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La descolonización de los saberes : itinerarios de paraconsistencia

Abstract

Los procesos de producción, transmisión y organización del conocimiento son interferidos, como el resto de las prácticas simbólicas, por acciones colonizantes culturales y cognitivas desde los inicios de su sistematización. La desclasificación propone la rehabilitación de viejos valores desterrados por el pensamiento hegemónico como la estesia, la incertidumbre, la provisionalidad, la retórica o la contradicción con el fin de obtener un conocimiento emancipante y autonarrativo quebrando los límites de la matriz cognitiva que sustenta el proyecto epistémico occidental, ahora exponencialmente impulsado por la digitalidad. Se analiza el régimen dicotómico de los conceptos cerrados desde una óptica paraconsistente y se establecen algunas conjeturas para quebrar y abrir sus límites.

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La descolonización de los saberes : itinerarios de paraconsistencia

Author: García-Gutiérrez, Antonio
Publisher: Universidade da Coruña
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/dace21bc-9786-4b18-a374-f534a2eb7f75/download
La descolonización de los sabe es.
I ine a ios de pa aconsis encia
Decoloniza ion o knowledge.
Pa aconsis ency i ine a ies
an onio ga cÍa gu ié ez
Uni e sidad de Se illa, España
alga [email p o ec ed]s
Resumen
Los p ocesos de p oducción, ansmisión y o ganización del conocimien o son in e e idos, como el
es o de las p ác icas simbólicas, po acciones colonizan es cul u ales y cogni i as desde los inicios de
su sis ema ización. La desclasi icación p opone la ehabili ación de iejos alo es des e ados po el
pensamien o hegemónico como la es esia, la ince idumb e, la p o isionalidad, la e ó ica o la con adicción
con el in de ob ene un conocimien o emancipan e y au ona a i o queb ando los lími es de la ma iz
cogni i a que sus en a el p oyec o epis émico occiden al, aho a exponencialmen e impulsado po la
digi alidad. Se analiza el égimen dico ómico de los concep os ce ados desde una óp ica pa aconsis en e
y se es ablecen algunas conje u as pa a queb a y ab i sus lími es.
Palab as cla e: Conocimien o, Descolonización, Desclasi icación, Pa aconsis encia, Digi alidad.
Abs ac
Knowledge p oduc ion, ansmission and o ganiza ion p ocesses a e in e e ed, as he es o he symbolic
p ac ices, by colonizing ac ions ela ed o cul u e and knowledge om he beginnings o sys ema iza ion.
Disquali ica ion p oposes a eins a emen o he old alues pu aside by hegemonic hough such ais hesis,
unce ain y, p o isionali y, he o ic o con adic ion wi h he aim o ob aining an emancipa ing and sel -
na a i e knowledge ha o e comes educ ion imposed by he occiden al epis emological p ojec which
is now exponen ially p omo ed by digi ali a. We will analyze he closed concep s dico omic egime om
a pa a-consis en iew; we will also es ablish some heo e ical conjec u es and i ine a ies o b eak and
open i s limi s.
Keywo ds: Knowledge, Decoloniza ion, Desclassi ica ion, Pa a-consis ency.
20 Años del Capí ulo Español de ISKO. Ac as del X Cong eso ISKO Capí ulo Español (Fe ol, 2011)
Uni e sidade da Co uña (España), 2012. ISBN: 978-84-9749-535-6 Pp. 31-48
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Cuando hablamos de conocimien o, solemos in oca indicado es incues ionables
como consis encia, cohe encia, consenso, acionalidad, cen alidad, impac o, isi-
bilidad, expansión, unidad, no malidad, o ganización, o den, je a quía, po no men-
ciona o os de in es más me can iles. En es e ex o, sin emba go, abo da é el conocimien o
desde luga es menos complacien es, luga es de des ie o –o de so e amien o– ins au ados
ya en los albo es de su sis ema ización: con adicción, ince idumb e, ambigüedad, p o-
isionalidad, pulsión, debilidad, subal e nidad, disenso, alea o iedad, ca ego ías en las
que ha hallado e ugio la es esia. La es esia, debemos eco da , se ocupa del es udio de
lo sensible, eclipsada desde muy an iguo po la es é ica, al cen a el oco en lo bello, y
po la é ica al ocupa se de lo bueno. El ol ido, o el descuido, de la es esia ha sido al en
nues a cul u a que, de hecho, apenas la nomb amos si no es desde su adical an onimia:
la anes esia. Lo mismo ocu e con o os concep os, asociados a la es esia, como la pasibi-
lidad, la capacidad de so p ende se, in isibilizada po su opues a: la impasibilidad. En mi
opinión, nues as sociedades se undan de mane a c ecien e en un conocimien o pode oso,
oci e an e y dogmá ico que ambién c ece en impasibilidad, agmen ación y anes esia.
