HISTO lA cX.IA^ÑV./*
DE ALADINO,
Ó
LA LÁMPARA 5IARAVÍLL0SA.
/
1?., .
-
:.4
?
I
MADRID.—1881.
Despacho al- po mayo , Juaiiolo, 19. ¡Despacho al po meno , Du(] !c de Alha, 9.
/
/
í*
i-
< .
'
’ . '.,
* •V'
•a>.
í
[
SE
Uimpa a IBARAVIlLOSiL
ei<
CAPITULO PRIMERO.
•
Ocupación de Aladino al lado de su mad e.—Su amo ála ocio-
sidad.—Encuen o que u o con el mago a icano, ylo que
le sucedió con es e.
En lá capi al del g an impe io de la China exis ia un sas e llamado
l^us a á, casado con una simple ejedo a de algodón, áquien amaba
Ue namen e; de es e ma imonio nació un bello niño, áquien pusie-
on el nomb edeAladino; como no u ie an mashijos, c ia onyedu-
ca oná su único con odoel esme o ycuidadodequee ansuscep ibles
sus escasas acul ades, pues ápesa deque el sas e ysu esposa e an
labo iosos,jamás pudie onsali de la pob eza áqueles habia conduci-
doel des ino. Alaaino, educado po el escesi o mimodesus pad es se
hizo holgazán y olun a ioso; ycuandoyase hallaba en edad depode
emp ende alguna ca e a óáp ende algun o icio, no quiso hace lo,
ápesa delosbuenosconsejosdesus pad es, quedia iamen ele hacian
pa en e el mise able es ado áque se e ia educido el dia quese iese
~4—
íiué ano: el jó en Aladino, con iado enelescesí o ca iño Jesuspa»
d es, yen que no le habían de cas iga , no hacia el meno caso de
las e lexiones con inuadasni de los ei e ados consejos; ycada ez
masemb iagado en el juego yla holganza, apenas pa ecía en el hoga
pa e no, áno se álas ho as de come yacos a se : odo lo de-
mas del día lo pasaba en juegos ydi e siones, en unión de o os
muchachos de su edad yde sus endencias ála ociosidad yála
holganza. En cambio de es os punibles de ec os, enia Aladino un
ca ác e amable, aunque a ieso: e a sagaz, ese ado, pe inaz y
pe se e an e en odo cuan o in en aba; su isonomía e a noble yma*
ges uosa, y odo él o maba un conjun o g acioso, que le cons i uía
en un se ap eciable, en cuyo os o se mi aba cie a esp esion
que indicaba que undia llega ía áse g ande. Diez yseis años
habla cumplido nues o hé oe, yaun nosabia ningún a e ni o icio,
como si espe a a algún g an mayo azgo con que pode sopo a la
egalada ida áque has a en onces es aba acos umb ado: aun no
habla cumplido diez ysie e años, cuando un is e con a iempo
ino á u ba po algunos dias sus bulliciosas ocupaciones ycon í-'
nuosjuegos; su pad e cayó en e mo de g a edad, yálos es dias
de padecimien os, sucumbió, dando el adiós pos e o ásu esposa é
hijo, que odeaban el lecho mo uo io. Aladino llo o ama gamen e
la mue e del pad e que an o le habla amado; pe o poco ápoco
ue ol idándosele, yálos dos meses se hallaba bas an e consolado
pa a ol e áemp ende la ida jugue ona yape ecible que an o
le habia ag adado has a aquella época; en ano su mad e ep endía
su indolencia yociosidad ácada ins an e; en ano le pin aba con
los colo es mas i os el mise able es ado áque habían quedado e-
ducidos con la mue e de su pad e; en ano, en in, e an odas
las e lexiones, odos los consejos. Aladino, pe se e an e en su
ma cha, no hacia o a cosa quepasea se ydi e i se ásus anchas.
Su pob e mad e ü’abajaba incesan emen e pa a sos ene le yél lá
co espondía con ca icias, pe © nunca con in en a gana im solo
ma a edí con que ayuda ásos ene la casa. ;
>En uno de los dias en que Aladino se en e enia con sus ami-
gos enlos juegos de cos umb e, epa ó que un es ange o le mi aba
con demasiada a ención; pe o el hué ano, como que no lo conocía
con inuó en su di e sión, sin hace g an caso délas ijas ycu iosas
mi adas del es ange o: es e, pa ado ála pue adeun come cio coa
quien enia elaciones, pidió in o mes al come cian e ace ca deaquel
jó enque an ole habia chocado desde que le ie a, yel dueñodel es-
ablecimien o se los dió an cumplidoscomo los deseaba, maniíbs án-
dole de quién e a hijo, suocupación yel es ado de o landadenque
MTejapo haíe mae losuKad elucial es meses. Ce cio ado^»
angc o de ocio, siguió áAladino quese di igia ásu asa, ylan luego
como obse ó que es aba solo, ap esu ó el paso llamándolo po su
nomb e. Aladino se de u o al oi nomb a sc; ¡pe o cuál luésu asom-
b ocuando io quceles angc oleab azabaca iñosamen ellamánd^
lo su que ido sob ino! El jo en apenas sabia qué con es a , puesjamás
liabia oido deci ásus pad es que u iese io alguno; pe o el es ange o
ícsacó de aquella pe plegidad diciéndole: Noes añes ¡ob ni que ido
sob ino! el acceso de aleg ía que emba ga odas mis po encias en es e
iejo es ange o lle ó ásusojos un iquísimo p:
enjuga el llan o que pa ecía acompaña con algunos sollozos. Aladi-
no se es emeció con aquella escena que le hacia eco da á.su
ca iñoso p.ad c,y el anciano con inuó: Sí, hijo alo; u pad e, el hon-
ado Mus aíá, e a mi ciHc ído he mano, de cuyo lado me sepa é
pa a segui el come cio, en el que he podido hace una egala o -
una; ycuando espe aba ol e le áab aza ypa li con él el u o
de mis a igas, me hallo con la desconsolado a nue .a de que ha
mue o; ¡pob e he mano mío! Yel iejo es ange o o nó áenju-
jga las lág imas que pa ecía b o aban sus desencajados ojos, como'-
un o en e que que ía inunda la ciudad. Tan luego como e yí,
me sen í inspi ado de la o.as halagüeña espe anza; pues us accio-
