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Técnica y nihilismo para una teoría urbana

Trachana, Angelique

Abstract

El nihilismo como estado de imposibilidad de síntesis y de formalización del concepto nos sume en la mediatización técnica y la cultura de masas. El mundo contemporáneo y sus instituciones políticas y planificadoras, confiado a la técnica, se encuentra ante la incapacidad de visionar el concepto del espacio so cial en su globalidad y substancialidad, lo que deriva en la construcción y destrucción frenética de la producción pragmática y especulativa que sistemáticamente falsifica los contenidos sociales y despotencia la vida

Full text

TECNICA Y NIHILISMO PARA UNA TEORIA URBANA Angelique T achana El nihilismo como es ado de imposibilidad de sín esis y de o maliza- ción del concep o nos sume en la media ización écnica y la cul u a de masas. El mundo con empo áneo y sus ins i uciones polí icas y plani- icado as, con iado a la écnica, se encuen a an e la incapacidad de isiona el concep o del espacio social en su globalidad y subs ancia- lidad, lo que de i a en la cons ucción y des ucción ené ica de la p oducción p agmá ica y especula i a que sis emá icamen e alsi ica los con enidos sociales y despo encia la ida. E l mundo ecni icado en que i imos nos sume ge en la imposibilidad de ene una expe iencia de lo eal; es a ealidad que algunos oda ía podemos en ende como acon ecimien o de expe iencia conscien e. La in empe ie del mundo ecni icado, ío y neu al oma la exis encia con usa, imposibili ada de comp ende e in e p e a lo que acon ece. La co- municación que emi en las imágenes del mundo cons uido ocul a, dis o siona y alsi ica los con- enidos con e idos en ausencia. La ocación c eado a se encuen a con la ausencia de la cla e en su abajo de cons ui el e i o io pa a i i . El pa adigma de la polis c eada po odas las in enciones indi iduales e idas en el espacio de lo común ya no nos si e. Realidad y cul u a La cons ucción del e i o io habi able pe e- nece hoy a los es adis as, los sociólogos, los economis as, los écnicos especialis as. Vi- imos y nos mo emos en el ma co de las cien- cias obje i as en un espacio igualmen e obje- i o, isó opo, homogéneo e inaco ado que ca ac e iza las á eas de in luencia de las me ópolis con empo áneas. Dicho espacio es á o denado según diag amas de medidas mé icas y económicas y egulado po no mas legales. Lo que his ó icamen e había cons i- uido la cul u a u bana -usos, cos umb es y adiciones aducidos en o mas cons uidas, con igu aciones u banas, ag upaciones socia- les- ha sido ansg edido po el concep o de la ciudad mode na. La ciudad mode na concebi- da en un clima de eu o ia sub e si a hacia los alo es adicionales ha o o sus ínculos con la cul u a u bana. La ciudad ha su ido una ans o mación adical en sus concep os unda- men ales como ejido, núcleo, lími e, cen o, ia- io, pa cela, ocupación. Ya no se en iende co- -XXXI- 31 ASTRAGALO, 04 (1996) A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA A icle, ISSN 1134-3672 h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1996.i04.04 A qui ec a y c í ico de la a qui ec u a. mo con inuum espacio- empo al de inido y limi ado, quedando es ingida es a ca ac e i- zación pa a las á eas his ó icas de las ciuda- des. Es as á eas ep esen an hoy unos enquis- amien os y en cie o modo unas obs uccio- nes del pleno desa ollo de un sis ema in a- es uc u a! al amen e ecni icado que a a ie- sa la o alidad del e i o io, pe mi iendo el con inuo lujo de pe sonas, de me cancías y de in o maciones. Las edes de in aes uc u- as me opoli anas son pun os neu álgicos de densi icación de edes nacionales, in e nacio- nales, mundiales. Den o de ese sis ema glo- bal, la a qui ec u a y los agmen os de ciudad adquie en una signi icación de ca ác e in e s- icial, de ca ác e de espacios se idos, espa- cios de i ados. El concep o de espacio u bano se dila a, se dispe sa, se desma e ializa, llega a con e i se en alo medible en iempo. Las de los usos. Los cambios de densidad, la