ELEMENTOS RITUALES Y FORMALES
EN
LA
TRILOGIA
INACABADA
DE
FEDERICO GARCIA LORCA
Me cedes V lchez
Día
z
In
hc ollowing
papc
he au ho ess e icws so ne
e
a u cs
o
Lo ca
's wo ks
which
appea o be pa allel lo basic ea u es
o
Ancien
G cck
Ly ics. She also nolcs he g
ea
in luence which Aeschylus's plays caused on
Lo ca's
un inished ilogy.
l.
lNTRODUCC[ÓN
El p esen e a ículo es p oduc o de la eelabo ación
de
una Con e encia dic ada en
la
Uni e sidad de Se illa, el cu so 1990-91, con mo i o de un Ciclo in e disciplina
de
Hispánicas y Clásicas.
Yo, como odo
el
mundo, había leído ei e adamen e el ea o y la poesía de
Lo
ca.
Pe o nunca has a aho a había es udiado l
as
Con e encias, las ca las, las en e is as'.
Nunca
has a aho a me había
pu
es
o en con ac o con especialis as en el ema y con su ami
li
a2.
De
l
odo
ello he sacado algunas conclusiones que pueden se
de
u ilidad.
He ulilizaclo los siguien es ex os:
Ob a
.1 comp e as con P ólogo de Jo
ge
Guillén y Ep
íl
ogo de
Vicen e
Akixand c.
Mad id. 1967: y los es olúmenes ediiados
po
M.
GAR
C
iA
-
PoSADA.
Akal. Mad id. 1
980.
1982.
Debo mi
ag
adecimien o al magní ico especialis a en
Lnn
:a.
mi compañe o y amigo Miguel
Ga
cía
-
Posada. que amhiGn me indicó el camino pa a pone me en elación con su amilia.
78 Me cedes Vilchez
Díaz
II.
IDEAS
PARA
UNA
TRILOG[A Y
SUS
FUENTES
La
idea que u o
La ca
de cons ui una ilogía y ambién
su
concepción del
« ea o
o al», lle a, ine i ablemen e, a plan ea se un p ime p obl
ema;
es és e: sus uen es
de
conocimien o de la li e a u a clásica.
Es o
me
ha
lle ado a analiza su ob a
como
c eación
inme sa
en
unas i encias
que,
desde su casa na al
de
G anada,
en
la que es á su biblio eca
pe sonaP,
pa
sa
n
po
la
Re-
sidencia de Es udian es de la calle Pina
21
y Fo uny
30
de
Mad id,
luego po su
b e e
es ancia en Es ados Unidos, ol iendo a Mad id, a la
Residencia
en los «momen os
de
comp omiso»
en
que
se
c eó el g upo ea al «La Ba aca» a
una,
al ez año an e,
ue
l a
a G anada, que le cos ó
la
ida absu damen e4.
Ha
y que econsl ui , pues, una c onología.
En
la biblio eca pa icula del poe a hay un ejempla en
español
de la Teogonía
de
Hesiodo, lleno de ano aciones en los má genes.
Hay
un ex o
de
Shakespca e en
inglés
que, sin duda, no leyó nunca. El inglés
de
Lo ca
e a
muy
udimen a io.
Incluso
el
iempo que pasó en
Nue a
Yo k, an e el asomb o que le
causaba
que
un
cama e o
pudie a habla inglés y él no,
se
ma iculó en Cu sos pa a Ex anje os
y,
se
nos
dice
que, sin ha
ce
g andes p og esos.
El paso siguien e pa a econs ui sus lec u as hay que
busca lo
en la Residencia
de
Es udian es, donde es u o desde el año 1918 has a el 1928.
De
ese
luga hay una desc ipción deliciosa. P ocede
de
su amosa
Con e encia
«Teo ía y
ju
ego del duende)), p onunciada en
Buenos
Ai es a comienzos de 1934,
ya
con cie a lejana pe spec i a.
