scieee Open visual document viewer

Ciudadanía y nacionalidad en América Latina

Hermet, Guy

Full text

MONOGRÁFICO: La conciencia nacional en Ibe oamé ica: un desa ollo p oblemá ico C iu dadanía y nacionalidad en A mé ica L a ina::- Guy He me CERI (F ancia) No exis e democ acia sin ciudadanos, como ampoco ciudadanía que no se unde en la condición p e ia de una nacionalidad concebida como iden idad solida ia. La a i mación es ob ia en el caso de las democ acias ya consolidadas. En cam- bio, esul a p oblemá ica en los países que a on an el e o de una ansición democ á ica. An e odo, ¿cuál es la sus ancia que i i ica ambas nociones? Y, en segundo luga , ¿cómo puede esol e se la pa adoja en i ud de la cual los dos elemen os son necesa ios pa a la eclosión de la democ acia, y sin emba go no adquie en su pleni ud más que en un ma co democ á ico ya c eado? Respec o de esos dos planos indisociables de la ciudadanía y la nacionalidad, ¿mues an los la inoame icanos iliación con Eu opa? ¿O se si úan más bien en un pa icula Te ce Mundo que, si bien la ino, sólo desde un pun o de is a opog á ico se ía occiden al? La o odoxia imagina ia En un plano in elec ual, los la inoame icanos cul i ados se econocen ácil- men e en esa de inición b i ánica de ciudadanía desc i a como "la comple a y esponsable pe enencia de un indi iduo a un Es ado", y e e ida "a los de echos que dicho Es ado con ie e a odos los indi iduos, o a algunos de ellos, en el e i- o io sob e el que eje ce el con ol" (Kuhnle, 1987: 94). Po desg acia, esa de i- nición ambigua e inspi ada po la his o ia, y que adolece de los de ec os de sus p opiedades, debe p ecisamen e a ello el se aplicable a Amé ica La ina. De con o nos diluidos, pe mi e juga con las palab as, y se a iene a odas las exclu- '~ T aducción de Jessica Baños Poo y An onio He mosa Andúja . Ciudadanía y nacionalidad en Amé ica La ina 95 siones del cue po polí ico que se p e endan. De la misma mane a, el concep o ancés o inglés de nacionalidad no es pe ec amen e asimilable al espacio la ino- ame icano, más que a condición de ene p esen e que designa la inclusión, en el in e io de un Es ado e i o ializado, de pe sonas que pueden se an o ciudadanos como súbdi os. Semejan e acepción no iguali a ia de la ciudadanía y de la nacionalidad aspa ece en la Ca a p o é ica esc i a po Bolí a en 1815. Decía allí el "Libe - ado " que "las ins i uciones pe ec amen e ep esen a i as no son adecuadas a nues o ca ác e , cos umb es y luces ac uales [ ... ]. Los Es ados ame icanos han menes e de los cuidados de gobie nos pa e nales" (Bolí a , s/ : 31-32). En o as palab as, el eje cicio de la ciudadanía polí ica debía pe manece disc imina o io en Amé ica La ina, en a as de la sal agua dia misma de sus habi an es. Al mismo iempo, al limi ación signi icaba que la noción alemana o he de iana de naciona- lidad -en an o comunidad cul u al o é nica- no podía allí ene luga . E a impen- sable que los "indígenas" o los an iguos escla os ue an plenamen e in eg ados1• Sal o en el caso de México, en sus comienzos, al es el p incipio subyacen- e del comba e po la independencia. Bien que e e ido po su o ma al espí i u de las Luces, oma la o ma de una e uel a de los concejos elegidos de las ciudades -los "cabildos" - y de los p opie a ios blancos con a la adminis ación colonial. Semejan e comba e no aspi a a ob ene la libe ad pa a odos, sino exac amen e lo con a io: concede a los c iollos -los blancos-, o a algunos mes izos p i ile- giados, el man enimien o de la subo dinación de los indios o de los escla os. Se a a de una libe ad un an o especial, con a la que los unciona ios coloniales habían luchado a cañonazos desde inales del siglo XVIII en nomb e de su isión del despo ismo ilus ado. Resumiendo: especialmen e en las an iguas posesiones de España, la independencia no ue conquis