La descolonización de los sabe es.
I ine a ios de pa aconsis encia
Decoloniza ion o knowledge.
Pa aconsis ency i ine a ies
an onio ga cÍa gu ié ez
Uni e sidad de Se illa, España
alga [email p o ec ed]s
Resumen
Los p ocesos de p oducción, ansmisión y o ganización del conocimien o son in e e idos, como el
es o de las p ác icas simbólicas, po acciones colonizan es cul u ales y cogni i as desde los inicios de
su sis ema ización. La desclasi icación p opone la ehabili ación de iejos alo es des e ados po el
pensamien o hegemónico como la es esia, la ince idumb e, la p o isionalidad, la e ó ica o la con adicción
con el in de ob ene un conocimien o emancipan e y au ona a i o queb ando los lími es de la ma iz
cogni i a que sus en a el p oyec o epis émico occiden al, aho a exponencialmen e impulsado po la
digi alidad. Se analiza el égimen dico ómico de los concep os ce ados desde una óp ica pa aconsis en e
y se es ablecen algunas conje u as pa a queb a y ab i sus lími es.
Palab as cla e: Conocimien o, Descolonización, Desclasi icación, Pa aconsis encia, Digi alidad.
Abs ac
Knowledge p oduc ion, ansmission and o ganiza ion p ocesses a e in e e ed, as he es o he symbolic
p ac ices, by colonizing ac ions ela ed o cul u e and knowledge om he beginnings o sys ema iza ion.
Disquali ica ion p oposes a eins a emen o he old alues pu aside by hegemonic hough such ais hesis,
unce ain y, p o isionali y, he o ic o con adic ion wi h he aim o ob aining an emancipa ing and sel -
na a i e knowledge ha o e comes educ ion imposed by he occiden al epis emological p ojec which
is now exponen ially p omo ed by digi ali a. We will analyze he closed concep s dico omic egime om
a pa a-consis en iew; we will also es ablish some heo e ical conjec u es and i ine a ies o b eak and
open i s limi s.
Keywo ds: Knowledge, Decoloniza ion, Desclassi ica ion, Pa a-consis ency.
20 Años del Capí ulo Español de ISKO. Ac as del X Cong eso ISKO Capí ulo Español (Fe ol, 2011)
Uni e sidade da Co uña (España), 2012. ISBN: 978-84-9749-535-6 Pp. 31-48
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Cuando hablamos de conocimien o, solemos in oca indicado es incues ionables
como consis encia, cohe encia, consenso, acionalidad, cen alidad, impac o, isi-
bilidad, expansión, unidad, no malidad, o ganización, o den, je a quía, po no men-
ciona o os de in es más me can iles. En es e ex o, sin emba go, abo da é el conocimien o
desde luga es menos complacien es, luga es de des ie o –o de so e amien o– ins au ados
ya en los albo es de su sis ema ización: con adicción, ince idumb e, ambigüedad, p o-
isionalidad, pulsión, debilidad, subal e nidad, disenso, alea o iedad, ca ego ías en las
que ha hallado e ugio la es esia. La es esia, debemos eco da , se ocupa del es udio de
lo sensible, eclipsada desde muy an iguo po la es é ica, al cen a el oco en lo bello, y
po la é ica al ocupa se de lo bueno. El ol ido, o el descuido, de la es esia ha sido al en
nues a cul u a que, de hecho, apenas la nomb amos si no es desde su adical an onimia:
la anes esia. Lo mismo ocu e con o os concep os, asociados a la es esia, como la pasibi-
lidad, la capacidad de so p ende se, in isibilizada po su opues a: la impasibilidad. En mi
opinión, nues as sociedades se undan de mane a c ecien e en un conocimien o pode oso,
oci e an e y dogmá ico que ambién c ece en impasibilidad, agmen ación y anes esia.
Lo que llama emos desclasi icación, consis e en un descomunal e ín imo abajo co idiano
sob e la cul u a, la iden idad, la memo ia o los sabe es, que p opone la ehabili ación de esa
dimensión es ésica elegada po el pensamien o dominan e pa a con e i la en el p incipio
ec o de un pensamien o sensible.
