Re is a de Es udios Tau inos
N.º 10, Se illa, 1999, págs. 157-176
Colón Pe ales, Ca los: El cine y los o os: pasión y mul i ud,
Se illa, Real Maes anza de Caballe ía, 1999.
Fig. n.º 26: Po ada del lib o El cine y los o os: pasión y mul-
i ud, diseño de Manuel O íz.
»Es e lib o, como muchas o as ac i idades han sido
posibles po el in eligen e mecenazgo de es a Casa, que odos
los se illanos sen imos an nues a y de los nues os, po su
excelen e c i e io pa a dis ingui el e dade o alen o, de
en e an o es ue zo de cul u a pos izo, huyendo de un mundo
ío, ine e, á ido y escue o, y odo ello en el ono y media oz
que iene es a Casa.
»Cualidades y i udes que amamos y que enca nan
equilib io, buen sen ido, mode ación, ealismo que ele a lo
modes o y lo co idiano, he aquí un ma a illoso ejemplo de
incon aminación, pese a espi a es a Casa a pulmón lleno los
ai es de ue a, sin pe de su si io, sin pe de su pe sonalidad.
»Pa a Ca los Colón esc ibi no consis e en un i uo-
sismo e balis a, sino en da a la pluma el sencillo y na u al
ai e con que el esc i o bien do ado e leja las ideas y la ida;
y es además, un esc i o in o mal, no po llama i o, sino po -
que iene sus módulos p opios de juzga y es imonia , y
posee lo que pudié amos llama una iloso ía pe sonal sob e
el mundo, abominando del also anscenden alismo. Su
na u alidad al esc ibi nos ecue da al pin o Degas que
delan e de los cuad os de Mone exclamaba «¡Me oy de aquí
po que pod ía coge una co ien e de ai e!».
»Cul i a un escep icismo, p obablemen e en el que le
inició el Quijo e o Que edo, que es sólo a isada disc eción y
p udencia, po lo que no es a o que ome la pluma con un
poco de escep icismo, y sin emba go, odo en su lib o es una
a i mación y una e en la in ención y en el des ino.
»Su o icio de pe iodis a es una de las pocas p o esiones
uni e sales que an quedando en España, donde aún la P ensa
dia ia acos umb a a cap a la no icia a a és del buen a e de la
li e a u a. Su ocación es la de esc i o que esc ibe al ola de
P esen aciones de Lib os 159
El 8 de ab il de 1999, el Il mo. S . D. Manuel de Cossío,
ma qués de To ecampo y miemb o de la Fundación de
Es udios Tau inos, bajo la p esidencia del Excmo. S . D. Tulio
O’Neill, ma qués de Cal ója , Tenien e de He mano Mayo de
la Real Maes anza de Caballe ía de Se illa, p esen ó al
Excmo. S . D. Ca los Colón, Decano de la Facul ad de CC. de
la In o mación de la Uni e sidad de Se illa, y au o del lib o
El Cine y los o os: pasión y mul i ud.
***
«La sue e me p opo ciona el g a o debe de p esen a al
Académico de Bellas A es y Decano de la Facul ad de
Ciencias de la In o mación, pe iodis a, c í ico de cine, esc i o
y ensayis a Ca los Colón Pe ales. Viene a es a Casa Ca los po -
que lo solici a on los que sabían sus mé i os, y ahí es án sus
lib os sob e Fellini, In oducción a la His o ia de la música en
el cine, Dios de la ciudad, Imagen de Se illa, Guía de la
Semana San a de Se illa, su P egón, ya un clásico de la ciu-
dad, y aho a es e nue o abajo: El Cine y los To os: pasión y
mul i ud, que hoy nos eúne. Es de sob a conocido Ca los
Colón y si no lo ue a, con ales an eceden es, le bas a ía es e
lib o pa a gana se la jus a epu ación de que goza.
»Su p esen ación me es g a a, aunque a dua, po mi
admi ación po su singula pe sonalidad y su amis ad que
an o ap ecio engo, pues si bien le lle o algunos años, pe e-
necemos a la misma gene ación, si acep amos el modulo
o eguiano, ya que las con icciones, las alo aciones mo ales
y los pun os de is a de Colón, son en g an pa e las mías y
las de los míos.
Manuel de Cossío
158
»Es e lib o, como muchas o as ac i idades han sido
posibles po el in eligen e mecenazgo de es a Casa, que odos
los se illanos sen imos an nues a y de los nues os, po su
excelen e c i e io pa a dis ingui el e dade o alen o, de
en e an o es ue zo de cul u a pos izo, huyendo de un mundo
ío, ine e, á ido y escue o, y odo ello en el ono y media oz
que iene es a Casa.
»Cualidades y i udes que amamos y que enca nan
equilib io, buen sen ido, mode ación, ealismo que ele a lo
modes o y lo co idiano, he aquí un ma a illoso ejemplo de
incon aminación, pese a espi a es a Casa a pulmón lleno los
ai es de ue a, sin pe de su si io, sin pe de su pe sonalidad.
»Pa a Ca los Colón esc ibi no consis e en un i uo-
sismo e balis a, sino en da a la pluma el sencillo y na u al
ai e con que el esc i o bien do ado e leja las ideas y la ida;
y es además, un esc i o in o mal, no po llama i o, sino po -
que iene sus módulos p opios de juzga y es imonia , y
posee lo que pudié amos llama una iloso ía pe sonal sob e
el mundo, abominando del also anscenden alismo. Su
na u alidad al esc ibi nos ecue da al pin o Degas que
delan e de los cuad os de Mone exclamaba «¡Me oy de aquí
po que pod ía coge una co ien e de ai e!».
»Cul i a un escep icismo, p obablemen e en el que le
inició el Quijo e o Que edo, que es sólo a isada disc eción y
p udencia, po lo que no es a o que ome la pluma con un
poco de escep icismo, y sin emba go, odo en su lib o es una
a i mación y una e en la in ención y en el des ino.