Lo que llama emos desclasi icación, consis e en un descomunal e ín imo abajo co idiano
sob e la cul u a, la iden idad, la memo ia o los sabe es, que p opone la ehabili ación de esa
dimensión es ésica elegada po el pensamien o dominan e pa a con e i la en el p incipio
ec o de un pensamien o sensible.
La ciencia, como modo de conocimien o hegemónico y esencialis a, apoyada po sus
ecnologías en un p oceso de e oalimen ación ci cula y mu uo, se e ige cada ez con más
au ocomplacencia y capacidad no ma i a como nue o ó em uni ican e y o alizado de
las sociedades con empo áneas adsc i as a esa epis eme llamada Occiden e. Pe o la p opia
sa ia del conocimien o se compone de plu alismo, de aza , de asime ía, de inde e mina-
ción, de his é esis, de mes izaje e impu eza. El o den y la o ganización no son opues os al
deso den, como suele pensa se, ni ampoco su complemen o como p e ende concilia Edga
Mo in. No se a a de despeja el ho izon e op ando bien po o den o po deso den, como
p opician nues os a emo izan es p incipios lógicos sino, como e emos en el i ine a io de
pa aconsis encia que nos hemos p opues o[1], de concebi los en un égimen de supe posición
y pa adoja, queb ando la cohe encia de las oposiciones.
El conocimien o se compone de concep os (y los concep os se componen de cono-
cimien o), pe o es os no cons i uyen células sólidas ni es ancas po más que se empeñen
cálculos, o malismos, de iniciones y aco amien os. Los concep os son sedimen aciones
e íme as y excepcionales del sen ido, de la ga ayec o ia his ó ica, cogni i a y cul u al,
sob e los que una in encionalidad dada in lige un co e omog á ico que impide su lujo y
uga na u ales. Tal co e se enca ga undamen almen e de una limpieza semió ica que e i a
inculaciones a oscu os his o iales de concep os u didos en inex icables genealogías.
[1] La pa aconsis encia, é mino ideado po el lógico pe uano Mi ó Quesada, se consolida en los ex os del
ma emá ico b asileño New on da Cos a (1997) analizada desde p esupues os lógicos: de una lógica que no p e ende
sus i ui o echaza la lógica con encional sino complemen a la esol iendo si uaciones en las que és a mues a sus
insu iciencias.
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Hab íamos de desa olla , en onces, una especie de a onomía[2] simbólica aplicada
al conocimien o –cen ada en el es udio de sus despe dicios, desechos, en ie os y des ie-
os– pa a sabe a pa i de qué cons ucciones insaciables na amos y nos na a el mundo
que nos odea. De es a mi ada a queológica, que es ambién y a la ez una mi ada p olép-
ica, se ocupa la desclasi icación como es a egia de p oducción de sabe es y concep os
sensibles.
La his o ia del mundo simbólico es la his o ia de los concep os y de su coloniza-
ción incesan e. Po eso nos ha de in e esa sob emane a la ap oximación de los llamados
“es udios poscoloniales” al ámbi o de los sabe es. Tal ez sea cie o, como a i man c í-
icamen e Ha d y Neg i (Ha d ; Neg i, 2000), que la escu a inicial de los eó icos de
la poscolonialidad se haya en edado en el mangla de unas iejas ca ego ías coloniales
de las que sus p opues as p e endían ale a nos y lib a nos. La p opia isión poscolonial
del mundo lle a ía implíci a no sólo el ine i able las e que al p e ijo suele a as a , en
la azonable ce idumb e de que podemos ocul a una deuda que no se salda á más que
con ayendo o a sino, especialmen e, la e ónea sensación de acabamien o o supe ación
que lo “pos-” sugie e.
