4
e
A
.
a
>
a
“*
y
ad
,
;
abe
A
2.
a
'
.
»
*
AA
o
a
¡La
is
Ke
ae
ih
'
us
M
ie
la
e
“
»
-
>.
y
e
y
..
o
*
a
Pe
a
1
AS
'
y
.
o
»
p
d ?
Eee
Se
halla á
de
en a
en
la
lib e ía
de
Domingo,
calle
de
Caballe os,
núme-
o
48,
y
en
Mad id,
en
la
de
Ba co.
MACLOVIA
Y
FEDERICO
o
LAS
MINAS
DEL
TIROL
==
Anedoc a
e dade a:
A)
DL
.
-
adució
o
TANCOS
“LPOR/
JOVUSO
DÍ
e
Deo
dados
.
S/T:
je.
Jl
-
p
MACLOVIA
Y
FEDERICO,
LAS
MINAS:
DEL
TIROL.
On
Si
VERDADERA.
En e
las
he mosas
jó enes
que
b illa-
ban
en
la
«co e
de
Viena:en
el
eyna=
do
del
empe ado
F ancisco:
p ime o,
Maclo ia
,
hija
única
del
p íncipe
de
B...
se
Jle aba
la
p e e encia
3
nia
-
á
sus
acciones,
pe ec amen e
p opo =
cionadas,.
la:
isonomía
mas
exp esi a
y
mas-
in e esan e;
pe o
sú:
pad e,
mas
lisongeado:
del
b illo:
ex e io
de:
sus
g acias
que
sénsible
á
las
i udes
de
que
la
habia
do ado
la
na u aleza,
ne
p*
as
o
¿MACLOVIA
+
músico
y
y
si
iene
algunas
eces
me
acompaña á
con
la
a pa
0
el
piano,
y
ha emos
los
dos
ag adables
concie os.”
-
Al
día
siguien e
ecibió
Fede ico
un
bille e
polí ico
de
la
canonzsa
de
Ba...
y
aquella
misma
mañana
pasó
á
su
casa
á
da la
las
g acias.
Su
bella
p esencias
su
polí ica
noble
y
su
inu a
so p en-
die on
y
admi a on
á
madama
de
B...
que
le
ecibió
con
agasajo'
y
con
ama=-
bilidad,
y
despues
de
una
media
ho a
'de
con e sacion
le
hablaba
ya
como
si
*
hicie a
mucho
iempo
que
le
a aba,
Fede ico
po
su
pa e,
admi ado
de
una
acogida
an
di e en e
de
la
que
es-
pe aba,
con inuaba
sos eniendo
la
g a-
edad
y.
el
cumplimien o
de
que
es á
poseida
casi
siemp e
la
p incipal
no-
bleza
de
Alemania,
y
le
hizo
imp esion
el
e
una
buena
y
excelen e
seño a;
que
le
obligaba
á
egiien a
su
casa
y
le
decia
con
anqueza
que
siemp e
gus»
Y
¿
FEDERICO.
11
a ia
dé- e le.
Pasó
ce ca:
de
dos
ho as
en
sociedad
con
ella,
y
al
e i a se
la
es imaba
ya
demasiado
pa a
«no
supli-
ca la
y
disimulase
la
Gila
de
su
yl-
si a.
becls
|
**
A
la
e dad
que
es
po,
ex-
clamó
madama
de
B,.«:di igiéndose
á
Maclo ia»que
no
habia
hablado
una
palab a
du an e
la.
con e sacion
de-su
ia
con
Fede ico,
Maclo ia,
se
son ió
y
con inuó
callando.
"Es ás
muda
hoys
sob ina'mia
2”.
añadió
con
i eza
la
ca»
nonesa.:““No
seño a,
espondió
ponién»
*
dose
colo adaz
mas
¿qué
puedo.
añadi
yo
á
un-elogio
an
comple o?..”
“¿Le
hallas
exáge ado?”
Maclo ia.dixo
que
no;
y
«pocos.
minu os
despues
se
e i ó
á
su
qua o...
E
“*:Oh,
sis
sí
es
be mosol?
dixo
en
ono
baxo,
y
una
g an
is eza
se
apo
«de ó
de
ella:
a]
pensa
que
Fede ico
no
la
habia
hablado,
ni
aun
apenas
mi ado»
13
—
«MACLOVIAT
«Eo
la
mañana
del
dia
señaládo
po
madama
delB:...
pa a
da
su
ies a,
o=
da
la
nobleza:de'
las
ce canías
concu -
ió
al
palacio.
Maclo ia:
ayudó
4:
su
ia
á
hace
los
hono es
en
un
magní i-
co
desayuno
se ido
en
un:cenado
del
pa quez
lo:que.e a
negocio
no
peque-
ño
a endiendo
á
la
e ique a.
que
es
me-
nes e
obse a ;
pa a
coloca
:¿4
cada
uno
segun:su
clase
d
dignidad.
En
in,
el
g an'núme o
de
con idados
causó
una
especie
de
con usion,
loshomb es
se
le an a on
y
se
eunie on
en-.g upos
pa a
dexa id:las
seño as
conmas
como»
didad.
Maclo ia»
epa ó:
en ónces
en
el
conde
deWalbe g
que
eclinado
sob e
la
silla
de
madama
de
B...“con e saba
con
ella,
y
sin ió
en
ex emo
que
no
la
hubiése
hecho
4
la
en ada
los
campli-
mien os
de
es ilo,
que
los
demás
se
ha-
bian
ap esu ado
á
hace la
con
mo i o
de
la
ies a
del
dia.
Y
¿'FEDERICO.
13
“Despues:
del.desayuño,: oda-la
con=
eu encia
se+ epa ió:
po “los
ja dines
y
el
pa que.
Maclo ia:
inquie a,
y:
des
eon en a:de
quan o
la
odeaba,
apenas
con ex aba
4:
las.
adulaciones
de::una
in inidad
de:
jó enes
que
ponian
odo
su
cona o
en
ag ada las.sus
mi adas
se
sein=,
clinaban,
:«4::pesa
suyoy
hácia
esan e
Fede ico
,
cuya:
duloe
mía
enia
en ónces
una
exp
is eza
«y.
aba imien o5
que-le:
hacia
aun
mas
amable.
La
canonesayapoyada
en
el
b azo
de
su
nue o
amigo,
con»
duxo
la
sociédad
al
salon
«de-música,
donde:se
oca on
piezas
escogidas
de
los
mas
céleb es
maes os
de“
I alia
y
Alemaniaz
pe o
deseosa
de
hace
luci
el
alen o
y
habilidad
de'su
sob ina,
la
mandó
que
can ase.
Maclo ia
in en ó
excusa se
3:
pe o
no
quisie on'cedé
á
sus
objeciones
,:
y
la
ue
« o zoso
obe=
dece .
Su
oz
al
p on o
débil
y
un
poco
-
:
a
14
-«MACLOVIA
*
al e ada,
luego
hizo
pe cibi el
ono
mas
melodioso,
y
can ó
con
al
gus o
y
ex-
p esion,
que
'se:g angeó
odos
los
aplau-
sos.
El
conde
de
Walbe g,
pa icula »
men e,
la:aplaudió
con
en usiasmo
y
madama
de
B...
ue a
de
sí:
po
loselo-
_gios
que
p odigaba
á
su
sob ina
un
an e
an
dis inguido
como
Fede ico,
suplicó'
que
can ase.
Un
p o undo
si=
lencio
eynó,
en ónces
en:
la
sala
;
ca-
da
uno
se
ace caba
quan o
podia
pa a
juzga
mejo .
Despues
de
habe
el
con»
de
p eludeado
del
modo
mas
b illan e
en
el
piano,
can ó
es a
bella
cancion»
ci a
de
la
ópe a
ancesa,
Á ys:
A diendo
enel
uego
3
que
causa
mi
mal,
emi
dolo
él
alma
po
ajeneque
ocul a ,
Gee.
-Maclo ia
ad i ió
con
una
u bacion
inexplicable,
que
las
mi adas
de
Fe-
«de icose
encon aban
con
las
suyas
due
Y
FEDERICO.
15
an e
es a
escenaz
y
así
que
concluyó,
las
nume osas
palmadas
delos:
concu -
en es
no
la
impidie on
oi
un
p o un-
do
suspi o
que
dexó
escapa
el
jó en
conde
al
dexa
el
piano.
Desde
es e
ins an e
la
aleg ía
ol ió
4
Maclo ia;
nunca
habia
es ado
an
cuidadosa,
an
ca iñosa
pa a
con
su
ia,
an:
a able
y
an
complacien e
pa a
con
odo.elmun-
do;su
halagiieño
os o
enia
una
exp e-
sion
celes ial,
y
los
mas
bellos
colo es
animaban
su.
ez.
El
es o
del
dia
se
pasó
pa a
ella
como
en
una
especie
de
encan o,
habló
muchas
eces
ú
Fede-
ico,
y
po
la
noche
bayló.con:
él,
e :Ah,
ia
mias
qué
dia
an/p ecio-
so!”
la
dixo
acompañándola
4
su
ha-
bi acion
Juego:que
odos'se
e i a on,
“Sí,
mi
que ida
Maclo ia
,
con ex=
ó
la
canonesa
,
ap e ándola
Ja
mano;
-
al
me
ha'
pa ecido,
pues
es
el
ani e -
sa io
de
u
nacimien o.”
|
16
-MACLOVIA
Al
dia
siguien e
Fede ico
ol ió
al
palacio:
y
con inuó
egiien ándole
dia-
iamen e.
Una
dulce
amilia idad
se
es-
ableció:
en e
él
y
Maclo ia;
pe o
quan»
o
mas
con iada
é
ingenua
se
mos aba
és a,
mas
melancólico
y
ese ado
pa-
ecia
el
conde.
Si
alguna
ez
Maclo-
ia
le
ep endia
su
is ezas
y
le
p e»
.gun aba
de
qué
dimanaba
,
él
eludia
siemp e
sus
p egun as»,
0
la
daba
es-
pues as
agas
é
insigni ican es
:
ce ca
de
once
meses
se
pasa on
así.
Un
dia
-ins ándole
mas
i amen e
que
lo
acos-
umb ado,
4
que
la
con iase
sus
pesa-
es,
la:dixo,
en
p esencia
de
la
cano-
mesa
que
jamás
los
abandonaba.
“No
me
p i eis,
seño i a,
del
único
consue-
lo
de
mi
idas
si
es
p eciso
que
yo.os
“ab a
mi
“pecho,
debo:
des e a me
de
“ ues a
p esencia
y
hui
pa a
sic
«de
es a:casas an
ca a
á
mi
co azon.”
Maclo ia
pe dió
el
colo ,
la
canonesa
Y
¡FEDERICO.
17
quedó
asomb ada,
y
los
es
gua da om:
po -un
a o
silencios
pe o
el
conde
le».
an ándose
de
epen e,
dió
algunos
pa=
sos
po
la
sala,
con
la
mas
i a
agi-
acion;
despues
pa ándose
delan e
de
madama
de
B...
con inuó
asís
“Es
p e-
ciso
habla
¿
seño a;
acabo
al
in
de
oma
es a
c uel
esolucion-que
a
á
g angea me
ues o
enojoz
pe o
yo
se=>
ía
indigno
de
las
bondades
con
que,
me-hon ais,
sio
ocul ase
po
mas
iem=-
po
el
a al
sec e o
que
emponzoña
mi:
ida.
Ado o
á
ues a
he mosa
sob ina,
me
a e o
á
ama
á
la
hija
única
del
p íncipe
de
B...
sí,
la
noble
he ede a
de
una
de
las
mas
ilus es
casas
de
Ale=
mania
ha
hecho
la
mas
i a,
la
mas,
p o unda
imp esion
en
el
co azon
del
obscu o
Fede ico
de
Walbe g
,
nie o
de
un
negocian e...
¡Juagad
si
soy
cul=
_pable!
des e adme
de
ues a
p esen.
-
sia,
lo
he
me ecido;
mas
compadgeed.
.
2
18
-MACLOVIA
me
y
no
me
colmeis
de
ues o
menos-
p ecio...”
La
ehemencia
con
que
el
conde
p onunció
es as
palab as,
su
u -
bacion
y
el
exceso
de
sn
agi acion,
aña»
die on
á
la
so p esa
de
madama
de
B...
un
sen imien o
que
es a
hubie a
in en=
ado
anamen e
signi ica ;
es e
e a
una
mezcla
de
en ado
,
de
compasion
,
de
zmo
y
es imacions
y
con inuó
callan-
do.
Maclo ia
,
émula
,
enia
los
ojos
ixos
en
ie a,
y
no
osaba
p o e i
una
palab a.
e
Á
Dios
,
seño a
,
dixo
el
conde
don
oz
in e umpida,
á
Dios,
Maclo-
ia...
mi
que ida
Maclo ia!”
y
p o =
umpió
en
llan o.
Maclo ia
acongoja-
da
se
halló
á
pun o
de
desmaya se:
Fe-
de ico
es aba
ya
á
la
pue a
de
la
sa-
la.
“Vol ed”
exclamó
la
canonesa,
ce-
diendo
á
su
compasion:
ol ed,
epi-
ió
débilmen e
Maclo ia,
El
conde
se
a ojó
á
sus
pies,
omó
sus
manos
uni=
Y
FEDERICO.
19
das
y
las
egó
con
sus
lág imas.
-
eLe an aos,
Walbe g,
dixo
mada-
ma
de
B...
con
una
g a edad
que
im-
ponia
espe o;
espondedme
á
la
p e=
gun a
que
oy
ú
hace os,
pe o
espoñ=
dedme
con
aquella
noble
anqueza
que'
siemp e
he
econocido
en
os;
ella
sola
pod á
mino a
el
g ande
disgus o
que:
expe imen o.
¿Habeis
en
alguna
oca=
sion
dicho
á
mi
sob ina
las
indisc e as
palab as
que
acabais
de
p onuncia ?”
Jamás,
exclamó
i amen e
Mac!o ias
y
aun
yo
enia
en
es e
momen o
dema=
siado
pesa ,
po
c ee :
que...”
Aquí
Maclo ia,
a e gonzada
po
lo
que
ha-
bia
dicho,
y
sob e
odo
po
lo
que
iba
á
añadi ,
se
son ojó
excesi amen e,
y
se
halló
an
descompues a,
que
mada=
ma
de
B...
se
ap esu ó
á
da
ó den,
á
in
de
que
nadie
en ase
á
in e umpi
la
con e encia
que
se
p oponia
ene
con
el
conde.
-.
*
má
¿*
26
.¿MACLOVIA
-
he mosos
ojos
bañados
en
lág imas,
Mmi-
ó
á
Fede ico,
'y
con inuó
llo ando
sin
p onuncia
palab a.