»Su o icio de pe iodis a es una de las pocas p o esiones
uni e sales que an quedando en España, donde aún la P ensa
dia ia acos umb a a cap a la no icia a a és del buen a e de la
li e a u a. Su ocación es la de esc i o que esc ibe al ola de
P esen aciones de Lib os 159
El 8 de ab il de 1999, el Il mo. S . D. Manuel de Cossío,
ma qués de To ecampo y miemb o de la Fundación de
Es udios Tau inos, bajo la p esidencia del Excmo. S . D. Tulio
O’Neill, ma qués de Cal ója , Tenien e de He mano Mayo de
la Real Maes anza de Caballe ía de Se illa, p esen ó al
Excmo. S . D. Ca los Colón, Decano de la Facul ad de CC. de
la In o mación de la Uni e sidad de Se illa, y au o del lib o
El Cine y los o os: pasión y mul i ud.
***
«La sue e me p opo ciona el g a o debe de p esen a al
Académico de Bellas A es y Decano de la Facul ad de
Ciencias de la In o mación, pe iodis a, c í ico de cine, esc i o
y ensayis a Ca los Colón Pe ales. Viene a es a Casa Ca los po -
que lo solici a on los que sabían sus mé i os, y ahí es án sus
lib os sob e Fellini, In oducción a la His o ia de la música en
el cine, Dios de la ciudad, Imagen de Se illa, Guía de la
Semana San a de Se illa, su P egón, ya un clásico de la ciu-
dad, y aho a es e nue o abajo: El Cine y los To os: pasión y
mul i ud, que hoy nos eúne. Es de sob a conocido Ca los
Colón y si no lo ue a, con ales an eceden es, le bas a ía es e
lib o pa a gana se la jus a epu ación de que goza.
»Su p esen ación me es g a a, aunque a dua, po mi
admi ación po su singula pe sonalidad y su amis ad que
an o ap ecio engo, pues si bien le lle o algunos años, pe e-
necemos a la misma gene ación, si acep amos el modulo
o eguiano, ya que las con icciones, las alo aciones mo ales
y los pun os de is a de Colón, son en g an pa e las mías y
las de los míos.
Manuel de Cossío
158
»El cine en sus es es ados –es udio, pan alla y sala– es
a e complejísimo y no puede igno a que la mul i ud no
piensa, sólo sien e, y an e una ca a a a de imágenes busca la
suya p opia, en la ida e uel a y a oz del mundo.
»El cine es á compues o de dos se ies de imágenes: las
di ec as, emanadas de la ealidad, y las indi ec as, c eadas po
la imaginación, que se desen uel e en e lo conscien e y lo
subconscien e; pues odo lo que pasa an e la conciencia, iene
su epe cusión en las inieblas de lo subconscien e, llegando,
como decía Azo ín, un momen o en que ambas imágenes, po
la emoción, la angus ia o el dolo , se en emezclan y su ge la
alucinación, que es lo eal, que cede paso a odo un mundo po
su poli alencia en el que la imagen indi ec a se coloca en el
luga de la eal y así la imagen de las cosas en las dis in as pe -
sonas p oduce e ec os dis in os, aunque la ealidad sea una y
noso os la pe cibamos en imágenes di e en es.
»En el ea o, al con a io que en el cine, odo debe ocu-
i en el escena io, y no puede espacia se en lo i eal.
»El cine es dueño y seño del iempo; le de iene a su
an ojo y puede, se ha dicho, ol e a ás, hace nue amen e
p esen e los días que ue on, pene a en el u u o, hace
du a los minu os y p ecipi a las ho as. F ancis Fo d
Coppola, muy in luido po H.G. Wells, llegó a a i ma que
“el iempo es como una sucesión de naipes que se mide de
o ma emocional y el cine pe mi e con ola esa sucesión a
nues o an ojo”.
»La inno ación que Lope de Vega ae al a e consis e
en un cambio en el concep o del iempo, an es se pensaba que
odo lo que ocu a en escena, lo sea en un espacio y en un
momen o dado. Lope dila a el iempo y el espacio, la acción
P esen aciones de Lib os 161
la pluma, ecogiendo la inquie ud de cada ho a, la palpi ación
de cada ins an e, en unas cua illas que hab án de apasiona al
día siguien e, pa a luego se condenadas a do mi un sueño de
papel ama illen o, en el ondo de las heme o ecas cubie as de
pol o, donde yacen las no icias disecadas como las ma iposas
o como las lo es secas en e las páginas de un lib o.
»Se en en a con ese emido mons uo que es la opinión
pública, in luyéndola y asumiendo una g an esponsabilidad y
al mismo iempo un inalienable de echo, el de echo de deci la
e dad, la e dad de cada uno, con esa libe ad que es espe o
de uno mismo, y espe o a los demás, po que es sólo la ealidad
con su aspe eza la que e i a la pe pe uación de la icción.
»No es un o icio el suyo, es una posición i me an e la
ida: espi an sus a ículos, en esa in e minable caza de lo
ugi i o, que nos hace comp ende que lo único pe manen e
en es e mundo, que sin cesa luye, son los p incipios que
hayamos acep ado en un comienzo.
»Ca los es un magní ico y cul o c í ico de cine, sob e
odo po que le gus a el cine. Su c í ica se basa en su g an sen-
sibilidad isual, en su gus o y en su cul u a, pa a él es buena,
la ob a de a e que uno desea ía ene en su p opia casa.
»El cine ha en ado ya como el pe iódico y el lenguaje,
como los o os, en el eng anaje de lo co idiano. Ca los ha
a i mado que la ies a de los o os es el único espec áculo
an e io al cinema óg a o que no ha sucumbido.
»”¡A sus años y en el cine!”, dijo un pe iodis a cuando
comenzó Azo ín a i al cine, a lo que con es ó és e que es
como si se hubie a dicho “¡A sus años y usa la penicilina!”.
Hoy nadie a i ma que el a e sea incompa ible con el cine. El
cine es li e a u a, y si no es li e a u a no es nada.
Manuel de Cossío
160
»El cine en sus es es ados –es udio, pan alla y sala– es
a e complejísimo y no puede igno a que la mul i ud no
piensa, sólo sien e, y an e una ca a a a de imágenes busca la
suya p opia, en la ida e uel a y a oz del mundo.
