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El monitor ultramarino

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EL MONITOR ULTRAMARINO. PROSPECTO. C/uando los sucesos de doce anos de desg acias pa e¬ ce que han comenzado á amilia iza á los españoles de ambos mundos con la dispu a en que es á ci ada esen¬ cialmen e la elicidad de an os millones de indi iduos de la especie humana , es de espe a que los que mas pie den en la mala e minación de es as di e encias quie¬ an ins ui se á ondo en la cues ión y en sus an ece¬ den es y consecuencias, enunciando á las suges iones del o gullo esen ido, á los p es igios de la ambición y á las espe anzas de un monopolio, que ya no puede con¬ se a se sin que el in e és de pocos cause la uina de muchos en los dos hemis e ios. El desengaño de que el iempo y la na u aleza pueden mas que las p eocupacio¬ nes y los cálculos apoyados en ellas, a euniendo de al modo los ánimos de los dos pa idos, que apenas ha¬ b á en ellos quien no piense en ansigi , como se pue¬ da, una con ienda, en que las ci cuns ancias han dado la mejo pa e á los que jus a ó injus amen e lle a on la peo has a el dia. España debe y quie e conse a con la Amé ica las elaciones que en ambos paises ha c eado la consan¬ guinidad , y en las que es á ci ada la mu ua elicidad de nues a g an amilia; pe o si se quie e con a ia en es o la ma cha de la na u aleza c eado a y modi icado a esclusi a de es as mismas elaciones, aho a que el ie¬ jo mundo no puede conse a sob e el nue o la p es í- 2 *• giosa supe io idad que le dió el a i icial sis ema polí i¬ co de es siglos, no ha á aquel o a cosa que pe e i hos ilmen e en daño suyo una que ella ecunda en an¬ sacciones a e nales y amis osas, siemp e que no se la saque de su e dade o y na u al c i e io. La p eocupación ue po desg acia la base de la dispu a lle ada al es emo de una gue a ci il, que se llama de amilia, y la p eocupación es la que sos iene y omen a el g i o de las pasiones , agen es p incipales de ambos pa idos espec i amen e. La azón sola es quien iene en su mano el caduceo con que ha de es able¬ ce se la calma necesa ia pa a que se oigan y se ap e¬ cien debidamen e las p oposiciones con que la paz quie¬ e ehende po medio del apiñado enjamb e de opinio¬ nes , de p oyec os , de planes, de a bi ios y de olle¬ os , que lanzados en el calo de la lid, han alejado o¬ da espe anza de capi ulación. Sen ado sob e uinas y ca¬ dá e es el genio español, es á señalando con el dedo del desengaño lo pasado y lo u u o á ambos hemis e ios, pa a que sus habi an es empleen el iempo p esen e, que al ez no ol e á jamas , en cu a á la na u aleza de las es ocadas que le han dado á mansal a el e o y la ambición a mados con Ja iple co aza de la polí ica. El siglo XIX no es el siglo XVI; y odos los es ue ¬ zos de los zu cido es de p oyec os , y de los adalides de emp esas he oicas , no ha án o a cosa que demos a la impo encia de los homb es con a el impe io del iempo y de las ci cuns ancias. El siglo es el conspi ado uni¬ e sal , y sus cómplices son la gene ación p esen e, que deja á á la pos e idad un o den de cosas mas ó menos du able , pe o nunca e e no é indes uc ible. Nada hay que lo sea mas que la na u aleza; y que e la modi ica según nues os cap ichos, es es ablece el eino del mal, y busca la elicidad en el deso den, con a iando los designios de la P o idencia. Es o supues o, es menes e enuncia á p eocupa¬ ciones , que ya no pueden p e alece con a el desenga- 3 no que han p oducido an os dias de inú iles es ue zos pa a opone se al impe uoso o en e de unos sucesos en que la Amé ica no u o an es pa e ni in lujo, ni aho a ecibe de ellos o o que el de e se en el caso de oma sob e sí el cuidado de su sue e y conse ación, sin p escindi en mane a alguna de las elaciones que la na¬ u aleza ha es ablecido en e ella y la España; elacio¬ nes que siendo de odos los iempos y de odas las ci ¬ cuns ancias , no pudie a ob a con a ellas sin espone se á des ui con la mano de la imp e isión lo que edi ica¬ ba con la de la necesidad y la con eniencia mu ua. He aquí el p og ama de oda ansacción en e am¬ bas Españas; pe o pa a concebi lo en oda su es ension, es menes e que los españoles eu opeos conozcan la Amé¬ ica como los ame icanos conocen la España; y es o es lo que hace necesa ia la publicación del pe iódico que p o¬ ponemos como el único medio de des ui la impene a¬ ble ba e a de la p eocupación, que iene alucinados á los de acá, mas en daño suyo que en pe juicio de los que saben ya lo bas an e pa a deduci lo que iene que espe a la España, y lo que iene que eme la Amé i¬ ca , de odo lo que no sea con o me á las leyes de la na¬ u aleza, con a las que nada pudie on jamas las de la polí ica. El único que queda aun en juego de odos los p es¬ igios que ha educido á pol o la lucha de doce años, es la capacidad mo al de los ame icanos pa a lle a á cabo sus p oyec os de e o ma polí ica. Opinable pod á se aun sí nues os pa ien es de Ul ama son mas ó menos de lo que quie en pa ece ; pe o nadie hab á que dude que la España no es la que e a, y es a es la pa e de la cues ión que in e esa á los de acá mas que á los de allá; pues o que noso os a amos de la exis encia absolu a, y ellos solo a en u an en la con o e sia la comodidad social po el iempo que bas e á ni ela los elemen os de aquella asociación polí ica. Pa a en a en es e juicio de compa ación es ya necesa io que no nos a engamos 4 á los in o mes que die on los agen es del an iguo sis ema, aducidos odos ellos po el dicciona io de las pasio¬ nes, y que pe diéndole el miedo á la cues ión, en emos en ella con la esignación p opia de homb es que cono¬ cen sus ue zas, y quie en conoce las de los que le dis¬ pu an cie os de echos que no han enido o a exis encia que la p ohibición de discu i los y analiza los. Nosce e ipsum es el epílogo de la iloso ía , y en el que es án ci¬ ados odos los de echos y odos los debe es de las dos pa es en el plei o de su ecíp oca y pe pe ua u ilidad. La opinión pública di á si la España se conoce á sí misma en sus p e ensiones espec o de la Amé ica; y es¬ a pa e de la cues