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El consultor médico quirúrgico popular en los accidentes de la vida rural

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El consultor médico quirúrgico popular en los accidentes de la vida rural

Author: Pesado Blanco, Sergio; Bueno, Antolín
Publisher: Madrid : Casa Editorial de M. Núñez Samper, 1917
Year: 1917
Source: https://idus.us.es/bitstreams/63234bc2-7846-4569-9399-ece1ebb5697e/download
EL CONSULTOR
cli o POPULAR
EN LOS
ACCIDENTES DE LA VIDA RURAL
POR
D. SERGIO PESADO BLANCO
Médico de la Compañía de los Fe oca iles
de Mad id á Cáce es y Po ugal
y del Oes e de España, e c. e c.,
CON UN PRÓLOGO DEL
DR. D. ANTOLÍN BUENO
Médico Je e de los Se icios sani a ios de la exp esada
Compañía e o ia ia.
MADRID
CASA EDITORIAL DE M. NÚÑEZ SAMPER
MARTÍN DE LOS HEROS,
13.
Sucu sal: San Be na do, 34.
1917
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„I°y-bea.
PRÓLOGO
Fue a en mí desco esía impe donable no acep-
a la in i ación que amablemen e me hace el
au o de la p esen e ob a pa a que le esc iba unas
líneas que si an de p ólogo á la misma. Y aunque
no sea yo la pe sona más indicada pa a elogia ,
como me ece, el abajo del S . Pesado Blanco,
po que, dados los lazos de amis ad que á és e me
unen, pudie an mis aplausos acha se de apasio-
nados, séame pe mi ido, sin emba go, hace algu-
nas conside aciones ace ca de los bene icios que
al público en gene al, y especialmen e á los agen-
es e o ia ios con se icio en la línea, y á odos
aquellos que po necesidades de la ida se en
obligados á habi a lejos de los cen os de pobla-
ción, ha de epo a la ob a de nues o compa-
ñe o.
En
m.i concep o—y ¡ojalá pudie a oca se, de
pob e que es, en p es igioso y au o izado, pa a
que así u ie a el alo que le al a!—el lib o es-
c i o po D. Se gio Pesado Blanco con el í ulo de
— s —
El Consul o Médico Qui ú gico popula en los
acciden es de la ida u al,
ha de se u ilísimo á
odas aquellas amilias que, po impe io de la ne-
cesidad, esiden en el campo y se en obligadas á
esol e de momen o p oblemas que a ec an exclu-
si amen e á los médicos no admi en aplazamien-
o de ningún géne o. Po que son muchos, muchísi-
mos, los casos de acciden e que se p esen an, en
los cuales la in e ención acul a i a es inmedia a,
u gen e; y como el médico no puede acudi con sus
auxilios en el momen o p eciso, se hace indispen-
sable que in e enga el p o ano, a ajando el mal
en su p incipio á in de que no ome mayo es p o-
po ciones y pueda p oduci consecuencias dolo o-
sas, pa a lo cual esa in e ención ha de se , no
igno an e é i e lexi o, que de es a mane a se ía
e iden emen e pe niciosa, sino adecuada y cons-
cien e pa a que su a los ape ecidos e ec os. Pues
bien, es e in, loable po odos concep os, es el
que pe sigue p ecisamen e el S . Pesado Blanco
con su ob a al suminis a á la población u al los
conocimien os indispensables pa a comba i con
éxi o los múl iples y a iados acciden es de la ida
de campo.
In ini as son las ob as que con los í ulos de
Medicina a
Mili a ,
Medicina domés ica, Medicina
popula ,
e c., e c., se han p opues o pone al al-
cance de las amilias los conocimien os necesa ios
pa a a a un en e mo has a la llegada del médi-
co; pe o odas ellas han caído en el más comple o
abandono, po que sus au o es, ol idándose del pú-
- 9
ilico que había de in e p e a las y aplica las, las
han llenado de ecnicismos y ó mulas, haciéndo-
las di íciles é inin eligibles, no su iendo, po lo
an o, el in p ác ico que se p oponían, po esul-
a inaccesibles á la escasa cul u a médica de la
población u al.
No sucede es o con la ob a de nues o compa-
ñe o el S . Pesado Blanco. Esc i a en lenguaje
cla o y sencillo, que a alo a la belleza de la o -
ma, y desp o is a de odo p opósi o de di ulga-
ción cien í ica, que es el de ec o capi al de que
suelen adolece las publicaciones de es a índole,
cumple á ma a illa el in plausible que pe sigue,
con lo cual p es a un señalado a o á las gen es
que esiden en el campo y sa is ace una necesidad
sen ida po ellas desde hace mucho iempo, dán-
doles una o ien ación p ecisa pa a que, cuando se
encuen en en el comp ome ido caso de ene que
esol e sin dilación cues iones de la compe encia
médica, puedan hace lo, si no cien í icamen e, sí
con p obabilidades de acie o, ya que la mayo ía
de las eces bas a conoce la causa o igina ia del
acciden e pa a de e mina los medios de comba-
i le.
Muy nume osos son po desg acia los acciden-
es en la ida u al. Las es adís icas acusan una
ci a c ecidísima de auma ismos, picadu as, mo -
dedu as, quemadu as, hemo agias di usas, en e-
nenamien os, e c., e c., áciles de cu a en muchos
casos, pe o que po un o pe a amien o ó una
censu able desidia, adquie en una impo ancia de

-
1
0 -
que ca ecían, dando luga no pocas eces á g a-
es complicaciones y en ocasiones á a ales des-
enlaces.
A p e eni es o iende la ob a que p ologamos;
y en e dad que esponde á su p opósi o, pues
conocida la causa del acciden e y hecho el diag-
nós ico odo lo más exac o que pueda hace le un
p o ano, no hay más que pone en p ác ica los
p uden es consejos y ace adas ad e encias de
la ob a de nues o compañe o pa a que, en la ma-
yo ía de los casos, se consiga la cu ación del ac-
ciden ado; y en los de lesiones g a es, se con a-
es en los p ime os e ec os dando luga á la lle -
gada del médico.
Es e solo mo i o se ía su icien e pa a p odiga
sin asa los aplausos al p esen e lib o; pe o hay
o as azones que los jus i ican y son la es uc u a
del mismo, que pe mi e su ácil manejo, y la sen-
cillez de los a amien os que p esc ibe, ecomen-
dando en p ime é mino él empleo de subs an-
cias que exis en en oda i ienda amilia , y sólo
cuando és as esul an ine icaces, apela á medica-
men os pe ec amen e ac edi ados y dispues os
con su cien í ica dosi icación en las co espon-
dien es ece as pa a p e eni el iesgo de a e i-
das inexpe iencias.
Po úl imo, o o acie o, acaso el mayo , que ha
enido el au o de es a excelen e ob a, es el de
dedica unos capí ulos de ella á la higiene de la
ges ación y á la exposición b e e y sencilla del
pa o, dando á conoce és e en odas sus ases>
ecomendando los cuidados que exige la muje
que a á se mad e, p esc ibiendo inalmen e
las a enciones que eclama el nue o se .
Es o, epi o, es una labo me i ísima que ac e-
cien a el alo del lib o del S . Pesado Blanco,
pues sabido es cómo suelen se asis idas las mu-
je es que i en en el campo y no pocas de las que
esiden en las poblaciones en el momen o di ícil de
la ma e nidad, y cuán as son oda ía las p eocu-
paciones que exis en espec o de la limpieza y el
aseo que hay que ene si se quie en e i a com-
plicaciones siemp e emibles.
No es, pues, a en u ado asegu a un éxi o com-
ple o, o undo á
El Consul o Médico Qui ú gico
popula en los acciden es de la ida u al
de
nues o compañe o
D.
Se gio Pesado Blanco. Yo
se
lo
deseo de odo co azón po el ín imo con-
encimien o que ab igo de los posi i os bene i-
cios que ha de epo a á odas aquellas amilias
que po necesidades impe iosas de la ida se en
obligadas á esidi alejadas de los cen os de po-
blación.
D . An olín Bueno.
Mad id 15 de Feb e o de 1917.
ADVEIVITHNCIA
Al da á la publicidad es e lib o no nos mue e
o o obje o, o o in, más que el exclusi o de po-
pula iza cie os conocimien os médicos y qui ú -
gicos pa a que en momen os imp e is os y de
ala ma an e un acciden e casual ó in encionado,
puedan se ú iles á aquellas amilias que po su
des ino se en obligadas á esidi más ó menos
lejos de los núcleos de población, en el campo;
conocimien os que, pues os en p ác ica opo una-
men e y en ocasiones dadas, pueden se capaces,
po sí solos, pa a soco e p o isional ó de ini i-
amen e á un lesionado, y aun pa a sal a la ida
á una pe sona que en pelig o de pe de la epen-
inamen e se halle, has a an o que el médico haga
su p esencia y se enca gue de la asis encia del
en e mo ó acciden ado.
Muchas, nume osas son las amilias que en es a
clase de aislamien o se encuen an, y en e és as
ci a emos las de los empleados de las Compañías
de los e oca iles, ya es én al se icio de las es-
- 14 -
aciones, en las b igadas de ías y ob as, alle es
y depósi os, y aun las b igadas de los enes en
ma cha; las de los peones camine os dependien-
es de la Di ección gene al de Ob as públicas, y
las de odos aquellos que en alque ías, co ijos,
case íos y dehesas se en p ecisados á i i po
azón de los ca gos que en dichos si ios desem-
peñan.
En la exposición de las muy di e sas ma e ias
con enidas en las siguien es páginas, hemos p o-
cu ado exclui odo ecnicismo p opio de la cien-
cia de cu a , usando, al mismo iempo, un lengua-
• je cla o, sencillo é in eligible pa a odos los p o-
anos á dicha ciencia; y es ando con encidos de
que el complemen o de odo lib o son las igu as
ó g abados, po que además de ilus a á los lec-
o es, acili an la comp ensión del ex o, en hono
á es as ci cuns ancias y sin ene en cuen a el sa-
c i icio que su cos e signi ica, no hemos dudado
en coloca algunos de és os en las páginas que
necesa io nos ha pa ecido. Con el mismo in acom-
pañamos al ex o nume osas no as, muchas de
ellas con eniendo ó mulas medicamen osas, de
las cuales ecomendamos sólo se haga
uso
con
p e ia au o ización acul a i a.
No que emos e mina es as líneas sin exp esa
en ellas nues a g a i ud más p o unda
á
nues o
maes o y eminen e clínico
á
la ez que sabio hi-
d ólogo, D .D. Edua do Gu ucha i, po las moles-
ias que en nues o obsequio se ha o nado al lee
muy amablemen e cua illa
po cua illa el o iginal
-22-
pa a quien la su e, iéndose obligado el en e mo
á pe manece con la boca iolen amen e abie a
has a su educción.
Gene almen e es consecu i a á un bos ezo más
ó menos in enso, po cuya azón odo indi iduo
debe ene cuidado de mode a esa in ensidad si
quie e e i a al es ado de cosas, sob e odo aque-
llos que ya la hayan su ido. (Fig. La).
Siendo la educción de es a luxación ácil, ex-
pond emos la mane a y o ma de ealiza la.
Sen ado el en e mo en una silla, el ope ado ,
médico ó no médico, se si úa de pie delan e de él,
y, p e io el la ado y enjabonado de las manos, co-
loca los pulga es de ambas manos en el úl imo. Mo-
la in e io de cada lado, y los demás dedos de-
bajo de la ba ba (men ón). En es a disposición
dep ime con ue za e e idos pulga es, al mismo
iempo que los o os dedos di igen la ba ba hacia
a iba, con cuyos mo imien os combinados en la
o ma expues a, la luxación queda á educida y el
en e mo anquilo y lib e de las moles ias que al
si uación le p oducían.
Du an e dos ó es días el lesionado debe p o-
cu a ab i poco la boca, y o na á sólo alimen os
líquidos ó semilíquidos, pa a así e i a una nue a
y ácil luxación.
F ac u as.
Los huesos que o man nues o esquele o pue-
den se di ididos en dos ó más agmen os á cau-
sa, como las luxaciones, de una iolencia ex e io .
A es a di isión de uno ó más huesos se la deno-
mina
aclu a.
El dolo en el si io donde eside la ac u a es
muy in enso. Si el hueso ó huesos ac u ados pe -
enecen á un miemb o, ya sea de los supe io es ó

