Re is a de Es udios Tau inos
N.º 11, Se illa, 2000, págs. 257-268
P esen ación del n.º 10 de la Re is a de Es udios Tau inos,
Se illa, Fundación de Es udios Tau inos, pa ocinada po la
Real Maes anza de Caballe ía, 1999.
Núme o 10
FUNDACIÓN DE ESTUDIOS TAURINOS
Se illa, 1999
Re is a
de
Es udios Tau inos
Fig. n.º 19.– Po ada del n.º 10 de la Re is a de Es udios Tau inos.
Picado en pelig o... son una mues a del buen hace de es e
pin o exp esi o y colo is a.
En e las ecensiones a las que se dedica la Sección V
de la Re is a des acamos, Plazas de o os en Cas illa y León,
de F ancisco Tudu i, ob a eno memen e in e esan e.
Como se comp oba á en su lec u a, es e núme o de
la Re is a de Es udios Tau inos, que pa ocina la Real
Maes anza de Caballe ía de Se illa, no puede se más
ico en el ema io, que sa is ace, c eo yo, muchas exigen-
cias y iene a demos a , una ez más, las al as mi as de
es a g an Ins i ución.
Nues a elici ación a la di ección de la Re is a, siendo
deseable que el éxi o y igo de es a publicación se con inúe
en el iempo pues el mundo del o o bien lo necesi a.
Juan Bau is a Apa icio
Uni e sidad de Có doba
Juan Bau is a Apa icio
256
pe spec i as. Una poli ocidad de pe spec i as sob e un
obje o bien de inido. Y a ue que lo log a, si ijamos nues-
a a ención en el núme o que, sólo la amis ad y bene olen-
cia de su Di ec o , p ocu a hoy mi p esencia aquí pa a se
su oce o, aunque de ensa no necesi e.
Seis es udios seis, se án la columna e eb al de su
composición, y a ibui los a una ama de conocimien o, a una
pe spec i a, p opo ciona á de inmedia o la ampli ud del
campo de in e és del obje o. Un obje o que si es pasión del
ins an e colec i o, desa olla memo ia, aquella necesidad de
un conocimien o acional que aquila a la emoción y la expli-
ca, p opo cionándole azón.
Ab i á plaza la ágica y co a ida de un o e o pu o,
iane o y gi ano; de su p o esión de he e o ae á o igen su
alias Puya, su cuna pa en al y la ie a que lo e nace le o e-
ce án el nomb e a ís ico, Gi anillo de T iana. Esboza, José
del Río, lo que ace adamen e sub i ula á Apun es pa a una
biog a ía, iniciándose así es e núme o undécimo, con la ace -
ada no icia del humano esencial de la Tau omaquia, el o e o.
El A e de la Tau omaquia is o po el a e o cons i u-
yéndose, al iempo, en obje o de o o a e, sea la pin u a, és a
en el silencioso Silos del cip és a o illas del A lanza, sea un
de i ado de aquélla al apa ece en paneles de azulejo que ie-
nen su aíz en una ieja masía del siglo XIII, Ca les Monges,
según documen adísima no icia que nos p opo ciona Ma ía
An onia Casano as en su ejempla es udio sob e la Co ida de
o os caballe esca del Museo de Ce ámica de Ba celona.
El a e como elemen o de c ónica de hábi os y cos um-
b es popula es se á, en e o as, unción esencial de la pin u-
a ománica. La luz que nos p opo ciona el licenciado Ja ie
Monclo a iene la adical ele ancia de asoma nos a un obje-
P esen aciones de e is as 259
El 17 de diciemb e de 1999, el S . D. F ancisco Esc i-
bano, ca ed á ico del depa amen o de De echo Financie o de
la Facul ad de De echo de la Uni e sidad de Se illa y miem-
b o undado de la Fundación de Es udios Tau inos, p es ó,
en un ac o p esidido po el Excmo. S . D. Manuel Roca de
Togo es, conde de Luna, enien e de He mano Mayo de la
Real Maes anza de Caballe ía de Se illa y desa ollado en la
Sala de Con e encias de la Plaza de To os de la Real Maes-
anza, el n.º 10 de la Re is a de Es udios Tau inos.
