MONOGRÁFICO:
La
conciencia nacional en Ibe oamé ica:
un desa ollo p oblemá ico
C
iu
dadanía y nacionalidad
en A
mé
ica L
a ina::-
Guy
He me
CERI
(F ancia)
No
exis e democ acia sin ciudadanos, como ampoco ciudadanía que
no
se unde
en
la
condición p e ia de una nacionalidad concebida como iden idad solida ia.
La a i mación es ob ia en
el
caso de las democ acias ya consolidadas.
En
cam-
bio, esul a p oblemá ica en los países que a on an el e o de una
ansición
democ á ica. An e odo, ¿cuál es la sus ancia que i i ica ambas nociones?
Y,
en
segundo luga , ¿cómo puede esol e se la pa adoja
en
i ud de
la
cual los dos
elemen os son necesa ios pa a la eclosión de la democ acia, y sin
emba go
no
adquie en su pleni ud más que en un ma co democ á ico ya c eado? Respec o de
esos dos planos indisociables de la ciudadanía y la nacionalidad, ¿mues an los
la inoame icanos iliación con Eu opa? ¿O se si úan más bien en un
pa icula
Te ce Mundo que,
si
bien la ino, sólo desde un pun o de is a opog á ico se ía
occiden al?
La
o odoxia
imagina ia
En
un plano in elec ual, los la inoame icanos cul i ados se econocen ácil-
men e
en
esa de inición b i ánica de ciudadanía desc i a como "la comple a y
esponsable pe enencia de un indi iduo a un Es ado", y e e ida "a los de echos
que dicho Es ado con ie e a odos los indi iduos, o a algunos de ellos,
en
el
e i-
o io sob e el que eje ce
el
con ol" (Kuhnle, 1987: 94). Po desg acia, esa de i-
nición ambigua e inspi ada
po
la his o ia, y que adolece de los de ec os
de
sus
p opiedades,
debe
p ecisamen e a ello el se aplicable a Amé ica La ina.
De
con o nos diluidos, pe mi e juga con las palab as, y se a iene a odas las exclu-
'~
T aducción
de
Jessica Baños
Poo
y
An onio
He mosa Andúja .
Ciudadanía y nacionalidad en Amé ica La ina 95
siones del cue po polí ico que se p e endan.
De
la misma mane a, el
concep o
ancés o inglés de nacionalidad
no
es
pe ec amen e asimilable
al
espacio la ino-
ame icano, más que a condición de ene p esen e que designa
la
inclusión,
en
el
in e io de un Es ado e i o ializado, de pe sonas que pueden se an o ciudadanos
como súbdi os.
Semejan e acepción
no
iguali a ia
de
la ciudadanía y de la
nacionalidad
aspa ece en
la
Ca a
p o é ica esc i a po Bolí a en 1815. Decía allí
el
"Libe -
ado " que "las ins i uciones pe ec amen e ep esen a i as
no
son
adecuadas
a
nues o ca ác e , cos umb es y luces ac uales [ ... ]. Los Es ados ame icanos han
menes e de los cuidados de gobie nos pa e nales" (Bolí a , s/ : 31-32).
En
o as
palab as, el eje cicio de la ciudadanía polí ica debía pe manece disc imina o io
en Amé ica La ina, en a as de la sal agua dia misma de sus habi an es. Al
mismo
iempo,
al
limi ación signi icaba que la noción alemana o he de iana de naciona-
lidad
-en
an o comunidad cul u al o é nica- no podía allí ene luga . E a impen-
sable que los "indígenas" o los an iguos escla os ue an plenamen e in eg ados1•
Sal o en el caso de México, en sus comienzos,
al
es
el
p incipio subyacen-
e del comba e po la independencia. Bien que e e ido po
su
o ma
al
espí i u de
las Luces, oma la o ma de una e uel a de los concejos elegidos de las ciudades
-los "cabildos" - y de los p opie a ios blancos con a
la
adminis ación colonial.