— 23 —
Fig. 1.
a
.—Luxación del maxila in e io .
— 24 —
de los in e io es, el mo imien o en és e es nulo en
absolu o, y la in lamación de oda la egión donde
la ac u a eside impo an e.
Cuando la piel que cub e al hueso ac u ado no
ha sido pe o ada po uno de los ex emos de és e,
se llama
ac u a simple,
y
complicada
si a acom-
pañada de he ida de aquélla, ya sea és a ocasio-
nada po una causa ex e na, como sucede en las
ac u as po a mas de uego, ya que los agmen-
os óseos ho aden la piel de den o á ue a. (Figu-
a 2.a)
Fig. 2.
a
.—F ac u a complicada
Ce cio ados de la exis encia de una ac u a,
que po sí odas e is en g a edad, y algunas son
g a ísimas, hallándose en es e caso aquellas en
que el hueso es á di idido en muchos y pequeños
agmen os (1), debe obse a se la misma conduc-
a que hemos dicho pa a las luxaciones, y ecla-
ma cuan o an es la p esencia del médico.
Si el lesionado se halla alejado de su domicilio
de una Casa de Soco o ú Hospi al, se le asla-
da á con p ecauciones ales que el miemb o a ec o
pe manezca comple amen e inmó il, á in de e i-
a su imien os al en e mo y pa a no expone se á
que una ac u a simple se con ie a en compli-
cada (2).
He idas.
Llámase
he ida
á oda solución de con inuidad
de la piel y demás pa es blandas.
Las he idas son
con usas
cuando, como las con-
usiones, son causadas po obje os du os que,
chocando con ue za con a una pa e de nues o
cue po, con unden y dislace an po lo menos la
piel (palos, pied as, e c.);
incisas,
si han sido p o-
ducidas po ins umen os co an es (a mas blan-
cas), que pueden se na ajas, cuchillos, sables, e -
cé e a;
punzan es,
si son e ec uadas con obje os
pun iagudos, co no punzones, es oques, as a de
o o, e c.; po
a mas
de uego,
las causadas po
dispa o de escope a, usil, pis ola, e c.; po
aplas-
amien o,
cuando sob e nues o cue po cae un blo-
que de pied a, un pesado made o, ó cuando un
ob e o e o ia io es cogido en e los opes de
dos agones; y po
mo dedu a (a),
si son causadas
en gene al po animales domés icos, en e los que
podemos ci a el ga o, pe o, caballo, asno, ce do,
e cé e a.
(1) En es e caso la ac u a se denomina
conminu a.
(
2) Véase el capí ulo
T aslado de lesionados.
(3) También ociben el nomb e de
a ulsi as.
Todas es as clases de he idas ienen es ca ac-
e es comunes, que son: dolo , hemo agia y se-
pa ación de bo des (1), al ando es e úl imo ca ác-
e cuando en las con usas supe iciales se educe
á simples e osiones ( asguños) de la piel; siendo,
asimismo, la hemo agia nula ó casi nula, pe o en
cambio el dolo es muy in enso (2).
En las he idas con usas supe iciales se hace
p eciso (3) la a las pe ec amen e á in de lim-
pia las de oda sus ancia ex aña que pueda e-
ne adhe idas (pol o, ie a, e c.) con agua sim-
plemen e he ida ó ecién ex aída de manan ial,
si en el ac o no se iene en disposición algún lí-
quido an isép ico, ya sea agua bo icada ó subli-
mada (4), usando siemp e pa a es e la ado ozos
de algodón hid ó ilo ó de gasa es e ilizados,
y en
su de ec o de lienzo sumamen e limpios, exclu-
yendo las esponjas si no es án p e iamen e he -
idas.
Hecha la limpieza y desin ección de la he ida
del modo dicho, la que al mismo iempo debe al,
canza una zona p udencial de piel sana, se apli-
ca á una espesa capa de algodón hid ó ilo hume-
decido con uno de los líquidos mencionados
(1)
Labia<
de la he ida.
(`)) El dolo en es os casos es in enso, po que a ollada la epi-
de mis quedan al descubie o g an núme o de papilas ne iosas
de la capa dé mica de la piel.
(3) Nadie debe oca una he ida po insigni ican e que sea
( éase
asee. la
y
an isepsia),
ni p ocede á su cu ación sin habe -
se esc upulosamen e la ado y enjabonado las manos y bo des li-
b es de las uñas, á se ácil con un cepillo, y después con alcohol,
si de él se dispone en el momen o, y sin seca las con oallas, pa-
ños, e c., se p ocede á e i ica la cu a sin emo á in ec a la
he ida.
(-1) El agua sublimada en es os casos nunca debe es a i ula-
da á más concen ación que de uno po mil, y la bo icada, lo
me-
nos
al dos po cien o.
-27--
con la mezcla p ime a consignada en la no a de
la pág. 18, el cual se humedece á medida que
aya pe diendo la escu a inicial, con lo que se
comba i á el dolo
é
in lamación de la pa e (1).
El eposo del en e mo, y sob e odo el del miem-
b o lesionado, si la lesión iene asien o en alguna
de las ex emidades, es indispensable.
Si la he ida ó he idas, aunque sean le es, como
las an e io es, son más p o undas, in e esando
odo el espeso de la piel, se e i ica án los mis-
mos la ados con idén ico obje o y con el impo -
an e in de desin ec a las pa a e i a la ácil y ul-
e io in ección de las mismas, y, po ende, la su-
pu ación, p ocediendo después á la unión de los
bo des ó labios de la solución de con inuidad po
medio de i i as de
espa ad apo adhesi o
(2) calen-
adas p e iamen e á la llama de una bujía ó de
una ce illa (3). Después odo debe cub i se con
ozos de gasa hid ó ila, y encima de és os se co-
loca á una espesa capa de algodón ambién hid ó-
ilo, suje ándolo odo con algunas uel as de en-
da, que se á de gasa si de ella se dispone.
(1)
Pasadas unas cuan as ho as de es e a amien o, se sup i-
mi á, y con el in de e i a la muy posible y moles a complica-
ción llamada
lin agi is,
se debe aplica con un pincel ino á oda
la pa e lesionada a ias capas de colodión iodo o mado al 1 po
30, ó sea: iodo o mo un g amo, y colodión elás ico 30 g amos.
(2)
El espa ad apo adhesi o que se debe usa po es a es e-
ilizado, es el de Jhonson.
(3)
También pueden usa se i i as de a e án engomado, hu-
medeciéi Bolas po su supe icie adhe en e con agua he ida 6
con alguno de los líquidos an isép icos que se usa on pa a el la-
ado de la he ida, pe o nunca con sali a, po que es o expond ía
á una g a e in ección con odas sus consecuencias, y, po lo mis-
mo, jamás debe usa se pa a es e obje o el papel engomado p oce-
den e de los pliegos de sellos de co eos, como imp uden e é ino-
cen emen e es-cos umb e hace y que á algunos les ha esul ado
a al, como hemos enido ocasión de ap ecia en nues a p ác ica
p o esional,

Puede ocu i que po la ex ensión de la he ida
se haga p eciso uni sus bo des po medio de pun-
os de su u a. En es e caso, e i íquese el la ado
y desin ección de la he ida e e ida, y cúb ase és a
con gasa ó algodón empapados en los menciona-
dos líquidos, y man éngase en es e es ado has a
que el médico, á quien se hab á acudido, la su-
u e.
La hemo agia en las he idas ecién hechas
siemp e exis e con más ó menos in ensidad, ala -
mando no sólo al en e mo, sino ambién á las pe -
sonas que le odean. Si no uese muy in ensa,
puede sup imi se ó cohibi se con sólo los la ados
de la he ida ó con la comp esión de la misma po
in e medio de un poco de algodón hid ó ilo; pe o
hay ocasiones en que no sucede así, cons i uyen-
do la pé dida de sang e e dade o pelig o pa a
el pacien e.
En es os casos la sang e puede p ocede de la
o u a O abe u a de una ena ó de una a e ía.
Se á de una ena cuando su colo sea ojo obs-
cu o ó neg uzco, saliendo al ex e io ezumándose
po la he ida ó en o ma de cho o ó su ido con-
inuo; y
de
una a e ia,
si
el ojo es subido y el
cho o in e mi en e ó á sacudidas, exigiendo siem-
p e es os casos la p esencia del médico con u -
gencia pa a que ligue el aso ó asos o os, a
sean enosos ó a e iales, sin cu
y
a ope ación la
hemo agia no cesa ía de modo pe manen e; pe o
el pelig o, mien as es a ope ación llega á e ec-
ua se,
se
conju a á del modo siguien e: P oceda
la sang e de enas ó de a e ias lesionadas, en el
ac o debe ellena se la he ida con algodón ó gasa
es e ilizados, cub iéndolo después odo con cual-
quie a de es os ma e iales y comp imiendo sob e
es os cons an emen e, Con lo que en la hemo a-
gia enosa suele bas a pa a que és a
cese; pe o
— 29 —
en la a e ial no bas a es o, y hace al a, si es un
miemb o, liga és e ue emen e á algunos cen í-
me os po cima de la he ida, aliéndose de una
i a de ela esis en e, de un pañuelo de bolsillo
e o cido, e c., y con un palo ó bas ón da uel as
á es a ligadu a en o ma de lo que se da el nom-
b e de ga o e, en la segu idad de que ob ando
así la hemo agia cesa á. (Fig. 3.a)
Si la sang e p oce-
die a de una ena y
/
no se cohibie a po la
comp esión dicha, se
ha á una ligadu a co-
mo pa a la a e ial, pe-
o aplicándola en es e
caso á algunos cen í-
me os po bajo de la
he ida.
Respec o á las he i-
das
incisas, punzan es,
po
aplas amien o (1),
po
mo dedu as
ó
a ul-
si as
y po
a mas
de
1
uego,
decimos, con e-
lación á su a amien-
o,

