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El teatro romano de Cádiz

Corzo Sánchez, Jorge Ramón

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TEATROS ROMANOS DE HISPANIA CUADERNOS DE ARQUITECTURA ROMANA. VOL. 2 1993, PÁGINAS 133-140 EL TEATRO ROMANO DE CADIZ Ramón Co zo Sánchez Museo-Casa Mu illo, Se illa La exca ación de un ea o omano es una a ea a queoló- gica que iene, a p ime a is a, poca necesidad de jus i ica- ción; el signi icado cul u al de es os monumen os y la con- se ación en el mundo occiden al del in e és po las a es escénicas ayudan decisi amen e a que los ea os sean in es- igados con mayo acilidad que o os edi icios; sob e odo, la posibilidad de que una ez es au ados se uel an a em- plea como locales públicos allana muchas di icul ades, aun- que c ea ambién p oblemas ajenos a la a queología. Ya que nues a eunión p e ende hace una pues a al día de los ea os omanos de Hispania y e isa las no edades o los cambios que se han p oducido en la ma e ia desde la eunión de Mé ida de 1980, con iene eco da la in e en- ción allí del p o eso Rod íguez Ad ados' y su ac ualización en un ecien e a ículo de p ensa^ en que se e obligado a epe i un alega o que él mismo desespe a de e escuchado: «¡Hagamos ea o clásico en nues os ea os clásicos!». Los que nos dedicamos al es udio de la An igüedad pen- samos que la exca ación de un ea o omano puede ene como consecuencia el iun o de la cul u a clásica en o os aspec os, pe o la ma cha de los acon ecimien os, desde la eunion de Mé ida has a hoy, indica, como pone de mani ies- o el p o eso Rod íguez Ad ados, que se an pe diendo po- siciones, que nadie p e ende ec ea la isonomía de un ea o omano pa a ace ca se a los ideales es é icos de aquella épo- ca, al igual que se p e ie en, sob e el ea o clásico, o os espec áculos que llaman gené icamen e «lúdicos»; se ol ida incluso que el adje i o co ec o que p ocede del la ín lude e es lúd ico, como lo empleaba Rod igo Ca o en el í ulo de una de sus ob as; se es á cada día más ce ca de esa degene a- ción de la unción de los ea os que ue una pa e de la causa de su uina en iempos del Impe io y que an ace adamen e expuso en Mé ida en 1980 nues o eco dado compañe o de la Uni e sidad gadi ana, An onio Holgado'. Si hoy no se iene en cuen a, o no in e esa sabe , pa a que sh ie on los ea os en la An igüedad, y ni siquie a p eocupa el co ec o sonido del la ín, es di ícil en ende pa a que se exca an los ea os omanos, pe o ya que los a queólogos encon amos en es a a ea un apoyo que nos al a en o os obje i os, debemos segui ap o echando las opo unidades, al iempo que man enemos la de ensa de la a queología como ecupe ación del pasado y como ciencia que pe mi e conoce la e olución his ó ica del compo amien o humano a a és de sus ob as a ís icas. Lo que ayamos adelan ando pod á se ú il en el u u o. P ecisamen e, el descub imien o del ea o de Cádiz se p odujo an sólo unos días an es de la celeb ación de aquella eunión de Mé ida, cuando ya no había iempo pa a p esen- a lo siquie a, po que sólo sabíamos en onces de su exis en- cia y de su emplazamien o, aunque nues o ap eciado amigo, José Ma ía Ál a ez Ma ínez, me o eció en onces la opo u- nidad de hace lo. Desde en onces, he p esen ado algunos 1 P. RODRÍGUEZ ADRADOS, «Hagamos ea o clásico en nues os ea os clásicos». El ea o en la Hispania omana, Badajoz, 1982, p. 345 ss. 2 F. RODRÍGUEZ ADRADOS, «Mé ida, sin ea o ni g iego ni la i- no», ASC, Se illa, ll-junio-1993, p. 3. 