EL
MONITOR
ULTRAMARINO.
PROSPECTO.
C/uando
los
sucesos
de
doce
anos
de
desg acias
pa e¬
ce
que
han
comenzado
á
amilia iza
á
los
españoles
de
ambos
mundos
con
la
dispu a
en
que
es á
ci ada
esen¬
cialmen e
la
elicidad
de
an os
millones
de
indi iduos
de
la
especie
humana
,
es
de
espe a
que
los
que
mas
pie den
en
la
mala
e minación
de
es as
di e encias
quie¬
an
ins ui se
á
ondo
en
la
cues ión
y
en
sus
an ece¬
den es
y
consecuencias,
enunciando
á
las
suges iones
del
o gullo
esen ido,
á
los
p es igios
de
la
ambición
y
á
las
espe anzas
de
un
monopolio,
que
ya
no
puede
con¬
se a se
sin
que
el
in e és
de
pocos
cause
la
uina
de
muchos
en
los
dos
hemis e ios.
El
desengaño
de
que
el
iempo
y
la
na u aleza
pueden
mas
que
las
p eocupacio¬
nes
y
los
cálculos
apoyados
en
ellas,
a
euniendo
de
al
modo
los
ánimos
de
los
dos
pa idos,
que
apenas
ha¬
b á
en
ellos
quien
no
piense
en
ansigi ,
como
se
pue¬
da,
una
con ienda,
en
que
las
ci cuns ancias
han
dado
la
mejo
pa e
á
los
que
jus a
ó
injus amen e
lle a on
la
peo
has a
el
dia.
España
debe
y
quie e
conse a
con
la
Amé ica
las
elaciones
que
en
ambos
paises
ha
c eado
la
consan¬
guinidad
,
y
en
las
que
es á
ci ada
la
mu ua
elicidad
de
nues a
g an
amilia;
pe o
si
se
quie e
con a ia
en
es o
la
ma cha
de
la
na u aleza
c eado a
y
modi icado a
esclusi a
de
es as
mismas
elaciones,
aho a
que
el
ie¬
jo
mundo
no
puede
conse a
sob e
el
nue o
la
p es í-
2
*•
giosa
supe io idad
que
le
dió
el
a i icial
sis ema
polí i¬
co
de
es
siglos,
no
ha á
aquel
o a
cosa
que
pe e i
hos ilmen e
en
daño
suyo
una
que ella
ecunda
en
an¬
sacciones
a e nales
y
amis osas,
siemp e
que
no
se
la
saque
de
su
e dade o
y
na u al
c i e io.
La
p eocupación
ue
po
desg acia
la
base
de
la
dispu a
lle ada
al
es emo
de
una
gue a
ci il,
que
se
llama
de
amilia,
y
la
p eocupación
es
la
que
sos iene
y
omen a
el
g i o
de
las
pasiones
,
agen es
p incipales
de
ambos
pa idos
espec i amen e.
La
azón
sola
es
quien
iene
en
su
mano
el
caduceo
con
que
ha
de
es able¬
ce se
la
calma
necesa ia
pa a
que
se
oigan
y
se
ap e¬
cien
debidamen e
las
p oposiciones
con
que
la
paz
quie¬
e
ehende
po
medio
del
apiñado
enjamb e
de
opinio¬
nes
,
de
p oyec os
,
de
planes,
de
a bi ios
y
de
olle¬
os
,
que
lanzados
en
el
calo
de
la
lid,
han
alejado
o¬
da
espe anza
de
capi ulación.
Sen ado
sob e
uinas
y
ca¬
dá e es
el
genio
español,
es á
señalando
con
el
dedo
del
desengaño
lo
pasado
y
lo
u u o
á
ambos
hemis e ios,
pa a
que
sus
habi an es
empleen
el
iempo
p esen e,
que
al
ez
no
ol e á
jamas
,
en
cu a
á
la
na u aleza
de
las
es ocadas
que
le
han
dado
á
mansal a
el
e o
y
la
ambición
a mados
con
Ja
iple
co aza
de
la
polí ica.
El
siglo
XIX
no
es
el
siglo
XVI;
y
odos
los
es ue ¬
zos
de
los
zu cido es
de
p oyec os
,
y
de
los
adalides
de
emp esas
he oicas
,
no
ha án
o a
cosa
que
demos a
la
impo encia
de
los
homb es
con a
el
impe io
del
iempo
y
de
las
ci cuns ancias.
El
siglo
es
el
conspi ado
uni¬
e sal
,
y
sus
cómplices
son
la
gene ación
p esen e,
que
deja á
á
la
pos e idad
un
o den
de
cosas
mas
ó
menos
du able
,
pe o
nunca
e e no
é
indes uc ible.
Nada
hay
que
lo
sea
mas
que
la
na u aleza;
y
que e la
modi ica
según
nues os
cap ichos,
es
es ablece
el
eino
del
mal,
y
busca
la
elicidad
en
el
deso den,
con a iando
los
designios
de
la
P o idencia.
Es o
supues o,
es
menes e
enuncia
á
p eocupa¬
ciones
,
que
ya
no
pueden
p e alece
con a
el
desenga-
3
no
que
han
p oducido
an os
dias
de
inú iles
es ue zos
pa a
opone se
al
impe uoso
o en e
de
unos
sucesos
en
que
la
Amé ica
no
u o
an es
pa e
ni
in lujo,
ni
aho a
ecibe
de
ellos
o o
que
el
de
e se
en
el
caso
de
oma
sob e
sí
el
cuidado
de
su
sue e
y
conse ación,
sin
p escindi
en
mane a
alguna
de
las
elaciones
que
la
na¬
u aleza
ha
es ablecido
en e
ella
y
la
España;
elacio¬
nes
que
siendo
de
odos
los
iempos
y
de
odas
las
ci ¬
cuns ancias
,
no
pudie a
ob a
con a
ellas
sin
espone se
á
des ui
con
la
mano
de
la
imp e isión
lo
que
edi ica¬
ba
con
la
de
la
necesidad
y
la
con eniencia
mu ua.
He
aquí
el
p og ama
de
oda
ansacción
en e
am¬
bas
Españas;
pe o
pa a
concebi lo
en
oda
su
es ension,
es
menes e
que
los
españoles
eu opeos
conozcan
la
Amé¬
ica
como
los
ame icanos
conocen
la
España;
y
es o
es
lo
que
hace
necesa ia
la
publicación
del
pe iódico
que
p o¬
ponemos
como
el
único
medio
de
des ui
la
impene a¬
ble
ba e a
de
la
p eocupación,
que
iene
alucinados
á
los
de
acá,
mas
en
daño
suyo
que
en
pe juicio
de
los
que
saben
ya
lo
bas an e
pa a
deduci
lo
que
iene
que
espe a
la
España,
y
lo
que
iene
que
eme
la
Amé i¬
ca
,
de
odo
lo
que
no
sea
con o me
á
las
leyes
de
la
na¬
u aleza,
con a
las
que
nada
pudie on
jamas
las
de
la
polí ica.
El
único
que
queda
aun
en
juego
de
odos
los
p es¬
igios
que
ha
educido
á
pol o
la
lucha
de
doce
años,
es
la
capacidad
mo al
de
los
ame icanos
pa a
lle a
á
cabo
sus
p oyec os
de
e o ma
polí ica.
Opinable
pod á
se
aun
sí
nues os
pa ien es
de
Ul ama
son
mas
ó
menos
de
lo
que
quie en
pa ece ;
pe o
nadie
hab á
que
dude
que
la
España
no
es
la
que
e a,
y
es a
es
la
pa e
de
la
cues ión
que
in e esa
á
los
de
acá
mas
que
á
los
de
allá;
pues o
que
noso os
a amos
de
la
exis encia
absolu a,
y
ellos
solo
a en u an
en
la
con o e sia
la
comodidad
social
po
el
iempo
que
bas e
á
ni ela
los
elemen os
de
aquella
asociación
polí ica.
Pa a
en a
en
es e
juicio
de
compa ación
es
ya
necesa io
que
no
nos
a engamos
4
á
los
in o mes
que
die on
los
agen es
del
an iguo
sis ema,
aducidos
odos
ellos
po
el
dicciona io
de
las
pasio¬
nes,
y
que
pe diéndole
el
miedo
á
la
cues ión,
en emos
en
ella
con
la
esignación
p opia
de
homb es
que
cono¬
cen
sus
ue zas,
y
quie en
conoce
las
de
los
que
le
dis¬
pu an
cie os
de echos
que
no
han
enido
o a
exis encia
que
la
p ohibición
de
discu i los
y
analiza los.
Nosce
e
ipsum
es
el
epílogo
de
la
iloso ía
,
y
en
el
que
es án
ci¬
ados
odos
los
de echos
y
odos
los
debe es
de
las
dos
pa es
en
el
plei o
de
su
ecíp oca
y
pe pe ua
u ilidad.
La
opinión
pública
di á
si
la
España
se
conoce
á
sí
misma
en
sus
p e ensiones
espec o
de
la
Amé ica;
y
es¬
a
pa e
de
la
cues ión
se á
ob a
de
o os.
