scieee Science in your language
[es] (orig)

Cuadrícula y señas de identidad del patrimonio iberoamericano

Abstract

La cuadrícula como modelo característico de ciudad en el contexto colonial americano representa lo permanente y lo legible como espacio urbano identificándose con sus valores y constituyendo el paradigma para realidades futuras.

Read accessible full text

Cuadrícula y señas de identidad del patrimonio iberoamericano

Author: Terán Troyano, Fernando de
Publisher: Editorial Universidad de Sevilla
Year: 1997
DOI: 10.12795/astragalo.1997.i07.4
Source: https://idus.us.es/bitstreams/42d7e875-7e4e-469e-80b2-a344fe832f63/download
CUADRÍCULA Y SEÑAS DE IDENTIDAD DEL
PATRIMONIO IBEROAMERICANO*
Fe nando
de
Te án
La cuad ícula como modelo ca ac e ís ico de ciudad
en
el con ex o
colonial ame icano ep esen a lo pe manen e y lo legible como espa-
cio u bano iden i icándose con sus alo es y cons i uyendo el pa adig-
ma pa a ealidades u u as.
E n di e sas ocasiones, el Pa imonio
His ó ico y Cul u al de la Comunidad
Ibe oame icana ha sido obje o de in-
e esan es y a iados deba es y e lexiones. Y
ello ha sido posible hace lo de modos muy
di e sos,
ya
que exis e un conjun o muy i-
co
de elemen os que o man ese Pa imonio.
Elemen os an he e ogéneos y a iados como
a qui ec u a, monumen os y cen os
hi
s ó i-
cos, pe o ambién pensamien o, lengua y uni-
e sidad.
Con mucha menos ecuencia se ha añadido
a ese conjun o
un
hecho cul u al de p ime a
magni ud y p o unda epe cusión,
como
es
la c eación de un es ilo p opio de ciudad y
su desa ollo múl iple,
como
emp esa y
expe iencia colec i a de oda la Comuni-
dad. Un es ilo de ciudad
qu
e, si bien iene
cla as sus aíces en la adición ibé ica'
y,
como
dice el g an maes o a gen ino Ha -
doy, « esponde a una idea cul u al
eu opea
aída desde España a Amé ica
>>
2,
lo cie o
es que no alcanza su pleni ud has a
que
se
desa olla en ie as ame icanas,
como
una
c eación his ó ica nue a, o iginal y p opia
de allí y de en onces, y cons i uye
uno
de
los asgos cul u ales que p es a hoy
una
mas
inequí oca unidad a odo un conjun o de
países
que,
ambién
po
ello,
son
una
Comunidad.
Una de las p ime as eces que es a cons a a-
ción dio o igen a una e lexión colec i a, sis-
emá ica y coo dinada ue en 1985, con oca-
sión de la pues a en ma cha del p oyec o de
in es igación colec i o «Cuad ícula>>, que a
a és del es udio de casos conc e os e aluaba
*
Es e ex o co esponde a la con e encia p onunciada po
el
au o ,
el
día 8 de mayo de 1997, en Alcalá de Hena es,
du an e la celeb ación de las P ime as Jo nadas Ibe oame icanas de I
CO
MOS (3-9 de mayo
19
97), o ganizadas po el
In
s i u o Español de A qui ec u a de la U
ni
e sidad de Alcalá.
-
XXXVII
-
37
ASTRAGALO, 07 (1997)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
A icle, ISSN 1134-3672
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1997.i07.04
P o eso -a qui ec o. Di ec o del Depa amen o de U banís ica
y O denación del Te i o io de la ETSAM. Uni e sidad
Poli écnica de Mad id.
38
el papel de un modelo de ciudad común, en u banización colonizado a hispánica en
el
la cons ucción de la ealidad u bana de
un
e i o io ame icano cons i uyó
no
sólo el ins-
con inen e y las cualidades del mismo, como umen o inicial del p oceso de u banización
o ma de o ganización del espacio3• sino el modelo u banís ico del c ecimien o
his ó ico pos e io de las ciudades coloniales
Pos e io men e, una impo an e exposición y del p oceso de ocupación e i o ial in-
ponía a su ez de mani ies o dos hechos muy dependien e, ca ac e izando la undación de
signi ica i os: po una pa e, que la Ciudad nue as ciudades y la ex ensión de las unda-
Hispanoame icana e a algo más que una ea- cionales has a nues os días
»".
lidad his ó ica conc e a (la ealidad de cada
una de las ciudades undadas en Amé ica po Idea de ciudad
España), ya que, en e dad, cada una de esas
ciudades e a una mani es ación pa icula Y es o es lo que se pone de mani ies o a a-
de una aspi ación gene al: «el Sueño de
un
és de unas señas de iden idad p opias, ca ac-
O den
».
