Ál a o Sánchez B a o
Manuel Palma Ramí ez
(Di ec o es)
IV Jo nadas sob e De echos Humanos
y Doc ina Social de la Iglesia
IUBILAEUM SPEI
IUBILAEUM SPEI
VV. AA.
Edi ado po :
Edi o ial Alma Ma e
Paseo de las Delicias, 30, 2º. Mad id (España)
[email p o ec ed]
www.edi o ialalmama e .com
Imp eso en España
ISBN:
Maque ación, diseño y p oducción: Edi o ial Alma Ma e
© 2025 Edi o ial Alma Ma e
Quedan igu osamen e p ohibidas, sin la au o ización po esc i o de los
i ula es del copy igh , bajo las sanciones es ablecidas po las leyes, la e-
p oducción pa cial o o al de es a ob a po cualquie medio o p ocedi-
mien o, comp endidos la ep og a ía y el a amien o in o má ico, y la dis-
ibución de ejempla es de es a edición median e alquile o p és amos
públicos.
ÍNDICE
PRESENTACIÓN DE LA JORNADA .......................................................... 7
Manuel Palma Ramí ez
LA VIRTUD DE LA ESPERANZA EN LAS BULAS
DE CONVOCATORIA DE LOS JUBILEOS
DE 1975, 2000 Y 2025 ................................................................................ 9
Manuel Palma Ramí ez
SPES NON CONFUNDIT: VIVIR EL JUBILEO 2025
COMO UN TIEMPO DE ESPERANZA,
RECONCILIACIÓN Y RENOVACIÓN ESPIRITUAL ................... 21
Ál a o Sánchez B a o
LOS AÑOS JUBILARES CONVOCADOS POR
EL PAPA FRANCISCO. TRASFONDOS, CONSTANTES
Y PARTICULARIDADES EN LA TRADICIÓN JUBILAR ........... 59
Ál a o Román Villalón
ORIGEN DE LA INSTITUCIÓN DEL AÑO JUBILAR
EN LA IGLESIA CATÓLICA. LOS AÑOS JUBILARES
HEBREOS Y SU CONTEXTO SOCIO-RELIGIOSO .................. 89
Ca los López B a o
ÉTICA Y JUBILEO: HACIA UNA SOCIEDAD
MÁS JUSTA Y COMPASIVA ...............................................................103
Augus in Kalamba Mupoyi
ÉTICA, JUBILEO Y DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA ........... 119
Jesús Ignacio Delgado Rojas
VALOR COMUNIONAL DEL JUBILEO ............................................... 127
Miguel Ángel Núñez Aguile a
NO SOLO EL JUBILEO, EL SÁBADO Y LA DEUDA SON
PARA (Y ESTÁN EN FUNCIÓN) DEL SER HUMANO,
TAMBIÉN EL TRABAJO ........................................................................ 145
Da id Sánchez Rubio
EPÍLOGO ........................................................................................................... 167
I án Pa illa Rojas
IUBILAEUM SPEI.
7
PRESENTACIÓN DE LA JORNADA
Es imadas au o idades académicas, colegas, es udian es y amigos:
La ape u a de es a IV Jo nada conjun a en e la Facul ad de De-
echo de la Uni e sidad de Se illa y la Facul ad de Teología san Isi-
do o de Se illa, en o no a “De echos humanos y Doc ina Social
de la Iglesia” es la exp esión de un diálogo necesa io y en iquece-
do en e dos disciplinas que, aunque apa en emen e dis in as,
compa en un p o undo comp omiso con la búsqueda de la e dad,
la jus icia y el bien común. An e el e o de la in e disciplina idad,
del que el mismo papa F ancisco se hizo eco en 2017 en la Cons i-
ución apos ólica Ve i a is gaudium (p oemio, n. 4), p esen a a la
eología, eflexión c í ica y sis emá ica sob e la e, elacionada ín i-
mamen e con el de echo, como undamen o del ma co no ma i o
que egula la con i encia humana. Teología y de echo ienen mu-
cho que apo a se mu uamen e, ya que ambas disciplinas se in e-
ogan en p o undidad sob e el sen ido de la jus icia, la dignidad
humana, el bienes a social y el espe o po los de echos unda-
men ales de las pe sonas.
Así, la Doc ina Social de la Iglesia, que su ge del encuen o en e
la e y la azón, o ece una aliosa apo ación pa a la eflexión ju í-
dica, in i ándonos a conside a su dimensión é ica y su impac o en
la ida de las pe sonas, especialmen e de los más ulne ables. El
econocimien o de las p o undas desigualdades y de los conflic os,
que, jun o a an os e os, ma can el de eni del momen o ac ual,
del que se hace eco la Doc ina Social de la Iglesia, exige más que
nunca el diálogo in e disciplina en e eología y de echo. Necesi-
amos, de hecho, aza puen es en e la e y la azón, en e la jus-
icia legal y la jus icia social, en e el de echo posi i o y los p inci-
pios é icos que sos ienen la con i encia humana. Es a jo nada es,
en su cua a edición, una nue a opo unidad pa a a anza en esa
di ección, pa a escucha nos, ap ende mu uamen e y encon a ca-
minos de colabo ación que nos pe mi an con ibui al bienes a de
nues a sociedad. De un modo pa icula , alcanza ele ancia el
8
ema que a a emos es a mañana: el jubileo, como ins i ución bí-
blica pe o ambién his ó ica, ju ídica y social.
Quie o ag adece especialmen e al seño decano de la Facul ad de
De echo de la Uni e sidad de Se illa, al seño coo dinado de las
Jo nadas, a los ponen es, que compa i án sus conocimien os y e-
flexiones, y a odos los p esen es po su in e és y comp omiso. Que
es as jo nadas, que ya en su cua a edición podemos deci “ e e a-
nas”, sean nue amen e un espacio de diálogo ecundo, de encuen-
o y de cons ucción conjun a de un ma co de eflexión pa a un
u u o mejo , como, espe anzado, lo en e ió la ins i ución del jubi-
leo a lo la go de la his o ia.
Que es a jo nada sea uc í e a pa a odos.
Manuel Palma Ramí ez
P esiden e-decano de la Facul ad
de Teología San Isido o de Se illa
15
econoce la acción de Dios en la his o ia. A la luz del documen o
papal, se pod ían pone de elie e cua o ca ac e ís icas de la es-
pe anza c is iana: po un lado, de un modo de e minan e, su ca ác-
e c is océn ico: el Seño es el undamen o de la espe anza; en
segundo luga , la espe anza queda inculada al pe dón y a la mise-
ico dia di ina; en e ce luga , el papa pone de elie e el ca ác e
social de la espe anza y su ma iz ans o mado a del mundo; y, po
úl imo, en cua o luga , la espe anza del jubileo se p oyec a en el
iempo como un signo de la sal ación deseada.
De es a mane a, el p ime o de los aspec os ace ca de la espe anza
que, de un modo más impo an e, queda esal ado en la bula es su
én asis c is océn ico, pues o que Jesuc is o es p esen ado como
uen e y undamen o de la espe anza c is iana; así se sub aya el
mis e io de la Enca nación como el e en o que da sen ido a la his-
o ia humana, po que, po medio él, Dios ha en ado defini i a-
men e en el iempo y en la condición humana. El Jubileo, en endido
de es a o ma, no iene el sen ido únicamen e de un ani e sa io,
sino que implica más bien una opo unidad pa a edescub i que
C is o es “el mismo aye , hoy y siemp e” (Hb 13,8). La espe anza
c is iana se basa en la ce eza de que el Seño , ya que ha encido
el pecado y la mue e, ha o ecido po ello a la humanidad la posi-
bilidad de una ida nue a. En es e con ex o, el Papa ecue da que
la his o ia humana no es á gobe nada po el aza ni po el des ino,
sino po la p o idencia amo osa de Dios.
Un segundo aspec o cla e de la espe anza en Inca na ionis Mys e-
ium es la elación con el pe dón y la mise ico dia de Dios. El Papa
des aca en onces que uno de los elemen os cen ales del Jubileo
es la “indulgencia”, la cual se p esen a como la exp esión del amo
mise ico dioso de Dios, que ab e las pue as a una ida eno ada.
La indulgencia jubila , explica Juan Pablo II, es un signo conc e o
de la espe anza c is iana, po que pe mi e a los fieles expe imen a
el pode sanado de la g acia di ina. El Papa explica de hecho que
“la econciliación con Dios no excluye la pe manencia de algunas
consecuencias del pecado, de las cuales es necesa ia la pu ifica-
ción. Es p ecisamen e en es e ámbi o donde adquie e elie e la
16
indulgencia, con la que se exp esa el «don o al de la mise ico dia
de Dios». Con la indulgencia se condona al pecado a epen ido la
pena empo al po los pecados ya pe donados en cuan o a la
culpa” (IM, 9). A a és de la econciliación con Dios y con la ayuda
de los he manos, los c is ianos pueden mi a el u u o con una con-
fianza eno ada, sabiendo que la mise ico dia de Dios es siemp e
más g ande que el pecado humano. En es e sen ido, el Papa llama
a la Iglesia a se es imonio i o de la espe anza o eciendo a odos
la posibilidad de expe imen a la mise ico dia di ina, de ahí que
exho e a los c eyen es a con e i se en “a esanos del pe dón y
de la econciliación”, p omo iendo una cul u a de paz y de encuen-
o: “que la aleg ía del pe dón sea más g ande y p o unda que cual-
quie esen imien o. Ob ando así, la Esposa apa ece á an e los
ojos del mundo con el esplendo de la belleza y san idad que p o-
ienen de la g acia del Seño ” (IM, 11).
La bula no habla de la espe anza únicamen e en é minos pe sona-
les, sino ambién en é minos sociales y eclesiales. Así, Juan Pablo
II insis e, en e ce luga , en que el Jubileo debe se una ocasión
pa a eno a el comp omiso con la jus icia, la e dade a ca idad y
la ans o mación del mundo según los p incipios del E angelio. El
Papa menciona la necesidad de ali ia la pob eza, de p omo e el
espe o a la dignidad humana y de abaja po la unidad de los
c is ianos y de oda la humanidad. Juan Pablo II des aca que el Ju-
bileo debe se un iempo de espe anza pa a los pob es y los op i-
midos, un momen o en el que la Iglesia exp ese su ce canía a los
que su en y eafi me su comp omiso con la jus icia social. El Papa
pidió la c eación de “una nue a cul u a de solida idad y coope a-
ción in e nacionales, en la que odos ʊespecialmen e los Países i-
cos y el sec o p i adoʊ asuman su esponsabilidad en un modelo
de economía al se icio de cada pe sona” (IM, 12).
Finalmen e, en cua o luga , el Papa no limi a la espe anza c is iana
al Jubileo del año dos mil, sino que lo p esen a como una pue a
abie a al u u o. La celeb ación jubila es un momen o de g acia,
pe o su significado a más allá de un momen o conc e o en la línea
17
del iempo c onológico: es una in i ación a i i siemp e en la es-
pe anza, confiando en la fidelidad de Dios. El papa Juan Pablo II
exho a a la Iglesia a en a en el nue o milenio con una eno ada
confianza en la acción del Espí i u San o: la espe anza c is iana es
la ue za que impulsa a los c eyen es a a on a los desa íos del
u u o con alen ía y confianza. En es e sen ido, Inca na ionis Mys-
e ium concluye con una exho ación a odos los fieles a se es i-
gos de la espe anza en el mundo, anunciando con aleg ía el men-
saje de C is o y i iendo con cohe encia el E angelio. Es o es po-
sible, de un modo pa adójico, si la Iglesia se apoya en la memo ia
de los má i es: “signo pe enne de la e dad del amo c is iano”
(IM,13). Así, pod á cumpli se el deseo de Juan Pablo II pa a el
nue o milenio: “con la mi ada pues a en el u u o… que se obus-
ezca, pues, la e, se ac ecien e la espe anza y se haga cada ez más
ac i a la ca idad, pa a un eno ado comp omiso de es imonio c is-
iano en el mundo del p óximo milenio” (IM, 11).
LA ESPERANZA EN EL JUBILEO DE 2025. SPES
NON CONFUNDIT, DE FRANCISCO
El p esen e Jubileo del año 2025 se insc ibe en un con ex o global
ma cado po c isis ecológicas, desigualdades y los e ec os pe sis-
en es aún de la pandemia. F ancisco, en la bula Spes non con undi
( omando la exp esión de Rom 5,5: “la espe anza no de auda”),
des aca la espe anza como un an ído o con a el miedo y la deses-
pe anza con empo ánea: “encon amos con ecuencia pe sonas
desanimadas, que mi an el u u o con escep icismo y pesimismo,
como si nada pudie a o ece les elicidad. Que el Jubileo sea, pa a
odos, una ocasión de ea i a la espe anza” (SNC, 1). La isión eo-
lógica de F ancisco del jubileo se en aíza en la adición de la “ eo-
logía del pueblo” y en la espi i ualidad de la mise ico dia, pa a las
que la espe anza no es únicamen e una expec a i a u u a, sino una
ue za que anima a la Iglesia al comp omiso conc e o, con los po-
b es, con la c eación y con la paz de la humanidad. En Spes non
con undi , F ancisco pone de elie e que la espe anza c is iana no
es una ideología ni una p omesa acía, sino la ce eza de que Dios
ac úa en la his o ia a a és de su amo , en la Iglesia, llamada a se ,
18
po ello, un “hospi al de campaña” que i adie espe anza a los he-
idos po la injus icia y la indi e encia. “La espe anza e ec i amen e
nace del amo y se unda en el amo que b o a del Co azón de
Jesús aspasado en la c uz” (SNC, 3)
En la bula, F ancisco, en p ime luga , exho a a los fieles a aduci
es a i ud en acciones angibles, a se “signos angibles de espe-
anza” pa a aquellos que i en en condiciones de penu ia. Es o im-
plica un comp omiso ac i o con los más ulne ables: los niños
(SNC, 9), los p esos (SNC, 10), los en e mos (SNC, 11), los jó enes
desilusionados (SNC, 12), los mig an es (SCN, 13) y los ancianos que
su en soledad y abandono (SNC, 14). A cada uno de es os ámbi os
de pob eza dedica F ancisco un apa ado de su bula, conside ando
su mi ada y su a ención como “signos de espe anza”. El Pon ífice
pone de elie e que las ob as de mise ico dia son, en esencia,
ob as de espe anza, y que cada ges o de ca idad con ibuye a la
cons ucción de un mundo más a e no, jus o y compasi o, que,
con ecuencia, ha ol idado y elegado a un apéndice la ealidad
mul i o me de la pob eza: “hoy (los pob es) es án p esen es en los
deba es polí icos y económicos in e nacionales, pe o habi ual-
men e pa ece que sus p oblemas se plan ean como un apéndice,
como una cues ión que se añade casi po obligación o de mane a
pe i é ica, si es que no se los conside a un me o daño cola e al. De
hecho, a la ho a de la ac uación conc e a, quedan ecuen emen e
en el úl imo luga ” (SNC, 15). En es e sen ido, p opone acciones
conc e as: la jus a dis ibución de los bienes de la ie a (SNC, 16)
y la condonación de la deuda (SNC, 17).
En segundo luga , el inicio del Año Jubila es u o ma cado po la
ape u a de la Pue a San a de la Basílica de San Ped o el 24 de
diciemb e de 2024. Es e ges o simbólico ep esen a la ape u a de
un camino de g acia y econciliación pa a odos los fieles. Además,
en un ac o sin p eceden es, el Papa F ancisco ab ió una Pue a
San a en la p isión de Rebibbia en Roma, lle ando un mensaje de
espe anza y edención a los eclusos, dejando e así la uni e sali-
dad de la mise ico dia di ina y la in ención de la Iglesia de es a
p esen e en las pe i e ias exis enciales. Du an e el Año Jubila , una
ez más, los fieles ienen la opo unidad de ob ene la indulgencia
19
plena ia, que implica la emisión comple a de la pena empo al po
los pecados con esados. Es a p ác ica, p o undamen e a aigada
en la adición de la Iglesia, es una in i ación a la con e sión pe so-
nal y a expe imen a la mise ico dia de Dios de mane a plena. In-
cluso aquellos que no pueden pe eg ina ísicamen e, como los en-
e mos y ancianos, pueden ob ene la indulgencia pa icipando es-
pi i ualmen e con e dade o a epen imien o (c . SNC, 23). La es-
pe anza, según el Papa F ancisco, es á in ínsecamen e ligada al
pe dón y la econciliación. En la bula, anima a los fieles a acudi al
Sac amen o de la Reconciliación y a expe imen a la mise ico dia
de Dios. El Pon ífice des aca que el pe dón iene la capacidad pa a
ob a la ans o mación del u u o, libe ando a las pe sonas del
enco y la enganza. Es a pe spec i a in i a a los c eyen es a ab a-
za la espe anza como una ue za eno ado a que impulsa hacia
una ida más plena y econciliada: “el u u o iluminado po el pe -
dón hace posible que el pasado se lea con o os ojos, más se enos,
aunque es én aún su cados po las lág imas” (SNC, 23).
En e ce luga , El papa F ancisco se ha e e ido al Jubileo como
iempo de g acia pa a alza la oz en a o de la paz y la jus icia en
el mundo. Es a pe spec i a esal a la dimensión global de la espe-
anza c is iana, que no se limi a a la es e a indi idual, sino que se
ex iende a la cons ucción de un o den mundial humano y a e no.
A endiendo a odo lo bueno que hay en el mundo (SNC, 7), pide
que un signo de e minan e de la g acia jubila sea la paz (SNC, 8).
“¿Es demasiado soña que las a mas callen y dejen de causa des-
ucción y mue e? Dejemos que el Jubileo nos ecue de que los
que « abajan po la paz» pod án se «llamados hijos de Dios» (M
5,9). La exigencia de paz nos in e pela a odos y u ge que se lle en
a cabo p oyec os conc e os” (SNC, 8).
CONCLUSIÓN. LA “ESPERANZA” COMO
VIRTUD DETERMINANTE DEL JUBILEO
Las bulas de con oca o ia de los jubileos de los años 1975, 2000 y
2025 eflejan, en defini i a, cómo la Iglesia ha i ido la espe anza
en di e en es momen os de la his o ia. En el esc i o del papa Pablo
VI, la espe anza se si úa en elación con el impulso de la eno ación
20
eclesial y el comp omiso social, an p esen es en el Concilio Va i-
cano II; en la bula de Juan Pablo II, la conside ación de la espe-
anza, en el con ex o del paso al nue o milenio, se cen aba en la
pleni ud esca ológica en C is o; y en el ecien e ex o del papa
F ancisco, se exp esa en la solida idad y la mise ico dia, acogiendo
cada uno de los medios que la adición eclesial ha dispues o pa a
la celeb ación jubila . En odas es as bulas de con oca o ia jubila ,
la espe anza c is iana no apa ece como un simple deseo, sino como
la i ud eologal que o ien a la his o ia hacia la comunión con Dios.
En palab as de Benedic o XVI en Spe Sal i: “quien iene espe anza
i e de o a mane a”.
Pa a los c is ianos (y pa a las pe sonas de buena olun ad), es e
Jubileo de 2025 es una opo unidad impo an e pa a edescub i
la espe anza como don y misión, y pa a alcanza la eno ación de
la p opia confianza en el amo de Dios, que nunca de auda. Así,
esc ibe el papa F ancisco: “la imagen del ancla es suges i a pa a
comp ende la es abilidad y la segu idad que poseemos si nos en-
comendamos al Seño Jesús, aun en medio de las aguas agi adas
de la ida. Las empes ades nunca pod án p e alece , po que es-
amos anclados en la espe anza de la g acia, que nos hace capaces
de i i en C is o supe ando el pecado, el miedo y la mue e. Es a
espe anza, mucho más g ande que las sa is acciones de cada día y
que las mejo as de las condiciones de ida, nos anspo a más allá
de las p uebas y nos exho a a camina sin pe de de is a la g an-
deza de la me a a la que hemos sido llamados, el cielo” (SNC, 25).
21
SPES NON CONFUNDIT: VIVIR EL JUBI-
LEO 2025 COMO UN TIEMPO DE ESPE-
RANZA, RECONCILIACIÓN Y RENOVA-
CIÓN ESPIRITUAL
Ál a o Sánchez B a o
Uni e sidad de Se illa
INTRODUCCIÓN
La Bula Spes Non Con undi , p omulgada po el Papa F ancisco el
9 de mayo de 2024 con mo i o de la p epa ación del Jubileo O di-
na io de 20251, cuyo í ulo esuena con la p omesa bíblica "la espe-
anza no de auda" (Rm 5,5) 2se p esen a como un documen o ma-
gis e ial de significa i a ac ualidad, inse ándose en un momen o
his ó ico ma cado po desa íos globales y la necesidad de e i ali-
za la i ud eologal de la espe anza en el co azón de la Iglesia y
de la humanidad3. La pe inencia de un es udio dedicado a es a
Bula adica en su po encial pa a ilumina el camino hacia el Jubileo
2025, o eciendo eflexiones eológicas y o ien aciones pas o ales
eno adas en o no a la espe anza c is iana.
La Bula eme ge di ec amen e en el con ex o de la con oca o ia del
Jubileo O dina io de 2025. Como el Papa F ancisco decla a en la
in oducción de la Bula, "El Jubileo siemp e ha sido un e en o de
1F ancisco, Papa, Spes Non Con undi . Bula de Con oca o ia del Jubileo O dina io
del Jubileo 2025, 9 de mayo de 2024.
h ps://www. a ican. a/con en / ancesco/es/bulls/docu-
men s/20240509_spes-non-con undi _bolla-giubileo2025.h ml
2 B own, R. E., El E angelio y las Ca as de Juan, Desclée de B ouwe , 2010
3 C . F ancisco, Papa. Exho ación apos ólica E angelii Gaudium del San o Pad e
F ancisco a los obispos a los p esbí e os y diáconos, a las pe sonas consag adas
y a los ieles laicos sob e el anuncio del e angelio en el mundo ac ual, 24 de no-
iemb e de 2013.
h ps://www. a ican. a/con en / ancesco/es/apos _exho a ions/docu-
men s/papa- ancesco_eso azione-ap_20131124_e angelii-gaudium.h ml
22
g an espe anza pa a odo el Pueblo de Dios". La Bula se si úa, po
lo an o, en la adición bimilena ia de los jubileos 4, buscando ac-
ualiza su significado espi i ual y pas o al pa a el siglo XXI. Es e
con ex o jubila p opo ciona el ma co he menéu ico undamen al
pa a comp ende la in ención y el mensaje de Spes Non Con undi ,
en endiéndola como un ins umen o de p epa ación espi i ual y
pas o al pa a es e "e en o de g acia" que es el Jubileo 2025. La
Bula in i a a los fieles a edescub i la espe anza c is iana en el con-
ex o de es e iempo jubila , un iempo p opicio pa a la con e sión,
la econciliación y la eno ación de la ida c is iana.
El mensaje del Papa F ancisco y el ema de la espe anza. Spes Non
Con undi se insc ibe en la línea del magis e io del Papa F ancisco,
ca ac e izado po un én asis cons an e en la mise ico dia5 , la
4 En e los an iguos judíos, el jubileo (llamado año del yƃbĤl, “de la cab a” po que
la ies a se anunciaba con el sonido de un cue no de cab a) e a un año decla ado
san o. Du an e es e pe íodo, la ley mosaica p esc ibía que la ie a, de la que Dios
e a el único p opie a io, debía ol e a su an iguo dueño y los escla os debían
ecupe a su libe ad. Solía sucede cada 50 años.
En la e a c is iana, as el p ime Jubileo en 1300, los plazos pa a la celeb ación
del Jubileo ue on ijados po Boni acio VIII cada 100 años. A aíz de una pe ición
de ieles omanos hecha al Papa Clemen e VI (1342), el pe iodo se edujo a 50
años.
En 1389, en ecue do del núme o de años de la ida de C is o, ue U bano VI quien
quiso ija el ciclo jubila cada 33 años, y con ocó un Jubileo en 1390, que, sin
emba go, ue celeb ado po Boni acio IX as su mue e.
No obs an e, en 1400, al inal del pe íodo de cincuen a años p e iamen e ijado,
Boni acio IX con i ió el pe dón a los pe eg inos que habían acudido a Roma.
Ma ín V, celeb ó un nue o Jubileo en 1425, haciendo que se ab ie a po p ime a
ez la pue a san a en San Juan de Le án.
El úl imo en celeb a un Jubileo de 50 años ue el Papa Nicolás V en 1450, ya que
Pablo II edu el pe iodo in e jubila a 25 años, y en 1475 se celeb ó un nue o Año
San o po Six o IV. A pa i de en onces, los jubileos o dina ios se celeb a on a
in e alos egula es. Po desg acia, las gue as napoleónicas impidie on la cele-
b ación de los jubileos de 1800 y 1850. Se eanuda on en 1875, as la anexión de
Roma al Reino de I alia, que se celeb ó sin la solemnidad adicional. Vid.
h ps://www.iubilaeum2025. a/es/giubileo-2025/giubilei-nella-s o ia.h ml
5 F ancisco, Papa, Mise ico diae Vul us, Bula de Con oca o ia del Jubileo Ex a-
o dina io de la Mise ico dia, de 11 de ab il de 2015.
23
ce canía, la aleg ía del E angelio y la a ención a los desa íos del
mundo con empo áneo 6, con inuando la p eocupación de sus an-
eceso es en la Cá ed a de San Ped o. El ema de la espe anza,
pa icula men e ele an e en el pon ificado de F ancisco, se en e-
laza con es as p io idades. En un mundo ma cado po "somb as
densas", "dificul ades", "d amas" y "un sen ido de p eca iedad"
7 como desc ibe el Papa en la Bula, Spes Non Con undi se alza
como un llamado a ea i a la espe anza c is iana, p esen ándola
no como un me o op imismo olun a is a, sino como una i ud eo-
logal a aigada en la e y la ca idad, que b o a del encuen o con el
amo de Dios. La Bula, po an o, se p esen a como una exp esión
conc e a del mensaje del Papa F ancisco, que busca o ece alien o
y o ien ación a la Iglesia y al mundo en un iempo necesi ado de
espe anza.
