TECNICA Y NIHILISMO PARA UNA TEORIA URBANA
Angelique T achana
El nihilismo como es ado
de
imposibilidad de sín esis y de o maliza-
ción del concep o nos sume en
la
media ización écnica
y
la
cul u a de
masas. El mundo con empo áneo y sus ins i uciones polí icas y plani-
icado as, con iado a
la
écnica,
se
encuen a an e
la
incapacidad
de
isiona el concep o del espacio social
en
su globalidad
y
subs ancia-
lidad,
lo
que de i a
en
la
cons ucción y des ucción ené ica de
la
p oducción p agmá ica
y
especula i a que sis emá icamen e alsi ica
los con enidos sociales y despo encia
la
ida.
E
l mundo ecni icado en que i imos nos
sume ge en la imposibilidad de ene
una
expe iencia
de
lo
eal;
es a ealidad
que algunos oda ía podemos en ende como
acon ecimien o de expe iencia conscien e. La
in empe ie del mundo ecni icado, ío y neu al
oma la exis encia con usa, imposibili ada de
comp ende e in e p e a
lo
que acon ece. La co-
municación que emi en las imágenes del mundo
cons uido ocul a, dis o siona y alsi ica los con-
enidos con e idos en ausencia. La ocación
c eado a se encuen a con la ausencia de la cla e
en su abajo de cons ui el e i o io pa a i i .
El
pa adigma de la polis c eada po odas las
in enciones indi iduales e idas en el espacio
de lo común ya no nos si e.
Realidad
y cul u a
La
cons ucción del e i o io habi able pe e-
nece hoy a los es adis as, los sociólogos, los
economis as, los écnicos especialis as. Vi-
imos y nos mo emos en el ma co de las cien-
cias obje i as en un espacio igualmen e obje-
i o, isó opo, homogéneo e inaco ado que
ca ac e iza las á eas de in luencia de las
me ópolis con empo áneas. Dicho espacio
es á o denado según diag amas de medidas
mé icas y económicas y egulado po no mas
legales. Lo que his ó icamen e había cons i-
uido la cul u a u bana
-usos,
cos umb es y
adiciones aducidos en o mas cons uidas,
con igu aciones u banas, ag upaciones socia-
les-
ha sido ansg edido po el concep o de la
ciudad mode na. La ciudad mode na concebi-
da en un clima de eu o ia sub e si a hacia los
alo es adicionales ha o o sus ínculos con
la
cul u a u bana.
La ciudad ha su ido una
ans o mación adical en sus concep os unda-
men ales como ejido, núcleo, lími e, cen o, ia-
io, pa cela, ocupación.
Ya
no se en iende co-
-XXXI-
31
ASTRAGALO, 04 (1996)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
A icle, ISSN 1134-3672
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1996.i04.04
A qui ec a y c í ico de la a qui ec u a.
