de
Sa des
un
«sondeo»
o
unos «p elimina es»
de las de
Espa a;
c .
MARTIN:
op.
ci ., 1944,
ρ. 20:
«una
paz
p epa ada
en
Sa des
y
después negociada
en
Espa a»
y en
pa ecidos é mi-
nos RYDER:
op. ci ., pp.
165-169; SEAGER:
op. ci .,
1967,
ρ.
105; STRAUSS:
op. ci .,
1986,·
p.
147,
n. 57 y
PAS-
CUAL GONZÁLEZ:
op. ci ., pp.
845-846.
62.
El
es imonio p incipal,
an
impo an e como con o e ido,
es el ya
ci ado pasaje
de
Filoco o
(FG H 328
F 149 a)
ecogido
po
Dídimo
en su
glosa
a la
Cua a Filípica demos énica (10.34):
«...ώς
Φιλόχορος* άφηγ[6ΐ]ται αντόίς όνόμασι, πρίοθΐβΐ? άρχοντα Φιλοκ[λέ]α "Αναφλύστιον
"και την
βίρήνην
την
έττ'
Άνταλκίδου κατέπεμψβν
ό
βασιλεύς,
ην
'Αθηναίοι
ο[ύκ]
έδέζαντο, διότι έγέγραπτο
έν
αύτήι
το[υς τήν'Αΐσίαν οικοϋντΙαςΤ'Ελληνας
έν
βασιλέως οϊκ[ωι π]άντα? αναι συννενβμήνους- άλλα
και
TOU[Ç πρέσ]β6ΐ£ τους
έν
Λακβδαιμονι συγχώρησα [VTOLÇ] έφυγάδευσαν, Καλλιστράτου γράψαντος κ [α ι
ού]κ ύπομβιναντα?
την
κρίσιν, Έττικράτην Κηφισιέα, Άνδοκίδην Κυδαθηναιέα, Κρατίντον Σφήττιον,
Εύβουλιδην'Ελευσινιον"».
El
ex o pa ece hace e e encia
a las
negociaciones
en
Espa a
de
in ie no
de
392/391 0UDEICH:
0p.
CÜ.,
1926; MOMIGLIANO: Op. Ci .,
pp.
104-106; MARTIN: Op. Ci .,
1944, p. 20 y 1949,
pp.
132-134; MOSLEY:
op. ci .,
En oys...,
p.
33; CAWKWELL:
op. ci .,
1981,
pp. 70,
72; JEHNE:
op. ci .,
1991,
pp.
270-273; BUCKLER:
op. ci ., p.
141,
n. 13),
aunque pa a algunos es udiosos
lo
ha ía
a la paz del Rey
de 386 (WiLCKEN: op. ci ., pp. 11 y 15;
ACCAME:
op. ci ., pp. 121-122;
BRUCE:
op. ci ., 1966, pp. 278-279;
HAMILTON:
op. ci ., pp.
235-239; BADIÁN:
op. ci ., pp.
27-32), dada cie a con usión
del
a idóg a o
(o más
bien
de su
comen a is a Dídimo,
del
siglo
i a.C, que no
pasaba p ecisamen e
po se un
modelo
de
ac i-
bia),
qLiien
si po un
lado si úa
al
sobe ano pe sa
en
luga
de al
sá apa Ti ibazo pa ocinando
el
encuen-
o,
po
o o menciona
al
a con e Filocles (392/1)
y la
mediación
de
Andócides
y sus
colegas
de
embajada
en
Espa a. Pa a soluciona
el
p oblema, BARBIERI:
op. ci ., p.