»El cine es á compues o de dos se ies de imágenes: las
di ec as, emanadas de la ealidad, y las indi ec as, c eadas po
la imaginación, que se desen uel e en e lo conscien e y lo
subconscien e; pues odo lo que pasa an e la conciencia, iene
su epe cusión en las inieblas de lo subconscien e, llegando,
como decía Azo ín, un momen o en que ambas imágenes, po
la emoción, la angus ia o el dolo , se en emezclan y su ge la
alucinación, que es lo eal, que cede paso a odo un mundo po
su poli alencia en el que la imagen indi ec a se coloca en el
luga de la eal y así la imagen de las cosas en las dis in as pe -
sonas p oduce e ec os dis in os, aunque la ealidad sea una y
noso os la pe cibamos en imágenes di e en es.
»En el ea o, al con a io que en el cine, odo debe ocu-
i en el escena io, y no puede espacia se en lo i eal.
»El cine es dueño y seño del iempo; le de iene a su
an ojo y puede, se ha dicho, ol e a ás, hace nue amen e
p esen e los días que ue on, pene a en el u u o, hace
du a los minu os y p ecipi a las ho as. F ancis Fo d
Coppola, muy in luido po H.G. Wells, llegó a a i ma que
“el iempo es como una sucesión de naipes que se mide de
o ma emocional y el cine pe mi e con ola esa sucesión a
nues o an ojo”.
»La inno ación que Lope de Vega ae al a e consis e
en un cambio en el concep o del iempo, an es se pensaba que
odo lo que ocu a en escena, lo sea en un espacio y en un
momen o dado. Lope dila a el iempo y el espacio, la acción
P esen aciones de Lib os 161
la pluma, ecogiendo la inquie ud de cada ho a, la palpi ación
de cada ins an e, en unas cua illas que hab án de apasiona al
día siguien e, pa a luego se condenadas a do mi un sueño de
papel ama illen o, en el ondo de las heme o ecas cubie as de
pol o, donde yacen las no icias disecadas como las ma iposas
o como las lo es secas en e las páginas de un lib o.
»Se en en a con ese emido mons uo que es la opinión
pública, in luyéndola y asumiendo una g an esponsabilidad y
al mismo iempo un inalienable de echo, el de echo de deci la
e dad, la e dad de cada uno, con esa libe ad que es espe o
de uno mismo, y espe o a los demás, po que es sólo la ealidad
con su aspe eza la que e i a la pe pe uación de la icción.
»No es un o icio el suyo, es una posición i me an e la
ida: espi an sus a ículos, en esa in e minable caza de lo
ugi i o, que nos hace comp ende que lo único pe manen e
en es e mundo, que sin cesa luye, son los p incipios que
hayamos acep ado en un comienzo.
»Ca los es un magní ico y cul o c í ico de cine, sob e
odo po que le gus a el cine. Su c í ica se basa en su g an sen-
sibilidad isual, en su gus o y en su cul u a, pa a él es buena,
la ob a de a e que uno desea ía ene en su p opia casa.
»El cine ha en ado ya como el pe iódico y el lenguaje,
como los o os, en el eng anaje de lo co idiano. Ca los ha
a i mado que la ies a de los o os es el único espec áculo
an e io al cinema óg a o que no ha sucumbido.
»”¡A sus años y en el cine!”, dijo un pe iodis a cuando
comenzó Azo ín a i al cine, a lo que con es ó és e que es
como si se hubie a dicho “¡A sus años y usa la penicilina!”.
Hoy nadie a i ma que el a e sea incompa ible con el cine. El
cine es li e a u a, y si no es li e a u a no es nada.
Manuel de Cossío
160
»Se pa e de la expe iencia pe sonal y, median e un mila-
g o de la libe ad c eado a, nos lo de uel e ans igu ado, lleno
de sen ido, lo mismo que la ma ea al baja nos es i uye limpias
y luminosas las a enas de la playa; de aquí que el más an ás i-
co de los mundos imagina i os se cons i uya, no sob e somb as
an asmales, sino apoyado en una de e minada ealidad, que
siemp e excede del mezquino esquema de lo p ác ico y po ello
la e dad ebasa, a eces, los linde os de lo in e osímil.
»La ju en ud de hoy, que se despie a en es e nue o
mundo, es á llena de sed, no se con o ma con los con enciona-
lismos, no quie e sabe de su ilezas y ma ices, aspi a a la since-
idad de las de iniciones, se ebela con a el cinismo y la men-
i a, y no puede comp ende se es imule a cu sa , con p omesas
de p óspe os u u os, í ulos académicos, inú iles muchas eces,
pa a consegui un mínimo de subsis encia, ni en iende las anas
in enciones dis azadas con b illan e aseología.
»El mundo, aunque no que amos e lo, es á ahí, al ab i
la pue a de salida a la calle, y ello explica el enacimien o de
los ác a as de la iolencia, como espues a a una desespe ación
c ecien e, en e a an a p ospe idad, que les ahoga y desespe a.
»Ho a es iempo de pone en o den nues o i i dis-
pe so, po eso es g a o pode acoge se a es e e ugio de calma
que es es a Real Maes anza, en la que el iempo se emansa
y la e la ilusión de un pasado que nos pa ece mejo , al ez
po que eníamos menos años, la ida ue a más ácil y sob e
odo más p óxima, y que se nos p esen a, como esos g andes
espejos, que han ecogido a a és del iempo, odas las imá-
genes huidizas de los homb es que pasan y nos pe mi e, en
medio del silencio de las somb as, escucha el susu o del
iempo que discu e.
P esen aciones de Lib os 163
no iene limi aciones. Es oda la España palpi an e que habla
en e sos sono os y que ija cos umb es, modos de se , pala-
b as, es ancias y pasajes.
»En el cine el espec ado se encuen a ue a del iem-
po, dominando el iempo, es amos iendo, lo que pasa al
mismo iempo en o o luga , lo que pasó y lo que pasa á.
La magia y el pode del cine se basa en que nos da la posi-
bilidad de escapa nos de es a i anía y comp ende la eali-
dad humana ue a del iempo, así como comp ende nues-
a elación con el iempo.