La
nues a
es
p ocu a
que
conozcan
la
Amé ica
los
españoles
al
cual
ue,
al
cual
es,
y
al
cual
puede
se
espec o
de
la
España,
de
quien
no
debe
sepa a se
hos ilmen e
sin
po¬
ne
en
pelig oso
choque
odos
sus
ac uales
elemen os
so¬
ciales
y
odo
el
gi o
de
sus
p esen es
in e eses;
y
es a
se á
la
ma e ia
única
y
esclusi a
de
una
emp esa
consa¬
g ada
á
es ablece
á
la
na u aleza
en
sus
de echos,
pa a
unda
sob e
ellos
ansacciones
polí icas
ela i as
al
nue¬
o
o den
que
ha
aido
el
lápso
de
an os
siglos.
Po
la
an igua
causa
de
la
España
eu opea
mili an
odos
los
que
pe enecen
al
gobie no,
que
ob a
según
su
necesa ia
ca ego ía
en
la
cues ión
,
mili a
una
g an
pa e
déla
ep esen ación
nacional,
mili an
odos
los
que
pie den
en
el
nue o
o den
de
cosas,
que
nadie
ha
c ea¬
do
en
pa icula
ni
nadie
puede
ya
esis i
sin
des ui se;
y
la
opinión
pública
de
la
nación
luc uando
en e
lo
que
oca
y
no
conoce
,
solo
en a
en
la
dispu a
p onun¬
ciándose
con a
odo
p oyec o
que
enga
po
base
pasa
el
Océano
pa a
i
á
hos iliza
á
los
que
e
esis i
doce
años
de
gue a,
du an e
los
cuales
han
uel o
los
cam¬
peones
de
la
legi imidad
sin
habe
hecho
o a
cosa
que
eno a
en
el
siglo
del
sabe
y
de
la
ilan opía
las
io¬
lencias
de
los
iempos
en
que
n<?
se
conocía
o a
glo ia
que
la
de
las
conquis as.
Sin
las
p endas
de
los
Co eses
5
y
Piza os,
c eye on
algunos
que
iban
á
habe las
con
los
asallos
de
Mo ezuma
y
A ahualpa;
y
lo
peo
es
que
se
p ocu ó
conse a
en
la
nación
es a
idea
espec o
de
la
Amé ica,
sin
o o
cálculo
que
el
de
con inua
einan¬
do
po
una
igno ancia,
incapaz
de
sos ene se
desde
que
se
pe mi ió
á
los
españoles
sabe
odo
lo
que
no
habían
po¬
dido
ap ende
has a
aho a.
Mucho
le
al a,
empe o,
al
pueblo
español
pa a
dis¬
ce ni
su
e dade o
in e és
en
la
p esen e
cues ión;
y
co¬
nociendo
noso os
que
la
opinión
es
la
que
ha
de
sua i¬
za
al
gobie no
el
áspe o
camino
que
le
oca
anda
en
es e
negocio,
se
ha
c eído
que
en
p ocu a
p esen a lo
en
su
e dade o
pun o
de
is a,
le
hacíamos
un
se icio
an o
mas
necesa io,
cuan o
que
ca eciendo
en
la
ac ua¬
lidad
la
Amé ica,
de
oda
ep esen ación
legal
en
la
Pe¬
nínsula,
ienen
aho a
los
in e esados
de
buena
e
en
la
sue e
u u a
de
ambas
Españas
mas
de echo
que
nunca
pa a
ompe
el
silencio,
que
pudie a
comp ome e
de
un
modo
i e ocable
el
éxi o
de
una
esolución
an
impo ¬
an e
en
el
día
de
hoy
po
sus
consecuencias,
como
lo
ue
en
el
suyo
el
descub imien o
y
la
conquis a
de
los
as os
y
emo os
países
que
an o
in luyen
en
la
p ospe¬
idad
gene al
de
la
Eu opa,
mal
que
le
pese
á
ella
misma.
Si
algo
hay
que
pueda
au o iza
la
enuencia
que
se
ad ie e
en
la
España
eu opea
pa a
ob a
espec o
de
la
ame icana
con
la
libe alidad
que
le
indican
con
u gencia
las
apu adas
ci cuns ancias
en
que
se
halla,
es
el
emo
de
deja
la
sue e
de
los
eu opeos
que
se
oponen
á
las
e o mas
adicales
sin
ga an ía
alguna
que
los
ponga
á
cubie o
de
la
enganza
de
los
ame icanos,
Cuando
es os
se
ean
de
de echo
en
posesión
de
odo
lo
que
dispu an.
Es e
incon enien e
pe enece
á
los
ame icanos
p eca e lo
con
es ipulaciones
ales,
que
a ianzando
la
sue e-de
an¬
os
homb es
ú iles,
que
no
pelean
sino
po que
emen,
Ies
hagan
concebi
la
idea
de
abaja
pa a
adqui i
luego
que
ean
que
pueden
i i
con
segu idad,
enunciando
á
oda
espe anza
de
que
haya
en
Eu opa
quien
les
p o¬
me a
hon a
ó
p o echo
po
u ba
la
paz
de
los
países
en
que
goza án
de
odo
el
u o
de
su
.indus ia
y
su
su¬
do
bajo
una
absolu a
igualdad
de
de echos
y
debe es.
F anqueza
y
buena
e:
he
aqui
las
dos
ánco as
que
han
de
sal a
á
ambas
Españas
de
la
bo asca
,
que
ha
p odu¬
cido
en
el
nue o
el
choque
de
odos
los
elemen os
polí¬
icos
con
que
p ocu a
egene a se
el
iejo
mundo.
Fío
se án
pocos
los
que
sepan,
al
eZ
áiejo
que
no¬
so os,
lo
que
amos
á
pone
al
alcance
de
los
que
lo
igno an;
y
es e
incon enien e,
que
se
educe
cuando
mas
á
que
ecue den
los
sabios,
ae á
siemp e
,1a
en aja
de
que
ap endan
los
igno an es
cosas
de
que
pende
en
g an
mane a
la
esolución
del
g an
p oblema
de
la
elicidad
de
unos
y
o os.
Po
eso
es
que
hab emos
de
epe i
lo
que
se
ha
dicho
en
ano
an es
sob e
el
hecho
y
el
de e¬
cho
de
la
p esen e
cues ión,
pa a
que
aho a
que
hay
menos
iesgo
en
deci
la
e dad,
y
mas
disposición
pa a
oi la,
se
en ilen
los
an eceden es
y
las
consecuencias
de
es e
negocio
del
modo
que
equie e
el
acie o
de
una
esolución
que
a
á
ija
la
sue e
de
casi
oda
la
Eu opa,
comp ome ida
mas
ó
menos
en
la
que ella
en e
España
y
Amé ica.
Fundado
sob e
es as
bases
el
Moni o
Ul ama ino
se
compond á
de
las
siguien es
ma e ias.
His o ia
gene al,
geog a ía
y
es adís ica
ame icana.
De alles
his ó icos
sob e
los
mo imien os
de
Ul a¬
ma
y
sus
p og esos
en
la
pa e
mili a
y
polí ica.
Análisis
de
las
opiniones,
discusiones
y
esoluciones
del
gobie no
de
la
Península
espec o
de
la
Amé ica,
y
conduc a
de
sus
agen es
en
aquellos
países.
Examen
de
los
a ios
elemen os
de
que
se
compone
la
población
ame icana,
y
de
la
in luencia
de
sus
in e e¬
ses
en
la
c isis
ac ual
de
ambas
Españas.
Es ado
ecíp oco
de
la
opinión
pública
en
ambos
países.
No icias
de
Ul ama .
los
bienes
que
epa e
nada
hay
que
no
se
aumen e
se
ec i ique
en
el
mundo
mo al
con
el
conocimien o
del
mundo
ísico:
la
as onomía,
la isica,
la
na egación,
las
a es,
la
bo ánica,
la
isiología
y
odas
las
ciencias
na u ales,
caminan
acele adas
á
su
pe ección;
y
mil
ab¬
su dos
en ejecidos
y
e e enciados
casi
a
la
pa
de
los
sag ados
dogmas,
desapa ecen
a
is a
de
los
hechos
con
que
las
nue as
adquisiciones
desmien en
y
des uyen
as
eo ías
de
la
igno ancia
y
la
supe s ición.
Al
e
an os
p odigios,
i
quién
pod a
deja
de
con esa
que
la
P o i¬
dencié,
que iendo
pone
al
homb e
al
ni el
de
sus
^nue¬
as
conquis as,
hizo
que
el
momen o
de
emp ende las
uese
ambién
el
momen o
de
odos
los
g andes
descu¬
b imien os
,
y
de
la
abju ación
de
odos
los
g andes
e
°De
S
scúb ese
la
b újula
en
Ñapóles,
nace
Colon
en
Géno a,
y
eina
Isabel
en
Cas illa:
he
aquí
una
concu ¬
encia
de
causas
demasiado
sublime
en
sus
e ec os
pa a
a ibui las
al
acaso.
Juzgúelo
asi
el
que
quie a,
mien as
que
noso os
eco emos
a óni os
el
inmenso
espacio
del
nue o
pa imonio
que
el
hé oe
Ligu iano
adjudico
a
su
especie
con
el
eliz
y
ma a illoso
esul ado
de
la
a e i¬
da
emp esa
á
que
dió
impulso
una
he e
e a
^
de
Pelayo.