ada únicamen e en e a la me ópolis: lo ue ambién con a el pueblo de los indios2• En es e sen ido, aquélla apa ece como el es adio pe ec o de la dominación colonial. Pos e io men e, los au o es de las cons i uciones de las di e en es epúbli- cas expe imen a án un emba azo comp ensible en e a la idea de inclui semejan- e p eocupación en los ex os, pues chocaba on almen e con a su ilan opía y ae ía malas consecuencias. Sin emba go, como los cons i uyen es e an ambién los gobe nan es, la lle a án a e ec o excluyendo a las mayo ías anal abe as an o de la ciudadanía como de la nacionalidad e ec i a, a in de eje ce sob e ellas su bene olen e au o idad. Más aún, con inúan haciéndolo en la mayo pa e de los 1. Los alemanes di e encian en e la Na ionali a -iden idad cul u al o é nica- de la S aa sangeho igkei , que indica la pe enencia a un Es ado. 2. Véase a es e p opósi o, Benedic Ande son, 1991. 96 A auca ia N o. 1 países plu ié nicos de Amé ica, al p ecio de una masi a inclusión de los mes izos 0 de los mula os en el espacio polí ico e icaz. Los demás no cesan de se a ados como niños, a los que se quie e siemp e y cuando se man engan obedien es 3 y o en sin p es a demasiada a ención. Pa a con ence se al espec o bas a con no a la ausencia, o al o casi o al, de ep esen an es elegidos a ni el nacional de ex acción indígena en países como Gua emala o Colombia, u obse a la blancu- a de las ins ancias di igen es de Cuba en la e a cas is a4• En elación con es e úl imo ejemplo, emos que el concep o de ciudada úa eje ce in luencia incluso sob e los ac uales e oluciona ios, quienes piensan, como Sain -Jus , que la i ud es a a en es e mundo, y con iene po an o man ene al pueblo o dina io bajo u ela, o bien i an al niño con el agua sucia de la bañe a al ecusa la ciudadanía en nomb e de sus co up elas. Obedecen así a un mo i o nue o, ideológico en ez de pa e nalis a: el del legislado p o idencial de Rousseau, cuya "g an alma" p oducía "el e dade o milag o que debe p oba su misión" (El con a o social, II-7.). Con odo, en la p ác ica el eso e ideológico no juega un papel di e so al desempeñado cuando los líde es pa icios de las in- dependencias llamaban en su auxilio a la iloso ía de las Luces. El pa e nalismo sigue, y con él la ciudadanía je a quizada5 y educida a sus se idumb es. El mecanismo apa ece más su il en lo conce nien e al enómeno de la na- cionalidad. En los países andinos, o en los de Amé ica Cen al especialmen e, los la inoame icanos de o igen ibé ico y los mes izos asimilados han desa ollado· una iden idad c iolla de en e gadu a con inen al, undada en su común echazo a la hegemo úa de los españoles peninsula es, llamados p ecisamen e "peninsula es". En suma, sólo a azones écnicas, ligadas a las di icul ades en las comunicaciones y en la adminis ación de un e i o io gigan esco en exceso, se debe el que al sen ido nacional global, bien que é nicamen e pa icula is a, no haya podido abo- ca se a la o mación de un único Es ado, o de un núme o más es ingido de uni- dades polí icas. Más aún, dicha iden idad gené ica pe sis e en los espí i us, y es 3. Reciben a cambio el bene icio de en e necedo es discu sos. Un ejemplo: el 23 de sep iemb e de 1990, el p esiden e gua emal eco, Vinicio Ce ezo, explicaba a los ele iden- es, mayo i a iamen e "indígenas", que los buenos emp esa ios "aman" a sus asala iados, y que po al mo i o les pagan mejo . También explica que la in lación se debe al hecho de que algunos ienen demasiadas necesidades, y que o os emp esa ios malos no pagaban e- gula men e sus impues os (P og amación de la noche del sábado, emisión Con e saciones. 