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La construcción del Puente de Isabel II de Sevilla. Los problemas de cimentación

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La construcción del Puente de Isabel II de Sevilla. Los problemas de cimentación

Author: Graciani García, Amparo
Publisher: Instituto Juan de Herrera, CEHOPU
Year: 1996
Source: https://idus.us.es/bitstreams/e70eaad4-e84e-45ed-be15-e45dd6aa41a4/download
La cons ucción del Puen e de Isabel II de Se illa.
Los p oblemas de cimen ación
El obje o de es a ponencia es el análisis de los p oce-
dimien os de cimen ación de uno de los emblemas
más ca ac e ís icos de Se illa: el Puen e de Isabel II,
ulgo de T iana, así conocido po el einado du an e
el cual ue ealizado. Es e ino a sus i ui a uno lo-
an e, de época almohade, con o mado po un sis-
ema de ba cazas ancladas, popula men e conocido
como «Puen e de Ba cas», que acili aba la comuni-
cación en e Se illa yel ba io de T iana y que, aun-
que sucesi amen e « es au ado», as las ecuen es
iadas del Guadalqui i , pe du ó has a el siglo XIX
en que dió paso al ac ual puen e de T iana.
Posiblemen e, p oblemas de cimen ación en las
ie as del Guadalqui i , demasiado blandas y a eno-
sas, ue an la causa de que los omanos eludie an la
cons ucción de un puen e ijo y de que los á abes
eligie an un puen e de ba cas a iculadas, más lexi-
ble y dúc il a las co ien es del ío, además de azo-
nes económicas, pues un puen e de pied a, hubie a
sido más cos oso de cons ui y epa a en caso de
c ecida del ío. Ambas azones mo i a on que aun-
que has a el siglo XIX las au o idades se illanas
plan ea an sucesi amen e la necesidad de cons ui
un puen e ijo, és os nunca se lle a on a e ec o, pese
a exis i di e sos p oyec os (Ped o de And ade,
1585; And és de O iedo, 1629;..), alegando conside-
aciones écnicas, sob e odo la mala calidad del le-
cho del ío, que obliga ía a p o undiza has a encon-
a el es ado idóneo pa a cimen a los pila es, a lo
que hab ía que añadi la insol encia municipal.
El puen e ue ealizado po dos ingenie os ance-
Ampa o G aciani Ga cía
ses, llegados a Se illa en 1844, especializados en la
cons ucción de puen es me álicos, Gus a o S eina-
che y Fe nando Be nade , quienes p oyec a ían es
puen es ijos, uno de pied a, o o colgan e y o o de
hie o undido, siendo es e úl imo el es imado más
con enien e po la Co po ación Municipal. El p o-
yec o ue ap obado po la Jun a Consul i a de Cami-
nos, Canales y Pue os el 24 de ab il de 1845; la
cons ucción se inicia ía en julio de 1845, pe o no i-
nalizó has a ene o de 1852, po p oblemas económi-
cos que incluso lle a on a pa aliza las ob as más de
dos años, además de po p oblemas en e S ainache
y la Fundición «San An onio» de Na ciso Bonapla a,
a quien se había encomendado el Puen e, a ealiza
con hie o de las minas de Gue ezo (Vizcaya), El Pe-
d oso y Ma bella. De la ejecución de la ob a debió
enca ga se sólo S ainache ; al menos en la documen-
ación de la época es el único que apa ece mencio-
nado, siendo Ingenie o Je e de la ob a Ca los Ma ía
Co és, una de las pe sonas que, años más a de, con
mo i o de los es udios pa a la e o ma de 1873, es i-
ica ía ace ca de los p ocedimien os empleados en la
cons ucción.
El Puen e de Isabel II e a una éplica del hoy des-
apa ecido del Ca usel de Pa ís, ealizado po el in-
genie o Remigio Polenceau, en 1834, sob e el Sena.