"Es
p eciso
pe de
oda
espe anza;
«es
p eciso
enuncia
pa a
siemp e
á
Ma-
elo ia
,
no
e la
mas,
ni
oi
su
dulce
woz”
exclamó
el
jó en
conde
con
ono
bas an e
descompues o.
En
es e
momen o,
un
coche
en ó
en
el
pa io
del
palacio,
“¡Ahí
es á
mi
he mano!
dixo
la
canonesa
sob esal a=
da.
Fede ico,
ma chad,
que
no
os
en-
cuen e
con
noso as;
Maclo ia
,
po
Dios,
enjuga
esas
lág imas...
Dios
mio!
«qué
pensa á
de
odo
es o?
Apenas
aca-
bó
de
p onuncia
es as
palab as,
ab ie-
on
con
iolencia
la
pue a,
y
el
p ín-
«cipe
de
B...
apa eció.
La
ápida
ojea-
da
que
echo
sob e
Fede ico
,
añadió
una
exp esión
aun
mas
se e a
á
su
i-
sonomía
na u almen e
áspe a
y
o gu-
Jlosa,
sn
—
AFI
AM
,
ñ
o
o
Y
FEDERICO».
27
e -Hab ás,
sin
duda»:
ecibido
mi
ca a?”
dixo
á
su
he mana
,
sin
dig-
ma se
mi a
4
Maclo ia,
que
se
habia
ace cado
á
él
bas an e
ca iñosa.
Sí,
he mano
mio.
—
Muy
bien;
y
¿has
ad e ido
á
es a
seño i a
que
es-
é
p on a,
pues
me
la
lle o
aho a
mis-
mo?
Qué,
an
p es o
!
exclamó
mada-
ma
de
B...
en e necida
5
an
ocupado
es ás
que
no
puedes
coycede me
algu-
nos
dias...
—
Me
es
imposible”
in e -
umpió
,
sin
apa a
la
is a
de
Fede-
ico,
cuya
excesi a
is eza
Je
hizo
im-
p esion.
El
conde
cansado
de
un
exá-
men
que
empezaba
á
incomoda le
..
Se
le an ó
pa a
ma cha se;
pe o
mién as
que
el
p íncipe
de
B...
se
inclinaba
al
oido
de
su
he mana
pa a
p egun a la
el
nomb e
del
jó en
que
eía
en
su
casa,
Maclo ia
se
a imó
á
Fede ico,
y
le
dixo
en
oz
baxa:
“Valo
y
Cons-
ancia;
conse ad
en
ues a
memo ia,
28
'“MACLOVIa
es as
dos
palab as:
ellas
se án
la
di i-
sa
de
mi
ida.”
Una
exp esi a
mi á-
da,
y
un
p o undo
suspi o
ue on
solo
Ja
espues a
de
Fede ico,
que
se
ha-
116
de
nue o
el
obje o
del
impe inen-
e
exámen
del
p íncipe.
cWalbe g,
Walbe g!
epe ia
con
menosp ecio;
qué
apellido
es
es e?
No
le
conozco;
engo,
sin
emba go»,
una
idea
con usa
de
que
así
se
llamaba
un
c iado
de
mi
pad e.”
>
" e
Vues a
memo ia
es
muy
poco
iel,
p íncipe,
eplicó
iamen e
Fede ico;
puedo
asegu a
que
ningun
c iado
de
ues a
casa
ha
enido
al
nomb e.”
“Muy
bien!
muy
bien!
con ex ó
el
p íncipe
,
un
poco
descompues o;
puedo
engaña me
,
odo
el
mundo
se
equi oca
:
mas
decidme,
jó en
,
quál
es
ues o
es ado?
qué
des ino
eneis
Igno o
po
qué
mo i o
me
p egún ais
así;
mas
quie o
hace
sabe
al
he ma-
A
Y
FEDERICO.
29
no
de
la
seño a
canonesa
de
B...
á
quien
end é
“ oda
mi.
ida
el
mayo
espe o
,
que
soy
co onel
del
egimien-
o
de
co ace os
impe iales
,
y
que
en
el
campo
de
ba alla
en-Lobowi z
5.
M.
el
empe ado
me
ele ó
á
es e
g ado.”
Acaba
de
p o e i
es as
palab as
,
sa=
luda
espe uosamen eá
madama
de
Boss
como
ambien
á
Maclo ia,
y
sali
con
p ecipi acion,
ue
odo
uno.
|
““Me
admi a
el
o gullo
de
es os
pox
b es
plebeyos
ennoblecidos
»
dixo
-el
p íncipe
mo óndose
;
es o
me
di ie e.
És e
iene
y
á
pesa
de
odo,
una
i-
sonomía
de
bas an e
mé i o;
debo
con=
eni
ambien
en
que
iene
muy
bue-
na
p esencia
y
muy
buenos
ojos;
No
€s
e dad
,
Meclo ia?”
añadió
»
echan-
do
sob e
su
hija
una
mi ada
escud i-
ñado a,
Maclo ia
se
a e gonzó
;
pe dió
el
colo ,
y
ixos
los
ojos
en
el
sue=
30
+
*MACLOVIA
|
lo
,
no
espondió
á
su
pad e.
“He mano'
mio
,
dixo
la
canonesa,
no
es
posible
que
pienses
se iamen e
en
|
dexa me
an
p on o.
—
Sí,
se iamen e,
mas
debo
deci e
án es
que
es
el
p ín=
|
cipe
de
Spigma ck
á
quien
des ino
pa=
a
esposo
de
Maclo ia.”
Se
pa ó,
y
espe aba
con
al ane ía
la
enho abuena
de
su
he mana
po
al
eleccion.
“Que
mi
que ida
Maclo ia
sea
dichosa
,
con-
ex ó
la
canonesa
con
oz
al e ada;
ed
odo
lo
que
yo
deseo.
—Oh!
se=
gu amen é
es
á
lo
que
iene
que
a en=
de z
e a
p eciso
que
uese-muy
on a
pa a
no
conoce
el
alo
de
un
hime=
1íeo
como
es e
3
ú
con end ás,
he mana
mia,
en
la
en aja
inap eciable
que
se=
|
á
pa a
ella,
e se
la
esposa
del
a o-
i o
del
empe ado ,
de
un
homb e
cu-
yo
nacimien o
en
nada
cede
al
nues-
oz
y
que,
úl imamen e
goza
de
g an
-
epu acion,
Ve ás
qué
nue o
lus e
a:
Y
«FEDERICO.
31
á
espa ci
en
nues a
casa
es a
alianza.”
“Pad e
mio!..”
g i ó
Maclo ia,
jun-
ando
las
manos
en
accion
de
suplica ;
una
se e a
mi ada
del
p íncipe
la
im-
pidió
p osegui ;
se
ol ió
hácia
su
ia
y
dió
lib e
cu so
á
sus
lág imas.
“Excusa
ese
mo imien o
de
sensi»
bilidad,
debes
es a
a ligida
po
dexa
á
mi
he mana;
despíde e
de
ella,
y
pa -
amos
sin
dilacion.”
Maclo ia
se
a ojó
sollozando
á
los
b azos
de
su
ia,
que
no
enia
meno
sen imien o,
y
no
sin
mucho
abajo
pudo
el
p íncipe
e mina
una
escena
que
le
moles ababa
demasiado,
Conduxo
á
la
in eliz
Maclo ia,
ca-
si
sin
alien o,
al
coche,
y:
los
dos
so-
los
en a on
en
él.
Du an e
la
p ime»
a
ho a
de
iage
no
in e umpió
el
p o-
undo
silencio
de
su
hija,
y
$e
con e
ó
con
exámina la
a en amen e.
Mas
cediendo
á
la
necesidad
de
desahoga
Y
32
¿MACLOVIA
:
su
cóle a
y:
su
indignacion,
que
ue on
el
esul ado
de
es e
exámen
,
habló
a
la
desdichada.
Maclo ia
en
los
: é mis
nos
mas
du os,
i upe ando
sob e.
ma-
ne a
la
baxeza.
de
sus
inclinaciones,
y
concluyó
mandándola
impe iosamen e
ol ida
pa a
siemp e
la
exis encia»,
y
aun
el
nomb e
del
ús ico
plebeyo,
que:
madama
de
Bo...
habia
enido
la
cul
pable
debilidad
de
admi i
en.su
casa.
Maclo ia
al
pun o
sob ecogida
del
ca-
ác e
iolen o
de
su
pad e,
que
has=!
a
en ónces
no
habia
enido
ocasion
de
conoce
,
eunió
bien
p on o
odo.
su
espí i u
pa a
esponde
al
o en e
de
imp ope ios
de
que
e a
el
obje o.
Ha-
bia
ecibido
de
la
na u aleza
la
a a:
union
de
dulzu a
y
de
alo ,
que
ce-
de
alguna
ez,
mas
que
nunca
se
hu=
milla,
y
di igiéndose
á
su
pad e,
con
i meza.
y
espe o
le
con esó
anca»
men e
su,
pasion
4.
Fedo ico.
X
Y
¿FEDERICO.
33
+
**V
md.
puedes
Seño ,
con inuó,
dis-
pone
de
mi
sue e,
de
mi
misma
i=
da,
ence a mecen
un
Con en o
y
des=
he eda me
y
me:
some e é
gus osa.
á
quan os
cas igos
Vmd.
me:
impongas
pe o
mi
co azon
nunca
se á:
del
p íns
cipe
de
Spigma ck,
y
pe mi idme
añas
di ,
que
jamáseme
casa é
con“él,”
-
El
exceso
de
la
so p esa
que
expe=
imen ó
en
aquel
momen o
el
p íncipe
de
B...:suspendió
su
i a.
Ve
una
niña
de
diez
y
sié e
años,
sumisa
siemp e
á
sus
mas
le es
manda os
,
esponde le
con
al
en e eza,
as o nó
sus
ideas
y
mudó
.de
un.
golpe
el
plan
que
se
habia
p opues o:
demasiado
hábil
co -
esano
pa a
conoce
los
sen imien os
del
co azón
humano»,
conside ó
que
el
igo
se ía-inú il
con
un
ca ác e
co=
mo
el.
de
Maclo ia,
y
pensó
desde
lue=
go
en
ce ca
á
su
hija
de
odas
las
se=
-
ducciones
que
pudiesen
conduci la
4
su
3
34
MACLOVIA
in en o,
sin
comp ome e :
la
au o idad
pa e nal.
“*Maclo ia,
la
dixo:
despues
de
ha-
be
e lexionado
mucho,
yo
debie a,
al
ez,
p ocede
sin
piedad
con a
una
hija
que
iene
la
osadía
de
habla
así
á
su
pad es
mas
lo
disimulo
y
dexo
á
la
bondad
na u al
de
u
co azon
el
eu idado
de
sa is ace me.
No
e
ence -
a é
en
un
con en o,
no
e
deshe eda-
1é;
y
me
a e o
á
c ee
que
mi
hija,
el
único
obje o
de
mis:
des elos,
en
quién
descansa
odo
mi
consuelo
»
no
“a ligi á
á
su
pad e;
pues
lo
único
que
e
pido
es
que
ecibas
bien,
po
mi
amo
mismo,
al
p íncipe
de
Spigma ck
guando
e
sea
p esen ado.”
“"Yo
os
lo
p ome o»
pad e
mio,
espondió
Maclo-
ia,
suspi ando3”.
y.en
lo
es an e
del
iage
no
habla on
sino
de
cosas
indi-
e en es.
Luego
que
llega on
á
Viena,
el
Y
FEDERICO.
3
5
p íncipe
de
B...
alojó
á
su
hija
en
el
mas
he moso
aposen o
de
su
palacio;
le
ado nó
segun
el
es ilo
del
dia
de
quan o
podia
ag ada laz
la
dió
muchas
c iadas
pa a
que
la
si iesen,
y
la
col=
mó
de
egalos
magní icos.
La
is e
Ma=
clo ia
en
medio
del
Juxo
que
la
odea-
ba,
solo
pensaba
en
Fede ico;
le
bus-
caba
inú ilmen e
en
la
co e,
en
los
esz
pec áculos
y
en
odos
los
pa ages
adon-
de
la
lle aba
su
pad e.
Fiel
á
la
p omesa
que
és e
la
ha-
bia
a ancado,
ecibió
al
p íncipe:
de
Spigma ck
con
u banidad
y
con
dis in<
cion
,
mas
al
compa a le
con
Fede i-
co,
su
co azon
se
cub ió
de
is eza!
El
p íncipe
enia
he mosa
igu a,
y
un
alle
bas an e
en ajoso;
pe o
un
Ay é
de
á uo
espa cido
po
oda
su
pe so-
na
deslucia
los
dones
que
le
habia:con:
cedido
la
na u aleza.
Quedó
pene ado
de
la
belleza,
de
las.
g acias
de
Má
g>
42
MACIOVIA
*
sen,
y
se
e i ó
en
seguida
á
su
qua »
o
acompañada
de
sus
c iadas.
+
Los
sucesos
de
es e
dia
se
ep esen-=
a on
bien
p on o
á
su
u bada
imagl-
nacion,
y
un
o en e
de
lág imas
sal-
ó de
sus
ojos
y
desahogó
po
en ónces
Ja
op esión
desu
co azon,
lí a
cie o
que
el
empe ado
habia
decidido
de
su
sue e
3
¿cómo
pod ia
ella
esis i
á
sus
sup emaás
ó denes;
y
sob e
odo,
cómo
enuncia
á
su
amado
Fede ico,
cuya
ex ema
is eza
no
habia
dexado
de
ad e i
con
la
ápida
ojeada
que
aca»
baba
de
echa
sob e
él?
““Renuncia
á
Fede ico
!
epe ia
sollozando;
no,
ja-
más,
jamás.”
La
excesi a
agi acion
que
la
causa ón
an
ama gas
e lexiones,
la
o asionó
un
g ande
acceso
de
calen u-
a,
y
se
me ió
en
la
cama
bas an e
ale-
g e
con
la
espe anza
de
que
iba,
al
ez,
á
inaliza
su
penosa
ca e a,
Po
la
noche,
Ba hilde,
su
he mana
de
les
Y
FEDERICO.
43
che,
y
la
mas
jó en
de
sus
c iadas,
es-
ando
sola
con
ella
in en ó
ompe
el
p o undo
silencio
que
eynaba
en
el
aposen o,
e
Mi
seño
es á
bien
inquie o,
mi
que ida
seño i a
(dixo
Ba hilde
ace -
cándose
con
imidéz
á
la
cama);
nunca
le
he
is o
an
is é;.y
aun
se
le
en-
e necian
los
ojos
,
quando.
despues
de
habe nos
jun ado
á
odos
nos
ha
p o-
,
hibido...”
se:
suspendió:
ecelando
p o=
segui ;
pe o
Abe
aqés
Macloyia
gua -
daba
silencio
y
con inuó
en
oz
mas
bas
xa,
y
como
A
aa
Pes e
pob e
conde
de.
