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Sesión literaria, acordada por la Junta de Profesores en honor del que fué su director el doctor Don Antonio Marsella y Sierra, y celebrada el dia 17 de enero de 1875

Escuela de Medicina de Sevilla

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u i DI MEDICINA DI SEVILLA. SESION LITERARIA, ACORDADA POR LA JUNTA DE PROFESORES EN HONOR DEL QUE FUE SU DIRECTOR, EL DOCTOR Y SIERRA, Y CELEBRADA EL DIA 1J DE ENERO DE 1 8 y5 . SEVILLA: Imp en a le D. Ra ael Ta ascó y Lassa. Sie pes 73. 187D. ACTA DEL CLAUSTRO DE PROFESORES DEL 6 DE DICIEMBRE DE 1874. Leída el ac a del an e io , ué ap obada po los seño es concu en es, Vice-Di ec o , Po úa, Rome o D. Má cos, La Ro¬ sa, Lasso de la Vega, Piza o, Mo eno, Zaldo, Fe ey a, Mu¬ ñoz, Rome o D. En ique, Roque o, y el in asc i o Sec e a io, escusando su al a de asis encia los S es. La So a po ocupacio¬ nes de in e és, y Salado po en e medad. El S . Vice-Di ec o D. An onio Ri e a, p o undamen e con¬ mo ido, puso en conocimien o de la Co po ación la inespe ada mue e del digno Di ec o de la Escuela el D . D. An onio Ma ¬ sella, y con sen idas ases eco dó las hon osas do es y ele an¬ es cualidades que le dis inguie on: casi emba gada la palab a po el hondo pesa que le op imía, mani es ó sus deseos de que la Escuela ibu ase al inado un homenage de admi ación y de es¬ pe o, débil mues a del que p o undo y e e no había de conse ¬ a le. El Cláus o, que an as eces u o ocasión de ap ecia las b illan es cualidades de an escla ecido p o eso , acep ó unánime el pensamien o, dispues o á con ibui po odos los medios condu¬ cen es. El S . Ri e a p opuso se coloca a en si io p e e en e de la sa¬ la de ac os el e a o del Di ec o ; que u iese luga una sesión pública y solemne en que dos ca ed á icos‘p onuncia an discu sos alusi os al obje o y que se die an á la p ensa, pa a commemo a la sensible pé dida del p ime Di ec o que an ace adamen e ha¬ bía lle ado adelan e la e ección de es e cen o de enseñanza, ele¬ ado ya á la ca ego ía de es ablecimien o público á a és de los insupe ables escollos con que había enido que lucha ; y ue on p opues os po el mismo seño Vice-Di ec o los Doc o es D. José Mo eno y Fe nandez y D. Ja ie Lasso de la Vega y Chichón. És e mani es ó cuán hon ado se c eía po la designación hecha en su a o , pe o comp endiendo que cualquie a de los p o eso es del Ciáus o podia desempeña mejo an delicada misión, suplicaba se le ele ase del ca go en g acia al b illo y lucimien o que se eque¬ ía. Insis iendo el S . Vice-Di ec o en la p opues a, el Claus o así lo aco dó, como igualmen e da al Seño Ri e a amplias acul ades pa a lle a á cabo an le an ado pensamien o; con lo cual se dio po e minado el ac o, de que ce i ico: D . F ancisco Rod íguez, Sec e a io. APUNTES BIOGRÁFICOS POR EL DR, D. JAVIER PEREZ LASO, CATEDRÁTICO DE PATOLOGÍA GENERAL DE ESTA ESCUELA. La ciencia is e de lulo, Ilusl ísimo Seño ; ha pe dido uno de sus más solíci os in es igado es; la e dad su más decidido campeón; la pá ia uno de sus más es¬ cla ecidos a ones; la enseñanza un consumado maes o; la Escuela médica se i¬ llana su digno y espe able Di ec o . T is e, muy is e es e cómo desciende al sepulc o el homb e bené ico que consag ado esciusi amen e al es udio sublime de la medicina, llega I ás la gos años de a anoso empeño, de p olongadas igilias y de incesan e obse ación á adqui i Un conocimien o p o undo e es a di ina ciencia. T is e, muy is e a ea es Reco da la pé dida del a ón eminen e que con ibuyó con su ilus ación y ¡pasmosa ac i idad al plan eamien o y desa ollo de es e gimnasio de la in eli¬ gencia, sin que llega a á sabo ea los opimos y sazonados u os que en no lejano dia hab á de p oduci . Aunque acongoja el ánimo an melancólico ecue do, el alma sien e una