Capí ulo 2
A on a la con lic i idad
p oyec ando la con i encia
Rosa io O ega y Rosa io del Rey
24
A on a la con lic i idad p oyec ando la con i encia
Capí ulo 2
Rosa io O ega y Rosa io del Rey
Pa ece una opinión gene alizada conside a que la
con lic i idad en los cen os escola es p o iene de la
obliga o iedad de acudi al colegio o ins i u o, in e -
p e ándose como una sue e de ebeldía en e a una
no ma que se suele, de es a mane a, pone en en e-
dicho. Sin emba go, no exis en da os que p o engan
de in es igaciones iables que nos hagan pensa que
una pa e de la población escola quie e enga se de
los legislado es que les obligan a i dos años más a
un cen o escola . En nues o país, a o unadamen e,
la mayo ía de los jó enes en e los 14 y los 16 años
han acudido a algún ipo de cen o educa i o en los
úl imos decenios. ¿Cuál es pues el p oblema? La
espues a es compleja. Los p oblemas son múl iples
y di e sos pe o, en e o os, hay que señala , como
o igen de la imp esión de con lic i idad, el descuido
en el que has a aho a es aba la plani icación de la
educación pa a la con i encia.
Las in es igaciones e elan que los niños y niñas en
los años de la escola idad P ima ia son más p ocli es
a e se en uel os en p oblemas de malas elaciones,
in imidaciones y malos a os (O ega y Mo a-Me -
chán, 2000); sin emba go, la c eencia gene alizada es
que los cen os de Secunda ia son más p oblemá i-
cos. No cabe duda de que, cuando así es in e p e ado
po la mayo ía de las pe sonas, alguna azón hab á,
pe o cabe p egun a se qué se hace pa a e i a es a
con lic i idad, en sus múl iples ca as.
Muchos docen es es án eclamando ayuda en es e
sen ido. En nues o caso (O ega, 1997; 2000; O ega
y colb., 1998; O ega y Del Rey, 2001), hemos suge-
ido la ealización de p oyec os educa i os como
líneas de abajo de in e ención e in es igación pa a
la p e ención de la iolencia y la mejo a del clima
social de con i encia escola . Se a a de hui de las
ece as y asumi que la complejidad de la ida esco-
la exige que el equipo docen e asuma, como pa e
del abajo p o esional, el diseño y la ealización de
su p opio p oyec o de con i encia. Es és a una ó -
mula un poco más la ga y cos osa que la aplicación
de medidas conc e as, u gen es o ma a illosas. Es
una ó mula que consis e en ayuda a los docen es
a comp ende que el abajo sob e con i encia, aún
siendo di ícil, puede esul a un e o apasionan e si
se asume como un p oceso in es igado .
Asumi se como un p o esional e lexi o que se
en en a a la a ea educa i a desde la indagación
sob e las condiciones de su abajo, la comp ensión
de las necesidades conc e as de los alumnos/as, la
u ilización de ecu sos y p ocedimien os inno ado-
es, y la oma de decisiones negociadas y alo adas
como in e esan es en el con ex o del equipo docen e,
iene unos bene icios que no han sido su icien e-
men e di ulgados. E ec i amen e, sólo con una ac i-
ud in es igado a y un espí i u c í ico an e la ealidad
y las p opias opiniones, es posible en en a se a los
enómenos de con lic i idad ac ualmen e p esen es
en las aulas y en los con ex os educa i os.
En es e capí ulo a a emos de o ece una o ien a-
ción básica pa a desplega un p oyec o de abajo en
el que la educación de la con i encia ocupe un luga
cen al, sin que ello implique des ia la a ención de lo
que pa a la cul u a escola es básico: la cons ucción
de conocimien os y el p og eso gene al de los esco-
la es. Se a a de asumi que la con i encia es el ai e
psicológico, social y mo al que se espi a y, p es-
a le, po an o, la necesa ia a ención sin que haya
que ol ida se de las a eas in elec uales y o ma i as
que exige el cu iculum. Un p oyec o educa i o de
mejo a de la con i encia pod ía, si se hace cuida-
25
A on a la con lic i idad p oyec ando la con i encia
Capí ulo 2
Rosa io O ega y Rosa io del Rey
dosamen e, con e i se en el mo o de cambio que
a ec a á no sólo y di ec amen e a lo que se busca, la
calidad en las elaciones in e pe sonales, sino posi-
blemen e a las a eas académicas y p e isiblemen e a
la p e ención de enómenos de iolencia.
¿Enseña o educa ?