mo con inuum espacio- empo al de inido
y
limi ado, quedando es ingida es a ca ac e i-
zación pa a las á eas his ó icas de las ciuda-
des. Es as á eas ep esen an hoy unos enquis-
amien os y en cie o modo unas obs uccio-
nes del pleno desa ollo de un sis ema in a-
es uc u a! al amen e ecni icado que a a ie-
sa la o alidad del e i o io, pe mi iendo el
con inuo lujo de pe sonas, de me cancías y
de in o maciones. Las edes de in aes uc u-
as me opoli anas son pun os neu álgicos de
densi icación de edes nacionales, in e nacio-
nales, mundiales. Den o de ese sis ema glo-
bal, la a qui ec u a y los agmen os de ciudad
adquie en una signi icación de ca ác e in e s-
icial, de ca ác e de espacios se idos, espa-
cios de i ados. El concep o de espacio u bano
se dila a, se dispe sa, se desma e ializa, llega
a con e i se en alo medible en iempo. Las
de los usos. Los cambios de densidad, la i e-
gula idad, el deso den isual, son las ca ac e-
ís icas de esa u banidad pe i é ica de c eci-
mien o alea o io que iende a con e i se en el
paisaje gené ico del mundo mode no. Es el
mundo écnico de las necesidades del homb e
gené ico en juego. Ese homb e masa, homb e
es adís ico, homb e económico, es el homb e
que se inse a en ese espacio adminis ado,
sec o ializado y e icien e, donde
se
le
admi-
nis a echo, ocupación y ocio po sepa ado,
sin capacidad de elección, sin posibilidad de
in e ención, sin eacción casi. Es el homb e
que se sepa a de ini i amen e de sus cons uc-
ciones p opias, de los espacios de libe ades
indi iduales, de la posibilidad de expe imen-
a , de pensa , de ealiza
lo
imagina io, el in-
e cambio simbólico. ¡Qué lejos es amos de
ese mundo de libe ades y de habe supe ado
32 elaciones espaciales-a qui ec ónicas
se
con- el mundo de las necesidades que p ema u a-
ie en en elaciones mecánicas: mo ilidad y men e anunciaba Max Webe !
comunicación esuel as po medio del au o-
mó il, el e oca il, las elecomunicaciones. «Nos hemos uel o pob es e incapaces de de-
Los pa áme os de iempo, dis ancia, econo- ja huellas en las casas que habi amos. Nues a
mía han enido a sus i ui odas aquellas cua- iden idad se ha compac ado en la masa o bien
lidades espaciales que iden i icaban lo p opia- se ha p oyec ado en la igu a del caudillo
»,
men e u bano. Y el ca ác e de la a qui ec u a decía Benjamín. «El desa ollo écnico gene ó
subo dinado en el sis ema espacial-u bano lo con a io de la anhelada libe ación del
cambia al subo dina se en el sis ema de la mundo. La écnica gene ó la pob eza y la pé -
mo ilidad, de las comunicaciones, de
la
in
o
-
dida de
lo
eal. La ida pa ece que con inúa en
mación
y
del g an consumo; al subo dina se
la
con empo aneidad como un la go después
en un sis ema o almen e especula i o en que de la ca ás o e». Resul a pa adójico pensa
los pa áme os de la economía y el iempo son que la imagen que nos de uel e la mi ada
p
imo diales. La accesibilidad y el suminis o sob e el paisaje de las me ópolis con empo á-
de ene gías iene a se oda la cuali icación neas es
á
c eado según p og amas de desa
o-
eque ida pa a un e i o io homogeneizado, llo, polí icas e i o iales, exac os planes de
ap o pa a cualquie ins alación, cualquie ipo o denación y edi icación. La acumulación caó-
de edi icación, cualquie uso, la mezcolanza ica, los du os con as es de las o mas más
-
XXXII-
ep esen a i as del p og eso écnico con las
o mas de la ma ginalidad más descamada,
e idencian
el
acaso y la impo encia
de
odas
esas écnicas.
En onces los eó icos nos p esen an la eo ía
del caos como una eo ía del sen ido de odo
eso. An e la imposibilidad
de
subsumi en
un
concep o
lo
que la ciudad es o
lo
que la ciudad
se á en el u u o, es amos an e un nue o nihi-
lismo como eo ía u bana que econoce dicho
p esupues o como la imposibilidad de sín esis
de los conocimien os que la his o ia y las dis-
in as disciplinas écnicas nos apo an; la
imposibilidad de pensa en algo sino po sí
mismo, como agmen o, y concebi lo como
enómeno.