nes, u modo de mi a , odo u con inen e, al in, e hace se un
i o e a o de u pad e; yes a semejanza me obligó áp egun-
a quién e as áun come cian e áquien engo ecomendado des-
de A ica, en cuyo pais he es ado desde que me sepa é de lup.a-
d e: el come cian e, con inuó el es ange o, ne ha inio mado de
odo lo ocu ido, yhe aqui la causa, ¡oh mi que ido sob ino! de
es e acceso do con a ios a ec os que espe imeiuq a! ab aza le; is-
eza ydesespe ación po la mue e de mi que ido he mano; júbilo
y egocijo po habe hallado en í ásu hijo, que e es un pa ecido
e a o de lo que e a él á u edad. E ec i amen e, Aladino so ase-
mejaba mucho ásu di un o pad e espec o á isonomía, aunque no
le pa ecía en nada espec o áse abajado yjuicioso: e! hué -
ano de ol ia las ca icias al a icano, sin el meno géne o de du-
da ace ca del ce cano pa en esco que con él le unia ,pues que se
echaba la cuen a de que, qué in e és podía ene en llama se su
io, qué podía espe a de una amilia oscu .a ypob e bas a lo in i-
ni o. Es as e lexioqes agolpadasp é iamenleála im-agi nación deAla-
dino, le con encie on que aquel es ange o no podía ni enia el me-
no in e és en engaña le; yes a con ianza, al pa ece jus a y a-
cional, obligó áÁladino áhace se las ilusiones mas g a as espec-
o áun pa ien e que le p opo cionaba la sue e, yque podía a-
——
!Vo 6C6 líí y uxili i lo, pues demos übíi se ico. El si iícíino suplí'»
có áAladino le condujese ádonde se hallaba su mad e, áquien
deseaba conoce yab aza como áesposa de un he mano que ido:
el hué ano omó del b azo al es ange o yle condujo has a su
misma casa ;así que en a on en ella, elacionó Aladino ásu ma-
d e cuan o le habia ocu ido con el pa ien e que la p esen aba,
yaunque Rabeca, que asi se llamaba la mad e de Aladino, igno-
aba que su di un o esposo u iese mas he manos que uno, que se-
gún le habia oido deci habia mue o hacia muchos años, no po
eso dejó de ab aza al a icano ,c eyendo de buena é que se ia el
he mano de su conso e, cuya mue e hab ía sido alsa ó ingida
po alguna ca a óno icias mal adqui idas: el es ange o po su
pa e eno ó el llan o ylos sollozos, yes a es emada a licción hi-
zo pe suadi mas ymas ála mad e de Aladino que enia en su ca-
sa nada menos que ai único he mano de su di un o esposo. Se e-
nados un an o de las emociones que son consiguien es en ales
casos ,Rabeca quiso disculpa se con su imp o isado cuñado ,ydo
no pode le obsequia cual me ecía ydeseaba, po ca ece de acul-
ades pa a pode lo e i ica . Sé cómo os halláis, eplicó el es an-
ge o; yyo engo la mas g ande sa is acción en que desde hoy pa-
a siemp e cesan ues as necesidades yp i aciones; ysacando da
su jaique un he moso bolsillo de seda eple o de monedas de o o;
dió unas cuan as áRabeca pa a que p epa ase la cena y uese
haciendo el gas o algunos dias. La mad e de Aladino salió p e-
su osamen e de su casa, yse di igió ála p ime a onda de la ciu-
dad, de donde se p o eyó con abundancia de cuan os manja es juz-
gaba mas delicados pa a obsequia ásu gene oso cuñado. Vuel a á
su casa, p epa ó la mesa con el mayo aseo que la ué posible, y
sen ados los es en su o no cena on opípa amen e, con e sando
al mismo iempo ace ca de las i udes de Mus a á; de los mo i os
que hubo pa a sepa a se los dos he manos; de los la gos iajes del
a icano, yde lo pa ecido que e a Aladino ásu di un o pad e. Ra-
beca con ó asu cu iado lo poco a icionado que e a Aladino al a-
bajo, ni ádi igi ni oma ninguna clase de a e úo icio; de ec o
que ep endió sua emen e el es ange o, mani es ando ásup esun-
o sob ino Jo mucho que le ag ada ía el que ab azase cualquie a
ca e a, dándole aelegi la que mas le acomodá a ,yasegu án-
dole que no omi i ía gas o ni diligencia alguna po complace le.
Aladiuo, iendo an dispues o ásu io áhace le eliz ycompla-
ce le en odo, le mani es ó, después de da la las mas esp esi as g a-
cias, que su mayo inclinación e a al come cio; elección que ag a-
dó sob emane a al a icano, p ome iendo áAladino que en b e-
yes dias le es ablece ía con un g an sn '.ídn de oda clase de gó*
os: en es as amis osas ylisonge as plálieas llegó la ho a de des-
i se el imp o isado pa ien e, yse di igió ála posada, bas a cuya
e a le acompañó Aladino, quedando muy salis ecbo yespe an-
do en las p omesas de su lio, que le p ome ió i ábusca ála ho
dalmue zo. Al siguien e dia, ydespués de habe almo zado opí-
¡u amen e, salie on lio ysob ino con di ección álos come cios y
Tende ías mas no ables de la ciudad ;en ellas escogió Aladino el
age mas lindo que le pa eció, que él se puso inmedia amen e o-
ándole po el suyo, que ála e dad no e a muy decen e; yde
s e modo se ol ie on á e áRabeca, que al mi a ásu hijo as-
a mado en caballe o, no pudo menos do lanza un agudo g i o
ausado po la aleg ía yso p esa. El «a icano no pa ecia es a sa-
i^ eciio con odos los obsequios que ibu aba ásu cuñada ysob i-
o, ycomo si odo le pa eciese poco, en co os dias le hizo dis-
u a de cuan os gocesy di e siones o ece la g an capi al del ce-
3sle impe io. Con es a esplendidez log ó el a icano cap a se la
olun ad de Aladbo ysu mad e, ydesde luego uno yo o hicie on
1mayo con ianza de un homb e cuya gene osidad les había sáca-
lo de la mise ia en que yacían.