«Desde el año 1918, que ing esé en la Residencia de Es udianles de Mad id
has a
1928,
en
que
la
abandoné, e minados mis es udios de Filoso ía y Le as, he
oído
en
aquél e inado salón donde acudía
pa a
co egi
su
i olidad de playa ancesa la
ie
ja
a is oc acia española, ce ca de mil con e encias.
Con ganas de ai e y sol, me he
ab
u ido an o, que
al
sali me he sen ido
cubie o
po
una le e ceniza casi a pun o de con e i se
en
pimien a de i i ación.
No. Yo no quisie a que en ase
en
la sala ese e ible mosca dón del abu imien o,
que ensa a odas las cabezas
po
un hilo enue de sueño y pone en los ojos de los
oyen es unos g upos diminu os de pun as de al ile
)).
Quizá en ninguna pa e como
en
es e agmen o
deLo case
encuen a una desc ipci
ón
más ce e a de aquellos cenáculos de
Ja
cul u a, no exen os de dogma ismo y, po
lo
an o,
de
idiculez.
Pe o hay un da o
muy
impo an e «pa a cu a
su
i olidad de playa ancesa
>>
.
Desc ipción de
MATHU.DE
PoM s en
Le
Jmmwl
des Poéles. n.0 5, B uselas. 1950.
/.
G nsoN:
G anada. 1936: El asesina o de Ga cía Lo n. Ba celona,
19
79.
E/e111e111os
i1 111/es
y ol'males
en
la
iloRía
inacabada de Fede ico
Ca da
Lo ca
79
Cie amen e la única cullu a
e a
la ancesa. El ambien e: muy al o en las
pe sona
s a
las que la «na u aleza» les concedió el don del
se
ño io de alma: allí se
jun a on
Aleixand e, Ma quina, Buñuel, Juan Ramón
Jiménez,
G ego io
Ma
ínez
Sie a,
el
di ec
o
de
la Residencia e a Albe o Jiménez F aud. E an ge
n
es muy escog
id
as, p e o
po
cas en núme o. No se puede pensa que sus ide
as
se
hicie an ex ensi as a las m
asas
inculadas con esos cí culos. Igual sucedió con las
do
c inas laicas
de
la
democ aci
a
a eniense.
De modo que «
La
cul u a ancesa
))
a la que alude
Lo ca
es pe ec amen e co
mpa ible
«con el mosca dón del abu
im
ien o».
Aho a lo que in e esa es
la
cul u a ancesa
eal
: Ce nuda nos dice que
él
le
yó
la
An ología Pala ina en la edición ancesa de la col
ecc
ión Budé.
En la casa p óxima de la
ca
ll
e Fo uny, Colegio
Ma
yo en
el
que
yo
es u e
mu
c
ho
s
años después, había lib os
de
la Budé con el sello de la Residencia de
Es
u
di
an es ..
El es o
de
los ex os de los au o es g iegos en ancés: o se pe die on,
al
ez
ue an
a pa a a colecciones pa icula es; o se sal a on lle ándolos a la Biblio eca gene al del
Consejo,
en
la ce cana ca
ll
e
Se
ano.
Lo
cie o es que
de
spués de
la
gue
a en la calle
Pin
a
no había lib o
s.
Es
posible
que
du an e la gue a, en que
esa
casa ue Hospi al; se pe die an muchos lib os y o os
se
sal a an lle ándol
os
a edi icios ce canos más segu os.
No es posible sabe con
ce
eza si Lo
ca
leyó la li e a u a g iega an
só
lo en
la
s
mal
as
aducciones exis en e
s.
Un buen es udioso del poe a
pi
ensa que su ancés
no
e a
an
bueno como pa a en edc a Esquilo. L
os
da os
i
dedignos conducen a pos ula q
ue
de
l
as
pe sonas allí
e
unidas e a Dámaso el único que leía
co
n sol u a di e sas lenguas.
Yo engo mis dudas: c eo que es posible y se puede pos ula que
un
homb e in eligen e
y cul o cap a a pe ec amen e la ob a de Esquilo en su aducción ancesa en una
época
en que la única cul u a e a la ancesa.
