momas
Y
MCUMEOTACMN
PRINCIPIOS POLÍTICOS
Y RAZONES PERSONALES
PARA
LA
REFORMA
DEL
ESTADO
EN
ESPAÑA
(1805-1840)
(De
la
co espondencia inédi a
de M. J.
Quin ana
con Lo d Holland)
Po MANUEL MORENO ALONSO
«Es ácil
de
comp ende
que en
polí ica, como
en
mecá-
nica,
una
ue za con apues a
a la
ue za p incipal, como
sea sabiamen e combinada, si e
a
egla la
y a
di igi la
me-
jo
en sus
mo imien os»
(M. J.
QUINTANA:
Ca as
a
Lo d
Holland sob e
los
cusesos polí icos
de
España
en la
segunda
época cons i ucional', ca a
IV).
SUMARIO
EL
EPISTOLARIO
DEL
MUSEO BRITÁNICO.—LA AMISTAD
CON
LORD
HOL-
LAND.—EL
ESCRITOR.—LITERATURA
Y
POLÍTICA.—CRÓNICA
DE
CUATRO
MESES
DECISIVOS.—LAS CORTES,
«EL
GRAN NEGOCIO».—OPCIÓN PARA
£S-
PAÑA DEL MODELO POLÍTICO
INGLÉS.—LA
LUCHA POR LA LIBERTAD E INDE-
PENDENCIA.—LA
TRAGEDIA
DE
ESPAÑA.—LORD HOLLAND
Y LA
REFORMA
DEL
ESTADO
EN
ESPAÑA SEGÚN QUINTANA.
Sob e
los
o ígenes
del
libe alismo
en
España queda mucho
po
deci .
No
deja
de se
so p enden e
que a
es as al u as apa ezca
y sea
es udiado
po ez
p ime a
el
epis ola io, man enido
a lo
la go
de
ein a
y
cinco años
de
amis-
19
289
Re is a de Es udios Polí icos (Nue a Época)
Núm. 70. Oc ub e-Diciemb e 1990
MANUEL MORENO ALONSO
ad, de Quin ana con Lo d Holland. El hecho es aún más llama i o po a-
a se de don Manuel José Quin ana —a quien Capmany, más a de su ene-
migo,
llamó con oda azón «pa ia ca del libe alismo»—. Una monog a ía
ecien e sob e el mismo, de apa iencia exhaus i a al menos po el olumen,
pa ecía habe dejado concluido el ema del Quin ana polí ico (1). Pe o an o
documen al como in e p e a i amen e, la ida y ob a de Quin ana es más ica
e in e esan e de lo que lo ha hecho e la c í ica (2). A és a —y no al pe -
sonaje, c eemos— puede debe se el que es a igu a capi al de la e olución
española (e incluso de las le as de su iempo) siga es ando ol idada. De Quin-
ana se sabe sencillamen e lo que dicen las menguadas biog a ías del si-
glo xix (3), y mien as no se colme es a laguna di ícilmen e pod á en ende se
en p o undidad su ac uación polí ica (4). Y lo que ocu e con es e pe sonaje
señe o del libe alismo español puede deci se que sucede con la mayo pa e
de sus amigos (desde Blanco Whi e a Ma ínez de la Rosa) y de sus enemigos.
No puede ol ida se que el mo imien o libe al —lo mismo en España que en
Eu opa— iene mucho de subje i o, de biog á ico o, pa a deci lo con pala-
(1) Se a a de la oluminosa ob a de
ALBERT DEROZIER
Manuel José Quin ana
y el nacimien o del libe alismo en España, ed. española de Tu ne , Mad id, 1978, de
817 págs. Su mayo apo ación es iba sin duda en la enume ación —no exhaus i a,
desde luego— de la ob a dispe sa del pe sonaje, págs. 779-788.
(2) Desde su mue e en 1857 ha enido escasa o una con la c í ica, e incluso con
las incomple ísimas ediciones de sus Ob as, que aún co en en el me cado (BAE, Ma-
d id, 1946) con el nomb e de Ob as comple as, de acue do con la edición de Ri ade-
ney a, con p ólogo de A. Fe e del Río, 1852. A ellas siguie on la publicación de las
Ob as inédi as en 1872, p ecedidas de una biog a ía del au o po su sob ino M. J. Quin-
ana y un juicio po M. Cañe e. Escaso alo iene la publicación de un llamado Epis-
ola io inédi o, con obse aciones p elimina es a ca go de E. Díaz-Jiménez y Molleda,
Mad id, 1933. La edición ancesa de A.
DEROZIER:
Ai. /. Q. e la naissance du libe a-
lismo en Espagne, a acompañada de un omo II de apéndices (Documen s inédi s e
oubliés),
en i ada educida, de di ícil adquisición y di ulgación.
(3) Quienes p ime o se ocupa on del pe sonaje, en onces an amoso, ue on
EUGENIO
DE
OCHOA:
«Don Manuel José Quin ana», en El A is a, II, 1836, págs. 37-38,
y A.
FERRER DEL
RÍO en su Gale ía de la li e a u a española, Mad id, 1846, págs. 1-12.
Con ibuciones decimonónicas impo an es ue on las de L. A.
CUETO
y A.
ALCALÁ
GALIANO:
Juicio c í ico de Quin ana como poe a lí ico, discu so en la Real Academia
Española, 1858, 67 págs.; el de don M.
MENÉNDEZ PELAYO,
de 1887, ep oducido en
Es udios y discu sos de c í ica his ó ica y li e a ia, edic. nacional de 1942, IV, pági-
nas 229-260, y el de A.
PIRALA:
Quin ana como his o iado , que ue su discu so de
ing eso en la Academia de la His o ia (con con es ación de A. Sánchez Moguel), Ma-
d id, 1892.
(4) La escasa apo ación biog á ica de A.
DEROZIER
la con iesa él mismo al pone
de mani ies o que «no que emos ehace su biog a ía po que no en a en nues o p o-
pósi o y po que es conocida de odos» (op. ci ., pág. 52).
290
LA
REFORMA
DEL
ESTADO
EN
ESPAÑA
b as de Laski, de «inicia i a indi idual» (5). La co espondencia inédi a de
Quin ana con Lo d Holland, exis en e desde hace pocos años en el Museo
B i ánico (B i ish Lib a y) de Lond es (6), con ibuye a acla a no pocos
aspec os biog á icos e ideológicos del pe sonaje como de la España de su
iempo.
EL EPISTOLARIO DEL MUSEO BRITÁNICO
En e los papeles de la Holland House, cus odiados en la ac ualidad en
la B i ish Lib a y, se encuen an las ein iocho ca as del p esen e epis ola-
io (7), desconocidas odas ellas, según nues as no icias (8). Se a a de una
co espondencia en la que sólo se han conse ado las di igidas po el polí ico
y homb e de le as español al inglés a lo la go de ein a y cinco años de amis-
ad (9). La p ime a es á echada en Mad id, en eb e o de 1805, y la úl ima,
poco an es de que mu ie a de epen e el Lo d, en la misma ciudad, en ene o
de 1840. Una y o a enma can c onológica y emá icamen e lo que se ía una
elación es echa en e dos homb es amigos con simila es inclinaciones polí-
icas e in elec uales. La ex ensión y emá ica de las ca as, así como el iempo
en que cada una se esc ibió, hace que es a co espondencia p esen e una g an
a iedad desde el doble pun o de is a de su alo ación documen al e his ó i-
ca. La in o mación polí ica, li e a ia y pe sonal adquie e un g an in e és, ac e-
cen ado po su ca ác e au obiog á ico. El pe sonaje, al que es amos acos um-
b ados a e en su calidad de igu a de las le as, más p óxima a lo neoclásico
que a lo omán ico, se p esen a a sí mismo sin p e ensiones e ó icas ni a i-
icios de igu ón polí ico o li e a io. De odos los esc i os de Quin ana, ningu-
no p esen a la espon aneidad y since idad —a eces casi excesi a— de es e
(5) H. J.
LASKI:
El libe alismo eu opeo, Fondo de Cul u a Económica, México,
1977,
pág. 15.
(6) B i ish Museum, MS. Add. 51.621 (1-57).
(7) El p esen e epis ola io, jun o con o a documen ación más amplia del a chi o
de Lo d Holland, se publica como a ance de un lib o, ac ualmen e en cu so de ela-
bo ación po pa e del au o de es e abajo sob e Los amigos españoles de Lo d
Holland.
(8) La única ca a de Holland a Quin ana de que enemos no icia es la que, p o-
ceden e del a chi o de A. Rod íguez-Mo uno, publica agmen adamen e en di e sos
luga es A.
DEROZIER:
op. ci ., págs. 255, 278 y 335, e ín eg amen e en los Apéndices
de la edición ancesa (págs. 637-638), echada en Lisboa el 16 de diciemb e, s.a.
(9) Las aje eadas icisi udes que conoció Quin ana a lo la go de su dila ada ida
explican en pa e el que no se conse en las ca as del Lo d. Según una ca a de su
sob ino a Cáno as, cuando aquél e a cónsul en Li o no (22 sep iemb e 1880), anceses
e ingleses habían hecho ges iones an e aquél pa a adqui i manusc i os de su ío ( éase
A.
DEROZIER:
Apéndices,
II, pág. 161).
291
MANUEL MORENO ALONSO
epis ola io, en el que el au o es á e a ado al cual e a. P ác icamen e, odos
los pe íodos decisi os de su au o (1772-1857), que coinciden en buena pa e
con los de España en sus momen os cla e, ienen su e lejo en la co espon-
dencia. Los años an e io es a la c isis de 1808, los siguien es de la e olución
libe al y la gue a, así como los de pe secución pos e io y descon en o se
azan de o ma espon ánea e ín ima. Nada más lejos de la ac i ud dis an e,
con acen o g andilocuen e, con la que con ecuencia se p esen a al pe sonaje.
El hecho, po o a pa e, de que las ca as ayan di igidas a Lo d Holland
—la igu a de más p es igio in e nacional pa a los libe ales españoles en los
años que aba can el epis ola io— hace que su in e és enga un alo especial.
LA AMISTAD CON LORD HOLLAND
La igu a del amoso polí ico de la oposición whig al ío ysmo es oda ía
un nomb e i o en España g acias p ecisamen e a Quin ana, que le des inó
su ob a polí ica más impo an e: sus Ca as a Lo d Holland sob e los sucesos
polí icos de España en la segunda época cons i ucional (10). Una ob a és a
undamen al en e las del au o , que inexplicablemen e no ha sido es u-
diada como me ece (11), ni siquie a enida en cuen a po la bibliog a ía
sob e el T ienio (12). Es, a pesa de odo, el mejo análisis exis en e que ha
llegado a nues os días sob e la segunda época cons i ucional. En el p ólogo,
el au o explica el mo i o po el que la ob a —des inada en buena pa e a
« ec i ica la opinión, an mise ablemen e ex a iada ue a de Espña», sob e
el pa icula — a di igida al Lo d, «un ilus e ex anje o, con quien de mu-
(10) En Biblio eca de Au o es Españoles, XIX, págs. 531-588. Un segunda edición
ue publicada en Mad id en 1853 po Imp en a y Es e eo ipia de M. Ri adeney a, con
306 págs. El ejempla exis en e en la Biblio eca Nacional de Mad id (BN 2/52.873)
pe eneció a F ancisco Pi y Ma gall. Es a edición iene una abla po menizada del con-
enido de cada una de las diez Ca as.
(11) R.
PIÑEYRO,
en su Ensayo c í ico y biog á ico sob e nues o au o (Pa ís,
1892),
que, como es udio de conjun o, es el más comple o y aún ú il, se e ie e a la
ob a angencialmen e. Debo señala que no me ha sido posible consul a la ob a de
R.
BLANCO SÁNCHEZ
Quin ana. Sus ideas pedagógicas, su polí ica y su signi icación ilo-
só ica, Mad id, 1910. De ozie , so p enden emen e, al a a se de un es udio polí ico,
alude muy de pasada a la ob a, llegando a deci de mane a an ás ica que sigue en las
Ca as el «modelo anco-inglés» de las Ca as ilosó icas de Vol ai e (pág. 51).
(12) Po ejemplo, en e o os au o es, M.
ARTOLA,
en La España de Fe nando VII
( . XXVI de His o ia de España de
MENÉNDEZ PIDAL),
Mad id, 1968, an sólo u iliza
en dos lige as alusiones las Ca as a Lo d Holland; y
RAYMOND CARR,
en su Spain;
1808-1975, Ox o d, 1982, igno a po comple o la ob a.
292
LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA
chos años an es unían al au o elaciones es echas de ap ecio y de amis ad».