Como que has a aho a igno a el lec o quién uese el a icano
[ue an o p o egía ála amilia dcl sas e Mus a á, sa is a emos su
n iosiJad en es a pa e. En los an iguos iempos en que siicedie-
on los casos que se piula án en es a his o ie a, la clase mas ins-
uida de la egión a icana, se aplicaba con asiduidez ála magia y
lig omancia, ilégando po sus cábalas, pac os con los genios dia-
ólicos, y a o con los se es in e nales, áse cada nig omán ico un
emi-dios, áquien ado aban ylemian odas las demás clases de la
ociedad. Ei es ange o de quien amos hablando, e a uno de los
ábios magos que enia el A ica; ypo la i ud de un anillo que
le aba en el dedo co azón de su mano de echa, llegó ásabe que
nun mon e con iguo ála capi al de la China, había un sub e -
áneo en el que exi^lia una lámpa a an ma a illosa, que po su in-
lujo pod ía llega cualquie mo al áse el mas ico ypode oso
le oda la ie a; pe o el mismo genio escla o del anillo, mani es-
óal mago a icano, que pa a log a aquella lámpa a, e a p ecisóse
alie a de una segunda pe sona que la sacase del sub e áneo, pues
laeá él no lee á pe mi ido saca la sin el ine i able iesgo de mo-
i al oca la. Con cn osob emano a e! ambicioso magocon e) ma a-
illoso desciib imienloqueacabahade hace , sce iiba có inmedia a-
nenie pa a la China, ála que llegó después de algunos meses de
la cgacion; an luego como en ó en la capi al de! g ande impe io,
ededicó ábusca un jo en que pudie a esi ae del sub e áneola
na a illosa lámpa a que debía hace le el homb e mas pode oso del
uni e so: ydespués de Jiabo eco ido la ciudad po espado
.‘/I iilaha in nndO non A
algunos clia
niozal e es
in o mó de un come cianlo do quien e a, áque amilia nci endía
con odo lo domas quo c eyó opo uno pa a log a su obje o. Cep
clo ado ño el me cade minuciosamen e del o igen ycí cuns anciaiM
de Aladíno, se llegó áél ingiéndose su lio, como a mani cs ado pi
yol halago, la gene osidad ylas exac as no icias que Gaba dcl sa?^
I e Miisíalá, impclio on ála iuda éhijo ác ee do la mejo bue-^
na é, que el mago e a e dade amen e he mano ca nal del mali)a- <
dado sas e; es a con ianza ue c eciendo has a el pun o de llega eis
mago a icano áse aun mas espe ado yobedecido que el mismo ]
Mus a á cuando i ia. Uno de los días en que salió apaseo con Ala*
j
dino, le condujo cs amu os do la ciudad, lle ándole po en e be-
llísimos ja dines ypin o escas p ade as has a un espeso bosque. Ala-
dino so sin ió a igado de an la ga camina a yse lo hizo cono-
ce ásu seño io; pe o es e le eplicó que e a p eciso que ca-
minasen un poco mas pa a llega al é mino de su iage; el hué -
a;io siguió sin eplica has a llega á un espeso ma o al de ja as y
aliagas, ode.'ulo po una iple hile a de jigan escos cip eses, que,
impedian el se is os de ningún mo al aunque es u iese ála mas
co a dis ancia ;llegados áaquel pun o soli a io, se sen a on los
dos pe sonajes sób ela e de al omb a quo les oí ecia aquel ag es-
e luga , ydespués da liabc descansado algunos i.ns anlcs, sacó el
mago «algunas iandas que Ies epa a on de las a igas de su la ga
camina a. Du an e la campes e me ienda, hizo e! mago que oilasc
la con e sación sob e lo delicioso yg ande que e a el llega áseí
pode oso; pin ó con los colo es mas i os yseduc o es los en u o-
sos dias que se pasaban en e los es ines, ea
ea os, cace ías, palacios,
niuge es, e c. ;esp osó con a do las delicias que dis i’u aba el hom-
b e odeado de escla os que so esme aban en complace le; ypa-
en izó po in á su sob ino, quo el homb e ico odo lo podía ,al
paso que el pob e e a el Indib io yla bu la de odos sus se aei
jan es.
Aladino, al escucha las seduc o as pin u as que de la iquezá
hacia su seño io, no pudo monos de exhala un p o undo suspi o
yde ama una lág ima a dien e, que obse ó con cuidado el ma-l
oa iicano, ydi igiéndose áAladino le dijo ca iñosamen e: ¿qui
ienes ,quo pa ece e con is as yaba es? Aladino con es ó con el
co azón comp imido: ¡Oh, mi que ido lio! aelhabéis pin ado la e-
iciuaii de una mane a an g a a, que yo desea ia se eliz, pe o
oo es imposible; pacs pa a se lo, según decís, son necesa ias ini
4’
—9—
' i(iuc7. »s y o'.soy (le^iaíila lo^p^í'i'C'; yel iiui i .ino
í lhn'^ llo i como &i le siicediEU 'la dceg acia mas gnindc eu e^
íííi; .¿ nSle de4S?%ano, ycon ado nan inagc.sU.os<^
eso o inap- ociable; él 'po pdQ.ji l .k Mo - ?o cñi.
c6s ane odos los monp cas de la ie a; ¿ end ás >aloi ).
S ™ ai,ca, lo de jJ Je '»
di »ali .imcMe. Pues bien, íijapilp: espec o qiie e
¡O de an buenos deseos, no e asomb e, ni ale o
íé cuan o as á e den o ^.co os momen os; .e anlaie, pne p
í . ecoge una egula can idad de leña, que coloca as en es e mis-
ino si io. Aladino obedeció anquilamen e al mago a icano, ycon
la mayo b e edad ue hacinando po ción de oncos y oma ge, has-
^•'i_ c 'lk n i al maííO :esí0
mus™ y. ye Da seca,. a
.en onces aplicó aquel como elilie ála k;^,ique apoco a 9..pnn»
cip» áincendia se, o mando unainmeiisa;líqgue a; saco mizque-
•ño lib o lleno de signos yge ogl;íiqos, enunci.o a.gunas pjilab as
mis e iosas, ya ojó ála hogue ;i una pequeña canuaad de mi a
óincienso, que p odujo una ogigadíamA adajuna densa nuce de
humo, que apenas podia disipa iíiiiquilon que soplaba; aun no
iabia concluido aquella n)is e ic s§ «e emGma,- cuando p ineipio a
embla la ie a; los á boles se golpeaban unos con o os aim-
pulsos de un ue e hu acán que e umbaba.en el espacio; las a es
a e o izadas emon aban su uelo huyendo de aquel luga pa o-
oso* yel co zo* el león, el ele an e yo as mil ie as sil es es*
aumen aban el pa o con sus ugidos, cuyo eco a onado esona*.