3 A. HOLGADO REDONDO, «Tea o y público en la Roma an i- gua». El ea o en la Hispania omana, Badajoz, 1982, p. 1 ss. 134 Ramón Co zo Sánchez esul ados pa ciales de las p ime as exca aciones", que han enido mucho más de de ibo y desescomb o, que de e da- de a in es igación a queológica, y he dado una sín esis incial de la alo ación del monumen o'. Hoy se pueden ae aquí algunos da os que ienen quizás especial u ilidad pa a compa a se con el espléndido hallazgo de Ca agena, an o po las semejanzas de los p oblemas u banís icos ac uales que ambos o ecen, como po pe ene- ce a dos ciudades inculadas en su o igen y en su cul u a al ámbi o enicio y ca aginés de Occiden e. Supongo que el p o eso G os, en su ponencia de 1987 en el coloquio sob e monumen alización de las ciudades hispa- nas*, hab ía es ablecido una cie a elación en e las insc ip- ciones del ea o de Ca agena, su espléndida a qui ec u a, y la endencia a emplea el ea o pa a exp esión de las o mas incipien es del cul o impe ial, que p oceden del uso p opa- gandís ico de los ea os po Mi íades en Pe gamo, Pompeyo en My ilene o Balbo en Cádiz; es a endencia, de aíces o ien ales, inculada a la he oización de los mona cas helenís icos y con inuada po los empe ado es omanos, se ía quizás comp endida y acep ada con mayo acilidad en ciu- dades como Cádiz y Ca agena, cuya cul u a conec a di ec a- men e con el helenismo o ien al. El ea o de Cádiz, aunque conocido desde 1980, dis a mucho de habe sido exca ado en una ex ensión su icien e como pa a conoce su es mc u a a qui ec ónica, y menos aún su posible omamen ación. Lo que puede deci se de él se e ie e a la si uación u banís ica y su ascendencia en el desa ollo de la ciudad medie al y modema, pa a la que ha se ido como un cie o oco de a acción. De o ma especial, el ea o de Cádiz es el único edi icio de su géne o en Hispania del que se conocen e e encias li e a ias y aunque és as no puedan hace se co esponde aún con p ecisión a las minas descubie as, suponen la posibilidad de incula un monu- men o con algunos de los pe sonajes más signi ica i os de la His o ia omana. E ec i amen e, la idea de do a a la ieja colonia enicia de Cádiz de un ea o se debe a Balbo el Meno , amigo de Césa y de Augus o, que en los momen os inales del en en- amien o en e pompeyanos y cesa ianos, apa ece e i ado a su ciudad na al y dedicado a la cons mcción de una nue a ciudad al es ilo omano. Es e es el sen ido que pa ece dedu- ci se de la i-ase de Cice ón—«a Balbus aedi ica »— en una ca a del año 46 a. C. (ad A . 12, 2, 1), en elación con el conocido ex o de Es abón (III, 5,3) sob e la dipolis gadi ana. Como aho a sabemos con plena ce eza que la nue a ciudad 4 R. CORZO SÁNCHEZ. «In o me p elimina de las exca aciones ealizadas en el ea o omano de Cádiz», Anua io a queológico de Andalu- cía, I, 1986, p. 449; «Tea o omano de Cádiz. Campaña de 1987. In o me p elimina ». Anua io a queológico de Andalucía, II, 1987, p. 328 ss. 5 R. CORZO SÁNCHEZ, «El ea o omano de Cádiz», Homenaje al p o eso An onio Blanco F eijei o, Mad id, 1989, p. 187 ss. 6 P. GROS, «Théâ e e cul e impé ial en Gaule Na bonnaise e dans la Péninsule Ibé ique», S ad bild und Ideologie, München, 1990, p. 381 ss. de Balbo es aba en la isla mayo o Ko inoussa, y que a ella co esponden los es os monumen ales que se ex ienden a lo la go del iejo canal po ua io, desde La Cale a has a la Plaza de San Juan de Dios, debe conside a se que en e los edi i- cios ealizados po Balbo se encon aba el ea o, ocupando un luga con enien e, sob e el bo de del canal y