179, acep ado
po
STRAUSS:
op. ci .,
1986,
p. 137,
imaginó
que
Ti ibazo pudo p omulga
en 392 un
dec e o
en
nomb e
del ey
o denando
a
los g iegos hace
la
paz. Coincidimos con JEHNE:
ibid.,
en que
odas es as eo ías, lejos
de
acla a , com-
plican
un
asun o
que, en
nues a opinión,
se
esuel e
con
sólo pensa
que
Dídimo conside ó qLie
el
sá apa
no e a
sino
un
delegado
que
enca na
al
G an
Rey
mismo
(el
his o iado alemán
en
cambio
echaza
el
es imonio
de
Dídimo
y
piensa
que en la
eLinión
de
Espa a, exclusi amen e g iega,
se
e i ó
oca
la
cues ión
de los
g iegos asiá icos,
con lo que
és os queda ían
en una
especie
de
«limbo jLi ídico»).
C . Pl. Mx. 245 b-c, que ya
hemos dicho
que
alude como
un
odo
a las
negociaciones
de paz de
Sa des
y
de
Espa a, pues ambas con a on
con la
oposición a eniense
a la
« aición»
a los
g iegos asiá icos.
© Ediciones Uni e sidad
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Salamanca S ud, his .,
Ha
an ig.
23,
2005,
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288 CÉSAR FORMS
LA IMPOSIBLE PAZ ESTABLE EN LA SOCIEDAD GRIEGA: ENSAYOS
DE KOINE
EIRÉNE
DURANTE LA GUERRA DE CORINTO
que he ía el o gullo y la sensibilidad de muchos de sus conciudadanos, amén de
econoce implíci amen e una in luencia pe sa en el Egeo -pa en e po ejemplo en
SIG 134-63 que ponía co o a las enacidas ambiciones a enienses sob e es a á ea
geopolí ica64. Un a gumen o adicional nos lle a a la inu ilidad de in oduci a los
pe sas en el discu so cuando po aquel en onces, p ima e a de 391, e a po odos
conocido que A aje jes no sólo no había sancionado las disposiciones de Ti ibazo,
sino que le había desau o izado y eemplazado como sá apa y ká anos po un
Es u as inclinado a eanuda la colabo ación con la coalición an iespa ana65.
Po lo demás, el p incipio de au onomía, es o es, la independencia de odas
las ciudades g iegas, seguía siendo la columna e eb al del p oyec o de a ado
-en e dad Andócides es el p ime o en u iliza la exp esión koinè ei éne, aunque
es dudoso si con el sen ido « écnico» que se le dio cuando el concep o abs ac o se
plasmó más adelan e en un a ado-66, sólo que aho a Espa a se mos aba dis-
pues a a ab i la mano y es ablece cie as excepciones. En elación con A enas,
Espa a consien e que e enga el con ol de Lemnos, Imb os y Esci o, además de
63.
Es u as (aquí con su nomb a pe sa, Es uses) apa ece como mediado , en nomb e de A aje -
jes,
en una dispu a e i o ial en e Mile o y Miun e. La insc ipción demues a que las ciudades jonias dis-
u aban de au onomía in e na, pe o al mismo iempo que econocían a Pe sia como el pode hegemónico
y egulado en la egión an es de que la paz del Rey legi ima a la sobe anía pe sa sob e la misma.
64.
La en ega de los g iegos asiá icos al Rey e a, en palab as de
MARTIN:
op. ci ., 1949, ρ. 133:
«una humillación pa a los g iegos sob e la que no e a p uden e insis i y que se ía incluida en el a ado
de una o ma más implíci a que explíci a». BELOCH: op. ci ., 1922, pp. 81-82; TREVES: op. ci ., p. 127;
WILCKEN: op. ci ., pp. 8-9; JACOBY:
FG H,
III b [Supp.], I [Tex ], p. 518, BARBIERI: op. ci . pp. 179-180, 189;
SEAGER: op. ci ., p. 105, n. 94, MOSLEY: op. ci . En oys..., p. 33; LEWIS: op. ci ., p. 146, n. 68, FUNKE, op. ci .,
p.
