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Principios políticos y razones personales para la reforma del Estado en España (1805-1840)

Moreno Alonso, Manuel

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momas Y MCUMEOTACMN PRINCIPIOS POLÍTICOS Y RAZONES PERSONALES PARA LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA (1805-1840) (De la co espondencia inédi a de M. J. Quin ana con Lo d Holland) Po MANUEL MORENO ALONSO «Es ácil de comp ende que en polí ica, como en mecá- nica, una ue za con apues a a la ue za p incipal, como sea sabiamen e combinada, si e a egla la y a di igi la me- jo en sus mo imien os» (M. J. QUINTANA: Ca as a Lo d Holland sob e los cusesos polí icos de España en la segunda época cons i ucional', ca a IV). SUMARIO EL EPISTOLARIO DEL MUSEO BRITÁNICO.—LA AMISTAD CON LORD HOL- LAND.—EL ESCRITOR.—LITERATURA Y POLÍTICA.—CRÓNICA DE CUATRO MESES DECISIVOS.—LAS CORTES, «EL GRAN NEGOCIO».—OPCIÓN PARA £S- PAÑA DEL MODELO POLÍTICO INGLÉS.—LA LUCHA POR LA LIBERTAD E INDE- PENDENCIA.—LA TRAGEDIA DE ESPAÑA.—LORD HOLLAND Y LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA SEGÚN QUINTANA. Sob e los o ígenes del libe alismo en España queda mucho po deci . No deja de se so p enden e que a es as al u as apa ezca y sea es udiado po ez p ime a el epis ola io, man enido a lo la go de ein a y cinco años de amis- 19 289 Re is a de Es udios Polí icos (Nue a Época) Núm. 70. Oc ub e-Diciemb e 1990 MANUEL MORENO ALONSO ad, de Quin ana con Lo d Holland. El hecho es aún más llama i o po a- a se de don Manuel José Quin ana —a quien Capmany, más a de su ene- migo, llamó con oda azón «pa ia ca del libe alismo»—. Una monog a ía ecien e sob e el mismo, de apa iencia exhaus i a al menos po el olumen, pa ecía habe dejado concluido el ema del Quin ana polí ico (1). Pe o an o documen al como in e p e a i amen e, la ida y ob a de Quin ana es más ica e in e esan e de lo que lo ha hecho e la c í ica (2). A és a —y no al pe - sonaje, c eemos— puede debe se el que es a igu a capi al de la e olución española (e incluso de las le as de su iempo) siga es ando ol idada. De Quin- ana se sabe sencillamen e lo que dicen las menguadas biog a ías del si- glo xix (3), y mien as no se colme es a laguna di ícilmen e pod á en ende se en p o undidad su ac uación polí ica (4). Y lo que ocu e con es e pe sonaje señe o del libe alismo español puede deci se que sucede con la mayo pa e de sus amigos (desde Blanco Whi e a Ma ínez de la Rosa) y de sus enemigos. No puede ol ida se que el mo imien o libe al —lo mismo en España que en Eu opa— iene mucho de subje i o, de biog á ico o, pa a deci lo con pala- (1) Se a a de la oluminosa ob a de ALBERT DEROZIER Manuel José Quin ana y el nacimien o del libe alismo en España, ed. española de Tu ne , Mad id, 1978, de 817 págs. Su mayo apo ación es iba sin duda en la enume ación —no exhaus i a, desde luego— de la ob a dispe sa del pe sonaje, págs. 779-788. (2) Desde su mue e en 1857 ha enido escasa o una con la c í ica, e incluso con las incomple ísimas ediciones de sus Ob as, que aún co en en el me cado (BAE, Ma- d id, 1946) con el nomb e de Ob as comple as, de acue do con la edición de Ri ade- ney a, con p ólogo de A. Fe e del Río, 1852. A ellas siguie on la publicación de las Ob as inédi as en 1872, p ecedidas de una biog a ía del au o po su sob ino M. J. Quin- ana y un juicio po M. Cañe e. Escaso alo iene la publicación de un llamado Epis- ola io inédi o, con obse aciones p elimina es a ca go de E. Díaz-Jiménez y Molleda, Mad id, 1933. La edición ancesa de A. DEROZIER: Ai. /. Q. e la naissance du libe a- lismo en Espagne, a acompañada de un omo II de apéndices (Documen s inédi s e oubliés), en i ada educida, de di ícil adquisición y di ulgación. (3) Quienes p ime o se ocupa on del pe sonaje, en onces an amoso, ue on EUGENIO DE OCHOA: «Don Manuel José Quin ana», en El A is a, II, 1836, págs. 37-38, y A. FERRER DEL RÍO en su Gale ía de la li e a u a española, Mad id, 1846, págs. 1-12. Con ibuciones decimonónicas impo an es ue on las de L. A. CUETO y A. ALCALÁ GALIANO: Juicio c í ico de Quin ana como poe a lí ico, discu so en la Real Academia Española, 1858, 67 págs.; el de don M. MENÉNDEZ PELAYO, de 1887, ep oducido en Es udios y discu sos de c í ica his ó ica y li e a ia, edic. nacional de 1942, IV, pági- nas 229-260, y el de A. PIRALA: Quin ana como his o iado , que ue su discu so de ing eso en la Academia de la His o ia (con con es ación de A. Sánchez Moguel), Ma- d id, 1892. (4) La escasa apo ación biog á ica de A. DEROZIER la con iesa él mismo al pone de mani ies o que «no que emos ehace su biog a ía po que no en a en nues o p o- pósi o y po que es conocida de odos» (op. ci ., pág. 52). 290 LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA b as de Laski, de «inicia i a indi idual» (5). La co espondencia inédi a de Quin ana con Lo d Holland, exis en e desde hace pocos años en el Museo B i ánico (B i ish Lib a y) de Lond es (6), con ibuye a acla a no pocos aspec os biog á icos e ideológicos del pe sonaje como de la España de su iempo. EL EPISTOLARIO DEL MUSEO BRITÁNICO En e los papeles de la Holland House, cus odiados en la ac ualidad en la B i ish Lib a y, se encuen an las ein iocho ca as del p esen e epis ola- io (7), desconocidas odas ellas, según nues as no icias (8). Se a a de una co espondencia en la que sólo se han conse ado las di igidas po el polí ico y homb e de le as español al inglés a lo la go de ein a y cinco años de amis- ad (9). La p ime a es á echada en Mad id, en eb e o de 1805, y la úl ima, poco an es de que mu ie a de epen e el Lo d, en la misma ciudad, en ene o de 1840. Una y o a enma can c onológica y emá icamen e lo que se ía una elación es echa en e dos homb es amigos con simila es inclinaciones polí- icas e in elec uales. La ex ensión y emá ica de las ca as, así como el iempo en que cada una se esc ibió, hace que es a co espondencia p esen e una g an a iedad desde el doble pun o de is a de su alo ación documen al e his ó i- ca. La in o mación polí ica, li e a ia y pe sonal adquie e un g an in e és, ac e- cen ado po su ca ác e au obiog á ico. El pe sonaje, al que es amos acos um- b ados a e en su calidad de igu a de las le as, más p óxima a lo neoclásico que a lo omán ico, se p esen a a sí mismo sin p e ensiones e ó icas ni a i- icios de igu ón polí ico o li e a io. De odos los esc i os de Quin ana, ningu- no p esen a la espon aneidad y since idad —a eces casi excesi a— de es e (5) H. J. LASKI: El libe alismo eu opeo, Fondo de Cul u a Económica, México, 1977, pág. 15. (6) B i ish Museum, MS. Add. 51.621 (1-57). (7) El p esen e epis ola io, jun o con o a documen ación más amplia del a chi o de Lo d Holland, se publica como a ance de un lib o, ac ualmen e en cu so de ela- bo ación po pa e del au o de es e abajo sob e Los amigos españoles de Lo d Holland. (8) La única ca a de Holland a Quin ana de que enemos no icia es la que, p o- ceden e del a chi o de A. Rod íguez-Mo uno, publica agmen adamen e en di e sos luga es A. DEROZIER: op. ci ., págs. 255, 278 y 335, e ín eg amen e en los Apéndices de la edición ancesa (págs. 637-638), echada en Lisboa el 16 de diciemb e, s.a. (9) Las aje eadas icisi udes que conoció Quin ana a lo la go de su dila ada ida explican en pa e el que no se conse en las ca as del Lo d. Según una ca a de su sob ino a Cáno as, cuando aquél e a cónsul en Li o no (22 sep iemb e 1880), anceses e ingleses habían hecho ges iones an e aquél pa a adqui i manusc i os de su ío ( éase A. DEROZIER: Apéndices, II, pág. 161). 291 MANUEL MORENO ALONSO epis ola io, en el que el au o es á e a ado al cual e a. P ác icamen e, odos los pe íodos decisi os de su au o (1772-1857), que coinciden en buena pa e con los de España en sus momen os cla e, ienen su e lejo en la co espon- dencia. Los años an e io es a la c isis de 1808, los siguien es de la e olución libe al y la gue a, así como los de pe secución pos e io y descon en o se azan de o ma espon ánea e ín ima. Nada más lejos de la ac i ud dis an e, con acen o g andilocuen e, con la que con ecuencia se p esen a al pe sonaje. El hecho, po o a pa e, de que las ca as ayan di igidas a Lo d Holland —la igu a de más p es igio in e nacional pa a los libe ales españoles en los años que aba can el epis ola io— hace que su in e és enga un alo especial. LA AMISTAD CON LORD HOLLAND La igu a del amoso polí ico de la oposición whig al ío ysmo es oda ía un nomb e i o en España g acias p ecisamen e a Quin ana, que le des inó su ob a polí ica más impo an e: sus Ca as a Lo d Holland sob e los sucesos polí icos de España en la segunda época cons i ucional (10). Una ob a és a undamen al en e las del au o , que inexplicablemen e no ha sido es u- diada como me ece (11), ni siquie a enida en cuen a po la bibliog a ía sob e el T ienio (12). Es, a pesa de odo, el mejo análisis exis en e que ha llegado a nues os días sob e la segunda época cons i ucional. En el p ólogo, el au o explica el mo i o po el que la ob a —des inada en buena pa e a « ec i ica la opinión, an mise ablemen e ex a iada ue a de Espña», sob e el pa icula — a di igida al Lo d, «un ilus e ex anje o, con quien de mu- (10) En Biblio eca de Au o es Españoles, XIX, págs. 531-588. Un segunda edición ue publicada en Mad id en 1853 po Imp en a y Es e eo ipia de M. Ri adeney a, con 306 págs. El ejempla exis en e en la Biblio eca Nacional de Mad id (BN 2/52.873) pe eneció a F ancisco Pi y Ma gall. Es a edición iene una abla po menizada del con- enido de cada una de las diez Ca as. (11) R. PIÑEYRO, en su Ensayo c í ico y biog á ico sob e nues o au o (Pa ís, 1892), que, como es udio de conjun o, es el más comple o y aún ú il, se e ie e a la ob a angencialmen e. Debo señala que no me ha sido posible consul a la ob a de R. BLANCO SÁNCHEZ Quin ana. Sus ideas pedagógicas, su polí ica y su signi icación ilo- só ica, Mad id, 1910. De ozie , so p enden emen e, al a a se de un es udio polí ico, alude muy de pasada a la ob a, llegando a deci de mane a an ás ica que sigue en las Ca as el «modelo anco-inglés» de las Ca as ilosó icas de Vol ai e (pág. 51). (12) Po ejemplo, en e o os au o es, M. ARTOLA, en La España de Fe nando VII ( . XXVI de His o ia de España de MENÉNDEZ PIDAL), Mad id, 1968, an sólo u iliza en dos lige as alusiones las Ca as a Lo d Holland; y RAYMOND CARR, en su Spain; 1808-1975, Ox o d, 1982, igno a po comple o la ob a. 292 LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA chos años an es unían al au o elaciones es echas de ap ecio y de amis ad». De él dice el amigo español que e a un homb e «a icionado a nues as cosas, de enso pe pe uo de los in e eses de nues a libe ad y espe ado en oda Eu opa po su ca ác e y po sus p incipios». En opinión del au o , «Lo d Holland pod ía au o iza mejo el desengaño y, p es ando un ue e apoyo a la e dad, con ibui pode osamen e al p opósi o de la ob a» (13). La amis ad en