TEATROS ROMANOS DE HISPANIA
CUADERNOS DE ARQUITECTURA ROMANA. VOL. 2
1993,
PÁGINAS 133-140
EL TEATRO ROMANO DE CADIZ
Ramón Co zo Sánchez
Museo-Casa Mu illo, Se illa
La exca ación de un ea o omano es una a ea a queoló-
gica que iene, a p ime a is a, poca necesidad de jus i ica-
ción; el signi icado cul u al de es os monumen os y la con-
se ación en el mundo occiden al del in e és po las a es
escénicas ayudan decisi amen e a que los ea os sean in es-
igados con mayo acilidad que o os edi icios; sob e odo,
la posibilidad de que una ez es au ados se uel an a em-
plea como locales públicos allana muchas di icul ades, aun-
que c ea ambién p oblemas ajenos a la a queología.
Ya que nues a eunión p e ende hace una pues a al día
de los ea os omanos de Hispania y e isa las no edades o
los cambios que se han p oducido en la ma e ia desde la
eunión de Mé ida de 1980, con iene eco da la in e en-
ción allí del p o eso Rod íguez Ad ados' y su ac ualización
en un ecien e a ículo de p ensa^ en que se e obligado a
epe i un alega o que él mismo desespe a de e escuchado:
«¡Hagamos ea o clásico en nues os ea os clásicos!».
Los que nos dedicamos al es udio de la An igüedad pen-
samos que la exca ación de un ea o omano puede ene
como consecuencia el iun o de la cul u a clásica en o os
aspec os, pe o la ma cha de los acon ecimien os, desde la
eunion de Mé ida has a hoy, indica, como pone de mani ies-
o el p o eso Rod íguez Ad ados, que se an pe diendo po-
siciones, que nadie p e ende ec ea la isonomía de un ea o
omano pa a ace ca se a los ideales es é icos de aquella épo-
ca, al igual que se p e ie en, sob e el ea o clásico, o os
espec áculos que llaman gené icamen e «lúdicos»; se ol ida
incluso que el adje i o co ec o que p ocede del la ín lude e
es lúd ico, como lo empleaba Rod igo Ca o en el í ulo de
una de sus ob as; se es á cada día más ce ca de esa degene a-
ción de la unción de los ea os que ue una pa e de la causa
de su uina en iempos del Impe io y que an ace adamen e
expuso en Mé ida en 1980 nues o eco dado compañe o de
la Uni e sidad gadi ana, An onio Holgado'.
Si hoy no se iene en cuen a, o no in e esa sabe , pa a que
sh ie on los ea os en la An igüedad, y ni siquie a p eocupa
el co ec o sonido del la ín, es di ícil en ende pa a que se
exca an los ea os omanos, pe o ya que los a queólogos
encon amos en es a a ea un apoyo que nos al a en o os
obje i os, debemos segui ap o echando las opo unidades,
al iempo que man enemos la de ensa de la a queología como
ecupe ación del pasado y como ciencia que pe mi e conoce
la e olución his ó ica del compo amien o humano a a és
de sus ob as a ís icas. Lo que ayamos adelan ando pod á
se ú il en el u u o.
P ecisamen e, el descub imien o del ea o de Cádiz se
p odujo an sólo unos días an es de la celeb ación de aquella
eunión de Mé ida, cuando ya no había iempo pa a p esen-
a lo siquie a, po que sólo sabíamos en onces de su exis en-
cia y de su emplazamien o, aunque nues o ap eciado amigo,
José Ma ía Ál a ez Ma ínez, me o eció en onces la opo u-
nidad de hace lo. Desde en onces, he p esen ado algunos
1 P. RODRÍGUEZ ADRADOS, «Hagamos ea o clásico en nues os
ea os clásicos». El ea o en
la
Hispania
omana,
Badajoz, 1982, p. 345 ss.
2 F. RODRÍGUEZ ADRADOS, «Mé ida, sin ea o ni g iego ni la i-
no», ASC, Se illa, ll-junio-1993, p. 3.