A mi juicio, an o el mundo bio ísico, como el uni e so del conocimien o, son p o-
duc os de ecolonización incesan e. Ningún o ganismo i o consigue e adica las bac e ias
po que si se despoja a de unas, o as end ían a coloniza lo y, si se desp endie a de odas,
el o ganismo se hab ía ans o mado en poso gánico pues o que las p opias bac e ias son
condición y sín oma de los biosis emas. Lo mismo ocu e con ins ancias inma e iales, como
el conocimien o o el pensamien o, que no consiguen e i a la colonización o con aminación
ex e io , pues és as o man pa e de su inexo able e olución. Lo que impo a, a la pos e,
es que una polí ica colonial dominan e del conocimien o, en el caso que nos ocupa, no e -
mine po sus i ui , y has a e adica , p ác icas de sabe es conside ados pe i é icos o impida
ansg edi los lími es epis emológicos de la p opia p oducción de conocimien o. A esboza
algunas es a egias pa a la ansg esión de ales lími es dedica é es e abajo.
El pode coloniza hacia ue a y hacia den o. Desde Foucaul (Foucaul , 1979) epen-
samos las elaciones humanas como cons ucción cons an e y ac alizada median e p ác icas
de pode , en el abajo, en la amilia, en la pa eja, un pode colonizan e que no es pa e de
los suje os sino, más bien, de la na u aleza mic o ísica de la p opia elación social.
En ese sen ido, lo poscolonial no exis e como es ado de ini i o sino que acon ece
como p oceso ines able e inexo able de ecolonización de odas las ins ancias ísicas y sim-
bólicas. Y, po an o, los obje i os, las he amien as y nues a p opia posición pe cep i a,
enuncia i a, é ica y polí ica –epis émica, en suma–, an e cualquie obje o de in es igación,
end ía que es a obligadamen e a a esada po una olun ad descolonizado a y sensible
que sólo econoce el es ado como cambio y la indomabilidad de su pa adójico e ines able
égimen.
[2] La a onomía es una pa e de la paleon ología que es udia los p ocesos que ocu en en los bioo ganismos
y desechos en en e amien os, basu e os y o os yacimien os. Conc e amen e, la bioes a inomía se ocupa ía de los
p ocesos de descomposición, agmen ación o colonización de ales es os elabo ando un discu so cien í ico sob e
ellos.
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La cul u a, la iden idad, la memo ia, la acionalidad, la in o mación o el conocimien o
se ían ins ancias colonizadas que di unden colonización. Las es uc u as que, pa a Ba aille
o Al huse , siemp e hablan po nues a boca, luyen pa icula men e en lo que conocemos
y cómo conocemos, en lo que clasi icamos y o ganizamos. He ahí uno de los desa íos
eó icos undamen ales del pensamien o desclasi icado: la p oducción de un conocimien o
abie o, es ésico, compasi o, escuchan e, un conocimien o au o y he e odescolonizado
que econoce y eg esa al suje o.
Conocemos a a és de concep os que no es án exen os, como las mencionadas bac-
e ias, de ansias igno as de colonización. Colonizamos al conoce , al enuncia y al o gani-
za el conocimien o median e concep os[3]. Median e concep os ce ados, eseman izados
y ac ualizados supues amen e na amos his o ias abie as o emo as. Median e concep os
ígidos p edecimos u u os lexibles. Median e concep os es á icos desc ibimos lujos y
cambios. Son concep os conocidos los que oman como ehén lo desconocido. De ahí que
una conciencia descolonizado a, de la que no puede pe mi i se p escindi la eo ía de la
o ganización del conocimien o, hab ía de p esidi cualquie mo imien o ine i ablemen e
colonizado , especialmen e si es in olu i o. És a se ía una p ime a pa adoja que exp esa é
con la inigualable ue za de un oxímo on: la desclasi icación como p oyec o de ecoloni-
zación descolonizan e.
El oxímo on mani ies a una con adicción al asocia concep os opues os –y en abso-
lu o se ía peyo a i a la acusación de con adicción en el discu so desclasi icado, como
e emos– pe o una con adicción, decía, que no se ía ci cula sino pe cep iblemen e espi al,
es o es, ins i uye un modo de pensa la descolonización del conocimien o u ilizando o os
ins umen os ecolonizado es, econoce la descolonización como un p oceso inacabable,
como la democ acia, como la e dad pa a los alibilis as pei ceanos, mas un p oceso
que a anza inexo ablemen e en pos de la u opía de la emancipación. La desclasi icación
supe pone esa azón polí ica a la azón ecnicis a que suele domina la o ganización del
conocimien o.