e los dos homb es se aguó en los iajes de la amilia Holland en los años 1802-1805 y 1808-1809. La esposa del Lo d, Lady Holland, se e ie e po p ime a ez a Quin ana, en su Dia io, en sep iemb e de 1803, a p opósi o de una cena a la que asis ió és e como in i ado (14). La amilia inglesa es aba en con ac o con el español y sus amigos de su amosa e ulia desde su llegada a Mad id. Un año más a de, Elizabe h Holland e- co daba una deligh ul e ening, and he e y ag eeab e (15), paseando con él po el Re i o mad ileño, acompañada ambién po el embajado inglés F e e, po el duque del In an ado y po I an Mou a ie , embajado uso. Se a aba de iempos elices pa a odos. A la sazón, Quin ana enía an sólo ein a y dos años, uno más que Hen y Richa d Vasall Fox, e ce Lo d Holland. La esposa de és e, con pos e io idad, da á cuen a en su Dia io de los nue os a a a es po los que pasa España y de la sue e que el des ino end ía ese - ado al amigo. Po no icias desde Se illa, los esposos sab án que Quin ana ha podido hui de Mad id a iempo (16), eniendo la aleg ía de ol e se a encon a (Quin ana deligh ed a seeing us) en la ciudad andaluza: salió de Mad id el 4 de ene o de 1809 (17). Algunas de las a eas del poe a pa io a en Se illa, en aquel iempo de eb il ac i idad, quedan ecogidas en el Spanish Jou nal de la Lady: la publicación del Mani ies o a Eu opa, esc i o en a mos mas e ly s yle, y que cuando Jo ellanos in en ó lee lo «quedó an sob ecogi- do, que no pudo p osegui la lec u a» (18); sus esc i os pa a la eunión de Co es en la p ima e a de 1890 (19); sus empeños en esc ibi algo (la di ícil composición de un di ícil solemn and a ec ing appeal o he eelings o he public) con mo i o de la caída de Za agoza (20), o su opinión decidida en (13) C . M. MORENO ALONSO: «Lo d Holland y los o ígenes del libe alismo espa- ñol», en Re is a de Es udios Polí icos, núm. 36, 1983, págs. 181-217. (14) LADY HOLLAND: Spanish Jou nal, Ed. del Conde de Ilches e , Lond es, 1910, pág. 87. (15) Spanish Jou nal, 165 (sábado 18 agos o 1804). (16) Spanish Jou nal, 246 (8 ene o 1809). (17) Spanish Jou nal, 261 (30 ene o 1809). (18) Spanish Jou nal, 284 (19 eb e o 1809). (19) Spanish Jou nal, 321. (20) Spanish Jou nal, 298. 293 MANUEL MORENO ALONSO a o de las Co es en con a del sen i de la misión diplomá ica inglesa (21). Días después, Quin ana esc ibe —no in g ea spi i s— que «las Co es se euni án en el cu so del p óximo año, e incluso más p on o si las ci cuns an- cias lo pe mi ie an» (22). Elizabe h Holland ecoge en su Dia io no sólo los disgus os del amigo an e la il conduc a del Gobie no de Se illa, po sus e- mo es an e una posible ic o ia del gene al Cues a, al e a el g ado de su «debilidad e impopula idad» (23), o los días en que se eunían a cena jun os con Jo ellanos y Ga ay, en e o os (24), sino cuando Quin ana, lo mismo que José Ma ía Blanco —en onces edi o del Semana io Pa ió ico en su ase se illana—, disen ía del adicionalismo excesi o de Jo ellanos pa a la con- oca o ia de Co es, cuyo dec e o ilda on de «ba en, cold, and o mal» (25). Pe o, po pa e de Quin ana, se án sus ca as las que pe mi an documen al- men e aza las sendas po las que anscu ie on las elaciones de aquellos dos homb es que, aunque desde el úl imo encuen o de Se illa de 1809 no ol ie on a e se, siemp e es u ie on an p óximos. EL ESCRITOR La ocación li e a ia de Quin ana, su sensibilidad in elec ual, su e udi- ción y su ideología polí ica cons i uyen la base de la i me amis ad que man- u o con Holland a pa i de 1803. Ambos amigos coincidían en la a ición a las le as y a la polí ica, pudiendo deci se del inglés lo que se ha dicho del au o del epis ola io: que « ue uno de los úl imos polí icos españoles que c eye on en la e icacia de las ideas y de las leyes pa a moldea a los homb es y la comunidad» (26). Las ca as a Holland son las ca as de un esc i o de o icio, no cie amen e po el cuidado de su es ilo (sabido es lo poco dado que han sido los esc i o es españoles al man enimien o de epis ola ios), sino po sus p eocupaciones c í icas, his ó icas, li e a ias y polí icas. En ellas es á el au o ea al, el c í ico l e a io, el his o iado y, po supues o y po encima de odo, el polí ico. Todos és os ue on los aspec os que más a aje on y cau i a on a los Holland, como cla amen e puso de mani ies o el Lo d al dedica le a su amigo español, en 1806, su lib o sob e Lope de Vega (27). En (21) Spanish Jou nal, 328 (3 mayo 1809). (22) Spanish Jou nal, 336 (20 mayo 1809). (23) Spanish Jou nal, 311 (27 ma zo 1809). (24) Spanish Jou nal, 323 (25 ab il 1809). (25) Spanish Jou nal, 345 (31 mayo 1809). (26) J. VILA SELMA: Idea io de M. J. Quin ana, Mad id, 1961, pág. 5. (27) Some Accoun o he Li es and W i ings o Lope Félix de Vega Ca pió and 294 LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA su la ga .dedica o ia, le o ece á el lib o como un « es imony o ienship, and an acknowledgmen o obliga ions», sub ayando la asis encia en un ema de li e a u a cas ellana de «a Spania d so eminen o pu i y o as e and disce - nemen in li e a ee as you sel ». Dialogando en el p ólogo con el mismo Quin ana, dice a és e que ¿cómo, sin su ayuda, se hubie a a e ido a juzga los amosos poe as españoles, sin p oclama « he in imacy and iendship wi h which I am honou ed by one o he mos dis inguished o hose now li ing?» La elación epis ola de los dos amigos la inicia Holland en Lisboa, a inales de 1804. En es a ca a, la única conse ada del Lo d (28), se ad ie e la conside ación que el esc i o español me ecía al polí ico inglés, embebido po en onces en los clásicos españoles. Echando de menos los buenos a os pasados en Mad id, ecue da especialmen e a don Manuel José, «un amable poe a que se se ía a eces enseña nos las bellezas de la lengua que an o ha en iquecido, y aun pe mi ía la es opeásemos con habla le una especie de lingua anca, que, po co esía, dejaba llama cas ellano». Po su «demasiada a ición a la lengua española», el Lo d señala a su amigo cas ellano su decep- ción con el idioma po ugués, que no duda —poniéndose «melind oso has a apa me los oídos»— en cali ica de un au én ico pa ois. Le dice, po cie o, que ni Sánchez —que no debe se o o que Sánchez Ba be o (29)— ni el he mano de Quin ana han que ido deja le «el Guillen de Cas o, que an o deseaba». Le pide, con au én ica bibliomanía, las comedias de és e que pu- die an halla se imp esas, y en caso de no encon a se o iginales, que se las haga copia . Dado que el poe a amigo había esc i o un «es imable p ólogo» al Romance o de Guillen de Cas o (30), le pide da os sob e el pa icula , «algo más del poco que dice don Nicolás An onio de Guillen de Cas o». Guillen de Cas o, by HENRY RICHARD LORD HOLLAND, 2." ed., Lond es, 1817. La dedica o ia iene echa de Holland House, Kensing on, 19 julio 1806 (págs. - n). (28) Es a ca a, ya ci ada, ha sido publicada po DEROZIER en los Apéndices, II, págs. 637-638. El au o ancés, sin indica el año, y a pesa de es a echada el 16 de diciemb e, s. a. (na u almen e, de 1804), la si úa «poco an es de T a alga » (I, 786), cuando, en ealidad, la ba alla end ía luga en oc ub e del año siguien e. (29) Es posible que la ansc ipción de De ozie sea e ónea y haya leído Sánchez po Sancha, el conocido edi o . Caso, sin emba go, de se co ec a, debe a a se de Sánchez Ba be o, amigo de Quin ana, que se in e esó po la li e a u a inglesa, adap an- do incluso algunas ob as de Shakespea e. (30) A Holland, que años más a de comple a ía un amplio es udio sob e Guillen de Cas o, le in e esaba, según sus palab as, lo que Quin ana había dicho sob e el mismo en su P ólogo a las Poesías escogidas de nues os cancione os y omance os an iguos de la Colección... de Ramón Fe nández (1796). Pa icula men e le había llamado la a en- ción lo que el esc i o español había dicho de Guillen: que «acaso las escenas ágicas e an las solas que se habían esc i o en Eu opa». 295 MANUEL MORENO ALONSO Pe o la ca a al esc i o español no se queda sólo en consul as e udi as y li e a ias. A Holland le p eocupa las elaciones in e nacionales y, pa icula - men e, las de España-Ingla e a, en unos momen os an decisi os pa a ambos países y Eu opa. Has a cie o pun o, el Lo d se aleg a, desde Lisboa, donde se encon aba a la sazón, de que no u ie a no icias, pues o que «no han de se , cuando ienen, sino ejemplos de la injus icia y de la codicia de los go- bie nos o de la bajeza y escla i ud de los demás». A es e comen a io bien since o, y an ca ac e ís ico del Lo d, és e ag ega que, «a pesa de las en- ajas que los indi iduos de la Ma ina pueden alcanza median e una gue a con Vms., espe o que hay oda ía en mi pa ia la i ud de condena el modo bá ba o con que la hemos empezado». Holland ep ueba y sien e la pe idia del Gobie no de Albión, al igual que el de España, en con a de un acue do en e ambos Es ados. Rec iminando la conduc a del de su país, añade que, según le decían, «había mucha epugnancia aún a c ee a las no icias en e los homb es de bien y al Pa lamen o siguien e no al a á de se un che d'accusa ion muy g a e con a el Minis e io» (31). La con es ación a la ca a an e io de Lo d Holland la esc ibe Quin ana en Mad id mes y medio después (7 eb e o 1805), y con ella comienza el p esen e epis ola io. Es, an e odo, la ca a de un c í ico li e a io, y, como al, desde es e pun o de is a, iene un g an in e és pa a la biog a ía del homb e de le as. Da cuen a de la acep ación que ha enido en el público su Pelayo, sub ayando que se ha aplaudido «quan o hay de pa ió ico y nacional en la ob a». Le habla ambién de Guillen de Cas o, de p oyec os li e a ios y de lib os a os, pa icula men e de la His o ia de los mo imien os y sepa- ación de Ca aluña, de F ancisco Manuel de Meló (32), que no duda en cali- ica de «uno de los mejo es, si no es el mejo , de su clase que hay en cas e- llano». Coincidiendo con la opinión del Lo d, es injus o y desa o unado al conside a igualmen e el po ugués como un e dade o pa ois, excepción he- cha de Camoens, y a a a los po ugueses de o ma despec i a (33). La publicación po Holland de su es udio sob e Lope de Vega, con su la ga dedica o ia pa a él, lo ecibi á Quin ana como obsequio: «El más li- (31) Sob e la ac i ud poco limpia ambién del Gobie no español esc ibió Balles e os que «nues a neu alidad e a más que sospechosa, pues acili ábamos ecu sos al ene- migo de G an B e aña» (His o ia de España y su in luencia en la his o ia uni e sal, . V, Ba celona, 1929, pág. 302). (32) La p ime a edición de es a ob a, imp esa en Lisboa, es de 1645. En 1852 se ía incluida en la BAE, ol. XXI, con edición a ca go de C. Rosell. La ob a de Meló eje - ció, en e ec o, una g an in luencia en Quin ana, y, como al, apa ece á ci ado más ade- lan e en el Semana io Pa ió ico. (33) Ca a I. 296 LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA sonje o' que puedo ecibi en mi ida, y ecompensa ía excesi amen e odos mis es udios li e a ios.» Pa a el ino (y