De él dice el amigo español que e a un homb e «a icionado a nues as cosas,
de enso pe pe uo de los in e eses de nues a libe ad y espe ado en oda
Eu opa po su ca ác e y po sus p incipios». En opinión del au o , «Lo d
Holland pod ía au o iza mejo el desengaño y, p es ando un ue e apoyo
a la e dad, con ibui pode osamen e al p opósi o de la ob a» (13).
La amis ad en e los dos homb es se aguó en los iajes de la amilia
Holland en los años 1802-1805 y 1808-1809. La esposa del Lo d, Lady
Holland, se e ie e po p ime a ez a Quin ana, en su Dia io, en sep iemb e
de 1803, a p opósi o de una cena a la que asis ió és e como in i ado (14).
La amilia inglesa es aba en con ac o con el español y sus amigos de su amosa
e ulia desde su llegada a Mad id. Un año más a de, Elizabe h Holland e-
co daba una deligh ul e ening, and he e y ag eeab e (15), paseando con él
po el Re i o mad ileño, acompañada ambién po el embajado inglés F e e,
po el duque del In an ado y po I an Mou a ie , embajado uso. Se a aba
de iempos elices pa a odos. A la sazón, Quin ana enía an sólo ein a y
dos años, uno más que Hen y Richa d Vasall Fox, e ce Lo d Holland. La
esposa de és e, con pos e io idad, da á cuen a en su Dia io de los nue os
a a a es po los que pasa España y de la sue e que el des ino end ía ese -
ado al amigo. Po no icias desde Se illa, los esposos sab án que Quin ana
ha podido hui de Mad id a iempo (16), eniendo la aleg ía de ol e se a
encon a (Quin ana deligh ed a seeing us) en la ciudad andaluza: salió de
Mad id el 4 de ene o de 1809 (17). Algunas de las a eas del poe a pa io a
en Se illa, en aquel iempo de eb il ac i idad, quedan ecogidas en el Spanish
Jou nal de la Lady: la publicación del Mani ies o a Eu opa, esc i o en a mos
mas e ly s yle, y que cuando Jo ellanos in en ó lee lo «quedó an sob ecogi-
do,
que no pudo p osegui la lec u a» (18); sus esc i os pa a la eunión de
Co es en la p ima e a de 1890 (19); sus empeños en esc ibi algo (la di ícil
composición de un di ícil solemn and a ec ing appeal o he eelings o he
public) con mo i o de la caída de Za agoza (20), o su opinión decidida en
(13) C . M.
MORENO ALONSO:
«Lo d Holland y los o ígenes del libe alismo espa-
ñol»,
en Re is a de Es udios Polí icos, núm. 36, 1983, págs. 181-217.
(14)
LADY HOLLAND:
Spanish Jou nal, Ed. del Conde de Ilches e , Lond es, 1910,
pág. 87.
(15) Spanish Jou nal, 165 (sábado 18 agos o 1804).
(16) Spanish Jou nal, 246 (8 ene o 1809).
(17) Spanish Jou nal, 261 (30 ene o 1809).
(18) Spanish Jou nal, 284 (19 eb e o 1809).
(19) Spanish Jou nal, 321.
(20) Spanish Jou nal, 298.
293
MANUEL MORENO ALONSO
a o de las Co es en con a del sen i de la misión diplomá ica inglesa (21).
Días después, Quin ana esc ibe —no in g ea spi i s— que «las Co es se
euni án en el cu so del p óximo año, e incluso más p on o si las ci cuns an-
cias lo pe mi ie an» (22). Elizabe h Holland ecoge en su Dia io no sólo los
disgus os del amigo an e la il conduc a del Gobie no de Se illa, po sus e-
mo es an e una posible ic o ia del gene al Cues a, al e a el g ado de su
«debilidad e impopula idad» (23), o los días en que se eunían a cena jun os
con Jo ellanos y Ga ay, en e o os (24), sino cuando Quin ana, lo mismo
que José Ma ía Blanco —en onces edi o del Semana io Pa ió ico en su ase
se illana—, disen ía del adicionalismo excesi o de Jo ellanos pa a la con-
oca o ia de Co es, cuyo dec e o ilda on de «ba en, cold, and o mal» (25).
Pe o,
po pa e de Quin ana, se án sus ca as las que pe mi an documen al-
men e aza las sendas po las que anscu ie on las elaciones de aquellos
dos homb es que, aunque desde el úl imo encuen o de Se illa de 1809 no
ol ie on a e se, siemp e es u ie on an p óximos.
EL ESCRITOR
La ocación li e a ia de Quin ana, su sensibilidad in elec ual, su e udi-
ción y su ideología polí ica cons i uyen la base de la i me amis ad que man-
u o con Holland a pa i de 1803. Ambos amigos coincidían en la a ición a
las le as y a la polí ica, pudiendo deci se del inglés lo que se ha dicho del
au o del epis ola io: que « ue uno de los úl imos polí icos españoles que
c eye on en la e icacia de las ideas y de las leyes pa a moldea a los homb es
y la comunidad» (26). Las ca as a Holland son las ca as de un esc i o de
o icio, no cie amen e po el cuidado de su es ilo (sabido es lo poco dado que
han sido los esc i o es españoles al man enimien o de epis ola ios), sino po
sus p eocupaciones c í icas, his ó icas, li e a ias y polí icas. En ellas es á el
au o ea al, el c í ico l e a io, el his o iado y, po supues o y po encima
de odo, el polí ico. Todos és os ue on los aspec os que más a aje on y
cau i a on a los Holland, como cla amen e puso de mani ies o el Lo d al
dedica le a su amigo español, en 1806, su lib o sob e Lope de Vega (27). En
(21) Spanish Jou nal, 328 (3 mayo 1809).
(22) Spanish Jou nal, 336 (20 mayo 1809).
(23) Spanish Jou nal, 311 (27 ma zo 1809).
(24) Spanish Jou nal, 323 (25 ab il 1809).
(25) Spanish Jou nal, 345 (31 mayo 1809).
(26) J.
VILA SELMA:
Idea io de M. J. Quin ana, Mad id, 1961, pág. 5.
(27) Some Accoun o he Li es and W i ings o Lope Félix de Vega Ca pió and
294
LA REFORMA
DEL
ESTADO
EN
ESPAÑA
su la ga .dedica o ia,
le
o ece á
el
lib o como
un
« es imony
o
ienship,
and
an acknowledgmen
o
obliga ions», sub ayando
la
asis encia
en un
ema
de
li e a u a cas ellana
de «a
Spania d
so
eminen
o
pu i y
o
as e
and
disce -
nemen
in
li e a ee
as
you sel ». Dialogando
en el
p ólogo
con el
mismo
Quin ana, dice
a
és e
que
¿cómo,
sin su
ayuda,
se
hubie a a e ido
a
juzga
los amosos poe as españoles,
sin
p oclama « he in imacy
and
iendship
wi h which
I am
honou ed
by one o he
mos dis inguished
o
hose
now
li ing?»
La elación epis ola
de los dos
amigos
la
inicia Holland
en
Lisboa,
a
inales
de
1804.
En
es a ca a,
la
única conse ada
del
Lo d
(28), se
ad ie e
la conside ación
que el
esc i o español me ecía
al
polí ico inglés, embebido
po en onces
en los
clásicos españoles. Echando
de
menos
los
buenos a os
pasados
en
Mad id, ecue da especialmen e
a don
Manuel José,
«un
amable
poe a
que se
se ía
a
eces enseña nos
las
bellezas
de la
lengua
que
an o
ha
en iquecido,
y aun
pe mi ía
la
es opeásemos
con
habla le
una
especie
de
lingua anca,
que, po
co esía, dejaba llama cas ellano».
Po su
«demasiada
a ición
a la
lengua española»,
el
Lo d señala
a su
amigo cas ellano
su
decep-
ción
con el
idioma po ugués,
que no
duda —poniéndose «melind oso has a
apa me
los
oídos»—
en
cali ica
de un
au én ico pa ois.
Le
dice,
po
cie o,
que
ni
Sánchez —que
no
debe
se
o o
que
Sánchez Ba be o
(29)— ni el
he mano
de
Quin ana
han
que ido deja le
«el
Guillen
de
Cas o,
que
an o
deseaba».
Le
pide,
con
au én ica bibliomanía,
las
comedias
de
és e
que pu-
die an halla se imp esas,
y en
caso
de no
encon a se o iginales,
que se las
haga copia . Dado
que el
poe a amigo había esc i o
un
«es imable p ólogo»
al Romance o
de
Guillen
de
Cas o
(30), le
pide da os sob e
el
pa icula ,
«algo
más del
poco
que
dice
don
Nicolás An onio
de
Guillen
de
Cas o».
Guillen de Cas o, by
HENRY RICHARD LORD HOLLAND,
2." ed., Lond es, 1817. La
dedica o ia iene echa
de
Holland House, Kensing on,
19
julio
1806
(págs. - n).
(28) Es a ca a,
ya
ci ada,
ha
sido publicada
po
DEROZIER
en los
Apéndices,
II,
págs.
637-638.
El
au o ancés,
sin
indica
el año, y a
pesa
de
es a echada
el 16 de
diciemb e,
s. a.
(na u almen e,
de
1804),
la
si úa «poco an es
de
T a alga »
(I, 786),
cuando,
en
ealidad,
la
ba alla end ía luga
en
oc ub e
del año
siguien e.
(29)
Es
posible
que la
ansc ipción
de
De ozie
sea
e ónea
y
haya leído Sánchez
po Sancha,
el
conocido edi o . Caso,
sin
emba go,
de se
co ec a, debe a a se
de
Sánchez Ba be o, amigo
de
Quin ana,
que se
in e esó
po la
li e a u a inglesa, adap an-
do incluso algunas ob as
de
Shakespea e.
(30)
A
Holland,
que
años
más
a de comple a ía
un
amplio es udio sob e Guillen
de
Cas o,
le
in e esaba, según
sus
palab as,
lo que
Quin ana había dicho sob e
el
mismo
en
su
P ólogo
a las
Poesías escogidas
de
nues os cancione os
y
omance os an iguos
de
la Colección...
de
Ramón Fe nández (1796). Pa icula men e
le
había llamado
la
a en-
ción
lo que el
esc i o español había dicho
de
Guillen:
que
«acaso
las
escenas ágicas
e an
las
solas
que se
habían esc i o
en
Eu opa».
295
MANUEL MORENO ALONSO
Pe o la ca a al esc i o español no se queda sólo en consul as e udi as y
li e a ias. A Holland le p eocupa las elaciones in e nacionales y, pa icula -
men e, las de España-Ingla e a, en unos momen os an decisi os pa a ambos
países y Eu opa. Has a cie o pun o, el Lo d se aleg a, desde Lisboa, donde
se encon aba a la sazón, de que no u ie a no icias, pues o que «no han de
se , cuando ienen, sino ejemplos de la injus icia y de la codicia de los go-
bie nos o de la bajeza y escla i ud de los demás». A es e comen a io bien
since o, y an ca ac e ís ico del Lo d, és e ag ega que, «a pesa de las en-
ajas que los indi iduos de la Ma ina pueden alcanza median e una gue a
con Vms., espe o que hay oda ía en mi pa ia la i ud de condena el modo
bá ba o con que la hemos empezado». Holland ep ueba y sien e la pe idia
del Gobie no de Albión, al igual que el de España, en con a de un acue do
en e ambos Es ados. Rec iminando la conduc a del de su país, añade que,
según le decían, «había mucha epugnancia aún a c ee a las no icias en e
los homb es de bien y al Pa lamen o siguien e no al a á de se un che
d'accusa ion muy g a e con a el Minis e io» (31).
La con es ación a la ca a an e io de Lo d Holland la esc ibe Quin ana
en Mad id mes y medio después (7 eb e o 1805), y con ella comienza el
p esen e epis ola io. Es, an e odo, la ca a de un c í ico li e a io, y, como
al,
desde es e pun o de is a, iene un g an in e és pa a la biog a ía del
homb e de le as. Da cuen a de la acep ación que ha enido en el público su
Pelayo, sub ayando que se ha aplaudido «quan o hay de pa ió ico y nacional
en la ob a». Le habla ambién de Guillen de Cas o, de p oyec os li e a ios
y de lib os a os, pa icula men e de la His o ia de los mo imien os y sepa-
ación de Ca aluña, de F ancisco Manuel de Meló (32), que no duda en cali-
ica de «uno de los mejo es, si no es el mejo , de su clase que hay en cas e-
llano». Coincidiendo con la opinión del Lo d, es injus o y desa o unado al
conside a igualmen e el po ugués como un e dade o pa ois, excepción he-
cha de Camoens, y a a a los po ugueses de o ma despec i a (33).