4. Po el con a io, an o el dic ado Ba is a como una po ción amplia de quienes lo odeaban, enían la piel bas an e oscu a. S. La p ác ica de Sende o Luminoso no debe induci a pensa que los e oluciona ios pe uanos hagan gala de una concepción menos je á quica de la ciudadanía. Los mes izos le ados p odigan a los indios los cuidados de su pa e nal a ec o, siguiendo la usanza habi- ual, y los cas igan cuando les pa ece necesa io. Ciudadanía y nacionalidad en Amé ica La ina 97 ella la que de e mina la c eación in encional de nacionalidades accionadas y subo dinadas, concebidas de acue do con los demás es a os de la población. U na ez llegados a se lo que hoy son los espacios polí icos sobe anos, con sus on e as, sus capi ales y sus g andilocuen es himnos, e a con enien e, en e ec o, ence a en ellos las masas demasiado poco ibé icas, y ma ca las di e- encias. Es deci , se las con enía en una es echa nacionalidad adminis a i a que las dis inguía de los c iollos conscien es de su "la inidad" ans on e iza, con lo que ambién se las accionaba a in de e i a la eme gencia de iden idades indí- genas no con olables. Pese a una supe icial semejanza y a una simul aneidad en el iempo, al p ác ica nada enía que e con la in e p e ación dada po E nes Gellne (1989: pa icula men e caps. 3 y 6) del nacionalismo mode no, cuando lo incula a los impe a i os de una homogeneización cul u al eque ida en Eu opa po la indus ialización (engend a un homb e al abe izado in e cambiable). Al menos has a 1940, apenas si hay e olución indus ial en Amé ica La ina, como ampoco un código compa ido impues o po la escuela a poblaciones aún hoy anal abe as. Se a a de un encie o que se p odujo y se halló jus i icado en is a de la nacionalidad. En los países plu ié nicos, nacionalidad ha que ido deci sumi- sión a los c iollos o a los mes izos que hablaban en su nomb e de la "glo ia in- ma cesible" de cada uno de los compa imen os pa ió icos ese ados a los indí- genas y demá:s po ado es de "poncho". Semejan es su ilezas no escapan a la masa de las poblaciones. O mejo , aquéllas in luencian de ebo e la idea de que és a se hace de la ciudadanía y de la nacionalidad deseables, en una pe spec i a eal en luga de abs ac a. En pa - icula , ¿qué es la ciudadanía pa a los la inoame icanos que apenas si gozan de sus delicias? No en ienden la palab a ciudadanía en su acepción admi ida en Eu opa, que designa la in eg ación indi idual de pleno de echo en el cue po polí- ico en el seno de un égimen democ á ico (el de echo aplicable a hace oí su oz). Pa a ellos, es a ciudadanía signi ica más la comunidad de pe sonas que se asemejan, que se encuen an en e a los gobe nan es y some idos a ellos, y que desea ían -aunque sin demasiada espe anza- hace se oí . En suma, sólo en los países del Cono Su , pa icula men e en Chile, la exp esión más ecien e de ci- ilidad coincide más o menos con la noción eu opea de ciudadanía y de naciona- lismo iguali a ios. Su gida po eacción a los gobie nos mili a es, se opone a és os. Exp esa una exigencia de espe o de los de echos humanos e insc ibe la ciudadanía, aun sin la palab a, en el egis o sin al e na i a del égimen ep esen- a i o plu alis a. Pe o ese é mino pe manece mili an e, igno ado además en las o as egiones de Amé ica La ina. Po su pa e, és as aen a la memo ia el aná- lisis que Ben enis e hace del g an gi o expe imen ado po la idelidad polí ica en la G ecia an igua. Pa a aquél, dicho gi o iene luga cuando la iden i icación de 98 A auca ia N o. 1 los homb es en una comunidad deja de e e i se a un linaje independien e de su localización, pa a ans o ma se en sen imien o de pe enencia a una colec i idad e i o ial que, p ime o, es la Ac ópolis y, más a de, la Polis (Ben enis e, 1969: 309 y 367). Valiéndonos de al idea, pa ece ía que en Amé ica La ina la iden idad del linaje, en endida en sen ido amplio -como e nia-, aún no ha cedido su luga al "de echo de ciudad", inculado a la pe enencia a la polis. El clien e con a el indi iduo A causa de la di e sidad é nica de Amé ica La ina, algunos países