FORO
ABIERTO
LA DERROTA PERMANENTE
An onio Mi anda
Con mo i o del cua o cen ena io
de
la
mue e
en
la
hogue a de Gio dano
B uno, el au o ap o echa
la
ocasión pa a eco da
la
de o a pe ma-
nen e que desde
aquel1600
hubo de padece
la
a qui ec u a a lo la go de
cua o siglos .
...
Las Ciencias Na u ales die on sus má i es a
los es e eo ipos de los modelos sociales o o -
las hogue as y mazmo as
de
la
Inquisición. Es
males, y empeza a pensa en el cambio que el
de no a que los p o es an es a en aja on a los
ca ólicos en sus pe secuciones con a
la
in es i-
gación lib e de
la
na u aleza. Así, Ca/ ino quemó
a Se e cuando és e se hallaba ya
en
el umb al
del descub imien o de
la
ci culación
de
la
sang e,
y
lo
u o dos ho as asándose i o;
la
Inquisición
Romana po
lo
menos, se dio po sa is echa con
quema simple y ápidamen e a Gio dano B uno.
Fede ico Engels:
In oducción a
la
dialéc ica
de
la
na u aleza
El enacimien o abo ado
Desde es e inal eu opeo del siglo xx, en que
los «bu gueses» ichan en eloj indus ial, a
las ocho de la mañana, y los «p ole a ios»
iajan de acaciones
al
exo ismo u ís ico
pa a masas mayo i a ias y necias en Cancún,
una nue a pe spec i a his ó ica se ab e an e
noso os pa a quizá pe mi i nos acaba con
nue o siglo debie a ae al mundo, ese iejo,
siemp e as o mado y dolien e can o odado 115
cons uido po gases y luces es ela es.
Todas las e oluciones
-con
las pocas excep-
ciones aco adas, enacen is a (1400-1498),
ancesa (1789-1804), so ié ica (1917-1933),
española (1936-1939), cubana ( 1960) is as
desde nues a abismada a alaya no han sido
más que islo es de
mode nidad
humanís ica
en un inmenso ma de conse adu ismo esnob
-en
el mejo de los casos u ado con algún
mode nismo-
que inalmen e se ha ido a-
gando aquellas pequeñas eme gencias.
Nos encon amos hoy con un mundo hipe ca-
pi alis a
y,
en consecuencia, mise able en sus
es cua as pa es sob e las que un as u o
Pode
Financie o Mino i a io
pe manece
incon olado
(lib e)
y
con inúa
ex endiendo
su
hegemonía de dolo y mue e po odo el
-
cx -
ASTRAGALO, 16 (2000)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
A icle, ISSN 1134-3672
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.2000.i16.09
A qui ec o. P o eso de la Uni e sidad Poli écnica de Mad id
mundo. F en e a él,
un
ya longe o -casi siem-
p e inane o pasi o- pode in elec ual pe ma-
nece y con inúa siendo impo en e en los esca-
sos momen os en los que supues amen e se ha
en en ado al Pode .
El
pode o acionalidad
azonable de la azón, en po encia e olucio-
na io pe o asus ado de su p opia osadía, ha
sido casi siemp e debidamen e asimilado
-deglu ido y exc e ado- po el Pode o acio-
nalismo ma ioso de las inanzas, las a mas y
las d ogas. Dicho
de
o o modo, ese pode
popula de la azón común, ha sido con dema-
siada ecuencia, deg adado en o mas ebel-
des o esnobs po los in elec uales cómplices
del es a us pa a llega a con e i se
en
me o
unciona iado ideológico o con a e olucio-
na io al se icio de aquel Pode al que decía
- o ingía- en en a se. Ese mismo pode in e-
lec ual deg adado se ha pues o
al
se icio
an e humanismo enacen is a. Una ase ini-
cial cien í ica o semi e oluciona ia, - obó-
ica, en usiás ica y mode nis a, que
no
mode na, pe o laica, acionalis a, ci il y al
gus o in elec ual o «a is oc á ico»- ac i is a,
po an o, del pode o azón c í ica, encabe-
zada espec i amen e po B unelleschi y G o-
pius. A con inuación, una in e upción an ihu-
manís ica de iolencia y ho o a ca go del
Pode (dine o y a mamen o) con sus gue as
económicas: eligiosas en
un
caso, e
id
eológ
i-
cas (económicas) en el o o. Y po in, una
ase bu onesca y ecléc ica di igida al gus o
ulga , una ase e isionis a o nos álgica,
encabezada espec i amen e po Romano y
Kahn. Es a úl ima época, igualmen e mode -
ni
s a o an imode na
-de
mane as manie is as-
plena de con usión o mal, end ía a es a
de inida po una ambición simbólica, me a í-
116 di ec o o indi ec o de la explo ación nacional sica, o malis a, dis ac i a, an asiosa, pos-
e in e nacional ejecu ada sob e inmensas mode na y decaden e.