l'i,h1/11
lo mismo en un o-
do que expues o an e-
io men e queda, sien-
do de necesidad el
médico, po lo menos
en es as úl imas, haya
quedado ó no den o
del cue po el p oyec il.
Hay o as he idas que en ez de se p oducidas
Fig. 3.a.—Aga o amien o.
(1) Las he idas con usas po aplas amien o con g andes ma-
gullamien os, son ela i amen e ecuen es en los ob e os e o-
-30—
de ue a á den o, lo son de den o á ue a, como
sucede en las ac u as complicadas, en que uno
de los ex emos del hueso ac u ado, dislace an-
do las pa es blandas po la iolencia de la lesión,
ó po aslado del en e mo en o ma inadecuada
lejos del si io del acciden e pa a se cu ado (1),
ompe la piel, aumen ando, co no es consiguien e,
la c í ica si uación del pacien e. La cu a p o isio-
nal de es as he idas exige los mismos cuidados ya
expues os.
En las he idas po
mo dedu as
ó
a ulsi as,
si se
sospecha ó se iene la e idencia de que el animal
ag eso padecie a la
abia,
obsé ense con odo
igo los consejos que en el capí ulo co espon-
dien e á es a en e medad, po odos concep os
ia ios
y
en odos aquellos que po la índole de su abajo ienen
que maneja bloques de pied a de g an peso, made a, me can-
cías, e c.
En odo caso, el miemb o ó egión lesionada, y cuan o an es,
se la a á con agua calien e y jabón, y ac o seguido se asu a á la
piel con cuidado pa a después ol e la á jabona y o a la con
un cepillo du o, desg asándola luego con é e ó alcohol.
Desin ec ada así la piel, las pa es p o undas de la he ida se
la an con agua (he ida) á la empe a u a de GO° cen íg ados
p óximamen e, y á cho o de alguna p esión, aliéndose pa a ello
de un i igado , á in de hace un pe ec o
y
p o undo la ado, y
con él elimina los cue pos ex años que puedan exis i , y aun los
coágulos de sang e. En los magullamien os ecien es, aun cuando
el shock sea poco acen uado ó que su ase inicial haya pasado, la
ampu ación como in e ención de u gencia nunca debe hace se;
pe o si más a de la in ección local exis iese, la ampu ación se
con ie e muy ecuen emen e en una medida sal ado a que es
necesa io sabe oma á iempo.
Tan o en es as g a es he idas como en odas aquellas mancha-
das de ie a, pol o, e c., se á muy p uden e ecu i á las
'inyec-
ciones de sue o an i e ónieo,
inyec ando diez cen íme os cúbicos
bajo la piel lo más p on o posible, epi iéndola á las cua en a
y
ocho ho as, y una e ce a al décimo día (Leja s), á in de p e e-
ni la g a ísima complicación llamada
é anos.
(1) Véase el capí ulo
T aslado de lesionados.
— 31 —
g a ísima y mo al, consignamos con odo de-
alle.
HERIDAS DE LA LENGUA Y DEL LABIO INFERIOR (I).
—Las de la lengua son gene almen e p oducidas
po mo dedu as del mismo indi iduo en el ac o de
la mas icación, po quemadu as con alimen os ex-
cesi amen e calien es y po algún iolen o golpe
en la ba ba (men ón), si es cogido es e ó gano en-
e los dien es.
Cuando la he ida es supe icial, bas a á pa a a-
a la. hace enjuaga o ios Ccolu o ios) con agua
mezclada con inag e (al 3 ó 4 po Ioo), calmán-
dose el dolo , si moles a, con algunas pincelacio-
nes de una solución de
clo u o de cocaína al i
po zoo,
hechas en la he ida; pe o si es más p o-
unda y se ha lesionado alguna a e ia, pa a cohi
bi la hemo agia mien as el
,
médico la su u a,
comp ímase con los dedos pulga é índice coloca-
dos uno encima y o o debajo de la lengua.
En odo caso de he idas de es e ó gano, aun en
las supe iciales, si en el inomen o se dispone de
agua oxigenada de 6 á io olúmenes, se debe con
és a hace colu o ios con el in de, asep izando la
boca, e i a la in ección de la solución de con i-
nuidad po la mul i ud de colonias de bac e ias
pa ógenas (mic obios) que en la boca cons an e-
men e exis en.
En los niños, y aun en.los adul os, las caídas y
golpes. sob e la ba ba aen como consecuencia
inmedia a, muchas eces, hendidu as del labio in-
e io con hemo agia abundan e. En es os casos,
después de asep iza la he ida y !a boca po el
medio que queda expues o, se cohibi á la hemo-
(1) Consignamos es as he idas en pa icula , po lo ecuen-
es que son
y
la ala ma que en ocasiones p oducen an o el do-
lo como la hemo agia.
CAPÍTULO III
TRASLADO DE LESIONADOS
Es asun o de muy capi al impo ancia cuando
una pe sona ha su ido una lesión en el campo, y
pa a su cu ación ó a amien o de ini i o iene
que se asladada á mayo ó meno dis ancia, ya
á una casa de soco o, ya á un hospi al, á su do-
micilio ó al del médico; y epi imos que es de ca-
pi al impo ancia pa a el en e mo, po que de e-
i ica ó no su aslado en o ma adecuada, depen-
de que se le e i en ó se le aumen en sus su i-
mien os, en ocasiones excesi os, y has a que le
sob e enga alguna complicación, como po ejem-
plo, que las ac u as simples de los huesos de los
miemb os, en especial de los in e io es, puedan
con e i se en complicadas ( éase
_F ac u as),
ag a ando, po lo an o, el p onós ico de la lesión.
En odo caso de ac u a de los miemb os, se
debe an es de emp ende el aslado del pacien-
e, inmo iliza el hueso ó huesos ac u ados po
medio de un endaje p o isional, despojado p e-
iamen e de los es idos que cub an al miemb o
a ec o, sin acciones ni iolencia alguna, lo que
se consigue
co ándolos
con ije as ó na aja de
buen ilo.
Es e endaje consis i á en é ulas,
que pueden

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9
e u
d' Asá
n
— 39 —
se de dis in as ma e ias, y de endole es pa a su-
je a las.
Pa a las p ime as podemos se i nos de lo que
más á mano se enga, como abli as de cualquie
clase: de cajas de ciga os, de pe sianas, de ba-
laus adas, e c.; de láminas de hoja de la a, de
ca ón, de co eza de á boles, de haceci os he-
chos con ami as de és os y aun de paja y juncos;
pa aguas, bas ones y has a cucha as; almohadi-
llando odos es os obje os du os an es de aplica -
los, con elas que, á al a de o as (6 de algodón
en ama) se u iliza án las opas del lesionado co -
adas en o ma de i as de ancho y la go que las
ci cuns ancias exijan. Asimismo se co a án las
é ulas de las dimensiones que p udencialmen e
sean necesa ias, las que una ez aplicadas, se su-
je a án con pañuelos de bolsillo ó con se ille as
doblados en o ma de co ba a, ó con endole es
hechos con i as del pan alón, camisa, e c., si de
o a cosa no se dispone. (Figs. 4.
a
y
5.a)
Fig. 4.
a
.—Reducción p o isional de una ac u a de an eb azo.
A al a de odo obje o pa a con ecciona las é-
ulas, podemos ap o echa el mismo lesionado
pa a sob e él inmo iliza el miemb o ac u ado.
Si se a a de uno de los in e io es, se uni á al o o
po medio de endas ó de endole es, y si del su-
pe io á lo la go del onco. (Fig. 6.a)
P epa ado el ac u ado en es as condiciones, ó
cu ada una con usión ó una he ida y cohibida la
-
40 --
hemo agia, si exis ía, del modo
y
o ma que en
su espec i o luga hemos dicho, se p ocede
á los
p epa a i os pa a aslada al lesionado.
Es e aslado puede e i ica se de muy dis in-
Fig. 5.
a
.—Reducción p o isional de una ac u a de la pie na.
os modos: á cues as ó en b azos de o o homb e,
siemp e odeando el en e mo con sus b azos el
cuello de su conduc o pa a suje a se mejo ; sen-
ado sob e las manos en elazadas de dos indi i-
duos de buenas ue zas, si no se dispone de silla,
sillón
ú obje os análogos; y en coche, ca o y ca-
milla; pe o en iéndase bien, que no odos es os
medios de anspo e son indi e en es pa a odos
los casos, po que, po ejemplo: un ac u ado de
pie na ó de muslo, no es posible aslada le más
que en camilla sin expone se á aumen a los su-
imien os y causa le mayo es males.
Una camilla puede imp o isa se en el luga del
acciden e con eccionándola con los ecu sos que á
mano hallemos y con los que la imaginación nos
sugie a cuando, como gene almen e sucede,
no se
iene á disposición una camilla ó lecho anspo a-
ble o mada po sólida a mazón de ba as de hie-
o ó de made a, en e las que se suje a
un g an
Fig. 6.
a
. —Reducción
p o isional de la ac-
u a del muslo ó de la
pie na.
sus cua o pun-
— 41 —
ozo de lienzo ue e ó de lona, y
men e odos conoce án.
En el campo se puede imp o isa
ecu iendo á la casa más ce ca-
na, si la hay, pa a que nos acili-
en ablas de made a ó alguna
pue a, so á ó banco, anga illas
ó escale a de mano, obje os o-
dos que, pa a que nos su an el
in que deseamos, enemos que
cub i con algún colchón ó col-
chone a y almohada, ó sus i ui -
los con man as, paja, e c.
También puede anspo a se
un lesionado colocándole en una
man a que conduci án cua o
homb es, cogiéndola cada uno
po una pun a; y en el caso de
no habe es e núme o, bas a án
dos, haciendo an es una ja e a
en cada lado de dicha man a,
po las que se in oduce ó se
pasa án dos palos esis en es,
que se pueden co a de los á -
boles inmedia os; y lo mismo
decimos de los anchos sacos
que si en pa a ha ina ó pa a
ce eales, siemp e que se co en
las pun as del ex emo ce ado.
Asimismo puede conduci se
un en e mo en una man a a adas
as dos á dos, y pasando po ellas un palo queda
en o ma de hamaca, pudiéndola lle a dos hom-
b es suspendida de los homb os. (Fig. 7.a)
Puede ocu i que en el momen o del acciden e
de nada de odo lo expues o podamos dispone ,
y en es e caso aún nos queda el ecu so de pode
que segu a-
una camilla
4`? -
— 43 —
con ecciona una camilla con dos la gos oncos
de á boles jó enes, colocados pa alelamen e y
unidos po pali os ans e sales poco espaciados,
sob e los que se ex iende amaje ino ó ye ba que
sus i uya al colchón. Es os pali os ans e sales se
suje a án á los la gos y pa alelos con dicho amaje
ó ye ba, si cue das á p opósi o no se iene á
mano.
En el caso de que el he ido ó lesionado sea as-
ladado á una es ación e o ia ia pa a luego se
anspo ado en el e oca il, se le in oduci á en
el depa amen o colocado en la misma camilla, si
en ella ha sido conducido, apoyándola á a és en
dos asien os, ó sob e dos bancos si se a a de un
u gón, al obje o de que la ine i able epidación
que en la ma cha expe imen e el en e mo sea odo
lo menos posible; pe o si no ha sido conducido en
camilla, se coloca á en e los dos asien os ó ban-
cos mencionados un able o ó cosa pa ecida, en el
que se haya pues o un colchón ó colchone a y al-
mohada pa a la cabeza, endiendo ac o seguido al
pacien e en es a cama imp o isada, con odo cui-
dado y ab igándole con enien emen e. Llegado al
pun o de des ino, se le baja á del ca uaje con
idén icas p ecauciones pa a se asladado á su
domicilio, á un hospi al, e c.
Le an a un en e mo del si io donde su ió el
acciden e después de se p epa ado, como con-
signado queda, pa a se conducido en camilla, no
es un ac o baladí que no necesi e, po quienes le
ejecu an, cie os cuidados y des eza pa a e i i-
ca le en condiciones de causa le odas las menos
moles ias posibles, y muy especialmen e si se a-
a de alguna ac u a de las ex emidades in e-
io es.
An es de p ocede á le an a un lesionado, que
po lo gene al se halla á endido en el suelo, se

