LA
RISA
DE
GRECIA
Casi
nadie
igno a
que
son
las
ondinas
las
que
en
las
llanu as
del
ma
c is alinas
de
las
aguas
saben
los
elos
iza ,
y
que
no
es
el
peine
lige o
del
ien o
el
que
desa olla
gen il
mo imien o
y
peina
los
bucles
odan es
del
ma .
Ne eidas
y
ondinas
y
musas
y
diosas
son
las
que
ciñiendo
sus
en es
de
osas
al
ab i
el
día
sus
hojas
de
lo ,
salen
de
las
cos as
de
G ecia
ien es
y
an
en
esqui es
de
náca
lucien es
izando
las
olas
con
le e
emblo .
De
Chip e
y
de
C e a,
de
odo
el
ma
Jonio
que
siemb a
de
isas
pasando
Fa onio,
se
mi a
a
la
Ho a
los
umbos
segui ;
y
an
en
do ados
b illan es
opeles,
de
concha
y
de
o o
su iles
bajeles
y
na es
con
p oas
que
inc us a
el
za i
Re is en
los
palos,
jugando
en
el
ien o,
las
elas
de
pú pu a
de
ono
sang ien o,
hinchadas
cual
senos
que
ag anda
el
amo ;
y
cada
cos ado
de
na e
dila a
compac as
hile as
de
emos
de
pla a
que
mué ense
a
i mo
con
blando
umo .
CATEDRA
38
BOLETÍN
DE
LA
ACADEMIA
SEVILLANA
DE
BUENAS
LETRAS
Allí
a
de
Juno
la
noble
belleza,
«cual
e so
de
Home o»
la
sob ia
cabeza
que
pide
la
g a e
p isión
de
un
al a ;
y
allí
a
Mine a,
la
i gen,
la
he mosa,
la
sabia,
la
augus a,
la
cas a,
la
diosa,
que
de
un
pueblo
odo
sin ióse
ado a .
Allí
es á
Cibeles
mos ando
enlazadas
de
las
es aciones
las
lla es
sag adas
que
inundan
la
ie a
de
paz
y
place ;
y
allí
ele a
Ce es,
enzada
en
el
co o,
las
manos
que
a ojan
el
igo
de
o o
que
a
po
sus
homb os
odando
al
cae .
Allí
de
Diana
se
en
los
dos
senos
de
ag es es
ocíos
y
náca es
llenos,
y
a
ompa
de
caza
le
a anca
el
clamo ;
y
allí
Venus
b illa,
que
es
ica
en
las
penas,
y
esencia
en
los
as os,
y
uego
en
las
enas,
y
glo ia
en
las
almas
que
incendia
el
amo .
De
náyades
le es
con
o mas
di inas,
y
aleg es
colla es
de
bellas
ondinas,
se
e izan
las
bo das
de
cada
bajel;
Y
aleg es
amo es
ejiendo
sus
alas,
las
na es
ado nan,
p endiendo
con
galas
y
plumas
y
lo es
pomposo
dosel.
La
u a
señala
gen il
Ci e ea,
y
a anza
la
lo a
que
el
ma
balancea
con
elas
y
palos
en
o ma
de
c uz;
al
ien o
del
alba
se
cu an
las
elas,
y
dejan
las
popas
adian es
es elas
y
a ancan
las
p oas
i u as
de
luz.
Mas
no
son
las
na es
con
bo das
de
o o
las
que
el
agua
izan
con
emo
sono o
ompiendo
c is ales
que
mi an
sal a ,
BOLETÍN
DÉ
LA
ACADEMIA
SEVILLANA
DE
BUENAS
LETRAS
ni
el
igo
cual
llu ia
su il
de
al ile es
que
ueda
del
seno
edondo
de
Ce es
al
aso
de
id ios
mo ibles
del
ma .
Sus
dedos
que
imi an
a
la gos
diaman es,
las
diosas
de
G ecia
dejando
lo an es,
del
agua
el
as
ío
comienzan
a
he i ;
del
ma
con
el
elo
le ísimo
juegan;
lo
ayan,
lo
a ugan,
lo
uncen,
lo
pliegan,
lo
enzan,
lo
izan
y
le
hacen
ei .