También se sabe que en la Residencia e an
ec
uen es las eunion
es
en las que
se
hacían lec u as públicas
oma
ndo el é. Ese hecho lle a a pos ula que Lo ca
u
e
un
bu
en
oyen e y
un
oyen e muy sel
ec
i o.
Po
la e olución de su ob a se puede pos ula que su con ac o con los clásicos no ue
emp ano.
Lo
s
da
os más an iguos me lle an a los
25-
26, no an es.
Hay a ios hi os que pueden co obo a lo: El p ime o da a del 13
de
eb e o de
19
26.
El segundo
de
mayo de 1927.
A e
ll
os oy a hace alusión b e emen e:
1. La l
ec
u
a
de
Góngo a ue una
u
e
n
e de ap oximación
de
Lo ca a la cul u a
clásica
en
p
o undidad, a
mu
chas emá icas mí icas. De Góngo a ap endió «que es su ob a
un
p oblema de comp ensión. A Góngo a
no
hay
qu
e lee lo, sino es udia lo,
no
iene a
busca nos, sino que hay que pe segui lo azonablemen e». Igual sucede con Esquilo,
que le debió causa una imp esión muy p o unda.
80 Me cedes Vílchez
Díaz
Lo ca
encuen a
una explicación a
ese
hecho, dice:
E a
de
Có doba
y
sabía
la ín
como
pocos.
No
hay que busca lo en la his o ia, sino
en
su
alma»
s.
De
la lec u a
de
Góngo a
nace
su
desc ipción
de
la
me
á o a,
en e al es o
de
la
s
imágenes:
«La
me á o a une dos mundos an agónicos
po
medio
de
un sal o
equcs e
de
la imag
in
ac
ión». Sin sabe lo,
es á
ce ca
de
la de inición
de
A is ó eles
2. En mayo del
año
1927, en Cadaqués,
en
la casa
de
Dalí
,
abajaba
en
una ob a
i ulada
n
ada
menos
que
El
sac i icio
de
l i
ge11ia.
Es
e iden
e que, aunque ue a en
un
as
p ime as
lec u a
s,
conocía
la agedia
g iega
y,
s
in
duda,
la
ele
Esquilo.
Du an e los a ios en e el 27 y el
30
debió
elee
una
y o a
ez
a los ágicos
g iegos
.
Es a
pa ece
se
la
si uación
cuando
el
día
25
ele
julio
del aiio
1928
,
mi ando
el
ABC
en
la
Residencia
en
con ó
una
no icia:
e a
la
c ónica del ágico
desenlace
de unas
bodas
campesinas
en
un co i
jo
de
Níja , en Almc ía.
Ese h
ec
ho eal
dio
lu
ga adi e sos
omances popula es
que
en
el año 1977
se
conocían
oda ía.
Es
cu ioso
que
Lo ca
oma a
su
ema
de
Bodas
de
una
his o ia
eal.
Es
muy
cu ioso
po que
ese
si
mple
hecho
hay q
ue
si ua lo den o y
jun o
al
ea o
de
su época. El
habe
omado
un
hecho
eal, esc i o en la p ensa, del
que
co ie on lu
ego
leyendas, no
es
o a
cosa
que
emi i se a
una
saga
.
Po
Saga en iende
un
g iego
de
é
po
ca
a caica y clási
ca
«
la
na ación
de
acon ecimien os que sucedie on en e dad, a
unque
el
poe a
no ue
es igo
p esencial
de
ellos».
Es
saga
Jo
que
u ilizaban los ágicos
co
mo
ma e ia
l básico; y
sólo
en algunos
casos
se
con
ie e en mi o.
Es o
su
cede
únicamen e
cuando
la saga
se
u i
liza
como
un
pa adigma
a empo al, uni e sal, una alego ía
y,
como
cualquie
símil
o
me á o a,
es
u ilizable
pa a
his o ia
o a
ealidad6•
Así
que,
con
anquilidad, se puede sos ene
que
en
Bodas
y Ye ma hay saga
con-
e ida en mi o ..