la inoa- me icanos se e elan sin emba go más p óximos que o os a la concepción eu o- pea de una nacionalidad in eg ada. Tal p oximidad la deben a una p ecoz conso- lidación de su Es ado, o bien a la homogeneidad de su poblamien o. La in luencia del p ime ac o singula iza a B asil. Es e e i o io inmenso ha sido colonizado po una me ópolis demasiado débil pa a impedi le gobe na se a su modo casi desde su o igen. Además, los b asileños, desde el siglo XVII, sólo pudie on ia a sus p opias ue zas la de ensa con a los in aso es holandeses y hugono es. Ese abandono les pe mi ió o ja se una iden idad colec i a y cons ui un emb ión de Es ado p ese ado in ac o du an e su sepa ación o mal de Po ugal. En e ec o, és a u o luga , de mane a amis osa, median e un p ocedimien o esc i u a! en un égimen moná quico man enido has a ines del siglo XIX. En g ado meno , Méxi- co se bene ició de condiciones del mismo o den, que le e i a on el desmo ona- mien o del Es ado du an e la independencia. Po su pa e, el aislamien o de Chile y su inicial agilidad le o za on a do a se con cele idad de un ejé ci o y de un cuad o polí ico cohe en es y capaces de susci a un sen imien o de unidad. En in, el poblamien o casi exclusi amen e eu opeo de A gen ina y U uguay los ha conducido a pe cibi se como excepciones en un subcon inen e en e al cual, desde siemp e, han hecho gala de un ue e pa icula ismo. Mas ése no ha sido el caso de los demás países la inoame icanos, en pa i- cula en la zona andina y en Amé ica Cen al. Du an e el conjun o del pe íodo colonial, las cas as se supe pusie on allí de mane a explíci a6 y legal. En su ápi- ce se si uaban los españoles llegados de la me ópolis, seguidos po los c iollos blancos del luga , los mes izos, los indios ci ilizados o no, y po úl imo los mu- la os, los neg os a ancados, los escla os u o as ca ego ías in e medias, como los mes izos de indios y a icanos. Dicha g adación e omaba la que es aba en igo 6. El p opio é mino de cas a designaba en onces a cada ca ego ía de la población. Ciudadanía y nacionalidad en Amé ica La ina 99 en la Península Ibé ica en el momen o de la conquis a, que dis inguía en e c is- ianos iejos, con e sos de o igen judío o musulmán, y los que pe manecían a ie- les a una u o a eligión. T aducía, po consiguien e, una disc iminación é nica, pe o ambién eligiosa en la medida en que el acceso a las unciones adminis a- i as, elec i as, mili a es o episcopales es aba ese ado a quienes podían demos- a su condición de c is ianos iejos, y no de con e sos ecien es. No obs an e, es á cla o que esa "pu eza" en el o igen c is iano debía po ue za coincidi en Amé ica La ina con el o igen eu opeo ma e ialmen e documen ado. Lo impo an e aquí es que, abolidas sob e el papel a pa i de las indepen- dencias, las on e as de las cas as se han man enido en los espí i us. En el p opio B asil, que escapaba al sis ema de cas as en sen ido es ic o, la elación amo/ escla o subsis ió has a comienzos de los años 1880, pa a cede su luga a un ipo de elaciones en las que pe manece de mane a implíci a el ecue do de la escla- i ud. Cie amen e, el enmasca amien o es al que, a menudo, la palab a "neg o" esul a p osc ip a del lenguaje. No se a a en onces más que de in e cla o, o más o menos oscu o, en el egis o de una inago able gama de adje i os e ocado- es del más pequeño ma iz de la piel o de la ondulación de la cabelle a. Pe o el p ocedimien o enmasca ado sigue siendo clasi ica o io e iden i a io, pues si la ez no es blanca no hab á es a us hono able. La p ueba nos la dan los censos de po- blación. La p opo ción de pe sonas que se decla an de ez cla a aumen a en cada uno de aquéllos, bas an e po encima de la p og esión e ec i a del poblamien o de o igen eu opeo asegu ado po la inmig ación. El con inamien o men al de los indios se e ela con mayo ni idez oda ía