ce ca de la en ada a la ciudad'. Es ambién Cice ón el que in o ma sob e el uso polí ico del ea o po Balbo, a su uel a a la ciudad como cues o en el año 43 a. C. (ad am. 10, 32, 3) Asinio Pollón, que e a legado de la p o incia y supe io de Balbo, se quejaba de és e a Cice ón con ándole como había dejado la ciudad sin paga a las opas y se había ido con su dine o al eino de Bogud, en el no e de Á ica. Quizás Balbo se inclinaba po una o ma de pode au oc à ico semejan e a la de Bogud, y hacía poco ap ecio de las ó mulas omanas de gobie no que Césa había dado a la ciudad; Asinio Pollón le acusaba de habe se p o ogado el cuadmm i a o y habe celeb ado en dos días los comicios de dos años, nomb ando a quien quiso; es as elecciones, siguiendo la ieja adición i álica, pod ían ha- be se celeb ado en el ea o, en el que Balbo había ese ado ca o ce g adas pa a los caballe os, lo que no deja de se azonable si, como indica Es abón, había quinien os caballe- os en Cádiz; pe o menos acep able había sido su libe alidad al concede al cómico He ennio Gallo el anillo de los caba- lle os y habe lo sen ado con és os en el ea o o su cmeldad haciendo quema i o a un e e ano de Pompeyo y echando a las ie as a los ciudadanos, en e ellos a un co edo de subas as muy conocido en Se illa, sólo po se muy eo. Apa e de es as i egula idades, se conoce o o hecho singula de Balbo en el ea o gadi ano; aquí se hizo el es e- no de una ob a au obiog á ica del u u o cónsul, una agedia p ae ex a a en la que se na aban las ges iones negociado as de Balbo en el campamen o de Lén ulo, po enca go de Cé- sa ; en es e caso hay que a ibui a Balbo una cie a p eocu- pación cul u al y una o mación supe io a la pe idia plus quam punicam que le achacaba Asinio Pollón*. Balbo llo ó emocionado al con empla la esceni icación de una de sus p oezas más conocidas, que le había abie o las pue as del iun o, el pon i icado y el consulado, a pesa de se español; la emoción de Balbo se debía a que habían pasado pocos meses desde el asesina o de Césa , su amigo y p o ec o ; no e a Balbo un simple p o incial de cos umb es p imi i as, sino alguien que i ía con la mayo in ensidad los acon eci- mien os cla es pa a la his o ia de Roma. Además, Balbo enía el decidido p opósi o de aslada a Cádiz odo lo que admi aba de la U be, o, si se quie e, de ensaya él aquí la nue a men alidad u banís ica o mada en el cí culo de los 7 Véase mi esumen más ecien e sob e la opog a ía de Cádiz en «Cádiz enicia», 1-IV Jo nadas de a queología enicio-púnica (Ibiza 1986- 5% Ibiza, 1991, p. 79 ss. 8 S. MARINER BIGORRA, «El ea o en la ida de las p o incias de Hispania», El ea o en la Hispania omana, Badajoz, 1982, p. 21. El ea o omano de Cádiz 135 FIGURA 1. Vis a in e io de la bó eda anula descubie a en 1980, as las exca aciones de 1985. FIGURA 2. Sec o del g ade ío del ea o de Cádiz exca ado has a 1987. cesa ianos, que Augus o se enca ga á de implan a en Roma; una nue a ciudad, ú il y cómoda, a la ez que llena de monumen os y ob as de a e en los que los pode es públicos e lejan su p eocupación po el pueblo y en los que la plebe pueden ene el espa cimien o adecuado. En es a nue a men- alidad el ea o es uno de los edi icios que da mejo se icio, y así se á en endido po muchos gobe nan es p o inciales y locales. Hay que eco da que Balbo secundó a Augus o en su p og ama u banís ico de Roma con la cons mcción de un ea o, que ue, jun o con los de Pompeyo y Ma celo, edi icio des acado pa a la eno ación monumen al de la capi al del Impe io, pe