Si pensamos desde un luga ijo, obje os supues amen e ijos, es a emos o ganizando
lo obse ado de acue do al o den con encional de la clasi icación, escle o izando el mundo
desde una posición escle o izada. La desclasi icación p opond ía, sin emba go, una isión
an dinámica como incómoda ya que los obje os hab ían de se an pe manen emen e
sacudidos en su quie ud como los suje os que engañosamen e los obse an. El cambio
que, pa a He ácli o y Hegel, a odo subyace se ía, jun o al p opósi o descolonizado , un
elemen o de e minan e de un escep icismo desclasi icado que se usiona, y he ahí un nue o
oxímo on, con la eo ía c í ica: un escep icismo c í ico.
Po o o lado, su gen concepciones sob e la na u aleza de la ealidad, ya sean cons-
uc i is as o ep esen acionis as, cuya discusión no es conside ada imp escindible po la
desclasi icación y la decla a en pun o mue o (en una analogía me a ísica espec o al céleb e
sép imo a o ismo de Wi gens ein (2002)). De hecho, pa a la desclasi icación, la ealidad
[3] Los concep os se aguan, ya lo decía Pei ce, en la e ce idad de la cul u a (Pei ce, 1975) pe o, aun
p esos de ella, con inúan siendo lujo y no o og ama (Deleuze y Gua a i, 2001).
la descolonización de los saBe es. i ine a ios de Pa aconsis encia

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se ía una ins ancia p og esi amen e indecible desde el despe a de la conciencia de los
homínidos, a anzando su indecibilidad con o me la men e concep ual y me aconcep ual
p og esaba en desc ibi la, nomb a la, clasi ica la. El a ance epis emológico implicó el
des ie o g adual de lo eal y la expansión de nues o mundo de lenguaje.
Sob e ese mundo, y no sob e la ealidad ine able, po an o, he edamos y cons ui-
mos concep os que nos pe mi en obse a lo y enuncia lo. Decidimos y juzgamos sob e
obse ables, es o es, con igu aciones concep uales, ep esen aciones de p e ensión uni e sal
y o alis a que sólo desc iben acciones o ins ancias si uadas, desolado a y soli a iamen e
si uadas. La azón me onímica (San os, 2005, 2008), aquélla que acionalmen e con unde
la pa e con el odo, y el géne o con la especie, nos hace c ee que los obse ables y sus
sis emas de desc ipción son o alidades que ep esen an no ya nues o p opio mundo, sino
el mundo de o as cul u as y la ealidad misma. Occiden e iene la peculia con icción de
que sus localismos han de se de in e és uni e sal.
Los obse ables, y los sis emas concep uales que los hacen posibles, su gen del
logos, de una conciencia lógica especializada en la ab icación de concep os y me acon-
cep os o ganizados po la acionalización, como dice Mo in (1996), una en e medad de la
azón. Sob e esa eu o ia me onímica cons uye sigilosamen e su pode osa “mi o-lógica”
el pensamien o dogmá ico.
Como p oduc o de la cul u a occiden al, de un Occiden e sin on e as geog á icas
sino pu amen e epis émicas, su ge la epis emología mode na imponiendo a las ciencias
eglas es ic as que es incapaz de aplica se a sí misma (San os, 2005). La epis emología
mili a iza la concepción plu alis a del mundo. Los concep os se ían con inados en un cua -
el, uni o mados, o denados y some idos a una é ea e incues ionable je a quía. Pe o esos
concep os-soldados no sab ían nada de sus supe io es, ni del mundo ue a del acua ela-
mien o, ni del sen ido eal del ejé ci o más que del ecibido median e ó denes: el sen ido
de la je a quía no es o o que el man enimien o de su p opia es uc u a. Los o iciales, po
su pa e, sólo pe cibi ían cascos de ace o, galones y uni o mes, y nada sab ían del mundo
de sus p opios soldados, ni los econoce ían si ue an de paisano. El p oblema, como dicen
Ma u ana y Va ela (1999), es que no emos que no emos ¿Qué pensa íamos si alguien,
desde al cegue a, osa a hace in o mes comple os del mundo ex e io y de la ealidad inal-
canzable?, ¿qué pod íamos espe a , no ya de la educción p ac icada sino de an dispa a ado
empeño? Pues esas son, a mi juicio, algunas p e ensiones de la epis emología.