muchedumb es des alidas. Los mejo es ce e-
b os, po ejemplo de la ísica, en can idades
eno mes abajan pa a la más so is icada,
sinies a y le al indus ia de a mamen o.
Así pues, en la segu idad de que an o más
desconocemos
el
pasado, an o más nues o
u u o es desg aciado, e ocedamos unos
pasos pa a pode e mejo . La mis i icación o
encub imien o de las mise ias del pasado es el
p incipal se icio que los in elec uales o gáni-
cos, ancilla es o lacayunos p es an al Pode , o
sea, a la dic adu a del capi al sob e el mundo.
Quie o pensa , desde la a qui ec u a, que
cuando se es udie el siglo
xx
con mayo dila-
ción y pa simonia, se á con emplado como
una homo ecia con aída del us ado y us-
Aquel pe íodo ipa i o y enacen is a dese
m-
bocó -hace aho a 400 años jus os-en la
hogue a que ab asó el cue po de Gio dano
B uno (1600). El pe íodo simila con empo á-
neo se ex iende -cuando amos a cambia de
siglo-con las con inuadas hamb unas y masa-
c es en
el
Segundo, Te ce o y Cua o Mundo.
El siglo
XVI
e minó, ue ema ado y ce ado
en su úl imo año, con la combus ión de
B uno, aquel ep esen an e de quienes i ían
y pensaban con la
a
zón po delan e. No nos
puede ex aña el ho ible pesimismo del
XVII,
una ez zanjada de ini i amen e ( an o po
ca ólicos como po p o es an es) cualquie
eleidad ebelde, enacen is a, paganizado a,
emancipado a y humanis a
'.
-
CXV
I -
Pa a nues a misión pe spec i a, de nada ale
la
p ecisión maníaca en las echas his ó icas.
Po ello, y delibe adamen e, las u ilizo
g osso modo aunque con la su icien e p eci-
sión pano ámica. E i a el de alle obsesi o,
al ez nos pe mi a e mejo el bosque sin
que los á boles nos sean ajenos o desconoci-
dos. Y el bosque es asequible: el g an sal o
enacen is a desde un mundo de anonima os
y es amen os a o o mundo de pe sonalidades
y clases sociales, ue como casi siemp e ha
sido una seudo e olución que cambiaba las
o mas de la op esión
-el
modelo de bo a
humillan e- dejando in ac o el con enido de
la explo ación, es o es, la ap opiación p i ada
del p oduc o social y colec i o.
Como luego e emos y cualquie a conoce,
las clases dominan es (en e las que ya se
pod ía empeza a inclui a cie a p o obu -
guesía o plebe an ipopula ) ienen a esquil-
ma a Eu opa en e 1400 y 1900, pa a lo cual
e is en su cul u a hegemónica de 500 años,
con un clasicismo más o menos bas a do, en
unción de sus necesidades ideológicas, es
deci , económicas. Así pues, la alsa a is o-
c acia del dine o
- al
y como sospecha a
Vol-
ai e- cons uye
un
único, uni a io y com-
pac o ciclo u ili a is a y ulga de cinco
siglos, aunque disimulado y oceado po el
pode se il de los es ilis as cuyo juego de
sie e dis aces pod ía expone se de modo
udimen a io y esquemá ico así: Renacimien-
o (1400-1500), Manie ismo (1500-1600),
Ba oco (1600-1700), Rococó (1700-1800),
Neoclásico ( 1800-1825), Roman icismo
( 1825-1850) y Eclec icismo His o icis a
(1850-1900).