JUBILEO, EVENTO DE GRAN ESPERANZA.
El Jubileo se cons i uye, no solo como una celeb ación his ó ica,
sino undamen almen e como un iempo p i ilegiado de g acia y
espe anza pa a la Iglesia y el mundo. El Papa F ancisco concibe el
Jubileo 2025 como un "e en o de g an espe anza", de lo que de i-
an impo an es implicaciones pas o ales que no deben ob ia se.
h ps://www. a ican. a/con en / ancesco/es/bulls/documen s/papa- an-
cesco_bolla_20150411_mise ico diae- ul us.h ml
6 S. Juan Pablo II, Ca a Apos ólica Te io Millennio Ad enien e, 10 de no iemb e
de 1994;
Benedic o XVI, Ca a Encíclica Spe Sal i, 30 de no iemb e de 2007;
7 F ancisco, Papa., Ca a Encíclica F a elli Tu i, sob e la F a e nidad y la Amis ad
Social, de 3 de oc ub e de 2020.
h ps://www. a ican. a/con en / ancesco/es/encyclicals/documen s/papa-
ancesco_20201003_enciclica- a elli- u i.h ml ; Ca a Encíclica Dilexi Nos sob e
el Amo humano y di ino del Co azón de Jesuc is o, de 24 de oc ub e de 2024.
h ps://www. a ican. a/con en / ancesco/es/encyclicals/docu-
men s/20241024-enciclica-dilexi -nos.h ml
24
EL JUBILEO COMO "EVENTO DE GRAN
ESPERANZA" EN LA TRADICIÓN BÍBLICA Y
CRISTIANA
El Papa F ancisco inicia el Capí ulo I de Spes Non Con undi sub a-
yando la na u aleza in ínsecamen e espe anzado a del Jubileo,
en aizada p o undamen e en la adición bíblica y c is iana. Desde
las p ime as líneas, como ya indicamos, es ablece que “El Jubileo
siemp e ha sido un e en o de g an espe anza pa a odo el Pueblo
de Dios”. Es a afi mación no es me amen e decla a i a, sino que se
undamen a en una la ga his o ia de significado eológico y espi i-
ual asociado a es a celeb ación.
La Bula se emon a a los o ígenes bíblicos del Jubileo en el An iguo
Tes amen o, específicamen e al lib o del Le í ico (L 25)8. El Jubi-
leo, en su concepción o iginal, e a un iempo sag ado ma cado po
la libe ación, la es au ación y la econciliación. Implicaba la libe a-
ción de los escla os, la emisión de las deudas, y el e o no de las
ie as a sus amilias o igina ias. Es os elemen os cen ales del Ju-
bileo e e o es amen a io apun aban a una p o unda eno ación
social y eligiosa, es ableciendo la jus icia, la igualdad y la a e ni-
dad den o del pueblo de Is ael. En es e sen ido, el Jubileo bíblico
e a ya un signo po en e de espe anza, p oclamando la posibilidad
de un nue o comienzo, de una sociedad más jus a y econciliada,
bajo la bendición de Dios.
La adición c is iana, he ede a de es a ica he encia bíblica, ha e-
in e p e ado y p o undizado el significado del Jubileo a la luz del
mis e io pascual de C is o. El Papa F ancisco ecue da cómo “la
celeb ación del Jubileo ha ma cado el i mo secula de la Iglesia”
con i iéndose en un hi o undamen al en la ida del Pueblo de
Dios. Es e i mo secula sub aya la con inuidad de la espe anza a lo
la go de la his o ia de la Iglesia, p esen ando el Jubileo como un
8 De León Azcá a e, J.L., Comen a ios a la Nue a Biblia de Je usalén: Le í ico,
Desclée de B ouwe , 2006.
31
En p ime luga , la Bula sub aya que la espe anza c is iana es “an e
odo un don g a ui o de Dios”21. Es a afi mación undamen al si úa
la espe anza no en el ámbi o de las capacidades humanas o del es-
ue zo pe sonal, sino en el ámbi o de la g acia di ina. La espe anza
no es algo que noso os nos damos a noso os mismos, sino algo
que ecibimos de Dios como un egalo inme ecido. Es un don del
Espí i u San o, de amado en nues os co azones, que nos capaci a
pa a o ien a nos hacia Dios y confia en sus p omesas. Es a g a ui-
dad esencial de la espe anza la dis ingue adicalmen e de cualquie
o ma de op imismo humano o olun a ismo au o-afi ma i o.
En segundo luga , incula in ínsecamen e la espe anza c is iana
con el amo . Afi ma el Papa: “La espe anza c is iana… es á a aigada
en el amo ”22 Es a conexión con el amo no es acciden al, sino esen-
cial. La espe anza c is iana no es una aspi ación aga o un deseo
acío, sino que iene su aíz en el amo de Dios que se nos ha e e-
lado y se nos ha dado en C is o Jesús. Es p ecisamen e po que
Dios nos ama incondicionalmen e que podemos espe a en Él con
ce eza. El amo de Dios es la ga an ía y el undamen o de nues a
espe anza. La Bula, al sub aya es a conexión en e espe anza y
amo , nos ecue da que la espe anza c is iana no es una i ud ía
o abs ac a, sino una i ud cálida y conc e a, que nace del encuen-
o pe sonal con el Amo di ino.
En e ce luga , la Bula es ablece una elación esencial en e la es-
pe anza y la e. El Papa F ancisco afi ma que la espe anza “se nu e
de nues a e”23. La e es la pue a de acceso a la espe anza c is-
iana. Es a a és de la e que conocemos a Dios, que acep amos su
Re elación, que acogemos su amo mise ico dioso y que confiamos
en sus p omesas. La e nos ab e al ho izon e de la espe anza, nos
pe mi e islumb a el u u o p ome ido po Dios y nos da la ce eza
de que es e u u o es eal y alcanzable. La espe anza, po lo an o,
no es una i ud independien e de la e, sino que se alimen a y se
21 F ancisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 18
22 F ancisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 2
23 F ancisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 3
32
o alece cons an emen e en la e. Una e i a y p o unda gene a
una espe anza sólida y ib an e.
Finalmen e, aunque no se explici a un cua o undamen o de ma-
ne a an des acada como los an e io es, se puede in e i del con-
ex o del Capí ulo II que la comunidad c is iana ambién juega un
papel impo an e en la sus en ación de la espe anza. La Bula, al di-
igi se “a odo el Pueblo de Dios” 24implica que la espe anza c is-
iana no es solo una i ud indi idual, sino ambién una i ud co-
muni a ia. La comunidad eclesial, a a és de la o ación, la celeb a-
ción de los sac amen os, el es imonio de e y la p ác ica de la ca-
idad a e na, se con ie e en un luga p i ilegiado pa a cul i a ,
nu i y compa i la espe anza c is iana. La espe anza, en es e sen-
ido, se i e y se ansmi e en comunión con los he manos en la e,
pues “La espe anza es ambién una a ea que los c is ianos ienen
el debe de cul i a y pone en alo pa a el bien de odos sus he -
manos y he manas”25
Muy ele an e es la p oclamación de la ín ima elación en e la es-
pe anza, la e y la ca idad, las es i udes eologales que configu-
an el núcleo de la ida c is iana. El Papa F ancisco no p esen a
es as i udes como ealidades aisladas, sino como dimensiones in-
e conec adas y mu uamen e dependien es de una misma ealidad
undamen al: la ida en C is o po el Espí i u San o. Así manifies a
que, “la espe anza, jun o con la e y la ca idad o man el íp ico de
las “ i udes eologales”, que exp esan la esencia de la ida c is-
iana (c . 1 Co 13, 13; 1 Ts 1,3)”26
La Bula, al afi ma que la espe anza se nu e de la e y es á a ai-
gada en el amo , sub aya es a inidad eologal que ca ac e iza la
exis encia c is iana. La e nos ab e al conocimien o de Dios y a la
acep ación de su Re elación, p esen ándonos el ho izon e de la es-
pe anza. La ca idad, como amo a Dios y al p ójimo, nos impulsa a
24 F ancisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 6.
25 F ancisco, Papa, La spe anza è una luce nella no e. Medi azioni sula Vi ú Hu-
mile, ci .
26 F ancisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 18.
33
i i según el mandamien o del amo , haciendo ope an e la espe-
anza en el p esen e a a és del se icio y la solida idad. Y la es-
pe anza, a su ez, anima la e y la ca idad, o ien ándolas hacia el
u u o p ome ido po Dios y sos eniéndolas en medio de las p ue-
bas y dificul ades.
Es a in e conexión en e las i udes eologales es undamen al
pa a comp ende la isión in eg al de la ida c is iana que p opone
Spes Non Con undi . No se puede i i la espe anza au én ica sin
la e que la undamen a y sin la ca idad que la hace ope an e. Igual-
men e, una e que no se ab e a la espe anza co e el iesgo de con-
e i se en una me a adhesión in elec ual o en un legalismo á ido.
Y una ca idad que ca ece de espe anza puede degene a en un
ac i ismo acío o en un me o filan opismo ho izon al.
La Bula, al ecapi ula la espe anza c is iana, nos in i a a ecapi ula
ambién la unidad p o unda en e las i udes eologales, edescu-
b iendo su dinamismo conjun o y su ue za ans o mado a pa a la
ida pe sonal, eclesial y social. La espe anza c is iana, en es e sen-
ido, se p esen a como el alma de la ida eologal, animando y i i-
ficando la e y la ca idad, e impulsándolas a su plena ealización en
el seguimien o de C is o y en la misión de la Iglesia.
Además de los undamen os eológicos de la espe anza y su ela-
ción con las i udes eologales, Spes Non Con undi abo da una
se ie de emas cla e que p o undizan en la comp ensión de es a
i ud. En e es os emas, podemos des aca : a) La espe anza como
i ud eologal y humana: La Bula, aunque sub aya el ca ác e eo-
logal de la espe anza como don de Dios, no igno a su dimensión
humana. La espe anza c is iana, aunque asciende las capacidades
humanas, se en aíza en las aspi aciones y anhelos más p o undos
del co azón humano po la elicidad, la pleni ud y el sen ido de la
ida. Spes Non Con undi implica que la espe anza c is iana ilumina,
pu ifica y ele a la espe anza humana, dándole su e dade a o ien-
ación y pleni ud 27 , b) la espe anza en la ida co idiana nos
27 F ancisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 7
34
manifies a que la espe anza c is iana no es una i ud ese ada
pa a momen os ex ao dina ios o pa a la ida con empla i a, sino
que debe i i se y mani es a se en la ida co idiana, en las aleg ías
y las is ezas, en los éxi os y los acasos, en las elaciones pe so-
nales y en el abajo dia io. La espe anza c is iana da sen ido a la
exis encia co idiana, ans o mándola desde den o y o ien ándola
hacia la pleni ud del Reino de Dios28, c) la espe anza implica la ne-
cesidad de la paciencia. La espe anza c is iana no es una i ud im-
pacien e o ansiosa, sino que sabe espe a con confianza el cumpli-
mien o de las p omesas de Dios, incluso en medio de la demo a o
la p ueba. La paciencia, en es e sen ido, se con ie e en una exp e-
sión conc e a de la espe anza, una o ma de i i el p esen e con
se enidad y confianza en el u u o de Dios29; y d) la espe anza y la
aleg ía: La ce eza de la p omesa de Dios y la confianza en su amo
mise ico dioso gene an en el c eyen e una aleg ía p o unda y du-
ade a, que no depende de las ci cuns ancias ex e nas, sino que
b o a del co azón mismo de la e. La espe anza c is iana, en es e
sen ido, es uen e de aleg ía y de paz in e io . Así, “ odos, en eali-
dad, necesi amos ecupe a la aleg ía de i i , po que el se hu-
mano, c eado a imagen y semejanza de Dios (c . Gn 1,26), no puede
con o ma se con sob e i i o subsis i medioc emen e, amoldán-
dose al momen o p esen e y dejándose sa is ace solamen e po
ealidades ma e iales. Eso nos encie a en el indi idualismo y co-
oe la espe anza, gene ando una is eza que se anida en el co a-
zón, ol iéndonos desag adables e in ole an es”30.
28 En e ec o, el Espí i u San o, con su p esencia pe enne en el camino de la Iglesia,
es quien i adia en los c eyen es la luz de la espe anza. Él la man iene encendida
como una llama que nunca se apaga, pa a da apoyo y igo a nues a ida. F an-
cisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 3.
29 Los se es humanos pacien es son ejedo es de bien. Desean obs inadamen e la
paz, y aunque algunos ienen p isa y quisie an odo y odo ya, la paciencia iene
capacidad de espe a. Incluso cuando muchos a su al ededo han sucumbido a la
desilusión, quien es á animado po la espe anza y es pacien e es capaz de a a e-
sa las noches más oscu as. F ancisco, Papa, Ca equesis sob e la espe anza. Au-
diencia gene al (8-5-2024).
30 F ancisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 9
35
PEREGRINOS DE ESPERANZA, EN CAMINO
HACIA LA ESPERANZA
La espe anza c is iana manifies a y desa olla, igualmen e, una di-
mensión exis encial y misione a. El Papa F ancisco p esen a a los
c eyen es como “pe eg inos de espe anza”, en a izando la na u a-
leza i ine an e de la ida de e y la espe anza como ue za impul-
so a en es e camino31. Es a me á o a, ica en esonancias bíblicas y
espi i uales, configu a la comp ensión de la ida c is iana y de la
espe anza que la anima. El Papa F ancisco no p esen a a los c e-
yen es como suje os es á icos o ins alados, sino como iaje os en
camino, en búsqueda cons an e de la pleni ud y de la me a úl ima
de la espe anza.
La imagen del pe eg ino e oca inmedia amen e la adición bíblica
del Éxodo32 y la pe eg inación del pueblo de Is ael po el desie o
hacia la Tie a P ome ida. Es e éxodo no ue un camino ácil, sino
un iempo de p ueba, dificul ades y en aciones. Sin emba go, ue
ambién un iempo de ap endizaje, pu ificación y encuen o con
Dios. El pueblo de Is ael caminó po el desie o sos enido po la
p omesa de Dios y po la espe anza de alcanza la Tie a P ome-
ida. Es a expe iencia undacional del pueblo bíblico se con ie e
Pe o, ¿qué es la elicidad? ¿Qué elicidad espe amos y deseamos? No se a a de
una aleg ía pasaje a, de una sa is acción e íme a que, una ez alcanzada, sigue
pidiendo siemp e más, en una espi al de a idez donde el espí i u humano nunca
es á sa is echo, sino que más bien siemp e es á más acío. Necesi amos una eli-
cidad que se ealice de ini i amen e en aquello que nos pleni ica, es deci , en el
amo , pa a pode exclama , ya desde aho a: Soy amado, luego exis o; y exis i é
po siemp e en el Amo que no de auda y del que nada ni nadie pod á sepa a me
jamás. Reco demos una ez más las palab as del Após ol: «Po que engo la ce -
eza de que ni la mue e ni la ida, ni los ángeles ni los p incipados, ni lo p esen e
ni lo u u o, ni los pode es espi i uales, ni lo al o ni lo p o undo, ni ninguna o a
c ia u a pod á sepa a nos jamás del amo de Dios, mani es ado en C is o Jesús,
nues o Seño (Rm 8,38-39) nº 22
31 F ancisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 1
32 Ga cía López, F., Éxodo, Desclée de B ouwe , 2013.
36
en un pa adigma de la ida c is iana como pe eg inación de e y
espe anza.
En la adición c is iana, la imagen del pe eg ino se ha en iquecido
con la expe iencia de los pe eg inajes a luga es san os, especial-
men e a Roma, que es p ecisamen e el con ex o del Jubileo. La pe-
eg inación ísica a luga es significa i os de la e se con ie e en un
signo isible del camino espi i ual in e io . El pe eg ino se pone en
camino, deja a ás la comodidad y la segu idad del hoga , se en-
en a a la a iga del iaje, compa e el camino con o os pe eg inos,
y busca un encuen o eno ado con Dios y con la comunidad de
e33.
Spes Non Con undi e oma es a ica adición de la imagen del pe-
eg ino pa a desc ibi la condición del c eyen e en el iempo del
Jubileo y en la ida c is iana en gene al. El “pe eg ino de espe-
anza” es aquel que econoce su condición de caminan e en es e
mundo, que no se con o ma con la ealidad p esen e, que aspi a a
algo más g ande y pleno, y que pone su confianza en las p omesas
de Dios. La espe anza, en es a pe spec i a, no es un es ado es á-
ico, sino un dinamismo que impulsa a camina , a busca , a a anza
hacia la me a. El pe eg ino de espe anza no se de iene an e las di-
ficul ades, sino que las a on a con alen ía y pe se e ancia, sos e-
nido po la ce eza de que, como indicamos al p incipio, “la espe-
anza no de auda” (Rm 5,5).
Ligada a la imagen del pe eg ino, el Capí ulo III de Spes Non Con-
undi sub aya la dimensión dinámica y p ocesual de la espe anza
c is iana: “en camino hacia la espe anza”34. La espe anza no es p e-
sen ada como una posesión es á ica o un es ado defini i o, sino
33 Las iglesias jubila es a lo la go de los i ine a ios y en la misma Roma se án oasis
de espi i ualidad donde los pe eg inos pod án e i aliza su camino de e y bebe
de los manan iales de la espe anza, especialmen e ace cándose al sac amen o de
la Reconciliación. Spes Non Con undi , ci . nº 5
34 Ibidem.
37
como un camino a eco e , un p oceso en cons an e desa ollo,
una búsqueda con inua.
El Papa F ancisco en a iza que la espe anza es un “ e bo en mo i-
mien o”, una ue za que nos pone en ma cha y nos impulsa a a an-
za . No es un sus an i o ine e, sino una ene gía i al que dinamiza
la exis encia c is iana. Es a isión dinámica de la espe anza se
opone a una concepción es á ica o pasi a, que la educi ía a una
me a espe a esignada o a una p oyección olun a is a hacia el u-
u o. La espe anza c is iana, en cambio, es una ue za ac i a y ans-
o mado a, que se manifies a en el camino, en la búsqueda, en el
comp omiso y en la pe se e ancia.
La exp esión “en camino hacia la espe anza” implica ambién la di-
mensión p ocesual de la espe anza. La espe anza no se alcanza de
una ez po odas, sino que se cons uye día a día, paso a paso, a
a és de la expe iencia de la ida, las p uebas, los desa íos y los
encuen os. Es un camino de ap endizaje, de c ecimien o y de pu-
ificación. En es e camino, el pe eg ino de espe anza expe imen a
momen os de luz y oscu idad, de aleg ía y is eza, de ce eza y
duda. a o eciendo el edescub imien o del alo del silencio, el
es ue zo y lo esencial de la exis encia. Pe o en odo momen o, se
man iene fi me en la di ección del camino, o ien ado hacia la me a
úl ima de la espe anza, que es la plena comunión con Dios35.
Es po ello que la espe anza se cons i uye en ue za pa a el camino
y la misión an o pa a la ida pe sonal del c eyen e como pa a la
misión de la Iglesia en su conjun o. La espe anza no es solo una
i ud con empla i a o in imis a, sino que iene una dimensión in-
ínsecamen e ope a i a y misione a.
Pa a la ida c is iana pe sonal, la espe anza se p esen a como una
ue za que sos iene en las p uebas, que da ánimo en el desalien o,
35 No es casual que la pe eg inación exp ese un elemen o undamen al de odo
acon ecimien o jubila . Pone se en camino es un ges o ípico de quienes buscan el
sen ido de la ida. Ibíd.
38
que impulsa a la con e sión y al seguimien o de C is o. El pe eg ino
de espe anza no se deja ence po las dificul ades, sino que las
a on a con alen ía, confiando en la g acia de Dios. La espe anza
le da ue za pa a le an a se después de cada caída, pa a pe se e-
a en el camino del bien36, pa a busca la olun ad de Dios en cada
momen o y pa a i i con aleg ía y sen ido incluso en medio de la
ad e sidad. La espe anza c is iana es un mo o de ans o mación
pe sonal, que impulsa al c eyen e a c ece en la e, la ca idad y o-
das las i udes.
Pa a la misión de la Iglesia, la espe anza se con ie e en un dina-
mismo e angelizado . La Iglesia, como “comunidad de pe eg inos
de espe anza”, es á llamada a anuncia el E angelio con alen ía y
confianza, p oclamando la espe anza que eside en el co azón del
mensaje c is iano. La espe anza anima a la Iglesia a sali al encuen-
o de odos, especialmen e de los más alejados y necesi ados,
o eciendo un mensaje de consuelo, alien o y sal ación. La espe-
anza impulsa a la Iglesia a abaja po la jus icia, la paz, la econci-
liación y la a e nidad uni e sal, an icipando en la his o ia los sig-
nos del Reino de Dios que es á po eni . La misión de la Iglesia, en
es a pe spec i a, es esencialmen e una misión de espe anza, un
se icio a la espe anza del mundo.
Spes Non Con undi implica que la espe anza c is iana no es una
i ud indi idualis a o in imis a, sino que iene una dimensión
36 Es e en e ejido de espe anza y paciencia mues a cla amen e cómo la ida c is-
iana es un camino, que ambién necesi a momen os ue es pa a alimen a y o-
bus ece la espe anza, compañe a insus i uible que pe mi e islumb a la me a: el
encuen o con el Seño Jesús. Ibíd.
«Yo soy el camino, y la e dad, y la ida. Nadie a al Pad e, sino po mí. Si me
conocéis a mí, conoce éis ambién a mi Pad e. Aho a ya lo conocéis y lo habéis
is o.» Jn. 14, 6.
El camino de C is o “lle a a la ida”, un camino con a io “lle a a la pe dición”
(M 7,13; c D 30, 15-20). La pa ábola e angélica de los dos caminos es á siemp e
p esen e en la ca equesis de la Iglesia. Signi ica la impo ancia de las decisiones
mo ales pa a nues a sal ación. “Hay dos caminos, el uno de la ida, el o o de la
mue e; pe o en e los dos, una g an di e encia” (Didaché, 1, 1) Ca ecismo dela Igle-
sia Ca ólica, ci . 1696.
39
inhe en emen e comuni a ia y misione a. El pe eg ino de espe-
anza no camina solo, sino en comunión con o os pe eg inos, com-
pa iendo el camino, apoyándose mu uamen e, y es imoniando
jun os la espe anza que los anima. La comunidad c is iana, en su
conjun o, es á llamada a se signo e ins umen o de espe anza en
el mundo, i adiando la luz de la e y la ue za del amo , y anun-
ciando con palab as y ob as la espe anza que “no de auda”.
SIGNOS DE ESPERANZA
El documen o des aca la impo ancia de o ece signos angibles
de espe anza a di e sos g upos, incluyendo p esos, en e mos, jó-
enes, mig an es, ancianos y pob es, p omo iendo la paz, la jus icia
y la dignidad humana37.
El documen o de la Bula de Con ocación del Jubileo O dina io del
Año 2025 sub aya la impo ancia de o ece signos angibles de es-
pe anza a di e sos g upos de pe sonas que en en an si uaciones
di íciles. En lo ocan e e los p esos, el San o Pad e, se cen a en la
ele ancia de man ene unas adecuadas condiciones de ida, ya
que los p esos, p i ados de su libe ad, a menudo expe imen an no
solo la du eza de la eclusión, sino ambién el acío a ec i o y la
al a de espe o38 . Igualmen e, p opone que los gobie nos del
mundo asuman inicia i as du an e el Año del Jubileo que de uel-
an la espe anza a los eclusos, como o mas de amnis ía o condo-
nación de penas, así como que se apues e po una e dade a ein-
se ción social, con la c eación de i ine a ios de einse ción en la
comunidad, acompañados de un comp omiso conc e o en la obse -
ancia de las leyes39 . Especialmen e ele an e, en la línea de la
37 En el Año jubila es amos llamados a se signos angibles de espe anza pa a
an os he manos y he manas que i en en condiciones de penu ia. Spes Non Con-
undi , ci . nº 10.
38 F ancisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 10
39 Ibídem. P opongo a los gobie nos del mundo que en el Año del Jubileo se asu-
man inicia i as que de uel an la espe anza; o mas de amnis ía o de condonación
de la pena o ien adas a ayuda a las pe sonas pa a que ecupe en la con ianza en
40
mise ico dia y espe anza que ca ac e izan a es e papado, es la lla-
mada a la abolición de la pena de mue e, conside ada inadmisible
pa a la e c is iana, ya que aniquila oda espe anza de pe dón y e-
no ación40.
El Papa, igualmen e, exp esa su deseo de ab i una Pue a San a en
una cá cel, como símbolo de espe anza y eno ación de ida pa a
los p esos41.
sí mismas y en la sociedad; i ine a ios de einse ción en la comunidad a los que
co esponda un comp omiso conc e o en la obse ancia de las leyes.
40 Es una exho ación an igua, que su ge de la Palab a de Dios y pe manece con
odo su alo sapiencial cuando se con oca a ene ac os de clemencia y de libe-
ación que pe mi an ol e a empeza : «Así san i ica án el quincuagésimo año, y
p oclama án una libe ación pa a odos los habi an es del país» ( L 25,10). El p o-
e a Isaías e oma lo es ablecido po la Ley mosaica: el Seño «me en ió a lle a
la buena no icia a los pob es, a enda los co azones he idos, a p oclama la libe-
ación a los cau i os y la libe ad a los p isione os, a p oclama un año de g acia
del Seño » (Is 61,1-2). Es as son las palab as que Jesús hizo suyas al comienzo de
su minis e io, decla ando que él mismo e a el cumplimien o del “año de g acia del
Seño ” (c . Lc 4,18-19). Que, en cada incón de la ie a, los c eyen es, especial-
men e los pas o es, se hagan in é p e es de ales pe iciones, o mando una sola
oz que eclame con alen ía condiciones dignas pa a los eclusos, espe o de los
de echos humanos y sob e odo la abolición de la pena de mue e, ecu so que
pa a la e c is iana es inadmisible y aniquila oda espe anza de pe dón y de eno-
ación. Ibíd.
41 Ibídem. Pa a o ece a los p esos un signo conc e o de ce canía, deseo ab i yo
mismo una Pue a San a en una cá cel, a in de que sea pa a ellos un símbolo que
in i a a mi a al u u o con espe anza y con un eno ado comp omiso de ida.