3 A. HOLGADO REDONDO, «Tea o y público en la Roma an i-
gua». El ea o en la Hispania omana, Badajoz, 1982, p. 1 ss.
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Co zo
Sánchez
esul ados pa ciales de las p ime as exca aciones", que han
enido mucho más de de ibo y desescomb o, que de e da-
de a in es igación a queológica, y he dado una sín esis incial
de la alo ación del monumen o'.
Hoy se pueden ae aquí algunos da os que ienen quizás
especial u ilidad pa a compa a se con el espléndido hallazgo
de Ca agena, an o po las semejanzas de los p oblemas
u banís icos ac uales que ambos o ecen, como po pe ene-
ce a dos ciudades inculadas en su o igen y en su cul u a al
ámbi o enicio y ca aginés de Occiden e.
Supongo que el p o eso G os, en su ponencia de 1987 en
el coloquio sob e monumen alización de las ciudades hispa-
nas*,
hab ía es ablecido una cie a elación en e las insc ip-
ciones del ea o de Ca agena, su espléndida a qui ec u a, y
la endencia a emplea el ea o pa a exp esión de las o mas
incipien es del cul o impe ial, que p oceden del uso p opa-
gandís ico de los ea os po Mi íades en Pe gamo, Pompeyo
en My ilene o Balbo en Cádiz; es a endencia, de aíces
o ien ales, inculada a la he oización de los mona cas
helenís icos y con inuada po los empe ado es omanos, se ía
quizás comp endida y acep ada con mayo acilidad en ciu-
dades como Cádiz y Ca agena, cuya cul u a conec a di ec a-
men e con el helenismo o ien al.
El ea o de Cádiz, aunque conocido desde 1980, dis a
mucho de habe sido exca ado en una ex ensión su icien e
como pa a conoce su es mc u a a qui ec ónica, y menos aún
su posible omamen ación. Lo que puede deci se de él se
e ie e a la si uación u banís ica y su ascendencia en el
desa ollo de la ciudad medie al y modema, pa a la que ha
se ido como un cie o oco de a acción. De o ma especial,
el ea o de Cádiz es el único edi icio de su géne o en Hispania
del que se conocen e e encias li e a ias y aunque és as no
puedan hace se co esponde aún con p ecisión a las minas
descubie as, suponen la posibilidad de incula un monu-
men o con algunos de los pe sonajes más signi ica i os de la
His o ia omana.
E ec i amen e, la idea de do a a la ieja colonia enicia
de Cádiz de un ea o se debe a Balbo el Meno , amigo de
Césa y de Augus o, que en los momen os inales del en en-
amien o en e pompeyanos y cesa ianos, apa ece e i ado a
su ciudad na al y dedicado a la cons mcción de una nue a
ciudad al es ilo omano. Es e es el sen ido que pa ece dedu-
ci se de la i-ase de Cice ón—«a Balbus aedi ica »— en una
ca a del año 46 a. C. (ad A . 12, 2, 1), en elación con el
conocido ex o de Es abón (III, 5,3) sob e la dipolis gadi ana.
Como aho a sabemos con plena ce eza que la nue a ciudad
4 R. CORZO SÁNCHEZ. «In o me p elimina de las exca aciones
ealizadas en el ea o omano de Cádiz», Anua io a queológico de
Andalu-
cía,
I, 1986, p. 449; «Tea o omano de Cádiz. Campaña de 1987. In o me
p elimina ». Anua io a queológico de Andalucía, II, 1987, p. 328 ss.
5 R. CORZO SÁNCHEZ, «El ea o omano de Cádiz»,
Homenaje
al
p o eso An onio Blanco F eijei o, Mad id, 1989, p. 187 ss.
6 P. GROS, «Théâ e e cul e impé ial en Gaule Na bonnaise e dans
la Péninsule Ibé ique», S ad bild
und
Ideologie, München, 1990, p. 381 ss.
de Balbo es aba en la isla mayo o Ko inoussa, y que a ella
co esponden los es os monumen ales que se ex ienden a lo
la go del iejo canal po ua io, desde La Cale a has a la Plaza
de San Juan de Dios, debe conside a se que en e los edi i-
cios ealizados po Balbo se encon aba el ea o, ocupando
un luga con enien e, sob e el bo de del canal y ce ca de la
en ada a la ciudad'.