Después
cada
diosa
su
pelo
cogiendo
y
en
heb as
colgan es
su
ama
en eab iendo,
po
su
blanca
espalda
lo
inci a
a
oda ;
ecub e
p ime o
las
amplias
cade as,
y
luego
ebo an
sus
ondas
lige as
como
un
haz
de
luces
que
ueda
has a
el
ma .
Ved
Juno
c uzando
los
ma es
anquilos,
como
un
nacimien o
de
luz
suel a
en
hilos
sol a
su
cabello
que
empieza
a
mece ,
que
inunda
sus
homb os
igual
que
una
uen e,
que
inge
en
sus
b azos
pa ido
o en e
y
en
llu ía
de
izos
al
ma
a
a
cae .
Mi ad
de
Cibeles
el
noble
peinado
baja
po
su
espalda
gen il
des enzado,
eñido
de
i o
ugaz
o nasol,
como
si
besando
sus
cu as
edondas,
caye a
b illando
del
ma
en
las
ondas
un
haz
deslumb an e
de
ayos
de
sol.
Mi ad
sus
cabellos
coge
a
Diana,
que
ab iendo
su
blonda
de
izos
galana
la
suel a
en
su
cuello
lab ado
y
gen il,
le
besa
del
seno
las
án o as
bellas
y
al
ma
pega
un
sal o
como
un
haz
de
es ellas
desde
la
escul u a
de
esco
ma il.
39
BOLETÍN
DE
LA.
ACADEMIA
SEVILLANA
DE
BUENAS
LETRAS
Recoge
Mine a
sus
escos
cabellos
como
un
la go
mazo
de
azules
des ellos
que
ama
sus
heb as
lo
mismo
que
un
ul;
lo
suel a
del
ce co
iun al
de
la
en e
y
da
al
ma
el
a co
del
lib e
o en e
cub iendo
las
olas
como
un
man o
azul.
Venus,
e o ciendo
su
pelo
iun an e,
p oduce
en
el
agua
la
isa
es allan e
que
es
luz
y
aleg ía
del
míse o
se ,
a oja
al
ma
luego
la
eal
cabelle a,
y
el
mundo
ecob a
su
g acia
p ime a
y
el
ma
iembla
y
can a
de
inmenso
place .
Así,
po
el
peso
endidas
las
en es,
los
b azos
endidos,
los
senos
salien es,
los
labios
que
ompen
de
p on o
a
can a ,
a
el
co o
de
diosas
en
na es
lige as,
los
ma es
ozando
con
las
cabelle as,
que
en
luces
y
isas
los
hacen
embla .
Con
hilos
azules,
con
heb as
de
o o,
con
ib as
de
ébano,
plegando
a
el
co o
las
olas
que
el
día
comienza
a
b uñi ;
y
al
i mo
que
lle an
los
ba cos
mecidos,
el
ma ,
odo
lleno
de
le es
uncidos,
sólo
hace
al
mo e los
ei
y
ei .
Des ilan
los
siglos
lle ando
sus
c uces,
y
eclipsan
sus
en es
las
mís icas
luces
de
o as
eligiones
que
ienen
de ás;
la
e dad
gigan e,
la
Na u aleza,
G ecia
con
su
isa,
su
g acia
y
belleza,
ni
abdica,
ni
mue e,
ni
pasa
jamás.
Mi ad
cómo
iemblan
los
ma es
izados,
mi ad
los
di inos
emblo es
do ados
de
es ellas
y
hojas;
el
mundo
es
emblo .
BOLETÍN
DE
LA
ACADEMIA
SEVILLANA
DE
BUENAS
LETRAS
Es
que
el
o be
en e o
se
a
es emeciendo
al
eco
de
G ecia
que
sigue
iendo;
¡ iamos
con
ella
su
isa
de
amo !
No
has
mue o,
no
mue es
¡oh
G ecia
iun an e!
Po
cima
del
os o
de
C is o
expi an e,
aún
u
i so
asoma
de ás
de
la
c uz;
y
aún
del
Uni e so
lle ada
en
las
b isas,
i es
hecha
danzas,
y
juegos,
y
isas,
y
amo ,
y
cinceles,
y
e sos,
y
luz.