»Lope que inaugu ó odo un mundo poé ico; que
esc ibe pa a los p esen es y pa a los enide os; no hubie a
podido comp ende , sin emba go, que su ilimi ación de
iempo llega a a se conside ada como una limi ación. En el
cine se e el odo y se e la pa e, no hay en eac os: odo
es con inuo.
»Nos hemos acos umb ado insensiblemen e al lengua-
je cinema og á ico, al mon aje, a la acción simul ánea o
sucesi a e incluso al sal o a ás. Recue do del P egón de
Semana San a de Ca los el pasaje, en el que a modo de a-
elling y al e e i se a un mismo momen o, pe o a di e en-
es espacios, nos ace ca al Naza eno del Silencio y a la
Maca ena exclamando “¡Pla a y ca ey po Cuna y una ca a
en la Campana!”.
»El esc i o como Colón c ea un espacio con sus imá-
genes, y un iempo con los sucesos de una acción; iempo y
espacio dis in os de cualesquie a o os, lib e de la dis ancia
de los me os y de los elojes de la ida o dina ia. Ese mundo
no se acciona en la leyes de la lógica, ya que sólo se ajus a a
las no mas de la es é ica.
Manuel de Cossío
162
»Se pa e de la expe iencia pe sonal y, median e un mila-
g o de la libe ad c eado a, nos lo de uel e ans igu ado, lleno
de sen ido, lo mismo que la ma ea al baja nos es i uye limpias
y luminosas las a enas de la playa; de aquí que el más an ás i-
co de los mundos imagina i os se cons i uya, no sob e somb as
an asmales, sino apoyado en una de e minada ealidad, que
siemp e excede del mezquino esquema de lo p ác ico y po ello
la e dad ebasa, a eces, los linde os de lo in e osímil.
»La ju en ud de hoy, que se despie a en es e nue o
mundo, es á llena de sed, no se con o ma con los con enciona-
lismos, no quie e sabe de su ilezas y ma ices, aspi a a la since-
idad de las de iniciones, se ebela con a el cinismo y la men-
i a, y no puede comp ende se es imule a cu sa , con p omesas
de p óspe os u u os, í ulos académicos, inú iles muchas eces,
pa a consegui un mínimo de subsis encia, ni en iende las anas
in enciones dis azadas con b illan e aseología.
»El mundo, aunque no que amos e lo, es á ahí, al ab i
la pue a de salida a la calle, y ello explica el enacimien o de
los ác a as de la iolencia, como espues a a una desespe ación
c ecien e, en e a an a p ospe idad, que les ahoga y desespe a.
»Ho a es iempo de pone en o den nues o i i dis-
pe so, po eso es g a o pode acoge se a es e e ugio de calma
que es es a Real Maes anza, en la que el iempo se emansa
y la e la ilusión de un pasado que nos pa ece mejo , al ez
po que eníamos menos años, la ida ue a más ácil y sob e
odo más p óxima, y que se nos p esen a, como esos g andes
espejos, que han ecogido a a és del iempo, odas las imá-
genes huidizas de los homb es que pasan y nos pe mi e, en
medio del silencio de las somb as, escucha el susu o del
iempo que discu e.
P esen aciones de Lib os 163
no iene limi aciones. Es oda la España palpi an e que habla
en e sos sono os y que ija cos umb es, modos de se , pala-
b as, es ancias y pasajes.
»En el cine el espec ado se encuen a ue a del iem-
po, dominando el iempo, es amos iendo, lo que pasa al
mismo iempo en o o luga , lo que pasó y lo que pasa á.
La magia y el pode del cine se basa en que nos da la posi-
bilidad de escapa nos de es a i anía y comp ende la eali-
dad humana ue a del iempo, así como comp ende nues-
a elación con el iempo.
»Lope que inaugu ó odo un mundo poé ico; que
esc ibe pa a los p esen es y pa a los enide os; no hubie a
podido comp ende , sin emba go, que su ilimi ación de
iempo llega a a se conside ada como una limi ación. En el
cine se e el odo y se e la pa e, no hay en eac os: odo
es con inuo.
»Nos hemos acos umb ado insensiblemen e al lengua-
je cinema og á ico, al mon aje, a la acción simul ánea o
sucesi a e incluso al sal o a ás. Recue do del P egón de
Semana San a de Ca los el pasaje, en el que a modo de a-
elling y al e e i se a un mismo momen o, pe o a di e en-
es espacios, nos ace ca al Naza eno del Silencio y a la
Maca ena exclamando “¡Pla a y ca ey po Cuna y una ca a
en la Campana!”.
»El esc i o como Colón c ea un espacio con sus imá-
genes, y un iempo con los sucesos de una acción; iempo y
espacio dis in os de cualesquie a o os, lib e de la dis ancia
de los me os y de los elojes de la ida o dina ia. Ese mundo
no se acciona en la leyes de la lógica, ya que sólo se ajus a a
las no mas de la es é ica.
Manuel de Cossío
162
an es de la p esen ación del cine en España (1896) po azo-
nes his ó icas –es imp escindible enma ca las indus ias
cul u ales españolas en la Res au ación– y po que es amos
con encidos de que es imposible comp ende cómo ese
a e ac o «sin u u o» que e a el cinema óg a o (según dijo
Lumiè e al emp esa io Geo ges Méliès) se con i ió en el
conjun o de p ocedimien os na a i os al que después se
llamó cine, si no es delimi ando exac amen e el con ex o de
la indus ial cul u al (na aciones, o mas de ep esen a-
ción, espec áculos) del que se nu i á has a –sin nunca
enuncia a ellos– desa olla sus p opias es a egias. El
cinema óg a o ue un cang ejo e mi año que se cobijó – as
gua ece se en sus p ime os años de ida en cualquie hueco,
desde las e ias has a los ca és– en los locales de a iedades
y en los ea os, lle ando allí una ida pa asi a ia du an e un
iempo pa a, al inal, acaba de o ando a su an i ión. Se
cie a en 1930 ambién po azones his ó icas ( in de la ago-
nía de la Res au ación) y cinema og á icas (co esponden-
cia con la e a del cine mudo).