La ciencia, como modo de conocimien o hegemónico y esencialis a, apoyada po sus
ecnologías en un p oceso de e oalimen ación ci cula y mu uo, se e ige cada ez con más
au ocomplacencia y capacidad no ma i a como nue o ó em uni ican e y o alizado de
las sociedades con empo áneas adsc i as a esa epis eme llamada Occiden e. Pe o la p opia
sa ia del conocimien o se compone de plu alismo, de aza , de asime ía, de inde e mina-
ción, de his é esis, de mes izaje e impu eza. El o den y la o ganización no son opues os al
deso den, como suele pensa se, ni ampoco su complemen o como p e ende concilia Edga
Mo in. No se a a de despeja el ho izon e op ando bien po o den o po deso den, como
p opician nues os a emo izan es p incipios lógicos sino, como e emos en el i ine a io de
pa aconsis encia que nos hemos p opues o[1], de concebi los en un égimen de supe posición
y pa adoja, queb ando la cohe encia de las oposiciones.
El conocimien o se compone de concep os (y los concep os se componen de cono-
cimien o), pe o es os no cons i uyen células sólidas ni es ancas po más que se empeñen
cálculos, o malismos, de iniciones y aco amien os. Los concep os son sedimen aciones
e íme as y excepcionales del sen ido, de la ga ayec o ia his ó ica, cogni i a y cul u al,
sob e los que una in encionalidad dada in lige un co e omog á ico que impide su lujo y
uga na u ales. Tal co e se enca ga undamen almen e de una limpieza semió ica que e i a
inculaciones a oscu os his o iales de concep os u didos en inex icables genealogías.
[1] La pa aconsis encia, é mino ideado po el lógico pe uano Mi ó Quesada, se consolida en los ex os del
ma emá ico b asileño New on da Cos a (1997) analizada desde p esupues os lógicos: de una lógica que no p e ende
sus i ui o echaza la lógica con encional sino complemen a la esol iendo si uaciones en las que és a mues a sus
insu iciencias.
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Hab íamos de desa olla , en onces, una especie de a onomía[2] simbólica aplicada
al conocimien o –cen ada en el es udio de sus despe dicios, desechos, en ie os y des ie-
os– pa a sabe a pa i de qué cons ucciones insaciables na amos y nos na a el mundo
que nos odea. De es a mi ada a queológica, que es ambién y a la ez una mi ada p olép-
ica, se ocupa la desclasi icación como es a egia de p oducción de sabe es y concep os
sensibles.
La his o ia del mundo simbólico es la his o ia de los concep os y de su coloniza-
ción incesan e. Po eso nos ha de in e esa sob emane a la ap oximación de los llamados
“es udios poscoloniales” al ámbi o de los sabe es. Tal ez sea cie o, como a i man c í-
icamen e Ha d y Neg i (Ha d ; Neg i, 2000), que la escu a inicial de los eó icos de
la poscolonialidad se haya en edado en el mangla de unas iejas ca ego ías coloniales
de las que sus p opues as p e endían ale a nos y lib a nos. La p opia isión poscolonial
del mundo lle a ía implíci a no sólo el ine i able las e que al p e ijo suele a as a , en
la azonable ce idumb e de que podemos ocul a una deuda que no se salda á más que
con ayendo o a sino, especialmen e, la e ónea sensación de acabamien o o supe ación
que lo “pos-” sugie e.
A mi juicio, an o el mundo bio ísico, como el uni e so del conocimien o, son p o-
duc os de ecolonización incesan e. Ningún o ganismo i o consigue e adica las bac e ias
po que si se despoja a de unas, o as end ían a coloniza lo y, si se desp endie a de odas,
el o ganismo se hab ía ans o mado en poso gánico pues o que las p opias bac e ias son
condición y sín oma de los biosis emas. Lo mismo ocu e con ins ancias inma e iales, como
el conocimien o o el pensamien o, que no consiguen e i a la colonización o con aminación
ex e io , pues és as o man pa e de su inexo able e olución. Lo que impo a, a la pos e,
es que una polí ica colonial dominan e del conocimien o, en el caso que nos ocupa, no e -
mine po sus i ui , y has a e adica , p ác icas de sabe es conside ados pe i é icos o impida
ansg edi los lími es epis emológicos de la p opia p oducción de conocimien o. A esboza
algunas es a egias pa a la ansg esión de ales lími es dedica é es e abajo.