Y,
po o a, que esa ealidad con inuó e ís icas, iden i icado as, comunes a odas
c eciendo y desa ollándose después, sin la esas ciudades, po muy alejadas que es én
p esencia de España, man eniendo, en medio unas de o as en el espacio, y po mucho que
de los cambios y de las ans o maciones, una haya pasado
el
iempo sob e ellas. Unas señas
g an idelidad a muchas de las ca ac e ís icas de iden idad que iden i ican oda ía inequí o-
cons i u i as o igina ias. Fue on p olongadas
las cuad ículas p imi i as, se mul iplica on
las manzanas iniciales, se ans o mó el es i-
lo a qui ec ónico, la o ma y mane a de los
edi icios, pe o no la o ma de la ciudad, dada
po la ama c ecede a y pe manen e•. Como
ha señalado el a qui ec o e his o iado u u-
guayo Ma iano A ana, alcalde du an e mu-
chos años de Mon e ideo, <<algunos elemen-
os ca ac e ís icos del u banismo indiano se
con i ie on
en
disposi i os consue udina ios
y sob e i ie on en la época epublicana, p o-
longándose incluso en muchos países po ía
de su con alidación legal»'. Así lo co obo-
an in inidad de abajos ealizados po es-
udiosos
de
aquellos
países,
como
puede
lee se,
po ejemplo, en
el
ealizado en la
Uni e sidad de Có doba (A gen ina): «
El
a-
zado en cuad ícula con que se lle ó a cabo la
camen e
al
Pa imonio U bano Ibe oame ica-
no
. Unas señas que hay que busca , no sólo
más allá de la a qui ec u a, y más allá de los
monumen os, sino más allá ambién, incluso,
de eso que llamamos cen os his ó icos, po -
que algunas
de
ellas es án p esen es en oda
la ciudad, incluidas sus o maciones de los
siglos
XIX
y xx, que ya no pueden llama se
hispanoame icanas, sino epublicanas, posco-
loniales, nacionales, o como se quie a. Y esas
señas de iden idad, pe manen es en g an me-
dida, a pesa de los cambios, a las que se pue-
de hace esponsables di ec as de
un
modo de
ciudad, de una o ma
de
ciudad, de
un
es ilo
de ciudad, me ecen se conside adas como
pa e aliosa del Pa imonio His ó ico y Cul-
u al de la Comunidad Ibe oame icana, po -
que o man an o
un
modelo abs ac o y gene-
al de ciudad,
un
ipo u banís ico pe ec a-
-XXXVIII-
men e iden i icable den o de la his o ia de la
eo ía u banís ica, cons i uyendo una apo a-
ción cul u al de p ime a magni ud, como am-
bién un eno me conjun o de ealizaciones
ma e ializadas de ese modelo, en cien os de
ciudades eales, en las cuales se mani ies a
casuís icamen e.
Sí
, más allá de la a qui ec u-
a, más allá de los monumen os, más allá de
los cen os his ó icos, hay una idea común de
ciudad, una misma o ma de ciudad,
un
es ilo
p opio de ciudad. Y has a pod ía deci se con
el colombiano Jaime Salcedo que, «a di e en-
cia de las ciudades eu opeas, que c ecie on y
se desa olla on en unción de la a qui ec u a,
es as ciudades ue on, an es que nada, idea de
ciudad, y sólo con el iempo, y a eces des-
pués de mucho iempo, llega on a se e da-
de a a qui ec u a»'.
Fo ma y es ilo
Pe o la ap eciación del ca ác e pa imonial de
un es ilo de ciudad, la cons a ación de que
un
es ilo de ciudad puede se pa e impo an e de
un pa imonio cul u al, no es an ob ia
ni
an
inmedia a. Y su alo ación, pa a su p ese a-
ción como al bien pa imonial, equie e eco-
noce , iden i ica o simplemen e e ese es ilo
a a és de sus señas de iden idad.
