u
i
DI
MEDICINA
DI
SEVILLA.
SESION
LITERARIA,
ACORDADA
POR
LA
JUNTA
DE
PROFESORES
EN
HONOR
DEL
QUE
FUE
SU
DIRECTOR,
EL
DOCTOR
Y
SIERRA,
Y
CELEBRADA
EL
DIA
1J
DE
ENERO
DE
1
8
y5
.
SEVILLA:
Imp en a
le
D.
Ra ael
Ta ascó
y
Lassa.
Sie pes
73.
187D.
ACTA
DEL
CLAUSTRO
DE
PROFESORES
DEL
6
DE
DICIEMBRE
DE
1874.
Leída
el
ac a
del
an e io ,
ué
ap obada
po
los
seño es
concu en es,
Vice-Di ec o ,
Po úa,
Rome o
D.
Má cos,
La
Ro¬
sa,
Lasso
de
la
Vega,
Piza o,
Mo eno,
Zaldo,
Fe ey a,
Mu¬
ñoz,
Rome o
D.
En ique,
Roque o,
y
el
in asc i o
Sec e a io,
escusando
su
al a
de
asis encia
los
S es.
La
So a
po
ocupacio¬
nes
de
in e és,
y
Salado
po
en e medad.
El
S .
Vice-Di ec o
D.
An onio
Ri e a,
p o undamen e
con¬
mo ido,
puso
en
conocimien o
de
la
Co po ación
la
inespe ada
mue e
del
digno
Di ec o
de
la
Escuela
el
D .
D.
An onio
Ma ¬
sella,
y
con
sen idas
ases
eco dó
las
hon osas
do es
y
ele an¬
es
cualidades
que
le
dis inguie on:
casi
emba gada
la
palab a
po
el
hondo
pesa
que
le
op imía,
mani es ó
sus
deseos
de
que
la
Escuela
ibu ase
al
inado
un
homenage
de
admi ación
y
de
es¬
pe o,
débil
mues a
del
que
p o undo
y
e e no
había
de
conse ¬
a le.
El
Cláus o,
que
an as
eces
u o
ocasión
de
ap ecia
las
b illan es
cualidades
de
an
escla ecido
p o eso ,
acep ó
unánime
el
pensamien o,
dispues o
á
con ibui
po
odos
los
medios
condu¬
cen es.
El
S .
Ri e a
p opuso
se
coloca a
en
si io
p e e en e
de
la
sa¬
la
de
ac os
el
e a o
del
Di ec o ;
que
u iese
luga
una
sesión
pública
y
solemne
en
que
dos
ca ed á icos‘p onuncia an
discu sos
alusi os
al
obje o
y
que
se
die an
á
la
p ensa,
pa a
commemo a
la
sensible
pé dida
del
p ime
Di ec o
que
an
ace adamen e
ha¬
bía
lle ado
adelan e
la
e ección
de
es e
cen o
de
enseñanza,
ele¬
ado
ya
á
la
ca ego ía
de
es ablecimien o
público
á
a és
de
los
insupe ables
escollos
con
que
había
enido
que
lucha ;
y
ue on
p opues os
po
el
mismo
seño
Vice-Di ec o
los
Doc o es
D.
José
Mo eno
y
Fe nandez
y
D.
Ja ie
Lasso
de
la
Vega
y
Chichón.
És e
mani es ó
cuán
hon ado
se
c eía
po
la
designación
hecha
en
su
a o ,
pe o
comp endiendo
que
cualquie a
de
los
p o eso es
del
Ciáus o
podia
desempeña
mejo
an
delicada
misión,
suplicaba
se
le
ele ase
del
ca go
en
g acia
al
b illo
y
lucimien o
que
se
eque¬
ía.
Insis iendo
el
S .
Vice-Di ec o
en
la
p opues a,
el
Claus o
así
lo
aco dó,
como
igualmen e
da
al
Seño
Ri e a
amplias
acul ades
pa a
lle a
á
cabo
an
le an ado
pensamien o;
con
lo
cual
se
dio
po
e minado
el
ac o,
de
que
ce i ico:
D .
F ancisco
Rod íguez,
Sec e a io.
APUNTES
BIOGRÁFICOS
POR
EL
DR,
D.
JAVIER
PEREZ
LASO,
CATEDRÁTICO
DE
PATOLOGÍA
GENERAL
DE
ESTA
ESCUELA.