»El lib o ha sido ejido sob e las con icciones. Una es
que la más ap opiada de inición de cul u a es la muy b e e
que dio Sö en Kie kegaa d: «El camino que ha de eco e un
indi iduo pa a llega al conocimien o de sí mismo»
(Kie kegaa d, 1975: 110). La o a es que desde la cul u a
hegemónica, o e lexi a, no se iene oda la in o mación
necesa ia pa a pensa (o, lo que es peo , enjuicia ) la cul u a
popula (p eindus ial, mul i udina ia o masi a), po que se
nos escapa lo undamen al: cómo es pe cibida, pa a qué
si e, qué alimen a, de qué modo cumple ese camino que la
mayo ía de los indi iduos eco en pa a llega al conoci-
P esen aciones de Lib os 165
»Quizá ol e emos a mi a con ojos limpios, los paisa-
jes ecién nacidos, y de encon a una e dad no cap ada po
silogismos, pe o aún la e en nues o ondo la ilusión del een-
cuen o y que desea la e pe dida, que siemp e busca Ca los
Colón, con esas sus o mas cálidas y plenas de humanidad,
abie as a odo lo que lle amos ocul o en nues os co azones».
Manuel de Cossío
Fundación de Es udios Tau inos
***
«Es e es un lib o sob e el luga que ha ocupado la au-
omaquia en la incul u ación del cinema óg a o en España y
su papel en la cons i ución de la icción1cinema og á ica.
O, lo que es lo mismo, sob e algunas ans o maciones que
se dan en el imagina io popula español en e el nacimien o
de la e a de la comunicación social (o masi a), que en nues-
o país inició la p ensa jus o en los años en que es e lib o
se inicia, mediada la segunda mi ad del siglo XIX, y sus
desa ollos en el p ime e cio del siglo XX a a és del
cinema óg a o y de la adio. Su ámbi o empo al se inicia
Ca los Colón
164
1Que la icción –hoy ac uando desde los medios– cons uye una ealidad
simbólica que iene an a capacidad de incidencia sob e las idas como los
hechos, no es una no edad. Bas a eco da a Don Quijo e o a Madame Bo a y
como p o o ipos de se es a ec ados en su ac ua po la icción a la que han acce-
dido a a és de lo que en el siglo XVI o XIX, jun o con el ea o, e a el más pode-
oso c eado de imagina ios: la no ela. Es un hecho, que «las pe sonas pueden
desa olla cons ucciones subje i as y compa idas de la ealidad a pa i de lo
que leen, escuchan o mi an» (De Fleu y Ball-Rokeach).
an es de la p esen ación del cine en España (1896) po azo-
nes his ó icas –es imp escindible enma ca las indus ias
cul u ales españolas en la Res au ación– y po que es amos
con encidos de que es imposible comp ende cómo ese
a e ac o «sin u u o» que e a el cinema óg a o (según dijo
Lumiè e al emp esa io Geo ges Méliès) se con i ió en el
conjun o de p ocedimien os na a i os al que después se
llamó cine, si no es delimi ando exac amen e el con ex o de
la indus ial cul u al (na aciones, o mas de ep esen a-
ción, espec áculos) del que se nu i á has a –sin nunca
enuncia a ellos– desa olla sus p opias es a egias. El
cinema óg a o ue un cang ejo e mi año que se cobijó – as
gua ece se en sus p ime os años de ida en cualquie hueco,
desde las e ias has a los ca és– en los locales de a iedades
y en los ea os, lle ando allí una ida pa asi a ia du an e un
iempo pa a, al inal, acaba de o ando a su an i ión. Se
cie a en 1930 ambién po azones his ó icas ( in de la ago-
nía de la Res au ación) y cinema og á icas (co esponden-
cia con la e a del cine mudo).
»El lib o ha sido ejido sob e las con icciones. Una es
que la más ap opiada de inición de cul u a es la muy b e e
que dio Sö en Kie kegaa d: «El camino que ha de eco e un
indi iduo pa a llega al conocimien o de sí mismo»
(Kie kegaa d, 1975: 110). La o a es que desde la cul u a
hegemónica, o e lexi a, no se iene oda la in o mación
necesa ia pa a pensa (o, lo que es peo , enjuicia ) la cul u a
popula (p eindus ial, mul i udina ia o masi a), po que se
nos escapa lo undamen al: cómo es pe cibida, pa a qué
si e, qué alimen a, de qué modo cumple ese camino que la
mayo ía de los indi iduos eco en pa a llega al conoci-
P esen aciones de Lib os 165
»Quizá ol e emos a mi a con ojos limpios, los paisa-
jes ecién nacidos, y de encon a una e dad no cap ada po
silogismos, pe o aún la e en nues o ondo la ilusión del een-
cuen o y que desea la e pe dida, que siemp e busca Ca los
Colón, con esas sus o mas cálidas y plenas de humanidad,
abie as a odo lo que lle amos ocul o en nues os co azones».
Manuel de Cossío
Fundación de Es udios Tau inos
***
«Es e es un lib o sob e el luga que ha ocupado la au-
omaquia en la incul u ación del cinema óg a o en España y
su papel en la cons i ución de la icción1cinema og á ica.
O, lo que es lo mismo, sob e algunas ans o maciones que
se dan en el imagina io popula español en e el nacimien o
de la e a de la comunicación social (o masi a), que en nues-
o país inició la p ensa jus o en los años en que es e lib o
se inicia, mediada la segunda mi ad del siglo XIX, y sus
desa ollos en el p ime e cio del siglo XX a a és del
cinema óg a o y de la adio. Su ámbi o empo al se inicia
Ca los Colón
164
1Que la icción –hoy ac uando desde los medios– cons uye una ealidad
simbólica que iene an a capacidad de incidencia sob e las idas como los
hechos, no es una no edad. Bas a eco da a Don Quijo e o a Madame Bo a y
como p o o ipos de se es a ec ados en su ac ua po la icción a la que han acce-
dido a a és de lo que en el siglo XVI o XIX, jun o con el ea o, e a el más pode-
oso c eado de imagina ios: la no ela. Es un hecho, que «las pe sonas pueden
desa olla cons ucciones subje i as y compa idas de la ealidad a pa i de lo
que leen, escuchan o mi an» (De Fleu y Ball-Rokeach).