dulce complacencia al ae á la memo ia las en idiables p endas del que [log ó, con ellas g angea se nues o amo y espe o. Temo u ba el espe uoso silencio de su umba: si soledad exige el sen- U nienlo y el c eyen e e o osa plega ia, ambién eclaman pe du able ecue do los que ue on. Una desace ada elección me impone el sag ado debe de in e p e a el sen i¬ mien o de ca iño, de espe o, de g a i ud y de admi ación que gua dan nues as a lmas pa a el que ué un dia el .o gullo de es e Cláus o, nues o consul o cabe e l lecho de los en e mos y siemp e nues o leal y consecuen e amigo. Pe dón, com¬ p o eso es, si, humilde c onis a, mus ia y descolo ida o ezco una hoja pa a la ú- péb e co ona que deposi áis sob e su sepulc o. Al p oclama las i udes y g andeza del Doc o Ma sella, supli án a las lo es elegan es de la o a o ia y á los p imo es y galas de una e ó ica sublime, las es¬ piones emanadas de la más p o unda admi ación y del más pu o y a dien e en¬ usiasmo. . 1 . , , , La memo ia de nues o Di ec o , que idos concolegas, es a g abada en la nues¬ a y pe enal y e e na en la humanidad que de él lia ecibido inmensos bene icios; Pe o noso os debemos endi le es e homenage, jus o ibu o que consagiamos á las Eminen es cualidades que le dis inguie on. , . Ilus es manes del Doc o Ma sella, con eligioso espe o y san a ene ación os saludo pe mi id in oque ues o nomb e, que diga al mundo las i ele an es píen [das que os ado na on y los hechos glo iosos de ues a ida. Pe mi id queme en 8 ues as á as el incienso que me o ecen el hué ano des alido, la a ligida esposa, el desconsolado pad e, en los que de amas eis con p ódiga mano el bien y la elicidad, de ol iéndoles la salud y la ida; ojalá mis p oducciones sean holocáus o digno de an espe ables cenizas! No u be yo la paz en que descansan, sino pa a que iegue á ellos el acen o de mi g a i ud y del más p o undo econocimien o. Dignaos escucha me: Co ía el año de 1803. En las pin o escas playas del Can áb ico ma , en La edo, p o incia de San ande ió la luz p ime a D. An onio Ma sella y Sie a. T anquila y gozosa se deslizó la exis encia de sus p ime os años, de esa dichosa edad, en que po do quie nos son íe la elicidad y la en u a; pe o muy p on o la mano implacable de .la mue e eclipsó el sol de su es¬ pe anza, p i ándole del au o de su dias. Hué ano de pad e, quedó bajo la u ela de su ca iñosa mad e que se consag ó solíci a á inspi a le las mas saludables máximas y á imp imi en su ie no co azón los nobles sen imien os que indelebles conse ó su hijo, consuelo en onces de su iudez y mas a de de su ancianidad. Su en usias a a ición al es udio, su p odigiosa memo ia, bien p on o se pudie¬ on ap ecia , ya cuando admi aba nues os clásicos, ya cuando se ec eaba en las in ini as bellezas de la he mosa lengua del Lacio, ó bien cuando eco ía eílecsi o lia his o ia ó in es igaba cu ioso las ciencias na u ales y osadas. Ma sella necesi aba campo más es enso, más dila ados ho izon es, más icos ene os donde pode sacia su ine& ingiñble sed de es udio y de e udición. No a ¬ dó mucho en alcanza lo; sus b illan es acul ades, su despejado y cla o en endi¬ mien o, su i esis ible ocación decidie on á su io 1). Juan Manuel Ma sella que la sazón esidía en Se illa á p o ege sus inclinaciones y á acili a le cuan os ecu sos necesi a a al log o ape ecido- Se illa, cen o-de ci ilización eu opea desde mediados del siglo décimo e cio, ja dín cuyas pe umadas au as mecie on las cunas de los A ensoas, Mona des, Riojas, He e as, Pachecos y Reinosos y de o os mil doc ísimos a ones que es¬ mal an las b illan es páginas de la ciencia y la? a es, Se illa cuya Uni e sidad desde su o igen, desde el siglo diez y seis es uen e ica, inago able de pu ísimas y c is alinas aguas, o ecía al jó en Ma sella caudal bas an e, ecu sos pode osos,nue¬ os sende os, ilus es p o eso es que di igie an sabiamen e sus es udios ilosó icos. Aplicado y solíci o ió esbala es os año? escola es en e las ma cadas de¬ mos aciones de simpa ía y a ec o de sus maes os y condiscípulos, co onando sus abajos con las más sob esalien es cali icaciones. Animado po su? p ima os ensayos y hecha con oda madu ez la elección de su ca e a, some ida á su i esis ible aplicación á los es udios ana ómicos se ma¬ iculó en el colegio de Cádiz* en Ene o de 1830. La ley de ins uoion pública que á la sazón egía conse aba el es udio de la medicina, pu a, única en las Uni e sidades, con iando á los Colegios la enseñanza de la medicina y ci ugía, amos que o man un misma onco indi isible é insepa¬ able. Acaso el eliz p esen imien o de que llega ía á se uno de los p ime os ci u¬ janos de es a coma ca le hizo suspende decididamen e su? es udios en es e cen o uni e si a io y aslada se á Cádiz p ome iéndose que los dignos suceso es de los Vi gili, Villa e de,.Cani cll, Gimbe na , Na as y A éjula, di igi ían su ins ucción médico-qui ú gica colocándola á la al u a que siemp e alcanza a es e empo io de la ciencia médica, p ime colegio de nues a España, que con ibuyó á la unda¬ ción de los demás, único plan el de la ilus ación qui ú gica, y cuyos abajos y des¬ cub imien os cien í icos llenan el uno y o o hemis e io con su glo ia. Escuela que íié la p opagado a de la ciencia, pues cuando el pabellón español se enseño eaba en lodos los ma es y emolaba en lodos los con inen es, sus labo iosos hijos aspo ¬ a on en sus emidos bajeles su sabe , su enomb e y sus doc inas. De la elocuen e palab a de an e udi os maes os, de an consumados p ác icos, ecogió inmenso eso o de conocimien os, sob esaliendo en e sus condiscípulos, aun de aquellos más a en ajados, me eciendo no solo la hon osa con ianza de con i¬ bui con mi que ido pad e á la sazón Ca ed á ico Biblio eca io de aquel Colegio, á la eo ganización y me ódica e o ma de la ica biblio eca, sino que a endiendo á su indispu able mé i o, ué ag aciado ya p óximo al é mino de su ca e a con el nomb amien o de Mayo de clínicas, muy luego con el de ice- ec o y po alla de concu en es á una oposición á cá ed a, con incan e del Doc o A boleya, p ecio¬ so o namen o de aquella escuela, glo ioso imb e de la medicina pá ia. Su cons an e asis encia á las nulas, su eb il anhelo de ap ende , su e aimien¬ o de la sociedad, su indi e encia á los goces y deléi es p opios siemp e de la ju¬ enil edad, e an p esagio eliz de en u osos dias pa a él, pa a la ciencia y pa a la humanidad. El an i ea o y el hospi al, esas lúgub es mansiones del su imien o y de la pa u a donde al g i o del dolo sucede el úl imo lamen o del mo ibundo, donde emos pa en e nues a mise ia y pequenez, donde se niega una lág ima al que dejó de exis i , e an los si ios de su ec eo, po que solo en ellos había de [ encon a las uen es inago ables de la ciencia que cul i aba. Ve i icó sus es udios desde 1S31 á 1837 con sob esalien e mé i o y con la Unánime ap obación de los ibunales censo es ya en las múl iples asigna u as Que cons i uyen la acul ad, ya en los g ados de Bachille y Licenciado que ob u o espec i amen e en Julio de 1836 y en Oc ub e de 1837- Dolo oso es deci lo; pe o suelen los escola es conside a sa is echas sus aspi a^- ; «iones con la ob ención del diploma que Ies habili a pa a el eje cicio de una p o¬ esión, si bien hay muchos á quienes la noble ambición de glo ia y los hábi os de Un pe se e an e es udio los impele al hon oso palenque de ¡as oposiciones ó á la publica enseñanza. C eadas en la Uni e sidad de Se illa en 1840 las cá ed as de ci ujía pa a com¬ plemen a los es udios médicos, y cuando apenas con aba es años de p ác ica ué «omb ado Ca ed á ico de las asigna u as de pa ología es e na y ope aciones, a a- í