La
ciencia
is e
de
lulo,
Ilusl ísimo
Seño ;
ha
pe dido
uno
de
sus
más
solíci os
in es igado es;
la
e dad
su
más
decidido
campeón;
la
pá ia
uno
de
sus
más
es¬
cla ecidos
a ones;
la
enseñanza
un
consumado
maes o;
la
Escuela
médica
se i¬
llana
su
digno
y
espe able
Di ec o .
T is e,
muy
is e
es
e
cómo
desciende
al
sepulc o
el
homb e
bené ico
que
consag ado
esciusi amen e
al
es udio
sublime
de
la
medicina,
llega
I ás
la gos
años
de
a anoso
empeño,
de
p olongadas
igilias
y
de
incesan e
obse ación
á
adqui i
Un
conocimien o
p o undo
e
es a
di ina
ciencia.
T is e,
muy
is e
a ea
es
Reco da
la
pé dida
del
a ón
eminen e
que
con ibuyó
con
su
ilus ación
y
¡pasmosa
ac i idad
al
plan eamien o
y
desa ollo
de
es e
gimnasio
de
la
in eli¬
gencia,
sin
que
llega a
á
sabo ea los
opimos
y
sazonados
u os
que
en
no
lejano
dia
hab á
de
p oduci .
Aunque
acongoja
el
ánimo
an
melancólico
ecue do,
el
alma
sien e
una
dulce
complacencia
al
ae
á
la
memo ia
las
en idiables
p endas
del
que
[log ó,
con
ellas
g angea se
nues o
amo
y
espe o.
Temo
u ba
el
espe uoso
silencio
de
su
umba:
si
soledad
exige
el
sen-
U nienlo
y
el
c eyen e
e o osa
plega ia,
ambién
eclaman
pe du able
ecue do
los
que
ue on.
Una
desace ada
elección
me
impone
el
sag ado
debe
de
in e p e a
el
sen i¬
mien o
de
ca iño,
de
espe o,
de
g a i ud
y
de
admi ación
que
gua dan
nues as
a
lmas
pa a
el
que
ué
un
dia
el
.o gullo
de
es e
Cláus o,
nues o
consul o
cabe
e
l
lecho
de
los
en e mos
y
siemp e
nues o
leal
y
consecuen e
amigo.
Pe dón,
com¬
p o eso es,
si,
humilde
c onis a,
mus ia
y
descolo ida
o ezco
una
hoja
pa a
la
ú-
péb e
co ona
que
deposi áis
sob e
su
sepulc o.
Al
p oclama
las
i udes
y
g andeza
del
Doc o
Ma sella,
supli án
a
las
lo es
elegan es
de
la
o a o ia
y
á
los
p imo es
y
galas
de
una
e ó ica
sublime,
las
es¬
piones
emanadas
de
la
más
p o unda
admi ación
y
del
más
pu o
y
a dien e
en¬
usiasmo.
.
1
.
,
,
,
La
memo ia
de
nues o
Di ec o ,
que idos
concolegas,
es a
g abada
en
la
nues¬
a
y
pe enal
y
e e na
en
la
humanidad
que
de
él
lia
ecibido
inmensos
bene icios;
Pe o
noso os
debemos
endi le
es e
homenage,
jus o
ibu o
que
consagiamos
á
las
Eminen es
cualidades
que
le
dis inguie on.
,
.
Ilus es
manes
del
Doc o
Ma sella,
con
eligioso
espe o
y
san a
ene ación
os
saludo
pe mi id
in oque
ues o
nomb e,
que
diga
al
mundo
las
i
ele an es
píen
[das
que
os
ado na on
y
los
hechos
glo iosos
de
ues a
ida.
Pe mi id
queme
en
8
ues as
á as
el
incienso
que
me
o ecen
el
hué ano
des alido,
la
a ligida
esposa,
el
desconsolado
pad e,
en
los
que
de amas eis
con
p ódiga
mano
el
bien
y
la
elicidad,
de ol iéndoles
la
salud
y
la
ida;
ojalá
mis
p oducciones
sean
holocáus o
digno
de
an
espe ables
cenizas!
No
u be
yo
la
paz
en
que
descansan,
sino
pa a
que
iegue
á
ellos
el
acen o
de
mi
g a i ud
y
del
más
p o undo
econocimien o.