Acos umb amos a e siemp e la ciudad a a-
és de la a qui ec u a. Y ocu e ecuen emen e
po ello que, como los á boles espec o al bos-
que, a eces los edi icios no dejan e la ciudad.
Reco demos la he encia cul u al de la que eni-
mos en es as ma e ias de la p ese ación, con
su
enuen e a danza en econoce la necesa ia
conside ación del monumen o inse o en
el
en o no y del en o no e e ido a la ciudad.
Acos umb ados a busca la o ma, el modo o
el es ilo a a és de la a qui ec u a, se puede
llega a no descub i o ma o es ilo en la ciu-
dad. Hay una ecuen e incapacidad pa a com-
p ende lo que es un es ilo de ciudad cuando
sólo se
e
la ciudad a a és de la a qui ec u-
a. Acos umb ado a e la ciudad y a busca su
o ma, con aquella pene an e mi ada que se
de iene
en
las po adas blasonadas, en los bal-
cones y balaus adas, en las co nisas moldu-
adas, en las a que ías de los pa ios, en los
he ajes y los id ios de colo es, y ambién,
cómo no, en las legiones de columnas de
a iados capi eles, Alejo Ca pen ie decía
aquello an sibilino: «Nues as ciudades no
ienen es ilo.
Y,
sin emba go, empezamos a
descub i aho a que ienen lo que pod íamos
llama
un
e ce es ilo: el es ilo de las cosas
que no ienen es ilo»'. An e lo cual no puedo
deja de p egun a me: si es ilo es, según el
dicciona io, modo, mane a o o ma, ¿cómo
puede deci se que nues as ciudades no ienen
es ilo?
Pe o pido pe dón, po que acabo de deci yo
ambién «nues as
ciudades>>,
lo que me susci-
a una duda que quie o compa i con us edes.
Pe mí anme po ello que haga un pa én esis,
an es de segui con es o de la o ma y el es ilo.
Cuando dice Ca pen ie «nues as ciud
ades>>,
¿a qué ciudades se e ie e?
¿A
las ciudades de
dónde y de quién? ¿Son las ciudades de Cuba?
¿Son las ciudades del Ca ibe? ¿De la Amé ica
que colonizó España? ¿De oda Amé ica?
No
me
pa ece a en u ado sospecha que, o-
lun a ia o in olun a
i
amen e, el g an esc i o
es á haciendo
un
uso de «nues as
ciudades>>
pa alelo al que se hace de esa exp esión «Nues-
-
XXXIX
-
39
ASTRAGALO,07(1997)ISSN 1134-3672
40
a Amé ica», que se es á ex endiendo aho a
con o una. In en ada, al pa ece , po José
Ma í a inales del siglo pasado, den o del p o-
ceso de cimen ación in elec ual del poscolonia-
lismo
y,
como ce e amen e ha señalado
Femández Re ama , o mando pa e del lúcido
mani ies o a a o de
la
mode nidad de la
Amé ica me idional, end ía a designa el
as o y di e so conjun o de pueblos y e i-
o ios del llamado Hemis e io Occiden al,
excluidos los Es ados Unidos y el Canadá,
una ez que se o mula on objeciones y
ese as sob e el uso
de
«<be oamé ica» y
«La inoamé ica»•. Pe o a mi modo de e ,
esa exp esión, «Nues a
Amé ica>>,
plan ea
un p oblema que limi a su uso uni e sal, ya
que
ese
uso se encuen a ligado es echamen-
e a una noción de pe enencia. En onces,
¿quién puede usa la debidamen e? «Nues a
Amé ica>>,
como designación
de
una ealidad
geog á ica y cul u al, ¿pe mi e se u iliza
da
po quienes no pe enecen a ella?, ¿o po
aquellos a quienes ella no pe enece? Y si la
usamos los españoles, ¿no apa ece á, ade-
más, ca gada de idículas esonancias impe-
ialis as?
De la misma mane a, ¿podemos odos deci
<<nues as
ciudades>>,
pa a designa p ecisa-
men e a las ciudades de «Nues a Amé ica
>>?