Así se e i icó, el 26 de diciemb e de 2024, en la ape u a de la Segunda Pue a
San a del Jubileo de 2025, en el complejo peni encia io de Rebibbia. “Es un he -
moso ges o ab i de pa en pa : ab i las pue as. Pe o más impo an e es lo que
signi ica: es ab i el co azón. Ab i el co azón. Y eso es lo que hace la a e nidad.
Los co azones ce ados, du os, no ayudan a i i . Po eso la g acia de un Jubileo
es ab i y, sob e odo, ab i los co azones a la espe anza. La espe anza no de-
auda, ¡nunca!... Me gus a pensa que la espe anza es como el ancla que es á en
la o illa y noso os es amos ahí con la cue da, segu os, po que nues a espe anza
es como el ancla en ie a. No pie dan la espe anza. Es e es el mensaje que quie o
da a odos noso os. A mí p ime o. A odos noso os. No pie dan la espe anza”.
h ps://www. a icannews. a/es/papa/news/2024-12/papa-ab e-la-pue a-san a-
de-la-ca cel-de- ebibbia-espe anza.h ml
47
alimen ada po el Espí i u, se con ie e en una llama que nunca se
apaga, p opo cionando apoyo y igo en nues a ida co idiana. In-
cluso en momen os de p ueba y dificul ad, la p esencia del Espí i u
nos asegu a que no es amos solos y nos o alece pa a pe se e a
con confianza.
El Papa F ancisco eafi ma que la espe anza c is iana no engaña ni
de auda po que se basa en la ce eza del amo inqueb an able de
Dios mani es ado en C is o Jesús. Siguiendo la Ca a a los Roma-
nos, ecue da que nada puede sepa a nos del amo de Dios (c . Rm
8, 35.37-39)59. Es a con icción nos da la confianza de que, indepen-
dien emen e de las ci cuns ancias que en en emos, el amo de
Dios pe manece cons an e y fiel. Es es a ce eza la que nos pe mi e
en en a las dificul ades con una pe spec i a de espe anza, sa-
biendo que Dios es á con noso os y que su amo nos sos iene.
Po eso los c eyen es mani es amos «C eo en la ida e e na»60. Ba-
sándose en la úl ima afi mación del C edo ʊ"C eo en la ida
e e na"ʊ el Papa des aca que es a espe anza es undamen al pa a
el camino del c eyen e, ya que o ien a la exis encia hacia la pleni-
ud p ome ida po C is o.
F ancisco sub aya que es a ce eza no es un simple deseo humano
de ascendencia, sino una con icción basada en la esu ección de
C is o. La e c is iana no solo p oclama que hay ida después de la
mue e, sino que afi ma que es a ida es una comunión plena con
Dios y con odos los san os en el Reino celes ial61.
59 35. Quién nos sepa a á del amo de C is o? ¿La ibulación?, ¿la angus ia?, ¿la
pe secución?, ¿el hamb e?, ¿la desnudez?, ¿los pelig os?, ¿la espada?... 37. Pe o
en odo es o salimos encedo es g acias a aquel que nos amó. 38.Pues es oy se-
gu o de que ni la mue e ni la ida ni los ángeles ni los p incipados ni lo p esen e
ni lo u u o ni las po es ades 39.ni la al u a ni la p o undidad ni o a c ia u a alguna
pod á sepa a nos del amo de Dios mani es ado en C is o Jesús Seño nues o.
60 F ancisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 19
61 Romanos 6,23: "Po que el sala io del pecado es la mue e, pe o el don de Dios es
ida e e na en C is o Jesús Seño nues o”
48
El Papa en a iza que la espe anza en la ida e e na no significa des-
p ecia la ealidad p esen e. Po el con a io, impulsa a los c is ia-
nos a i i de mane a au én ica en la ie a, con la mi ada pues a en
la pleni ud que Dios ha p ome ido. Es a espe anza es una uen e
de o aleza en medio del su imien o, las p uebas y las dificul ades,
ya que ecue da a los fieles que su des ino final no es la mue e,
sino la ida en Dios62. La ida e e na es la ealización defini i a de
es e amo , donde los c eyen es pa icipa án plenamen e de la glo-
ia de Dios. La segu idad de nues a espe anza se ancla en la inque-
b an able ce eza de que ningún elemen oʊya sea la mue e, las
ue zas espi i uales o cualquie ci cuns ancia del iempo p esen e
o u u oʊpod á sepa a al c eyen e del amo mani es ado en C is o
Jesús.
Como señala el ex o, “el es imonio más con incen e de es a espe-
anza nos lo o ecen los má i es”63. Ellos son uno de los es imonios
más con incen es de la espe anza c is iana, eafi mando la llamada
a la unidad y a la fidelidad adical en medio de las p uebas. Su ejem-
plo nos desa ía a i i una e i a, una e que se manifies a en el
comp omiso, la en ega y la con icción de que, a pesa de las ibu-
laciones, el amo de Dios pe manece inqueb an able. Su es imo-
nio nos ilumina en a ios aspec os: a) Los má i es enuncian a la
ida e enal po fidelidad a C is o, lo que cons i uye un ac o de e
sup ema. Su sac ificio e idencia que la mue e no es el final, sino
un pasaje hacia la ida e e na. Al da su ida, confiesan la e dad
de la esu ección y la p omesa de sal ación, eco dándonos que
la espe anza de la e no de auda, incluso an e el mayo de los desa-
íos (Rm 8,38-39)64; b) son semilla de unidad y de ecumenismo, pues
p oceden es de di e sas adiciones c is ianas, en el sac ificio se
con ie e en un signo de unidad, ya que su es imonio de e
62 Juan 17,3: "Es a es la ida e e na: que e conozcan a i, el único Dios e dade o,
y a Jesuc is o, a quien has en iado"
63 F ancisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 20
64 38 Po que engo la ce eza de que ni la mue e ni la ida, ni los ángeles ni los
p incipados, ni lo p esen e ni lo u u o, ni los pode es espi i uales,39 ni lo al o ni lo
p o undo, ni ninguna o a c ia u a pod á sepa a nos jamás del amo de Dios, ma-
ni es ado en C is o Jesús, nues o Seño .
49
asciende las di isiones his ó icas. Se les denomina “semillas de
unidad” po que, a a és de su sang e, manifies an un ecumenismo
de la sang e que con oca a odos los c is ianos a econoce en su
sac ificio una uen e común de espe anza; c) El ejemplo de los má -
i es in i a a los fieles a i i con mayo in ensidad la espe anza en
C is o. Su en ega o al es un llamado a pe se e a en la e, espe-
cialmen e en momen os de dificul ad o pe secución, eafi mando
que el amo de Dios es an ue e que ni siquie a la mue e puede
sepa a nos de él; y d) al se “con eso es de la ida que no iene fin”,
su sac ificio se con ie e en una semilla que, al ge mina en el co-
azón de los c eyen es, o alece la espe anza en la e e nidad. Con-
se a su es imonio es undamen al pa a que la espe anza c is-
iana siga siendo ecunda y ans o mado a en la ida de la Iglesia
y en el mundo.
Es e es imonio de e sob e la ida e e na, y la mani es ación ma e-
ial de los san os má i es, lle a al San o Pad e a cues iona se ¿Qué
se á de noso os, en onces, después de la mue e?65. Pa a los c is-
ianos la espues a es cla a, con unden e y espe anzado a: una ida
de comunión plena con Dios a a és de Jesús, en la cual la espe-
anza que hoy sen imos se ans o ma á en una ealidad e e na.
Es o implica en a en una comunión comple a con Dios. No se
a a solo de la con inuidad de la exis encia, sino de una unión p o-
unda en la que expe imen amos la p esencia y el amo infini o de
Dios. San Agus ín esume es e es ado ideal al deci que, una ez
unidos a Dios, no hab á dolo ni pena, sino una ida plena y e da-
de a66. Pe o, esa comunión plena desemboca en la consecución de
la elicidad, ocación uni e sal del se humano. Aho a bien, La eli-
cidad no se en iende aquí como un place pasaje o o una sa is ac-
ción empo al, sino como la ealización úl ima del se humano. La
e dade a elicidad se encuen a en el amo , esa pleni ud que nos
65 F ancisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 21
66 «Cuando me haya unido a Ti con odo mi se , nada se á pa a mí dolo ni pena.
Se á e dade a ida mi ida, llena de Ti» S. Agus in, Con esiones, Lib o X, 8, BAC,
2010.
50
dice "soy amado, luego exis o", y que se man iene in ac a y e e na,
sin des anece se an e las icisi udes de la ida.
O a ealidad que nos ancla con la ida e e na es el juicio de Dios67.
El Papa F ancisco eflexiona sob e el juicio de Dios como una eali-
dad que, lejos de in undi emo , debe se comp endida a la luz de
la espe anza y la mise ico dia. Sub aya que, en la adición c is iana,
el juicio no es una condena a bi a ia, sino la mani es ación de la
jus icia y el amo de Dios hacia la humanidad.
F ancisco en a iza que el juicio di ino se basa en la e dad de nues-
as idas y en la espues a al amo que Dios nos ha mos ado. Es e
juicio es, po an o, una llamada a la esponsabilidad pe sonal y co-
muni a ia, in i ando a los c eyen es a i i de acue do con el E an-
gelio y a p ac ica la ca idad, la jus icia y la solida idad.
Además, el Papa des aca que la espe anza c is iana se undamen a
en la confianza en la mise ico dia de Dios. Aunque somos conscien-
es de nues as limi aciones y pecados, sabemos que Dios es com-
pasi o y siemp e dispues o a pe dona a quienes se a epien en
since amen e. Es a ce eza nos impulsa a no des allece an e las
dificul ades y a man ene nos fi mes en el camino de la con e sión
y la eno ación espi i ual.
En es e con ex o, F ancisco ecue da las palab as de Jesús en el
E angelio de Juan68 , ocalizando como dicho juicio no pod á ha-
ce se más que en el amo . Pe se e emos en e en la in ención sal-
ado a de Dios y confiemos en su amo eden o 69.
El Papa ambién menciona la impo ancia de la o ación y los sac a-
men os como medios pa a p epa a nos pa a el encuen o con el
Seño en el juicio final. A a és de la Euca is ía, la Reconciliación y
67 F ancisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 22
68 Juan 4, 8 El que no ama, no conoce a Dios, po que Dios es amo .
69 Juan 12, 47 Si alguno oye mis palab as y no las gua da, yo no le juzgo, po que
no he enido pa a juzga al mundo, sino pa a sal a al mundo.
51
las demás p ác icas sac amen ales, ecibimos la g acia necesa ia
pa a i i según la olun ad de Dios y o alece nues a espe anza
en la ida e e na. Po an o, el Juicio, en onces, se efie e a la sal-
ación que espe amos y que Jesús nos ha ob enido con su mue e
y esu ección70. Pe o eso no significa que el mal hecho con el pe-
cado se ocul a, desapa ece, necesi a se pu ificado, pa a pe mi i -
nos el paso defini i o al amo de Dios. Es po ello, que la indulgencia
jubila 71, median e la o ación, se consolida en el ecue do o an e
po los que nos han p ecedido en la exis encia ca nal, pa a que ob-
engan plena mise ico dia.
La indulgencia pe mi e descub i la ilimi ada mise ico dia de Dios.
His ó icamen e, los é minos "mise ico dia" e "indulgencia" e an in-
e cambiables, eflejando la pleni ud del pe dón di ino que no co-
noce lími es. Es a pe spec i a esal a que, a a és de la indulgen-
cia, los fieles expe imen an de mane a angible la g acia y la com-
pasión de Dios.
El sac amen o de la Peni encia, ambién conocido como Reconci-
liación o Con esión72, es el medio po el cual Dios pe dona los pe-
cados de quienes se ace can con un co azón con i o. F ancisco
en a iza que es e sac amen o asegu a a los c eyen es que sus al as
son bo adas, pe mi iéndoles eno a su elación con Dios y con la
comunidad eclesial73. Es e ac o de con esión y absolución es un-
damen al pa a la ida espi i ual, ya que o ece una opo unidad
cons an e de con e sión y c ecimien o en la e. El pe dón di ino es
magnánimo74. No sólo pe dona los pecados, sino que ali ia y cu a
70 F ancisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 22
71 F ancisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 23
72 Hechos, 3, 19 A epen íos, pues, y con e íos, pa a que ues os pecados sean
bo ados
73 San iago 5, 16 Con esaos, pues, mu uamen e ues os pecados y o ad los unos
po los o os, pa a que seáis cu ados. La o ación e ien e del jus o iene mucho
pode .
74 Salmo 103, 3-4.8.10-12 «Él pe dona odas us culpas y cu a odas us dolencias;
esca a u ida del sepulc o, e co ona de amo y de e nu a. […] El Seño es bon-
dadoso y compasi o, len o pa a enoja se y de g an mise ico dia; […] no nos a a
52
las he idas del alma, ab iendo la pue a a la ida nue a en la
pleni ud de su amo .
Pa a ilus a la magni ud del pe dón di ino, el Papa ci a el Salmo
103:3-4: "Él pe dona odas us culpas y cu a odas us dolencias;
esca a u ida del sepulc o, e co ona de amo y de e nu a".
En el con ex o del Jubileo 2025, F ancisco in i a a los fieles a
edescub i el alo de la indulgencia y del sac amen o de la
Peni encia. El Año San o es un iempo p opicio pa a la
econciliación, la eno ación espi i ual y la p o undización en la
mise ico dia de Dios. Pa icipa en es os sac amen os du an e el
Jubileo pe mi e a los c eyen es expe imen a de mane a especial
la g acia di ina y o alece su camino de e.
Pe o, el es imonio más al o de espe anza lo encon amos en la
Mad e de Dios75. la espe anza de Ma ía no es un " ú il op imismo",
sino una espe anza undamen ada en la e y en la acep ación de la
olun ad di ina, incluso en medio de las dificul ades y los mis e ios
que acompaña on su ida. Desde el momen o de la Anunciación,
cuando acep ó el plan de Dios pa a ella, has a la p esencia al pie
de la c uz, Ma ía i ió una espe anza que no se des anece an e las
ad e sidades, sino que se o alece y se p o undiza. Ma ía es un
es imonio de cómo la espe anza se i e en el día a día, en la
acep ación de la olun ad de Dios y en la confianza en su
p o idencia. En en ó momen os de ince idumb e y su imien o,
pe o su espe anza se man u o fi me, confiando en las p omesas de
Dios, incluso cuando no los comp endía plenamen e. Ya, desde la
ado ación de los pas o es, Ma ía, po su pa e, gua daba odas
es as cosas, y las medi aba en su co azón76.Desde su in ancia, al
según nues os pecados ni nos paga con o me a nues as culpas. Cuan o se alza
el cielo sob e la ie a, así de inmenso es su amo po los que lo emen; cuan o dis a
el o ien e del occiden e, así apa a de noso os nues os pecados» Vid. K aus, H-
J., Los Salmos 60-150, Sígueme, 2014, pp. 427-435.
75 F ancisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 24
76 Lucas, 2, 19.
53
con empla a su Hijo, ella ecibió en su co azón las palab as
p o é icas de Simeón, quien anunciaba el des ino singula de Jesús
77 . Esa mi ada ma e nal, ca gada de e y de un conocimien o
in ui i o del plan di ino, an icipa el papel c ucial que Ma ía
desempeña á en la sal ación de la humanidad.
Al pie de la c uz, la Vi gen no se e ae an e el dolo , sino que se
hace pa ícipe del su imien o de Jesús. Su “sí” cons an e, a pesa
de la agonía y el desconcie o, es un es imonio i o de la
espe anza inqueb an able. En ese ac o de en ega, Ma ía coope a
con el plan eden o , anunciando, a a és de su silenciosa
pe se e ancia, que el su imien o no es el final, sino el p eludio de
la esu ección p ome ida po C is o78 . Po ello, se le econoce
popula men e como S ella ma is, símbolo de una espe anza segu a
que acude a los fieles en medio de las empes ades de la ida.
«Ma ía, po su pa e, gua daba odas es as cosas, y las medi aba en su co azón»
(Lc 2,19). Así el e angelis a Lucas e a a a la Mad e del Seño en el E angelio de
la in ancia. Todo lo que pasa a su al ededo e mina eniendo un e lejo en lo más
p o undo de su co azón: los días llenos de aleg ía, como los momen os más oscu-
os, cuando ambién a ella le cues a comp ende po qué camino debe pasa la
Redención. Todo e mina en su co azón, pa a que pase la c iba de la o ación y sea
ans igu ado po ella. Ya sean los egalos de los Magos, o la huida en Egip o,
has a ese emendo ie nes de pasión: la Mad e gua da odo y lo lle a a su diálogo
con Dios. Algunos han compa ado el co azón de Ma ía con una pe la de esplendo
incompa able, o mada y sua izada po la pacien e acogida de la olun ad de
Dios a a és de los mis e ios de Jesús medi ados en la o ación. ¡Qué boni o si
noso os ambién podemos pa ece nos un poco a nues a Mad e! Con el co azón
abie o a la Palab a de Dios, con el co azón silencioso, con el co azón obedien e,
con el co azón que sabe ecibi la Palab a de Dios y la deja c ece con una semilla
del bien de la Iglesia. Vid. F ancisco, Papa, Ca equesis 15. La Vi gen Ma ía, muje
de o ación, Audiencia Gene al, 18 de no iemb e de 2020.
77 Lucas. 2. 34-35 34. Simeón les bendijo y dijo a Ma ía, su mad e: «Es e es á pues o
pa a caída y ele ación de muchos en Is ael, y pa a se señal de con adicción -
35.¡y a i misma una espada e a a esa á el alma! - a in de que queden al descu-
bie o las in enciones de muchos co azones.»
78 Ma cos 8, 31. Jesús comenzó en onces a enseña les que e a necesa io que el Hijo
del Homb e su ie a mucho y ue a desechado po los ancianos, los p incipales
sace do es y los esc ibas, y que enía que mo i y esuci a después de es días.
54
Es a isión, an pode osa y consolado a, no es nue a en la his o ia
de la e. Si a, como ejemplo, lo señalado po S. Agus ín79 . Pa a él,
la espe anza no es me amen e un consuelo momen áneo, sino la
base inamo ible sob e la cual se edifica la ida del c eyen e,
ga an izando que el alma encuen e su eposo defini i o en el amo
di ino. Así, el ancla del alma se con ie e en el símbolo que nos
impulsa a i i con fi meza y a mi a con confianza hacia la
e e nidad.
Po úl imo, como señala el San o Pad e, debemos ol e a las
Sag adas Esc i u as. ¡No debemos pe de nunca la espe anza!
Pa iendo de Heb eos, 6 18-2080, se nos con oca a a e a nos a es a
espe anza, desc ibiéndola como un ancla del alma, sólida y segu a,
que asciende el elo del iempo y nos conduce hacia el encuen o
defini i o con C is o. En es a imagen, el ancla simboliza no sólo
es abilidad an e las o men as de la ida, sino ambién la p omesa
de que, al deposi a nues a e en el amo infini o de Dios, ningún
pode ʊni la mue e, ni las ad e sidadesʊ pod á jamás sepa a nos
de Él.
Pe o, pa a ello es necesa io el es imonio de la e en C is o
esuci ado. Esa e es la le adu a 81 donde ge mine la genuina
espe anza, la e, la solida idad y la jus icia. Qué alcancemos
aquellos cielos nue os y ie a nue a 82 . Y que esa e sea
79 S. Agus ín, De la Vida Feliz, Aguila , 1969.
80 Noso os, los que acudimos a él, nos sen imos pode osamen e es imulados a
a e a nos a la espe anza que se nos o ece. Es a espe anza que noso os enemos
es como un ancla del alma, sólida y i me, que pene a más allá del elo, allí mismo
donde Jesús en ó po noso os, como p ecu so .
81 F ancisco, Papa, Spes Non Con undi , ci . nº 25
82 Isaias, 65, 17-18 Po que he aquí que yo c ea é nue os cielos y nue a ie a; y de
lo p ime o no hab á memo ia, ni más end á al pensamien o. 18 Mas os goza éis y
os aleg a éis pa a siemp e en las cosas que yo he c eado; po que he aquí que yo
aigo a Je usalén aleg ía, y a su pueblo gozo
2 Ped o, 3 Mas noso os espe amos, según la p omesa de Dios, cielos nue os y una
ie a nue a en que eine la jus icia.
Apocalipsis 21, 1 Después i un cielo nue o y una ie a nue a, pues el p ime cielo
y la p ime a ie a habían desapa ecido, y el ma no exis e ya.
55
con agiosa, pa a que nues o ejemplo si a a o os83, y podamos
agua da confiados en la enida de Nues o Seño Jesuc is o.
CONCLUSIONES
La Bula Spes non con undi adquie e en el con ex o ac ual una
ele ancia ex ao dina ia, pues no solo con oca a la comunidad
c is iana a eno a su e y espe anza, sino que ambién plan ea un
modelo de comp omiso é ico y solida io en e a los desa íos
con empo áneos. En un mundo ma cado po la ince idumb e, la
pola ización polí ica, la c isis ecológica y las desigualdades
económicas, el mensaje de una espe anza inqueb an able
ʊ undamen ada en el amo de Dios y en la p omesa de la ida
e e naʊ se e ige como un a o de luz que in i a a ans o ma la
desespe anza en acción.
En p ime luga , la Bula nos ecue da que la espe anza c is iana no
es una me a ac i ud pasi a o un op imismo ingenuo, sino una i ud
eológica que nos impulsa a mi a más allá de las apa iencias ya
confia en el plan eden o de Dios. Es a espe anza, anclada en la
expe iencia del amo di ino mani es ado en C is o, se con ie e en
el undamen o desde el cual se pueden eplan ea nues as
p io idades. Cuando i imos en sociedades ca ac e izadas po la
inmedia ez, el indi idualismo y la búsqueda cons an e de
g a ificaciones e íme as, la in i ación del Papa F ancisco a ab aza
una espe anza que asciende lo empo al nos desa ía a epensa
el sen ido de la exis encia y cons ui una cul u a del encuen o y
la solida idad.
Además, Spes non con undi hace un llamado u gen e a la ca idad
y la esponsabilidad social. F en e a las c isis humani a ias y
ecológicas que aquejan a an as comunidades en odo el mundo, el
mensaje jubila se con ie e en una exho ación a ac ua : la e no
puede limi a se a una me a c eencia in e na, sino que debe
83 Salmo 27,14 Espe a en el Seño y sé ue e; en alo y espe a en el Seño
56
mani es a se en la p ác ica del amo hacia el p ójimo, en especial
hacia aquellos que su en y se encuen an ma ginados. La isión de
un mundo en el que la espe anza se aduce en ges os conc e os
de jus icia y econciliación es, en esencia, una p opues a pa a
ans o ma la ealidad social y polí ica, omen ando una cul u a en
la que el espe o a la dignidad humana y el cuidado de la c eación
sean p incipios undamen ales.
Asimismo, la Bula sub aya la impo ancia de la unidad ecuménica y
la coope ación en e las di e en es adiciones c is ianas. En
iempos de di isión y agmen ación, el es imonio de los má i es,
la eflexión sob e los concilios his ó icos y la in i ación a la
comunión de los c eyen es se p esen an como elemen os
esenciales pa a supe a las ba e as y cons ui puen es de diálogo
y a e nidad. Es e llamado a la unidad esuena con ue za en un
con ex o global donde las ensiones in e eligiosas y las dispu as
in e nas amenazan con debili a la misión de la Iglesia.
Finalmen e, el én asis en la espe anza que se a aiga en la ida
e e na y en la plena comunión con Dios nos in i a a epensa el
u u o no como un des ino incie o, sino como la culminación de
una exis encia i a en el amo . Tal como enseña la Sag ada Esc i u a
y es confi mado po los Pad es de la Iglesia, la e dade a elicidad
y pleni ud se alcanzan al pone nues a mi ada en la e e nidad,
pe mi iendo que es a isión ans o me cada aspec o de nues a
ida co idiana.
Como mani es ó S. Juan C isós omo84 “la ca idad es la uen e de
la espe anza, lo que significa que al ama a nues o p ójimo
eflejamos la espe anza que hemos ecibido de Dios”. En es e
sen ido, Spes non con undi no es solo un documen o jubila , sino
un llamado a empo al a i i la e de mane a in eg al, en la que cada
acción, cada ges o de solida idad y cada comp omiso con la jus icia
84 S. Juan C isós omo, Homilías sob e el E angelio de San Juan /1, Ciudad Nue a,
1991.
63
XII), 1875 (Pío IX), 1900 (León XIII), 1925 (Pío XI), 1950 (Pío XII), 1975
(Pablo VI), 2000 (Juan Pablo II), 2025 (F ancisco).