La publicación po Holland de su es udio sob e Lope de Vega, con su
la ga dedica o ia pa a él, lo ecibi á Quin ana como obsequio: «El más li-
(31) Sob e la ac i ud poco limpia ambién del Gobie no español esc ibió Balles e os
que «nues a neu alidad e a más que sospechosa, pues acili ábamos ecu sos al ene-
migo de G an B e aña» (His o ia de España y su in luencia en la his o ia uni e sal,
. V, Ba celona, 1929, pág. 302).
(32) La p ime a edición de es a ob a, imp esa en Lisboa, es de 1645. En 1852 se ía
incluida en la BAE, ol. XXI, con edición a ca go de C. Rosell. La ob a de Meló eje -
ció,
en e ec o, una g an in luencia en Quin ana, y, como al, apa ece á ci ado más ade-
lan e en el Semana io Pa ió ico.
(33)
Ca a
I.
296
LA REFORMA
DEL
ESTADO
EN
ESPAÑA
sonje o'
que
puedo ecibi
en mi
ida,
y
ecompensa ía excesi amen e odos
mis es udios li e a ios.» Pa a
el
ino
(y
emible) c í ico español,
no es
sólo
una hon a pe sonal, sino
de la
«li e a u a ac ual
de mi
pays», ecibiéndolo
«con
la
g a i ud p opia
de ün
español,
de un
homb e consag ado
a las
le as
y sob e odo
de un
since o
y
cons an e amigo
y
admi ado
de
Milo d
Holland»
(34).
El
es udio sob e
el
g an comedióg a o español
(35) ha
sido
obje o
de
comen a io en e
los
amigos
de
Mad id,
y don
Manuel José alo a
«su excelen e plan,
las
escogidas
y
exac as no icias
que
con iene
y el
gus o
exquisi o
y
sana iloso ía
que han
p esidido
a su
composición».
Y
aludiendo
a
lo que
«nues os abuelos solían deci
en
iempo
del
hé oe
de
us ed, epe i-
mos
es
como cosa
de
Lope».
En un
momen o
en que de
nue o uel e
a
alo-
a se
la
li e a u a clásica española — as odo
un
siglo
en que se
había
des-
deñado
a
Lope, Calde ón
y
Ti so (36)—,
la
ob a
de
Holland causaba odo
un impac o: después
de un
eclipse
de
an o iempo,
y
jus o cuando esuci aba
«con aplauso
en
nues os ea os»
(37),
un
g an seño , li e a o
y
ilóso o
in-
glés,
se
ocupa
en
da le
a
conoce
a
sus
paysanos. Dado
su
ecien e nomb a-
mien o como censo
de
ea os,
el
esc i o español di á
a su
amigo
—y
es
és a
una con esión bien e elado a—
que «a los dos
escud iñado es
de
ela añas
de nues os poe as an iguos
(sus
an eceso es) sucede
un
poe a mode no
que
segu amen e
no
da á mucho
que
hace
a los
Pellice es u u os».
Con
en idia,
Quin ana
y sus
amigos
se
aleg an
de que «la
nación inglesa haga jus icia
a
los alen os, ins ucción
y
i udes»
del
Lo d.
Y lo que
odos sien en
—y así
e mina es a segunda ca a—
«es que la
gue a haga
an
a as
y
di íciles
las
elaciones en e pe sonas
que
p escinden
de las
disensiones polí icas
y
es án
unidas en e
sí po un
igual amo
a las
le as
y po un
ecíp oco a ec o
y
es imación».
(34) Ca a
II
(Mad id,
8
diciemb e 1806).
(35) Re i iéndose años después
a
es a ob a,
don M.
MENÉNDEZ PELAYO
esc ibió
que
«la
Alemania
del
p ime e cio
de
siglo,
an
p ódiga
en
in e p e aciones
de
Calde-
ón,
no
p odujo sob e Lope
una
monog a ía
que ni
emo amen e pueda pone se
al
lado
del
lib o inglés
de
Lo d Holland» (Es udios
y
discu sos
de
c í ica his ó ica
y
li e-
a ia,
III,
Mad id,
1941,
pág. 33).
(36) Don A.
CÁNOVAS
DEL
CASTILLO,
que en su biblio eca p i ada poseía a ios
manusc i os
de
Quin ana, esc ibió
que,
«en e
sus
papeles pa icula es,
que
poco
ha
u e ocasión
de
egis a ,
he
is o además nume osos ex ac os
de
comedias an iguas,
de
su
le a,
y
juicios
de
sob a lisonje os pa a
los que las
esc ibie on» (Au o es d amá-
icos con empo áneos
y
joya
del
ea o español
del
siglo
XIX, con un
p ólogo gene al
del Excmo.
S . don
An onio Cáno as
del
Cas illo, Mad id, 1881).
(37)
La
ob a
de
Holland sob e Lope,
que,
según Quin ana, « odos
la
conside an
como
el
mejo lib o
que se ha
esc i o ue a
de
España ace ca
de
nues a li e a u a»
(op.
ci .,
III),
enía
a
coincidi
con la
ep esen ación
de El
pe o
del
ho elano,
a
ca go
de
la
amosa ac iz Ri a Luna,
que
an o
le
hubie a gus ado
e a
Elizabe h Holland.
297
MANUEL MORENO ALONSO
Jun a —obs aculizados de «la g an causa», y a la que acha de «cue po mise-
able que nunca ob ó con ene gía, que siemp e adop ó las g andes medidas
después de habe pasado el iempo opo uno de pone las en ejecución, pe o
que no es culpable de las calumnias e impu aciones absu das con que la ma-
le olencia le pe sigue» (55).
En la Isla de León, desde eb e o de 1810, Quin ana se e
aco alado
en
aquel incón, y a me ced de los auxilios de Ingla e a, po más que diga al
Lo d que «escuso de hace e lexiones sob e es o po que V. las ha á más a
sang e ía que yo y e á los esul ados». A inales del ci ado mes, la idea de
Quin ana e a, según la ca a a Holland del día 27, sali pa a Mallo ca o pa a
Amé ica. En él es á p esen e el ejemplo de Blanco, que, según dice al Lo d,
«salió de aquí ocho días ha», y a quien le enca ga, cuando le ea en Lond es,
que le dé «memo ias y que me esc iba de cómo le ha ido y cómo le a». Quin-
ana se con ía a la amis ad de Holland y a su p o ección po que en aquellos
desg aciados momen os él es «un homb e que, como V. sabe, no iene genio
ni pa a la in iga ni pa a la ambición, y que siemp e ha sido encogido y í-
mido en su a o especialmen e con los pode osos». Po en onces, la Regen-
cia había sup imido la Sec e a ía Gene al, y, «po consiguien e, la Jun a Chica
se ha deshecho, como la G ande» (56).
Las ca as que, po su pa e, en iaba el Lo d inglés a su amigo Quin ana,
en aquellas echas an decisi as pa a la g an cuasa, e an una mues a pa a és e
del «sumo in e és que iene us ed en la elicidad de es a desdichada Na-
ción» (57). Días an es ya le había esc i o el amigo español ace ca del «deplo-
able es ado de nues as cosas», sin que pudie a añadi nada nue o, po que
«la si uación no se ha mudado, y en mi dic amen sólo un p odigio pod á sal-
a nos, a lo menos po aho a». Quin ana no compa e odas las c í icas de
Holland hacia el sis ema adop ado pa a es e Cong eso, excep o del de «la
na u aleza de la ep esen ación (que) no su e cue pos in e media ios en e
elec o es y elegidos». E incluso, en su opinión, aún podía co egi se es e
e o , pues las mismas Co es ex ao dina ias pod ían después «modi ica y
co egi a su a bi io las omas de la elección».
An e el es ado de las cosas de España, Quin ana no se eca a en con esa
a Holland su sen imien o de bocho no. Ve güenza le da —esc ibe— e a la
esposa del Lo d, la encan ado a Elizabe h, « an españolizada, y me ece nos-
o os an poco ese a o ». Pa a el español «e a p eciso habe salido con más
glo ia de es a e ible con ienda». Po su pa e, en el plano pe sonal, lo que
(55) Ca a XVI, Isla de León, 27 eb e o 1810.
(56) Ca a XVI.
(57) Ca a XVII.
304
LA
REFORMA
DEL
ESTADO
EN
ESPAÑA
Quin ana que ía e a i se a Mallo ca «a i i lejos de agi aciones, en la com-
pañía de los amigos que allí engo». Tampoco deca a, aunque no lo diga ex-
p esamen e, la en ación de i se a Ingla e a, como acababa de hace su amigo
José Ma ía Blanco. Lo que, desde luego, sigue pidiéndole al Lo d son «ca as
de ecomendación pa a los p incipian es agen es mili a es y diplomá icos que
us edes en ían a es os pun os». Po en onces, el nue o Gobie no de la Isla
de León no le había des inado oda ía, «aunque dice que me necesi a y que
cuen a conmigo».
OPCIÓN PARA ESPAÑA
DEL
MODELO
POLÍTICO
INGLES
An es de que se p oduje a la « e olución española», la sabidu ía polí ica
inglesa cons i uía, en e ec o, el polo de mayo a acción pa a los homb es más
p eocupados po el e o mismo en España (58). La Re olución ancesa y,
pos e io men e, la lucha con a los anceses p oduje on un e ulsi o en los
pa io as empeñados en la emp esa nacional po la libe ad e independencia.
Los hispanis as anceses, ya desde an es de Sa ailh (59), han con ibuido a
ex ende una idea inexac a de la casi exclusi a in luencia ancesa en la ob a,
y pensamien o de los ilus ados españoles. Y en esa misma línea, De ozie
sigue man eniendo que «la nación que ma ca p o undamen e a Quin ana es
F ancia» (60); conside ando, po o a pa e, que las in luencias inglesas «son
muy espo ádicas» (61). Desde un pun o de is a de las in luencias polí icas,
es o no es posible admi i lo. Las ci as de Addison, Bacon, Pope, Gibbon,
Hume, Adam Smi h, Coxe, Blai , en e o os, en los esc i os de Quin ana, no
obedecen a una «moda» ci cuns ancial. Sin deja de econoce el peso de la
ilus ación ancesa en las le as españolas del siglo x m (62), Quin ana es
(58) C . M.
MORENO ALONSO:
«Las ideas polí icas de 'El Español'», en Re is a
de Es udios Polí icos, núm. 39, 1984, pág. 79.
(59) Tal es la adición man enida sin ma ización po los es udios, an me i o ios
po o a pa e, de Paul Haza d, Jean Se ailh, Paul Me imée, Ma celin De ou neaux o
Lucien Dupuis.
(60) Quin ana y el nacimien o del libe alismo en España, pág. 43.
(61) Op. ci ., pág. 50. Según es e au o , «la moda de la época se uel e hacia Ingla-
e a, p o o ipo del Es ado mode no. Po pa e de Quin ana hab á, dejando de lado
la a acción pe sonal, una necesidad de jus i ica se po ca as y jus i ica a su país»
(pág. 52).
(62) En Sob e la poesía cas ellana del siglo
XVIII,
Quin ana econoce la in luencia
ancesa a comienzos de es e siglo, dada la nue a dinas ía y la «es echa alianza con
la nación que en onces es aba al en e de la Eu opa»; en un iempo en que, en e ec o,
«la inglesa, aunque lo ecien e en onces con los esc i o es eminen es que ilus a on el
einado de Ana, no e a conocida de los españoles, sepa ados a la sazón de la nación
305
MANUEL MORENO ALONSO
el p ime o
en
sub aya
que
«bien lejanas,
po
cie o, es aban
de
noso os
las
máximas e oluciona ias
de que
an o
se nos
acusa»
(63). Las
elaciones
con
los amigos ingleses
y, po
encima
de
odo,
sus
Ca as
a
Lo d Holland sob e
los sucesos polí icos
de
España
en la
segunda época con i ucional
son una
p ueba con unden e
de las
p e e encias
de
Quin ana
y sus
co eligiona ios
po
la
sabidu ía polí ica inglesa.
