LA PEREGRINA DOCTORA.
PRIMERA PARTE.
SAc a An o cha luminan e,
que en ese Alcáza Sup emo
pisas al omb as de es ellas.
Mad e de Dios e dade o,
ayudado de u g acia
pod é sali de es e empeño.
En la Ciudad de Lisboa .
en el Lusi ano Reyno
i ía un g an Po en ado,
an noble y an Caballe o,
que gene al de las T opas
le hizo su Rey Don Ped o,
llamado. Don Alexánd o
de Fígue oa ySa mien o,
Es e al e a casado
:
jcon qné pena lo e ie o!
¡con qué pesa es lo digo!
¡y con qué dolo lo sien o!
Casóse Don Alejand o
con un pe eg ino obje o,
con la mayo he mosu a
que había en odo aquel pueblo,
an he mosa y an biza a,
que e a o a segunda Venus,
llamada aques a deidad
Doña Inés Po oca e o,
Su esposo, pues, mas que aman e,
ado a sus pensamien os,
siemp e ae su e a o
pa a su mayo consuelo.
Es e al iene un he mano
den o en su palacio mesmo,
llamado Don Fede ico,
homb e i ano yp o e o.
Quando su he mano salia
con los exé ci os bellos,
^*
él se quedaba en Palacio
pa a despacha los pliegos.
E a ^^ a de escla as,
y e dugo de los neg os,
en ado de las doncellas,
que le es aban asis iendo,
po que á odos les se ía
de muy g ande con apeso.
Es e al se ecmmo ó
con mal nacidos in en os
de la muge de su he manq
Doña Inés Po oca e o.
Anda is e ypensa i o,
sin colo ymacilen o.
En in se de e minó
cie o dia en e los pliegos
que su esposo la esc ibió,
pone le un papel en medio,
dando pa e de su amo
con dep a ados in en os.
Tomó Doña Inés las ca as,
con aleg ia ycon en o,
po se de Don Alexand o,
su esposo yque ido dueño.
Es ábalas epasando,
y epa ó en aquel pliego,
,que es aba muy poco hollado»
yesc i o de poco iémpo»
Puso los ojos en él,
ycomenzando álee lo,
en su p esencia lo a oja
hecho pedazos al ien o.
De en e, muge he oyca,
gi u da el papel en u pecho,
que pod á se que e si a
algún dia de p o echo,
Y iendo Don Fede ico
el desai e que le ha hecho,
colé ico yenojado,
b o a po los ojos uego;
mas ella lo ep ehende, ;
yásolas le es á diciendo:
¿quién ha de gua da mí hono
quie e o ende mi espe o?
aya us ed; Don Fede ico;"
mi e que se ag a ia el cielo,
de que us ed con a su he ma íO'
p oceda, en .malos in en os. i
No le quiso deci mas,
él se me ió'en su aposen o, -^
maldiciendo su o una,.
ju a po los al os cielos,
que á'pesa de odo el mundo '
ha de log a sus deseos.
Mi ó Dona Inés un dia
áDon Fede ico a en o.
yle ido que aía
el os o muy descompues o,
yque le es aba b o ando
la ponzoña yel eneno;
mas ella como disc e a,
en e sí es aba diciendo:
aques e quie e in en a
un illano a e imien o;
pe o an es que lo execu e,
yo quie o pone emediq.**
Mandó al pun o que in esen
Albañiles yA qui ec os^
yque en medio del ja dín
hicie an de jaspe neg o
una bó eda cu iosa,
pin ada con azulejos
,quan o cupiese una cama,
mesa, silla éins umen o,
yque ála pue a le pongan
unas ba e as de hie o,
quan o pudiesen po ellas
me e el man enimien o,
con su golpe como cá cel,
el pes illo ue e y ecio.
Ya que es aba ade ezado
con su cama ylucimien o,
llamando áDon Fede ico
-Doña lnés Po oca e o,
le dice así :he mano mioj
po que muy is e e eo,
quie o lle a e al ja dín
á e los a boles bellos,
e ás una a qui ec u a
hecha po un buen Maes o,
pa a en iniendo mi esposo,
que salga á oma el esco.
Asi que oyó es as azones,
se aleg ó an o en ex emo,
que en endió yá que la nie e
la iba de iiijendo el iempo.
Se ue on hacia el ja diu,'’
iendo aquel c is al ameno,
^con la cama an cu iosa,
j
e dió el co azón un ielco,
Idiciendo :aques a es mi sue e,
hoy se log an mis deseos.
IDixo en onces Doña Inés,
con engañosos in en os;
he mano, po di e i nos
ocad aquese ins umen o,
mien as yó cojo unas lo es
de aques e lo ido húe o.