A lo la go de un cu so académico, equipo docen e
y alumnado compa en muchas ho as, muchas ac i-
idades y complejos p ocesos des inados o mal-
men e al p og eso in elec ual de los escola es y el
desa ollo p o esional de los p o eso es. La inmensa
mayo ía de las ac i idades y a eas ienen un o ma o
y se de i an de obje i os cogni i os, sin emba go, las
g andes inalidades educa i as se e ie en a la o ma-
ción de la pe sonalidad social y mo al de los esco-
la es. Es e iden e que algo hay que ol e a pensa
en es e sen ido: si lo que buscamos es sólo el endi-
mien o académico y no p es amos a ención al desa-
ollo social, no enemos azones pa a queja nos de
la escasa iqueza o incluso de la pob eza del com-
po amien o y las ac i udes de los alumnos/as. Es o
se econoce desde muchos sec o es p o esionales de
múl iples o mas. Una de ellas suele exp esa se en
é minos de p eocupación po la escasa a ención a la
dimensión humana, o humanís ica, de la educación.
Como hemos apun ado en líneas an e io es, la
dimensión más humana de la educación ha es ado un
poco ol idada du an e los úl imos decenios, posible-
men e po que hemos a ado de se pa icula men e
espe uosos con la libe ad de cada cual a la ho a
de elegi ac i udes y alo es. Huyendo de se excesi-
amen e no ma i os, quizás nos descub imos aho a
hué anos de c i e ios cla os sob e la necesidad de
egula nues os p opios sis emas de elaciones y
de ida en común. La ausencia de comp ensión del
papel de las no mas, democ á icamen e elabo adas y
es ablecidas, p oduce sensación de con usión, inse-
gu idad y, a eces, miedo a no sabe has a dónde i
en el con ol p opio y ajeno de odo aquello que, e i-
den emen e, obse amos como mejo able o malo.
Pe o, poco a poco, especialmen e en es os úl imos
años, y segu amen e como consecuencia de la isi-
bilidad de los con lic os in e nos y ex e nos en el
sis ema educa i o, pa ece que se a ab iendo paso
a una más cla a conciencia de que hay que acep a
que la ida en común necesi a una egulación pa a la
que es imp escindible dedica iempo y espacio eal,
además de abajo p o esional y a ención social.
Sin se conscien es de que la escasa a ención
p es ada al clima social, en su sen ido más amplio,
iene e ec os nega i os an o en el desa ollo social
como en los p ocesos de enseñanza y ap endizaje,
no se puede a anza en la comp ensión de la na u a-
leza y los p oblemas de la con i encia. Como hemos
a i mado en el capí ulo an e io , es imposible ense-
ña a los alumnos y alumnas sin que ellos quie an y
pongan in e és en consegui lo, po que ap ende no
es a ea ácil, sino que equie e un es ue zo pa a el
cual hay que dispone de un cie o ni el de en u-
siasmo y de buenos mo i os. Pe o, pa a que los es u-
dian es es én mo i ados e in ie an en usiasmo en la
a ea, es necesa io que el cen o, es deci , el p o eso-
ado y el p opio sis ema de ac i idades y a eas, les
haga comp ende que sus necesidades son enidas
en cuen a, sus ac i udes obse adas y espe adas
cuando no sean pe niciosas, sus deseos acep ados
cuando sean espe ables y sus p eocupaciones y p o-
blemas conside ados como p opios.
Alguien pod ía eplica es as a i maciones a gu-
men ando que a la escuela se iene a ap ende , cosa
26
A on a la con lic i idad p oyec ando la con i encia
Capí ulo 2
Rosa io O ega y Rosa io del Rey
no sólo cie a sino básica, pe o no debemos ol ida
que el ap endizaje y la enseñanza se p oducen en un
escena io ins i ucional egulado po con enciones y
eglas sociales que señalan cuáles son los papeles
que cada uno iene que desa olla . Se p o eso o
p o eso a, como se alumno o alumna, es algo más
que se uno mismo/a; es desempeña un papel en
el ma co de una ins i ución que iene una unción
social muy cla a, pe o no an ácil de abo da : el
p og eso y desa ollo del alumnado, siguiendo las
di ec ices ma cadas po la sociedad. Comp ende y
p ac ica dia iamen e las di ec ices ma cadas desde
ue a no esul a ácil a p o eso es/as y alumnos/as
que deben en en a su a ea en escena ios pobla-
dos de más esponsabilidades y obligaciones que
de ayudas y comp ensión.
De es e modo, pa ece cla o que se a a de que
los p o eso es/as comp endan y asuman que hay que
ealiza un abajo dia io que se p esen a como obli-
gaciones pa a los alumnos y alumnas, bajo la asun-
ción implíci a de que dicha ac i idad y es ue zo son
buenos, o lo se án, pa a su u u o. Sin emba go,
es os no siemp e ienen cla o el in e és sob e lo que
hay que ap ende y po lo que hay que es o zase.
