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Cuerpo, arte y escuela. El lugar del desnudo femenino en los libros de texto de ciencias sociales

Author: Pérez-Guerrero, Vicente
Year: 2016
DOI: 10.6018/daimon/269511
Source: https://idus.us.es/bitstreams/d96e0e88-9107-40de-bd35-d7fdc5a432d2/download
Daimon. Re is a In e nacional de Filoso ía, Suplemen o 5 (2016), 323-334
ISSN: 1130-0507 (papel) y 1989-4651 (elec ónico)
h p://dx.doi.o g/10.6018/daimon/269511
Cue po, a e y escuela. El luga del desnudo emenino en los
lib os de ex o de ciencias sociales
Body a school. The place o he emale nude in ex books o
social sciences
VICENTE PÉREZ-GUERRERO*
Resumen: En es e abajo nos p egun amos po
cómo la enseñanza escola del “desnudo eme-
nino”, en el á ea de conocimien o de la ESO
(Educación Obliga o ia Secunda ia), pudie a
in lui en la idea que los alumnos se o jan del
cue po, de sí mismo y el de los o os. Tan o si
enemos p esen e que la iden idad de géne o es
siemp e una iden idad co po al, como que la iden-
idad del desnudo en el A e se asocia a la muje ,
p ocede in e oga se po cómo se a a el desnudo
emenino en los lib os de ex o.
Palab as cla es: Géne o, cue po, his o ia del
a e, enseñanza, lib os de ex o.
Abs ac : In his essay we wonde how
eaching he emale nude a school, in he ield
o knowledge o ESO (Compulso y Seconda y
Educa ion), could ha e an e ec on he idea
s uden s make o hei own body, hemsel es and
o he s´. Whe he we bea in mind ha gende
iden i y always e e s o bodily iden i y o ha he
iden i y o he nude in A is associa ed o women,
a en ion mus be gi en o how emale nude is
deal wi h in ex books.
Keywo ds: Gende , body, a his o y, eaching,
ex books.
1. El es udio del cue po como asigna u a pendien e de la escuela
Cie o es que no hay una elación uno a uno en e la enseñanza del desnudo y lo que los
alumnos piensan del cue po, como no la hay en e educación y cons ucción de iden idades1.
Pe o, acep ando la posibilidad de que la escuela con ibuya de alguna o ma a la o mación
de pe sonas, asumiendo ambién, en onces, que es la o mación de ciudadanía democ á ica
la unción más impo an e que la Enseñanza Secunda ia Obliga o ia (ESO) iene po ley
Fecha de ecepción: 07/06/2016. Fecha de acep ación: 27/07/2016.
* Facul ad de Ciencias de la Educación. Uni e sidad de Se illa. P o eso Asociado: [email p o ec ed] Líneas
de in es igación: Examen escola , la p ác ica escola , memo ia e his o ia. Pé ez-Gue e o, V.M. (2015): Del
examen a la e aluación pasando po el pa adigma del emp endedo . E alua : ¿pa a qué?, ¿pa a quiénes?, Con-
ciencia social, 19, pp. 145-152. Ma eos Mon e o, J. y Pé ez-Gue e o, V.M. (2011): Pensando sob e la ob a de
Ca los Le ena, Con-ciencia social, 15, pp. 61-106.
1 Según Ma ín C iado (2010) hab ía, de hecho, que eplan ea se las unciones que habi ualmen e se a ibuyen a
la escuela, empezando po de iba la e en la p emisa de que el indi iduo ac úa, undamen almen e, en unción
de los alo es in e io izados en sus años de escola ización.