emible) c í ico español, no es sólo una hon a pe sonal, sino de la «li e a u a ac ual de mi pays», ecibiéndolo «con la g a i ud p opia de ün español, de un homb e consag ado a las le as y sob e odo de un since o y cons an e amigo y admi ado de Milo d Holland» (34). El es udio sob e el g an comedióg a o español (35) ha sido obje o de comen a io en e los amigos de Mad id, y don Manuel José alo a «su excelen e plan, las escogidas y exac as no icias que con iene y el gus o exquisi o y sana iloso ía que han p esidido a su composición». Y aludiendo a lo que «nues os abuelos solían deci en iempo del hé oe de us ed, epe i- mos es como cosa de Lope». En un momen o en que de nue o uel e a alo- a se la li e a u a clásica española — as odo un siglo en que se había des- deñado a Lope, Calde ón y Ti so (36)—, la ob a de Holland causaba odo un impac o: después de un eclipse de an o iempo, y jus o cuando esuci aba «con aplauso en nues os ea os» (37), un g an seño , li e a o y ilóso o in- glés, se ocupa en da le a conoce a sus paysanos. Dado su ecien e nomb a- mien o como censo de ea os, el esc i o español di á a su amigo —y es és a una con esión bien e elado a— que «a los dos escud iñado es de ela añas de nues os poe as an iguos (sus an eceso es) sucede un poe a mode no que segu amen e no da á mucho que hace a los Pellice es u u os». Con en idia, Quin ana y sus amigos se aleg an de que «la nación inglesa haga jus icia a los alen os, ins ucción y i udes» del Lo d. Y lo que odos sien en —y así e mina es a segunda ca a— «es que la gue a haga an a as y di íciles las elaciones en e pe sonas que p escinden de las disensiones polí icas y es án unidas en e sí po un igual amo a las le as y po un ecíp oco a ec o y es imación». (34) Ca a II (Mad id, 8 diciemb e 1806). (35) Re i iéndose años después a es a ob a, don M. MENÉNDEZ PELAYO esc ibió que «la Alemania del p ime e cio de siglo, an p ódiga en in e p e aciones de Calde- ón, no p odujo sob e Lope una monog a ía que ni emo amen e pueda pone se al lado del lib o inglés de Lo d Holland» (Es udios y discu sos de c í ica his ó ica y li e- a ia, III, Mad id, 1941, pág. 33). (36) Don A. CÁNOVAS DEL CASTILLO, que en su biblio eca p i ada poseía a ios manusc i os de Quin ana, esc ibió que, «en e sus papeles pa icula es, que poco ha u e ocasión de egis a , he is o además nume osos ex ac os de comedias an iguas, de su le a, y juicios de sob a lisonje os pa a los que las esc ibie on» (Au o es d amá- icos con empo áneos y joya del ea o español del siglo XIX, con un p ólogo gene al del Excmo. S . don An onio Cáno as del Cas illo, Mad id, 1881). (37) La ob a de Holland sob e Lope, que, según Quin ana, « odos la conside an como el mejo lib o que se ha esc i o ue a de España ace ca de nues a li e a u a» (op. ci ., III), enía a coincidi con la ep esen ación de El pe o del ho elano, a ca go de la amosa ac iz Ri a Luna, que an o le hubie a gus ado e a Elizabe h Holland. 297 MANUEL MORENO ALONSO Jun a —obs aculizados de «la g an causa», y a la que acha de «cue po mise- able que nunca ob ó con ene gía, que siemp e adop ó las g andes medidas después de habe pasado el iempo opo uno de pone las en ejecución, pe o que no es culpable de las calumnias e impu aciones absu das con que la ma- le olencia le pe sigue» (55). En la Isla de León, desde eb e o de 1810, Quin ana se e aco alado en aquel incón, y a me ced de los auxilios de Ingla e a, po más que diga al Lo d que «escuso de hace e lexiones sob e es o po que V. las ha á más a sang e ía que yo y e á los esul ados». A inales del ci ado mes, la idea de Quin ana e a, según la ca a a Holland del día 27, sali pa a Mallo ca o pa a Amé ica. En él es á p esen e el ejemplo de Blanco, que, según dice al Lo d, «salió de aquí ocho días ha», y a quien le enca ga, cuando le ea en Lond es, que le dé «memo ias y que me esc iba de cómo le ha ido y cómo le a». Quin- ana se con ía a la amis ad de Holland y a su p o ección po que en aquellos desg aciados momen os él es «un homb e que, como V. sabe, no iene genio ni pa a la in iga ni pa a la ambición, y que siemp e ha sido encogido y í- mido en su a o especialmen e con los pode osos». Po en onces, la Regen- cia había sup imido la Sec e a ía Gene al, y, «po consiguien e, la Jun a Chica se ha deshecho, como la G ande» (56). Las ca as que, po su pa e, en iaba el Lo d inglés a su amigo Quin ana, en aquellas echas an decisi as pa a la g an cuasa, e an una mues a pa a és e del «sumo in e és que iene us ed en la elicidad de es a desdichada Na- ción» (57). Días an es ya le había esc i o el amigo español ace ca del «deplo- able es ado de nues as cosas», sin que pudie a añadi nada nue o, po que «la si uación no se ha mudado, y en mi dic amen sólo un p odigio pod á sal- a nos, a lo menos po aho a». Quin ana no compa e odas las c í icas de Holland hacia el sis ema adop ado pa a es e Cong eso, excep o del de «la na u aleza de la ep esen ación (que) no su e cue pos in e media ios en e elec o es y elegidos». E incluso, en su opinión, aún podía co egi se es e e o , pues las mismas Co es ex ao dina ias pod ían después «modi ica y co egi a su a bi io las omas de la elección». An e el es ado de las cosas de España, Quin ana no se eca a en con esa a Holland su sen imien o de bocho no. Ve güenza le da —esc ibe— e a la esposa del Lo d, la encan ado a Elizabe h, « an españolizada, y me ece nos- o os an poco ese a o ». Pa a el español «e a p eciso habe salido con más glo ia de es a e ible con ienda». Po su pa e, en el plano pe sonal, lo que (55) Ca a XVI, Isla de León, 27 eb e o 1810. (56) Ca a XVI. (57) Ca a XVII. 304 LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA Quin ana que ía e a i se a Mallo ca «a i i lejos de agi aciones, en la com- pañía de los amigos que allí engo». Tampoco deca a, aunque no lo diga ex- p esamen e, la en ación de i se a Ingla e a, como acababa de hace su amigo José Ma ía Blanco. Lo que, desde luego, sigue pidiéndole al Lo d son «ca as de ecomendación pa a los p incipian es agen es mili a es y diplomá icos que us edes en ían a es os pun os». Po en onces, el nue o Gobie no de la Isla de León no le había des inado oda ía, «aunque dice que me necesi a y que cuen a conmigo». OPCIÓN PARA ESPAÑA DEL MODELO POLÍTICO INGLES An es de que se p oduje a la « e olución española», la sabidu ía polí ica inglesa cons i uía, en e ec o, el polo de mayo a acción pa a los homb es más p eocupados po el e o mismo en España (58). La Re olución ancesa y, pos e io men e, la lucha con a los anceses p oduje on un e ulsi o en los pa io as empeñados en la emp esa nacional po la libe ad e independencia. Los hispanis as anceses, ya desde an es de Sa ailh (59), han con ibuido a ex ende una idea inexac a de la casi exclusi a in luencia ancesa en la ob a, y pensamien o de los ilus ados españoles. Y en esa misma línea, De ozie sigue man eniendo que «la nación que ma ca p o undamen e a Quin ana es F ancia» (60); conside ando, po o a pa e, que las in luencias inglesas «son muy espo ádicas» (61). Desde un pun o de is a de las in luencias polí icas, es o no es posible admi i lo. Las ci as de Addison, Bacon, Pope, Gibbon, Hume, Adam Smi h, Coxe, Blai , en e o os, en los esc i os de Quin ana, no obedecen a una «moda» ci cuns ancial. Sin deja de econoce el peso de la ilus ación ancesa en las le as españolas del siglo x m (62), Quin ana es (58) C . M. MORENO ALONSO: «Las ideas polí icas de 'El Español'», en Re is a de Es udios Polí icos, núm. 39, 1984, pág. 79. (59) Tal es la adición man enida sin ma ización po los es udios, an me i o ios po o a pa e, de Paul Haza d, Jean Se ailh, Paul Me imée, Ma celin De ou neaux o Lucien Dupuis. (60) Quin ana y el nacimien o del libe alismo en España, pág. 43. (61) Op. ci ., pág. 50. Según es e au o , «la moda de la época se uel e hacia Ingla- e a, p o o ipo del Es ado mode no. Po pa e de Quin ana hab á, dejando de lado la a acción pe sonal, una necesidad de jus i ica se po ca as y jus i ica a su país» (pág. 52). (62) En Sob e la poesía cas ellana del siglo XVIII, Quin ana econoce la in luencia ancesa a comienzos de es e siglo, dada la nue a dinas ía y la «es echa alianza con la nación que en onces es aba al en e de la Eu opa»; en un iempo en que, en e ec o, «la inglesa, aunque lo ecien e en onces con los esc i o es eminen es que ilus a on el einado de Ana, no e a conocida de los españoles, sepa ados a la sazón de la nación 305 MANUEL MORENO ALONSO el p ime o en sub aya que «bien lejanas, po cie o, es aban de noso os las máximas e oluciona ias de que an o se nos acusa» (63). Las elaciones con los amigos ingleses y, po encima de odo, sus Ca as a Lo d Holland sob e los sucesos polí icos de España en la segunda época con i ucional son una p ueba con unden e de las p e e encias de Quin ana y sus co eligiona ios po la sabidu ía polí ica inglesa. En las mencionadas Ca as —aun señalando que «se ía inopo uno, y acaso indeco oso, a a con un inglés del de echo que ienen las naciones a mejo a sus leyes o su gobie no cuando po él o po ellas son lle adas cla amen e al p ecipicio»—, es su mismo au o quien se igu a que «el audal de la o una (le) ha lle ado a Lond es, y que en ues- o gabine e o en ues a biblio eca, a la mane a que en o o iempo en Ma- d id, hablábamos de le as, de iloso ía y de polí ica». Pe o, cie amen e, sin llega a habe iajado a Ingla e a ni abaja en el p opio gabine e del Lo d en la Holland House, Quin ana es aba de sob a amilia izado con la p oduc- ción polí ica inglesa. En e los lib os de és e que pasa on a sus he ede os, as las icisi udes an es e e idas, había oda una muy ep esen a i a biblio- eca selec a de emas polí icos ingleses (64). El in en a io de la misma lo inicia la ob a de Co u sob e la jus icia en Ingla e a, que adujo al español Blanco Whi e (65), y lo con inúan, en e o os, ob as de A no (66), Du- gald (67), Johnson (68), las comple as de Wal e Sco , Dunham (69), S e - b i ánica, menos oda ía po el océano que po la eligión, los in e eses polí icos, los hábi os y las cos umb es. No había o o umbo que segui , dado que no e a ácil, ni acaso posible, ene uno p opio que el que señalaba el ingenio ancés. Todo concu ía a e ec o ine i able: nues a co e, en algún modo ancesa; el Gobie no, siguiendo las máximas y el eno obse ados en aquella nación... Yo no decidi é aquí si es o e a un bien o e a un mal...» (Ob as comple as, pág. 146). (63) Ca as a Lo d Holland, ed. ci ., pág. 524. (64) C . la elación con enida en la «Esc i u a de decla ación que hacen D. Edua - do Quin ana... de lo que le co espondió en he encia de su S . Pad e y del Excmo. S . D. Manuel José Quin ana; y de lo que de la misma p ocedencia ha ecibido y iene la segunda», en DEROZIER: op. ci ., pág. 35. (65) De l'Ad ninis a ion de la jus ice c iminelle en Angle e e, e de l'esp i du gou e nemen anglais, de CHARLES COTTU, Pa ís, 1820, y que ue aducida po José Ma ía Blanco, «wi h he same iew o se ing