ba enlodas aquellas soli a ias ydila adaiS sel as. Ala^no,
ho o izado con cuan o mi aba yoiá, apenas podía a ina el mua
aquellos e ibles mis e ios; apenq5,le dejaba el miedo discu i so-
b e su misma sue e. De epen e #b e la ie a, ymi a asi»
pies una ho ible sima que paMj ^á ce e le aga , un agiu og i-
o ué la señal del e ible es|(i¡ij|^ íie inspi aba al hue iano la
IS^ jna que es aba p esenciawdímÉpjljmago se ace co ael ,ylomán-
de la mano le dijo; no Iní^qae desmaya , lujo miojUíJo
á a anquilo; nada se opone ánues o p oyec o. Alí.iuií ol K>
i^sí como si hubié a salido de un pesado sueño, yolisli»'© que
e ec i amen e Labia cesado^p e nal es uendo .que pwo an es
pa ecia que e conclui cQ||||||do el uni e so, ysolo io que la
{logue a aun despedia algiMjplamas, yque la sima es aba abie -
a; yiendo el mago que Ala^ÍBP había ecob ado su se enidad ,le
dijo, señalándole la boca di ll'Sima :Aladino, oy áa a e coa,
Ain íino, ene odo lo obse aba sin que nadie pudie a e le,
quedó asomb ado al con empla la pe eg ina belleza de la piinccsa,
que me ida en el baño pa ecía una es a ua dé n o imien o Inizada
yconclnida po un celes e a is a* Fijos íGS'Ojosen aquella belleza
encan ado a, no pudo menos de sen i Su co azón los p ime os des-
ellos de! amo mas p o undo; amo que ué c eciendo áp opo -
ción que la mi aba, bas a hace se i esis ible. Go lcluido el baño,
abandonó la p incesa la es ancia ,dejando aAladmo en el mayo
desconsuelo con su ausencia; iéndose el hué ano solo en aquel
sun uoso ecin o, o ó su anillo y o no aapa ece el genio, que
le aspo ó ála habi ación que ocupaba en la casa desús pad es.
Aladiiio, consumido po la is eza, aba ido po el a dien e amo
que le de o aba, ydesespe ado po el imposible que pjíé endia, pe -
dió su na u al aleg ía, ysu salud ue -decayendo^ li^íP el pun o
3ue u o que no a lo su ca iñosa mad o: uno de io^^^ que Ala-
ino se hallaba sen ado ásu lado ledijí): hijo causas e
obligan áman ene e en un es ado an is e qií e »- consumiendo
u salud po ins an es? ¿no me ece mi ca iño ma e nal la con ian-
za de que me e eles las penas que a o men an u co azón? Ala-
dino omó la mano de sü mad e, ydespués de besá sela con e -
nu a, la mani es ó su a dien e amo po la p incesa Badpbuldu ,
no omi iendo ninguna.de las ci cuns ancias que se la hicie on co-
noce en el baño. A óni a Rabeca de escucha el loco amo de su
hijo, le ep endió ea iñosamen e, pa en izándole lo imposible quO]
i:- .IT
aie pid ó de SS?/a'SÍJSdo ^
dempe ado yse la pidiese po esposa ;Rabeca p
de pensa en onces el que su hijo habia pe dido ?
cío, pues que ales des a ios la p oponía; pe o como Aiadipo peí
-
sis iese en siñ in en o, yla hiciese e las espe anzas ^ue anga a
iado en el pode oso in lujo de sus alismanes, se decidió su mad e
ácomplace le ,quedando aplazada pa a el siguien e día la p esen*
lacion ype ición al empe ado espec o ála p incesa.
én
sas pied as que ,^
simo paño de isú ,yse lo en egó ásu mad e pa a que hicie a
un obsequio al empe ado an es de solici a la mano de Su hija;
Rabeca ,mas po complace ásu hijo que po alcanza la loca p e-
ensión que lle^ba, se di igió al impe ial alcáza donde el mona ca
enia sus consejos ydaba audiencia ásus asallos; colocada en e
la muchedumb e, no pudo habla aquel dia áS. M., yse pl ió
ásu casa dando ásu hijo la a al no icia de su in uc uosa p e*
sen acion en la audiencia. Aladino cada ez mas enamo ado ype -
inaz^ obligó á su mad e ái po muchos dias consecu i os ála
audiencia del empe ado ; pe o como es a no hacia mas diligencia
a a habla le que p esen a se en e la muchedumb e, jamás la lléga-
la el u no, ynunca hubie a llegado el é mino de su comisión, si
el empe ado no hubie a hecho epa o en ella. E ec i ámen e, como
odos los dias la eia en el mismo luga , no pudo naeoos de lla-
ma su aU^cion, ydi igiéndose al g an isi le dijo: aquella mu-
ge iene4^^ íc^ dias ála audiencia, y engo cu iosidad en sa*
be -
I
oe que p mnoe?acé cala, pues, ámi ono, que quie o escucha *
la: el g a^isi obedeció las sobe anas ó denes ,ycondujo bas a
las p imem^ g adas del sólio ála mad e de Aladino :es a se aí o*
dillo hu^ ^men e sin a e e se áp o e i la meno palab a; pe o
el empecaidó obse ando su co edad, la mandó le an a se de la al*
omb a donde es aba a odillada, yla dijo mani es ase sus p e en-
siones óquejas. Rabeca le p esen ó en onces la bandeja ycopas que
lle aba, diciendo: pode oso seño , mi muy amado hijo Áladino me
en ia á ues a mages ad suplicándole se digne admi i es e peque-
io obsequio, como jus o homenaje que se a e e á ibu a al so-
be ano mas g ande que iene la ie a. El mismo empe ado descu-
b ió la g an bandeja, yquedó asomb ado al con empla an os p i-
mo es y anesquisi as iquezas; yMamando ásu ededo los g andoi
'8
I'Md doi, *i«sNnaíi^es d él e ago « ne-acn-
hheei4é :- di í6i«)|o iio> nd l oR'ine ios de admi a el de-
Ké ido giis o yla queii^iiwnensQ'e ae'ence aban ^aquellos ip ecio-
^bbj^ds, 'y M éessÁ)Si i''idw>a4ába 'al podé bso dueño que ‘ al