en los an iguos e i o ios españoles. La ba e a lingüís ica in e iene aquí, pues o que las lenguas ame indias siguen siendo las p ac icadas po decenas de millones de campesinos en Pe ú, en Boli ia, en Pa aguay, en Ecuado , en Amé ica Cen- al o en México. Con odo, no es aquélla el único ac o disc imina o io. La p opia palab a "indio" e is e una conno ación que aya en el desp ecio; así, a un niño que se ha ensuciado se le ep ochan sus "manos de indio"; o ambién se habla de " abajo de indio". Po o o lado, la palab a "indígena" exp esa, según las ci cuns ancias, la a licción po la p omiscuidad a la que se la asocia, o bien la ac i ud al amen e p o ec o a de quienes, pa cial o o almen e, escapan a dicha condición. Es os úl imos se jac an de "ame icanidad", o sea, de una cie a "in- dianidad" en e a eu opeos o no eame icanos. Pe o se a a de una pose es é ica, de un cálculo polí ico, o ambién de una elección e oluciona ia que no cues iona los e lejos p o undos. Po o a pa e, la masac e de los indios p osigue en las on e as ag ícolas, en Colombia, en Pe ú y ambién en B asil. Y ello a mano, p incipalmen e, de mes izos pob es imbuidos de su iden idad de pequeños amos y de su concepción exclusi is a de la ciudadanía. 100 A auca ia N o. 1 Ac ualmen e, los p og esos de la escola ización p opo cionan a los jó e- nes cie as luces pa ió icas ace ca de la his o ia de su país. Incluso en los pueblos pe didos, ap enden de alguna mane a su nacionalidad, en an o sus pad es la descub en g acias a la ele isión, que ela a los discu sos del p esi- den e o de sus minis os. Sin emba go, ales ecien es desa ollos no dejan en el ol ido o al los múl iples medios ins i ucionales, di ec os o indi ec os, que du an e an o iempo posibili a on un os acismo de hecho. Si an de ejemplo el con inamien o de las comunidades indias en zonas epu adas como p o egi- das, o esa ein ención de los ejidos de la colonización española po los di igen- es de la e olución mexicana, que ha con o ado la disc iminación bajo el opaje de e o ma ag a ia. Con o o nomb e, el p ocedimien o ha sido e oma- do en Pe ú después de 1968, bajo la égida del gobie no mili a p og esis a del gene al Velasco Al a ado (el apoyo que Sende o Luminoso encuen a en los indios se explica en pa e po una eacción con a al polí ica). El ecu so eligioso ha in e enido de mane a pa alela siguiendo o ien acio- nes di e sas. En B asil, la ole ancia o o gada po los dueños de las azendas a los cul os sinc é icos de inspi ación a icana p opendía ya a es imula la e asión espi i ual de los escla os a in de p ese a mejo su se idumb e ísica. El é- gimen mili a igen e desde 1964 a 1984 ha e omado la ece a con o a pe spec- i a. El candombe, la umbanda y la macumba goza on en onces de acilidades legales, pues sa is acían la necesidad de iden idad de los a ob asileños, y al iem- po los dis aían de ei indicaciones polí icas y sociales. De mane a análoga, en el espacio hispanó ono e indio, un sinc e ismo ác ico se ha is o in encionalmen e desa ollado desde el siglo XVI po los misione os anciscanos o jesui as (Du e ge , 1987). Aun cuando las au o idades ci iles y eclesiás icas no siemp e hayan sabido ap o echa el bene icio ex aído de semejan e o ma de e angeliza- ción, és a ha sac alizado la subo dinación de los indios. En la ac ualidad, el apoyo ocasionalmen e p es ado po los mili a es al p oseli ismo de las sec as ca ismá- icas, milena is as o "sionis as" obedece a un mismo designio. El gene al E aim Ríos Mon , miemb o de la Iglesia del Ve bo, nos b indó al espec o su ejemplo en Gua emala en 1981-1982. Semejan e mecanismo de seg egación ni siquie a aho a a las sociedades de ex acción pu amen e eu opea. En la Amé ica "blanca" del Cono Su , en A gen- ina, en el es ado b asileño de Río G ande do Sul, menos cla amen e en U uguay, los descendien es de inmig an es