A los jubileos o dina ios se han de añadi los ex ao dina ios, es
deci , aquellos que no esponden a la cadencia c onológica
es ablecida, concedidos a odos los fieles o a una egión en
pa icula , con una du ación de días, semanas, meses o un año, y
po di e sos mo i os: sal agua da la e en momen os de pelig o, el
bienes a de una nación, po algún hecho conce nien e a un
sobe ano, po la paz, po el inicio de un pon ificado, po las
necesidades de la Iglesia, con a los u cos, con a la pes e, e c.14
No obs an e, se ha de obse a que como año jubila ex ao dina io
p opiamen e dicho an solo se econocen es: dos de ellos
con ocados en el siglo XX, el de 1933 po Pío XI y el de 1983 po
Juan Pablo II, y un e ce o al comienzo del siglo XXI, el con ocado
po F ancisco pa a el año 2016. La di e encia en e es os, in e esa
ad e i lo, es el mo i o de su celeb ación: los dos p ime os pa a
conmemo a espec i amen e los 1900 y 1950 años de la mue e y
esu ección de C is o, mien as que el e ce o po el 50
ani e sa io de la clausu a del Concilio Va icano II, o sea, aquellos
en unción de e emé ides c is ológicas y es e concilia , con la
imp on a eclesial que ello compo a. An es de alo a es a
pa icula idad del jubileo del año 2016, hemos de ad e i que
incluso en la bula de con oca o ia del jubileo ac ual, Spes nos
con undi , F ancisco dis ingue en e los jubileos o dina ios y
ex ao dina ios. Haciendo mención del úl imo jubileo o dina io que
se celeb ó, el del año 2000, F ancisco ano a la e emé ide que, aun
siendo o dina io, lo hizo di e en e a los demás: “los dos mil años del
nacimien o de Jesuc is o” (n. 5). En sen ido c onológico se a a de
una absolu a no edad, pues, has a en onces, en e e encia siemp e
al mis e io de la Enca nación, los jubileos se habían celeb ado
con o me a una cadencia empo al basada en años (cada 100, 50,
25 o 33), pe o nunca an es a p opósi o de un milena io, o mejo
dicho, como ue el caso, un bimilena io15 , excepcionalidad po la
14 C . LORA, Bolla io dell’Anno San o, L.
15 C . ORTEGA, Los Jubileos. Su his o ia y sen ido, 118.
64
que se lo llamó “el G an Jubileo”, apela i o con el que el p opio
Juan Pablo II se efi ió a él en la bula de su con oca o ia16 y en la
ca a de p epa ación del mismo17. T as eco da es e jubileo de ca-
ác e único, F ancisco pasa a menciona el jubileo del año 2016,
haciéndolo con el califica i o de “ex ao dina io” y explicando el
mo i o de su con oca o ia, pa a lo que ci a la bula de su
p omulgación18: “mani es a y acili a el encuen o con «el Ros o
de la mise ico dia» de Dios” (n. 6). Seguidamen e, F ancisco indica
el p esen e jubileo, efi iéndose a él como “un nue o Jubileo”, en
an o que o dina io, como lo denomina exp esamen e al final del
mismo núme o de la bula. Es e, con o me al ema elegido,
in e p e a el jubileo como la opo unidad de la “expe iencia i a
del amo de Dios, que susci a en el co azón la espe anza de la
sal ación en C is o” (n. 6). Lo so p enden e es que F ancisco no se
limi a a nomb a los es úl imos jubileos, dado que, además, insinúa
la celeb ación de o o: “al mismo iempo, es e Año San o o ien a á
el camino hacia o o ani e sa io undamen al pa a odos los
c is ianos: en el 2033 se celeb a án los dos mil años de la
Redención ealizada po medio de la pasión, mue e y esu ección
del Seño Jesús. Nos encon amos así en e a un i ine a io
ma cado po g andes e apas” (n. 6). Resul a in e esan e que el papa
no solo dé a en ende la celeb ación de un jubileo ex ao dina io
pa a esa echa, sino que, en compa ación con el del año 2000,
ambién lo conside e excepcional, eniendo en cuen a que, si aquel
conmemo ó los dos mil años del nacimien o de C is o, es e o o
celeb a á los dos mil años de la edención ob ada po Él.
A eno de lo a iba expues o, nos da la imp esión de que es os
úl imos jubileos conce nien es a la Redención, siendo
ex ao dina ios, ienden a se conside ados como o dina ios y, po
ende, a egula se po una cadencia c onológica. De hecho, así
16 JUAN PABLO II, Bula Inca na ionis mys e ium, 29-IX-1998, nn. 2, 6.
17 JUAN PABLO II, Ca a apos ólica Te io millennio ad enien e, 10-IX-1994, nn. 16,
17, 18, 20, 22, 23, 25, 28, 29, 34, 38, 44, 46, 55, 59. Como se puede obse a , el uso
de la exp esión pe sis e a lo la go de odo el documen o.
18 C . FRANCISCO, Bula Mise ico diae Vul us, 11-IV-2015, nn. 1-3.
65
ue on es ablecidos los de 1933 y 1983 y así lo se á el u u o de
2033, con un ma gen de cincuen a años en e ellos. Es o explica
que el bula io an es ci ado19 y la p opia página web del jubileo ac-
ual20 incluyan los jubileos de 1933 y 1983 en e los o dina ios, aun
sin deja los de llama ex ao dina ios. Asimismo, se sob een iende
la fijación de una doble cadencia c onológica: cada ein icinco años
pa a el jubileo ela i o al nacimien o de C is o y cada cincuen a
años pa a el jubileo conmemo a i o de la Redención. La endencia
a egula los jubileos ex ao dina ios de la Redención se debe al
mismo que con ocó el p ime o de ellos pa a 1933, Pío XI, pues en
la clausu a de es e emplazó a la Iglesia a celeb a su bimilena io en
2033, siendo Juan Pablo II quien, finalmen e, al celeb a lo ambién
en 1983, lo ino a es ablece pa a cada cincuen a años21. El mo i o
conmemo a i o de es os jubileos ex ao dina ios, la Redención,
lle ó a in oduci o a no edad po lo que espec a a la echa de
ape u a y clausu a del año san o, pues, mien as los o dina ios,
ela i os al nacimien o de C is o, han solido ab i se y clausu a se
du an e las fies as na alicias del Seño , es os o os lo han hecho en
o no a la Semana San a22. No obs an e, el con ocado po Juan Pa-
blo II pa a 1983, si bien concluyó el 22 de ab il de 1984, domingo de
Pascua, u o la pa icula idad de comenza el 25 de ma zo, solem-
nidad de la anunciación del Seño , con la in ención de conca ena
ambos mis e ios, el de la Enca nación y el de la Redención, sub a-
yando del p ime o, al ci a Heb eos 2, 14, el fin so e iológico que lo
enga za con el segundo23. El acen o de es os dos jubileos ex ao -
dina ios en el mis e io de la Redención, como se deduce de las bu-
las de su p omulgación, si ió pa a ahonda en o os ma ices que
se de i an del sen ido más p o undo del jubileo: po una pa e, el
deseo de con e sión que despie a la conside ación de dicho mis-
e io, y, po o a, las g acias que du an e el jubileo pueden
19 C . LORA, Bolla io dell’Anno San o, LI.
20 h ps://www.iubilaeum2025. a/es/giubileo-2025/giubilei-nella-s o ia.h ml
(consul ado: 8-II-2025).
21 C . ORTEGA, Los Jubileos. Su his o ia y sen ido, 111-112.
22 El con ocado po Pío XI se ab ió el 2 de ab il de 1933, domingo de Pasión, y se
ce ó el 2 de ab il de 1934, lunes de Pascua.
23 C . JUAN PABLO II, Bula Ape i e po as Redemp o is, 6-I-1983, n. 2.
66
ob ene se po mediación de la Iglesia y que son u o de la eden-
ción ob ada po C is o24.
Una obse ación más sob e los dos jubileos con ocados po el
papa F ancisco en elación con el G an Jubileo del año 2000 es el
alcance uni e sal de su celeb ación. Si bien es e dad que muchos
de los jubileos omanos, especialmen e en época mode na, e an
ex endidos a oda la Iglesia una ez que se clausu aban25, el del año
2000 ue el p ime o cuya celeb ación en Roma coincidió con su
expansión a oda la Iglesia. Juan Pablo II señaló exp esamen e es a
inno ación en la Te io millenio ad enien e: “un capí ulo pa icula
es la celeb ación misma del g an jubileo, que end á luga
con empo áneamen e en Tie a San a, en Roma y en las Iglesias
locales del mundo en e o” (n. 55). Como ad ie e Joaquín O ega,
la no edad e a doble, no solo po la ex ensión uni e sal del jubileo
desde el p ime momen o de su ape u a, sino ambién po la
in oducción de Tie a San a, es a incluso an es que Roma, “cuyo
p o undo sen ido bíblico y c is ológico a nadie se le escapa”26. Con
espec o a es o, el mismo au o comen a que la celeb ación del
jubileo omano había e o zado la cen alidad de Roma y del
pon ificado pa a oda la Iglesia, hecho po el que “algunos
his o iado es han llegado a p egun a se si la p ác ica jubila , al igual
que o as ins i uciones o adiciones, no han sido una es a egia del
24 C . PÍO XI, Bula Quod nupe , 6-I-1933, en LORA, Bolla io dell’Anno San o, 1110-
1119; JUAN PABLO II, Bula Ape i e po as Redemp o is, 6-I-1983, nn. 1-5.
25 A pa i del jubileo de 1750, con ocado po Benedic o XIV, se hizo cos umb e
que a la clausu a de la pue a san a el papa ex endiese el jubileo a odo el mundo
ca ólico, con la sal edad del con ocado po Pablo VI pa a 1975, pues, como p e-
pa ación, dispuso que la celeb ación del jubileo en las iglesias pa icula es se hi-
cie a el año an es (c . ORTEGA, Los Jubileos. Su his o ia y sen ido, 86-109; GA-
LUZZI, “Los años san os en la his o ia de la Iglesia”, 107-108). La p ime a cons an-
cia de la pa icipación de la diócesis hispalense en la ex ensión de un jubileo se
emon a al celeb ado en 1775. Desde en onces, pa a luc a las indulgencias, los
obispos disponían las usuales condiciones de con esa , comulga y isi a las igle-
sias po él es ablecidas, unas pa a muje es y o as pa a homb es, al menos has a
los celeb ados en el siglo XIX (c . MARTÍN RIEGO, “Los años san os en la his o ia
de la Iglesia”, 185-199).
26 ORTEGA, Los Jubileos. Su his o ia y sen ido, 119.
67
pon ificado pa a suje a la unidad eclesial, pa a afi ma su
cen alidad en e a la pe i e ia de la c is iandad, que, en ocasiones,
pa ecía no mi a suficien emen e hacia Roma”27. De es e modo, la
expansión del jubileo a oda la Iglesia disipa la sospecha de “una
en abilidad di ec a, ins i ucional, de p es igio o de au o idad a
a o de Roma”28, al paso que, en sin onía con el Concilio Va icano
II29, e alo iza las iglesias locales como aquellas en las que la Iglesia
uni e sal se hace p esen e30. En es a línea se halla F ancisco, más
aún a eno de la sinodalidad de la Iglesia en la que an o insis e31,
obje o del ecien e sínodo (2021-2024) y a la que ambién se efie e
en Spes non con undi (n. 17) a p opósi o de la conmemo ación de
los 1700 años del Concilio de Nicea (325-2025).
Po su pa e, la uni e salidad del jubileo del 2016 quedó manifies a
a modo de me á o a en la idea de hace de la pue a san a una
“Pue a de la Mise ico dia” que se ab ie a no solo en las basílicas
mayo es de Roma, sino ambién en las ca ed ales de odas las
diócesis, en las iglesias más significa i as de es as y en los
san ua ios. F ancisco, además, o ece el mo i o de la ex ensión
uni e sal de es e jubileo al deci que “se á celeb ado en Roma
como así en las Iglesias pa icula es como signo isible de la
comunión de oda la Iglesia” (MV 3). Un hecho significa i o es que
el papa se adelan a a a la ape u a oficial de es e jubileo ab iendo
la pue a san a de la Ca ed al de No e-Dame de Bangui (República
Cen oa icana) el 29 de no iemb e de 2015, du an e su iaje
apos ólico a Á ica. Las palab as que p onunció en el i o de
27 Ibídem, 38.
28 Ibídem, 38.
29 C . CONCILIO VATICANO II, Cons i ución Lumen gen ium, 21-XI-1964, nn. 23-
26.
30 C . W. KASPER, “El g an Jubileo del año 2000 en las iglesias locales”, en CON-
SEJO DE PRESIDENCIA DEL GRAN JUBILEO DEL AÑO 2000, Te io millennio
ad enien e. Comen a io eológico-pas o al, 233-240.
31 C . E. BUENO DE LA FUENTE, Eclesiología del papa F ancisco. Una Iglesia bau-
ismal y sinodal, Fon e, Bu gos 2018; A. L. CATELAN FERREIRA, “A Sinodalidade
Eclesial no Magis é io do Papa F ancisco”, en A ualidade Teológica 59 (2018) 390-
404.
68
ape u a eflejan cla amen e la pe spec i a uni e salis a que
F ancisco quiso da a aquel jubileo ex ao dina io, además del
calado sociológico que lo ca ac e izó: “Bangui se con ie e hoy en
la capi al espi i ual del mundo. El Año San o de la Mise ico dia llega
an icipadamen e a es a ie a. Una ie a que su e desde hace
años la gue a, el odio, la incomp ensión, la al a de paz. En es a
ie a su ien e ambién es án odos los países del mundo que
es án pasando po la c uz de la gue a. Bangui se con ie e en la
capi al espi i ual de la o ación po la mise ico dia del Pad e.
Pidamos odos noso os paz, mise ico dia, econciliación, pe dón,
amo ”32.
En el caso del jubileo ac ual, F ancisco, en Spes non con undi (n.
6), ha es ablecido la ape u a de la pue a san a en las basílicas
mayo es de Roma33, comenzando po la de la Basílica de San Ped o,
en el Va icano, el 24 de diciemb e de 2024. En es a misma bula el
papa anunció una de las inno aciones más llama i as en la adición
jubila , la ape u a po él mismo de una pue a san a en una cá cel,
pa a o ece a los p esos, dice: “un signo conc e o de ce canía”, “a
fin de que sea pa a ellos un símbolo que in i a a mi a al u u o con
espe anza y con un eno ado comp omiso de ida” (n. 10).
Conc e amen e, es a ha sido la segunda pue a san a abie a en el
jubileo, el 26 de diciemb e de 2024, en la cá cel de Rebibbia, en
Roma. Con la in ención de uni e saliza el jubileo, F ancisco
32 h ps://www. a ican. a/con en / ancesco/es/homilies/2015/documen s/
papa- ancesco_20151129_ epcen a icana-omelia-ca ed ale-bangui.h ml (con-
sul ado: 09-II-2025).
33 El p ime papa en ab i una pue a san a ue Ma ín V en ocasión del jubileo de
1423, pe o no en la Basílica de San Ped o, sino en la de San Juan de Le án. Se
debe a Alejand o VI la inno ación de la ape u a de la pue a san a en las cua o
basílicas mayo es de Roma, comenzando po la de San Ped o, con un ce emonial
que, simpli icado en el posconcilio, llega has a nues os días (c . GALUZZI, “Los
años san os en la his o ia de la Iglesia”, 84, 90). Huelga deci que la pue a san a
adquie e un p o undo signi icado c is ológico: “quien pasa po ella en a cons-
cien emen e en el dinamismo peni encial del jubileo, con iesa a C is o -que es la
e dade a pue a- y se encamina hacia la con esión o memo ia de los após oles,
si uada en el cen o de las espec i as basílicas” (ORTEGA, Los Jubileos. Su his-
o ia y sen ido, 35).
69
es ableció en Spes non con undi que el 29 de diciemb e de 2024
había de celeb a se la euca is ía en cada ca ed al del mundo como
ape u a del año san o, des acando la pe eg inación a es a desde
una iglesia, cual “signo del camino de espe anza” (n. 6). El dec e o
de la Peni encia ía Apos ólica sob e la concesión de las
indulgencias o ece un amplio abanico de luga es a donde
pe eg ina pa a luc a las: las cua o basílicas mayo es de Roma, la
basílica del San o Sepulc o en Je usalén, la de la Na i idad en
Belén y la de la Anunciación en Naza e ; y pa a odas las diócesis:
la ca ed al e iglesias designadas po el obispo34. En el caso de la
a chidiócesis hispalense, monseño José Ángel Saiz Meneses ha
designado pa a la ciudad de Se illa: la Ca ed al, las basílicas
meno es de la Espe anza Maca ena, el G an Pode , Ma ía
Auxiliado a y el C is o de la Expi ación, así como la Capilla de los
Ma ine os. Pa a las ica ías ha designado: el San ua io de N a. S a.
de Se efilla, en Lo a del Río (Vica ía No e); la Pa oquia de San a
C uz, en Écija (Vica ía Su ), la Pa oquia de San a Ma ía Magdalena,
en Dos He manas, y el San ua io Diocesano de N a. S a. de
Consolación, en U e a (Vica ía Es e); y el San ua io de N a. S a.
de Lo e o, en Espa inas (Vica ía Oes e)35. El dec e o de la Peni-
encia ía Apos ólica, co espondiendo al deseo del papa de uni e -
saliza odo lo posible el jubileo, a los luga es e e idos de pe eg i-
nación suma o os más: nume osas iglesias de la ciudad de Roma,
o as basílicas impo an es del mundo (las dos papales de Asís, la
de Lo e o en I alia, la de la Vi gen de Pompeya, la de San An onio
de Padua), cualquie basílica meno y, de nue o, las iglesias desig-
nadas po el o dina io del luga . El dec e o e mina la elación de
luga es señalando los san ua ios nacionales e in e nacionales, a la
ez que ci a la definición que F ancisco hace de ellos en Spes non
34 C . PENITENCIARÍA APOSTÓLICA, Dec e o Sob e la concesión de la indul-
gencia du an e el Jubileo o dina io del año 2025 con ocado po su San idad el
papa F ancisco, 13-V-2024.
35 C . JOSÉ ÁNGEL SAIZ MENESES, Dec e o Templos en los que se luc an las
indulgencias del Año Jubila 2025, 23-XI-2024.
70
con undi como “luga es san os de acogida y espacios p i ilegiados
pa a gene a espe anza” (n. 24).
Toda ía, en Spes nos con undi , F ancisco, dando a en ende la
inmensidad de la mise ico dia de Dios que significa odo jubileo,
obse a que “no podemos ol ida las dis in as o mas po medio
de las cuales la g acia del pe dón ha sido de amada con
abundancia sob e el san o Pueblo de Dios” (n. 5). En es e sen ido,
pasa a menciona o as o mas de jubileos, conc e amen e a ios
de los que p eceden al p ime jubileo omano de la his o ia, el de
1300: el “g an pe dón” que Celes ino V concedió en 1294 a quienes
isi a an la Basílica de San a Ma ía de Collemaggio, en L’Aquila
(I alia), los días 28 y 29 de agos o; la concesión de indulgencia en
1216 po el papa Hono io III, a endiendo la súplica de san F ancisco,
a quien isi a a la Po ciúncula, en Asís (I alia), los días 1 y 2 de
agos o; y la concesión de un jubileo po pa e del papa Calix o II
en 1122 al San ua io de San iago de Compos ela siemp e que la
fies a del san o se celeb e en domingo. De modo que, concluye el
papa, “es bueno que esa modalidad «ex endida» de celeb aciones
jubila es con inúe, de mane a que la ue za del pe dón de Dios
sos enga y acompañe el camino de comunidades y de las pe sonas”
(n. 5). Den o de es a “modalidad ex endida” de jubileos han que
conside a se o os an os concedidos po los papas a di e sos
luga es de España, egulados po una cadencia c onológica que,
po lo gene al, se suje a a la coincidencia de la fies a con el
domingo: San o To ibio de Liébana, San ísimo C is o de U da,
Ca a aca de la C uz, el San o Cáliz de Valencia y los luga es de
San a Te esa de Á ila, es os dos úl imos concedidos po el papa
F ancisco. Asimismo, se ha de eco da que en los úl imos años se
ha uel o una cons an e la concesión de años jubila es a
ins i uciones de nues a a chidiócesis, gene almen e he mandades
y muy a amen e pa oquias. Po pone algún ejemplo, eco demos
el concedido a la He mandad de la Di ina Pas o a de Can illana
(en e 2020 y 2021, con mo i o del e ce cen ena io de su
undación), a la Real Pa oquia de San a Ana de T iana (en e 2016
y 2017, po el 750 ani e sa io de su undación) y a la Pa oquia de
San a Ma ía Magdalena de A ahal (en e 2021 y 2022, con mo i o
71
del 225 ani e sa io de la a ificación canónica del pa onazgo de la
san a sob e la localidad). Es os jubileos die on luga a un e ulsi o
pas o al, además de nume osas inicia i as e angelizado as y
cul u ales36. Po influencia de los úl imos jubileos omanos, que in-
oduje on la elección de un lema, los concedidos a las ins i ucio-
nes an es e e idas u ie on el suyo p opio, pe sonalizándolo en a-
zón de su i ula o de oción: el de la He mandad de la Di ina Pas-
o a: “Somos su pueblo y o ejas de su ebaño” (Salmo 99, 3); el de
la Pa oquia de San a Ana: “Anna, adix ubé ima” (Ana, aíz e-
cunda)37, y el de la Pa oquia de la Magdalena de A ahal: “Busca é
al amo de mi alma” (Can 3, 2)38.
Con ecuencia los papas han dejado su p opia imp on a en los
jubileos. Así, po ejemplo, sucedió con Juan Pablo II al con oca el
jubileo ex ao dina io de la Redención de 1983 con una bula que
in i uló con las mismas palab as de inicio de su pon ificado: Ape i e
po as Redemp o i, coincidiendo, además, el ema conmemo a i o
del jubileo con uno de los más pe sis en es de su magis e io,
azado ya en su p ime a encíclica: Redemp o hominis (1979)39. El
papa F ancisco ambién ha dejado su huella en los jubileos que ha
36 En el con ex o de la celeb ación del jubileo se edi a on sendas publicaciones
sob e las espec i as e emé ides que los mo i a on: A. RODRÍGUEZ BABÍO
(coo d.), San a Ana de T iana: apa a o his ó ico-a ís ico, Real Pa oquia de San a
An a de T iana, Se illa 2016; J. MOREJÓN PAZOS (coo d.), Di ina Pas o a de
Can illana. T es siglos de una de oción, He mandad de la Di ina Pas o a de Can-
illana, Se illa 2021; A. ROMÁN VILLALÓN (coo d.), A ahal y su Pa ona. San a
Ma ía Magdalena. A e, his o ia y adición, Pa oquia de San a Ma ía Magdalena
de A ahal, Mo ón de la F on e a 2023.
37 La ci a pe enece a un himno pa a la es i idad de san a Ana que dio igualmen e
í ulo a una exposición que se celeb ó du an e aquel año jubila en la pa oquia.
C . J. M. RUBIO RUBIO, Anna adix ubé ima. Ca álogo de la Exposición, Ayun a-
mien o de Se illa, Se illa 2016.
38 La ci a bíblica es á elacionada con san a Ma ía Magdalena po pe enece a la
p ime a lec u a de su ies a li ú gica, p oponiéndose como un eclamo a la con-
e sión a la que in i a la celeb ación del año jubila . C . A. ROMÁN VILLALÓN,
San a Ma ía Magdalena, Pa ona de A ahal. Eje cicio del T iduo, subsidio li ú -
gico, de ociona io, eseña his ó ica y cancione o, Pa oquia de San a Ma ía Mag-
dalena de A ahal, A ahal 2022, 110-115.
39 C . ORTEGA, Los Jubileos. Su his o ia y sen ido, 111-112.
72
con ocado. Pa a empeza , se ha de ad e i que el ema del jubileo
ex ao dina io del año 2016, la mise ico dia, coincide con su lema:
“mise eando a que eligendo” (“lo mi ó con mise ico dia y lo eligió”),
lema que, escogido desde su o denación episcopal, es cla e pa a
en ende su ocación, espi i ualidad y pon ificado40. En la bula Mi-
se ico diae Vul us lo ci a, since ándose sob e es e: “siemp e me ha
cau i ado es a exp esión, an o que quise hace la mi p opio lema”
(n. 8). En la misma bula explica que el lema p o iene de una homilía
de san Beda el Vene able sob e la mise ico dia de Dios a colación
de la ocación de Ma eo, el publicano.
Asimismo, el hecho de que F ancisco con oca a es e jubileo
ex ao dina io pa a conmemo a la clausu a del Concilio Va icano
II41 descub e la igencia que es e sigue a ibuyéndole pa a la ida y
misión de la Iglesia en el siglo XXI42. Como alguien ha suge ido, es o
hace que la con oca o ia de es e jubileo “no busca an o la
celeb ación de un ani e sa io, sino que se inse a, más bien, en la
dinámica de la e angelización y acción pas o al del papa, como
acción de la Iglesia”43. La in ención de e alo iza la doc ina conci-
lia en pos de la e o ma eclesial, p og ama esencial de su magis e-
io44, se desp ende de la bula de la p omulgación del jubileo, como
40 C . F. CHICA ARELLANO, “Dios o o ga a los pob es su «p ime a mise ico dia».
El Año Jubila de la mise ico dia ilumina las cla es pas o ales del Papa F ancisco”,
en Co in ios XIII 157 (2016) 85-113; W. KASPER, El papa F ancisco. Re olución de
la e nu a y el amo . Raíces eológicas y pe spec i as pas o ales, Sal Te ae, Ma-
liaño 2015, 53-60.
41 C . O. RUIZ ARENAS, “El Jubileo de la Mise ico dia ea i a el espí i u del Con-
cilio Va icano II”, en Teología y Ca equesis 135 (2016) 61-81.
42 C . J. R. CASTILLO VILLANUEVA, “«Con e sión eclesial» en el magis e io del
Papa F ancisco: algunas no as ca ac e ís icas, con inuidad con el Concilio Va i-
cano II y consecuencias p ác icas”, en Yachay: Re is a de Cul u a, Filoso ía y Teo-
logía 76 (2022) 33-71; P. TRIGO, “El Papa F ancisco, exp esión ac ualizada del
Concilio Va icano II”, en I e (2016) 17-130.
43 C . J. VIDAL TALÉNS, “¿Po qué un Jubileo de la Mise ico dia? Signos de los
iempos que apelan a la mise ico dia”, en Anales Valen inos 5 (2016) 3.
44 Apa ece ampliamen e desa ollado en su p ime a Exho ación apos ólica, E an-
gelii Gaudium, 24-XI-2013, especialmen e el capí ulo p ime o (“La ans o mación
misione a de la Iglesia”), nn. 20-49. A es e espec o id. C. M. GALLI, “La eología
79
sabidu ía de la expe iencia, que in i a a no epe i on amen e los
mismos e o es del pasado. Los jó enes nos llaman a despe a y
ac ecen a la espe anza, po 86 que lle an en sí las nue as
endencias de la humanidad y nos ab en al u u o, de mane a que
no nos quedemos anclados en la nos algia de es uc u as y
cos umb es que ya no son cauces de ida en el mundo ac ual” (n.
108)60.
Po lo espec a a los mig an es, de honda p eocupación pa a el
papa61, es e nomb a a los “exiliados, desplazados y e ugiados” (n.