obséquiO''h loia ;' enid ides 6.< 'M. se di igió áRabeca'yk, -dijo:
¿y q é ^d ii e Vues 'hijo? ’¿q»é p e ende 'de oi-sobe aní»? espli-
caOP, bu^oa 'in i^'e 'j ' no dudéis que queda eis co íplacida. Rabeca
i iani ed o al enipe ádo que ía e a ‘ e gonzoso -hjíbla delan e' -de
ian aS*gen es, 'cuya mai es Wcion ¡náipelió »1 sobe ano áma ida
que déapbjásén él salen, qu^ndo sólo ásudado el ?g an* isi y
la mad e de Aladino: aá que se 'Vie on solos la dijo'el i iona ca'con
aleg e^e iñlla i e: ' ayajSeño a, ya os'podeisesplica con oda'í an-
qu'éza; deéidine jué iJS lo ’qué ex'ige de mí ues o 'hijo. Rabeca ol-
ió áhihea la odilla'y dijo: seño , an es de que p incipie mi na -
ación, s píiéb'á V. M:'se digne da me su impe ial palab a de'Uo
in í á Se doiínlii'gO nicon mi<®ijo, aun'cuando mis p e ensiones pue-
dan idy^’ma gdñ á'éllb. iLe ali aos, buena muge , espondióel em-
pé bdbl*; yb Os empeño mi’paláb a de escucha os con gus o, sea
cual ue e Vüéá a p e ensión. Fiada Rabeca en la bondad del em-
pe adó j se esplicó én eá os é minos: Pode oso sobe ano, mihijo
Aladino Wa eñido el loco a e imien o de enamo a se de ues a
escelsá hija lap' iñcésaRad abüldu , yno con en o con es e c imen,
i e e i ia áV. M. ápédí 'sela po eSpOsa. Asomb ado quedó el e h-
p^ adó al esbucháV* al p e énsióU; p'é ó como él égalo e a de a i o
YáS^o , mandó ace ca 'ál giah isi yle dijo al oido: ¿qué e pa ece
éspó ida ála solici ud de és a iiige ? el isi le .habló la game i é
áh'qUe'plidié a oi lo Rabeca ,ydespués de habe conclüi lo ,se
d Mgió‘'á'^éHa'-él sul án dicién'dola :'nó me desag ada la p oposición
qi é^éábais'ye í áce mé; pe o necesi o pa a con eál'á' OS él é minó
di^ e ¿Ííés es ,’éh él consul ái'é con mi hija lo 'que d‘ébo dé
dispone de su' óá io. Rabé'dá, dheh'ó' e'spé aba d i'a
án p ópíéia; se' l'é i ó albb ó’ 'áaa'á' su cása,'é la qué
d'^su hijo odo’lq d ié’le'ibáb á' íáSaSo (CÓh'él éñipé alióF,
yhi^á BCá íle p oióéák 'ií é lé ' íál)ía*Wéé i& *30 <íá e’Ün!a' 'éspué^
á i éií i í a‘’á Io ‘’ ' '”
•*i' •ji ?:'>*' i', i;-'"- )'{ 'j'".!*
l
, V.- ' Í.M '
*
14 ^
CAPFTULa W,
Mí
Ii( p inc s Bnd ñhu du 99 e u om i hijo d l g M is i^
Recu sos que emplea Aladino papo es o ba la consumaoum
del ma monio.^Espi a el plazo de los es meses eo que A
sul án debía da una espues a ála mad e de Alad iio.—Se
la dá, yse casa po in con la p incesa, sucediendo pa a
ello cu iosas a en u as» *%
Con en o sob eTnane a quedó Aladino con la espues a que le ha^
bia aído su oiad o ,y©spe ab# con. ansia el QO6 0iiinplÍ6 aiclpl9“
zo de los es meses que había dado elempei'ado pa a dan una es»
pues a de ini i a; yanimado con la espe anza de que se ia sa is.*
ac o ía , ecob ó su an igua aleg ía; ylomó ásus pasadas di e .»
sioneS; que ála e dad no» dejaban de se nocen es. Yaihabíaiii
ascu ido mas de dos meses, cuando una mañana se hal ó so -
p endido po un epique gene al de campanas ,muchas o ques as
Vg ande algaza a en oda la ciudad; salió de su casa con el ob-
je o de indaga las causas que había pa a aquellos públicos e-
gocijos, yápoco a o de sali de ella, supo con ha o dolo de su
co azón que la p incesa Bad abuldu se casaba aquella misma no-
che con el hijo del g an isi , yque po es e aus o acon ecimien-
o se mandaban hace g andes es ejos en odo el impe io.* Aladi-
no quedó mo al al escucha an is es nue as pa a él ;yjus a-
men e i i ado con a el empe ado po que no le había cumplido la
palab a que le había dado, ju ó es o ba aquel ma imonio, aunque
pa a ello u ie a que sac i ica su ida: se e i ó ásu casa, yen
ella espe ó que llégasela ho a en que los no ios ue an ádis u-
a de la sup ema dicha del himeneo: cuando conocióque e a iem-
po de que se ec(^|ie a lap íncesa ysu esposo, omó su lámpa a;
y o ándola con a ena apa eció el genio que le había se ido an-
e io men e, yle dijo: ¿qué me mandas? aquí es oy dispues o áse -
i e en cnan o e plazca. Aladino le con ^ ó: uela al p dacio
de S. M. ,yan es que el hijo del g an isi pueda* hace las p i-
me as ca icias ásu esposa, que es la p incesa Bad abuldu , aé-^
melos con el mismo lecho impe ial ámi habi ación, poniendo an es
en lo mas al o de la azo ea al no io, mi odioso i al. El génio des^
apa eció, yápocos ins an es ol ió con la b illan e' cama de bo-
das en que enia acos ada la p incesa ,pues el hijo del g an isi é
ya había quedado en lo mas encumb ado dé ia azo es pleHíádoi^
I
IHo. ^pnncesa se hallaba acongojada al e se aspo ada po los
has a una habi ación desconocida pa a ella; pe o Aladino la
quHo pa le del sus o, ju ándola que no o ende la su hono , yque
•u es o ba la consumación del ma imonio con
«hijo del g an isi : se acos ó con ella, pe o puso en e los dos
|ina.bnUan e espada que asegu aba lo sag ado del ju amen o. Po
mañana ol ió állama al génio, yle mandó ol iese al palacio
oe S. M. alos dos no ios en el mismo lecho que les habia aí-
do has a allí; el génio obedeció p on amen e, yla p incesa y
su esposo ue on asladados ála misma habi ación p epa ada pa a
su nupcial do mi o io :asus ados con lo que les habia acaecido la