o, an es de es O; Balbo, po su p opia cuen a, había pues o en p ác ica es as ideas en Cádiz. Así, el ea o gadi ano es odo un símbolo de la nue a men alidad impe ial y adquie e en el pano ama de es as edi icaciones de Híspanla la ca ego ia de p eceden e insigne, que debió in lui en mu- chos de los pos e io es. Lo que se conoce has a el momen o del ea o de Cádiz es su ex ensión y algo de la es mc u a de la pa e supe io , aunque hay e e encias indi ec as que pe mi en supone una escena de cie a iqueza. Desde luego, des aca ya po su amaño, con unos cien o ein e me os de diáme o, casi an o como los de Roma y mucho más que los españoles; es o sólo pa ece ac ible den o de una plani icación de la ciudad en la que se había es ablecido desde el p incipio la ese a de espacio necesa ia. Además, los indicios de algu- nas no icias locales y la es mc u a de las edi icaciones que lo cub en pa ecen co obo a que u o un g an pó ico as la escena, ex endido casi has a la o illa del canal po ua io; el ea o hab ia enido un papel impo an e en la con igu ación de oda la ciudad, al o ma pa e de un sis ema de e azas y c ip opó icos que bo dean la pa e su del canal. Po lo que sabemos de su a qui ec u a, esponde a écni- cas an iguas de áb ica, con opus caemen icium y sille ía egula , aco de con los sis emas epublicanos más que con los impe iales. La bó eda anula de la gale ía descubie a (Fig. 1) es á o mada po g andes ongadas con inuas de opus caemen icium que descansan una sob e o a en la o ma en que lo ha ían las do elas de un a co, es deci , que no se ab icó con cimb as comple as po a cos consecu i os, ap o- echando las p opiedades plás icas del ho migón, sino po capas ho izon ales independien es. La misma es mc u a de las bó edas se p olonga pa a o ma la supe icie del g ade- ío (Fig. 2). No ha sido posible pene a aún en odas las gale ías del e a o que han dado luga a múl iples leyendas en el Cádiz mode no. Desde no elas omán icas has a la «Canción del pi a a» de Femando Quiñones', la H e a u a gadi ana es á llena de ec eaciones de es os ámbi os mis e iosos y hoy sabemos que buena pa e de ellos son las gale ías del ea o. En una de es as bó edas, a la que se debe pene a desde la Con adu ía eclesiás ica o desde la Ca ed al Vieja, se si úan los «mo os jugando a las ca as», un gmpo de es a uas, im- p esionan e cuando se les descub e con débiles luces en un an o p o undo, en el que igu an pe sonajes es idos con amplios man os y u ban es, que odean una mesa p esidida po un pe sonaje en sillón mayo ; de las desc ipciones que he escuchado a los que dicen habe las is o, se deduce que debe se una ep esen ación de la San a Cena, quizás de es ilo manie is a, ocul ada en es as bó edas a las que enía acceso di ec o la Ca ed al, y puede que el mo i o sea el de los de e io os que p oduje on los ingleses allí en el amoso sa- queo de 1596. C eo que una de las a eas u u as en la exca- 9 A. REDONDO, Cádiz y sus mis e ios. No ela popula de cos um- b es con empo áneas, Cádiz, 1862; F. Quiñones, La canción del pi a a ( inalis a P emio Plane a), Ba celona, 1983. 