141 con n. 27; CAWKWELL: op. ci ., 1981, p. 70, n. 4, 72 y STRAUSS: op. ci ., 1986, p. 139 lo conside an
asimismo una condi io sine qua non. De hecho MARTIN: op. ci ., 1944, p. 20 c ee que Andócides se dela a
cuando en el pá a o 15 dice que cualquie p e ensión de sus compa io as sob e el Que soneso y las
colonias choca ía con los in e eses del Rey, pe o a deci e dad la ase puede se una suposición lógica,
no necesa iamen e basada en da os conc e os, de las negociaciones de Sa des. AUCELLO: op. ci ., pp. 362-
366,
seguido po CORSARO: op. ci ., p. 125, η. 43 (sin ci a lo), a a de explica la ausencia de ep esen-
ación pe sa sugi iendo que las póleis g iegas de Asia pe manece ían au ónomas, aunque pagando un
ibu o que simboliza ía el ínculo con Pe sia, al y como p opusie a Ti aus es en 395 (X. HG. 3.4.25).
A con a io, HAMILTON: op. ci ., p. 255 y
JEHNE:
op. ci ., 1991, pp. 273-276 (c . 1994, pp. 34-35) han obje-
ado que es in e osímil que Andócides hubie a ocul ado a su audiencia un apa ado undamen al del
a ado que gene aba an a polémica en la opinión pública y que sus colegas de embajada, sus enemi-
gos polí icos o las es elas donde se insc ibi ía hubie an acabado po saca a la luz sin di icul ad; jun o
a ellos, MOMIGLIANO: op. ci ., pp. 104-106, ACCAME: op. ci ., pp. 116-118, SMITH: op. ci ., p. 278, RYDER: op.
ci ., pp. 32-33 (con cie as dudas), PAYRAU: op. ci ., 1971, pp.
33-41,
DEVOTO: op. ci ., passim y BADIÁN:
op.
ci ., pp. 27, 33 ambién han abogado po unas negociaciones de paz exclusi amen e helénicas, sin
in e e encia pe sa.
65. MELONI: op. ci ., p. 303.
66. Andoc. 3.17; c . sup a η. 13. Ni siquie a ei éne se empleaba an es de la paz del Rey pa a designa
una «si uación de paz», sino spondaí, que signi ica más bien «in e upción de las hos ilidades», una a iación
conno a i a impo an e, como bien sub aya CANFORA: op. ci ., p. 65 (sob e ano aciones p e ias de MOMI-
GLIANO, Α.: «λα κοινή ειρήνη dal 386 al 338»,
RFIC,
12, 1934, p. 484), pues indica cuando menos un deseo de
hace que la paz sea du ade a y es able, no un me o in e ludio de la si uación bélica gene alizada.
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CÉSAR FORMS
289
LA IMPOSIBLE PAZ ESTABLE EN LA SOCIEDAD GRIEGA: ENSAYOS
DE
ΚΟΙΝΈ EIRÉNE
DURANTE LA GUERRA DE CORINTO
ole a , en con a del acue do de capi ulación de 404, la conse ación de los mu os
cononianos, la exis encia de una lo a sin lími e de na es y la enuncia al eg eso
de los exiliados67. Una ez más no puede habla se en igo de concesiones, dado
que escapaban al con ol de una Espa a que, haciendo del p agma ismo bande a,
se limi a a legi ima los hechos consumados68. Con odo, los a enienses no JLi a on
la paz e incluso como hemos is o más a iba condena on a sus embajado es po
aboga decididamen e en su a o . Se iene in e p e ando con odo undamen o
que,
po debajo de la azón admi ida públicamen e, el echazo a abandona a los
g iegos de Asia Meno en manos del Rey, subyace el con encimien o de que el in
de las hos ilidades des e a ía cualquie posibilidad o p oyec o de econs ucción
impe ial a eniense en el Egeo, p opugnado undamen almen e po los llamados
« adicales» -pe o compa ido po o os muchos ciudadanos-69 como medio de sub-
sis encia pa a las clases más des a o ecidas70. De hecho Andócides a a en odo
momen o de comba i la idea de que la gue a ac ecien a el impe io71 y la expe iencia
67.