Dignaos
escucha me:
Co ía
el
año
de
1803.
En
las
pin o escas
playas
del
Can áb ico
ma ,
en
La edo,
p o incia
de
San ande
ió
la
luz
p ime a
D.
An onio
Ma sella
y
Sie a.
T anquila
y
gozosa
se
deslizó
la
exis encia
de
sus
p ime os
años,
de
esa
dichosa
edad,
en
que
po
do
quie
nos
son íe
la
elicidad
y
la
en u a;
pe o
muy
p on o
la
mano
implacable
de
.la
mue e
eclipsó
el
sol
de
su
es¬
pe anza,
p i ándole
del
au o
de
su
dias.
Hué ano
de
pad e,
quedó
bajo
la
u ela
de
su
ca iñosa
mad e
que
se
consag ó
solíci a
á
inspi a le
las
mas
saludables
máximas
y
á
imp imi
en
su
ie no
co azón
los
nobles
sen imien os
que
indelebles
conse ó
su
hijo,
consuelo
en onces
de
su
iudez
y
mas
a de
de
su
ancianidad.
Su
en usias a
a ición
al
es udio,
su
p odigiosa
memo ia,
bien
p on o
se
pudie¬
on
ap ecia ,
ya
cuando
admi aba
nues os
clásicos,
ya
cuando
se
ec eaba
en
las
in ini as
bellezas
de
la
he mosa
lengua
del
Lacio,
ó
bien
cuando
eco ía
eílecsi o
lia
his o ia
ó
in es igaba
cu ioso
las
ciencias
na u ales
y
osadas.
Ma sella
necesi aba
campo
más
es enso,
más
dila ados
ho izon es,
más
icos
ene os
donde
pode
sacia
su
ine& ingiñble
sed
de
es udio
y
de
e udición.
No
a ¬
dó
mucho
en
alcanza lo;
sus
b illan es
acul ades,
su
despejado
y
cla o
en endi¬
mien o,
su
i esis ible
ocación
decidie on
á
su
io
1).
Juan
Manuel
Ma sella
que
la
sazón
esidía
en
Se illa
á
p o ege
sus
inclinaciones
y
á
acili a le
cuan os
ecu sos
necesi a a
al
log o
ape ecido-
Se illa,
cen o-de
ci ilización
eu opea
desde
mediados
del
siglo
décimo
e cio,
ja dín
cuyas
pe umadas
au as
mecie on
las
cunas
de
los
A ensoas,
Mona des,
Riojas,
He e as,
Pachecos
y
Reinosos
y
de
o os
mil
doc ísimos
a ones
que
es¬
mal an
las
b illan es
páginas
de
la
ciencia
y
la?
a es,
Se illa
cuya
Uni e sidad
desde
su
o igen,
desde
el
siglo
diez
y
seis
es
uen e
ica,
inago able
de
pu ísimas
y
c is alinas
aguas,
o ecía
al
jó en
Ma sella
caudal
bas an e,
ecu sos
pode osos,nue¬
os
sende os,
ilus es
p o eso es
que
di igie an
sabiamen e
sus
es udios
ilosó icos.
Aplicado
y
solíci o
ió
esbala
es os
año?
escola es
en e
las
ma cadas
de¬
mos aciones
de
simpa ía
y
a ec o
de
sus
maes os
y
condiscípulos,
co onando
sus
abajos
con
las
más
sob esalien es
cali icaciones.
Animado
po
su?
p ima os
ensayos
y
hecha
con
oda
madu ez
la
elección
de
su
ca e a,
some ida
á
su
i esis ible
aplicación
á
los
es udios
ana ómicos
se
ma¬
iculó
en
el
colegio
de
Cádiz*
en
Ene o
de
1830.
La
ley
de
ins uoion
pública
que
á
la
sazón
egía
conse aba
el
es udio
de
la
medicina,
pu a,
única
en
las
Uni e sidades,
con iando
á
los
Colegios
la
enseñanza
de
la
medicina
y
ci ugía,
amos
que
o man
un
misma
onco
indi isible
é
insepa¬
able.