136 Ramón Co zo Sánchez ación del ea o de Cádiz, es des ela es os «mis e ios», sin que po ello se pie dan o se desmi i iquen o almen e los ela os que han in eg ado la adición cul u al de los gadi anos en el úl imo siglo. Que es as escul u as se ocul a an en las bó edas del ea- o, no es sino consecuencia de la eu ilización pe manen e del monumen o. Ya en las p ime as ci as islámicas de la ciudad que iniciaba su nue o desa ollo as un abandono secula , se dice que uno de los cas illos de Cádiz es el del ea o'"; espe o que los a abis as acla en la alidez del é mi- no, pe o es segu o que lo que hoy llamamos Alcazaba medie- al, a la que se supone un o igen islámico y una ue e emodelación po Al onso X, es á sob e la cauea del ea o y sob e su pó ico. Aquí se concen a on los cen os eligioso y adminis a i o de Cádiz has a el siglo XVI; casi la mi ad de la ce ca de la Villa Vieja, aho a conocida como Ba io del Pópulo es á si uada sob e el ea o y la co elación de las edi icaciones pe mi e iden i ica en el pa cela io modemo mu os anula es y adiales que se supe pusie on al ea o. La des ucción del Cádiz an iguo se debió an o a la e o- sión ma ina como a la explo ación de sus edi icios pa a can e a; es signi ica i o que San Isido o no mencione ya las salazones ni cualquie o o p oduc o pesque o o come cial como base de la economía gadi ana, pe o si nomb a el lapis gadi anus (E ym. 19, 10, 7), la pied a a enisca conchí e a o pied a os ione a. Las can e as modemas de la Cale a es án bajo lo que debió se el asien o de la nue a ciudad de Balbo; sólo el ea o y algunas cons mcciones de opus caemen icium, mucho más consis en es que las de pied a, pudie on esis i es e expolio sis emá ico, que no se de u o has a el siglo XVIII. El ho migón omano, especialmen e en la o ma en que se ejecu ó en el ea o de Cádiz, es esis en e y di ícil de eu iliza ; su masa dio asien o a las p ime as o i icaciones del Cádiz medie al, al iempo que las bó edas ue on los p ime os alcan a illados u banos; uno de és os es el que se man u o en uso como desagi e p incipal del Pa io Mudeja has a nues os días. La exca ación del ea o de Cádiz no es una a ea de pu a a queología omana; su di icul ad, y ambién su in e és, es que a él se supe ponen edi icios de épocas di e sas y en dis in o es ado de conse ación, que in en a é enume a en sus asgos esenciales (Plano I), El A co de los Blancos, la pue a o ien al de la Villa Vieja", es un sis ema de o i icación cuyo acceso p incipal co esponde a la pe i encia de la ue su a o ien al del ea o. En él se han acumulado ob as di e sas, a las que una es au- ación modema ha dado aspec o de unidad; el a co cen al 10 Una desc ipción anónima de Al-Andalus, Ed. Luis Molina, Mad id, 1983, , n, p. 71. 11 Pa a las cons ucciones medie ales supe pues as al ea o éanse: R. Co zo Sánchez, «Sob e la opog a ía de Cádiz en la Edad Media», Es udios de His o ia y A queología medie ales, II, 1982, p. 147 ss. y «Monumen os del Cádiz al onsi», Cádiz en el siglo Xlll, Cádiz, 1983, p. 161 ss. es á elleno en casi la mi ad de su alzado y se compone de dos amos, en quieb o, que son de dis in a época; en una exca ación an e el a co, pudimos comp oba que su longi ud e a mucho mayo , llegando a ocupa buena pa e del ancho de la ac ual calle de San Juan de Dios; hacia el su , es deci , hacia el F en e del Vendabal, la calle es á sus en ada sob e una eno me masa de opus caemen icium que al e na con ellenos compac ados de a enisca y debe co esponde a la in aes mc u a del ea o omano; hacia el no e, en di ección a la Plaza de San Juan de Dios, se obse a el espacio de un pa io in e io de la pue a medie al, que ha pe dido oda la achada p oyec ada ue a de la línea de mu alla (Plano II); a es e pa io co esponden los ex años a quillos apun ados que o man un po che jun o a la Pue a, inexplicable po azones de ensi as, e indicio de que es a isonomía del conjun o del A co de los Blancos, iene un buen núme o de elemen os