— 44 —
coloca la camilla en la misma línea que aquél, de
modo que el ex emo de és a co espondien e á
los pies, con on e con su cabeza. Si pa a es a
ope ación sólo exis en dos pe sonas, se si ua án
una á cada lado del en e mo, y cogiéndole una
po las pie nas, cuidando de no a ia la posición
de és as, sob e oco si de alguna ac u a se a-
a, y la o a po la cabeza y onco, y ele ándole,
le pasan po encima de oda la longi ud de la ca-
milla deposi ándole en ella con las p ecauciones
y cuidados debidos.
En el caso de dispone se de es pe sonas, dos
ienden sus b azos po debajo de la espalda y
muslos del pacien e, y la e ce a sos iene la pa e
lesionada, sea la cabeza ó los miemb os, y se le
iende en la camilla del modo y o ma dichos,
ab igándole en seguida cuidadosamen e, y colo-
cándose dos de ellos en los espec i os ex emos
de la epe ida camilla, la conducen, y la o a ma -
cha á al lado igilando y a endiendo al en e -
mo (i).
La camilla siemp e se á lle ada suspendida de
las manos ó po co eas
ó
cue das llamadas
po a-
camillas,
que odean los homb os de los conduc-
o es, e i ando en lo posible lle a la sob e los
homb os di ec amen e po cua o pe sonas, po -
que además de o os incon enien es, iene el no
pequeño de que el indi iduo enca gado de igi-
la al en e mo, no pueda cons an emen e en e a -
se de su es ado, y mucho más si su g a edad pue-
de da luga al allecimien o, del que no se en e a-
ían con la opo unidad debida, y, po lo an o, sin
p es a le los auxilios que
posiblemen e le e i a an.
(1) Pa a saca de la camilla al lesionado, se ha á, con oda
p ecaución, y en la misma o ma que se hizo pa a coloca le en
ella.
- 45 -
Los conduc o es de una camilla no ma cha án,
bajo ningún p e ex o, al paso mili a , sino al que
se llama
queb ado,
es deci , que al comenza la
ma cha lo ha án con dis in o pie pa a que así el
mo imien o sea más sua e y sin oscilación ni ai-
én y no moles e al en e mo.
En el caso de subi una cues a, la cabeza del
pacien e p ecede á á los pies, y
ice e sa
si hay
que descende , excepción hecha de ac u a de
alguna ex emidad in e io , pa a así no aumen a
sus su imien os. Los pasos deben se siemp e co -
os y sin sacudidas y con las pie nas en lige a le-
xión, e i ando, á oda cos a, sal a zanjas, pa e-
des, e c., escogiendo, p e e en emen e, el camino
menos acciden ado si posible ue a.
CAPITULO IV
PICADURAS
Las picadu as son pequeñísimas he idas p odu-
cidas po obje os
punzan es,
po
insec os
ó po
ani-
males enenosos.
PICADURAS POR OBJETOS PUNZANTES.
—
LOS
al ile-
es, agujas, punzones, e c., de an o uso po las
seño as, pueden, co no muy ecuen emen e suce-
de, ocasiona picadu as en la piel, cuyas conse-
cuencias á eces son moles as y aun g a es po la
in ección local que ácilmen e aen en pos de sí,
o iginando lemones, panadizos, e c.
En odos es os casos, y
á
in de e i a , de p e-
ca e las consecuencias posibles dichas, debe p o-
cu a se la salida de sang e po la picadu a, e i i-
cando p esiones de a iba abajo, aplicando sob e
ella, ac o segu
i
do, algodón hid ó ilo empapado en
alcohol pu o ó alcan o ado; pe o si se ca ece de
es o, en agua he ida ó muy limpia, que se man-
end á así po espacio de algunas ho as; p ecau-
ción que aconsejamos se haga siemp e, en la posi-
bilidad de que el obje o ó ins umen o que e i i-
có la pequeña lesión pudie a es a sucio.
PICADURAS POR INSECTOS.
—
Las
a ispas,
abejas y
a añas, odos sabemos causan picadu as muy mo-
les as po el i o dolo é in lamación que las acom-
paña, aunque son de ca ác e le e.
— 47
In én ese siemp e, en las de abejas y a ispas,
ex ae el aguijón que po egla gene al dejan den-
o (i), aliéndose pa a ello de una aguja pe ec-
amen e es e ilizada en su ex emo agudo po me-
dio de la llama de una lámpa a de alcohol ó so-
me iéndola al agua hi iendo, y después, sob e la
pa e a ec a, se aplica án comp esas de gasa ó de
algodón hid ó ilos humedecidos con agua salada
ó de Colonia, con alcohol pu o y mejo alcan o a-
do ó con é e , y si se dispusiese de amoníaco se
ins ila á sob e la picadu a alguna go a de es a
subs ancia; pe o si de odo es o se ca ece en el
ac o, las comp esas pueden se de ela de hilo ó
de algodón muy limpias empapadas con el agua
salada dicha, en agua dien e ó en agua ía (2).
PICADURAS POR ANIMALES VENENOSOS.—Las
pica-
du as p oceden es de animales enenosos, como
la
íbo a,
que an o abunda en algunas egiones de
España, y las
se pien es
en los países cálidos, son
siemp e g a es, y se impone en el momen o un
a amien o ené gico, en an o se hace ca go del
lesionado el médico, á quien se hab á a isado con
p emu a.
(1)
Es p ecaución muy con enien e y aun indispensable, co -
a la pa e de aguijón que sob esalga de la piel con unas ije as
an es de ex ae le, pa a de ese modo es a el i us que con enga
y
que cons i uye la exícula ó depósi o del eneno.
(2)
En es as pequeñas lesiones son ú iles algunas pincelacio-
nes sob e la picadu a, con el colodión siguien e:
Amoníaco

15 g amos.
Colodión

5 —
Acido salicílico.

0,50 —
Asimismo son e icaces las pincelaciones con
ic iol
pu o, como
analgésico y esolu i o, aplicando encima una comp esa de ela
de hilo ó de algodón pa a que no empape el medicamen o, como
lo ha ían si en su luga ue an de gasa ó de algodón hid ó ilo. A
odo ance se e i a á se asque el en e mo la picadu a po el au-
men o del dolo que al ac o p oduce.
— 54 —
En es as ex ensas quemadu as puede sucede ,
pa icula men e á los niños, e les, á pesa de sus
impo an es lesiones, como si nada les moles a a,
con una anquilidad pasmosa é indi e en es á odo
lo que les odea, poseídos sólo de g ande sed;
anquilidad que debemos ad e i , pa a e i a
desag adable so p esa, es p ecu so a de un p óxi-
mo y a al in del en e mo, es el shock que
acaba-
mos
de ci a (i).
O as complicaciones g a es pueden p esen a -
se en las quemadu as ex ensas, como son conges-
iones in ensas isce ales ( iñones, hígado, pulmo-
nes, e c.), y aun el siemp e amenazado
edema de
la glo is (2).
(1)
En es os casos de g a edad inminen e puede ecu i se á
las in
y
ecciones de
sue o a i icial y
á los baños calien es.
(2)
El en e mo es a acado de accesos de so ocación y de dis-
nea po la di icul ad de espi a , que pueden e mina con su exis-
encia.
En el momen o que se no en es os ala man es sín omas, se
aplica án á la ga gan a comp esas empapadas en agua muy ca-
lien e
y
ha á inhalaciones de apo es emolien es con cocimien o de
aíz de mal abisco ó de hojas de mal as; y si la as ixia se hace
inminen e, la aqueo omía, ya que la in ubación se ha ía muy di-
ícil po la g ande es echez de la en ada de la la inge en es os
casos.

CAPITULO VI
CONGELACIÓN
Los e ec os que el ío excesi o p oduce un
nues o o ganismo eciben el nomb e de
congela-
ción.
Es a, pa a mejo comp ensión de nues os
lec o es, la di idi emos en
pa cial,
cuando sólo
a ec a á una pa e ó egión, y
lo al,
si odo el o -
ganismo ha sido in adido.
En la p ime a ó pa cial se pueden dis ingui es
g ados:
En el p ime o exis e in lamación ó aumen o de
olumen en espacios pequeños y limi ados, que se
iñen de un colo ojo obscu o y aun iolado, con
piel b illan e y dolo en o ma de pico ó p u i o
muy moles o; enómeno que se mani ies a gene al-
men e en los dedos de los pies y de las manos y
en las o ejas, conocido con el nomb e de
saba-
ñones.
El segundo g ado se di e encia del an e io en
que la epide mis se le an a o mando ampollas ó
lic enas, y suele se consecu i o del p ime o, con
dolo más i o. Si las lic enas se han abie o, se
dice que el sabañón es á ulce ado.
El g ado e ce o, e dade amen e g a e, po la
gang ena que se p esen a y po que puede a ec a
á pa e ó o alidad de un miemb o, se di ide en
es o mas:
— 5(3 —
En la p ime a o ma, odo el espeso de la piel
iene una colo ación neg uzca, y po su blandu a
se desp ende po sí sola ó con g ande acilidad;
o as eces, po el con a io, se pone du a y lí i-
da. La o ma segunda se ca ac e iza en que la gan-
g ena es más p o unda, con insensibilidad de la
pa e mo i icada y con ílic enas que después son
sus i uidas po esca as, debajo de las cuales exis e
supu ación. Si es a gang ena, que puede adop a
los ca ac e es de seca ó de húmeda, aba ca odo
el espeso del miemb o, cons i uye la e ce a
o ma.
Co no se comp ende ácilmen e, el, g ado e ce-
o siemp e es g a e y exige sea a ado cuidado-
samen e po el médico.
La congelación /ola/ iene e ec o cuando un in-
di iduo ha sido sepul ado en e la nie e; cuando
debili ado po la gas y penosas ma chas ó po ali-
men ación insu icien e se ha sen ado á la in empe-
ie, aunque el ío no sea excesi o. Lo mismo de-
ci nos de los alcoholizados (bo achos) (i).
La piel de los desg aciados congelados es á ía
y lí ida, con lige a colo ación iolada en la boca,
na iz, pies y manos; la espi ación y el pulso son
nulos ó apenas pe cep ibles; la sensibilidad es á
abolida po comple o y ígidos los miemb os, co-
mo ambién las o ejas y na iz, odos los cuales es-
án du os y ágiles, has a el ex emo que con la
(1) Es muy expues o en las épocas de ío sen a se al ai e li-
b e, pa a
aquellas suje os debili ados po una excesi a ma cha,
po que po es e es ado y po la baja empe a u a pueden cae en
un sopo p ecu so de la, congelación.
Los alcoholizados que abandonados en la ía pública, endidos
en ie a ado mecidos po la can idad de alcohol inge ido, pueden
co e la misma, sue e si ca i a i amen e no se les sepa a de esa
an comp o2ne ida si uación, p es ándoles al mismo iempo los cui-
dados que su es ado equie e.
7
más pequeña iolencia pueden se pa idos; ci -
cuns ancias que hay que ene muy p esen es
pa a maneja á es os acciden ados cuando se acu-
da á soco e los ó á p ocede á su aslado de un
luga á o o, pa a e i a p oduci les alguna ac-
u a, que ag a a ía su es ado ul e io si enían la
sue e de ol e á la ida.
En las congelaciones de p ime o y segundo g a-
do (sabañones), se p e end án sus e ec os es a-
bleciendo el calo po o ación simplemen e, y se
e i a án, esgua dando las manos, pies y o ejas
del ío in enso, como ambién se e i a án cuidan-
do de no calen a b uscamen e es as egiones
ap oximándolas á un b ase o ó chimenea encen-
didos.
Si á pesa de es os medios p e en i os los sa-
bañones se p esen an en su p ime g ado, ómen-
se baños de pies ó de manos con agua bien calien-
e du an e el día, y po la noche pincelaciones en
los si ios a ec os con
in u a de iodo
ó con
acei e
esencial
de
emen ina (1).
En los casos en que los
(1) Es os medicamen os pueden se sus i uidos con en aja
po la ó mula siguien e:
Ic iol.