China) y po las dis in as pe o no menos du as condiciones que
a ec aban a la Eu opa que amanecía al siglo XX as el de ini-
i o eclipse de su hegemonía in e nacional, en c isis social,
económica y polí ica, que en la p ime a mi ad de es e siglo
conoce á los aumas de la pé dida de su impe io colonial, las
dos gue as mundiales y los o ali a ismos ascis a, nazi y
comunis a. En e 1895 y 1915 (del nacimien o a su cons i u-
ción na a i a ins i ucional simbolizada en El nacimien o de
una nación) el cine lucha po cons ui se como lenguaje pe o
sob e odo como indus ia: po man ene la es abilidad del sis-
ema. En ealidad es la misma lucha: c eando o encon ando su
espec ado , sa is aciendo su demanda, log a man ene la es a-
bilidad del sis ema. Po eso, si la imagen en mo imien o nace
con Edison y su kine oscopio y el cinema óg a o con los
Lumiè e y sus p oyecciones, el cine nace en omo a Geo ges
Méliès, Cha les Pa hé y Leon Gaumon en F ancia y a la colo-
nia ‘independien e’ de Hollywood que, huyendo del monopo-
P esen aciones de Lib os 173
sociedad engan un peso impo an e en e aquellos que diseñan el con enido de los
medios» (De Fleu y Dennis, 1988). Es o se á una cons an e desde los p ime os
desa ollos del pe iodismo de masas has a los úl imos desa ollos audio isuales, y
de e minan e pa a el desa ollo del cine y los p ocesos de incul u ación que le a ec-
an: «La ansmisión depo i a, la película de gue a, la de de ec i es, las a en u as
del agen e sec e o, el d ama en los es ados judiciales: odo ello, ha alcanzado la
je a quía pública que en pe iodismo u ie on la his o ia lac imógena, las his o ie as
cómicas, el episodio de c imen sexual, la página depo i a o la denuncia de co up-
ción en al os ni eles sociales, como disposi i os pa a concen a la a ención» (De
Fleu y Ball-Rokeach, 1988: 188). En los iempos que a ec an a lo que en es e capí-
ulo es udiamos, es deci , en e el nacimien o del cine y los años ein a, se con o -
ma el g an segmen o del público masi o que, has a hoy, en sus ni eles más in luen-
ciables y de espues as p e isibles, es á o mado po las clases medias media-baja
y baja [De Fleu y Ball-Rokeach: «Hay p uebas incon es ables que mues an que
las pe sonas con ela i amen e poca cul u a es án más iempo que las o as expues-
as a los medios de masas» (1988: 186)].
sicos, lle ados más allá de los ex emos a do omán icos o
imp esionis as po las audacias de la emancipación de la diso-
nancia (música), up u a con lo igu a i o (pin u a y escul u a),
abandono de la linealidad obje i a na a i a (li e a u a) y de
canon d amá ico ( ea o); lo que incidi á en el pa alelo desa-
ollo de las nue as a es popula -masi as que end án como
público el p ole a iado u bano cul u almen e ascenden e (al a-
be izado, que puede paga el p ecio de una en ada de cine) y
a las clases medias cul u almen e descenden es (hué anas de
la g an cul u a bu guesa del siglo XIX y seg egadas de las
zonas más exigen es de c eación)5. Al mismo iempo, se p o-
ducía en odo Occiden e, incluida España, una undamen al
ans o mación de la es a i icación social. A menos que ue a
acep ado a o ablemen e, el cine, aun casi an es de habe naci-
do, se hab ía colapsado si no hubie a encon ado (c eado) su
público. Es una lucha e oz, como la de cualquie o ganismo
po sob e i i , ag a ada po las du as condiciones del capi a-
lismo que impe aban en la No eamé ica que, jus o en esos
años, comenzaba a a i ma se como p ime a po encia expansi-
a (gue a hispano-no eame icana. Panamá, pene ación en
Manuel de Cossío
172
5La polémica iniciada, como imos, en España con el ‘caso Fuenca al’y
su a amien o en la p ensa, en la segunda mi ad del siglo XIX, no ha cesado. Con
espec o a la ele isión, jus o un siglo más a de del caso español, esc iben De Fleu
y Dennis: «El ac ual sis ema de ue e dependencia de la publicidad le da un ca ác-
e que es á más en a monía con los gus os de la clase medio-baja. Es e segmen o
de la población cons i uye el mayo g upo social en cuan o a capacidad de comp a,
y es la clase medio-baja la que comp a la mayo ía de los p oduc os que apa ecen en
los medios de comunicación. El siguien e g upo social más impo an e en cuan o a
capacidad adquisi i a es el del ni el in e io –los ob e os cuali icados y semicuali-
icados–. Es os dos ni eles sociales jun os ep esen an a la inmensa mayo ía de
gen e que consume los p oduc os de los ab ican es, impo ado es y de allis as ame-
icanos. No so p ende, pues, que los gus os y p e e encias de es os segmen os de la
China) y po las dis in as pe o no menos du as condiciones que
a ec aban a la Eu opa que amanecía al siglo XX as el de ini-
i o eclipse de su hegemonía in e nacional, en c isis social,
económica y polí ica, que en la p ime a mi ad de es e siglo
conoce á los aumas de la pé dida de su impe io colonial, las
dos gue as mundiales y los o ali a ismos ascis a, nazi y
comunis a. En e 1895 y 1915 (del nacimien o a su cons i u-
ción na a i a ins i ucional simbolizada en El nacimien o de
una nación) el cine lucha po cons ui se como lenguaje pe o
sob e odo como indus ia: po man ene la es abilidad del sis-
ema. En ealidad es la misma lucha: c eando o encon ando su
espec ado , sa is aciendo su demanda, log a man ene la es a-
bilidad del sis ema. Po eso, si la imagen en mo imien o nace
con Edison y su kine oscopio y el cinema óg a o con los
Lumiè e y sus p oyecciones, el cine nace en omo a Geo ges
Méliès, Cha les Pa hé y Leon Gaumon en F ancia y a la colo-
nia ‘independien e’ de Hollywood que, huyendo del monopo-
P esen aciones de Lib os 173
sociedad engan un peso impo an e en e aquellos que diseñan el con enido de los
medios» (De Fleu y Dennis, 1988). Es o se á una cons an e desde los p ime os
desa ollos del pe iodismo de masas has a los úl imos desa ollos audio isuales, y
de e minan e pa a el desa ollo del cine y los p ocesos de incul u ación que le a ec-
an: «La ansmisión depo i a, la película de gue a, la de de ec i es, las a en u as
del agen e sec e o, el d ama en los es ados judiciales: odo ello, ha alcanzado la
je a quía pública que en pe iodismo u ie on la his o ia lac imógena, las his o ie as
cómicas, el episodio de c imen sexual, la página depo i a o la denuncia de co up-
ción en al os ni eles sociales, como disposi i os pa a concen a la a ención» (De
Fleu y Ball-Rokeach, 1988: 188). En los iempos que a ec an a lo que en es e capí-
ulo es udiamos, es deci , en e el nacimien o del cine y los años ein a, se con o -
ma el g an segmen o del público masi o que, has a hoy, en sus ni eles más in luen-
ciables y de espues as p e isibles, es á o mado po las clases medias media-baja
y baja [De Fleu y Ball-Rokeach: «Hay p uebas incon es ables que mues an que
las pe sonas con ela i amen e poca cul u a es án más iempo que las o as expues-
as a los medios de masas» (1988: 186)].
