A
Pa a en a en el siglo XXI
F ancisco Ja au a | Uni e sidad de Mu cia (España)
nadie escapa que asis imos a un p oceso de ede inición del mapa del mundo. A
una si uación nacida de la Segunda Gue a y ma cada po las on e as en e dos
zonas de in luencia, con oladas po las llamadas g andes po encias, le sigue aho a un
acele ado p oceso de no malización que modi ica adicalmen e las coo denadas desde
las que apenas hace una década e a pensada la si uación polí ica del mundo. La caída
del mu o de Be lín, la c isis de la URSS y de los llamados socialismos eales, que en los
análisis de es os úl imos años han sido siemp e in e p e ados como los hechos
desencadenan es del p oceso, adquie en hoy una dimensión indica i a a la ho a de
es ablece las líneas- ue za que an a de ini nues a época.
Es e p oceso se p esen a como un ideal plane a io, cons uido a pa i de una ideología
o modelo de concepción del mundo, y cuyas aíces no son o as que los una y o a ez
e in e p e ados p esupues os del libe alismo. Una se ie de hechos económico-
polí icos, que an desde la e olución ecno-cien í ica a la in emacionalización y
concen ación del capi al inancie o -sin ol ida el p oceso que su en los sis emas de
comunicación- son la base de una no malización p og esi a del mundo que con igu a
una nue a si uación, en la que end ían a econoce se p e isiones de ines de los años
'60, como las de Ma shall McLuhan, esc i a en colabo ación con Quen in Fio e (Wa
and Peace in he Global Village) y la de Zbigniew B zézinski (Be ween Two Ages:
Ame ica 's Role in he Technoc a ic E a). Vol e a lee es os in o mes pe mi e obse a
de qué o ma la acele ación del p oceso en es os úl imos años ha ans o mado no sólo
los aspec os polí ico-es a égicos -pensemos en las la gas décadas de "gue a ía"-
sino ambién los cul u ales y las o mas de ida.
En e ec o, una se ie de ans o maciones gene alizadas han sido las que básicamen e
con igu an el mundo con empo áneo. A la no malización le sucede la globalización del
plane a. Su ho izon e his ó ico no es o o que el que se p esen a como una sociedad
ecnoc á ica, con olada po pode es cada ez más abs ac os y uni e sales -se ha
hablado de " ecno- ascismo"- y o ien ada po y desde la
pensée unique
, una especie de
A auca ia. Año 1, Nº 1 P ime semes e de 1999
doc ina legi imis a que, con cla as in enciones holís icas, p e ende explica y o ien a
las o mas de ida de las sociedades pos indus iales.La complejidad que de ine el
mundo con empo áneo en sus di e en es aspec os ha se ido como coa ada pa a
na u aliza una o ma de pensa , con olada desde un p agma ismo gene alizado que
es á a en o únicamen e a la p o ección de un s a us qua de inido a pa i de la p opia
his o ia, una his o ia que obsesi amen e in en a au oexplica se y legi ima se. Ha sido
la e lexión geopolí ica con empo ánea la que, más allá de es e mapa no malizado del
mundo, nos ha mos ado o as si uaciones, nue os con lic os o, si se quie e, la
eme gencia de nue as on e as. Po una pa e, en e a la comen ada globalización, en
los años '80 han ido c eciendo nue as zonas de con lic o. Unas e an el esul ado lógico
de los mismos p ocesos de globalización, que in en aban some e las sociedades con
condiciones p e-mode nas a los modelos es ánda del mundo pos indus ial. O as
ensiones se p esen aban como la esis encia a lo uni onne de la uni e salidad
come cial, cuyos e ec os ascendían lo económico pa a a ec a lo polí ico, las o mas
de ida, la cul u a misma. F en e a aquella globalización han ido gene alizándose
de ensas ue es de polí icas de la iden idad, a en as a p o ege lo pa icula , lo
indi idual, lo é nico, lo eligioso, una la ga se ie de e e en es con los que
adicionalmen e una cul u a de ine su o ma de en ende la ida. Es a endencia
ma ca hoy una línea de con lic os cuyo alcance no es ácil de p e e .