En las
mencionadas Ca as —aun señalando
que «se ía inopo uno,
y
acaso indeco oso, a a
con un
inglés
del
de echo
que ienen
las
naciones
a
mejo a
sus
leyes
o su
gobie no cuando
po él o po
ellas
son
lle adas cla amen e
al
p ecipicio»—,
es su
mismo au o quien
se
igu a
que «el
audal
de la
o una
(le) ha
lle ado
a
Lond es,
y que en
ues-
o gabine e
o en
ues a biblio eca,
a la
mane a
que en
o o iempo
en Ma-
d id, hablábamos
de
le as,
de
iloso ía
y de
polí ica». Pe o, cie amen e,
sin
llega
a
habe iajado
a
Ingla e a
ni
abaja
en el
p opio gabine e
del
Lo d
en
la
Holland House, Quin ana es aba
de
sob a amilia izado
con la
p oduc-
ción polí ica inglesa. En e
los
lib os
de
és e
que
pasa on
a sus
he ede os,
as
las
icisi udes an es e e idas, había oda
una muy
ep esen a i a biblio-
eca selec a
de
emas polí icos ingleses
(64). El
in en a io
de la
misma
lo
inicia
la
ob a
de
Co u sob e
la
jus icia
en
Ingla e a,
que
adujo
al
español
Blanco Whi e
(65), y lo
con inúan, en e o os, ob as
de
A no
(66), Du-
gald
(67),
Johnson
(68), las
comple as
de
Wal e Sco , Dunham
(69),
S e -
b i ánica, menos oda ía
po el
océano
que po la
eligión,
los
in e eses polí icos,
los
hábi os
y las
cos umb es.
No
había o o umbo
que
segui , dado
que no e a
ácil,
ni
acaso posible, ene
uno
p opio
que el que
señalaba
el
ingenio ancés. Todo concu ía
a e ec o ine i able: nues a co e,
en
algún modo ancesa;
el
Gobie no, siguiendo
las
máximas
y el
eno obse ados
en
aquella nación...
Yo no
decidi é aquí
si
es o
e a un
bien
o e a un
mal...» (Ob as comple as,
pág. 146).
(63) Ca as
a
Lo d Holland,
ed. ci ., pág. 524.
(64)
C . la
elación con enida
en la
«Esc i u a
de
decla ación
que
hacen
D.
Edua -
do Quin ana...
de lo que le
co espondió
en
he encia
de su S .
Pad e
y del
Excmo.
S .
D.
Manuel José Quin ana;
y de lo que de la
misma p ocedencia
ha
ecibido
y
iene
la
segunda»,
en
DEROZIER:
op. ci ., pág. 35.
(65)
De
l'Ad ninis a ion
de la
jus ice c iminelle
en
Angle e e,
e de
l'esp i
du
gou e nemen anglais,
de
CHARLES COTTU,
Pa ís,
1820, y que ue
aducida
po
José
Ma ía Blanco, «wi h
he
same iew
o
se ing Spain», según palab as
de
és e,
en un
con ex o
que
pa ece
da a
en ende
que ue
Lo d Holland quien
se lo
"sugi ió ( éase
J.
H.
THOM
(ed.):
The
Lije
o ]. B. W.,
w i en
by himsel , I,
Lond es,
1845, pág. 375).
(66)
Una
His o ia
de
Edimbu go,
po
HUGO ARNOT,
O al ez los
Elemen s
o
Physics o na u al Philosophy, de
NEIL ARNOT
( éase
DEROZIER:
op. ci ., pág. 37).
(67) «Elemen s
o he
philosophy
o he
human mind»
o
«P elimina y dise a ion
o
he
Encyclopedia B i annica»,
en dos
olúmenes.
(68) P obablemen e,
sus
Li es
o he
Poe s,
de 1781, o
incluso
su
mismo Diccio-
na io
de la
lengua inglesa.
(69)
A
His o y
o
Spain,
en
cinco olúmenes,
que
end ía
una
acogida g ande
en
306
LA
REFORMA
DEL
ESTADO
EN
ESPAÑA
ne (70), así como o as de James Kennedy,. By onj Young o las Seasons de
Thomson. También igu aba un Dicciona io de inglés en dos olúmenes.
El Semana io Pa ió ico de Quin ana, edi ado en su ase de Se illa po
Blanco y An illón, ue un di uso undamen al del p agma ismo polí ico in-
glés.
En sus páginas se denuncia án los icios polí icos españoles, muchos de
ellos de aíz ancesa, ales como el excesi o eo icismo, la g andilocuencia,
el desin e és po los asun os económicos y el gus o po la abs acción. Sus
au o es e an conscien es de que e a necesa io o ece a España «o o géne o
de iloso ía polí ica». Pe o Quin ana, como sus o os amigos del pe íodo de
Se illa, coincidían en e amen e con lo que el mismo Lo d Holland —a p o-
pósi o de las delibe aciones de la Asamblea— esc ibió a Jo ellanos: que
«es e pun o, que an desa inadamen e han desp eciado los anceses, es de
mucha impo ancia, y aunque en o os asun os no se ha de imi a una nación
a o a, al ez se ía ú il el es udio de las leyes y usos que en es a ma e ia ha
p oducido en nues a 'House o Commons' el iempo y la expe iencia» (71).
LA LUCHA POR LA LIBERTAD E INDEPENDENCCIA
Las espe anzas de los amigos de Quin ana «en la cong egación de es a
Asamblea» —las Co es— se hace ealidad po in en la Isla de León, desde
donde aquél in o ma al Lo d. En los meses p e ios a la eunión, Quin ana,
conscien e «del sumo in e és que iene Vd. sob e el deplo able es ado de
nues as cosas», cuando los anceses han llegado ya a Se illa, es á de acue do
con Holland, y en pa e disien e de és e en cuan o a la eunión de la Asam-
blea (72). Se a aba en ealidad de un ema iejo, de una «con e sación
a día», que había sido el pun o undamen al de las con e saciones de los
amigos ingleses y españoles du an e su es ancia común en Se illa, cuando la
ciudad del Guadalqui i e a la capi al de la España lib e. Quin ana, que se
da cuen a de las di icul ades in e nas y ex e nas de la si uación, c ee que
los e o es que pueden desp ende se del «sis ema adop ado pa a es e Con-
g eso» (los de i ados de la na u aleza de la ep esen ación) aún pod ían se
co egidos en las mismas Co es ex ao dina ias, que pod ían «después modi-
ica y co egi a su a bi io las o mas de la elección». En su opinión, incluso
España pos e io men e (c . mi His o iog a ía omán ica española, Publicaciones de la
Uni e sidad de Se illa, 1979, págs. 318 y 519).
(70) En una edición ancesa con sus Oeu es, que es aba p ohibida po la Inqui-
sición.
(71)
LORD HOLLAND:
Ca as a Jo ellanos, I, Somoza, s. a., pág. 86.
(72) Ca a XVII, Isla de León, 10 ma zo 1810.
307
MANUEL MORENO ALONSO
en onces has a «con end ía al ez más que aho a adop a y pone en su igo
el p incipio e dade o de la ep esen ación, y que se ía en onces más ácil
que cincuen a mil almas conociesen a su ep esen an e que no aho a en que
no hay ni opinión pública, ni medios de hace se conoce , ni libe ad de im-
p en a». Pe o «es o, milo d —le dice a Holland—, es habla de lucha ».
Al Lo d da Quin ana, de o ma cla a y con unden e, las azones po las
que desea la eunión de las Co es: p ime o, «pa a es ablece desde luego
una ba e a con a la a bi a iedad de los que mandan»; segundo, «po que
las he c eído el único medio de sal a nos y aun la o mación de la opinión
pública, ya po la mani es ación de alen os de oda especie, ya, en in, po
el impulso y ac i idad que hubie an dado a odo». Y inalmen e —hablando
a la al u a del 10 de ma zo de 1810—, el amigo español da a Holland las
causas que han impedido la celeb ación has a el momen o: «la ambición de
unos pocos, la igno ancia de los más y las len i udes o mulis as de o os»,
que no lo han consen ido. Quin ana e mina con esando que quizá lo que
esul e peo de odo, a los ojos del siglo p esen e y en la pos e idad, (es que)
end emos la mengua de habe is o y conocido el emedio y no habe enido
ue za pa a oma le a iempo.
Reunidas ya las Co es, Quin ana sospecha el en iamien o que se ha po-
dido p oduci en el op imismo de Holland po . la g an causa an e el cu so de
los hechos —ya Blanco hacía meses que edi aba El Español en Lond es—.
¿Cómo e a posible que el Lo d se hubie a ol idado ya de sus amigos de Es-
paña, «según las pocas eces que ecibimos no icias de us edes»? En su ca a,
echada ya en Cádiz a comienzos de no iemb e de 1810, Quin ana le dice
que si ello se debe «¿acaso po que (no) lo me ecíamos los españoles, an o -
pes,
an pe ezosos en oma las g andes medidas que nos ac edi asen de hom-
b es?» (73). Pe o, con las Co es —al deci del amigo español—, la si uación
hab ía de cambia , ob ando «de una mane a que sin duda ag ada á a Vd.»
El po ado de la ca a, M . Adai , un inglés «que ha p esenciado, con un
in e és que nos hon a, odas o casi odas las sesiones del Cong eso», podía
in o ma al Lo d del espí i u sano, libe al y ené gico que eina en ellas. Tal
como le comunicaba, «las sesiones ue on desde luego públicas en el hecho»,
es ableciéndose pos e io men e que lo uesen median e dec e o; la libe ad
de imp en a es aba ya p o egida po la ley; la sobe anía de la nación, «san-
cionada como a ículo de e polí ica», e igualmen e quedaba decla ada y es-
ablecida «la di isión de los es pode es». Los pe iódicos que, «sin duda»,
lle a ía a Holland el mensaje o, de uel a a Ingla e a, da ían una idea «muy
impe ec a», según Quin ana, po que oda ía las Co es «no han pues o en
(73) Ca a XIX.
308
LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA
plan a el Dia io de sus delibe aciones, según se ha aco dado ya». También
le dice en la misma que el dipu ado que «más sob esale po los p incipios,
los conocimien os y la elocuencia» es el amigo de ambos don Agus ín A -
guelles (74). Le da o os nomb es: su an iguo maes o de Salamanca, To e-
o,
y «nues o Gallego», que « iene mucho ap ecio público y popula idad».
A los dos meses escasos de la eunión de las Co es, Quin ana con iesa al
Lo d que «el pa ido de los buenos p incipios es has a aho a muy supe io
en núme o y des eza al o o; y si la enida de los dipu ados de Amé ica no
le debili a, pod emos es a segu os de es a pa e». Le hace llega en mano,
igualmen e, un discu so apa ecido en el Obse ado , «di igido a los ep e-
sen an es del pueblo en las Co es». Se a a, en palab as de Quin ana, de un
opúsculo que ha sido «una especie de p eludio al Semana io Pa ió ico, que
oy a con inua , y en el que segui é auxiliando, según mis alcances, a la causa
de la libe ad y de la independencia, que, como Vd. sabe, milo d, siemp e
ha se ido, di ec a y exclusi amen e po mí en cualquie a de los pues os que
he ocupado». Pa a la nue a a ea señala a Holland que «es muy g ande la
al a que pa a es a emp esa me hacen Blanco y An illón», el p ime o es able-
cido en Lond es, en el cí culo del Lo d, y el segundo en Mallo ca, allí donde
pensaba es ablece se quien le esc ibía la ca a.
En la lucha po la libe ad e independencia —y den o del «pa ido de
los buenos p incipios»—es muy e elado a la censu a momen ánea que hace
Quin ana, an e Lo d Holland, el amigo de ambos, de la pos u a de Blanco
Whi e (75). Las palab as de aquél son, en e ec o, du as en cuan o a la alo-
ación de lo que es e úl imo había publicado en el p ime núme o de su pe-
iódico de Lond es (76). Son ambién injus as po cuan o, en es e núme o,
Blanco es aba muy lejos de su adicalismo pos e io de «Juan Sin ie a» y
de su de ensa de la causa ame icana. Quin ana, como o os amigos de Cá-
diz, con undió la c í ica que Blanco hizo de la Re olución española y de la
Jun a Cen al con «el desp ecio con que da idea de odas nues as cosas» (77).
E iden emen e, has a al amigo y au oc í ico Quin ana o ende la e dad de-
(74) De las elaciones en e A guelles y Lo d Holland, con la publicación de su
epis ola io inédi o, me he ocupado en «Con esiones polí icas de don Agus ín A guelles»,
en Re is a de Es udios Polí icos, núm. 54, 1986, págs.
223-261.
(75) En mi lib o sob e Blanco Whi e (la obsesión de España), ac ualmen e en
p ensa, me ocupo ex ensamen e de las elaciones de aquél con Quin ana, aun cuando
la ca a que comen amos (XVIII, de 7 mayo 1810) es aho a cuando e la luz po p i-
me a ez.
(76) Ca a XVIII.
(77) «Re lexiones gene ales sob e la e olución española», en El Español, núm. 1,
ab il de 1810 (I, 5-27). Se puede e ep oducida en la An ología de J. M.*
BLANCO
WHITE,
Labo , 1971, págs. 223-242.