sicos, lle ados más allá de los ex emos a do omán icos o
imp esionis as po las audacias de la emancipación de la diso-
nancia (música), up u a con lo igu a i o (pin u a y escul u a),
abandono de la linealidad obje i a na a i a (li e a u a) y de
canon d amá ico ( ea o); lo que incidi á en el pa alelo desa-
ollo de las nue as a es popula -masi as que end án como
público el p ole a iado u bano cul u almen e ascenden e (al a-
be izado, que puede paga el p ecio de una en ada de cine) y
a las clases medias cul u almen e descenden es (hué anas de
la g an cul u a bu guesa del siglo XIX y seg egadas de las
zonas más exigen es de c eación)5. Al mismo iempo, se p o-
ducía en odo Occiden e, incluida España, una undamen al
ans o mación de la es a i icación social. A menos que ue a
acep ado a o ablemen e, el cine, aun casi an es de habe naci-
do, se hab ía colapsado si no hubie a encon ado (c eado) su
público. Es una lucha e oz, como la de cualquie o ganismo
po sob e i i , ag a ada po las du as condiciones del capi a-
lismo que impe aban en la No eamé ica que, jus o en esos
años, comenzaba a a i ma se como p ime a po encia expansi-
a (gue a hispano-no eame icana. Panamá, pene ación en
Manuel de Cossío
172
5La polémica iniciada, como imos, en España con el ‘caso Fuenca al’y
su a amien o en la p ensa, en la segunda mi ad del siglo XIX, no ha cesado. Con
espec o a la ele isión, jus o un siglo más a de del caso español, esc iben De Fleu
y Dennis: «El ac ual sis ema de ue e dependencia de la publicidad le da un ca ác-
e que es á más en a monía con los gus os de la clase medio-baja. Es e segmen o
de la población cons i uye el mayo g upo social en cuan o a capacidad de comp a,
y es la clase medio-baja la que comp a la mayo ía de los p oduc os que apa ecen en
los medios de comunicación. El siguien e g upo social más impo an e en cuan o a
capacidad adquisi i a es el del ni el in e io –los ob e os cuali icados y semicuali-
icados–. Es os dos ni eles sociales jun os ep esen an a la inmensa mayo ía de
gen e que consume los p oduc os de los ab ican es, impo ado es y de allis as ame-
icanos. No so p ende, pues, que los gus os y p e e encias de es os segmen os de la
odas las semanas: ése e a el pode de Hollywood–, aza á un
mapa de epa o de es ilos, sabe es y pode es igen e en sus
g andes líneas has a hoy. Es e enómeno hace de lla e en nues-
o lib o: desde él se ab e nues a e lexión sob e los o os como
elemen o incul u ado del cinema óg a o en España, de los
an eceden es na a i as, ep esen a i os y espec acula es de la
icción au ina y las o mas gené icas en que se a icula la ic-
ción cinema og á ica de ema o ambien e au ino.
»No o a in ención lo ha guiado que la de pone en cone-
xión da os que habi ualmen e se o ecen dispe sos en campos
de conocimien os dis in os, pa a así acili a al lec o una
isión global de los hechos: como si ue a uno de esos «lec o-
es en casa» pa a los que esc ibían las c ónicas de sus andan-
zas los iaje os omán icos. Nues o iaje ha sido lib esco,
pe o no po ello menos apasionan e y lleno de a en u as: odo
lo con a io. Así deseo que esul e pa a quien lo lea.
»Queda pa a lo úl imo lo más impo an e: exp esa mi
ag adecimien o a la Real Maes anza de Caballe ía po habe -
lo hecho posible».
Ca los Colón
Uni e sidad de Se illa
P esen aciones de Lib os 175
lio de Edison en Nue a Yo k, cons uye el sis ema de los es u-
dios en e 1914 y 1918. Log ado su obje i o, la lucha pe du a-
á den o de los ma cos ins i ucionales que el sis ema c ee en
cada momen o (el ejemplo más cla o es el sis ema de los es u-
dios) pa a log a «el ideal, desde el pun o de is a del sis ema,
de encon a el con enido que cap e la a ención de los miem-
b os del público, les pe suada a comp a me cancías y al
mismo iempo se si úe lo bas an e den o de los lími es de las
no mas mo ales y las pau as del gus o, como pa a no p o oca
acciones des a o ables po pa e de los componen es de egu-
lación” (De Fleu y Ball-Rockeach, 1988: 185).