La somb a omán ica, pues, se ex iende en e
1500 y 1900. No es sólo la moneda que se
nos qui a, sino sob e odo, la mane a que se
nos impone, aquello que el dedo ea al del
Pode inmo ilis a señala pa a en e ene nos
haciéndonos soña que el mundo cambia y
mejo a. Cuando el dedo señala, el idio a mi a
el dedo -dicen en O ien e- pe o algunos pen-
samos en Occiden e que más idio a aún es
aquel que mi a a donde el dedo -mediá ico y
espec acula - del enemigo señala'.
Pa a explica la homo ecia an edicha, me
de end é en las monedas y cuen as de los dos
p ime os pe íodos, sin deja de lado los dis-
aces, mane as y cuen os que - an asiosa y
ag adablemen e- los encub en. Nues o labo-
a o io es el mejo deseable: la a qui ec u a,
siemp e dependien e del Pode , po su in ín-
seco y económico débi o con el ma e ialismo
capi alis a.
A lo la go del siglo x , la jo en, ilus ada y
e oluciona ia bu guesía no iene el pode
polí ico aunque sí una buena pa e del pode
económico, como ya se demos aba con la
inanciación de la campaña de Indias desde
España. En I alia, el en usiasmo po las libe -
ades epublicanas se a ma con la ideología
de la Razón con e ida en mi o endible,
semb ándose así la semilla de los males pos-
e io es a ibuibles al acionalismo p ocus e-
ino, mecánico, dogmá ico y abs ac o, an
ca gado de i acionalidad como de me a ísica
escolás ica y eacciona ia.
La es au ación del clasicismo a qui ec ónico
an iguo, a ado con el nue o ins umen o
pe spéc ico, iene a sa is ace las laicas ape-
-
CXVII-
117
ASTRAGALO,16(2000)ISSN 1134-3672
118
encias de una « azón humana» unida a la
azón na u al de la que acionalmen e dice
habe se ap opiado. A esanía écnica y p o-
ociencia con luyen y coinciden
en
una disci-
plina que
-a
causa de
la
i ma áulica, empieza
a pe de el su an iguo y sano anonima o que
ga an iza la sabidu ía- la a qui ec u a como la
p ime a y nue a ciencia. La a qui ec u a
iene a se ecupe ada
-sólo
en apa iencia-
como la in eligencia o sabidu ía uni e sal y
omnímoda ci ada en P o e bios-B. Es a
bíblica y e dade a sabidu ía -p esen e en
el
gó ico semi anónimo o despe sonalizado-
en
nada se dis ingue del Alma Uni e sal de Gio -
dano B uno, cuya máxima a qui ec ónica ci a
Abe! Ma ín con elación a
la
au oconciencia
in eg al del uni e so en e o pe cep ible
en
cada uno de sus pun os: Anima o a
in
o o e
qualibe o ius pa e 3•
Fue p ecisamen e la a qui ec u a, con
su
capa-
cidad de coo dinación dimensional, con su
sis emá ica modula , con su geome ía apli-
cada
al
espacio y
al
iempo
-y
po más que
las ada po el ecien e pe sonalismo de au o-
ía-
la que, a
mi
modo de
e ,
pone las bases
del nue o pensamien o cien í ico. Pa a ilusión
de enacimien o, la nue a y an igó ica acio-
nalidad espacial del Sen ido
en
la
o ma
a qui ec ónica se hace apa en emen e uni a ia
con la acionalidad Lógica y mecánica de
la
es uc u a esquelé ica. Pe o la Ve dad, es que
B unelleschi in en a ( e ela o descub e), en
S a. Ma ía de Fio e,
un
clasicismo, que
-como
el
del Pan eón (más de mil años an e-
io )- escondía la menos clásica de las es uc-
u as. Los a cos ala eados de di ec iz es é-
ica que cons i uyen
la
a madu a del Pan eón,
ue on habilmen e ocul ados po case ones
epidé micos aco des con
el
clásico Pa enón
que luego ingi ía la en ada p incipal.