Es ambién Cice ón el que in o ma sob e el uso polí ico
del ea o po Balbo, a su uel a a la ciudad como cues o en
el año 43 a. C. (ad am. 10, 32, 3) Asinio Pollón, que e a
legado de la p o incia y supe io de Balbo, se quejaba de és e
a Cice ón con ándole como había dejado la ciudad sin paga
a las opas y se había ido con su dine o al eino de Bogud,
en el no e de Á ica. Quizás Balbo se inclinaba po una
o ma de pode au oc à ico semejan e a la de Bogud, y hacía
poco ap ecio de las ó mulas omanas de gobie no que Césa
había dado a la ciudad; Asinio Pollón le acusaba de habe se
p o ogado el cuadmm i a o y habe celeb ado en dos días
los comicios de dos años, nomb ando a quien quiso; es as
elecciones, siguiendo la ieja adición i álica, pod ían ha-
be se celeb ado en el ea o, en el que Balbo había ese ado
ca o ce g adas pa a los caballe os, lo que no deja de se
azonable si, como indica Es abón, había quinien os caballe-
os en Cádiz; pe o menos acep able había sido su libe alidad
al concede al cómico He ennio Gallo el anillo de los caba-
lle os y habe lo sen ado con és os en el ea o o su cmeldad
haciendo quema i o a un e e ano de Pompeyo y echando
a las ie as a los ciudadanos, en e ellos a un co edo de
subas as muy conocido en Se illa, sólo po se muy eo.
Apa e de es as i egula idades, se conoce o o hecho
singula de Balbo en el ea o gadi ano; aquí se hizo el es e-
no de una ob a au obiog á ica del u u o cónsul, una agedia
p ae ex a a en la que se na aban las ges iones negociado as
de Balbo en el campamen o de Lén ulo, po enca go de Cé-
sa ; en es e caso hay que a ibui a Balbo una cie a p eocu-
pación cul u al y una o mación supe io a la pe idia plus
quam punicam que le achacaba Asinio Pollón*. Balbo llo ó
emocionado al con empla la esceni icación de una de sus
p oezas más conocidas, que le había abie o las pue as del
iun o, el pon i icado y el consulado, a pesa de se español;
la emoción de Balbo se debía a que habían pasado pocos
meses desde el asesina o de Césa , su amigo y p o ec o ; no
e a Balbo un simple p o incial de cos umb es p imi i as,
sino alguien que i ía con la mayo in ensidad los acon eci-
mien os cla es pa a la his o ia de Roma. Además, Balbo
enía el decidido p opósi o de aslada a Cádiz odo lo que
admi aba de la U be, o, si se quie e, de ensaya él aquí la
nue a men alidad u banís ica o mada en el cí culo de los
7 Véase mi esumen más ecien e sob e la opog a ía de Cádiz en
«Cádiz enicia»,
1-IV
Jo nadas de a queología
enicio-púnica
(Ibiza 1986-
5% Ibiza, 1991, p. 79 ss.
8 S. MARINER BIGORRA, «El ea o en la ida de las p o incias de
Hispania», El ea o en la Hispania omana, Badajoz, 1982, p. 21.
El ea o
omano
de Cádiz 135
FIGURA
1. Vis a in e io de la bó eda anula descubie a en 1980,
as las exca aciones de 1985.
FIGURA
2. Sec o del g ade ío del ea o de Cádiz exca ado has a
1987.
cesa ianos, que Augus o se enca ga á de implan a en Roma;
una nue a ciudad, ú il y cómoda, a la ez que llena de
monumen os y ob as de a e en los que los pode es públicos
e lejan su p eocupación po el pueblo y en los que la plebe
pueden ene el espa cimien o adecuado. En es a nue a men-
alidad el ea o es uno de los edi icios que da mejo se icio,
y así se á en endido po muchos gobe nan es p o inciales y
locales.
