VO
CONOCI
AL
POETAS
Una
doble
emoción,
Seño es
Académicos,
co e
po
mi
pluma
imp egnando
es os
englones
y
e iendo
en
ellos,
jun o
a
la
no a
del
ecue do,
mi
g a i ud
a
un
iempo
po
es e
homenaje
a
Sal ado
Rueda,
con
quien
me
liga on
ue es
ínculos
de
amis ad,
de
pai-
sanaje
y
de
admi ación,
c eyéndome
ocado
po
ello
de
alguna
azón
de
albaceazgo
en
el
hoy
solemne
de
la
Academia;
que
unido
oy
a
su
memo ia,
a
más
de
odo,
po
la
de oción
que
siemp e
le
endí,
cul o
e o oso
y
pe du able
al
poe a
excelso
de
b iosa
ima,
ca ado
de
lau eles
y
hono es,
que
jamás
log a on
aba i
la
humildad
y
la
modes ia
p o e bial
del
can o
insigne.
No
p e ende ía
yo
aquí,
hace
ampoco
un
juicio
li e a io
o
c í ico
sob e
la
ob a
del
maes o,
juzgado
ya,
an es
y
después
de
mue o,
como
me ecía
su
a e
y
su
igu a,
que
supo
escala ,
pa a
su
glo ia,
las
cumb es
más
codiciadas
de
la
e e encia
humana.
Yo
conocí
a
Rueda
pe sonalmen e
hace
muchos
años.
Mi
admi-
ación
a
las
bellas
es o as
poli onas
del
maes o
me
ace có
a
él,
siendo
yo
es udian e
en
Mad id,
con
ocasión
de
la
lec u a
de
su
poesía
a
Esp onceda
en
un
ce amen
li e a io,
an e
un
público
abso o
y
elec izado.
Y
en
el
umbo
y
en
las
ho as
de
mi
ida
después,
muchas
eces,
me
solacé
con
el
ecue do
y
el
delei e
de
las
es o as
p edi-
lec as,
plenas
de
palpi ación
i al,
música
y
pasión
y
i mo
y
a e
a
un
iempo,
a omas
de
e nu a
y
e,
saudades
y
is ezas
y
año-
anzas,
con
la
emoción
de
la
ue za
desc ip i a,
alien e
y
sono a,
de
la
maga
inspi ación
me idional.
Y
ya,
has a
muchos
años
des-
pués—hace
dos
e anos—,
que
uí
a
Málaga
a
isi a
al
maes o,
con
la
misma
unción
con
que
se
isi a
a
un
san o,
20
BOLETÍN
DE
LA
ACADEMIA
SEVILLANA
DE
BUENAS
LETRAS
Y
en
una
casa
modes a
y
humilde
—como
su
pe sona—,
en
las
aldas
del
mon e,
a alaya
del
ma
ecino,
endí
al
poe a
mi
pos e
saludo,
en
unas
ho as
de
inol idable
sabo ,
an e
los
cho os
de
o o
de
su
an asía,
o encial
de
bellezas,
incansable
o jado a
de
imágenes
elices,
oqueladas
con
el
a e
exquisi o
de
su
palab a.
Y
allí,
y
an e
mí
abso o,
adqui ía
esonancias
mágicas
la
oz
menuda
y
leda
del
anciani o
glo ioso,
ya
ecluído,
po
el
cansancio
de
los
años
y
los
desengaños,
en
el
sosiego
del
la
apacible,
a a o
de
pe cibi
y
so be
en
el
olun a io
e aimien o,
el
ibio
y
con o -
able
alien o
de
esas
sensaciones
pu as
y
g a as,
olo
de
campo,
de
p ados
y
de
lo es,
de
b isas
salinas,
silencio
dulce
de
o a o io
en
el
egazo
de
la
ie a
mad e.
El
campo
es
como
un
pa aíso
en
la
ida.
Todo
lo
que
nos
hie e,
en
su
calma
se
ol ida.