Hízolo luego al ins an e,
^yapenas lo ido den o,
quando ha ce ado la pue a
eon an a onil es ue zo,
que quedando el golpe echado,
quedó Fede ico p eso;
diciendole :aquí se pagan
osados a e imien os.
Oyendo aques as azones,
i ó al suelo el ins umen ó,
esca ba, bu a, ypa ea,
pa ece un león sang ien o,
ju a que se ha de enga
,ápesa del mundo en e o:
si ella el papel no ompie a,
no se ie a en al espejo.
Doña I ¡iés se Fe i ó,
dexandole en cau i e io.
Venian pues ápalacio
isi as de Caballe os,
yseño es p incipales
de sus pa ien es ydeudos,
yp egun ando po él,
dice Doña Inés áes o, -
que le ha dado un acciden e,
yua enesí descompues o,
^que alli le iene me ido -
pa a ene le suje o. '_
D;sie en onces Doña Inés
despachó odos los pliegos,
^diciendo que es á su he mano
melancólico yen e mo.
Alli le u o seis n »eses,
ysabiéndose po cie o,
que el campo se le an aba,
yque los Reyes hicie on
eguas po o os seis meses,
yque p ospe o ycon en o
enia Don Alexand o,
echando plumas al ien o,
ué la noble Doña Inés
de echa al ence amien o,
donde es á Don Fede ico: '
lle óle un es ido nue o,
un caballo enjaezado,
la peluca yel somb e o,
yun Ba be o que le a ei e,
yque saliese lige o
á ecibi ásu he mano,
yque gua dase silencio
de lodo lo sucedido,
que ella p ome e lo mesmo,
pues lo que ha kecho con él
debe mucho ag adece lo;
ycon es o ab ió la pue a,
aunque con algún ecelo.
El no se quiso es i ,
que con el opage mesmo,
ysin a ei a se mon a
en un andaluz sobe bio.
El he mano que lo ido
an abominable y eo,
le dice: he mano del alma,
¿cómo ienes an ho endo?
¿qué pesa es e moles an?
¿qué di s aces son aques os?
En onces le espondió,
de es a mane a diciendo:
Tu esposa iene la culpa
de e me como ñe eo,
po que no hice su gus o,
que descansando en mi lecho
una.noche me insis ió,
echándome mil equieb os;
pe o yó le espondí,
dándola dos mil consejos^
ypo aques a ocasión
ine ha dado an o o men o,
pues me ha enido has a aho a
en un mauseolo p eso.
Don Alexand © que escucha
an e ible a e imien o,
como un ma mol se quedó
un la go a o suspenso,
que quisie a que el abismo
le sepul a a en 5u cen o.
De e minó el i ácasa,
a igado de o men os,
yen ando po el Palacio,
le salió al ecibimien o
aquella blanca azucena,
aquella joya sin p ecio,
á ecibi le en Ips b azos .
del alma, yéj con despego
le pegó una bo e ada,
con inju ia de los cielos,
Ypo no e su hp m.osu a,
mandó que qua o jVíon e os,
que e an homb es de nal alma,
la lle asen áun desie o,
yque la saqueo los ojos
yel co azón de su cen o,
yen un paño se lo aigan,
pa a queda sa is echo,
¡Qué las ima! ¡qué dolo !
¡qué pena! ¡qué sen imien o!
¡ó que injus icia! ¡qué ag a io!
¡qué cas igo sjn debe lo!
Salen una noche is e,
ampa ados del silencio,
aquellos acipe osos, '
yan es que ompie a
en un mon e se encon a e»
an encumb ado yespeso,
que aquel do ado Plane a,
que i e en el qua o cielo,
no ha podido con sus ay os
descub i le sus cimien os.
Es ando en aques e si io,
a imado áun du o esno,
an es de da le la mue e,
quisie on goza p ime o
aquella p enda del o be,
aquella Joya sin p ecio,
A man an c uel ba alla
sob e el que ha de se p ime o,
que los qua o pa ecían
unos lobos ca nice os;
pe o la Vi gen Ma ia
los ay es baxó ompiendo
con su Hijo de la mano,
sac o Niño, Rey inmenso,
la dice: de o a mia,
lib e es ás, no engas miedo,
que yó end é á isi a e,
aunque yó nunca e dexo; -
un León e ha de ae
muy alhagüeño el sus en o,,
yaques e e ha de gua da ,
que es és elando ódu miendo»
La Vi gen yel bello Niño
de allí desapa ecie on,
quedándose Doña Inés
con usa en su pensamien o,
po sabe de que un León
le ha dé da el alimen o,
Yen o a segunda pa e
da á Juan Miguel del Fuego
á odo el oyen e gus o
del suceso e dade o.