En
Flo encia, de ese modo, aquella a madu a
ue
sus i uida po o a de a cos gó icos
-con
meno empuje ho izon al- a
su
ez encubie a
po la más neu al de las plemen e ías. Hay
una g an alsi icación en el o igen, pe o al
menos la imagen u bana publici a ia había
sido conseguida po aquellos mode nos y
audaces bu gueses a ican es de la seda.
El
código no ma i o, e icula , acional y ca-
nónico se ha ía ca go, a pa i
de
en onces, del
espacio na u al así ci ilizado y acionalizado.
Na u aleza, cul u a, his o ia, sociedad y azón
se ían ac isoladas en
un
solo o den a mónico
de la máxima cohe encia en e é ica (bien),
á ica ( e dad) y es é ica (belleza).
La
sín esis
a í icial y cósmica
se
hacía posible en la ciu-
dad g acias a la a qui ec u a, y
al
dine o de
una bu guesía eme gen e que ya había pac ado
con
la
«nobleza» descenden e
la
mane a
-manie is a- de epa i se
el
bo ín.
La u opía de las ciudades ideales queda ía
pa a los iempos de pa o p o esional, desc é-
di o o c isis económica. Mien as an o y
en onces, pa ecía posible la ealidad del Hom-
b e Lib e (bu gués), en una ciudad lib e (libe-
al), mode na, epublicana y eal.
Un
lenguaje
en sen ido es ic o,
un
sis ema de elemen os
de ca álogo o dicciona io, some idos a o ma
po una es uc u a g ama ical y sin ác ica
cons uc i a, da ía luga a una ipología o sis-
ema uni e sal en que el signi icado aislado
de
los elemen os desapa ece ía an e
el
empuje
con encional del nue o mé odo acional. La
pe manencia de la es uc u a
-como
en
la
-
CXVJII-
na u aleza- enía a se ga an ía de la iqueza,
di e sidad y a iedad de las o mas, po
aquella es uc u a gene adas y de i adas. La
uni e salidad cosmopoli a del espacio, g a-
cias a la mé ica y la geomé ica de la a qui-
ec u a, se ma e ializa ía en una espacialidad
cien í ica de
un
uni e so has a en onces mi o-
lógico. Así, en plena ilusión acionalis a e
in elec ual o abs ac a, los p oblemas de la
o ma u bana
no
se án mili a es
ni
econó-
micos sino exclusi amen e a qui ec ónicos,
es deci , mecánicos, espaciales y óp icos. La
g an supe s ición u banís ica había sido
pues a en ma cha. El u banismo a la sici-
liana, es o es, al se icio de la p opiedad p i-
ada
-o
es a al, lo mismo
da-
ya
no
nos
abandona ía has a nues os días.
Albe i, eó ico del g an mon aje y con la
ingenuidad del momen o, asegu a á que cada
ciudad se á una g an casa ideal y que cada
casa se á una ciudad ideal. Pe o
un
ma imo-
nio -celeb ado po los sace do es del Pode -
en e el nue o lenguaje in elec ual y
el
clasi-
cismo, engend a ía una sín esis demasiado
dialéc ica y pa adójica como pa a se cie a y
au oén ica. Los a qui ec os
al
menos, y a
pesa de su ciego idealismo, sabían los ucos
que se escondían de ás de los pla ónicos ple-
men os.
En cualquie caso, ya hemos llegado al inal
del siglo x y
el
en usiasmo
no
ha decaído.
Po
el
con a io,
el
pueblo de Flo encia a e-
ba a a ame icanos y anceses la p imogeni-
u a de la epública bu guesa (una epública
popula hubie a sido impensable) y nomb a
p esiden e
al
e oluciona io y isiona io
dominico Sa ona ola. Una «hogue a a dien-
e» encendida po el opo uno pac o en e el
papado y la a is oc acia, en los inales del
siglo e mina á
no
solamen e con Sa ona ola
y la República sino en la des ucción de oda
aquella espe anza ilus ada e idealis a del
mejo humanismo polí ico, social, ilosó ico
o a qui ec ónico que había sido pues o en
juego du an e los úl imos cien años.