yendo el no el maes o á sus áulas no á la imbe be ju en ud que po pa e na disposición ue a obligada, sino nume osa coho e de sabios médicos, encanecidos j e n la p ác ica, al as epu aciones cuyo nomb e no me a e o á p onuncia po no ¡o ende su modes ia. Sus b illan es conocimien os, su se e o mé odo en la es posi¬ ción de sus ideas, la belleza de sus o mas, cau i a on á su in eligen e audi o io lle ando su nomb e en lilas de la ama á dis ancias emo as y siendo desde en on¬ as el p o eso elegido pa a esol e las g a es di icul ades que en la p ác ica oeu - ; en, e i icando con sup ema in eligencia y con espe a mano las más a iesgadas : i di íciles ope aciones qui ú gicas. Sang ien as é in es inas disco dias ienen abajando á es a hidalga cuan o P e sg acíada nación desde p incipios del p esen e siglo. Ci iles luchas, desga an ¡ Aligadas las en añas de la mad e pá ia. Conju ados homb es polí icos y mili a- Ij'ys de al a g aduación el año de 1843, lanza on del pode al ilus e eleiano de la 1‘be lad, Regen e en onces del Reino po las Co es de 1840. | Se illa ió amenazados bajo el mo í e o uego del cañón la ida de sus habi¬ li es, sus p eciadas jo as del a le y sus his ó icos monumen os, p o echosa lee— c *on, g a o ecue do de gene aciones y de edades que pasa on, dejando lumino ! S a es ela de su génio de su cul u a. . 1. .Pa icio ac isolado,-bené olo, ilán opo, Ma sella no solo p es ó eminen es se- 'icios en el hospi al de sang e imp o isado en el palacio de los Duques "aceli, sino acudió p esu oso á los sillos de mas pelig o a es aña la pieciosa Escuchaba Jos golpes de una azada Que he ía sin cesa el du o suelo; Lleno de espan o luego oí el uido Que p oduce, es iden e, áspe o, seco Al ce a se la apa de un sepulc o, Ruido espan oso, sin umo , sin eco. Después una plega ia e o osa Fugaz ajo á*mi oido el audo ien o,. Plega ia que del suelo se ele aba Volando á Dios como sag ado incienso. Todo al cabo cesó, mi é aleja se A los que o aban jun o al neg o é e o,. Y al ace ca me á la desie a osa Bañada la mi é de llan o ace bo. Honda is eza se albe gó en mi alma Y sen ida o ación ele é al cielo, Mi llan o con undiendo con el llan o De los que en ida sus amigos ue on, ií. Hoy, eunidos aquí los que p o undos A canos de la ciencia descub ie on. Los que jun os con él die on la ida Y dulce bienes a al pob e en e mo; Hoy, que unidas la ciencia y la poesía Po lazos de debe san os y es echos, Se hallan aquí pa a can a la glo ia Del p ecla o a ón que llo an mue o; Yo, que bendije su memo ia un dia Mi oz uniendo á la de odo un pueblo, Yo, que e í sob e su humilde osa Lág imas de pesa y desconsuelo, A es e ecin o augus o, p esu oso Y lleno de emoción émulo llego A pone una lo is e y ma chi a En la co ona que en su hono ejie on. Voso os, que amo osos me alen áis Que sois mis p ecep o es y maes os, No echacéis la o enda que consag o Al homb e ilus e que llo amos mue o. ¡Ah, en u oso él, en cuya umba Se alzan las bendiciones de su pueblo. Co e el llan o ab asado del amigo Y una co ona de lau el ejie on! José Sanchez-A jon* 17 Á LA MEMORIA DE MI AMIGO SR. D. ANTONIO MARSELLA. SONETO. Súbi o golpe de ale osa mue e Roba á la humanidad u noble ida, Y en ace bo dolo deja sumida A España, que po i lág imas ie e. Lamen an hoy u mise able sue e La esposa is e de dolo ansida, Amis ad, hijos ¡ay! ciencia a ligida, Que en lu o ama go su esplendo con ie e. Pe o quien en e doc os ué lumb e a, La ida conse ando á en e mos miles, No es jus o, no, que pa a siemp e mue a. La His o ia con acen os a oniles Ha á u ilus e ama du ade a. En allando u nomb e sus bu iles. Juan J. Bueno. A LA BUENA MEMORIA DEL DR. D. ANTONIO MARSELLA. SONETO. ¡No le llo éis! su espí i u in isible, ompiendo la e es e ligadu a deja la cá cel de la ie a oscu a y lo a en la egión inde inible; Ya, pa a el sábio, ácil y angible se á del sé la condición u u a; ya de la eneb osa sepul u a conoce á el a cano incomp ensible. Acaso del E e no la clemencia acele ó la ueda de la sue e pa a colma de luz su in eligencia. Y al despoja lo de la ca ne ine e, le mos ó esos mis e ios de la ciencia que es án solo en el lib o de la mue e. Beni o Mas y P a . 