Tiene 136,5 m. de luz, incluyendo los es ibos, con
una anchu a en e ba andas de 12,40 m. Su luz se e-
pa ía en es anos de 43,33 m. cada uno, pues és e
apoya sob e cua o bases de pied a (dos pilas cen a-
les y dos es ibos la e ales), sus en ando es bandas
Ac as del P ime Cong eso Nacional de His o ia de la Cons ucción, Mad id, 19-21 sep iemb e 1996,
eds. A. de las Casas, S. Hue a, E. Rabasa, Mad id: I. Juan de He e a, CEHOPU, 1996.
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de cinco a cos con una longi ud de 44 m. en las que
descansaba un able o a a és de unos anillos en se-
ie c ecien e has a la cla e. El able o es a ía com-
pues o po un empa illado me álico, ecubie o con
una capa de a gamasa hecha con cal hid áulica, cas-
co es y es os de ce ámica sob e el que se echa ía
una sole a pa a con o ma el piso. El es ibo del lado
de Se illa se dis ingue po un a co ma ine o que, en
la ac ualidad, si e de comunicación en e el Paseo
Ma qués de Con ade o y ]a zona de El Ba anco.
Pa a el análisis de los sis ~mas cons uc i os del
p oyec o o iginal y de la ma cha y ejecución de los
abajos, hemos dispues o de unas uen es documen-
ales, g á icas y esc i as, muy con adas que ob u i-
mos en el A chi o Municipal de Se illa, cuyo es u-
dio has a la echa es inédi o. No se conse an ni el
p oyec o o iginal ni el con a o pa a la ealización
del puen e y sólo nos quedan algunas desc ipciones
e e en es a la p ime a ase de las ob as (la di igida
po los ingenie os anceses, conc e amen e, la ejecu-
ción de las cimen aciones y elemen os de apoyo), en
especial los in o mes emi idos po la Jun a Consul-
i a de Caminos el 24 de ab il de 1845, a aiz de la
ap obación del p oyec o.
Aunque la memo ia p esen ada po S einache y
Be nade no se conse a, sí hemos localizado los pla-
nos del p oyec o o iginal, i mados po G. S eina-
che . Sin emba go, és os p esen an dos p oblemas.
Uno, la escasez y la al a de in o mación ya que en
ellos sólo hay un dibujo de de alle e e en e a la
cons ucción de las pilas, que nada dice espec o al
p oyec o de cons ucción. El o o, la inadecuación
en e el p oyec o p imi i o y lo inalmen e ejecu ado,
como años más a de comp oba ían los ingenie os
So o y Con adi du an e sus in e enciones en el
Puen e.
A ello, añadi cie as e e encias en la documen a-
ción inmedia amen e pos e io (1873) a las ob as,
coinciden es con la ealización de una se ie de ensa-
yos p e ios a la ac uación de Ped o de So o, de las
que se desp enden in e esan es e lexiones ace ca de
los ma e iales y los sis emas cons uc i os emplea-
dos. Es os in o mes enían acompañados de unos
planos poco de allados; en ellos p edominaban los
da os e e idos a la pila de Se illa, a la que se limi a-
ban los ensayos.
De las mencionadas uen es se desp endía que
Be na de y S einache p oponían cimen a con ho -
migón la sille ía de las pilas y los es ibos dos pies
A. G aciani
po debajo del lecho del ío. El sis ema pa a la ci-
men ación de las pilas consis ía en un ecin o o -
mado po ables acas y pilo es unidos en e sí. En el
in e io de dicho ecin o debía d aga se has a el e-
eno i me; pos e io men e, se ellena ía con ho mi-
gón hid áulico y se cons ui ía una escolle a que lo
de ende ía de su ex e io .
Según el in o me emi ido po la Jun a Consul i a
el 24 de ab il de 1845, en p incipio el sis ema p o-
pues o «cumplía odas las exigencias que podían es-
pe a se de una buena cons ucción»; se indicaba que,
en caso de que el e eno i me no se halla a a dos
pies del lecho del ío, hab ía que llega a él. No obs-
an e, o os in o mes y documen os de la época, así
como ensayos pos e io es (p e ios a la ac uación de
So o en 1873) e idencia án dos hechos: que la ci-
men ación ealizada no co espondió a lo es ablecido
en el p oyec o o iginal ni a la condición exigida po
la Jun a Consul i a, dado que sin sondeo p e io al-
guno pa a la comp obación de la suposición emi ida
po es e o ganismo ace ca de la dis ancia al lecho del
ío, inició la cons ucción del ecin o de ables acas y
pilo es, suponiendo que la capa de e eno also e a
de dos pies de espeso .