El
inal
de oda espe anza panhumana ilus ada po la
acionalidad llega ía de la mano de Ca los V
con el Sacco de Roma en 1527. Pa a que al
ope ación no quedase incomple a, a pa i de
en onces el acionalismo, -aplicado ya sin
mayo es pudo es a consolida e inc emen a
la in e e ada cos umb e de la ap opiación
p i ada y mino i a ia de los p oduc os colec-
i os o del abajo social- no deja ía de c e-
ce has a es os mismos an in o má icos
como ecnológicos momen os.
La pe manen e de o a
de la a qui ec u a omnímoda
Así llegamos al año 1500.
El
Renacimien o
i aliano
-que
en el es o de Eu opa
no
empe-
za ía jamás- is o desde nues o abismado
o e o, ha concluido pe o
no
así sus modales
p e e idos. La ideología dominan e en
Eu opa
-que
como sabemos
no
es o a que la
ideología de la clase dominan e o aquella que
necesi a el Pode pa a pe pe ua se en el
pode - p opone, dispone, impone y pone en
ma cha un neoclasicismo moná quico,
un
hipe clasicismo impe ial den o del clasi-
cismo, una segu idad que e mine no sólo con
la a en u a go icis a, bá ba a o popula , sino
que sea ambién capaz de ba e has a las úl i-
mas cenizas epublicanas. Se a aba de un
-
CXIX-
119
ASTRAGALO,16(2000)ISSN 1134-3672
120
manie ismo simila
al
de aquella segu idad
p o oba oca que le debió de se o ecida a
Augus o pa a cons ui su impe io con los
pecios epublicanos. Algo simila o pa ecido a
aquella segu idad económica que
-en
el
siglo
xx-
apo a ía Le Co busie al mode nismo
inancie o de los menos augus os cons uc o-
es de subu bios, iene en el siglo
XVI
de la
mano de B aman e pa a legi ima una injus i-
cia social an ic is iana e in ole able.
U ilizando maque as de g an amaño, B a-
man e esuel e el p oblema que más a de
explo a ía Vignola, haciendo explo a
-decons ui
di íamos hoy con la je ga de la
seudo iloso ía ancesa al
uso--
la
si
n axis
que luego se ecompond ía en el pas iche p e-
ba oco.
La
misma sin axis que Palladio
explo a ía después con aquel su an iu ópico
expe imen alismo p ác ico y bu gués cuya
disciplina au ónoma y ealis a ab i ía las pue -
as a las nue as ipologías demandadas po la
clase despiadada que le pagaba y man enía.
El gene alizado y obsequioso o ecimien o, el
«p oblema esuel o» y lis o pa a se endido
pod ía exp esa se así: sin pe de l
as
aíces
hi
s ó icas del lenguaje clásico y su combina-
o ia de Ó denes
-ya
ci ilizada po la bu gue-
sía ci il y eligiosa- encuén ense los eso es
de
escala ipológica
que pe mi an cub i sin
pe de las o mas, las más pequeñas y las
mayo es es uc u as mecánicas. Se ía Galileo,
cien años más a de, quien demos a ía la
imposibilidad de auna sob e la Tie a, el
man enimien o de la o ma y el aumen o sus-
ancial de los amaños. Pe o de momen o, y
aunque sólo en apa iencia, lo que si ió pa a
S. Pie o in Mon o io, se i ía pa a S. Pie o
in
Va icano: la cen alidad única e ideal del
cosmos y
el
idealismo más despiadadamen e
ma e ialis a, inie on a o alece la amba-
lean e imagen del papado. En palab as de
Ta u i, el apun alamien o se ealizó
po
medio
de una pe ec a unidad en e dogma, na u a-
leza e his o ia.
El
egoísmo indi idualis a, p opio de la bu -
guesía u ili a is a, se a imponiendo sob e las
masas; con odo ello el desc édi o espec o a
los alo es humanos no hace m
ás
que c ece .