El pode coloniza hacia ue a y hacia den o. Desde Foucaul (Foucaul , 1979) epen-
samos las elaciones humanas como cons ucción cons an e y ac alizada median e p ác icas
de pode , en el abajo, en la amilia, en la pa eja, un pode colonizan e que no es pa e de
los suje os sino, más bien, de la na u aleza mic o ísica de la p opia elación social.
En ese sen ido, lo poscolonial no exis e como es ado de ini i o sino que acon ece
como p oceso ines able e inexo able de ecolonización de odas las ins ancias ísicas y sim-
bólicas. Y, po an o, los obje i os, las he amien as y nues a p opia posición pe cep i a,
enuncia i a, é ica y polí ica –epis émica, en suma–, an e cualquie obje o de in es igación,
end ía que es a obligadamen e a a esada po una olun ad descolonizado a y sensible
que sólo econoce el es ado como cambio y la indomabilidad de su pa adójico e ines able
égimen.
[2] La a onomía es una pa e de la paleon ología que es udia los p ocesos que ocu en en los bioo ganismos
y desechos en en e amien os, basu e os y o os yacimien os. Conc e amen e, la bioes a inomía se ocupa ía de los
p ocesos de descomposición, agmen ación o colonización de ales es os elabo ando un discu so cien í ico sob e
ellos.
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La cul u a, la iden idad, la memo ia, la acionalidad, la in o mación o el conocimien o
se ían ins ancias colonizadas que di unden colonización. Las es uc u as que, pa a Ba aille
o Al huse , siemp e hablan po nues a boca, luyen pa icula men e en lo que conocemos
y cómo conocemos, en lo que clasi icamos y o ganizamos. He ahí uno de los desa íos
eó icos undamen ales del pensamien o desclasi icado: la p oducción de un conocimien o
abie o, es ésico, compasi o, escuchan e, un conocimien o au o y he e odescolonizado
que econoce y eg esa al suje o.
Conocemos a a és de concep os que no es án exen os, como las mencionadas bac-
e ias, de ansias igno as de colonización. Colonizamos al conoce , al enuncia y al o gani-
za el conocimien o median e concep os[3]. Median e concep os ce ados, eseman izados
y ac ualizados supues amen e na amos his o ias abie as o emo as. Median e concep os
ígidos p edecimos u u os lexibles. Median e concep os es á icos desc ibimos lujos y
cambios. Son concep os conocidos los que oman como ehén lo desconocido. De ahí que
una conciencia descolonizado a, de la que no puede pe mi i se p escindi la eo ía de la
o ganización del conocimien o, hab ía de p esidi cualquie mo imien o ine i ablemen e
colonizado , especialmen e si es in olu i o. És a se ía una p ime a pa adoja que exp esa é
con la inigualable ue za de un oxímo on: la desclasi icación como p oyec o de ecoloni-
zación descolonizan e.
El oxímo on mani ies a una con adicción al asocia concep os opues os –y en abso-
lu o se ía peyo a i a la acusación de con adicción en el discu so desclasi icado, como
e emos– pe o una con adicción, decía, que no se ía ci cula sino pe cep iblemen e espi al,
es o es, ins i uye un modo de pensa la descolonización del conocimien o u ilizando o os
ins umen os ecolonizado es, econoce la descolonización como un p oceso inacabable,
como la democ acia, como la e dad pa a los alibilis as pei ceanos, mas un p oceso
que a anza inexo ablemen e en pos de la u opía de la emancipación. La desclasi icación
supe pone esa azón polí ica a la azón ecnicis a que suele domina la o ganización del
conocimien o.