Semejan e comba e
no
aspi a a ob ene
la
libe ad pa a odos, sino exac amen e
lo con a io: concede a los c iollos -los
blancos-,
o a algunos mes izos p i ile-
giados, el man enimien o de la subo dinación de los indios o de los escla os. Se
a a de una libe ad un an o especial, con a la que los unciona ios coloniales
habían luchado a cañonazos desde inales del siglo XVIII en nomb e
de
su isión
del despo ismo ilus ado. Resumiendo: especialmen e en
las
an iguas posesiones de
España, la independencia
no
ue conquis ada únicamen e en e a la me ópolis: lo
ue ambién con a
el
pueblo de los indios2•
En
es e sen ido, aquélla apa ece
como
el es adio pe ec o de la dominación colonial.
Pos e io men e, los au o es de las cons i uciones de las di e en es epúbli-
cas expe imen a án un emba azo comp ensible en e a
la
idea de inclui semejan-
e
p eocupación en los ex os, pues chocaba on almen e con a
su
ilan opía y
ae ía malas consecuencias. Sin emba go, como
los
cons i uyen es e an ambién
los
gobe nan es, la lle a án a e ec o excluyendo a
las
mayo ías anal abe as an o
de la ciudadanía como de
la
nacionalidad e ec i a, a in de eje ce sob e ellas su
bene olen e au o idad. Más aún, con inúan haciéndolo en la mayo pa e
de
los
1.
Los alemanes di e encian
en e
la
Na ionali a -iden idad cul u al o é nica-
de
la
S aa sangeho igkei , que indica
la
pe enencia a un Es ado.
2. Véase a es e
p opósi o,
Benedic Ande son, 1991.
96 A auca ia N o. 1
países plu ié nicos de Amé ica,
al
p ecio de una masi a inclusión
de
los mes izos
0 de los mula os en
el
espacio polí ico e icaz. Los demás
no
cesan
de
se a ados
como niños, a los que se quie e siemp e y cuando se man engan
obedien es
3 y
o en sin p es a demasiada a ención.
Pa a
con ence se
al
espec o
bas a
con
no a la ausencia, o al o casi o al, de ep esen an es elegidos a ni el nacional de
ex acción indígena en países como Gua emala o Colombia, u obse a la blancu-
a de las ins ancias di igen es de Cuba
en
la e a cas is a4•
En
elación con es e úl imo ejemplo, emos que el concep o
de
ciudada úa
eje ce in luencia incluso sob e
los
ac uales e oluciona ios, quienes piensan, como
Sain -Jus , que la i ud es a a en es e mundo, y con iene po an o man ene
al
pueblo o dina io bajo u ela, o bien i an al niño
con
el agua sucia
de
la
bañe a
al
ecusa la ciudadanía en nomb e de sus co up elas. Obedecen así a
un
mo i o
nue o,
ideológico
en
ez de
pa e nalis a:
el del
legislado
p o idencial
de
Rousseau, cuya "g an alma" p oducía "el e dade o milag o que debe
p oba
su
misión" (El con a o social, II-7.). Con odo, en la p ác ica
el
eso e ideológico
no juega
un
papel di e so
al
desempeñado cuando los líde es pa icios de las in-
dependencias llamaban en su auxilio a la iloso ía de las Luces. El pa e nalismo
sigue, y con
él
la ciudadanía je a quizada5 y educida a sus se idumb es.
El mecanismo apa ece más su il
en
lo
conce nien e
al
enómeno de la na-
cionalidad. En los países andinos, o en los de Amé ica Cen al especialmen e, los
la inoame icanos
de
o igen ibé ico y los mes izos asimilados han desa ollado· una
iden idad c iolla de en e gadu a con inen al, undada
en
su común echazo a la
hegemo úa de los españoles peninsula es, llamados p ecisamen e "peninsula es".