Po que
la
saga
de
lo ocu ido
en
un
co
ijo
de
Níja le
si e
al
poe a
pa a his o ia
la
sociedad
de
su
iempo.
Se
suele
d
ec
i
que
Jo
que e leja
Lo
ca
es la oposición en e libe ad y au o idad.
Yo
c eo que
eso
no
es
also; an
só
lo pienso
que
equie e al
guna
ma iz
ac
ión
que
a
más
lejos,
és a: yo
di í
a
que
lo
que
p esen a
Lo ca
es
la
oposición
en e
na u aleza y
co
11
e11c
ión.
De
es a echa da a
la
idea
inicial
de
esc ibi Bodas.
Po
ello
Lo ca
conside a que
a dó
cin
co
años
en
e
labo a
la
ob a
.
El 14
de
sep i
emb e
de
1932 leyó Bodas de
sang
e en la
casa
del diplomá ico
chileno
Ca los Mo la.
< C
.
:
La
i11 1Ne11poé ic 1
de Don Luis de Gúngo ay lmaginaci )n.
i11.1pimci1í11.
nasi1í11.
ecogidas
en
la edición
ck Am111.AR,
pñgs.
62-85 y 85-91. C . amhién A.
AI.VARI
·
zm
MIRANDA:
.(
meui á a
e!
mi o. Mad
id
. 1963.
''
C
.
mi ah
• io
Mi10/ogía.
Mi111
y
T aNe lia
N i ga
(en
p ensa).
Ele111e11111s
i/1111/es
y. im1111les
en
la
ilogía inacabada de Fede ico Ga cía Lo a
81
El
8 de ma zo
de
1933
u
e su es eno. Con esa
ocasión,
dijo Lo ca en una e
n
e is a
publicada po José Sánch
ez
Se na:
Bod
as
de sang e
es
la pa e p ime a
de
una
ilogía
d amá ica
de
la
ie a española. Es oy, p
ec
i
sa
men e
es os
días, abajando en la seg
und
a,
sin í ulo aún, que
he
de e
n
ega a
la
Xi gu.
¿Tema?
La
muje es é il.
La
e ce a
es á
madu ando aho a den o de mi co azón.
Se
i ula á
La
des ucción de Sodoma 1.
Ni
Bodas ni Ye ma se en ienden
si
n el ea o de
Esqui
lo
y, ampoco la idea de
cons ui
una
ilogía.
Ye ma la esc ibió en e 1933-34. Lola Memb i es lo p esionó, en Amé ica,
pa a
que
se die a p isa en su edacción.
La
leyó el 3 de diciemb e del 34 en casa de Mo la. Se
es enó
el 29 en Mad id. La ep esen ó Ma ga i a Xi gu, en
medio
de un «in en o de e en amien
o
»
po
pa e de
j6 enes
de echis as, que iba di igiendo
con
a
la
Xi gu, amiga de
Azaña.
Algunos sec o es de la p ensa conse ado
a
ep ocha on la oh a
po
su c udeza de
lenguaje y su paganismo.
Se lec en los hispanis as el é mino
a w11
aplicado a la ilogía inacabada.
No
es
co ec o
ni
ese é mino, ni
ese
concep o.
Toda
la
ida nos hemos dedicado los es udiosos
de
clásicas a explica a
nues os
alumnos que,
en
el pensamien o g iego siemp e hay lib e ele
cc
ión po pa le del
homb e
;
aún en los casos
de
poe as eocénl icos que, econocen la exis encia
de
o a
e~ e a
,
bas an e pe u bado a
po
cie o.
que
es la di ina.
Son
dos con a ios a i mados
con
ue za:
110
e
xi
s e
el
a 11m.
un des illo
i111placab/e.