Si pensamos desde un luga ijo, obje os supues amen e ijos, es a emos o ganizando
lo obse ado de acue do al o den con encional de la clasi icación, escle o izando el mundo
desde una posición escle o izada. La desclasi icación p opond ía, sin emba go, una isión
an dinámica como incómoda ya que los obje os hab ían de se an pe manen emen e
sacudidos en su quie ud como los suje os que engañosamen e los obse an. El cambio
que, pa a He ácli o y Hegel, a odo subyace se ía, jun o al p opósi o descolonizado , un
elemen o de e minan e de un escep icismo desclasi icado que se usiona, y he ahí un nue o
oxímo on, con la eo ía c í ica: un escep icismo c í ico.
Po o o lado, su gen concepciones sob e la na u aleza de la ealidad, ya sean cons-
uc i is as o ep esen acionis as, cuya discusión no es conside ada imp escindible po la
desclasi icación y la decla a en pun o mue o (en una analogía me a ísica espec o al céleb e
sép imo a o ismo de Wi gens ein (2002)). De hecho, pa a la desclasi icación, la ealidad
[3] Los concep os se aguan, ya lo decía Pei ce, en la e ce idad de la cul u a (Pei ce, 1975) pe o, aun
p esos de ella, con inúan siendo lujo y no o og ama (Deleuze y Gua a i, 2001).
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se ía una ins ancia p og esi amen e indecible desde el despe a de la conciencia de los
homínidos, a anzando su indecibilidad con o me la men e concep ual y me aconcep ual
p og esaba en desc ibi la, nomb a la, clasi ica la. El a ance epis emológico implicó el
des ie o g adual de lo eal y la expansión de nues o mundo de lenguaje.
Sob e ese mundo, y no sob e la ealidad ine able, po an o, he edamos y cons ui-
mos concep os que nos pe mi en obse a lo y enuncia lo. Decidimos y juzgamos sob e
obse ables, es o es, con igu aciones concep uales, ep esen aciones de p e ensión uni e sal
y o alis a que sólo desc iben acciones o ins ancias si uadas, desolado a y soli a iamen e
si uadas. La azón me onímica (San os, 2005, 2008), aquélla que acionalmen e con unde
la pa e con el odo, y el géne o con la especie, nos hace c ee que los obse ables y sus
sis emas de desc ipción son o alidades que ep esen an no ya nues o p opio mundo, sino
el mundo de o as cul u as y la ealidad misma. Occiden e iene la peculia con icción de
que sus localismos han de se de in e és uni e sal.
Los obse ables, y los sis emas concep uales que los hacen posibles, su gen del
logos, de una conciencia lógica especializada en la ab icación de concep os y me acon-
cep os o ganizados po la acionalización, como dice Mo in (1996), una en e medad de la
azón. Sob e esa eu o ia me onímica cons uye sigilosamen e su pode osa “mi o-lógica”
el pensamien o dogmá ico.
Como p oduc o de la cul u a occiden al, de un Occiden e sin on e as geog á icas
sino pu amen e epis émicas, su ge la epis emología mode na imponiendo a las ciencias
eglas es ic as que es incapaz de aplica se a sí misma (San os, 2005). La epis emología
mili a iza la concepción plu alis a del mundo. Los concep os se ían con inados en un cua -
el, uni o mados, o denados y some idos a una é ea e incues ionable je a quía. Pe o esos
concep os-soldados no sab ían nada de sus supe io es, ni del mundo ue a del acua ela-
mien o, ni del sen ido eal del ejé ci o más que del ecibido median e ó denes: el sen ido
de la je a quía no es o o que el man enimien o de su p opia es uc u a. Los o iciales, po
su pa e, sólo pe cibi ían cascos de ace o, galones y uni o mes, y nada sab ían del mundo
de sus p opios soldados, ni los econoce ían si ue an de paisano. El p oblema, como dicen
Ma u ana y Va ela (1999), es que no emos que no emos ¿Qué pensa íamos si alguien,
desde al cegue a, osa a hace in o mes comple os del mundo ex e io y de la ealidad inal-
canzable?, ¿qué pod íamos espe a , no ya de la educción p ac icada sino de an dispa a ado
empeño? Pues esas son, a mi juicio, algunas p e ensiones de la epis emología.