ión se á ob a de o os. La nues a es p ocu a que conozcan la Amé ica los españoles al cual ue, al cual es, y al cual puede se espec o de la España, de quien no debe sepa a se hos ilmen e sin po¬ ne en pelig oso choque odos sus ac uales elemen os so¬ ciales y odo el gi o de sus p esen es in e eses; y es a se á la ma e ia única y esclusi a de una emp esa consa¬ g ada á es ablece á la na u aleza en sus de echos, pa a unda sob e ellos ansacciones polí icas ela i as al nue¬ o o den que ha aido el lápso de an os siglos. Po la an igua causa de la España eu opea mili an odos los que pe enecen al gobie no, que ob a según su necesa ia ca ego ía en la cues ión , mili a una g an pa e déla ep esen ación nacional, mili an odos los que pie den en el nue o o den de cosas, que nadie ha c ea¬ do en pa icula ni nadie puede ya esis i sin des ui se; y la opinión pública de la nación luc uando en e lo que oca y no conoce , solo en a en la dispu a p onun¬ ciándose con a odo p oyec o que enga po base pasa el Océano pa a i á hos iliza á los que e esis i doce años de gue a, du an e los cuales han uel o los cam¬ peones de la legi imidad sin habe hecho o a cosa que eno a en el siglo del sabe y de la ilan opía las io¬ lencias de los iempos en que n<? se conocía o a glo ia que la de las conquis as. Sin las p endas de los Co eses 5 y Piza os, c eye on algunos que iban á habe las con los asallos de Mo ezuma y A ahualpa; y lo peo es que se p ocu ó conse a en la nación es a idea espec o de la Amé ica, sin o o cálculo que el de con inua einan¬ do po una igno ancia, incapaz de sos ene se desde que se pe mi ió á los españoles sabe odo lo que no habían po¬ dido ap ende has a aho a. Mucho le al a, empe o, al pueblo español pa a dis¬ ce ni su e dade o in e és en la p esen e cues ión; y co¬ nociendo noso os que la opinión es la que ha de sua i¬ za al gobie no el áspe o camino que le oca anda en es e negocio, se ha c eído que en p ocu a p esen a lo en su e dade o pun o de is a, le hacíamos un se icio an o mas necesa io, cuan o que ca eciendo en la ac ua¬ lidad la Amé ica, de oda ep esen ación legal en la Pe¬ nínsula, ienen aho a los in e esados de buena e en la sue e u u a de ambas Españas mas de echo que nunca pa a ompe el silencio, que pudie a comp ome e de un modo i e ocable el éxi o de una esolución an impo ¬ an e en el día de hoy po sus consecuencias, como lo ue en el suyo el descub imien o y la conquis a de los as os y emo os países que an o in luyen en la p ospe¬ idad gene al de la Eu opa, mal que le pese á ella misma. Si algo hay que pueda au o iza la enuencia que se ad ie e en la España eu opea pa a ob a espec o de la ame icana con la libe alidad que le indican con u gencia las apu adas ci cuns ancias en que se halla, es el emo de deja la sue e de los eu opeos que se oponen á las e o mas adicales sin ga an ía alguna que los ponga á cubie o de la enganza de los ame icanos, Cuando es os se ean de de echo en posesión de odo lo que dispu an. Es e incon enien e pe enece á los ame icanos p eca e lo con es ipulaciones ales, que a ianzando la sue e-de an¬ os homb es ú iles, que no pelean sino po que emen, Ies hagan concebi la idea de abaja pa a adqui i luego que ean que pueden i i con segu idad, enunciando á oda espe anza de que haya en Eu opa quien les p o¬ me a hon a ó p o echo po u ba la paz de los países en que goza án de odo el u o de su .indus ia y su su¬ do bajo una absolu a igualdad de de echos y debe es. F anqueza y buena e: he aqui las dos ánco as que han de sal a á ambas Españas de la bo asca , que ha p odu¬ cido en el nue o el choque de odos los elemen os polí¬ icos con que p ocu a egene a se el iejo mundo. Fío se án pocos los que sepan, al eZ áiejo que no¬ so os, lo que amos á pone al alcance de los que lo igno an; y es e incon enien e, que se educe cuando mas á que ecue den los sabios, ae á siemp e ,1a en aja de que ap endan los igno an es cosas de que pende en g an mane a la esolución del g an p oblema de la elicidad de unos y o os. Po eso es que hab emos de epe i lo que se ha dicho en ano an es sob e el hecho y el de e¬ cho de la p esen e cues ión, pa a que aho a que hay menos iesgo en deci la e dad, y mas disposición pa a oi la, se en ilen los an eceden es y las consecuencias de es e negocio del modo que equie e el acie o de una esolución que a á ija la sue e de casi oda la Eu opa, comp ome ida mas ó menos en la que ella en e España y Amé ica. Fundado sob e es as bases el Moni o Ul ama ino se compond á de las siguien es ma e ias. His o ia gene al, geog a ía y es adís ica ame icana. De alles his ó icos sob e los mo imien os de Ul a¬ ma y sus p og esos en la pa e mili a y polí ica. Análisis de las opiniones, discusiones y esoluciones del gobie no de la Península espec o de la Amé ica, y conduc a de sus agen es en aquellos países. Examen de los a ios elemen os de que se compone la población ame icana, y de la in luencia de sus in e e¬ ses en la c isis ac ual de ambas Españas. Es ado ecíp oco de la opinión pública en ambos países. No icias de Ul ama . los bienes que epa e nada hay que no se aumen e se ec i ique en el mundo mo al con el conocimien o del mundo ísico: la as onomía, la isica, la na egación, las a es, la bo ánica, la isiología y odas las ciencias na u ales, caminan acele adas á su pe ección; y mil ab¬ su dos en ejecidos y e e enciados casi a la pa de los sag ados dogmas, desapa ecen a is a de los hechos con que las nue as adquisiciones desmien en y des uyen as eo ías de la igno ancia y la supe s ición. Al e an os p odigios, i quién pod a deja de con esa que la P o i¬ dencié, que iendo pone al homb e al ni el de sus ^nue¬ as conquis as, hizo que el momen o de emp ende las uese ambién el momen o de odos los g andes descu¬ b imien os , y de la abju ación de odos los g andes e °De S scúb ese la b újula en Ñapóles, nace Colon en Géno a, y eina Isabel en Cas illa: he aquí una concu ¬ encia de causas demasiado sublime en sus e ec os pa a a ibui las al acaso. Juzgúelo asi el que quie a, mien as que noso os eco emos a óni os el inmenso espacio del nue o pa imonio que el hé oe Ligu iano adjudico