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Cuadrícula y señas de identidad del patrimonio iberoamericano

Terán Troyano, Fernando de

Abstract

La cuadrícula como modelo característico de ciudad en el contexto colonial americano representa lo permanente y lo legible como espacio urbano identificándose con sus valores y constituyendo el paradigma para realidades futuras.

Full text

CUADRÍCULA Y SEÑAS DE IDENTIDAD DEL PATRIMONIO IBEROAMERICANO* Fe nando de Te án La cuad ícula como modelo ca ac e ís ico de ciudad en el con ex o colonial ame icano ep esen a lo pe manen e y lo legible como espa- cio u bano iden i icándose con sus alo es y cons i uyendo el pa adig- ma pa a ealidades u u as. E n di e sas ocasiones, el Pa imonio His ó ico y Cul u al de la Comunidad Ibe oame icana ha sido obje o de in- e esan es y a iados deba es y e lexiones. Y ello ha sido posible hace lo de modos muy di e sos, ya que exis e un conjun o muy i- co de elemen os que o man ese Pa imonio. Elemen os an he e ogéneos y a iados como a qui ec u a, monumen os y cen os hi s ó i- cos, pe o ambién pensamien o, lengua y uni- e sidad. Con mucha menos ecuencia se ha añadido a ese conjun o un hecho cul u al de p ime a magni ud y p o unda epe cusión, como es la c eación de un es ilo p opio de ciudad y su desa ollo múl iple, como emp esa y expe iencia colec i a de oda la Comuni- dad. Un es ilo de ciudad qu e, si bien iene cla as sus aíces en la adición ibé ica' y, como dice el g an maes o a gen ino Ha - doy, « esponde a una idea cul u al eu opea aída desde España a Amé ica >> 2, lo cie o es que no alcanza su pleni ud has a que se desa olla en ie as ame icanas, como una c eación his ó ica nue a, o iginal y p opia de allí y de en onces, y cons i uye uno de los asgos cul u ales que p es a hoy una mas inequí oca unidad a odo un conjun o de países que, ambién po ello, son una Comunidad. Una de las p ime as eces que es a cons a a- ción dio o igen a una e lexión colec i a, sis- emá ica y coo dinada ue en 1985, con oca- sión de la pues a en ma cha del p oyec o de in es igación colec i o «Cuad ícula>>, que a a és del es udio de casos conc e os e aluaba * Es e ex o co esponde a la con e encia p onunciada po el au o , el día 8 de mayo de 1997, en Alcalá de Hena es, du an e la celeb ación de las P ime as Jo nadas Ibe oame icanas de I CO MOS (3-9 de mayo 19 97), o ganizadas po el In s i u o Español de A qui ec u a de la U ni e sidad de Alcalá. - XXXVII - 37 ASTRAGALO, 07 (1997) A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA A icle, ISSN 1134-3672 h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1997.i07.04 P o eso -a qui ec o. Di ec o del Depa amen o de U banís ica y O denación del Te i o io de la ETSAM. Uni e sidad Poli écnica de Mad id. 38 el papel de un modelo de ciudad común, en u banización colonizado a hispánica en el la cons ucción de la ealidad u bana de un e i o io ame icano cons i uyó no sólo el ins- con inen e y las cualidades del mismo, como umen o inicial del p oceso de u banización o ma de o ganización del espacio3• sino el modelo u banís ico del c ecimien o his ó ico pos e io de las ciudades coloniales Pos e io men e, una impo an e exposición y del p oceso de ocupación e i o ial in- ponía a su ez de mani ies o dos hechos muy dependien e, ca ac e izando la undación de signi ica i os: po una pa e, que la Ciudad nue as ciudades y la ex ensión de las unda- Hispanoame icana e a algo más que una ea- cionales has a nues os días »". lidad his ó ica conc e a (la ealidad de cada una de las ciudades undadas en Amé ica po Idea