309
MANUEL MORENO ALONSO
nunciada (cómo nunca se habían hecho an es la cosas en España) po El
Español. Muy bien sabemos hoy —cuando, con pe spec i a, se juzgan las de-
nuncias de Blanco— que en ellas no hay an o de espí i u en enenado, que
hubie a o cido la e dad, cuan o ni muchísimo menos, sus escasos undamen-
os.
Muy p obablemen e el edi o del Semana io Pa ió ico, en sus ases de
Mad id y Cádiz, ue íc ima de lo que le achacaba al amigo ausen e de es a
úl ima ciudad, que dio como « e dades las hablillas de las iejas de Cádiz y
de Se illa». ¿Es posible que Quin ana niegue la esis de Blanco, según la cual
«el pueblo es u iese an ajeno de ideas de e o ma» como aquél suponía?
La impugnación de las ideas de Blanco sob e la Re olución española es,
como el mismo Quin ana dice a Holland, un «desahogo de amigo», que en
absolu o puede oma se como una up u a en el e eno de la amis ad. En la
ca a siguien e, del mes de no iemb e, el amigo español con iesa al Lo d que
«es muy g ande la al a» que, pa a la emp esa de ol e a edi a el Semana io,
le hace Blanco. Y en la misma da a en ende que sigue leyendo El Español,
donde habían apa ecido, aducidos po aquél, los comen a ios hechos po el
doc o Alien a la ob a de Humbold sob e Nue a España. Lo d Holland
— al como sabemos po sus ca as a Jo ellanos— sabía muy bien que a Quin-
ana no le asis ía la azón; aunque no es posible conside a a in luencias de
Blanco, an ín imo en el cí culo del Lo d, el que és e hubie a dejado de ene
elaciones epis ola es po espacio de un.año (78). En la ca a que le hace
llega en mano, a a és:de Izna di, Quin ana no quie e habla le «de asun os
públicos», de los que podían in o ma le nues os papeles, aunque malos odos.
En cuan o a las inno aciones polí icas, le dice, no obs an e, que « amos al
qual, aunque con algunos e o es y aspieses, que de quando en quando co-
me emos». Pues «¿cómo —le con iesa— e a posible e i a los a un cue po
compues o en la mayo pa e de clé igos, legis as y empleados?». Según
Quin ana, si el Lo d —le dice en la ca a— hubie a is o y ocado de ce ca
los elemen os en que se habían o mado las Co es, «se pasma á de lo que
han ace ado que de lo que han e ado». De cualquie modo —es o es lo que
c eía el amigo español—, se había e igido «un nue o monumen o a la libe -
ad de los homb es», aun cuando dejaba en suspenso la p egun a de «¿quién
a ianza á su subsis encia?». La lucha po la libe ad y po la independencia
con inuaba, y no sólo en los campos de España, Amé ica o Eu opa.
(78) Ca a XX.
310
LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA
LA TRAGEDIA DE ESPAÑA
Con an e io idad a 1808, Quin ana había concebido la his o ia de España
li e a iamen e como una agedia. Y cuando los anceses en a on en Ma-
d id, caye on en sus manos es de ellas: su Roge de Flo , Blanca de Bo bón
y El p íncipe de Viana, que es aban «bas an e adelan adas», según eco da á
en la ad e encia de que hace p ecede a sus agedias (79). Es po ello po
lo que las que han llegado a noos os son El duque de Viseo (80) y el Pela-
yo (81), de la que daba cuen a a Lo d Holland al comienzo de su co espon-
dencia epis ola . Se a a de dos ob as —dos agedias— en las que la his o ia
da la pau a a los iempos mode nos po que a a iesa España en los albo es
del siglo xix. Su in ención se halla cla amen e exp esada —con la di e encia
de iempo en que cada una de ellas apa eció, en 1801 y 1805, espec i amen-
e—
en sus p ólogos, e dade amen e e elado es (82). A Quin ana le in e-
esa sub aya la misión encomendada al hé oe nacional en el hace la his o ia
y de ca a al u u o de la nación española. Po ello inc epa á, al inal de su
agedia de 1805, a los españoles, ad i iéndoles que «la sang e de Pelayo /
bañando es á la cuna que sus en a / ues o impe io nacien e y o o due-
lo / que ano lu o y lág imas espe a» (83). Y el inal de la misma no es sino
un g i o con a el i ano, o en a o del pueblo y de la «nación que hoy li-
b amos», de que depende á su «independecia» y «la al a glo ia y libe ad de
España».
Pe o el au o de ambas agedias, al igual que el público, que an o in e és
mos ó hacia ellas (84), es aba muy lejos de adi ina la magna que se ce -
ni ía sob e los cielos de España, y de la que ellos mismos se ían a la ez
au o es y íc imas. En es e sen ido, las ca as a Lo d Holland, an o las pu-
blicadas y conocidas como ales y las inédi as, que se publican aho a po ez
p ime a, cons i uyen dis in os pasajes, que ilus an los p incipales ac os de
(79) En Ob as comple as, ed. ci ., pág. 42.
(80) «El duque de Viseo», agedia en es ac os, año de 1801.
(81) «Pelayo», agedia en cinco ac os, ep esen ada en el ea o de los Caños del
Pe al el día 19 de ene o de 1805, año de 1805.
(82) Se encuen an ep oducidos en E.
PIÑEYRO:
op. ci ., págs. 106-107 y 218 y
siguien es.
(83) Ob as comple as, pág. 73.
(84) Según
ALCALÁ GALIANO,
el éxi o de su ep esen ación ue ex ao dina io: «El
público, elec izado, se le an aba en masa a aplaudi y i o ea ; los soldados de la
gua dia omaban las a mas y el alcalde p esiden e des acaba sus alguaciles a deci al
ac o que mi igase su a dimien o o sup imiese aquellos e sos, a lo cual se negaba
con al i ez» (Memo ias de un se en ón, I, Mad id, 1961, págs. 267 y sigs.).
311
MANUEL MORENO ALONSO
aquélla desde an es de 1808 has a 1840. Y al mismo iempo, el epis ola io
ilus a no pocos aspec os de la biog a ía polí ica de su au o . El pe sonaje,
sin p e ende lo, ha ealizado oda una au obiog a ía polí ica, que da cla es
ambién pa a la comp ensión de la agedia his ó ica española. Tal como,
desde Cádiz —en la lejana echa de diciemb e de
1811—,
había dicho al
Lo d: «Sin sabe cómo, me he ido dexando lle a del pensamien o y haciendo
más la go de lo que c eía; pe o ¿quién puede con ene se en una ma e ia de
an o in e és?»
Ac o y íc ima de la agedia —de la que ambién se ocupa como esc i o
polí ico y li e a io—, Quin ana i ió en su ca ne la his o ia de España una
ez que acasó su in en o po la implan ación de un sis ema de libe ades.
En mayo de 1819 —la p ime a ez que puede esc ibi a Lo d Holland desde
la p isión—, oda ía se encuen a «sepul ado en una o aleza, despojado de
odos los de echos de la sociedad y de odos los bienes de la ida, p i ado
de la amilia, de amigos, de ecu sos y a enido pa a mi subsis encia de la
gene osidad ajena» (85). Ni siquie a —dice— le es aba pe mi ido esc ibi .
Y concluye mani es ando que « al es, milo d, la ecompensa que ecibo no
digo de alen os, de es udios y de se icios, que es oy muy lexos de hace a-
le , pe o de mi buena e, de mi hon adez y de mi delicadeza de p incipios,
que Vd. conoce muy bien y que no se han desmen ido jamás».
En palab as del p isione o, «pa ecía que es as qualidades debe ía pone
a cubie o de una pe secución an enco osa y c uel, y que cinco años de
penas y su imien os, noble y en e o sí, pe o pací ico y esignado, debie an
habe sa is echo la oje iza y p e enzión más enconada. Mas es o, po lo is o,
no iene é mino, y los enca celados de España, abandonados y ol idados,
ienen que segui siendo íc imas de las implacables pasiones de den o y de
las ías combinaciones polí icas de a ue a». Excusando añadi nada a es e
pun o, «po que se ía nunca acaba », e mina con esando que «es bien cie o,
milo d, que es e
desg aciado
pays y los mise ables p osc ip os que hay en él
me ecían o a sue e mejo »; no quedando «al homb e de bien, a opellado
y pe seguido, o o ecu so que hace en e a la ad e sidad, escusado de la
inocencia y consola se con la injus ica que ha á en la opinión de los buenos
y segui desempeñando con la dignidad y deco o que co esponde a la i ud
el g a e y is e papel que le ha cabido en la comedia del mundo». Muy pa -
icula men e en ía saludos pa a Blanco, «al qual di á Vd. que yo, pa a con
(85) Ca a XXI.
312
LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA
mis amigos, a pesa del iempo y de la o una, soy el mismo que e a en las
o illas del canal».
En 1820 se ab e un nue o ac o en la
agedia
de España, y de nue o Quin-
ana se e ige en p o agonis a. En el mes de sep iemb e, desde Mad id, esc ibe
de nue o al Lo d, quien, a a és de Fló ez Es ada, había en iado nue as.
Desde la e olución, a comienzos del año, anscu ie on días muy agi ados
pa a el p o agonis a, según le e ie e en la ci ada ca a (86). Los «cuidados
y diligencias» de su nue o es ablecimien o, el enca go de la elección a dipu-
ados «pa a que ui nomb ado po el pueblo» y el allecimien o de epen e
de su muje le impidie on has a en onces con es a al amigo inglés. A és e
(como a su esposa Elizabe h) le ag adece el « ie no y a ec uoso in e és que
ha omado siemp e en mi sue e y po la since a aleg ía que mues an en el
cambio de cosas que han sucedido en España». Y en es e sen ido le con iesa
que «él ha sido al, que excede a quan o podían alcanza la imaginación y el
deseo, mucho más espec o de los epa idos en p isiones y p i ados de oda
clase de no icia c eíamos que e a imposible es o u iese emedio en mucho
iempo, a menos de un sacudimien o gene al en Eu opa, de lo que no había
indicio ninguno, o de una e olución emible y sang ien a en la Península,
que e a an o de eme se como di ícil de espe a se».
El p o agonis a del nue o ac o de la agedia que empieza a i i se en
España señala al Lo d que « odos los españoles debemos es a econocidos
a Vd. no sólo po el in e és que se oma en nues a elicidad, sino ambién
po los buenos consejos que siemp e es á p on o a da nos». Pe o en cuan o
a los de ec os de la Cons i ución de Cádiz —po los que an o se p eocupó
Holland con ánimo de se icio a España den o de su cí culo (87)— le dice
que «no es ácil con eni en el iempo y ocasión de e o ma los». Según
Quin ana, « odo p esen a sus incon enien es, y más en polí ica, que, como
Vd. sabe, iene más de a e que de ciencia; y po eso sin duda us edes los
ingleses, que hace más iempo que p ac ican la libe ad, son los que es án
más adelan ados en ella». El amigo español —que le ag adece el lib o que le
en ía el Lo d de Co u, aducido po Blanco, y que ha leído «con mucho
gus o»— piensa que, en e ec o, «las ins ucciones de una nación no son siem-
p e aplicables absolu amen e a o a», al cual e a la esis sos enida po la
(86) Ca a XXII.
(87) En sus no as au obiog á icas, Blanco pond á de mani ies o que, en e ec o,
Lo d Holland le sugi ió que pod ía hace much good esc ibiendo c í icamen e sob e
la Cons i ución de 1812 en una ca a a Quin ana: «My oíd iend, as an eminen li e-
a y man, and a su e e in he cause o libe y.» Blanco —ag ega— accedió a los de-
seos del Lo d y esc ibió una «long le e , o which his Lo dship kep a copy: I ha e
none» (c . su The Li e, I, op. ci ., pág. 375). •
313
MANUEL MORENO ALONSO
IV
Mad id, 16 no iemb e 1808
Mi Lo d,
espe able amigo mío: ambién mi p ime pensamien o, luego que nues os
op eso es nos dexa on espi a , ue esc ibi a V. dándole pa e de nues os ex a-
o dina ios y elices sucesos, sabiendo bien quán o es el in e és que siemp e le
han exci ado las cosas de España. Pe o hacía ya algún iempo que enía un
paque e de lib os des inado pa a V. (en e ellos en aba un exempla del poema
de Valbuena) y quise agua da pa a esc ibi le una ocasión en que pode en iá -
selos.
Díselos a nues o común amigo don Felipe Bauza pa a que los incluyese en
un paque e que había de en ia a Mendoza; y ya iba a pa i quando supimos
que V. pensaba eni a España. Con es o, el p oyec o de en ia los lib os y es-
c ibi se dexó agua dando el momen o en que pudiésemos da nos un ab azo como
amigos, como aliados y como homb es lib es.
La posición de don Felipe y mía no se ha mudado desde que pa ió de aquí.