a su especie con el eliz y ma a illoso esul ado de la a e i¬ da emp esa á que dió impulso una he e e a ^ de Pelayo. No nos es dado segui le desde el pue o de Palos de Mogue en Andalucía, has a las islas Lucayas en su p ime a espedicion, ol e coa él en iun o á Se i¬ lla ni acompaña le ahe ojado con g illos de esul as de su ? e ce a en a i a. Colon, incansable en a o de la Es aña, pa ece que quiso hace mas conspicua su mag¬ nanimidad poniéndola en con as e con nues a pequenez, y añadi un es imonio incon es able de que siemp e ue el géne o humano an ing a o como menes e oso, y aQ dispues o á ecibi el bene icio como á ol ida se de! ^en- hecho . Ha o sabe de es o la gene ación p esen e, y 1 iene con que indemniza al descub ido del nue o mun de la ing a i ud desús p ogeni o es con esando S l “* c * debe el usu uc o de la mi ad de la c eacio , q {O aumen ó los dominios de la co ona de Cas illa un es an- ge o,que pudo p i a nos del de echo de p ime a ocupa¬ ción en las opulen as egiones des inadas á decidi la sue e de la Eu opa á los escien os años de su exis en¬ cia en el o den geog á ico del globo. Pa a comple a la suma de los bene icios que la po¬ sesión del nue o ha aído al an iguo mundo, se ia ne¬ cesa io en a en el eno me y di ícil cálculo de lo que es e ha ganado en aumen o de población y de ciudades, de come cio y de ma ina, de a es y de conocimien os p oduc o es: segui luego poniendo en cuen a lo que ha enido que aumen a sus acul ades pa a adqui i y goza de es a nue a conquis a; y pode compa a po úl imo el es ado de la Eu opa al descub i se la Amé ica, con el en que se halla hoy es a misma Eu opa, an igno an e en onces de la exis encia de la mi ad del mundo, como es a lo es aba de la nues a: educida la es e a de sus goces á un ámbi o an es echo como el de sus conoci¬ mien os : incapaces sus na egan es de o as de o as que las de ma cación po las cos as y los as os: sin medios de con ac o en e los miemb os de la g an amilia que puebla la ie a; y al a de pábulo pa a el genio del co¬ me cio, y pa a las colosales y cos osas emp esas de los gobie nos, que han inculado su g andeza en el usu uc¬ o de la p opiedad del nue o mundo, epa ida desde el Va icano en e España y Po ugal. Quizá llega emos en el cu so de es a ob a á p esen a un cuad o, bien ó mal concluido, de los esul ados de an os y an. g andiosos an eceden es; pe o en e an o nos con en a emos con bos¬ queja aho a los esul ados palpables que ha p oducido el genio de Colon, ayudado de la gene osa p e isión con que Isabel de Cas illa pigno ó sus joyas y su c édi o, pa¬ a da á la España el de echo que aho a iene de se la egulado a de los des inos de la Eu opa en sus elaciones con la Amé ica. El p ime o y mas no able de odos los e ec os que la ecíp oca comunicación de un hemis e io con o o ha lí o oducido en a o del géne o humano, ha sido ele a - ai mundo mode no sob e el an iguo , obje o y e mino habi ual de compa aciones des en ajosas, pa a, el p ime-. o Sin eme idad puede asegu a se que no conoce ían- aho a la ie a que pisa an los g andes genios de la an¬ igüedad , p ecisados á ap ende de noso os la o ma y el amaño de la habi ación en que i ie on. Nada se ia lo que ellos supie on de la na u aleza compa ado con lo que noso os hemos adelan ado en el, conocimien o de sus a canos po el descub imien o del nue o mundo. Todo es á ya pa en e en los dos hemis e ios, sin que haya obscu idades en que no haya pene ado nues a is a • V la con igu ación, la masa de las pa es solidas, la inmensidad de los ma es quedas odean, y el ámbi o de los as os ecep áculos en que pa ece es a nadando el elobo , odo , odo es á conocido , calculado , medi¬ do Y demos ado de un modo e iden e é incon es able. Ni una sola ensenada hay ya en oda la es ens.on de cos as, en que la na u aleza pa ece habe se empeñado en obs en a la a iedad de sus cap ichos, que s > y escapado de la obse ación, del pincel, o del compás del iaje o guiado po la inclinación saludable de la i¬ queza ó del place ; y en lo mas ecóndi o de ambos con¬ inen es, enmedio de las inaccesibles egiones e * no habla pene ado humana huella, no hay en el día m ca e na desconocida, ni habi an e sal age cuya exis en¬ cia igno e el homb e ci ilizado, que la ha desen uel o y ensanchado con sensaciones mas dulces y sublimes que aquellas á que es aba educida la ida ege a i a del hom¬ b e nue o, que ocupa ya un luga en la dila ada ge a - . quía de la especie humana. La al u a, la con o mación, las bases y la unión ecíp oca de las mon añas, han se ¬ ido pa a demos a el in lujo que ellas eje cen sobie algunos enómenos de la na u aleza; y las cabece as, a. co ien e, la hondu a, y el desagüe de los íos | iau ' d ” cubie o su u ilidad ag ícola y come cial. De es e ha enido á se en odas pa es la na u aleza i u u dad pueden en a ya como auxilia es en ues os con¬ sejos; po que la cues ión es á some ida, como odas las de las Naciones, á la ominosa decisión de la ue za, ó al saludable y consolado a bi amen o de los pac os. Lo pasado os suminis a an eceden es pa a conoce lo educido del p ime es emo, y lo u u o os descub e en el segundo un halagüeño y delicioso campo de espe an¬ zas inago ables , á que llega eis con solo deja os lle a po la pendien e del siglo que abaja en allana os la senda de la inmo alidad. Al ol e la is a sob e el ho o oso espacio de desolación y de mise ia, que con dolo deja on a ás ues os p edeceso es, no pod éis menos que co e á gua ece os despa o idos en el seno de la na u aleza; de esa mad e común, que espe a e enjugadas po ues as manos las ama gas lág imas que le es á haciendo de ama , hace an os años, la disco ¬ dia de sus hijos. Paz y descanso piden al Cielo las Españas dignas y ansiosas de goza la dicha que su he oica cons ancia y su esón impe é i o, han hecho enace en el con inen¬ e op imido y ensang en ado; y con la misma lla e des¬ inada á ce a en Amé ica el a ídico emplo de Ja- no, ais á ab i oso os la pue a del nue o mundo á los habi an es del an iguo, que apiñados unos con o os apenas pueden ya i i en sosiego sob e un e eno es¬ echo y ago ado. En ues as manos ha pues o la p o¬ idencia el momen o de celeb a con la Eu opa la mas san a y memo able de odas las alianzas, enunciando á su a o cuan o pudie a da os de echo al goce p i a¬ i o , incapaz ya de concilla se con la espec i a si¬ uación de ambos hemis e ios. Ac o sublime, po . el cual las Naciones egene adas con los e ec os de an inaudi a gene osidad, se cons i ui án ga an es de las li¬ be ales ins i uciones que han de hace de dos pueblos op imidos y deg adados^ una Nación g ande y pode osa en ambos hemis e ios, sus i uidos á los p eca ios de la a a icia y la . iolencia los dulces c. indisolubles lazos Í9 áe la sang e, el idioma y la eligión, á los que supie¬ on sac i ica los españoles en odo iempo cuan as en¬ ajas pudie a o ece les la enuncia de su nacionalidad. No es es e un sueño ag adable: es un homenage debido á la sublimidad del ca ác e español, cuyo em¬ ple no han podido al e a esos ominosos dis u bios p o¬ ducidos po los necesa ios es ue zos de la egene ación del an iguo en el nue o mundo, an o mas ansioso de mejo a su sue e cuan o e a mas pe judicado bajo un sis ema polí ico, que ya no es compa ible con el gobie ¬ no ep esen a i o de la España Eu opea. La unión es la ue za; y la España Ame icana , ins uida po an os años de calamidades de que nada es di idida hos il¬ men e de su mad e pa ia , no solo se halla á dispues a, sino que debe es a ansiosa de o ma con ella^una p o¬ genie in e minable, po la cual sean los Españoles des¬ de el Pi ineo al Chimbo azo, y desde el Ma añen al Eb o, la g an amilia á quien cedan odas las demas de la Eu opa, la p e e encia; que al de echo de p ime a ocupación, ha añadido la he oica y nunca is a libe ali¬ dad, con que oso os, Pad es consc ip os, ais á se , pa a la común holganza de la angus iada Eu opa, nue¬ os descub ido es de un mundo que solo conocían geo¬ g á icamen e los demas habi an es del globo. La imaginación exal ada con la idea de an os bie¬ nes eco e, quizá, en es e momen o con demasiada apidez las egiones de lo posible; pe o ha o se ha hablado sob e los in e eses de la humanidad en el idio¬ ma del cálculo y la especulación: la causa de la na u¬ aleza no iene o os o ado es que el sen imien o y la co dialidad; y los que se hallan como oso os, en el p eciso caso de alla sob e el mas á duo y mas ascen¬ den al juicio de conciliación que has a aho a ió el mun¬ do, deben mas bien sen i que calcula ; po que no es un p oblema de geome ía el que ais á esol e . es a sue e de dos mundos; es la glo ia del nomb e espano , es la sanción de los p incipios libe ales; es la sen encia 20 de mue e con a el pode absolu o la que a á eso¬ na en las augus as bó edas del capi olio ibe o pa a de¬ sengaño de los i anos que eina on has a aho a po el e o y la igno ancia, y hechos icos con nues os des¬ pojos , quisie an ol e á cons i ui nos ac o es en Es¬ paña de sus especulaciones sob e el o o y la pla a de la Amé ica. A mayo es y mas ú iles emp esas es áis llamados o¬ so os po el o o gene al de la Nación, que conoce ya lo que puede y lo que ale en Ul ama odo lo que no es e de acue do con los p incipios de jus icia p ocla¬ mados po ues os p edeceso es. En ellos es á el p o¬ g ama de las g andes ansaciones de que iene que ocu¬ pa se la p esen e legisla u a, si quie e pone uua mano bené ica y saludable sob e la pene an e y mo al he i¬ da, po donde desang ándose la mi ad de la España, ie¬ ne casi exánime y mo ibunda la o a mi ad. Sál ese, pues, el indi iduo; y sea cual ue e la sue e que le agua de. Exis i es el sup emo bien del en e polí ico co¬ mo del se humano ; y pa a se á dise a sob e el mo¬ do de ob a los enenos, cuando el a sénico del deso ¬ den nos de o a las en añas, sino pa ece inhumanidad, es, po lo menos, la o peza, mas unes a en que pudie¬ an incu i los médicos enca gados de saca de las ga ¬ as de la mue e á un en e mo obus o, cuya única do¬ lencia. es ejhe o de cie os empí icos, que de buena ó mala é han ido empeo ándolo, y empob eciéndolo al mismo iempo con los. eno mes gas os de una e ada cu a. No es á en las eo ías polí icas el emedio que nece¬ si a la España ul ama ina : cuan o se discu a sob e el o igen de sus males pa a eni á pa a al hie o ú al cau e io,, no ha á ya o a cosa qüe ol e odiosa al en e mo la medicina, y pone le en el caso de p e e i ¬ la mue e á la cu ación. Ni las leyes de Indias pudie on hace que la Amé ica uese de hecho pa e in eg an e del dominio Bo bónico, ni la Cons i ución Española 21 puede p oduci o o e ec o que habe la decla ado de de¬ echo ue a de la clase de colonias ; de mane a, que ni an es ue on es as lo que debían, ni aho a se án lo que se quie e que sean. En el p ime caso se encaminaban odas las p o idencias del gobie no absolu o á acele a la i ilidad ci il de los que debió man ene en la in an¬ cia pa a no pe de la u o ía; y en el segundo se p o¬ cu a, en ano, demos a que no han llegado aquellos países á la edad que ienen, pa a conse a el de echo He p e ende que con inúe á me ced de la me ópoli un mundo en e o, que conoce no iene el nue o pac o ga an ías mas segu as, que las que u o la dominación desde que en ambas Espadas se econoció y p oclamó la sobe anía nacional. T aed, pues, á la is a. Pad es consc ip os, el dec e o de la Regencia de <810: compa- ad el es ado de la Amé ica cuando lo ecibió con el de la España al es ende lo; y ecapi ulando en seguida odo lo ob ado y sucedido desde en onces, end éis á conoce , que la imp e isión de los gobie nos c eados po la necesidad en la Península an es del o den cons i u¬ cional , y la ambiciosa o peza de los que especula on después sob e la disco dia en el einado absolu o , han ido e o zando sucesi amen e el pode de las pasiones has a el pun o en que desconociendo odos sus debe es (1) y abusañdo cada uno espec i amen e de sus de e¬ chos , no iene ya la que ella o o á bi o que la ue za ó la gene osidad. Todo es ya de hecho eh la p esen e ma e ia; y ni la buena olun ad que dic ó la consolado a eo ía polí¬ ica, que se á siemp e un monumen o indes uc ible de la ilan opía de sus au o es , ni los anos deseos de e¬ suci a el genio de Fe nando IV en el einado de Fe ¬ nando VII, pueden se ya pa e pu a ansiji una dis- l) Bajo es os p incipios nos p oponemos habla en nues o 2.