Sin emba go, no hab ía que en ende es os con lic os exclusi amen e como o mas de
esis encia a la no malización suge ida. Se pod ía habla de o os ni eles del p oblema,
que ascende ían lo ác ico, en el sen ido geopolí ico, pa a si ua nos en una
pe spec i a más adical. La homologación de las on e as concep uales -la pensée
unique- se p esen a como una clausu a que cada ez hace más di ícil una e dade a
cul u a del p oyec o, a en a a la complejidad de la nue a si uación del mundo. No se
a a sólo de si ua se en el con lic o en e la acionalidad de la écnica no ma i a, en
sus di e en es usos y aplicaciones, en e a la a- acionalidad de lo p i ado y de las
o mas idiosinc á icas. Es necesa io i más allá y ol e a pensa el espacio del homb e
eme gen e. F en e a la no malización/clausu a es u gen e ecupe a un pensamien o
que, ampa ándose en la expe iencia his ó ica de la mode nidad, sea capaz de p oyec a
su ensión mo al, pa a 'e i a así el cie e mo al de la his o ia. Se a a de ol e a
pensa un e hos capaz de de ini un ho izon e humano en el que nadie quede excluido.
Hannah A end , siemp e an p óxima a Benjamín, en años ca gados de miedos y
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somb as, exigía la esponsabilidad en e a una época que había abandonado el
eje cicio de la c í ica, la pasión po la e dad. Se a a, ambién hoy, de ol e a
cons ui una dis ancia c í ica que nos pe mi a pensa nues a época y, quizá sea el
p ime paso, de ini esas p ime as ca og a ias que de inan la complejidad, las
ensiones, los iesgos; en de ini i a, la posible his o ia pendien e. Es o obliga a
epensa las adiciones en las que nos hemos o mado, desde las que pensamos y
desde las que se han o ganizado los p oyec os que hoy hegemonizan el mundo. Es a
mi ada e ospec i a puede ayuda a una comp ensión menos ingenua de lo mode no.
Somos deudo es de una his o iog a ía en exceso edi ican e, que ha con e ido la
expe iencia mode na en ideal y e e encia absolu a pa a cualquie p oyec o his ó ico.
Hoyes necesa io pa i de una dis ancia más c í ica y adical al espec o; de lo
con a io, odo in en o de epensamien o queda á p isione o de sus buenas
in enciones. F en e a és as, queda abie a esa especie de Zwischenland, según decía
Wal e Benjamin, un e i o io de ansición desde el cual pensa , decidi , p oyec a
o o mundo, o a cul u a.
Una y o a ez eg eso a las no as del Dia io de 1919 de Max Webe . Son páginas
es emecedo as, esc i as desde la de o a y la humillación, desde una especie de luga
del desas e, cuya luz hacía oda ía más eneb osa la his o ia, el ecien e inal de la
G an Gue a. Es una his o ia imposible de imagina y na a , po lo cual se la deja
apenas pa a las no as b e es de los Dia ios, que -como Wal e Benjamin a isaba-
ienen la e icacia de gua da el emblo de la ida.
Pa a Webe , y pa a an os o os compañe os de gene ación, lo que había acasado no
e a o a cosa que la Razón, aquella Razón ilus ada que se había cons i uido en el
p incipio de los sabe es y las ga an ías que egulaban la elación del homb e con el
mundo. Y la causa de ese acaso no e a o a que le pé dida p og esi a de su ensión
mo al -aquélla que Kan pensó como especí ica de lo humano, y que a su ez se
con e ía en u ela de los ines-, pa a pasa a se un simple sabe écnico, incapaz de
pensa un ho izon e mo al pa a la humanidad. Tal sabe écnico quedaba ine me an e
los hechos, que ya pa ecían más la o ma de lo inexo able que el ho izon e de la
posibilidad, llámese his o ia o expe iencia.
Pa a Webe , lo sabemos, sólo quedaba una salida, si se que ía e i a una nue a
ca ás o e: e unda la Razón P ác ica, ol e a aquella ensión mo al que Kan había
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si uado en la aíz de la expe iencia humana, capaz de decidi el des ino y u ela lo.