Dejemos po aho a que el iempo aya acla-
ando es as cues iones, y ol amos a esas
o as cues iones, m
ás
asequibles, de la o ma
y el es ilo. Y ol amos en onces a p egun a -
nos: ¿cómo se puede habla de la ausencia de
es ilo, si es ilo a ligado a o ma? Ello nos
lle a, a su ez, a ol e a insis i en la necesi-
dad
de
mi a a la ciudad con una mi ada que
pasa sob e la a qui ec u a, que a mas allá de
la a qui ec u a, pa a pode pe cibi en onces la
pe sonalidad de la o ma u bana. La acusada y
peculia con igu ación espacial que iden i ica
a la mayo ía de <<nues as ciudades
>>
(pe mí-
anme que yo ambién las llame así). Esa
conocida o ma de o ganización ca ac e ís i-
ca, globalmen e iden i icable desde el ai e,
pa cialmen e ap ehensible de modo di ec o al
mo e se den o de ella. Algo que es á, e ec i-
amen e, más allá de la a qui ec u a, que es
más que la a qui ec u a, po que se e ie e a
odo el espacio: el macizo cons uido, o ma-
do po los edi icios y el acío o hueco que
queda en e ellos.
Y és a, la de es as ciudades, es una con igu-
ación an po en e y cla a, que condiciona y
ma ca o undamen e la o ma de pe cepción
del espacio y de e mina una idea p ecisa de
ciudad pa a quienes desa ollan en ella sus
idas. Una con igu ación an ca ac e ís ica,
an p opia de «nues as ciudades
>>
, que llega
a p oduci una so p enden e iden i icación
en e ella misma y la condición
de
ame icani-
dad pa a los ciudadanos de «Nues a Amé-
ica>>
. Nadie lo ha exp esado con an a pene-
ación como el esc i o chileno Rojas Mix,
en unos pá a os ya an ológicos, en los que
desc ibe el momen o en que descub e cómo
pa a él
el
hecho de se ame icano es á ín ima-
men e elacionado con la o ma de ciudad
que conoce y le es habi ua , po que es
la
o ma de odas las ciudades de su país y has a
de su con inen e:
«Mi condición de ame icano se mani es aba
con una conno ación u banís ica. Me bloquea-
ba pa a concebi o as calles que no uesen las
-
XL
-
ec as u o o able o u bano que no uese
el
diseñado en dame o. Descub í en onces que
aquella o ien ación que siemp e me había
pa ecido an na u al, que esa especie de ins-
in o pa a encon a el camino no e a
un
p o-
duc o de un sex o sen ido sino la esul an e
de
una se ie de coo denadas lógicas (ideo-lógi-
cas) que me había suminis ado mi en o no.
He descubie o Juego
-pues
aquel día, pe dido
en el labe in o de la acionalidad ajena,
no
con inué la e lexión- que esa imagen u bana
que lle aba conmigo y que me impedía com-
p ende la o ganización de la ciudad eu opea
e a el esul ado de ci cuns ancias sociales e
his ó icas que yo había mi i icado y ans o
-
mado en na u aleza (la había ans o mado
en
la ciudad-en-sí)»'".
Es esa misma iden i icación de «nues a ciu-
dad» con una o ma his ó ica muy p ecisa
de ciudad, la que apa ece, epe idamen e, en
múl iples mani es aciones cul u ales de aque-
llos países. Así ocu ía en ocasión del Te ce
Cong eso La inoame icano del Ambien e. En
el ex o de la con oca o ia podía lee se llama-
i amen e: «La ciudad en cuad ícula es nues-
a ciudad, la de A gen ina y casi oda La i-
noamé ica. Su alo u u o es la igencia o
no
de
un
es ilo de con i encia»". Y en
un
alio-
so abajo de la Uni e sidad de Ma acaibo se
dice que la «cuad ícula hispanoame icana»,
San iago de Chile, según las cuales la u iliza-
ción de la clásica me odología de Lynch pa a
de ec a el p oceso de o mación de imágenes
men ales de lo u bano conducía en esa ciudad
a ep esen aciones cen adas exclusi amen e
en la pa e cuad icula de San iago, pe mane-
ciendo el es o de la ciudad en una con usa
inde inición".