Nues o conocimien o se basa en una lógica de la consis encia. Pe o la consis encia
es una cons ucción incapaz de explica odas las si uaciones, incluso algunas si uaciones
co idianas como, po ejemplo, el hecho de que i amos en an o nos au oincine amos,
que e come el pas el de chocola e pe o, al mismo iempo, no que e que se acabe o, que-
e y no que e que nues os hijos se hagan mayo es. La cons i ución pa aconsis en e de
nues a men e se pone en e idencia en la “no malidad” de una acionalidad que ue capaz
de Auschwi z[4], o de la ba ba ie co idiana a la que asis e una humanidad que ha pe dido
la capacidad de asomb a se y eacciona . Se ía necesa io incu siona en las es uc u as
[4] Hecho que nos impond á ein en a la iloso ía, pa a Reyes Ma e (Ma e, 2008).
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de la consis encia y co eja las con las es uc u as de lo que empí icamen e en endemos
po p ác icas de “no malidad”. Los pa adójicos esul ados p oduci ían pe plejidad. Digo
pa adójicos y, sin emba go, p opond é, al inal de es e abajo, algunas con igu aciones
de la pa aconsis encia como po en e y modes o ecu so desclasi icado y ansg eso de
nues os lími es cogni i os.
La con adicción se agazapa en la mic obiología del pensamien o y, po an o, o ma
pa e de la masa c í ica del mundo que gene a, de nues o mundo. En ocasiones se a e-
molina dando sensación de lími e in anqueable, de abismo, de descon ol, de pé dida. Es
obje o de éplica inmedia a y nos a e güenza si incu imos en ella. Pe o Kie kegaa d di á,
no obs an e, que “la pa adoja es la pasión del pensamien o y el pensado sin pa adoja es
como el aman e sin pasión: un medioc e modelo”[5].
Las ins ancias del mundo se en elazan como izomas, con up u as espon áneas,
ausencias y alianzas inimaginables y aza osas, y es el logos lo que las con ie e en a mó-
nicas, de e minis as y au o e e enciales median e un cie e de ilas de los concep os cuyos
in e s icios abismales y los lujos de sus po osidades son encubie os po g amá icas, con-
ex os y usos p agmá icos. Si decimos mil millones, cien millones o, incluso, cien pe sonas,
nues a men e simula una imagen concep ual de la que hab á de za a se inmedia amen e pa a
no queda desbo dada po una b e edad inacabable, po un laconismo ilimi ado. Ope amos
con imágenes delibe adamen e di usas, incluso pa a algo an supues amen e conc e o, pe o
ópicamen e inabo dable, como una ci a de dos dígi os.
No podemos ene ni siquie a una ca esiana idea, p ecisa, cla a y dis in a, del mundo
abie o, en elazado e inaba cable que ep esen an diez kilóme os o una pequeña aldea. No
somos capaces de ap ehende simul ánea o sin ópicamen e la o alidad de nues a p opia
casa, del luga donde abajamos, de nues a especialidad. Nos mo emos lineal, p eca ia,
discon inua y í olamen e (y nada hab ía que ep ocha a la i olidad sal o que se dis-
ace de igo y solemnidad) po esos concep os ce ados con p e ensiones de o alidad,
pe o cuando asimos una le e pa e se nos escapan odas las demás y la o alidad misma,
que nunca se ía igual a la suma de las pa es, ambién o alidades, y ni siquie a a la o a-
lidad que ue o pod ía llega a se en un ins an e o bajo o a óp ica. ¿En qué inde ensión
es a á el pensamien o, en onces, an es las abs acciones que cons i uyen, más allá de las
conc eciones, la mayo pa e de nues o imagina io concep ual?