an e io noche ,no u ie on alien o pa a habla se ni una sola pala-
b a: el bijo del g an isi p incipió á es i se, emiendo ol e áse
aspo ado ála azo ea ádonde habia pasado el ió mas c uel é
in enso. La p incesa, a e o izada con el es ao dina io suceso, se
hallaba sume gida enJa mayo congoja, en cuyo es ado la halla on
su pad e ymad e ,sin pode a ina el mo i o de su palidez yel
de su is eza. Idén ica duda se les o eció con el no io, que am-
bién pa ecía un desen e ado ;pe o en aquel día nadie se a e-
ió .á pedi les esplicaciónes ace ca del mo i o de sus ama gu as
ypesa es, a ibuyéndolo al ubo que es consiguien e álos ecien
casados, ó. áo as causas anejas al mismo asun o. La siguien e
noche ol ió Aladino á o a la lámpa a, y o nó áapa ecé sele
el génio, áquien mandó.p ac ica la misma ope ación que la an-
e io noche. £1 hijo del g an isi , que no que ia pasa la plaza
de coba de ,se acos ó con la p incesa; pe o apenas habia dejado
cae el cue po sob e los mullidos colchones, cuando el lecho p in-
cipió ámo e se con iolencia ,yal poco a o se encon ó en la
misma azo ea que habia es ado la noche an e io , yla p incesa al
ladode Aladino ,que la epi ió su p omesa de no a en a con a su
hono . Po la mañana ol ie on los no ios áse aspo ados ásu
habi ación, pe o decididos á e ela los es ao dina ios sucesos que
hablan pasado en las dos noches. E ec i amen e, uno yo o con-
a on álos empe ado es yal g an isi lo que les habia ocu i-
do ,suplicándoles deshiciesen el casamien o, espec o áque e a e-
p óbado po el P o e a. Con encidos los pad es de los ¡lus es no-
ios de que no e a posible que con inuasen así los dos jó enes,
dispusie on anula el enlace ,ydie on ó denes pa a que en odo el
impe io cesasen las ies as ylos egocijos que se^ habian man-
dado hace po las égias bodas. Áladino ecibió con con en o
es a aus a no icia ,ynope dió la espe anza de que la he mosa p in-
cesa llega ía áse soya. Alos pocos dias de anulado el nialn-
monip mí Isip incesa ,cumplió el plazo de los es meses que había
i
—2!—
dado el empe ado ála mad e de Aladino pa a esponde si le con-
cedía ónegaba la mano de su hija. El hué ano suplicó ásu ma-
d e uese asabe la espues a ydecisión del empe ado . Rabeca
se di igió ápalacio ,ypues a ála p esencia del sul án, le dijo:
seño , hoy ha cumplido el plazo que me concedió V. M. pa a
sabe de su boca si el a dien e amo de mi hijo ha de se p e-
miado con la escelsa mano de la p incesa. El empe ado , que no
se hallaba muy dispues o áque su hija con agese un segundo
enlace con una pe sona desconocida, con es ó áRabeca :siemp e
que u hijo me haga conoce po un g an p esen e que iguala eii
acul ades álos mas pode osos' eyes de la ie a ,no end é in-
con enien e en concede le la mano de mi hija ;es o lo decía el
empe ado muyc eidodequeAladino no pod ía salis ucc susdeseos.
Rabeca salió desconsolada de palacio, juzgando imposible el que
su hijo pudie a sa is ace las exigencias del empe ado :luego que
llegó ásu casa mani es ó áAladino lo que le habia espondido el
empe ado ; su hijo, en ez de en is ece se, b illó de aleg ía. Al
amanece del siguien e día omó la lámpa a y o ándola con ue -
za ,so p esen ó el genio p ecipi adamen e diciéndole: aquí me ie-
nes dispues o ácomplace e en cuan o me mandes: ¡oh génlo! lé
dijo Aladino; boy necesi o de u auxilio mas que nunca: mandad-
me. seño , lo que gus éis, eplicó el génio. Animado Alidino con
la con ianza del escla o de la lámpa a, le dijo: hoy álas once debo
p esen a me al empe ado , ydeseo me p opo ciones un en an
o illan e como pueden p esen a lo los mas pode osos mona cas del
uni e so: g andes egalos pa a el empe ado ysu b¡j:i; escla os, es-
cude os, pages, caballos ya neses pa a mi acompañamien o, yun
magníQco age pa a mi uso, con o os pa a el empe ado ,su
esposa yla p incesa. ¿Mandáis o a cosa'? espondió el génio:
nada mas, yes muy bas an e, eplicó Aladino. £1 genio desapa-
eció ,yAladino quedó íluciuando en e el emo yla espe anza,
espec o ásí pod ía el génio llena cumplidamen e la comisión que
le había dado.
Alas once menos cua o, las salas, pa io, cuad as yco ales
de la casa de Aladiiio ,se hallaban llenas de pages, escude os, es-
cla os, caballos yameses del géne o mas elegan e ycos oso que
se había conocido; sob e una mesa puso el genio un iquísimo
es ido ecamado de o o que debía se i áAladiuo, ácuyo age
acompañaba una b illan ísima espada gua necida de pied as p ecio-
sas; un b ioso alazan enjaezado con cos osísimos a neses elincha-
ba en el pa io p incipal de la casa espe ando á su seño . Ves ido
Aladino mon ó ácaballo yp incipió ásali la comi i a en es a o -
ma: cua o gine es mon ados enmagní icos co celes ompían la mai
cEaj seg ilan 8eslos coa en a escla osnej^ osj ineadados eon o Pi»'
cua en a blancos ;cada uno do ellos lle alMi sob e la cabeza una
g ande bandeja de o o macizo que con enían obje os p eciosos co -
espondien es auna g an agilla; ambién lle aban he mosos es-
idos, colla es, pendien es yso ijas pa a la empe a iz ysu bija.