bajomedie ales. No deja de ene in e és his ó ico la ecupe- ación de los mínimos es os de la Capilla de los Blancos, simada sob e la Pue a y a la que debe su nomb e; igualmen- e, en el e eno del inmedia o sola de Ca pio, se en a cos de sille ía de aza ebajada, cuyos a anques bajo el ni el del suelo ac ual in i an a una exca ación u gen e; es e se ía el ámbi o del pa aescaenium o ien al, y de allí pa e el mu o de la Villa Vieja, a ibuido a la época de Al onso X, que puede se ecupe ado a lo la go de oda la calle y que se asien a sob e el mu o ex e io del pó ico del ea o. Si seguimos el desa ollo del g ade ío desde el A co, pasamos al ámbi o de la Alcazaba, un cas illo u bano que pa ece el núcleo sob e el que inició Cádiz su enacimien o en el siglo XII, as un abandono de se ecien os años. La plan a que ha ansmi ido la ica iconog a ía u bana de Cádiz (Plano II), es la de dos mu os a queados concén icos, que siguen la cu a del ea o y enlazan has a sie e o es de dis in a plan a y amaño'^; el lamen able de ibo de es e monumen o en el pasado siglo impide que podamos di e encia mejo la época de cada o e, aunque siemp e he c eído que bajo el modemo edi icio de la Gua de ía Municipal puede habe es os ap e- ciables de ellas; no es p obable que se hayan des mido las gale ías ci adas aún en el siglo XVIII y ap eciables en la amosa maque a de la ciudad. La Alcazaba me ece un esmdio y ecupe ación minucio- sos po su ascendencia de la His o ia local a la nacional, e incluso a la uni e sal"; has a el siglo XVI ue el bas ión p incipal de la ciudad y sede de odas las emp esas que aquí se o ganiza on an o hacia Á ica como hacia el con inen e ame icano; la nómina de sus isi an es y esiden es es la misma que la de odos los pe sonajes signi ica i os en el Cádiz de aquellos siglos. A pa i del XVIII pasa a denomi- na se Cas illo de Gua dias Ma inas, con una ascendencia 12 J. A. CALDERÓN QUÜANO e al.. Ca og a ía mili a y ma í i- ma de Cádiz. 1513-1878, Se illa, 1978, ecoge un buen núme o de planos de Cádiz de los siglos XVn y XVIII en los que se ap ecia con cla idad la plan a de la Alcazaba o Cas illo de la Villa. 13 J. GUILLEN TATO, El Cádiz de Jo ge Juan, Cádiz, 1985. El ea o omano de Cádiz 137 PLANO 1. Nonmenclá o gene al de la zona del ea o omano de Cádiz. 138 Ramón Co zo Sánchez especial en la his o ia de la A mada, ya que se es ablece en una de sus o es el Obse a o io Real de Ma ina, luego asladado a San Femando, en el que Jo ge Juan y An onio de Ulloa abaja on'". No se ha de e minado con oda la p ecisión deseable la si uación de la Alcazaba sob e el pa cela io modemo, po lo que la composición que se mues a en el Plano 11 es sólo ap oxima i a; pa ece cla o que exis e una sime ía en e la o e mayo con el cubo ci cula adosado que luego ue Ob- se a o io y la o e de Con adu ia. Desde la Gua de ía Mu- nicipal hacia el su , en el e eno de la an igua undición de Vigo i o, se man ienen algunos mu os anula es que conse - an la disposición de la achada del ea o; un buen amo da es e mu o ha sido dejado al descubie o as el de ibo de las ins alaciones indus iales. Todo es o debe hmpia se e iden i- ica se con cuidado, pues o que son múl iples las ob as y epa aciones acumuladas; en cualquie caso, la Fundición de Vigo i o me ece ambién algún ipo de ecue do, po su papel en la indus ialización de la ciudad y su se icio al man eni- mien o de la cons mcción na al. Se pasa desde aquí a la zona cen al de la cauea, donde es u o el pa io de la Gua de ía y el sola en el que se inicia- on