Andoc. 3.14; c . X. HG. 2.2.20.
68.
En de ini i a, al y como se ha dicho (CLOCHÉ: op. ci ., p. 177; DEVOTO: op. ci ., p. 201), con la
paz los a enienses no ecibían nada que no u ie an ya.
69-
Po ejemplo los miles de cíemeos que habían conseguido en el pasado ie as ue a de A e-
nas como medio de conse a la ciudadanía y que se habían is o obligados a eg esa as la de o a
en la gue a del Peloponeso, pe o ambién icos a enienses in e esados en adqui i p opiedades en el
ex e io , como había sucedido en la a ché del siglo . A unos y o os se e ie e Andoc. 3-15.
70.
En nues a opinión la espe anza popula de impe io aún no había omado cue po, pe o o os
his o iado es hablan de ena o pone in a un p oceso ya en cu so. C . en gene al BELOCH: op. ci .,
1922,
p. 82; TREVES: op. ci ., pp. 128-129; ACCAME: op. ci ., pp. 124-128; BARBIERI: op. ci ., p. 189; SEALEY:
op. ci ., p. 184; AUCELLO: op. ci ., pp.
369-371;
RYDER: op. ci ., p. 33; SEAGER: op. ci ., 1967, p. 105; PERL-
MAN: op. ci ., pp. 263-264; FUNKE: op. ci ., pp. 143-147; HAMILTON, C. D.: «Isoc a es, IG, II2 43, G eek P o-
paganda and Impe ialism», T adi io, 36, 1980, p. 94; ZAHRNT, M.: «Hellas un e D uck? Die
g iechisch-pe sischen Beziehungen in de Zei on Abschluss des Kônigs iedens bis zu G ündung des
Ko in ischen Bundes», AKG, 65, 1983, p. 293; BUCK: op. ci ., 1998, p. Ill; BUCKLER: op. ci ., p. 147.
DEVOTO: op. ci ., pp. 200-201 c ee que la mayo ía de los ciudadanos a enienses se opLiso a la paz po -
que no hacía mención exp esa del espe o a la au onomía de los g iegos de Asia, pe o piies o que él
mismo admi e que no se ocó es a cues ión en es e cóncla e de ep esen an es g iegos ¿po qué hab ían
de se excluidas las ciudades g iegas de Asia de la cláLisula gene al qLie econocía la independencia de
odas las ciudades g iegas? El es udioso no eame icano incu e aquí en un cie o con asen ido, pues
en Lin in en o de paz no m elado po Pe sia no exis i ía necesidad alguna de acla a semejan e ex emo,
ya que nadie osa ía públicamen e pone en en edicho el helenismo o el de echo a la libe ad de los
g iegos que pueblan las cos as de Asia Meno . También JEHNE : op. ci ., 1991, pp. 274-276 sospecha qLie
en las negociaciones de Espa a sólo se econoce ía o icialmen e la aLi onomía de los g iegos eu opeos
e isleños, de modo que los asiá icos queda ían en una especie de limbo ju ídico (lo que explica ía po
qLié Andócides no los menciona), con la di e encia de que el es Lidioso ge mano econoce q ie el pLie-
blo a eniense encon ó en ellos la excusa pa a no de ene el e i al impe ial. Po su pa e, ROBERTS: op.
ci ., p. 105 sos iene poco con incen emen e que el demos se inclinaba hacia la paz has a que supo de
la llegada a Sa des del « iloa eniense» Es u as. Pa a posibles g upos pa ida ios de la paz, c . KOUNAS:
op.
ci ., pp. 68-69 y STRAUSS: op. ci ., 1986, pp.
139-141,
que quizá sob e alo an SLI impo ancia.
71.