° nume o á los gobie nos diside^^ ^^ on . ’ P que hagan po su pa e lo que les- oca en la obia deO. Y á que aspi amos. q : . :u Y C I - , l ' 22 pu a p omo ida en el nue o po el o den polí ico del an iguo mundo, y sos enida po el espí i u del siglo en que no se econoce o a legi imidad que la de los pac¬ os, ni hay segu idad ue a de las ga an ías, que elíos mismos dan y eciben po medio de la unión ísica y mo al de odos los elemen os sociales. Ved aquí, Pad es consc ip os, el aspec o en que c eemos debe e se la g an cues ión , cuyo é mino no puede ya pasa mas allá de la p esen e legisla u a, si es que en ella con inúa p esidiendo la buena é que sugi ió á ues os augus os p edeceso es las medidas educidas ya á nulidad po una se ie de sucesos, que ni ellos pudie on p e ee , ni á o¬ so os es dado enseño ea . Lo con a io de lo que se ha hecho, pa ece que es lo que debe hace se pa a sal¬ a la epu ación, si po desg acia llega á pe de se o¬ do lo demas. Condena un mundo en e o á la desolación y al es- e minio solo po que econoce y p oclama espec o de sí mismo los p incipios polí icos que econoce el ángulo me idional de o o mundo, de quien es u o dependien¬ e, sin o o pac o que el de la a bi a iedad, ademas de absu da inconsecuencia en eo ía, iene á se en la p ác ica una iolencia palpable, que aya en inju ia cuando se quie e cohones a con la incapacidad que ie¬ nen á diez y ocho millones de indi iduos pa a se igua¬ les en condición á los diez que les niegan lo que ellos mismos ecob an en uso de los imp esc ip ibles de echos de la na u aleza. Lejos, lejos de oso os, Pad es cons¬ c ip os, el p opósi o unes o y con a io á oda mo al de empeza haciendo el mal pa a p ocu a el bien. Ni es ampoco la p esen e cues ión de la clase de aquellas á que puede aplica se en polí ica el p incipio de apa¬ éja e á la gue a si quie es la paz ” : enga es e axioma la ue za que se quie a en las que ellas de es ados; en las di e encias en e p opios siemp e hay luga á la e¬ conciliación , po que cada cual pie de algo en la disco ¬ dia, y nadie hay que gane ni p ospe e con de imen o 23 de odos. Ce ad,_ ce ad con la ce a de Ulises ues os oídos á las pé idas suges iones de los adulado es y de¬ ac o es de los pueblos; an dañinos son es os como los de los i anos. La g an cues ión consis e ya solo en he¬ chos, que ni pueden desconoce se , ni debe exaspe a su con emplación cuando se ecue dan solo con el in de conoce las p e ensiones espec i as, sin designio de ele¬ a ni aba i el pode de cada uno de los dos con endo es. Ni el de echo an iguo, ni el hecho ac ual de la dispu a son medios adecuados pa a ansigi ía amagiblemen e: lo pasado í i a: lo p esen e desalien a; y solo en lo u¬ u o es á el consuelo y el ali io de an as calamidades. Pe ¬ dición y uina es hoy pa a la España, lo que an o si ió an es pa a su p ospe idad en Amé ica; po que odo ha mudado de aspec o, de nomb e y de uso en el mundo polí ico, y de odos los impe ios solo se man iene im¬ p esc ip ible el que eside en la iple alianza de la a¬ zón, la humanidad y la na u aleza, únicas egulado as y sobe anas del mundo mo al. Sus minis os no os p esen a án cálculos apoyados en la op esión y la injus icia, cuyo é mino sea un e íme¬ o y deleznable monopolio. Ea opinión del uni e so es la memo ia que eneis que oi y que consul a en la g an discusión de los in e eses de ambas Espadas. Ella os p esidi á desde ese ono que le cede Fe nando el G ande, pa a que bajo ales auspicios le p opongáis me¬ dios de lle a á e ec o los o os que su pa e nal co¬ azón hace con inuamen e al Cielo po la paz y la eli¬ cidad de la Mona quía, de que es ge e y ciudadano. Tiempo es ya P. C. de que el nomb e augus o que si ¬ ió á la libe ad y la independencia de la España eu o¬ pea, deje de se la con aseña de des ucción y de en¬ ganza en la España ame icana. Huellas mas glo iosas que las de los a en u e os del siglo XVI, deben segui los legislado es del siglo XIX pa a bo a has a los es i¬ gios del ominoso einado in e cons i ucional de las pañas. Aco daos de que al p opósi o incon as able de 24 los españoles de no pasa el occéano pa a op imi á sus he manos de ul ama , debéis muchos de oso os la libe ad que gozáis, el pues o en que os eis, y el de echo que á odos dió la ‘Nación edimida po a¬ les medios de la a bi a iedad y la ignominia. ¿Y po¬ d íais con e i aho a es e de echo en daño y uina de aquellos mismos que ue on los p ime os bene iciados en los designios de los alien es que es i uye on á ues¬ os comi en es la sobe anía deposi ada en oso os pa¬ a bien de ambas Españas? P ocede se ía es e an im¬ p opio de ues o al o ca ác e , como es con a io al o o de un pueblo libe al, que no pudo da os pode pa a o a cosa que pa a lo que es é de acue do en los dos mundos con los p incipios p oclamados en el pac o solemne de la emancipación de la an igua España. Los de echos de es a sob e la nue a son ya de o a especie que los que exis ian po el código de la espada, comen ado po la ambición, y san i icado po el ana¬ ismo. Desplomóse es a ob a en sus cimien os, ¿y que¬ da á en pie oda ía la cima del edi icio? Dejad, dejad esos cálculos pa a los es úpidos p oséli os de la p eocu¬ pación. El acaso en quien con ian ellos po úl imo, es la di inidad de los ciegos, sob e cuyas a as ne andas no deben sac i ica los hijos de la luz, y los pad es de la ilus a¬ ción española. Dis in os son los dic ámenes y los conse¬ jos de la azón, que como ó gano de la p o idencia, no usa de o as p uebas que la obse ación y la espe iencia p oducida po la na u aleza de las cosas, y po el cu ¬ so incon as able de los sucesos humanos. Seguid, pues, su impulso, P. C. con impa cialidad y buena é, y no dudéis halla el hilo de A iadna, que ha de saca os á sal o del in incado labe in o á que han educido la g an cues ión las pequeñas pasiones y los cálculos mez¬ quinos que han ci cun alado de espinas y maleza el ca- mino que eneis que anda . En ad en él sin miedo, y mos ad al mundo que os con empla ansioso, que su¬ pis eis di isa y camina al bien con pie i