En ecue do de aquel acon ecimien o la Re is a de Es u-
dios Tau inos publica su in e ención y el Excmo. S . D. Jaco-
bo Co ines, p esiden e de la Fundación de Es udios Tau inos,
ap o echa pa a ag adece le i amen e las palab as en onces
p onunciadas.
* * *
La Fundación de Es udios Tau inos se ma có desde
sus o ígenes dos a eas: una p ime a, consis en e en da a la
es ampa ob as esenciales sob e la Tau omaquia. No icia de
su úl ima mani es ación en el cumplimien o de es e obje i-
o es posible encon a la en el núme o 10, undécimo de la
Re is a, que hoy anunciamos, donde apa ece el ex o de la
p esen ación que hizo el p o eso Ga cía-Baque o del lib o
de cuidada coedición en e la Uni e sidad y la Fundación
de Es udios Tau inos donde ue e ido el céleb e manus-
c i o de Jose Daza, P ecisos manejos y p og esos del a e
del o eo, nunca, has a hoy, publicado en su in eg idad. La
segunda, una publicación de ca ác e pe iódico cuyo obje o
de es udio ue a la Tau omaquia abo dada desde di e en es
F ancisco Esc ibano
258
pe spec i as. Una poli ocidad de pe spec i as sob e un
obje o bien de inido. Y a ue que lo log a, si ijamos nues-
a a ención en el núme o que, sólo la amis ad y bene olen-
cia de su Di ec o , p ocu a hoy mi p esencia aquí pa a se
su oce o, aunque de ensa no necesi e.
Seis es udios seis, se án la columna e eb al de su
composición, y a ibui los a una ama de conocimien o, a una
pe spec i a, p opo ciona á de inmedia o la ampli ud del
campo de in e és del obje o. Un obje o que si es pasión del
ins an e colec i o, desa olla memo ia, aquella necesidad de
un conocimien o acional que aquila a la emoción y la expli-
ca, p opo cionándole azón.
Ab i á plaza la ágica y co a ida de un o e o pu o,
iane o y gi ano; de su p o esión de he e o ae á o igen su
alias Puya, su cuna pa en al y la ie a que lo e nace le o e-
ce án el nomb e a ís ico, Gi anillo de T iana. Esboza, José
del Río, lo que ace adamen e sub i ula á Apun es pa a una
biog a ía, iniciándose así es e núme o undécimo, con la ace -
ada no icia del humano esencial de la Tau omaquia, el o e o.
El A e de la Tau omaquia is o po el a e o cons i u-
yéndose, al iempo, en obje o de o o a e, sea la pin u a, és a
en el silencioso Silos del cip és a o illas del A lanza, sea un
de i ado de aquélla al apa ece en paneles de azulejo que ie-
nen su aíz en una ieja masía del siglo XIII, Ca les Monges,
según documen adísima no icia que nos p opo ciona Ma ía
An onia Casano as en su ejempla es udio sob e la Co ida de
o os caballe esca del Museo de Ce ámica de Ba celona.
El a e como elemen o de c ónica de hábi os y cos um-
b es popula es se á, en e o as, unción esencial de la pin u-
a ománica. La luz que nos p opo ciona el licenciado Ja ie
Monclo a iene la adical ele ancia de asoma nos a un obje-
P esen aciones de e is as 259
El 17 de diciemb e de 1999, el S . D. F ancisco Esc i-
bano, ca ed á ico del depa amen o de De echo Financie o de
la Facul ad de De echo de la Uni e sidad de Se illa y miem-
b o undado de la Fundación de Es udios Tau inos, p es ó,
en un ac o p esidido po el Excmo. S . D. Manuel Roca de
Togo es, conde de Luna, enien e de He mano Mayo de la
Real Maes anza de Caballe ía de Se illa y desa ollado en la
Sala de Con e encias de la Plaza de To os de la Real Maes-
anza, el n.º 10 de la Re is a de Es udios Tau inos.
En ecue do de aquel acon ecimien o la Re is a de Es u-
dios Tau inos publica su in e ención y el Excmo. S . D. Jaco-
bo Co ines, p esiden e de la Fundación de Es udios Tau inos,
ap o echa pa a ag adece le i amen e las palab as en onces
p onunciadas.