de ciudad España), ya que, en e dad, cada una de esas ciudades e a una mani es ación pa icula Y es o es lo que se pone de mani ies o a a- de una aspi ación gene al: «el Sueño de un és de unas señas de iden idad p opias, ca ac- O den ». Y, po o a, que esa ealidad con inuó e ís icas, iden i icado as, comunes a odas c eciendo y desa ollándose después, sin la esas ciudades, po muy alejadas que es én p esencia de España, man eniendo, en medio unas de o as en el espacio, y po mucho que de los cambios y de las ans o maciones, una haya pasado el iempo sob e ellas. Unas señas g an idelidad a muchas de las ca ac e ís icas de iden idad que iden i ican oda ía inequí o- cons i u i as o igina ias. Fue on p olongadas las cuad ículas p imi i as, se mul iplica on las manzanas iniciales, se ans o mó el es i- lo a qui ec ónico, la o ma y mane a de los edi icios, pe o no la o ma de la ciudad, dada po la ama c ecede a y pe manen e•. Como ha señalado el a qui ec o e his o iado u u- guayo Ma iano A ana, alcalde du an e mu- chos años de Mon e ideo, <<algunos elemen- os ca ac e ís icos del u banismo indiano se con i ie on en disposi i os consue udina ios y sob e i ie on en la época epublicana, p o- longándose incluso en muchos países po ía de su con alidación legal»'. Así lo co obo- an in inidad de abajos ealizados po es- udiosos de aquellos países, como puede lee se, po ejemplo, en el ealizado en la Uni e sidad de Có doba (A gen ina): « El a- zado en cuad ícula con que se lle ó a cabo la camen e al Pa imonio U bano Ibe oame ica- no . Unas señas que hay que busca , no sólo más allá de la a qui ec u a, y más allá de los monumen os, sino más allá ambién, incluso, de eso que llamamos cen os his ó icos, po - que algunas de ellas es án p esen es en oda la ciudad, incluidas sus o maciones de los siglos XIX y xx, que ya no pueden llama se hispanoame icanas, sino epublicanas, posco- loniales, nacionales, o como se quie a. Y esas señas de iden idad, pe manen es en g an me- dida, a pesa de los cambios, a las que se pue- de hace esponsables di ec as de un modo de ciudad, de una o ma de ciudad, de un es ilo de ciudad, me ecen se conside adas como pa e aliosa del Pa imonio His ó ico y Cul- u al de la Comunidad Ibe oame icana, po - que o man an o un modelo abs ac o y gene- al de ciudad, un ipo u banís ico pe ec a- -XXXVIII- men e iden i icable den o de la his o ia de la eo ía u banís ica, cons i uyendo una apo a- ción cul u al de p ime a magni ud, como am- bién un eno me conjun o de ealizaciones ma e ializadas de ese modelo, en cien os de ciudades eales, en las cuales se mani ies a casuís icamen e. Sí , más allá de la a qui ec u- a, más allá de los monumen os, más allá de los cen os his ó icos, hay una idea común de ciudad, una misma o ma de ciudad, un es ilo p opio de ciudad. Y has a pod ía deci se con el colombiano Jaime Salcedo que, «a di e en- cia de las ciudades eu opeas, que c ecie on y se desa olla on en unción de la a qui ec u a, es as ciudades ue on, an es que nada, idea de ciudad, y sólo con el iempo, y a eces des- pués de mucho iempo, llega on a se e da- de a a qui ec u a»'. Fo ma y es ilo Pe o la ap eciación del ca ác e pa imonial de un es ilo de ciudad, la cons a ación de que un es ilo de ciudad puede se pa e impo an e de un pa imonio cul u al, no es an ob ia ni an inmedia a. Y su alo ación, pa a su p ese a- ción como al bien pa imonial, equie e eco- noce , iden i ica o simplemen e e ese es ilo a a és de sus señas de iden idad. Acos umb amos a e siemp e la ciudad a a- és de la a qui ec u a. Y ocu e ecuen emen e po ello