En
suma, sólo a azones écnicas, ligadas a las di icul ades en las comunicaciones
y
en
la adminis ación de un e i o io gigan esco en exceso, se debe el
que
al
sen ido nacional global, bien que é nicamen e pa icula is a,
no
haya podido abo-
ca se a
la
o mación
de
un
único Es ado, o de un núme o más es ingido de uni-
dades polí icas. Más aún, dicha iden idad gené ica pe sis e en los espí i us, y es
3.
Reciben
a
cambio
el bene icio de
en e necedo es
discu sos.
Un
ejemplo: el 23 de
sep iemb e
de 1990, el p esiden e gua emal eco, Vinicio
Ce ezo,
explicaba a los ele iden-
es,
mayo i a iamen e
"indígenas", que los
buenos
emp esa ios
"aman" a sus asala iados, y
que
po
al
mo i o
les pagan mejo .
También
explica que la in lación
se
debe
al
hecho
de
que algunos
ienen
demasiadas necesidades, y
que
o os
emp esa ios malos
no
pagaban
e-
gula men e
sus impues os
(P og amación
de la
noche
del sábado, emisión Con e saciones.
4.
Po
el
con a io,
an o
el
dic ado
Ba is a
como
una
po ción
amplia
de quienes lo
odeaban,
enían
la
piel bas an e oscu a.
S.
La p ác ica de Sende o
Luminoso
no
debe
induci
a pensa que los
e oluciona ios
pe uanos
hagan gala de una
concepción
menos
je á quica de
la
ciudadanía. Los
mes izos
le ados
p odigan
a los indios los cuidados de
su
pa e nal
a ec o, siguiendo
la
usanza habi-
ual, y los cas igan
cuando
les pa ece necesa io.
Ciudadanía y nacionalidad en Amé ica La ina
97
ella la que de e mina la c eación in encional de nacionalidades accionadas y
subo dinadas, concebidas de acue do con los demás es a os
de
la
población.
U
na
ez llegados a se
lo
que hoy son los espacios polí icos sobe anos, con
sus on e as, sus capi ales y sus g andilocuen es himnos, e a con enien e,
en
e ec o, ence a en ellos las masas demasiado poco ibé icas, y ma ca las di e-
encias. Es deci , se las con enía en una es echa nacionalidad adminis a i a que
las dis inguía de los c iollos conscien es de su "la inidad" ans on e iza,
con
lo
que ambién
se
las accionaba a in de e i a la eme gencia de iden idades indí-
genas no con olables. Pese a una supe icial semejanza y a una simul aneidad
en
el iempo, al p ác ica nada enía que e
con
la in e p e ación dada po
E nes
Gellne (1989: pa icula men e caps. 3 y
6)
del nacionalismo mode no, cuando
lo
incula a los impe a i os de una homogeneización cul u al eque ida en
Eu opa
po
la indus ialización (engend a un homb e al abe izado in e cambiable). Al
menos has a 1940, apenas si hay e olución indus ial en Amé ica La ina,
como
ampoco un código compa ido impues o
po
la escuela a poblaciones
aún
hoy
anal abe as. Se a a de un encie o que
se
p odujo y se halló jus i icado
en
is a
de
la
nacionalidad. En
los
países plu ié nicos, nacionalidad
ha
que ido deci sumi-
sión a los c iollos o a los mes izos que hablaban en
su
nomb e de
la
"glo ia in-
ma cesible" de cada uno de los compa imen os pa ió icos ese ados a los indí-
genas y
demá:s
po ado es de "poncho".