i e- gula idad, el deso den isual, son las ca ac e- ís icas de esa u banidad pe i é ica de c eci- mien o alea o io que iende a con e i se en el paisaje gené ico del mundo mode no. Es el mundo écnico de las necesidades del homb e gené ico en juego. Ese homb e masa, homb e es adís ico, homb e económico, es el homb e que se inse a en ese espacio adminis ado, sec o ializado y e icien e, donde se le admi- nis a echo, ocupación y ocio po sepa ado, sin capacidad de elección, sin posibilidad de in e ención, sin eacción casi. Es el homb e que se sepa a de ini i amen e de sus cons uc- ciones p opias, de los espacios de libe ades indi iduales, de la posibilidad de expe imen- a , de pensa , de ealiza lo imagina io, el in- e cambio simbólico. ¡Qué lejos es amos de ese mundo de libe ades y de habe supe ado 32 elaciones espaciales-a qui ec ónicas se con- el mundo de las necesidades que p ema u a- ie en en elaciones mecánicas: mo ilidad y men e anunciaba Max Webe ! comunicación esuel as po medio del au o- mó il, el e oca il, las elecomunicaciones. «Nos hemos uel o pob es e incapaces de de- Los pa áme os de iempo, dis ancia, econo- ja huellas en las casas que habi amos. Nues a mía han enido a sus i ui odas aquellas cua- iden idad se ha compac ado en la masa o bien lidades espaciales que iden i icaban lo p opia- se ha p oyec ado en la igu a del caudillo », men e u bano. Y el ca ác e de la a qui ec u a decía Benjamín. «El desa ollo écnico gene ó subo dinado en el sis ema espacial-u bano lo con a io de la anhelada libe ación del cambia al subo dina se en el sis ema de la mundo. La écnica gene ó la pob eza y la pé - mo ilidad, de las comunicaciones, de la in o - dida de lo eal. La ida pa ece que con inúa en mación y del g an consumo; al subo dina se la con empo aneidad como un la go después en un sis ema o almen e especula i o en que de la ca ás o e». Resul a pa adójico pensa los pa áme os de la economía y el iempo son que la imagen que nos de uel e la mi ada p imo diales. La accesibilidad y el suminis o sob e el paisaje de las me ópolis con empo á- de ene gías iene a se oda la cuali icación neas es á c eado según p og amas de desa o- eque ida pa a un e i o io homogeneizado, llo, polí icas e i o iales, exac os planes de ap o pa a cualquie ins alación, cualquie ipo o denación y edi icación. La acumulación caó- de edi icación, cualquie uso, la mezcolanza ica, los du os con as es de las o mas más - XXXII- ep esen a i as del p og eso écnico con las o mas de la ma ginalidad más descamada, e idencian el acaso y la impo encia de odas esas écnicas. En onces los eó icos nos p esen an la eo ía del caos como una eo ía del sen ido de odo eso. An e la imposibilidad de subsumi en un concep o lo que la ciudad es o lo que la ciudad se á en el u u o, es amos an e un nue o nihi- lismo como eo ía u bana que econoce dicho p esupues o como la imposibilidad de sín esis de los conocimien os que la his o ia y las dis- in as disciplinas écnicas nos apo an; la imposibilidad de pensa en algo sino po sí mismo, como agmen o, y concebi lo como enómeno. Técnica y cul u a de masas La u opía posi i a del p og eso sin lími es sigue a anzando hacia inales del siglo omando o ma de hipe ó ico c ecimien o u bano, hipe densidad y conges ión, dejando a ás una es ela de des ucción y deso den. La expansión de las edes in aes uc u ales posi- bili a una edi icación que sólo depende de las comunicaciones y de los suminis os sin nece- sidad de o den, sin je a quía alguna. Las p o- undas he idas p o ocadas al paisaje na u al, los esiduos indus iales y el abandono de las zonas indus iales uinosas, la desidia de las ie as de nadie - ie as especula i amen e ina- p o echables ales como á eas in e s iciales, con o nos y lími es de á eas edi icadas- la ápida y p o iso ia ocupación del e i o io, la deg adada calidad de la cons ucción especu- la i a y su ápido de e io o, la pe sis encia del chabolismo, son los signos que se mani ies an ala man emen e an e una si uación en que pa ece se ha pe dido el con ol y en