que, como los á boles espec o al bos- que, a eces los edi icios no dejan e la ciudad. Reco demos la he encia cul u al de la que eni- mos en es as ma e ias de la p ese ación, con su enuen e a danza en econoce la necesa ia conside ación del monumen o inse o en el en o no y del en o no e e ido a la ciudad. Acos umb ados a busca la o ma, el modo o el es ilo a a és de la a qui ec u a, se puede llega a no descub i o ma o es ilo en la ciu- dad. Hay una ecuen e incapacidad pa a com- p ende lo que es un es ilo de ciudad cuando sólo se e la ciudad a a és de la a qui ec u- a. Acos umb ado a e la ciudad y a busca su o ma, con aquella pene an e mi ada que se de iene en las po adas blasonadas, en los bal- cones y balaus adas, en las co nisas moldu- adas, en las a que ías de los pa ios, en los he ajes y los id ios de colo es, y ambién, cómo no, en las legiones de columnas de a iados capi eles, Alejo Ca pen ie decía aquello an sibilino: «Nues as ciudades no ienen es ilo. Y, sin emba go, empezamos a descub i aho a que ienen lo que pod íamos llama un e ce es ilo: el es ilo de las cosas que no ienen es ilo»'. An e lo cual no puedo deja de p egun a me: si es ilo es, según el dicciona io, modo, mane a o o ma, ¿cómo puede deci se que nues as ciudades no ienen es ilo? Pe o pido pe dón, po que acabo de deci yo ambién «nues as ciudades>>, lo que me susci- a una duda que quie o compa i con us edes. Pe mí anme po ello que haga un pa én esis, an es de segui con es o de la o ma y el es ilo. Cuando dice Ca pen ie «nues as ciud ades>>, ¿a qué ciudades se e ie e? ¿A las ciudades de dónde y de quién? ¿Son las ciudades de Cuba? ¿Son las ciudades del Ca ibe? ¿De la Amé ica que colonizó España? ¿De oda Amé ica? No me pa ece a en u ado sospecha que, o- lun a ia o in olun a i amen e, el g an esc i o es á haciendo un uso de «nues as ciudades>> pa alelo al que se hace de esa exp esión «Nues- - XXXIX - 39 ASTRAGALO,07(1997)ISSN 1134-3672 40 a Amé ica», que se es á ex endiendo aho a con o una. In en ada, al pa ece , po José Ma í a inales del siglo pasado, den o del p o- ceso de cimen ación in elec ual del poscolonia- lismo y, como ce e amen e ha señalado Femández Re ama , o mando pa e del lúcido mani ies o a a o de la mode nidad de la Amé ica me idional, end ía a designa el as o y di e so conjun o de pueblos y e i- o ios del llamado Hemis e io Occiden al, excluidos los Es ados Unidos y el Canadá, una ez que se o mula on objeciones y ese as sob e el uso de «<be oamé ica» y «La inoamé ica»•. Pe o a mi modo de e , esa exp esión, «Nues a Amé ica>>, plan ea un p oblema que limi a su uso uni e sal, ya que ese uso se encuen a ligado es echamen- e a una noción de pe enencia. En onces, ¿quién puede usa la debidamen e? «Nues a Amé ica>>, como designación de una ealidad geog á ica y cul u al, ¿pe mi e se u iliza da po quienes no pe enecen a ella?, ¿o po aquellos a quienes ella no pe enece? Y si la usamos los españoles, ¿no apa ece á, ade- más, ca gada de idículas esonancias impe- ialis as? De la misma mane a, ¿podemos odos deci <<nues as ciudades>>, pa a designa p ecisa- men e a las ciudades de «Nues a Amé ica >>? Dejemos po aho a que el iempo aya acla- ando es as cues iones, y ol amos a esas o as cues iones, m ás asequibles, de la o ma y el es ilo. Y ol amos en onces a p egun a - nos: ¿cómo se puede habla de la ausencia de es ilo, si es ilo a ligado a o ma? Ello nos lle a, a su ez, a ol e a insis i en la necesi- dad de mi a a la ciudad con una mi ada que pasa sob e la a qui ec u a, que a mas allá de la a qui ec u a, pa a pode pe cibi en onces la pe