Hay que eco da que Balbo secundó a Augus o en su
p og ama u banís ico de Roma con la cons mcción de un
ea o, que ue, jun o con los de Pompeyo y Ma celo, edi icio
des acado pa a la eno ación monumen al de la capi al del
Impe io, pe o, an es de
es O;
Balbo, po su p opia cuen a,
había pues o en p ác ica es as ideas en Cádiz. Así, el ea o
gadi ano es odo un símbolo de la nue a men alidad impe ial
y adquie e en el pano ama de es as edi icaciones de Híspanla
la ca ego ia de p eceden e insigne, que debió in lui en mu-
chos de los pos e io es.
Lo que se conoce has a el momen o del ea o de Cádiz es
su ex ensión y algo de la es mc u a de la pa e supe io ,
aunque hay e e encias indi ec as que pe mi en supone una
escena de cie a iqueza. Desde luego, des aca ya po su
amaño, con unos cien o ein e me os de diáme o, casi
an o como los de Roma y mucho más que los españoles;
es o sólo pa ece ac ible den o de una plani icación de la
ciudad en la que se había es ablecido desde el p incipio la
ese a de espacio necesa ia. Además, los indicios de algu-
nas no icias locales y la es mc u a de las edi icaciones que lo
cub en pa ecen co obo a que u o un g an pó ico as la
escena, ex endido casi has a la o illa del canal po ua io; el
ea o hab ia enido un papel impo an e en la con igu ación
de oda la ciudad, al o ma pa e de un sis ema de e azas y
c ip opó icos que bo dean la pa e su del canal.
Po lo que sabemos de su a qui ec u a, esponde a écni-
cas an iguas de áb ica, con opus caemen icium y sille ía
egula , aco de con los sis emas epublicanos más que con
los impe iales. La bó eda anula de la gale ía descubie a
(Fig. 1) es á o mada po g andes ongadas con inuas de opus
caemen icium que descansan una sob e o a en la o ma en
que lo ha ían las do elas de un a co, es deci , que no se
ab icó con cimb as comple as po a cos consecu i os, ap o-
echando las p opiedades plás icas del ho migón, sino po
capas ho izon ales independien es. La misma es mc u a de
las bó edas se p olonga pa a o ma la supe icie del g ade-
ío (Fig. 2).
No ha sido posible pene a aún en odas las gale ías del
e a o que han dado luga a múl iples leyendas en el Cádiz
mode no. Desde no elas omán icas has a la «Canción del
pi a a» de Femando Quiñones', la H e a u a gadi ana es á
llena de ec eaciones de es os ámbi os mis e iosos y hoy
sabemos que buena pa e de ellos son las gale ías del ea o.
En una de es as bó edas, a la que se debe pene a desde la
Con adu ía eclesiás ica o desde la Ca ed al Vieja, se si úan
los «mo os jugando a las ca as», un gmpo de es a uas, im-
p esionan e cuando se les descub e con débiles luces en un
an o p o undo, en el que igu an pe sonajes es idos con
amplios man os y u ban es, que odean una mesa p esidida
po un pe sonaje en sillón mayo ; de las desc ipciones que he
escuchado a los que dicen habe las is o, se deduce que debe
se una ep esen ación de la San a Cena, quizás de es ilo
manie is a, ocul ada en es as bó edas a las que enía acceso
di ec o la Ca ed al, y puede que el mo i o sea el de los
de e io os que p oduje on los ingleses allí en el amoso sa-
queo de 1596. C eo que una de las a eas u u as en la exca-
9
A. REDONDO, Cádiz y sus mis e ios. No ela popula de cos um-
b es con empo áneas, Cádiz,
1862;
F. Quiñones, La canción del pi a a
( inalis a P emio Plane a), Ba celona,
1983.
136
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Co zo
Sánchez
ación del ea o de Cádiz, es des ela es os «mis e ios», sin
que po ello se pie dan o se desmi i iquen o almen e los
ela os que han in eg ado la adición cul u al de los gadi anos
en el úl imo siglo.