19 Á LÁ TIERNA MEMORIA DEL DOCTOR D. ANTONIO MARSELLA, EMINENTE MÉDICO SEVILLANO. SONETO. De Hipóc a es ilus e y de Galeno Émulo uis e en la in incada ciencia, Que a aca humana en nues a is e he encia De los sañudos males el eneno. Desde emp ana edad e alzas e lleno De e udición p o unda y de expe iencia, Calma lle ando en la común dolencia De cien amilias al u bado seno. Ángel de ca idad, siemp e del homb e Acudis e al clamo y á los gemidos En pelig osos ances de la ida. Se illa lo ecue da, y á u nomb e Consag a con loo es epe idos Llan o sin in en u a al pa ida. F ancisco Rod íguez Zapa a. 20 EN LA MUERTE DEL SR. DR. D. ANTONIO MARSELLA DOCTOR EN MEDICINA Y CIRUGÍA. SONETO. Blandió la mue e su guadaña impía Diciendo ai ada con u ioso anhelo. Aunque uis e de Hipóc a es modelo Descansa en paz bajo la losa ia. Del mo al e a dabas la agonía Con u sublime ciencia y u des elo; Yá no se ás el Angel de consuelo Que al mundo el Hacedo po g acia en ía. No can es, mue e, u c uel ic o ia De su alen o nos dejó la esencia Que ha á e e na en el mundo su memo ia; Y hoy su alma de Dios en la p esencia Un ayo he moso goza á de Glo ia Po cada ida que sal ó su ciencia. Manuel de los Palacios y Fagundez. 21 Á LA MEMORIA DE MI RESPETABLE AMIGO EL DR. D. Al gue e o de indómi a pujanza Dedica el mundo es á uas y lau eles. Al o enomb e su alo alcanza, Y es obje o de plumas y pinceles: La his o ia pa a e e na ememb anza De sus ac os sang ien os y c ueles Como dignos de apláusos los p esen a, Y la desg acia del encido a en a. Lejos de odo mundanal uido, Su ida po la ajena desp eciando, El co azón de ca idad henchido, Y con la mue e sin cesa luchando Al médico mi ad; desconocido Es el bien que su mano á semb ando; Ninguno dá alabanza á su memo ia, Ninguno can a su anquila glo ia. Mas el nomb e del íncli o gue e o Al pecho de la mad e desolada Solo a anca suspi o las ime o, Compendio de una his o ia desg aciada; Mien as gua da ecue do placen e o Del que al e la llo osa y congojada Ago ó los ecu sos de la ciencia Pa a sal a del hijo la exis encia. Tal es u glo ia, desg aciado amigo, Que el ángel del consuelo y la aleg ía A odas pa es caminó con igo. Pues la mue e á u ciencia se endía. Yo, que us pasos desde lejos sigo. Más que de ingenio, lleno de osadia, Al sang ien o lau el de Ma e ie o Ese uyo pu ísimo p e ie o. Ramón de la So a y Las a. 22 A LA MEMORIA DE D. ANTONIO MARSELLA, Nada pudo la mue e; empeño ano La hizo lucha con él, Has a que conociendo su impo encia Se a e gonzó y se ué. Que las glo ias pod án oscu ece se, Pe o nunca mo i ; El sol ambién se pie de en el ocaso Pe o apa ece al in. La mages ad sublime de la ciencia Con sup ema bondad. Sabe da á sus hijos los lau eles De la inmo alidad. Y nadie hab á que a anque sil memo ia Del co azón humano, Po que es á en e las lág imas del pob e Y las del po en ado. Miguel Ga cía Saez. 23 A LA GRATA MEMORIA DEL DR. D. ANTONIO MARSELLA. Lleno el pecho de é ido en usiasmo Y he ida el alma de c üel dolo , En e las lo es, que o la án u umba Tímida y pob e deja é una lo . T is e el anciano u cadá e mi a; T is e el esposo e con empla ine e; Que á odos de ol is e un sé que ido Vale oso luchando con la mue e. Aunque las pa cas míse as co a on El hilo de u ida an p eciosa, ¡Es an g ande u nomb e que no cabe En el lími e es echo de una osa! José Díaz y Ca mona. OGIO POSTUMO EL DR. D. JOSE MORENO FERNANDEZ, CATEDRÁTICO de isiología de la escuela. ‘ , - ; ' i ■ '