El ha seguido en sus ú iles abajos de bibliog a ía y geog a ía y yo en los míos
de li e a u a. En es e iempo he esc i o y publicado un omo de Vidas de Espa-
ñoles céleb es, una Colección de poesías selec as cas ellanas desde Juan de Mena
has a nues os días y la edición de Be na do. Es as ob as, con la que ha esc i o
Ma ina sob e nues a an igua legislación, componían el paque e consabido, que
yo end é más gus o en en egá selo a V. en p opia mano que en emi í selo en
pa e ninguna.
En e an o que nos emos, incluyo es e quade ni o que he publicado aho a
y que sin el concu so de elices ci cuns ancias que nos odean nunca hubie an
is o la luz; y acompaño un exempla de ese mani ies o que a a da la Jun a
Sup ema a la nación, que po es o y po que es ob a de un amigo de V. c eo que
se aleg a á de que la Jun a le publique.
Lo demás que pudie a se ma e ia de es a ca a más es pa a habla lo que
pa a esc i o. Si las ope aciones mili a es que aho a a la e dad no nos son dema-
siado a o ables, no e a dan su enida a Mad id, yo pido a V., en nomb e de
don Felipe y mío, de que nos a ise de qué día pod á llega a es a Co e pa a
ene el gus o de da le quan o an es un ab azo.
Sí ase V. de pone me a los pies de Miledy y de da mis exp esiones a
M . Hallen; disponiendo como gus e del since o a ec o y p o unda es imación
de su amigo.
V
Se illa, 11 ab il 1809
Mi espe able amigo,
me aleg o del eliz a ibo de V. a esa ciudad en compañía de Miledy, M . Alien
y los dos seño i os. Todos sus amigos de aquí es amos buenos; y cada ez sen-
imos más que se hayan acabado los buenos a os que gozábamos en la e ulia
en el seno de la más anca amis ad y hablando de cosas ú iles y bellas.
320
LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA
Nadie los echa menos así más aún que yo. V. sabe quales han sido mis p in-
cipios an es de nues a e olución. V. sabe y odo el público ambién que nunca
se han desmen ido, y que si me he a ojado al o bellino ac ual de las cosas con
una olun ad an de e minada y segu a es po que amo an o la libe ad polí ica
y ci il del pueblo español como la independencia. Pe o se engaña V., amigo mío,
si c ee que en el pues o en que yo es oy es lo mismo en mí desea y que e que
hace . La azón de es o V. lo sabe y se ía la go de epe i en una ca a: pe o yo
le ju o a V. que pa a mí es lo mismo que que e en las manos de la libe ad,
de la e dad y de la jus icia que de un spi i us has ege ac us. No cesa é de
clama y de epe i lo que hago odos los días en la misma opinión y dic amen
que V. an as eces inculcó a homb es que pueden hace más que yo.
Hoy enemos no icias abo ables de Galicia: los pa io as han conquis ado
a Vigo con mil escien os anceses que allí han hecho p isione os. Tuy pa ece
que es á en el mismo caso. Se nos asegu a que los ingleses que es án en Lisboa
ma chan con a Soul , que es á en Opo o en es os momen os, unidos a los e-
ue zos conside ables que se en ia án a Cues a. Tal ez nos deja án espi a un
momen o; y es e momen o c ea V. que se ap o echa á a lo menos po mí pa a
exci a a la g ande y necesa ia e o ma.
Venegas manda en la Ca olina a las ó denes de Cues a. A U bina se le hace
consejo de gue a.
Mil y mil espe os y exp esiones a Miledy; memo ias a M . Alien, y V. dis-
ponga como gus e del espe o y since o a ec o de su amigo.
VI
Se illa, 11 mayo 1809
Mi que ido y espe able amigo,
se ha e i icado ya el ompimien o en e la Aus ia y la F ancia. No engo
luga pa a más que pa a copia el o icio siguien e:
«Al Gene al en Je e del Exé ci o ancés en Ba ie a. En consequencia de
una decla ación de S. M. el Empe ado de Aus ia al Empe ado Napo-
león p e engo al S . Gene al del Exé ci o ancés que engo o den de
camina hacia adelan e con las opas de mi mando y de a a como
a enemigos odas aquellas que me quie an opone alguna esis encia.
En mi Qua el Gene al, a 9 de ab il de 1809.
Fi mado, Ca los.»
Los anceses se quejan de que los aus íacos hayan o o la gue a sin decla-
ación, de que la hagan con papeles e oluciona ios y con un Exé ci o p epa ado
en plena paz y des inado a conquis a la Eu opa más bien que a de ende la
Aus ia.
A los pies de Miledy, buen iaje y manda siemp e.
321
MANUEL MORENO ALONSO
VII
Se illa, 18 mayo 1809
No he podido esc ibi a V., mi espe able amigo, como que ía en odo aye ,
po halla me muy ocupado. El g an negocio se despachó el día an e io , y no
bien, según mi modo de en ende . Las Co es se con oca án en odo el año
p óximo o an es si las ci cuns ancias lo pe mi iesen, y en e an o se abaxa án
y p epa a án odas las e o mas y planes sob e adminis ación pública que se
han de p esen a a la ap obación de las Co es. Es o es no habe en endido la
si uación de las cosas: las azones que ha habido pa a hace lo son las mismas
pa a hace lo p on o; y yo no eo po qué han de dexa el Es ado a la me ced de
las ci cuns ancias que pueden a ia de un momen o a o o y po qué se han de
expone ellos mismos al iesgo que un Es ado an p eca io iene consigo. La cosa
se anuncia á al público en un dec e o sin mani ies o ni p epa ación ninguna con-
side able.
Ya sab á V. que los anceses se han eplegado hacia T uxillo con el in de
auxilia a Soul según se c ee. Pe o ambién se nos dice que los ingleses y po -
ugueses que había en Alcán a a han o o el puen e y que es o ha desconce ado
su plan. Nues o qua el gene al es á en Fuen e del Maes e. Incluyo los Sema-
na ios. Hágame V. el gus o de pone me a los pies de Miledy, de da exp esiones
a M . Alien y de dispone del a ec o de su amigo.
Monas e io, que saluda a V., ha acabado el bus o y en él ha hecho una ob a,
a mi modo de en ende , muy bella. Tiene oda la g andiosidad que es compa-
ible con la semejanza y no dudo que ha á buena pa eja con el de qualquie a
o o ilóso o u o ado .
Ya sab á V. que la Jun a concedió a V. la acul ad de comp a y ex ae las
es docenas de cabezas.
VIII
Hoy, 25 mayo 1809
No he con es ado a V., mi que ido amigo, po mis muchas ocupaciones y
po que espe aba a que el Dec e o de Co es se imp imiese pa a en ia le un
ejempla como lo hago es a noche. El p eámbulo, ío y desca nado, no con en-
a á a los que espe aban o a cosa y a los que deseaban que un negocio an
g ande se dixese a la nación, de una mane a digna. Assí lo han que ido, assí sea;
pe o como lo hagan quan o an es, impo a poco que lo digan mal o bien. Pa a
és e quan o an es se á muy opo uno que los cue pos y au o idades, al ecibi
el Dec e o, con ex en que con iene que la cosa se haga a la mayo b e edad. La
opinión del come cio de Cádiz end á en la ac ualidad mucha in luencia. En e-
an o,
c ea V. que los pa io as de aquí no nos cuida emos.
Monas e io a a de e si puede ab e ia la execución del bus o pa a pode
sa is ace los deseos de V. Wiseman ha hablado a Rodenas y és e me lo ha dicho
322
LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA
a mí, de mis ideas de V. espec o a indemniza le de su abaxo. Monas e io es
hon adísimo, y como buen español, delicado en ex emo. El po sí mismo, ni
an es ni después, pedi á ni admi i á nada. Pe o su si uación hoy día es muy es-
echa y c eo p opio de la gene osidad de V. ali iá sela sal ando su delicadeza
y ecompensa le un abajo de modo que no pa ezca una paga. Es o pod á al
ez hace se bajo el p e ex o de que no su a g a emen e en la comp a de la pie-
d a' y abajos p ime os de un des as e; y mandando V. que Wiseman le en egue
di ec amen e a él o po mi medio aquello que a V. le pa ezca. Yo hablo a V. en
es e pun o con oda la con ianza de la amis ad; y no he dicho nada a Monas e io
po que sé cie amen e que se empeña á en que no se a ase de semejan e cosa.
Con es o c eo habe con es ado a V. ambién sob e el pensamien o de i a
Cádiz y a Ingla e a. Nadie más que yo desea sus adelan amien os y su glo ia;
po que mien as más le a o, más le es imo, pues le amo: es un modo dignísimo
de qualquie a abo y p o ección; mas las cosas en la ac ualidad no es án p o-
po cionadas a que dé pasos g andes en su ca e a, y a e que es lás ima.
Los anceses p egonan en sus Gaze as de Mad id sus ic o ias sob e los aus-
íacos. No sabemos a qué a ene nos en el pa icula . En cambio, hoy se nos
anuncia de Po ugal la en e a de o a y endición de Soul : no icia que se dice
como cie a, aunque no se da de o icio, pe o su con i mación en caso de se
e dad no puede a da muchas ho as.
Póngame V. a los pies de Miledy. Memo ias a M . Alien y V. disponga del
a ec o de su amigo.
P.
D.: No incluyo el Dec e o po que no ha enido oda ía de la imp en a.
Mañana i á.
IX
Se illa, 26 mayo 1809
Que ido amigo mío,
incluyo a V. con la copia p ome ida de sus apun es dos exempla es del De-
c e o consabido. Después de an o uido ha salido el pa o de los mon es: e -
güenza me da que se diga que yo he andado en es o. En in, me e ie o a lo que
dixe anoche, y poniéndome a los pies de mi ledy, me o ezco a su disposición.
P.
D.: Lo de Soul no se ha con i mado oda ía. Los pliegos de o icio de
T ies e anuncian una ic o ia del A chiduque con a el ejé ci o man-
dado po Eugenio en I alia.
Ab o el pliego pa a copia a V. la Gaze illa ex ao dina ia que sal-
d á mañana: «Po ca a de T ies e de ocho de ab il ecibidas de o icio
po la Sup ema Jun a Cen al, se ha sabido que el a chiduque Juan ha
ba ido un ejé ci o de cua en a mil anceses, mandados po el i ey de
I alia Beauba nois en e la isla Po cia y Co nigliano.» También de o i-
cio,
y po el mismo conduc o, se a isa que la Rusia se ha decla ado
en abo del Aus ia con la F ancia?
323
MANUEL MORENO ALONSO
X
Se illa, 30 mayo 1809
Mi que ido amigo,
Blanco c eo que esc ibe a V. muy incomodado del Dec e o, y más de la elec-
ción de los suje os nomb ados pa a la Comisión. C ea V., amigo mío, que a odos
los buenos les ha pa ecido que es a elección daba a en ende la poca gana que
iene el Senado de jun a comicios. Si la opinión pública mani es ada po las
con es aciones de las au o idades a quienes se comunica á el Dec e o no enmen-
da a la cosa, c ea V. que no se puede espe a que se haga p on o y bien. ¿Y qué
p ocede á si las cosas mili a es an adelan e en el aspec o a o able que hoy p e-
sen an y algún gene al ambicioso en a en Mad id? En Mad id se sabe mucho,
en Mad id quie en las Co es quan o an es; y si el gene al hace allí un Consejo
de Cas illa con los conseje os que han quedado y con oca a Co es, ¿quién sabe
lo que se á de la Jun a? Vuel o a deci a V., no lo en iendo. Nues a si uación
no es pa a ó mulas y exceso de ci cunspección; y nues o común amigo se in-
clina demasiado a es os pa idos len os, que no son de sanos; él es quien ha
in luido más que nadie en la dilación del é mino asignado.
En cuan o a Monas e io, si su si uación ue a o a, no hubie a yo hablado
a V. en los é minos que lo he hecho, y hubie a dado luga a la delicadeza. Me
aleg a a que Mi Lo d Holland lle ase es a exp esión de las A es españolas. Mas
ya que es o no es posible po la ue za y la u gencia de las ci cuns ancias, quan o
V. me dice en su ca a sob e el pa icula , me pa ece bien, y quan o V. haga se á
bien hecho.
Póngame V. a los pies de Miledy y mande a su a ec o amigo.
XI
Hoy, 1 junio 1809
Mi que ido amigo,
ya Fe az habla a V. de la acción en ajosa que hemos enido en Alcañiz y de
lo bien que Blake cumple las espe anzas de los buenos. Las cosas pa ecen de buen
aspec o, y si en el No e ienen la mi ad de nues a cons ancia, la España es in-
dependien e y lib e y la Eu opa es sal a.