De ás de ios ochen a escla os, seguía una magiií ica o ques a,
compues a de cien ins umen os; áes a seguía Aladino en su b ioso
co cel, yde ás de é) cua en a escude os mon ados, siendo la e-
agua dia o os cua en a escla os que lle aban del dies o o os an-
os caballos, cuyos b illan es jaeces deslumb aban con su esplen-
do ; an nume osa yb illan e comi i a ,jamás la habían is o en
el impe io de la China, yasí es ,que las gen es se a opellaban
unas áo as po co e á e una cosa an a a yma a illosa.
Cua o de los escude os iban i ando monedas de o O' ála gen e,
que apenas se pa aba ácoge las po no pe de de is a ála b i-
llan e comi i a. El mona ca, ácuya no icia llegó aquel es ao di-
na io suceso, no dudó se ia algún sobe ano el que enia áhon a
su ciudad con apa a o an b illan e, yasí mandé es i de gala á
odos los si ien es ygua dias de su palaciO'. Aladino se di igió áél,
pa a habla al empe ado : concedido el pe miso, en ó en el salón
impe ial con los ochen a escla os que lle ában los egalos, ypos-
ado an e el ono del empe ado le di igió es e discu so: pode o-
sísimo seño : aye se dignó V. M. deci ámi mad e que el que os
hicie a el mejo ymas cos oso p esen e le da íais la mano de ues-
a he mosa hija la p incesa Bad abuldu . Yo soy Aladino, y engo
áp e ende la, si es que quedáis sa isl'echo con el p esen e que ais
á e ;en es e ac o p incipia on ádes da los escla os yescude os,
dejando ála is a del mon'a ca cuan os obje os lle aban. A óni o
el empe ado de mi a an a iqueza, yno disgus ándole el len-
guaje y inos modales de Aladino, no pudo menos de concede le
la mano de su hija, mani es ándole que deseaba que aquella mis-
ma noche se e i icase el ma imonio, pe o Aladino le con es ó
que se digna a suspende lo has a an o que él mandase ab ica un
palacio digno de se habi ado po la p incesa; la go le pa eció el
plazo al empe ado , pe o accedió áello po complace áAladino,
de quien es aba p endado. Re i ado ásu casa después de habe
besado la mano ásu u u a esposa, omó la lámpa a, y o án-
dola como o as eces, apa eció el génio yle dijo: ^-qué me man-
dáis ?en odo queda eis complacido. Necesi o un palacio que ha de
edi ica se es a misma noche ,yquie o que sea mucho mejo que el
del mismoempe ado : en él edi ica ás una g ansalacon ein e y es
celosías iguales en p imo , yla que haga ein e yc ai o ,ha ás
K
p
—9:^ —
que
bi an
edó súbi amen e. Al amanece del siguien e
lacio edi icado con mucho mas gus o yesplendo que el que ocu-
paba el mona ca. Como es e p odigio se le an ó delanley en en-
e del mismo alcáza del empe ado , se so p endió es e al e edi-
icado en ho as un edi icio an sun uoso ybello; ie o Aladino i-
no ásaca le de su so p esa, mani es ándole que yapodia e i ica -
se su enlace, espec o áque el palacio que debia ocupa la p incesa
se hallaba concluido. Ve i icado el ma imonio con gus o de lodos.
Aladino ysu esposa pasa on áhabi a su palacio, el que econo-
ció el empe ado muy minuciosamen e; pe o habiendo no ado que
el mejo de sus salones enia una de las celosías po conclui , p e-
gun ó áAladino que en qué consis ia aquella al a. Aladino le es-
pondió: esa al a, seño , no ha sido descuido ,es un cap icho que
engo en que V. M, disponga que la pongan igual álas o as
ein e y es que iene la sala: el empe ado quiso complace á
su ye no; pe o álos seis meses de abajo po los mejo es ope-
a ios de la có e, no pudie on adelan a mas que una mi ad, des-
pués de habe concluido pa a hace la con oda la b illan e ped e-
ía que enia el impe io; en es e es ado se p esen ó el -di ec o al
empe ado yle dijo: seño , pa a acaba la celosía, se necesi an o as
an as pied as p eciosas como las que an gas adas, yo os seis
meses de abajo. Viendo el empe ado que lee á imposible sopo a
an o gas o, se lo ij^pipcsló áAladino, quien le con es ó son ién-
jj|oncluida sin alla alguna: e ec i amen e, dió
¿siguiei ie dia se hallaban iguales las ein e
dose: mañana es
la ó den ásu géí^
ycua o celosía*
Aladino, que i
nada pa ecia u ba
spe ado del pueblo yamado de su esposa,
blicidad, yse dedicaba áhace limosnas á
los necesi ados yácaza cu los bosques muchos dias.
2—14 -
CAPITULO V.
1
*-
•>
'V/•
V):
V
El «i lO o a i ano a igwipo su euad an s gsonán ico la eliz
sue e de Aladino.—Deseoso de enganza ma cha ála China,
yapode ándose de la lámpa a ma a illosa aspo a áA i-
ca el palacio-de Aladino—Es e lo uel e á ecob a dando
mue e al mago yaun he mano.