W
albe g!..
es á
-
sin
emba go
bas an e
ecompensado!
es
an
bello,
an
co és
,
me
ha
hablado
con
an a
dulzu a
!
—
¡
El
«conde
de
Walbe g
e
ha
hablado!
exclamó
Ma»
clo ia
desco iendo
con
p ecipi acion
las
co inas
de
su
cama:
Ah,
Ba hilde!
Qué
e
ha
dicho?
dónde
le
has
yis o?
44
-CMACLOVIA'
|
y
quál
es
la
p ohibicion
de
mi
pad e?
—
Es a
a de
a a esando
el“pa io
yi
al
o o
lado
de
las
e jas
un
he moso
¡ó-
en
que
me
hacia
señas
de
i
hácia
él,
FEingí
al
p on o
no
habe le
is o,
y
me
e i aba
¿4
lo
in e io
de
la
casa,
quan=
do
le an ó
las
manos
como
suplicándo-
me
queme
ace casez
yo
no
Tu e
alo
pa a
a ligi le.
Me
ace qué
en
e ec o,
y
le
p egun é
qué
que ia;
el
bello
jó-
en
se
in o mó
al
momen o
si
yo
e a
c iada
ues a:
le
espondí
que
enia
el
hono :
de
se
he mana
de
leche
de
mi
seño i a
Maclo ia
3
en onces
me:
o-
gó
que
Je
dixe a
cómo
os
hallabais;
me
hizo
mil
p egun as
ace ca
de
ues a
si uacion'y
y
no
pa eció
un
poco
sose-
gado
has a
que
le
asegu é
que
es abais
muy
ali iada.
Vaya
y
seño i a,
se
ha-
Haba:
an
is e,
an
is e,
que
no
u-'
e
ánimo
pa a
deci le
que
es abais
an o
como
él,”
Maclo ia
echó
una
mi-
Y.
FEDERICO.
45
ada
ca iñosa
sob e
Ba hilde,
yla
ins-
ó
á
que
con inuase
su
na acion.
“ión
in,
e]
galla do
jó en
se
ma chó,
aña-
dió
Ba hilde,
despues
de
deci me,
que
se
llamaba
el
conde
Fede ico
de
Wal-
be g;
me
suplicó
que
no
me-ol idase
el
nomb e
y
se
le
epi ie a
á:mi
seño-
i a.
—Yo
e
doy:
g acias
po
u-exác-
i ud.,
mi
amada
Ba hildez
he'conoci-
do
al
conde
Fede ico
de
Walbe g
en
casa
de
mi
ia,
y:le
debo
g andes
obli-
gaciones;
él
es
quien
es a
mañana
me
ha
libe ado
de
una
caida,
quando
o-
pezé
en
la
columna,
y
le
ag adezco
muchísimo
que
haya
enido
4
in o -
ma se
de
mi
salud.
—
Oh!
yaime
he
gua dado
bien
de
deci
una
palab a
de
odo
es o
á
mi
seño z
po que
ened
en=
endido,
seño i a,
que
hace
como
una
ho a,
mién as
que
descansabais,.
que
bizo
i
4
su
biblio eca
á
odos
los
c ia=
dos
de
la
casa,
y
nos
ha
p ohibido;
so
4.6
-¿MACLOVIA
pena
de
se
despedidos
al
momen o,
el
dexa
en a
aquí
al
seño
conde
,
Ni
aun
ecibi
ningun
ecado
suyo.
Po
o una
que
es a
p ohibicion
ha
sido
pos e io
4
mi
is a
con
él,
y
así
no
engo
nada
de
que
a epen i me.”
Ma-
elo ia
suspi ó
p o undamen e.
“*
¿Es
e dad
,
con inuó
Ba hilde
,
animada
po
la
bondad
que
la
habia
mos ado
su
jo énci a
seño a,
es
e dad
que
ais
á
casa os
con
el
p íncipe
de
Spigma c?”
e*Ba hilde,
espondió
Maelo ia,
co e
es as
co inas,
e í a e
y
da
ó den
de
que
nadie
en ez
necesi o
descansa ,
me
sien o
bas an e
desazonada.”
Al
dia
siguien e
bien
emp ano,
el
p íncipe
de
B...
pasó
al
qua o
de
su
hija,
y
la
p egun ó
con
el
mas
i o
in e és
cómo
se
hallaba
;
ingió
c ee
que
el
desmayo
del
dia
an e io
habia
sido
e ec o
del
dolo
pene an e
del
golpe,
y
apa en ó
no
epa a
en
la
57
A
Y
FEDERICO.
47
melancolía,
y
aba imien o
de
la
in e-
liz
Maclo ia,
“El
p íncipe
de
Spig-
ma ck,
la
dixo,
debe
eni
es a
noche,
y
espe o,
hija
mia
,
que
ú
misma
le
con i ma ás
la
espe anza
que
el
empe-
ado
le
ha
hecho
concebi .”
Maclo ia
no
espondió
una
palab a
,
y
su
di i=
no
os o
se
cub ió
de
una
mo al
pa=
lidéz.
El
p íncipe
de
B...
a ec ó
en ón=,
ees
no
habla
sino
de
asun os
indi e en=
es;
mas
su
semblan e,
al
qual
se
es-
o zó
á
da
una
exp esion
halagileña
al
en a
en
el
qua o
de
su
hija,
o-
mó
bien
p on o
el
ay e
se e o
y
al i-
o
que
comunmen e
enia.
Maclo ia
se
p e ino,
y
es a
ad e encia
en
nada
mudó
la
esolucion
que
habia
omado
in e io men e
de
nunca
se
esposa
del
p íncipe
de
Spigma ck.
La
noche
an
deseada
del
pad e
y
an
emida
po
la
hija»
llegó
sin
que
és a
hubiese
de e minado
ixamen e
el
Y
FEDERICO.
49
“¿No
puede
md.
seño i a,
explica se
en
mi
p esencia
?”
eplicó
el
p íncipe
de
B...
echando
sob e
su
hija
una
ás-
pe a
mi ada.
Maclo ia
baxó
los
ojos
y
calló,
“Ah!
concededla
lo
que
solici a,
ex-
elamó
el
p íncipe
de
Spigma ck;
es oy
p on o
á
cumpli
quan os
p ecep os
gus e
impone me
,
y
la
ju o
una
ciega
sumision
aun
á
sus
mas
leyes
insinua-
ciones.”
El
p íncipe
de
B...
mi ó
con
a abi-
lidad
al
que
a ec aba
llama
su
ye no,
se
le an ó,
se
ace có
á
Maclo ia
,
y
la
dixo
en
oz
baxa
:
“Mi a
en
mí
el
pad e
mas
ie no,
0
el
mas
implacable
enemigo:
escoge.”
Ce ca
de
es
qua os
de
ho a
se
pasa on
,
du an e
los
quales
el
p ínci-
pe
de
B...
hallándose
en
ci cuns ancias
pelig osas,
se
paseaba
en
la
pieza
in-
media a
á
la
que
acababa
de
dexa :
no
4
48
MACLOVIA
modo
con
que
debia
conduci se
en
an
“penosa
ocasion,
y
quando
a isa on
que
espe aba
el
p íncipe
de
Spigma ck,
es-
u o
4
pun o
«de
desmaya se.
El
p ín-
cipe
de
Bus.
inquie o
po
la
al e acion
de
su
hija,
se
adelan ó
á
ecibi
á
su
u u o
ye no
con
odas
las
demos acio+
nes
de
egocijo;
le:
hizo
sen a
á
su
lado,
habló
,
ya
de
las
bondades
del
empe ado
,
ya
del
acciden e
de
Ma-=
clo ia
al
sali
de
palacio,
y
se
a e ió
“dá
añadi ,
que
el
econocimien o
de
su
hija
e a
igual
al
que
expe imen aba
él
mismo
po
las
me cedes
que
SS.
MM.
impe iales
se
digoaban
hace la-en
a-
o
de
la
boda
p oyec ada.
“Yo
sé,
pad e
mio,
in e umpió
iamen e
Ma-
¿lo ia,
que
el
empe ado
y
md.
me
han
des inado
pa a
es e
caballe o;
pe-
o
me
es a
hace le
conoce
mis
:in e-
io es
pe sonales,
y
así.
suplico
4
md.
me
pe mi a
habla le
pa icula men e?
Y
FEDERICO.
51
que
habiendo
el
empe ado
y
md.
pa-
d e
mio,
dispues o
de
mi
mano
sin
mi
consen imien o
,
le
suplicaba
no
p eci-
pi ase
un
himeneo
concluido
an
lige=
amen e3
en
in,
le
exigia
que
oma=
se
el
iempo
necesa io
pa a
conoce nos
mejo
el
uno
á
el
o o
,
y
al
ez
en=
ónces
mi
conduc a
jus i ica ia
ella
mis-
ma
la
es imacion
que
es e
caballe o
ha
concebido
de
mi
ca ác e ,
—
Qué
niñe-
. ía
es
es a?
yo”
no
su i é...—Pad e
.
mio,
ues a
au o idad
cese
po
el
mo-
men o
en
que
el
seño
p íncipe
de
Spig-
ma ck
gus a
some e se
4
lo
que
yo
de-
seo;
y
en
un
asun o
que
pe enece
á
los
dos
solos,
á
noso os
nos
oca
delibe a
a bi a iamen e.
—
Tiene
azon»
no
la
con adigais
,
amigo
mio,
añadió
en
oz
baxa,
lle ando
al
p íncipe
al
o o
en emo
de
la
sala,
ues a
hija
iene
una
anqueza
encan ado a,
Mi
iun o
se á
comple o
quando
haya
ganado
su
¿*
50
MACLOVIA
pudiendo
domina
la
g ande
agi acion
que
padecia,
se
ace có
á
la
pue a,
es-
cuchó
con
a encion»,
y
no
pe cibiendo
ase
alguna
en e a
»
en ó
con
p eci-
pi acion,
y
quedó
an
so p endido
co-
mo
con en o,
al
e
al
p íncipe
de
Spig-
ma ck
de
odillas
delan e
de
Maclo ia.
“Vues a
hija
es
un
ángel!
dixo
el
jó en
p íncipe
con
en usiasmo;
no
hay
mayo
alen o,
mayo
inu a
ni
mayo
g acia;
y
á
pesa
de
las
se e as
leyes
que
acaba
de
p esc ibi me,
la
ju o
de
nue o
en
ues a
p esencia
some e me
á
ellas
sin
éplica.”
“¿Y
se
puede
sa-
be
quáles
son
esas
leyes
an
se e as?”
p egun ó
el
p íncipe
de
B..
un
poco
descompues o.
—
Yo
he
ocul ado
al
se-
ño
que
me
es
imposible
co esponde
al
a ec o
que
gus a
ene me;
que
ade-
mas
,
en
ningun
iempo
es a á
en
mi
pode
el
ecompensa le
de
la
jus a
co -
espondencia
que
con
azon
espe a ias
PP
A
AA
O
58
MACLOVIA
es
dia
de
pa ada
,
oda
la
o icialidad
y
plana
mayo
asis e
á
ella;
allí
se
halla á
sin
duda
el
conde
de
Walbe g;
ye,
ap o echa ás
un
momen o
a o a=
ble
pa a
ace ca e
á
él,
le
en ega ás
esa
osa
p onunciando
es as
dos
pala=
b as:
Valo
y
Cons ancia,
y
e
e i a-
ás
al
ins an e.”
Ba hilde
p ome ió
desempeña
ielmen e
su
comision
,
y
una
dulce
anquilidad
se
espa ció
s0-
b e
las
he mosas
acciones
de
la
sensi-
ble
Maclo ia.
¡Quán o
hubie a
desea-
do
pe manece
sola
has a
que
Ba hilde
ol iese
4
da la
cuen a
del
esul ado
de
su
enca go!
pe o
ue
p eciso
pasa
al
qua o
de
su
pad e
á
e
o a
ez
al
p íncipe
de
Spigma ck,
que
la
pa e-
ció
mas
á uo,
mas
mo dáz
y
mas
in-
sopo able
que
nunca.
Habiendo
eno-
ado
és e
sus
necias
bu las
con a
Fe-
de ico,
Maclo ia»,
que
enia
apu ada
la
paciencia,
echazó
an
i a
y
ené -
Y
FEDERICO,
*
59
gicamen e
las
malignas
exp esiones
del
p íncipe
y
es ableciendo
una
compa a=-
cion
an
pican e
en e
sus
p e endidas
pe ecciones
y
qualidades
eales
del
conde
de
Walbe g,
que
el
u o
y
la
indignacion
supe a on
á
la
a icion
que
la
enia,
«Jamás,
exclamó,
no,
jamás
uni é
mi
sue e
4
la
de
una
muge
que
iene
la
osadía
de
juzga me
así.”
El
p íncipe
de
B,.,
que
olun a iamen e
los
dexaba
solos
,
en ó
en
el'
ins an e
que
su
ye no
u u o
p onunciaba
las
úl imas
palab as,
y
que
ue
es igo
de
la
p ecipi acion
con
que
salió
de
la
sa-
la.
Inmó il
de
so p esa
y
de
admi a=
cion
p egun ó
á
su
hija,
qué
signi ica»
ba
la
conduc a
ex ao dina ia
del
p ín-=
cipe
de
Spigma ck,
«No
es
cosa
ma=
yo ,
pad e
mio,
con ex ó
Maclo ia;
acabamos
de
ene .una
con ienda
z
mi
esposo
u u o
es
un
poco
i o,
y
es a
i acidad,
Jéjos
de
incomoda me
,
me
60
¿MACLOVIA
-
causa
el
mayo
place .
—
Espe o
que
ol e á,
que
no
es á
se iamen e
en ada-
do,
dixo
el
p íncipe.
—
Es oy
sin
in=
quie ud
sob e
ese
asun o,
y
con ido
á
id.
pad e
mio,
á
oma
pa e
en
mi
segu idad.”
Es a
espues a
ambigua
sosegó
al
p íncipe
de
B...
y
Maclo ia
se
e i ó
á
su
qua o
á
espe a
á
Ba-
hilde,
Es a
e a
la
p ime a
ez
que
despues
desu
llegada
á
Viena
dis u aba
Maclo-
ia
de
un
momen o
de
sa is accion.