El sueño humanís ico encabezado po los
in elec uales o gánicos de la nue a clase
empieza a disol e se en e ec ismos emociona-
les, en imp esionismos cuyos obje os pie den
su en idad a eba ados po la luz que los ena-
jena; la ea alidad sus i uye a la imposible y
dolo osa ealidad enajenada o dis azada con
deco aciones que simulan cie a p o isionali-
dad. Cuando mue e el en usiasmo po la posi-
ble ealidad acional - alacia que siglos m
ás
a de se ía ecupe ada, con el mismo eaccio-
na io
in,
po el idealismo alemán-solamen e
queda
el
ecu so ilusionis a, e isionis a y
cínico de la espe anza engañosa. La abs ac-
ción deco ada, la an asía e ec
i
s a, la icción
ic o iosa, la e asión apolí ica y el huma-
nismo como quime
a,
modela án el inglado
gené ico que
l
o ece a pa i de 1500.
Cuando po in, as siglos de la ada lucha
social, se ha conseguido sus i ui en el cen o
del mundo
-y
del pa eluz gó ico-- a los dio-
ses de pied a po el e ce a co abie o al paso
del Homb e; p ecisamen e cuando apa ece la
luz as
el
une!, se descub e y demues a que
el homb e, lejos de se el cen o del uni e s
o,
es un habi an e oscu o de
un
oscu o plane a
-cxx -
pe dido en la inmensa oscu idad del um-
e so. Pico y Ficino, ep esen an es del mejo
laicismo del an e io siglo x , habían ins a-
lado al homb e en el cen o del cosmos pa a
ecupe a su dignidad an e la dic adu a
-que
no au o idad- del dine o y las a mas. Así
pues, el uni e salismo, que hacía sólo
lOO
años pa ecie a an p o undamen e panhu-
mano, de iene en bande a de an ihumanidad
inancie a in e nacional con el pac o econó-
mico de hie o en e la bu guesía, la
«nobleza» y el papado.
Lo
In e nacional,
(¡ya desde en onces!) ue a eba ado a las
clases abajado as pa a se con e ido en
el
g an ins umen o inancie o asnacional,
libe al y global.
El ya imposible modelo de uni e so único,
gi ando al ededo de un cen o único
-medie al e inhumano- si uado en el geo-
cén ico y eocén ico plane a Tie a, es aba
siendo bo ado y ba ido po un nue o
modelo más cien í ico inducido desde la plu-
alidad
de
los mundos p oclamada po el
dominico Gio dano B uno po en onces aún
no encadenado en el cas illo de San angello.
El nue o mundo soñado po el humanismo
enacen is a, el espacio lib e donde la pe -
sona humana bu guesa y ci il ocupa ía el
luga cen al ocupado has a en onces po el
pode mili a de los i anos y de la Iglesia, no
encon aba su co ela o en la ciencia del cos-
mos. El modelo heliocén ico de Copémico y
Galileo, qui aba del medio a Dios, pe o am-
bién al Homb e ecién llegado al luga cen-
al. La con adicción golpeaba con el alda-
bón de la imp en a y en aba. Cuando ya
pa ecía que po in el cen o del mundo
pod ía se la pe sona humana y que el lai-
cismo humanis a sus i ui ía al pode de
la
supe s ición
-la
ins i ución y la seudo eli-
gión ca ólica o lu e ana- es p ecisamen e la
ciencia laica quien demues a el simplismo
de la cen alidad. Los a qui ec os manie is as
de mane a simila a los pe os locos de Pa -
lo -<::on undidos po la doble ambigüedad
en e ca olicismo y p o es an ismo, po un
lado, y en e una eología o ideología agónica
y una eo ía o geome ía cosmogónica, po
o o-deciden un exaspe ado y desespe ado
policen ismo, un espacio manie is a, ag-
men ado y escép ico 4•
Miguel Ángel
- as
el Sacco de Roma-es el
mejo ejemplo del pe o loco, lúcido, i ánico
y desespe ado que soma iza oda la c isis
ex e io y el nau agio del humanismo y los
aduce en los mani ies os mons uosos de la
Po a al P a o o la Po a Pía. Allí Miguel
Ángel ep esen a al suicida es é ico po an o-
nomasia. Po una siemp e necesa ia pa adoja,
de la dialéc ica y de la negación y sólo de
ellas b o a el conocimien o supe io . De la
doxa o locu a abe an e de la Po a Pia no
b o a ían has a el día de hoy, más que o as
locu as'.