Que es as escul u as se ocul a an en las bó edas del ea-
o,
no es sino consecuencia de la eu ilización pe manen e
del monumen o. Ya en las p ime as ci as islámicas de la
ciudad que iniciaba su nue o desa ollo as un abandono
secula , se dice que uno de los cas illos de Cádiz es el del
ea o'"; espe o que los a abis as acla en la alidez del é mi-
no,
pe o es segu o que lo que hoy llamamos Alcazaba medie-
al,
a la que se supone un o igen islámico y una ue e
emodelación po Al onso X, es á sob e la cauea del ea o y
sob e su pó ico. Aquí se concen a on los cen os eligioso y
adminis a i o de Cádiz has a el siglo XVI; casi la mi ad de
la ce ca de la Villa Vieja, aho a conocida como Ba io del
Pópulo es á si uada sob e el ea o y la co elación de las
edi icaciones pe mi e iden i ica en el pa cela io modemo
mu os anula es y adiales que se supe pusie on al ea o.
La des ucción del Cádiz an iguo se debió an o a la e o-
sión ma ina como a la explo ación de sus edi icios pa a
can e a; es signi ica i o que San Isido o no mencione ya las
salazones ni cualquie o o p oduc o pesque o o come cial
como base de la economía gadi ana, pe o si nomb a el lapis
gadi anus (E ym. 19, 10, 7), la pied a a enisca conchí e a o
pied a os ione a. Las can e as modemas de la Cale a es án
bajo lo que debió se el asien o de la nue a ciudad de Balbo;
sólo el ea o y algunas cons mcciones de opus caemen icium,
mucho más consis en es que las de pied a, pudie on esis i
es e expolio sis emá ico, que no se de u o has a el siglo
XVIII. El ho migón omano, especialmen e en la o ma en
que se ejecu ó en el ea o de Cádiz, es esis en e y di ícil de
eu iliza ; su masa dio asien o a las p ime as o i icaciones
del Cádiz medie al, al iempo que las bó edas ue on los
p ime os alcan a illados u banos; uno de és os es el que se
man u o en uso como desagi e p incipal del Pa io Mudeja
has a nues os días.
La exca ación del ea o de Cádiz no es una a ea de pu a
a queología omana; su di icul ad, y ambién su in e és, es
que a él se supe ponen edi icios de épocas di e sas y en
dis in o es ado de conse ación, que in en a é enume a en
sus asgos esenciales (Plano I),
El A co de los Blancos, la pue a o ien al de la Villa
Vieja", es un sis ema de o i icación cuyo acceso p incipal
co esponde a la pe i encia de la ue su a o ien al del ea o.
En él se han acumulado ob as di e sas, a las que una es au-
ación modema ha dado aspec o de unidad; el a co cen al
10
Una
desc ipción
anónima
de
Al-Andalus,
Ed. Luis Molina, Mad id,
1983,
, n,
p.
71.
11 Pa a las cons ucciones medie ales supe pues as al ea o éanse:
R. Co zo Sánchez, «Sob e la opog a ía de Cádiz en la Edad Media»,
Es udios de His o ia y A queología medie ales, II, 1982, p. 147 ss. y
«Monumen os del Cádiz al onsi», Cádiz en el siglo
Xlll,
Cádiz, 1983, p.
161 ss.
es á elleno en casi la mi ad de su alzado y se compone de
dos amos, en quieb o, que son de dis in a época; en una
exca ación an e el a co, pudimos comp oba que su longi ud
e a mucho mayo , llegando a ocupa buena pa e del ancho
de la ac ual calle de San Juan de Dios; hacia el su , es deci ,
hacia el F en e del Vendabal, la calle es á sus en ada sob e
una eno me masa de opus caemen icium que al e na con
ellenos compac ados de a enisca y debe co esponde a la
in aes mc u a del ea o omano; hacia el no e, en di ección
a la Plaza de San Juan de Dios, se obse a el espacio de un
pa io in e io de la pue a medie al, que ha pe dido oda la
achada p oyec ada ue a de la línea de mu alla (Plano II); a
es e pa io co esponden los ex años a quillos apun ados que
o man un po che jun o a la Pue a, inexplicable po azones
de ensi as, e indicio de que es a isonomía del conjun o del
A co de los Blancos, iene un buen núme o de elemen os
bajomedie ales. No deja de ene in e és his ó ico la ecupe-
ación de los mínimos es os de la Capilla de los Blancos,
simada sob e la Pue a y a la que debe su nomb e; igualmen-
e,
en el e eno del inmedia o sola de Ca pio, se en a cos
de sille ía de aza ebajada, cuyos a anques bajo el ni el del
suelo ac ual in i an a una exca ación u gen e; es e se ía el
ámbi o del pa aescaenium o ien al, y de allí pa e el mu o de
la Villa Vieja, a ibuido a la época de Al onso X, que puede
se ecupe ado a lo la go de oda la calle y que se asien a
sob e el mu o ex e io del pó ico del ea o.