* * *
La Fundación de Es udios Tau inos se ma có desde
sus o ígenes dos a eas: una p ime a, consis en e en da a la
es ampa ob as esenciales sob e la Tau omaquia. No icia de
su úl ima mani es ación en el cumplimien o de es e obje i-
o es posible encon a la en el núme o 10, undécimo de la
Re is a, que hoy anunciamos, donde apa ece el ex o de la
p esen ación que hizo el p o eso Ga cía-Baque o del lib o
de cuidada coedición en e la Uni e sidad y la Fundación
de Es udios Tau inos donde ue e ido el céleb e manus-
c i o de Jose Daza, P ecisos manejos y p og esos del a e
del o eo, nunca, has a hoy, publicado en su in eg idad. La
segunda, una publicación de ca ác e pe iódico cuyo obje o
de es udio ue a la Tau omaquia abo dada desde di e en es
F ancisco Esc ibano
258
nos p opone una e lexión magní icamen e desc i a e his ó ica-
men e ubicada, y si a ello añadimos que inde áci o homenaje
a G acián y p ocu a la quin aesencia al á ago, log a deci bien
po que enseguida lo dice.
M.ª An onia Casano as, conse ado a del Museo de
Ce ámica de Ba celona, no ha ol idado una máxima esencial en
la desc ipción del obje o a ís ico: su da ación his ó ica, mas
una da ación his ó ica ca gada de lógica, es deci , p opues a y
esul ado de un conocimien o del en amado de lógica e his o-
ia que odo ag egado cul u al posee. Así pe ila á en ap e ada
sín esis biog á ica al mecenas o dueño de la masía donde se ubi-
ca á la azuleje ía, lo que al iempo le pe mi e da a el des ino
o igina io del panel. No escapa á a su a ención la ele ancia del
ema escogido, po cuan o ue e mani es ación de uno de los
emas p e e idos po la sociedad española en la ocupación de su
ocio: la co ida de o os caballe esca.
Segui á la pis a del obje o analizado y as ea á los
modos de su adquisición pública. Con economía de medios y,
sin emba go, con iqueza de con enido, se á capaz de p opo -
ciona da os p eciosos sob e el alice , an eceden e de la o ma
o namen al del azulejo, así como de la in luencia i aliana en
el modo de hace la composición ep esen ada.
El conocimien o del des ino de la ob a pe mi e a nues-
a au o a explica sus se idumb es, su o ma de media luna
que de e mina á una ec eación lib e del obje o ep esen ado:
la Plaza Mayo de Mad id, luga de la co ida caballe esca
ememo ada. La licencia a ís ica alcanza incluso a la modi-
icación del es ua io de los ep esen ados, lo que no se á
no edad en la His o ia de la pin u a.
No meno se á el in e és que susci a la p opia desc ip-
ción de la uncionalidad del ma co elegido, la Plaza Mayo
P esen aciones de e is as 261
o mi ado, segu amen e, casi sin duda, no is o: las Escenas
au inas del Monas e io de San o Domingo de Silos. Así su
desc ip i o abajo nos susci a una in ensa cu iosidad, un
impe ioso deseo de ol e pa a mi a de nue o.
Se á en el al a je o a qui abe mudéja , donde nues o
c onis a ex ae á las pin u as sob e alanceado es de o os, a pie
y, sob e odo, a caballo; nobles és os, del pueblo aquéllos. Y
se á la c ónica esc i a de una c ónica isual, la del hábi o de
co e y alancea o os, en el e o de Silos. Ha á aho a la pin-
u a la nobilísima unción de cons i ui se en memo ia ilus ada
de la His o ia, pe mi i á descub i cos umb es y usos, hábi os
y opajes, da á a conoce impedimen a y u illaje, sin deja de
menciona algunas cu iosidades mo ológicas del ganado, e
incluso, p opo ciona á la posibilidad de una su il ensoñación
con la imagen de la dama espec ado a de los lances.
Como ace adamen e conclui á Ja ie Monclo a, en
es as pin u as de inales del XIV, el a e se con igu a á como
e lejo de la sociedad que lo concibe. Mas no ha que ido i
más allá nues o c onis a, y es e que os habla sólo se a e e a
ap o echa su gene osa in i ación de p osegui po el cami-
no abie o y esboza una conside ación inal. No se á osadía
p esumi la in ensa pene ación en el hábi o social del alan-
ceamien o desc i o cuando no escandalizaba su ep esen a-
ción en luga an señalado como el claus o del monas e io
benedic ino. Días end án en que la Iglesia p ohíba la ies a
de o os, aho a oda ía le da ampa o en e sus mu os y pe -
mi e o ece nos, seiscien os años después, una magní ica c ó-
nica isual de su exis encia y de sus o mas.