Mono onía
Pe o además, po o a pa e, es á cla o que se
a a de una o ma de ciudad que, debido a la
posi i a alo ación que se hace en odo el
mundo de muchos de sus componen es, me e-
ce c ecien e a ención no sólo como obje o de
cuidado en su ealidad exis en e, sino am-
bién como modelo de p oyec o pa a ealidades
u u as. Así se puso de mani ies o en el Semi-
na io In e nacional celeb ado en Salamanca en
1992, donde se io que esa pe manencia había
desa iado incendios, e emo os, inundaciones,
au omó iles y e oca iles, mode nas écnicas
de edi icación, a qui ec os, plani icado es, es-
peculado es e incluso nue as leyes, y se había
ins alado en el imagina io colec i o de
«Nues a Amé ica», cons i uyéndose en pa a-
digma inequí oco de lo u bano, pasado, p e-
sen e y po eni '
4•
Pe o es ambién inalmen e, y es o zoso eco-
noce lo, una o ma de ciudad que, po causa de
«como expe iencia colec i a de cinco siglos», c ecimien os hipe ó icos demasiado mecá-
ha llegado a de ini «un modelo ca ac e ís i- nicos, simplemen e epe i i os, ha p oducido
co» que se ha ans o mado en «el símbolo ambién en muchos casos una ealidad espacial
u bano ame icano»
12•
Po lo que espec a a la insa is ac o ia, acía de sen ido, en el que esa
cla idad con que es pe cibida e iden i icada acusada y ca ac e ís ica con igu ación puede
esa o ma, eco demos an sólo las expe ien- se nega i amen e pe cibida, como ecuen e-
cías ci adas po el a qui ec o Ma as Colom de men e se ha hecho po los de ac o es de es e
-
XLI
-
41
ASTRAGALO,07(1997)ISSN 1134-3672

42
es ilo de ciudad, que sólo alcanzan a pe cibi
su
mono onía. Así
lo
exp esan, no sin humo , los
e sos de Al onsina S omi,
la
poe isa a gen ina
que inalmen e no pudo esis i las in e mina-
bles cuad ículas de su ciudad y huyó ágica-
men e po el Ma del Pla a aden o:
Casas en iladas, casas en iladas,
casas en iladas.
Cuad ados, cuad ados, cuad ados,
casas en iladas.
Las gen es ya ienen el alma cuad ada,
ideas en ila
y ángulo en la espalda.
Yo
misma
he
e ido aye una lág ima,
Dios mío, cuad ada15•
Y es que esas ei e aciones ab umado as que
han llegado a o ma se, ep oduciéndose en
odas di ecciones, más allá de los umb ales de
la pe cepción y de la comp ensión del espacio,
pueden llega a apa ece como mani es acio-
nes de la pé dida de la o ma. Como en una
gale ía de los espejos de Bo ges, en la que se
mul iplicase inde inidamen e una imagen, pe -
diéndose oda in e upción, odo descanso, o-
da e e encia p opo cional. ¿Es és a la o ma
de lo que no iene o ma? ¿Es és e el es ilo de
lo que no iene es ilo? Sí, segu amen e e a po
ahí po donde apun aba Ca pen ie .
Y es que
no
se
puede ol ida como ha sido
el
p oceso his ó ico de o mación y desa ollo de
es as ciudades, que en g ados di e sos
han
pasa-
do po unas e apas sucesi as bien di e enciadas.
Di e sidad
Inicialmen e se o ganiza on e icula men e,
sob e unas pocas ilas de manzanas cuad an-
guia es. al ededo de una plaza ambién cua-
d angula , que ocalizaba unciones de cen a-
lidad y eunía los elemen os emblemá icos.
El
ipo así de inido e a ico en a ian es de
mayo o meno egula idad de azado, y am-
bién dimensionales y de disposición de ele-
men os secunda ios, como plazas meno es,
iglesias y con en os. Ello e a unción de las
condiciones na u ales de cada luga , de las
ca ac e ís icas socio-económicas en que se
desa ollaba el ol de cada caso y de las pe i-
pecias his ó icas acumuladas po cada ciudad
en
su
p opia e olución pa icula . Todas ellas
alcanza on una si uación que pod ía llama se
de «madu ez colonial» en el pe íodo pos un-
dacional, que du ó mien as pe manecie on
las condiciones gene ales p eindus iales.