No puedo más po hoy. P ocu a é e acua el enca go que V. me hizo en la
de aye , y en e an o, poniéndome a los pies de Miledy, disponga V. de,
XII
Se illa, 7 junio 1809
Mi que ido amigo,
no he esc i o a V. en es os días po que no he enido
•
iempo pa a nada y
además no hab á nada pa icula que deci . Es amos pendien es de la ma cha
324
LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA
de los ingleses y del pa ido que oma a Víc o luego que lleguen a Badajoz. Hoy
se nos anuncia que la di isión Mal i
(sic),
después de habe omado a Lugo,
hab á deshecho las opas ugi i as de Soul . Si es o ue a cie o pod ía qui a nos
el ama go de la en ada de As u ias. También se dice que la Wes alia y odo
el No e de Alemania es aba suble ado, pe o es o no es an cie o como la en ada
en Viena. En in, si po allá ienen i meza, las cosas pueden ende eza se si es
que sabemos ap o echa nos de es a eliz coyun u a.
Póngame V. a los pies de Miledy, y mande a su a mo.
P.
D.: El g ande asun o es á pendien e de nues o común amigo, que es á a-
bajando un papel sob e la se ie de a eas y obje os que debe p opo-
ne se la Comisión de Co es.
XIII
Se illa, 9 junio 1809
Mi que ido amigo,
V. iene azón: la g an causa a con len i ud y con ibieza, mas la culpa no
es de la Jun a Chica. Quan o hab á que hace po nues a pa e es á hecho. No
odas las uedas de es a máquina an iguales. Algunas andan poco, o as nada y
és as son las más. Pe o de es o habla emos o o día, pues que hoy no puedo más.
Wiseman me ha en iado es a mañana los seis mil eales que ha des inado a
Monas e io, y és e los ha ecibido de mí, aunque con alguna epugnancia, pe -
suadido de mis azones di igidas a que es o no o enda ni a su delicadeza ni al
deseo que siemp e le ha animado de complace a V. con desin e és y amis ad ni
al concep o que V. iene de él. C eo que esc ibi á a V. segu amen e es a noche
dándole las g acias po su gene osidad.
Póngame V. a los pies de Miledy.
Mande a su a mo.
XIV
Mad id, 10 junio 1809
Lexos de mí, amigo mío, la idea de que e disminui ni un ápice del jus o
concep o que nues o homb e se iene adqui ido po sus alen os, po sus inmen-
sos conocimien os y po sus i udes. Yo le amo, le es imo y le admi o, pe o digo
y di é siemp e que su ca ác e , amigo de la ci cunspección y de la o malidad,
qui a a cie a clase de negocios la ma cha ápida que las ci cuns ancias y la si-
uación ac ual de las cosas exigen. Tal es el de las Co es. El e a el o áculo de la
Comisión p epa a o ia, y como sus compañe os, en la mayo pa e, no han gus-
ado del p oyec o, encon a án en la se ie de discusiones que han o mado pa a
la Comisión un medio de en o pece el negocio y quizá de des ui lo. No lo
quie a Dios.
325
MANUEL MORENO ALONSO
Aún no he enido luga pa a o ma la lis a que V. me pide. Compadézca-
me V.
Póngame a los pies de Miledy y disponga como gus e de su a mo.
P.
D.: Habiéndome hoy mani es ado Wiseman que hab ía sido equi ocación
suya el en ia me diez mil eales pa a Monas e io en luga de ocho mil
que V. había dispues o, le he de uel o los dos mil de exceso, y lo a iso
a V. pa a su in eligencia.
XV
Se illa, 1 no iemb e 1809
Razón es ya, espe able amigo, que yo ompa un silencio de qua o meses y dé
a V. alguna cuen a de mí y de las cosas que me odean. Desde que V. se ue se
empeza on a p omo e al e aciones cuyo esul ado pa ecía que debía se muy
p óximo; yo agua daba a él pa a esc ibi a V. la go, y de día en día, de semana
en semana se ha ido dila ando has a hoy, en que, al pa ece , o os negocios hacen
c isis y yo omo la pluma pa a esc ibi a V.
Ni ingleses ni españoles supimos saca pa ido de la ba alla de Talaye a. No
me dila a é en explica la muchedumb e de inciden es y po meno es que hubo
en es o; mas odo podía educi se a deci que, po una pa e, la al a de ac i idad
y de a enciones en Cues a, y po o a, la al a de con ianza en el gene al inglés
desg acia on un suceso del qual puede depende muy bien la libe ad de es e
país.
La o a de Almonacid, la pé dida de La Mancha y el a aso mise able y
pelig oso en que nos emos, odo ha nacido de o igen y se á di ícil epa a an os
males sino a cos a de p odigios.
Llegó el embajado Wellesley; y como desde aquel pun o habían ya empezado
las desa enencias, es di ícil c ee que no haya in luido mucho en la agi ación de
los ánimos. El pueblo empezó a pedi Regencia, sin sabe si pedía bien o si pedía
mal. En la Jun a se o ma on dos pa idos: uno que la que ía y o o que la e-
pugnaba. Las Jun as P o inciales la empeza on a con adeci abie amen e; y lo
que es más singula es que en Se illa e a donde el público se mani es aba más
adic o a ella. Se p ocu ó desde en onces desac edi a con pasquines, con calum-
nias y con oda especie de manejos so dos y as e os a aquellos indi iduos de
la Jun a que, po sus luces, su c édi o y su expe iencia pa ecía que debían se
llamados a compone la Regencia. Ga ay, abu ido y desalen ado con es as con-
adicciones, ha dexado los dos Minis e ios que exe cía. Los demás amigos suyos
es án a lixidos y desau o izados; y bás ale a él y a ellos p opone alguna cosa
pa a que se con adiga y se deseche. De es os deba es impo unos han esul ado
dos cosas que pa ecía no e an de espe a se, a endido el es ado de los ánimos y de
los negocios: una es la con ocación de Co es pa a el p ime o de ene o, y en
cong egación al p ime o de ma zo, a cuyo in se ha hecho la Jun a Chica el
Mani ies o de que acompaño exempla es, y que es á ya ci culado po odo el
eyno. O a es el es ablecimien o de una sección execu i a, compues a de seis
indi iduos de la Jun a amo ibles pa a despacha con los minis os y de e mina
326
LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA
los negocios que, po na u aleza, son u gen es y execu i os, como los de Hacien-
da, Gue a y o os de igual clase. Lo que es más a o es que al hace la elección
de los suje os, la mayo ía de la Jun a ha p e e ido aquellos que no enían ningún
nomb e ni celeb idad y ha excluido a los que, al pa ece , debe ían ene odos
los o os. Los elec os han sido Romana, Riquelme, Toscano, Ca o, To e y Villel.
¿Qué le pa ece a Vd.? Fue a de los dos p ime os, cuya epu ación dis in a
sabe Vd., ¿quién había de pensa en los o os? Pe o el mis e io no es muy oscu o:
la mayo ía no que ía el p oyec o de selección ni de Regencia; y no habiendo
sabido el es ablecimien o de la sección, se ha desqui ado en las pe sonas y han
i ado a desay a la. T is e y mise able si uación, po cie o, y de que sólo nos
pueden lib a las Co es.
Vd. di á: ¿y cómo es que han pensado en és as hallándose en semejan e dis-
posición? Amigo mío: las Jun as P o inciales han dado señales nada equí ocas
de que aspi an a la independencia, y las Co es han sido el emedio que han
pues o a es e pelig o. Y es p eciso con esa que po es a ez han ace ado, y que
el público es á muy con en o de semejan e esolución.
Vea Vd., pues, amigo mío, una especie de asguño del es ado de nues as co-
sas.
Hoy se nomb a p esiden e, hoy se pone en ejecución la sesión execu i a.
En e an o, pa ece que en Cas illa han conseguido en ajas con a el enemigo.
Los anceses obligados a en ia e ue zos allá a loxan en La Mancha y noso os
nos ponemos en ma cha pa a ocupa es a p o incia. Si el ejé ci o inglés quisiese
ob a ac i amen e de e as no se á ex año que epa ásemos en algo los e o es
g ose os, la ine cia y las desg acias de es e e ano.
Ya hab á Vd. ecibido el bus o que hace más de es meses se en egó a
M . Wisseman: el modelo no pudo i po que se hizo pedazos al coce le.
Hoy en ío a Wisseman pa a que los di ija a V., po o o conduc o que el
co eo, exempla es del Mani ies o de Co es y una Geog a ía de España, que An-
illón emi e a V. con muchas exp esiones de su pa e.
G acias po los exempla es de la ob i a sob e Co es. Hay en dic amen de la
Jun a Chica mucha e udición, mucho conocimien o de nues as cosas, muy buena
in ención, pe o hallamos mucha con emplación, en nues o sen i no necesa ia,
po las clases y cas as p i ilegiadas.
Póngame V. a los pies de Miledy. Sí ase V. da le mil g acias de mi pa e
po Co ina: la ley con muchísimo gus o, y al ene le no podía menos de pensa
en la mano amis osa que la p opo cionaba.
Adiós, Milo d.
XVI
Isla de León, 27 eb e o 1810
Mi espe able amigo,
quando he ecibido en úl ima ca a de V. sob e Co es, ya las espe anzas que
odos eníamos en la cong egación de es a asamblea se habían des anecido con
la in asión de los anceses en Andalucía. La Jun a no pudo sos ene se con a
es e baybén y ha enido que cede en au o idad a un Consejo de Regencia. Toda
la desg acia, el ilipendio y las calumnias que siguen a un Gobie no débil y des-
g aciado, odas pe siguen a aquel Cue po mise able que nunca ob ó con ene gía,
327
MANUEL MORENO ALONSO
que siemp e adop ó las g andes medidas después de habe pasado el iempo
opo uno de pone las en ejecución; pe o que no es culpable de las calumnias e
impu aciones absu das con que la male olencia le pe sigue.
Véanos V., pues, aco alados en es e incón, si iados y bloqueados po ie a,
dependien es en e amen e del ma y, po consiguien e, a pesa de la ue za espa-
ñola que aquí se ha eunido, en egados a la me ced de los auxilios de la Nación
B i ánica. Escuso de hace e lexiones sob e es o po que V. las ha á más a sang e
ía que yo y e á los esul ados.
En la si uación apu ada en que las cosas se han pues o, y siendo necesa io
que uno piense en la sue e y en el umbo que ha de oma , mi plan es de sali
de aquí o pa a Mallo ca o pa a Amé ica, pe o en el en e an o que es o se e i ica
y aún pa a halla acilidad de e i ica lo; siemp e me con end á mucho se co-
nocido y ecomendado a las pe sonas inglesas que aquí han de ene in luxo en
los negocios. Fia lo en la amis ad y ap ecio que he debido siemp e a V., me omo
la con ianza de pedi le, si iene p opensión pa a ello, es as ecomendaciones; que
no dudo de su bondad, sean cual las necesi a un homb e que, como V. sabe, no
iene genio ni pa a la in iga ni pa a la ambición, y que siemp e ha sido encogi-
do y ímido en su a o, especialmen e en los pode osos.
La Regencia ha sup imido la Sec e a ía Gene al, y, po consiguien e, la Jun a
Chica se ha desecho, como la G ande.
Sí ase V. pone me a los pies de Miledy y da exp esiones a M . Hallen; dis-
poniendo siemp e de la olun ad de su a mo. amigo.
Quando V. eciba és a ya hab á V. is o a Blanco, que salió de aquí ocho
días ha. Déle V. mis memo ias y que me esc iba cómo le ha ido y cómo lo pasa.
XVII
Isla de León, 10 ma zo 1810
Mi que ido y espe ado amigo,
acabo de ecibi sus dos ap eciables ca as de 16 de ene o y 12 de eb e o,
y una y o a me p ueban el sumo in e és que iene Vd. en la elicidad de es a
desdichada nación. Días pasados esc ibí a Vd. sob e el deplo able es ado de nues-
as cosas, y nada engo que añadi a aquello; po que la si uación no se ha mu-
dado,
y en mi dic amen sólo un p odigio pod á sal a nos, a lo menos po aho a.
Aunque ya con e sación a día, la de Co es, di é, sin emba go, a V. que de
los es e o es que nos achaca en el sis ema adop ado pa a es e Cong eso sólo
con engo en el úl imo; y que la na u aleza de la ep esen ación no su e cue pos
in e media ios en e elec o es y elegidos. Toda ía es e e o podía se co egido
en las mismas Co es ex ao dina ias que pod ía después modi ica y co egi a
su a bi io las o mas de la elección. Mas digo: y es que en onces con end ía al
ez más que aho a adop a y pone en su igo el p incipio e dade o de la e-
p esen ación, y que se ía en onces más ácil que cincuen a mil almas conociesen
a su ep esen an e que no aho a en que ni hay opinión pública, ni medios de
hace se conoce , ni libe ad de imp en a.