To-
da ía
esonaban
en
su
oido
las
úl imas
palab as
del
p íncipe
de
Spigma ck,
y
las
epe ia
con
complacencia:
«jamás,
no,
jamás
uni é
mi.
sue e
á
la
de
una
muge »
que
iene
la
osadía
de
juzga -
me
así.
Amado
Fede ico
,
exclamó
,
ó
mi
amado
Fede ico!”
«Le
he
is o,
seño i a,
le
he
is-
o,
le
he
hablado:
”
dixo
Ba hilde,
oyendo
al
en a
la
exclamacion
de
su
Í
Y
FEDERICO.
61
seño a:
Maclo ia
lle ó
á
la
iel
Ba hil-
de
al
ondo
de
un
apa ado
gabine e,
y
despues
de
obliga la
á
sen a se
á
su
lado,
la
pidió
con
oz
al e ada
la
e-
lacion
exác a
de
odo
lo
acaecido.
«Me
cos ó
al
p on o
mucho
abajo
hace me
ye
del
seño
conde,
dixo
Ba hildes
habia
mucha
gen e
y
me
hallaba
muy
dis an e
del
si io
donde
se
habia
colo-
cado
la
o icialidad
y
mas
á
ne za
de
cuidado
y
de
paciencia
conseguí
po-
ne me
de as
del
seño .conde.
Allí
es-
u e
bas an e
iempo
sin
sabe
cómo
gobe na me
pa a
se
epa ada
de
él,
y
no
de
o o
alguno.
Yo
osí
muchísi
mas
eces
3
mas
el
seño
conde
,
cuya
is eza
me
pa eció
ex ema,
no
mi a-
ba
hácia
donde
yo
es aba.
En
in,
quando
la
opa
empezó
4
ma cha
á
su
des ino
que
oca on
muchos
ambo»
es
y
las
músicas
á
un
mismo
iempos.
me
a en u é
á
p onuncia
ues o
nom-
62
MACLOVIA
b ez
al
momen o
se
ol ió,
esen-
é la
osa
y
p onuncié
con
e.
e
cla a
:
Valo
y
Cons ancia.
Nunca
he
is o
,
seño i a
y
una
mudanza
an
no able
ni
an
epen ina;
la
ca a
del
seño
conde
b illaba
de
aleg ía;
omó
la
osa
y
la
gua dó
en
su
pecho.
Aquí
pe manece á
oda
mi
ida,
me
dixo.
-
con
una
oz
an
dulce,
an
sua e,
que
casi
me
hizo
llo a .
Iba
á
añadi
al-
guna
cosas
pe o
un
compañe o
se
lle-
gó
á
habla le,
y
no
pudo
deci me
mas.”
¿
Maclo ia
pensa i a
y
p eocupada,
gua daba
el
mas
p o undo
silencio.
Es ais
con en a,
mi
que ida
seño i-
a?
con inuó
Ba hildez
he
cumplido
como
deseabais
con
las
ó denes
que
me
habeis
dado?”
Maclo ia
se
ap esu ó
á
esponde la
,
y
p odigó
los
mayo es
elogios
á
su
celo
y
á
su
in eligencia;
la
hizo
muchas
p egun as
po
ene
el
Y
—
BS
Y
FEDERICO.
63
gus o
de
oi
oda ía
habla
de
Fede-
ico»)
y
la
eno ó
án es
de
apa a se
de
ella
la
p omesá
de
ecompensa
dig-
namen e
el
se icio
que
la
habia
hecho.
Dos
dias
pasa on
sin
que
el
p ía-
cipe
de
Spigma ck
ol iese
á
e
á
Maclo ia.
El
p íncipe
de
B...
no
po-
dia
ocul a
su
inquie ud
ni
su
disgus o,
y
la
du eza
con
que
hablaba
á
su
hi-
ja
p obaba
has a
qué
pun o
es aba
i -
i ado
con a
ella.
Finalmen e
,
en
la
mañana
del
e =
-
ce
dia,
habiendo
ido
á
palacio
como
acos umb aba,
á
hace se
p esen e
quan-
do
el
empe ado
se
le an aba
,
es e
mo-
na ca
,
en
ez
de
ecibi le
con
a abi-
lidad
como
siemp e,
ingió
no
habe le
is o:
mas
pocos
ins an es
despues
le
hizo
seña
de
ace ca se
y
y
le
dixo
con
ono
io
y
dis aido:
«P íncipe
de
B...
os
uel o
la
palab a
que
me
habeis
da-
do:
engo
o as
mi as
sob e
Spigma ck,
64
|
MACLOVIA
y
podeis
dispone
de
ues a
hija
.”
Un
ayo
hubie a
pasmado
ménos
al
p ía-
cipe
de
B...
que
es as
e ibles
pala-
b as;
apenas
u o
ánimo
pa a
asegu-
a
de
su
sen imien o
al
empe ado ,
y
salió
aspasado
de
dolo .
Luego
que
llegó
á
su
casa
se
ence ó
en
su
gabi-
ne ez
dió
ó den
de
que
nadie
en ase
á
impo una le
,
y
se
es o zó
á
oma
algun
dominio
sob e
sí
mismo.
Despues
de
habe
cabilado
ce ca
de
dos
ho as,
llamó
á
uno
de
sus
c iados
y
le
en e-
gó
es e
bille e
pa a
Maclo ia,
con
ó -
den
de
que
se
le
lle ase
al
momen o.
«Os
p ohibo
p esen a os
delan e
de
»»mi
is az
excusad
el
o men o
de
en-
sscon a me
en
adelan e
con
el
op obio
sde
mi
amilia.
La
indignacion
que
me
winspi ais
no
puede
compa a se
sino
»scon
lo
mucho
que
os
desp ecio.”
El
p íncipe
de
B,.,
Y'
FEDERICO.
65
Despues
de
habe
leido?
Maclo ia
es e
bille e,
no
dudó
que
su
casamien-
o
es u iese
disuel o
en e amen e
,
y
un
mo imien o
de
gozo
debili ó
con a
su
olun ad
la
pena
que'la
causaba
habe
a ligido
4
su
pad e.
Es e
no
li-
mi ó
su
esen imien o
á
la
p ohibicion
que
la
haciá
de
pa ece
delan e
de
él;
la
mandó
dexa
el
magní ico
aposen o
que
la
habia:
des inado;
la
ence ó
en
un
qua o
solo
abandonado>en
lo
mas
al o
del
palacio
;
la
qui ó
sus
c iadas,
y
una
cocine a
ue
exclusi amen e
en=
ca gada
del
cuidado
de
lHe a la
que
come
á
medio
dia
y
á
la
noche.
Es e
excesi o
igo
del
p íncipe
de
B...
no
admi ó
4
Maclo ia,
pues
ya
le
espe abaz
pe o
e a
demasiado
sensi=
ble
pa a
no
expe imen a
un
e dade=
o
pesa
al
conside a
que
habia
pe =
dido
el
ca iño
de
su
pad e.
Despues
de
habe
in en ado
inú ilmen e
muchos
5
:
66
-MACLOVIA
medios
de.
'aplaca le
,
se
some ió
,
y
consoló
e lexionando
¿
que
al
des ino
e a
mil
eces
p e e ible
al
de
se
es-
posa
del
p íncipe
de
Spigma ck.
El
de
B...
en e an os
léjos
de
es a
sose-
gado
po
el
modo
de
a a
á
su
hija,
sen ia
cada
ins an e
aumen a se
en
él
la
necesidad.
de
enganza
$
sus
us adas
espe anzas
le
hacian
inexó able,
y
e-
sol ió
ol e
á
casa se
pa a
p i a
á
Maclo ia.de
la
inmensa
o una
que
debia
pe enece la.
Apenas
hubo
o -
mado
es e
p oyec os
quando
lo
execu-
ó;
puso
los
ojos
en
una
jó en
sin
do-
e
algunos
pe o
que
su
ilus e
sang e
podia
a o ece
á
sus
ambiciosas
mi as;
la
do ó
con
la
mayo
pa e
de
sus
bie»
nes,
y
conside aba
con
júbilo
que
le
da ia
al
ez
hijos
que
pudie an
con.
sola le
de
ene
en
él
mundo
á
Ma-=
clo iás
..
Es a
,
ence ada
e
$u
qua o,
don=
Y
FEDERICO.
67
de
nadie
enia
de echo
de
én a ,
y
o almen e
igno an e
de
lo
que
pasaba
en
casa
de
su
pad e,
Se
en egaba
una
noche
á
la
is eza
de
sus
e lexiones;
quando
oyó
llama
lige amen e
á
su
pue a.
“Soy
yo,
mi
amada
seño a
,
dixo
Ba hilde
en
oz
baxa
3
me
ap o echo
de
la
con usion
que
hay
en
oda
la
ca-
sa,
con
el
mo i o
de
la
boda
de
mi
seño
,
pa a
eni
á
eno a os
la
i =
meza
de
mi
célo,
He
is o
al
seño
conde
3
omad
una
ca a
suyd
5
mas,
ay!
seño i a,
ues a
pue a
es á
an
ce ada
que
no
sé
cómo
en egá osla.”
La
so p esa
que
causó
á
Maclo ia
la
no icia
del
casamien o
de
su
pad e
la
qui ó
la
ue za
pa a
esponde .
eeEscuchad
,
seño i a
,
epi ió
Ba-
hildes
engo
una
ca a
del
seño
con»
de”
Ah
dámela,
exclamó
Maclo iaz
mas
aco dándose
que
siemp e
la
ence +
¿*
Y
FEDERICO,
75
mó
el
oido,
y
no
oyendo
el
mas
le e
uido,
se
a en u ó
á
empuja la,
y
ió
que
empezaba
allí
una
he mosa
senda,
gua necida
po
los
dos
lados
de
osa-
les
o idos
,
que
guiaba
á
un
pequeño
emplo
de
má mol
blanco,
El
pó ico
de
es e
emplo
igu aba
una
M
;
Ma-
clo ia
pe cibió
insc ipciones
sob e
las
dos
columnas
la e ales
y
la
cu iosidad
la.
inci ó
á
lee las,
Palpi ándola
el
co-
azon
de
emo
y
de
agi acion,
se
ade
.
lan ó
con
paso
ímido
,
se
pa ó
á
la
en-
ada
del
monumen o
en
que
habia
is
xado
su
a encion»,
y
sus
ojos
se
cub iew
on
de
lág imas
al
lee
Valo
y
cons-
ancia
en
las
dos
columnas:
es aban
es as
unidas
po
una
gui nalda
de
mi =
o
y
de
«siemp e i a;
una
osa
escul-
pida
e minaba
los
dos
ángulos
,
y
aca-
baba
de.
o ma
la
p ime a
le a
del
nomb e
de
Maclo ia.
“Que ido
Fedez,
ico!
exclamó
cediendo
al
exceso
de
7
6%
<MACIOVIA
su
conmocion.
G an
Dios!
he
oido-
bien?”
dixo
una
oz
que
salió
de
lo
in e io
del
pequeño
emplo,
y
Maclo-
ia
ió
al
momen o
á
Fede ico
que
se
echó
á
sus
pies.
“Vos
aquí!
añadió,
os!
mi
amada,
mi
ado ada
Maclo ia!
ah
!-
debia
yo'
espe a !...-
M ,
de
Walbe g
,
in e umpió
Maclo ia
con
a abilidad,
yo
igno aba
que
hubieseis
enido
un
acaso
solamen e
me
ha
conducido
¿
es e
si io,
y
al
e
aque-
lla
pue a
medio
abie a,
la
cu iosi-
dad
,
lo
con ieso
,
me
ha
es imulado
á
en a .”
“¿Me
pe mi ís
que
0s
acom=
pañe
á
casa
de
madama
de
B...2
dixo
el
conde
en
ono
apasionado.
-—
Es a
noche
os
ecibi á
cie amen e
,
aho a
condescended
en
que
yo
uel a
sola.
Espe ad
,
ali!
dexadme
goza
de
es e:
delicioso
momen o»
dexadme
dis u a
de
la
dicha
de
e os:
Maclo ia
!
aun
algunos
minu os,
añadió
asiéndola
una:
Y:
FEDERICO.
77
mano
3
¡si
supie ais
quán o'he
padeci-
do
apa ado
de
os!
si
supie ais
con
qué
exceso
os
idola o
1
no
end iais
alo
pa a
ocul a
an
p on o
de
mi
is a
esos
he mosos
ojos,
en
que
he
c eido
lee
alguna
ez
la
sup ema
e-
licidad
de
se
amado
de
os.”
Fede-
ico
en ónces
se
a odilló
de
nue o
de-
lan e
de
Maclo ia,
y
cub ió
de
besos
la
es ampa
del
pulido
pie
de
su
ama-
da,
imp esa
en
la
senda.
a enosa:
que
habia
andado
pa a
llega
al
pequeño
emplo.
Su
demasiado
gozo
,
el
desó -
den que
eynaba
en
sus
discu sos
»
y
la
exp esion
pene an e
de
su
isonomía,
causa on
á
Maclo ia
la
mas
i a
al-
e acion,
“Has a
es a
noche,
le
dixo
con
oz
émula
,
os
uego
no
me
de-
engais
mas,”
|
Fede ico
no
se
a e ió
á
insis i ,
la
acompañó
has a
la
pue a,
la
hizo
sabe
po
el
camino
como
acababa
de
74
MACLOVIA
ba
en
dexa
á
Viena
y
ol e
á
su
casa
de
campo.
“¡Ah
,
conside aba
Maclo ia
,
á
lo
ménos
pod é
ocupa -
me
en
aco da me
de
él
,
y
nO
Oi é
aque-
llos
odiosos
discu sos
con
los
quales
in-
en aban
insul a
á
las
mas
pu as
i =
-
úudes
1”
Se
hallaba
en ónces
al
in
de
una
calle
de
á boles
ce ada
con
una
exa
de
hie o,
y
descub ió
oda
la
achada
del
palacio
de
Fede ico.
Las
en anas
en e amen e
ce adas:
p esen=
aban
un
aspec o
de
soledad
y
de
aban-
dono
que
en is ecie on
el
alma
de
Maclo ia,
“"Ay!
aun
no
ha
uel o;”
dixo,
y
ab ió
la
exa'
pa a
pasea se
po
el
campo,
6
mas
bien
pa a
ace -
ca se
á
un
si io
del
qual
no
podía
apa -
a
sus
mi adas,
Dospues
de
habe
e=--
co ido
un
la go
ci cui o
o mado
po
las
apias
de
la
quin a
de
Fede ico,
se
halló
en en e
de
una
pue eci a
que
es aba
en eabie a
,
se
ace có
y
a is:
78
MACLOVIA
llega
en
aquel
mismo
ins an e,
y
que
habiendo
en iado
su
coche
y
su
gen e
al
palacio
4
él
solo
se
ue
á
pie
hácia
el
luga
de
su
pa que
mas
g a oá
su
co azon.'