Técnica
y
cul u a de masas
La u opía posi i a del p og eso sin lími es
sigue a anzando hacia inales del siglo
omando o ma
de
hipe ó ico c ecimien o
u bano, hipe densidad y conges ión, dejando
a ás una es ela de des ucción y deso den. La
expansión de las edes in aes uc u ales posi-
bili a una edi icación que sólo depende de las
comunicaciones y de los suminis os sin nece-
sidad de o den, sin je a quía alguna. Las p o-
undas he idas p o ocadas
al
paisaje na u al,
los esiduos indus iales y el abandono de las
zonas indus iales uinosas, la desidia de las
ie as de nadie - ie as especula i amen e ina-
p o echables ales como á eas in e s iciales,
con o nos y lími es de á eas edi icadas- la
ápida y p o iso ia ocupación del e i o io, la
deg adada calidad de la cons ucción especu-
la i a y su ápido de e io o, la pe sis encia del
chabolismo, son los signos que se mani ies an
ala man emen e an e una si uación en que
pa ece
se
ha pe dido
el
con ol y en que el
comp omiso de libe alismo ex emado con la
comunidad ha llegado a se nulo. Y es más.
Toda una p oli e ación de pa ologías sociales
de esa si uación pe i é ica hacen me ás asis en
el
p opio co azón
de
las ciudades, some idas
ambién en
el
impe a i o de la mo ilidad y el
consumo. La eclipse del espacio público, la
conges ión del á ico au omo ilís ico, el
abandono y la des ucción del pa imonio
monumen al y de los cascos his ó icos, la
especulación con los mismos, el chabolismo
u bano, como enómeno en alza de los úl i-
mos años, p ac icado po ocupan es ma gina-
les en los deg adados y abandonados edi icios
an iguos, pa ecen se p oblemas de segundo
o den an e una p oblemá ica que da luga a
las más p agmá icas ope aciones a a o de
la mo ilidad y el consumo de masas. No hay
soluciones pensadas pa a
el
indi iduo, esa
densidad pe dida del indi iduo, no consis en-
e sólo en necesidades ma e iales sino ambién
espi i uales, comunicacionales, demandas de
un
se «polí ico» en
el
sen ido a is o élico. La
ecni icación y la media ización en o pece
cualquie p oducción social y despo encia la
ida lle ándonos a un medio «apolí ico», ine -
e, ajeno, donde nos sen imos ex anje os.
Ado no hablaba del empob ecimien o de
la
expe iencia comunicable
y
de la pé dida de
la
capacidad
de
o mula el concep o como
ca ac e ís icas del a e mode no, de i ables,
pod íamos a i ma , de la p opia ida. Im-
posibili ados los caminos de la comp ensión
del mundo
-la
expe iencia y el concep o-, o os
caminos
se
a en u an; caminos que ienen que
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e con la écnica y la cul u a de masas. La
denuncia de la pé dida de sen ido de la máqui-
na ci iliza o ia que gene a medios y más
medios, medios que
se
con ie en en ines en sí
mismos, se acomoda
al
inal a ese acío, a esa
ca encia de sen ido que
se
adap a en la e dad
de que hoy sólo es posible ealiza lo inesen-
cial. En ese espacio acío se ins ala el nihilis-
mo con empo áneo. La in o mación y las mi o-
logías de masas se p ecipi an a ellena ese
acío. El sen ido que pos ula un sabe ,
un
pasa-
do, una memo ia, un hecho compa a i o de
sucesos, de ideas,
de
decisiones, se suplan a
po un concep o abs ac o y a i icial: las mi o-
logías de masas. P oli e an así las o mas a-
cías de sen ido do adas de una signi icación
ins umen al, simple es a u o de lenguaje.
Lenguaje y sen ido
cep o. La o ma de la descomposición, en su
condición exp esionis a, exp esa la impo encia
de exp esa la indi idualidad, de a oja una
isión subje i a sob e el mundo, de o mula
lo nue o. La impo encia del yo en o mula la
sín esis que se oma subje i idad e ó ica, ca -
gada de in o mación écnica pe o acía, p o-
duce cons ucciones de ca ác e monumen al y
aislado como sob e i ien es de la ca ás o e
mode na, hace escomb os
de
lo exis en e y con
ellos econs uye lo imp e isible ealizando
así hoy aquellas isiones de Pi anesi. El u-
u ismo, mo imien o abo ado en su iempo,
ambién hoy esuci ado, ealiza plenamen e su
imagine ía sin con enido alguno. De la incon-
g uencia del sen ido gene alizado, de la a ea
decons uc i a de la es é ica y la suble ación a
la cul u a eme ge un mundo de imágenes de la
exp esión de la nada.
