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Yo conocí al poeta...

Blázquez Bores, Francisco

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VO CONOCI AL POETAS Una doble emoción, Seño es Académicos, co e po mi pluma imp egnando es os englones y e iendo en ellos, jun o a la no a del ecue do, mi g a i ud a un iempo po es e homenaje a Sal ado Rueda, con quien me liga on ue es ínculos de amis ad, de pai- sanaje y de admi ación, c eyéndome ocado po ello de alguna azón de albaceazgo en el hoy solemne de la Academia; que unido oy a su memo ia, a más de odo, po la de oción que siemp e le endí, cul o e o oso y pe du able al poe a excelso de b iosa ima, ca ado de lau eles y hono es, que jamás log a on aba i la humildad y la modes ia p o e bial del can o insigne. No p e ende ía yo aquí, hace ampoco un juicio li e a io o c í ico sob e la ob a del maes o, juzgado ya, an es y después de mue o, como me ecía su a e y su igu a, que supo escala , pa a su glo ia, las cumb es más codiciadas de la e e encia humana. Yo conocí a Rueda pe sonalmen e hace muchos años. Mi admi- ación a las bellas es o as poli onas del maes o me ace có a él, siendo yo es udian e en Mad id, con ocasión de la lec u a de su poesía a Esp onceda en un ce amen li e a io, an e un público abso o y elec izado. Y en el umbo y en las ho as de mi ida después, muchas eces, me solacé con el ecue do y el delei e de las es o as p edi- lec as, plenas de palpi ación i al, música y pasión y i mo y a e a un iempo, a omas de e nu a y e, saudades y is ezas y año- anzas, con la emoción de la ue za desc ip i a, alien e y sono a, de la maga inspi ación me idional. Y ya, has a muchos años des- pués—hace dos e anos—, que uí a Málaga a isi a al maes o, con la misma unción con que se isi a a un san o, 20 BOLETÍN DE LA ACADEMIA SEVILLANA DE BUENAS LETRAS Y en una casa modes a y humilde —como su pe sona—, en las aldas del mon e, a alaya del ma ecino, endí al poe a mi pos e saludo, en unas ho as de inol idable sabo , an e los cho os de o o de su an asía, o encial de bellezas, incansable o jado a de imágenes elices, oqueladas con el a e exquisi o de su palab a. Y allí, y an e mí abso o, adqui ía esonancias mágicas la oz menuda y leda del anciani o glo ioso, ya ecluído, po el cansancio de los años y los desengaños, en el sosiego del la apacible, a a o de pe cibi y so be en el olun a io e aimien o, el ibio y con o - able alien o de esas sensaciones pu as y g a as, olo de campo, de p ados y de lo es, de b isas salinas, silencio dulce de o a o io en el egazo de la ie a mad e. El campo es como un pa aíso en la ida. Todo lo que nos hie e, en su calma se ol ida. Yo os digo, Seño es Académicos, que asis ía a aquellos mo- men os imbo ables con la misma emoción que sí con empla a una eliquia. No en balde los años habían pasado, lab ando la huella de la senec ud iun al. Casi ciego y consumido, ya mus ias las pupilas que supie on de las bellezas de an os pano amas, musa de sus e sos, el iejeci o amable me ab ió sus pue as—las de su casa y su espí i u—con su gene osa y p o e bial co esía, embal- samando y ec eando las ho as que me e u o embelesado, con la g a a sin onía o ques al de su palab a, débil y sun uosa a un iem- po, la idos de su inspi ación de águila ma izados con la e nu a de su caudal emo i o. Y así, pas o de la hos ilidad senil, cansado y endido, el g an poe a dis aía sus años pos e os en e Benaque—nido de los mon es donde meció su cuna—y Málaga—la gen il y aleg e ciu- dad—, siemp e a la is a del ma azul, donde sus ojos ya is es y opacos, bo achos de an a belleza, año a ían los e e nos ho i- Zon es de luz y de colo , la magia de los c epúsculos ma inos, el g an escena io de la na u aleza amada con la opulencia de sus is osas pe spec i as, algo di uminadas ya en las lon ananzas del ecue do. Aquel día pa a mí ué memo able, en el halago de mi espí i u. Alí, el des ile p o uso de las bellas ideas, cabe las nos algias y is ezas de la ancianidad, salmos y e e encias de la e y del a e, BOLETÍN DÉ LA ACADEMIA SEVILLANA DE BUENAS LETRAS 21 las galas de la poesía en odos los momen os del alma p óce ; en la solemnidad de unas ho as i idas con uición y delei e en el albe gue humilde del humilde poe a glo ioso, que supo de los más al os homenajes en odas las la i udes del plane a. Y heme allí en e a él, en el sabo eo selec o, pa a pe cibi con la unción me ecida las e ocaciones de la más pu a y excelsa sole a es é ica de la ie a malagueña. Po eso, Seño es Académicos de la Se illana de Buenas Le as, ya que habeis enido la gen ileza y la dis inción de o ece es e homenaje, a alado con el mé i o de ues as apo aciones, me he c eído obligado y aludido en mi iple calidad de amigo, paisano y admi ado de Sal ado Rueda, y os exp eso mi g a i ud como si el hono y el mé i o ajeno me a ec a a; como que iendo busca cobijo y ampa o y alien o a mi insigni icancia li e a ia en es a Aca- demia, asiéndome y en olándome a cualquie a inidad o mo i o, que en es e caso lo o jo y lo p esumo: con el a oma de la amis ad, con el ecue do de una comunión a ís ica y con ese ínculo de la común ie a mad e, donde nació y donde eposan las cenizas del más al o y escla ecido poe a me idional. FRANCISCO BLÁZQUEZ BORES Sesión del día 5 de mayo de 1933