“A
Dios,
M .
de
Walbe g,”
dixo
Maclo ía.
““¿No
me
llamais
mas
Fede-
ico?”
eplicó
el
jó en
conde
con
is.
eza.
“Y
bien,
á-
Dios,
Fede ico,”
espondió:
con
una
son isa
encan ado a,
y
ma chó
ap iesa
hácia
su
casa.”
La
canonesa
la
espe aba
pa a
oma
el
desayuno
y
y
la
chocó
el
ay e
de
sa=
is accion
que
b illaba
en
su
os o:
"Tú
has
dado
un
la go
paseo,
mi
que-
ida
amiga”
la
dixo
ab azándola.
—
Sí,
ia
mía
,
y
con ó
en ónces
á
madama
de
B...
el
descub imien o
casual
del
emplo
de
má mol
blanco,
su
encuen=
o.
con
el
conde
de
Walbe g,
y
la
licencia
que
le
habia
dado
de
pasa
"po
la
noche
4
palacio.
—
Muy
bien;
Y
FEDERICO.
79
mi a
un
acaso
e dade amen e
ma a-
illoso
:
además
de
eso
y
me
aleg a é
muchísimo
ol e
á
e
y
habla
á
nues o
pob e
Walbe g,
pó que,
aña-
dió
son iéndose:
Cons ancia
es
ambien
mi
di isa.”
Maclo ia
se
puso
colo a=
da
3
pe o
el
es o
del
dia
es u o
mas
a ec uosa
«
mas
ca iñosa
que
nunca
con
la
buená
canonesa.
Fede ico
¿
dexán-
dose
lle a
de
su
impaciencia
,
ue
á
casa
de
madama
de
B.:.
una
ho a
án-
es
de
aquella
en
que
le
espe aba,
y
le
ecibie on
de
modo
que
le
hicie on
c ee
con aban
ya
con
su
acele amien-
o,
y
le
aplaudian.
Es a
p eciosa
ñoche
y
los
dias
y
meses
que
lé
s icedie on
¿
o ecie on
una
se ie
no
in e un pida
de
los
mas
dulces
place es
al
co azon
de
es as
es
pe sonas,
que
unos
mismos
sen imien»
os
y
unas
mismas
inclinaciones
debian
uni
pa a
siemp e:
Maclo ia
y
su
80
.¿MACLOVIA
*
aman e»
sa is echos
de-es a
jun os,
10
pensaban
en
que
podian
oda ía
se
se=
pa ados,
y
ni
aun
siquie a
alimen aban
la
espe anza
que
siemp e
mezclada
de
emo
,
solo
dexa
e
un
incie o
po
eni .
En e an o
el
p íncipe
de
B...
léjos
de
mos a se
i i ado
con
su
he mana,
po
habe se
He ado:
á
Maclo ia
,
no
se
dignó
esc ibi la
,
á-
lo
ménos
pa a
da se
po
sen ido
;
y
en
el
espacio
de
diez
meses
apa en ó
ol ida se
has a
de
la
exis encia
de
su
hija
3
espe aba
un
acon ecimien o
que
debia
colma le
de
júbilo.
La
p incesa
de
B...
es aba
em=
ba azada,
y
así
que
pa ió
esc ibió
á
su
he mana
pa a
no icia la
an
elia
suceso.
pu.
ESO
-“*Que ida-
Maclo ia
,
pie des
u
o una,
exclamó
madama
de
B...
mas
adquie es,
al
ez,
la
posibilidad
de
goza
un
bien
mil
eces
p e e ible
al
Y
FEDERICO.
81
que
e
han
a eba ado.”
Maclo ia
pal-
pi ándola
el
co azon
de
gozo
y
de
es-
pe anza
,
ogó
á
su
ia
que
esc ibiese
á
su
pad e
,
y
no
se
a e ió
á
con e-
sa la
el
mo i o
de
su
súplica.
“Sí,
le
esc ibi é”
con ex ó
la
canonesa
3
y
aquella
misma
noche
despachó
un
p o-
pio
con
una
ca a
pa a
su
he mano:
Despues
de.
da le
la
enho abuena
po
el
nacimien o
de
su
hijo
;
despues
de
exp esa se
con-
complacencia
sob e
la
elicidad
que
debia
expe imen a ,
y
en
que
ella
omaba
pa e
since amen=
e;
le
hablaba
de
Maclo ia,
de
la
a i-
cion
que
la
enia
el
conde
de
Wal-
be g;
y
en
in
le
pedia
su
consen imien=
o
pa a
una
boda,
que
las
ci cuns an-
cias
hacian
en ajosa,
“No
os
habla-
» é,
añadia,
de
las
i udes,
de
las
excelen es
qualidades
de
M .
de
Wa].
abe g»,
ni
de
la
dis inguida
epu acion
mde
que
goza
en
el
mundo;
mas
pen-
6
-
82
'MACLOVIA
*
sessad
que
á
muy
poca
o una
puede
“
ssaspi a
ues a
hija»
y-el
conde
pos
essee
bienes
conside ables.”
:
Ocho
dias
despues
de
habe
en ias
do
es a
ca a
madama
de
Ba...
ecibió
la
espues a
siguien es
>
i
c"Podeis
,
seño a
y
dispone
de
la
pe sona
de.
que
mé
hablais
3
yo
e-
nuncio
odos
mis
de echos
sob e
ella.”
El
p íncipe
de
B...
eeMaclo ia!
Walbe g!
hijos
mios;
mis
que idos
hijos!
exclamó
la
cano+
nesa
p esen ándoles:
el
bille e
de
su
he mano.”
+
Fede ico,
inmó il
de
so p esa,
ena»
genado:
de
aleg ía
,
leyá
la
ca a
que
le
pe mi ia
log a
la
mano
de
Maclo-
ia.
“"Decidme
que
consen ís
en
mi
dicha
,
p o umpió
di igiéndose
á
ma=
dama
de
B...
Óh!
mi
gene osa
amigas
decidme
que
consen ís
en
mi
unión
con
es e:
se
encan ado »
al
qual
has a
Y
FEDERICO.
83
aho a
no
habia
enido:
la
p esunción
de
aspi a .
G an
Dios!
¿debia
yo
e ee
jamás
llega
á
al
g ado-de
eli-
cidad?
Sí,
mi
que ido
Walbe g,
yo
consien o
,
ob ened
la
ecompensa
de
ues as
i udes
,
y
es ad
i memen e
pe suadido
de
que-
es e
momen o
es
muy
g a o
á
mi
co azon.
Fede ico
se
echó
en ónces
á
los
pies
de
Maclo ias
que
con i mó
lo
que
su
ia
habia
di-
cho,
y
en
la
semana
siguien e
los
dos
aman es
p onuncia on
al
pie
del
al a
el
ju amen o
de
ama se
e e namen e,
Si
en
algun
iempo
la
elicidad
se
de u o
«algunos
ins an es;
en
la
ie a,
ue
en
Maclo ia
y
Fede ico,
donde
halló
su
asilo.
La
canonesa
de
B...
pe-
ne ada
del
in e esan e
espec áculo.
que
enia
delan e
de.
los
«ojos.
nO
podia
apa a se
un
momen o
de
los
jó enes
esposos
,>
y
acep ó
una
habi acion
en
el
palacio
de
Fede ico
pa a
goza
del
6*
go
.¡MACLOVIA
o
de
T ies e.
Enagenado
con
la
me-
mo ia
de
Maclo ia
,
y
op imido
de
is eza
su
co azon
,
no.
ad e ia
que
la
obscu idad
se
aumen aba
po
mo=
men os,
En
in
,
de enido
en
un
si io
del
bosque
adonde
los
á boles
demasia-
do
espesos
apenas
dexaban
paso,
omó
el
pa ido
de
agua da
á
que
amane-
cie a
pa a
con inua
su
penosa
u a,
«Ya
se
habia
apeado
de
su
caballo,
quando
oyó
un
pequeño
uido,
y
al
pun o
dis inguió
dos
homb es
que
se
di igian
á
él.
““Quién
ya
allá?”
g i ó
amo
de
ellos.
Fede ico
mon ó
á
caba-
Jo
,
omó
sus
pis olas,
y
gua dó
si-
Jencio,
““No
es
de
los
nues os
»
con=-
inuó
la
misma
oz
,
no
esponde
la
«palab a
de
ó den,
a aquémosle,”
Fe-
-de ico
,
di igiendo
en ónces
su
pis ola
-al
que
acababa
de
habla ,
apun ó
an
bien,
que
le
dexó
en
el
si io;
el
o o
-Jad on
dió
un
sil ido,
y
en
el
mismo
-
Y
/
FEDERICO.
91
ins an e
Fede ico
se
halló
ce cado
de
cinco
ó
seis
homb es
que
le
a aca on
ue emen ez
él
se
de endió
con
alo ;
mas
ago iado
po
el
núme o
,
y
cubie -
o
de
he idas,
cayó
sin
conocimien o
á
los
pies
de
su
caballo.
Quando
ol ió
en
sí,
ió
que
le
habian
pues o
sob e
unas
anga illas
lle adas
po
dos
hom-
b es,
y
oyó
habla
á
los
dos
lados.
eeSi
es á
mue o,
decia
uno
de
los
la-
ones
»
le
echa emos
en
la
«cis e na»
pe o
si
solo
es á
desmayado
y
podemos
«cu a
sus
he idas
,
nos
se á
ú il
si ién-
-«donos
de
en e me os
cuida á
de
los
he-
idos,
y
así
nos
e i a á
que
se
amino-
ela
gen e,
quedándose
uno
de
noso-
os
en
el
sub e áneo...
—Famosaideal
in e umpió
el
o o
lad on
con
un
ju-
amen o
ex e able
y
¿no
puede
escapa -
ise
y
ende nos?
Además,
ha
mue o
á
¡San iago
nues o
alien e
cama ada,
y
-yo
pido
enganza
3
mi
dic ámen
es)
92
-¿MACLOVIA
*
que
si
no
ha
mue o,
le
ema emos
al
momen o.”
En ónces
los
lad ones
pu-
sie on
en
ie a
las
anga illas.
“Qué
simpleza!
exclamó
una
oz
b onca
que
salia
de
la
angua dia
de
la
opa,
¿no
podemos
despacha le
á
nues o
gus o
luego
que
lleguemos
á
la
cue a,
y
no
pa a nos
aquí
po
al
iole a?
Po
o a
pa e
aun
no
hemos
despojado
á
es e
homb e,
la
noche
es á
obscu a
como
boca
de
lobo;
¿cómo
pod íamos
e
lo
que
nos
oca
á
cada
uno?
Vamos,
-ma chemos,
y
que
yo
no
oyga
habla
mas
del
asun o.
—
B a o!
Capi an,
g i-
a on
los:
o os
lad ones.”
Vol ie on
á
oma
las
anga illas,
y
con inua on
su
-ma cha.
El
desg aciado
Redb icó;
debili a-
-do
po
la
«mucha
sang e
que
habia
-pe dido,:se
desmayó
di e en es
eces
en
el
camino,
y
quando
ecob ó
su
conocimien o
y
se
halló
en
un
p o un-
Y
FEDERICO.
93
do
sub e áneo
endido
sob e
«un
mon-
on
de
paja,
y
con
la
luz
de
algunos
a oles
suspendidos
del
echo
de
la
cue-
a»
pe cibió
á
ca o ce
d
diez
y
seis
homb es
sen ados
al
ededo
de
una
me-
sa,
y
ocupados
en
hace
el
in en a io
de
lo
que
le
habian
qui ado.
Aquellos
mal ados
le
is ie on
con
algunos
mi-
se ables
and ajos,
despues
de
habe
cuidado
de
aplica
algunas
medicinas
y
pone un
bendaje
á
sus
he idas.
“Que=
ida
Maclo ia
,
decia
in e io men e,
es os
quie en
sin
duda
que
yo
i al”
Algunas
lág imas
sal a on
en ónces
de
los
amo iguados
ojos
de
Fede ico,
y
co ie on
len amen e
po
sus
pálidas
mexillas,
Mién as
que
p e eía
,
es e
meciéndose,
la
necesidad
en
que
iba
á
e se,
al
ez,
de
i i
en e
los
bandidos
,
su
duelo
con
el
p íncipe
de
Spigma ck
habia
espa cido
la
cons e =
nacion
po
la
co e
de
Viena,
Cada
uno
94
-
¿MACLOVIA*
en
pa icula
se
eía
obligado
á
mos»
a
el
mas
i o
dolo
«po
un
acon es=
cimien o
que
amenazaba
los:
dias
del
a o i o,
cuya
he ida
e a
an
p o un-
da,
que
oda ía
no.
se
a e ian
los
a»
cul a i os
á-
esponde
de
su
ida.
La
i a
del
empe ado
con a
Fede ico
po»
dia
únicamen e
Iguala se
con
su
in-
quie ud;
y:
habiendo
p o esado
siem=
p e
la
mayo
a e sion
á
los
desa íos,
dió.las
mas
se e as
Ó denes
con a
el
ugi i o;
en ió
en
su
seguimien o
o»
pa
po
odos
los
caminos,
y
mandó
em»
peza
el
p oceso.
Po
desg acia,
odas
las
p uebas
e an
en
pe juicio
de
Fede ico,
se
1g>
no aba
que
hubiese
hecho
su
dimision
an es
de
ba i se
con
el
p íncipe
de
Spigma ck,
y
ue
sen enciado
4
mue =
e
po
habe
in en ado
con a
la
ida
de
su
gene al.
Se
publicó
es e
e ible
juicio
ixando
ca eles
en
las
esquinas
Y
FEDERICO.
95
de
Viena,
y
o eciendo
p emio
al
que
le
en egase
i o
0
mue o.
No
se
ha*-
blaba
de
o o
asun o
en
oda
la
ciu-
dad
3
i upe aban
a e idamen e
el
p ocede
del
conde
de
Walbe g
,.
mas
compadecian
la
sue e
de
la
bella
€
in+
e esan e
Maclo ia
¿
cuyo
ex emado
dolo ,
espí i u
y
ac i idad,
exci aban
á
un
iempo
la
piedad
y
la
admi acion
gene al:
con inuamen e
p esen e
en
o»
dos
los
si ios
en
que
podia
suplica .pó
su
ma ido:
se
la
eía
en
la
audiencias
se
la
hallaba
en
casa
de
los
jueces,
y
inalmen e
lle ó
sus
uegos
y
su
deses-
pe acion
has a
los
pies
del
ono.