Lo
ki sch su ge como la
34 ep esen ación más gene alizada de la imposi-
Ellenguaje del pensamien o écnico es el len- bilidad de sín esis, como o ma de la descom-
guaje de la alienación y del exilio colec i o.
Nos con ie e en ex anje os de nues a eali-
dad. Ex anje ía de la exis encia espec o a la
comp ensión de la ealidad, ex anje ía es-
pec o al conocimien o. La cul u a adminis ada
que niega la posibilidad de la expe iencia en sí
c ea no obs an e una disposición es é ica hacia
el mundo, na cisismo, en ega a la dis acción
y au ocomplacencia que se con ie e en el
compo amien o social po an onomasia. El
espacio del homb e esul a de pa en e ambi-
güedad y p e endido ca ác e lúdico. Las cons-
ucciones su gen de la pe plejidad como imá-
genes espec ales que ecogen los esiduos del
pasado, lo ol idado, lo mue o y que esuci an
como exis encia de pu a imagen sin capacidad
de sín esis, sin posibilidad de educi se en con-
posición y de la acumulación, de la incapaci-
dad de ac ua cul u almen e.
Todo un cúmulo de endencias su ge en con-
aposición a la aus e idad del lenguaje mo-
de no
-el
lengua
je
de la obje i idad écnica-
que p e endía inculca
un
ap endizaje mo al y
es é ico de la mode nidad. Los lenguajes pos-
mode nos buscan una comunicación sen i-
men al, la conciliación y
el
consenso en la plu-
alidad y la cul u a de masas.
El sac i icio del lenguaje mode no en el asce is-
mo
de
la
écnica, esa ba ba ie ascé ica que p o-
ponía Ado no con a la ba ba ie de la cul u a
de
masas, e a una especie de pob eza que enía que
ol e se con a sí misma pa a con e i se en
po encia posi i a. Pa a Ado no el ac o incluso de
-
XXXIV
-
ap opia se
de
lo
eo implicaba una denuncia
al
mundo que lo c eaba. La a qui ec u a mode -
na enía que denuncia
la
pob eza haciéndose
olun a iamen e pob e. La nega i idad según
Ado no que ca ac e izó las ob as
de
la
mode ni-
dad ue una exp esión del su imien o pe o en
ellas subyacía una p omesa
de
elicidad ágil,
una p omesa de salud y
de
emancipación. La
apología ado niana
del
nihilismo con iene
al
ez la u opía
de
una exis encia di e en e, la con-
icción de la necesidad
de
p omo e una huma-
nidad a a és del a e y
de
la p opia a qui ec u-
a que p e endían ene una exis encia social.
El nihilismo hoy ya no es la es é ica del su-
imien o, de la nega i idad, que econocía
Ado no como es ado necesa io del pensamien-
o y de la c eación mode na sino el lenguaje de
la de o a y de la condena, las palab as de la
jus i icación de la imposibilidad, el llo iqueo
de
la conciliación, la pe suasión
al
consumo.
Ya
no
se
i e en la angus ia y con la concien-
cia de la pé dida de odos los alo es y del sen-
ido sino como en el mejo de los mundos. El
sen ido
se
encuen a en el dine o y el pode y
quienes a acan la al a
de
sen ido y aspi an
de ui la écnica como sucedáneo del sen ido
no hacen más que euni es ue zos y a icula
medios y p ocedimien os inculados e iden i-
icados con la esencia de la écnica. Los eme-
dios han demos ado se a eces peo es que la
en e medad.