3 g amos.
Reso cina

Lanolina.

50
Acei e de oli as

10
--
Agua des ilada

50
Pa a pincelaciones.
Habiendo demos ado los doc o es S ephens, Ne e y o os que
los saba iones son consecuencia de la disminución del pode coagu-
lan e de la sang e, aconsejan, pa a aumen a la coagulabilidad de
és a, we adminis e á los indi iduos, no sólo con p edisposición
pa a padece los, sino has a á los que ya los su en, el
clo u o de
calcio
disuel o en agua á la dosis de 0,60 cen ig amos á un g amo
dia io, con cuyo a amien o han ob enido muy posi i os esul a-
dos en es a moles a en e medad.
El doc o Thumen p econiza la
b omipina
pa a comba i el
— 58 —
sabañones es én en el segundo g ado, p o éjanse
las lic enas con una capa de algodón hid ó ilo;
pe o si és as han sido abie as (sabañones
ulce a-
dos),
deben la a se con agua bó ica, aplicando
después comp esas de gasa es e ilizada y
encima
una capa de algodón, suje o odo con una enda.
Es a cu a debe hace se po mañana y noche (i).
Nada decimos ace ca del a amien o de la con-
gelación de e ce g ado, po se és e de la exclu-
si a incumbencia del médico.
p u i o ó pico que acompaña á los sabañones; medicamen o que
usa mezclado con pa es iguales de acei e de icino ó de una po-
mada emolien e, con la que un a las pa es a ec adas, haciendo
desapa ece muy p on o los mencionados moles os pico es.
(1) En los casos de sabañones no ulce ados, deben baña se du-
an e el día de una á es eces con agua an calien e como se
pueda sopo a , po espacio de diez á quince minu os; después de
cada baño se secan con cuidado y se la an con alcohol. Po la no-
che se maca án con el siguien e líquido:
Ic iol

de 1 á 5 g amos.
Reso cina

de 1 á 3
Acei e de oli as


10

Agua des ilada c. s. pa a hace un o al de 50 g amos.
Si los sabañones es án ulce ados, se da án baños en las mismas
condiciones que si no lo es u ie an; después de secos, se espol o-
ea án con
subni a o de bismu o, y
po la noche se aplica la
ó mula ic iolada an e io ; pe o si las ulce aciones son ex ensas,
se sup imi á la sal de bismu o, sus i uyéndola po el mencionado
líquido.
Como a amien o dis in o del an e io men e expues o, pueden
usa se pincelaciones cada es días con:
Acido píc ico

0,5 á 1 g amo
disuél ase en c. s. de é e sul ú ico, y añádase:
Agua des ilada

150 g amos.
Encima se coloca á la comp esa de gasa cubie a con algodón y
las co espondien es uel as de enda, excluyendo oda ela im-
pe meable en el apósi o.
El ácido píc ico nunca se usa á en pol o, pa a e i a una muy
posible in oxicación.
kí.
N
59 -
En la congelación
o al
de un indi iduo, pa a
soco e le, se debe p ocede del siguien e modo:
Si se anspo a á un helado, á un congelado e-
pen inamen e á un local calien e, de segu o su
mue e, si aún i ía, se ía un hecho. Po eso se le
debe desnuda en el mismo si io donde se le en-
cuen e ó inmedia o á és e y al ai e lib e. A
se
posible se le icciona á odo el cue po con nie e
ó hielo, y á al a de es o con agua muy ía, cuya
empe a u a
se
i á ele ando paula inamen e has a
e i ica lo con emplada; y ya en es as condicio-
nes, y en uel o en una lige a man a, se le asla-
da á á un local ó habi ación que es é á la empe-
a u a del ambien e ex e io , donde colocado en
una la ga mesa ó en el suelo, se le p ac ica á,
si
sus b azos es án lexibles, la espi ación a i icial
del modo y o ma expues os en el capí ulo co es-
pondien e de es e lib o.
Si po o una se consigue que la espi ación
na u al se es ablezca, se le aslada á á una habi-
ación algo calen ada, ab igándole á la ez con
man as ías que se i án sus i uyendo poco á poco
po o as g adualmen e calen adas, como, asimis-
mo, se ele a á la empe a u a de la habi ación.
En es e es ado el en e mo, se le es imula á dán-
dole á ole amoníaco, é e ó inag e, y si es ac-
ible, se le da án cucha adas de ca é con coñac.
En el caso a o unado de que el congelado
uel a á la ida y se no a a que alguna egión de
su cue po conse a la insensibilidad acompañada
de colo ioláceo, p ecu so es de la gang ena, se
la en ol e á con abundan e algodón hid ó ilo,
mien as el médico p ocede á ejecu a la ope a-
ción que las ci cuns ancias demanden.

CAPITULO VII
ACALORAMIENTO
El excesi o calo del ambien e, an o en el ai e
lib e como en espacios ce ados, según sucede en
algunos alle es indus iales y en los depa amen-
os donde es án si uadas las calde as de apo ,
puede p oduci un acciden e en o ma de sínco-
pe en ex emo g a e y aun a al pa a el acciden-
ado si no se le soco e con enien emen e y con
opo unidad (1).
El acalo amien o se mani ies a en un p incipio
po des allecimien o y sed in ensa, a iga pa a es-
pi a y has a é igos, seguidos es os sín omas de
aumen o de la empe a u a no mal, con pulso débil
y acele ado, lengua seca y ojo y abul ado os o.
El en e mo en es as condiciones se mue e di ícil-
men e, y casi indi e en e á odo lo que le odea,
cae al suelo con pé dida del conocimien o y con-
(1) El acalo amien o es ecuen e en los meses es i ales en
nues a península, sob e odo en sus egiones me idionales, cau-
sando íc imas en los ob e os del campo, especialmen e po su
pe manencia du an e la gas ho as bajo los ayos de un sol ab a-
sado , de las cuales odos los años la p ensa pe iódica nos da
cuen a. También es ecuen e es e g a e acciden e en los mili a-
es cuando es án en las eglamen a ias maniob as y en campaña,
C31110
algunos casos han ocu ido en la que ac ualmen e sos ene-
mos en ie a a icana.
- 61 -
acciones muscula es de miemb os y ca a; la es-
pi ación se hace i egula é incon able el pulso
po su ecuencia y debilidad; las pupilas se dila-
an, espi a es e o osamen e
y
a oja espuma san-
guinolen a po la beca, iniendo po in la mue e.
Pueden e i a se las unes as consecuencias de
es e acciden e, si el indi iduo es auxiliado desde
su p incipio, conduciéndole á si io ai eado y con
somb a, e escándole al mismo iempo con a u-
siones de agua odo lo más ía posible, aliendo-
se pa a ello de un pañuelo, se ille a ó oalla, á la
ez que se ai ea con un abanico ú obje o análogo.
Si el acciden e hubie a adqui ido ma
y
o in en-
sidad, se ob a á ápidamen e qui ando al en e mo
odas sus opas, y, endiéndole con la cabeza más
ele ada que el cue po, se le hacen las a usiones
ías como queda mencionado y se le aplica án,
además, paños empapados en agua con inag e en
cabeza y pecho, icciones gene ales es imulan es
y aun sinapismos en las ex emidades; ca é con
coñac, on, e c., al in e io , y si es necesa io se le
e ec ua á la espi ación a i icial, y aun se le ha á
aspi a po la na iz amoníaco, é e ó inag e.
CAPITULO VIII
INSOLACIÓN
La acción di ec a y con inuada de los ayos so-
la es, especialmen e en el e ano, sob e la cabe-
za, y sob e odo si es á desp o is a de odo oca-
do (somb e o, go a, e c.), p oduce la
insolación,
ó
lo que es lo mismo, la
conges ión del ce eb o,
siem-
p e g a e y que
á
oda cos a debemos p ocu a
e i a .
Se di e encia la insolación del acalo amien o
po su causa y po sus e ec os; siendo los dos ca-
sos en ex emo g a es.
La causa del p ime o, como mencionado queda,
son los ayos del sol` ob ando di ec amen e sob e
el c áneo (cabeza), y la del segundo acciden e,
la
ele ada empe a u a del ambien e aun con ausen-
cia del sol.
En la insolación, el indi iduo a ec o acusa ue -
e dolo de cabeza con zumbidos de oídos, insom-
nio, é igos y ómi os; el pulso es len o, lleno y
du o, y exis e ex eñimien o.
En
la o ma más g a e, que puede se con inua-
ción de la an e io , el dolo de cabeza es más in-
enso, acompañado de deli io y de g ande agi a-
ción, y la empe a u a es no mal, cayendo el indi-
iduo en un es ado cama oso que, po lo gene al,
es p ecu so
de una p óxima mue e.
— 63 —
Se e i a á la insolación, como es lógico, p ocu-
ando no expone se á los ayos di ec os del sol
con la cabeza desp o is a de la p o ección de go-
a ó somb e o, debiendo se és os de colo es cla-
os y mejo blancos, pa a que así e lejen al ex e-
io el pode calo í ico de sus ab asado es ayos.
Las nod izas y niñe as cuida án, muy mucho, que
los niños á su cuidado no eciban el sol di ec a-
men e, sino p o egidas sus cabezas con ocado
ad
i oc
ó con somb illas de las que nunca es a án des-
p o is os.
¡Cuán os
niños son íc imas de la inso-
lación po descuido de sus acompañan es!
En los casos de insolación se debe, como en
los de acalo amien o, coloca al en e mo á la som-
b a,
aplicándole inmedia amen e omen aciones
de
agua con inag e ó simplemen e con agua muy ía
á la cabeza, cuidando de que es é és a más ele ada
que el es o del cue po, y si se dispone de hielo ó
de nie e (i), llénese una ejiga que se adap a á
pe manen emen e á dicho
si io,
siendo además
con enien e y has a indispensable, si el en e mo
es ue e y obus o, p ac ica le una sang ía, y si
no, aplica le algunas sanguijuelas de ás de las o e-
jas ó en las má genes del ano, á la ez que sinapis-
mos en las ex emidades in e io es.
Si se p esen a an sín omas de as ixia, p ac íque-
se la espi ación a i icial y désele á ole amonia-
co, é e ó inag e ue e (2).
(1)
La nie e ó el hielo se mezcla án con sal común pa a así
aumen a su pode igo í ico.
(2)
Es án indicadas en es os casos las inyecciones de ca eína:
Ca eína

2,50 g amos.
Benzoa o de sosa

3

A
gua des ilada

10

Pa a pone un cen íme o cúbico po inyección.
Lo an es posible, al p incipio, se le debe adminis a un pu -
gan e de:
CAPITULO X
HEMORRAGIAS
A la salida de la sang e al ex e io po al e a-
ción de los asos (i) que la con ienen, es á lo que
se llama
hemo agia.
Es
aumá ica
la hemo agia cuando, po e ec o
de una he ida, es lesionado uno ó más asos san-
guíneos, y
espon ánea
si la sang e sale al ex e io
po alguna abe u a na u al (2) sin causa ap ecia-
ble, po lo menos pa a los p o anos á la ciencia de
cu a (3).
Aquí sólo nos ocupa emos de es as úl imas, po
habe a ado de las p ime as ó
aumá icas,
con
ocasión de las he idas.
Epis axis (4).
Es a hemo agia, demasiado ecuen e, puede
hace su apa ición de un modo espon áneo ó como
consecuencia de un golpe, más ó menos iolen o,
ecibido en la na iz ó egiones inmedia as.
(1)
A e ias, enas y capila es.
(2)
Na iz, boca, ano, e c.
(3)
Se llama
hemo agia, in e na
cuando la sang e de amada
de los asos se acumula en alguna ca idad na u al: ma iz, es ó-
mago, c áneo, e c.
(4)
Salida de sang e po la na iz.