FN.
1
i
LA PJEREGRINA DOCTORA.
SEGUNDA PARTE.
VAOJOS aho a álos qua o,
que se queda on iñendo,
que en e los es die on mue e
al que e a mayo al de ellos,
ylos o os es se halla on
la jaula sin el gilgue o.
La busca on po el mon e,
como Caballos sin eno;
mas iendo que no la ha’llan,
hicie on es e concep o:
muy bien habe nos quedado,
cuen a da emos
allá de nues as pe sonas,
del enca go que aemos!
Lo que podemos hace
con es e di un o cue po,
se á saca le los ojos,
yel co azón, yen un lienzo
se lo podemos lle a ,
ycumpli emos con eso:
en b e e lo execu a on,
diciendo, yhaciendo.
Ván la uel a de Palacio,
yen egan en el pañuelo
el co azón, ylos ojos,
yDon Alexand o a en o
p egun ando po el o o,
odos áuna oz dixe on;
ambién se quedó en el mon e,
po que quiso muy sobe bio
p o ana áDoña Inés,
ylo ma amos po eso,
yen el mon e se quedó
po anda an descompues o.
Vol amos áDoña Inés;
que es ando omando el esco
jun o áuna uen e, un L^ i
ió eni , yque halagüeño
con un canas o en la boca,
le aia su sus en o. ''
Hizole una co esía,
ylamiéndole los ded(W,
le en egó su canas illo
áSU seño a, ysu dueño,
yala pue a de la cue a
paseándose, y ugiendo,
anda hecho cen inela '
muy a en o.
Al o o siguien e dia ,
ol ía áhace lo més no.
o-
omaba su canas illo,
yen b e e espacio de iempo
enía con las iandas,
oas que el Alba ascendiendo
pasaban odos los dias
las cosas,' que aquí e ie o.
Vamos áDon Fede ico,
que p egun ó álos Mon e os,
si es e dad, que la ma a on,
que les gua da á sec e o,
Vque ambién les da á
g an can idad de dine os:
odos dixe on, que no,
ycon á onle el suceso,
como se quedó e i el mon e
sin ag a ia le en un pelo.
Don Fede ico esponde,
en el alma lo ag adezco,
odos jun os hemos de i ^
ábusca la muy de cie o,
an es boy que- no mañana,
yTmi L“mano le di émos,
que áuna ica mon e ía
oy con o os Caballe os*
Salen de Palacio yllega i,
áel segundo Pi inéo
de aquel encumb ado isco^
penas ymon es ba iendo;
mas quiso su mala sue e^
que con la bó eda die on^
donde Doña Inés es aba
pa a su pe dición de ellos<^
que el León desque los ido»
muy enojado, ysang ien o
álos es despedazó
en menos que pudo un C edo^
eza se en b e e, yel o o
•aunque ino casi mue o;
mas Doña Inés lo lib ó,
qu2 hicis a con si lo mssmo,
•po qus e a Don Fsdeiico,
ylo conoció al momen o,
„0 cupo en su sang e ¿oble
aquel e án e dade o,
po que ella la mala ob a
la pagó con buen ex emo.
Dá la uel a de Palacio
con men i as, yembelecos,
diciendo que un Ja alí
le ma ó los compañe os,
yque él con cinco he idas
sé subió encima de un Ced o,
yque de alli se escapo
de aquel animal sobe bio.
Dexemos yá an a p osa,
no quie o se an moles o,
no me diga mi audi o io
si es cabeza de p oceso.
En un dia señalado
de la Enca nación del Ve bo
se apa eció áDoña lués^
la Vi gen de los Remedios,
aleg ando plan as, lo es,
iscos, alles, ydesie os,
diciendole.: Dios e sal e.
Hija, yá se llegó el iempo
de que dexes es e si io,
y e ayas í u Pueblo,
ycu a ás á u Esposo,
que dias lia que es á en e mo,
y ambién á u cuñado,
que las he idas e iendo
oda ía le es án sang e,
ype dónale sus ye os.
El León, que e ha aído
el qüo idiano sus en o
es el homb e, que ma a on
los o os en el desie o,
y ambién ellos paga on,
que el León los ma ó áellos,
yha enido el Pu ga o io
gua dándo e, ya , í?iieado,
•y aho a se á ágoz-i?
de mi Hijo sempi e .'' a
Con eso le di6 la Vi gen
un asi o nuy pequeño
lleno de balsamo he oyco»
que ale mas, que un Impe io.