Nues o conocimien o se basa en una lógica de la consis encia. Pe o la consis encia
es una cons ucción incapaz de explica odas las si uaciones, incluso algunas si uaciones
co idianas como, po ejemplo, el hecho de que i amos en an o nos au oincine amos,
que e come el pas el de chocola e pe o, al mismo iempo, no que e que se acabe o, que-
e y no que e que nues os hijos se hagan mayo es. La cons i ución pa aconsis en e de
nues a men e se pone en e idencia en la “no malidad” de una acionalidad que ue capaz
de Auschwi z[4], o de la ba ba ie co idiana a la que asis e una humanidad que ha pe dido
la capacidad de asomb a se y eacciona . Se ía necesa io incu siona en las es uc u as
[4] Hecho que nos impond á ein en a la iloso ía, pa a Reyes Ma e (Ma e, 2008).
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de la consis encia y co eja las con las es uc u as de lo que empí icamen e en endemos
po p ác icas de “no malidad”. Los pa adójicos esul ados p oduci ían pe plejidad. Digo
pa adójicos y, sin emba go, p opond é, al inal de es e abajo, algunas con igu aciones
de la pa aconsis encia como po en e y modes o ecu so desclasi icado y ansg eso de
nues os lími es cogni i os.
La con adicción se agazapa en la mic obiología del pensamien o y, po an o, o ma
pa e de la masa c í ica del mundo que gene a, de nues o mundo. En ocasiones se a e-
molina dando sensación de lími e in anqueable, de abismo, de descon ol, de pé dida. Es
obje o de éplica inmedia a y nos a e güenza si incu imos en ella. Pe o Kie kegaa d di á,
no obs an e, que “la pa adoja es la pasión del pensamien o y el pensado sin pa adoja es
como el aman e sin pasión: un medioc e modelo”[5].
Las ins ancias del mundo se en elazan como izomas, con up u as espon áneas,
ausencias y alianzas inimaginables y aza osas, y es el logos lo que las con ie e en a mó-
nicas, de e minis as y au o e e enciales median e un cie e de ilas de los concep os cuyos
in e s icios abismales y los lujos de sus po osidades son encubie os po g amá icas, con-
ex os y usos p agmá icos. Si decimos mil millones, cien millones o, incluso, cien pe sonas,
nues a men e simula una imagen concep ual de la que hab á de za a se inmedia amen e pa a
no queda desbo dada po una b e edad inacabable, po un laconismo ilimi ado. Ope amos
con imágenes delibe adamen e di usas, incluso pa a algo an supues amen e conc e o, pe o
ópicamen e inabo dable, como una ci a de dos dígi os.
No podemos ene ni siquie a una ca esiana idea, p ecisa, cla a y dis in a, del mundo
abie o, en elazado e inaba cable que ep esen an diez kilóme os o una pequeña aldea. No
somos capaces de ap ehende simul ánea o sin ópicamen e la o alidad de nues a p opia
casa, del luga donde abajamos, de nues a especialidad. Nos mo emos lineal, p eca ia,
discon inua y í olamen e (y nada hab ía que ep ocha a la i olidad sal o que se dis-
ace de igo y solemnidad) po esos concep os ce ados con p e ensiones de o alidad,
pe o cuando asimos una le e pa e se nos escapan odas las demás y la o alidad misma,
que nunca se ía igual a la suma de las pa es, ambién o alidades, y ni siquie a a la o a-
lidad que ue o pod ía llega a se en un ins an e o bajo o a óp ica. ¿En qué inde ensión
es a á el pensamien o, en onces, an es las abs acciones que cons i uyen, más allá de las
conc eciones, la mayo pa e de nues o imagina io concep ual?