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encomendada, es posible p opicia un deba e social, y no sólo académico, sob e qué y cómo
debie a enseña se. O, al menos, en elación al con enido de los manuales, los p o eso es
pod ían ene en e sus debe es e alua c í icamen e qué clase de subje i idades se ep esen-
an en es os ma e iales y qué e ec os pod ía ene en e el alumnado2. Lo cie o es que, con
elación al cue po, po igno ancia o una alsa neu alidad ideológica, si los lib os escola es
de His o ia del A e no cuen an cómo cada época his ó ica es enca nada en un “ égimen co -
po al” conc e o, ampoco pa ece que el p o eso ado, que es quien decide el uso que se le da
al ex o, haya ecibido o mación académica a es e espec o. En odo caso, el conocimien o
de la cons ucción social del cue po, no sólo del géne o (Sco , 1990), pudie a se de g an
u ilidad pa a abo da el que, sin duda, es uno de los p incipales p oblemas con el que los
jó enes se en en an en la ac ualidad. Po consiguien e, desde la oma de conciencia de la
“obsesión” po el cue po, se ía posible pensa en la u ilidad de la enseñanza de las ciencias
sociales y la his o ia en la ESO pa a mos a cómo el pode se eje ce sob e la ana omía y,
en e ec o, p oduce una de e minada é ica y es é ica. En es e sen ido, si pensa his ó icamen e
puede ayuda nos a dilucida su papel como obje o polí ico, su abo daje desde la escuela
se pod ía en ende como espues a a una demanda social. De es a mane a, el aula se ía un
luga desde el que pode o mula plan eamien os de esis encia a los manejos me can iles
del consumo de modas, así como un espacio de con on ación de iden idades donde el p o-
eso , ayudándose de la his o ia esponde a las cues iones de sus alumnos sob e el pasado,
pe o deja abie a la p egun a al cues ionamien o del p esen e, a in de qué es os pudie an
cons ui más au ónomamen e su p opia imagen co po al. Se a a de in en a , en suma, que
aquello que se enseña pueda se aplicado a o os con ex os y si uaciones de la ida3. Un
plan eamien o didác ico cohe en e, po más ideal que esul e, con ese manda o legisla i o
de o ma ciudadanos c í icos.
El lib o de ex o como condicionan e del cue po escola
An es que o a cosa hab ía que eco da la impo ancia cada ez mayo que iene la
in es igación de la manualís ica escola como un campo disciplina io p opio. Un sec o de
in es igación que, según Escolano (2006), si e pa a en ende an o “el cu iculum de la
educación ins i ucionalizada” como “la cul u a de o icio de los enseñan es”. Es g acias a
es a disciplina po lo que sabemos que, siendo u ilizado como p incipal ecu so en el aula
po más de un 90% del p o eso ado, el lib o de ex o cons i uye la uen e de conocimien o
básica pa a el alumnado. Tiene una impo ancia pedagógica an undamen al que, en muchas
ocasiones, los p opios p o eso es llegan a con undi las p opues as cu icula es de las edi o-
iales con el cu iculum o icial y p esc i o. Aho a bien, pa a no lle a nos a engaño espec o
a la ascendencia ideológica de los ex os es necesa io conoce el alo de uso que los
2 Algo que, po lo demás, se p esc ibe en la no ma i a igen e. La ley O gánica 3/2007, de 22 de ma zo, pa a la
igualdad e ec i a de muje es y homb es, es ablece en su a ículo 24 que las Adminis aciones educa i as, en el
ámbi o de sus espec i as compe encias, desa olla án, con al inalidad, las siguien es ac uaciones: b) La elimi-
nación y el echazo de los compo amien os y con enidos sexis as y es e eo ipos que supongan disc iminación
en e muje es y homb es, con especial conside ación a ello en los lib os de ex o y ma e iales educa i os.
3 Di icul ad que, desde una pe spec i a ep oduccionis a simple, se debe a la c eencia de que los con enidos ense-
ñados no suelen esponde más que a una in encionalidad académica. Mien as que desde el plan eo de La e
(1991) y la co ien e eó ica de la cognición en la p ác ica esul a i esoluble, po la imposibilidad, según dicen
sus de enso es, de ep oduci en el aula el modo en que los suje os hacemos en e a los p oblemas de la ida en
la calle.
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p o eso es hacen de ellos. Lo cual, po o a pa e, implica ía un cie o des elamien o de las
c eencias y cos umb es del p o eso ado, el es udio, en de ini i a, del habi us del p o eso 4.