En
momen os pos e io es, es as ciudades de-
bie on adecua se a nue as si uaciones muy
di e en es, po
lo
que se p oduje on en ellas
al e aciones impo an es, cuan i a i as y cua-
li a i as. La cuad ícula inicial c eció hacia
ue a man eniendo sus p opias ca ac e ís i-
cas o males y dimensionales. Se p oduje on
sob e ella densi icaciones sec o iales excesi-
as, con e icalizaciones ue a de escala,
y,
desde luego, con p ocesos de sus i ución de
edi icación y cambios bien ma cados de es i-
los a qui ec ónicos. La ciudad empezó en on-
ces a hace se poli ocal, ago adas las posibili-
dades de una única cen alidad, apa eciendo
nue os ocos de ac i idad gene ados po las
nue as condiciones económicas. Pa alela-
men e se ue p oduciendo ambién, en mayo
o meno g ado, la pé dida de alo es simbóli-
cos, aunque pe maneciesen muchos de los
g andes con enedo es monumen ales que los
-XLII-
albe gaban, que siguie on pau ando, en ique- Cie amen e que ya quedan bas an e lejos, co-
ciendo y cuali icando el espacio. mo e e en e cul u al, las ac i udes que du an e
Y se en ó inalmen e en una e apa de desa-
ollo muy expandido, cla amen e polinuclea ,
a eces con piezas he e ogéneas, pe o casi
siemp e bas an e uni o me, den o del cual la
ciudad colonial inicial, densi icada y a qui ec-
ónicamen e ans o mada, queda odeada po
ex ensiones ealizadas mayo i a iamen e con
la misma o ga
ni
zación e icula , con manza-
nas del amaño y p opo ción de las iniciales,
que, a medida que se alejan del cen o, se ha-
cen más po osas y menos compac as, diluyén-
dose en pe i e ias de edi icación di usa. Con
ello, es a ciudad ing esa en la p oblemá ica
ac ual de la ciudad con empo ánea, conse -
ando sin emba go una pe sonalidad pa icu-
la , dada po la pe manencia de algunos de sus
más impo an es elemen os cons i u i os,
como sus monumen os, su cen o
hi
s ó ico y
su p opia o ganización cuad icula , que sigue
con igu ando una idea de ciudad, una o ma
de ciudad, un es ilo de ciudad, y sigue siendo
po ello una de sus más po en es señas de
iden idad.
Señas de iden idad
Es es a inclusión de la o ma de la ciudad, de
un es ilo de ciudad, en e los elemen os y
las ca ac e ís icas pa imoniales que deben se
alo ados y p o egidos, lo que puede p opo -
ciona un buen apoyo a ese en oque de p o-
ección in eg al del medio u bano, que iene a
sucede a la o ma es ingida, «monumen a-
li
s a», de en ende la
de
ensa del pa imonio,
y ambién pa a su inse ción en las a eas gene-
ales de plani icación de la ciudad.
an o iempo p olonga on la he encia i e e en-
e
de los CIAM, en cuyo nomb e, an os «planes
egulado es» p opusie on ope aciones a asa-
do as escalo ian es, o simplemen e no mas dis-
c e as, pe o e icazmen e demoledo as, pa a
egula ización y ensanchamien o ia io.
Cie amen e que la cul u a u banís ica de las
úl imas décadas se ha ca ac e izado po el des-
cub imien o de la impo ancia de la ciudad his-
ó ica y de las o mas de a a la. Y que, po su
pa e, la a qui ec u a ha descubie o ambién su
nue a dimensión, y la impo ancia del con ex o,
del ambien e, del peso condicionan e y es imu-
lan e de las p eexis encias ci cundan es, que ya
no pueden se igno adas al concebi un p oyec-
o que ya no puede se insolida io con ellas. Así,
como es sabido, se ha llegado incluso a la posi-
ción ex ema de conside a oda in e ención en
la ciudad necesa iamen e como con inuación de
la ciudad an igua, de modo que sólo puede se
desa ollada a pa i de la p opia lógica o mal
de és a, y siguiendo sus p opias leyes mo oge-
né icas.
Lo
cual, independien emen e de que
haya podido p opo ciona algún esul ado in e-
esan e, como es el caso de alguna conocida
expe iencia i aliana ealizada con calidad y
igo , no pa ece exigencia gene alizable, ya que,
a ni el de manzana o de agmen o u bano, se
uel e a plan ea buena pa e de la discusión
sob e la imi ación mimé ica habida en el plano
a qui ec ónico, y lle a ía incluso a conside a a
el posible ema del «pas iche u banís ico».
No, no hay que lle a las cosas a esos ex emos.
Bas a con cap a
bi
en la impo ancia del conjun-
o de las señas de iden idad pa a juga den o de
-
XLIII
-
43
ASTRAGALO,07(1997)ISSN 1134-3672
44
ellas
y,
a pa i de ellas, dimensiona bien la ela-
ción en e acción y p ese ación. Ello pe mi i á
es ablece un ipo
de
in e ención más u banís i-
co que a qui ec ónico. F en e a una in e ención
basada sob e odo en acen ua pun ualmen e los
elemen os más signi ica i os, pa a ea i a el
discu so his ó ico más e iden e, esal ando hi os
singula es de memo ia colec i a,
se
a a ía de
una in e ención más ex ensa y di usa que
se
ija en elemen os menos llama i os, po que en-
iende que el signi icado es á
en
el
conjun o más
que en las singula idades.