Spain», según palab as de és e, en un con ex o que pa ece da a en ende que ue Lo d Holland quien se lo "sugi ió ( éase J. H. THOM (ed.): The Lije o ]. B. W., w i en by himsel , I, Lond es, 1845, pág. 375). (66) Una His o ia de Edimbu go, po HUGO ARNOT, O al ez los Elemen s o Physics o na u al Philosophy, de NEIL ARNOT ( éase DEROZIER: op. ci ., pág. 37). (67) «Elemen s o he philosophy o he human mind» o «P elimina y dise a ion o he Encyclopedia B i annica», en dos olúmenes. (68) P obablemen e, sus Li es o he Poe s, de 1781, o incluso su mismo Diccio- na io de la lengua inglesa. (69) A His o y o Spain, en cinco olúmenes, que end ía una acogida g ande en 306 LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA ne (70), así como o as de James Kennedy,. By onj Young o las Seasons de Thomson. También igu aba un Dicciona io de inglés en dos olúmenes. El Semana io Pa ió ico de Quin ana, edi ado en su ase de Se illa po Blanco y An illón, ue un di uso undamen al del p agma ismo polí ico in- glés. En sus páginas se denuncia án los icios polí icos españoles, muchos de ellos de aíz ancesa, ales como el excesi o eo icismo, la g andilocuencia, el desin e és po los asun os económicos y el gus o po la abs acción. Sus au o es e an conscien es de que e a necesa io o ece a España «o o géne o de iloso ía polí ica». Pe o Quin ana, como sus o os amigos del pe íodo de Se illa, coincidían en e amen e con lo que el mismo Lo d Holland —a p o- pósi o de las delibe aciones de la Asamblea— esc ibió a Jo ellanos: que «es e pun o, que an desa inadamen e han desp eciado los anceses, es de mucha impo ancia, y aunque en o os asun os no se ha de imi a una nación a o a, al ez se ía ú il el es udio de las leyes y usos que en es a ma e ia ha p oducido en nues a 'House o Commons' el iempo y la expe iencia» (71). LA LUCHA POR LA LIBERTAD E INDEPENDENCCIA Las espe anzas de los amigos de Quin ana «en la cong egación de es a Asamblea» —las Co es— se hace ealidad po in en la Isla de León, desde donde aquél in o ma al Lo d. En los meses p e ios a la eunión, Quin ana, conscien e «del sumo in e és que iene Vd. sob e el deplo able es ado de nues as cosas», cuando los anceses han llegado ya a Se illa, es á de acue do con Holland, y en pa e disien e de és e en cuan o a la eunión de la Asam- blea (72). Se a aba en ealidad de un ema iejo, de una «con e sación a día», que había sido el pun o undamen al de las con e saciones de los amigos ingleses y españoles du an e su es ancia común en Se illa, cuando la ciudad del Guadalqui i e a la capi al de la España lib e. Quin ana, que se da cuen a de las di icul ades in e nas y ex e nas de la si uación, c ee que los e o es que pueden desp ende se del «sis ema adop ado pa a es e Con- g eso» (los de i ados de la na u aleza de la ep esen ación) aún pod ían se co egidos en las mismas Co es ex ao dina ias, que pod ían «después modi- ica y co egi a su a bi io las o mas de la elección». En su opinión, incluso España pos e io men e (c . mi His o iog a ía omán ica española, Publicaciones de la Uni e sidad de Se illa, 1979, págs. 318 y 519). (70) En una edición ancesa con sus Oeu es, que es aba p ohibida po la Inqui- sición. (71) LORD HOLLAND: Ca as a Jo ellanos, I, Somoza, s. a., pág. 86. (72) Ca a XVII, Isla de León, 10 ma zo 1810. 307 MANUEL MORENO ALONSO en onces has a «con end ía al ez más que aho a adop a y pone en su igo el p incipio e dade o de la ep esen ación, y que se ía en onces más ácil que cincuen a mil almas conociesen a su ep esen an e que no aho a en que no hay ni opinión pública, ni medios de hace se conoce , ni libe ad de im- p en a». Pe o «es o, milo d —le dice a Holland—, es habla de lucha ». Al Lo d da Quin ana, de o ma cla a y con unden e, las azones po las que desea la eunión de las Co es: p ime o, «pa a es ablece desde luego una ba e a con a la a bi a iedad de los que mandan»; segundo, «po que las he c eído el único medio de sal a nos y aun la o mación de la opinión pública, ya po la mani es ación de alen os de oda especie, ya, en in, po el impulso y ac i idad que hubie an dado a odo». Y inalmen e —hablando a la al u a del 10 de ma zo de 1810—, el amigo español da a Holland las causas que han impedido la celeb ación has a el momen o: «la ambición de unos pocos, la igno ancia de los más y las len i udes o mulis as de o os», que no lo han consen ido. Quin ana e mina con esando que quizá lo que esul e peo de odo, a los ojos del siglo p esen e y en la pos e idad, (es que) end emos la mengua de habe is o y conocido el emedio y no habe enido ue za pa a oma le a iempo. Reunidas ya las Co es, Quin ana sospecha el en iamien o que se ha po- dido p oduci en el op imismo de Holland po . la g an causa an e el cu so de los hechos —ya Blanco hacía meses que edi aba El Español en Lond es—. ¿Cómo e a posible que el Lo d se hubie a ol idado ya de sus amigos de Es- paña, «según las pocas eces que ecibimos no icias de us edes»? En su ca a, echada ya en Cádiz a comienzos de no iemb e de 1810, Quin ana le dice que si ello se debe «¿acaso po que (no) lo me ecíamos los españoles, an o - pes, an pe ezosos en oma las g andes medidas que nos ac edi asen de hom- b es?» (73). Pe o, con las Co es —al deci del amigo español—, la si uación hab ía de cambia , ob ando «de una mane a que sin duda ag ada á a Vd.» El po ado de la ca a, M . Adai , un inglés «que ha p esenciado, con un in e és que nos hon a, odas o casi odas las sesiones del Cong eso», podía in o ma al Lo d del espí i u sano, libe al y ené gico que eina en ellas. Tal como le comunicaba, «las sesiones ue on desde luego públicas en el hecho», es ableciéndose pos e io men e que lo uesen median e dec e o; la libe ad de imp en a es aba ya p o egida po la ley; la sobe anía de la nación, «san- cionada como a ículo de e polí ica», e igualmen e quedaba decla ada y es- ablecida «la di isión de los es pode es». Los pe iódicos que, «sin duda», lle a ía a Holland el mensaje o, de uel a a Ingla e a, da ían una idea «muy impe ec a», según Quin ana, po que oda ía las Co es «no han pues o en (73) Ca a XIX. 308 LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA plan a el Dia io de sus delibe aciones, según se ha aco dado ya». También le dice en la misma que el dipu ado que «más sob esale po los p incipios, los conocimien os y la elocuencia» es el amigo de ambos don Agus ín A - guelles (74). Le da o os nomb es: su an iguo maes o de Salamanca, To e- o, y «nues o Gallego», que « iene mucho ap ecio público y popula idad». A los dos meses escasos de la eunión de las Co es, Quin ana con iesa al Lo d que «el pa ido de los buenos p incipios es has a aho a muy supe io en núme o y des eza al o o; y si la enida de los dipu ados de Amé ica no le debili a, pod emos es a segu os de es a pa e». Le hace llega en mano, igualmen e, un discu so apa ecido en el Obse ado , «di igido a los ep e- sen an es del pueblo en las Co es». Se a a, en palab as de Quin ana, de un opúsculo que ha sido «una especie de p eludio al Semana io Pa ió ico, que oy a con inua , y en el que segui é auxiliando, según mis alcances, a la causa de la libe ad y de la independencia, que, como Vd. sabe, milo d, siemp e ha se ido, di ec a y exclusi amen e po mí en cualquie a de los pues os que he ocupado». Pa a la nue a a ea señala a Holland que «es muy g ande la al a que pa a es a emp esa me hacen Blanco y An illón», el p ime o es able- cido en Lond es, en el cí culo del Lo d, y el segundo en Mallo ca, allí donde pensaba es ablece se quien le esc ibía la ca a. En la lucha po la libe ad e independencia —y den o del «pa ido de los buenos p incipios»—es muy e elado a la censu a momen ánea que hace Quin ana, an e Lo d Holland, el amigo de ambos, de la pos u a de Blanco Whi e (75). Las palab as de aquél son, en e ec o, du as en cuan o a la alo- ación de lo que es e úl imo había publicado en el p ime núme o de su pe- iódico de Lond es (76). Son ambién injus as po cuan o, en es e núme o, Blanco es aba muy lejos de su adicalismo pos e io de «Juan Sin ie a» y de su de ensa de la causa ame icana. Quin ana, como o os amigos de Cá- diz, con undió la c í ica que Blanco hizo de la Re olución española y de la Jun a Cen al con «el desp ecio con que da idea de odas nues as cosas» (77). E iden emen e, has a al amigo y au oc í ico Quin ana o ende la e dad de- (74) De las elaciones en e A guelles y Lo d Holland, con la publicación de su epis ola io inédi o, me he ocupado en «Con esiones polí icas de don Agus ín A guelles», en Re is a de Es udios Polí icos, núm. 54, 1986, págs. 223-261. (75) En mi lib o sob e Blanco Whi e (la obsesión de España), ac ualmen e en p ensa, me ocupo ex ensamen e de las elaciones de aquél con Quin ana, aun cuando la ca a que comen amos (XVIII, de 7 mayo 1810) es aho a cuando e la luz po p i- me a ez. (76) Ca a XVIII. (77) «Re lexiones gene ales sob e la e olución española», en El Español, núm. 1, ab il de 1810 (I, 5-27). Se puede e ep oducida en la An ología de J. M.* BLANCO WHITE, Labo , 1971, págs. 223-242. 309 MANUEL MORENO ALONSO nunciada (cómo nunca se habían hecho an es la cosas en España) po El Español. Muy bien sabemos hoy —cuando, con pe spec i a, se juzgan las de- nuncias de Blanco— que en ellas no hay an o de espí i u en enenado, que hubie a o cido la e dad, cuan o ni muchísimo menos, sus escasos undamen- os. Muy p obablemen e el edi o del Semana io Pa ió ico, en sus ases de Mad id y Cádiz, ue íc ima de lo que le achacaba al amigo ausen e de es a úl ima ciudad, que dio como « e dades las hablillas de las iejas de Cádiz y de Se illa». ¿Es posible que Quin ana niegue la esis de Blanco, según la cual «el pueblo es u iese an ajeno de ideas de e o ma» como aquél suponía? La impugnación de las ideas de Blanco sob e la Re olución española es, como el mismo Quin ana dice a Holland, un «desahogo de amigo», que en absolu o puede oma se como una up u a en el e eno de la amis ad. En la ca a siguien e, del mes de no iemb e, el amigo español con iesa al Lo d que «es muy g ande la al a» que, pa a la emp esa de ol e a edi a el Semana io, le hace Blanco. Y en la misma da a en ende que sigue leyendo El Español, donde habían apa ecido, aducidos po aquél, los comen a ios hechos po el doc o Alien a la ob a de Humbold sob e Nue a España. Lo d Holland — al como sabemos po sus ca as a Jo ellanos— sabía muy bien que a Quin- ana no le asis ía la azón; aunque no es posible conside a a in luencias de Blanco, an ín imo en el cí culo del Lo d, el que és e hubie a dejado de ene elaciones epis ola es po espacio de un.año (78). En la ca a que le hace llega en mano, a a és:de Izna di, Quin ana no quie e habla le «de asun os públicos», de los que podían in o ma le nues os papeles, aunque malos odos. En cuan o a las inno aciones polí icas, le dice, no obs an e, que « amos al qual, aunque con algunos e o es y aspieses, que de quando en quando co- me emos». Pues «¿cómo —le con iesa— e a posible e i a