No
nos
es
dado
segui le
desde
el
pue o
de
Palos
de
Mogue
en
Andalucía,
has a
las
islas
Lucayas
en
su
p ime a
espedicion,
ol e
coa
él
en
iun o
á
Se i¬
lla
ni
acompaña le
ahe ojado
con
g illos
de
esul as
de
su
?
e ce a
en a i a.
Colon,
incansable
en
a o
de
la
Es
aña,
pa ece
que
quiso
hace
mas
conspicua
su
mag¬
nanimidad
poniéndola
en
con as e
con
nues a
pequenez,
y
añadi
un
es imonio
incon es able
de
que
siemp e
ue
el
géne o
humano
an
ing a o
como
menes e oso,
y
aQ
dispues o
á
ecibi
el
bene icio
como
á
ol ida se
de!
^en-
hecho .
Ha o
sabe
de
es o
la
gene ación
p esen e,
y
1
iene
con
que
indemniza
al
descub ido
del
nue o
mun
de
la
ing a i ud
desús
p ogeni o es
con esando
S
l
“*
c
*
debe
el
usu uc o
de
la
mi ad
de
la
c eacio
,
q
{O
aumen ó
los
dominios
de
la
co ona
de
Cas illa
un
es an-
ge o,que
pudo
p i a nos
del
de echo
de
p ime a
ocupa¬
ción
en
las
opulen as
egiones
des inadas
á
decidi
la
sue e
de
la
Eu opa
á
los
escien os
años
de
su
exis en¬
cia
en
el
o den
geog á ico
del
globo.
Pa a
comple a
la
suma
de
los
bene icios
que
la
po¬
sesión
del
nue o
ha
aído
al
an iguo
mundo,
se ia
ne¬
cesa io
en a
en
el
eno me
y
di ícil
cálculo
de
lo
que
es e
ha
ganado
en
aumen o
de
población
y
de
ciudades,
de
come cio
y
de
ma ina,
de
a es
y
de
conocimien os
p oduc o es:
segui
luego
poniendo
en
cuen a
lo
que
ha
enido
que
aumen a
sus
acul ades
pa a
adqui i
y
goza
de
es a
nue a
conquis a;
y
pode
compa a
po
úl imo
el
es ado
de
la
Eu opa
al
descub i se
la
Amé ica,
con
el
en
que
se
halla
hoy
es a
misma
Eu opa,
an
igno an e
en onces
de
la
exis encia
de
la
mi ad
del
mundo,
como
es a
lo
es aba
de
la
nues a:
educida
la
es e a
de
sus
goces
á
un
ámbi o
an
es echo
como
el
de
sus
conoci¬
mien os
:
incapaces
sus
na egan es
de
o as
de o as
que
las
de
ma cación
po
las
cos as
y
los
as os:
sin
medios
de
con ac o
en e
los
miemb os
de
la
g an
amilia
que
puebla
la
ie a;
y
al a
de
pábulo
pa a
el
genio
del
co¬
me cio,
y
pa a
las
colosales
y
cos osas
emp esas
de
los
gobie nos,
que
han
inculado
su
g andeza
en
el
usu uc¬
o
de
la
p opiedad
del
nue o
mundo,
epa ida
desde
el
Va icano
en e
España
y
Po ugal.
Quizá
llega emos
en
el
cu so
de
es a
ob a
á
p esen a
un
cuad o,
bien
ó
mal
concluido,
de
los
esul ados
de
an os
y
an.
g andiosos
an eceden es;
pe o
en e an o
nos
con en a emos
con
bos¬
queja
aho a
los
esul ados
palpables
que
ha
p oducido
el
genio
de
Colon,
ayudado
de
la
gene osa
p e isión
con
que
Isabel
de
Cas illa
pigno ó
sus
joyas
y
su
c édi o,
pa¬
a
da
á
la
España
el
de echo
que
aho a
iene
de
se
la
egulado a
de
los
des inos
de
la
Eu opa
en
sus
elaciones
con
la
Amé ica.
El
p ime o
y
mas
no able
de
odos
los
e ec os
que
la
ecíp oca
comunicación
de
un
hemis e io
con
o o
ha
lí
o oducido
en
a o
del
géne o
humano,
ha
sido
ele a -
ai
mundo
mode no
sob e
el
an iguo
,
obje o
y
e mino
habi ual
de
compa aciones
des en ajosas,
pa a,
el
p ime-.
o
Sin
eme idad
puede
asegu a se
que
no
conoce ían-
aho a
la
ie a
que
pisa an
los
g andes
genios
de
la
an¬
igüedad
,
p ecisados
á
ap ende
de
noso os
la
o ma
y
el
amaño
de
la
habi ación
en
que
i ie on.
Nada
se ia
lo
que
ellos
supie on
de
la
na u aleza
compa ado
con
lo
que
noso os
hemos
adelan ado
en
el,
conocimien o
de
sus
a canos
po
el
descub imien o
del
nue o
mundo.
Todo
es á
ya
pa en e
en
los
dos
hemis e ios,
sin
que
haya
obscu idades
en
que
no
haya
pene ado
nues a
is a
•
V
la
con igu ación,
la
masa
de
las
pa es
solidas,
la
inmensidad
de
los
ma es
quedas
odean,
y
el
ámbi o
de
los
as os
ecep áculos
en
que
pa ece
es a
nadando
el
elobo
,
odo
,
odo
es á
conocido
,
calculado
,
medi¬
do
Y
demos ado
de
un
modo
e iden e
é
incon es able.
Ni
una
sola
ensenada
hay
ya
en
oda
la
es ens.on
de
cos as,
en
que
la
na u aleza
pa ece
habe se
empeñado
en
obs en a
la
a iedad
de
sus
cap ichos,
que
s
>
y
escapado
de
la
obse ación,
del
pincel,
o
del
compás
del
iaje o
guiado
po
la
inclinación
saludable
de
la
i¬
queza
ó
del
place ;
y
en
lo
mas
ecóndi o
de
ambos
con¬
inen es,
enmedio
de
las
inaccesibles
egiones
e
*
no
habla
pene ado
humana
huella,
no
hay
en
el
día
m
ca e na
desconocida,
ni
habi an e
sal age
cuya
exis en¬
cia
igno e
el
homb e
ci ilizado,
que
la
ha
desen uel o
y
ensanchado
con
sensaciones
mas
dulces
y
sublimes
que
aquellas
á
que
es aba
educida
la
ida
ege a i a
del
hom¬
b e
nue o,
que
ocupa
ya
un
luga
en
la
dila ada
ge a -
.
quía
de
la
especie
humana.
La
al u a,
la
con o mación,
las
bases
y
la
unión
ecíp oca
de
las
mon añas,
han
se ¬
ido
pa a
demos a
el
in lujo
que
ellas
eje cen
sobie
algunos
enómenos
de
la
na u aleza;
y
las
cabece as,
a.
co ien e,
la
hondu a,
y
el
desagüe
de
los
íos
|
iau
'
d
”
cubie o
su
u ilidad
ag ícola
y
come cial.
De
es
e
ha
enido
á
se
en
odas
pa es
la
na u aleza
i
u
u
dad
pueden
en a
ya
como
auxilia es
en
ues os
con¬
sejos;
po que
la
cues ión
es á
some ida,
como
odas
las
de
las
Naciones,
á
la
ominosa
decisión
de
la
ue za,
ó
al
saludable
y
consolado
a bi amen o
de
los
pac os.
Lo
pasado
os
suminis a
an eceden es
pa a
conoce
lo
educido
del
p ime
es emo,
y
lo
u u o
os
descub e
en
el
segundo
un
halagüeño
y
delicioso
campo
de
espe an¬
zas
inago ables
,
á
que
llega eis
con
solo
deja os
lle a
po
la
pendien e
del
siglo
que
abaja
en
allana os
la
senda
de
la
inmo alidad.
Al
ol e
la
is a
sob e
el
ho o oso
espacio
de
desolación
y
de
mise ia,
que
con
dolo
deja on
a ás
ues os
p edeceso es,
no
pod éis
menos
que
co e
á
gua ece os
despa o idos
en
el
seno
de
la
na u aleza;
de
esa
mad e
común,
que
espe a
e
enjugadas
po
ues as
manos
las
ama gas
lág imas
que
le
es á
haciendo
de ama ,
hace
an os
años,
la
disco ¬
dia
de
sus
hijos.
Paz
y
descanso
piden
al
Cielo
las
Españas
dignas
y
ansiosas
de
goza
la
dicha
que
su
he oica
cons ancia
y
su
esón
impe é i o,
han
hecho
enace
en
el
con inen¬
e
op imido
y
ensang en ado;
y
con
la
misma
lla e
des¬
inada
á
ce a
en
Amé ica
el
a ídico
emplo
de
Ja-
no,
ais
á
ab i
oso os
la
pue a
del
nue o
mundo
á
los
habi an es
del
an iguo,
que
apiñados
unos
con
o os
apenas
pueden
ya
i i
en
sosiego
sob e
un
e eno
es¬
echo
y
ago ado.
En
ues as
manos
ha
pues o
la
p o¬
idencia
el
momen o
de
celeb a
con
la
Eu opa
la
mas
san a
y
memo able
de
odas
las
alianzas,
enunciando
á
su
a o
cuan o
pudie a
da os
de echo
al
goce
p i a¬
i o
,
incapaz
ya
de
concilla se
con
la
espec i a
si¬
uación
de
ambos
hemis e ios.