Debido a ello, las elaciones in e pe sonales en e
p o eso ado y alumnado es án, con ecuencia, a a-
esadas po un con lic o común que no es o a cosa
que la comp ensión del sen ido y la idoneidad de las
ac i idades escola es que, po o o lado, son el nexo
que los une y lo que da azón a su elación. Además,
el p o eso ado, con ecuencia, obse a es os enó-
menos bajo el p isma de sus p opios obje i os y
inalidades p o esionales, siemp e loables, pe o no
siemp e bien exp esados y bien comp endidos po
el alumnado que, igualmen e, iende a in e p e a los
acon ecimien os no an o como pa es del desa ollo
cu icula , sino como e en os co idianos en los que
se sien e p o agonis a en algún sen ido.
Se pod ía deci que es di ícil ene an as cosas en
cuen a. Cie amen e, pe o dado que odas son impo -
an es hab á p ime o que sabe cuáles son, y luego
ap ende a da le la p io idad jus a a cada una de
ellas. Lo que no es posible es log a , sin es ue zo, la
exis encia de ni eles óp imos de mo i ación e in e-
eses escola es pa icula men e si los cen os y sus
es uc u as sólo obse an y a an a los mismos en
su dimensión cogni i a, con se es a muy impo an e.
Los jó enes p e-adolescen es y adolescen es ienen
necesidades a ec i as, emocionales y sociales que
hay que ene en cuen a; igualmen e, los p o eso es
y p o eso as ienen necesidades pe sonales y p o-
esionales que no deben deja de exigi y que,
cuando en an en colisión con las de los es udian es
o sus amilias, con iene cla i ica . No se a a de
sob eca ga las espaldas ni las conciencias de los
p o eso es/as, se a a de asumi que la a ea es com-
pleja y que en ella hay que emplea es ue zo, pe o no
deja se la piel.
La con i encia no es plana
La con i encia comuni a ia no es plana, se c ean
con lic os que hay que i esol iendo; es la dinámica
de apa ición y disolución de con lic os en e las pe -
sonas, en e las pe sonas y sus ac i idades y a eas,
en e las me as y las condiciones y ecu sos pa a
abo da las, lo que p opo ciona la ed social de pa -
icipación en la que se insc ibe la ida co idiana de
las aulas y el cen o escola . La ins i ución escola ,
como ámbi o de con i encia y ac i idad es á llena
de di icul ades. La p opia ac i idad escola , omada
en su conjun o, c ea un con inuo lui de exigencias
pe sonales y g upales que de ienen en con lic os a
27
A on a la con lic i idad p oyec ando la con i encia
Capí ulo 2
Rosa io O ega y Rosa io del Rey
los que hay que a ende u ilizando sabe es y habi-
lidades que, a eces, se mues an como ine icaces
an e p oblemas que se p esen an siemp e como algo
nue o, algo dis in o.
El hecho de i i y abaja jun os c ea un mundo
social cuya na u aleza sob epasa el ámbi o de deci-
sión indi idual, pa a con e i se en un ámbi o comu-
ni a io. Docen es, escola es, amilias, o ien ado es y
conseje os escola es componen unidades de con i-
encia con obje i os educa i os; pe o, aunque odo el
mundo comp ende es o, cuando se explica de enida-
men e esul a muy di ícil man ene un c i e io comu-
ni a io pa a in e p e a , en el día a día, los p ocesos
de elaciones sociales que acon ecen en el ámbi o de
la ida escola .
Po odo ello, la con i encia escola se e some-
ida a di e sos ipos de p oblemas que no siemp e
puede esol e po sí misma ni de o ma inmedia a,
po que apa ecen como di icul ades nue as pa a las
que ni la adición ni la o mación pedagógica pa e-
cen ene ece as. Los equipos docen es se en en an,
a eces, a di icul ades que, aunque no necesa ia-
men e se gene an en la escuela, a ec an al desa o-
llo no mal de las a eas educa i as. Así, la ges ión de
la con i encia, que no es á siendo un á ea p io i a-
ia del abajo escola ni encaja bien en el desa ollo
clásico del cu iculum; se con ie e, po la ía de los
hechos, en una necesidad u gen e.
Ab i se camino en el análisis de la con i encia
siemp e esul a di ícil. Sin emba go, la u gencia de
los p oblemas obliga a los docen es a ene que
oma decisiones muy conc e as que, sin emba go,
no suelen ene plani icadas. Hay que es ablece y
sabe sos ene un es ilo de elación democ á ica y
jus a. Hay que exhibi una ac i ud comp ensi a y soli-
da ia, pe o ambién i me y cohe en e a ec i amen e.