Semejan es su ilezas no escapan a
la
masa de las poblaciones. O
mejo ,
aquéllas in luencian de ebo e la idea de que és a se hace de la ciudadanía y de
la nacionalidad deseables, en una pe spec i a eal en luga de abs ac a. En pa -
icula , ¿qué es la ciudadanía pa a los la inoame icanos que apenas
si
gozan
de
sus delicias? No en ienden la palab a ciudadanía en su acepción admi ida
en
Eu opa, que designa
la
in eg ación indi idual de pleno de echo en
el
cue po polí-
ico en el seno de
un
égimen democ á ico (el de echo aplicable a hace
oí
su
oz). Pa a ellos, es a ciudadanía signi ica más la comunidad de pe sonas que se
asemejan, que se encuen an en e a los gobe nan es y some idos a ellos, y que
desea ían -aunque sin demasiada espe anza- hace se oí . En suma, sólo
en
los
países del Cono Su , pa icula men e en Chile, la exp esión más ecien e de ci-
ilidad coincide más o menos con
la
noción eu opea
de
ciudadanía y de naciona-
lismo iguali a ios. Su gida po eacción a los gobie nos mili a es, se
opone
a
és os. Exp esa una exigencia de espe o de los de echos humanos e insc ibe la
ciudadanía, aun sin
la
palab a, en el egis o sin al e na i a del égimen ep esen-
a i o plu alis a. Pe o ese é mino pe manece mili an e, igno ado además en las
o as egiones de Amé ica La ina. Po
su
pa e, és as aen a la memo ia el aná-
lisis que Ben enis e hace del g an gi o expe imen ado po la idelidad polí ica en
la G ecia an igua. Pa a aquél, dicho gi o iene luga cuando la iden i icación de
98 A auca ia N o. 1
los homb es en una comunidad deja de e e i se a un linaje independien e
de
su
localización, pa a ans o ma se en sen imien o de pe enencia a una colec i idad
e i o ial que, p ime o,
es
la
Ac ópolis y,
más
a de,
la
Polis
(Ben enis e,
1969:
309 y 367). Valiéndonos
de
al idea, pa ece ía que en Amé ica La ina
la
iden idad
del linaje, en endida en sen ido amplio -como e nia-, aún no
ha
cedido su luga
al
"de echo de ciudad", inculado a
la
pe enencia a la polis.
El clien e con a
el
indi iduo
A causa de
la
di e sidad é nica de Amé ica La ina, algunos países la inoa-
me icanos se e elan sin emba go más p óximos que o os a
la
concepción eu o-
pea de una nacionalidad in eg ada. Tal p oximidad la deben a una p ecoz conso-
lidación de
su
Es ado, o bien a
la
homogeneidad
de
su poblamien o. La in luencia
del p ime ac o singula iza a B asil. Es e e i o io inmenso ha sido colonizado
po una me ópolis demasiado débil pa a impedi le gobe na se a su
modo
casi
desde su o igen. Además, los b asileños, desde
el
siglo XVII, sólo pudie on ia a
sus p opias ue zas la de ensa con a los in aso es holandeses y hugono es. Ese
abandono
les
pe mi ió o ja se una iden idad colec i a y cons ui un emb ión
de
Es ado p ese ado in ac o du an e su sepa ación o mal de Po ugal.
En
e ec o,
és a u o luga , de mane a amis osa, median e un p ocedimien o esc i u a! en un
égimen moná quico man enido has a ines
del
siglo XIX. En g ado meno , Méxi-
co se bene ició de condiciones del mismo o den, que le e i a on
el
desmo ona-
mien o del Es ado du an e la independencia.
Po
su
pa e, el aislamien o de
Chile y su inicial agilidad le o za on a do a se
con
cele idad de un ejé ci o
y de un cuad o polí ico cohe en es y capaces de susci a un sen imien o de
unidad. En in, el poblamien o casi exclusi amen e eu opeo de
A gen ina
y
U uguay los ha conducido a pe cibi se como excepciones en un subcon inen e
en e
al
cual, desde siemp e, han hecho gala de
un
ue e pa icula ismo.
Mas ése
no
ha sido el caso de los demás países la inoame icanos,
en
pa i-
cula en
la
zona andina y en Amé ica Cen al. Du an e el conjun o del pe íodo
colonial, las cas as se supe pusie on allí de mane a explíci a6 y legal. En su ápi-
ce se si uaban los españoles llegados de la me ópolis, seguidos po los c iollos
blancos del luga , los mes izos, los indios ci ilizados o no, y po úl imo los mu-
la os, los neg os a ancados, los escla os u o as ca ego ías in e medias, como los
mes izos de indios y a icanos. Dicha g adación e omaba
la
que es aba en igo
6.