sonalidad de la o ma u bana. La acusada y peculia con igu ación espacial que iden i ica a la mayo ía de <<nues as ciudades >> (pe mí- anme que yo ambién las llame así). Esa conocida o ma de o ganización ca ac e ís i- ca, globalmen e iden i icable desde el ai e, pa cialmen e ap ehensible de modo di ec o al mo e se den o de ella. Algo que es á, e ec i- amen e, más allá de la a qui ec u a, que es más que la a qui ec u a, po que se e ie e a odo el espacio: el macizo cons uido, o ma- do po los edi icios y el acío o hueco que queda en e ellos. Y és a, la de es as ciudades, es una con igu- ación an po en e y cla a, que condiciona y ma ca o undamen e la o ma de pe cepción del espacio y de e mina una idea p ecisa de ciudad pa a quienes desa ollan en ella sus idas. Una con igu ación an ca ac e ís ica, an p opia de «nues as ciudades >> , que llega a p oduci una so p enden e iden i icación en e ella misma y la condición de ame icani- dad pa a los ciudadanos de «Nues a Amé- ica>> . Nadie lo ha exp esado con an a pene- ación como el esc i o chileno Rojas Mix, en unos pá a os ya an ológicos, en los que desc ibe el momen o en que descub e cómo pa a él el hecho de se ame icano es á ín ima- men e elacionado con la o ma de ciudad que conoce y le es habi ua , po que es la o ma de odas las ciudades de su país y has a de su con inen e: «Mi condición de ame icano se mani es aba con una conno ación u banís ica. Me bloquea- ba pa a concebi o as calles que no uesen las - XL - ec as u o o able o u bano que no uese el diseñado en dame o. Descub í en onces que aquella o ien ación que siemp e me había pa ecido an na u al, que esa especie de ins- in o pa a encon a el camino no e a un p o- duc o de un sex o sen ido sino la esul an e de una se ie de coo denadas lógicas (ideo-lógi- cas) que me había suminis ado mi en o no. He descubie o Juego -pues aquel día, pe dido en el labe in o de la acionalidad ajena, no con inué la e lexión- que esa imagen u bana que lle aba conmigo y que me impedía com- p ende la o ganización de la ciudad eu opea e a el esul ado de ci cuns ancias sociales e his ó icas que yo había mi i icado y ans o - mado en na u aleza (la había ans o mado en la ciudad-en-sí)»'". Es esa misma iden i icación de «nues a ciu- dad» con una o ma his ó ica muy p ecisa de ciudad, la que apa ece, epe idamen e, en múl iples mani es aciones cul u ales de aque- llos países. Así ocu ía en ocasión del Te ce Cong eso La inoame icano del Ambien e. En el ex o de la con oca o ia podía lee se llama- i amen e: «La ciudad en cuad ícula es nues- a ciudad, la de A gen ina y casi oda La i- noamé ica. Su alo u u o es la igencia o no de un es ilo de con i encia»". Y en un alio- so abajo de la Uni e sidad de Ma acaibo se dice que la «cuad ícula hispanoame icana», San iago de Chile, según las cuales la u iliza- ción de la clásica me odología de Lynch pa a de ec a el p oceso de o mación de imágenes men ales de lo u bano conducía en esa ciudad a ep esen aciones cen adas exclusi amen e en la pa e cuad icula de San iago, pe mane- ciendo el es o de la ciudad en una con usa inde inición". Mono onía Pe o además, po o a pa e, es á cla o que se a a de una o ma de ciudad que, debido a la posi i a alo ación que se hace en odo el mundo de muchos de sus componen es, me e- ce c ecien e a ención no sólo como obje o de cuidado en su ealidad exis en e, sino am- bién como modelo de p oyec o pa a ealidades u u as. Así se puso de mani ies o en el Semi- na io In e nacional celeb ado en Salamanca en 1992, donde se io que esa pe manencia había desa iado incendios, e emo