Ac o
sublime,
po .
el
cual
las
Naciones
egene adas
con
los
e ec os
de
an
inaudi a
gene osidad,
se
cons i ui án
ga an es
de
las
li¬
be ales
ins i uciones
que
han
de
hace
de
dos
pueblos
op imidos
y
deg adados^
una
Nación
g ande
y
pode osa
en
ambos
hemis e ios,
sus i uidos
á
los
p eca ios
de
la
a a icia
y
la
. iolencia
los
dulces
c.
indisolubles
lazos
Í9
áe
la
sang e,
el
idioma
y
la
eligión,
á
los
que
supie¬
on
sac i ica
los
españoles
en
odo
iempo
cuan as
en¬
ajas
pudie a
o ece les
la
enuncia
de
su
nacionalidad.
No
es
es e
un
sueño
ag adable:
es
un
homenage
debido
á
la
sublimidad
del
ca ác e
español,
cuyo
em¬
ple
no
han
podido
al e a
esos
ominosos
dis u bios
p o¬
ducidos
po
los
necesa ios
es ue zos
de
la
egene ación
del
an iguo
en
el
nue o
mundo,
an o
mas
ansioso
de
mejo a
su
sue e
cuan o
e a
mas
pe judicado
bajo
un
sis ema
polí ico,
que
ya
no
es
compa ible
con
el
gobie ¬
no
ep esen a i o
de
la
España
Eu opea.
La
unión
es
la
ue za;
y
la
España
Ame icana
,
ins uida
po
an os
años
de
calamidades
de
que
nada
es
di idida
hos il¬
men e
de
su
mad e
pa ia
,
no
solo
se
halla á
dispues a,
sino
que
debe
es a
ansiosa
de
o ma
con
ella^una
p o¬
genie
in e minable,
po
la
cual
sean
los
Españoles
des¬
de
el
Pi ineo
al
Chimbo azo,
y
desde
el
Ma añen
al
Eb o,
la
g an
amilia
á
quien
cedan
odas
las
demas
de
la
Eu opa,
la
p e e encia;
que
al
de echo
de
p ime a
ocupación,
ha
añadido
la
he oica
y
nunca
is a
libe ali¬
dad,
con
que
oso os,
Pad es
consc ip os,
ais
á
se ,
pa a
la
común
holganza
de
la
angus iada
Eu opa,
nue¬
os
descub ido es
de
un
mundo
que
solo
conocían
geo¬
g á icamen e
los
demas
habi an es
del
globo.
La
imaginación
exal ada
con
la
idea
de
an os
bie¬
nes
eco e,
quizá,
en
es e
momen o
con
demasiada
apidez
las
egiones
de
lo
posible;
pe o
ha o
se
ha
hablado
sob e
los
in e eses
de
la
humanidad
en
el
idio¬
ma
del
cálculo
y
la
especulación:
la
causa
de
la
na u¬
aleza
no
iene
o os
o ado es
que
el
sen imien o
y
la
co dialidad;
y
los
que
se
hallan
como
oso os,
en
el
p eciso
caso
de
alla
sob e
el
mas
á duo
y
mas
ascen¬
den al
juicio
de
conciliación
que
has a
aho a
ió
el
mun¬
do,
deben
mas
bien
sen i
que
calcula ;
po que
no
es
un
p oblema
de
geome ía
el
que
ais
á
esol e
.
es
a
sue e
de
dos
mundos;
es
la
glo ia
del
nomb e
espano
,
es
la
sanción
de
los
p incipios
libe ales;
es
la
sen encia
20
de
mue e
con a
el
pode
absolu o
la
que
a
á
eso¬
na
en
las
augus as
bó edas
del
capi olio
ibe o
pa a
de¬
sengaño
de
los
i anos
que
eina on
has a
aho a
po
el
e o
y
la
igno ancia,
y
hechos
icos
con
nues os
des¬
pojos
,
quisie an
ol e
á
cons i ui nos
ac o es
en
Es¬
paña
de
sus
especulaciones
sob e
el
o o
y
la
pla a
de
la
Amé ica.
A
mayo es
y
mas
ú iles
emp esas
es áis
llamados
o¬
so os
po
el
o o
gene al
de
la
Nación,
que
conoce
ya
lo
que
puede
y
lo
que
ale
en
Ul ama
odo
lo
que
no
es e
de
acue do
con
los
p incipios
de
jus icia
p ocla¬
mados
po
ues os
p edeceso es.
En
ellos
es á
el
p o¬
g ama
de
las
g andes
ansaciones
de
que
iene
que
ocu¬
pa se
la
p esen e
legisla u a,
si
quie e
pone
uua
mano
bené ica
y
saludable
sob e
la
pene an e
y
mo al
he i¬
da,
po
donde
desang ándose
la
mi ad
de
la
España,
ie¬
ne
casi
exánime
y
mo ibunda
la
o a
mi ad.
Sál ese,
pues,
el
indi iduo;
y
sea
cual
ue e
la
sue e
que
le
agua de.
Exis i
es
el
sup emo
bien
del
en e
polí ico
co¬
mo
del
se
humano
;
y
pa a se
á
dise a
sob e
el
mo¬
do
de
ob a
los
enenos,
cuando
el
a sénico
del
deso ¬
den
nos
de o a
las
en añas,
sino
pa ece
inhumanidad,
es,
po
lo
menos,
la
o peza,
mas
unes a
en
que
pudie¬
an
incu i
los
médicos
enca gados
de
saca
de
las
ga ¬
as
de
la
mue e
á
un
en e mo
obus o,
cuya
única
do¬
lencia.
es
ejhe o
de
cie os
empí icos,
que
de
buena
ó
mala
é
han
ido
empeo ándolo,
y
empob eciéndolo
al
mismo
iempo
con
los.
eno mes
gas os
de
una
e ada
cu a.
No
es á
en
las
eo ías
polí icas
el
emedio
que
nece¬
si a
la
España
ul ama ina
:
cuan o
se
discu a
sob e
el
o igen
de
sus
males
pa a
eni
á
pa a
al
hie o
ú
al
cau e io,,
no
ha á
ya
o a
cosa
qüe
ol e
odiosa
al
en e mo
la
medicina,
y
pone le
en
el
caso
de
p e e i ¬
la
mue e
á
la
cu ación.
Ni
las
leyes
de
Indias
pudie on
hace
que
la
Amé ica
uese
de
hecho
pa e
in eg an e
del
dominio
Bo bónico,
ni
la
Cons i ución
Española
21
puede
p oduci
o o
e ec o
que
habe la
decla ado
de
de¬
echo
ue a
de
la
clase
de
colonias
;
de
mane a,
que
ni
an es
ue on
es as
lo
que
debían,
ni
aho a
se án
lo
que
se
quie e
que
sean.
En
el
p ime
caso
se
encaminaban
odas
las
p o idencias
del
gobie no
absolu o
á
acele a
la
i ilidad
ci il
de
los
que
debió
man ene
en
la
in an¬
cia
pa a
no
pe de
la
u o ía;
y
en
el
segundo
se
p o¬
cu a,
en
ano,
demos a
que
no
han
llegado
aquellos
países
á
la
edad
que
ienen,
pa a
conse a
el
de echo
He
p e ende
que
con inúe
á
me ced
de
la
me ópoli
un
mundo
en e o,
que
conoce
no
iene
el
nue o
pac o
ga an ías
mas
segu as,
que
las
que
u o
la
dominación
desde
que
en
ambas
Espadas
se
econoció
y
p oclamó
la
sobe anía
nacional.
T aed,
pues,
á
la
is a.
Pad es
consc ip os,
el
dec e o
de
la
Regencia
de
<810:
compa-
ad
el
es ado
de
la
Amé ica
cuando
lo
ecibió
con
el
de
la
España
al
es ende lo;
y
ecapi ulando
en
seguida
odo
lo
ob ado
y
sucedido
desde
en onces,
end éis
á
conoce ,
que
la
imp e isión
de
los
gobie nos
c eados
po
la
necesidad
en
la
Península
an es
del
o den
cons i u¬
cional
,
y
la
ambiciosa
o peza
de
los
que
especula on
después
sob e
la
disco dia
en
el
einado
absolu o
,
han
ido
e o zando
sucesi amen e
el
pode
de
las
pasiones
has a
el
pun o
en
que
desconociendo
odos
sus
debe es
(1)
y
abusañdo
cada
uno
espec i amen e
de
sus
de e¬
chos
,
no
iene
ya
la
que ella
o o
á bi o
que
la
ue za
ó
la
gene osidad.
Todo
es
ya
de
hecho
eh
la
p esen e
ma e ia;
y
ni
la
buena
olun ad
que
dic ó
la
consolado a
eo ía
polí¬
ica,
que
se á
siemp e
un
monumen o
indes uc ible
de
la
ilan opía
de
sus
au o es
,
ni
los
anos
deseos
de
e¬
suci a
el
genio
de
Fe nando
IV
en
el
einado
de
Fe ¬
nando
VII,
pueden
se
ya
pa e
pu a
ansiji
una
dis-
l)
Bajo
es os
p incipios
nos
p oponemos
habla
en
nues o
2.°
nume o
á
los
gobie nos
diside^^
^^
on
.
’
P
que
hagan
po
su
pa e
lo
que
les- oca
en
la
obia
deO.
Y
á
que
aspi amos.
q
:
.