me y deno- 25 dado; y sí la obs inación y el o gullo de los que ie¬ nen que anda la mi ad del camino pa a la unión, os dejasen solos en él, allí mismo le an a án odas las Na¬ ciones un monumen o pe du able á ues a glo ia, en el cual g a a á la humanidad po mano de la jus icia: Has a aquí pudo y debió llega la España con los b azos abie os en busca de la Amé ica ; pe o es a desna u aliza¬ da y o gulloso , desdeñó pa a su mal el ósculo de la paZ y la a e nidad. ¡Exec ación y mise ia e e na pa a un mundo que me eció al nace la maldición de sus p ogeni o es í Ved aquí, P. C., si no nos engaña el buen deseo, lo que eneis que espe a oso os y lo que ienen que eme los P oce es de Ul ama , si no cumplie an po su pa e los debe es de donde nacie on los de echos que aho a eclaman. Todo se á hono y gala dón e e ¬ no pa a los que busquen la paz sin bajeza, y odo se á in amia y cas igo pa a los que la ehúsen con ing a i ud o guilosa. Después de la i anía nada hay mas odioso que la ebelión; y la de la Amé ica empeza á donde acaben ues os es ue zos en a o de la libe ad, un¬ dada en la unión que ha c eado la na u aleza. Desdé en onces se án ebeldes los que no oigan sus dic ámenes, y los que unden su dicha y su g andeza en la uina y mise ia de su misma sang e; y la Eu opa oda media¬ do a na u al en es a g an que ella, end á de echo de ob a espec o de la Amé ica, sepa ada hos ilmen e de la España , según sus in e eses, sin gua da con la I ja ing a a y abandonada á sus cap ichos, las conside acio¬ nes debidas á oda la g an amilia de que ya no es pa e. Pe o no e a déis un momen o P. C. es e es imonio i e agable que ha de decidi de odos modos la cues¬ ión á a o ues o. No deis luga á que se díga que en áis en los ominosos cálculos de los que lo espe an odo de la gue a ci il que la inacción es á a izando en los he mosos y a o unados paises des inados po la p o idencia pa a habi ación de los españoles, en el me¬ o hecho de habe les dado el imp esc ip ible de echo de p ime a ocupación. Ap esu aos á demos a que no as- 4 pi áis á conse a un seño ío injus o y odioso sob é de¬ sie os semb ados de uinas y cadá e es. La Amé ica iene de echo á exis i p óspe a y eliz; y la Eu opa iene ya un in e és esencial de que se conse en i i i¬ cadas unas egiones que solo pueden sa is ace las necesi¬ dades que ellas mismas han c eado. El modo con que esol áis es e g an p oblema, ha de decidi a de o emp ano de la sue e del mundo á que es amos uní os, si lo hacéis de modo que no nazcan semillas de disco dia capaces de u ba la paz del con inen e. El equilib io de las cosas es á en ues as manos; equilib io que no se gua da como an es con ansaciones diplomá icas y con pac os de amilia. Una sola exis e ya en el o den polí ico: su sang e debe uni se sin de ama se; y oso¬ os sois los que es áis llamados á cumpli los des inos de la humanidad subs i uyendo los dulces ínculos de la na u aleza á las cadenas de la ambición y la polí ica. Solo hay un mundo na u al; y en ano abaja a la disco dia po que haya dos mundos polí icos. Indispu ables son, en nues o concep o, los de echos que la España conse a sob e la Amé ica, como lo son los debe es que es a iene espec o de la España; po ¬ que no pueden exis i los unos sin los o os: y an dis¬ pues os es amos á eclama de los ame icanos lo que de¬ ben , como deseosos de que los españoles no exijan mas de lo que pueden ob ene en azón, jus icia y con e¬ niencia. Sabido es, que los pueblos no conocen o os medios que la ue za y la u ilidad en sus p e ensiones, y que la posesión y la necesidad de conse a en sosie¬ go lo adqui ido, es lo que cub e y subsana odos los icios del í ulo p imi i o. Tan lejos es amos, po an o, p. C. de en a en el de echo de la g an cues ión , como de desconoce su ine icacia con a los hechos que de¬ mandan una ans ición calculada po lo p esen e pa a lo u u o, sin aco da se de lo pasado pa a o a cosa que pa a consigna lo en la his o ia que empieza donde acaba la polí ica.. Analizad po es e c i e io lo que pue¬ de la España en la Amé ica, y dejad a es a el calad 2 . 7 . de lo que pod ía espec o de si misma, que si ob á e¬ mos noso os en lo que nos oca con o me á azón y con is a de an eceden es y consecuencias, jamás pe de¬ emos el de echo imp esc ip ible que enemos de se los p o ec o es na os de la España ul ama ina, o a sea con a los males de su e ada conduc a, o a con a las p e ensiones y ios a en ados de las demas Naciones pa a ap o echa se de sus laquezas en daño suyo y nues o. ¿A quién sino á la España ol e á los ojos la Amé ica, cuando desengañada de inú iles p e ensiones, p ocu e e¬ gene a se según la na u aleza pa a pone se á cubie o de las asechanzas de la es aña polí ica? Ved aquí., P. C. la conquis a sublime y glo iosa á que os p epa áis desde aho a con decla a , que no os queda de la pasada o o de echo, que el que os da la sang e española que no que éis se de ame inú ilmen e en el nue o mun¬ do. Pos ac um nuílum comiliumyy pues o que en polí¬ ica no hay o a cosa que hechos y esul ados, compa¬ ad lo que se quie e con lo que se puede, pa a halla e mejo a bi io de conse a lo que haya, de mane a que no se pie da odo. Y como hayamos llenado , según nues a capacidad, el p ime debe que nos p opusimos al emp ende , es e abajo di ijiéndonos á nues os ep esen an es en la inau¬ gu ación del p oyec o , solo nos es a ya P. C. suplica¬ os que dispenséis en a o del mo i o el abuso que ba¬ jo odos espec os hayamos podido hace de ues a es¬ pe able a ención. Lo que habéis leido c eemos que bas a á da os idea de lo que nos p oponemos. P eca e la uina de un mundo, y ab e ia los o men os del o o, es en úl ima análisis el é mino de nues os es ue zos ; y si conseguimos disminui una sola go a del o en e de mides y desas es que acosa en Ul ama á nues a g an amilia, da emos po bien empleado lo que nos cues e la emp esa, y lo que al ez , nos hagan su i po ella la i alidad mezquina ó la codicia o gullosa. Calla en es o cuando hay medios de habla en a o de la huma¬ nidad y la na u aleza, se ia una aición á los in e eses 34 lu ame i e pe didas. Las condiciones de aquellos a ícu¬ los son su