El
p opio
é mino
de
cas a
designaba en onces a cada ca ego ía de la población.
Ciudadanía y nacionalidad en Amé ica La ina
99
en la Península Ibé ica en
el
momen o
de
la conquis a, que dis inguía en e c is-
ianos iejos, con e sos de o igen judío o musulmán, y
los
que pe manecían a ie-
les a una u o a eligión. T aducía, po consiguien e, una disc iminación
é nica,
pe o ambién eligiosa en
la
medida en que el acceso a
las
unciones adminis a-
i as, elec i as, mili a es o episcopales es aba ese ado a quienes podían
demos-
a su condición de c is ianos iejos, y
no
de
con e sos ecien es.
No
obs an e,
es á cla o que esa "pu eza" en
el
o igen c is iano debía po ue za coincidi en
Amé ica La ina con
el
o igen eu opeo ma e ialmen e documen ado.
Lo impo an e aquí
es
que, abolidas sob e
el
papel a pa i de
las
indepen-
dencias,
las
on e as de
las
cas as se han man enido en
los
espí i us. En
el
p opio
B asil, que escapaba al sis ema de cas as
en
sen ido es ic o, la elación
amo/
escla o subsis ió has a comienzos de
los
años 1880, pa a cede su luga a
un
ipo
de elaciones en las que pe manece
de
mane a implíci a
el
ecue do de la escla-
i ud. Cie amen e,
el
enmasca amien o
es
al que, a menudo,
la
palab a
"neg o"
esul a p osc ip a del lenguaje. No se a a en onces más que de in e
cla o,
o
más o menos oscu o, en
el
egis o de una inago able gama de adje i os e ocado-
es del más pequeño ma iz de
la
piel o de la ondulación de la cabelle a.
Pe o
el
p ocedimien o enmasca ado sigue siendo clasi ica o io e iden i a io, pues si
la
ez
no
es
blanca
no
hab á es a us hono able. La p ueba
nos
la
dan
los
censos
de
po-
blación. La p opo ción de pe sonas que
se
decla an
de
ez cla a aumen a en cada
uno de aquéllos, bas an e po encima
de
la
p og esión e ec i a del poblamien o de
o igen eu opeo asegu ado po
la
inmig ación.
El con inamien o men al de los indios se e ela con mayo ni idez oda ía
en
los
an iguos e i o ios españoles. La ba e a lingüís ica in e iene aquí, pues o
que
las
lenguas ame indias siguen siendo
las
p ac icadas po decenas
de
millones
de campesinos en Pe ú, en Boli ia, en Pa aguay, en Ecuado , en Amé ica Cen-
al o
en
México. Con odo, no
es
aquélla
el
único ac o disc imina o io.
La
p opia palab a "indio" e is e una conno ación que aya en
el
desp ecio; así, a un
niño que se ha ensuciado se le ep ochan sus "manos de indio"; o ambién se
habla de " abajo de indio". Po o o lado,
la
palab a "indígena" exp esa, según
las ci cuns ancias, la a licción po la p omiscuidad a la que se la asocia, o
bien
la ac i ud al amen e p o ec o a de quienes, pa cial o o almen e, escapan a dicha
condición. Es os úl imos se jac an de "ame icanidad", o sea, de una cie a
"in-
dianidad" en e a eu opeos o no eame icanos. Pe o
se
a a de una pose es é ica,
de un cálculo polí ico, o ambién de una elección e oluciona ia que
no
cues iona
los e lejos p o undos.