A es e espec o, hemos de se cau elosos y e i a cae endidos al idealismo pedagógico,
según el cual el p o eso dispone del lib o a su an ojo. O sólo condicionado po sus con-
cepciones ace ca de qué enseña . Es ecuen e en educación p esupone que los p o eso es
ac úan en el aula con o me a sus c eencias. La ealidad es que, sus ancialmen e hablando,
los p o eso es que enseñan sin lib o de ex o no hacen cosas muy di e en es al es o, pues
has a las p ác icas de los docen es más inno ado es es án siemp e enma cadas en unas
é eas cons icciones. Unas ela i as al espacio, como la disposición y o ma del aula; y
o as a la ges ión del iempo, o a la misma asignación y sepa ación de ho a ios po ma e ias
de conocimien o. Nos encon amos así con unas disposiciones c ono-espaciales di ícilmen e
con olables. Pe o es que, además, la ins i ución escola impone o as dos obligaciones. En
p ime luga , la necesidad de p oduci un conocimien o escola suscep ible de some e se
a una lógica examina o ia, que, según Me chán (2005), exige memo ización más que el
desa ollo de un pensamien o elabo ado; y, en segundo luga , pe o igual de impo an e,
la p oducción del gobie no del aula. Gobe na es, en es e sen ido, log a el o den escola
deseado. Algo que sólo es posible eniendo a los alumnos ocupados, con o sin lib o de ex o.
O a cosa es que, en e ec o, el manual esponde a la pe ección a es a necesidad de enseña
las mismas cosas “a odos y a cada uno” (omnes e singula ion) a un iempo, de o ma que,
en odo momen o, el p o eso puede sabe qué debie an es a haciendo odos. Abundando
en es a conside ación, po más que se oiga deci que el cue po es, jun o con las emociones,
el g an ol idado de nues o sis ema educa i o, la e dad es que la escuela aplica un abajo
no siemp e conscien e, pe o con inuo y cons an e con y en los cue pos de los alumnos.
De hecho, an es que al log o de o os ines pedagógicos asumidos o icialmen e como más
aliosos, enseña supone consegui “cue pos dóciles” (dócil del la ín docilis, que signi ica
“enseñable”), pues o que es a enseñanza es la base y la condición de los demás ap endizajes.
Es o explica ía la impo ancia que, al obje o de p oduci disciplinados discípulos, los docen-
es dan a los juicios y sanciones elacionadas con el iempo (impun ualidad, absen ismo),
el o den (in e upciones de abajos) y el con ol co po al (ac i udes “inco ec as” y ges os
“inap opiados”). Aho a bien, el econocimien o de es a necesidad no implica que el p o eso-
ado sea conscien e del papel que la escuela cumple en la cons i ución de suje os-cue pos. En
consecuencia, el con ol del cue po se da como equisi o imp escindible pa a la p ác ica de
la docencia, pe o no hay conciencia de cómo la escuela, po medio del juicio no malizado
y la inculcación de con enciones cul u ales dominan es, se inca dina en los cue pos de los
escola es. Es o p incipalmen e se debe a que, más allá de las e apas de educación in an il
y p ima ia, el cue po no es conside ado una ca ego ía cen al del p oceso de enseñanza-
ap endizaje. De o ma que el p oceso de co po ización, en endido como el esul ado de un
p oceso pedagógico-social e his ó icamen e p oducido, queda absolu amen e igno ado po
el código p o esional del p o eso ado de secunda ia. “P ueba de ello es que –dice J. Va ela
(1991, 246-247)– a medida que se a anza en la ca e a escola el juego, el mo imien o, en
4 A la mane a en que lo hace Apple (1996), se pod ía conside a el lib o de ex o como un con ex o den o del
cual puede desc ibi se una je a quía es a i icada de es uc u as signi ica i as o, si se p e ie e, como eslabón de
una cadena de p oblemas subsidia ios.
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suma, lo conside ado co po al, iende a e se p og esi amen e elegado en p o echo del
sabe in elec ual en o no al cual gi a el éxi o o el acaso escola y, en g an medida, el éxi o
o acaso pe sonal”. Luego, se explica ía así el uso gene alizado de es a íada pedagógica
“mesa, lib o y cuade no”, pe o, con elación al cue po, lo ele an e se ían los e ec os de
es a pedagogía silenciosa cuya alía se mide po su capacidad de dispone a los alumnos
en sus pupi es, impelidos a es a sin pode mo e se po la obligación de ealiza las a eas
del lib o. Po consiguien e, cada uno en su si io y el lib o en el de odos. De es a o ma,
el alumno a adqui iendo una o ma de se , e inco po ando a la ida social la disposición
del cue po que el o den escola es ablece como la mane a co ec a de sabe es a (Foucaul ,
1996; Mils ein y Mendes, 1999; Pé ez-Gue e o, 2005).