os, inundaciones, au omó iles y e oca iles, mode nas écnicas de edi icación, a qui ec os, plani icado es, es- peculado es e incluso nue as leyes, y se había ins alado en el imagina io colec i o de «Nues a Amé ica», cons i uyéndose en pa a- digma inequí oco de lo u bano, pasado, p e- sen e y po eni ' 4• Pe o es ambién inalmen e, y es o zoso eco- noce lo, una o ma de ciudad que, po causa de «como expe iencia colec i a de cinco siglos», c ecimien os hipe ó icos demasiado mecá- ha llegado a de ini «un modelo ca ac e ís i- nicos, simplemen e epe i i os, ha p oducido co» que se ha ans o mado en «el símbolo ambién en muchos casos una ealidad espacial u bano ame icano» 12• Po lo que espec a a la insa is ac o ia, acía de sen ido, en el que esa cla idad con que es pe cibida e iden i icada acusada y ca ac e ís ica con igu ación puede esa o ma, eco demos an sólo las expe ien- se nega i amen e pe cibida, como ecuen e- cías ci adas po el a qui ec o Ma as Colom de men e se ha hecho po los de ac o es de es e - XLI - 41 ASTRAGALO,07(1997)ISSN 1134-3672 42 es ilo de ciudad, que sólo alcanzan a pe cibi su mono onía. Así lo exp esan, no sin humo , los e sos de Al onsina S omi, la poe isa a gen ina que inalmen e no pudo esis i las in e mina- bles cuad ículas de su ciudad y huyó ágica- men e po el Ma del Pla a aden o: Casas en iladas, casas en iladas, casas en iladas. Cuad ados, cuad ados, cuad ados, casas en iladas. Las gen es ya ienen el alma cuad ada, ideas en ila y ángulo en la espalda. Yo misma he e ido aye una lág ima, Dios mío, cuad ada15• Y es que esas ei e aciones ab umado as que han llegado a o ma se, ep oduciéndose en odas di ecciones, más allá de los umb ales de la pe cepción y de la comp ensión del espacio, pueden llega a apa ece como mani es acio- nes de la pé dida de la o ma. Como en una gale ía de los espejos de Bo ges, en la que se mul iplicase inde inidamen e una imagen, pe - diéndose oda in e upción, odo descanso, o- da e e encia p opo cional. ¿Es és a la o ma de lo que no iene o ma? ¿Es és e el es ilo de lo que no iene es ilo? Sí, segu amen e e a po ahí po donde apun aba Ca pen ie . Y es que no se puede ol ida como ha sido el p oceso his ó ico de o mación y desa ollo de es as ciudades, que en g ados di e sos han pasa- do po unas e apas sucesi as bien di e enciadas. Di e sidad Inicialmen e se o ganiza on e icula men e, sob e unas pocas ilas de manzanas cuad an- guia es. al ededo de una plaza ambién cua- d angula , que ocalizaba unciones de cen a- lidad y eunía los elemen os emblemá icos. El ipo así de inido e a ico en a ian es de mayo o meno egula idad de azado, y am- bién dimensionales y de disposición de ele- men os secunda ios, como plazas meno es, iglesias y con en os. Ello e a unción de las condiciones na u ales de cada luga , de las ca ac e ís icas socio-económicas en que se desa ollaba el ol de cada caso y de las pe i- pecias his ó icas acumuladas po cada ciudad en su p opia e olución pa icula . Todas ellas alcanza on una si uación que pod ía llama se de «madu ez colonial» en el pe íodo pos un- dacional, que du ó mien as pe manecie on las condiciones gene ales p eindus iales. En momen os pos e io es, es as ciudades de- bie on adecua se a nue as si uaciones muy di e en es, po lo que se p oduje on en ellas al e aciones impo an es, cuan i a i as y cua- li a i as. La cuad ícula inicial c eció hacia ue a man eniendo sus p opias ca ac e ís i- cas o males y dimensionales. Se p oduje on sob e ella densi icaciones sec o iales excesi- as, con e icalizaciones ue a de escala, y, desde luego, con p ocesos de