No po más humilde su con inen e deja á de o ece
aspec os in e esan ísimos el panel de azuleje ía que nos descu-
b e Ma ía An onia Casano as. En un documen adísimo abajo
F ancisco Esc ibano
260
nos p opone una e lexión magní icamen e desc i a e his ó ica-
men e ubicada, y si a ello añadimos que inde áci o homenaje
a G acián y p ocu a la quin aesencia al á ago, log a deci bien
po que enseguida lo dice.
M.ª An onia Casano as, conse ado a del Museo de
Ce ámica de Ba celona, no ha ol idado una máxima esencial en
la desc ipción del obje o a ís ico: su da ación his ó ica, mas
una da ación his ó ica ca gada de lógica, es deci , p opues a y
esul ado de un conocimien o del en amado de lógica e his o-
ia que odo ag egado cul u al posee. Así pe ila á en ap e ada
sín esis biog á ica al mecenas o dueño de la masía donde se ubi-
ca á la azuleje ía, lo que al iempo le pe mi e da a el des ino
o igina io del panel. No escapa á a su a ención la ele ancia del
ema escogido, po cuan o ue e mani es ación de uno de los
emas p e e idos po la sociedad española en la ocupación de su
ocio: la co ida de o os caballe esca.
Segui á la pis a del obje o analizado y as ea á los
modos de su adquisición pública. Con economía de medios y,
sin emba go, con iqueza de con enido, se á capaz de p opo -
ciona da os p eciosos sob e el alice , an eceden e de la o ma
o namen al del azulejo, así como de la in luencia i aliana en
el modo de hace la composición ep esen ada.
El conocimien o del des ino de la ob a pe mi e a nues-
a au o a explica sus se idumb es, su o ma de media luna
que de e mina á una ec eación lib e del obje o ep esen ado:
la Plaza Mayo de Mad id, luga de la co ida caballe esca
ememo ada. La licencia a ís ica alcanza incluso a la modi-
icación del es ua io de los ep esen ados, lo que no se á
no edad en la His o ia de la pin u a.
No meno se á el in e és que susci a la p opia desc ip-
ción de la uncionalidad del ma co elegido, la Plaza Mayo
P esen aciones de e is as 261
o mi ado, segu amen e, casi sin duda, no is o: las Escenas
au inas del Monas e io de San o Domingo de Silos. Así su
desc ip i o abajo nos susci a una in ensa cu iosidad, un
impe ioso deseo de ol e pa a mi a de nue o.
Se á en el al a je o a qui abe mudéja , donde nues o
c onis a ex ae á las pin u as sob e alanceado es de o os, a pie
y, sob e odo, a caballo; nobles és os, del pueblo aquéllos. Y
se á la c ónica esc i a de una c ónica isual, la del hábi o de
co e y alancea o os, en el e o de Silos. Ha á aho a la pin-
u a la nobilísima unción de cons i ui se en memo ia ilus ada
de la His o ia, pe mi i á descub i cos umb es y usos, hábi os
y opajes, da á a conoce impedimen a y u illaje, sin deja de
menciona algunas cu iosidades mo ológicas del ganado, e
incluso, p opo ciona á la posibilidad de una su il ensoñación
con la imagen de la dama espec ado a de los lances.
Como ace adamen e conclui á Ja ie Monclo a, en
es as pin u as de inales del XIV, el a e se con igu a á como
e lejo de la sociedad que lo concibe. Mas no ha que ido i
más allá nues o c onis a, y es e que os habla sólo se a e e a
ap o echa su gene osa in i ación de p osegui po el cami-
no abie o y esboza una conside ación inal. No se á osadía
p esumi la in ensa pene ación en el hábi o social del alan-
ceamien o desc i o cuando no escandalizaba su ep esen a-
ción en luga an señalado como el claus o del monas e io
benedic ino. Días end án en que la Iglesia p ohíba la ies a
de o os, aho a oda ía le da ampa o en e sus mu os y pe -
mi e o ece nos, seiscien os años después, una magní ica c ó-
nica isual de su exis encia y de sus o mas.