:u
Y
C
I
-
,
l
'
22
pu a
p omo ida
en
el
nue o
po
el
o den
polí ico
del
an iguo
mundo,
y
sos enida
po
el
espí i u
del
siglo
en
que
no
se
econoce
o a
legi imidad
que
la
de
los
pac¬
os,
ni
hay
segu idad
ue a
de
las
ga an ías,
que
elíos
mismos
dan
y
eciben
po
medio
de
la
unión
ísica
y
mo al
de
odos
los
elemen os
sociales.
Ved
aquí,
Pad es
consc ip os,
el
aspec o
en
que
c eemos
debe
e se
la
g an
cues ión
,
cuyo
é mino
no
puede
ya
pasa
mas
allá
de
la
p esen e
legisla u a,
si
es
que
en
ella
con inúa
p esidiendo
la
buena
é
que
sugi ió
á
ues os
augus os
p edeceso es
las
medidas
educidas
ya
á
nulidad
po
una
se ie
de
sucesos,
que
ni
ellos
pudie on
p e ee ,
ni
á
o¬
so os
es
dado
enseño ea .
Lo
con a io
de
lo
que
se
ha
hecho,
pa ece
que
es
lo
que
debe
hace se
pa a
sal¬
a
la
epu ación,
si
po
desg acia
llega
á
pe de se
o¬
do
lo
demas.
Condena
un
mundo
en e o
á
la
desolación
y
al
es-
e minio
solo
po que
econoce
y
p oclama
espec o
de
sí
mismo
los
p incipios
polí icos
que
econoce
el
ángulo
me idional
de
o o
mundo,
de
quien
es u o
dependien¬
e,
sin
o o
pac o
que
el
de
la
a bi a iedad,
ademas
de
absu da
inconsecuencia
en
eo ía,
iene
á
se
en
la
p ác ica
una
iolencia
palpable,
que
aya
en
inju ia
cuando
se
quie e
cohones a
con
la
incapacidad
que
ie¬
nen
á
diez
y
ocho
millones
de
indi iduos
pa a
se
igua¬
les
en
condición
á
los
diez
que
les
niegan
lo
que
ellos
mismos
ecob an
en
uso
de
los
imp esc ip ibles
de echos
de
la
na u aleza.
Lejos,
lejos
de
oso os,
Pad es
cons¬
c ip os,
el
p opósi o
unes o
y
con a io
á
oda
mo al
de
empeza
haciendo
el
mal
pa a
p ocu a
el
bien.
Ni
es
ampoco
la
p esen e
cues ión
de
la
clase
de
aquellas
á
que
puede
aplica se
en
polí ica
el
p incipio
de
apa¬
éja e
á
la
gue a
si
quie es
la
paz
”
:
enga
es e
axioma
la
ue za
que
se
quie a
en
las
que ellas
de
es ados;
en
las
di e encias
en e
p opios
siemp e
hay
luga
á
la
e¬
conciliación
,
po que
cada
cual
pie de
algo
en
la
disco ¬
dia,
y
nadie
hay
que
gane
ni
p ospe e
con
de imen o
23
de
odos.
Ce ad,_
ce ad
con
la
ce a
de
Ulises
ues os
oídos
á
las
pé idas
suges iones
de
los
adulado es
y
de¬
ac o es
de
los
pueblos;
an
dañinos
son
es os
como
los
de
los
i anos.
La
g an
cues ión
consis e
ya
solo
en
he¬
chos,
que
ni
pueden
desconoce se
,
ni
debe
exaspe a
su
con emplación
cuando
se
ecue dan
solo
con
el
in
de
conoce
las
p e ensiones
espec i as,
sin
designio
de
ele¬
a
ni
aba i
el
pode
de
cada
uno
de
los
dos
con endo es.
Ni
el
de echo
an iguo,
ni
el
hecho
ac ual
de
la
dispu a
son
medios
adecuados
pa a
ansigi ía
amagiblemen e:
lo
pasado
í i a:
lo
p esen e
desalien a;
y
solo
en
lo
u¬
u o
es á
el
consuelo
y
el
ali io
de
an as
calamidades.
Pe ¬
dición
y
uina
es
hoy
pa a
la
España,
lo
que
an o
si ió
an es
pa a
su
p ospe idad
en
Amé ica;
po que
odo
ha
mudado
de
aspec o,
de
nomb e
y
de
uso
en
el
mundo
polí ico,
y
de
odos
los
impe ios
solo
se
man iene
im¬
p esc ip ible
el
que
eside
en
la
iple
alianza
de
la
a¬
zón,
la
humanidad
y
la
na u aleza,
únicas
egulado as
y
sobe anas
del
mundo
mo al.
Sus
minis os
no
os
p esen a án
cálculos
apoyados
en
la
op esión
y
la
injus icia,
cuyo
é mino
sea
un
e íme¬
o
y
deleznable
monopolio.
Ea
opinión
del
uni e so
es
la
memo ia
que
eneis
que
oi
y
que
consul a
en
la
g an
discusión
de
los
in e eses
de
ambas
Espadas.
Ella
os
p esidi á
desde
ese
ono
que
le
cede
Fe nando
el
G ande,
pa a
que
bajo
ales
auspicios
le
p opongáis
me¬
dios
de
lle a
á
e ec o
los
o os
que
su
pa e nal
co¬
azón
hace
con inuamen e
al
Cielo
po
la
paz
y
la
eli¬
cidad
de
la
Mona quía,
de
que
es
ge e
y
ciudadano.
Tiempo
es
ya
P.
C.
de
que
el
nomb e
augus o
que
si ¬
ió
á
la
libe ad
y
la
independencia
de
la
España
eu o¬
pea,
deje
de
se
la
con aseña
de
des ucción
y
de
en¬
ganza
en
la
España
ame icana.
Huellas
mas
glo iosas
que
las
de
los
a en u e os
del
siglo
XVI,
deben
segui
los
legislado es
del
siglo
XIX
pa a
bo a
has a
los
es i¬
gios
del
ominoso
einado
in e cons i ucional
de
las
pañas.
Aco daos
de
que
al
p opósi o
incon as able
de
24
los
españoles
de
no
pasa
el
occéano
pa a
op imi
á
sus
he manos
de
ul ama ,
debéis
muchos
de
oso os
la
libe ad
que
gozáis,
el
pues o
en
que
os
eis,
y
el
de echo
que
á
odos
dió
la
‘Nación
edimida
po
a¬
les
medios
de
la
a bi a iedad
y
la
ignominia.
¿Y
po¬
d íais
con e i
aho a
es e
de echo
en
daño
y
uina
de
aquellos
mismos
que
ue on
los
p ime os
bene iciados
en
los
designios
de
los
alien es
que
es i uye on
á
ues¬
os
comi en es
la
sobe anía
deposi ada
en
oso os
pa¬
a
bien
de
ambas
Españas?
P ocede
se ía
es e
an
im¬
p opio
de
ues o
al o
ca ác e ,
como
es
con a io
al
o o
de
un
pueblo
libe al,
que
no
pudo
da os
pode
pa a
o a
cosa
que
pa a
lo
que
es é
de
acue do
en
los
dos
mundos
con
los
p incipios
p oclamados
en
el
pac o
solemne
de
la
emancipación
de
la
an igua
España.
Los
de echos
de
es a
sob e
la
nue a
son
ya
de
o a
especie
que
los
que
exis ian
po
el
código
de
la
espada,
comen ado
po
la
ambición,
y
san i icado
po
el
ana¬
ismo.
Desplomóse
es a
ob a
en
sus
cimien os,
¿y
que¬
da á
en
pie
oda ía
la
cima
del
edi icio?
Dejad,
dejad
esos
cálculos
pa a
los
es úpidos
p oséli os
de
la
p eocu¬
pación.
El
acaso
en
quien
con ian
ellos
po
úl imo,
es
la
di inidad
de
los
ciegos,
sob e
cuyas
a as
ne andas
no
deben
sac i ica
los
hijos
de
la
luz,
y
los
pad es
de
la
ilus a¬
ción
española.
Dis in os
son
los
dic ámenes
y
los
conse¬
jos
de
la
azón,
que
como
ó gano
de
la
p o idencia,
no
usa
de
o as
p uebas
que
la
obse ación
y
la
espe iencia
p oducida
po
la
na u aleza
de
las
cosas,
y
po
el
cu ¬
so
incon as able
de
los
sucesos
humanos.
Seguid,
pues,
su
impulso,
P.
C.
con
impa cialidad
y
buena
é,
y
no
dudéis
halla
el
hilo
de
A iadna,
que
ha
de
saca os
á
sal o
del
in incado
labe in o
á
que
han
educido
la
g an
cues ión
las
pequeñas
pasiones
y
los
cálculos
mez¬
quinos
que
han
ci cun alado
de
espinas
y
maleza
el
ca-
mino
que
eneis
que
anda .
En ad
en
él
sin
miedo,
y
mos ad
al
mundo
que
os
con empla
ansioso,
que
su¬
pis eis
di isa
y
camina
al
bien
con
pie
i me
y
deno-
25
dado;
y
sí
la
obs inación
y
el
o gullo
de
los
que
ie¬
nen
que
anda
la
mi ad
del
camino
pa a
la
unión,
os
dejasen
solos
en
él,
allí
mismo
le an a án
odas
las
Na¬
ciones
un
monumen o
pe du able
á
ues a
glo ia,
en
el
cual
g a a á
la
humanidad
po
mano
de
la
jus icia:
Has a
aquí
pudo
y
debió
llega
la
España
con
los
b azos
abie os
en
busca
de
la
Amé ica
;
pe o
es a
desna u aliza¬
da
y
o gulloso
,
desdeñó
pa a
su
mal
el
ósculo
de
la
paZ
y
la
a e nidad.