ecien es -del siglo XIX y de p incipios del XX-, de o igen i aliano , ibé ico, alemán o judío, poseen un es a u o de hecho sub- al e no en elación al de sus compa io as de linaje español o po ugués más an- iguo. Du an e cie o iempo, esos inmig an es se ie on p i ados de oda capaci- dad polí ica en azón de su nacionalidad o ánea. El p ocedimien o o mal pe mi- Ciudadanía y nacionalidad en Amé ica La ina 101 ió el con inamien o de la clase ob e a a gen ina has a los años 1920, con la ex- cusa de un su agio uni e sal que, en ealidad, sólo incumbía a las clases medias u banas o a los peones de las es ancias. Hoy día, si bien la exclusión no e is e ya ese ca ác e legal, aún pe sis e en la medida en que los "eu opeos" con inúan siendo conside ados como ciudadanos de pe il dudoso po los gauchos, en A gen- ina an o como en Río G ande do Sul. En es e úl imo es ado, la exp esión misma -gaucho-designa la au én ica comunidad au óc ona, y ma ca una supe io idad en e a o as comunidades. La si uación apa ece más compleja en A gen ina. Al p ole a iado u bano, in eg ado po los descendien es de los inmig an es du an e el pe íodo 1880-1930, se lo conside a como pe enecien e a la plebe pe onis a, cul- pable del e aso democ á ico del país. Pe o esa elada acusación se di ige igual- men e con a los cabeci as neg as, llegados desde el in e io y ma cados a la ez po el o igen indio con cie os ag egados sicilianos o calab eses. Po lo demás, al denegación de la ciudadanía juega, asimismo, en sen ido in e so, como echazo de la éli e c iolla po las poblaciones indias o mes izas en los e i o ios que dominan desde un pun o de is a demog á ico. La ida polí ica de México no ha dejado de e se i mada po es a ensión. En es a pe spec i a, la e olución de 1911-1920 oma cue po de e ancha de una nue a capa di igen e mes iza, sob e odo a ni el local o egional. Po su pa e, la de o a elec o al de Ma io Va gas Llosa ha obedecido a un mecanismo idén ico en Pe ú. Tal sue e de apa heid men al se combina, sin emba go, con un ac o de cohesión social que apenas si iene unos cuan os asgos comunes con la lógica con ac ual de la ciudadanía occiden al. Es e ac o se unda en el ínculo clien- ela , que cons i uye el o o asgo p o undo de la exp esión polí ica en Amé ica La ina. Pa a el e nólogo Robe o Da Ma a, "es p ecisamen e en el pa onazgo donde se exp esa la je a quía en la sociedad b asileña, al pe mi i la mediación e ec i a de es e as y de elemen os di e en es, in eg ando en una misma es uc u a lo indi idual y lo pe sonal, lo in e io y lo ex e io , la ie a y la ue za de a- bajo, al ico y al pob e, la hones idad y la explo ación, lo mo al y lo económico, lo polí ico y lo eligioso, la ley (o la egla impe sonal) y los lazos ue emen e pe sonalizados" (Da Ma a, 1985: 265). Enunciada a p opósi o de B asil, la obse - ación ale ambién pa a las sociedades plu ié nicas de la Amé ica española. Más aún, sob epasa el simple ni el .de la elación clien ela , ambién sac alizada po el compad azgo1, en la medida en que e leja una concepción on ológica de las elaciones sociales y del luga de cada pe sona en su ambien e. 7. En i ud del compad azgo, el pa ón se con ie e en pad ino de los hijos de a quellos de sus clien es con los que quie e es ablece ínculos de pa icula in ensidad. Es os clien- es se uel en en onces compad es del pa ón. Man ienen con él una elación de solida idad 102 A auca ia N o. 1 Siemp e según Da Ma a, la noción de indi iduo apenas si ha enido ecep- ción en las cul u as la inoame icanas. Apa ece des alo izada en e a lo que Louis Dumon designa como una isión "holis a" de la sociedad, en la cual la posición de cada pe sona no se mide más que en elación con su in imidad con el g upo y su líde . El indi iduo es apenas aquel que se sepa a del g upo - aicionán- dolo po ello, ya sea de mane a ac i a o pasi a- y que se