La al a de p e isión a la ho a de es ablece el ni-
el de los cimien os po pa e de los ingenie os an-
ceses llama la a ención si conside amos que poco
después (1858-9), cuando José Espinosa cons uye a
los mu os de sos enimien o de la ampa de acceso al
Puen e po el lado de Se illa, concluyó a aiz de los
sondeos p e ios que ealiza a al a a se de un e-
eno a cilloso y poco esis en e (denominado «ab-
so o»), que se necesi a ían medios muy complejos,
pa a ob ene esul ados que, al inal, no se ían del
odo sa is ac o ios, y pa a apoya los cimien os sob e
el e eno i me, se es ableció su ni el supe io a cua-
o me os po encima de la línea ma cada po las
aguas en bajama y no a la misma co a de és a como
se p e endía an e io men e.
Sob e los ma e iales empleados poseemos pocos
da os; és os se educen a las no icias ecogidas en los
in o mes que, con mo i o de la in e ención de 1872
o]873, die on es igos p esenciales de las ob as,
como el Ingenie o Je e, Ca los M. Co és. Ve saban
sob e los cua o pun os siguien es: 1. Componen es
del ho migón; 2. P opo ciones de las mezclas; 3. Mé-
odo empleado en la ab icación del mo e o y del
ho migón; 4. Medios empleados en la inme sión de
és e.
La cons ucción del Puen e de Isabel II de Se illa 267
Según la Jun a Consul i a, el mo e o empleado
pa a la con ección del ho migón se componía de la
cal de Tajón, p oceden e de Quin o (hacienda p ó-
xima a Dos He manas), la puzolana a i icial, la
a ena del ío y el agua. Según mani es ó en 1873 Ca -
los M. Co és, pa a no emplea cemen o, an ca o y
escaso en la época, el con a is a supuso que la cal de
Tajón enía cie as condiciones de hid aulicidad. Pa a
ello p esen ó algunas p uebas y a ó de da le ca ác-
e hid álico, empleando la puzolana a i icial; aun-
que es e segundo elemen o comenzó impo ándose
desde Ma sella, su ele adísimo p ecio mo i ó que
los cons uc o es se decidie an a ab ica la en la
misma ob a. Pa a ello se si ie on de la «lama» que
el Guadalqui i deposi aba en uno de sus caños.
Amasada y moldeada en lad illo, és a e a cocida y
pul e izada pa a cons i ui así el elemen o e dade-
amen e hid áulico del mo e o. Respec o a los o o
dos ing edien es, la a ena y el agua, p esumimos que
se ían las del ío.
En elación al mé odo de inme sión empleado,
cabe deci que el ho migón ue echado en el ecin o
po medio de ol as y no empleando cajas que impi-
diesen su la ado. Así lo a i ma ían en 1873 es igos
p esenciales de las ob as.
La p ime a ac uación de in e és en el Puen e u o
luga sob e sus cimien os en 1873, en base al p o-
yec o que Ped o M. de So o ealiza a en 1872. Se de-
bió al mal es ado en que, en oc ub e de 1870, con
mo i o de la eposición de la escolle a, incluso an es
aún de la ecepción de ini i a del puen e, se descu-
b ió es aba el ho migón. La in e ención ino p ece-
dida de unos econocimien os sob e el es ado de las
pilas y el e eno en oc ub e de 1871 y del in en o de
documen a los econocimien os habidos has a la e-
cha del e eno y cómo se habían ejecu ado las ci-
men aciones, pa a lo que, al no exis i uen es al es-
pec o en el A chi o Municipal de Se illa, hubo que
ecu i a pe sonas que, de alguna !!lane a, habían in-
e enido en la ob a.