13), apelando a la conciencia con las palab as de Jesús en la
pa ábola del juicio final: “es aba p eso, y me aloja on”, po que “cada
ez que lo hicie on con el más pequeño de mis he manos, lo
hicie on conmigo” (M 25, 35.40). En es e con ex o, esul a del odo
significa i o el hecho de que F ancisco in oduje a es nue os
í ulos ma ianos en las le anías lau e anas: “Ma e mise ico diae”,
“Ma e spei” y “Solacium mig an ium”62 (“Mad e de la mise ico dia”,
Mad e de la espe anza”, “Consuelo de los mig an es”),
cu iosamen e elacionados los dos p ime os con los emas de los
jubileos po él con ocados.
Ace ca de los ancianos, p esen es de modo especial en su
magis e io63, F ancisco se hace eco en Spes non con undi de la so-
ledad o el abandono en los que a menudo se encuen an,
60 Recué dese que F ancisco ha di igido a los jó enes uno de los documen os más
o iginales de su pon i icado, la Exho ación apos ólica Ch is us i i , 25-III-2019.
En es a ambién e ie e la si uación de los jó enes y de la Iglesia desde la pe s-
pec i a de los signos de los iempos (nn. 39-42).
61 C . A. ARES MATEO, “El Papa F ancisco, una mi ada a las mig aciones”, en Co-
in ios XIII 151-152 (2014) 184-201.
62 C . ROBERT SARAH, Ca a del P e ec o de la Cong egación pa a el Cul o Di-
ino y la Disciplina de los Sac amen os a los p esiden es de las Con e encias Epis-
copales sob e las in ocaciones “Ma e mise ico diae”, “Ma e spei” y “Solacium
mig an ium” que se inclui án en las le anías lau e anas, 20-VI-2020.
63 C . J. M. BAJO LLAURADÓ, “El pensamien o del papa F ancisco en o no a la
ejez”, en Co in ios XIII, 187 (2023) 56-72.
80
sub ayando el impo an e papel de los abuelos en “la ansmisión
de la e y la sabidu ía de la ida” (n. 14).
Finalmen e, en elación con los pob es, p edilec os absolu amen e
en su pensamien o, piénsese que po eso eligió el nomb e de
F ancisco64, el papa llama a no esigna se an e la al a de i ienda,
la al a de comida, la exclusión y la indi e encia (n. 15). Ci ando una
de sus encíclicas de mayo calado social, Lauda o sí (n. 49)65 , el
papa conside a que es “escandaloso que, en un mundo do ado de
eno mes ecu sos, des inados en g an pa e a los a mamen os, los
pob es sean la mayo pa e” (n. 15). F ancisco ex iende su eflexión
sob e es o úl imo an e la g a e si uación del hamb e en el mundo:
“un flagelo escandaloso en el cue po de nues a humanidad” que
“nos in i a a odos a sen i emo dimien o de conciencia” (n 16).
An e es o, hace un llamamien o a la espe anza pa a deci que “los
bienes de la ie a no es án des inados a unos pocos p i ilegiados,
sino a odos” (n. 16), ol iendo a p opone lo que sugi ió en o a de
sus encíclicas de índole social, F a elli u i (n. 262)66, que “con el
dine o que se usa en a mas y o os gas os mili a es, cons i uyamos
un Fondo mundial, pa a acaba de una ez pa a siemp e con el
hamb e y pa a el desa ollo de los países más pob es” (n. 16). Del
mismo modo, F ancisco e oma la idea que lanzó en Lauda o sí (n.
51) de condona la deuda de los países más pob es67, no solo en
sen ido económico, sino ambién ecológico, asun o de máximo
in e és en su magis e io68. Todo ello exp esa su p opues a enaz de
64 C . L. SÁEZ ALARCÓN, “Los pob es y la pob eza en el pensamien o social del
papa F ancisco, en Anales de Teología 26 (2014) 63-96.
65 C . FRANCISCO, Ca a encíclica Lauda o si’, 24-V-2015. Re e en e a la doc ina
social de la Iglesia, la ci ada encíclica y el Jubileo de la Mise ico dia id. M. CAR-
BAJO NÚÑEZ, “Desa íos é icos globales a la luz de la encíclica Lauda o Si’ y del
Jubileo de la Mise ico dia”, en Didaskalia 46 (2016) 73-100.
66 C . FRANCISCO, Ca a encíclica F a elli u i, 3-X-2020. Sob e es a id. M.
GARCÍA GRIMALDOS, “La encíclica social del Papa F ancisco, F a elli u i”, en
La Ciudad de Dios. Re is a Agus iniana 234-2 (2021) 681-694.
67 C . F. GARCÍA CADIÑANOS, “La isión humanis a de la economía en el papa
F ancisco”, en Bu gense 59 (2018) 387-413.
68 C . M. UREÑA PASTOR, “Ecología ísica y ecología humana a la luz de la ca a
encíclica del papa F ancisco, Lauda o Si’”, en Anales Valen inos 6 (2016) 419-434.
81
ompe desde la ca ego ía eológica de la “ca idad polí ica” con el
indi idualismo que a as a a la pob eza de an as pe sonas y
pueblos69.
Toda ía, en e los “signos de espe anza”, el papa F ancisco apun a
en Spes non con undi (n. 17) o os dos, uno de índole eclesial y o o
ecuménico70. Po una pa e, como ya se ha dicho, en ocasión de los
1700 años del Concilio de Nicea, uel e a expone una de sus ideas
más pe sis en es: la sinodalidad de la Iglesia. Po o a, ace ca del
ecumenismo71, como signo del p og eso de es e, sugie e econside-
a la echa de la Pascua, eniendo po “ci cuns ancia p o idencial”
el hecho de que es a sea la misma en 2025 pa a los c is ianos de
O ien e y de Occiden e72. En es e sen ido, F ancisco alo a la opo -
unidad ecuménica que o ece la celeb ación del jubileo, siguiendo
la senda azada po Juan Pablo II en el G an Jubileo del año 2000
(c . TMA 16, 33, 34, 41, 55)73 y Pablo VI en el jubileo de 1975, consi-
de ado “el año san o más ecuménico de la his o ia de la Iglesia”74
po las celeb aciones in e con esionales que se p oduje on, el le-
an amien o de la excomunión con la Iglesia de Bizancio y el en-
cuen o con Meli ón de Calcedonia.
Todos es os “signos de espe anza”, desde la pe spec i a de los
“signos de los iempos”, desp enden a su ez una no a común a
odos los jubileos: hace se eco de las ci cuns ancias sociocul u ales
y eclesiales del momen o, si bien, la p eocupación po la coyun u a
69 C . J. R. PELÁEZ SANZ, “La ca idad polí ica según el papa F ancisco: la amis ad
social cons uye un pueblo”, en Co in ios XIII 179 (2021) 25-43.
70 No obs an e, es os se encuen an en el apa ado in i ulado “Llamamien os a la
espe anza”.
71 C . R. POLANCO, “El Papa F ancisco y el ecumenismo del camino”, en Medellín.
Biblia, Teología y Pas o al pa a Amé ica La ina y El Ca ibe 169 (2017) 631-674.
72 Sob e el diálogo en conc e o con la Iglesia O odoxa id. A. ANDREU ANDREU,
“El Ecumenismo de la a e nidad: la solici ud del papa F ancisco po la Comunión
con la Iglesia O odoxa”, en Sc ip a Fulgen ina 63-64 (2022) 185-212.
73 C . E. IRDIS CASSIDY, “El Jubileo: comp omiso en la búsqueda de la unidad”,
en CONSEJO DE PRESIDENCIA DEL GRAN JUBILEO DEL AÑO 2000, Te io
millennio ad enien e. Comen a io eológico-pas o al, 241-247.
74 M. MARTÍN RIEGO, “Los años san os en la his o ia de la Iglesia”, 175.
82
social se ha e idenciado aún más en las bulas de p omulgación de
los jubileos posconcilia es, especialmen e las dos ya ci adas del
papa F ancisco. La ca ego ía eológica de los “signos de los signos”,
cla amen e manifies a en Spes non con undi , ambién se descub e
en Mise ico diae Vul us, po ejemplo, al habla de las “pe i e ias
exis enciales” y de “la indi e encia de los pueblos icos” (n. 15), o al
llama “con mayo insis encia” a la con e sión a quienes pe enecen
a g upos c iminales o son cómplices de la co upción (n. 19). En
odo caso, F ancisco no esconde la in e pelación social que
p e ende susci a con la celeb ación del jubileo, como cuando al
é mino del Año de la Mise ico dia, afi ma: “El ca ác e social de la
mise ico dia obliga a no queda se inmó iles y a des e a la
indi e encia y la hipoc esía, de modo que los planes y p oyec os no
queden sólo en le a mue a. Que el Espí i u San o nos ayude a
es a siemp e dispues os a con ibui de mane a conc e a y
desin e esada, pa a que la jus icia y una ida digna no sean sólo
palab as boni as, sino que cons i uyan el comp omiso conc e o de
odo el que quie e es imonia la p esencia del eino de Dios”75.
La o ien ación decididamen e eclesial y social de los dos úl imos
jubileos que has a aho a hemos obse ado, sin emba go, no puede
hace nos ol ida el epicen o de odo jubileo: Jesuc is o. Es a
ap eciación es p ác icamen e compa ida po odas las bulas de
con oca o ia de los jubileos, lo que e ela la c is ificación del
sen ido más p o undo de su celeb ación, a eno de un ex o
e angélico base pa a odos ellos ya e e ido, el de la sinagoga de
Naza e en el que Jesús, en alusión al año de g acia p o e izado po
Isaías (61, 1-2), acaba diciendo: “hoy se ha cumplido es a esc i u a
que acabáis de oí ” (Lc 4, 21). Teniendo en cuen a es as mismas
palab as, F ancisco sugie e en Spes non con undi la
pe sonificación del jubileo en C is o, al deci que “es as son las
palab as”, las del p o e a Isaías, “que Jesús hizo suyas al comienzo
de su minis e io, decla ando que él mismo e a el cumplimien o del
«año de g acia del Seño »” (n. 10). En elación con es e episodio y
la ci a de Gála as 4, 4 sob e la “pleni ud de los iempos” po la
Enca nación, Juan Pablo II, en la Te io millenio ad enien e, apun a
75 FRANCISCO, Ca a apos ólica Mise ico dia e mise a, 20-XI-2016, n. 19
83
al sen ido c is océn ico del jubileo, cuando dice, sub ayándolo,
que “ odos los jubileos se efie en a es e « iempo» y aluden a la
misión mesiánica de C is o” (n. 11)76. No cabe duda del c is ocen-
ismo de es a ca a p epa a o ia del G an Jubileo del año 2000 ni
de la o ien ación igualmen e c is océn ica que pa a su celeb ación
implicó. De hecho, hay una ci a bíblica undamen al pa a el docu-
men o que epi e a ias eces (nn. 40, 56, 58, 59), con la que enca-
beza su p ime y úl imo capí ulo y que cons i uyó el lema del jubi-
leo, la de Heb eos 13, 8: “Jesuc is o es el mismo aye , hoy y siem-
p e”77. De igual modo, la p epa ación inmedia a de es e jubileo u o
una ue e imp on a c is ológica, es ablecida ya po Juan Pablo II
en la ci ada ca a. Pa a la p ime a ase (de 1994 a 1996), llamando a
una concienciación de la impo ancia del jubileo, decía: “es e, lle-
ando consigo la memo ia del nacimien o de C is o, es á in ínse-
camen e ma cado po una conno ación c is ológica” (TMA 31). Y
pa a la segunda ase (de 1997 a 1999) p oponía: “la es uc u a ideal
pa a es e ienio, cen ado en C is o, Hijo de Dios hecho homb e,
debe se eológica, es deci « ini a ia»” (TMA 39)78. Con o me al
no o io ca ác e c is océn ico que Juan Pablo II quiso da al G an
Jubileo del año 2000, Joaquín O ega, en la ob a que edi ó sob e
la his o ia de los jubileos, dice: “po más que en la his o ia del c is-
ianismo se hayan celeb ado muchos jubileos, el e dade o jubileo
es Jesuc is o, en cuan o que él es el pe dón de Dios Pad e o o -
gado a la humanidad”79. Y as comen a el ci ado episodio de la
sinagoga de Naza e , concluye: “Jesús asume la his o ia pasada, la
de Is ael, y la inco po a a la suya p opia. Él es ya, y pa a siemp e, el
jubileo del Pad e, su mise ico dia y su pe dón”80, idea es a que bien
76 A p opósi o de es a ci a y del sen ido c is océn ico del jubileo id. S. GAMA-
RRA, C is o, Jubileo del Pad e, BAC, Mad id 1997.
77 C . A. VANHOYE, “«Jesuc is o es el mismo aye , hoy y siemp e». El año san o
como celeb ación del mis e io de la sal ación”, en CONSEJO DE PRESIDENCIA
DEL GRAN JUBILEO DEL AÑO 2000, Te io millennio ad enien e. Comen a io
eológico-pas o al, 61-72.
78 En e los subsidios edi ados pa a p o undiza en cada una de las es Pe sonas
di inas cab ía des aca el dedicado al Hijo, en cuyo con enido cob ó especial p o-
agonismo la Te io millennio ad enien e y la ci a bíblica que si ió de lema al ju-
bileo. C . COMITÉ PARA EL JUBILEO DEL AÑO 2000, Jesuc is o, Sal ado del
mundo, Biblio eca de Au o es C is ianos, Mad id 1996.
79 ORTEGA, Los Jubileos. Su his o ia y sen ido, 15-16.
80 Ibídem, 16.
84
efleja la bula de con oca o ia del jubileo del año 2016 y po la que
F ancisco lo llamó “Año de la Mise ico dia”.
Abundando oda ía en el sen ido c is ológico del jubileo, se ha de
obse a que F ancisco lo da a en ende en las dos bulas de los
jubileos po él con ocados, jus o en el p ime o de sus pá a os. En
la del jubileo del año 2016 comienza emi iéndose exp esamen e a
C is o, cuando dice, con elación al ema del jubileo: “Jesuc is o es
el os o de la mise ico dia del Pad e” (MV 1). Una ez más,
apelando a la doc ina concilia (DV 4), con inúa afi mando que
“Jesús de Naza e con su palab a, con sus ges os y con oda su
pe sona e ela la mise ico dia de Dios” (MV 1). Más adelan e,
F ancisco in i a a ene “la mi ada fija en Jesús y en su os o
mise ico dioso” (MV 8), eco iendo los episodios en los que se
mues a mise ico dioso (c . MV 8) y las pa ábolas con las que e eló
“la na u aleza de Dios como la de una Pad e” ca ac e izado po “la
compasión y la mise ico dia” (MV 9). Repa a, además, en la ue za
pedagógica de es as pa ábolas pa a odos, en an o que Jesús
afi ma con ellas “que la mise ico dia no es solo el ob a del Pad e,
sino que ella se con ie e en el c i e io pa a sabe quiénes son
ealmen e sus e dade os hijos” (MV 9). En consecuencia, concluye
F ancisco, Jesús e ela con su palab a “la mise ico dia como ideal
de ida y como c i e io de c edibilidad de nues a e” (MV 9), po
lo que la Iglesia ha de da es imonio de ello (c . MV 10).
En Spes non con undi , desde la in e p e ación c is ológica del
jubileo, F ancisco exho a a que es e “pueda se pa a odos un
momen o de encuen o i o y pe sonal con el Seño Jesús, «pue a
de sal ación» (c . Jn 10, 7.9); con Él, a quien la Iglesia iene la misión
de anuncia siemp e, en odas pa es y a odos como «nues a
espe anza» (1 Tm 1, 1)” (n. 1). En endiendo la ida c is iana como “un
camino” que “necesi a momen os ue es”, es deci , los jubileos,
“pa a alimen a y obus ece la espe anza”, F ancisco define dicha
i ud como “compañe a insus i uible que pe mi e islumb a la
me a: el encuen o con el Seño Jesús” (n. 5), conside ación que
confie e al jubileo un sen ido c is ológico y esca ológico a la ez.
En es e sen ido, se comp ende el apa ado de la bula “Anclados en
la espe anza”, en el que explica “el undamen o de nues a espe a”
85
(n. 18): la ida e e na (n. 19), que es don del Resuci ado (n. 20) y don
de la ida nue a que comienza en el Bau ismo (n. 20). En analogía
con la pe sonificación del jubileo en C is o, F ancisco ambién
sugie e la pe sonificación de la indulgencia en Él cuando ci a la bula
con la que Pablo VI con ocó el jubileo del año 1975, Apos olo um
limina, pa a deci que C is o “es nues a indulgencia” (n. 23).
Vol iendo a la afi mación de O ega: “el e dade o jubileo es
Jesuc is o”, o ecemos aho a la explicación que él mismo da de
es a: “quie e ello deci que la expe iencia his ó ica de los jubileos
asluce siemp e -hoy ambién- la i encia de la edención. El
jubileo es un camino. Pe o solo C is o es el Camino. El jubileo
e oca y celeb a la sal ación. Pe o solo C is o es el Sal ado . El
jubileo es memo ia y eflejo. Solo C is o es el Jubileo en oda la
ex ensión de la palab a. Y lo es defini i amen e, ya que como se lee
en la ca a a los Heb eos, «Jesuc is o es el mismo aye y hoy y po
los siglos» (Heb 13, 8)”81. De es as palab as se deduce o os de los
aspec os que compa en los jubileos: la conside ación de la
edención subje i a, o sea, los beneficios en el p esen e que se
de i an de los u os de la edención ob ada po C is o y que la
Iglesia, sac amen o suyo en la ie a, adminis a, lo que lle a al ema
de las indulgencias. Es as son inhe en es a odo jubileo y su
mención se halla p esen e no solo en las bulas con oca o ias, sino
ambién en los dec e os sob e la concesión de las mismas
p o e idos po la Peni encia ía Apos ólica. F ancisco o ece en la
bula Mise ico diae Vul us una definición de indulgencia con la que
se ajus a la elación que hacíamos en e Iglesia y edención
subje i a: “indulgencia es expe imen a la san idad de la Iglesia que
pa icipa a odos de los beneficios de la edención de C is o, pa a
que el pe dón sea ex endido has a las ex emas consecuencias a la
cual llega el amo de Dios” (n. 23). Con espec o a es o, esul a
significa i a la definición que la Peni encia ía Apos ólica hace de sí
misma en el dec e o sob e la concesión de indulgencias du an e el
p esen e jubileo: “T ibunal de Mise ico dia”. Dicho dec e o
dispone las condiciones pa a luc a las indulgencias, comunes a la
de o os jubileos: es a e dade amen e a epen ido, desapego
81 Ibídem, 16.
86
o al del pecado, con esa se, comulga y o a po las in enciones
del papa. Además de es as, el dec e o expone las ob as que
pueden ealiza se pa a luc a las indulgencias. P ime amen e, las
pe eg inaciones y isi as piadosas a luga es sag ados, con la
pa icula idad compa ida con los jubileos del 2000 y del 2016 de
su uni e salidad, pues no solo se indica las isi as a las basílicas
mayo es de Roma, sino ambién a los emplos designados po los
obispos de las iglesias locales. Seguidamen e, p opone la p ác ica
de ob as de mise ico dia y de peni encia, más abundan es en es e
jubileo en compa ación con los an e io es y con un p o undo ca iz
social, ca equé ico y pas o al. En es e sen ido, el dec e o
ecomienda sob e odo la p ác ica de las ob as de mise ico dia
co po ales y espi i uales, isi a a quien se encuen e en necesidad,
ad i iendo sob e es o que se haga como “una pe eg inación hacia
C is o p esen e en ellos (c . M 25, 34-36)”, edescub i el alo
peni encial del ie nes: abs ene se de “dis acciones banales” y de
“consumos supe fluos”, da “una p opo cionada suma de dine o a
los pob es”, colabo ando en ob as “de ca ác e eligioso o social”,
especialmen e en de ensa de la ida en odos sus es ados y
dedicando pa e del p opio iempo a olun a iados o a cualquie
o ma de comp omiso pe sonal. Como no edad, incluye la
pa icipación en misiones popula es, eje cicios espi i uales y
encuen os de o mación a pa i de los ex os del Concilio
Va icano II y del Ca ecismo de la Iglesia Ca ólica. O a inno ación
es la concesión de pode luc a indulgencia pa a un di un o si se
comulga po segunda ez en un mismo día.
En conclusión, más allá de las pa icula idades de los jubileos
con ocados po el papa F ancisco en unción de su imp on a
pe sonal y de las ci cuns ancias his ó icas, eclesiales y sociales del
momen o, es os compa en la cons an e de odos los demás
jubileos, la cual, en palab as del ci ado Joaquín O ega, consis e en
“la con e sión, el pe dón de los pecados, la con esión del dominio
de Dios, la indulgencia o o gada. La g a i ud po la sal ación, la
87
mise ico dia suplicada y p ac icada, el amo al p ójimo como exp e-
sión del amo a Dios”82.
82 Ibídem, 30.
95
EL PERDÓN O CONDONACIÓN DE LAS
DEUDAS
El jubileo bíblico desc i o en el lib o del Le í ico (capi ulo 25)
ecalca y exp esa de modo más comple a la unción del año
sabá ico, en que no se debe cul i a la ie a. También se
ca ac e iza po la enuncia a cul i a la ie a (c . L 25, 8-12), pe o
implica dos no mas que benefician a los is aeli as. La p ime a a añe
a la ecupe ación de las p opiedades de ie as y casas (c . L 25,
13-17. 23-24); la segunda, a la libe ación del escla o is aeli a que se
endió po deudas a o o (c . L 25, 39-55).
Po lo que concie ne a la posesión de los bienes inmuebles, las
no mas del jubileo bíblico se undaban en el p incipio según el cual
la « ie a es de Dios» y, po an o, ue dada pa a beneficio de la
comunidad en e a. Po eso, si un is aeli a había enajenado su
e eno, el año jubila le pe mi ía ecob a lo. «La ie a no puede
ende se pa a siemp e, po que la ie a es mía, ya que oso os sois
pa a mí como o as e os y huéspedes. En odo e eno de ues a
p opiedad concede éis de echo a esca a la ie a» (L 25, 23-24).
Se ha especulado con que es a ley del jubileo apa ecie a en
espues a a una c isis de la deuda y puso en mano de los
gobe nan es la cancelación de las deudas, haciéndola pe iódica y
au omá ica. Pe o no sob e i e ningún con a o que ac edi e el
cumplimien o o la al a de cumplimien o de la ley del jubileo. (ci a
de Michael Hudson).
Desde al P ime Exilio, las leyes de condonación de deudas ya no
e an aplicables, debido al hecho de que la mayo ía de los judíos no
i ían en la ie a de Is ael, y el hecho de que la condonación es aba
ligada a la es i ución de la ie a ances al. Los abinos pos e io es
decla a ían que las deudas debe ían con inua siendo emi idas.
96
LA LIBERACIÓN DE ESCLAVOS
Es la cua a exigencia ju ídica-mo al de la celeb ación del año
jubila . El jubileo e a el año en que se debía es i ui la igualdad
en e odos los hijos de Is ael, ab iendo nue as posibilidades a las
amilias que habían pe dido sus p opiedades o incluso la libe ad
pe sonal.
Con espec o a los escla os del p opio pueblo el Le í ico dispone:
“Si un he mano uyo se a uina y se e ende, no lo a a ás como
escla o, sino como jo nale o o c iado. T abaja á a u se icio has a
el año del jubileo, cuando él y sus hijos queda án lib es pa a
e o na a su amilia y ecob a su p opiedad pa e na. Po que ellos
son mis se ido es a quienes saqué de Egip o, y no pueden se
endidos como escla os. No a a ás con du eza a u he mano.
Respe a a u Dios. (L , 25 39-43)
Con espec o a los ex anje os sí es á pe mi ida la escla i ud.
Y pa a el caso del is aeli a escla o de un ex anje o (po que se haya
endido al emig an e o c iado ex anje o en iquecido), se
es ablece un de echo al esca e: “Uno de sus he manos lo
esca a á, o un ío suyo o su p imo o alguien de su pa en ela, o él
mismo si aho a lo necesa io. Calcula á con el comp ado los años
desde la en a has a el jubileo, y el p ecio co esponde á al núme o
de años, según la paga que se da a los abajado es. Si quedan
muchos años, se de ol e á del p ecio de comp a, como esca e, lo
que co esponda a dichos años. Si quedan pocos años pa a el
jubileo, paga á el esca e calculando los años que al an. Cada año
que pase con él, se á como un jo nale o. Y no pe mi i ás que lo
a en con du eza. Pe o si no es esca ado de ninguna de es as
mane as, él y sus hijos queda án lib es el año jubila . Po que los
is aeli as me pe enecen como se ido es: son se ido es míos, a
quienes saqué de Egip o. Yo soy el Seño , su Dios. (L 25, 48-55)
97
Como sín esis, la ins i ución del Año Sabá ico cada sie e años y del
Año Jubila cada 50 e a pa a el pueblo heb eo un emedio al
desequilib io social p o ocado an o po el epa o de la ie a,
como po la di e encia en e clases sociales. La ley de Moisés
p esc ibía un ideal al ísimo de Jus icia y de Igualdad social:
“Pongan en p ác ica mis leyes y gua den mis manda os
poniéndolos po ob a y habi a án anquilos en la ie a.” (L 25, 18-
19).
Se cons a a en ambas ins i uciones es udiadas el ca ác e mo al y
ju ídico al se icio de lo eligioso. Como ha sin e izaso cla amen e
el p o eso Vega Mon ane “La ca ac e ís ica gene al de los
códigos bíblicos es su sen ido eligioso. Es e iden e que en la
edacción en a on di e sos ac o es na u ales: condiciones
geog áficas, económicas, sociales, cul u ales y psicológicas. Pe o
el ac o p incipal es el eligioso. La eligión in e iene como eno
y como o ien ación posi i a. Is ael es una eoc acia, cuya au o idad
sup ema eside en Dios. El je e isible y empo al es un manda a io
de la di inidad. Po eso se concibe el que Dios mismo dic e las leyes
a Moisés. Los códigos heb eos, no an elabo ados en el aspec o
écnico-ju ídico como los o ien ales, desa ollan en mucha mayo
medida que ellos el aspec o eligioso. Las p esc ipciones eligiosas
si ie on pa a p ese a al pueblo del poli eísmo, las mo ales pa a
conse a una mo alidad sana y ele ada, las cul uales pa a ibu a
a Dios un cul o digno y las penales pa a exci a en el pueblo la
conciencia del pecado, o eciéndole la posibilidad del
a epen imien o.”4
EL JUBILEO EN EL NUEVO TESTAMENTO
En el Nue o Tes amen o no hay e e encia exp esa di ec a al
Jubileo heb eo. Sin emba go no puede pasa se po al o un
impo an e episodio que na a el E angelis a Lucas en la pequeña
4 L.VEGA MONTANER, “La Ley en el An iguo Is ael”,Re is a de Ciencias de las
Religiones, Anejos, 2004, XI, pp-119-141, Uni e sidad Complu ense de Mad id.