e echazado a causa p ecisamen e de su mani es ación de independencia (exp esiones como "indi iduo is e" o "indi iduo sinies o" u ie on es a conno ación en la F ancia campesina an es de cae en el ol ido). En el mejo de los casos, en los medios aún adicionales, y excep uando el Cono Su , el hecho de indi idualiza se equi ale en Amé ica La ina a enuncia al mundo. En el peo , p o oca el os acismo o el asesina o. En una posición in e - media, emi e al anonima o de las masas ma ginadas de las chabolas. Pe o el concep o uni e sal de indi iduo como "unidad aislada y au osu icien e" únicamen e es acep ado de mane a abs ac a, como p incipio pla ónico. La pe sona exis e, pe o como "dimensión colec i a de la indi idualidad". Es la "másca a pues a sob e el indi iduo'', en i ud de la cual és e se ans o ma en "se social" en su linaje, su clan, su amilia, su club, su aldea, su ba io, su sindica o, en la hacien- da donde abaja o en el seno de su ed de pa onazgo (Da Ma a, 1985: 213). En Eu opa o en No eamé ica, la posición social de un indi iduo es conside ada como esul ado de una elección que le es p opia. En las sociedades de endencia holis a, como las de Amé ica La ina, ocu e a la in e sa: lo social se impone a la pe sona y ija su iden idad. La pe sona p olonga el conjun o social, del que no se dis ingue. De es a mane a, el elemen o biog á ico p e alece sob e el elemen o uni e - sal, y la dis inción público/p i ado desapa ece. En el ni el polí ico, el Es ado deja de se pe cibido como una es e a do ada de medios y leyes que le son p opias, cuya unción es la de c ea un espacio de libe ad pa a el indi iduo. Po una pa e, al con a io, apa ece como una amenaza pa a el modo de elación legí ima, undada en los ínculos de amilia, de compad azgo y de pa en ela. Po o a pa - e, es e Es ado p opo ciona al mismo iempo su an ído o, a condición de des ia lo amilia , que puede es a o malmen e sac alizada o no. Los lazos de sang e los unen de mane a simbólica, con la ca gz. p;i a el pa ón de p o ege a su clien e, y pa a és e de ma- ni es a le una idelidad sin acha en oda ci cuns ancia, incluidas las más escab osas a nues- os ojos. El hono cons i uye el e e en e mo al de al ínculo, que puede subsis i incluso en un con ex o laico o an i eligioso, po ejemplo en el México ac ual ( éase al espec o la suges i a no ela de Héc o Aguila Camín Mo i en el gol o, Cal y A ena, México, 1986). Un é mino anejo es el de paisano, usado an e odo en México y en Amé ica Cen al. Con esa exp esión se hace e e encia a la solida idad que incula a las pe sonas de un mismo luga , en especial cuando se hallan ue a de él. Ciudadanía y nacionalidad en Amé ica La ina 109 Re e encias bibliog á icas ANDERSON, Benedic (1991) "Vieux empi es, nou elles na ions", en Delannoi, Taguie , comps., Théo ies du na ionalisme, Kimé. BENVENISTE, E. (1969) Le ocabulai e des ins i u ions indoeu opéennes. l. Économíe, Pa en é, Socié é. Pa ís, Ed. de Minui . BOLIVAR, Simón (s/ ) "Ca as de Jamaica", en Esc i os polí icos. Bogo á, El Anco a. DA MATTA, Robe o (1985) Ca na als, bandi s, e hé os. Pa ís, Seuil DUVERGER, Ch is ian (1987) La con e sion des Indiens de la Nou elle Espagne. Pa ís, Seuil. GELLNER, E. (1989) Na ions e na ionalisme. Payo . HERNANDO DE SOTO (1987) El o o sende o. Bogo á, O eja Neg a. (La edición o iginal de la ob a es de o igen pe uano). JAGUARIBE, Helio (1967) P oblemas do desen ol imen o la inoame icano. Río de Janei o. KUHNLE, S ein (1987) "Ci izenschip", en The Blackwell Encyclopaedia aj Poli ical Jns i u ions. Ox o d, Blackwell Re e ence. LECHNER, No be (s/ ) A la búsqueda de la comunidad pe dida: los e os de la de- moc acia en Amé ica La ina, (mimeo), pág. 13. RIAL, Juan (1991) "Les ansi ions en Amé ique La ine au seuil des années 90", en Re ue In e na ional des Sciences Sociales (128), mayo de 1991, pp. 303-319.