Con so p enden e na u alidad nos aplicamos a u iliza concep os que hablan de ins an-
cias posibles sólo po que osan in oca las. Ni an siquie a, ampa ado po es as objeciones,
puedo adhe i me al iejo y con o able dilema nominalis a. Pa a el nominalismo no exis en
los uni e sales, la muje , la humanidad, la escla i ud…sino en idades conc e as: las muje-
es, las pe sonas, los escla os, pe o ¿qué son es as en idades ya con ables sino ins ancias
oda ía inconcebibles? El p oblema de los uni e sales no esidi ía en la idea imposible a la
que nos lle a un concep o gene al sino en la imposibilidad de cualquie concep o conc e o
[5] Quien u ina iamen e a a abaja po la mañana y a su casa po la a de pensa á que es o es una
exage ación, pe o se p egun a el ilóso o danés: “¿Cómo pod ía ocu í sele que cae con inuamen e cuando camina
de echo as su na iz?” (Kie kegaa d, 1997: 51)
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que p e enda clausu a el mundo que e ie e. ¿Qué coincidencia hab ía en e dos in e lo-
cu o es casuales con di e en e expe iencia sob e el concep o Cádiz?, ¿o sob e uno de sus
dis i os, calles o case ones, o la simple amilia que i e en un modes o apa amen o? ¿es
posible asi en una sola palab a, o ase, o lib o o biblio eca la complejidad de odos los
a a esamien os his ó icos, magni udes o asociaciones complejas que cons i uye Cádiz o
cualquie a de sus componen es a ómicos en el espacio o en el iempo?, ¿qué mundo di e so
y ap ehensible ep esen a el concep o de gadi anos, o andaluces, o gallegos o españoles, más
allá de una ci a y unas cuan as pe enencias o ecue dos desigualmen e compa idos?, ¿no
e an andaluces los habi an es de Andalucía hace 200, 1000, 5000 años aun no gua dando
semejanza cul u al con los andaluces de aho a?, ¿no se án andaluces sus habi an es den o
de 20 siglos?, ¿cómo ecoge una concepción ce ada la di e sidad diac ónica y sinc ónica de
un luga , su sociedad y las gene aciones que lo habi a on?, ¿ ecoge á, un concep o, ayec-
o ias y cambios?, ¿no son las ayec o ias y cambios pa es de la concepción del mundo?,
¿qué signi icado p eciso ienen los concep os de sociedad o gene ación, po ejemplo, en
una ayec o ia y cambio?, ¿es su icien e un o og ama, un concep o bidimensional, pa a
exp esa una uga, una causa, una inalidad, un sen ido, una duda, una con adicción, una
ape u a? Si no es su icien e ¿cómo es posible que sal emos al laguna sémica y seamos
capaces de ce a y clasi ica concep os? La clasi icación esuel e median e azo g ueso
y anes ésico lo que, pa a el pensamien o desclasi icado, esul a lujo impa able y ocación
sensible. Las axonomías ienen mucho de axide mias.
El p oblema no eside, en onces, en la imposibilidad de los uni e sales, como denun-
ciaban los nominalis as, sino en la imposibilidad de los concep os mismos como en idades
ce adas some idas po es uc u as ce adas. La limi ación –aunque enemos muchas limi a-
ciones– no es men al sino epis emológica. El ce eb o humano ha demos ado his ó icamen e
ansg edi la concepción ce ada del mundo en las e oluciones, en la heu ís ica, en el a e
y has a en la esolución p agmá ica de los dilemas co idianos.
El mundo que pe cibimos es á hecho de unos ma e iales a los que hemos dado nom-
b e. Esos ma e iales no ienen je a quía. Sólo los nomb es o los concep os se suceden y
je a quizan en la g an e incues ionable he encia concep ual que es la cul u a. Los ma e iales
que cons i uyen el mundo, y que nomb amos, no es án hechos de sí mismos sino de o os
ma e iales a los que, en algún momen o y escala de la composición, ya no pod emos da
nomb e pe o no po ello dejan de de e mina la na u aleza de los p ime os más c ucialmen e,
incluso, que los ma e iales accesibles o nomb ados.