Véase el ponde ado análisis de SEAGER: op. ci ., 1967, pp. 105-107 a los a gLimen os esg imi-
dos po el o ado a eniense.
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LA IMPOSIBLE PAZ ESTABLE EN LA SOCIEDAD GRIEGA: ENSAYOS
DE KOINE
EIRÉNE
DURANTE LA GUERRA DE CORINTO
u u a demos a á que, acasadas las negociaciones, A enas se en ega a un p o-
g ama de cons ucción na al y enseguida a la a ea de ecupe a el con ol de e i-
o ios an año incluidos en su es e a de pode a despecho del G an Rey, como si no
impo a a que las elaciones con és e se de e io a an72. En la poé ica me á o a de
Badián, es és a la p ime a apa ición del an asma del impe io del siglo , que se
p esen aba y se apode aba del cue po (cí ico) in ocan e pa a exigi su deuda de
sang e (un es ue zo más allá de las posibilidades eales de la ciudad) cada ez que
A enas e o naba a p ime plano del concie o in e nacional, consumiendo paula-
inamen e sus ecu sos has a el colapso inal (la gue a lamíaca)73.
A los ebanos se les econocía su posición hegemónica en la con ede ación
beocia, de la que quedaba de ini i amen e escindida O cómeno. T as unos p o-
me edo es inicios de con lic o, en los que Tebas expulsa casi po comple o de G e-
cia cen al a los lacedemonios, los úl imos dos años de hos ilidades sólo habían
depa ado sinsabo es a los ebanos, que a os ando g andes pé didas humanas y
económicas74, sin pe spec i as cla as de nue as adquisiciones y siemp e con el
pesado las e de la ensa lucha accional, se habían ido e i ando p og esi amen e
de unos escena ios bélicos que no in e esaban a su es a egia geopolí ica. Po ello,
la paz no debió se pe cibida como una mala solución, aun a cos a de pe de de i-
ni i amen e O cómeno, con e ida en educ o iloespa ano inse ado en su on e a
occiden al, ya que Tebas quedaba como pode indiscu ible en la con ede ación, con
un con ol ins i ucional de la misma supe io incluso al pe íodo an e io a la de ec-
ción de O cómeno. Con odo, pese a la in e esada ase e ación de Andócides75,
Beocia no llegó a i ma la paz en soli a io. Aho a bien, que Beocia p ác icamen e
había dado po ce ada su in e ención en la gue a de Co in o se colige de dos
hechos: po una pa e, en 390 ha á un nue o in en o de aco da con Espa a una
paz po sepa ado76 y, po o a, su pa icipación u u a en la con ienda se edujo a
la pa icipación de «algunos beodos» en la gue a de gue illas de Aca nania en los
72.
P ueba de ello son la expedición de T asibulo al Egeo y el Helespon o (X. HG. 4.8.25-30; D.S.
14.94.2-4; Dem. 20.59-60) y los a ados de alianza con los eyes Aco is de Egip o (A . Plu. 178) y E á-
go as de Salamina (X. HG. 4.8.24; Lys.
19.21,
43), ambos en ebelión con a el pe sa.
73.
BADIÁN, E.: «The Ghos o Empi e. Re lec ions on A henian Fo eign Policy in he Fou h Cen-
u y B.C.», en EDER, W. (éd.): Die a henische Demok a ie im 4. Jah hunde . Ch . S u ga , 1995, pp.
79-106,
esp. p. 84.
74.
Andoc. 3.20. Especialmen e sensibles son las bajas beocias en los en en amien os con inen-
ales de los dos p ime os años de gue a, que PASCUAL GONZÁLEZ: op. ci ., pp. 801-802, 849 e alúa en e
dos mil y dos mil quinien os hopli as (más los mil quinien os que se habían pe dido con la de ección
de O cómeno). Pues o que los daños su idos po la cho a beocia se ciñen p ác icamen e al pillaje y
de as ación lle ados a cabo po Lisand o en el cu so de la campaña de Halia o, los es agos económi-
cos p o ocados a un Es ado adicionalmen e campesino y sin ese as o eso o común llega ían de los
cos es mili a es, undamen almen e la mo ilización del ejé ci o ede al y de los aliados de G ecia cen-
al,
amén del pago a me cena ios y gua niciones.