2. La exis encia, o inexis encia, del desnudo emenino como condicionan e de los lib os
de ex o
Como íbamos diciendo, ya sea po el conse adu ismo ideológico de las adminis a-
ciones, po que los p o eso es no lo demandan o como consecuencia de las eediciones
que p ac ican las edi o iales, si algo ca ac e iza a la manualís ica escola es su enuencia
a adop a nue os con enidos y en oques. Lo cie o es que nada del conocimien o que la
eo ía social del cue po ha apo ado sob e la di e sidad de i ine a ios e his o ias co po-
ales, o sob e la cons ucción cul u al de los géne os, encon a emos en es os ma e iales
didác icos. Dicho es o, en lo que concie ne al desnudo en la His o ia del A e, lo p ime o
se ía cons a a cuáles son las ep esen aciones que, en endidas como más aliosas, se
seleccionan pa a se ansmi idas a los alumnos5. ¿Po qué esas y no o as? A su ez,
debie a ene se p esen e que la o ma en que se o ganizan los con enidos escola es, den o
de cada ema o lección, sigue la lógica in e na p opia de la disciplina. Muy b e emen e,
se puede deci que la o ganización de los con enidos a ís icos –en la asigna u a “ciencias
sociales, his o ia” (ESO)– se dispone en una secuencia c onológica lineal, del pasado al
p esen e, basada en el a bi a io cul u al p opio de la his o iog a ía decimonónica de las
edades: an igua, medie al, mode na y con empo ánea. De hecho, cualquie a que examine
un manual de his o ia escola comp oba á que lo his ó ico, así en endido, compa ece como
una sucesión de acon ecimien os y no como una explicación ele an e de lo social. Es
deci , el pasado sigue p esen ándosenos en los manuales escola es de hoy al y como se
hacía en el siglo XIX, es deci , como una c ónica de eyes o de Es ados en la que apenas
si iene cabida eso que se ha dado en llama his o ia de la ida co idiana, o, con más
acie o, his o ia social, y en la que end ía sen ido la dimensión his ó ica del cue po6. Po
5 Al ma gen de la asigna u a de His o ia del A e que ac ualmen e se impa e en 2º Bachille a o, según la no ma-
i a LOE (2006), en la enseñanza obliga o ia sólo se es udia a e en 1º y 2º ESO en la asigna u a de Ciencias
Sociales, Geog a ía e His o ia, y luego en 4º ESO, en la ma e ia de Ciencias Sociales, His o ia.
6 La his o ia es, po de inición – al y como gus aba eco da L. Feb e–, absolu amen e social. Po an o, es e
ipo de dema caciones sólo se en iende como eacción al dominio de la his o ia polí ica, en endida és a como
aquella que p i ilegia a las ins i uciones y a los suje os de pode y la gue a. Po su pa e, el in e és his ó ico-
an opológico del cue po se emon a a la seminal con e encia de M. Mauss Técnicas y mo imien os co po ales
de 1934. Y, si bien se ha man enido como un luga de in e secciones en el que siguen con luyendo o as discipli-
nas ocupadas de lo social, la concep ualización del cue po como obje o de es udio de la his o ia se emon a a la
década de 1970. En es e sen ido, debe des aca se la impo an e in luencia que la ob a El p oceso de ci ilización
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lo demás, esul a signi ica i o que las edi o iales a en as a las nue as endencias his o io-
g á icas y pedagógicas hayan ido inco po ando unos apa ados ijos en sus p og amaciones
didác icas, del ipo: “Pa a sabe más” o “In es iga en in e ne ”, en los que, cie amen e, se
p oponen ac i idades elacionadas con la ida co idiana de la mayo ía de la población. Po
ejemplo, el es udio de cómo se es ía la gen e en di e en es épocas his ó icas, cómo e a la
amilia o la alimen ación. Sin emba go, es ácil comp oba que es án pensados como ecu -
sos didác icos complemen a ios del discu so eó ico p incipal. Así, a modo de documen o
anexo, bien al inal de la lección o en los má genes del ex o cen al, se p esen an como
algo subsidia io que, sob e odo, si e de pausa y/o desahogo del abajo en endido como
undamen al. Sin lle a a engaño, puede deci se que las edi o iales siguen plan eando la
His o ia “de siemp e” como lo ealmen e impo an e, mien as que la “his o ia social”
se sigue conside ando como cu iosidad his ó ica y, en consecuencia, como un con enido
adicional. Si a es o, además, le sumamos un denodado a án po e i a los emas que pue-
dan esul a con lic i os, se en iende que los edi o es no puedan, en e ec o, sus ae se a
ilus a los ex os con desnudos emeninos, pe o siemp e con aquellos que han acabado
siendo asumidos como e e enciales en la His o ia del A e occiden al, y, an e odo, se
desen iendan de sus azones, pues és as, qué duda cabe, pudie an susci a dudas y has a
quejas. Aho a bien, en an o en cuan o el desnudo emenino o ma y juzga el cue po de
la muje , esul a e iden e que no se a a de una decisión inocua, iene e ec os, sin duda;
y, en consecuencia, debie a se obje o de deba e.