icien es pa a llena me de sa is acción, y no pueden menos de me ece me la indulgencia de S. M. y de la Nación en e a. Me e a imposible esis i la concesión hecha en el a ¬ ículo 16: ¿y cómo opone me á que cada uno mandase en su p opio e i o io? Tampoco pod<a con adeci se el a ículo 17. La e acuación de la capi al e a necesa¬ ia é ine i able, y pues que ella se hizo dejando en bue¬ na opinión las i udes de las opas españolas y el ho¬ no de la nación, y capi ulando de un modo que no po¬ día mancha nues a glo ia, y habiéndonos con enido en los a ículos p eceden es, nada e a mas indispensable que o o ga es e, y nada mas u gen e que emplea odos los medios de e i a la e usión de sang e, que de o a ma¬ ne a hab ía sido ine i able. No podía pe mi i se que que¬ dasen opas a madas en posesión de la capi al de un im¬ pe io que acababa de decla a se independien e. Si yo no hubiese in e pues o mi au o idad pa a que la salida se hiciese sin conmoción , el esul ado necesa io hab ia si¬ do que las opas hab ian enido que sali al in, de¬ jando uinas y escomb os po co e del empe ado , que se hab ia is o p ecisado á en a pisando cadá e es, á sen a se en un ono p epa ado po el amo de los pue¬ blos, pe o ensang en ado po el cap icho y la eme idad; y yo me c eí en la dulce necesidad de aleja de sus ojos an ho ible espec áculo, y de su co azón el dolo que le hab ia p oducido. Desde mi llegada á Ve ac uz, cuando mi imagina¬ ción acilaba con inquie ud sob e el pa ido que debia adop a , y cuando es aba an lejos de espe a las ocu ¬ encias qué después se han e i icado, habia momen os en que yo pensaba de ende me en la plaza has a e¬ cibi ó denes de S. M.; pe o hab ia sido sin duda im¬ posible segui es e plan po el es ado de la plaza mis¬ ma, que ya he p esen ado á V. E. Al mismo iempo me dijo el gobe nado que po medio del agen e Amien o había solici ado del capi án gene al de Cuba ecu sos .de 35 ue zas pa a la gua nición, y yo mismo di mas impo an¬ cia á es a solici ud, esc ibiendo al mismo gene al; pe o odo lo que hemos podido consegui es que hayan llega¬ do 250 homb es, que en ningún caso podian se nos ú i¬ les po su núme o. Sin emba go, pa ece que odo se eúne pa a que es a g ande ob a se cimen e con sang e, y a e ado con es a idea y con la de los males in ini os que se causa ían con semejan e desemba co, he p ocu a¬ do p e eni lo odo, ad i iendo al gobe nado de la pla¬ za que aquellas opas debían ol e inmedia amen e á su des ino, y con mucha azón; pues el capi án gene al le dice en o icio de 29 de julio que enia necesidad de ellas , y que espe aba que ol iesen luego que hubiese ce¬ sado el pelig o po el cual se habian pedido; y como las azones en que apoya es a solici ud se esp esan en la ca ¬ a que la con iene, emi o adjun a á V. E. la copia ma ¬ cada con el n.° 3.° Suplico á V. E. se si a mani es a á S. M. cuan o dejo espues o, inclinando su eal ánimo á la ap obación de mi conduc a, hija de mis deseos de se U il á S. M. á la nación y á la humanidad. Dios gua de á V. E. mu¬ chos años. Có doba 3 i de agos o de 1821. Excelen ísimo Seño . = Juan O-Donojú. BATALLA DE CARABOBO. Como las sucesos y las elaciones de Amé ica son po¬ co conocidas en F ancia, y aun en Eu opa, he c eído que se desea ía e la elación de la ba alla de Ca abobo, que ha decidido la sue e de Colombia y ijado sus des inos. Aquella ha sido la ba alla de Fa salia pa a odo el e i¬ o io limi ado po el Da ien y el O inoco. Es a pieza es es ac ada del dia io i ulado Co eo del O inoco, imp eso en Angos u a en 25 de julio de en ancés, español é inglés: la ejecución ipog á ica es an bella como pod ía se lo en Eu opa; ¿y en cuán as ciudades eu opeas pod ía imp imi se un documen o en es lenguas? Es e da o si e pa a juzga del p og eso 36 de las a es en los climas que noso os c eemos sumidos cu la ba ba ie. El es ilo de es a p oducción no deja de pa ece se al de los bole ines del g ande ejé ci o, que po an o iem¬ po hicie on palpi a los co azones anceses con el mas jus o o gullo, y con la mas pu a aleg ía. Excelen ísimo Seño . La mas b illan e ic o ia ha con i mado aye el nacimien o polí ico de la epública de Colombia. Reunidas el 28 en las llanu as del Tinaquillo las di¬ isiones del ejé ci o libe ado , ma chamos aye po la mañana sob e el cua el gene al enemigo, es ablecido en Ca abobo. La p ime a di isión e a compues a del a¬ lien e ba allón b i ánico , del b a o de Apu e y de 1500 caballos á las ó denes del gene al Paez: la segunda, de la segunda b igada de la gua dia , con los ba allones del egimien o Vencedo es de Boyacá y el escuad ón sag ado mandado po el in épido co onel A izmendi, á las ó de¬ nes del gene al Sedeño , y la e ce a e a o mada po la p ime a b igada de la gua dia , G anade os , Boyacá , Ano- za egui del egimien o de caballe ía del ale oso co onel Rondon, á las ó denes del co onel Plaza. Nues a ma cha po las mon añas y des ilade os que nos sepa aban del campo enemigo, ué an ápida como o denada. A las once de la mañana des ilamos á la iz¬ quie da po delan e del enemigo, bajo sus uegos, y a a¬ esamos un a oyo que no pe mi ia el paso sino á un solo homb e de en e, en p esencia de un ejé ci o que pe ec amen e colocado sob e una al u a inaccesible, nos dominaba c uzándonos po sus desca gas. El alien e gene al Paez, al en e de dos ba allones de su di isión y del egimien o de caballe ía del b a o co onel Muñoz, ma chó sob e la de echa del enemigo con al in epidez que en media ho a quedó es e odo en uel o y co ado Jamás pod á hace se el hono debi¬ do al alo de es as opas. El escelen e ba allón b i ᬠnico, mandado po su digno co onel Fa me , se dis in¬ guió ambién en e an escogidas opas, y u o una pé - 37 dida conside able de o iciales. La conduc a del gene al Paez en la úl ima y mas glo iosa ic o ia de Colombia, le ha hecho digno del mas ele ado ango en la milicia, y yo en nomb e del cong eso le he o ecido en el campo de ba alla el em¬ pleo de gene al en ge e. De la segunda di isión no ha ope ado en es a glo io¬ sa jo nada sino una pa e del ba allón de Ti ado es de la Gua dia, mandado po el digno o icial He as; pe o su gene al, desespe