75.
3.25.
76.
X. HG., 4.5.7-10; Plu. Ages. 22.1-7.
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DE KOINE EIRÉNE DURANTE LA GUERRA DE CORINTO
años p e ios a 389 -lo que excluye una le a y mo ilización del ejé ci o ede al- y
al en ío de un pequeño con ingen e de caballe os a A gos en
38877.
Con Co in o y A gos no había concesiones. Espa a no podía ole a la c e-
cien e inje encia a gi a en la polí ica in e na de una adicional aliada de la liga del
Peloponeso como e a Co in o -cuyo e i o io cons i uía la lla e de en ada y salida
del Peloponeso-, y de hecho la p opaganda lacedemonia, de la que se hace eco
Jeno on e, hablaba de una «unión polí ica» en e ambos es ados bajo la égida
a gi a78. No es de ex aña , po an o, qLie la acción a gó ila - echazamos su ca ac-
e ización como demóc a a-79 que oda ía man enía, incluso en medio de una i -
ual si uación de s asis, el con ol de los asun os públicos en Co in o, epudiase un
acue do que cie amen e implica ía su inmedia o abandono del pode y p esumi-
blemen e su exilio, mien as los exiliados laconizan es e o na ían y ecupe a ían
su pasada in luencia al en e del Es ado. Tampoco los a gi os con emplaban con
en usiasmo la pe spec i a de una solución pací ica al con lic o que ce cenase de
aíz sus planes pa a Co in o a a és de la expulsión de la gua nición a gi a ins a-
lada en el Ac oco in o y, con ella, de la eliminación de odo as o de in luencia
a gi a sob e la acción co in ia gobe nan e80. Ha de ene se en cuen a que A gos
había su ido en meno p opo ción las calamidades de una gue a que aún no
había ocado la A gólide g acias a la cu iosa igencia, nos dice Andócides, de
una ίδια ειρήνη («paz p i ada») con Espa a, sin duda una sue e de πάτρια ειρήνη
o «paz ances al»81.
77.
X. HG. 4.6.1 (Aca nania) y 4.7.6 (A gos). También es cie o que po lo menos su e i o io ya
no se ía obje o de de as aciones ni pillaje; c . CLOCHÉ, P.: Thèbes de Béo ie. Des o igines à la conquê e
omaine. Namu , 1952, pp. 107-112; COOK: op. ci ., pp. 444-447, 454-455 y PASCUAL GONZÁLEZ: op. ci .,
pp.
851-852, 868-870, que ponen de elie e el emendo desgas e humano y inancie o su ido po Beo-
da has a esos momen os, acompañado quizá, sugie e el es udioso español, de un o alecimien o de la
acción ilolaconia de Leon íades que obliga ía a Ismenias a oca su polí ica belicis a po una solución
pací ica digna que, p ese ando la in eg idad de la Con ede ación, no apa a a a su acción del pode
(en nues a opinión hab ía que elaciona lo más bien con el desplazamien o de los escena ios bélicos
hacia egiones de escaso o nulo in e és es a égico pa a los ebanos). Po el con a io, BUCK: op. ci .,
1994,
ρ. 54 se mues a escép ico an e el e iden e descenso de la in ensidad bélica de los beocios, qLie
según él es una e ónea in e encia del escaso in e és de Jeno on e po las acciones mili a es en las
que pa icipan beocios.
78.