Con so p enden e na u alidad nos aplicamos a u iliza concep os que hablan de ins an-
cias posibles sólo po que osan in oca las. Ni an siquie a, ampa ado po es as objeciones,
puedo adhe i me al iejo y con o able dilema nominalis a. Pa a el nominalismo no exis en
los uni e sales, la muje , la humanidad, la escla i ud…sino en idades conc e as: las muje-
es, las pe sonas, los escla os, pe o ¿qué son es as en idades ya con ables sino ins ancias
oda ía inconcebibles? El p oblema de los uni e sales no esidi ía en la idea imposible a la
que nos lle a un concep o gene al sino en la imposibilidad de cualquie concep o conc e o
[5] Quien u ina iamen e a a abaja po la mañana y a su casa po la a de pensa á que es o es una
exage ación, pe o se p egun a el ilóso o danés: “¿Cómo pod ía ocu í sele que cae con inuamen e cuando camina
de echo as su na iz?” (Kie kegaa d, 1997: 51)
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que p e enda clausu a el mundo que e ie e. ¿Qué coincidencia hab ía en e dos in e lo-
cu o es casuales con di e en e expe iencia sob e el concep o Cádiz?, ¿o sob e uno de sus
dis i os, calles o case ones, o la simple amilia que i e en un modes o apa amen o? ¿es
posible asi en una sola palab a, o ase, o lib o o biblio eca la complejidad de odos los
a a esamien os his ó icos, magni udes o asociaciones complejas que cons i uye Cádiz o
cualquie a de sus componen es a ómicos en el espacio o en el iempo?, ¿qué mundo di e so
y ap ehensible ep esen a el concep o de gadi anos, o andaluces, o gallegos o españoles, más
allá de una ci a y unas cuan as pe enencias o ecue dos desigualmen e compa idos?, ¿no
e an andaluces los habi an es de Andalucía hace 200, 1000, 5000 años aun no gua dando
semejanza cul u al con los andaluces de aho a?, ¿no se án andaluces sus habi an es den o
de 20 siglos?, ¿cómo ecoge una concepción ce ada la di e sidad diac ónica y sinc ónica de
un luga , su sociedad y las gene aciones que lo habi a on?, ¿ ecoge á, un concep o, ayec-
o ias y cambios?, ¿no son las ayec o ias y cambios pa es de la concepción del mundo?,
¿qué signi icado p eciso ienen los concep os de sociedad o gene ación, po ejemplo, en
una ayec o ia y cambio?, ¿es su icien e un o og ama, un concep o bidimensional, pa a
exp esa una uga, una causa, una inalidad, un sen ido, una duda, una con adicción, una
ape u a? Si no es su icien e ¿cómo es posible que sal emos al laguna sémica y seamos
capaces de ce a y clasi ica concep os? La clasi icación esuel e median e azo g ueso
y anes ésico lo que, pa a el pensamien o desclasi icado, esul a lujo impa able y ocación
sensible. Las axonomías ienen mucho de axide mias.
El p oblema no eside, en onces, en la imposibilidad de los uni e sales, como denun-
ciaban los nominalis as, sino en la imposibilidad de los concep os mismos como en idades
ce adas some idas po es uc u as ce adas. La limi ación –aunque enemos muchas limi a-
ciones– no es men al sino epis emológica. El ce eb o humano ha demos ado his ó icamen e
ansg edi la concepción ce ada del mundo en las e oluciones, en la heu ís ica, en el a e
y has a en la esolución p agmá ica de los dilemas co idianos.
El mundo que pe cibimos es á hecho de unos ma e iales a los que hemos dado nom-
b e. Esos ma e iales no ienen je a quía. Sólo los nomb es o los concep os se suceden y
je a quizan en la g an e incues ionable he encia concep ual que es la cul u a. Los ma e iales
que cons i uyen el mundo, y que nomb amos, no es án hechos de sí mismos sino de o os
ma e iales a los que, en algún momen o y escala de la composición, ya no pod emos da
nomb e pe o no po ello dejan de de e mina la na u aleza de los p ime os más c ucialmen e,
incluso, que los ma e iales accesibles o nomb ados.
Los ma e iales innomb ables o innomb ados pa icipan y son pa icipados de los
ma e iales nomb ados. Pe o pe enecen a o os mundos, muchas eces, a o as dimensio-
nes. Un simio nunca pod á explica se cómo ue el i us que lo ex inguió. Un i us nunca
end ía acceso al mundo del simio aunque es esponsable de su mue e. Mas un i us
ambién es ajeno a los ma e iales que le dan ida o le p i an de ella. Y esos ma e iales,
p on o pe de emos la noción de su biocondición, se án pas o de ins ancias igno as que los
acosan, condicionan y suspenden.