Tan o los p o agonis as de Bodas como la he oína
de
Ye ma e
li
gen su acci6n,
su
d an
y su elección es ágica que no signi ica o a cosa
que
una
ecu cncia de dilemas:
An e
una ci cuns ancia
dada
el
homb e ha
de
elegi en soli a io y, po supues o ca ga
con
las
consecuencias de su elección, o sea, con su esponsabilidad.
Eso es agedia, no a 11m y, es agedia g iega,
que
nunca c is iana,
po
la simple
azón
de que en
el
C is ianismo no puede exis
i
el concep o
de
lo ágico.
III. I DEAS P
AR
A CREAR UN
TE
ATRO
'Q[
j'
Jco
y
sus
FUENTES
II
I.1. De! ea o
de
guillo/
al
« ea o o al»
Es
muy so p enden e el paso del ea o de guiíiol a esas dos g andes ob as
que
son
agedias: Bodas y Ye ma,
ll
enas de co ales; con es uc u as complejas a base
de
so
l
is a/
co o. Con es uc u as 1 í icas que al e nan con las dialógicas.
No deja de se so p enden e que Lo ca pusie a en escena agmen os de las Euménides
de Esquilo en Buenos Ai es, hecho ci a o po odos los
hi
spa
ni
s as, pe o nunca analizado.
1 En «Cha la amable con Fede ico Ga cía Lo ca», He aldo
de
• Mad id. Mad id l l de julio de 1933.
82 Me cedes Ví/chez
Día
z
Sólo hay que deja habla
al
p opio Lo ca. Sus ideas
sob e«e
l ea o o al» con
música
,
danza, ea o i ual, con co os. Y hay que ene en cuen a
que
solamen e de la
úl ima
e sión
de
Ma iana de
Pin
eda, que
u
o a ias,
se
conse a la
música
,
como
la
de
Bodas.
Todo ello supone una e olución.
An e esa e olución cabe hace se algunas p egun as: Cómo y
Qu
é sucedió.
Y el p opio Lo ca esponde a esas p egun as, si se leen con
men e
y cul u a
milena ia
sus úl imas Con e encias y decla aciones en En e is as. De ellas se ex ae que en an
en
juego es ac o es aliados. A ellos me e ie o aho a:
TII.2.
Hay que adqui i una cul u a clásica habiendo nacido
en
el Ma Nues o, en
la
cuenca del Medi e áneo
En
sus Con e encias de los úl imos años c
i
a a Sóc a es, en
un
ex o que pa ece
sacado
del Banque e de Pla ón; del Dionisismo. Se es ablece una di e encia bien conocida
en e
angel y musa y duende. En ese ex o duende no es o a cosa que el é mino que
hace
e e encia al daimón soc á ico. Dice así Lo ca:
«El duende es á en las aíces
de
la cul u a medi c <inea
que
son g
i
egas. Duen
de
es
lo que pe seguía Nie zsche, sin encon a lo y sin sabe que el duende que él
pe seguía
había sal ado de l
os
mis e iosos g iegos a las baila inas de Cádiz.
Así, pues, no quie o que nadie con unda al duende con el demonio eológico
de
la
duda,
al
que Lu e o, con un sen imien o báquico, le a ojó
un
asco
de
in a
en
Nu embe g,
ni
con el diablo ca ólico, des uc o y poco in eligen e, que se dis a
za
de
pe a pa a en a en los con en os.
No. El duende de que hablo,
os
cu o y es emecido,
es
descendien e de aquel
aleg ísimo demonio de Sóc a es, má mol y sal que lo a añó indignado el día en que
om
ó
la
cicu a ...
».
«Es di e en e el angel y la musa;
de
ellos ap endió Hesiodo. Angel y musa ienen
de
ue a: el angel
da
luces y la musa da o mas, - Hesiodo ap endió de ellas, el poe a
ecibe
no mas en su bosquecillo de lau eles. En cambio, al duende hay que despe a lo en
la
s
úl imas habi aciones de la sang e ...
».