No po más humilde su con inen e deja á de o ece
aspec os in e esan ísimos el panel de azuleje ía que nos descu-
b e Ma ía An onia Casano as. En un documen adísimo abajo
F ancisco Esc ibano
260
o ígenes como me á o a cul u al. Se p esen a á así el p oble-
ma de los o ígenes de la au omaquia pa a los a adis as del
XVIII y el XIX como la espues a a unos pa adigmas mo a-
les mu ados en a gumen os his ó icos in ui i os que, nos di á
el p o eso de la Uni e sidad de G anada, acaban esol ién-
dose en me á o as cul u ales.
Mas, en nues a opinión, la poligénesis de la au oma-
quia es, no pocas eces, con undida con la poli unción del
animal como obje o de lo mis é ico, de lo ances al o de lo
es i o. La medi e aneidad del icono no puede sus ae la
a ención de quien en an o que el o o es á es au omaquia de
lo que se a a. Y, desde luego, lejos de alinea me en e quie-
nes c een que po más ances al, menos innoble.
Sob e las bases an opológicas de los análisis de Sauma-
de pa ece discu i el es udio que comen amos. Au o del que,
po cie o, Ped o Rome o de Solís hace un pene an e análisis
c í ico en e las ecensiones de lib os que posee el núme o que
les p esen o. Sob e las líneas esenciales del pensamien o del
ancés se a anza á en una hipó esis del a amien o del o igen
de la au omaquia como es e eo ipo del ances o nación, aun-
que pa a conclui en un c íp ico posicionamien o sob e una
poli onía de in luencias de la que el au o p e ende ob ene cla-
es pa a comp ende la e ícula de oposiciones bina ias que
ha p oducido la ac alidad au ológica. Es oy segu o, como
di ía un cas izo, que el asun o con inua á.
Se ce a á la Sesión de los Es udios con análisis de es-
igos del obje o. La au omaquia is a a a és de los ojos de
sus obse ado es. Una nue a pe spec i a del obje o, dos
posiciones de mi a , dos o mas de mi a lo. En una, la c óni-
ca del c onis a, la c ónica au ina como ex o li e a io, de opi-
nión e in o ma i o, a a és de uno de sus emblemá icos
P esen aciones de e is as 263
de Mad id, y su poli uncionalidad: luga de me cado y de
pa ada mili a , de juegos y ies as popula es, de espec áculos
y, cómo no, de co idas de o os. Has a al pun o ue on
impo an es, y cíclica su p oducción en la época y en el luga ,
que es da o con as ado la mengua de las en as de los edi i-
cios cuyos balcones e an u ilizados como palcos obje o de
en a o alquile en los años en que disminuían el núme o de
co idas. És as, como elemen o ca alizado del ocio, pun o de
e e encia a ís ico, oda ía en los inales del XVII, y como
índice de las en as inmobilia ias de uno de los más impo -
an es edi icios de la ya capi al del Reino.
Su excelen e apo ación se cie a con un malicioso
comen a io ace ca de una hipó esis polí ica en la elección del
mo i o a ís ico: un homenaje a su de ensa del aus ia sob e
el bo bón, aquél, en e los a icionados a la ies a; és e, en e
sus censo es.
De o a na u aleza se á la pe spec i a del abajo de
González Alcan ud. Ace ca de los o ígenes de la Fies a no
puede deci se que no haya ex ensa bibliog a ía y de nue o se
e oma án las conocidas esis de Fe nández de Mo a ín pa a
ae a colación la sedicen e supe ada hipó esis del o igen
a icano de la co ida de o os, la aíz nobilia ia –la nobleza
caballe esca del mo o an iguo de la que habla a ya Fe nández
de Mo a ín–, pa a conclui en una legación de aquélla a la
nobleza cas ellana que sucede ía de esa guisa a la mo a en el
juego de o os. Se á és a a i mación del c onis a Abenama a
quien el au o ae á en apoyo de una o unda ances alidad
a icana del o eo. T as ealiza un in enso eco ido po las
posiciones de los epígonos de es a esis y de sus de ac o es,
se p esen a el núcleo esencial de la idea del au o , ya anun-
ciado, de o a pa e, en el í ulo del es udio: el discu so de los
F ancisco Esc ibano
262
o ígenes como me á o a cul u al. Se p esen a á así el p oble-
ma de los o ígenes de la au omaquia pa a los a adis as del
XVIII y el XIX como la espues a a unos pa adigmas mo a-
les mu ados en a gumen os his ó icos in ui i os que, nos di á
el p o eso de la Uni e sidad de G anada, acaban esol ién-
dose en me á o as cul u ales.