Todos y pa es no dejan de se simul áneamen e pa es y odos, causa y e ec os no
dejan de se e ec os y causas, como pos ula la complejidad, que luyen en odas las dimen-
siones y di ecciones des uyendo y econs uyendo sen ido. Po ello, el escollo p incipal
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de los apa a os de la clasi icación se ía supe ado si log a a za a se de oda p e ensión de
subo dina el sen ido y comenza a a acompaña lo con ince idumb e y pa aconsis encia.
Pe o, en onces, ya no se ía clasi icación lo que es a íamos p ac icando sino pensamien o
desclasi icado.
La desclasi icación denuncia el dogma ismo epis emológico, el dogma ismo de con-
enciones y con icciones, que g a es epe cusiones en las elaciones in e cul u ales y en
la colonización au omá ica y sis émica del o o. Cuen a el epis emólogo mexicano León
Oli é (Oli é, 1999) que, en Nue a Guinea Papúa, los ancianos de cie a e nia, al p esen i
una mue e inminen e, solici an a sus amilia es se sepul ados en ida bajo el es ié col de
sus animales, con el único auxilio de un canu illo que les pe mi e espi a . En ocasiones,
solida ios médicos con encidos de sus con enciones occiden ales a aban de p olonga les
la ida impidiendo su de echo a una mue e digna.
Pe mí anme ex ae y aplica , de es e b u al episodio, que mezcla abuso de “anes-
esia” y e ada compasión, una analogía en nues o campo de es udios: es ése el mismo
ipo de iolencia simbólica que nues a clasi icación del mundo, el modelo económico
o la ecnología digi al, aplican sob e muchos conocimien os con el mismo p opósi o de
“sal a les la ida”.
El mundo co idiano es á sob eclasi icado, sob e egulado, sob econsensuado. El
pensamien o único p opicia ambién un sen ido sin e o no. La desclasi icación no niega la
pulsión clasi icado a ni se pos ula como solución uni e sal. Lo que p opone, an e la isión
de un mundo di e so en ías de ex inción, son ins umen os he e ogéneos pa a epensa las
p ác icas o ganiza i as en odos los dominios humanos. Rehabili a ma e ial p oceden e de
los e ede os epis emológicos, ecupe a los p oduc os del mes izaje y de la p omiscuidad
in e concep ual desechados po la epis emología dominan e, eciclando la con adicción
como un ecu so pa aepis emológico que pe mi e o as isiones del mundo, o la es au ación
de la e ó ica, a pa i de Pe elman (1989), no como me o a ezzo dialéc ico sino como
condición cons uc i a del conocimien o mismo. La desclasi icación llama a la inco ección
polí ica median e la desobediencia simbólica y epis emológica como única posibilidad que
ienen la c ea i idad, la emancipación y el disenso y, po lo an o, un u u o descolonizado
pa a los conocimien os. Sólo a a és de la au op o ocación, di á Pe e Slo e dijk (2002,
p. 99), su gen posibilidades de no segui desmo alizándose.
La desclasi icación igno a sis emá icamen e on e as y ba e as y p ac ica un pensa-
mien o on e izo desde un su epis émico álgico (en el sen ido dispe so y di e so, aunque
con e gen e, de Wal e Mignolo, Glo ia Anzaldúa, Abdelkhebi Kha ibi[6], Boa en u a
San os, En ique Dussel o F anco Cassano[7]). Reconoce que la con adicción a a iesa odas
las ins ancias y si uaciones y, con especial ahínco, anida en los espacios in e concep uales,
[6] Vid el desa ollo es a égico de concep os como pa adigma-o o (desa ollado po Mignolo), pensamien o-
o o (Kha ibi), lenguaje-o o y new mes iza (Anzaldúa) en Mignolo (2003).