«
La
i ud mágica del poema consis e
en
es a siemp e cnduendado pa a bau iza
co
n
agua oscu a a odos los que lo mi an, po que con duende es más ácil ama , comp ende ,
y es segu o se amado, se
co
mp cndido»g.
En suma, c eo que en oda la cuenca del Medi e áneo, y sob e odo en algunos luga es
mu
y ce canos al ma exis e una isualización
de
los colo es, un ol a o de los olo es, una
isua
li
zación de las o mas, del ba oco más ca gado, con e ido en mesu a, po el
i mo
' C .: Teo ía y
juei.:o
del
duende,
ed. AGu11.AR, págs. 11 O y 1
17.
Ele111e11 o
s
i ua
les y o males e
11
/a
ilogía inacabada
de
Fede ico Ga cía
lo n
83
de los homb es. Mucho o o hay, pe o no o ende; a
eso
un
buen día
se
le llamó clásico.
No
se equi ocaba
Lo
ca, po que clásico es sólo algo que dice siemp
e.
Y ese «algo
que
dic
e
sie
mp
e» no
es
o a cosa que una eno me desa
m
o
nía
de colo es, olo es y sonidos que,
po
ob a de la
o
ma, sea ella escul u a, i mo, danza, se con ie en en equilib io.
Lo
ca
no
em
pezó sa
bi
endo, empezó conociendo. Ningún abajo le debió cos a en
ende
la li e a u a g iega, debió se pa a él una
ie
s a ín ima
so
lamen e, como ue pa a o os.
III.
3.
Un
ea o inculado a un «comp omiso his ó ico»
En
el
Discu so de despedida de Buenos Ai e
s,
el
10
de ma zo de 1934 dijo
Lo ca:
«Voy a lee el p ime cuad o de la agedia Ye ma, donde
se
plan a
de
lleno el
asun o,
y después el p ime cuad o del segundo ac o, donde
yo
desa ollo un co o, ecibiendo
la
luz de no mas a
n
igu
as
pe o e e nas en el ea o ágico»9•
En
un
a
En
e is a que le h
iz
o Juan Chabás en 1934
sob
e su eo ía
de
la
agedia, o
pina
así: «Aho a oy a e mina Ye ma, una segunda agedia mía. La p ime a ue
Bodas
de
sa
ng e. Ye ma se á la agedia
de
la muje es é
i
l.
El ema, como us ed sabe es
clásico,
pe o yo quie o que enga
un
de
sa ollo y una in ención nue o
s.
Una
agedia
co
n
cua o
pe sonajes p i ncipalcs y co os, como han de se las
age
dias. Hay que ol
e
a la ag
edia
.
Nos obliga a ello la adición
de
nues o
ea
o d amá ico. Tiem
po
hab á
de
hace
comedias y a sas. Mien as an o yo quie o
da
al
ea o agedias»'º·
Es as decla aciones es án en elación con
«S
u
co
mp omiso his ó ico»,
al
acep a
la
di ección
de
La Ba aca, ap obada en ma zo de 1
932
po el Minis e io
de
Ins ucción
Pública de
la
segunda República. Se a a de en e
nd
e
la agedia como ense lanza
abie a.
Se habla de las deudas de Lo ca a Ma quin
a,
deudas sólo emá icas. Se habla de
que,
o malmen e, no se explica s
in
los p eceden es del ea o del Siglo de O o: Lope y Calde ón.
Pues bien ,
no
digo que no sea cie o; pe o lo que sos engo es que ese enómeno
no
se
exp
lica sin las uen es
de
l p ime y e dade o ea o de Occiden e, que es
el
g iego''·
Que en aquel los años que p ecedie on al 1934 se habla a de
la
democ acia a enien
se,
es lo l
óg
ic
o.
Que
se
habla a
de
l
os
cul os y i uales
de
oda la cuenca del Medi e áneo
e a
nada más que lo es
pe
a
ble. Del ea o g iego, co
mo
enseñanza abie a a odos,
de
s
us
aíces eligiosas. Todo ello
e a
lo lógico.