Hay que asumi que el compo amien o adul o es un
espejo en el que se mi an nues os alumnos/as, lo
que p oduce ensiones en e la au oimagen que odo
docen e debe ene de sí mismo, como p o esional,
y la que p oyec a, sin pode con ola , an e sus alum-
nos y alumnas. El p o eso /a no sólo es esponsable
de lo que enseñan, sino de p ocesos ligados al eje -
cicio del pode que eje ce an e los alumnos/as. Es
en es e nudo de ac uaciones en el que hay que en en-
de el papel del docen e, pa a comp ende has a qué
pun o su ac i idad es compleja y iene e ec os en la
con i encia.
Todo ello en un con ex o en el que, además, el
asun o p incipal es o o o, al menos, es isualizado
como dis in o: log a que los es udian es lleguen a
domina los con enidos cu icula es. Una sue e de
espada de Damocles pa ece ce ni se sob e la ac i i-
dad p o esional de los docen es, en es e sen ido, sin
un mínimo ni el de calidad en las elaciones in e -
pe sonales, la a ea p incipal se hace muy di ícil y,
sin que és a se ealice con un cie o éxi o, cunde el
desánimo y se empob ecen las elaciones po que se
iene la imp esión de que no se hace lo que se iene
que hace , lo que lle a al acaso en el endimien o
académico, a la al a de mo i ación, la indisciplina y
odo lo que pa ece es a debajo de la llamada con-
lic i idad. No es de ex aña , que sea la p o esión
docen e, uno de los colec i os más a ec ados po el
sínd ome de ansiedad p o esional.
Al abe ización emocional y ida en común
Ya hemos dicho que pa a a anza en es e camino,
debemos ene cla o cuales son los componen es de
la con i encia, cómo se a iculan en e sí y qué esul-
ados ienen las o mas en que es os ac o es in e ac-
28
A on a la con lic i idad p oyec ando la con i encia
Capí ulo 2
Rosa io O ega y Rosa io del Rey
úan. Hábi os, ac i udes, es ilos a ec i os y dominio
y equilib io emocional son elemen os psicológicos a
ene en cuen a, aunque la cul u a escola es á poco
habi uada a con a con ellos; o bien no los conside a
ele an es o, cuando lo hace, no los in e p e a en su
jus a medida. Se a a de componen es psicológicos
pe sonales, pe o que eje cen una g an in luencia en
la composición y desa ollo de la ida de los g upos.
Tampoco se a a de que la escuela necesi e un
psicoanálisis, se a a de que los docen es dispongan
de una cie a al abe ización a ec i a, social y ac i u-
dinal. Ello pe mi i ía hace lec u as de las si uacio-
nes con lic i as sabiendo dis ingui qué cosas puede
con ola , en un momen o dado, cada indi iduo, qué
enómenos son in ag upo y cuáles es án an con-
no adas emocionalmen e que pueden se es ímulo
pa a compo amien os iolen os, o muy dañinos pa a
las pe sonas. Esa al abe ización emocional, a ec i a
y social no es, po o o lado, muy complicada ni
equie e g andes en enamien os; a eces, bas a con
oma conciencia de que la ida a ec i a y social es
un enómeno que nace y c ece en el g upo y que, con
ecuencia, no conocemos las cla es de la o mación
y desa ollo de los g upos; especialmen e, si es os
son de p e-adolescen es y adolescen es.
No siemp e el p o eso ado puede pene a en los
sis emas de elaciones que los escola es es ablecen
en e sí, con ecuencia eple os de pequeños o g an-
des con lic os, dado el conjun o de c eencias, hábi-
os y ac i udes que se cons uyen y a los que el
docen e no accede de o ma di ec a. Ya hemos is o
has a qué pun o es és e un mundo social complejo.
Siemp e es di ícil sabe cuál es la causa de la escasa
in o mación que los docen es suelen ene sob e
la ida a ec i a del alumnado, sob e sus ac i udes
y alo es, pe o un posible o igen hab ía que bus-
ca lo en la gene alizada c eencia cul u al que ha ido
iendo, adicionalmen e, el mundo de las emociones
y los sen imien os, más como un obs áculo pa a el
endimien o in elec ual, que como un es ímulo o un
impulso pa a el es ue zo cogni i o.
En los úl imos años, es as c eencias popula es
es án modi icándose y, inalmen e, pa ece que se
empieza a asumi el impo an e papel de la ida a ec-
i a no sólo en el bienes a de los indi iduos, sino
ambién como condición p e ia y necesa ia en el
a on amien o de las a eas y las ac i idades.