»Un asgo a a di idi a la cinema og a ía mundial en
acul u adas (poco pene adas po las cul u as nacionales o
locales, adicionales, popula es o e lexi as) e incul u adas
(ligadas a los sedimen os cul u ales o a los p ocesos de ans-
o mación de su en o no). El cine no eame icano se á un-
damen almen e acul u ado, no sólo po la ausencia de una
adición nacional-cul u al sólida y po el nulo desa ollo de
las angua dias en el momen o de su cons i ución sino al
ez, en p ime luga , po di igi se a un público no de inido
cul u al, ideológica o socialmen e, una mul i ud he e ogéneo,
in e acial, in e eligiosa, in e cul u al: ca ólicos, p o es an-
es, angloame icanos, i landeses-ame icanos, í alo-ame ica-
nos, a o-ame icanos... Las cinema og a ías eu opeas o asiá i-
cas es a án ue emen e incul u adas en sus adiciones o en las
dimensiones de su cul u a popula en la conexión con los mo i-
mien os in elec uales y c ea i os. Es a opción p ime a, unida al
decli e del cine eu opeo as la p ime a gue a mundial, a la
hegemonía no eame icana y a su as o me cado in e io –en
1929, cien o diez millones de no eame icanos iban al cine
Manuel de Cossío
174
odas las semanas: ése e a el pode de Hollywood–, aza á un
mapa de epa o de es ilos, sabe es y pode es igen e en sus
g andes líneas has a hoy. Es e enómeno hace de lla e en nues-
o lib o: desde él se ab e nues a e lexión sob e los o os como
elemen o incul u ado del cinema óg a o en España, de los
an eceden es na a i as, ep esen a i os y espec acula es de la
icción au ina y las o mas gené icas en que se a icula la ic-
ción cinema og á ica de ema o ambien e au ino.
»No o a in ención lo ha guiado que la de pone en cone-
xión da os que habi ualmen e se o ecen dispe sos en campos
de conocimien os dis in os, pa a así acili a al lec o una
isión global de los hechos: como si ue a uno de esos «lec o-
es en casa» pa a los que esc ibían las c ónicas de sus andan-
zas los iaje os omán icos. Nues o iaje ha sido lib esco,
pe o no po ello menos apasionan e y lleno de a en u as: odo
lo con a io. Así deseo que esul e pa a quien lo lea.
»Queda pa a lo úl imo lo más impo an e: exp esa mi
ag adecimien o a la Real Maes anza de Caballe ía po habe -
lo hecho posible».
Ca los Colón
Uni e sidad de Se illa
P esen aciones de Lib os 175
lio de Edison en Nue a Yo k, cons uye el sis ema de los es u-
dios en e 1914 y 1918. Log ado su obje i o, la lucha pe du a-
á den o de los ma cos ins i ucionales que el sis ema c ee en
cada momen o (el ejemplo más cla o es el sis ema de los es u-
dios) pa a log a «el ideal, desde el pun o de is a del sis ema,
de encon a el con enido que cap e la a ención de los miem-
b os del público, les pe suada a comp a me cancías y al
mismo iempo se si úe lo bas an e den o de los lími es de las
no mas mo ales y las pau as del gus o, como pa a no p o oca
acciones des a o ables po pa e de los componen es de egu-
lación” (De Fleu y Ball-Rockeach, 1988: 185).
»Un asgo a a di idi a la cinema og a ía mundial en
acul u adas (poco pene adas po las cul u as nacionales o
locales, adicionales, popula es o e lexi as) e incul u adas
(ligadas a los sedimen os cul u ales o a los p ocesos de ans-
o mación de su en o no). El cine no eame icano se á un-
damen almen e acul u ado, no sólo po la ausencia de una
adición nacional-cul u al sólida y po el nulo desa ollo de
las angua dias en el momen o de su cons i ución sino al
ez, en p ime luga , po di igi se a un público no de inido
cul u al, ideológica o socialmen e, una mul i ud he e ogéneo,
in e acial, in e eligiosa, in e cul u al: ca ólicos, p o es an-
es, angloame icanos, i landeses-ame icanos, í alo-ame ica-
nos, a o-ame icanos... Las cinema og a ías eu opeas o asiá i-
cas es a án ue emen e incul u adas en sus adiciones o en las
dimensiones de su cul u a popula en la conexión con los mo i-
mien os in elec uales y c ea i os. Es a opción p ime a, unida al
decli e del cine eu opeo as la p ime a gue a mundial, a la
hegemonía no eame icana y a su as o me cado in e io –en
1929, cien o diez millones de no eame icanos iban al cine
Manuel de Cossío
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Re is a de Es udios Tau inos
N.º 10, Se illa, 1999, págs. 177-196
Daza, Jose : P ecisos manejos y p og esos del a e del o eo,
ed. de R. Reyes Cano y P. Rome o de Solís, in oducción de
A. González T oyano, Se illa, Uni e sidad y Real Maes anza
de Caballe ía, 1999, n.º 2 de la Colección: Tau omaquia.
Fig. n.º 27.– Po ada del lib o P ecisos manejos y p og esos del a e del o eo,
a pa i de un g abado colo eado de la Coleción de las P incipales sue es de
una co ida de o os g abada po Luis Fe nández Nose e (Biblio eca de la
Real Maes anza de Caballe ía).
BIBLIOGRAFÍA
Bo dieu, P. (1999): La dis inción, Mad id, Tau us.
Imp escindibles los capí ulos “C í ica social del juicio del
gus o” y “Elemen os pa a una c í ica ulga de las c í icas
pu as”.
De Fleu y Ball-Rokeach (1988): Unde s anding Mass
Communica ion, Hough on Mi lin, Bos on.
Hall, S. (1996): “Signi icado, ep esen ación, ideolo-
gía: Al husse y los deba es pos es uc u alis as” en Cu an;
Mo ley y Walke dine (comp.): Es udios cul u ales y comuni-
cación, Ba celona, Paidós.
Kie kegaa d, S. (1975): Temo y emblo , Mad id,
Edi o a Nacional.
Ma ín Ba be o, J. (1982): Cul u a. Sociología de la
Comunicación del A e, Ba celona, Paidós.
_______ (1987a): De los medios a las mediaciones.
Comunicación, cul u a y hegemonía, Ba celona, Ediciones
G. Gili.
_______ (1987b): De los medios a las mediaciones.
Comunicación, cul u a y hegemonía, México, Ba celona,
Ediciones G. Gili Mass Media.
Manuel de Cossío
176