Los ma e iales innomb ables o innomb ados pa icipan y son pa icipados de los
ma e iales nomb ados. Pe o pe enecen a o os mundos, muchas eces, a o as dimensio-
nes. Un simio nunca pod á explica se cómo ue el i us que lo ex inguió. Un i us nunca
end ía acceso al mundo del simio aunque es esponsable de su mue e. Mas un i us
ambién es ajeno a los ma e iales que le dan ida o le p i an de ella. Y esos ma e iales,
p on o pe de emos la noción de su biocondición, se án pas o de ins ancias igno as que los
acosan, condicionan y suspenden.
Todos y pa es no dejan de se simul áneamen e pa es y odos, causa y e ec os no
dejan de se e ec os y causas, como pos ula la complejidad, que luyen en odas las dimen-
siones y di ecciones des uyendo y econs uyendo sen ido. Po ello, el escollo p incipal
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de los apa a os de la clasi icación se ía supe ado si log a a za a se de oda p e ensión de
subo dina el sen ido y comenza a a acompaña lo con ince idumb e y pa aconsis encia.
Pe o, en onces, ya no se ía clasi icación lo que es a íamos p ac icando sino pensamien o
desclasi icado.
La desclasi icación denuncia el dogma ismo epis emológico, el dogma ismo de con-
enciones y con icciones, que g a es epe cusiones en las elaciones in e cul u ales y en
la colonización au omá ica y sis émica del o o. Cuen a el epis emólogo mexicano León
Oli é (Oli é, 1999) que, en Nue a Guinea Papúa, los ancianos de cie a e nia, al p esen i
una mue e inminen e, solici an a sus amilia es se sepul ados en ida bajo el es ié col de
sus animales, con el único auxilio de un canu illo que les pe mi e espi a . En ocasiones,
solida ios médicos con encidos de sus con enciones occiden ales a aban de p olonga les
la ida impidiendo su de echo a una mue e digna.
Pe mí anme ex ae y aplica , de es e b u al episodio, que mezcla abuso de “anes-
esia” y e ada compasión, una analogía en nues o campo de es udios: es ése el mismo
ipo de iolencia simbólica que nues a clasi icación del mundo, el modelo económico
o la ecnología digi al, aplican sob e muchos conocimien os con el mismo p opósi o de
“sal a les la ida”.
El mundo co idiano es á sob eclasi icado, sob e egulado, sob econsensuado. El
pensamien o único p opicia ambién un sen ido sin e o no. La desclasi icación no niega la
pulsión clasi icado a ni se pos ula como solución uni e sal. Lo que p opone, an e la isión
de un mundo di e so en ías de ex inción, son ins umen os he e ogéneos pa a epensa las
p ác icas o ganiza i as en odos los dominios humanos. Rehabili a ma e ial p oceden e de
los e ede os epis emológicos, ecupe a los p oduc os del mes izaje y de la p omiscuidad
in e concep ual desechados po la epis emología dominan e, eciclando la con adicción
como un ecu so pa aepis emológico que pe mi e o as isiones del mundo, o la es au ación
de la e ó ica, a pa i de Pe elman (1989), no como me o a ezzo dialéc ico sino como
condición cons uc i a del conocimien o mismo. La desclasi icación llama a la inco ección
polí ica median e la desobediencia simbólica y epis emológica como única posibilidad que
ienen la c ea i idad, la emancipación y el disenso y, po lo an o, un u u o descolonizado
pa a los conocimien os. Sólo a a és de la au op o ocación, di á Pe e Slo e dijk (2002,
p. 99), su gen posibilidades de no segui desmo alizándose.
La desclasi icación igno a sis emá icamen e on e as y ba e as y p ac ica un pensa-
mien o on e izo desde un su epis émico álgico (en el sen ido dispe so y di e so, aunque
con e gen e, de Wal e Mignolo, Glo ia Anzaldúa, Abdelkhebi Kha ibi[6], Boa en u a
San os, En ique Dussel o F anco Cassano[7]). Reconoce que la con adicción a a iesa odas
las ins ancias y si uaciones y, con especial ahínco, anida en los espacios in e concep uales,
[6] Vid el desa ollo es a égico de concep os como pa adigma-o o (desa ollado po Mignolo), pensamien o-
o o (Kha ibi), lenguaje-o o y new mes iza (Anzaldúa) en Mignolo (2003).