¡Exec ación
y
mise ia
e e na
pa a
un
mundo
que
me eció
al
nace
la
maldición
de
sus
p ogeni o es
í
Ved
aquí,
P.
C.,
si
no
nos
engaña
el
buen
deseo,
lo
que
eneis
que
espe a
oso os
y
lo
que
ienen
que
eme
los
P oce es
de
Ul ama ,
si
no
cumplie an
po
su
pa e
los
debe es
de
donde
nacie on
los
de echos
que
aho a
eclaman.
Todo
se á
hono
y
gala dón
e e ¬
no
pa a
los
que
busquen
la
paz
sin
bajeza,
y
odo
se á
in amia
y
cas igo
pa a
los
que
la
ehúsen
con
ing a i ud
o guilosa.
Después
de
la
i anía
nada
hay
mas
odioso
que
la
ebelión;
y
la
de
la
Amé ica
empeza á
donde
acaben
ues os
es ue zos
en
a o
de
la
libe ad,
un¬
dada
en
la
unión
que
ha
c eado
la
na u aleza.
Desdé
en onces
se án
ebeldes
los
que
no
oigan
sus
dic ámenes,
y
los
que
unden
su
dicha
y
su
g andeza
en
la
uina
y
mise ia
de
su
misma
sang e;
y
la
Eu opa
oda
media¬
do a
na u al
en
es a
g an
que ella,
end á
de echo
de
ob a
espec o
de
la
Amé ica,
sepa ada
hos ilmen e
de
la
España
,
según
sus
in e eses,
sin
gua da
con
la
I ja
ing a a
y
abandonada
á
sus
cap ichos,
las
conside acio¬
nes
debidas
á
oda
la
g an
amilia
de
que
ya
no
es
pa e.
Pe o
no
e a déis
un
momen o
P.
C.
es e
es imonio
i e agable
que
ha
de
decidi
de
odos
modos
la
cues¬
ión
á
a o
ues o.
No
deis
luga
á
que
se
díga
que
en áis
en
los
ominosos
cálculos
de
los
que
lo
espe an
odo
de
la
gue a
ci il
que
la
inacción
es á
a izando
en
los
he mosos
y
a o unados
paises
des inados
po
la
p o idencia
pa a
habi ación
de
los
españoles,
en
el
me¬
o
hecho
de
habe les
dado
el
imp esc ip ible
de echo
de
p ime a
ocupación.
Ap esu aos
á
demos a
que
no
as-
4
pi áis
á
conse a
un
seño ío
injus o
y
odioso
sob é
de¬
sie os
semb ados
de
uinas
y
cadá e es.
La
Amé ica
iene
de echo
á
exis i
p óspe a
y
eliz;
y
la
Eu opa
iene
ya
un
in e és
esencial
de
que
se
conse en
i i i¬
cadas
unas
egiones
que
solo
pueden
sa is ace
las
necesi¬
dades
que
ellas
mismas
han
c eado.
El
modo
con
que
esol áis
es e
g an
p oblema,
ha
de
decidi
a de
o
emp ano
de
la
sue e
del
mundo
á
que
es amos
uní
os,
si
lo
hacéis
de
modo
que
no
nazcan
semillas
de
disco dia
capaces
de
u ba
la
paz
del
con inen e.
El
equilib io
de
las
cosas
es á
en
ues as
manos;
equilib io
que
no
se
gua da
como
an es
con
ansaciones
diplomá icas
y
con
pac os
de
amilia.
Una
sola
exis e
ya
en
el
o den
polí ico:
su
sang e
debe
uni se
sin
de ama se;
y
oso¬
os
sois
los
que
es áis
llamados
á
cumpli
los
des inos
de
la
humanidad
subs i uyendo
los
dulces
ínculos
de
la
na u aleza
á
las
cadenas
de
la
ambición
y
la
polí ica.
Solo
hay
un
mundo
na u al;
y
en
ano
abaja a
la
disco dia
po que
haya
dos
mundos
polí icos.
Indispu ables
son,
en
nues o
concep o,
los
de echos
que
la
España
conse a
sob e
la
Amé ica,
como
lo
son
los
debe es
que
es a
iene
espec o
de
la
España;
po ¬
que
no
pueden
exis i
los
unos
sin
los
o os:
y
an
dis¬
pues os
es amos
á
eclama
de
los
ame icanos
lo
que
de¬
ben
,
como
deseosos
de
que
los
españoles
no
exijan
mas
de
lo
que
pueden
ob ene
en
azón,
jus icia
y
con e¬
niencia.
Sabido
es,
que
los
pueblos
no
conocen
o os
medios
que
la
ue za
y
la
u ilidad
en
sus
p e ensiones,
y
que
la
posesión
y
la
necesidad
de
conse a
en
sosie¬
go
lo
adqui ido,
es
lo
que
cub e
y
subsana
odos
los
icios
del
í ulo
p imi i o.
Tan
lejos
es amos,
po
an o,
p.
C.
de
en a
en
el
de echo
de
la
g an
cues ión
,
como
de
desconoce
su
ine icacia
con a
los
hechos
que
de¬
mandan
una
ans
ición
calculada
po
lo
p esen e
pa a
lo
u u o,
sin
aco da se
de
lo
pasado
pa a
o a
cosa
que
pa a
consigna lo
en
la
his o ia
que
empieza
donde
acaba
la
polí ica..
Analizad
po
es e
c i e io
lo
que
pue¬
de
la
España
en
la
Amé ica,
y
dejad
a
es a
el
calad
2
.
7
.
de
lo
que
pod ía
espec o
de
si
misma,
que
si
ob á e¬
mos
noso os
en
lo
que
nos
oca
con o me
á
azón
y
con
is a
de
an eceden es
y
consecuencias,
jamás
pe de¬
emos
el
de echo
imp esc ip ible
que
enemos
de
se
los
p o ec o es
na os
de
la
España
ul ama ina,
o a
sea
con a
los
males
de
su
e ada
conduc a,
o a
con a
las
p e ensiones
y
ios
a en ados
de
las
demas
Naciones
pa a
ap o echa se
de
sus
laquezas
en
daño
suyo
y
nues o.
¿A
quién
sino
á
la
España
ol e á
los
ojos
la
Amé ica,
cuando
desengañada
de
inú iles
p e ensiones,
p ocu e
e¬
gene a se
según
la
na u aleza
pa a
pone se
á
cubie o
de
las
asechanzas
de
la
es aña
polí ica?
Ved
aquí.,
P.
C.
la
conquis a
sublime
y
glo iosa
á
que
os
p epa áis
desde
aho a
con
decla a ,
que
no
os
queda
de
la
pasada
o o
de echo,
que
el
que
os
da
la
sang e
española
que
no
que éis
se
de ame
inú ilmen e
en
el
nue o
mun¬
do.
Pos
ac um
nuílum
comiliumyy
pues o
que
en
polí¬
ica
no
hay
o a
cosa
que
hechos
y
esul ados,
compa¬
ad
lo
que
se
quie e
con
lo
que
se
puede,
pa a
halla
e
mejo
a bi io
de
conse a
lo
que
haya,
de
mane a
que
no
se
pie da
odo.
Y
como
hayamos
llenado
,
según
nues a
capacidad,
el
p ime
debe
que
nos
p opusimos
al
emp ende ,
es e
abajo
di ijiéndonos
á
nues os
ep esen an es
en
la
inau¬
gu ación
del
p oyec o
,
solo
nos
es a
ya
P.
C.
suplica¬
os
que
dispenséis
en
a o
del
mo i o
el
abuso
que
ba¬
jo
odos
espec os
hayamos
podido
hace
de
ues a
es¬
pe able
a ención.
Lo
que
habéis
leido
c eemos
que
bas a
á
da os
idea
de
lo
que
nos
p oponemos.
P eca e
la
uina
de
un
mundo,
y
ab e ia
los
o men os
del
o o,
es
en
úl ima
análisis
el
é mino
de
nues os
es ue zos
;
y
si
conseguimos
disminui
una
sola
go a
del
o en e
de
mides
y
desas es
que
acosa
en
Ul ama
á
nues a
g an
amilia,
da emos
po
bien
empleado
lo
que
nos
cues e
la
emp esa,
y
lo
que
al
ez
,
nos
hagan
su i
po
ella
la
i alidad
mezquina
ó
la
codicia
o gullosa.
Calla
en
es o
cuando
hay
medios
de
habla
en
a o
de
la
huma¬
nidad
y
la
na u aleza,
se ia
una
aición
á
los
in e eses
34
lu ame i e
pe didas.
Las
condiciones
de
aquellos
a ícu¬
los
son
su icien es
pa a
llena me
de
sa is acción,
y
no
pueden
menos
de
me ece me
la
indulgencia
de
S.
M.
y
de
la
Nación
en e a.