La ges ión de la con i encia, cuando se acep a
que debe i más allá de o ganiza los ag upamien os
de es udian es, se p esen a como un e o que exige
domina las cla es e e idas a como las emociones
y los sen imien os se imb ican en las es uc u as o -
males de la comunicación, en la o mación de amis-
ades que apoyan y acili an o en la es uc u ación de
desa ec os y i alidades que la en o pecen y la hacen
con lic i a. Se a a de sabe busca , con ó mulas
sencillas de explo ación, la cons ucción de esque-
mas desc ip i os sob e qué es lo ele an e, en é -
minos de la es uc u a social de pa icipación de los
es udian es, y qué es lo secunda io. De ap ende a
encon a , en los o ma os de los ag upamien os, los
elemen os algo más ocul os que componen la ida
a ec i a del g upo y, po an o, encon a jus i ica-
ción concep ual a la exhibición de alo es y ac i u-
des que aunque pa ezcan ex años, apa ecen bajo las
o mas supe iciales de la es uc u ación o mal que
se imponen pa a la ealización de la ac i idad ins-
uc i a y docen e en gene al.
La ges ión de la con i encia equie e pensa en los
o ma os de ac i idades y a eas y no ol ida que, po
29
A on a la con lic i idad p oyec ando la con i encia
Capí ulo 2
Rosa io O ega y Rosa io del Rey
debajo de és as, en la comunicación o mal e in o -
mal, se es án p oduciendo a ec os y emociones que
conno an, con di e sos ma ices, la ida de los que
abajan jun os. Se a a de comp ende que allí donde
se abaja y se pe manece mucho iempo con los
demás se desa olla en un escena io compa ido, que
se puebla de ínculos posi i os, pe o ambién de ín-
culos nega i os que p o oca án más de un con lic o.
Ya en colegio de Educación P ima ia, y desde
luego en el Ins i u o de Educación Secunda ia, hay
que a ende es e ipo de necesidades, aunque pa a
ello se equie a una cie a o mación écnica de sus
agen es de in e ención psicopedagógica. No se a a
de hace un cu so sob e ida emocional, que a eces
es necesa io, se a a además de sabe u iliza es os
conocimien os pa a ene ep esen aciones uncio-
nales de su e ec o en el desa ollo cu icula . Igual-
men e se a a de descub i la necesidad de emplea
ins umen os de explo ación pa a llega a dispone
de una imagen adecuada de lo que es á pasando en
la ealidad de la con i encia.
En es e sen ido, lo di ícil no es sólo lle a lo a la
p ác ica, una ez que se ha descubie o, sino com-
p ende que hay que con a con ello, en el día a día.
Muchos docen es se sien en ali iados, cuando des-
cub en la na u aleza compleja de los con lic os, y
se sien en libe ados, cuando oman conciencia de
que no es su o peza o escasa p epa ación p o esio-
nal lo que es á in e umpiendo el desa ollo de las
a eas académicas, sino la p opia a iculación de la
ed social de pa icipación de los es udian es o la que
és os es ablecen con los p o eso es/as en las a eas
y ac i idades que se p oponen.
Enseña con i encia no es un ema, sino una p ác-
ica, una lección i a y dia ia; po ello, el único
camino es la coope ación, el diálogo y la con on-
ación c í ica y espe uosa de ideas. Todo ello se
consigue mejo cuando se abaja en g upo y en
coope ación. El abajo en g upo coope a i o supone
pa i de que el pensamien o es indi idual, pe o se
cons uye en el diálogo; que la esponsabilidad es
indi idual, pe o sólo se eje ci a en coope ación; que
el es ue zo es indi idual, pe o el éxi o compa ido.
La coope ación es, po de inición, mo almen e buena
y la compe ición, ocasionalmen e exi osa, pe o no
necesa iamen e p o echosa. No se a a de disol e
al indi iduo en un en e desconocido llamado g upo,
se a a de oma conciencia de que la pe enencia
al g upo nos apo a la e dade a dimensión social y
el único e e en e eal sob e nues o compo amien o
in elec ual, a ec i o y mo al.
T abaja en g upo coope a i o, sin que ello signi-
ique pe de el p opio es ilo y la indi idualidad que
acompaña a la pa icipación pe sonal en una a ea
común, es la única ía de ap ende a ondo los bene-
icios de la con i encia pací ica y democ á ica. Todo
ello equie e el desa ollo de un p oceso en el que,
paso a paso, ayamos a anzando en la calidad de
las elaciones in e pe sonales en nues o cen o. En
nues a opinión, nada de es o se imp o isa ni puede
educi se a una ece a de comida ápida, pe o es
posible hace lo siemp e que lo plani iquemos cui-
dadosamen e. Es po ello, que nues a p opues a ha
sido la in i ación al equipo docen e, como ge en e de
la comunidad educa i a, a que diseñe y desa olle un
p oyec o de con i encia.