De
odas
pa es
ue
echazada;
de
odas
pa es
ecibió
la
ho o osa
ce idumb e
de
su
desg acia
3
y
así
que
oyó
p ox
nuncia
la
a al
sen encia
,
la
g ande
palidéz
que
se
espa ció“sob e
su
os»
o,
su
anquila
desespe acion
y
sus
melancólicos
y
amo ecidos
ojos
a emos
96
|
MACLOVIA
iza on
has a
los
mismos
jueces.
Algus
nos
amigos
de
Fede ico
la
odea on
con
el
mas
i o
in e és
3
la
apa a on
del
ibunal;
ella
se
dexó
conduci
sin
epugnancia,
y
ni
siquie a
epa ó
que
es aba
en
los
b azos
de
su
ia,
que
so=
Jlozando
la
suplicaba
que
la
siguiese:
Dos
dias
pe maneció
Maclo ia
en
es e
es ado
de
es upo
,
y
salió
de
él
úni-
camen e
pa a
deci
á
la
canonesa
de
B...
con
un
acen o
que
aspasaba
el
co azon:
“es á
condenado
á
mue e,
él!...
mi
Fede ico!
ah!
no
mo i á
solo.”
El
desdichado
Fede ico,
obje o
de
una
e nu a
an
i a
y
an
pene an-
e
,
pe manecia
en
el
sub e áneo
con
los
lad ones.
Sano
pe ec amen e
de
sus
he idas,
se
le an aba
ya
del
mon-
on
de
paja
que
le
habia
se ido
de
camaz
y
podia
cumpli
con
sus
e o-
ces
huéspedes
,
desempeñando
quan o
exigian
de
él.
e
il
Y
FEDERICO.
97
““Te
hemos
sal ado
la
ida,
le
di-
xo
un
dia
el
ge e
de
los
bandidos,
po =
que
nos
has
pa ecido
animoso
y
ca=
paz
de
se
ú il
en
qualquie
apu o,
pe o
no
e
conocemos
bas an emen e
oda ía
pa a
concede e
el
hono
de
alis a e
en e
noso osz
mien as
an=
o
cuida ás
de
nues o
b a o
cama a=
da
B azo
de
Hie o,
que
,:
mí ale,
iene
una
he ida
en
aquella
pie na,
que
le
impide
eni
con
noso os
en
busca
de
la
caza;
e
queda ás
con
él,
y
le
ha ás
compañía.”
“"Sí
,
exclamó
B azo
de
Hie o
(cuyo
áspe o
ca ács
e
habia
ya
chocado
4
Fede ico)
s ;
consien o
en
ello,
con
la
«condicion
de
que
abandone
esa
is eza
y
languidéz
que
le
hacen
ene
ca a
de
muge ci-
laz
po que,
o o
á
Dios,
que
si
me
en ada
bien
p on o
le:despacha é
al
o o
mundo.”
Es a
ie a
ocu encia
exci ó
una
isa
gene al
á
oda
la
opa
7
8
MACLOVIA-
de
sal eado es.
Rodea on
en
seguida
á
Fede ico
»
le
p egun a on
su
nomb e,
su
p o esion,
y
el
obje o
de
su
yiage
guando
le
cogie on
en
el
bosque.
Fe-
de ico
espe aba
ya
es a
p egun a,
y
espondió
que
se
llamaba
Jo ge,
que
e a
soldado
del
egimien o
de
co ace-
os
impe iales
y
y
que
iba
con
licen-
cia
á
T ies e
donde
es aba
su
amilia.
eeY
bien!
u
amilia
se
pasa á
sin
l,
eplicó
B azo
de
Hie o
3
me
pa ece
que
jamás
e
ol e á
á
e ;
ya
en-
d emos
buen
cuidado
5
además
de
que
pe manece ás
bas an e
iempo
aquí
pa-
a
que
e
cuen en
despues
po
dese -
o
,
y
en ónces
no
pod ás
oma
me-
jo
pa ido
que
uni e
con
noso os.”
Fede ico
apa en ó
escucha
ia-
men e
es a
seji encia,
mas
enía
as-
pasada
el
alma.
Po
lo
egula
,
sa-
lian
« odas
las
noches
los
lad ones»,
y
ol ian
an es
de
amanece
ca gados
de
Y
FEDERICO.
99
bo in
que
hacian
despues
de
habe
o-
bado
y
asesinado
á
los
in elices
ia»
ge os.
Hui
de
su
Ai
y
euni se
con
Maclo ia,
e a
mas
que
nunca
la
idea
dominan e
de
Fede ico
;
pe o
¿cómo
e ec ua
es e
p oyec o?
¿cómo
so -
p ende
la
igilancia
de
B azo
de
Hie o
,
que
ya
empezaba
á
anda ,
y
hacia
la
cen inela
en
lá
única
sa-
lida
de
la
cue a?
La
compañía
de
los
bandidos,
aumen ada
con
un
e ue zo
de
sus
cama adas
epa idos
po
las
mon añas
de
la
Ca niola
,
ascendía
en=
ónces
á
ce ca
de
sesen a
homb es.
Sus
la ocinios
y
asesina os
c ecian
de
dia
en
dia,
y
Fede ico
no
podia
sopo a
el
ho o
que
le
inspi aban.>
Resuel o
-
á
hui
de
aquella
in e nal
gua ida
don-
de
pelig aba
su' ida'y
solamen e
se
ocupaba
en“los
medios:
de
éxecu a lo;
ya
habia
podido
esconde
algunas
a
'
pe
Y
FEDERICO.
107
sionó
aquella
noche
una
a dien e
ca-
len u a
»
acompañada
del
deli io
mas
ex ao dina io,
““Maclo ia!
exclamaba
sin
cesa ,
Ó
mi
que ida
Maclo ia!”
El
ca cele o
apeló
á
odos
los
soco os
del
a e
,
que
po
mucho
iempo
ue-
on
i ú iles,
“Ha
mue o!
decia
con
oz
que
despedazaba
el
co azon,
Ma-
clo ia
ha
mue o!
es e
lu o...
es as
lú-
gub es
luces!...
Decidme
que
exis e!
añadia
como
suplicando
;
y
despues
daba
g i os
ho o osos,”.
Sus
miemb os
es aban
agi ados
de
mo imien os
con-
ulsi os
«
has a
que
debili ada
la
na-
u aleza
le
sume gió
en
una
especie
de
le a go
,
p opia
imágen
de
la
mue e,
De
esul as
de
una
de
es as
c isis
e =
ibles
y
al
quin o
dia
de
su
en e me=
dad
,
ol ió
un
poco
en
sí,
ab ió
los
ojos,
y
eco ió
con
sus
lánguidas
mi-
adas
los
obje os
de
que
es aba
odea-
do.
Apenas
alumb aban
la
p ision
los
106
.MACLOVIA
*
mais
,
dixo
al
o icial,
en
nomb e
de
la
humanidad
hacedme
sabe
qué
sig-
ni ican
esos
lúgub es
es idos,”
El
o icial
ño
espondió
una
palab a.
““
Bá -
ba o
!
jamás
habeis
amado.
Oh!
mi
que ida,
mi
amada
,
mi
ado ada
Ma-
clo ia!
Wgño
»
añadió
,
es echando
en e
sugimanos
las
del
o icial,
de-
clio
AMO
exis e,
y
0s
ce=
do
la
ANA
iquezas.
—
C eed,
seño
(condo!
qu
Pa es
muchísimo
én
no
a
eplicó
conmo ido,
pe o
he
dádo
mi
palab a,”
]
En
es e
ins an e
el
coche
llegó
á
la
cá cel.
¿El
in eliz
Fede ico
baxó
de
él
en
un
es ado
e dade amen e
digno
de
compasion:;
y
luego
que
le
condu=
¿Xe on
á
la
o e
que
le
es aba
p epa-
“ ada,
un
sudo
io
inundó
su
en e,
Y
apenas
u o
ue za
pa a
sos ene se,
e
espan oso
es ado
de
emo
é
in-
quie ud
ena deció
su
sang e,
y
le
oca=
108
-MACLOVIA
ayos
del
sol,
in oduciéndose
obliqua-
men e
po
una
pequeña
en ana
en e-
jada
5
mas
pudo
dis ingui
al
lado
de
su
cama
una
muge
es ida-de
lu o.
_Es aba
és a
de
odillas;
su
ac i ud
de-
mos aba
el
mas
in enso
dolo :
el
pa-
ñuelo
sob e
que
apoyaba
su
cabeza
no
pe mi ia
e
su
os o
,
pe o
se
oían
sali
gemidos
de
su
pecho.
-
"Dónde
es oy?
dixo
Fede ico
con
oz
casi
inin eligible.”
Ella
le an ó
la
cabeza,
y
se
la
cayó
el
pañuelo:
Fe=
de ico
endió
los
b azos
hácia
ella,
y
-
añadió
en
ono
deli an e:
““¿ngel
del
cielo,
ú
e
me
apa eces,
espe a,
oy
á
segui es””
y
cayó
sin
conocimien o
sob e
el
seno
de
Maclo ia.
Las
a dien=
es
lág imas
con
que
egó
el
os o
de
Fede ico,
su
dulce
oz
y
sus
alha-
gos,
le
ol ie on
biea
p on o
su
azon;
pe o
c eía
que
deli aba;
no
podia
pe =
suadi se
4
que
aquella
muge
uese
Ma-
Y
FEDERICO.
109
clo ia
,
su
amada
Maclo ia
5
la
o-
gaba
que
hablase»
la
in e umpia
con
sus
exclamaciones
de
gozo;
no
cesaba
de
besa
sus
manos»
y
las
op imia
ue emen e
con a
su
co azon.
Maclo-
ia
,
conmo ida
de
una
agi acion
que
podia
edunda
en
pe juicio
de
su
es-
poso,
se
es o zó
ú
anquiliza le
,
e=
co dándole
insensiblemen e
su
c uel
si-
uacion.
Le
in o mó
como
el
p íncipe
de
Spigma ck
se
hallaba
oda ía
en
un
es ado
bas an e
pelig oso,
y
que
los
médicos
no
encon aban
o o
ecu -
so
que
en ia le
á
oma
las
aguas
del
mediodía
de
la
F ancia,
y
que
iba
á
pa i
incesan emen e.
pa a
'Ba ege;
que
el
empe ado
conse aba
el
mas
i o
esen imien o
po
un
asun o
que
habia
pues o
en
an
g an
iesgo
los
dias
de
su
p i ado,
aunque
és e
le
con=
esó
que
Fede ico
habia
hecho
su
diz
mision
an es
de
ba i se
con
él.
“01
Y
FEDERICO.
111
acon ecimien o
,
cuyo
esul ado
la
se ía
muy
a al.
Hacia
es
semanas
que
habia
mue o
el
p íncipe
de
B...
sin
que
se
hubiese
pe mi ido
á
Maclo ia
i
á
implo a
el
pe don
de
su
pad e
y
ecoge
sus
úl imos
suspi os.
“Mi
mad as a
,
p osiguió,
ehusó
cons-
an emen e
que
yo
le
isi ase
,
emien=
do
que
mi
p esencia
en e neciese
á
mi
pad e,
y
le
induxese
á
e ac a -
se
de
las
en ajosas
dispósiciones
que
ha
hecho
en
a o
de
su
hijo,
y
en=
go
el
desconsuelo
de
no
habe
podido
ob ene
la
bendicion
pa e nal.”
Algu-
nas
lág imas
sal a on
en ónces
de
sus
ojos
y
pe o
los
ca iñosos
consuelos
de
Fede ico
calma on
su
agi acion,
Ó
po
mejo
deci ,
la
asladó
oda
en e a
á
sí
mismo»
y
solo
pensó
en
libe a
una
ida
an
p eciosa
de
los
pelig os
que
con inuamen e
le
amenazaban.
|
No
obs an e,
oda ía
al aba
á
Ma-
110
MACLOVIA
-mi
amado
Walbe g
,
añadió
Maclo-
ia,
la
única
espe anza
que
nos
es-
a
es
la
bondad
de
la
empe a iz;
es-
a
excelen e
p incesa,
compadecida
de
mi
dolo ,
me
ha
p ome ido
su
p o ec-
cion
+
ya
ha
ob enido
que
la
e ible
sen encia
p onunciada
con a
i
haya
sido
anuladas
an
á
empeza
u
p o-
ceso
3
quie a
el
cielo
que
us
jueces
ménos
“inhumanos!..””
Maclo ia
no
se
a e ió
á
p osegui ,
mas
Fede ico
leyó
en
sus
he mosos
ojos
el'
exceso
de
su
inquie ud
,
y
en
pa icula
el
de
su
e nu a
pa a
con
él.
La
elicidad
de
halla se
o a
ez
á
su
lado,
de
oi la
y
de
e la,
p o-
duxo
en
él
un
e ec o
ma a illoso.
La
ieb e
se
des aneció
en e amen e,
y
aquella
misma
noche
se
halló
en
es a-
do
de
le an a se.
Aun
no
babia
pen=
sado
en
p egun a
4
Maclo ia
po
qué
lle aba
lu o;
y
ella
le
no ició
.el
112
-MACLOVIA
clo ia
una
con ianza
que
hace
á
su
esposo;
es aba
emba azada
de
es
me-
ses)
Mas
no
que ia
hace le
sabedo
de
es a
no icia
¿
que
le
hubie a
causado
á
un
iempo
júbilo
y
pesa ,
has a
des-
pues
del
juicio
de
su
p oceso.
“*Si
en=
go
la
o una
de
sal a le
,
habia
di-
cho
á
la
canonesa
de
B...
en ónces
sa=
b á
que
a
á
se
pad e,
pe o
si...”
Maclo ia
no
u o
ánimo
pa a
con i-
nua »
y
se
a ojó
sollozando
á
los
b a=
zos
de
su
ia.
“Tienes
azon,
hija
mias
habia
espondido
madama
de
B...
yi-
amen e
en e necida
;
cuidemos
de
la
salud
del
desg aciado
Walbe g
3
y
si
somos
condenadas
á
pe de le,
no
aña-
damos
al
sen imien o
que
end á
de
de-
xa nos,
el
de
no
pode
goza
de
la
dicha
de
ab aza
á
su
hijo.”
Es a
bon-
dadosa
seño a»,
pa a
quien
la
empe a-
iz
habia
conseguido
,
como
ambien
pa a
Macloyia
,
el
pe miso
de
en a
Y
Y
FEDERICO,
113
en
la
p ision
,
ue
4
isi a
á
su
que-
ido
Walbe g.