SALVADOR
RUEDA
Leída
en
la
sesión
del
día
5
de
mayo
de
1933
LAS
ANDAS
DE
MI
MADRE
El
úl imo
ibu o
que
di
a
u
ida
g abado
pa a
siemp e
a
en
mi
memo ia;
ué
la
ies a
más
g ande,
la
más
sen ida
que
mi
amo ,
san a
mad e,
indió
a
u
glo ia.
E as
ya
muy
anciana
cuando
quisis e,
desde
las
al as
cumb es
de
nues os
mon es,
se
lle ada,
en
la
a de
que
ú
elegis e,
a
e
del
ma
sublime
los
ho izon es.
Ve
ansias e
a
Dios
pleno
de
ma a illas
an e
el
ma
que
in ini o
se
dila aba,
y
en
la
playa
a enosa
da
de
odillas
espe ando
u
mue e,
que
se
ace caba.
Siemp e
del
ma
amas e
la
is a
ex ensa;
sus
aco des
p o undos
y
melodiosos
41
42
BOLETÍN
DE
LÁ
ACADEMIA
SEVILLANA
DE
BÚENAS
LETRAS
e an
como
los
can os
de
cuna
inmensa
que
a ullaban
us
sueños
ma a illosos.
Pa a
lle a e
en
homb os
como
a
una
diosa,
cong egué
de
los
mozos
la
biza ía,.
cual
se
hace
con
la
Vi gen
esplendo osa
al
llega
de
sus
ies as
el
áu eo
día.
Subiendo
po
las
cues as
desde
los
íos,
aje on
los
mozuelos
como
en
olandas,
amas
cual
susu an es
elos
umb íios
y
oncos
con
que
aleg es
o ma
us
andas.
Y
el
amo ,
al
alza e
como
he oína,
abajando
con
amas,
cue das,
lis ones,
lab ó
pa a
u
imagen,
mad e
di ina,
un
ono
cons elado
de
co azones.
Le
hicie on
a
las
andas
doce
a ales,
donde
a a on
los
mozos
doce
pañuelos,
cual
se
a an
a
las
andas
sace do ales
de
la
Reina
de
ma es,
ie as
y
cielos.
Yo
e
es í
de
gala
pa a
la
ies a,
un
osa io
en
u
pecho
dejé
colgando,
y
al
mi a e
en
u
ono
di ino
pues a,
«¡Dios
e
sal e,
Ma ía!
»
ecé
llo ando.
Del
suelo,
po
las
amas
lleno
de
escomb os,
e
alza on
doce
mozos
cual
sol
iun an e,
y
ompie on
la
ma cha
con igo
en
homb os
hacia
el
pasmo
asomb oso
del
ma
gigan e,
E a po
la
endimia:
plenos
los
campos
de
madu ez
sublime,
se
es emecían
con
sus
cepas
lujosas
llenas
de
lampos
y
sus
u as
que
cla as
se
son eían.
Los
man os
de
las
ides,
alineados
como
opas
eloces
de
pies
lige os,
pa a
e
la
e nu a
de
us
mi adas
enían
has a
el
bo de
de
los
sende os.
BOLETÍN
DE
LA
ACADEMIA
SEVILLANA
DE
BUENAS
LETRAS
43
Iglesia
de
Benaque
Las
adel as
al
paso
e lo ecian,
en
pos
iban
las
ó olas
de
a ullo
a dien e,
y
las
ígneas
ciga as,
que
en e ejían
una
co ona
lí ica
pa a
u
en e.
El
ai e
es aba
lleno
de
isa
cla a,
de
algo
ine able
y
pu o
jamás
sen ido,
BOLETÍN
DE
LA
ACADEMIA
SEVILLANA
DE
BUENAS
LETRAS
cual
si
Dios
po
los
campos
an es
pasa a
pa a
deja lo
odo
de
luz
es ido.
T as
de
las
andas
iba
oda
la
aldea,
y
delan e,
los
niños,
albo ozados,
e
echaban
el
ome o
que
el
ai e
o ea
en
nues os
al os
mon es
iluminados.