71
-
En odo caso con iene a loja los es idos del
pacien e, en pa icula los del cuello.
Si la hemo agia es lige a, pa a con ene la suele
bas a gene almen e ap e a las alas de la na iz
con los dedos índice y pulga , inclinando al mismo
iempo la cabeza hacia adelan e pa a e i a que la
sang e de amada in e io men e caiga á la ga -
gan a; pe o si no bas a a es o, apónese el lado
que sang e con algodón hid ó ilo es e ilizado em-
papado en agua con inag e
(oxic a o) (1),
y aun
mejo en
agua oxigenada
á diez olúmenes, si de
ella se dispone (2), cuyo apón debe pe manece
aplicado diez ó doce ho as. Como al ex ae el a-
pón es lógico que es é seco y adhe ido á la muco-
sa, pa a e i a una acción b usca, que muy posi-
blemen e ep oduci ía la hemo agia, colóquese
un a o an es de la ex acción un nue o apón
jun o al p ime o mojado en igual clase de agua ó
simplemen e he ida, pa a que en i ud de la ca-
pila idad se eblandezca y pueda se ex aído sua-
e y ácilmen e.
Si á pesa de los medios dichos la hemo agia
(1)
Es bas an e gene al que en es os casos el ulgo, algunas
eces con éxi o, use apones hechos con ami as de pe ejil.
(2)
También puede emplea se pa a empapa el apón una so-
lución de e ipi ina al 10 po 100, ó de
an ipi ina
en igual p o-
po ción. Nunca pa a es e obje o se usa á la solución no mal de
pe clo u o (le l ie o,
po la i i ación que es e medicamen o p o-
duce en la mucosa, llegando, en ocasiones, á ulce a la misma.
Ca no ecomienda en las epis axis la solución de
gela ina
al 50
po 100. Es a se hace del modo siguien e: undida la solución al
baño de ma ía, se inyec a len amen e en la osa nasal que sang a,
con una je inga, la solución y de o ma que se di unda po o-
das y cada una de las pa es de la mucosa. El e ec o bene icioso
es inmedia o si la inyección ha es ado bien hecha; pe o como la
gela ina es un buen medio de cul i o mic obiano, se debe la a la
osa nasal, que ha sido gela inizada, abundan emen e, unas ho as
después con agua he ida po medio de una je inga. Po lo mis-
mo, nunca se usa án apones con la solución de gela ina.
— 72
no se cohibie a, no cesa a, a ísese al acul a i o
pa a que e i ique el aponamien o an e io y aun
el pos e io , ó emplee algún o o medio que la
ciencia le aconseje.
En las
epis axis
epe idas es de g an p ecaución
acudi á un especialis a pa a que, p e io un minu-
cioso examen de las osas nasales, sup ima la cau-
sa p oduc o a de la hemo agia.
E emop igis.
A la expulsión de sang e po la boca p oceden-
e de los pulmones se llama
hemop isis;
expulsión
que gene almen e a p ecedida de cosquilleo en
la la inge ó de lige a os. Es a sang e casi siemp e
iene un colo ojo subido, y po lo egula mez-
clada con ai e; ci cuns ancias que la di e encia de
la que p ocede del es ómago ó de la pa e pos e-
io de las osas nasales (na ices), cuyo colo es
ojo obscu o y nunca ai eada.
En la mayo ía de los casos es a hemo agia es
consecuencia de la en e medad denominada
ube -
culosis pulmona ,
ó de la conges ión más ó menos
in ensa de los pulmones, so p endiendo siemp e
su apa ición muy desag adablemen e al en e mo y
á su amilia, la que en el ac o eclama y debe e-
clama la p esencia del médico; pe o en an o
és e
llega, el pacien e gua da á eposo absolu o en la
cama, abs eniéndose ambién de habla , á la ez
que se le aplica án sinapismos en las ex emida-
des in e io es, y á
los pies bo ellas de
agua ca-
lien e.
La alimen ación se á leche
ó caldo íos, y
si
se
dispone de hielo ó nie e
se
ha á oma al en e -
mo, mien as du e la expulsión de sang e, algún
— 73 —
que o o oci o. Después el acul a i o dispond á
lo que
más opo uno conside e (i).
Gas o azin.
A la expulsión de sang e po la boca p oceden-
e del es ómago se llama
gas o agía (2).
En es e caso, co no ya hemos dicho al a a de
la
hemop isis,
y epe i nos aquí, la sang e es
ojo
obscu a y no ai eada.
Es a hemo agia es siemp e dependien e de al-
guna en e medad del es ómago, en la que ambién
la p esencia del médico se hace indispensable;
pe o mien as és e la e i ica, se acos a á al en e -
mo en la cama boca a iba (3), con la cabeza baja
(sin almohada), gua dando quie ud comple a. Ni
sólida ni líquida se le da á alimen ación alguna.
La sed se le calma á dándole á chupa algunos
oci os de nie e ó de hielo, y á al a de es o, con
simples buchadas de agua ía, que expulsa a
después.
Los ómi os y dolo es del es ómago se p ocu-
(1)
Po las azones que expond emos en el cu so de es e capí-
ulo, en oda hemop isis, como en oda hemo agia de las en él
a adas, es á indicado el
clo u o de calcio,
pa a oma á cucha a-
das cada es ó cua o ho as de la siguien e solución:
Clo u o de calcio

4 g amos.
Agua des ilada

300
Ja abe simple

25
—Mézclese y disuél ase.
Innecesa io c eemos indica ambién las inyecciones de
e go ina
de
e go inina.
Algunos ecomiendan las de
sue o gela inizado,
pe ec amen e es e ilizado, á la dosis de 100 á 150 g amos po in-
yección. La ipecacuana á dosis' omi i a es á asimismo indicada
cuando la hemop isis es pe sis en e. Lo mismo decimos de las in-
yecciones de clo hid a o de eme ina y del sue o an idi é ico.
(2)
También se la conoce con el nomb e de
hema emesis.
(3)
En
decúbi o supino
ó
do sal.
— 74 —
a á calma los con la aplicación de una ejiga con
nie e ó hielo á la egión de es e ó gano, ó con pa-
ños empapados en agua ía mezclada con ina-
g e. Después el acul a i o ha á lo que su ciencia
le sugie a (i).
En e o agía.
Se da el nomb e de
en e o agía
a la expul-
sión de sang e po el ano p oceden e de los in-
es inos (2).
Las causas de la hemo agia in es inal son muy
dis in as, y que no consignamos po que la índole
de es e lib o nos lo impide.
En odo caso se ha á gua da cama al en e mo
con el más absolu o eposo, como ambién se le
sup imi á oda clase de alimen ación sólida, dán-
dole solamen e pequeñas can idades de agua azu-
ca ada ó de leche ías. Al ien e se le aplica án
ca aplasmas de hielo ó de nie e en e dos paños,
ó en luga de és as, un g an ozo de algodón en
ama, ó simplemen e elas de hilo ó de algodón
empapados en agua ía mezclada con inag e,
ob ando después el médico según las ci cuns an-
cias lo exijan (3).
(1)
Debiendo gua da el es ómago absolu o eposo, se e i a á
da al en e mo medicación alguna al in e io , pe o la
e go ina
ó la
e go inina
pueden es a muy indicadas en inyección hipodé mica.
Si po la can idad de sang e expulsada se emiese el
colapso,
la
inyección de 200 á 300 cen íme os cúbicos de
sue o a i icial
se
impond ía po ía subcu ánea ó in a enosa.
(2)
An es se la denominaba
melena.
(3)
Es án indicadas las i igaciones in es inales de agua he -
ida á la empe a u a de 45 á 50 g ados cen íg ados, aplicadas
es ando el pacien e endido, y á se posible con
sonda ec al.
Como
en oda hemo agia, ambién es á indicada la solución de
clo u o
de calcio:
— 75 —
Me o agía.
Cuando la sang e expulsada po la agina p o-
cede del ú e o (ma iz), cons i uye
lo
que se llama
me o agía.
Es a hemo agia puede obedece á causas di
e sas,
como
al emba azo, pa o y abo o, á las
en e medades u e inas y
aun el lujo mens ual,
po su ano mal abundancia, puede con e i se en
e dade a y se ia me o agía, en cuyo caso eci-
be el nomb e de
meno agia.
En odo caso de salida ano mal de sang e po
la agina, se hace p eciso que la en e ma se me a
en la cama adop ando la posición de decúbi o su-
pino ó do sal, con las pie nas jun as y en absolu o
eposo, odo lo que, unido á una alimen ación lí-
quida y ía, suele bas a en muchas ocasiones
pa a iun a de la hemo agia si
,
no es á sos enida
po alguna en e medad u e ina que el médico,
á
quien se a isa á si la expulsión de sang e con i-
núa, a e igua á y a a á con enien emen e. Si
és e a da a y la hemo agia no disminuye a, pue-
de hace se una abundan e i igación aginal con
agua he ida á la empe a u a de
45 á
so g ados
cen íg ados p óximamen e, pe maneciendo siem-
Clo u o de calcio

4 g amos.
Agua des ilada

300
Ja abe simple.

25
Pa a oma una cucha ada cada es ó cua o ho as.
Asimismo es án indicadas las inyecciones de
e go ina
ó de
e go-
inina,
si el caso lo equie e, como ambién las de
sue o sanguíneo
ecien e,
y
como el más ecien e de que puede dispone gene al-
men e el médico es el
an idi e ico,
aplíquese en les casos g a es
una inyección de 20 cen íme os cúbicos. Si el colapso amenazase,
la de
me o a i icial
subcu ánea ó in a enosa en can idad de 200
á 300 cen íme os cúbicos.