los a un cue po compues o en la mayo pa e de clé igos, legis as y empleados?». Según Quin ana, si el Lo d —le dice en la ca a— hubie a is o y ocado de ce ca los elemen os en que se habían o mado las Co es, «se pasma á de lo que han ace ado que de lo que han e ado». De cualquie modo —es o es lo que c eía el amigo español—, se había e igido «un nue o monumen o a la libe - ad de los homb es», aun cuando dejaba en suspenso la p egun a de «¿quién a ianza á su subsis encia?». La lucha po la libe ad y po la independencia con inuaba, y no sólo en los campos de España, Amé ica o Eu opa. (78) Ca a XX. 310 LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA LA TRAGEDIA DE ESPAÑA Con an e io idad a 1808, Quin ana había concebido la his o ia de España li e a iamen e como una agedia. Y cuando los anceses en a on en Ma- d id, caye on en sus manos es de ellas: su Roge de Flo , Blanca de Bo bón y El p íncipe de Viana, que es aban «bas an e adelan adas», según eco da á en la ad e encia de que hace p ecede a sus agedias (79). Es po ello po lo que las que han llegado a noos os son El duque de Viseo (80) y el Pela- yo (81), de la que daba cuen a a Lo d Holland al comienzo de su co espon- dencia epis ola . Se a a de dos ob as —dos agedias— en las que la his o ia da la pau a a los iempos mode nos po que a a iesa España en los albo es del siglo xix. Su in ención se halla cla amen e exp esada —con la di e encia de iempo en que cada una de ellas apa eció, en 1801 y 1805, espec i amen- e— en sus p ólogos, e dade amen e e elado es (82). A Quin ana le in e- esa sub aya la misión encomendada al hé oe nacional en el hace la his o ia y de ca a al u u o de la nación española. Po ello inc epa á, al inal de su agedia de 1805, a los españoles, ad i iéndoles que «la sang e de Pelayo / bañando es á la cuna que sus en a / ues o impe io nacien e y o o due- lo / que ano lu o y lág imas espe a» (83). Y el inal de la misma no es sino un g i o con a el i ano, o en a o del pueblo y de la «nación que hoy li- b amos», de que depende á su «independecia» y «la al a glo ia y libe ad de España». Pe o el au o de ambas agedias, al igual que el público, que an o in e és mos ó hacia ellas (84), es aba muy lejos de adi ina la magna que se ce - ni ía sob e los cielos de España, y de la que ellos mismos se ían a la ez au o es y íc imas. En es e sen ido, las ca as a Lo d Holland, an o las pu- blicadas y conocidas como ales y las inédi as, que se publican aho a po ez p ime a, cons i uyen dis in os pasajes, que ilus an los p incipales ac os de (79) En Ob as comple as, ed. ci ., pág. 42. (80) «El duque de Viseo», agedia en es ac os, año de 1801. (81) «Pelayo», agedia en cinco ac os, ep esen ada en el ea o de los Caños del Pe al el día 19 de ene o de 1805, año de 1805. (82) Se encuen an ep oducidos en E. PIÑEYRO: op. ci ., págs. 106-107 y 218 y siguien es. (83) Ob as comple as, pág. 73. (84) Según ALCALÁ GALIANO, el éxi o de su ep esen ación ue ex ao dina io: «El público, elec izado, se le an aba en masa a aplaudi y i o ea ; los soldados de la gua dia omaban las a mas y el alcalde p esiden e des acaba sus alguaciles a deci al ac o que mi igase su a dimien o o sup imiese aquellos e sos, a lo cual se negaba con al i ez» (Memo ias de un se en ón, I, Mad id, 1961, págs. 267 y sigs.). 311 MANUEL MORENO ALONSO aquélla desde an es de 1808 has a 1840. Y al mismo iempo, el epis ola io ilus a no pocos aspec os de la biog a ía polí ica de su au o . El pe sonaje, sin p e ende lo, ha ealizado oda una au obiog a ía polí ica, que da cla es ambién pa a la comp ensión de la agedia his ó ica española. Tal como, desde Cádiz —en la lejana echa de diciemb e de 1811—, había dicho al Lo d: «Sin sabe cómo, me he ido dexando lle a del pensamien o y haciendo más la go de lo que c eía; pe o ¿quién puede con ene se en una ma e ia de an o in e és?» Ac o y íc ima de la agedia —de la que ambién se ocupa como esc i o polí ico y li e a io—, Quin ana i ió en su ca ne la his o ia de España una ez que acasó su in en o po la implan ación de un sis ema de libe ades. En mayo de 1819 —la p ime a ez que puede esc ibi a Lo d Holland desde la p isión—, oda ía se encuen a «sepul ado en una o aleza, despojado de odos los de echos de la sociedad y de odos los bienes de la ida, p i ado de la amilia, de amigos, de ecu sos y a enido pa a mi subsis encia de la gene osidad ajena» (85). Ni siquie a —dice— le es aba pe mi ido esc ibi . Y concluye mani es ando que « al es, milo d, la ecompensa que ecibo no digo de alen os, de es udios y de se icios, que es oy muy lexos de hace a- le , pe o de mi buena e, de mi hon adez y de mi delicadeza de p incipios, que Vd. conoce muy bien y que no se han desmen ido jamás». En palab as del p isione o, «pa ecía que es as qualidades debe ía pone a cubie o de una pe secución an enco osa y c uel, y que cinco años de penas y su imien os, noble y en e o sí, pe o pací ico y esignado, debie an habe sa is echo la oje iza y p e enzión más enconada. Mas es o, po lo is o, no iene é mino, y los enca celados de España, abandonados y ol idados, ienen que segui siendo íc imas de las implacables pasiones de den o y de las ías combinaciones polí icas de a ue a». Excusando añadi nada a es e pun o, «po que se ía nunca acaba », e mina con esando que «es bien cie o, milo d, que es e desg aciado pays y los mise ables p osc ip os que hay en él me ecían o a sue e mejo »; no quedando «al homb e de bien, a opellado y pe seguido, o o ecu so que hace en e a la ad e sidad, escusado de la inocencia y consola se con la injus ica que ha á en la opinión de los buenos y segui desempeñando con la dignidad y deco o que co esponde a la i ud el g a e y is e papel que le ha cabido en la comedia del mundo». Muy pa - icula men e en ía saludos pa a Blanco, «al qual di á Vd. que yo, pa a con (85) Ca a XXI. 312 LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA mis amigos, a pesa del iempo y de la o una, soy el mismo que e a en las o illas del canal». En 1820 se ab e un nue o ac o en la agedia de España, y de nue o Quin- ana se e ige en p o agonis a. En el mes de sep iemb e, desde Mad id, esc ibe de nue o al Lo d, quien, a a és de Fló ez Es ada, había en iado nue as. Desde la e olución, a comienzos del año, anscu ie on días muy agi ados pa a el p o agonis a, según le e ie e en la ci ada ca a (86). Los «cuidados y diligencias» de su nue o es ablecimien o, el enca go de la elección a dipu- ados «pa a que ui nomb ado po el pueblo» y el allecimien o de epen e de su muje le impidie on has a en onces con es a al amigo inglés. A és e (como a su esposa Elizabe h) le ag adece el « ie no y a ec uoso in e és que ha omado siemp e en mi sue e y po la since a aleg ía que mues an en el cambio de cosas que han sucedido en España». Y en es e sen ido le con iesa que «él ha sido al, que excede a quan o podían alcanza la imaginación y el deseo, mucho más espec o de los epa idos en p isiones y p i ados de oda clase de no icia c eíamos que e a imposible es o u iese emedio en mucho iempo, a menos de un sacudimien o gene al en Eu opa, de lo que no había indicio ninguno, o de una e olución emible y sang ien a en la Península, que e a an o de eme se como di ícil de espe a se». El p o agonis a del nue o ac o de la agedia que empieza a i i se en España señala al Lo d que « odos los españoles debemos es a econocidos a Vd. no sólo po el in e és que se oma en nues a elicidad, sino ambién po los buenos consejos que siemp e es á p on o a da nos». Pe o en cuan o a los de ec os de la Cons i ución de Cádiz —po los que an o se p eocupó Holland con ánimo de se icio a España den o de su cí culo (87)— le dice que «no es ácil con eni en el iempo y ocasión de e o ma los». Según Quin ana, « odo p esen a sus incon enien es, y más en polí ica, que, como Vd. sabe, iene más de a e que de ciencia; y po eso sin duda us edes los ingleses, que hace más iempo que p ac ican la libe ad, son los que es án más adelan ados en ella». El amigo español —que le ag adece el lib o que le en ía el Lo d de Co u, aducido po Blanco, y que ha leído «con mucho gus o»— piensa que, en e ec o, «las ins ucciones de una nación no son siem- p e aplicables absolu amen e a o a», al cual e a la esis sos enida po la (86) Ca a XXII. (87) En sus no as au obiog á icas, Blanco pond á de mani ies o que, en e ec o, Lo d Holland le sugi ió que pod ía hace much good esc ibiendo c í icamen e sob e la Cons i ución de 1812 en una ca a a Quin ana: «My oíd iend, as an eminen li e- a y man, and a su e e in he cause o libe y.» Blanco —ag ega— accedió a los de- seos del Lo d y esc ibió una «long le e , o which his Lo dship kep a copy: I ha e none» (c . su The Li e, I, op. ci ., pág. 375). • 313 MANUEL MORENO ALONSO IV Mad id, 16 no iemb e 1808 Mi Lo d, espe able amigo mío: ambién mi p ime pensamien o, luego que nues os op eso es nos dexa on espi a , ue esc ibi a V. dándole pa e de nues os ex a- o dina ios y elices sucesos, sabiendo bien quán o es el in e és que siemp e le han exci ado las cosas de España. Pe o hacía ya algún iempo que enía un paque e de lib os des inado pa a V. (en e ellos en aba un exempla del poema de Valbuena) y quise agua da pa a esc ibi le una ocasión en que pode en iá - selos. Díselos a nues o común amigo don Felipe Bauza pa a que los incluyese en un paque e que había de en ia a Mendoza; y ya iba a pa i quando supimos que V. pensaba eni a España. Con es o, el p oyec o de en ia los lib os y es- c ibi se dexó agua dando el momen o en que pudiésemos da nos un ab azo como amigos, como aliados y como homb es lib es. La posición de don Felipe y mía no se ha mudado desde que pa ió de aquí. El ha seguido en sus ú iles abajos de bibliog a ía y geog a ía y yo en los míos de li e a u a. En es e iempo he esc i o y publicado un omo de Vidas de Espa- ñoles céleb es, una Colección de poesías selec as cas ellanas desde Juan de Mena has a nues os días y la edición de Be na do. Es as ob as, con la que ha esc i o Ma ina sob e nues a an igua legislación, componían el paque e consabido, que yo end é más gus o en en egá selo a V. en p opia mano que en emi í selo en pa e ninguna. En e an o que nos emos, incluyo es e quade ni o que he publicado aho a y que sin el concu so de elices ci cuns ancias que nos odean nunca hubie an is o la luz; y acompaño un exempla de ese mani ies o que a a da la Jun a Sup ema a la nación, que po es o y po que es ob a de un amigo de V. c eo que se aleg a á de que la Jun a le publique. Lo demás que pudie a se ma e ia de es a ca a más es pa a habla lo que pa a esc i o. Si las ope aciones mili a es que aho a a la e dad no nos son dema- siado a o ables, no e a dan su enida a Mad id, yo pido a V., en nomb e de don Felipe y mío, de que nos a ise de qué día pod á llega a es a Co e pa a ene el gus o de da le quan o an es un ab azo. Sí ase V. de pone me a los pies de Miledy y de da mis exp esiones a M . Hallen; disponiendo como gus e del since o a ec o y p o unda es imación de su amigo. V Se illa, 11 ab il 1809 Mi espe able amigo, me aleg o del eliz a ibo de V. a esa ciudad en compañía de Miledy, M . Alien y los dos seño i os. Todos sus amigos de aquí es amos buenos; y cada ez sen- imos más que se hayan acabado los buenos a os que gozábamos en la e ulia en el seno de la más anca amis ad y hablando de cosas ú iles y bellas. 