¿Cómo diseña un p oyec o de educación
pa a la con i encia?
A pa i de aquí, a a emos de p esen a algunos
ecu sos y es a egias o ganiza i as pa a diseña ,
30
A on a la con lic i idad p oyec ando la con i encia
Capí ulo 2
Rosa io O ega y Rosa io del Rey
desa olla y e alua un p oyec o de mejo a de la con-
i encia con el obje i o de ap ende a esol e pací-
ica, dialogada y democ á icamen e los con lic os y
p e eni los enómenos de iolencia. Aunque aho a lo
p esen amos de mane a muy sin é ica i emos emi-
iendo a o os apa ados de es e lib o en los que
encon a emos ejemplicaciones y ecu sos pa a cada
uno de los g andes pasos o ases en los que p opo-
nemos ac ua .
P ime a ase: análisis del con ex o y e alua-
ción p e ia de necesidades
An es de plan ea cualquie ipo de in e ención
educa i a, es necesa io conoce la ealidad global en
la que amos a in e eni . En el caso de un cen o
educa i o, y pensando en la in e ención en con-
i encia, es necesa io conoce las ca ac e ís icas
sociales, cul u ales y psicológicas en las que nos
mo e emos. Se a a de explo a , pa a dispone de
in o mación obje i a, las condiciones económicas
y cul u ales de la población en la que abajamos;
aunque no se a a de hace una in es igación exhaus-
i a de odos los ac o es, pe o sí de consegui una
imagen ap oximada, con da os que la apoyen, de
las condiciones de ida y el desa ollo social de los
escola es. Pe o, además de es a imagen sociológica,
es necesa io p o undiza en lo que llama emos la
“lec u a psicológica”, es deci , el análisis de cómo las
condiciones de ida han in luido en nues os esco-
la es y sus amilias, pa a que se pueda es ablece
un cie o cuad o gene al de las ca ac e ís icas de las
elaciones in e pe sonales que allí acon ecen.
Finalmen e, hab á que explo a con algún de alle
el o ma o que adquie en las elaciones cen o edu-
ca i o- amilias y sociedad. Cómo son los encuen os
en e ambas ins i uciones, cuándo y cómo se comu-
nican, qué c eencias y expec a i as ienen los unos
de los o os, nos in o ma á de las posibilidades que
end emos pa a que los cambios p oyec ados sean o
no e ec i os. Sin la amilia, en endida és a de o ma
conc e a –la amilia de los chicos/as con los que
abajamos- y de o ma gene al –la amilia como la
o a g an ins i ución educa i a- la po encialidad de
cambio de la escuela es mucho meno .
Una explo ación sob e el con ex o puede hace se
de dis in as o mas, pe o, en odo caso, con iene
sabe cuál es el camino elegido. Desde la en e is a
espon ánea con un núme o signi ica i o de pe so-
nas, has a el abajo con cues iona ios u o os ins u-
men os explo a o ios son p ocedimien os ú iles. En
odo caso, con iene sabe que la in o mación hay que
selecciona la y o dena la, es deci , sabe cuál es la
que necesi amos y pa a qué hay que egis a la, es
deci , encon a la y dispone de ella en un o ma o de
ácil acceso pa a cuando sea necesa ia; y hay que
elabo a la, pa a que los da os a ojen conocimien o
en la di ección eque ida. Cuando se hace una explo-
ación de cualquie enómeno, pe o mucho más si se
e ie e al escu idizo asun o de la dinámica de ela-
ciones in e pe sonales, es imp escindible es a úl ima
ase de o denamien o de la in o mación. Sin ella,
co emos el iesgo de mal in e p e a in o maciones
pa ciales y aumen a la con usión.
Del mismo modo, an es de comenza a desa olla
un p og ama de in e ención debemos conoce la
his o ia del cen o; aunque c eamos que hoy empieza
odo, debe emos sabe que ya había empezado algo
un iempo an es. Las ins i uciones pa ecen dispone
de una cul u a his ó ica que, con ecuencia, es isua-
lizada po sus ac uales mo ado es, o bien, como un
pasado del cual sen i se o gulloso, año a y a a de
31
A on a la con lic i idad p oyec ando la con i encia
Capí ulo 2
Rosa io O ega y Rosa io del Rey
emula , o como un p oblema que se a as a an o
iempo que se p esen a como imposible de solu-
ciona . Conoce , ano a y alo a en su medida el
pasado de la ins i ución, las c eencias que sob e ella
se ienen y el peso de los alo es añadidos, nos pe -
mi i á i comp endiendo el ecosis ema social en el
que es amos. Sabe si se han in en ado an es in e -
enciones en la misma línea y cómo han uncionado,
si el cen o iene una adición inno ado a o conse -
ado a, ambién se án aspec os impo an es, no po
el da o en sí mismo, sino po que nos pe mi i á sabe
de dónde pod íamos pa i .