p e la muje en la posición indicada; i igación que
puede epe i se á las cua o ó cinco ho as. Pe o si
á pesa de odo es o la hemo agia se hicie a ala -
man e y el acul a i o no hubie a llegado, in o-
dúzcase en la agina gasa hid ó ila ellenando bien
con ella es a ca idad, que es lo que se llama
a-
ponamien o,
el que luego se á sus i uído po o o
que el médico aplica á con odas las condiciones
que la ciencia dispone.
Debemos ad e i , y es amos obligados á ello,
que la pe sona que haya de hace el aponamien-
o p o isional ó de soco o, se la a á an es las ma-
nos con agua y jabón y los bo des de las uñas,
cepillándolos, y aun después con alcohol si á mano
le ienen, y con es as condiciones de limpieza y
sin secá selas, p ocede á e i ica el mencionado
aponamien o; p ecaución indispensable y que su
inose ancia pudie a ae ul e io es pe juicios á
la en e ma que po el momen o se quie e a o-
ece .
También deben aplica se á la pa e baja del
ien e (hipogas io) paños empapados en agua
ía mezclada con inag e, y si se dispone de nie-
e ó hielo, ca aplasmas de es as sus ancias, según
dejamos consignado al a a de las hemo agias
in es inales (1). (Véase
en e o agía).
(1) En es a como en odas las hemo agias que hemos a ado
an e io men e, es á indicada la
solución de clo u o de calcio.
Po
la acción elec i a que pa a la con ac ilidad de la ib a muscula
u e ina ienen, es án asimismo indicadas las inyecciones de
e go ina
de
e go inina y
el
ex ac o lúido de hid as is canadensis,
dando de
és e diez go as cada seis ho as mezcladas con un poco de agua
azuca ada. El aponamien o aginal se eno a á cada doce ho as
pa a e i a una posible in ección po la descomposición de los coá-
gulos de sang e; y pa a el colapso, si amenaza, la inyección sub-
cu ánea,
y
si u ge, in a enosa de
sue o a i icial.
CAPITULO XI
HEMORROIDES
(1)
Unos umo ci os que ienen su asien o al ede-
do del ano ó en la pa e más in e io del in es ino
ec o, se llaman
hemo oides (2).
En el p ime caso se dice que son
ex e nas,
y en
el segundo
in e nas.
El indi iduo que iene hemo oides in e nas ó
ex e nas, es á expues o á que se in lamen bajo la
in luencia de dis in as causas, que no c ee nos ne-
cesa io consigna aquí, adqui iendo en ocasiones
esos umo ci os olumen ela i amen e conside a-
ble, con g an dolo y colo ación á eces iolácea,
llegando en algunos casos á e es i un ca ác e de
g a edad, especialmen e si las in e nas se hacen
p ociden es (a), en que pueden su i cie o g ado
de es angulación po la cons icción del ano.
(1)
Conocidas ulga men e con el nomb e de
almo anas,
las
que, á pesa de p oduci algunas eces e dade as hemo agias
que se las cali ica de
homo oidales,
en ocasiones g a es, hemos
c eído con enien e hace las obje o de un capí ulo apa e.
(2)
Las hemo oides son e dade as
dila aciones a icosas
de
las enas que en g an núme o exis en en el ex emo in e io del
in es ino ec o, llamadas
enas hemo oidales,
las que en conjun o
cons i u
y
en lo que los médicos denominamos
plexo hemo oidal.
(3)
Las hemo oides in e nas son p ociden es cuando aspa-
san el ano mani es ándose al ex e io .
— 78 —
Las hemo oides in e nas no p ociden es y sin
in lamación ni dolo , suelen con alguna ecuencia
p esen a o o sín oma, á eces ala man e, que es
un de ame de sang e al ex e io , al que se le da
el nomb e de
l
ujo hemo oidal,
que
es lo
que cons-
i uye las
hemo agias hemo oidales.
Es as hemo agias, que si, en la mayo ía de los
casos, po su poca abundancia no son g a es, y so-
b e odo en los suje os obus os y de empe a-
men o sanguíneo, á los que en gene al les suelen
se bene iciosas, hay o os casos en los que po
sus epe iciones ex enúan sus ue zas, y en o os,
po su abundancia, pueden llega á comp ome e
la exis encia de los en e mos.
Son ecuen es las hemo oides en-aquellas pe -
sonas que habi ualmen e abusan de la comida, en
las que hacen una ida seden a ia y en las que su-
en de es eñimien o.
Todo indi iduo p edispues o á padece las debe
ob a á dia io y con egula idad, haciendo después
de cada deposición una minuciosa
oile e
(la ado)
de la egión anal con agua he ida emplada. Si
el es eñimien o es habi ual (i), nunca ha á es ue -
zos -pa a de eca , y acili a á es a indispensable
dia ia unción con enemas (la a i as) de agua he -
ida ía, sola ó con jabón, acei e de oli as ó con
un poco de glice ina, en días al e nos (2) po lo
(1)
Como el es eñimien o es un e ec o dependien e de muy
dis in as causas, el médico, con su ilus ación y el medi ado es u-
-dio de és as, comba i á la que á su juicio sea la esponsable de al
i egula idad in es inal.
(2)
Es as la a i as deben aplica se con el conocido i igado ,
apa a o ú il y necesa io á oda amilia. Es as la a i as, es as i i-
gaciones, pa a que p oduzcan el esul ado que con ellas se busca
y no puedan causa las consiguien es moles ias, deben siemp e
adminis a se, como
y
a dejamos dicho en an e io es páginas, es-
ando el indi iduo endido en decúbi o do sal ó lige amen e de
— 79 —
menos. En los casos en que es o no ue a su icien-
e pa a ence el es eñimien o, puede oma po
la noche, al cena ó al acos a se, una píldo a la-
xan e el día que no haya de ecado (1).
El es eñido se abs end á de oda clase de bebi-
das alcohólicas, como ambién de subs ancias ali-
men icias exci an es, las que además de sos ene
el es eñimien o p edisponen á las hemo oides.
P esen adas és as acompañadas de in lamación
y dolo , ya sean ex e nas ó in e nas, se calma án
es os moles os sín omas bañando la egión a ec a
con agua odo lo calien e que se pueda esis i , y
se aplica án comp esas de gasa ó de algodón hi-
d ó ilo empapadas en agua bo icada á la empe a-
u a al a dicha, colocando encima una ela impe -
meable si de ella se dispone. También, y con idén-
ico obje o, se pueden aplica comp esas, es ó
cua o eces al día, un adas con el clásico
ung-üen-
o de populeón laudanizado
mezclado con el
ex ac o
de belladona
en la p opo ción de 3o g amos del
p ime o po 4 del segundo (2).
lado, y po in e medio de la cánula ec al de goma. Po es e mo-
i o el i igado no es apa a o p opio de e e es, y sí de alcobas
ó do mi o ios.
(1)
Muchos son los p epa ados que pa a es e obje o exis en,
en e los que podemos ci a , po su bene icioso e ec o, las g ajea
Laxa il Page.
(2)
Si son in e nas las hemo oides, se puede aplica po ma-
i-lana y a de un suposi o io según la siguien e ó mula:
Ex ac o de cicu a

0,50 g amos.
Clo u o de cocaína.

0,30
Man eca de cacao.

30

—
Pa a hace 15 suposi o ios.
También pueden usa se los siguien es:
Ic iol

2
g amos.
Es o aína

0,50
Man eca de cacao.

40

—
Pa a 10 suposi o ios.
asep iza le, al mismo iempo que po su acción
con ae la piel de sus pa edes, algunas go as de
alcohol de 90 g ados cen íg ados.
Si á pesa de odo no se consigue el obje o que
se pe sigue, debemos supone que el cue po ex-
año es á muy encajado, po la in lamación de las
pa edes del conduc o ó po su aumen o de olu-
men, si es de na u aleza blanda, y en es e caso se
hace p eciso in e enga un médico, y aun mejo
si es especialis a, pa a que le ex aiga po los p o-
cedimien os de que la ciencia dispone.
Cuando el cue po ex año es un insec o i o,
con iene, an es de p ocede á su ex acción po el
cho o de agua, ins ila en el conduc o algunas go-
as de acei e de oli as pa a que mue a, lo que se
conoce po la al a del uido que gene almen e
p oduce.
En las na ices (1).
En las ca idades de las na ices es donde más
comúnmen e se obse an los cue pos ex años, y
mu
y
pa icula men e en los niños, los que en sus
in an iles juegos se in oducen cualquie pequeño
obje o, y en su deseo de saca le me en en ellas sus
dedi os, consiguiendo lo con a io de lo que se
p oponen, ó sea in oduci le más; y sucede casi
siemp e que, po emo al cas igo, suelen ocul a á
sus pad es ó deudos es e acciden e, máxime cuan-
do después de los es o nudos y lag imeos de los
p ime os momen os apenas si sien en su p esencia,
no a dando mucho iempo en p esen a se enó-
menos moles os p o ocados po la in lamación que
á su al ededo p oduce el cue po ex año, aumen-
ados po el mayo olumen que és e adquie e si
(1)
Fosas nasales
se llaman las dos ca idades de las na ices.