Pe o es a e undación, esc ibe Webe , esul a ya imposible. Su alcance, su ideal,
en aban en con lic o con aquel nue o p incipio de ealidad que había eme gido
pode osísimo a lo la go del siglo XIX, que se p esen aba aho a con in enciones
expansionis as -po no deci uni e salis as-, y al que Webe iden i ica como
Kapi alismus. Pa a Webe , és a e a la g an no edad, el e dade o no um en el que se
sin e izaba oda la expe iencia mode na. De ahí la di icul ad pa a eo ien a el p oceso.
En es e sen ido, la G an Gue a podía se en endida como un esul ado lógico,
implíci o en las condiciones es uc u ales del p oyec o mismo. La supe ación de un
nue o con lic o sólo e a pensable a pa i de una eo ien ación c í ica, en endida po
Max Webe como una e undación de la Razón P ác ica. Es e p oyec o c í ico, la sabía
muy bien Webe , esul aba cada ez más di ícil, dada la ausencia de un suje o polí ico
capaz de una nue a expe iencia, do ado de una nue a disposición mo al, abie o a un
p oyec o aco de con una idea ue e de humanidad.
Quizá ue a po es o que la Re olución de Oc ub e había despe ado an as pasiones y
en usiasmos en e los sob e i ien es de la gue a, has a el ex emo, con a á
Benjamin, de que en la Zoo-BahnJw de Be lín es aba pe manen emen e expues o el
ca el de keine Ka e meh Jü den Zug nach Moskau. El "no hay bille es pa a el en de
Moscú " llegó a se un e e en e imposible pa a an os iaje os ansiosos.
No es necesa io eco da cómo las ci cuns ancias que acompaña on el in de la G an
Gue a de i a on más a de en si uaciones que ni siquie a el mismo Webe podía
habe in uido. Y ue on p ecisamen e és as las que de e mina on, en los p ime os
meses de 1937, la concepción y undación del College de Sociologie, una nue a
inicia i a en la que se da án la mano la pasión y la lucidez, la a e nidad y la libe ad.
Fue Ba aille el p ime o en habla de un "secues o de la expe iencia", de una clausu a
de aquellas expec a i as que, a la la go de los años '20, el su ealismo había de nue o
ei indicado e incluso expe imen ado. Se a aba de ol e a da le oz a la expe iencia,
a esa expé ience in é ieu e que Ba aille había si uado en el pun o de pa ida de odo
p oyec o y oda iluminación. A su luz se pe ila una nue a comunidad, un nue o
p oyec o humano, polí ico y social, bien ajeno y dis an e del que o os suje os, po
abs ac os que sean, de ienden y legi iman a pesa de su inmo alidad adical.
Aquellas p ime as euniones en el pol o ien o ca é del Palais Royal (el G a d Vé ou
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es aba en onces ya casi abandonado) no e an o a cosa que el in en o gene oso po
ol e a pensa , en un iempo di ícil, las condiciones que posibili asen la de ensa de la
humano. " ¿No habéis oído habla de esos locos que encendían una lin e na en pleno
mediodía y luego se ponían a co e po la plaza de la Conco de g i ando sin pa a : '
iBusco la sociedad! ¡Busco la sociedad! '?" Se decían sociólogos, pe o qué ex aña
sociología. Pensaban que la sociedad enía que esponde po la locu a (la de
Nie zsche, la de Van Gogh), como ambién po aquella iolencia que secues aba la
libe ad y la dignidad humana. La his o ia, que pa a Joyce e a una pesadilla de la que
no consigue uno despe a se, se ía pa a el College de Sociologie más bien una pesadilla
que impide do mi .