3. La impo ancia de la enseñanza del desnudo emenino en la ESO
Sea como uese, lo ele an e es que es a pedagogía silenciosa e in isible, an o como
la alsa equidis ancia ideológica de los lib os de ex o, es á coadyu ando a la o ja de un
ipo de subje i idad. Incluso puede que, al enseña el desnudo emenino sin signi icados
sociales y cul u ales, se es é dando po supues o que la ana omía es, más que un hecho
polí ico y social, un des ino ine i able. Bas a oma como ejemplo las ilus aciones que
apa ecen en el manual de 4º ESO de la Edi o ial Vicens-Vi es de Ga cía Sebas ián y Ga ell
A imon (2008). Edi o ial que no sólo es la más usada en e el p o eso ado que impa e la
asigna u a de “Sociales, Geog a ía e His o ia” pa a la Educación Secunda ia Obliga o ia,
sino que pasa ambién po se la más p og esis a de las edi o iales mayo i a ias (A ienza
Ce ezo y Van Dijk, 2010)7. Siendo signi ica i o que los desnudos seleccionados sean los
del sociólogo alemán N. Elias ha enido sob e los his o iado es p o esionales, así como los abajos del ilóso o
M. Foucaul . Desde en onces el in e és no ha dejado de aumen a , los ambién anceses Alain Co bin y Geo ges
Viga ello di igie on una his o ia del cue po en es olúmenes (Seuil), dos de los cuales apa ecie on en 2005, y
un e ce o en 2006. Puede ci a se ambién el abajo de Le Go y T uong sob e el cue po en la Edad Media, así
como el Dic ionnai e du co ps di igido po Be na d And ieu y Gilles Boë sch (2008).
7 Cues a, R. (2007) señala que, en los úl imos 25 años, han desapa ecido la mi ad de las emp esas edi o iales.
Pa a el caso de Ciencias Sociales, cinco edi o iales en e la que des aca Vicens Vi es, se epa en el 75% de
la cuo a de me cado. Ac ualmen e, según h p://www. ocesdep adillo.o g/con en /el-malolien e-negocio-de-
los-lib os-de- ex o (12/05/2015), el p ime g upo emp esa ial en olumen de negocio lo cons i uye la Iglesia
Ca ólica, p opie a ia – o al o pa cial- de las siguien es edi o iales: G upo SM ( undada po los Ma ianis as),
Edebé ( undada po la cong egación Salesiana), Edel i es (pe enece a los He manos Ma is as) y B uño ( un-
dada po el Ins i u o de los He manos de las Escuelas C is ianas La Salle). Los o os dos g upos emp esa iales

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Daimon. Re is a In e nacional de Filoso ía, Suplemen o 5 (2016)
mismos (La Venus del espejo de Velázquez, La maja desnuda de Goya, L’Olympia de
Mane o Las seño i as de A ignon de Picasso) que se ep oducen en o as edi o iales8, lo
sus an i o es que en ninguno se dé una explicación con ex ual y ob ien el ela o de cómo
el cue po emenino se ans o mó en “el desnudo”. En de ini i a, a e ec os educa i os
so p ende el silencio en o no la ac uación del pode sob e el cue po. Cie amen e, la a-
dición occiden al del desnudo emenino que a anca en la época clásica y es con inuada en
la es é ica mode na has a con e i se en emblema de alo es e ideas uni e sales, encaja a
la pe ección con la idea del sabe escola socialmen e legi imado como más p es igioso.