320 LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA Nadie los echa menos así más aún que yo. V. sabe quales han sido mis p in- cipios an es de nues a e olución. V. sabe y odo el público ambién que nunca se han desmen ido, y que si me he a ojado al o bellino ac ual de las cosas con una olun ad an de e minada y segu a es po que amo an o la libe ad polí ica y ci il del pueblo español como la independencia. Pe o se engaña V., amigo mío, si c ee que en el pues o en que yo es oy es lo mismo en mí desea y que e que hace . La azón de es o V. lo sabe y se ía la go de epe i en una ca a: pe o yo le ju o a V. que pa a mí es lo mismo que que e en las manos de la libe ad, de la e dad y de la jus icia que de un spi i us has ege ac us. No cesa é de clama y de epe i lo que hago odos los días en la misma opinión y dic amen que V. an as eces inculcó a homb es que pueden hace más que yo. Hoy enemos no icias abo ables de Galicia: los pa io as han conquis ado a Vigo con mil escien os anceses que allí han hecho p isione os. Tuy pa ece que es á en el mismo caso. Se nos asegu a que los ingleses que es án en Lisboa ma chan con a Soul , que es á en Opo o en es os momen os, unidos a los e- ue zos conside ables que se en ia án a Cues a. Tal ez nos deja án espi a un momen o; y es e momen o c ea V. que se ap o echa á a lo menos po mí pa a exci a a la g ande y necesa ia e o ma. Venegas manda en la Ca olina a las ó denes de Cues a. A U bina se le hace consejo de gue a. Mil y mil espe os y exp esiones a Miledy; memo ias a M . Alien, y V. dis- ponga como gus e del espe o y since o a ec o de su amigo. VI Se illa, 11 mayo 1809 Mi que ido y espe able amigo, se ha e i icado ya el ompimien o en e la Aus ia y la F ancia. No engo luga pa a más que pa a copia el o icio siguien e: «Al Gene al en Je e del Exé ci o ancés en Ba ie a. En consequencia de una decla ación de S. M. el Empe ado de Aus ia al Empe ado Napo- león p e engo al S . Gene al del Exé ci o ancés que engo o den de camina hacia adelan e con las opas de mi mando y de a a como a enemigos odas aquellas que me quie an opone alguna esis encia. En mi Qua el Gene al, a 9 de ab il de 1809. Fi mado, Ca los.» Los anceses se quejan de que los aus íacos hayan o o la gue a sin decla- ación, de que la hagan con papeles e oluciona ios y con un Exé ci o p epa ado en plena paz y des inado a conquis a la Eu opa más bien que a de ende la Aus ia. A los pies de Miledy, buen iaje y manda siemp e. 321 MANUEL MORENO ALONSO VII Se illa, 18 mayo 1809 No he podido esc ibi a V., mi espe able amigo, como que ía en odo aye , po halla me muy ocupado. El g an negocio se despachó el día an e io , y no bien, según mi modo de en ende . Las Co es se con oca án en odo el año p óximo o an es si las ci cuns ancias lo pe mi iesen, y en e an o se abaxa án y p epa a án odas las e o mas y planes sob e adminis ación pública que se han de p esen a a la ap obación de las Co es. Es o es no habe en endido la si uación de las cosas: las azones que ha habido pa a hace lo son las mismas pa a hace lo p on o; y yo no eo po qué han de dexa el Es ado a la me ced de las ci cuns ancias que pueden a ia de un momen o a o o y po qué se han de expone ellos mismos al iesgo que un Es ado an p eca io iene consigo. La cosa se anuncia á al público en un dec e o sin mani ies o ni p epa ación ninguna con- side able. Ya sab á V. que los anceses se han eplegado hacia T uxillo con el in de auxilia a Soul según se c ee. Pe o ambién se nos dice que los ingleses y po - ugueses que había en Alcán a a han o o el puen e y que es o ha desconce ado su plan. Nues o qua el gene al es á en Fuen e del Maes e. Incluyo los Sema- na ios. Hágame V. el gus o de pone me a los pies de Miledy, de da exp esiones a M . Alien y de dispone del a ec o de su amigo. Monas e io, que saluda a V., ha acabado el bus o y en él ha hecho una ob a, a mi modo de en ende , muy bella. Tiene oda la g andiosidad que es compa- ible con la semejanza y no dudo que ha á buena pa eja con el de qualquie a o o ilóso o u o ado . Ya sab á V. que la Jun a concedió a V. la acul ad de comp a y ex ae las es docenas de cabezas. VIII Hoy, 25 mayo 1809 No he con es ado a V., mi que ido amigo, po mis muchas ocupaciones y po que espe aba a que el Dec e o de Co es se imp imiese pa a en ia le un ejempla como lo hago es a noche. El p eámbulo, ío y desca nado, no con en- a á a los que espe aban o a cosa y a los que deseaban que un negocio an g ande se dixese a la nación, de una mane a digna. Assí lo han que ido, assí sea; pe o como lo hagan quan o an es, impo a poco que lo digan mal o bien. Pa a és e quan o an es se á muy opo uno que los cue pos y au o idades, al ecibi el Dec e o, con ex en que con iene que la cosa se haga a la mayo b e edad. La opinión del come cio de Cádiz end á en la ac ualidad mucha in luencia. En e- an o, c ea V. que los pa io as de aquí no nos cuida emos. Monas e io a a de e si puede ab e ia la execución del bus o pa a pode sa is ace los deseos de V. Wiseman ha hablado a Rodenas y és e me lo ha dicho 322 LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA a mí, de mis ideas de V. espec o a indemniza le de su abaxo. Monas e io es hon adísimo, y como buen español, delicado en ex emo. El po sí mismo, ni an es ni después, pedi á ni admi i á nada. Pe o su si uación hoy día es muy es- echa y c eo p opio de la gene osidad de V. ali iá sela sal ando su delicadeza y ecompensa le un abajo de modo que no pa ezca una paga. Es o pod á al ez hace se bajo el p e ex o de que no su a g a emen e en la comp a de la pie- d a' y abajos p ime os de un des as e; y mandando V. que Wiseman le en egue di ec amen e a él o po mi medio aquello que a V. le pa ezca. Yo hablo a V. en es e pun o con oda la con ianza de la amis ad; y no he dicho nada a Monas e io po que sé cie amen e que se empeña á en que no se a ase de semejan e cosa. Con es o c eo habe con es ado a V. ambién sob e el pensamien o de i a Cádiz y a Ingla e a. Nadie más que yo desea sus adelan amien os y su glo ia; po que mien as más le a o, más le es imo, pues le amo: es un modo dignísimo de qualquie a abo y p o ección; mas las cosas en la ac ualidad no es án p o- po cionadas a que dé pasos g andes en su ca e a, y a e que es lás ima. Los anceses p egonan en sus Gaze as de Mad id sus ic o ias sob e los aus- íacos. No sabemos a qué a ene nos en el pa icula . En cambio, hoy se nos anuncia de Po ugal la en e a de o a y endición de Soul : no icia que se dice como cie a, aunque no se da de o icio, pe o su con i mación en caso de se e dad no puede a da muchas ho as. Póngame V. a los pies de Miledy. Memo ias a M . Alien y V. disponga del a ec o de su amigo. P. D.: No incluyo el Dec e o po que no ha enido oda ía de la imp en a. Mañana i á. IX Se illa, 26 mayo 1809 Que ido amigo mío, incluyo a V. con la copia p ome ida de sus apun es dos exempla es del De- c e o consabido. Después de an o uido ha salido el pa o de los mon es: e - güenza me da que se diga que yo he andado en es o. En in, me e ie o a lo que dixe anoche, y poniéndome a los pies de mi ledy, me o ezco a su disposición. P. D.: Lo de Soul no se ha con i mado oda ía. Los pliegos de o icio de T ies e anuncian una ic o ia del A chiduque con a el ejé ci o man- dado po Eugenio en I alia. Ab o el pliego pa a copia a V. la Gaze illa ex ao dina ia que sal- d á mañana: «Po ca a de T ies e de ocho de ab il ecibidas de o icio po la Sup ema Jun a Cen al, se ha sabido que el a chiduque Juan ha ba ido un ejé ci o de cua en a mil anceses, mandados po el i ey de I alia Beauba nois en e la isla Po cia y Co nigliano.» También de o i- cio, y po el mismo conduc o, se a isa que la Rusia se ha decla ado en abo del Aus ia con la F ancia? 323 MANUEL MORENO ALONSO X Se illa, 30 mayo 1809 Mi que ido amigo, Blanco c eo que esc ibe a V. muy incomodado del Dec e o, y más de la elec- ción de los suje os nomb ados pa a la Comisión. C ea V., amigo mío, que a odos los buenos les ha pa ecido que es a elección daba a en ende la poca gana que iene el Senado de jun a comicios. Si la opinión pública mani es ada po las con es aciones de las au o idades a quienes se comunica á el Dec e o no enmen- da a la cosa, c ea V. que no se puede espe a que se haga p on o y bien. ¿Y qué p ocede á si las cosas mili a es an adelan e en el aspec o a o able que hoy p e- sen an y algún gene al ambicioso en a en Mad id? En Mad id se sabe mucho, en Mad id quie en las Co es quan o an es; y si el gene al hace allí un Consejo de Cas illa con los conseje os que han quedado y con oca a Co es, ¿quién sabe lo que se á de la Jun a? Vuel o a deci a V., no lo en iendo. Nues a si uación no es pa a ó mulas y exceso de ci cunspección; y nues o común amigo se in- clina demasiado a es os pa idos len os, que no son de sanos; él es quien ha in luido más que nadie en la dilación del é mino asignado. En cuan o a Monas e io, si su si uación ue a o a, no hubie a yo hablado a V. en los é minos que lo he hecho, y hubie a dado luga a la delicadeza. Me aleg a a que Mi Lo d Holland lle ase es a exp esión de las A es españolas. Mas ya que es o no es posible po la ue za y la u gencia de las ci cuns ancias, quan o V. me dice en su ca a sob e el pa icula , me pa ece bien, y quan o V. haga se á bien hecho. Póngame V. a los pies de Miledy y mande a su a ec o amigo. XI Hoy, 1 junio 1809 Mi que ido amigo, ya Fe az habla a V. de la acción en ajosa que hemos enido en Alcañiz y de lo bien que Blake cumple las espe anzas de los buenos. Las cosas pa ecen de buen aspec o, y si en el No e ienen la mi ad de nues a cons ancia, la España es in- dependien e y lib e y la Eu opa es sal a. No puedo más po hoy. P ocu a é e acua el enca go que V. me hizo en la de aye , y en e an o, poniéndome a los pies de Miledy, disponga V. de, XII Se illa, 7 junio 1809 Mi que ido amigo, no he esc i o a V. en es os días po que no he enido • iempo pa a nada y además no hab á nada pa icula que deci . Es amos pendien es de la ma cha 324 LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA de los ingleses y del pa ido que oma a Víc o luego que lleguen a Badajoz. Hoy se nos anuncia que la di isión Mal i (sic), después de habe omado a Lugo, hab á deshecho las opas ugi i as de Soul . Si es o ue a cie o pod ía qui a nos el ama go de la en ada de As u ias. También se dice que la Wes alia y odo el No e de Alemania es aba suble ado, pe o es o no es an cie o como la en ada en Viena. En in, si po allá ienen i meza, las cosas pueden ende eza se si es que sabemos ap o echa nos de es a eliz coyun u