Po pa adoja ambién, el c i icismo manie-
is a, acosado po la c isis en el concep o de
espacio, in en a den o de sus mise ias
mode nis as
-es
deci , seudo o an i mode -
nas-un nue o acionalismo espacial que se á
ecupe ado cua ocien os años más a de po
la pa e más omán ica del Mo imien o
Mode no. La pa adoja his ó ica se hace e -
dad una ez más, cuando emos que ue p e-
cisamen e en onces, como lo es aho a,
-CXXI -
121
ASTRAGALO,16(2000)ISSN 1134-3672
122
cuando la a qui ec u a
-que
desde ue a había
i ado de la cabeza de la p o ociencia en la
mayéu ica del siglo
x -
ue, una ez más,
con e ida en ins umen o ancilla y deco a-
i o del oscu an ismo o mal. Aun así, el
espacio lexible y policén ico dila able y con-
aíble, y en los mejo es casos an ina u alis a
y ea al, cons i uye la escasa mena ex aíble
de aquel siglo de gangas a qui ec ónicas.
Con
las
excepciones de odos conocidas, una
plé-
o a
de
«in en o es i ónicos» -Genga, Romano,
Alessi, Tibaldi, Am nanna i, Ligo io- hacen de
la a qui ec u a
al
gus o del Pode local, una
celeb ación amane ada y cínica, menos
he é ica que sensualis a, menos licenciosa
que ulga , menos su ealis a que ex a a-
gan e, menos he mé ica que ambigua,
menos i eal que an asiosa, menos i ónica
que za ia, menos neu ó ica que i acional,
menos aleg e que salaz, menos con aminada
que in ec a, menos libe a ia que libe al,
menos sensual que sen imen al, menos u o
de a iaciones que de a iedades, menos
e oluciona ia que ebelde, menos c í ica
que bu onesca 6.
El a qui ec o incapaz de ob ene la única
belleza posible po medio de la e dad y la
azón puede, a a és de la seducción acilis a
y ulga del espec áculo y la deco ación edul-
co ada, con ence a los desp e enidos. El que
no puede c ece , si quie e subi , ha de epa .
Deco a i ismo e ec is a e i acionalidad
-bien
lu e anos, bien cal inis as- comple a on aque-
lla descomposición posmodema de la a qui-
ec u a ca ólica. Po que la ín ima calidad
coincide con aquella que uni ica en un solo
obje o lo also y lo p e encioso.
El cosmopoli ismo social del cua ocien os
dio paso a
un
indi idualismo g ega io, naciona-
lis a, bu gués, p o es an e y p o inciano que
ex endió la deg adación edilicia po oda
Eu opa. El simbolismo numé ico de pi agó i-
cos y neopla ónicos que dio luga a la o ma
poé ica, musical y abie a de la an igua sabi-
du ía, engend ó
un
pedes e an opomo ismo
na u alis a, animis a y mágico, pe o pleno de
las alego ías ulga es p opias de una a is o-
c acia abu guesada, plebeya, oscu an is a y
an icien í ica. Los anhelos popula es y socia-
les de jus icia y libe ad ue on disuel os en la
abs acción escenog á ica y en una e ó ica
sensualis a, na u alis a e in o mal, apa en e-
men e an iclásica, aunque simplemen e p o o-
omán ica, y las ada po ello de necia a bi-
a iedad
al
«gus o pe sonal»
Nada an idículo como el in en o de imi a a
la na u aleza, no en sus mé odos biónicos,
sino en sus obje os y p oduc os.
Un
ge men
del na u alismo manie is a ya había sido sem-
b ado en el siglo x con
el
almohadillado ús-
ico y ki sch del abajo alsa io con la pied a.
A pesa de odo, el c ecimien o del p edomi-
nio ideológico laico de aquella p imi i a bu -
guesía ilus ada y acionalis a pa a la que a-
bajó B unelleschi, aunque elen izado, no se
de iene. La Iglesia y
la
Re o ma -en egadas a
pac os con los pode es inancie os- man ie-
nen el p edominio ideológico, aho a más que
nunca, i acional, plebeyo y an isocial del que
la a qui ec u a, nunca inocen e, se con ie e
en ins umen o imp escindible y sus ancial.