De ahí esa ensión insomne que cali ican de pelig osa aquellos pa a quienes la his o ia
debe segui siendo el gua dián más iel de los sueños dogmá icos. Unos y o os,
Ba aille, Lei is, Caillois, y cuan os asis ían a las sesiones en la as ienda de la Gale ie
des Li es de la calle Gay-Lussac -según qué días, en e el audi o io podía e se a
Julien Benda, D ieu la Rochelle, o a Wal e Benjamin, a quien acompañaban sus amigos
ank u ianos, Ho kheime o Ado no- coincidían odos en la u gencia po cons ui un
nue o discu so que ayuda a a de Ini y eo ien a la época. Si, po una pa e,
coincidían con el pesimismo webe iano al e se expues os a un p oceso cuya lógica e a
ya i e e sible, po o a, la he encia su ealis a los p oyec aba con a una época cuya
legi imidad e a más que discu ible. Pa a los sociólogos del College como pa a los
eó icos de F ank u , la única ía e a la de ol e a pensa el p og ama de la c í ica,
sabiendo que no se a aba de un eje cicio especula i o, sino de una cla a decisión
e oluciona ia.
Todos sabemos cómo los hechos en aquellos años '30 se p ecipi a on en una di ección
a al, imponiendo su lógica pe e sa. Unos u ie on que emig a o eligie on la mue e
an es de cae bajo los g ille es del ascismo; o os pasa on a la esis encia del
pensamien o o de la acción. De es as ausencias y desespe ación hablaba mejo que
nada y nadie el Ba aille del 4 de julio de 1939. La que debía se una nue a sesión del
College, elegida pa a p esen a el segundo año de ac i idades, esul ó se la úl ima.
Aquella a de, nadie compa eció. Ni Caillois ni Lei is. ..nadie. Sólo Ba aille, an e un
esc i o que sabe a es amen o, y quizá a de o a.
"Si he enido aquí es a noche, si engo desde hace dos años, es menos con la
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p eocupación de o ma una o ganización in luyen e que con la olun ad de c ea una
ue za a pa i de una conciencia de la mise ia y de la g andeza de es a ida pe ecede a
que nos ha ocado i i . HACER FRENTE AL DESTINO sigue siendo, a mis ojos, lo
esencial del conocimien o."
Pocas eces la pasión había sido in ocada con an a ue za mo al. Y pocas eces
ambién el conocimien o había sido in ocado con a el e dade o enigma: el des ino,
que, en las echas en las que así esc ibe Ba aille, e a ya eneb oso.
No sé po qué, eco da aho a la a en u a in elec ual y polí ica del Collège de Sociologie
esul a algo más que un eje cicio de memo ia y nos p ecipi a en un momen o en el que
oda ía e a posible, uesen lo que uesen los hechos, decidi se a a o de un abajo
capaz de hace en e a uno de los momen os más di íciles de la época mode na. Como
ambién eg esa de nue o al Dia io de Webe , con el que ab íamos es as páginas, e a
ol e a ab i las páginas de la duda, ahí cuando el econocimien o de un hecho
undamen al, como es el eme ge y consolida se de las sociedades capi alis as,
conlle aba pa a Webe la clausu a del sueño emancipa o io, some ido aho a a los
p ocesos de ei icación social a pa i de un complejo sis ema de in e eses y
necesidades que es uc u an la ida de los homb es.
Pa a el Collège como pa a Webe , la u gen e e a eo ien a el discu so y el p og ama
de la c í ica, es deci , la cons ucción de un análisis que se hiciese ca go, de la nue a
complejidad, al iempo que in e iniese más allá de supues as legi imidades
p agmá icas, con el obje o de ecupe a una pe spec i a en la que lo humano no quede
secues ado, en exp esión de Geo ges Ba aille. Es a llamada uel e a ene hoy una
indiscu ible ac ualidad.