sus i ución de edi icación y cambios bien ma cados de es i- los a qui ec ónicos. La ciudad empezó en on- ces a hace se poli ocal, ago adas las posibili- dades de una única cen alidad, apa eciendo nue os ocos de ac i idad gene ados po las nue as condiciones económicas. Pa alela- men e se ue p oduciendo ambién, en mayo o meno g ado, la pé dida de alo es simbóli- cos, aunque pe maneciesen muchos de los g andes con enedo es monumen ales que los -XLII- albe gaban, que siguie on pau ando, en ique- Cie amen e que ya quedan bas an e lejos, co- ciendo y cuali icando el espacio. mo e e en e cul u al, las ac i udes que du an e Y se en ó inalmen e en una e apa de desa- ollo muy expandido, cla amen e polinuclea , a eces con piezas he e ogéneas, pe o casi siemp e bas an e uni o me, den o del cual la ciudad colonial inicial, densi icada y a qui ec- ónicamen e ans o mada, queda odeada po ex ensiones ealizadas mayo i a iamen e con la misma o ga ni zación e icula , con manza- nas del amaño y p opo ción de las iniciales, que, a medida que se alejan del cen o, se ha- cen más po osas y menos compac as, diluyén- dose en pe i e ias de edi icación di usa. Con ello, es a ciudad ing esa en la p oblemá ica ac ual de la ciudad con empo ánea, conse - ando sin emba go una pe sonalidad pa icu- la , dada po la pe manencia de algunos de sus más impo an es elemen os cons i u i os, como sus monumen os, su cen o hi s ó ico y su p opia o ganización cuad icula , que sigue con igu ando una idea de ciudad, una o ma de ciudad, un es ilo de ciudad, y sigue siendo po ello una de sus más po en es señas de iden idad. Señas de iden idad Es es a inclusión de la o ma de la ciudad, de un es ilo de ciudad, en e los elemen os y las ca ac e ís icas pa imoniales que deben se alo ados y p o egidos, lo que puede p opo - ciona un buen apoyo a ese en oque de p o- ección in eg al del medio u bano, que iene a sucede a la o ma es ingida, «monumen a- li s a», de en ende la de ensa del pa imonio, y ambién pa a su inse ción en las a eas gene- ales de plani icación de la ciudad. an o iempo p olonga on la he encia i e e en- e de los CIAM, en cuyo nomb e, an os «planes egulado es» p opusie on ope aciones a asa- do as escalo ian es, o simplemen e no mas dis- c e as, pe o e icazmen e demoledo as, pa a egula ización y ensanchamien o ia io. Cie amen e que la cul u a u banís ica de las úl imas décadas se ha ca ac e izado po el des- cub imien o de la impo ancia de la ciudad his- ó ica y de las o mas de a a la. Y que, po su pa e, la a qui ec u a ha descubie o ambién su nue a dimensión, y la impo ancia del con ex o, del ambien e, del peso condicionan e y es imu- lan e de las p eexis encias ci cundan es, que ya no pueden se igno adas al concebi un p oyec- o que ya no puede se insolida io con ellas. Así, como es sabido, se ha llegado incluso a la posi- ción ex ema de conside a oda in e ención en la ciudad necesa iamen e como con inuación de la ciudad an igua, de modo que sólo puede se desa ollada a pa i de la p opia lógica o mal de és a, y siguiendo sus p opias leyes mo oge- né icas. Lo cual, independien emen e de que haya podido p opo ciona algún esul ado in e- esan e, como es el caso de alguna conocida expe iencia i aliana ealizada con calidad y igo , no pa ece exigencia gene alizable, ya que, a ni el de manzana o de agmen o u bano, se uel e a plan ea buena pa e de la discusión sob e la imi ación mimé ica habida en el plano a qui ec ónico, y lle a ía incluso a conside a a el posible ema del «pas iche u banís ico». No, no hay que lle a las cosas a esos ex emos. Bas a con