[7] Vid en la misma línea, de los an e io es, los abajos sob e pensamien o on e izo y pensamien o del
su (San os, 2005 y 2008), ansmode nidad (Dussel, 1994) o pensamien o me idiano (Cassano, 2004).
la descolonización de los saBe es. i ine a ios de Pa aconsis encia
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e c. Tal ez sólo nos ijemos en un au omó il po la in ensidad de su colo , po que es
me álico o po que se mue e a g an elocidad, lo que de alúa el es a u o del p opio au o-
mó il. Habi ualmen e, el sus an i o ha ocupado una cen alidad que opaca el pensamien o
adje i o, pe i é ico. De ahí que sea una p io idad de la desclasi icación ehabili a odo ese
apa a aje “secunda io” del lenguaje y amnis ia a los p esos del logicismo.
El mo o o la ueda no es a ían subo dinados al odo au omó il ni és e a la p esencia
de ales pa es aunque, sin ellas, no hab ía mo imien o au ónomo aunque, cu iosamen e,
oda ía sí au omó il. Mas se a a de colabo ación, no de je a quía. La je a quía sólo es
de o den epis émico y el o den epis émico depende de un eje cicio de pode enuncia i o.
Además, ninguna supues a pa e es exclusi a de un odo, ni exis e un odo que no sea
pa e, ni de algún modo desbo dable o desmon able po a iba, po abajo, ans e sal o
empo almen e desde odas esas imagina ias escalas. Tampoco podemos ce a el in en-
a io de escalas, ni de óp icas, ni limi a una escala con encional que necesa iamen e se
pe de ía en con ines suba ómicos o galác icos. Y es o no sólo ocu e con lo que pod ía-
mos educi a la concep ualización de obje os y a los obje os en sí mismos –si es u ie an
do ados de una inmunidad imposible a o as con igu aciones– sino exac amen e igual en
lo que concie ne a las ep esen aciones de ideas conside adas abs ac as. La dis inción
en e lo abs ac o y lo conc e o es una alsa dis inción po que el mundo que elabo amos
epis emológicamen e al ez con enga la misma asomb osa p opo ción de concep ualidad
“oscu a” que la ma e ia.
Y un úl imo e imp escindible apun e que si úa es as p eocupaciones en nues a época:
las ecnologías de la comunicación que du an e milenios ue on p oduc o de la di e si-
dad de las cul u as e i o iales, de las geocul u as, po p ime a ez en la his o ia es án
siendo colonizadas po una ecnología hegemónica, la digi al, desde donde se dic an los
nue os pa ones simbólicos de una nue a cul u a global, desca alogada e inclasi icable,
que p e ie o llama anscul u a (Ga cía Gu ié ez, 2011b). La anscul u a es el p opio
in e cambio acele ado e incesan e de alo es, ca ego ías y uni e sos simbólicos cada ez
más desa aigados de sus ma ices cul u ales o igina ias que supone la quieb a de cosmo-
isiones e icales y de adiciones, ya en disolución. Des i uye las iejas clasi icaciones
je á quicas y las mi ologías del mundo, imp egnadas en el lenguaje que las c ea y man-
iene, pe o ins au a una é ea es uc u a ho izon al uni ican e que some e igualmen e a los
suje os. La anscul u a ex ingue alo es y p ác icas ances ales, unos de incalculable alo
pa a la di e sidad y o os undados desde la in amia, pe o ambién deseo e la como un
nue o espacio que pe mi a epensa , aboli o e e i concep os, o denaciones, on e as,
hegemonías, dependencias, esencialismos, anes esias[13].
An e su lógica a asado a, ya no se ían su icien es las es a egias in e cul u ales, y
ni siquie a las ope aciones ansmode nas y poscoloniales si no es án acompañadas del
sal o neoepis émico y pa alógico que p omue e una acionalidad que ha de se insobo -
[13] En mi abajo Pensa en la anscul u a (2011b) se desci an las cla es de la anscul u a y se con empla
la posibilidad de un pensamien o desclasi icado y emancipado cuyas líneas maes as se esbozan aquí.
an onio ga cÍa gu ié ez

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nablemen e desclasi ican e, descolonizan e y sensible. Pa a cumpli con ales obje i os, y
aunque suene ing a o, la desclasi icación se ía u ilizada, en onces, como la céleb e escale a
de Wi gens ein (2002), a la que hab íamos de da una pa ada una ez subidos al mu o de
nues o insaciable ape i o concep ual.
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