Si seguimos el desa ollo del g ade ío desde el A co,
pasamos al ámbi o de la Alcazaba, un cas illo u bano que
pa ece el núcleo sob e el que inició Cádiz su enacimien o en
el siglo XII, as un abandono de se ecien os años. La plan a
que ha ansmi ido la ica iconog a ía u bana de Cádiz (Plano
II),
es la de dos mu os a queados concén icos, que siguen la
cu a del ea o y enlazan has a sie e o es de dis in a plan a
y amaño'^; el lamen able de ibo de es e monumen o en el
pasado siglo impide que podamos di e encia mejo la época
de cada o e, aunque siemp e he c eído que bajo el modemo
edi icio de la Gua de ía Municipal puede habe es os ap e-
ciables de ellas; no es p obable que se hayan des mido las
gale ías ci adas aún en el siglo XVIII y ap eciables en la
amosa maque a de la ciudad.
La Alcazaba me ece un esmdio y ecupe ación minucio-
sos po su ascendencia de la His o ia local a la nacional, e
incluso a la uni e sal"; has a el siglo XVI ue el bas ión
p incipal de la ciudad y sede de odas las emp esas que aquí
se o ganiza on an o hacia Á ica como hacia el con inen e
ame icano; la nómina de sus isi an es y esiden es es la
misma que la de odos los pe sonajes signi ica i os en el
Cádiz de aquellos siglos. A pa i del XVIII pasa a denomi-
na se Cas illo de Gua dias Ma inas, con una ascendencia
12 J. A. CALDERÓN QUÜANO e al.. Ca og a ía mili a y ma í i-
ma de Cádiz. 1513-1878, Se illa, 1978, ecoge un buen núme o de planos de
Cádiz de los siglos XVn y XVIII en los que se ap ecia con cla idad la plan a
de la Alcazaba o Cas illo de la Villa.
13 J. GUILLEN TATO, El Cádiz de Jo ge
Juan,
Cádiz, 1985.
El ea o
omano
de Cádiz 137
PLANO
1. Nonmenclá o gene al de la zona del ea o omano de Cádiz.
138
Ramón
Co zo
Sánchez
especial en la his o ia de la A mada, ya que se es ablece en
una de sus o es el Obse a o io Real de Ma ina, luego
asladado a San Femando, en el que Jo ge Juan y An onio
de Ulloa abaja on'".
No se ha de e minado con oda la p ecisión deseable la
si uación de la Alcazaba sob e el pa cela io modemo, po lo
que la composición que se mues a en el Plano 11 es sólo
ap oxima i a; pa ece cla o que exis e una sime ía en e la
o e mayo con el cubo ci cula adosado que luego ue Ob-
se a o io y la o e de Con adu ia. Desde la Gua de ía Mu-
nicipal hacia el su , en el e eno de la an igua undición de
Vigo i o, se man ienen algunos mu os anula es que conse -
an la disposición de la achada del ea o; un buen amo da
es e mu o ha sido dejado al descubie o as el de ibo de las
ins alaciones indus iales. Todo es o debe hmpia se e iden i-
ica se con cuidado, pues o que son múl iples las ob as y
epa aciones acumuladas; en cualquie caso, la Fundición de
Vigo i o me ece ambién algún ipo de ecue do, po su papel
en la indus ialización de la ciudad y su se icio al man eni-
mien o de la cons mcción na al.