“Hijos
mios!
exclamó
con
los
ojos
bañados
en
lág imas,
¿de-
bíamos
espe a
halla nos
eunidos
en
al
si io?
Amada
ia,
yo
soy
el
mó il
de
es e
unes o
des ino,
eplicó
Fede-
ico
con
la.
mayo
conmoción;
sin
mí,
es e
ángel
que
me
habeis
en egado,
mi
que ida
Maclo ia
,
i i ia
en
el
seno
de
la
magni icencia..—
Sin
í,
ah!
sin
í,
¡qué
se ía
pa a
mí
la
exis encia]
-Mién as
que
es as
es
pe sonas
o ecian
el
quad o
an
comun:
de
la
i ud
en
el
in o unio
,
la
causa
de
Fede ico
se
seguia
con
ac i idad;
y
ya
habia
su ido
di e en es
in e oga-
o ios.
Con on ado
con
los
lad ones,
és os
án es
de
padece
el
suplicio
á
que
es aban
condenados,
hicie on
una
decla acion
en e amen e
igual
á
la
de
Fede ico,
quando
se
dió
á
conoce
cal
o icial
de
la
pa ida.
Ra
8
114
MACLOVIA
La
íspe a
del
dia
en
quese
debia
e
la
causa
del
in eliz
Fede ico
y
el
empe ado
mandó
llama
á
los
jueces,
-
uyo
con
ellos
una
con e encia
sec e a
po
espacio
de
una
ho a,
y
es e
acon=
ecimien o
lle ó
el
espan o
y
la
u ba-
cion
al
alma
de
Fede ico.
En
in,
en
la
mañana
de
es e
dia
o midable
un
gen ío
ex ao dina io
acudió
al
ibu=
nal
,
y
quando
los
jueces
se
e i a on
-
pa a
délibe a
,
se
podia
habe
dicho
que
cada
uno
agua daba
la
sen encia
de
su
p opia
sue e.
Un
p o undo
si-
lencio
eynaba
en
la
sala
,
odas
las
mi adas
es aban
ixas
sob e
Fede ico,
cuyo
ay e
de
nobleza
,
de anquilidad
y
esignación
inspi aban
el
mas
i o
in e és.
T es
qua ós
de
ho a
se
pasa=
on
án es
que
los
jueces
ol iesen
,
y
desde
el
momen o
que
en a on
en
la
audiencia,
se
ad i ió
un
mu mullo
ge=
ne al
y
aun
algunas
oces
p onuncia=
Y
FEDERICO.
115
on,
g acia,
libe ad
;
mas
la
quie-
ud
sucedió
bien
p on o
á
es e
le e
mo-
imien o
en
a o
del
eo»,
que
ue
sen-
enciadó
á
plu alidad
de
o os,
como
sigue:
“Y
alla on,
que
debian
p o-
aspuncia
y
p onunciaban
,
que
el
al
»conde
Fede ico
de
Walbe g,
en
cas-
a igo.
del
duelo
que
habia
susci ado,
con
menosp ecio
de
las
se e as
leyes
aque
el
empe ado
habia
es ablecido
ascon a
odo
ag eso
en
es e
deli o,
es aba
condenado
4
abaja
en
las
s»minas
po :
el
es o
de
su
ida»
y
des
asbia
pa i
en
el
é mino
de
ein e
y
asqua o.
ho as
pa a
el
Ti ól,
escol»
a ado
po
los
soldados
enca gados.
de
sscus odia le.”?
Maclo ia
dió
un
ho -
o oso
g i o,
y
cayó,
desmayada
á
los
pies
de
su
ma ido.
Es e,
que
has a
aquella
ocasion
habia
mos ado
el
es»
pí i
y
la
anquilidad
que
inspi a
la
inocencia
,
no
pudo
con ene
el
0%
gx
122
¿MACLOVIA
*
p ime
ensayo
de
ida
á
que
es aba
an
poco
acos umb ado,
y
en
el
espa-
cio
de
sie e
meses
se
es o zó
á
aumen=
a
su
espí i u.
El
in eliz
no
ansiaba
o a
cosa
que
la
mue e
5
la
buscaba
odos
los
dias,
y
la
espe anza
de
e =
mina
bien
p es o
su
exis encia
le
da-
ba
un
alo
supe io
á
sus
ue zas.
El
di ec o
admi ado
de
su
celo,
y
sob e
odo
p endado
de
su
a abilidad,
y
de
su
nobleza
,
llegó
á
p o esa le
bas an=
e
ca iño;
le
dió
o o
qua o
mas
lim=-
pio,
o a
cama
mas
cómoda
,
y
le
hizo
come
con
él,
Fede ico,
poco
sen-
sible
á
unos
a o es,
que
podian
ala -
ga
su
o men o,
abajaba
con
mayo
ahinco.
Ya
una
ieb e
len a
consumia
poco
á
poco
los
dias
de
su
ida
,
una
hinchazon
dolo osa
se
p opagaba
po
sus
miemb os.
“Toda ía
algunos
ins-
an es
mas
,
decia
,
y
me
libe a é
de
mis
males,”
Un
dia
obligado
po
el
Y
FEDERICO.
123
di ec o
á
i
á
descansa
un.
a o
en
medio
de
las
ho as
del
abajo
,
se
echó
sob e
una
es e a
debaxo
de
la
abe u a
po
donde
se
baxaba
á
la
mina.
Escogió
es e
pa age
po
mas
pe judicial
á
la
salud,
y
mas
húmedo
que-el
qua o
que
le
habian
señalado;
pues
p ocu aba
busca
quan o
pudiese
acele a
su
mue e.
P on o
se
du mió,
y
un
sueño
mis e ioso
se
apode ó
de
sus
acul ades
in elec uales.
Se
le
i-
gu ó
que
po
la
abe u a
de
la
bó e=
da
baxaba
una
luz
muy
i a,
que
es-
pa cia
sob e
él
sus
ayos
3
un
espí i u
aé eo
de
encan ado a
belleza
apa ecia
en
medio
de
es a
glo iosa
au eola.
La
son isa
se
mos aba
en
sus
labios;
ba=
xó
len amen e
hácia
Fede ico
y
le
p e-
sen ó
una
co ona
de
osas;
el
sua e
olo
que
exhalaban
ocasionó
en
su
al-
ma
una
anquilidad
deliciosa;
ala gó
la
mano
pa a
asi la
,
pe o
despe ó
á
124
MACLOVIA
-
es e
iemp03
y
c eyó
que
la
ilusion
du aba
oda ía
al
mi a
como
baxaba
la
misma
luz
hácia
él.
Ma a illado
de
es e
p odigio.
ixó
su
is a
en
la
abe -
u a,
y
dis inguió
algunas
luces
que
lle aban
delan e
de
una
pe sona
que
descendia
en
el
columpio.
Los
debili-
ados
ojos
de
Fede ico
no
pudie on
esis i
el
esplando
de
es a
cla idad;
los
ce ó
y
ol ió
á
echa se
en
la
es-
e a,
acongojándose
po
el
sueño
que
acababa
de
lisongea
su
imaginacion.
"Fede ico
!
¡mi
que ido,
mi
ama-
do
Fede ico!
p onunció
una
dulce
y
a moniosa
oz.”
Fede ico
ab ió
los
ojos
,
pe cibió
en e
las
luces
á
Ma-
clo ia
,
y
se
halló
en
sus
b azos.
cÁngel
del
cielo,
exclamó,
sl
e as
ú,
¿cómo
he
podido
desconoce e?
agua =
da
algunos
ins an es,
y
e
segui é;
nos
euni emos
pa a
siemp e
en
u
pa ia
celes ial
!
—
Fede ico
mio!..
—
G an
RR
_
———-
—_—_—_—_—
o
—
pa
Y
FEDERICO.
125
Dios
,
qué
pálida
es á!
¡cómo
ab asan
sus:
manos...
qué
mi adas
an
sinics as
echa
sob e
mí!”
Fede ico
se
desasió
de
los
b azos
de
Maclo ia,
y
la
exá-
minó
po
un
momen o
en
silencio.
eeDime
si
es oy
dispie o,
p o umpió;
e es
ú?
e es
ealmen e
ú?
y
se
ane-
gó
en
llan o.
Maclo ia
»
es echándole
de
nue o
en
sus
b azos»
“sí,
yO
soy,
le
dixo»,
u
esposa,
u
amiga,
u
e e na
compañe a
que
iene
á
pa ici-
pa
u
sue e,
y
á
i i
con igo.”
-Fe=
de ico
hizo
un
mo imien o
de
cons e =
nacion.
“¡Tú
i i
en
es a
ho o osa
mo ada
|
exclamó3
no
,
no
,
jamás
lo
consen i é.”
Maclo ia
,
sin
con es a le
p esen ó
con
i eza
un
pliego
«ce ado
al
di ec o
de
las:
minas.
“Ved:,
le
dixo,
una
ó den
del
empe ado ,
en
que
os
manda
ecibi me
aquí
,
y
Me
pe =
mi e:
pasa
el
es o:de
Mis
dias
al
lado
de
mi
ma ido.”
126
MACLOVIA
El
di ec o ,
anspo ado
de
admi-
acion»
callaba,
y
no
podia
comp en-
de »
que
una
seño a
an
jó en
y
an
he mosa
uese
capaz
de
igual
sac i i-
cio)
y
conse aba
en
sus
manos:
el
pliego
aun
ce ado.
“Obedeced
las
ó -
denes
de
ues o
sobe ano
,
con inuó
Maclo ia
con
g a edad.”
El
di ec o
se
inclinó
con
espe o.
“Seño a,
la
con es ó
despues
de
habe
leido
,
sa-
b eis
sin
duda
el
igo
de
las
condi-
ciones
que
debeis
obse a
3
¿
end eis
-yalo
su icien e
pa a
some e os
á
ellas?
—
Maclo ia!
g i ó
Fede ico
con
acen»
o
de
desespe acion
,
nd
Cónsuma ás
an
espan oso
sac i icios
lo
epi o,
ja-
más
lo.consen i éz
yo
e
p ohibo
pe -
manece
aquí
,
y
así
es
p eciso
sepa»
a nos..—
Sepa a nos!
O,
jamás»
ja-
más
1
Escucha
Walbe g,
añadió
en
ono
mas
anquilo
:-bien
puedes
apa -
a me
de
u
lado,
sac i ica
á
la
alsa
e
o
Y
FEDERICO.
127
.
delicadeza
que
e
ciega
el
o o
mas
a dien e
de
mi
co azon,
y
con undi
así
mi
ca iño
con
aquellos
sen imien os
ulga es,
que
se
en ibian
con
los
obs-
áculos
,
y
que
la
desg acia
des uye;
pe o
pongo
po
es igo
al
cielo
que
nada
pod á
a anca me
de
aquí.
No
me
impedi ás
segui
us
pasos,
cuida
de
i,
no,
c uel,
no
me
impedi ás
que
i a!
—
G an
Dios!
ed
el
úl imo
golpe
que
me
ese aba
mi
des ino,
dadme
ue za
pa a
esis i le.
Qué!
e
e é
en
es a
ho ible
mo ada
á
i,
úni-
ca
amiga
mia,
muge
incompa able!
¡ e é
aniquila se
u
ju en ud
y
u
be»
lleza
en e
los
espec os
de
es e
sepul-
c o!
¡y
he
de
sopo a .
la
ho o osa
idea
de
que
yo
mismo
e
he
sume gido
en
la
es ancia
de
la
mue e!
No,
no
end é
an
bá ba o
alo !”
Y
pos ado
á
los
pies
de
su
esposas
la
ins aba
que
abandonase
aquel
si io;
pe o
nada
pu”
128
MACLOVIA
do
con ence la.
P ecisado
á
cede
á
una
p ueba:
de
ca iño
an
ino
y
an
he oyco
.,
p onunció
con
oz
balbucien-
e
el
consen imien o
deseado,
y
la
aleg ía
que
expe imen ó
en ónces
Ma-
clo ia
espa ció:
po
su
he moso
os o
una
exp esion
in e esan e.
Reco ien=
do
con
elocidad
las
enc ucijadas
de
aquel
eneb oso
si io,
consolaba
á
los
is es
compañe os
de
Fede ico,
y
les
p ome ió
con
sigilo
ali ia
su
mise ia.
Aquellos
desdichados
que
an o
iempo
hacia
no
habian
oido
una
palab a
a a-=
ble,
seguian
á
Maclo ia
colmándola
de
bendiciones,
y
epe ian
con
los
ojos
bañados
en
lág imas
,
que
un
ángel
habia
baxado
en e
ellos.
Lo
es an e
de
es e
dia
ue
es i o
pa a
los
habi-
an es
de
aquella
lúgub e
mansion.
El
mismo
di ec o »
ol idando
su
acos um=
b ada
se e idad,
pe mi ió
que
se
sus=
pendiese
el
abajo
,
y
ole ó
quese
)
cn
Y
FEDERICO.
129
epa iesen
en e
los
mine os
las
p o=
isiones
que
Maclo ia
habia
hecho
lle=
ya
pa a
ellos,
De
es e
modo
ue
como
dos
esposos
jó enes,
he mosos,
a o ecidos
de
om
dos
los
dones
de
la
o una,
y
que
pon
dian
espe a
un
po eni
muy
dicho+
so,
se
halla on
eunidos
en
las
en a»
ñas
de
la
ie a.
Mas
es aban
jun os;
enian
la
segu idad
de
no
se
sepa a»
dos
jamás,
y
es a
consolado a
idea
ha=-
ela
desapa ece
el
ho o
de
su
si ua-
cion.
Maclo ia,
en
pa icula ,
no
ad+
e ia
la
is eza
de
la
mo ada
que
habi aba;
la
p esencia
de
Fede ica
e a
el
odo
pa a
ella,
Sin
pesa
ocu.w
paba
su
imeginacion
en
él,
y.
igilan=
e
en
p odiga le
sus
cuidados,
pa ecia
que
no
i ia
de
o a
cosa
sino
de
al
exis encia
de
Fede ico,
y
solo
padecia
sus
males.
No
obs an e»
¡qué
dolo o=
sos
pesa es
op imian
sec e amen a
gu
|
9
Y
FEDERICO.
131
¿quién
cuida ia
de
mi
desdichado
Fe-
de icos
si
yo
le
abandonase!
no
iene
sino
á
mí
en
la
ie a;
mi
debe
me
llama
á
su
lado,
y
le
amo
con
dema-
siada
pasion
Pa a
que
su
in o unio
no
ac ecien e
mi
ca iño,”
De
es a
mane-
a
esis ió
Maclo ia
á
las
súplicas,
á
las
lág imas
de
la
Canonesa,
sob esal»
ada
po
el
p oyec o
que
habia
conce-
bido
su
sob ina
de
sepul a se
iya,
¡Ó
mágia
pode osa
de
un
sen imien o
ené gico;
e dade a
emanacion
de
la
di inidad,
po
quien
los
mas
penosos
sac i icios
son
ans o mados
en
place»
es:
sí,
us
a o es
desconocidos:
del
yulgo
son
la
sec e a
ecompensa
de
las
almas
ue es,
some idas
á
u
celes ial
in luencia
!