Ya
no hay ines dis in os de los
medios, no hay más que medios, no hay nada
que se haga pa a algo dis in o
de
sí mismo.
Espec áculo de la écnica
La humanidad del homb e ya no es el epicen-
o. El homb e es á ue a. «El homb e es un
espec ado », al como en los desa ollos eó i-
cos de Ven u i apa ece el ciudadano ascinado
po los luminosos eclamos come ciales, po
odo
un
simbolismo del consumo que la ciu-
dad eje ce sob e él. Es a es la conclusión
ambién de una e apa ilosó ica del Se con
Heidegge . Y de allí pa en o os caminos.
Todo un pano ama de caminos sin salida, que
no pueden a a esa el lími e, el lími e que
es la esencia de la écnica y el nihilismo
que de e minan el mundo con empo áneo. Hei-
degge econocía, desde la abe ación o ali a-
ia de un sis ema egido po el dispa ade o de
la
« olun ad
de
pode », como los mecanismos
y undamen os del sis ema occiden al la
olun ad del Es ado o del capi al o el mono-
polio o ali a io del apa a o cien í ico y ecno-
lógico. La ecnoc acia, esa especí ica o ma
de dominio, cons i uye el undamen o de los
egímenes polí icos, de las p opias democ a-
cias pa lamen a ias. La écnica no es en sí
dominable y iene
al
homb e «si iado». El
p incipal engaño del homb e con empo áneo
es supone la some ida a
su
a bi io o
al
a bi-
io de algunos. Y
el
ciudadano co ien e del
mundo es el p o agonis a de ese mundo ecni-
icado y media izado cuando
la
écnica signi-
ica la disolución del p o agonismo.
En la ein e p e ación heidegge iana del Su-
pe homb e y el nihilismo
-el
supe homb e que
supe a el homb e p oduc o de la lógica, de la
humanidad del homb e, de la de e minación
ideal de
lo
que el homb e es, que abandona la
acionalidad ilus ada pa ecida a una jaula
insopo able impulsado po el g i o agónico
de
Nie zsche, pa a da
un
sal o en el acío- él
es á señalado como el habi an e acomodado al
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espec áculo de la des ucción y el nihilismo
como
la
olun ad de pode ; pode de p oduci
y des ui . Al educi se odo lo na u al a obje-
o explo able, aquello que iene a llena el
abismo en e la obje i idad y el humano como
suje o es la écnica sólo p esen e como pu o
ú il. La écnica consolida la educción de lo
eal a lo ú il, elando p og esi amen e cual-
quie o o ho izon e. El homb e mismo se
oma como obje o a explo a .
Pa a algunos el nihilismo iene hoy un au a
omán ica en
un
sen ido de ep esen ación
d amá ica de la ealidad, como una posición
psicológica, mien as que sólo en la on olo-
gía, el ondo donde ealmen e empiezan las
cosas, en el indi idualismo del se p o undo,
cons a ando que esa p ecisión no es su icien e
pa a da cuen a de la memo ia, del p opio
alma, del habi a poé ico. La échne e iden-
emen e ya no es poiesis sino un p og ama
de p oducción écnico y polí ico,
ni
es ale-
heia como la mani es ación o des elamien-
o de algo, sino el pe eccionamien o de
un
cálculo.