Se pasa desde aquí a la zona cen al de la cauea, donde
es u o el pa io de la Gua de ía y el sola en el que se inicia-
on las exca aciones en 1980 (Plano I). El sec o es á cmza-
do po la Calle Silencio y po la Bajada de Esc ibanos, un
opónimo que emi e a enlaces ya desapa ecidos con las ins-
alaciones adminis a i as del Obispado que odeaban la Ca-
ed al Vieja. Los edi icios que aún se man ienen aquí son
i iendas de escasa en idad monumen al, pe o con su icien e
ascendencia pa a la isonomía del Conjun o His ó ico".
Pienso que la calle Mesón Nue o debe conse a su as-
pec o u bano, ya que si se ab ie a hacia el g ade ío del ea o
se p oduci ía una al e ación adical en casi la cua a pa e del
Ba io del Pópulo, pe o es o no debe impedi que p og ese la
in es igación de los es os del ea o; hay e e encias li e a-
ias, que la opog a ía con i ma plenamen e, sob e la conse -
ación a g an p o undidad de es os no ables de la o ches a'^,
y la exca ación de la escena es imp escindible pa a euni los
da os undamen ales sob e la his o ia y la isonomía del edi-
icio; una ez conocidos es os pun os pod á decidi se como
se in eg an en el Conjun o y se hacen isi ables.
14 En la in oducción a las Obse aciones as onómicas publicadas
po el Obse a o io de Cádiz a ines del siglo XVIII se dice: «La pieza
des inada pa a las obse aciones as onómicas es una sala que iene 111/2
a as en quad o, y es à o mada sob e la espesa y ue e bó eda de un
o eón an iguo, cuya cons ucción y igu a dan bas an es señas de se ob a
e los Romanos...
15 J, GUILLEN TATO, «Da os pa a la his o ia del Ba io del Pópulo»,
La
In o mación,
Cádiz, 1938.
16 J. N. ENRILE, Paseo his ó ico-a ís ico po Cádiz, Cádiz, 1843, p.
38,
al desc ibi los sub e áneos del Ba io del Pópulo, se e ie e a uno que
iene acceso po un pozo mediane o en la plaza de los Esc ibanos como «una
o unda con asien os de má mol en su ah-ededo . Es a o unda es á lab ada
en la peña, iene en el cen o la base de una columna y pedazo de la misma
o o...
En el mismo sec o del g ade ío se encuen a la Posada
del Mesón, a la que hace iempo que se ienen p es ando
cuidados como pa e del Pa imonio Cul u al de la ciudad.
Las concesiones al ipismo y la pé dida ine i able de su
an igua unción, cuando se aposen aban aquí a pasa la noche
los ho elanos de los pueblos ecinos que enían que i al
me cado el día siguien e, obligan a una e lexión sob e su
posible emodelación, en la que iene que es a p e is o a i-
cula el acceso a las gale ías del ea o; po su p opia na u a-
leza y po su emplazamien o en zona con g andes ellenos, es
un edi icio delicado, que puede pe de o almen e su ca ác e
si no se consolida pe ec amen e.
Sob e la pa e occiden al del ea o, a con inuación de la
Posada, es á la casa de los Es opiñan, impo an e ya po la
amilia que la habi ó en el siglo XVII, mencionada po Lope
de Vega, muy ep esen a i a de la a qui ec u a domés ica
gadi ana y ejemplo pa adigmá ico de las ans o maciones de
las casas icas de los come cian es y na ie os en pa ios de
ecindad. El lími e no e de la casa es un callejón cegado que
ma ca la ue su a simé ica al A co de los Blancos. Una de
las ac uaciones más sencillas y cla i icado as en odo es e
conjun o se ía ol e a deja expedi o el callejón, con lo que
se pod ía ap ecia mejo la ex ensión del ea o y se es i ui-
ía el calleje o adicional, acili ando los posibles i ine a ios
de isi a.