imago a icano u o un dia la
cu iosidad de sabe dónde se
bailaba su lámpa a,
ysí Aladino había
quedado sepul ado
en el sub e áneo;
pa a alcanza su deseo, sacó su
ciiad anle gconiánlico ysu eloj
mágico; hecho el ho óscopo yconsul ado
los asi os, supo que Áladíno había casado
con la hija del empe ado de la China, y
que habi aba un.„magní ico palacio en e
la i ud de la
el mago de
de apode a se de
camino pa a la
en Ocasión de que
en una cace ía que
al del mona ca,
lámpa a ma a i
enga se de A
la lámpa a, se
China ^ála
Aladino se
debía du a ochó dias. Comp ó una po -
ción de lámpa as nue as, y omándolas
en una gian ces a, p incipió áp egona : ¡quién mecainbia lámpa-
as iejas po es as lamanicsí Al escucha las gen es al desa ino,
le juzga on loco; ylos chiquillos, eniendolepo al, le siguie on has-
a las mismas pue as del palacio de Aladino ,donde el mago e-
dobló con mas ue za sus p egones :las oces del a icano, unidas
ála g i e ía délos muchachos, llamá onla a ención de las donce-
llas de la p incesa Bad abuldu ,ysaliendo álos balcones del pala-
cio, se inio ma on de que un cs ange o loco daba he mosas lám-
pa as nue as ácambio de iejas. In o ma on de ello ála p incesa,
yla p opusie on cambia las que hubie a inse ibles en palacio po
IM que^ aía aquel loco. La p incesa consin ió ^ello, mas po
di el>sion que poi' el in e és que pudie a esul a la; yásií díd
ades álas doncellas pa a que hicie an el cambio; es as p incipa-
on ábusca po odos los incones las lampa as iejas, yhallan-
do sob e una co nisa del salón de las 24 en anas ,la lampa a
ma a illosa, que Aladino habia enido la indisc ecion^de ene la en
aquel si io, la mezcla on con las demas, ybaja on a e i ica di
cambio. El mago a icano les dio igual núme o delámpa asnue as
po las iejas éinse ibles que le en egaban, yse e i o ásu po-
sada muy sa is echo del g an negocio que acababa de hace . Las
doncellas subie on ála habi ación de la p incesa, yla mani es a-
on las lámpa as que habian cambiado, eniendo po un men eca o
al que an mal uso hacia de sus me cancías.
Luego que el mago llegó ála posada se ence ó en su habi a-
ción, ycogiéndo la lámpa a ma a illosa, cuyas señas conocía pe -
ec amen e, la es egó con a ena, yel génio apa eció inmedia a-
men e, diciendo: ^Qué me mandas? Aquí me ienes p on o áobe-
dece e, como escla o que soy de odo el que posea esa lámpa a
ma a illosa. El mago le con es ó: e mando que es a misma noche
me in oduzcas en el palacio de Aladino, yhecho es o ,que nos
aspo es en él áA ica: el génio desapa eció, a i mando con un
ademan que queda la complacido. En la misma noche, el palacio
de Aladino, con la p incesa y odos sus si ien es, ué asladado
áA ica. No '*s' ácil de desc ibi el sen imien o de la p incesa
cuando,se la'i^esen ó el mago a icano mani es ándola la mu ación
que aljaba de espe imen a ; pa a ce cio a se mas de la e dad,
salió áuñ balcón, yobse ó con dolo yasomb o que e ec i a-
men eel palacio se hallaba en una ie a es aña, ylejos de la có e
del empe ado de la China. El mago la in o mó de la i ud
de la lámpa ^a yde odo cuan o le habia ocu ido con Aladino,
áquien juzgaba mue o po su pad e, an luego como hubie a ob-
se ado la desapa ición del palacio. Desespe ada la p incesa con
e se sepa ada de su que ido esposo, yseducida po el mago, que
la o ecía su amo , no hacía o a cosa que llo a ycub i de in-
sul os ydenues os al a icano, que se la p esen aba odos los dias.>
El empe ado de la China enia po cos umb e, an luego como ^
le an aba, el asoma se áun balcón, desde el que con emplaba con
place el he moso palacio que habi aba su hija: el dia de ía des*^
apa ición de aquel p ac icó la misma ope ación ,yquedó a óni o
cuando en ez del palacio solo ióel ancho campo que ocupaba-.
No que iendo da c édi o ásus ojos, llamó al g an isi yo o*'
si ien es,^ po e si ellos podían dis ingui el palacio de Alad^
no; pe o á odos ellos les sucedió lo que ásu se io , yeon iuíe cai
ii Aladmo e a un nig omán ico encan ado , digno del mayo eann
4'•
'
I
-í.
-
enísFa íma ,co ó en su busca ,ylog ando sb p énde ^,
la dió mue e, como lle amos indicado: se is ió con ius hábi os
ysaÚó ála calle ,según a mani es ado ,ylog ando llama la
a ención de la p incesa, alcanzó que es a le llan>||li||^^pi ándola
un 'g an deseo de posee el hue o del oe pa a colga le en él
cen o de la habi adon de las ein e ycua o en anías ;nó du-
dando que e i icado es o, queda ía engada la mue e de su he -
"maiioel mago, en enenado po Aladino. A o unadamen e, queda-
on us adas sus espe anzas, pues el génio escla o dé la lana-
pa a no quiso colga á^su seño , I as o mado en hue o de oe
hacia muchos siglos, cuyo encan amien o se lo e eló áAladino
al iempo de mani es a le el que no podia complace le en ae le
el hue o que pedia; Con la mue e de los dos he manos qu
Aladino anquilo ysa is echo ,pues es aba segu o que Pin
o o poseiael sec e o que a an g ande al u a le habia colo
ypo consecuencia-, se en egó ásus an iguos place es ,sin
da se jamás de hace odo el bien posible álos pob es yan
con deli io, ásu esposa. En es a ida eliz pasó algunos meses,
bas a que la sue e eleidosa le p opo cionó un pesa , cubie o con
«I b illan e esplendo de una co ona. El empe ado de la China
cayó en e mo de g a edad, ycomo no u iese más hijos que ála
p incesa es )osa de Aladino, íadejó po hé edeií^l impe io, pa a
que gobe na a en unión de su esposo. Alos pocosl|||^de «i e -
®edad-sucumbió el empe ado , y ué p oclamad.^Hjj^a iz la
^ñeesa bad abuldu . El pueblo, que amaba áÁlaclinJ como á
sil. bienhecho , ab azó su dominación impe ial coiyel mayo en u-
^smo ,yen oda la China se hicie on los mas éolemnes es e-
jos po el ad enimien o al ono de es e elicísimo ma imonio,
nchos años einó Aladino ysu esposa en el imne io de la China,
y odps sus asallos queda on demasiadosalis ecEos de su bondad,
de kSu jus icia ,de su humanidad yde su modes ia. De es e
mqdo su^o Aladino ag adece los dones del cielo ;de es e náódo
ensena alos p íncipes los debe es que ienen con sus súbdi os,
las obligaciones que ienen que cumpli , como imágcnesdcl E e -
no en la ie a. Si po medio de la nig omancia llegó Aladino al
eo.mo del pode yde la dicha ,po e ec o solo de sn g an c¡ >-
modeló digno de imi ación yun p locipe
ado ado de un pueblo de cien millones de al naa - -
(
•<4
1
CS'í"'