En
ese sen ido es des-
acable el acie o pleno de la Ca a del ICO-
MOS, al p econiza explíci amen e la de ensa y
p ese ación de las amas u banas.
Pe o como ocu e con la a qui ec u a, y más
aún que con la a qui ec u a,
no
se
puede ol ida
la necesidad de man ene i a y en unciona-
mien o a la ciudad. La in e ención p o ec o a y
la acción de p ese ación
no
se
jus i ican
si
no
ienen en cuen a
la
ida humana, que
se
desa-
olla en el in e io de esos espacios. No
se
a a
de plan eamien os es é icos o de in e eses
NOTAS
' El deba e sob e la posible in luencia del u banismo in-
dígena p ecolombino sob e la concepción de la ciudad
colonial hispanoame icana no es á ce ado
ni
es ácil de
ce a , pues o que lle a en sí una impo an e ca ga ideo-
lógica. Pe o abajos como los del a gen ino Ha doy, el
chileno Gua da y el colombiano Salcedo ponen en se ias
di icul ades las esis nunca demos adas, que sos ienen
que al in luencia ue muy signi ica i a
<<como
los ame i-
canos nos sen imos en ados a c een>, según dice Jaime
Salcedo en uno de los mas comple os es udios sob e el
ema:
<<E
l modelo u bano aplicado a la Amé ica españo-
la: su génesis
y
desa ollo eó ico p ác ico
>>,
con enido en
Es udios sob e U banismo Ibe oame icano, Publicación
de la Jun a de Andalucía, Se illa, 1990.
Lo más sensa o pa ece se pensa que la supe posición de
azados españoles sob e azados indígenas o ogonales
a queológicos. Po eso,
el
es ue zo jus i icado
de ela po los alo es pa imoniales ( en en-
didos en
el
amplio sen ido u banís ico en que
enimos haciéndolo) que se mani ies a a a-
és de las ope aciones de conse ación y eha-
bili ación, se da la mano con la o a g an ac i-
idad, con la que siemp e debió i unida, que
se
uelca sob e la ciudad en e a y mi a hacia
su u u o. Esa ac i idad, el planeamien o, que
cons uye
no
sólo el p oyec o de la ciudad
exis en e, sino ambién
el
p oyec o de lo que
puede llega a se la ciudad que oda ía no
exis e. Y que pa a llega a exis i , de la mejo
mane a posible y adqui iendo la o ma que le
co esponde, equie e una cuidada e lexión,
cul u almen e bien cimen ada y a aigada so-
b e
el
conocimien o de la iden idad de la ciu-
dad exis en e. Po que esa ciudad exis en e, la
ciudad an igua, la ciudad del pasado, es, en
g an medida, la ciudad
de
un
u u o que es á
oda ía po esc ibi . Como dijo el poe a,
ni
el pasado ha mue o,
ni
es á
el
mañana
-ni
el
aye -
esc i o'6•
(en los casos en que és os lo e an) pudo con ibui pode o-
samen e a acili a la o ogonalidad del esul ado, e incluso
que la de ini i a con igu ación
del
modelo pudo encon a
en el espacio indígena elemen os que
la
nu ie on. Pe o, en
cualquie caso, pa ece cla o que el modelo comple o de la
nue a ciudad hispanoame icana
ni
ue lle ado de España a
Amé ica o almen e p epa ado,
ni
es aba ya an es allí.
Pueden e se al espec o, además del ci ado abajo de
Salcedo, los siguien es: Gab iel Gua da,
<<
San o Tomás de
Aquino y las uen es del u banismo indiano>
>,
en Bole ín
de
la
Academia Chilena de
la
His o ia, XXXII, 72,
San iago de Chile, 1965; Jo ge
E.
Ha do
y,
<<La
in luencia
del u banismo indígena en la localización y azado de las
ciudades coloniales>>, en Ciencia e In es igación, XXI,
Buenos Ai es, 1965; El modelo clásico de
la
Ciudad
Colonial Hispanoame icana, Buenos Ai es, 1968; «La
-XLIV-
o ma de las ciudades coloniales en la Amé ica españo-
la», en Es udios sob e la Ciudad Ibe oame icana,
Mad id, 1975.