Den o de la casa de los Es opiñan, es á uno de los acce-
sos a las gale ías del ea o, po donde muchos ecinos dicen
eco da que se llegaba has a la sala de los «mo os jugando a
las ca as». La en ada co esponde a una dependencia al
ondo de un pa inillo que es mediane o con la Posada y la
ocupa hoy un depósi o de obje os de baza de un popula
pe sonaje, el «Peña», que cuen a ambién su p opia e sión
de los eso os y las ma a illas que gua dan las mis e iosas
cue as. Se pueden ap ecia aquí una bó eda adial de la que
pa en es gale ias anula es; la de meno adio es la conocida
y exca ada desde 1980, la siguien e es la de los «mo os» y la
ex e io debió ene p imi i amen e anos abie os a la a-
chada. En cualquie caso, las es gale ías ienen sus a an-
ques en el ni el de la p aecinc io que sepa a las caueae
summa y media, po lo que es posible que bajo ellas exis a
o o ni el de ci culación semejan e. Aquí la masa de edi ica-
ciones modemas es an conside able que se ía di ícil que
algo del ea o uel a a es a a cielo abie o, pe o no deja á
de se a ac i o pene a po las bó edas monumen ales con
su aspec o de mis e ioso labe in o.
El gmpo más no able de monumen os se encuen a en la
achada occiden al del ea o (Plano I). La o e de la Con a-
du ía, a un iempo campana io de la Ca ed al Vieja, conse a
en su ca a ex ema el pa amen o omano que sólo se ía nece-
sa io pica pa a deja a la is a; ambién el mu o de achada
de la casa llamada del Pa io Mudeja se co esponde con la
disposición del ea o; en él subsis en los únicos es os de
a qui ec u a domés ica gadi ana de la Edad Media. Con adu-
ía y Pa io Mudeja , a iculados con o a casa in e media.
El ea o
omano
de Cádiz 139
PLANO
II. Res i ución de la posición ap oximada de algunos de los monumen os que se supe pusie on al ea o omano de Cádiz y p opues a
de las zonas que pod ían hace se isi ables.
140
Ramón
Co zo
Sánchez
o man el único es o ap eciable que se ha conse ado de la
ciudad an e io al amoso saqueo inglés de 1596. La exca a-
ción del subsuelo puede pe mi i enlaza es os edi icios con
las c ip as de la Ca ed al Vieja.
Finalmen e, oda la plaza de San a Cmz y el modemo
Palacio Episcopal con iene indicios de cons mcciones oma-
nas que pasan has a la Ca ed al Nue a, a a és del A co del
Obispo. Den o del Palacio y an e la pue a de la Ca ed al
hay bó edas que co esponden a los enlaces de las e azas
inmedia as al ea o; su descub imien o puede ex ende se ade-
más hacia el no e, po el A co de la Rosa y las A a azanas
medie ales. Si a odo es o se une la Casa del Almi an e,
supe pues a al pó ico del ea o, el A co y la Capilla del
Pópulo, an igua Pue a del Ma , y el p opio Ayun amien o, se
ob iene una de las mayo es acumulaciones de monumen os
his ó icos en meno espacio que puede suminis a una ciu-
dad.
C eo que, en e a o os ea os omanos de ciudades des-
pobladas o de escaso in e és a ís ico modemo, el caso de
Cádiz es excepcional y equie e es udios y soluciones muy
di e en es. Aquí, la exca ación y la es au ación pueden ob-
ene una e dade a es a ig a ía de monumen os, que has a
hace pocos años e a impensable en una ciudad de nomb e
imilena io pe o sin es os a queológicos isibles. El g an
conjun o his ó ico de Cádiz pe enece a los siglos XVII y
XVIII, pe o en és e educido ba io es án supe pues os casi
odos sus monumen os de épocas an e io es que pueden se
acondicionados pa a la isi a. Las soluciones u banís icas
son de especial complejidad en una población con p oblemas
pa a de ini su uhi o, pe o en odo lo que és e aya a ene
de usos e cia ios, de come cio, de u ismo o de ac i idades
cul u ales, el mayo desa oUo po encial depende de la in es-
igación a queológica de es e elenco monumen al acumulado
sob e la ieja plani icación de Balbo de uno de los p ime os
y mayo es ea os del mundo omano.