las exca aciones en 1980 (Plano I). El sec o es á cmza- do po la Calle Silencio y po la Bajada de Esc ibanos, un opónimo que emi e a enlaces ya desapa ecidos con las ins- alaciones adminis a i as del Obispado que odeaban la Ca- ed al Vieja. Los edi icios que aún se man ienen aquí son i iendas de escasa en idad monumen al, pe o con su icien e ascendencia pa a la isonomía del Conjun o His ó ico". Pienso que la calle Mesón Nue o debe conse a su as- pec o u bano, ya que si se ab ie a hacia el g ade ío del ea o se p oduci ía una al e ación adical en casi la cua a pa e del Ba io del Pópulo, pe o es o no debe impedi que p og ese la in es igación de los es os del ea o; hay e e encias li e a- ias, que la opog a ía con i ma plenamen e, sob e la conse - ación a g an p o undidad de es os no ables de la o ches a'^, y la exca ación de la escena es imp escindible pa a euni los da os undamen ales sob e la his o ia y la isonomía del edi- icio; una ez conocidos es os pun os pod á decidi se como se in eg an en el Conjun o y se hacen isi ables. 14 En la in oducción a las Obse aciones as onómicas publicadas po el Obse a o io de Cádiz a ines del siglo XVIII se dice: «La pieza des inada pa a las obse aciones as onómicas es una sala que iene 111/2 a as en quad o, y es à o mada sob e la espesa y ue e bó eda de un o eón an iguo, cuya cons ucción y igu a dan bas an es señas de se ob a e los Romanos... 15 J, GUILLEN TATO, «Da os pa a la his o ia del Ba io del Pópulo», La In o mación, Cádiz, 1938. 16 J. N. ENRILE, Paseo his ó ico-a ís ico po Cádiz, Cádiz, 1843, p. 38, al desc ibi los sub e áneos del Ba io del Pópulo, se e ie e a uno que iene acceso po un pozo mediane o en la plaza de los Esc ibanos como «una o unda con asien os de má mol en su ah-ededo . Es a o unda es á lab ada en la peña, iene en el cen o la base de una columna y pedazo de la misma o o... En el mismo sec o del g ade ío se encuen a la Posada del Mesón, a la que hace iempo que se ienen p es ando cuidados como pa e del Pa imonio Cul u al de la ciudad. Las concesiones al ipismo y la pé dida ine i able de su an igua unción, cuando se aposen aban aquí a pasa la noche los ho elanos de los pueblos ecinos que enían que i al me cado el día siguien e, obligan a una e lexión sob e su posible emodelación, en la que iene que es a p e is o a i- cula el acceso a las gale ías del ea o; po su p opia na u a- leza y po su emplazamien o en zona con g andes ellenos, es un edi icio delicado, que puede pe de o almen e su ca ác e si no se consolida pe ec amen e. Sob e la pa e occiden al del ea o, a con inuación de la Posada, es á la casa de los Es opiñan, impo an e ya po la amilia que la habi ó en el siglo XVII, mencionada po Lope de Vega, muy ep esen a i a de la a qui ec u a domés ica gadi ana y ejemplo pa adigmá ico de las ans o maciones de las casas icas de los come cian es y na ie os en pa ios de ecindad. El lími e no e de la casa es un callejón cegado que ma ca la ue su a simé ica al A co de los Blancos. Una de las ac uaciones más sencillas y cla i icado as en odo es e conjun o se ía ol e a deja expedi o el callejón, con lo que se pod ía ap ecia mejo la ex ensión del ea o y se es i ui- ía el calleje o adicional, acili ando los posibles i ine a ios de isi a. Den o de la casa de los Es opiñan, es á uno de los acce- sos a las gale ías del ea o, po donde muchos ecinos dicen eco da que se llegaba has a la sala de los «mo os jugando a las ca as». La en ada co esponde a una dependencia al ondo de un pa inillo que es mediane