98
sinagoga de la localidad galilea donde Jesús i ió :“ Fue a Naza e ,
donde se había c iado, y según su cos umb e en ó un sábado en la
sinagoga y se puso en pie pa a hace la lec u a. Le en ega on el
lib o del p o e a Isaías. Lo ab ió y encon ó el ex o que dice: El
Espí i u del Seño es á sob e mí, po que él me ha ungido pa a que
dé la Buena No icia a los pob es; me ha en iado a anuncia la
libe ad a los cau i os y la is a a los ciegos, pa a pone en libe ad
a los op imidos, pa a p oclama el año de g acia del Seño . Lo ce ó,
se lo en egó al ayudan e y se sen ó. Toda la sinagoga enía los ojos
fijos en él. Él empezó diciéndoles: Hoy, en p esencia de us edes, se
ha cumplido es e pasaje de la Esc i u a.
Todos lo ap obaban, y es aban admi ados po aquellas palab as
de g acia que salían de su boca. Y decían: ʊPe o, ¿no es és e el hijo
de José? (Lucas 4, 16-19 (M 13,53-58; Mc 6,1-6)
Es a lec u a y el comen a io que hace Jesús en la sinagoga sob e el
ex o de Is 61,1-12, ep esen a una au én ica p oclamación del Año
Jubila . Como señala el doc o T ías Calde ón5 es in e esan e que
algunos au o es sos ienen la his o icidad del ex o, es deci que se
a aba de un e en o au én ico de la ida de Jesús. Dichos
exége as, oman en cuen a el a gumen o de que los años jubila es
ue on obse ados a ni el li ú gico y c onológico, pe o no a ni el
socioeconómico. Po ejemplo, Augus S obel p opone la
coincidencia his ó ica de un Año Jubila en el 26/27 d.C., mo i o
que impulsó a Jesús a eg esa a Naza e y p edica en la sinagoga
de su ciudad de o igen. Con odo ello, Geo g Scheue mann,
sos iene que la pe ícopa de Lucas, induce a afi ma que nos
encon amos delan e de una composición del e angelis a, que
in e p e a con la ayuda de Isaías 61, la pe sona y la misión de Jesús.6
5 D. FRÍAS CALDERÓN, «Haec po a Domini; ius i in abun in eam» (Sal 117,19)
El Jubileo li ú gico de la Iglesia y su elación con el O ien e c is iano. En Re is a
Lumen Co dibus, Escuela de Teología Papa F ancisco, 2025, nº7, A quidiócesis
de Mon e ey (México) pp.23-42.
6 D.TRIAS CALDERÓN, op.ci .
99
O a influencia impo an e del con ex o heb aico en el minis e io
de Jesús, se encuen a en la me á o a de la condonación de las
deudas. En los e angelios, es pasajes ecue dan la expe iencia de
las deudas financie as: la p ime a e e encia se encuen a en la
quin a p egun a del Pad e Nues o según la e sión de Ma eo
(pe dona nues as deudas: 6,12); o as dos ecu encias se
encuen an en la pa ábola de los dos deudo es (Lc 7,41-42) y en la
pa ábola del sie o despiadado (M 18,23-34). El análisis de la
composición de es os ex os ha demos ado que Ma eo y Lucas
in e p e an el pe dón de las deudas como una figu a me a ó ica del
pe dón de los pecados7. Se puede conclui , po lo an o, que una
dimensión me a ó ica es á ya p esen e en los dichos de Jesús
sob e el pe dón de las deudas. Al eco da una expe iencia
inculada a las elaciones económicas, Jesús anuncia una ealidad
eológico-espi i ual: la infini a mise ico dia de Dios pa a con los
homb es. A la in e sa, hay que cons a a que habe u ilizado ese
ipo p eciso de e e encia no puede sino epe cu i en una
in e p e ación di e en e de las elaciones sociales. Es as
consecuencias ya son o muladas po Jesús en la quin a pe ición
del Pad e Nues o: el pe dón pedido a Dios debe induci al
in e locu o a adop a la misma ac i ud hacia sus deudo es. Po
o a pa e, los e angelis as ilus an a a és de di e sos episodios
(Mc 2,15-17; Lc 7,36-50; Lc 19,1-10) cómo el pe dón de los pecados,
comunicado po Jesús, cambia la ida de las pe sonas: p ime o
excluidas o es igma izadas po sus conocidos, ecupe an después
su dignidad de hijos e hijas de Dios g acias al encuen o con Jesús8.
Podemos conclui diciendo que el Año Jubila como figu a ju ídico-
eligiosa egulada po la To á no se encuen a en el Nue o
Tes amen o. Su in ención p incipal, sin emba go, no se ol ida, sino
7 C . G. SEGALLA, «Pe dono “c is iano” e co ezione a e na nella comuni à di
“Ma eo” (M 18,15-17. 21-35)» S udia Pa a ina 38 (1991) 499-518; S. GRASSO, «La pa-
abola del e buono e del se o spie a o (M 18,21-35). Analisi na a ologica», Ri-
is a biblica i aliana 46 (1998) 19-41; B. WEBER, «Ve gel ung ode Ve gebung!?
Ma häus 18,21-35 au dem Hin e g und des “E lassjah s”», Theologische Zei sch-
i 50 (1994) 124-151.
8 C . SCHEUERMANN, «Il giubileo negli au o i del Nuo o Tes amen o», 177-179.
100
que se in eg a en el anuncio cen al de Jesús: El eino de Dios es á
ce ca. No hay duda de que es e es el mensaje p incipal de Jesús:
Dios es á ealizando la sal ación esca ológica pa a su pueblo. Con
su p edicación del Reino de Dios, Jesús se inse a en la adición
p o é ica de Is ael (c . Is 52, 7). Su anuncio del Reino, p esen e en
odos los e angelios, encuen a su exp esión más ue e en las
biena en u anzas. La posición al comienzo del p ime g an
discu so, an o en Ma eo (5,3-12) como en Lucas (6,20-23), les da
una huella p og amá ica: son una p oclamación solemne de la e a
de sal ación que Dios es á a pun o de ealiza . El Concilio Va icano
II indujo a eflexiona en p o undidad sob e la elación en e Is ael
y la Iglesia (c . Nos a ae a e 4). Pa a exp esa es a elación, ha
e omado la imagen del oli o Is ael que Pablo desa olla en la ca a
a los omanos (11,16-24). Los c is ianos, como inje ados en el oli o
Is ael, pueden celeb a con él la acción sal ado a de Dios en la
his o ia humana que Jesús p oclamó defini i amen e con las
palab as: Biena en u ados los pob es, po que ues o es el eino
de Dios9.
NACIMIENTO DEL JUBILEO CRISTIANO
La his o ia de un acon ecimien o ac ualmen e an impo an e pa a
la Iglesia Ca ólica como es el Jubileo, iene sus o ígenes en el
Jubileo heb eo que enía a p oclama , en úl ima ins ancia, la
san idad de Dios. La p ác ica de los años jubila es po pa e de los
heb eos, había caído en desuso, al como hemos is o.
El C is ianismo, desde el siglo I en que nace, no conoció la
ins i ución, inesix en e en los p ime os siglos de la c is iandad.
Pe o esa an iquísima adición, ue e omada y co egida en el
1300. Sucedió que un g upo de pe sonas, la a de del 25 de
diciemb e de 1299, llegó a la Basílica de San Ped o con g an e o ,
po que una oz se había di undido ace ca de la posibilidad de
9 C . SCHEUERMANN, «Il giubileo negli au o i del Nuo o Tes amen o», 180.
101
luc a una indulgencia que hab ía pe donado, en aquel día, las
penas de los pecados y econciliado a los homb es con la jus icia
de Dios.
El Papa Boni acio VIII, con g an e, acogió es e mo imien o
espon áneo y con ocó el p ime Jubileo con la bula An iquo um
habe fida ela io (22 de eb e o de1300). A pa i de ese momen o,
el Jubileo c is iano, celeb ado como eminiscencia del Jubileo
heb eo, ue en endido como una g an indulgencia plena ia
solemne, o o gada po el Sumo Pon ífice; igualmen e concedió
especiales acul ades a los con eso es pa a absol e de censu as y
de g a es culpas, se con i ió en una de las mani es aciones más
popula es de de oción, de espi i ualidad y de p ác icas
sac amen ales. Pe o la g an indulgencia no abso bió en modo
absolu o la idea del Jubileo. Es o se une ambién a o os e ec os
posi i os que se pueden encon a en la ida de cada fiel, como el
enace de la e, de la jus icia, del i i según y en espe o de la ley
di ina. Y así, o malmen e ins i ucionalizado, ans o mado en un
acon ecimien o pe iódico, pa a beneficio de los pe eg inos
peni en es, el Año San o man iene has a hoy su alo como “ iempo
de g acia” en el cual, el Espí i u San o ob a en el p oceso eden o
del Sal ado del mundo.
El Papa Boni acio VIII en el 1300, es ableció que el Jubileo ue a
celeb ado cada 100 años. En 1342 una delegación de omanos,
isi ó A iñón, donde esidía el papa, y ob u o de Clemen e VI, el
sucesi o Jubileo pa a el año de 1350, y a pa i de aquí, cada 50
años. En 1390, G ego io XI decidió que el in e alo en e un Jubileo
y o o debía se de 30 años, en ecue do de los años de la ida
e ena de Jesuc is o, único mediado en e Dios y los homb es,
quien es ambién Reden o de la humanidad. Pablo II, en 1470 y
Six o IV, después en 1475 lo fija on cada 25 años. A pa i de es a
echa, siemp e ha sido espe ada la úl ima consecución de años,
eliminando pa a siemp e odo cálculo incie o. Con odo ello, en la
his o ia de la Iglesia han exis ido momen os “ex ao dina ios”; po
ejemplo, en 1933, el Papa Pío XI quiso conmemo a el ani e sa io
102
de la Redención. Ul e io men e en al año 2015, el Papa F ancisco
con ocó el Año de la Mise ico dia10.
Es a secuencia his ó ica nos mues a el camino jubila que
siguie on los papas desde el siglo XIV has a nues os días. Una
celeb ación en la que los Sumos Pon ífices han enido una no o ia
pa icipación, dándole un ca ác e especial en e los años que an
del 1300 has a el 202411. Podemos no a una endencia a espe a
la p ác ica común, sin emba go, exis ie on algunas inicia i as que
ue on e o zando el sen ido peni encial y li ú gico del Jubileo,
como lo e emos a con inuación.
Concluimos es a sín esis con las palab as del Papa San Juan Pablo
II que eco dó, en la Audiencia Gene al del 11 de no iemb e de 1999,
los alo es de las celeb aciones jubila es en conexión con su o igen
biblíco: “El jubileo c is iano se emon a cada ez más
conscien emen e a los alo es sociales del jubileo bíblico, que
quie e in e p e a y ol e a p opone en el ma co con empo áneo,
eflexionando sob e las exigencias del bien común y sob e el
des ino uni e sal de los bienes de la ie a. P ecisamen e en es a
pe spec i a, en la ca a apos ólica Te io millennio ad enien e
p opuse que el jubileo se i a como «un iempo opo uno pa a
pensa , en e o as cosas, en una no able educción, si no en una
o al condonación, de la deuda ex e na, que g a a sob e el des ino
de muchas naciones» (n. 51).
10 C . L. MEZZADRI, Giubilei e Anni san i. S o ia, signi ica o e de ozioni, San Paolo,
Cinisello Balsamo 2015; A. MELLONI, Il giubileo. Una s o ia, La e za, Roma 2016; F.
GLIGORA-B. CATANZARO, Il Giubileo. Segni. Simboli. Ri i, A mando, Roma 2024, 13-
14; A.M. FOLI, G ande s o ia dei giubilei. Dalle an iche o igini eb aiche a oggi, Te a
San a, Milano 2024.
11 C . F. GLIGORA-B. CATANZARO, I papi dei Giubilei, A mando, Roma 1999.
103
ÉTICA Y JUBILEO: HACIA UNA
SOCIEDAD MÁS JUSTA Y COMPASIVA
Augus in Kalamba Mupoyi
Facul ad de Teología San Isido o de Se illa
INTRODUCCIÓN
Es un hono es a aquí hoy pa a eflexiona con us edes sob e un
ema que, aunque iene aíces p o undas en la his o ia, sigue siendo
de una ele ancia ex ao dina ia en la ac ualidad: “É ica y jubileo”.
La é ica, cuyo o igen e imológico se emon a al g iego 'e hos'
(ca ác e o mo ada), se cen a en el es udio del ca ác e mo al y las
cos umb es. Desde la pe spec i a de A is ó eles, la é ica busca la
mejo o ma de i i y alcanza la elicidad, mien as que pa a Kan
se en oca en la buena olun ad y el debe , p io izando la in ención
sob e las consecuencias. En el con ex o del jubileo, la é ica
adquie e una ele ancia especial al guia la eflexión sob e los
alo es mo ales, el a epen imien o, la epa ación, el pe dón y la
econciliación.
Es e año 2025 ma ca un momen o especial pa a la Iglesia Ca ólica,
ya que se celeb a el Jubileo de la Espe anza. Es e e en o, que
ocu e cada 25 años, o ece a los fieles una opo unidad única pa a
eno a su e, busca el pe dón y expe imen a la mise ico dia de
Dios. El lema del Jubileo 2025 es "Pe eg inos de la Espe anza"1, des-
acando la impo ancia de la espe anza en la ida c is iana y la mi-
sión de lle a esa espe anza a odos los incones del mundo. Es e
jubileo es más que nunca impo an e en un mundo, el nues o, que
ha pe dido la espe anza y anhela la jus icia y la compasión. Eso
1 C . FRANCISCO, Bula de con ocación del jubileo o dina io del año 2025, Spes non
con undi , del 09 de mayo de 2024.
104
jus ifica el í ulo de nues a con e encia: É ica y jubileo. Hacia una
sociedad más jus a y compasi a.
T adicionalmen e, el Jubileo ep esen a un iempo de libe ación y
eno ación, donde se pe donan deudas, se libe an a los cau i os y
se de uel e la ie a a sus dueños o iginales2. Pe o más allá de es as
p ác icas, el jubileo encie a un pode oso mensaje é ico que puede
guia nos hacia una sociedad más jus a y compasi a. Po eso, el
jubileo no es solo un e en o eligioso o his ó ico, sino, sob e odo,
una in i ación a epensa cómo i imos, cómo nos elacionamos y
cómo ges ionamos los ecu sos que compa imos en es e mundo.
En esencia, el jubileo plan ea una isión audaz y p o undamen e
é ica: un modelo de jus icia es au a i a, de econciliación, de
edis ibución y de descanso, que busca de ol e el equilib io
donde la desigualdad, la explo ación y el egoísmo han c eado
di isiones3. En nues o mundo ma cado po las injus icias sociales
y una c ecien e u gencia medioambien al, los p incipios é icos del
jubileo pa ecen habla con más ue za que nunca. Nos in i an a
cues iona sis emas que pe pe úan las injus icias y a imagina
nue as o mas de con i encia basadas en la compasión y la
solida idad.
En es a eflexión, la p egun a p incipal es: ¿Cómo los p incipios
é icos del Jubileo pueden influi en la cons ucción de una
sociedad más jus a y compasi a el siglo XXI?. Eso nos obliga a
explo a cómo los alo es del jubileo, desde la jus icia social has a
el cuidado del medioambien e, pueden o ece nos he amien as
é icas pa a ans o ma nues as sociedades. Po eso, después de
indaga el concep o his ó ico del Jubileo desde una pe spec i a
é ica, analiza emos la elación en e la celeb ación del jubileo y la
lucha po la jus icia social (caso de la inmig ación) y la jus icia
2 C . Gian anco RAVASI, “Los aises del jubileo”, en Osse a o e Romano del 10 de
ene o de 2025.
3 C . Michael ORELLANA, P incipios é icos que de i an del jubileo según Le í ico 25:
Una in e p e ación ace ca de es au ación social, Amazon.es, 2024.
111
En Lauda o si’ el papa F ancisco in odujo el concep o de “deuda
ecológica”13. Se a a de es a deuda que ienen las naciones desa-
olladas con las naciones subdesa olladas, consecuencia de su
sob eexplo ación de los ecu sos na u ales y su uso indisc iminado
del medioambien e como e ede o de desechos que han causado
una c isis climá ica que a ec a de mane a desp opo cionada a los
países más ulne ables. Es a deuda, sos iene F ancisco, debe sal-
da se sin demo a pa a e i a que el u u o del medioambien e se
ea i e ocablemen e comp ome ido. Su llamado se in ensificó en
la exho ación apos ólica Lauda e Deum, donde p esiona a los paí-
ses más icos y les ad ie e sob e el iesgo inminen e de alcanza
un “pun o de no e o no”.14
En es e con ex o, la idea de hace del jubileo de 2025 un "jubileo
ecológico" adquie e una ele ancia ascenden al como una
p opues a inno ado a pa a es ablece el equilib io esencial en e
la humanidad y la Tie a. El "jubileo ecológico" nos in i a a
eflexiona p o undamen e sob e nues a elación con la
na u aleza y a oma medidas u gen es pa a es au a el equilib io
ecológico y p omo e una jus icia ambien al equi a i a pa a odos.
EL JUBILEO Y EL DESCANSO DE LA TIERRA
Una de las enseñanzas cla e del jubileo es el descanso de la ie a.
En la adición bíblica, es e concep o esul a inno ado y es á
inculado al esquema sabá ico, que ma caba el i mo del iempo en
la sociedad heb ea. En nues a p opues a del jubileo ecológico,
enemos que cambia de pa adigma: en luga de segui una lógica
de explo ación ilimi ada, p oponemos da espi o a los
ecosis emas, es au a los equilib ios na u ales y ga an iza que los
eligion écologis e. Clima , CO2 e hyd ogène : La éali é e la ic ion, Pa is, L’A -
illeu , 2021.
13 FRANCISCO, Ca a Encíclica Lauda o si’, del 24 de mayo de 2015, nº 51.
14 FRANCISCO, Exho ación apos ólica Lauda o Deum, del 04 de oc ub e de 2023,
nº 56.
112
bienes comunes sean accesibles pa a odos, especialmen e pa a
quienes han sido his ó icamen e ma ginados.
Aunque pueda pa ece una medida di ícil de aplica ,
especialmen e en nues a sociedad mode na con al as demandas
de p oducción, pe mi i el descanso de la ie a no se limi a solo en
no semb a la ni cosecha sus u os. Más bien, es a p ác ica e ela
pa a noso os un signi icado p o undo: la ie a es un don, ya que,
incluso sin in e ención humana, seguía o eciendo algunos u os,
aunque en meno can idad. De es e modo, se ecue da que los
ciclos na u ales no dependen solo del abajo humano, sino
ambién de una dimensión ascenden e. “El mundo de la
na u aleza es eminen emen e un don de Dios”15. Es o equi ale a
deci que es e mundo iene una consis encia p opia (su «quan -à-
soi»), que el mundo “es” y que la c eación misma es un luga de
libe ad, una palab a y un ac o de amo y de p esencia16. A pa i
de ahí, la c eación deja de se un p oceso anónimo e impe sonal
pa a con e i se en la exp esión de un designio ealizado po un
suje o, Dios. El "jubileo ecológico" nos in i a en onces a e lexiona
p o undamen e sob e nues a elación con la na u aleza y a oma
medidas u gen es pa a es au a el equilib io ecológico y
p omo e una jus icia ambien al equi a i a pa a odos.
Además, el jubileo no solo nos ecue da que la c eación es un don,
si no que busca supe a las es icciones de la p opiedad p i ada y
ibal, pe mi iendo que odos accedamos lib emen e a lo que la
ie a p oduce, sin ce cos ni lími es impues os po el ca as o. Es a
isión nos pe mi e ea i ma el p incipio del des ino uni e sal de
los bienes, es deci , la idea de que los ecu sos de la Tie a es án
des inados al bene icio de oda la humanidad. El Concilio Va icano
II a i ma que «Dios ha des inado la ie a y cuan o ella con iene al
uso de odos los homb es y de odos los pueblos, pa a que los
15 Adolphe GESCHE, Dieu pou pense . IV. Le cosmos, Pa is, Ce , 1994, 30.
16 C . Augus in KALAMBA MUPOYI, La sau e-ga de de la c éa ion selon Adolphe
Gesché e Lauda o si’ du pape F ançois. Jalons pou une écologie héo-logique,
Be lin, Pe e Lang, 2022, 83-93.
113
bienes de la c eación luyan equi a i amen e a las manos de odos,
según la egla de la jus icia, insepa able de la ca idad»17. Todo se
humano debe ene la opo unidad de dis u a de los bienes
necesa ios pa a su desa ollo. Pa a Juan Pablo II, es e p incipio del
uso común de los bienes es «el p ime p incipio de odo el o den
social y é ico»».18
Reconociendo la unción social de oda o ma de posesión
p i ada19, la Iglesia in i a al se humano a no conside a se p opie-
a io exclusi o de las cosas que posee legí imamen e y a dis u a -
las egoís amen e, sino a conside a las comunes y bene iciosas am-
bién pa a los demás20. Así se en iende la lucha de la Iglesia en a o
de los pob es, esumida en la exp esión «opción p e e encial po
los más pob es»21.
De hecho, pa a el papa F ancisco, nues a he mana la Tie a es ese
nue o pob e que clama po el daño que le es amos causando22.
Siguiendo los pasos de San F ancisco de Asís, de iende la «jus icia
pa a los pob es»23. Son ellos los que su en los peo es e ec os de
odas las ag esiones medioambien ales, como la al a de agua
po able o de una i ienda digna. Po eso, en la o ación c is iana po
la ie a que F ancisco p opone al inal de su encíclica, se di ige a
Dios en es os é minos: «Ilumina a quienes de en an el pode y el
dine o pa a que se gua den del pecado de la indi e encia, amen el
bien común, p omue an a los débiles y cuiden de es e mundo que
17 Gaudium e Spes., n° 69.
18 JUAN PABLO II, Ca a encíclica Labo em Exe cens, del 14 de sep iemb e de 1981,
n° 19. Lee ambién JUAN PABLO II, Ca a encíclica Sollici udo ei socialis, del 30 de
diciemb e de 1987, n° 42.
19 C . JUAN PABLO II, Discu so a la Te ce a Con e encia del Episcopado La inoamé-
ica (Puebla, el 28 de ene o de 1979).
20 C . Gaudium e Spes, n° 69.
21 JUAN PABLO II, Ca a encíclica Sollici udo ei socialis, del 30 de diciemb e de
1987, n° 42 ; Ca equismo de la Iglesia Ca ólica, n° 2443-2449 ; FRANCISCO, Lauda o
si’, n° 48-52.
22 C . FRANCISCO, Lauda o si’, n° 2.
23 Ibid., n° 10.
114
habi amos»24. En onces, en la lógica del jubileo ecológico, no se
puede consen i i i en un mundo donde unos pocos dis u an de
una acumulación excesi a de bienes, mien as que la mayo ía
pe manece al ma gen, accediendo solo a las sob as. Nues a acción
en es e con ex o iene que se una acción coo dinada que sigue
algunos p incipios de la jus icia medioambien al.
PRINCIPIOS CLAVES DE LA JUSTICIA
AMBIENTAL
Se a a de es os diecisie e p incipios que encon amos en el
documen o edac ado y adop ado a la P ime a Cumb e Nacional
de Lide azgo Ambien al de neg os ame icanos, celeb ada del 24 al
27 de oc ub e de 1991 a Washing on25. Resumiéndolos, p opone-
mos en la lógica de nues o jubileo ecológico cua o p incipios im-
po an es.
•La equidad: Todas las pe sonas deben ene el mismo
de echo a un medio ambien e sano y segu o.
•La pa icipación: Las comunidades a ec adas deben ene
la opo unidad de pa icipa en la oma de decisiones que
inciden en su en o no.
•El acceso a la in o mación: Las pe sonas deben ene
acceso a in o mación cla a y comp ensible sob e los iesgos
ambien ales y las al e na i as disponibles.
•La epa ación: Las comunidades que han su ido daños
ambien ales deben ecibi una compensación jus a y una
es au ación adecuada de su en o no.
A pesa de los a ances en la conciencia ambien al, la jus icia
ambien al sigue siendo un desa ío u gen e. Las comunidades
ma ginadas y de bajos ing esos a menudo sopo an una ca ga
desp opo cionada de con aminación y o os iesgos ambien ales.
24 C . Ibid., n° 246.
25 C . p inciples-es.pd (Consuldado el 13/02/2025).
115
La c isis climá ica exace ba es as desigualdades, ya que los
impac os del cambio climá ico a ec an de mane a
desp opo cionada a las poblaciones ulne ables. Po eso, pa a
a anza hacia un Jubileo Ecológico y una sociedad más jus a y
sos enible, es necesa io un en oque in eg al que abo de las causas
p o undas de la injus icia ambien al. El Jubileo Ecológico es aquí
un llamado a la acción pa a cons ui un mundo donde odas las
pe sonas puedan i i con dignidad y en a monía con la na u aleza.
Es a acción iene en sus p incipios la i ud de la compasión.