a. Póngame V. a los pies de Miledy, y mande a su a mo. P. D.: El g ande asun o es á pendien e de nues o común amigo, que es á a- bajando un papel sob e la se ie de a eas y obje os que debe p opo- ne se la Comisión de Co es. XIII Se illa, 9 junio 1809 Mi que ido amigo, V. iene azón: la g an causa a con len i ud y con ibieza, mas la culpa no es de la Jun a Chica. Quan o hab á que hace po nues a pa e es á hecho. No odas las uedas de es a máquina an iguales. Algunas andan poco, o as nada y és as son las más. Pe o de es o habla emos o o día, pues que hoy no puedo más. Wiseman me ha en iado es a mañana los seis mil eales que ha des inado a Monas e io, y és e los ha ecibido de mí, aunque con alguna epugnancia, pe - suadido de mis azones di igidas a que es o no o enda ni a su delicadeza ni al deseo que siemp e le ha animado de complace a V. con desin e és y amis ad ni al concep o que V. iene de él. C eo que esc ibi á a V. segu amen e es a noche dándole las g acias po su gene osidad. Póngame V. a los pies de Miledy. Mande a su a mo. XIV Mad id, 10 junio 1809 Lexos de mí, amigo mío, la idea de que e disminui ni un ápice del jus o concep o que nues o homb e se iene adqui ido po sus alen os, po sus inmen- sos conocimien os y po sus i udes. Yo le amo, le es imo y le admi o, pe o digo y di é siemp e que su ca ác e , amigo de la ci cunspección y de la o malidad, qui a a cie a clase de negocios la ma cha ápida que las ci cuns ancias y la si- uación ac ual de las cosas exigen. Tal es el de las Co es. El e a el o áculo de la Comisión p epa a o ia, y como sus compañe os, en la mayo pa e, no han gus- ado del p oyec o, encon a án en la se ie de discusiones que han o mado pa a la Comisión un medio de en o pece el negocio y quizá de des ui lo. No lo quie a Dios. 325 MANUEL MORENO ALONSO Aún no he enido luga pa a o ma la lis a que V. me pide. Compadézca- me V. Póngame a los pies de Miledy y disponga como gus e de su a mo. P. D.: Habiéndome hoy mani es ado Wiseman que hab ía sido equi ocación suya el en ia me diez mil eales pa a Monas e io en luga de ocho mil que V. había dispues o, le he de uel o los dos mil de exceso, y lo a iso a V. pa a su in eligencia. XV Se illa, 1 no iemb e 1809 Razón es ya, espe able amigo, que yo ompa un silencio de qua o meses y dé a V. alguna cuen a de mí y de las cosas que me odean. Desde que V. se ue se empeza on a p omo e al e aciones cuyo esul ado pa ecía que debía se muy p óximo; yo agua daba a él pa a esc ibi a V. la go, y de día en día, de semana en semana se ha ido dila ando has a hoy, en que, al pa ece , o os negocios hacen c isis y yo omo la pluma pa a esc ibi a V. Ni ingleses ni españoles supimos saca pa ido de la ba alla de Talaye a. No me dila a é en explica la muchedumb e de inciden es y po meno es que hubo en es o; mas odo podía educi se a deci que, po una pa e, la al a de ac i idad y de a enciones en Cues a, y po o a, la al a de con ianza en el gene al inglés desg acia on un suceso del qual puede depende muy bien la libe ad de es e país. La o a de Almonacid, la pé dida de La Mancha y el a aso mise able y pelig oso en que nos emos, odo ha nacido de o igen y se á di ícil epa a an os males sino a cos a de p odigios. Llegó el embajado Wellesley; y como desde aquel pun o habían ya empezado las desa enencias, es di ícil c ee que no haya in luido mucho en la agi ación de los ánimos. El pueblo empezó a pedi Regencia, sin sabe si pedía bien o si pedía mal. En la Jun a se o ma on dos pa idos: uno que la que ía y o o que la e- pugnaba. Las Jun as P o inciales la empeza on a con adeci abie amen e; y lo que es más singula es que en Se illa e a donde el público se mani es aba más adic o a ella. Se p ocu ó desde en onces desac edi a con pasquines, con calum- nias y con oda especie de manejos so dos y as e os a aquellos indi iduos de la Jun a que, po sus luces, su c édi o y su expe iencia pa ecía que debían se llamados a compone la Regencia. Ga ay, abu ido y desalen ado con es as con- adicciones, ha dexado los dos Minis e ios que exe cía. Los demás amigos suyos es án a lixidos y desau o izados; y bás ale a él y a ellos p opone alguna cosa pa a que se con adiga y se deseche. De es os deba es impo unos han esul ado dos cosas que pa ecía no e an de espe a se, a endido el es ado de los ánimos y de los negocios: una es la con ocación de Co es pa a el p ime o de ene o, y en cong egación al p ime o de ma zo, a cuyo in se ha hecho la Jun a Chica el Mani ies o de que acompaño exempla es, y que es á ya ci culado po odo el eyno. O a es el es ablecimien o de una sección execu i a, compues a de seis indi iduos de la Jun a amo ibles pa a despacha con los minis os y de e mina 326 LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA los negocios que, po na u aleza, son u gen es y execu i os, como los de Hacien- da, Gue a y o os de igual clase. Lo que es más a o es que al hace la elección de los suje os, la mayo ía de la Jun a ha p e e ido aquellos que no enían ningún nomb e ni celeb idad y ha excluido a los que, al pa ece , debe ían ene odos los o os. Los elec os han sido Romana, Riquelme, Toscano, Ca o, To e y Villel. ¿Qué le pa ece a Vd.? Fue a de los dos p ime os, cuya epu ación dis in a sabe Vd., ¿quién había de pensa en los o os? Pe o el mis e io no es muy oscu o: la mayo ía no que ía el p oyec o de selección ni de Regencia; y no habiendo sabido el es ablecimien o de la sección, se ha desqui ado en las pe sonas y han i ado a desay a la. T is e y mise able si uación, po cie o, y de que sólo nos pueden lib a las Co es. Vd. di á: ¿y cómo es que han pensado en és as hallándose en semejan e dis- posición? Amigo mío: las Jun as P o inciales han dado señales nada equí ocas de que aspi an a la independencia, y las Co es han sido el emedio que han pues o a es e pelig o. Y es p eciso con esa que po es a ez han ace ado, y que el público es á muy con en o de semejan e esolución. Vea Vd., pues, amigo mío, una especie de asguño del es ado de nues as co- sas. Hoy se nomb a p esiden e, hoy se pone en ejecución la sesión execu i a. En e an o, pa ece que en Cas illa han conseguido en ajas con a el enemigo. Los anceses obligados a en ia e ue zos allá a loxan en La Mancha y noso os nos ponemos en ma cha pa a ocupa es a p o incia. Si el ejé ci o inglés quisiese ob a ac i amen e de e as no se á ex año que epa ásemos en algo los e o es g ose os, la ine cia y las desg acias de es e e ano. Ya hab á Vd. ecibido el bus o que hace más de es meses se en egó a M . Wisseman: el modelo no pudo i po que se hizo pedazos al coce le. Hoy en ío a Wisseman pa a que los di ija a V., po o o conduc o que el co eo, exempla es del Mani ies o de Co es y una Geog a ía de España, que An- illón emi e a V. con muchas exp esiones de su pa e. G acias po los exempla es de la ob i a sob e Co es. Hay en dic amen de la Jun a Chica mucha e udición, mucho conocimien o de nues as cosas, muy buena in ención, pe o hallamos mucha con emplación, en nues o sen i no necesa ia, po las clases y cas as p i ilegiadas. Póngame V. a los pies de Miledy. Sí ase V. da le mil g acias de mi pa e po Co ina: la ley con muchísimo gus o, y al ene le no podía menos de pensa en la mano amis osa que la p opo cionaba. Adiós, Milo d. XVI Isla de León, 27 eb e o 1810 Mi espe able amigo, quando he ecibido en úl ima ca a de V. sob e Co es, ya las espe anzas que odos eníamos en la cong egación de es a asamblea se habían des anecido con la in asión de los anceses en Andalucía. La Jun a no pudo sos ene se con a es e baybén y ha enido que cede en au o idad a un Consejo de Regencia. Toda la desg acia, el ilipendio y las calumnias que siguen a un Gobie no débil y des- g aciado, odas pe siguen a aquel Cue po mise able que nunca ob ó con ene gía, 327 MANUEL MORENO ALONSO que siemp e adop ó las g andes medidas después de habe pasado el iempo opo uno de pone las en ejecución; pe o que no es culpable de las calumnias e impu aciones absu das con que la male olencia le pe sigue. Véanos V., pues, aco alados en es e incón, si iados y bloqueados po ie a, dependien es en e amen e del ma y, po consiguien e, a pesa de la ue za espa- ñola que aquí se ha eunido, en egados a la me ced de los auxilios de la Nación B i ánica. Escuso de hace e lexiones sob e es o po que V. las ha á más a sang e ía que yo y e á los esul ados. En la si uación apu ada en que las cosas se han pues o, y siendo necesa io que uno piense en la sue e y en el umbo que ha de oma , mi plan es de sali de aquí o pa a Mallo ca o pa a Amé ica, pe o en el en e an o que es o se e i ica y aún pa a halla acilidad de e i ica lo; siemp e me con end á mucho se co- nocido y ecomendado a las pe sonas inglesas que aquí han de ene in luxo en los negocios. Fia lo en la amis ad y ap ecio que he debido siemp e a V., me omo la con ianza de pedi le, si iene p opensión pa a ello, es as ecomendaciones; que no dudo de su bondad, sean cual las necesi a un homb e que, como V. sabe, no iene genio ni pa a la in iga ni pa a la ambición, y que siemp e ha sido encogi- do y ímido en su a o, especialmen e en los pode osos. La Regencia ha sup imido la Sec e a ía Gene al, y, po consiguien e, la Jun a Chica se ha desecho, como la G ande. Sí ase V. pone me a los pies de Miledy y da exp esiones a M . Hallen; dis- poniendo siemp e de la olun ad de su a mo. amigo. Quando V. eciba és a ya hab á V. is o a Blanco, que salió de aquí ocho días ha. Déle V. mis memo ias y que me esc iba cómo le ha ido y cómo lo pasa. XVII Isla de León, 10 ma zo 1810 Mi que ido y espe ado amigo, acabo de ecibi sus dos ap eciables ca as de 16 de ene o y 12 de eb e o, y una y o a me p ueban el sumo in e és que iene Vd. en la elicidad de es a desdichada nación. Días pasados esc ibí a Vd. sob e el deplo able es ado de nues- as cosas, y nada engo que añadi a aquello; po que la si uación no se ha mu- dado, y en mi dic amen sólo un p odigio pod á sal a nos, a lo menos po aho a. Aunque ya con e sación a día, la de Co es, di é, sin emba go, a V. que de los es e o es que nos achaca en el sis ema adop ado pa a es e Cong eso sólo con engo en el úl imo; y que la na u aleza de la ep esen ación no su e cue pos in e media ios en e elec o es y elegidos. Toda ía es e e o podía se co egido en las mismas Co es ex ao dina ias que pod ía después modi ica y co egi a su a bi io las o mas de la elección. Mas digo: y es que en onces con end ía al ez más que aho a adop a y pone en su igo el p incipio e dade o de la e- p esen ación, y que se ía en onces más ácil que cincuen a mil almas conociesen a su ep esen an e que no aho a en que ni hay opinión pública, ni medios de hace se conoce , ni libe ad de imp en a. Mas es o, milo d, es habla de lucha . Yo he deseado las Co es, p ime o, 328 LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA pa a es ablece desde luego una ba e a con a la a bi a iedad de los que man- dan; segundo, po que las he c eído el único medio de sal a nos y aun la o