Acaso
el
eliz
p esen imien o
de
que
llega ía
á
se
uno
de
los
p ime os
ci u¬
janos
de
es a
coma ca
le
hizo
suspende
decididamen e
su?
es udios
en
es e
cen o
uni e si a io
y
aslada se
á
Cádiz
p ome iéndose
que
los
dignos
suceso es
de
los
Vi gili,
Villa e de,.Cani cll,
Gimbe na ,
Na as
y
A éjula,
di igi ían
su
ins ucción
médico-qui ú gica
colocándola
á
la
al u a
que
siemp e
alcanza a
es e
empo io
de
la
ciencia
médica,
p ime
colegio
de
nues a
España,
que
con ibuyó
á
la
unda¬
ción
de
los
demás,
único
plan el
de
la
ilus ación
qui ú gica,
y
cuyos
abajos
y
des¬
cub imien os
cien í icos
llenan
el
uno
y
o o
hemis e io
con
su
glo ia.
Escuela
que
íié
la
p opagado a
de
la
ciencia,
pues
cuando
el
pabellón
español
se
enseño eaba
en
lodos
los
ma es
y
emolaba
en
lodos
los
con inen es,
sus
labo iosos
hijos
aspo ¬
a on
en
sus
emidos
bajeles
su
sabe ,
su
enomb e
y
sus
doc inas.
De
la
elocuen e
palab a
de
an
e udi os
maes os,
de
an
consumados
p ác icos,
ecogió
inmenso
eso o
de
conocimien os,
sob esaliendo
en e
sus
condiscípulos,
aun
de
aquellos
más
a en ajados,
me eciendo
no
solo
la
hon osa
con ianza
de
con i¬
bui
con
mi
que ido
pad e
á
la
sazón
Ca ed á ico
Biblio eca io
de
aquel
Colegio,
á
la
eo ganización
y
me ódica
e o ma
de
la
ica
biblio eca,
sino
que
a endiendo
á
su
indispu able
mé i o,
ué
ag aciado
ya
p óximo
al
é mino
de
su
ca e a
con
el
nomb amien o
de
Mayo
de
clínicas,
muy
luego
con
el
de
ice- ec o
y
po
alla
de
concu en es
á
una
oposición
á
cá ed a,
con incan e
del
Doc o
A boleya,
p ecio¬
so
o namen o
de
aquella
escuela,
glo ioso
imb e
de
la
medicina
pá ia.
Su
cons an e
asis encia
á
las
nulas,
su
eb il
anhelo
de
ap ende ,
su
e aimien¬
o
de
la
sociedad,
su
indi e encia
á
los
goces
y
deléi es
p opios
siemp e
de
la
ju¬
enil
edad,
e an
p esagio
eliz
de
en u osos
dias
pa a
él,
pa a
la
ciencia
y
pa a
la
humanidad.
El
an i ea o
y
el
hospi al,
esas
lúgub es
mansiones
del
su imien o
y
de
la
pa u a
donde
al
g i o
del
dolo
sucede
el
úl imo
lamen o
del
mo ibundo,
donde
emos
pa en e
nues a
mise ia
y
pequenez,
donde
se
niega
una
lág ima
al
que
dejó
de
exis i ,
e an
los
si ios
de
su
ec eo,
po que
solo
en
ellos
había
de
[
encon a
las
uen es
inago ables
de
la
ciencia
que
cul i aba.
Ve i icó
sus
es udios
desde
1S31
á
1837
con
sob esalien e
mé i o
y
con
la
Unánime
ap obación
de
los
ibunales
censo es
ya
en
las
múl iples
asigna u as
Que
cons i uyen
la
acul ad,
ya
en
los
g ados
de
Bachille
y
Licenciado
que
ob u o
espec i amen e
en
Julio
de
1836
y
en
Oc ub e
de
1837-
Dolo oso
es
deci lo;
pe o
suelen
los
escola es
conside a
sa is echas
sus
aspi a^-
;
«iones
con
la
ob ención
del
diploma
que
Ies
habili a
pa a
el
eje cicio
de
una
p o¬
esión,
si
bien
hay
muchos
á
quienes
la
noble
ambición
de
glo ia
y
los
hábi os
de
Un
pe se e an e
es udio
los
impele
al
hon oso
palenque
de
¡as
oposiciones
ó
á
la
publica
enseñanza.