Mas, en nues a opinión, la poligénesis de la au oma-
quia es, no pocas eces, con undida con la poli unción del
animal como obje o de lo mis é ico, de lo ances al o de lo
es i o. La medi e aneidad del icono no puede sus ae la
a ención de quien en an o que el o o es á es au omaquia de
lo que se a a. Y, desde luego, lejos de alinea me en e quie-
nes c een que po más ances al, menos innoble.
Sob e las bases an opológicas de los análisis de Sauma-
de pa ece discu i el es udio que comen amos. Au o del que,
po cie o, Ped o Rome o de Solís hace un pene an e análisis
c í ico en e las ecensiones de lib os que posee el núme o que
les p esen o. Sob e las líneas esenciales del pensamien o del
ancés se a anza á en una hipó esis del a amien o del o igen
de la au omaquia como es e eo ipo del ances o nación, aun-
que pa a conclui en un c íp ico posicionamien o sob e una
poli onía de in luencias de la que el au o p e ende ob ene cla-
es pa a comp ende la e ícula de oposiciones bina ias que
ha p oducido la ac alidad au ológica. Es oy segu o, como
di ía un cas izo, que el asun o con inua á.
Se ce a á la Sesión de los Es udios con análisis de es-
igos del obje o. La au omaquia is a a a és de los ojos de
sus obse ado es. Una nue a pe spec i a del obje o, dos
posiciones de mi a , dos o mas de mi a lo. En una, la c óni-
ca del c onis a, la c ónica au ina como ex o li e a io, de opi-
nión e in o ma i o, a a és de uno de sus emblemá icos
P esen aciones de e is as 263
de Mad id, y su poli uncionalidad: luga de me cado y de
pa ada mili a , de juegos y ies as popula es, de espec áculos
y, cómo no, de co idas de o os. Has a al pun o ue on
impo an es, y cíclica su p oducción en la época y en el luga ,
que es da o con as ado la mengua de las en as de los edi i-
cios cuyos balcones e an u ilizados como palcos obje o de
en a o alquile en los años en que disminuían el núme o de
co idas. És as, como elemen o ca alizado del ocio, pun o de
e e encia a ís ico, oda ía en los inales del XVII, y como
índice de las en as inmobilia ias de uno de los más impo -
an es edi icios de la ya capi al del Reino.
Su excelen e apo ación se cie a con un malicioso
comen a io ace ca de una hipó esis polí ica en la elección del
mo i o a ís ico: un homenaje a su de ensa del aus ia sob e
el bo bón, aquél, en e los a icionados a la ies a; és e, en e
sus censo es.
De o a na u aleza se á la pe spec i a del abajo de
González Alcan ud. Ace ca de los o ígenes de la Fies a no
puede deci se que no haya ex ensa bibliog a ía y de nue o se
e oma án las conocidas esis de Fe nández de Mo a ín pa a
ae a colación la sedicen e supe ada hipó esis del o igen
a icano de la co ida de o os, la aíz nobilia ia –la nobleza
caballe esca del mo o an iguo de la que habla a ya Fe nández
de Mo a ín–, pa a conclui en una legación de aquélla a la
nobleza cas ellana que sucede ía de esa guisa a la mo a en el
juego de o os. Se á és a a i mación del c onis a Abenama a
quien el au o ae á en apoyo de una o unda ances alidad
a icana del o eo. T as ealiza un in enso eco ido po las
posiciones de los epígonos de es a esis y de sus de ac o es,
se p esen a el núcleo esencial de la idea del au o , ya anun-
ciado, de o a pa e, en el í ulo del es udio: el discu so de los
F ancisco Esc ibano
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y comienzos de 1840. Se sub aya á un cie o ca ác e p o eso-
al del c í ico au ino con a anes didác icos de indudable ono
i ónico no exen os de un cie o sa casmo. No me esis o a ae
aquí es e pasaje ci ado po Celia Fo neas: «T apío en los o os
es lo mismo que es ampa en los caballos, cue po en las damas
y acha en los minis os». Casi nada. Nos p opo ciona á deli-
ciosas hipé boles sob e las ca ac e ís icas de los o os –el o o
necesi aba se más es udiado que la concesión de los ue os–,
jun o a i ónicas endechas ace ca de la b a u a de las eses
co idas, eco e á, en ín, el es udio que comen amos, di e -
sos aspec os del pin o esco es ilo li e a io de Abenama .