En e ec o, cada ez esul a más gene alizada la opinión de habe nos con e ido en
simples espec ado es de nues a época, lib ada a una de i a cuyos ho izon es úl imos
dependen exclusi amen e de nue os pode es. Es os nue os suje os polí icos se
encuen an dominados po in e eses especí icos, que una adición c í ica, que a de
Ma x a Webe , había de inido como los de una maximización de la ganancia. Tal ideal
se aduce, en é minos his ó icos, en alo es como los del bienes a en sus di e en es
in e p e aciones. y la que en es e momen o se p esen a como nue a o mulación de la
u opía libe al
no es o a cosa que la legi imación de una nue a es uc u a de pode ,
ges o a es a égica de la que ha enido a llama se
nue o o den
del mundo. Es o es
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an o como deci un nue o s a us quo, ue a del cual es imposible accede a la
no malización exigida y deseada si se quie e segui pe eneciendo a la his o ia. Es a
no malización gene al -és e es el e dade o alcance del anunciado in de la his o ia- es
de inida a pa i de un modelo ideológico, el del libe alismo, que p e ende cons i ui se
en eo ía gene al de lo social y lo económico, al iempo que decide odo p oyec o
polí ico, una ez que la polí ica misma ha quedado educida a adminis ación o
managemen .
Es e p oceso gene al de no malización se ha cons i uido en el único ho izon e polí ico
legi imado del mundo con empo áneo. Pe o su p oyec o no es exac amen e el de un
mundo sin p oblemas; odo lo con a io, la línea de somb a que lo acompaña es cada
ez más g uesa y di ícil de explica . Bas a ía segui cie os análisis sob e las g andes
endencias del mundo ac ual pa a ad e i inmedia amen e de qué mane a el p oceso
y las es a egias ac ualmen e aplicadas agudizan los con lic os es uc u ales dando
paso a si uaciones más con lic i as y de di ícil solución.
Un es udio como el de Paul Kenedy, P epa ing he XXI Cen u y, deja cla a la di icul ad
de es ablece mediaciones polí icas en e a enómenos de complejidad nue a, como
pueden se las a ian es demog á icas, las consecuencias de i adas de los nue os
cen os de pode económico, las elaciones Es ado/nación, e c. Noam Chomsky, en su
más ecien e Wo ld O de s Old and New ( 1994), pa iendo del análisis de
acon ecimien os y si uaciones de los años pos e io es a 1989 (caída del Mu o de
Be lín), in en a explica el uncionamien o de es e nue o gobie no del mundo,
o eciéndonos un pano ama ealis a del nue o o den mundial en que es amos
comenzando a i i y de sus eglas de juego.
Unos y o os, po no ci a más que algún ex o ele an e de la ya amplia bibliog a ia
c í ica sob e las endencias del mundo con empo áneo, ponen sob e la mesa una
agenda de cues iones que an o los analis as polí icos como los cien í icos sociales
in en an no malmen e ol ida . Una cie a miopía, jun o a una no meno amnesia,
p oducen en muchos casos una doc ina ue emen e mime izada con los hechos,
in e p e ados una ez más desde el más con eso p agma ismo. Acep ada la conclusión
de una e apa de la his o ia mode na, as la c isis de los socialismos, no queda o o
ho izon e que el de la ealización del modelo iun ado , sean cual uesen las
consecuencias que de ello se de i en.
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Más allá de es a pe spec i a o lec u a neu al y cómplice, se han ido desa ollando a lo
la go de las dos úl imas décadas deba es que han pues o su mi a en la o mación de
nue os con lic os, nue as si uaciones y, po supues o, en la necesidad de a bi a
soluciones pe inen es. Ob iamen e, es as lec u as, a las que me e e i é sucin amen e,
cons i uyen hoy, en su conjun o, un luga de e lexión y de esis encia en e a la
doc ina de la no malización y legi imación del nue o o den del mundo. El con ex o en
el que se han ido p oduciendo es os deba es no es o o que la eme gencia de nue os
p oblemas, esul ado, en g an pa e, de polí icas legi imis as, a en as a man ene el
sis ema de los in e eses an es comen ados.
Uno de los deba es que mejo ha a iculado la discusión sob e es os p oblemas ha sido
el llamado: he libe al comuni a ian deba e. Su pun o de pa ida no e a o o que la
si uación pa adójica a la que habían llegado las sociedades pos indus iales. Po un
lado, la de ensa de una cul u a indi idualis a hacía cada ez más necesa ia una
e e encia a la comunidad, una ez que la sociedad con empo ánea no se sien e en
condiciones de da espues a a odos los p oblemas o necesidades del indi iduo. Po
o a pa e, e a necesa io de ende una idea mínima de bien común como elemen o
egulado , en e a sín omas de p ocesos de agmen ación de la social, cuyo iesgo
úl imo e a e iden e.