LA COMPASIÓN: VALOR ÉTICO DEL JUBILEO
La cons ucción de una sociedad más jus a y compasi a es el
obje i o de nues a e lexión. En un a ículo publicado en
Cuade no Isido ianum, desde un análisis de la pa ábola del Buen
Sama i ano, p esen ábamos, la compasión como es a i ud eco-
eo-lógica pa a la sal a-gua dia de la c eación26. La compasión es
pa a noso os, la capacidad de pone se en el luga del o o, de
sen i su su imien o y de ac ua pa a ali ia lo. Implica un
econocimien o de la ulne abilidad27 y la in e dependencia de o-
dos los se es i os. Eso con adice el uso coloquial de la palab a
compasión que suena a sen imen alismo alejado de la p axis, ajeno
a la ida polí ica; a compo amien o mo alis a que iene a encub i
las causas de la injus icia; a una aga simpa ía que se sien e desde
ue a o desde a iba con cie o complejo de supe io idad.
La compasión es pone se en el luga de los su ien es en una
elación de igualdad y empa ía, asumi el dolo de las o as
26 Augus in Kalamba Mupoyi, « P end e soin de la c éa ion dans la logique ch é-
ienne. Une lec u e eco- héo-logique de Luc 10, 25-37 », en Cuade no Isido ianum
14 (2023) 102-107.
27 Reconoce nues a ulne abilidad y nues as limi aciones nos gua da de una
compasión que se con e i ía en el eje cicio del pode sob e… La ulne abilidad
no es aquí un acaso del suje o, sino una capacidad pa adójica: la capacidad de
encon a se con los demás sin si ua se en posición de supe io idad; de es ablece
una cie a igualdad en la asime ía de la elación.
116
pe sonas como p opio, in e io iza a la o a pe sona den o de
noso os, su i no solo con los o os, sino en los o os, has a
iden i ica se con quien su e y con sus su imien os, cues ión que
no esul a ácil pe o que es necesa ia. La compasión equie e
pa icipa ac i amen e en el su imien o ajeno, pensa , conoce y
mi a la ealidad con los ojos de las íc imas, de las pe sonas
empob ecidas, lucha con a las causas que lo p o ocan y cu a las
he idas que gene a la injus icia. Con azón, esc ibe Juan José
Tamayo: “La compasión es una pasión que se di ige
espon áneamen e al su imien o de los o os y de la na u aleza
op imida, y nos hace se es más humanos y pe sonas más
conec adas con la na u aleza de la que o mamos pa e”28. Pa a se
una pe sona compasi a no es necesa io que exis a un a ec o
p e io, es su icien e con que conside emos a quienes su en como
iguales. Al p osegui la a ea de una « enomenología del yo
a ec ado po el o o que el yo»29, descub imos con Ricoeu que la
ac i ud é ica que la compasión saca a la luz es la elación.
La compasión no solo es un sen imien o, sino un comp omiso
ac i o hacia el bienes a de los demás30. “Es e a ec o que nos lle a
a compa i el dolo y el su imien o de los demás no puede
en ende se como una lág ima en el ojo; es esponsabilidad”31. Una
esponsabilidad que no es á guiada po la emoción, sino po los
demás. Así, como deseo de compa i el dolo ajeno, la compasión
se opone a la «simple lás ima, en la que el yo dis u a sec e amen e
sabiéndose sal ado»32. Ese es el e dade o signi icado de la com-
pasión como p incipio y i ud, po que “el único undamen o de la
é ica iene que encon a se en la expe iencia de acciones no basa-
das en el egoísmo, sino en el al uismo. Solo se án buenas, en
28 Juan José TAMAYO ACOSTA, La compasión en un mundo injus o, Ba celona, F ag-
men a Edi o ial, 2021, 277.
29 Paul RICOEUR, Soi-même comme un au e, Pa is, Seuil, 1990, 382.
30 C . Ma hieu RICHARD, La ciencia de la compasión La Ciencia de La Compasión
| PDF | Su imien o | Compasión (consul ado el 08/02/2025).
31 My iam REVAULT D’ALLONES, L’Homme compassionnel, Pa is, Seuil, 2008, 7.
32 Paul RICOEUR, Soi-même comme un au e, 223-224.
117
sen ido es ic o, las ob as que p o engan de la compasión, de una
pa icipación inmedia a en el dolo ajeno”33.
En el con ex o de la celeb ación del jubileo, la compasión se
ex iende más allá de los se es humanos pa a aba ca a oda la
c eación. Nos in i a a econoce el su imien o de la Tie a, de los
animales, de las plan as y de los ecosis emas que es án siendo
a ec ados po la c isis ambien al. Nos impulsa a ac ua pa a
p o ege y es au a la na u aleza, no solo po un sen ido de
obligación o esponsabilidad, sino ambién po un p o undo
sen ido de empa ía y conexión con odo lo que nos odea. Es
en onces un impe a i o, pa a hace del jubileo un e dade o
momen o de eno ación y con e sión. No sólo in i amos a educi
nues o consumo, adop a p ác icas sos enibles, apoya inicia i as
de conse ación, sino ambién pa icipa en mo imien os sociales,
exigi jus icia social y ambien al, p omo e polí icas públicas que
p o ejan la na u aleza y espe an la ida humana desde su
concepción has a su ex ensión na u al. La compasión es así, un
alo undamen al pa a cons ui un u u o más jus o y sos enible.
Nos mo i a a supe a la indi e encia y la apa ía, a oma conciencia
de nues a esponsabilidad hacia el p ójimo y el plane a y a abaja
po un mundo donde odos los se es i os puedan p ospe a en
a monía.
CONCLUSIÓN
La é ica y el concep o de jubileo p esen an una pode osa
opo unidad pa a a anza hacia una sociedad más jus a y
compasi a. La implemen ación de p incipios é icos en nues as
idas co idianas y la adopción de la p ác ica del jubileo, que
en a iza la eno ación y el pe dón, pueden con ibui
signi ica i amen e a la educción de la desigualdad y a la
p omoción del bienes a colec i o. Una sociedad que alo a la
33 Begoña PESSIS, “Sob e el alo é ico de la compasión: Kan y Schopenhaue en
diálogo”, en Pensamien o 80/310 (2024) 842.
118
jus icia y la compasión es una en la que odos sus miemb os ienen
la opo unidad de p ospe a y alcanza su máximo po encial. El
camino hacia una comunidad global más equi a i a y solida ia
equie e un comp omiso cons an e y conscien e con es os alo es,
econociendo que el bienes a de uno es á inex icablemen e
ligado al bienes a de odos. Al ab aza la é ica y el jubileo,
podemos cons ui un u u o donde la empa ía y la equidad sean la
no ma y no la excepción.
El Jubileo, como concep o a aigado en la adición bíblica y
e omado en nues o con ex o, nos in i a a e lexiona
p o undamen e sob e la é ica que debe egi nues as sociedades.
No se a a simplemen e de un e en o eligioso o de una
celeb ación pasaje a, sino de una llamada a la acción, a la
ans o mación de es uc u as y men alidades que pe pe úan la
injus icia y la desigualdad.
La é ica del Jubileo nos in e pela a abaja po la jus icia
económica, social y ambien al. Al asumi la é ica del Jubileo como
guía, podemos a anza hacia una sociedad más jus a y compasi a,
donde la dignidad humana sea el cen o de odas las decisiones y
acciones. Una sociedad donde la solida idad, la equidad y el
espe o sean los alo es que inspi en nues as elaciones y
nues as ins i uciones. Ha emos en onces del Jubileo no una
u opía, sino un ho izon e que nos in i a a camina jun os,
cons uyendo puen es de diálogo y colabo ación en e di e en es
sec o es de la sociedad.
119
ÉTICA, JUBILEO Y DOCTRINA SOCIAL
DE LA IGLESIA
Jesús Ignacio Delgado Rojas
Dp o. Filoso ía del De echo
Uni e sidad de Se illa
Aunque son di e sas las emá icas sob e las que e sa la Doc ina
Social de la Iglesia, en es a ocasión me cen a é en algunas
conside aciones que ienen que e con la É ica y el Jubileo y,
sob e odo, quisie a ace ca es as cues iones a la plasmación que
eciben hoy en un Es ado de De echo con empo áneo y a su
modelo polí ico po excelencia como es la democ acia. Comenza é
p esen ando algunas eflexiones sob e É ica y Doc ina Social de
la Iglesia en el Es ado de De echo pa a luego pasa a elaciona
es os comen a ios con la democ acia.
LA ÉTICA DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA
IGLESIA
Una no a defini o ia de la Doc ina Social de la Iglesia, ele an e
pa a el asun o que nos concie ne, con la que quisie a comenza es
que su misión no es la de o ece di ec ices polí icas ni p og amas
de gobie no. Su unción es, más bien, enjuicia las p ác icas de los
di igen es polí icos a la luz de los p incipios undamen ales que en
ella se consag an. De la misma mane a, no halla emos en la
Doc ina Social pau as p ecisas pa a un p oblema humano
conc e o, sino más bien enseñanzas inspi ado as que ayuda án y
guia án la a ea de cada indi iduo en el eje cicio de su conciencia
y disce nimien o.
La Doc ina Social de la Iglesia pa icipa de una isión de la
sociedad en la que és a se o igina po la p opia na u aleza social
del se humano. La sociedad no se engend a po un hipo é ico
con a o, sino po la capacidad inna amen e humana de
coope ación y asociación en e semejan es. Se p oduce así un
120
dis anciamien o de aquellas filoso ías con ac ualis as po las que
Hobbes, Locke, Rousseau supusie on un imagina io con a o social
que p esumi ía el o igen, en un momen o fic icio, de la sociedad. La
Doc ina Social de la Iglesia pa icipa más bien de un en oque
a is o élico, que concibe la comunidad como el esul ado de las
elaciones de jus icia y ambién de amis ad social. Más que la lógica
del in e és libe al indi idualis a de la mode nidad, la enseñanza
eclesiás ica busca las aíces de la sociedad en la a e nidad
humana, en los lazos de la solida idad, la ca idad y las edes de
apoyo mu uo.
De es a Filoso ía Polí ica que ab aza la Doc ina Social de la Iglesia
se deduce una idea de sociedad ci il como aquel espacio de la ida
social o ganizada que es olun a iamen e au ogene ada,
independien e, au ónoma del Es ado y limi ada po un o den o
juego de eglas compa idas. La sociedad ci il no es una asociación
en é minos ju ídicos, sino un conjun o de elaciones que los
ciudadanos es ablecen al ac ua colec i amen e en la es e a
pública, exp esando sus in e eses, in e cambiando in o mación y
coope ando pa a alcanza obje i os comunes.
Ya sabemos que la idea de sociedad ci il es dis in a y p ecede a la
de comunidad polí ica (o Es ado de De echo, que di íamos hoy). Y
ello es impo an e pa a la Doc ina Social de la Iglesia. La
comunidad polí ica se efie e al conjun o de indi iduos y g upos
do ados de cie a cohesión cul u al bajo un pode sobe ano, lo que
no se p ecisa en el ámbi o de la sociedad ci il, cuyo fin no es la
o ganización del pode polí ico sino la consecución de obje i os
comunes de sus miemb os. Cuando sociedad ci il y sociedad
polí ica se (con) unden es amos an e isiones o ali a ias que
ienden a subo dina cualquie ac uación humana colec i a bajo la
es e a y dominio del Es ado. Aunque son nociones elacionadas, es
la sociedad ci il la que si e de sopo e a la comunidad polí ica.
Dicho con o as palab as, la comunidad polí ica –el Es ado– se
cons i uye y o ien a pa a es a al se icio de los legí imos in e eses
y necesidades de la sociedad ci il, es o es, su jus ificación de i a
de su con ibución al bien común. Tal y como apun a la Gaudium e
spes, la única cons i ución pas o al del Concilio Va icano II, “la
127
VALOR COMUNIONAL DEL JUBILEO
Miguel Ángel Núñez Aguile a
Facul ad de Teología San Isido o de Se illa
Amén de la eflexión bíblico- eológica-canónica que podamos
hace , la ins i ución jubila –en la p ác ica secula de la Iglesia– llega
a noso os ma cada po el bien de las indulgencias. Así, el dec e o
de la Peni encia ia Apos ólica pa a el Jubileo 2025 ecoge:
“Todos los fieles e dade amen e a epen idos, excluyendo odo
a ec o al pecado y mo idos po espí i u de ca idad y que, en el
cu so del Año San o, pu ificados a a és del sac amen o de la
peni encia y alimen ados po la san a comunión, o en po las
in enciones del Sumo Pon ífice, pod án consegui del eso o de la
Iglesia, plenísima Indulgencia, emisión y pe dón de sus pecados,
pudiéndose aplica a las almas del pu ga o io en o ma de
su agio”1.
La emisión de la pena de los pecados ya con esados y pe donados
sac amen almen e eme ge como el obje o del Año Jubila
p esen e. Vis o así, el Jubileo se p esen a como un bien pu amen e
indi idual. A lo sumo, pod íamos en ende una cie a comunicación
en e los fieles en la aplicación de la g acia ganada po una pe sona
a las almas del pu ga o io. Es lo que el dec e o de indulgencias del
Jubileo 2025 llama “laudable eje cicio de ca idad sob ena u al”, en
i ud del “ ínculo median e el cual es án unidos en el Cue po
mís ico de C is o los fieles que aun pe eg inan en la ie a, jun o
con aquellos que ya han e minado su camino”2. Sin emba go, es a
isión absolu amen e indi idualis a del bien de g acia jubila choca
1 Peni encia ia Apos ólica, Dec e o de concesión de indulgencia plena ia du an e
el Jubileo 2025 (13.05.2024).
2 Peni encia ia Apos ólica, Dec e o de conceción de indulgencia plena ia du an e
el Jubileo 2025 (13.05.2024).
128
de en e con los p opios medios necesa ios pa a alcanza la. A
sabe :
•Las pe eg inaciones a los luga es sag ados, pa icipando en
la san a misa, donde se p ecisa, además, que a se posible,
se celeb e misa o i a pa a la econciliación, pa a pedi la
ca idad y pa a omen a la conco dia, o se pa icipe en misa
i ual pa a con e i los sac amen os de iniciación c is iana o
la unción de los en e mos; o en una celeb ación peni encial,
que concluya con las con esión indi idual de los peni en es;
ambién pa icipando en una celeb ación de la palab a de
Dios, en la Li u gia de las Ho as (oficio de lec u as, laudes,
íspe as), la ado ación euca ís ica o los ac os piadosos del
Via c ucis, del Rosa io o el himno Aka his os, concluyendo
con la p o esión de e en cualquie o ma legí ima.
•Los fieles que no puedan pa icipa en es as
pe eg inaciones y sus celeb aciones (monjas y monjes de
clausu a, ancianos, en e mos, eclusos, como ambién
aquellos que p es an se icio con inuo a es os), consegui án
la indulgencia jubila median e la unión espi i ual, eci ando
el Pad enues o, el Símbolo de la e en cualquie o ma
legí ima y o as o aciones con o me a las finalidades del Año
San o, o eciendo sus su imien os o dificul ades de la ida.
•Además, los fieles pod án consegui la indulgencia jubila si
pa icipan en misiones popula es, en eje cicios espi i uales u
o os encuen os de o mación, dedican iempo a los
he manos que se encuen an en necesidad o en dificul ad:
en e mos, enca celados, ancianos en soledad, pe sonas con
capacidades di e en es…, a modo de una pe eg inación
exis encial hacia C is o p esen e en ellos (c . M 25,34-36). Se
a a del eje cicio de las ob as de ca idad o mise ico dia
co po ales: da de come al hamb ien o, da de bebe al
sedien o, es i al desnudo, acoge al o as e o, asis i los
en e mos, isi a a los p esos, en e a a los mue os; y
espi i uales: da consejo al que lo necesi a, enseña al que
no sabe, co egi al que ye a, consola al is e, pe dona las
129
o ensas, sopo a con paciencia las pe sonas moles as, oga
a Dios po los i os y po los di un os3.
•Finalmen e, la indulgencia jubila ambién puede
ob ene se median e cualquie eje cicio de peni encia que es
el alma del Jubileo, abs eniéndose de dis acciones banales
( eales o i uales) y de consumos supe fluos, dedicando ese
iempo y ecu sos a ob as de ca ác e eligioso o social,
especialmen e en a o de la de ensa y p o ección de la ida
en cada e apa, de la in ancia abandonada, de la ju en ud en
dificul ad, de los ancianos necesi ados o solos, de los
mig an es4.
Todos es os medios desc i os po el Dec e o de Indulgencia de la
Peni encia ia Apos ólica pa a el Jubileo 2025, si bien compo an el
eje cicio indi idual del iel, p esen an un ca ác e
indiscu iblemen e comunional: desde el pe eg ina que dispone a
odos los ieles en un mo imien o común has a la pa icipación
euca ís ica, las ob as de mise ico dia, co po ales y espi i uales, o la
aus e idad de ida cuyo in es el p ójimo. Luego, cuando
isualizamos la g acia jubila a modo de ganancia indi idual de una
indulgencia, es amos an e una de o mación de pe cepción de la
ealidad jubila misma. Es más, si mi amos el p opio in de los años
jubila es, encon amos que odos ellos se disponen en o den a la
eno ación de la ida c is iana en los ieles, a i a su e, o alece
su espe anza y po encia su amo a Dios y al p ójimo. En de ini i a,
alimen a la comunión con Dios en C is o y con los he manos en la
Iglesia, que es su cue po, po que la e, la espe anza y la ca idad no
son bienes pa imoniales del iel indi idual, sino bienes
comunionales po de inición. El p opio Ma ín Lu e o (1483-1546)
e u ó la p ác ica de las indulgencias de su época a pa i ,
p ecisamen e, del sen ido comunional o igina io del jubileo: la
3 C . F ancisco, Bula Mise ico diae ul us, 15.
4 C . Peni encia ia Apos ólica, Dec e o de conceción de indulgencia plena ia du-
an e el Jubileo 2025 (13.05.2024).
130
es au ación de la comunión con Dios a a és del a epen imien o
de los ieles y no un bien de consumo pa icula 5.
La p egun a en onces es doble: Po una pa e, ¿el sen ido
comunional del jubileo o ma pa e de la ins i ución jubila desde
su misma aíz bíblica?; y, po o a, ¿cómo se e leja es e sen ido
comunional en la p ác ica jubila ac ual de la Iglesia?
DIMENSIÓN COMUNIONAL DEL AÑO
JUBILAR DESDE SU ORIGEN
La figu a del año jubila hunde sus aices en Le í ico 25,8-55,
cuando cada 50 años se o o gaba la cancelación de odas las
deudas y la es i ución de los bienes den o del pueblo de Dios, así
como el desanso de la ie a. Es a pieza, amén de su da ación
edaccional p obable pos exílica y sus pa alelos babilónicos, se
p esen a den o del o denamien o cons i u i o del pueblo de Dios
que nace de la Alianza con Dios en el Sinaí6. Es o es, sus disposicio-
nes o man pa e de la ley mosaica o igina ia.
Según es e ex o, el año jubila iene definido básicamen e po es
acciones:
•Cancelación de las deudas, cuyo bien pe sonal-social
di ec o e a la ecupe ación de la libe ad pa a odos aquellos
que había en ado en escla i ud a causa de impagos,
es au ando la dignidad pe sonal de es os y pe mi iendo su
einco po ación a la comunidad. Con es a medida se log aba,
en cie o modo, es au a la común dignidad de homb es y
muje es lib es en el pueblo de Dios.
5 C . Ma ín Lu e o, Dispu a io p o decla a ione i u is indulgen ia um (Wi en-
be g, 31.10.1517).
6 C . Eddy M. Palacios Vásquez, El año jubila en la adición bíblica, Uni e sidad
de Na a a, Pamplona, 1999, 7-40.
131
•Res i ución de las ie as enajenadas a sus p opie a ios
o igina ios, cuyo bien pe sonal-social e a la equidad den o
del pueblo de Dios, ya que e i aba la acumulación de bienes
en unas pocas manos. Con es a medida se p ocu aba la
es au ación de la igualdad en e los miemb os del pueblo
de Dios po que son amilia de he manos cons i uida po
Dios.
•Descanso de la ie a, an o de siemb a como de cosecha
du an e el año jubila , po que la ie a es un bien donado po
Dios –en un doble sen ido: po su o igen c eado (c . Gén 1,18)
y po su en ega as la salida de Egip o (c . Deu 1,8.21)– pa a
el sus en o del homb e, que debe cus odia . Se ga an izaba
de es e modo la elación a mónica con la c eación inmedia a
y la confianza pe sonal-social en Dios. Es a media, en úl ima
ins ancia, afi maba la sobe anía di ina sob e odo lo c eado
y sus c ia u as.
Con es as es disposiciones básicas (la cancelación de las deudas
que libe a a la pe sona- amilia, la es i uación de los bienes
ma e iales que es ablece la equidad, den o de la sociedad, y el
descanso de la ie a, que afi ma la comunión con lo c eado), la ley
mosaica busca la ecomposición del ejido social pueblo de Dios a
su o ma p ime a: unidad humana lib e, de iguales, según nace en
el Sinaí, en a monía con la c eación y ligados a su C eado . La
p opia ley que egulaba las ca gas-deudas de o ma minuciosa,
ambién con emplaba una cancelación o al de odas ellas y la
ecomposición del o den social con base en la posesión de la ie a
y el espe o a la misma. La p opia palab a de Dios se asegu aba,
con es as medidas, que el pueblo de Dios esca ado de la
escla i ud en Egip o no ol ie a a e se inme so en nue as
escla i udes, ni ol ida a que la ie a les había sido dada po Dios,
así como el u o de esa ie a que gozaban. Po an o, el jubileo
e e o es amen a io, en las medidas socio-económicas que
p esen a, enía una p o unda dimensión eológica: Se comp endía
como una mani es ación de la alianza de Dios con su pueblo, a cuyo
pun o o igina io se que ía ol e median e la p o isión de es a
jus icia di ina de pe dón de las deudas.
132
Como puede ad e i se, las disposiciones del año jubila –ya en su
aíz e e o es amen a ia– pa en de la ex inción o al de las
obligaciones de pago de un deudo que le pe mi e ecupe a odos
sus de echos pe sonales den o de la sociedad pueblo de Dios, le
sigue una e e sión de los bienes aices que eequilib a el ejido
social en el pueblo de Dios, y culmina con el descanso de la ie a
que ubica al pueblo de Dios en un ho izon e de comunión cósmico.
Libe ación pe sonal po cancelación de la deuda, equidad social y
a monía con la c eación se implican en el o denamien o del año
jubila en una especie de búsqueda de la comunión p ime a del
pueblo de Dios y la es au ación de una jus icia o igina ia.
Obse ese aquí, la ue e conexión que el año jubila
e e o es amen a io p esen a en e econciliación, jus icia social y
a monía con lo c eado. Si se quie e, pod íamos e una especie de
p o oley de segunda opo unidad in eg al ya que implica a oda la
sociedad y alcanza odos los ó denes.
No obs an e, desde el pun o de is a his ó ico, es e año de g acia
dispues o en el Le í ico 25 nunca llegó a da se en odo su alcance.
Hubo condonacionales pa ciales o mi igación de las ca gas, lo cual
ya es mucho. Sin emba go, pese a es e de eni muy enido a menos
del año de g acia dispues o po la Ley en el o den empo al, la
figu a del año de g acia no desapa ece de la Esc i u a, ni se
con en a con esos años de g acia pa ciales. Al con a io, a a és
de los p o e as, el año de g acia es eclamado y, aún,
edimensionado (c . J 25,11; 29,10; Ez 40,1; Is 58,5-6; 61,2; Dn 9,24-27).
Sin ol ida su base socio-económica de la candelación de las
deudas y la es i ución de la equidad social, los p o e as an más
allá: anuncian una edención del co azón po pa e de Dios que
pe mi a al pueblo de Dios su eno ación o al. Aquí, ya no solo se
con empla la cancelación de las deudas ma e iales que pueden
a ec a a las condiciones de ida, sino ambién la emisión de las
penas inculadas al pecado, median e una nue a alianza que Dios
es ablece á con su pueblo a fin de cons i ui lo en a o-luz en e las
naciones que conduzca a odos los pueblos a la comunión en e sí
con Dios (c . Is 49,6). Eme ge con ue za así, en los p o e as, el
elemen o undan e del año de g acia o jubila : el pe dón de los
133
pecado en endido como g an pe donanza po pa e de Dios, cuyo
u o es la econciliación de los homb es en e sí con Dios, del cual
la jus icia social es mani es ación angible. Aho a, el año jubila , no
solo se á un ac o ju ídico de e ec o económico-social, sino una
expe iencia de mise ico dia econs i uyen e y compasión di ina
absolu a, que es au a in e io men e al pueblo de Dios en
comunión.
Como puede in ui se, es e año de g acia edimensionado en
mise ico dia di ina, que los p o e as p esen an, y la p omesa de
una nue a alianza, anunciada ambién po ellos, an de la mano. El
pun o de é mino de la inmensa ob a co al que p esen an los
p o e as no es o o que Jesuc is o, quien p oclama el año de g acia
del Seño y lo ealiza en su pe sona, po medio de la nue a y e e na
alianza que él mismo es ablece en e los homb es y Dios a a és
de su ca ne en el binomio Cenáculo-Cal a io. De aquella ejecución,
is a como e en o de edención-g acia uni e sal, san Pablo di á: “Él
es nues a paz (…) que ha de ibado el mu o de la enemis ad (…) y
nos ha econciliado con Dios” E 2,14-16. En e ec o, la comunión de
los homb es en e sí y de es os con Dios, a a és del cue po de
C is o, es la ealización cumplida del año de g acia anunciado po
los p o e as.
En e ec o, si leemos Lc 4,14-19, cuando Jesús compa ece en la
sinagoga de Naza e , p esen a su pe sona y su minis e io en
é minos jubila es. En él se dec e a el año de g acia defini i o
po que ae la libe ación comple a del homb e, la econciliación de
los homb es en e sí y con lo c eado, la comunión plena de la
humanidad con Dios7. Sin emba go Jesús no in oca L 25,8-13, sino
al p o e a Isaias 61,1-2: “El Espí i u del Seño es á sob e mí, po que
él me ha ungido. Me ha en iado a en angeliza a los pob es, a
p oclama a los cau i os la libe ad y a los ciegos, la is a; a pone
en libe ad a los op imidos; a p oclama el año de g acia del Seño ”.
De hecho, la e angelización de los pob es, la libe ad de los
7 C . Eddy M. Palacios Vásquez, El año jubila en la adición bíblica, Uni e sidad
de Na a a, Pamplona, 1999, 258-274.