De los o e os, sob e odo, se ha á mención de la o ma
y modo de da mue e a los o os, y apenas nada, lógicamen-
e, de su o ma de o ea . El público es asimismo obje o de
sab osos comen a ios en las c ónicas de nues o Abenama , en
él se incluye, po supues o, a los emp esa ios de la plaza, a la
au o idad que la p eside, casi siemp e mal pa ada, y a los
espec ado es, a bi a iamen e di ididos po nues o c onis a
en in eligen es e imp uden es, de en e és os, sob e odo, los
aplaudido es. Una isión esca del mundo de los o os en la
p ime a pa e del siglo XIX puede ap ecia se median e la des-
c ipción del c onis a en es e ameno es udio de Celia Fo neas.
Una mi ada comp ensi a en un ambien e hos il, así cali-
ica á la isión del aba e Delapo e Jean-Ch is ophe Ga cía-
Baque o La ezzi en su excelen e apo ación, que cie a plaza
en el apa ado de es udios. Viaje o ilus ado, el aba e Delapo -
e pa ece habe seguido el ace ado consejo de Gómez de la
Se na que ci a opo uno Jean-Ch is ophe: elimina odo p ejui-
cio p o ocado po su cul u a o igina ia y a ende a lo e dade-
amen e ú il, huyendo de lo anecdó ico. Se á la i ginidad in e-
lec ual del iaje o lo que más ap ecie nues o au o y a la luz
P esen aciones de e is as 265
au o es en el siglo XIX, San os López Peleg ín y Zabala,
alias Abenama , de la doc o a Ma ía Celia Fo neas. Po eso,
en la o a, ace adamen e, al a a del aba e Delapo e y las
ies as de los o os, un p ome edo jo en espada nos ad e i-
á ace ca de una mi ada comp ensi a en un ambien e hos il.
Nacido con el siglo XIX, con documen ados an ece-
den es amilia es en el mundo de las ganade ías au inas,
quien llega ía a se conocido como Abenama , ob iene el
bachille en Leyes a los 22 años, ecibiéndose como aboga-
do de los Reales Consejos a los 27. Ha á las Filipinas, en su
ca ác e de Aseso Gene al del Gobie no de aquellas islas
en las que pe manece á es años, aunque me mado en el
es ipendio, debido a una ees uc u ación de su ca go, ha de
o na a la me ópolis en la que se encuen a en 1832 sin
sueldo alguno. T as una aza osa ida de a iopin os ca gos
adminis a i os es elegido dipu ado a Co es po la p o in-
cia de Guadalaja a y lo se á desde 1837 has a 1840. En es a
úl ima época apa ece á su pluma en la p ensa pe iódica,
p ime o en El Español, pos e io men e en El Co eo Nacio-
nal, en donde la doc o a Fo neas ha localizado la siguien e
con esión de pa e: «San os López Pe eg ín y Abenama
son dos nomb es dis in os y una sola pe sona e dade a,
que soy yo pa a se i a Vds.». A pa i de es as expe ien-
cias su ida en el mundo de la p ensa ue ac i ísima. Se le
a ibui á la au o ía de la Tau omaquia Comple a o sea el
A e de To ea en plaza, an o a pie como a caballo, o más
conocida como la Tau omaquia de F ancisco Mon es,
Paqui o. Fi ma á és e y la esc ibi á o e isa á p o usamen-
e aquél, en opinión de la p o eso a de la Complu ense.