La
me ás asis écnica plane a ia
es á
i i-
da hoy como espec áculo. Lo «a ís ico» es á
ans e ido en a la o alidad de las écnicas. la
o ma écnica llega a con e i se en ala de de
la écnica, en o ma edundan e de
la
écnica,
en elación na cisis a con su obje i o, en obje-
i o en
sí.
del se na u al, cuando hablamos de in e sión Es e ización y humanización
de las ga an ías de la azón se o igina
el
nihi-
lismo. Con la pé dida o al del ca ác e an opológi-
co de
la
es é ica que denunciaba O eiza, se
Pa a Heidegge an e ese acaso de las es a a-cie a ambién el ciclo de los «descub imien-
gemas acionales de la con i encia humana os». «Una ez concluido el pe íodo de la dis-
que
la
cul u a occiden al ha lle ado a cabo, el pe sión de la in en i a écnica, la ciencia ha
acaso de lo público, de la polis, el se polí i- ido a eclui se en el e eno de
la
p oduc i i-
co, queda sólo una salida sal í ica: el pun o de dad ab il y en úl imo é mino a ís ica». «La
mi a del espec ado que ans o ma la isión, in es igación undamen al ha concluido. La
me a-phe ein -lle a
más
allá- , cons uye me- nue a in es igación es sob e y pa a ellengua-
á o as, c ea lenguaje. Se a a de la «escucha je. La a ea aho a es la ansmisión de lo que se
poé ica» que p opone Heidegge an e cual-ha log ado ans o ma , la educación». Lo que
quie in en o sal í ica p og amá ico. Lo que iene a deci O eiza es que an e el eclipse de
sal a es á en el a e. La écnica al se lo p o- la es ancia e lexi a, la con e sión écnica del
pío del homb e puede con e i se
en
a e. mundo en á ico de in o mación hace que
Puede habe algo ealmen e sal í ica en la lo nue o sea an iguo. Y e i iéndose O eiza
écnica mode na. No obs an e en lo inmedia o al «inconcluso p oyec o de la ciudad»: «La
de su belleza a ís ica exis e algo de o a a qui ec u a de la ciudad sólo ep oduce a-
dimensión. La cons an e inconsecuencia del ian es exp esionis as de las p oducciones del
alma que se mani ies a po una pa e necesi- pasado ecien e». «Una a qui ec u a encade-
ando la p ecisión del concep o, y po o a nada a la ecnología» y de
<<
un undamen o
-
XXXVI
-
eó ico débil».
«Hay que sal a es a discisión
en e lo eó ico y lo p ác ico» y de ol e a la
a qui ec u a su «ca ác e de se icio». Hay
que «aplica la a qui ec u a desde el u ba-
nismo».
La a qui ec u a que ealiza su con ac o con la
ealidad social a a és de comp omisos con
los eque imien os de los pa áme os econó-
micos, indus iales, ene gé icos, iene que se
de uel a a la ciudad y al ciudadano. El habi-
an e o ui o de la a qui ec u a que es el clien-
e anónimo del a qui ec o,
el
homb e disemina-
do en concep os de homb e emp esa, homb e
unciona io, homb e masa y la a qui ec u a
que omi e el con ac o con sus inalidades son
las dos ca as de la misma moneda:
el
con eni-
do social
y
la azón a qui ec ónica suplan a-
dos
po
in o mación écnica.
Los es imonios
o males obje o de nues os análisis nos p o-
po cionan in o mación ace ca de los más
inmedia os aspec os de la ealidad indus ial,
del égimen polí ico y plani icado , del es ado
del desempleo y de la in lación, e c. ¿Y el
homb e? El homb e no es más que o o da o
écnico, es un da o mé ico y económico,
un
alo es adís ico.
La supues a
humanización de la a qui ec u a
y la e alo ización de los « alo es humanís i-
cos» ei indicados po el mo imien o posmo-
de no e minan siendo alo es supe pues os y
añadidos a la o ma écnica, educiéndose
su unción en pu amen e o namen al.
Valo
humanís ico iene a se sinónimo de adicio-
nal o es é ico.
Conno ados dichos « alo es
humanís icos» como inú iles en e a los alo-
es de u ilidad y e icacia, con ibuyen po lo
gene al en la c eación de «ambien es lúdi-
cos», ecibiendo po ello los más al os a ibu-
os de admi ación y de p es igio. La supues a
humanización que e is e así las di e en es p o-
ducciones sociales, sean és as edi icios, obje-
os y máquinas o ac os cul u ales, de iene
al-
si icación
de las mismas.