Sob e la s ásis padecida po Co in o du an e la gue a, éase aho a FORMS, C: «Iden idad co in-
ia e iden idad a gi a en la "unión" de 392-386 a.C», en LÓPEZ BARJA, P. y REBOREDA, S. (eds.): F on e as
e iden idad: III Reunión de His o iado es del Mundo G iego An iguo. San iago de Compos ela-Vigo,
2001,
pp. 207-226, donde de endemos que ue más una pe cepción del laconó ilo Jeno on e que una
ealidad la p e endida abso ción (según o os au o es una isopoli eíd) de h polis co in ia po la a gi a.
79.
Ibid.,
pp.
218-221.
80.
Andoc. 3.28.
81.
Andoc. 3.27. C . PAYRAU, S.: «Su un passage d'Andocide (Paix, 27)», REA, 63, 1961, pp. 15-30,
que emon a es a pa ia ei éne al a ado de paz anudado po espa anos y a gi os inmedia amen e des-
pués de la ba alla de Man inea en 418, y ALONSO TRONCOSO, V.: «395-390/89 a.C, A enas con a Espa a:
¿De qué gue a hablamos», A henaeum, 87, 1999, pp. 74-75.
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LA IMPOSIBLE PAZ ESTABLE EN LA SOCIEDAD GRIEGA: ENSAYOS
DE KOINÈ EIRÉNE DURANTE LA GUERRA DE CORINTO
En conclusión, las con e saciones de Espa a no u ie on mejo inal que las
de Sa des, en g an medida po que ine ablemen e cualquie clase de ocación pan-
helénica escondía una na u al olun ad de dominación82. Lo que sí pusie on unas
y o as de mani ies o es el abismo que había ido c eciendo en e los cua o p inci-
pales miemb os del sined io de Co in o, cada uno de los cuales seguía la polí ica
más bene iciosa pa a sus p opios in e eses y menosp eciaba los ajenos. E a ob io
que la coalición se es aba esqueb ajando. La unión a i icial de es ados an di e -
sos como A enas, Tebas, Co in o y A gos siemp e había pendido de un delgado
hilo,
el de la común hos ilidad hacia la a ché lacedemonia, un hilo sus en ado po
la i al inanciación pe sa que se había ensado has a casi ompe se cuando la ini-
cia i a diplomá ica de An álcidas les había en en ado con la posibilidad de pe -
de la; sin ella ninguna de es as póleis, ex enuadas demog á ica y económicamen e
- odas habían comba ido y su ido los emendos e ec os de la gue a del Pelopo-
neso-,
podía sos ene un es ue zo bélico con inuado. Con los a gi os y co in ios
en ascados en su in en o de saca adelan e un p oyec o de es ado uni icado y los
beocios e i ados i ualmen e de la con ienda, desde 389 la gue a de Co in o ue
cosa de a enienses y espa anos, que se en en aban en ea os bélicos que única-
men e les impo aban a ellos, a sabe , el Egeo y el Helespon o. Después de odo,
no puede deci se que An álcidas acasa a po comple o. El iun o de ini i o (de
Espa a) se ha ía espe a aún seis años. El de una paz es able muchos más, los g ie-
gos sólo la conocie on omana83.
82.
Así ambién HAMILTON: op. ci ., p. 259: « he idea o common peace did no p e ail because he
concep o a common good, o which i migh ha e co esponded, did no exis s», o
JEHNE:
op. ci ., 1994,
p.
35: «Dass de F iedensschluss 392/391 nich zus ande kam, lag wesen lich an den mach poli ischen
Ambi ionen A hens, wie ja auch Spa as Anliegen keineswegs al uis isch panhellenisch wa , sonde au
die eigene Dominanz in Hellas ziel e». C . ambién FUNKE: op. ci ., p. 142.
83.
C . PAYRAU: op. ci ., 1971, p. 79, n. 1: «Ce n'es qu'ap ès la ba aille d'Ac ium (31 a an J.-C.) que,
das des condi ions o di é en es de celles qu'a aien souhai ées les enan s de la cause panhellénique,
les G ecs pu en en in i e anquilles, g âce à la Pax Romana».
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