Finalmen e, eco da que dado que el obje i o es
abaja con alumnos y alumnas que pueden es a
inme sos en p oblemas se ios de elaciones in e pe -
sonales y que pod ían es a psicológicamen e a ec-
ados, es muy necesa io sabe has a qué pun o la
ins i ución dispone de ecu sos humanos su icien-
es como pa a abo da abajos que an a exigi una
cie a es abilidad del sis ema. Es mejo hace un
pequeño es udio de la ealidad de nues o cen o en
elación con la ida social y conoce con un poco de
de alle, cuáles son los pun os ue es y cuáles no lo
son an o, pa a pode con a con ellos a la ho a de
diseña nues as in e enciones.
Explo ando la con lic i idad escola
Una ez explo ado el sis ema, es necesa io explo a
la na u aleza de la con lic i idad a la que pa ece que
nos en en amos. Hemos esc i o (O ega, 1998) que
no es bueno con undi en e sí los dis in os p oble-
mas de elaciones in e pe sonales que pueden acon-
ece en el cen o educa i o. Sabe que es amos an e
una si uación de al a de in e és y mo i ación pa a
el es udio y que ello iene g andes in luencias en el
clima social del cen o, es dis in o a sabe que exis e
una al a de a ención eal y ges ión de la o ganización
social que cu sa con p oblemas de disciplina.
Todo ello es, a su ez, dis in o de econoce que
se a a de la eme gencia de se ios p oblemas de io-
lencia in e pe sonal, o de p oblemas de dis up i idad
y ag esión on al a la cul u a escola po pa e de
un g upo localizado –in e no o ex e no- de pe sonas,
sean és as es udian es o no.
Igualmen e, puede esul a cla i icado sabe que
lo más ele an e no es ni el dé ici o ganiza i o, ni
los p oblemas de iolencia, sino la ausencia de ías
azonablemen e bien diseñadas pa a que las pe so-
nas, alumnado y p o eso ado, esuel an, de o ma
pací ica dialogada y democ á ica, sus con lic os. En
de ini i a, hay que es udia las endencias de la con-
lic i idad y busca un cie o cuad o de lo que es más
impo an e en el momen o en que se abo da el ema,
lo que es complemen a io y lo que, aunque sea muy
g a e, no pod emos, po nues os p opios medios,
abo da de inmedia o. Es amos p oponiendo ealiza
un es udio diagnós ico p e io sob e lo que, en una
p ime a imp esión, hab íamos denominado con lic i-
idad o p oblemas de con i encia.
Hemos p opues o en o o luga (O ega, 2000)
p ocedimien os in es igado es pa a ealiza es udios
gene ales sob e el es ado de la con i encia. En el
p esen e ma e ial, p esen amos un conjun o de ins-
umen os sencillos y de ácil in e p e ación, que
pod ían se u ilizados, undamen almen e, pa a es a-
blece has a qué pun o la con lic i idad que obse -
amos en nues o cen o incluye, de una o ma
p edominan e, edes de pa icipación de e io adas
po los p oblemas de desmo i ación, indisciplina o
al a de o ganización de las no mas, o si, po el con-
a io, se a a más bien de cul u as escola es que no
38
A on a la con lic i idad p oyec ando la con i encia
Capí ulo 2
Rosa io O ega y Rosa io del Rey
secuencia de ac i idades de g upo coope a i o; la
exp esión de sen imien os y ac i udes, cuando el p o-
g ama que se siguió se cen ó en ello, e c.
E alua pe mi i á al equipo docen e conoce los
obje i os que se han cumplido y los que no, y
posiblemen e algunas de las causas o el o igen de
enómenos que se han in e enido po que ue on
conside ados p io i a ios, aunque en el momen o
inicial no sabíamos po qué ni dónde se gene aban.
Y es que la e aluación, en endida como un p oceso
ín imamen e inculado a la in e ención, iene el
bene icio de con e i se en un e oalimen ado de
in o mación que a ellenando huecos de conoci-
mien o que no se dominan, necesa iamen e, desde
al comienzo.