Con es o desapa ecen
la Vi gen, yLeón áun iempo,
quedándose Doña Inés
me ida en un paságe o
camino, que á áLisboa,
con su báculo, ysombic o,
ype eg inando llega
allá en muy pocos momen os,
ádonde ella cu ó
juuy g ^nde copia de en e mos
sin que el balsamo p ecioso
se menoscaba a un pelo.
La Ciudad oda admi ada
de la Pe eg ina, iendo
los en e mos, que cu aba
an consumidos, ysecos,
ylusgo los ian saaos
den o de muy b e e iempo.
Va la nue a al Gene al
Don Alexand o Sa mien o,
que es aba ya desahuciado
de los Lib os de Galeno,
yjun amen e su he mano,
al ins an e p e inie on
un coche con qua o muías,
salen po la Ciudad ciegos
buscando ála Pe eg ina,
p egun ando á odo el Pueblo.
Vinie on áda con ella
en un sag ado Con en o
de Religiosas descalzas,
que es aba con san o zelo,
cu ando algunas en e mas
de aba dillos moles os. .,
En e dos Comendado es
en el coche la me ie on,
án la uel a de Palacio,
'V isi ando al ca exmoj
• omándole el pulso, dice:
idiga seño Caballei o,
de qué pende esa dolencia?
El dice, de sen imien o,
yde un g an dolo con inuo,
que desecha lo no puedo.
En onces ella esponde:
no es mucho ese sen imien o,
ni aquese dolo es mucho,
pues que de dolo no ha mue o.
Apenas le echo en los labios
'aquel balsamo sup e no,
se le an ó dando g acias
áel Di ino pad e E e no.
Que ía i se al ins an e,
mas le a aja on los uelos,
diciendo :seño a enga,
que hay que cu a o o en e mo.
En onces ella esponde,
po mi ida, que no puedo
de ene me ni un ins an e,
ni ácu a lo yo me a e o,
si en público no con iesa
odas sus culpas, yye os:
Dixo el en e mo que sí,
que es aba yá casi mue o,
hediendole las he idas,
como escien os mil pe os.
Mandó jun a se la gen e
de sus pa ien es ydeudos,
has a los mismos c iados,
que en Palacio es án si iendo,
á odos pidió pe dón,
•pe o ásu he mano p ime o.
Ei he mano le pe dona
al ins an e, yal momen o.
He mano, ySeño , u Esposa
e a una joya sin p ecio,
e a un a ca de esme aldas,
•exemplo de los exemplos,
la i ud de las i udes,
espejo de los espejos:
I
yyó an il c ia u a,
quise o ende u espe o;
ypo aques a ocasión
ae u o seis aeses p eso,
yyó po enga me de ella
le le an é el also en edo.
Don Alexand o, que esqucha,
echó mano al ue e ace o,
diciendole : il he mano
a e ido, ydesa en o,
po habe e pe donado,
en u sang e no. me engo.
En onces la Pe eg ina
le ué un ando con los dedos
las he idas, yal ins an e
se le an ó sano, ybueno.
G ande copia de doblones,
qjce pasaban de quinien os
le dan ála Pe eg ina,
yella haciendo menosp ecio,
dice gua de las 'monedas,
qui en allá ese dine o,'
que quizás les ha á al a
pa a sus en a los neg os.
Mas con cuidado mi aba
el Don Alexand o a en o,
el os o ála Pe eg ina,
yel aslado de su pecho,
iendo que odo e a uno,
se ab asó en i os incendios,
le dicq, Seño a mia,
FI
i-
(
L
¿de qué Pa ia, 6de qué Reyno
es us ed, aunque pe done?
Ella con sua es écos
le espondió, seño mió,
yo soy de odos los Reynos,
ecina de odo el mundo,
yámí me llaman po eso ^
la Pe eg ina Doc o a
sin in e és del dine o,
la que cu ó ásu ma ido,
yásu enemigo p o e o.
En onces Don Alexand o
le dió un ab azo muy ie no,
econoció, que es sa esposa
aquel he moso po en o,
la Ciudad oda admi ada, -
la g an ma a illa iendo, ’
de pu o con en o llo an,
ypa ece un jubiléo
de Damas, yde Galanes,
ypa ien es que'acudie on,
que éh el Palacio no cab n
sabiendo aques e suceso,- .
En la Ciudad de Lisboa
hacen ies as y o neos,
o os, yjuegos de cañas.
Comedias, ypasa iempos.
Yal Audi o io pos ado,
pide Juan Miguel del Fuego
áJESUS de que nos lib e
del Demonio, ysus en edos.
N. .
ÉÉ