C eadas
en
la
Uni e sidad
de
Se illa
en
1840
las
cá ed as
de
ci ujía
pa a
com¬
plemen a
los
es udios
médicos,
y
cuando
apenas
con aba
es
años
de
p ác ica
ué
«omb ado
Ca ed á ico
de
las
asigna u as
de
pa ología
es e na
y
ope aciones,
a a-
í
yendo
el
no el
maes o
á
sus
áulas
no
á
la
imbe be
ju en ud
que
po
pa e na
disposición
ue a
obligada,
sino
nume osa
coho e
de
sabios
médicos,
encanecidos
j
e
n
la
p ác ica,
al as
epu aciones
cuyo
nomb e
no
me
a e o
á
p onuncia
po
no
¡o ende
su
modes ia.
Sus
b illan es
conocimien os,
su
se e o
mé odo
en
la
es
posi¬
ción
de
sus
ideas,
la
belleza
de
sus
o mas,
cau i a on
á
su
in eligen e
audi o io
lle ando
su
nomb e
en
lilas
de
la
ama
á
dis ancias
emo as
y
siendo
desde
en on¬
as
el
p o eso
elegido
pa a
esol e
las
g a es
di icul ades
que
en
la
p ác ica
oeu -
;
en,
e i icando
con
sup ema
in eligencia
y
con
espe a
mano
las
más
a iesgadas
:
i
di íciles
ope aciones
qui ú gicas.
Sang ien as
é
in es inas
disco dias
ienen
abajando
á
es a
hidalga
cuan o
P
e
sg acíada
nación
desde
p incipios
del
p esen e
siglo.
Ci iles
luchas,
desga an
¡
Aligadas
las
en añas
de
la
mad e
pá ia.
Conju ados
homb es
polí icos
y
mili a-
Ij'ys
de
al a
g aduación
el
año
de
1843,
lanza on
del
pode
al
ilus e
eleiano
de
la
1‘be lad,
Regen e
en onces
del
Reino
po
las
Co es
de
1840.
|
Se illa
ió
amenazados
bajo
el
mo í e o
uego
del
cañón
la
ida
de
sus
habi¬
li es,
sus
p eciadas
jo as
del
a le
y
sus
his ó icos
monumen os,
p o echosa
lee—
c
*on,
g a o
ecue do
de
gene aciones
y
de
edades
que
pasa on,
dejando
lumino
!
S
a
es ela
de
su
génio
de
su
cul u a.
.
1.
.Pa icio
ac isolado,-bené olo,
ilán opo,
Ma sella
no
solo
p es ó
eminen es
se-
'icios
en
el
hospi al
de
sang e
imp o isado
en
el
palacio
de
los
Duques
"aceli,
sino
acudió
p esu oso
á
los
sillos
de
mas
pelig o
a
es aña
la
pieciosa
Escuchaba
Jos
golpes
de
una
azada
Que
he ía
sin
cesa
el
du o
suelo;
Lleno
de
espan o
luego
oí
el
uido
Que
p oduce,
es iden e,
áspe o,
seco
Al
ce a se
la
apa
de
un
sepulc o,
Ruido
espan oso,
sin
umo ,
sin
eco.
Después
una
plega ia
e o osa
Fugaz
ajo
á*mi
oido
el
audo
ien o,.
Plega ia
que
del
suelo
se
ele aba
Volando
á
Dios
como
sag ado
incienso.
Todo
al
cabo
cesó,
mi é
aleja se
A
los
que
o aban
jun o
al
neg o
é e o,.
Y
al
ace ca me
á
la
desie a
osa
Bañada
la
mi é
de
llan o
ace bo.
Honda
is eza
se
albe gó
en
mi
alma
Y
sen ida
o ación
ele é
al
cielo,
Mi
llan o
con undiendo
con
el
llan o
De
los
que
en
ida
sus
amigos
ue on,
ií.
Hoy,
eunidos
aquí
los
que
p o undos
A canos
de
la
ciencia
descub ie on.
Los
que
jun os
con
él
die on
la
ida
Y
dulce
bienes a
al
pob e
en e mo;
Hoy,
que
unidas
la
ciencia
y
la
poesía
Po
lazos
de
debe
san os
y
es echos,
Se
hallan
aquí
pa a
can a
la
glo ia
Del
p ecla o
a ón
que
llo an
mue o;
Yo,
que
bendije
su
memo ia
un
dia
Mi
oz
uniendo
á
la
de
odo
un
pueblo,
Yo,
que
e í
sob e
su
humilde
osa
Lág imas
de
pesa
y
desconsuelo,
A
es e
ecin o
augus o,
p esu oso
Y
lleno
de
emoción
émulo
llego
A
pone
una
lo
is e
y
ma chi a
En
la
co ona
que
en
su
hono
ejie on.