E iden emen e, la e aluación nos debe á da a
conoce el impac o que han p o ocado en el cen o
las in e enciones ealizadas, en é minos de qué
salió bien y que salió mal; qué hay que man ene y
qué hay que cambia , e c. La e aluación en p oceso
iene la i ualidad de que, ealizada al mismo iempo
que los p og amas, si e pa a en iquece los, pe o
ambién pa a ele a el en usiasmo de quienes es án
inno ando, po que se puede obse a , jun o con lo
que no unciona, lo que sí unciona, y oda ía se es á
a iempo de mejo a . Pa a es o, no hace al a dispone
de sis emas so is icados, los simples y uncionales
son muy adecuados. Po ejemplo, es muy ecomen-
dable la u ilización de un cuade no de campo, con
un apa ado especial en el que ano a cada ez que
se acaba una sesión de abajo del equipo o una ac i-
idad especí ica del p og ama; cómo ha ido odo,
cuáles ue on las di icul ades y cuáles los acon eci-
mien os nue os; y los e ec os sob e la a ea p e is a,
las inquie udes y las ilusiones nue as.
Como comen ábamos an e io men e, pa a la e a-
luación se pueden u iliza di e en es es a egias
desde las más cuali a i as como en e is as con
p o eso es/as, alumnos/as y amilias, has a las
más cuan i a i as que son los cues iona ios. Pe o,
eniendo en cuen a la más que p obable al a de
iempo, una p opues a in e esan e es la de celeb a
dis in os ipos de euniones ans e sales: los es-
ponsables de un p og ama conc e o pueden en e-
is a se con pe sonas que no ienen esponsabilidad
en ese, pe o que es án ecibiendo sus e ec os; se
pueden hace en e is as a un conjun o pequeño de
pe sonas, bien seleccionadas, aunque no se hagan
en e is as con odos, si se eligen adecuadamen e
los c i e ios de selección.
Pensando ya en ins umen os más o males, los
cues iona ios son pa icula men e ú iles siemp e que
se con eccionen con c i e ios cla os sob e qué que-
emos sabe , po qué y pa a qué u iliza emos dicha
in o mación. Po ejemplo, si es amos pensando en la
e aluación en p oceso, son imp escindibles p e-
gun as como las siguien es: ¿Qué ha cambiado en
las elaciones del cen o?, ¿nos lle amos aho a
mejo ?, ¿pa a qué han se ido las cosas que hemos
hecho?, ¿hay cosas que no han se ido pa a nada?,
¿qué pod íamos mejo a ?, ¿qué ac i idades hubie as
incluido en el p og ama?, e c.
Es e iden e que debemos, ambién, pensa en
p egun as que nos pe mi an sabe si ha habido cam-
bios eales, en aquello que quisimos modi ica . Así,
un cues iona io en p oceso, que sea semejan e al
cues iona io inicial y e e ido a uno de los p oblemas
que es amos in e iniendo se hace necesa io. En
el capí ulo 6 se han es ablecido ejemplos de odos
es os de alles.
39
A on a la con lic i idad p oyec ando la con i encia
Capí ulo 2
Rosa io O ega y Rosa io del Rey
Fase Final: elabo ación de un in o me y
publicación de la expe iencia
Algunas o malidades, apa en emen e, esul an poco
ú iles, pe o cuando se lle an a la p ác ica como una
necesidad e dade amen e sen ida po las pe sonas
que es án en una a ea conjun a, y se hacen elimi-
nando la bu oc acia y ocalizando el in e és conc e o
de lo que se hace, esul an muy ú iles. Es lo que c ee-
mos de la elabo ación, po esc i o, de un in o me sob e
el p oyec o y las líneas del p og ama ealizadas.
En nues a opinión, es impo an e pone po esc i o
el p oceso desa ollado y los esul ados de la e alua-
ción, al igual que odas las incidencias que hayan ido
su giendo y las p opues as de mejo a pa a p óximas
in e enciones. De es e modo, se acili a á una posi-
ble u u a in e ención y se pod á u iliza en ella el
análisis de odos los ac o es, incluido el alo de
las ac i udes pe sonales y o os que no son áciles
de exp esa pe o que se aducen en la o ma que,
inalmen e, adquie e, lo que los p o agonis as c een
que ha sido lo más impo an e y lo secunda io. El
e ec o del in o me esc i o y publicado iende, como
a i maba B une (1997), a ele a la au oes ima de
quienes en econocido, públicamen e, un abajo en
el que in i ie on sus es ue zos.
Si se log a inalmen e la me a de publica el abajo
ealizado y ecibi la opinión de pe sonas y colec i-
os ajenos pe o in e esados y bien in encionados, se
hab á cubie o un cie o ciclo que incluye la nece-
sidad de que el abajo docen e inno ado eciba la
e oalimen ación que oda unción pública iene.
Así, esc ibi un pequeño a ículo y en ia lo a una
e is a o publicación educa i a, puede se un inal
p o isional muy ace ado al abajo de equipo que
los docen es han ealizado. No se a a de publica
po publica , se a a de hace isible el abajo
ealizado, es a a en os a las opiniones de o os y
segui p og esando con la inco po ación de la c í-
ica sana y es imulan e.