que el comp omiso de libe alismo ex emado con la comunidad ha llegado a se nulo. Y es más. Toda una p oli e ación de pa ologías sociales de esa si uación pe i é ica hacen me ás asis en el p opio co azón de las ciudades, some idas ambién en el impe a i o de la mo ilidad y el consumo. La eclipse del espacio público, la conges ión del á ico au omo ilís ico, el abandono y la des ucción del pa imonio monumen al y de los cascos his ó icos, la especulación con los mismos, el chabolismo u bano, como enómeno en alza de los úl i- mos años, p ac icado po ocupan es ma gina- les en los deg adados y abandonados edi icios an iguos, pa ecen se p oblemas de segundo o den an e una p oblemá ica que da luga a las más p agmá icas ope aciones a a o de la mo ilidad y el consumo de masas. No hay soluciones pensadas pa a el indi iduo, esa densidad pe dida del indi iduo, no consis en- e sólo en necesidades ma e iales sino ambién espi i uales, comunicacionales, demandas de un se «polí ico» en el sen ido a is o élico. La ecni icación y la media ización en o pece cualquie p oducción social y despo encia la ida lle ándonos a un medio «apolí ico», ine - e, ajeno, donde nos sen imos ex anje os. Ado no hablaba del empob ecimien o de la expe iencia comunicable y de la pé dida de la capacidad de o mula el concep o como ca ac e ís icas del a e mode no, de i ables, pod íamos a i ma , de la p opia ida. Im- posibili ados los caminos de la comp ensión del mundo -la expe iencia y el concep o-, o os caminos se a en u an; caminos que ienen que -XXXIII- 33 ASTRAGALO,04(1996)ISSN 1134-3672 e con la écnica y la cul u a de masas. La denuncia de la pé dida de sen ido de la máqui- na ci iliza o ia que gene a medios y más medios, medios que se con ie en en ines en sí mismos, se acomoda al inal a ese acío, a esa ca encia de sen ido que se adap a en la e dad de que hoy sólo es posible ealiza lo inesen- cial. En ese espacio acío se ins ala el nihilis- mo con empo áneo. La in o mación y las mi o- logías de masas se p ecipi an a ellena ese acío. El sen ido que pos ula un sabe , un pasa- do, una memo ia, un hecho compa a i o de sucesos, de ideas, de decisiones, se suplan a po un concep o abs ac o y a i icial: las mi o- logías de masas. P oli e an así las o mas a- cías de sen ido do adas de una signi icación ins umen al, simple es a u o de lenguaje. Lenguaje y sen ido cep o. La o ma de la descomposición, en su condición exp esionis a, exp esa la impo encia de exp esa la indi idualidad, de a oja una isión subje i a sob e el mundo, de o mula lo nue o. La impo encia del yo en o mula la sín esis que se oma subje i idad e ó ica, ca - gada de in o mación écnica pe o acía, p o- duce cons ucciones de ca ác e monumen al y aislado como sob e i ien es de la ca ás o e mode na, hace escomb os de lo exis en e y con ellos econs uye lo imp e isible ealizando así hoy aquellas isiones de Pi anesi. El u- u ismo, mo imien o abo ado en su iempo, ambién hoy esuci ado, ealiza plenamen e su imagine ía sin con enido alguno. De la incon- g uencia del sen ido gene alizado, de la a ea decons uc i a de la es é ica y la suble ación a la cul u a eme ge un mundo de imágenes de la exp esión de la nada. Lo ki sch su ge como la 34 ep esen ación más gene alizada de la imposi- Ellenguaje del pensamien o écnico es el len- bilidad de sín esis, como o ma de la descom- guaje de la alienación y del exilio colec i o. Nos con ie e en ex anje os de nues a eali- dad. Ex anje ía de la exis encia espec o a la comp ensión de la ealidad, ex anje ía es- pec o al conocimien o. La cul u a adminis ada que niega la posibilidad de la expe iencia en sí c ea no obs an e una disposición es é ica hacia el mundo, na cisismo, en ega a la dis acción y au ocomplacencia que se con ie e en el compo amien o social po an onomasia. El espacio del homb e esul a de pa en e ambi- güedad y p e endido ca ác e lúdico. Las cons- ucciones su gen de la pe plejidad como imá- genes espec ales que ecogen los esiduos del pasado, lo ol idado, lo mue o y que esuci an como exis encia