ma- ción de la opinión pública, ya po la mani es ación de alen os de oda especie, ya, en in, po el impulso y ac i idad que hubie an dado a odo. La ambición de unos pocos, la igno ancia de los más y las len i udes o mulis as de o os no lo han consen ido, y ya es amos anegados. Y lo que es peo , a los ojos del siglo p esen e y de la pos e idad, end emos la mengua de habe is o y conocido el emedio y no habe enido ue za pa a oma le a iempo. El nue o Gobie no no me ha des inado oda ía, aunque dice que me necesi a y que cuen a conmigo. Yo siemp e, en mi in e io , deseo i me a Mallo ca a i i lexos de agi aciones en la compañía de los amigos que allí engo. Insis o, pues, en lo que dixe a V. en mi an e io sob e las ca as de ecomendación que pido pa a los p incipian es agen es mili a es y diplomá icos que Vds. en íen a es os pun os. En ia é quan o an es a Miledy el papel español que desea. Ve güenza me da e la an españolizada, y me ece noso os an poco ese a o . E a p eciso habe salido con más glo ia de es a e ible con ienda. Hágame Vd., milo d, el gus o de pone me a sus pies y de saluda la espe uosamen e en mi nomb e; y dando exp esiones a M . Hallen, mande V. lo que gus e a su a mo. amigo. XVIII Cádiz, 7 mayo 1810 Amigo mío, he is o el p ime núme o del pe iódico de nues o Blanco, y po quan o hay en el mundo no quisie a que un amigo mío uese au o de semejan e esc i o. ¿Adonde a a pa a , o qué p e ende con esa ag u a, ese desp ecio con que da idea de odas nues as cosas? Sólo nos quedaba po emedio, o al menos po consuelo de nues os in o unios, la es imación y la compasión agena, ¡y és a nos la p e ende qui a ! Du o es y mucho más a quien sabiendo a ondo la se ie de nues os sucesos y el espí i u que los ha di igido e en ese quad o en enenado, o cida muchas eces, la e dad; equi ocadas las in enciones, admi idas como e dades las hablillas de las iejas de Cádiz y de Se illa, y amon onado odo pa a hace odioso a un Gobie no que no exis e, más desg aciado oda ía que débil y culpable. No sé si Blanco consegui á lo que p e ende, po que el ono ge- ne al de su esc i o es más bien de un homb e esen ido que de un es igo im- pa cial: pe o sea qualquie a el éxi o que enga, los buenos españoles sen i emos siemp e la imp uden e publicación. Los golpes que en su enco i a a la Jun a Cen al no an dados con al ino que no caygan muchos sob e la nación en e a; y la mayo pa e es, pienso deci lo, con injus icia. Sin duda aquel Gobie no ue icioso en su Cons i ución, mal o ganizado desde su p incipio po las ci cuns ancias de los indi iduos que le componían: no debió se ni conside a se sino como un in e egno b e ísimo mien as se ins i- uía el gobie no e dade o, y, acomodado a las ci cuns ancias, debió da la libe - ad a la imp en a, llama al ins an e una dipu ación nacional, decla a la mobi- lidad. Pecados odos g a ísimos, pe o en muchos de la Jun a, más de en endi- 329 MANUEL MORENO ALONSO Tenga V. la bondad de pone me a los pies de la S a. y o ece mis espe os a Lo d Russell, quien no sé si hab á ecibido las con es aciones mías a las di e- en es y ap eciadísimas memo ias que he ecibido siemp e de quando en quando. Queda siemp e de V. a en o y a ec uoso amigo y se ido q.s.m.b. Muchos saludos a Bauza. XXIV Mad id, 9 mayo 1830 Manuel Jose Quin ana ap o echa la ocasión de pa i a Lond es su amigo el S . We he ell pa a o ece po su medio sus espe os a Lo d Holland, saludán- dole a ec uosamen e y asegu ándole que, a pesa de los iempos que han co ido y de los acon ecimien os que po él han pasado, conse a i amen e en la me- mo ia el a ec o, ap ecio y delicadas a enciones que ha me ecido a dicho seño . XXV Mad id, 6 ab il 1833 Milo d, mi muy es imado y espe ado amigo: la ca a de V. del 10 del mes pasado ha enido a mis manos a su debido iempo, y he enido con ella la sa is acción que siemp e ecibo en odas las mues as de su an igua y buena amis ad. P egún- ame V. po si salud, po mis ocupaciones y po los amigos que aún nos quedan. De salud es oy bas an e bien, y aun el humo , a pesa de los años y de los pesa- es, es el mismo, con co a di e encia que el que enía quando nos conocimos. Algo me ocupo en es udios, pe o más p incipalmen e po emplea hones amen e el iempo que con obje o ninguno. Nada de e sos, po que desdicen de mi edad, y las Musas no suelen se a o ables a la ejez, y más si es á acompañada de desab imien os y desg acias. Con más ecuencia me en e engo en c í icas y en his o ia: aho a es oy acabando de imp imi los ozos mejo es de nues os jó e- nes he oycos, pa a que hagan pa e de las poesías selec as cas ellanas, y aunque no an ap eciables como ellas, po que nues os poemas épicos son lo peo que enemos en es e amo, se i án, sin emba go, pa a acla a en lo posible y comple- a el es udio del a e en e noso os. También engo esc i as algunas Vidas de españoles céleb es, en e ellas las de F ay Ba olomé de las Casas y Don Al a o de Luna, que ya es u ie an publicadas a no ene me pe ezoso pa a ello la poca a ición que hay aquí a lee hechos pasados, la a ención exclusi a que se da a los p esen es y o as cosas más que en o pecen y desalien an. De amigos comunes pocos nos quedan ya po acá. Rodenas sigue de in enden e en Málaga. Clemencín se halla aquí y es, como yo, indi iduo de la Jun a Di ec i a del Museo de Ciencias Na u ales. Vengamos a su enca go de V. sob e g abado es españoles. No hay en cas e- llano ningún lib o esc i o sob e es a ma e ia. G abado es en e noso os eal- men e no los ha habido ealmen e has a p incipios del siglo pasado. En el Dicciona io de Ceán que allí se conoce hab á alguna no icia de don Juan Palo- mino y algún o o de su iempo. De los pos e io es se pod á halla algo en las 336 LA REFORMA DEL ESTADO EN ESPAÑA Ac as de las di e en es Academias y aquí pe enecie on, en las que se es án im- p imiendo aho a la de San Fe nando. Se habla bas an e de Ca mona, Selina y algún o o con empo áneo. De és as yo cuida é de emi i a V. un exempla con Apun es que saca é de los demás y puedan hace al caso. V. me di á si en an ambién en el plan de su amigo hace mención de los g abado es más señalados que aún se en, po que en al caso ambién ecoge é alguna no icia sob e ellos y la emi i é. Doy a V. el más co dial pa abién po el gus o que iene en e sus hijos an al amen e colocados, y uego a V. que mani ies e es os sen imien os míos a Mi lady, o eciéndome endidamen e a sus pies. Igualmen e da á V. exp esiones mías muy a ec uosas a M . Alien. De las demás cosas halagüeñas que V. me dice, hijas de sus buenos deseos, nada puedo con es a a V. po que se ía nunca acaba , quedando siemp e de V. su más a ec o y econocido amigo. Me he ap esu ado a con es a a V. ap o echando la ocasión de que lle e es a ca a mi amigo D. San iago Ma a nau (?), un jo en de excelen es p uebas y de conocimien os muy al os y habilidad exquisi a en la música. XXVI Mad id, 17 oc ub e 1837 Mi siemp e es imado y espe able amigo: he ecibido la ca a de V. del 3 del mes pasado y en ella el Ho a ius Nasci ibus, que ap ecio in ini o po eni de la mano de V. y ambién po el mé i o de la ob a, que con i ma po odas pa es una e udición an ingeniosa y opo una. Su lec u a me ha in e esado mucho. En cuan o al enca go que V. me hace sob e comedias, aunque ya no sea an ácil encon a og os suel os de ellas como lo e a an es que V. y o os cu iosos así ex ange os como na u ales empezasen a da le caza; oda ía espe o pode en ia a V. algunos olúmenes que le al an; y ha é copia lo que le pueda pa a cub i los de ec os que hay en los omos que V. iene y me indica en su no a: cuando es é emi ido odo, o a lo menos mucha pa e, end é cuidado de en ia lo a V. po medio del S . Ville s, según me dice en la suya. Tengo e güenza y pena de habla a V. de nues as cosas públicas: ellas se hallan en un es ado deplo able, pa e po culpa nues a y pa e ambién po culpa agena, como nos iene de siemp e. Sin emba go, la expedición del p e endien e a la capi al, y su uel a a las p o incias del No e, deben habe hecho cambia de concep o en los países ex años, así a amigos como a enemigos de la nación española, sob e el es ado mo al de la nación. Mas es as cosas, pa a explica las bien, piden una con e sación y no una ca a; po que sólo en una con e sación se pod ían da con acie o las azones de cie os enómenos que al pa ece se con adicen. Consé ese V. bueno; hágame V. el gus o de o ece mis espe os a Mi Lady, con muchas exp esiones a M . Alien, y queda de V. siemp e a ec ísimo amigo y segu o se ido , q.b.s.m. 22 337 MANUEL MORENO ALONSO XXVII Mad id, 14 no iemb e 1837 Milo d, a consecuencia del enca go que V. me hacía en su úl ima he buscado omos suel os de las comedias de Lope y has a aho a he podido encon a esos es, que son el 4, el 6 y el 13, y me ap esu o a emi i los a V. po medio del S . Villie s, según V. me enca gaba. Van en la compañía es comedias de Ti so de Molina nue amen e eimp esas y en las quales se dio p incipio a una colección gene al de las comedias españolas que se p oponía publica su amigo D. Agus ín Du an. Es e p oyec o se suspendió po azón de nues os dis u bios p esen es, que an poca cabida dejan a las le as. El mismo Du an me las mandaba pa a que las en íe a V. en mues a de la es imación que le p o esa. O ezca Vd. mis espe os a Milady y mis ecue dos a ec uosos a M . Alien, y queda de V. su a mo. amigo y segu o se ido q.s.m.b. XXVIII Mad id, 23 ene o 1840 Milo d, es á ya Ca li os de ma cha y no quie o deja pasa es a ocasión sin en ia a V. cua o le as de buena memo ia y amis ad. En e dad que he enido muy g ande sa is acción en e le ya an c ecido y an i mado, y que en su amable ca ác e , sana azón y apacible a o co esponda ambién a sus pad es y a los nobles sen imien os que le han inspi ado. Con él se han, en algún modo, eno- ado del modo más ag adable pa a mí aquellas ho as deliciosas que en o os iempos pasaba yo con V. hablando ya de le as, ya de iloso ía, ya de polí ica, y en que nos ocupábamos del po eni de la España, anhelando pa a la di ección de nues os negocios públicos una e o ma que an o necesi aba. Es e po eni llegó, y, a pesa de las di icul ades, opiezos y bay enes que e an ine i ables en semejan es acon ecimien os, es amos ya bas an e adelan ados en nues a ma cha pa a ene alguna con ianza en la consecución de nues os deseos. Ca li os, que nos ha obse ado bien du an e su pe manencia aquí, en e a á a V. del e dade o es ado de nues as cosas, y con ío en que sus no icias ec i i- ca án algunas equi ocaciones que hay en ese pays ace ca de noso os. Deseo que e mine elizmen e su iaje y que encuen e a V. con oda salud, y lo mismo a Milady, a cuyos pies se se i á V. p esen a me. Mi salud es bas an e buena, aunque no he podido epone me del odo de una la ga indisposición que u e el in ie no pasado. Los años, a la e dad, son mu- chos, pe o la cabeza es á i me y el alma la misma disposición que V. la conoció en los años pasados. Queda de V. siemp e a mo. amigo y a en o se ido q.s.m.b. 338