En la ciudad, el mo imien o posmode no in-
oduce un cambio en la ideología u banís ica
mode na enden e a e es i las ope aciones
más mode nas y ecnoc á icas con un aspec o
adicionalis a o ecologis a. Sus a gumen os
eó icos débilmen e sos enidos e indisce ni-
bles de los «a gumen os de peso», que son los
écnicos y inancie os, se con ie en en pu a
anécdo a, en pu o eclamo come cial, aduci-
dos en í olas a qui ec u as igu a i as donde
ambién caben los adicionalismos, clasicis-
mos ... Así que mien as las angua dias han
que ido comenza desde ce o, a a és de una
p ác ica mo al y a ís ica des uc i a, el pasa-
do que hoy
se
quie e celeb a es sen imen al:
conmemo ación, museís ica.
El debili amien o eó ico e ideológico implica
una ac i ud decaden e que iene como u opía
la econciliación
y
se exp esa con ambigüedad
lingüís ica.
Visualizamos así los signos palpa-
bles de nues a si uación con empo ánea como
un
espec o de imágenes cons uidas que aba -
can desde la
o ma es ingida po la écnica
a
su con apues a imagen de una
o ma edun-
dan e de la écnica,
donde odo ipo de o na-
men o o elemen o his ó ico se puede añadi
pa a «humaniza
»,
es deci , conmemo a la «hu-
manización de la a qui ec u a».
Pa ece necesa io o o modo de p oduci las
cosas consecuen e de o a educación y o a
-
XXXVII-
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ASTRAGALO,04(1996)ISSN 1134-3672
o mación. La imposibilidad de pensa que
educe odo p ocedimien o en esolución éc-
nica y me odología, el p ocede del pensamien-
o de in en a la axonomía
de
cualquie cosa
y
ele a en concep o lo que consis e en p oble-
ma ización es ilís ica, moda, e c., ha de con-
e i se en es ancia
de
o a e lexión. Pa a que
el conocimien o y
lo
pensado emp endan una
a ea uni icado a, ha ía al a una cul u a que
nos esi úe en el espec áculo del mundo como
e elación, más allá de los con encionalismos
in elec ualis as y la cul u a
de
masas p opia de
nues a ci ilización occiden al. El pa adigma
de la «polis», del «se polí ico», nos lle a ía a
la comp ensión
de
lo eal, ob a conjun a de
azón
y
sen imien o. Po que ol e
al
mundo
eal no
es
ol e a ningún «na u alismo» que
sea lo opues o
al
« ecnicismo». Se ía hace
de
la «nega i idad»,
de
la
des ucción, una oca-
do y de eno ación
y,
en cie a o ma, de e-
consag ación del
se .
¿Cómo ha de da se ese
sal o que ans o ma ía los lími es del conoci-
mien o que hoy adqui imos y
lo
o ien a ía a la
e dade a sabidu ía? Nos hace al a una e i-
sión de los concep os ins i ucionalizados con
una exigencia
de
concienciación é ica en la
es e a
de
lo
público que anscende ía a
lo
p i-
ado como una exigencia de ni el de educa-
ción más ele ado que elimina ía las limi acio-
nes en e eo ía y p axis, los educcionismos
p agmá ico-ins umen ales
de
las p oduccio-
nes sociales, el humanismo psicologis a, la
op esión sociocul u alis a, el ela i ismo nihi-
lis a
...
Sólo la cul u a o alece ía el cue po de
una sociedad
de
hoy que bajo su másca a de
ole an e, democ á ica, p og esis a ... disimula
su debilidad an e una emenda iolencia que
se
es á incubando en la más p o unda e incons-
38
sión é ica
de
una nue a comp ensión del mun- cien e insa is acción del
se .
O
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