Po
o a pa e,
la
masac e
de
los indios p osigue en las
on e as ag ícolas, en Colombia, en Pe ú y ambién en B asil. Y ello a mano,
p incipalmen e, de mes izos pob es imbuidos de su iden idad de pequeños amos y
de su concepción exclusi is a de la ciudadanía.
100
A auca ia N o. 1
Ac ualmen e,
los
p og esos
de
la
escola ización p opo cionan a los jó e-
nes cie as luces pa ió icas ace ca
de
la
his o ia de
su
país. Incluso
en
los
pueblos pe didos, ap enden
de
alguna mane a su nacionalidad, en an o
sus
pad es
la
descub en g acias a
la
ele isión,
que
ela a los discu sos del p esi-
den e o
de
sus
minis os. Sin emba go, ales ecien es desa ollos
no
dejan
en
el
ol ido o al
los
múl iples medios ins i ucionales, di ec os o indi ec os,
que
du an e an o iempo posibili a on
un
os acismo de hecho. Si an
de
ejemplo
el
con inamien o
de
las
comunidades indias
en
zonas epu adas como p o egi-
das, o esa ein ención
de
los
ejidos
de
la
colonización española
po
los
di igen-
es
de
la e olución mexicana, que ha con o ado la disc iminación bajo
el
opaje
de
e o ma ag a ia. Con o o nomb e,
el
p ocedimien o
ha
sido e oma-
do
en Pe ú después
de
1968, bajo
la
égida
del
gobie no mili a p og esis a
del
gene al Velasco Al a ado
(el
apoyo que Sende o Luminoso encuen a
en
los
indios
se
explica en pa e po una eacción con a al polí ica).
El
ecu so eligioso
ha
in e enido
de
mane a pa alela
siguiendo
o ien acio-
nes
di e sas.
En
B asil,
la
ole ancia o o gada po
los
dueños
de
las
azendas a
los
cul os sinc é icos
de
inspi ación a icana p opendía
ya
a es imula la e asión
espi i ual
de
los
escla os a
in
de
p ese a mejo su se idumb e ísica. El
é-
gimen mili a igen e desde
1964
a
1984
ha
e omado
la
ece a
con
o a pe spec-
i a.
El
candombe,
la
umbanda y
la
macumba goza on en onces
de
acilidades
legales,
pues
sa is acían
la
necesidad
de
iden idad
de
los
a ob asileños, y
al
iem-
po
los
dis aían
de
ei indicaciones polí icas y sociales.
De
mane a análoga, en
el
espacio hispanó ono e indio,
un
sinc e ismo ác ico
se
ha
is o in encionalmen e
desa ollado desde
el
siglo XVI po los misione os anciscanos o jesui as
(Du e ge ,
1987).
Aun
cuando
las
au o idades ci iles y eclesiás icas
no
siemp e
hayan
sabido
ap o echa
el
bene icio ex aído
de
semejan e
o ma
de
e angeliza-
ción,
és a
ha
sac alizado
la
subo dinación
de
los
indios.
En
la
ac ualidad,
el
apoyo
ocasionalmen e p es ado po
los
mili a es
al
p oseli ismo
de
las
sec as ca ismá-
icas, milena is as o "sionis as" obedece a
un
mismo
designio.
El
gene al
E aim
Ríos
Mon , miemb o
de
la
Iglesia
del
Ve bo,
nos
b indó
al
espec o
su
ejemplo
en
Gua emala
en
1981-1982.
Semejan e mecanismo
de
seg egación
ni
siquie a aho a a
las
sociedades
de
ex acción pu amen e eu opea.
En
la
Amé ica "blanca"
del
Cono
Su ,
en
A gen-
ina,
en
el
es ado
b asileño
de
Río
G ande
do
Sul,
menos
cla amen e
en
U uguay,
los
descendien es
de
inmig an es ecien es -del siglo
XIX
y de p incipios del
XX-,
de
o igen
i aliano
, ibé ico,
alemán
o judío,
poseen
un
es a u o
de
hecho
sub-
al e no
en
elación
al
de
sus
compa io as
de
linaje español o po ugués más
an-
iguo.