de pu a imagen sin capacidad de sín esis, sin posibilidad de educi se en con- posición y de la acumulación, de la incapaci- dad de ac ua cul u almen e. Todo un cúmulo de endencias su ge en con- aposición a la aus e idad del lenguaje mo- de no -el lengua je de la obje i idad écnica- que p e endía inculca un ap endizaje mo al y es é ico de la mode nidad. Los lenguajes pos- mode nos buscan una comunicación sen i- men al, la conciliación y el consenso en la plu- alidad y la cul u a de masas. El sac i icio del lenguaje mode no en el asce is- mo de la écnica, esa ba ba ie ascé ica que p o- ponía Ado no con a la ba ba ie de la cul u a de masas, e a una especie de pob eza que enía que ol e se con a sí misma pa a con e i se en po encia posi i a. Pa a Ado no el ac o incluso de - XXXIV - ap opia se de lo eo implicaba una denuncia al mundo que lo c eaba. La a qui ec u a mode - na enía que denuncia la pob eza haciéndose olun a iamen e pob e. La nega i idad según Ado no que ca ac e izó las ob as de la mode ni- dad ue una exp esión del su imien o pe o en ellas subyacía una p omesa de elicidad ágil, una p omesa de salud y de emancipación. La apología ado niana del nihilismo con iene al ez la u opía de una exis encia di e en e, la con- icción de la necesidad de p omo e una huma- nidad a a és del a e y de la p opia a qui ec u- a que p e endían ene una exis encia social. El nihilismo hoy ya no es la es é ica del su- imien o, de la nega i idad, que econocía Ado no como es ado necesa io del pensamien- o y de la c eación mode na sino el lenguaje de la de o a y de la condena, las palab as de la jus i icación de la imposibilidad, el llo iqueo de la conciliación, la pe suasión al consumo. Ya no se i e en la angus ia y con la concien- cia de la pé dida de odos los alo es y del sen- ido sino como en el mejo de los mundos. El sen ido se encuen a en el dine o y el pode y quienes a acan la al a de sen ido y aspi an de ui la écnica como sucedáneo del sen ido no hacen más que euni es ue zos y a icula medios y p ocedimien os inculados e iden i- icados con la esencia de la écnica. Los eme- dios han demos ado se a eces peo es que la en e medad. Ya no hay ines dis in os de los medios, no hay más que medios, no hay nada que se haga pa a algo dis in o de sí mismo. Espec áculo de la écnica La humanidad del homb e ya no es el epicen- o. El homb e es á ue a. «El homb e es un espec ado », al como en los desa ollos eó i- cos de Ven u i apa ece el ciudadano ascinado po los luminosos eclamos come ciales, po odo un simbolismo del consumo que la ciu- dad eje ce sob e él. Es a es la conclusión ambién de una e apa ilosó ica del Se con Heidegge . Y de allí pa en o os caminos. Todo un pano ama de caminos sin salida, que no pueden a a esa el lími e, el lími e que es la esencia de la écnica y el nihilismo que de e minan el mundo con empo áneo. Hei- degge econocía, desde la abe ación o ali a- ia de un sis ema egido po el dispa ade o de la « olun ad de pode », como los mecanismos y undamen os del sis ema occiden al la olun ad del Es ado o del capi al o el mono- polio o ali a io del apa a o cien í ico y ecno- lógico. La ecnoc acia, esa especí ica o ma de dominio, cons i uye el undamen o de los egímenes polí icos, de las p opias democ a- cias pa lamen a ias. La écnica no es en sí dominable y iene al homb e «si iado». El p incipal engaño del homb e con empo áneo es supone la some ida a su a bi io o al a bi- io de algunos. Y el ciudadano co ien e del mundo es el p o agonis a de ese mundo ecni- icado y media izado cuando la écnica signi- ica la disolución del p o agonismo. En la ein e p e ación heidegge iana del Su- pe homb e y el nihilismo -el supe homb e que supe a el homb e p oduc o de la lógica, de la humanidad del homb e, de la de e minación ideal de lo que el homb e es, que abandona la acionalidad ilus ada pa ecida a una jaula insopo able impulsado po el g i o agónico de Nie zsche, pa a da un sal o en el acío- él es á señalado como el habi an e acomodado al -XXXV- 35 ASTRAGALO,04(1996)ISSN 1134-3672 