' Jo ge En ique Ha doy, Ca og a ía u bana colonial de
Amé ica La ina y el Ca ibe, Buenos Ai es, 1991.
'
El
P oyec o
<<Cuad ícula»,
que puse en ma cha en
1985
,
pa ocinado inicialmen e po
el
Ins i u o de Es udios de
Adminis ación Local desde Mad id, y pos e io men e po
el
Ayun amien o
de
Salamanca, y ealizado po equipos de
cada ciudad, examina coo dinadamen e con me odología
y di ección uni a ias la e olución his ó ica y
la
si uación
ac ual de Camagüey (Cuba), Ca agena de Indias (Colom-
bia), Có doba (A gen ina), Cuenca (Ecuado ), Guadalaja a
(México), La Habana (Cuba), La Paz (Boli ia), La Rioja
(A gen ina), Maldonado (U uguay), Mendoza (A gen ina),
Mé ida (Venezuela), Puebla (México), Rosa io (A gen ina),
San Juan (A gen ina), San Luis (A gen ina), San iago de
Cuba (Cuba), Talca (Chile), Tucumán (A gen ina) y Zipa-
qui á (Colombia). T a a de e i ica la alidez del modelo
común a a és del es udio de casos conc e os, que han
di e si icado
su
uso en sus pa icula es a en u as his ó icas,
al
iempo que
la
compa ación pe mi e obse a coinciden-
cias y epe iciones de compo amien o y ex ae conclusio-
nes alo a i as gene ales. Aunque es á p ác icamen e e mi-
nado, pe manece inédi o po di icul ades su gidas en
la
ea-
lización de un empeño an ambicioso.
• En 1989, po enca go del Cen o de Es udios His ó icos
de Ob as Públicas y U banismo de España, con
la
alio-
sa ayuda de Ja ie Aguile a y
la
colabo ación de
un
g upo de cuali icados in es igado es, di igí
la
concep-
ción y mon aje de la Exposición
<<La
Ciudad Hispano-
ame icana, el Sueño de un O den
>>,
que después de su
p esen ación en Mad id iajó po nume osas ciudades
españolas y ame icanas. También ue inaugu ada en
Pa ís en 1992.
' Ma iano A ana y o os,
<<
Las Leyes de Indias en la u ba-
nización de
la
banda
o ien al>>,
en
Ac as del Semina io
In e nacional sob e
la
Ciudad Ibe oame icana, celeb ado
en Buenos Ai es en 1985. Publicación de CEHOPU,
Mad id, 1987.
' M.' Elena Foglia y o os, La Cuad ícula
en
el desa o-
llo de
la
Ciudad Hispanoame icana. El caso de Có doba.
Uni e sidad de Có doba (A gen ina), 1987.
' Jaime Salcedo:
Op.
ci .
Ve
no a
l.
' Alejo Ca pen ie , Tien os y di e encias, La Habana,
1982.
' Robe o Fe nández Re ama ,
<<
Pensamien o de Nues a
Amé ica: au o e lexiones y p opues as>
>,
en Casa de las
Amé icas,
n.
" 204, La Habana, 1996.
'"
Miguel Rojas Mix, La Plaza Mayo , Ba celona, 1978.
" Te ce Cong eso La inoame icano del Ambien e. Uni-
e sidad de Belg ano, Buenos Ai es, 1987.
12
Edga do lbáñez y o os, La Cuad ícula en el desa ollo
de la Ciudad Hispanoame icana. El caso de Ma acaibo.
Uni e sidad del Zulia, Ma acaibo, Venezuela, 1989.
~.,
Jaime Ma as Colom y o os. Las ciudades de
la
ciudad,
San iago de Chile, 1987.
" Semina io In e nacional
<<La
Cuad ícula
en
la Ciudad
Hispanoame icana.
Un
modelo u bano pe manen e
>>,
Sa-
lamanca, 1992.
" Al onsina S o ni,
<<Cuad ados
y ángulos», en Ob a poé-
ica, Buenos Ai es, 1952.
" An onio Machado,
<<Campos
de Cas illa. (El dios ibe-
o)
>>
, en Ob as comple as, Mad id, 1965.
-XLV-
45
ASTRAGALO,07(1997)ISSN 1134-3672