Po medio de sondeos, se p e endía le an a un
plano exac o de los cimien os, con obje o de ap ecia
el es ado de las escolle as, cubica el olumen eal
exis en e, y comp oba la si uación del ables acado y
del ho migón con enido en el ecin o; el econoci-
mien o no hab ía de se muy exhaus i o: se localiza-
ía en la pa e supe io de las pilas y es ibos, ya que
los abajos de buzos lo hubie an p olongado, y hu-
bie an exigido un gas o
supe io al p esupues o. Así
se descub ie on las cabezas de algunos pilo es en al-
gunos pun os de la zapa a comp endida en e la sille-
ía de la pila y el ecin o. Al ca ece de da os que
pe mi ie an supone la exis encia de pilo es bajo la
pila, pensa on que la ob a es aba cons uida sob e un
macizo de ho migón que, ence ado en el ecin o,
descansaba sob e el lecho del ío. En o os pun os, el
ho migón econocido es aba descompues o en las
p oximidades de las ables acas, siendo el es ado de
és as muy a iable.
El p oyec o, de junio de 1872, a a ía no de e o -
ma las cimen aciones sino de con ene la acción
des uc i a de las aguas sob e el puen e; hab ía que
asegu a el es ado en que en esos momen os se en-
con aban los macizos de ho migón, de endiéndolos
de nue as soca aciones y ellena las soca aciones
p oducidas.
Se es udia on es sis emas de epa ación. El p i-
me o consis ía en sus i ui el ables acado po o o,
p ocediendo po zonas, sepa ando la escolle a del a-
bles acado y dejando en el ho migón una zonas lib e
de 20 cm. de anchu a desde las ables acas hacia el
in e io y oda la al u a, hincando después las nue as
ables acas en el si io de las an iguas y se epond ía
la escolle a y inalmen e, inyec ando ho migón hi-
d áulico en la zona lib e del ecin o pa a o ma un
nue o e es imien o al ho migón y un macizo inal e-
able a la acción de las aguas. Es e sis ema p esen-
aba las en ajas de su educido p esupues o y que su
ejecución no es echa ía en lo más mínimo el cauce
del ío, e i ando una a iación en el égimen del
Guadalqui i du an e las a enidas, pe o di e sos in-
con enien es, como la al a de segu idad y solidez
del co azón del cimien o y la di icul ad en el a an-
que de las ables acas, pues la pequeña dis ancia
exis en e en e algunos pilo es, ha ía imposible la en-
ada de un buzo pa a emo e el e eno y acili a
su a anque.
El segundo sis ema consis ía en un nue o ecin o
de pilo es y ables acas, cla adas po el ex e io que
de ende ía al exis en e y a la cimen ación de pilas y
es ibos. Después se d aga ía el ondo en el espacio
comp endido en e ambos ecin os y se p ocede ía al
elleno con ho migón hid áulico del olumen exis-
en e y las soca aciones. Po úl imo, desde la sille ía
de la pila has a el nue o ables acado, se cons ui ía
una zapa a de mo e o de cemen o. Al no oca al an-
iguo ables acado, no se emían disg egaciones en el
macizo, pe o e a de cos osa ejecución, pues al es a
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el e eno i me a diez me os de p o undidad hab ía
que emplea pilo es de g andes dimensiones y ade-
más, la educción que el cauce expe imen a ía po la
cons ucción del nue o ecin o se ía muy pe judicial.
El sis ema inalmen e p opues o unía las en ajas
de los dos an e io es. No se comp ome ía la segu i-
dad de la ob a du an e la ejecución y esul a ía mu-
cho más económico, pues aunque exigie a más gas o
de ma e ial se ía más ácil de ejecu a y menos cos-
oso en mano de ob a. Esencialmen e, se educía al
segundo, con la sal edad de que los pilo es emplea-
dos se ían los exis en es; consis ía en: «...cons ui
un ue e ables acado ex e io apoyado sob e los ac-
uales pilo es po el in e medio de nue as ios as
que se cla asen en el plano ex e io de és os. Cons-
uido es e ables acado, después de desaloja la es-
colle a necesa ia has a deja lib e el in e alo com-
p endido en e el nue o y el ac ual ables acado y de
limpia el ondo, se p ocede ía a ellenas de buen
ho migón hid áulico el espacio comp endido, en ol-
iendo en es e macizo los ac uales pilo es. Te mi-
nado que uese es e macizo, se p ocede ía a la epo-
sición de la escolle a has a deja és a con la al u a
con enien e, e minando la epa ación con el elleno
de las soca aciones, según el mé odo an es expues o
y la econs ucción de la zapa a».