En consecuencia, siguiendo el canon clásico occiden al, se iende a na u aliza la iden i-
icación en e “el desnudo” en el A e con el desnudo emenino. Empe o, el cu iculum
es un p oduc o his ó ico que debe ía some e se a un deba e an o écnico como público,
pues o que la selección de unos u o os con enidos conlle a en sí mismo unas opciones de
alo que condiciona el ipo de ciudadanía que la escuela o ja (Pe ey a, 2002). Y, desde
es e pun o de is a, en o no al desnudo emenino pod ía plan ea se el deba e ace ca de
su condición polí ica y no sólo po una cues ión de géne o. El a e mismo es polí ico y
p oduce e ec os ideológicos, an o en el pun o de su p oducción como en el de la ecep-
ción. Po consiguien e, si es amos del lado de una educación pa a odos y odas, hemos
de in e oga nos po la ideología que es os a e ac os po an. Pe inen e es ambién p e-
gun a se po la iden idad sexual del a is a c eado . Del desnudo emenino p ac icado po
muje es a is as no hablamos po que pa a ellas e a impensable. Pe o sí se pod ía plan ea
la posibilidad de inclui en los lib os de ex o los desnudos masculinos que p ac ica on
algunos a is as como, e bi g a ia, Gus a e Caillebo e. Asimismo, hab ía de conside a se
cómo a ec a el desnudo emenino al ecep o que, en es e caso, es an o homb e como
muje . Y, a mayo abundancia, asumi que sob e la muje es as imágenes suponen una
doble condición, po se , a la ez, el papel del obje o is o y del suje o que e. De es a
o ma, en posición de espec ado a, la muje o ma y juzga su p opia imagen con as ándola
con ideales cul u ales. En p ime luga , el modo que el canon occiden al de la His o ia
del a e es ablece como “condición emenina”, es deci , a posa como un obje o. Es o, sin
duda, iende a con igu a a la muje como indi iduo e ó ico, dependien e o subo dinado,
y su ecepción, ine i ablemen e, eje ce una eno me au o egulación. Rep oducimos, a
con inuación, como bo ón de mues a, una ac i idad ípica de un lib o de ex o ipo (Ga cía
Sebas ián y Ga ell A imon , 2008).
con olan el 50% del me cado edi o ial del lib o de ex o po medio de Anaya y San illana. El g upo Hache e
es p opie a ia del G upo Anaya que incluye a Algaida, Vox, Cá ed a, Pi ámide o Alianza, mien as que el G upo
PRISA, dueño de San illana, endió ecien emen e un 25% de su capi al al ondo de in e sión es adounidense
Libe y.
8 En el caso conc e o del ex o que nos ocupa los desnudos seleccionados son La maja desnuda, en e 1790 y
1800, de Goya, página 128; El alle de pin u a, 1855, de Cou be , página 133; y, El almue zo campes e,
1863, de Mane , página 138. Pe o, asimismo, se han enido en cuen a las siguien es e e encias Ciencias Socia-
les. His o ia. Segundo ciclo. Manuel Días Rubiano, Mª Isabel Fe nández, Manuel Adol o Jiménez. Edi o ial
Ox o d, 1998. His o ia. 4º ESO. Edi o ial Ox o d, 2003. His o ia. 4º ESO. Edi o ial Ox o d, 2008. Ciencias
Sociales. His o ia. Segundo ciclo. Edi o ial Ma il, 1999. His o ia. Edi o ial Vicens Vi es 4º ESO. 2005. His o-
ia. Edi o ial Anaya, 2006. His o ia. Edi o ial Eci , 2003.
329
Cue po, a e y escuela. El luga del desnudo emenino en los lib os de ex o de ciencias ...
Daimon. Re is a In e nacional de Filoso ía, Suplemen o 5 (2016)

Édua d MANET: El almue zo campes e, 1863. Es e lienzo, po su ema, su composición,
su o ma de u iliza la pin u a y su a amien o de la luz es una e olución en el mundo del
a e del siglo XIX.
1. Desc ibe la escena que ep esen a es e cuad o. ¿C ees que los cua o pe sonajes se
comunican en e ellos?
2. ¿Po qué c ees que es a ob a p o ocó un g an e uelo en su época?