134
cau i os, la is a de los ciegos, la libe ad de los op imidos o man
pa e de los a gumen os es ificales que Jesús da a los discípulos
de Juan el Bau is a cuando le p egun an: “¿E es ú el que ha de
eni , o enemos que espe a a o o?” (Lc 7,20). Jesús se emi e a
esos hechos cie os – e ificables en su p ocede biog áfico– pa a
esponde sob e sí: “Id a anuncia a Juan lo que es ais iendo y
oyendo” (Lc 7,22). La e angelización de los pob es, la libe ad de los
op imidos, la is a de los ciegos ya no son un anuncio, sino un hecho
cie o acon ecido. Sin emba go, lo so p enden e es que ya en
Naza e , Jesús e mina la lec u a del lib o del p o e a Isaías
afi mando: “Hoy se ha cumplido es a Esc i u a que acabais de oi ”
(Lc 4,21). Es o es, Jesús da po cumplido el Año de G acia del Seño
an es de ninguna acción. ¿Cómo es es o posible? La espues a es
po que el g an jubileo esca ológico p ome ido po los p o e as es
Jesuc is o mismo, su pe sona. Todo el minis e io de Jesús, palab as
y ob as, has a llega al acon ecimien o eden o de su en ega en
la c uz y esu ección es desa ollo y cumplimien o de Lc 4,14-19.
Jesuc is o es el Año de G acia, Jesuc is o es el Jubileo. Desde aquí
debemos en ende esa figu a an simbolica de la pue a san a, con
la cual se inagu an los años jubila es y, a a és de la cual, se iene
acceso a la g acia jubila del pe dón. Jesuc is o es la pue a que da
acceso a la g acia; él es la g acia misma del pe dón uni e sal. En
e ec o, po que Jesuc is o es la pue a de acceso a la g acia que es
él mismo, aquel «hoy» o mulado en la sinagoga de Naza e se
con ie e en un p esen e e e no al cual iene acceso odo homb e
a a és del cue po de C is o que es la Iglesia, po que Jesuc is o
es el mismo aye , hoy y siemp e que se hace p esen e en el hoy,
aquí y aho a de la Iglesia.. Los años jubila es en odo su simbolismo
ec ean figu a i amen e es a e dad eológica.
El año jubila –que es Jesuc is o- eden o dandose en la Iglesia– se
p esen a así como una ocasión donde la cancelación de la pena
empo al po los pecados (que o o ga la indulgencia plena ia),
es imula la ida c is iana con o me a su se comunión. Es e doble
con enido, como en el año jubila e e o es amen a io, no son dos
ealidades sepa adas o desconexas, sino que una es la base de la
o a. Como la cancelación de las deudas ma e iales p e endía
135
o ece una opo unidad nue a a la pe sona, así el pe dón de los
pecados y la emisión o al de la pena empo al po los pecado
a a de impulsa en los fieles una eno ación de la ida c is iana
en odos los ó denas. De hecho, la eno ación de la ida o ma
pa e in ínseca del p opio sac amen o de la con esión. ¿Qué es, si
no, el p opósi o de enmienda más que el comp omiso de un i i
nue o po pa e del peni en e?
SENTIDO COMUNIONAL DEL AÑO JUBILAR
EN LA PRAXIS CONTEMPORANEA ECLESIAL
Desde sus o ígenes en 1216 con el “g an pe dón” concedido po
Celes ino V a cuan os pe eg inasen a la Basílica de San a Ma ía en
L’Aquila8, los papas sucesi os han comp endido el año jubila como
un iempo especial de g acia, pe dón y eno ación espi i ual pa a
los ieles. Inspi ado en la adición bíblica (lec u a conjun a del AT
a la luz de Jesuc is o en el NT), el jubileo en la Iglesia busca
es au a la comunión de los homb es en e sí con Dios a a és del
pe dón, la con e sión pe sonal y la epa ación social. San Agus ín
(354-430), po ejemplo, econside ando el año de g acia del Seño
Jesús en san Lucas que ealiza el año jubila e e o es amen a io,
con empla el jubileo como es au ación del o den di ino a a és
del pe dón de las deudas ma e iales, la con e sión de ida, el
pe dón de los pecados pe sonales y la econciliación social, pues
al como desa olla la gamen e en la Ciudad de Dios, la comunión
es el o den na u al que ido po Dios, que el pecado ompió y que
8 An eceden es de los años de g acia pueden econoce se en el “g an pe dón”
que Celes ino V concedió a la Basílica San a Ma ía, en L’Aquila, en 1216, o la indul-
gencia dada po Hono io III a san F ancisco pa a cuan os isi asen la Po ciúncula
du an e los p ime os días de agos o. Lo mismo se puede a i ma de la pe eg ina-
ción a San iago de Compos ela, cuando Calix o II concedió año jubila a aquel
san ua io, en 1122, cuando la ies a del após ol San iago coincidiese con domingo.
Finalmen e Boni acio VIII en 1300 ijó la ins i ución jubila en la Iglesia cada cien
años, Clemen e VI la ci ó en cincuen a en 1343 y Pablo II es ipuló la cadencia de
los jubileos cada ein icinco años. También exis en o o jubileos como los del
ani e sa io de la Redención desde 1933, con Pío XI, o aquel de la mise ico dia que
el Papa F ancisco concocó en 2015.
136
la g acia del pe dón es au a9. Solo la mise ico dia di ina es, pa a
el obispo de Hipona, la que ae la jus icia y pe mi e supe a oda
deuda. De hecho, his ó icamen e, los jubileos eclesiales han sido
momen os cla e pa a la eno ación espi i ual de la comunidad
c is iana y pa a p omo e acciones conc e as de jus icia y ca idad.
Esa mise ico dia di ina que es á a la base de la econciliación social
es p ecisamen e la cla e del año jubila pa a San o Tomás de
Aquino (1225-1274), que se mani ies a a a és de la po es ad
con iada a la Iglesia de pe dona los pecados y o o ga indulgencia
sob e la pena pa eja a ellos. San o Tomás de Aquino p ecisamen e
asien a ya en su pensamien o es as es bases de la expe iencia
jubila :
•El fin úl imo del jubileo es la comunión que acon ece a
a és del pe dón de los pecados pe sonales de los fieles.
•La indulgencia jubila es signo del iun o de la g acia sob e
el pecado.
•El pe dón ob enido y la g acia concedida sanan la sociedad
po que econs uye las elaciones humanas10.
A es a isión y p ác ica secula de la Iglesia, el magis e io de los
es úl imos pon í ices no ha dejado de sub aya la dimensión
comunional del Jubileo. De hecho, Juan Pablo II, Benedic o XVI y
el p opio Papa F ancisco han o ecido p o undos desa ollos
eológicos y pas o ales sob e el sen ido de comunión que encie a
la expe iencia jubila .
JUAN PABLO II: EL JUBILEO COMO
RECONCILIACIÓN CON EL PASADO, OCASIÓN
PARA LA UNIDAD Y LA SOLIDARIDAD
UNIVERSAL
9 C . Agus ín de Hipona, La ciudad de Dios, Lib o XVIII, 35
10 C . Tomás de Aquino, Suma Teológica I-II, q. 109-114.
143
El pe dón que los años jubila es po an no excluye, sin emba go, la
jus icia. Tal como a i ma Paul Ricoeu , el pe dón no es un simple
ol ido del daño ecibido, sino una disposición a la econciliación
que no niega la jus icia16. Hay exac amen e pe dón po que hay el
econocimien o de una deuda ac edi ada. Así, en ellos, el pe dón
iene a complemen a la jus icia, pues ehabili a a la pe sona en
sociedad pa a su ein eg ación, pe mi iendo la es au ación de las
elaciones humanas; pues la jus icia sin pe dón puede ol e se
enganza, y el pe dón sin jus icia puede desemboca en impunidad.
Aún más, con Hannah A end , pod íamos conside a el pe dón
ac o polí ico necesa io pa a la egene ación de la sociedad y
p e eni nue os con lic os17.
En un mundo ma cado po la pola ización y la desigualdad, la p axis
de los años jubila es de la Iglesia, con la ca ga ilosó ico- eológico
comunional in eg ado a de los homb es en e sí que po a, se
o ece como signo isible al mundo pa a cons ui sociedades más
jus as e inclusi as, donde la comunión no sea solo un ideal, sino una
p ác ica e ec i a en la ida polí ica y ju ídica.
16 Paul Ricoeu , La memo ia, la his o ia, el ol ido, T o a, Mad id, 2013.
17 Hannah A end , La condición humana, Paidos, Ba celona, 2016. Al espec o:
Ma cela Mad id Gómez, “Sob e el concep o de pe dón en el pensamien o de
Hannah A end ”, en P axis ilosó ica 26 (2008) 131-149.
145
NO SOLO EL JUBILEO, EL SÁBADO Y LA
DEUDA SON PARA (Y ESTÁN EN
FUNCIÓN) DEL SER HUMANO, TAMBIÉN
EL TRABAJO
Da id Sánchez Rubio
P o eso Ti ula de Filoso ía del De echo
Facul ad de De echo
Uni e sidad de Se illa
INTRODUCCIÓN
Es as eflexiones es án hechas en el ma co de las IV Jo nadas de
De echos Humanos y Doc ina Social de la Iglesia, celeb adas el 21
de eb e o de 2025 en la Facul ad de De echo de la Uni e sidad
de Se illa y que enían como ema cen al el Jubileo de la
Espe anza, con mo i o del Año Jubila O dina io p oclamado po
el Papa F ancisco el día 9 de mayo de 2024 en su bula Spes Non
Con undi . En ella se nos pide ene ampli ud de mi as y una men e
abie a con el obje i o de comp ome e nos po un mundo en el
que la Humanidad y la Na u aleza sean econocidas y espe adas,
en un ma co in e cul u al en el que se busquen alianzas con ese
p opósi o. La u gencia es á ahí, ya que, hoy en día, lo necesa io pa a
que odos podamos i i y dignamen e, se es á con i iendo en
algo no p io i a io e inú il. También, la i acionalidad po acción y/o
inacción, que siemp e ha apa ecido a lo la go de la his o ia del se
humano en o ma de gue as, pog omos, genocidios, asesina os,
o u as y o as muchas exp esiones de iolencia y de iolaciones
de de echos humanos, aho a se ex iende y se hace hegemónica
has a no maliza se y na u aliza se, con i iendo la men i a y la
ba ba ie en oficiales c i e ios de e dad. Los seguido es de Caín,
en e a Abel, como buenos caini as, an a inconando, poco a
poco, el espí i u ecuménico de ama al p ójimo y de nunca da
buenas azones pa a ma a , ulne ando así el manda o bíblico del
no ma a . Si no cambiamos de di ección, el suicidio colec i o de
146
oda la especie humana, se an icipa á po esa mo osie a neolibe al
y me can ilis a-financie a que co a las amas del á bol sob e las
que es amos sen ados. El plane a Tie a pod á acompaña nos en
ese a ídico des ino, pe o la Na u aleza cósmica segui á su cu so.
El camino que oy a segui con mis eflexiones, se á e omando la
adición c is iana p o é ico-apocalíp ica y mesiánico que en aíza
en el p ime c is ianismo, p eocupado po los de abajo y los
su ien es, que F anz Hinkelamme con apone en e a la o a
adición impe ial y colonial de los de a iba y los pode osos, que,
eflejada inicialmen e en el legalismo de los a iseos y los esc ibas,
e minó imponiéndose hacia nues os días1. La ci cunsc ibi é efi-
iéndome al ema del pe dón de la deuda, conec ándolo con el es-
pí i u del jubileo. También me de end é en la me á o a del concebi
los sábados (y cualquie p oducción o c eación humana) como día
de descanso, en unción de los se es humanos y no, al e és, ha-
ciendo a los se es humanos subo dinados a la ley y a su legalismo,
que obliga a descansa los sábados. Finalmen e, e mino un ejem-
plo conc e o, cen ándome en el concep o del abajo como medio
con el que consegui condiciones dignas de ida y como sa is ac o
y gene ado de goce, dis u e y iqueza exis encial en nues as so-
ciedades.
HUMANISMOS DE CREYENTES RELIGIOSOS Y
DE ATEOS: LA LUCHA CONTRA LOS MALES
QUE OPRIMEN Y CONTRA LAS INJUSTICIAS
Tomo el es igo de la búsqueda de alianzas p opues a po el Papa
F ancisco, a a és del concep o de “ e an opológica” del eólogo
u uguayo Juan Luis Segundo. En su lib o La his o ia pe dida y
ecupe ada de Jesús de Naza e nos habla del signi icado de “ e
an opológica”, pa a e e i se a aquella pa e de la es uc u a
1 F. HINKELAMMERT, Cuando Dios se hace homb e, el se humano hace la Mo-
de nidad. C í ica a la azón mí ica en la his o ia occiden al, 2ª edición, Escuela de
Economía, Facul ad de Ciencias Sociales, Uni e sidad Nacional, Cos a Rica, 2022.
147
alo a i a de la exis encia humana que iene como e e en e al se
humano, y desde él a icula una especial signi icación a nues as
decisiones, independien emen e de que las c eencias sean
ascenden es o inmanen es, basadas en la e eligiosa o en la azón
a ea o sin dioses.
F anz Hinkelamme lo exp esa muy bien, uni icando las
p opues as de Pablo de Ta so jun o con las del jo en Ma x, con la
exp esión de que el se humano debe se siemp e el se sup emo
pa a el se humano. Cualquie p oducción humana debe ene
como e e en e las necesidades y las condiciones de exis encias
dignas de los suje os p o agonis as de esas c eaciones y
mediaciones: los se es humanos con nomb es y apellidos, sin
excepciones.2
Pa a Juan Luis Segundo, lo que de común hay en odo se humano,
ya sea un c eyen e eligioso o ya sea un a eo o un no c eyen e
eligioso, es una e an opológica conc e a po la libe ad y/o po
alo es que hagan mejo su ealidad jun o con sus semejan es,
apos ando po el es imonio de quienes le inspi an en esa e y
es uc u ando su exis encia en o no a una signi icación especí ica
con la que los alo es se conc e izan a a és de los medios que los
hacen posible.3 El sabe , la polí ica, la cul u a y el De echo se a i-
culan siemp e con es e p opósi o.
A pa i de es a e an opológica común en c eyen es y en no
c eyen es eligiosos, conside o que los o ígenes de esa e nacen
de la con luencia de dos adiciones y p oyec os ci iliza o ios, que
son la base de la cul u a occiden al, siendo uno de ellos más sensi-
ble con el su imien o y la injus icia. En es e sen ido, pe o p eci-
sando más, el sociólogo mexicano Pablo González Casano a con-
side a que, jun o con los sabe es y la cul u a g iega, el pensamien o
judeo-c is iano es p ecu so de las c eencias y ciencias en
2 J. L. SEGUNDO, La his o ia pe dida y ecupe ada de Jesús de Naza e , Edi o ial
Docencia, Buenos Ai es, 2010. Especialmen e, pp. 20 y ss.
3 Ídem, p. 24.
148
Occiden e.4 La eligión siemp e es u o p esen e, incluso en los
cien í icos que ue on decla ados he ejes. No obs an e, lo que
quie o sub aya con es o es que la eligión judeoc is iana, en sus
e siones ebeldes que, conside o, es án inculadas con el c is ia-
nismo o igina io, con ibuyó con una se ie de c eencias p o undas
muy elacionadas con la sal ación de odos los pueblos y la bús-
queda de un mundo mejo . Tal como sub aya González Casano a,
colabo ó en la culminación de un pa adigma cien í ico al e na i o
que iene del pensamien o c í ico y el ma xismo, muy dis in o al
pa adigma que domina en la ciencia hegemónica ela i a a los g u-
pos y las clases dominan es. Resul a c ucial el legado de los p o e-
as de Judea que anunciaban el Reino de Dios en la Tie a, adqui-
iendo dimensiones ecuménicas “cuando los pescado es y ca pin-
e os encabezados po Jesús hicie on de Jeho á no solo el Dios de
los heb eos sino el de odos los pueblos del mundo”. La idea de
cons ui el mundo de Dios en la Tie a cues ionando a los come -
cian es y a los omanos, p e igu ó e in luyo sob e los p ocesos e-
oluciona ios bu gueses, colonialis as y ambién popula es.5
Vis a desde es a pe spec i a, Pablo González Casano a coincide
con la hipó esis de abajo de F anz Hinkelamme sob e la p ime a
decla ación de de echos humanos hecha po Pablo de Ta so, como
uen e de e uel as y e oluciones pos e io es en el seno de la
cul u a occiden al, desde el eclamo de la igualdad de odos los
se es humanos. es e ema de la igualdad en e a las desigualdades
que disc iminan es uno de los e e en es é icos y axiológicos de
c eyen es y no c eyen es eligiosos comp ome idos en su lucha
con a las injus icias y las uen es de inhumanidad. En conc e o,
Hinkelamme , en su úl imo lib o an es de su allecimien os, hace
una de ensa de los p ocesos e oluciona ios y la lucha po los de-
echos en la his o ia de Occiden e que posee una aíz
4 P. GONZÁLEZ CASANOVA, Las nue as ciencias y las humanidades. De la
academia a la polí ica, An h opos, Ba celona-Mad id-México D.F., 2004, p. 360.
5 Ídem, pp. 262-264.
149
judeoc is iana.6 Su hipó esis de abajo es que la ebelión en nom-
b e de la igualdad, que es uno de los g andes emblemas de los p o-
cesos e oluciona ios, iene de la adición judía y c is iana, en con-
c e o de la adición p o é ico-mesiánica y apocalíp ica que en a
en con lic o con la adición impe ial colonizado a, que es la que se
hace hegemónica. Cen ándose en Pablo de Ta so, el Reino de
Dios y la e de Jesús (no la e en Jesús), en conc e o en Gála as, 3,
26-29 cuando dice que “ya no hay judío ni g iego, ni escla o ni lib e,
ni homb e ni muje ”, en el que los elegidos son los pob es, los ple-
beyos y los desp eciados, nos encon amos con la aíz de los de e-
chos humanos, siendo la p ime a decla ación de los mismos en la
his o ia. Se a a de un p oyec o de un humanismo de la p axis, un
p oyec o uni e sal de jus icia pa a oda la Humanidad que denun-
cia cualquie disc iminación indi idual y cul u al en base a las di-
e sidades y las di e encias humanas. La igualdad que signi ica que
no se acep a usa las di e encias, ni de las muje es, como p e ex o
de disc iminaciones.7
El Mesías pa a Pablo de Ta so, con iene un mundo de la igualdad
en endido como una g an ies a, sin ningún ipo de
disc iminaciones en an o p oyec o de ans o mación de la p opia
sociedad, en es e mundo p ime o y, después de la mue e, en su
o al pleni ud.8 Pos e io men e, a lo la go de la his o ia se hace
cons an emen e p esen e y, especialmen e, en la Mode nidad con
la Re olución F ancesa y los alo es de libe ad, igualdad y
a e nidad. Con San Pablo no exis ía un suje o, no había
humanidad capaz de emp ende un camino de ealización, que
hicie a posible es e humanismo de la p axis como pa e de la
acción. Es un mi o que, como concep o ascenden al, se puede
hace eal pos e io men e, con sus muchas a iaciones,
debilidades, eg esiones y con lic os. cuando pasa de lo on ológico,
6 F. HINKELAMMERT, Cuando Dios se hace homb e, el se humano hace la Mo-
de nidad, ci .
7 Sob e el p o e ismo bíblico, e J.J. TAMAYO, C is ianismo adical, T o a, Ma-
d id, 2025, pp. 128 y 129.
8 F. HINKELAMMERT, Op. ci ., pp. 13-19 y 40 y ss.
150
como una ausencia p esen e, a se an opológico. En conc e o,
cuando Dios se hace humano y el se humano pasa a se el se
sup emo pa a el se humano.9
P o undizando un poco más en es a misma línea, Reyes Ma e
a i ma que la cul u a heb ea, en e a la adición g iega, posee un
pa ón de jus icia y de injus icia de ca ác e expe iencial. Se basa
en la compasión, la in e dependencia, la co esponsabilidad y
posee una sensibilidad po el su imien o humano y los p ocesos
de injus icia. Además, es un pa ón que no iende hacia lo
abs ac o, odo lo con a io, es sensible a lo conc e o, a lo
pa icula , a la al e idad y a la llamada del o o.10
JUBILEO, PERDÓN DE LAS DEUDAS Y LEYES
HUMANITARIAS
A pa i de es as e lexiones in oduc o ias, quie o ecupe a el
espí i u ecuménico mesiánico, apocalíp ico y p o é ico, poniendo
la a ención en las leyes sociales y humani a ias en a o de los
escla os y las pe sonas en si uación de necesidad e lejadas en el
Pen a euco. Y den o de los cinco lib os p incipales del An iguo
Tes amen o, en Deu e onomios y en el Le í ico, en donde quedan
ecogidas las ins i uciones sabá icas, que e lejan el descanso en
las jo nadas de abajo en el campo y que ambién iene su
mani es ación en el Jubileo. Jun o a ellas, ambién quie o e e i me
b e emen e en la disidencia de los p o e as Amós, Oseas, Isaías,
Samuel, Elías y Miqueas con sus denuncias con a el mal que
op ime y con a la inhumanidad de los pode osos, y en sus
de ensas en a o de los pob es y los débiles, bajo el espí i u de la
Alianza del pueblo judío con su libe ación sub e si a de la
escla i ud es ablecida po Egip o. Añado a ello algunas e e encias
9 Ídem, p. 42.
10 R. MATE, T a ado de la injus icia, An h opos, Mad id, 2011, pp. 33 y ss.
151
que se hacen en es a misma di ección de los lib os his ó icos y los
lib os sapienciales.11
El jubileo, aunque oficialmen e el Papa Boni acio VIII con ocó el
p ime Jubileo en el 1300 como pe iodo de pe dón y eno ación
espi i ual, iene aíces p o undas que se emon an al An iguo
Tes amen o. Según la adición bíblica, cada cincuen a años se
p oclamaba un iempo especial de libe ad y econciliación,
du an e el cual se pe donaban las deudas, se libe aban los escla os
y se de ol ían las ie as a sus p opie a ios o iginales, es i uyendo
los e enos enajenados.12 También se efie e al descanso de la ie-
a. Cada sie e años se debían pe dona las deudas y cada 50 años,
se enían que pe dona las deudas impagables, es deci , aquellas
que ahogaban y no pe mi ían sob e i i a quienes les e a imposible
de ol e lo endeudado (L 25, 8-13). T ansmi ía una e basada en la
ida y no en el sac ificio y el ahogo exis encial.
Según F anz Hinkelamme , pa a Jesús, el pe dón de las deudas es
uno de los ejes de su mensaje. Su obje i o es cambia el sen ido
adicional que se le daba. Veamos de qué o ma: los p oblemas del
endeudamien o y el pago de la deuda mezclan dimensiones
económicas, é icas y eológicas, incluso ju ídicas. El An iguo
Tes amen o las efleja abundan emen e, y lo hace en é minos de
desconfianza. Condena las elaciones c edi icias, po que la deuda
co oe, quieb a la sociedad. Po eso se decla an los años de g acia
y de jubileo, como un modo de con a es a los e ec os nega i os
y ne as os que conlle an sob e odas las elaciones sociales.13 No
obs an e, en la adición c is iana hay una ue e endencia a
si ua la en é minos de deudo y ac eedo en dos sen idos. Aunque
se complemen en, se puede di e encia , po un lado, a) el ínculo
11 A. ROSILLO, Libe ación y jus icia social. De echos humanos desde la eología
de la libe ación, Cen o de Es udios Ju ídicos y Sociales Mispa , Uni e sidad Au-
ónoma e San Luis Po osí, 2012, pp. 194 y ss.
12 Ve “¿Qué es el jubileo?”, en h ps://www.iubilaeum2025. a/es/giubileo-
2025/segni-del-giubileo.h ml. Consul a hecha el 21 de ma zo de 2025.
13 F. HINKELAMMERT, Sac i icios humanos y sociedad occiden al: Luci e y la
bes ia, DEI, San José, pp. 57-58.
152
que iene con la culpa y el pecado, den o de la elación que exis e
en e Dios y el homb e: y, po o o, b) alude a la elación
ac eedo /deudo que se es ablece en e los mismos se es
humanos y es en es a di ección, sin p escindi del p ime sen ido,
hacia donde se di ige el mensaje de Jesús.14
a)En el p ime caso, en la adición p e-c is iana se paga la
deuda con Dios, en an o exp esión de una deficiencia, una
desobediencia y un incumplimien o muy elacionado con el
pecado, po medio de sac ificios. En la adición judía, se elaciona
con la ley y se manifies a como el cumplimien o que hay que hace
a la ley de Dios. Los sac ificios pe mi en a enua y has a absol e la
culpabilidad, pa a que el se humano ecupe e, en pa e, la buena
conciencia bajo la obligación del cumplimien o de la ley.
b)En el segundo caso, la adición c is iana con inúa esa
adición, man iene esa analogía, pe o cambia e in ie e
p o undamen e su significado. Ya no es Dios el que cob a la deuda,
ni ampoco exige sac ificios pa a salda la. Aho a se efie e a las
deudas que, en e los homb es, se con ie en en impagables, no a
aquellas que sí se pueden paga . Alude a las deudas que ahogan,
que p o ocan ca ás o es sociales, que imposibili an condiciones
dignas de exis encia a quienes las de en an, lle ándoles a la
mise ia. En la in e p e ación que hace F anz Hinkelamme , Jesús
in ie e el significado que iene la deuda con el pecado. La deuda
y el pecado que el homb e iene con Dios es que cob e la deuda
impagable que, como ac eedo , iene con o os se es humanos. Si
quie e deja de ene deudas con Dios, debe pe dona las. “Dios
pe dona las deudas que el homb e iene con él, si el homb e
pe dona las deudas que o os homb es ienen con él”. Dios no
cob a las deudas po que no ama a al se humano. Lo deja lib e.
Tampoco el se humano debe ama a a o os se es humanos y
ambién debe deja lib e a sus semejan es.15
14 Ídem, pp. 58-59.
15 Ídem.