Mas es o, milo d, es habla de lucha . Yo he deseado las Co es, p ime o,
328
LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA
pa a es ablece desde luego una ba e a con a la a bi a iedad de los que man-
dan; segundo, po que las he c eído el único medio de sal a nos y aun la o ma-
ción de la opinión pública, ya po la mani es ación de alen os de oda especie,
ya, en in, po el impulso y ac i idad que hubie an dado a odo. La ambición de
unos pocos, la igno ancia de los más y las len i udes o mulis as de o os no lo
han consen ido, y ya es amos anegados. Y lo que es peo , a los ojos del siglo
p esen e y de la pos e idad, end emos la mengua de habe is o y conocido el
emedio y no habe enido ue za pa a oma le a iempo.
El nue o Gobie no no me ha des inado oda ía, aunque dice que me necesi a
y que cuen a conmigo. Yo siemp e, en mi in e io , deseo i me a Mallo ca a i i
lexos de agi aciones en la compañía de los amigos que allí engo. Insis o, pues,
en lo que dixe a V. en mi an e io sob e las ca as de ecomendación que pido
pa a los p incipian es agen es mili a es y diplomá icos que Vds. en íen a es os
pun os.
En ia é quan o an es a Miledy el papel español que desea. Ve güenza me da
e la an españolizada, y me ece noso os an poco ese a o . E a p eciso habe
salido con más glo ia de es a e ible con ienda. Hágame Vd., milo d, el gus o
de pone me a sus pies y de saluda la espe uosamen e en mi nomb e; y dando
exp esiones a M . Hallen, mande V. lo que gus e a su a mo. amigo.
XVIII
Cádiz, 7 mayo 1810
Amigo mío,
he is o el p ime núme o del pe iódico de nues o Blanco, y po quan o hay
en el mundo no quisie a que un amigo mío uese au o de semejan e esc i o.
¿Adonde a a pa a , o qué p e ende con esa ag u a, ese desp ecio con que da
idea de odas nues as cosas? Sólo nos quedaba po emedio, o al menos po
consuelo de nues os in o unios, la es imación y la compasión agena, ¡y és a nos
la p e ende qui a ! Du o es y mucho más a quien sabiendo a ondo la se ie de
nues os sucesos y el espí i u que los ha di igido e en ese quad o en enenado,
o cida muchas eces, la e dad; equi ocadas las in enciones, admi idas como
e dades las hablillas de las iejas de Cádiz y de Se illa, y amon onado odo
pa a hace odioso a un Gobie no que no exis e, más desg aciado oda ía que
débil y culpable. No sé si Blanco consegui á lo que p e ende, po que el ono ge-
ne al de su esc i o es más bien de un homb e esen ido que de un es igo im-
pa cial: pe o sea qualquie a el éxi o que enga, los buenos españoles sen i emos
siemp e la imp uden e publicación. Los golpes que en su enco i a a la Jun a
Cen al no an dados con al ino que no caygan muchos sob e la nación en e a;
y la mayo pa e es, pienso deci lo, con injus icia.
Sin duda aquel Gobie no ue icioso en su Cons i ución, mal o ganizado
desde su p incipio po las ci cuns ancias de los indi iduos que le componían: no
debió se ni conside a se sino como un in e egno b e ísimo mien as se ins i-
uía el gobie no e dade o, y, acomodado a las ci cuns ancias, debió da la libe -
ad a la imp en a, llama al ins an e una dipu ación nacional, decla a la mobi-
lidad. Pecados odos g a ísimos, pe o en muchos de la Jun a, más de en endi-
329
MANUEL MORENO ALONSO
Tenga V. la bondad de pone me a los pies de la S a. y o ece mis espe os
a Lo d Russell, quien no sé si hab á ecibido las con es aciones mías a las di e-
en es y ap eciadísimas memo ias que he ecibido siemp e de quando en quando.
Queda siemp e de V. a en o y a ec uoso amigo y se ido q.s.m.b.
Muchos saludos a Bauza.
XXIV
Mad id, 9 mayo 1830
Manuel Jose Quin ana ap o echa la ocasión de pa i a Lond es su amigo
el S . We he ell pa a o ece po su medio sus espe os a Lo d Holland, saludán-
dole a ec uosamen e y asegu ándole que, a pesa de los iempos que han co ido
y de los acon ecimien os que po él han pasado, conse a i amen e en la me-
mo ia el a ec o, ap ecio y delicadas a enciones que ha me ecido a dicho seño .
XXV
Mad id, 6 ab il 1833
Milo d,
mi muy es imado y espe ado amigo: la ca a de V. del 10 del mes pasado
ha enido a mis manos a su debido iempo, y he enido con ella la sa is acción
que siemp e ecibo en odas las mues as de su an igua y buena amis ad. P egún-
ame V. po si salud, po mis ocupaciones y po los amigos que aún nos quedan.
De salud es oy bas an e bien, y aun el humo , a pesa de los años y de los pesa-
es,
es el mismo, con co a di e encia que el que enía quando nos conocimos.
Algo me ocupo en es udios, pe o más p incipalmen e po emplea hones amen e
el iempo que con obje o ninguno. Nada de e sos, po que desdicen de mi edad,
y las Musas no suelen se a o ables a la ejez, y más si es á acompañada de
desab imien os y desg acias. Con más ecuencia me en e engo en c í icas y en
his o ia: aho a es oy acabando de imp imi los ozos mejo es de nues os jó e-
nes he oycos, pa a que hagan pa e de las poesías selec as cas ellanas, y aunque
no an ap eciables como ellas, po que nues os poemas épicos son lo peo que
enemos en es e amo, se i án, sin emba go, pa a acla a en lo posible y comple-
a el es udio del a e en e noso os. También engo esc i as algunas Vidas de
españoles céleb es, en e ellas las de F ay Ba olomé de las Casas y Don Al a o
de Luna, que ya es u ie an publicadas a no ene me pe ezoso pa a ello la poca
a ición que hay aquí a lee hechos pasados, la a ención exclusi a que se da a los
p esen es y o as cosas más que en o pecen y desalien an.
De amigos comunes pocos nos quedan ya po acá. Rodenas sigue de in enden e
en Málaga. Clemencín se halla aquí y es, como yo, indi iduo de la Jun a Di ec i a
del Museo de Ciencias Na u ales.
Vengamos a su enca go de V. sob e g abado es españoles. No hay en cas e-
llano ningún lib o esc i o sob e es a ma e ia. G abado es en e noso os eal-
men e no los ha habido ealmen e has a p incipios del siglo pasado. En el
Dicciona io de Ceán que allí se conoce hab á alguna no icia de don Juan Palo-
mino y algún o o de su iempo. De los pos e io es se pod á halla algo en las
336
LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA
Ac as de las di e en es Academias y aquí pe enecie on, en las que se es án im-
p imiendo aho a la de San Fe nando. Se habla bas an e de Ca mona, Selina y
algún o o con empo áneo. De és as yo cuida é de emi i a V. un exempla con
Apun es que saca é de los demás y puedan hace al caso. V. me di á si en an
ambién en el plan de su amigo hace mención de los g abado es más señalados
que aún se en, po que en al caso ambién ecoge é alguna no icia sob e ellos
y la emi i é.
Doy a V. el más co dial pa abién po el gus o que iene en e sus hijos an
al amen e colocados, y uego a V. que mani ies e es os sen imien os míos a Mi
lady, o eciéndome endidamen e a sus pies. Igualmen e da á V. exp esiones mías
muy a ec uosas a M . Alien.
De las demás cosas halagüeñas que V. me dice, hijas de sus buenos deseos,
nada puedo con es a a V. po que se ía nunca acaba , quedando siemp e de V.
su más a ec o y econocido amigo.
Me he ap esu ado a con es a a V. ap o echando la ocasión de que lle e es a
ca a mi amigo D. San iago Ma a nau (?), un jo en de excelen es p uebas y de
conocimien os muy al os y habilidad exquisi a en la música.
XXVI
Mad id, 17 oc ub e 1837
Mi siemp e es imado y espe able amigo: he ecibido la ca a de V. del 3 del
mes pasado y en ella el Ho a ius Nasci ibus, que ap ecio in ini o po eni de la
mano de V. y ambién po el mé i o de la ob a, que con i ma po odas pa es
una e udición an ingeniosa y opo una. Su lec u a me ha in e esado mucho.
En cuan o al enca go que V. me hace sob e comedias, aunque ya no sea an
ácil encon a og os suel os de ellas como lo e a an es que V. y o os cu iosos
así ex ange os como na u ales empezasen a da le caza; oda ía espe o pode
en ia a V. algunos olúmenes que le al an; y ha é copia lo que le pueda pa a
cub i los de ec os que hay en los omos que V. iene y me indica en su no a:
cuando es é emi ido odo, o a lo menos mucha pa e, end é cuidado de en ia lo
a V. po medio del S . Ville s, según me dice en la suya.
Tengo e güenza y pena de habla a V. de nues as cosas públicas: ellas se
hallan en un es ado deplo able, pa e po culpa nues a y pa e ambién po culpa
agena, como nos iene de siemp e. Sin emba go, la expedición del p e endien e
a la capi al, y su uel a a las p o incias del No e, deben habe hecho cambia
de concep o en los países ex años, así a amigos como a enemigos de la nación
española, sob e el es ado mo al de la nación. Mas es as cosas, pa a explica las
bien, piden una con e sación y no una ca a; po que sólo en una con e sación
se pod ían da con acie o las azones de cie os enómenos que al pa ece se
con adicen.
Consé ese V. bueno; hágame V. el gus o de o ece mis espe os a Mi Lady,
con muchas exp esiones a M . Alien, y queda de V. siemp e a ec ísimo amigo y
segu o se ido , q.b.s.m.
22 337
MANUEL MORENO ALONSO
XXVII
Mad id, 14 no iemb e 1837
Milo d,
a consecuencia del enca go que V. me hacía en su úl ima he buscado omos
suel os de las comedias de Lope y has a aho a he podido encon a esos es, que
son el 4, el 6 y el 13, y me ap esu o a emi i los a V. po medio del S . Villie s,
según V. me enca gaba. Van en la compañía es comedias de Ti so de Molina
nue amen e eimp esas y en las quales se dio p incipio a una colección gene al
de las comedias españolas que se p oponía publica su amigo D. Agus ín Du an.
Es e p oyec o se suspendió po azón de nues os dis u bios p esen es, que an
poca cabida dejan a las le as. El mismo Du an me las mandaba pa a que las
en íe a V. en mues a de la es imación que le p o esa.
O ezca Vd. mis espe os a Milady y mis ecue dos a ec uosos a M . Alien,
y queda de V. su a mo. amigo y segu o se ido q.s.m.b.
XXVIII
Mad id, 23 ene o 1840
Milo d,
es á ya Ca li os de ma cha y no quie o deja pasa es a ocasión sin en ia
a V. cua o le as de buena memo ia y amis ad. En e dad que he enido muy
g ande sa is acción en e le ya an c ecido y an i mado, y que en su amable
ca ác e , sana azón y apacible a o co esponda ambién a sus pad es y a los
nobles sen imien os que le han inspi ado. Con él se han, en algún modo, eno-
ado del modo más ag adable pa a mí aquellas ho as deliciosas que en o os
iempos pasaba yo con V. hablando ya de le as, ya de iloso ía, ya de polí ica,
y en que nos ocupábamos del po eni de la España, anhelando pa a la di ección
de nues os negocios públicos una e o ma que an o necesi aba. Es e po eni
llegó,
y, a pesa de las di icul ades, opiezos y bay enes que e an ine i ables en
semejan es acon ecimien os, es amos ya bas an e adelan ados en nues a ma cha
pa a ene alguna con ianza en la consecución de nues os deseos.
Ca li os, que nos ha obse ado bien du an e su pe manencia aquí, en e a á
a V. del e dade o es ado de nues as cosas, y con ío en que sus no icias ec i i-
ca án algunas equi ocaciones que hay en ese pays ace ca de noso os.
Deseo que e mine elizmen e su iaje y que encuen e a V. con oda salud,
y lo mismo a Milady, a cuyos pies se se i á V. p esen a me.
Mi salud es bas an e buena, aunque no he podido epone me del odo de una
la ga indisposición que u e el in ie no pasado. Los años, a la e dad, son mu-
chos,
pe o la cabeza es á i me y el alma la misma disposición que V. la conoció
en los años pasados.
Queda de V. siemp e a mo. amigo y a en o se ido q.s.m.b.
338