Du an e cie o iempo, esos inmig an es
se
ie on p i ados
de
oda
capaci-
dad
polí ica
en
azón
de
su
nacionalidad o ánea.
El
p ocedimien o
o mal
pe mi-
Ciudadanía y nacionalidad en Amé ica La ina
101
ió el con inamien o de la clase ob e a a gen ina has a
los
años 1920, con
la
ex-
cusa de un su agio uni e sal que, en ealidad, sólo incumbía a
las
clases
medias
u banas o a los peones
de
las
es ancias.
Hoy
día,
si
bien
la
exclusión no e is e
ya ese ca ác e legal, aún pe sis e en
la
medida en que
los
"eu opeos" con inúan
siendo conside ados como ciudadanos de pe il dudoso po
los
gauchos,
en
A gen-
ina an o como en
Río
G ande
do
Sul. En es e úl imo es ado,
la
exp esión
misma
-gaucho-designa la au én ica comunidad au óc ona, y ma ca una supe io idad
en e a o as comunidades. La si uación apa ece más compleja en A gen ina. Al
p ole a iado u bano, in eg ado po
los
descendien es de
los
inmig an es du an e el
pe íodo 1880-1930, se
lo
conside a como pe enecien e a
la
plebe pe onis a, cul-
pable del e aso democ á ico del país. Pe o esa elada acusación
se
di ige igual-
men e con a los cabeci as
neg as,
llegados desde el in e io y ma cados a
la
ez
po el o igen indio con cie os ag egados sicilianos o calab eses. Po
lo
demás,
al
denegación de la ciudadanía juega, asimismo,
en
sen ido in e so, como
echazo
de la éli e c iolla
po
las poblaciones indias o mes izas en los e i o ios
que
dominan desde un pun o de is a demog á ico. La ida polí ica de México
no
ha
dejado de e se i mada
po
es a ensión.
En
es a pe spec i a, la e olución de
1911-1920 oma cue po de e ancha de una nue a capa di igen e mes iza,
sob e
odo a ni el local o egional. Po su pa e, la de o a elec o al de Ma io
Va gas
Llosa ha obedecido a un mecanismo idén ico en Pe ú.
Tal sue e de apa heid men al se combina, sin emba go, con un ac o de
cohesión social que apenas si iene unos cuan os asgos comunes con la
lógica
con ac ual de la ciudadanía occiden al. Es e ac o se unda en
el
ínculo clien-
ela , que cons i uye
el
o o asgo p o undo de la exp esión polí ica en
Amé ica
La ina. Pa a el e nólogo Robe o
Da
Ma a, "es p ecisamen e en
el
pa onazgo
donde se exp esa la je a quía en la sociedad b asileña,
al
pe mi i
la
mediación
e ec i a de es e as y de elemen os di e en es, in eg ando en una misma es uc u a
lo indi idual y lo pe sonal,
lo
in e io y lo ex e io ,
la
ie a y la ue za de a-
bajo, al ico y
al
pob e, la hones idad y
la
explo ación,
lo
mo al y
lo
económico,
lo polí ico y lo eligioso,
la
ley
(o
la egla impe sonal) y los lazos ue emen e
pe sonalizados" (Da Ma a, 1985: 265). Enunciada a p opósi o de B asil,
la
obse -
ación ale ambién pa a las sociedades plu ié nicas
de
la
Amé ica española.
Más
aún, sob epasa el simple ni el .de la elación clien ela , ambién sac alizada
po
el
compad azgo1, en la medida en que e leja una concepción on ológica de las
elaciones sociales y del luga de cada pe sona en su ambien e.
7.
En
i ud
del compad azgo,
el
pa ón
se
con ie e
en
pad ino
de los hijos de a
quellos
de sus clien es
con
los que quie e es ablece
ínculos
de
pa icula in ensidad. Es os clien-
es
se
uel en
en onces
compad es
del
pa ón.