36 espec áculo de la des ucción y el nihilismo como la olun ad de pode ; pode de p oduci y des ui . Al educi se odo lo na u al a obje- o explo able, aquello que iene a llena el abismo en e la obje i idad y el humano como suje o es la écnica sólo p esen e como pu o ú il. La écnica consolida la educción de lo eal a lo ú il, elando p og esi amen e cual- quie o o ho izon e. El homb e mismo se oma como obje o a explo a . Pa a algunos el nihilismo iene hoy un au a omán ica en un sen ido de ep esen ación d amá ica de la ealidad, como una posición psicológica, mien as que sólo en la on olo- gía, el ondo donde ealmen e empiezan las cosas, en el indi idualismo del se p o undo, cons a ando que esa p ecisión no es su icien e pa a da cuen a de la memo ia, del p opio alma, del habi a poé ico. La échne e iden- emen e ya no es poiesis sino un p og ama de p oducción écnico y polí ico, ni es ale- heia como la mani es ación o des elamien- o de algo, sino el pe eccionamien o de un cálculo. La me ás asis écnica plane a ia es á i i- da hoy como espec áculo. Lo «a ís ico» es á ans e ido en a la o alidad de las écnicas. la o ma écnica llega a con e i se en ala de de la écnica, en o ma edundan e de la écnica, en elación na cisis a con su obje i o, en obje- i o en sí. del se na u al, cuando hablamos de in e sión Es e ización y humanización de las ga an ías de la azón se o igina el nihi- lismo. Con la pé dida o al del ca ác e an opológi- co de la es é ica que denunciaba O eiza, se Pa a Heidegge an e ese acaso de las es a a-cie a ambién el ciclo de los «descub imien- gemas acionales de la con i encia humana os». «Una ez concluido el pe íodo de la dis- que la cul u a occiden al ha lle ado a cabo, el pe sión de la in en i a écnica, la ciencia ha acaso de lo público, de la polis, el se polí i- ido a eclui se en el e eno de la p oduc i i- co, queda sólo una salida sal í ica: el pun o de dad ab il y en úl imo é mino a ís ica». «La mi a del espec ado que ans o ma la isión, in es igación undamen al ha concluido. La me a-phe ein -lle a más allá- , cons uye me- nue a in es igación es sob e y pa a ellengua- á o as, c ea lenguaje. Se a a de la «escucha je. La a ea aho a es la ansmisión de lo que se poé ica» que p opone Heidegge an e cual-ha log ado ans o ma , la educación». Lo que quie in en o sal í ica p og amá ico. Lo que iene a deci O eiza es que an e el eclipse de sal a es á en el a e. La écnica al se lo p o- la es ancia e lexi a, la con e sión écnica del pío del homb e puede con e i se en a e. mundo en á ico de in o mación hace que Puede habe algo ealmen e sal í ica en la lo nue o sea an iguo. Y e i iéndose O eiza écnica mode na. No obs an e en lo inmedia o al «inconcluso p oyec o de la ciudad»: «La de su belleza a ís ica exis e algo de o a a qui ec u a de la ciudad sólo ep oduce a- dimensión. La cons an e inconsecuencia del ian es exp esionis as de las p oducciones del alma que se mani ies a po una pa e necesi- pasado ecien e». «Una a qui ec u a encade- ando la p ecisión del concep o, y po o a nada a la ecnología» y de << un undamen o - XXXVI - eó ico débil». «Hay que sal a es a discisión en e lo eó ico y lo p ác ico» y de ol e a la a qui ec u a su «ca ác e de se icio». Hay que «aplica la a qui ec u a desde el u ba- nismo». La a qui ec u a que ealiza su con ac o con la ealidad social a a és de comp omisos con los eque imien os de los pa áme os econó- micos, indus iales, ene gé icos, iene que se de uel a a la ciudad y al ciudadano. El habi- an e o ui o de la a qui ec u a que es el clien- e anónimo del a qui ec o, el homb e disemina- do en concep os de homb e emp esa, homb e unciona io, homb e masa y la a qui ec u a que omi e el con ac o con sus inalidades son las dos ca as de la misma moneda: el con eni- do social y la azón a qui ec ónica suplan a- dos po in o mación écnica. Los es imonios o males obje o de nues os análisis nos p o- po cionan in o mación ace ca de los más inmedia os aspec os de la ealidad indus ial, del égimen polí ico y plani icado , del es ado del desempleo