ado de no pode hallá se en la acción con oda su di isión, po los obs áculos in encibles que oponia el e eno, encon ó y ba ió un cue po de in an¬ e ía, mu iendo en medio de ella del modo he oico que me ecía e mina su ca e a un b a o de los b a os de Colombia. La epública ha pe dido en el gene al Cedeño un g an apoyo en la paz y en la gue a; nadie ha sido mas alien e que él, nadie mas obedien e al gobie no. Yo ecomiendo al amen e al Cong eso las cenizas de es e gene al, pa a que se le hagan los hono es de un iun¬ o solemne. No es meno el pesa que a iige á la epú¬ blica po la mue e del in épido co onel Plaza, que lleno de un en usiasmo sin ejemplo, se p ecipi ó sob e un ba allón enemigo pa a des ui le. El co onel Plaza es ac eedo al mas p o undo sen imien o de Colombia, y me ece que el Cong eso le dec e e los hono es de un eminen e he oismo. Dispe so el ejé ci o enemigo, ué al el a do en pe segui le de nues os ge es y o iciales, que u imos una g an pé dida en es a clase del ejé ci o. E1 bole in adjun o con iene los nomb es de es os ilus es. Las opas enemigas pasaban de 6000 homb es, que e an lo mas escogido de la espedicion de Mo illo. Es e ejé ci o ha dejado de exis i , y apenas hab án en ado hoy 400 homb es en Pue ocabello. El ejé ci o libe ado enia una ue za igual á la del enemigo; pe o apenas una quin a pa e es la que ha de¬ cidido la ba alla. Nues a pé dida, que po o a pa e es demasiado dolo osa, no pasa cíe 200 mue os y he idos. 33 El co onel Rangél que, como siemp e, hizo p odi¬ gios en aquel diá memo able, ha ma chado hoy pa a es¬ ablece la línea con a Pue ocabello. Sí ase V. É. p esen a al augus o Cong eso el ho- menage de un ejé ci o el mas bello de los que has a aho¬ a han lle ado á la ic o ia las a mas de Colombia. Tengo el hono de saluda á V. E. con la mas al a conside ación. Cua el gene al del ejé ci o libe ado . = Valencia 25 de junio de 182 L —Bolí a .=A S. E. el P esiden e del Cong eso gene al de Colombia. EL DOS DE MAYO. La inaugu ación del Moni o Ul ama ino la íspe a del ani e sa io glo ioso y c uen o del día emendo po escelencia en los as os de la egene ación de las Espa¬ das , añade una obligación mas á las que ya enían los edi o es de mos a á odos los españoles el espí i u que p eside á una ob a des inada á la unión y con¬ co dia de ambos hemis e ios. Las glo ias de la España eu opea no pueden deja de se glo ias de la España ame icana 5 po que si es cie o que lo que ue no pue¬ de deja de exis i en el o den de los iempos, jamas deja á de se español el g an con inen e en donde e¬ moló po la p ime a ez el pabellón cas ellano aquel inmo al geno és, que no log ó da le nomb e po una de las muchas condescendencias e gonzosas con que la indolen e pos e idad deja de o dina io obscu ece la ama de los homb es que mas la han ilus ado y en¬ g andecido. Pa a que es o no suceda jamas espec o de la Es¬ paña con op obio de la Amé ica, es un debe sag a¬ do de es a eco da en odo iempo los hechos he oi¬ cos de sus p ogeni o es, pe pe uándolos en monumen¬ os du ables á pa de los que se dec e en á la memo ia de los que hayan hecho cosas g andes en la ob a de la elicidad del nue o mundo. Injus o se ia, y aun indeco o¬ so en nues o concep o, que se alzase, po ejemplo, en Ca eche (*) una columna iun al en loo de los dos caudillos que ab azándose mu uamen e p ocu a on pone un é mino saludable á la disco dia de ambas Espadas, sin que se hubiese e igido en la capi al de Colombia un úmulo peimanen e á la úneb e memo ia de los que ub ica on con su sang e en la capi al del Impe io espa¬ ñol la minu a de dec e o pa a la emancipación de uno y o o mundo, á despecho del pode colosal del á bi o de la Eu opa. Donde quie a que haya i ud y sang e española de- ben de ama se lág imas de g a i ud en es e dia g ande y memo able ; y el español que al eco da el dos de .MAYO no lance un suspi o que se epi a de uno en o o pecho desde el cabo de Ho n al p omon o io de Hé ¬ cules, no me ece se lib e, ni pe enece á la g an amilia de los inmo ales, que die on los p ime os sus p eciosas i¬ das en p enda de la libe ad ci il del mundo en e o. Hijos de España son los íncli os a ones que mu ie on en el P ado de Mad id, como lo ue on los que espi a on en Qui o , Po e y la Paz po la causa de la humanidad y la jus icia, pa a i i e e namen e. Reunidos es án odos en el seno del E e no ; po que en la egión de la inmo ¬ alidad no hay mas que hé oes , y no homb es. Alli no pueden ecibi de noso os o o aca amien o que el de e nos dignos de me ece su p o ección; y el modo de ob ene la es p ocu a se jus os , pa a no deja de se españoles. ¡ Ojalá que lo hayamos sido noso os aho a, y que no dejemos de se lo en odo el cu so de una em¬ p esa concebida en el e o mas sincé o , y acome ida en momen os de an o in lujo en el ánimo de odo hom¬ b e que quie e se líb e espe ando las leyes de la na u¬ aleza, dic adas po el Sup emo Legislado pa a bien del géne o humano eunido en sociedad 1 (*) Luga al occiden e de Venezuela, en donde los. gene ales Mo illo y Bolí a celeb a on en no iemb e de 1820 un a mis icio memo able, po que después de la econciliación enia po é mino la egula izacion de la gue a , hecha desde en onces con o me al de echo público de las naciones. 40 « POESÍA. Al llega á Ca acas la no icia del alzamien o glo¬ ioso de la Península con a la pé ida ag esión de la F ancia acaudillada po Buonapa e, imp o isó la si¬ guien e composición don And és Bello, jo en amen- cano, apenas en onces de ein e anos, que se halla aho a en Lond es dando hono á ambas Españas po sus p o undos conocimien os li e a ios, especialmen e en ilología. T ^ _ ° c n N V. T O. Rompe el León u ioso la cadena Con que a a le pensó la elonía, Y sacude con noble biza ía Sob e el obus o cuello la melena: La espuma del u o sus labios llena; Y á los ugidos que indignado en ía, El ig e iembla en su ca e na umb ía, Y odo el bosque a óni o esuena. El León despe ó ; emblad , aido es ; Lo que ejez c eis eis, ue descanso; Las ju eniles ue zas gua da en e as. Pe seguid , ale osos cazado es , A la ímida lieb e, al cie o manso; No insul éis al mona ca de las ie as.