Lo ca ue
un
g an lec o ,
un
buen oyen e y, muy selec i o po cie o. Quien lo ascinó
ue
Esquilo: su ob a me a ó ica, sus g andes co os de acción, la he encia de un c imen de
sang e
Publicado
co
n el í ulo «Una ex ao dina ia c eación» en C í ica. Buenos Ai es 12 de ma zo
de
1934.
'º
«Vacaciones de la Ba aca» publicada en Luz. Mad id. el 3 de sep iemb e de 1934 y «Fede ico Ga cía
Lo ca
y la agedia» publicada en
luz.
Mad id. el 3 de
ju
lio de 1934.
11
ADl ADOS. F.
84
Me cedes Vílchez
Dí11
z
en la ilogía
La
O es iada; no o a cosa es Bodas. La ce ada ecu encia de emas. Y
debió
imp esiona le mucho los co ales de pe secución de
«las
Euménides, que e leja en
Boda
s.
De
ahí
salió luego la idea
de
una ilogía, al modelo de la
única
co
nse ada en
oda
la
agedia g iega.
Mi conclusión es que Esquilo desbo dó a Lo ca y hubie a desbo dado a cua
lq
uie o o
poe a. Me
exp
lico a con inuación:
1.
De
la agedia g iega en gene al nació su idea
«de
un ea o poé ico y o al».
2.
De
la leccu a
de
la li e a u a g iega de época a caica y clásica. Y ambién de la l
ec u a
de
la li e acu a lacina
-he ede a
de la g iega
de
época helenís ica- , nació en
él
una
capacidad pa a elaciona i os y cul os: los que exis ían
en
su
Andalucía na al y l
os
qu
e e lejaban los ex os li e a ios clásicos.
3.
De
La O es iada pa ció su idea
de
la ilogía inacabada.
Es
ex año que esa
ilogía
no se acaba a. Es ex año
el
cambio de nomb e pa a la úl i
ma
de las agedias
en
p oyec o. Sólo enía Lo ca cla o el ema:
el
in
ces o.
4.
Me
c eo que ue muy di ícil pa a
él
auna o ma y
ema
a lo la go
de
una
ilogía.
La
emá ica de la O es iada en e a
la
concen ó, y sin que e , en Bodas.
Las g andes es uc u as o males de Esquilo las explo ó mejo en Ye ma.
En
esa
ob a
hay, po o a pa e, eminiscencias emá icas de Eu ípides.
U iliza pa a la e ce a ob a un í ulo bíblico e a imposible.
De
ahí ino
el
cambio
de
í ulo pa a la
e
ce a ob a,
que
nunca se esc ibió.
IV. ELEMENTOS RITUALES Y FORMALES DE
l.A
LITERATURA
GR
IE
GA EN
«BODAS»
Y
«YERMA»
No se puede es ablece una d
i
isión en e elemen os
i
uales y es uc u as o mal
es.
Ese es p ecisamen e
el
da o más ele an e
de
es
as ob as pa a
pode
a i ma sus
u
e
n e
s
en
el
ea o g iego.
No
puedo hace , en an poco iempo, un análisis minucioso po que los da os
son
muchos y muy icos. Así que sólo oy
acen a meen
los
i
u
ales y las es uc u as o mal
es
más impo an es de las dos ob as.
Y oy a segui ,
como
andaluza q
ue
soy, in en ando econs ui el camino que
pudo
eco e Lo ca an es de p esen a los da os
co
nc e os.
1.
En Fuen e Vaque os y, luego en G anada, pudo pe cibi la dico omía ida/mue e
desde niño. Allí conoció canciones de abajo, canciones
de
juegos, e anes de
boda
,
a los que p ecedían compo amien os
po
ejemplo: el no io
ce
leb aba con homb
es
la
de
spedida de sol e o;
la
no ia no se sabe bien lo que hacía.
En la llegada
de
la P ima e a La ca conoció los Mayos, acompañados
de
cues aciones. Po esa época en An eque a un como de muchachas iba al campo a
ecoge amapol
as
en e l
os
igales.