Hay que sabe que la imagen apa ece descon ex ualizada del luga social que ocupaba
la muje a inales del siglo XIX, sin más in o mación que la del p opio cues iona io que la
acompaña. En odo caso, lo que noso os p oponemos es una didác ica del a e lo su icien-
emen e abie a y lexible como pa a no queda p isione a del pun o de is a único. Una
didác ica ecléc ica, en endida como conjun o de mi adas en bene icio de una plu alidad de
pe spec i as, coexis en es y, a eces, i ales en la His o ia del A e, pe o, en suma, c í ica y
olcada sob e el es udio de p oblemas ele an es (Cala , e al, 2000; Á ila, 2001; Hidalgo,
e al, 2003; Cues a, 1997, 1999)9:
9 Desde Fedica ia, Fede ación Ica ia, pla a o ma de pensamien o c í ico que, con plu alidad de en oques, desa o-
lla sus análisis e in es igaciones ace ca del campo de la educación y de la p oducción cul u al y, digamos que su
ó gano de exp esión, Con-Ciencia social, p opugnamos una enseñanza de las ciencias sociales que nada iene
que e con la esu ección de la ieja his o ia de siemp e y con la econsag ación de las e us as disciplinas
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Daimon. Re is a In e nacional de Filoso ía, Suplemen o 5 (2016)
1. Mi ada his ó ica: la ob a de a e como p ueba o es imonio de una época. El qué dice
esponde a cuándo.
2. Mi ada sociológica: lo que el a is a quie e deci iene de e minado po el pa a qué
y pa a quién es la ob a de a e.
3. Mi ada o mal: a a de esponde al cómo se dice.
4. Mi ada iconológica: la ob a de a e como signo, como concepción del mundo que
hay que in e p e a . Responde al po qué lo dice.
Po an o, nues o obje i o no es el de o ma pequeños his o iado es del a e. Nues a
p eocupación pasa po in oduci al alumnado en la in e p e ación de la ob a de a e y, pa a
el ema que nos ocupa, especialmen e, desde la pe spec i a de la c í ica eminis a. En es e
sen ido, una p opues a in e esan e es el en oque que p opone L. Nead (1998). Es a eó ica
y ac i is a, muy in luenciada po la eo ía de lo impu o de la an opóloga M. Douglas –des-
pués desa ollada po Julia K is e a en sus abajos sob e la abyección y lo que lo p o oca–,
plan ea que exis e una cons an e anscul u al que de ine el cue po emenino como algo que
ca ece de con ención y que p oduce suciedad, como ma e ia in o me e indi e enciada, como
algo que en uel e un iesgo y amenaza –siendo es o lo más g a e– con deses abiliza el
o den. Su a gumen o p incipal es que, en es a ci cuns ancia “na u al”, esidi ía el o igen y la
azón de se del desnudo emenino, pues el a e, nos dice, se de ine como la con e sión de la
ma e ia en o ma, y, en consecuencia, el desnudo emenino ha ía lo p opio con el cue po de
la muje , pues po medio de su a amien o a ís ico lo na u al deja ía paso al cue po cul u al.
Po an o, la unción p imo dial del desnudo emenino se ía con ene y egula el cue po,
ma cando el es ilo a ís ico, la o ma pic ó ica, la unción de lími e en e a e y obscenidad.
En esumidas cuen as, el desnudo emenino se ía un p oduc o cul u al o malizado y
con encionalizado, cuyo sen ido sólo se comp ende en el ma co de la adición occiden al,
cuyas con enciones y p o ocolos, hemos de e ela pa a log a su comp esión. A mayo
abundancia, siendo conscien es del pa alelismo in ínseco en e los condicionan es que gene-
an los cambios es ilís icos en el a e y los cambios es uc u ales en la ci ilización, el p oceso
po el cual el desnudo masculino ue sus i uido po el emenino has a con e i se, hacia
mediados del siglo XIX, en la o ma dominan e del a e igu a i o eu opeo sólo se explica
elacionándolo con o o ipo de cambios que u ie on luga en un ma co más gene al. Así,
po ejemplo, en un con ex o social ue emen e in luenciado po la Re olución Indus ial, el
desa ollo del u banismo y los p oblemas sociales en o no a la p os i ución, el mo imien o
su agis a, o las eo ías misóginas de Schopenhaue o Nie zsche –en e o os–, u o luga
una ede inición de la eminidad y de la sexualidad emenina que, de alguna mane a, con i-
buyó a c ea el mi o de la muje a al ue emen e p esen e en la iconog a ía de la época. A
nues o pa ece , la econs ucción de la o ma en que ese discu so si ió al condicionamien o
social de los suje os debie a asimismo se obje o de e lexión en el campo de la educación.
escola es. A en os a los p oblemas de los homb es y muje es de nues o iempo, pa a noso os la enseñanza de la
His o ia (de la Geog a ía y de o as ciencias sociales) sólo adquie e sen ido en elación con las p eocupaciones
del p esen e y con las necesidades de emancipación indi idual y colec i a, y no como me a ecupe ación del
pasado. A al in, el conocimien o his ó ico (y odo ipo de conocimien o) ha de pone se al se icio de un nue o
ipo de ilus ación c í ica de las conciencias que ayude a ans o ma simul áneamen e la escuela y la sociedad
en su conjun o.