y de la in lación, e c. ¿Y el homb e? El homb e no es más que o o da o écnico, es un da o mé ico y económico, un alo es adís ico. La supues a humanización de la a qui ec u a y la e alo ización de los « alo es humanís i- cos» ei indicados po el mo imien o posmo- de no e minan siendo alo es supe pues os y añadidos a la o ma écnica, educiéndose su unción en pu amen e o namen al. Valo humanís ico iene a se sinónimo de adicio- nal o es é ico. Conno ados dichos « alo es humanís icos» como inú iles en e a los alo- es de u ilidad y e icacia, con ibuyen po lo gene al en la c eación de «ambien es lúdi- cos», ecibiendo po ello los más al os a ibu- os de admi ación y de p es igio. La supues a humanización que e is e así las di e en es p o- ducciones sociales, sean és as edi icios, obje- os y máquinas o ac os cul u ales, de iene al- si icación de las mismas. En la ciudad, el mo imien o posmode no in- oduce un cambio en la ideología u banís ica mode na enden e a e es i las ope aciones más mode nas y ecnoc á icas con un aspec o adicionalis a o ecologis a. Sus a gumen os eó icos débilmen e sos enidos e indisce ni- bles de los «a gumen os de peso», que son los écnicos y inancie os, se con ie en en pu a anécdo a, en pu o eclamo come cial, aduci- dos en í olas a qui ec u as igu a i as donde ambién caben los adicionalismos, clasicis- mos ... Así que mien as las angua dias han que ido comenza desde ce o, a a és de una p ác ica mo al y a ís ica des uc i a, el pasa- do que hoy se quie e celeb a es sen imen al: conmemo ación, museís ica. El debili amien o eó ico e ideológico implica una ac i ud decaden e que iene como u opía la econciliación y se exp esa con ambigüedad lingüís ica. Visualizamos así los signos palpa- bles de nues a si uación con empo ánea como un espec o de imágenes cons uidas que aba - can desde la o ma es ingida po la écnica a su con apues a imagen de una o ma edun- dan e de la écnica, donde odo ipo de o na- men o o elemen o his ó ico se puede añadi pa a «humaniza », es deci , conmemo a la «hu- manización de la a qui ec u a». Pa ece necesa io o o modo de p oduci las cosas consecuen e de o a educación y o a - XXXVII- 37 ASTRAGALO,04(1996)ISSN 1134-3672 o mación. La imposibilidad de pensa que educe odo p ocedimien o en esolución éc- nica y me odología, el p ocede del pensamien- o de in en a la axonomía de cualquie cosa y ele a en concep o lo que consis e en p oble- ma ización es ilís ica, moda, e c., ha de con- e i se en es ancia de o a e lexión. Pa a que el conocimien o y lo pensado emp endan una a ea uni icado a, ha ía al a una cul u a que nos esi úe en el espec áculo del mundo como e elación, más allá de los con encionalismos in elec ualis as y la cul u a de masas p opia de nues a ci ilización occiden al. El pa adigma de la «polis», del «se polí ico», nos lle a ía a la comp ensión de lo eal, ob a conjun a de azón y sen imien o. Po que ol e al mundo eal no es ol e a ningún «na u alismo» que sea lo opues o al « ecnicismo». Se ía hace de la «nega i idad», de la des ucción, una oca- do y de eno ación y, en cie a o ma, de e- consag ación del se . ¿Cómo ha de da se ese sal o que ans o ma ía los lími es del conoci- mien o que hoy adqui imos y lo o ien a ía a la e dade a sabidu ía? Nos hace al a una e i- sión de los concep os ins i ucionalizados con una exigencia de concienciación é ica en la es e a de lo público que anscende ía a lo p i- ado como una exigencia de ni el de educa- ción más ele ado que elimina ía las limi acio- nes en e eo ía y p axis, los educcionismos p agmá ico-ins umen ales de las p oduccio- nes sociales, el humanismo psicologis a, la op esión sociocul u alis a, el ela i ismo nihi- lis a ... Sólo la cul u a o alece ía el cue po de una sociedad de hoy que bajo su másca a de ole an e, democ á ica, p og esis a ... disimula su debilidad an e una emenda iolencia que se es á incubando en la más p o unda e incons- 38 sión é ica de una nue a comp ensión del mun- cien e insa is acción del se . 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