Se
inmolaba un co de o en las casas icas,
bien
Ele111e111us
ima/es yjo ma/es
en
la
ilo}iÜl inacabada de Fede ico Ga cía
Lim:a
85
alimen ado en los
campos
du an e la
p ima e a
emp ana con alcacé y
sac i icado
luego,
como
un á maco.
Conoció
los duelos, opas neg as,
se
le an aban
los odapies, se ce aba
media
pue a, los hábi os
se
mu aban; e a un eno.
2.
En
Mad id con i ió en cul u a basada en
conocimien
os del
pasado
lo
que
e a
su
conocimien o «de la cul u a
de
la ie a y la
he encia
milena ia».
3. Y sólo
muy
a de se a e ió a expone odo
aquello
en
una desc ipción, en el
año
1934
que
dice así:
«Pa ece como
si
odo el duende del mundo clásico se agolpa a en es a ies a pe ec a,
exponen e
ele
la cul u a y
de
la g an sensibilidad
de
un pueb
lo
que descub e en el
homb
e
sus mejo es i as, sus mejo es bilis y su mejo llan o.
Ni
en
el
baile español, ni en los o os
se di ie e nadie;
el
duende se enca ga de hace
su i
po medio del d ama, sob e
o mas
i as, y p epa a las escale as pa a una e asión
de
la
ealidad que ci cunda
..
. El
duende
no se epi e, como no se epi en las o mas del
ma
en la bo asca.
En
los o os adquie e sus acen os más imp esionan es, po que iene que
lucha ,
po
un lado, con la mue e, que puede des ui lo, y
po
o o
lado, con la geome
í
a,
con
la
medida, base undamen al
de
la ies a»
12
•
Exis ió desde época g iega, y
mucho
an es,
desde
el Neolí ico,
un
juego
de
cul u as
que, los pueblos indoeu opeos con i ie on en
nues a
cul u a.
Fue
una
amalgama:
El
caballo
ema ecu en e
en
La ca
es
«el p incipio masculino, ecundan e.
La
muje
, e na
ecu en e
es
el p incipio emenino, ecundado,
pe o
c eado único
de
ida, de
his o ia»,
p ocede
de
las cul u as ma ia cales, más an iguas
en
oda
Ja
cuenca del
Medi e áneo.
Fue
la
co11ju11ció11
la
que
dio
luga
a
Jo
que
son cul u as y i os ag a ios,
donde
juega
ida/mue e; homb e/muje ; iejo/jo en y, en úl imo
é
mino na u aleza/con ención,
que lo
engloba
odo.
Den o
de
ese ma co hay
que
en
ende
la
agedia de Lo ca.
Ve dade amen e
, yo
igno o si los conocimien os del poe a
e a
an amplios en da os, supongo que no.
Pe o
la
milena ia
he encia de andaluz, la
peculia
in eligencia p opia y la cul u a adqui ida l
uego
,
die on Juga a dos agedias so p enden es, o almen e g iegas:
Son
i uales que,
ienen
luga a p opósi o de ocasiones
conc
e as;
que
se ejecu an de acue do con
u11as o 111as:
al
e nado
solis a/co o; monodias aisladas; dialógicos
de
di e sa índole-
e ó
i
co
h
omb e
/
muje , e ó ico mad e/no io, agón gene acion
al
pad e/no io; diálogos lí icos - así el
di i amho homb e/hemb a con hie ós gámos en Ye ma, eno
con
que
acaba
Bodas.
G andes co ales
de
es uc u as complejas: Himeneo, pe secusión en comos,
desm<Js
hymnos o «can o de encadenamien o»
de
la
Luna
y la Mendiga.
Así
que
el camino eco ido
po
Lo ca
coincide con el que
conocemos
bien
po
la
li e a u a g iega, que es és e: De
una
saga sale lo
que
llamamos
poesía
épica,
na ación
En «
Jue
go y eo ía del duende». Ac;u11.AR, págs.
11
8-
11
9.