De
p on o
una
one a
de
udos
mon es
dejó
e
la
llanu a
de
olas
ugien es,
y
el
ma
ab ió
a
u
is a
sus
ho izon es
llenos
de
sol,
de
espumas
y
de
ompien es.
Mandé
pa a
las
andas
un
solo
ins an e
po
que
ieses
las
ondas
en
le anía
eni
pa a
deci e
con
oz
onan e:
<¡Sal e,
sublime
anciana;
sal e,
Ma ía!»
Tú
quedas e
un
momen o
de
asomb o
llena,
iendo
el
p odigio
hi ien e
del
ma
izado
can a
desde
su
inmenso
aso
de
a ena
con
su
opel
de
lenguas
albo o ado.
Desde
el
emb umecido
con ín
emo o,
el
ma
desa ollaba
campos
de
ules,
y
en
englones
sublimes
odaba
o o
cual
Poema
de
combos
e sos
azules.
Y
e es ido
de
al a,
g ande
poesía,
que
como
a
Rey
de
siglos
lo
co onaba,
as o,
egio,
g andioso
se
es emecía;
pleno,
augus o,
in ini o,
se
dila aba.
Alcé
a en os
los
ojos
has a
u
en e,
y
i,
bajo
la
a de
do ada
y
pu a,
que
u
pecho
se
hinchaba
cual
ola
hi ien e
y
desbu daba
en
llo o
po
la
en u a.
E a
que
no
pensabas
e
más
el
mundo,
e
más
ni
el
ma ,
ni
el
campo,
ni
el
sol,
ni
el
cielo,
y
al
mi a
el
p odigio
de
ma
p o undo
con
lág imas
sublimes
egas e
el
suelo.
BOLETÍN
DE
LA
ACADEMIA
SEVILLANA
DE
BUENAS
LETRAS
Cuando
llegó
a
la
playa
u
ome ía,
Vi gen,
mad e
di ina
que
el
alma
llo a,
ya
el
c espón
de
la
a de
se
oscu ecía
llenando
de
is eza
la
ma
can o a.
Y
al
cae
de
odillas
jun o
a
la
aya
donde
el
ma
ompe
en
ondas
bucles
di inos,
daba
el
A ema ía
sob e
la
playa
un
co o
de
solemnes
can os
ma inos.
Dios,
que
es
en
mi
pecho,
mi a
mi
llo o;
Dios,
que
alumb as
mis
días,
e
mi
ama gu a;
mu ió
mi
dulce
Reina,
que
ie no
ado o;
y
es
mi
casa
desie a
mi
sepul u a.
Ya
en
mi
hoga
alligido
no
me
acompaña,
ya
mis
ejas
do adas
no
ienen
lo es,
y
el
dolo
me
en e eje
su
ela aña
con
los
hilos
sang an es
de
mis
dolo es.
Ya
no
engo
en
mi
pena
enaz
y
honda
quien
dé
luz
a
mi
ida
y
amo
le
p es e,
ni
al
sen a me
a
la
mesa
quien
me
esponda,
ni
al
eza
el
osa io
quien
me
con es e.
No
más
e
e é,
mad e,
que
me
has
c iado,
que
cii as e
mis
males
con
u
paciencia,
que
de
odos
mis
ye os
me
has
pe donado
y
me
dis e
u
ida,
u
amo
y
esencia.
Hoy
que
me
anega
en
olas
mi
des en u a,
u
p esencia
ecue do,
Mad e
amo osa,
cuando
le
hice
unas
andas
a
u
e nu a,
lo
mismo
que
a
la
Vi gen
ma a illosa.
Sólo
al ó
a
u
en e
pa a
di ina,
la
que
el
mundo
me
ha
dado
pu a
diadema;
la
aslado
a
us
sienes,
Dios
la
ilumina;
¡co onada
en
lo
blanco
de
u
ho nacina,
ya
e es
de ini i a,
san a
y
sup ema!
SALVADOR
RUEDA
Leída
en
la
sesión
del
día
5
de
mayo
de
1933