Me
e a
imposible
esis i
la
concesión
hecha
en
el
a ¬
ículo
16:
¿y
cómo
opone me
á
que
cada
uno
mandase
en
su
p opio
e i o io?
Tampoco
pod<a
con adeci se
el
a ículo
17.
La
e acuación
de
la
capi al
e a
necesa¬
ia
é
ine i able,
y
pues
que
ella
se
hizo
dejando
en
bue¬
na
opinión
las
i udes
de
las
opas
españolas
y
el
ho¬
no
de
la
nación,
y
capi ulando
de
un
modo
que
no
po¬
día
mancha
nues a
glo ia,
y
habiéndonos
con enido
en
los
a ículos
p eceden es,
nada
e a
mas
indispensable
que
o o ga
es e,
y
nada
mas
u gen e
que
emplea
odos
los
medios
de
e i a
la
e usión
de
sang e,
que
de
o a
ma¬
ne a
hab ía
sido
ine i able.
No
podía
pe mi i se
que
que¬
dasen
opas
a madas
en
posesión
de
la
capi al
de
un
im¬
pe io
que
acababa
de
decla a se
independien e.
Si
yo
no
hubiese
in e pues o
mi
au o idad
pa a
que
la
salida
se
hiciese
sin
conmoción
,
el
esul ado
necesa io
hab ia
si¬
do
que
las
opas
hab ian
enido
que
sali
al
in,
de¬
jando
uinas
y
escomb os
po
co e
del
empe ado ,
que
se
hab ia
is o
p ecisado
á
en a
pisando
cadá e es,
á
sen a se
en
un
ono
p epa ado
po
el
amo
de
los
pue¬
blos,
pe o
ensang en ado
po
el
cap icho
y
la
eme idad;
y
yo
me
c eí
en
la
dulce
necesidad
de
aleja
de
sus
ojos
an
ho ible
espec áculo,
y
de
su
co azón
el
dolo
que
le
hab ia
p oducido.
Desde
mi
llegada
á
Ve ac uz,
cuando
mi
imagina¬
ción
acilaba
con
inquie ud
sob e
el
pa ido
que
debia
adop a ,
y
cuando
es aba
an
lejos
de
espe a
las
ocu ¬
encias
qué
después
se
han
e i icado,
habia
momen os
en
que
yo
pensaba
de ende me
en
la
plaza
has a
e¬
cibi
ó denes
de
S.
M.;
pe o
hab ia
sido
sin
duda
im¬
posible
segui
es e
plan
po
el
es ado
de
la
plaza
mis¬
ma,
que
ya
he
p esen ado
á
V.
E.
Al
mismo
iempo
me
dijo
el
gobe nado
que
po
medio
del
agen e
Amien o
había
solici ado
del
capi án
gene al
de
Cuba
ecu sos
.de
35
ue zas
pa a
la
gua nición,
y
yo
mismo
di
mas
impo an¬
cia
á
es a
solici ud,
esc ibiendo
al
mismo
gene al;
pe o
odo
lo
que
hemos
podido
consegui
es
que
hayan
llega¬
do
250
homb es,
que
en
ningún
caso
podian
se nos
ú i¬
les
po
su
núme o.
Sin
emba go,
pa ece
que
odo
se
eúne
pa a
que
es a
g ande
ob a
se
cimen e
con
sang e,
y
a e ado
con
es a
idea
y
con
la
de
los
males
in ini os
que
se
causa ían
con
semejan e
desemba co,
he
p ocu a¬
do
p e eni lo
odo,
ad i iendo
al
gobe nado
de
la
pla¬
za
que
aquellas
opas
debían
ol e
inmedia amen e
á
su
des ino,
y
con
mucha
azón;
pues
el
capi án
gene al
le
dice
en
o icio
de
29
de
julio
que
enia
necesidad
de
ellas
,
y
que
espe aba
que
ol iesen
luego
que
hubiese
ce¬
sado
el
pelig o
po
el
cual
se
habian
pedido;
y
como
las
azones
en
que
apoya
es a
solici ud
se
esp esan
en
la
ca ¬
a
que
la
con iene,
emi o
adjun a
á
V.
E.
la
copia
ma ¬
cada
con
el
n.°
3.°
Suplico
á
V.
E.
se
si a
mani es a
á
S.
M.
cuan o
dejo
espues o,
inclinando
su
eal
ánimo
á
la
ap obación
de
mi
conduc a,
hija
de
mis
deseos
de
se
U il
á
S.
M.
á
la
nación
y
á
la
humanidad.
Dios
gua de
á
V.
E.
mu¬
chos
años.
Có doba
3
i
de
agos o
de
1821.
Excelen ísimo
Seño .
=
Juan
O-Donojú.
BATALLA
DE
CARABOBO.
Como
las
sucesos
y
las
elaciones
de
Amé ica
son
po¬
co
conocidas
en
F ancia,
y
aun
en
Eu opa,
he
c eído
que
se
desea ía
e
la
elación
de
la
ba alla
de
Ca abobo,
que
ha
decidido
la
sue e
de
Colombia
y
ijado
sus
des inos.
Aquella
ha
sido
la
ba alla
de
Fa salia
pa a
odo
el
e i¬
o io
limi ado
po
el
Da ien
y
el
O inoco.
Es a
pieza
es
es ac ada
del
dia io
i ulado
Co eo
del
O inoco,
imp eso
en
Angos u a
en
25
de
julio
de
en
ancés,
español
é
inglés:
la
ejecución
ipog á ica
es
an
bella
como
pod ía
se lo
en
Eu opa;
¿y
en
cuán as
ciudades
eu opeas
pod ía
imp imi se
un
documen o
en
es
lenguas?
Es e
da o
si e
pa a
juzga
del
p og eso
36
de
las
a es
en
los
climas
que
noso os
c eemos
sumidos
cu
la
ba ba ie.
El
es ilo
de
es a
p oducción
no
deja
de
pa ece se
al
de
los
bole ines
del
g ande
ejé ci o,
que
po
an o
iem¬
po
hicie on
palpi a
los
co azones
anceses
con
el
mas
jus o
o gullo,
y
con
la
mas
pu a
aleg ía.
Excelen ísimo
Seño .
La
mas
b illan e
ic o ia
ha
con i mado
aye
el
nacimien o
polí ico
de
la
epública
de
Colombia.
Reunidas
el
28
en
las
llanu as
del
Tinaquillo
las
di¬
isiones
del
ejé ci o
libe ado
,
ma chamos
aye
po
la
mañana
sob e
el
cua el
gene al
enemigo,
es ablecido
en
Ca abobo.
La
p ime a
di isión
e a
compues a
del
a¬
lien e
ba allón
b i ánico
,
del
b a o
de
Apu e
y
de
1500
caballos
á
las
ó denes
del
gene al
Paez:
la
segunda,
de
la
segunda
b igada
de
la
gua dia
,
con
los
ba allones
del
egimien o
Vencedo es
de
Boyacá
y
el
escuad ón
sag ado
mandado
po
el
in épido
co onel
A izmendi,
á
las
ó de¬
nes
del
gene al
Sedeño
,
y
la
e ce a
e a
o mada
po
la
p ime a
b igada
de
la
gua dia
,
G anade os
,
Boyacá
,
Ano-
za egui
del
egimien o
de
caballe ía
del
ale oso
co onel
Rondon,
á
las
ó denes
del
co onel
Plaza.
Nues a
ma cha
po
las
mon añas
y
des ilade os
que
nos
sepa aban
del
campo
enemigo,
ué
an
ápida
como
o denada.
A
las
once
de
la
mañana
des ilamos
á
la
iz¬
quie da
po
delan e
del
enemigo,
bajo
sus
uegos,
y
a a¬
esamos
un
a oyo
que
no
pe mi ia
el
paso
sino
á
un
solo
homb e
de
en e,
en
p esencia
de
un
ejé ci o
que
pe ec amen e
colocado
sob e
una
al u a
inaccesible,
nos
dominaba
c uzándonos
po
sus
desca gas.
El
alien e
gene al
Paez,
al
en e
de
dos
ba allones
de
su
di isión
y
del
egimien o
de
caballe ía
del
b a o
co onel
Muñoz,
ma chó
sob e
la
de echa
del
enemigo
con
al
in epidez
que
en
media
ho a
quedó
es e
odo
en uel o
y
co ado
Jamás
pod á
hace se
el
hono
debi¬
do
al
alo
de
es as
opas.
El
escelen e
ba allón
b i á¬
nico,
mandado
po
su
digno
co onel
Fa me ,
se
dis in¬
guió
ambién
en e
an
escogidas
opas,
y
u o
una
pé -
37
dida
conside able
de
o iciales.
La
conduc a
del
gene al
Paez
en
la
úl ima
y
mas
glo iosa
ic o ia
de
Colombia,
le
ha
hecho
digno
del
mas
ele ado
ango
en
la
milicia,
y
yo
en
nomb e
del
cong eso
le
he
o ecido
en
el
campo
de
ba alla
el
em¬
pleo
de
gene al
en
ge e.
De
la
segunda
di isión
no
ha
ope ado
en
es a
glo io¬
sa
jo nada
sino
una
pa e
del
ba allón
de
Ti ado es
de
la
Gua dia,
mandado
po
el
digno
o icial
He as;
pe o
su
gene al,
desespe ado
de
no
pode
hallá se
en
la
acción
con
oda
su
di isión,
po
los
obs áculos
in encibles
que
oponia
el
e eno,
encon ó
y
ba ió
un
cue po
de
in an¬
e ía,
mu iendo
en
medio
de
ella
del
modo
he oico
que
me ecía
e mina
su
ca e a
un
b a o
de
los
b a os
de
Colombia.