Yo
os
digo,
Seño es
Académicos,
que
asis ía
a
aquellos
mo-
men os
imbo ables
con
la
misma
emoción
que
sí
con empla a
una
eliquia.
No
en
balde
los
años
habían
pasado,
lab ando
la
huella
de
la
senec ud
iun al.
Casi
ciego
y
consumido,
ya
mus ias
las
pupilas
que
supie on
de
las
bellezas
de
an os
pano amas,
musa
de
sus
e sos,
el
iejeci o
amable
me
ab ió
sus
pue as—las
de
su
casa
y
su
espí i u—con
su
gene osa
y
p o e bial
co esía,
embal-
samando
y
ec eando
las
ho as
que
me
e u o
embelesado,
con
la
g a a
sin onía
o ques al
de
su
palab a,
débil
y
sun uosa
a
un
iem-
po,
la idos
de
su
inspi ación
de
águila
ma izados
con
la
e nu a
de
su
caudal
emo i o.
Y
así,
pas o
de
la
hos ilidad
senil,
cansado
y
endido,
el
g an
poe a
dis aía
sus
años
pos e os
en e
Benaque—nido
de
los
mon es
donde
meció
su
cuna—y
Málaga—la
gen il
y
aleg e
ciu-
dad—,
siemp e
a
la
is a
del
ma
azul,
donde
sus
ojos
ya
is es
y
opacos,
bo achos
de
an a
belleza,
año a ían
los
e e nos
ho i-
Zon es
de
luz
y
de
colo ,
la
magia
de
los
c epúsculos
ma inos,
el
g an
escena io
de
la
na u aleza
amada
con
la
opulencia
de
sus
is osas
pe spec i as,
algo
di uminadas
ya
en
las
lon ananzas
del
ecue do.
Aquel
día
pa a
mí
ué
memo able,
en
el
halago
de
mi
espí i u.
Alí,
el
des ile
p o uso
de
las
bellas
ideas,
cabe
las
nos algias
y
is ezas
de
la
ancianidad,
salmos
y
e e encias
de
la
e
y
del
a e,
BOLETÍN
DÉ
LA
ACADEMIA
SEVILLANA
DE
BUENAS
LETRAS
21
las
galas
de
la
poesía
en
odos
los
momen os
del
alma
p óce ;
en
la
solemnidad
de
unas
ho as
i idas
con
uición
y
delei e
en
el
albe gue
humilde
del
humilde
poe a
glo ioso,
que
supo
de
los
más
al os
homenajes
en
odas
las
la i udes
del
plane a.
Y
heme
allí
en e
a
él,
en
el
sabo eo
selec o,
pa a
pe cibi
con
la
unción
me ecida
las
e ocaciones
de
la
más
pu a
y
excelsa
sole a
es é ica
de
la
ie a
malagueña.
Po
eso,
Seño es
Académicos
de
la
Se illana
de
Buenas
Le as,
ya
que
habeis
enido
la
gen ileza
y
la
dis inción
de
o ece
es e
homenaje,
a alado
con
el
mé i o
de
ues as
apo aciones,
me
he
c eído
obligado
y
aludido
en
mi
iple
calidad
de
amigo,
paisano
y
admi ado
de
Sal ado
Rueda,
y
os
exp eso
mi
g a i ud
como
si
el
hono
y
el
mé i o
ajeno
me
a ec a a;
como
que iendo
busca
cobijo
y
ampa o
y
alien o
a
mi
insigni icancia
li e a ia
en
es a
Aca-
demia,
asiéndome
y
en olándome
a
cualquie
a inidad
o
mo i o,
que
en
es e
caso
lo
o jo
y
lo
p esumo:
con
el
a oma
de
la
amis ad,
con
el
ecue do
de
una
comunión
a ís ica
y
con
ese
ínculo
de
la
común
ie a
mad e,
donde
nació
y
donde
eposan
las
cenizas
del
más
al o
y
escla ecido
poe a
me idional.
FRANCISCO
BLÁZQUEZ
BORES
Sesión
del
día
5
de
mayo
de
1933