Voso os,
que
amo osos
me
alen áis
Que
sois
mis
p ecep o es
y
maes os,
No
echacéis
la
o enda
que
consag o
Al
homb e
ilus e
que
llo amos
mue o.
¡Ah,
en u oso
él,
en
cuya
umba
Se
alzan
las
bendiciones
de
su
pueblo.
Co e
el
llan o
ab asado
del
amigo
Y
una
co ona
de
lau el
ejie on!
José
Sanchez-A jon*
17
Á
LA
MEMORIA
DE
MI
AMIGO
SR.
D.
ANTONIO
MARSELLA.
SONETO.
Súbi o
golpe
de
ale osa
mue e
Roba
á
la
humanidad
u
noble
ida,
Y
en
ace bo
dolo
deja
sumida
A
España,
que
po
i
lág imas
ie e.
Lamen an
hoy
u
mise able
sue e
La
esposa
is e
de
dolo
ansida,
Amis ad,
hijos
¡ay!
ciencia
a ligida,
Que
en
lu o
ama go
su
esplendo
con ie e.
Pe o
quien
en e
doc os
ué
lumb e a,
La
ida
conse ando
á
en e mos
miles,
No
es
jus o,
no,
que
pa a
siemp e
mue a.
La
His o ia
con
acen os
a oniles
Ha á
u
ilus e
ama
du ade a.
En allando
u
nomb e
sus
bu iles.
Juan
J.
Bueno.
A
LA
BUENA
MEMORIA
DEL
DR.
D.
ANTONIO
MARSELLA.
SONETO.
¡No
le
llo éis!
su
espí i u
in isible,
ompiendo
la
e es e
ligadu a
deja
la
cá cel
de
la
ie a
oscu a
y
lo a
en
la
egión
inde inible;
Ya,
pa a
el
sábio,
ácil
y
angible
se á
del
sé
la
condición
u u a;
ya
de
la
eneb osa
sepul u a
conoce á
el
a cano
incomp ensible.
Acaso
del
E e no
la
clemencia
acele ó
la
ueda
de
la
sue e
pa a
colma
de
luz
su
in eligencia.
Y
al
despoja lo
de
la
ca ne
ine e,
le
mos ó
esos
mis e ios
de
la
ciencia
que
es án
solo
en
el
lib o
de
la
mue e.
Beni o
Mas
y
P a .
19
Á
LÁ
TIERNA
MEMORIA
DEL
DOCTOR
D.
ANTONIO
MARSELLA,
EMINENTE
MÉDICO
SEVILLANO.
SONETO.
De
Hipóc a es
ilus e
y
de
Galeno
Émulo
uis e
en
la
in incada
ciencia,
Que
a aca
humana
en
nues a
is e
he encia
De
los
sañudos
males
el
eneno.
Desde
emp ana
edad
e
alzas e
lleno
De
e udición
p o unda
y
de
expe iencia,
Calma
lle ando
en
la
común
dolencia
De
cien
amilias
al
u bado
seno.
Ángel
de
ca idad,
siemp e
del
homb e
Acudis e
al
clamo
y
á
los
gemidos
En
pelig osos
ances
de
la
ida.
Se illa
lo
ecue da,
y
á
u
nomb e
Consag a
con
loo es
epe idos
Llan o
sin
in
en
u
a al
pa ida.
F ancisco
Rod íguez
Zapa a.
20
EN
LA
MUERTE
DEL
SR.
DR.
D.
ANTONIO
MARSELLA
DOCTOR
EN
MEDICINA
Y
CIRUGÍA.
SONETO.
Blandió
la
mue e
su
guadaña
impía
Diciendo
ai ada
con
u ioso
anhelo.
Aunque
uis e
de
Hipóc a es
modelo
Descansa
en
paz
bajo
la
losa
ia.
Del
mo al
e a dabas
la
agonía
Con
u
sublime
ciencia
y
u
des elo;
Yá
no
se ás
el
Angel
de
consuelo
Que
al
mundo
el
Hacedo
po
g acia
en ía.