La
epública
ha
pe dido
en
el
gene al
Cedeño
un
g an
apoyo
en
la
paz
y
en
la
gue a;
nadie
ha
sido
mas
alien e
que
él,
nadie
mas
obedien e
al
gobie no.
Yo
ecomiendo
al amen e
al
Cong eso
las
cenizas
de
es e
gene al,
pa a
que
se
le
hagan
los
hono es
de
un
iun¬
o
solemne.
No
es
meno
el
pesa
que
a iige
á
la
epú¬
blica
po
la
mue e
del
in épido
co onel
Plaza,
que
lleno
de
un
en usiasmo
sin
ejemplo,
se
p ecipi ó
sob e
un
ba allón
enemigo
pa a
des ui le.
El
co onel
Plaza
es
ac eedo
al
mas
p o undo
sen imien o
de
Colombia,
y
me ece
que
el
Cong eso
le
dec e e
los
hono es
de
un
eminen e
he oismo.
Dispe so
el
ejé ci o
enemigo,
ué
al
el
a do
en
pe segui le
de
nues os
ge es
y
o iciales,
que
u imos
una
g an
pé dida
en
es a
clase
del
ejé ci o.
E1
bole in
adjun o
con iene
los
nomb es
de
es os
ilus es.
Las
opas
enemigas
pasaban
de
6000
homb es,
que
e an
lo
mas
escogido
de
la
espedicion
de
Mo illo.
Es e
ejé ci o
ha
dejado
de
exis i ,
y
apenas
hab án
en ado
hoy
400
homb es
en
Pue ocabello.
El
ejé ci o
libe ado
enia
una
ue za
igual
á
la
del
enemigo;
pe o
apenas
una
quin a
pa e
es
la
que
ha
de¬
cidido
la
ba alla.
Nues a
pé dida,
que
po
o a
pa e
es
demasiado
dolo osa,
no
pasa
cíe
200
mue os
y
he idos.
33
El
co onel
Rangél
que,
como
siemp e,
hizo
p odi¬
gios
en
aquel
diá
memo able,
ha
ma chado
hoy
pa a
es¬
ablece
la
línea
con a
Pue ocabello.
Sí ase
V.
É.
p esen a
al
augus o
Cong eso
el
ho-
menage
de
un
ejé ci o
el
mas
bello
de
los
que
has a
aho¬
a
han
lle ado
á
la
ic o ia
las
a mas
de
Colombia.
Tengo
el
hono
de
saluda
á
V.
E.
con
la
mas
al a
conside ación.
Cua el
gene al
del
ejé ci o
libe ado .
=
Valencia
25
de
junio
de
182
L
—Bolí a .=A
S.
E.
el
P esiden e
del
Cong eso
gene al
de
Colombia.
EL
DOS
DE
MAYO.
La
inaugu ación
del
Moni o
Ul ama ino
la
íspe a
del
ani e sa io
glo ioso
y
c uen o
del
día
emendo
po
escelencia
en
los
as os
de
la
egene ación
de
las
Espa¬
das
,
añade
una
obligación
mas
á
las
que
ya
enían
los
edi o es
de
mos a
á
odos
los
españoles
el
espí i u
que
p eside
á
una
ob a
des inada
á
la
unión
y
con¬
co dia
de
ambos
hemis e ios.
Las
glo ias
de
la
España
eu opea
no
pueden
deja
de
se
glo ias
de
la
España
ame icana
5
po que
si
es
cie o
que
lo
que
ue
no
pue¬
de
deja
de
exis i
en
el
o den
de
los
iempos,
jamas
deja á
de
se
español
el
g an
con inen e
en
donde
e¬
moló
po
la
p ime a
ez
el
pabellón
cas ellano
aquel
inmo al
geno és,
que
no
log ó
da le
nomb e
po
una
de
las
muchas
condescendencias
e gonzosas
con
que
la
indolen e
pos e idad
deja
de
o dina io
obscu ece
la
ama
de
los
homb es
que
mas
la
han
ilus ado
y
en¬
g andecido.
Pa a
que
es o
no
suceda
jamas
espec o
de
la
Es¬
paña
con
op obio
de
la
Amé ica,
es
un
debe
sag a¬
do
de
es a
eco da
en
odo
iempo
los
hechos
he oi¬
cos
de
sus
p ogeni o es,
pe pe uándolos
en
monumen¬
os
du ables
á
pa
de
los
que
se
dec e en
á
la
memo ia
de
los
que
hayan
hecho
cosas
g andes
en
la
ob a
de
la
elicidad
del
nue o
mundo.
Injus o
se ia,
y
aun
indeco o¬
so
en
nues o
concep o,
que
se
alzase,
po
ejemplo,
en
Ca eche
(*)
una
columna
iun al
en
loo
de
los
dos
caudillos
que
ab azándose
mu uamen e
p ocu a on
pone
un
é mino
saludable
á
la
disco dia
de
ambas
Espadas,
sin
que
se
hubiese
e igido
en
la
capi al
de
Colombia
un
úmulo
peimanen e
á
la
úneb e
memo ia
de
los
que
ub ica on
con
su
sang e
en
la
capi al
del
Impe io
espa¬
ñol
la
minu a
de
dec e o
pa a
la
emancipación
de
uno
y
o o
mundo,
á
despecho
del
pode
colosal
del
á bi o
de
la
Eu opa.
Donde
quie a
que
haya
i ud
y
sang e
española
de-
ben
de ama se
lág imas
de
g a i ud
en
es e
dia
g ande
y
memo able
;
y
el
español
que
al
eco da
el
dos
de
.MAYO
no
lance
un
suspi o
que
se
epi a
de
uno
en
o o
pecho
desde
el
cabo
de
Ho n
al
p omon o io
de
Hé ¬
cules,
no
me ece
se
lib e,
ni
pe enece
á
la
g an
amilia
de
los
inmo ales,
que
die on
los
p ime os
sus
p eciosas
i¬
das
en
p enda
de
la
libe ad
ci il
del
mundo
en e o.
Hijos
de
España
son
los
íncli os
a ones
que
mu ie on
en
el
P ado
de
Mad id,
como
lo
ue on
los
que
espi a on
en
Qui o
,
Po e
y
la
Paz
po
la
causa
de
la
humanidad
y
la
jus icia,
pa a
i i
e e namen e.
Reunidos
es án
odos
en
el
seno
del
E e no
;
po que
en
la
egión
de
la
inmo ¬
alidad
no
hay
mas
que
hé oes
,
y
no
homb es.
Alli
no
pueden
ecibi
de
noso os
o o
aca amien o
que
el
de
e nos
dignos
de
me ece
su
p o ección;
y
el
modo
de
ob ene la
es
p ocu a
se
jus os
,
pa a
no
deja
de
se
españoles.
¡
Ojalá
que
lo
hayamos
sido
noso os
aho a,
y
que
no
dejemos
de
se lo
en
odo
el
cu so
de
una
em¬
p esa
concebida
en
el
e o
mas
sincé o
,
y
acome ida
en
momen os
de
an o
in lujo
en
el
ánimo
de
odo
hom¬
b e
que
quie e
se
líb e
espe ando
las
leyes
de
la
na u¬
aleza,
dic adas
po
el
Sup emo
Legislado
pa a
bien
del
géne o
humano
eunido
en
sociedad
1
(*)
Luga
al
occiden e
de
Venezuela,
en
donde
los.
gene ales
Mo illo
y
Bolí a
celeb a on
en
no iemb e
de
1820
un
a mis icio
memo able,
po que
después
de
la
econciliación
enia
po
é mino
la
egula izacion
de
la
gue a
,
hecha
desde
en onces
con o me
al
de echo
público
de
las
naciones.
40
«
POESÍA.
Al
llega
á
Ca acas
la
no icia
del
alzamien o
glo¬
ioso
de
la
Península
con a
la
pé ida
ag esión
de
la
F ancia
acaudillada
po
Buonapa e,
imp o isó
la
si¬
guien e
composición
don
And és
Bello,
jo en
amen-
cano,
apenas
en onces
de
ein e
anos,
que
se
halla
aho a
en
Lond es
dando
hono
á
ambas
Españas
po
sus
p o undos
conocimien os
li e a ios,
especialmen e
en
ilología.
T
^
_
°
c
n
N
V.
T
O.
Rompe
el
León
u ioso
la
cadena
Con
que
a a le
pensó
la
elonía,
Y
sacude
con
noble
biza ía
Sob e
el
obus o
cuello
la
melena:
La
espuma
del
u o
sus
labios
llena;
Y
á
los
ugidos
que
indignado
en ía,
El
ig e
iembla
en
su
ca e na
umb ía,
Y
odo
el
bosque
a óni o
esuena.
El
León
despe ó
;
emblad
,
aido es
;
Lo
que
ejez
c eis eis,
ue
descanso;
Las
ju eniles
ue zas
gua da
en e as.
Pe seguid
,
ale osos
cazado es
,
A
la
ímida
lieb e,
al
cie o
manso;
No
insul éis
al
mona ca
de
las
ie as.