Los ensayos p e ios a la ac uación demos a on
que los au o es del puen e no habían ealizado los ci-
men as al como p e ie on en el p oyec o o iginal,
pues el in e io del ecin o no se d agó has a el e-
eno i me ya que al emp ende se en l871 los aba-
jos de sepa ación e in en a la p ime a exca ación, se
p o undizó 1,60 m sin llega al mismo. Los sondeos
e i icados daban cuen a del e eno i me, cons i-
uido po ma gas azules a ap oximadamen e 2 m. po
debajo de es e lecho. Al e nando con o as de a ena
y, an es de llega a él, se encon aban delgadas capas
de es a misma ma ga, o mando la clase de e eno
que en la localidad se denominaba «abso o». Re-
sul a po an o indudable que, conocida la poca es a-
bilidad de es a o mación, no e a sob e la p ime a
capa de ma ga sob e la que debía cimen a se.
En la pila de Se illa, las ob as se inicia on cons-
uyendo un ecin o de pilo es y ables acas, cla ados
y adosados in e io men e a las ios as que co onaban
las cabezas de los pilo es. El equipo écnico enca -
gado de las epa aciones de 1872 comp obó los dos
hechos siguien es: l. La pila de Se illa es aba cimen-
ada di ec amen e y sin d agado sob e el lecho del
A. G aciani
ío, es deci , sob e un e eno soca able, cuya p o-
undidad no e a meno de 1,5 a 2 m; 2. Las ables a-
cas que o maban el ecin o, las cuales se encon a-
ban en mal es ado no llega on al e eno i me, sino
que es aban hincadas solamen e a una p o undidad
media de 35 cm en una capa de e eno medio y su
longi ud e a de 6,5 m; como sus cabezas es aban a la
al u a de la bajama y el e eno i me no se encon-
aba a menos de 8 m po debajo de es a línea, las a-
bles acas no llega on al e eno i me.
Quizás ue a és a la causa que impulsó a los cons-
uc o es a in en a el ago amien o del ecin o. Po no
habe llegado con las ables acas al e eno i me, al
ez pensa an que el d agado se p olonga ía inde ini-
damen e, pues o que la a ena y ango que del in e io
se ex ajese se ían inmedia amen e eemplazadas po
las que del ex e io se ue an deslizando po debajo
de las ables acas. Pa ecía que, ago ando el in e io
del ecin o y macizando en seco, queda ía ocul o el
e o y no epe cu i ía en los esul ados. Po an o,
pensamos que se habían igno ado po comple o las
condiciones del lecho del Guadalqui i . Finalmen e,
ambién se desis ió del ago amien o, e is iendo sin
más el ecin o con una ela emb eada y pos e io -
men e bombeando. De di e sos documen os, un o i-
cio di igido po Gab iel Gómez He ado , Subinspec-
o de Caminos, Canales y Pue os, en onces
enca gado de la ob a, a S einache y una comunica-
ción de 1 de no iemb e de 1845 con es ando a la an-
e io , se deduce que la pila de Se illa se cimen ó so-
b e el lecho del ío sin p e io d agado y que, po ello
no se cumplió la p ime a condición exigida pa a ci-
men a el puen e.
En la pila de T iana, sob e la que no se ealiza on
ensayos p e ios, S einache ampoco d agó, eali-
zando, po an o, modi icaciones sob e el p oyec o
o iginal, jus i icando su p e ensión con que la solidez
del ondo del ío e a a iable y po an o las posibili-
dades de cla a las es acas. La inspección no admi ió
la p opues a de S einache obligándole a « o ma con
esme o el cajón, d agando su ondo has a el e eno
i me y sellando su ex e io po ongadas de ho mi-
gón lo más pe ec as posibles». Sin emba go, según
C. Co és, al cons ui la pila de T iana los cons uc-
o es empeza on po o ma el cajón y sin da ga ni
saca ango alguno de su ex e io , cla a on g uesos
pilo es en el ecin o, en e los que e ie on ho mi-
gón has a en asa con al cabeza de aquellos. Sob e la
cimen ación del es ibo de T iana hay pocas e e en-
La cons ucción del Puen e de Isabel II de Se illa 269
cias, pe o po algunas apo aciones de Co és es p o-
bable ue a como la de la pila de T iana.