[7] Vid en la misma línea, de los an e io es, los abajos sob e pensamien o on e izo y pensamien o del
su (San os, 2005 y 2008), ansmode nidad (Dussel, 1994) o pensamien o me idiano (Cassano, 2004).
la descolonización de los saBe es. i ine a ios de Pa aconsis encia
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e c. Tal ez sólo nos ijemos en un au omó il po la in ensidad de su colo , po que es
me álico o po que se mue e a g an elocidad, lo que de alúa el es a u o del p opio au o-
mó il. Habi ualmen e, el sus an i o ha ocupado una cen alidad que opaca el pensamien o
adje i o, pe i é ico. De ahí que sea una p io idad de la desclasi icación ehabili a odo ese
apa a aje “secunda io” del lenguaje y amnis ia a los p esos del logicismo.
El mo o o la ueda no es a ían subo dinados al odo au omó il ni és e a la p esencia
de ales pa es aunque, sin ellas, no hab ía mo imien o au ónomo aunque, cu iosamen e,
oda ía sí au omó il. Mas se a a de colabo ación, no de je a quía. La je a quía sólo es
de o den epis émico y el o den epis émico depende de un eje cicio de pode enuncia i o.
Además, ninguna supues a pa e es exclusi a de un odo, ni exis e un odo que no sea
pa e, ni de algún modo desbo dable o desmon able po a iba, po abajo, ans e sal o
empo almen e desde odas esas imagina ias escalas. Tampoco podemos ce a el in en-
a io de escalas, ni de óp icas, ni limi a una escala con encional que necesa iamen e se
pe de ía en con ines suba ómicos o galác icos. Y es o no sólo ocu e con lo que pod ía-
mos educi a la concep ualización de obje os y a los obje os en sí mismos –si es u ie an
do ados de una inmunidad imposible a o as con igu aciones– sino exac amen e igual en
lo que concie ne a las ep esen aciones de ideas conside adas abs ac as. La dis inción
en e lo abs ac o y lo conc e o es una alsa dis inción po que el mundo que elabo amos
epis emológicamen e al ez con enga la misma asomb osa p opo ción de concep ualidad
“oscu a” que la ma e ia.
Y un úl imo e imp escindible apun e que si úa es as p eocupaciones en nues a época:
las ecnologías de la comunicación que du an e milenios ue on p oduc o de la di e si-
dad de las cul u as e i o iales, de las geocul u as, po p ime a ez en la his o ia es án
siendo colonizadas po una ecnología hegemónica, la digi al, desde donde se dic an los
nue os pa ones simbólicos de una nue a cul u a global, desca alogada e inclasi icable,
que p e ie o llama anscul u a (Ga cía Gu ié ez, 2011b). La anscul u a es el p opio
in e cambio acele ado e incesan e de alo es, ca ego ías y uni e sos simbólicos cada ez
más desa aigados de sus ma ices cul u ales o igina ias que supone la quieb a de cosmo-
isiones e icales y de adiciones, ya en disolución. Des i uye las iejas clasi icaciones
je á quicas y las mi ologías del mundo, imp egnadas en el lenguaje que las c ea y man-
iene, pe o ins au a una é ea es uc u a ho izon al uni ican e que some e igualmen e a los
suje os. La anscul u a ex ingue alo es y p ác icas ances ales, unos de incalculable alo
pa a la di e sidad y o os undados desde la in amia, pe o ambién deseo e la como un
nue o espacio que pe mi a epensa , aboli o e e i concep os, o denaciones, on e as,
hegemonías, dependencias, esencialismos, anes esias[13].
An e su lógica a asado a, ya no se ían su icien es las es a egias in e cul u ales, y
ni siquie a las ope aciones ansmode nas y poscoloniales si no es án acompañadas del
sal o neoepis émico y pa alógico que p omue e una acionalidad que ha de se insobo -
[13] En mi abajo Pensa en la anscul u a (2011b) se desci an las cla es de la anscul u a y se con empla
la posibilidad de un pensamien o desclasi icado y emancipado cuyas líneas maes as se esbozan aquí.
an onio ga cÍa gu ié ez
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nablemen e desclasi ican e, descolonizan e y sensible. Pa a cumpli con ales obje i os, y
aunque suene ing a o, la desclasi icación se ía u ilizada, en onces, como la céleb e escale a
de Wi gens ein (2002), a la que hab íamos de da una pa ada una ez subidos al mu o de
nues o insaciable ape i o concep ual.
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