Vuel o
4
la
ida
Fede ico
po
la
p esencia
de
su
he mosa
compañe a,
no
padecia
ya
aquella
dolo osa
incc»
gjodidad
que
le
habia
hecho
desea
el
9*
130
MACLOVIA
Co azon»
quando
pensaba
en
lo
que
habia
dexado
po
i
á
uni se
con
su
esposo!
E a
mad ex
aquella
sensibili-
dad
an
poco
comun
y
an
ex ao di-
na ia
(que
has a
en ónces
habia
sido
la
delicia
y
el
o men o
de
su
ida)
la
concedia
mas
que
á
ninguna
o a
la
acul ad
de
expe imen a
oda
la
ue za
del
amo
ma e nal;
¡y
le
ha-
bia
enunciado,
acaso
pa a
siemp e!
¡Con
qué
ánimo,
con
qué
abnegacion
de”
sí
misma
es a
es imable
muge
se
habia
sepa ado,
del
nue o
obje o
de
ca-
iño
an
ie no!
“Tia
mia,
dixo
á
la
canonesa
de
B...
al
en ega la
su
hija,
ecibid
es e
sag ado
depósi os
elad
sob e
él,
y
eemplazad
á
los
desg a=
ciados
au o es
de
su
idaz
pe mi a
el
cielo
que
jamás
conozca
es a
inocen e
c ia u a
los
o men os
que
despedazan
el
co azon
de
su
mad e!
quedais
pa a
¿guida la,
no
la
compadezcais;
mas.
ay
138
.
MACLOVIA>
Maclo ia
pedi ia
la
g acia
de
lle a -
se
el
cue po
de
su
ma ido
5
pa a
ha-
ce le
en e a
en
una
de
sus
hacien-
das;
y
que
ha ia
en
e ec o
deposi a
un
é e o
en
donde
la
pa eciese,
á
in
que
cóns ase
públicamen e
la-mue e
de
Fede ico;
que
él
les
p opo ciona ia
escapa se
en
sec e o
;
y
que
despues
ella
se
pni ia
don
su
esposo
p e ex an-
do
que
abo ecia
su
pa ia
po
las
mu-
chas
desg acias
que
en
ella
habia
pa-
decido
,
Y..que
iba
á
busca
á
o o
«clima
el
cónsuelo
de
sus
penas
y
el
«descanso
que
an o
necesi aba,
Es
p eciso
habe
amado
cómo
Ma-
clo ia,-
y:
habe
expe imen ado
como
ella
lo
mas
c uel
de
que
son
suscep i-
bles
la
inquie ud,
el
emo
y:
la
deses-
pe acion,
«pa a
o ma se
una
idea
del
desó den
de
su
gozo
quando
decia
y
sepe ia
á
Fede ico;
ya
es ás
lib e!
£'O
mi
amada
Maclo ia!
con es aba
E
AE
Y
FEDERICO.
139
el
conde
es echándola
sob e
su
co a=
zon,
sí,
ya
es oy
lib e,
pues
no
en-
go
la
e ible
al e na i a
,
ó
de
e e
mo i
en
es a
lúgub e
mansion
,
Ó
de
e e
apa a
de
ella
sin
u
desg acia"
do
amigo,”
El
di ec o ,
impacien e
po
posee
la
he mosa
so ija
de
los
doce
mil
lo ines,
como
ambien
un
ico
al ile
dé
diaman es
que
Macloyia
p ome ió
añadi ;
se
Ocupó
odo
aquel
dia
en
los
p epa a i os
necesa ios
pa-
_
a
log a
su
emp esa.
P on o
co ió
la
oz
de
que
Fede ico
se
hallaba
en
sus
úl imos
ins an es,
y
Maclo ia
que
no
se
apa aba
de
su
esposo,
se
ió
muy
apu ada
pa a
aleja
de
allí
á
los
deplo ables
habi an es
de
aquella
es=
pan osa
mo ada
,
cuyo
dolo
y
since-
os
lamen os
e a
un
indubi able
ibu»
o
de
su
a icion
al
compañe o
de
sus
abajos,
Re e ian
llo ando
las
p uebas
de
bondad
que
siemp e
habian
ecibi-
140
+MACLOVIA...
do
del
conde
de
Walbe g
y
de
su
amable
conso e,
y
hacian
yo os
po -
que
dos
esposos
an
pe ec os
nunca
uesen
sepa ados.
Emn
in
,
el
a al
su-
ceso
ue
comunicado
en
medio
de
la
cons e nacion
gene al,
y
quando
el
di-
ec o
hizo
sabe
como
concedia
á
la
jó en
condesa
el
pe miso
de
lle a
con-
sigo
el
cue po
de
su
ma ido
,
se
oye»
on
aclamaciones
unánimes,
-Casi.al
inaliza se
la
noche
siguien-
ez
Maclo ia
cubie a
con
un
g an
ye-
-
do
acompañó
al
di ec o ,
que
se
enca -
gó
de
anspo a
él
solo
á
Fede ico,
en uel o
.en
una
sábana,
ue a
de
la
mina,
y
se
colocó
con
él
en
uno
de
los
columpios
;
Maclo ia
les
p ecedió
en
o o,
y
llega on
así
len amen e
á
la
supe icie
de
la
ie a.
Las
cen ine-
las
de
la
en ada
de
la
ca e na
ad e -
idas
po
el
di ec o
y
dexa on
pasa
la
úneb e
opa»
y
una
pa ida
de
>
Y
FEDERICO,
141
soldados
la
acompañó
con
hachas
has-
a
la
silla
de
pos a
que
agua daba
á
Maclo ia.
Despues
de
habe
el
mis-
mo
di ec o
deposi ado
á
Fede ico
en
un
a aud,
le
ce ó
con
p on i ud,
y
se
despidió
de
Maclo ia.
La
pos a
pa ió
al
momen o,
y
se
in oduxo
en
un
bosque
que
se
ex endia
po
el
lado
izquie do
del
camino.
Llega on
á
lo
in e io
de
una
a boleda
soli a ia
á
co a
dis ancia
de
la
mina;
el
pos i-
llon
se
pa ó,
baxó
del
caballo
y
ue
á
oma
las
ó denes
de
Maclo ia.
La
dixo
como
e a
he mano
del
di ec o ,
y
que
habiéndole
con iado
es e
impo -
an e
sec e o,
no
quiso
enca ga
á
o o
el
cuidado
de
conduci la,
“Halla éis,
seño a,
añadió,
en
las
a quillas
de
la
silla
quan o
es
menes e
pa a
el
dis=
áz
del
seño
conde
z
en
saliendo
de
la
caxa
Ja
llena émos
de
ie a,
á
in
dé
que
su
peso
no.
pa ezca
sospecho»
142
MACLOVIA
so
quando
la
hagais
deposi a
en
el
six
io
señalado
pa a
la
sepul u a
de
yues=
o
esposo.”
-
Maclo ia
siguió
las
ideas
del
pos-
illon.
El
conde
enneg eció
sus
ubios
cabellos
,
y
se
puso
n
es ido
de
pa=
ño
o dina io,
des igu ándole
es e
age
an o
,
que
solamen e
los
ojos
del
amo
podian
conoce le;
mas
nada
se
escapa
á
sus
pe spicaces
mi adas;
y
así
Ma-
cloyia
conside ó
con
sob esal o
que
el
ay e
lib e
y
la
conmocion
que
causa-
ba
á
Fede ico
una
libe ad
inespe a-
da
pod ian
se le
pe judiciales;
en
e ec-
o
,
apenas
enia
ue zas
pa a
sos ene -
se
y
a dó
poco
en
desmaya se.
El
pos-
illon
u bado
po
es e
acon ecimien o
le
lle ó
á
la
silla
de
pos a,
á
pesa
de
las
lág imas
de
Maclo ia
y
la
s -
plica
que
es a
le
hacia
de
soco e
á
su
esposo.
““El
mo imien o
del
ca ua=
ge
le
ali ia á,
espondia
el
pos illonz.
'
'
'
Y
«FEDERICO.
143
no
hemos
de
pe de
iempo
pa a
lle-
ga
á
la
ciudad
ecina
y:
allí
pod eis
hace le
cuida ,
y
le
ins ui eis
al
mismo
iempo
de
los
medios
de
con-
inua
solo
su
camino
y
mién as
que
yo
os
lle e
con
es a
caxa
al
luga
de
yues o
des ino.”
|
La
in eliz
Maclo ia
dod enlenda
en
sus
b azos
al
exánime
Fede ico
,
se
en egaba
á
la
mas
e ible
desespe a=
cien
al
e
que
su
ma ido
no
ol ia
en
sí,
no
obs an e
la
apidéz
con
que
se
mo ia
la
pos a,
Ce ca
de
es
qua =
os
de
ho a
se
pasa on:
así,
quando
se
oyó
un
g an
uido,
y
ella
ió
muchos
caballos:
que
co ian
en
seguimien o
de
la:
silla;
es as
palab as:
pa a,
pa a,
acaba on
de
hela
la
sang e
de
sus
enas.
Opi inoid
ue emen e
con a
su
pecho
á
Fede ico,
y
es u o
casi
pa a
cae
en
el
mismo
es ado
'que
.su
des-
g aciado
esposo,
al
e
el.
ca uage
144
MACLOVIA
odeado
de
muchos
homb es
,
mién as
que
o os
dos
obligaban
al
pos illon
á
de ene
sus
caballos,
"Adónde
es á2”
p onunció
una
oz
que
Maclo ia
c eyó
econoce .
En
el
mismo
ins an e
un
coche
se
ace có
á
la
silla
de
pos a,
y
se
p esen ó
á
la
is-
a
de
su
sob ina
la
canonesa
de
B...
“Ah
!I- ia
mia,
que
nos
pe deis,
dixo
Maclo ia
con
oz
débil,
y
dexó
cae
su
cabeza
sob e
el
os o
mo al
de
Fede ico..—G an
Dios!
exclamó
la
ca»
_nonesa
cons e nadaz
qué
eo!
qué
sig=
ni ica?...
adónde
es á
Fede ico?
aygo
su
libe ad...
la
empe a iz
me
ha
en-
ca gado...
—
Su
libe ad,
ia
mia!
in-
e umpió
Maclo ia
con
un
g i o
pene-
an e
;
Fede ico?
mi
que ido
Fede i=
eo?”
Y
mos aba
con
desó den
la
p ew
«ciosa
ca ga
que
descansaba
sob e
su
co azon.
Madama
de
B...
econoció
en ónces
á
Fede ico,
y
acudió
p on a»
5d
Y
FEDERICO.
145
men e
4
aplica le
algunos
espí i us;
le
saca on
de
la
pos a,
y
á
ue za
de
e-
medios
y
de
pe se e ancia
log a on
ol e le
á
la
ida.
]
El.
gozo
de
Maclo ia
habia
enages
nado
su
azon,
y
no
podia
p onuncia
sino
palab as
in e umpidas»
y
sin
co-
nexion
alguna.
La
canonesa
agi ada
po
es e
iolen o
es ado
apa en ó
se io
desasosiego
po
la
ida
de
Fede ico,
Desde
es e
momen o
».la
b illan e
ilu=
sion
de
elicidad
y
enagenamien o
des-
apa eció
del
co azon
de
Maclo ia,
ella
se
ace có
d.su
ma ido
,
le
con empló
algunos
minu os
en-
silencio,
y
$us
ojos
se
cub ie on
de
lág imas,
Fede ico
ixó
sob e
ella
una
mi a-
da
en
que
es aba
pin ado
el
mas
ino
ca iño.
“Ved
el
cielo:,
dixo
señalan=
do
á
la
bó eda
azulada
que
en ónces
do aban
los
p ime os
ayos
del
sol,
ed
el
cielo
y
ed
4-Maclo ia;
es e
10
146
-MACLOVIA
delicioso
ins an e
epa a
quan o
he
su-
ido.”
|
La
conmocion
de
la
canonesa,
la
al-
e acion
de
Maclo ia»
y
el
egocijo
de
Fede ico
al
e
4
su
muy
amada
compañe a
ue a
de
la
eneb osa
man-
sion
adonde
la
habia
conducido
á
en-
e a se
el
ie no
ca iño
que
le
p o e-
saba,
o ecian
la
escena
mas
in e e-
san e.
Despues
de
habe
madama
de
B..,
consolado
4
Maclo ia,
haciéndo-
la
sabe
los
mo i os
de
la
ingida
in-
quie ud
que
habia
mos ado
po
el
es=
ado
de
Fede ico,
les
con ó
ci cuns-
ancialmen e
el
obje o
de
su
iage.
-
La
mue e
del
empe ado
F ancis-
eo
12
que
hacia
un
mes
ex endia
el
lu o
y
la
a liccion
po
odo
el
impe io,
e a
sin
emba go
el
acon ecimien o
al
qual
debia
su
libe ad
Fede ico,
La
empe a iz
Ma ía
Te esa,
eniendo
en-
ónces
las
iendas
del
gobie no,
pene-
Y
FEDERICO.
147
ada
del
singula
amo
que
Maclo ia
enia
á
su
in eliz
esposo,
y
encida
po
las
ei e adas
solici udes
de
mada»
ma
de
B...
concedió
en
in
la
libe ad
al
conde
de
Walbe g.
“Nues a
excelen e
sobe ana
no
li.
mi a
á
eso
sus
me cedes,
añadió
la
ca-
.nonesa
3
quie e,
mi
amado
Fede ico,
indemniza os
de
quan o
habeis
pade-
«cidos
os
lama
á
su
co e
,
y
03
nom-
b a
uno
de
sus
gen iles
homb es
de
cá-
-ma a.
Es oy
enca gada
de
conduci os
al
pie
de
su
ono
con
ues a
esposa,
-po
quien
la
empe a iz
ha
concebido
-una
amis ad
y
es imacion
since a,
Ah!
la
soledad
con
Macloyia
y
os»
-que ida
ia,
ed
la
única
sue e
que
-deseo.”
Madama
de
B...
le
ap e ó
la
-mano
,
y
con inuó
así:
“Luego
que
ob u e
la
g acia
de
Walbe g
subí
ex
un
coche
escol ado
de
mi
gen e,
He
co ido
quan e
me
ha
sido
posible,
1o*