En gene al, en los econocimien os de 1873 se e i-
denció que las cimen aciones habían su ido nume o-
sos despe ec os en los años anscu idos desde su
cons ucción. El pilo aje de la pa e esis en e del e-
cin o, o mado po g uesos pilo es de 30 a 40 cm de
diáme o en cabeza, p oceden es de Hinojos, es aban
en buen es ado, pe o la mayo ía habían sido hincados
i egula men e, sin e icalidad, equidis ancia ni ali-
neación y con un eplan eo poco esme ado. Las ios-
as que enlazaban los pilo es y los di e sos pa a-
men os del cajón es aban en muy malas condiciones.
El es ado del ho migón ampoco e a sa is ac o io.
Con los econocimien os supe iciales, podía ap e-
cia se pe ec amen e que, en con ac o con el ables a-
cado, el ho migón se encon aba comple amen e dis-
g egado en muchos si ios, a as ada la cal y a ena y
suel os los guijos y can os: el mo i o no podía se
o o que la acción mecánica de las aguas, po habe se
eunido mal los componen es. El ho migón del nú-
cleo p incipal de la pila se encon aba en buenas con-
diciones de esis encia pe o apenas se some ía a la
acción de las aguas omaba el aspec o de] en ol-
en e.
En 1873 comenzó la in e ención en la pila de Se-
illa. Se hicie on sondeos alad ando el ables acado
en di e sos pun os e in oduciendo po ellos una a-
illa de hie o y ex ayendo a ias mues as del ho -
migón pa a es udia los e ec os des uc i os sob e la
composición. Se ab ie on zanjas en ]a escolle a pa a
saca la pied a de donde había de cla a se el nue o
ecin o de ables acas. Se in en ó llega en el d agado
a la ma ga, pe o a 1,60 m el macizo comenzó a des-
p ende se. Se ellenó el hueco cla ando ab1es acas e
inyec ando ho migón de g an calidad. So o pensó co-
loca un macizo suplemen a io de ho migón que sus-
i uye a el en e de ango y a ena pe o con el alud
na u al de 45 g ados que oma ía la a ena, és e se
a as a á al cen o del cimien o de la pila; po ello,
op ó po asegu a el macizo de ho migón exis en e y
ellena las soca aciones p oducidas; cons uyendo
un nue o ables acado ex e io a 0,70 cm de] p imi-
i o, con sus ables acas cla adas a e eno i me y
uniendo las cabezas a una nue a ios a asegu ada a
los pilo es o igina ios. El espacio en e ambos ables-
acados se ellena ía con ho migón, así como odas
las soca aciones exis en es.
Pos e io men e, hubo o as in e enciones sob e la
cimen ación del puen e. En e ellas des aca la del in-
genie o Juan B. Con adi, a aiz del mal es ado de las
ables acas y las soca aciones obse ables en el ho -
migón a consecuencia de las ue es a enidas de los
años p eceden es a 1907, pues había huecos en el
macizo que en algunos si ios llegaban a ene en la
di ección del cen o de una de las pilas has a 1,70 m,
en e o os despe ec os. Consis ió en una de ensa
del macizo análoga a la p ac icada en 1873, si bien
con algunas modi icaciones: la sus i ución del an i-
guo ho migón des uido po un cajón me álico, si-
guiendo el con o no de la base de los apoyos, su-
pliendo a las ables acas desapa ecidas o de e io adas
y empo ándose en la escolle a. Es as epa aciones se
e ec ua ían años después, en 1914, cons i uyendo
odo un p oceso, cuyo análisis puede se obje o de
abajos pos e io es.