Su pe il pe iodís ico iene analizado a pa i de las c ó-
nicas ealizadas pa a El Co eo Nacional en e inales de 1838
F ancisco Esc ibano
264
y comienzos de 1840. Se sub aya á un cie o ca ác e p o eso-
al del c í ico au ino con a anes didác icos de indudable ono
i ónico no exen os de un cie o sa casmo. No me esis o a ae
aquí es e pasaje ci ado po Celia Fo neas: «T apío en los o os
es lo mismo que es ampa en los caballos, cue po en las damas
y acha en los minis os». Casi nada. Nos p opo ciona á deli-
ciosas hipé boles sob e las ca ac e ís icas de los o os –el o o
necesi aba se más es udiado que la concesión de los ue os–,
jun o a i ónicas endechas ace ca de la b a u a de las eses
co idas, eco e á, en ín, el es udio que comen amos, di e -
sos aspec os del pin o esco es ilo li e a io de Abenama .
De los o e os, sob e odo, se ha á mención de la o ma
y modo de da mue e a los o os, y apenas nada, lógicamen-
e, de su o ma de o ea . El público es asimismo obje o de
sab osos comen a ios en las c ónicas de nues o Abenama , en
él se incluye, po supues o, a los emp esa ios de la plaza, a la
au o idad que la p eside, casi siemp e mal pa ada, y a los
espec ado es, a bi a iamen e di ididos po nues o c onis a
en in eligen es e imp uden es, de en e és os, sob e odo, los
aplaudido es. Una isión esca del mundo de los o os en la
p ime a pa e del siglo XIX puede ap ecia se median e la des-
c ipción del c onis a en es e ameno es udio de Celia Fo neas.
Una mi ada comp ensi a en un ambien e hos il, así cali-
ica á la isión del aba e Delapo e Jean-Ch is ophe Ga cía-
Baque o La ezzi en su excelen e apo ación, que cie a plaza
en el apa ado de es udios. Viaje o ilus ado, el aba e Delapo -
e pa ece habe seguido el ace ado consejo de Gómez de la
Se na que ci a opo uno Jean-Ch is ophe: elimina odo p ejui-
cio p o ocado po su cul u a o igina ia y a ende a lo e dade-
amen e ú il, huyendo de lo anecdó ico. Se á la i ginidad in e-
lec ual del iaje o lo que más ap ecie nues o au o y a la luz
P esen aciones de e is as 265
au o es en el siglo XIX, San os López Peleg ín y Zabala,
alias Abenama , de la doc o a Ma ía Celia Fo neas. Po eso,
en la o a, ace adamen e, al a a del aba e Delapo e y las
ies as de los o os, un p ome edo jo en espada nos ad e i-
á ace ca de una mi ada comp ensi a en un ambien e hos il.
Nacido con el siglo XIX, con documen ados an ece-
den es amilia es en el mundo de las ganade ías au inas,
quien llega ía a se conocido como Abenama , ob iene el
bachille en Leyes a los 22 años, ecibiéndose como aboga-
do de los Reales Consejos a los 27. Ha á las Filipinas, en su
ca ác e de Aseso Gene al del Gobie no de aquellas islas
en las que pe manece á es años, aunque me mado en el
es ipendio, debido a una ees uc u ación de su ca go, ha de
o na a la me ópolis en la que se encuen a en 1832 sin
sueldo alguno. T as una aza osa ida de a iopin os ca gos
adminis a i os es elegido dipu ado a Co es po la p o in-
cia de Guadalaja a y lo se á desde 1837 has a 1840. En es a
úl ima época apa ece á su pluma en la p ensa pe iódica,
p ime o en El Español, pos e io men e en El Co eo Nacio-
nal, en donde la doc o a Fo neas ha localizado la siguien e
con esión de pa e: «San os López Pe eg ín y Abenama
son dos nomb es dis in os y una sola pe sona e dade a,
que soy yo pa a se i a Vds.». A pa i de es as expe ien-
cias su ida en el mundo de la p ensa ue ac i ísima. Se le
a ibui á la au o ía de la Tau omaquia Comple a o sea el
A e de To ea en plaza, an o a pie como a caballo, o más
conocida como la Tau omaquia de F ancisco Mon es,
Paqui o. Fi ma á és e y la esc ibi á o e isa á p o usamen-
e aquél, en opinión de la p o eso a de la Complu ense.
Su pe il pe iodís ico iene analizado a pa i de las c ó-
nicas ealizadas pa a El Co eo Nacional en e inales de 1838
F ancisco Esc ibano
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