Cha les Taylo , Michael Walze , señalados c í icos comuni a is as, han abie o un
deba e que hoy asciende el espacio de p oblemas que la gene a on pa a a a esa los
pos ulados mismos sob e los que se asien an las sociedades con empo áneas. Desde la
c í ica más on al a lo que se ha denominado la e dad del libe alismo, has a las
ei indicaciones más es ic as del llamado p oyec o mode no, de un e hos dominado
po el impe a i o de la solida idad -que p ocede de una concepción holis a de la
sociedad, pa a la que la elación indi iduo/sociedad debe pensa se sin some e la a
p ocesos educ i os de abs acción- se ab e, en e ec o, un la go campo de discusión
é ico-polí ica cuyo p incipal obje i o es el cues ionamien o de los modelos de
legi imidad de las sociedades con empo áneas.
En un mundo some ido a p ocesos acele ados de globalización, la de ensa de las
di e en es o mas de iden idad se ha cons i uido en un p oblema cen al. F en e a la
endencia a una globalización cada ez más ue e, dominada po la con igu ación de
nue os pode es, compe en es a la ho a de decidi las es a egias económicas y
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polí icas a ni el plane a io, se ab e una amplia línea de esis encia a la homologación,
en la que eme gen enómenos de ele ancia indiscu ible en nues a época, como son
las di e en es o mas de nacionalismo y undamen alismo. Todos es os enómenos
polí icos y sociales deben se en endidos como esul ado de una di icul ad: la del
econocimien o en el modelo abs ac o de un ipo de sociedad que abs ae cada ez
más los elemen os pa icula es, pa a sus i ui los po nue os pa e ns cul u ales. Lo ha
dicho Tou aine ecien emen e: "si hoy se plan ea el p oblema del mul icul u alismo es
po que el modelo epublicano, 'polí ico', de Occiden e es á en decadencia o
descomposición". y lo es á desde hace iempo, desde que la uni e salidad sus an i a de
la ley y del de echo ha sido sus i uida po el acionalismo ins umen al de la economía.
La in e nacionalización de la ida económica ha p o ocado que la sobe anía de los
Es ados nacionales se haya is o ápidamen e desbo dada. Es ese desa ollo de las
nue as écnicas, me cados y consumos el que ha des uido la capacidad del o den
polí ico de media en e el o den na u al y la di e sidad de las cul u as. Desde
en onces, hemos is o sepa a se, po un lado, la acionalización y globalización de la
p oducción y los in e cambios económicos; y po el o o, una di e sidad cul u al que,
en ez de i disminuyendo g adualmen e pa a c ea una ci ilización mundial -como
c eían los cien i icis as y posi i is as-, no ha dejado de aumen a debido a que ya no la
dominaba un sis ema de alo es acionalis as, sino únicamen e una acionalidad
educida a ins umen alidad.
Es a esolución del p oyec o mode no, que en su día cons i uye el eje de la c í ica que
de Webe a la Escuela de F ank u llega a noso os, sigue siendo hoy uno de los
p oblemas cen ales a los que el pensamien o con empo áneo debe hace en e. En e
una economía globalizada y un uni e so cul u al agmen ado se ab e un espacio en el
que una y o a ez ol e án a eme ge los con lic os ma cados po la necesidad de una
de ensa de la iden idad. Alguien pod á deci que es e con lic o ha sido pe manen e a lo
la go de la época mode na, cons uida como espues a y supe ación de los
pa icula ismos y de inición de nue as o mas de uni e salidad. Pe o sólo aho a es e
con lic o adquie e dimensiones d amá icas. Lo que es á en discusión es la legi imidad
de un p oceso dominado po una acionalidad económica que ins umen aliza odas
las o as mediaciones con el in de ealiza sus p opios in e eses es a égicos. Si
además, y en base a un gene alizado p agma ismo, se impone un c i e io de
explicación y alo ación -el
poli icaly co ec
- a los di e en es ámbi os de los p ocesos
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