cap a bi en la impo ancia del conjun- o de las señas de iden idad pa a juga den o de - XLIII - 43 ASTRAGALO,07(1997)ISSN 1134-3672 44 ellas y, a pa i de ellas, dimensiona bien la ela- ción en e acción y p ese ación. Ello pe mi i á es ablece un ipo de in e ención más u banís i- co que a qui ec ónico. F en e a una in e ención basada sob e odo en acen ua pun ualmen e los elemen os más signi ica i os, pa a ea i a el discu so his ó ico más e iden e, esal ando hi os singula es de memo ia colec i a, se a a ía de una in e ención más ex ensa y di usa que se ija en elemen os menos llama i os, po que en- iende que el signi icado es á en el conjun o más que en las singula idades. En ese sen ido es des- acable el acie o pleno de la Ca a del ICO- MOS, al p econiza explíci amen e la de ensa y p ese ación de las amas u banas. Pe o como ocu e con la a qui ec u a, y más aún que con la a qui ec u a, no se puede ol ida la necesidad de man ene i a y en unciona- mien o a la ciudad. La in e ención p o ec o a y la acción de p ese ación no se jus i ican si no ienen en cuen a la ida humana, que se desa- olla en el in e io de esos espacios. No se a a de plan eamien os es é icos o de in e eses NOTAS ' El deba e sob e la posible in luencia del u banismo in- dígena p ecolombino sob e la concepción de la ciudad colonial hispanoame icana no es á ce ado ni es ácil de ce a , pues o que lle a en sí una impo an e ca ga ideo- lógica. Pe o abajos como los del a gen ino Ha doy, el chileno Gua da y el colombiano Salcedo ponen en se ias di icul ades las esis nunca demos adas, que sos ienen que al in luencia ue muy signi ica i a <<como los ame i- canos nos sen imos en ados a c een>, según dice Jaime Salcedo en uno de los mas comple os es udios sob e el ema: <<E l modelo u bano aplicado a la Amé ica españo- la: su génesis y desa ollo eó ico p ác ico >>, con enido en Es udios sob e U banismo Ibe oame icano, Publicación de la Jun a de Andalucía, Se illa, 1990. Lo más sensa o pa ece se pensa que la supe posición de azados españoles sob e azados indígenas o ogonales a queológicos. Po eso, el es ue zo jus i icado de ela po los alo es pa imoniales ( en en- didos en el amplio sen ido u banís ico en que enimos haciéndolo) que se mani ies a a a- és de las ope aciones de conse ación y eha- bili ación, se da la mano con la o a g an ac i- idad, con la que siemp e debió i unida, que se uelca sob e la ciudad en e a y mi a hacia su u u o. Esa ac i idad, el planeamien o, que cons uye no sólo el p oyec o de la ciudad exis en e, sino ambién el p oyec o de lo que puede llega a se la ciudad que oda ía no exis e. Y que pa a llega a exis i , de la mejo mane a posible y adqui iendo la o ma que le co esponde, equie e una cuidada e lexión, cul u almen e bien cimen ada y a aigada so- b e el conocimien o de la iden idad de la ciu- dad exis en e. Po que esa ciudad exis en e, la ciudad an igua, la ciudad del pasado, es, en g an medida, la ciudad de un u u o que es á oda ía po esc ibi . Como dijo el poe a, ni el pasado ha mue o, ni es á el mañana -ni el aye - esc i o'6• (en los casos en que és os lo e an) pudo con ibui pode o- samen e a acili a la o ogonalidad del esul ado, e incluso que la de ini i a con igu ación del modelo pudo encon a en el espacio indígena elemen os que la nu ie on. Pe o, en cualquie caso, pa ece cla o que el modelo comple o de la nue a ciudad hispanoame icana ni ue lle ado de España a Amé ica o almen e p epa ado, ni es aba ya an es allí. Pueden e se al espec o, además del ci ado abajo de Salcedo, los siguien es: Gab iel Gua da, << San o Tomás de