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Cue po, a e y escuela. El luga del desnudo emenino en los lib os de ex o de ciencias ...
Daimon. Re is a In e nacional de Filoso ía, Suplemen o 5 (2016)
De o a pa e, no se a a de educi el análisis de la ob a de a e a la explicación con-
ex ual, o desc ibi una ob a de desnudo exclusi amen e desde una pe spec i a o mal, o
iconog á ica, igno ando las cues iones de ondo. Bien es e dad, si la in e p e ación de las
cues iones implíci as sin p es a a ención a las p opias del es ilo queda hue o y pob e, lo
con a io es aún peo . E i a las implicaciones polí icas y cul u ales que la ep esen ación del
desnudo emenino sopo a a ni el de legi imación ideológica y de lo que his ó icamen e se
ha en endido po se muje , conlle a el iesgo de e enda lo que hemos damos en llama
“condición emenina”.
4. B e es p opues as didác icas en o no al cue po
Acep ando la posibilidad de que la escuela con ibuya a la cons ucción de una ciuda-
danía c í ica, desde una pe spec i a his ó ica del cue po pod ía plan ea se la enseñanza del
desnudo emenino de ca a al “empode amien o” de aquellos que, po ejemplo las muje es,
es án en si uación de subo dinación o disc iminación. Pe o, de la misma mane a que el
empode amien o social de las muje es es y se á siemp e co po al o no se á, se ía un g a e
e o de ap eciación –y al mismo iempo un impe donable e o es a égico– conside a a la
ins i ución escola como espacio exclusi o o p i ilegiado en la ans o mación social. Po
más que el cu ículo se insc ibe den o de las polí icas de la cul u a y de las luchas sociales
po la hegemonía, o el aula y, po ex ensión, el cen o escola , pueda se in e p e ado como
un campo de lucha de concepciones y posiciones. Lo cie o es que eniendo p esen e la
unción undamen almen e conse ado a de la escuela, así como los códigos sociop o esio-
nales que guían los usos y cos umb es del p o eso de secunda ia, lo más p obable es que
es e ipo de p opues as engan poca epe cusión p ác ica. Pe o, asumiendo el ue e peso de
es a ealidad, en el espacio escola es más que posible isualiza las elaciones de pode que
a a iesan las imágenes co po ales y, en conc e o, las ep esen aciones emeninas que p e-
dominan en los lib o de ex o. Po consiguien e, desde el con encimien o de la poli ización
del cu iculum, no sólo del a e, se puedan p omociona o as isiones, con ahegemónicas.
De es a o ma, po ejemplo, pod ía conside a se, como ema digno de es udio, la ei indica-
ción de los mo imien os a ís icos de con es ación, los enómenos de esis encia y aquellas
co ien es de c eación cul u al c í icas con los discu sos and océn icos y eu océn icos.
Se a a ía, en de ini i a, de apos a po p opone al e na i as pedagógicas suscep ibles de
cues iona el diseño cu icula adicional y selecciona discu sos omi idos po la adición
que egula los con enidos de las edi o iales.
O a posibilidad didác ica pudie a se la enseñanza de la His o ia sob e i ine a ios
co po ales di e en es a los dominan es, que hagan pensa en el cue po como un campo de
juego cuyo esul ado es cie amen e p e isible, pe o nunca del odo de e minado. Cie o es
que es a p opues a end ía más posibilidades de se desa ollada en la op a i a de secun-
da ia “Cambios sociales y nue as elaciones de géne o” que en la obliga o ia de “ciencias
sociales, his o ia”, pe o no debie a po es o esca ima se su inculación con la enseñanza de
la His o ia del A e10. His ó icamen e, de hecho, lo e iden e es la exis encia de di e sidad
10 Hay que señala el iesgo que es a ma e ia iene de con e i se en una “ma ía” po el escaso alo que iene po
no se e aluable. Además, en an o que op a i a la pueden impa i p o eso es sin o mación en ciencias socia-