o con la Posada y la ocupa hoy un depósi o de obje os de baza de un popula pe sonaje, el «Peña», que cuen a ambién su p opia e sión de los eso os y las ma a illas que gua dan las mis e iosas cue as. Se pueden ap ecia aquí una bó eda adial de la que pa en es gale ias anula es; la de meno adio es la conocida y exca ada desde 1980, la siguien e es la de los «mo os» y la ex e io debió ene p imi i amen e anos abie os a la a- chada. En cualquie caso, las es gale ías ienen sus a an- ques en el ni el de la p aecinc io que sepa a las caueae summa y media, po lo que es posible que bajo ellas exis a o o ni el de ci culación semejan e. Aquí la masa de edi ica- ciones modemas es an conside able que se ía di ícil que algo del ea o uel a a es a a cielo abie o, pe o no deja á de se a ac i o pene a po las bó edas monumen ales con su aspec o de mis e ioso labe in o. El gmpo más no able de monumen os se encuen a en la achada occiden al del ea o (Plano I). La o e de la Con a- du ía, a un iempo campana io de la Ca ed al Vieja, conse a en su ca a ex ema el pa amen o omano que sólo se ía nece- sa io pica pa a deja a la is a; ambién el mu o de achada de la casa llamada del Pa io Mudeja se co esponde con la disposición del ea o; en él subsis en los únicos es os de a qui ec u a domés ica gadi ana de la Edad Media. Con adu- ía y Pa io Mudeja , a iculados con o a casa in e media. El ea o omano de Cádiz 139 PLANO II. Res i ución de la posición ap oximada de algunos de los monumen os que se supe pusie on al ea o omano de Cádiz y p opues a de las zonas que pod ían hace se isi ables. 140 Ramón Co zo Sánchez o man el único es o ap eciable que se ha conse ado de la ciudad an e io al amoso saqueo inglés de 1596. La exca a- ción del subsuelo puede pe mi i enlaza es os edi icios con las c ip as de la Ca ed al Vieja. Finalmen e, oda la plaza de San a Cmz y el modemo Palacio Episcopal con iene indicios de cons mcciones oma- nas que pasan has a la Ca ed al Nue a, a a és del A co del Obispo. Den o del Palacio y an e la pue a de la Ca ed al hay bó edas que co esponden a los enlaces de las e azas inmedia as al ea o; su descub imien o puede ex ende se ade- más hacia el no e, po el A co de la Rosa y las A a azanas medie ales. Si a odo es o se une la Casa del Almi an e, supe pues a al pó ico del ea o, el A co y la Capilla del Pópulo, an igua Pue a del Ma , y el p opio Ayun amien o, se ob iene una de las mayo es acumulaciones de monumen os his ó icos en meno espacio que puede suminis a una ciu- dad. C eo que, en e a o os ea os omanos de ciudades des- pobladas o de escaso in e és a ís ico modemo, el caso de Cádiz es excepcional y equie e es udios y soluciones muy di e en es. Aquí, la exca ación y la es au ación pueden ob- ene una e dade a es a ig a ía de monumen os, que has a hace pocos años e a impensable en una ciudad de nomb e imilena io pe o sin es os a queológicos isibles. El g an conjun o his ó ico de Cádiz pe enece a los siglos XVII y XVIII, pe o en és e educido ba io es án supe pues os casi odos sus monumen os de épocas an e io es que pueden se acondicionados pa a la isi a. Las soluciones u banís icas son de especial complejidad en una población con p oblemas pa a de ini su uhi o, pe o en odo lo que és e aya a ene de usos e cia ios, de come cio, de u ismo o de ac i idades cul u ales, el mayo desa oUo po encial depende de la in es- igación a queológica de es e elenco monumen al acumulado sob e la ieja plani icación de Balbo de uno de los p ime os y mayo es ea os del mundo omano.