Aquino y las uen es del u banismo indiano> >, en Bole ín de la Academia Chilena de la His o ia, XXXII, 72, San iago de Chile, 1965; Jo ge E. Ha do y, <<La in luencia del u banismo indígena en la localización y azado de las ciudades coloniales>>, en Ciencia e In es igación, XXI, Buenos Ai es, 1965; El modelo clásico de la Ciudad Colonial Hispanoame icana, Buenos Ai es, 1968; «La -XLIV- o ma de las ciudades coloniales en la Amé ica españo- la», en Es udios sob e la Ciudad Ibe oame icana, Mad id, 1975. ' Jo ge En ique Ha doy, Ca og a ía u bana colonial de Amé ica La ina y el Ca ibe, Buenos Ai es, 1991. ' El P oyec o <<Cuad ícula», que puse en ma cha en 1985 , pa ocinado inicialmen e po el Ins i u o de Es udios de Adminis ación Local desde Mad id, y pos e io men e po el Ayun amien o de Salamanca, y ealizado po equipos de cada ciudad, examina coo dinadamen e con me odología y di ección uni a ias la e olución his ó ica y la si uación ac ual de Camagüey (Cuba), Ca agena de Indias (Colom- bia), Có doba (A gen ina), Cuenca (Ecuado ), Guadalaja a (México), La Habana (Cuba), La Paz (Boli ia), La Rioja (A gen ina), Maldonado (U uguay), Mendoza (A gen ina), Mé ida (Venezuela), Puebla (México), Rosa io (A gen ina), San Juan (A gen ina), San Luis (A gen ina), San iago de Cuba (Cuba), Talca (Chile), Tucumán (A gen ina) y Zipa- qui á (Colombia). T a a de e i ica la alidez del modelo común a a és del es udio de casos conc e os, que han di e si icado su uso en sus pa icula es a en u as his ó icas, al iempo que la compa ación pe mi e obse a coinciden- cias y epe iciones de compo amien o y ex ae conclusio- nes alo a i as gene ales. Aunque es á p ác icamen e e mi- nado, pe manece inédi o po di icul ades su gidas en la ea- lización de un empeño an ambicioso. • En 1989, po enca go del Cen o de Es udios His ó icos de Ob as Públicas y U banismo de España, con la alio- sa ayuda de Ja ie Aguile a y la colabo ación de un g upo de cuali icados in es igado es, di igí la concep- ción y mon aje de la Exposición <<La Ciudad Hispano- ame icana, el Sueño de un O den >>, que después de su p esen ación en Mad id iajó po nume osas ciudades españolas y ame icanas. También ue inaugu ada en Pa ís en 1992. ' Ma iano A ana y o os, << Las Leyes de Indias en la u ba- nización de la banda o ien al>>, en Ac as del Semina io In e nacional sob e la Ciudad Ibe oame icana, celeb ado en Buenos Ai es en 1985. Publicación de CEHOPU, Mad id, 1987. ' M.' Elena Foglia y o os, La Cuad ícula en el desa o- llo de la Ciudad Hispanoame icana. El caso de Có doba. Uni e sidad de Có doba (A gen ina), 1987. ' Jaime Salcedo: Op. ci . Ve no a l. ' Alejo Ca pen ie , Tien os y di e encias, La Habana, 1982. ' Robe o Fe nández Re ama , << Pensamien o de Nues a Amé ica: au o e lexiones y p opues as> >, en Casa de las Amé icas, n. " 204, La Habana, 1996. '" Miguel Rojas Mix, La Plaza Mayo , Ba celona, 1978. " Te ce Cong eso La inoame icano del Ambien e. Uni- e sidad de Belg ano, Buenos Ai es, 1987. 12 Edga do lbáñez y o os, La Cuad ícula en el desa ollo de la Ciudad Hispanoame icana. El caso de Ma acaibo. Uni e sidad del Zulia, Ma acaibo, Venezuela, 1989. ~., Jaime Ma as Colom y o os. Las ciudades de la ciudad, San iago de Chile, 1987. " Semina io In e nacional <<La Cuad ícula en la Ciudad Hispanoame icana. Un modelo u bano pe manen e >>, Sa- lamanca, 1992. " Al onsina S o ni, <<Cuad ados y ángulos», en Ob a poé- ica, Buenos Ai es, 1952. " An onio Machado, <<Campos de Cas illa. (El dios ibe- o) >> , en Ob as comple as, Mad id, 1965. -XLV- 45 ASTRAGALO,07(1997)ISSN 1134-3672