Den o de semejan e c isis de o igen econó-
mico, son los a qui ec os menos do ados, los
más p ác icos y menos comba i os los que
-
CXXII-
p ocu an, al menos, ob ene g andes enca -
gos. Son los ecnóc a as opo unis as del
momen o que enuncian a su papel in elec-
ual y c í ico
...
Sangallo, Vignola, Fon ana.
Todos ellos se limi a án a da cobe u a o -
mal e osímil, y con ecuencia ace ada, a
un p og ama y ipología ijados de an emano
po los clien es áulicos. O os de en e ellos,
den o y ue a de Roma, se dedica án a aba-
ja
sob e los planos de
la
«ciudad ideal»,
pe o es a ez no desde la u opía humanís ica
sino desde su con adicción: la ealidad mili-
a y o i icada pa a la de ensa de los in e e-
ses dominan es en e a la nue a a ille ía
a mada po el compe ido en los negocios.
«El ocaso de ini i o de las ideologías supe es-
uc u ales del Humanismo queda así sancio-
nado» dice Ta u i y con inúa: «En los siglos
sucesi os la a qui ec u a
no
end a más eme-
dio que acep a su papel de e agua dia en las
as o maciones u banas o cub i lo con
el
ondoso pe o pa é ico lo ece de una e asi a
y e ó ica celeb ación de imágenes».
A pesa de lo dicho, la o ma
Pan eón sob e
Pa enón,
que a su modo in en a on B a-
man e o Palladio end á a ex ende se de al
modo y con al exi o que cub i á -pa a mayo
humillación- la a qui ec u a áulica de los
siguien es cua ocien os años en odo el
mundo occiden al. Hoy mismo bas a pasea
po Be e ly pa a pode dis u a de esa a qui-
ec u a basu a que an o nos gus a.
De
hogue a en hogue a
Del lib o
Las Semanas del Ja dín: «El espí i u
apologé ico se
e
conoce ambién en el i aje
de
la a qui ec u a, especialmen e a pa i de
Buona o i,
en
la o ganización alle a ul a e-
a al de las achadas del ba oco, achadas
o a o ias, suaso ias, oci e an es, ges iculan-
es,
inc epan es
[.
..
] el emplo ya no es á
segu o del eso o que gua da
[.
..
]y
sale a la
pue a de la calle a p egona su me cancía.
Son ademanes en á icos, d amá icos, p epo-
en es de o ado sag ado, que señalan la pé -
dida de la e y su encanallamien o en p opa-
ganda: los cue nos del on ón pa ido son los
b azos de
un
p edicado que g i a "Pasen y
pasen, seño es, a la g an ba aca, al ba a illo
de
la edención";
lo
que,
po
lo demás, am-
poco excluye, ni muchísimo menos, la ame-
naz
a.
» (Ra ael Sánchez Fe losio).
La ciencia mode na, p oclama el asép ico
Ki cho ,
no
explica
ni
debe explica sino
que desc ibe o debe desc ibi la ealidad. 123
Has a ese pun o an es ic amen e disciplina ,
la ciencia debe abs ene se de explica , opina
y
sob e odo as o ma inopo unamen e la
ealidad. A o unada
y
pa adójicamen e, la
a qui ec u a cuan o más au én ica, an o más
se aleja de esas ciencias abs ac as
y
descom-
p ome idas a la ez que an o más abandona
el campo de las obnubilado as, manipulables,
deslumb an es
y,
en é minos gene ales,
supe luas a es plás icas. Aun así, el más
alioso comp omiso de la a qui ec u a
-como
la ecnología en el mejo obje o,
como la mejo música de cine, o el mejo
á bi o de u bol- a p ime a is a se
mues a
impe
c
ep ible.
Bien a su pesa , la mejo
a qui ec u a -aunque con mucha meno p eg-
nancia que la
peo -
ambién desc ibe, ep e-
sen a e incluso p esc ibe.
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CXXIII
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ASTRAGALO,16(2000)ISSN 1134-3672