No
can es,
mue e,
u
c uel
ic o ia
De
su
alen o
nos
dejó
la
esencia
Que
ha á
e e na
en
el
mundo
su
memo ia;
Y
hoy
su
alma
de
Dios
en
la
p esencia
Un
ayo
he moso
goza á
de
Glo ia
Po
cada
ida
que
sal ó
su
ciencia.
Manuel
de
los
Palacios
y
Fagundez.
21
Á
LA
MEMORIA
DE
MI
RESPETABLE
AMIGO
EL
DR.
D.
Al
gue e o
de
indómi a
pujanza
Dedica
el
mundo
es á uas
y
lau eles.
Al o
enomb e
su
alo
alcanza,
Y
es
obje o
de
plumas
y
pinceles:
La
his o ia
pa a
e e na
ememb anza
De
sus
ac os
sang ien os
y
c ueles
Como
dignos
de
apláusos
los
p esen a,
Y
la
desg acia
del
encido
a en a.
Lejos
de
odo
mundanal
uido,
Su
ida
po
la
ajena
desp eciando,
El
co azón
de
ca idad
henchido,
Y
con
la
mue e
sin
cesa
luchando
Al
médico
mi ad;
desconocido
Es
el
bien
que
su
mano
á
semb ando;
Ninguno
dá
alabanza
á
su
memo ia,
Ninguno
can a
su
anquila
glo ia.
Mas
el
nomb e
del
íncli o
gue e o
Al
pecho
de
la
mad e
desolada
Solo
a anca
suspi o
las ime o,
Compendio
de
una
his o ia
desg aciada;
Mien as
gua da
ecue do
placen e o
Del
que
al
e la
llo osa
y
congojada
Ago ó
los
ecu sos
de
la
ciencia
Pa a
sal a
del
hijo
la
exis encia.
Tal
es
u
glo ia,
desg aciado
amigo,
Que
el
ángel
del
consuelo
y
la
aleg ía
A
odas
pa es
caminó
con igo.
Pues
la
mue e
á
u
ciencia
se
endía.
Yo,
que
us
pasos
desde
lejos
sigo.
Más
que
de
ingenio,
lleno
de
osadia,
Al
sang ien o
lau el
de
Ma e
ie o
Ese
uyo
pu ísimo
p e ie o.
Ramón
de
la
So a
y
Las a.
22
A
LA
MEMORIA
DE
D.
ANTONIO
MARSELLA,
Nada
pudo
la
mue e;
empeño
ano
La
hizo
lucha
con
él,
Has a
que
conociendo
su
impo encia
Se
a e gonzó
y
se
ué.
Que
las
glo ias
pod án
oscu ece se,
Pe o
nunca
mo i ;
El
sol
ambién
se
pie de
en
el
ocaso
Pe o
apa ece
al
in.
La
mages ad
sublime
de
la
ciencia
Con
sup ema
bondad.
Sabe
da
á
sus
hijos
los
lau eles
De
la
inmo alidad.
Y
nadie
hab á
que
a anque
sil
memo ia
Del
co azón
humano,
Po que
es á
en e
las
lág imas
del
pob e
Y
las
del
po en ado.
Miguel
Ga cía
Saez.
23
A
LA
GRATA
MEMORIA
DEL
DR.
D.
ANTONIO
MARSELLA.
Lleno
el
pecho
de
é ido
en usiasmo
Y
he ida
el
alma
de
c üel
dolo ,
En e
las
lo es,
que
o la án
u
umba
Tímida
y
pob e
deja é
una
lo .
T is e
el
anciano
u
cadá e
mi a;
T is e
el
esposo
e
con empla
ine e;
Que
á
odos
de ol is e
un
sé
que ido
Vale oso
luchando
con
la
mue e.
Aunque
las
pa cas
míse as
co a on
El
hilo
de
u
ida
an
p eciosa,
¡Es
an
g ande
u
nomb e
que
no
cabe
En
el
lími e
es echo
de
una
osa!
José
Díaz
y
Ca mona.
OGIO
POSTUMO
EL
DR.
D.
JOSE
MORENO
FERNANDEZ,
CATEDRÁTICO
de
isiología
de
la
escuela.
‘
,
-
;
'
i
■
'