Man ienen
con
él
una
elación de
solida idad
102 A auca ia N o. 1
Siemp e según Da Ma a, la noción de indi iduo apenas
si
ha
enido ecep-
ción
en las cul u as la inoame icanas. Apa ece
des alo izada
en e a
lo
que
Louis Dumon designa como una isión "holis a" de la sociedad, en la
cual
la
posición de cada pe sona
no
se mide más que en elación con
su
in imidad
con
el
g upo y
su
líde . El indi iduo
es
apenas aquel que se sepa a del g upo - aicionán-
dolo
po
ello, ya sea de mane a ac i a o pasi a- y que se e echazado a causa
p ecisamen e de su mani es ación de independencia (exp esiones como "indi iduo
is e" o "indi iduo sinies o" u ie on es a conno ación en
la
F ancia campesina
an es de cae en el ol ido).
En el mejo
de
los casos, en los medios aún adicionales, y excep uando
el
Cono Su ,
el
hecho de indi idualiza se equi ale en Amé ica La ina a enuncia
al
mundo.
En
el peo , p o oca
el
os acismo o el asesina o. En una posición in e -
media, emi e
al
anonima o de las masas ma ginadas de las chabolas.
Pe o
el
concep o uni e sal de indi iduo como "unidad aislada y au osu icien e" únicamen e
es acep ado de mane a abs ac a, como p incipio pla ónico. La pe sona exis e,
pe o
como "dimensión colec i a de
la
indi idualidad". Es la "másca a
pues a
sob e el indi iduo'', en i ud de la cual és e se ans o ma en "se social"
en
su
linaje, su clan,
su
amilia, su club, su aldea,
su
ba io, su sindica o, en la hacien-
da donde abaja o en el seno de su ed de pa onazgo (Da Ma a, 1985: 213). En
Eu opa o en No eamé ica,
la
posición social de un indi iduo
es
conside ada como
esul ado de una elección que
le
es p opia. En
las
sociedades de endencia holis a,
como las de Amé ica La ina, ocu e a
la
in e sa:
lo
social se impone a la pe sona
y ija
su
iden idad. La pe sona p olonga
el
conjun o social,
del
que
no
se dis ingue.
De es a mane a,
el
elemen o biog á ico p e alece sob e
el
elemen o uni e -
sal, y la dis inción público/p i ado desapa ece. En
el
ni el polí ico,
el
Es ado deja
de se pe cibido como una es e a do ada de medios y leyes que le son p opias,
cuya unción es la de c ea
un
espacio de libe ad pa a el indi iduo.
Po
una
pa e,
al
con a io, apa ece como una amenaza pa a el modo de elación legí ima,
undada en
los
ínculos de amilia, de compad azgo y de pa en ela. Po o a pa -
e, es e Es ado p opo ciona
al
mismo iempo
su
an ído o, a condición de des ia lo
amilia , que puede es a
o malmen e
sac alizada o no. Los lazos de sang e los
unen
de
mane a
simbólica,
con
la
ca gz.
p;i a
el
pa ón
de
p o ege
a su clien e, y pa a és e de ma-
ni es a le
una
idelidad sin acha en
oda
ci cuns ancia, incluidas
las
más escab osas a nues-
os
ojos. El
hono
cons i uye
el e e en e
mo al
de al ínculo, que puede subsis i
incluso
en
un
con ex o
laico o an i eligioso,
po
ejemplo en el México ac ual ( éase
al
espec o la
suges i a no ela de
Héc o
Aguila
Camín
Mo i
en
el
gol o,
Cal y A ena, México, 1986).
Un
é mino
anejo
es
el
de paisano, usado
an e
odo en México y en Amé ica Cen al.
Con
esa
exp esión
se
hace e e encia a la solida idad que incula a las pe sonas de
un
mismo
luga ,
en especial
cuando
se
hallan ue a de él.
Ciudadanía y nacionalidad en Amé ica La ina 109
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