— 87 —
se a a de algún obje o blando, co no ga banzos,
judías, e c. (i), obs uyendo o almen e la ca idad
de la osa nasal a ec a, po la que sale un líqui-
do de mal olo y á eces sanguinolen o, odo
acompañado de dolo de la mi ad co espondien e
de la cabeza; sín omas muy signi ica i os y que
dela an el cue po del deli o (2).
(1)
Hay cue po ex año en las na ices, que puede p ocede ,
aunque a a ez, de pa ículas de alimen os que po medio del
ómi o han pasado á és as po su abe u a pos e io . En o as
ocasiones, los cue pos ex años pueden desa olla se en las mismas
osas nasales, cons i uyendo e dade os cálculos denominados
i-
noli os,
á consecuencia de sec eciones ano males de la mucosa na-
sal, o mados po sales de magnesia, po os a os y ca bona os de
cal que paula inamen e se acumulan al ededo de un pequeño
cue po ex año que pasó desape cibido, pudiendo alcanza los i-
noli os dimensiones ela i amen e conside ables. Es os inoli os
son du os
y
de supe icie gene almen e desigual y de colo g is
sucio. Reconocido uno de es os cue pos, se le ex ae á, á se posi-
ble, po la ía na u al, en e o,
y,
si no es posible, se le agmen-
a á con el ins umen o
ad hoc
en el. si io de implan ación; pe o si
po su olumen excesi o no es ácil ex ae le de una ú o a ma-
ne a, se ha á indispensable e i ica lo po ía a i icial. (Wica .)
(2)
No es muy a o so p ende en las osas nasales e dade os
gusanos i os, que no son más que la as p oceden es de la
mosca
azul, llamada de la
ca ne;
insec o que en los países calu osos siem-
p e es á en acecho de na ices sucias y ozenosas, pa a en ellas de-
posi a sus hue os, donde después se con ie en és os en muchas
de las la as e e idas, las que in laman la mucosa con abundan e
supu ación, ci cuns ancia que a o ece su ocul ación. Como se
comp ende á, la p esencia de es os se es i os en las ca idades
nasales no es inocen e, pues son suscep ibles de p oduci muy g a-
es complicaciones, como
meningi is, sinusi is,
e c., que exigen un
a amien o ac i o é inmedia o.
Reconocidos dichos pa ási os, hay que ma a los po medio de
in
y
ecciones an isép icas, en las que
'
hab á que insis i si la supu a-
ción con inúa. Mue os los pa ási os, se desaloja án po medio de
inyecciones de agua he ida y emplada, en la que po cada li o
sede mezcla una cucha ada de sal común, hechas po la ca idad
lib e, pa a que, e lejado el líquido en la pa ed pos e io de las
osas nasales, salga po la a ec a, limpiándola de dichos cue pos
ex años y de la supu ación.
— 88 —
En es e caso cie o ó sólo p esumido, nadie
debe in en a su ex acción; sólo el médico es el
llamado á ello, y aún mejo si es especialis a en
ga gan a, na iz y oídos, po las di icul ades que á
dicha ex acción suelen acompaña , aumen adas
po las ungosidades que á su al ededo se o man
y que le ocul an á la is a si lle a ela i amen e
la go iempo en al si io; ex acción (i) que no
debe demo a se, po que abandonado, hay la ex-
posición de g a es complicaciones, no sólo en la
egión nasal, sino ambién en el ce eb o.
En la a inge.
La
a inge
es una ca idad si uada en la pa e
pos e io de la boca, limi ada po delan e po el
elo del palada y la ú ula (campanilla) y po la
base de la lengua, comunicando po a iba con las
(1) Si el cue po ex año es mo ible y de pequeño olumen, se
pue
s
de in en a su ex acción po :asedio de la ducha de ai e hecha
po la ca idad lib e con la pe a de Poli ze , ó con la de agua con
i igado (agua he ida y emplada, á la que á cada li o se la.
mezcla una cucha ada de sal común); pe o si lle a iempo y pa e-
ce encla ado, nos ald emos del
gancho nasal,
que si no se iene
se puede sus i ui po un es ile e enco ado. Si. su olumen uese
excesi o, se in en a á hace le pedazos pa a acili a su ex acción,
anes esiando en odo caso la egión con la
solución de cocaína
al
1 po 20 con algunas go as de la de
ad enalina
al 1 po 1.000, que
po su p opiedad e ac il la mucosa se educe de olumen, acili-
ando así la ope ación, que nunca debe hace se á obscu as po los
pe juicios que se puede ocasiona , sino median e el co espon-
dien e espécnlum y el espejo on al. También podemos ale nos
de una sonda u e al de Nela on, in oducida en e la pa ed na-
sal y el cue po ex año, si es posible, sea és e du o ó blando, en la
misma o ma de hace el aponamien o nasal pos e io , una ez
la pun a de la sonda en la boca, se suje a á és a una pequeña bola
de algodón ó de gasa hid ó ilos, la que al e i a la epe ida sonda,
puede a as a al ex e io el cue po. ex año.
____ 89
--
osas nasales, y po abajo con el la go conduc o
llamado
exá ago,
que
la pone en comunicación con
el es ómago, y po la en ada de la la inge llama-
da
Los cue pos ex años que con más ecuencia
se implan an en la a inge, son: pequeños huesos
ó agmen os de és os, y espinas de pescados en
el ac o de la deglución de los alimen os; al ile es
y agujas, en la mayo pa e de los casos po la
pésima cos umb e que las muje es y los sas es
ienen de pone los en e los labios, pasando con
g an acilidad á es a ca
h
zidad en el ac o de ha-
bla .
Lo mismo decimos de los pequeños cla os y
palillos mondadien es. También es ecuen e que
el cue po ex año sea monedas, dien es pos i-
zos, e c., y aun sus ancias alimen icias, como al-
gún ozo de ca ne incomple amen e mas icado.
La g an mayo ía de es os acciden es pueden
e i a se: con una de enida y bien e ec uada mas i-
cación de los alimen os, median e la cual, los hue-
secillos y espinas que és os puedan con ene , se-
án no ados y expulsados al ex e io ; no ponién-
dose bajo p e ex o alguno al ile es, agujas, cla os
y mondadien es en e los labios, y igilando á los
niños, que, po inna a cos umb e, odos los obje-
os que caen en sus manos, sean g andes ó pe-
queños, son lle ados á la boca.
Sólo en los casos en que el cue po ex año en-
cla ado en es a egión sea muy isible dep imien-
do la lengua con el mango de una cucha a ó de
un enedo , pod á el p o ano á la medicina ex-
ae le con unas pinzas, pe o gene almen e iene
que in e eni el acul a i o, empleando pa a ello
ins umen os especiales, y aún iluminando la ca i-
dad po medio del espejo on al, y en muchas
ocasiones se e obligado á insensibiliza la, e i i-
— —
cando la anes esia local con la solución de co-
caína.
O as eces, el cue po ex año no se de iene en
la a inge y pasa al exó ago, en cuyo conduc o, si
el obje o es pun iagudo puede encla a se, ó pene-
a en el es ómago, si es edondeado, pa a luego
se a ojado con los exc emen os. En el p ime
caso, po lo egula g a e po las di icul ades que
se p esen an pa a su ex acción, se hace indispen-
sable con u gencia la p esencia del médico.
En la la inge.
Es la la inge un ó gano hueco é impo an e,
como odos sabemos, po se i no sólo pa a la
espi ación, sino ambién pa a la onación, es ando
si uada en el cuello y delan e de la pa e supe io
del exó ago. La abe u a supe io de la la inge
(g-lo is)
co esponde inmedia amen e de ás de la
base de la lengua, y es ce ada au omá icamen e
po una memb ana que ecibe el nomb e de
epi-
glo is.
Po su abe u a in e io se pone en comuni-
cación con la
áquea
.
y los
b onquios.
Cuando una pequeña can idad de líquido (agua,
caldo, ce eza, e c.), en el ac o de bebe ha pasa-
do á la la inge, como sucede cuando se dice que
uno se a agan a, en el ac o p o es a es e delicado
y sensible ó gano, a ojándolo al ex e io ápida-
men e po medio de algunos espasmos y dis in-
os accesos de os, no dejando huella alguna de
ningún géne o; pe o si el líquido es u iese dema-
siado calien e, p oduci á una quemadu a acompa-
ñada de dolo , os y onque a; sín omas moles os
que du a án an o como a de en cu a se la úlce-
a que en su mucosa deja a el líquido ag eso ,.
cuyo a amien o debe encomenda se á un médico
especialis a.
— 91 —
En los casos que la can idad de líquido que ha
pasado á la la inge sea conside able, pene a á
ambién en la áquea y en los b onquios, como
sucede á los ahogados, pudiendo ene e ec o in-
media amen e la mue e po as ixia si no se p o-
digan á iempo los auxilios de la ciencia á los en-
e mos (1).
En el ac o de la deglución de los alimen os, so-
b e odo si el indi iduo imp uden emen e habla,
pueden anquea la en ada de la la inge algunas
pa ículas alimen icias que en el momen o p o o-
can accesos de so ocación y iolen a os que las
expulsa; pe o puede ocu i , y con ecuencia e-
la i a ocu e, que en ez de se pa ículas, sea un
oci o de pan, ca ne, e c., que si po su amaño
no ha podido anquea la glo is, se de iene en
és a ob u ándola. En es e desg aciado caso el ac-
ciden ado se pone ápidamen e cianó ico (2), la
boca pe manece comple amen e abie a, los ojos
pa ece quie en escapa se de las ó bi as, cub ién-
dose al mismo iempo su os o de un sudo ío,
y el co azón y el pecho la en de modo muy i e-
gula , y p esa de una angus ia de e dade a as i-
xia puede cae exánime, si el auxilio, que deses-
pe adamen e ambiciona, no se le p es a con oda
u gencia. Es e auxilio sal ado consis e en in o-
(1)
Se da en algunas ocasiones el caso de que en el ac o de be-
be pene e en
la a inge,
y
más a a ez en la la inge, uno de esos
anélidos
que se llaman sanguijuelas, si el agua los con u ie a, p o-
duciendo sín omas más ó menos ala man es, según se de u ie a
en una ú o a ca idad.
Asimismo puede da se el caso en los indi iduos que en el ubo
diges i o ienen lomb ices del géne o
ased ides,
que una de és as,
alcanzando el esó ago, p o oque el ómi o,
y
en ez de se expul-
sada al ex e io po la boca, una de sus ex emidades pene e en
la la inge, ocasionando odo el ala man e cuad o de sín omas de
una e dade a as ixia.
(2)
Colo azulado de la piel.

C).)
duci alien emen e un dedo, el índice, en su boca
has a el ondo y a a con él de sepa a el cue po
ex año que obs uye el o i icio la íngeo (1). Si
es a maniob a acasa a, sólo cabe una u gen ísi-
ma ope ación qui ú gica que p ac ica á el médico,
que es la abe u a de la áquea, la
l aqueolomía.
Asimismo en el ac o de la deglución pueden
pene a en la la inge cue pos du os, como hue-
secillos, espinas, e c., ocasionando al pacien e am-
bién sín omas ala man es que sólo el médico es á
llamado á calma con la ex acción del cue po ex-
año, lo que algunas eces se le hace imposible
á pesa de que disponga de odos los ins umen-
os y apa a os eque idos pa a es os ap emian es
y g a es casos, eniendo que ecu i u gen emen-
e pa a sal a la ida del acciden ado á la ci ada
a que o omía.
Los niños es án muy expues os á su i los e ec-
os de los cue pos ex años en la la inge, po la
a an e io men e expues a cos umb e de lle a se
á la boca odos los obje os al alcance de sus ma-
nos, y si és os son de pequeño olumen, pueden
con g ande acilidad pasa á es a ca idad en el
ac o de g i a ó de ose , ocasionando en el mo-
men o odos os g a es y ala man es sín omas que
quedan mencionados.
Teniendo en cuen a es os unes os acciden es
en g an núme o de casos, consigna emos aquí el
sabio y humani a io lema en que la Higiene es á
basada: i Más ale e i a que cu a ». Lema que
nunca debe ol ida se pa a e nos lib es de esas
comp ome idas y di íciles si uaciones, y po lo
(i) Téngase muy p esen e que sólo en es e caso se es á au o i-
zado, a ándose de cue po ex año, sea de la clase que sea, aloja-
do en la la inge ó en la a inge pa a in oduci el dedo, po los
pelig os mayo es que en pos de sí pudie a ae pa a el en e mo.
93
mismo, la mas icación debe e i ica se despacio y
bien hecha, e i ando habla y ei cuando la boca
es é ocupada. Jamás deja emos abandonados en
es a ca idad ó en e los labios obje os pequeños,
co no semillas de u as, monedas, mondadien es,
al ile es, agujas, cla os, e c., y po úl imo, se e i-
a á y cuida á muy mucho que los niños engan á
su alcance bo ones, e c., e c., que en an g a e
comp omiso pueden pone su ida; comp omiso
que, si cabe, se hace mayo si el cue po ex año
anquea la abe u a in e io de la la inge pasando
á la áquea, y de és a á los b onquios, poniendo
ambién en pelig o la ida del pacien e po las
complicaciones que su p esencia en es os delica-
dos ó ganos puede da luga si no es ex aído
median e una a iesgada y di ícil qui ú gica in e -
ención.
CAPITULO XIII
ASFIXIAS
As ixia es el esul ado de la al a de oxígeno
espi able que ae como consecuencia la sup e-
sión de la impo an e y i al unción que conoce-
mos con el nomb e de espi ación pulmonal.
Es a sup esión de la espi ación po al a de oxí-
geno, puede obedece á a ias causas que de alla-
emos á con inuación.
As ixia po es angulación.
La es angulación es debida, ó á un ac o olun-
a io del mismo indi iduo (aho cados suicidas), ó
po mano c iminal.
En el p ime caso, si el suicida se encuen a
suspendido, como gene almen e sucedo, se co a-
á la cue da en seguida, pe o con las p ecauciones
consiguien es pa a que el cue po no caiga iolen-
amen e al suelo. El cuello se le desemba aza á
de la cue da deshaciendo el nudo, y se le despo-
ja á de odos sus es idos pa a que uno de los
asis en es p oceda á e i ica la espi ación a i i-
cial ( éase el capí ulo co espondien e), y o o le
icciona á odo el cue po con un cepillo ó anela
empapados con alcohol, agua dien e, e c., siemp e
-95—
que en el desg aciado no se hayan p esen ado
la
igidez ó descomposición cada é ica; ope aciones
que deben hace se con cons ancia y sin desalien-
o, has a que el médico llegue y disponga además
lo que opo uno c ea.
Si
la es angulación ha sido po mano c iminal,
debe obse a se la misma conduc a.
As ixia po sume sión.
Es a as ixia iene luga cuando o almen e ha
es ado sume gido el cue po más ó menos iempo
en el agua.
Puede obedece es a sume sión á un mo i o sui-
cida, c iminalmen e ó á un acciden e o ui o é
imp e is o.
Sea cual sea la causa de es e acciden e, p océ-
dase en el ac o á ex ae la íc ima del medio lí-
quido donde se encuen e ( ío, lago, es anque,
ma , e c.); y conseguido es o, hay que despoja la
de sus es idos, que lógicamen e es a án mojados.
La boca y na ices se le limpia án con un pañuelo
pa a ex ae las mucosidades ó suciedades que
obs uyan es as ca idades, p ocediéndose á eani-
ma la, colocándola al ai e lib e si el es ado del
iempo lo pe mi e.
Lo p ime o que se debe hace , mien as el mé-
dico llega, es coloca al ahogado endido sob e el
ien e, con la cabeza más baja que el es o del
cue po, y un ollo hecho con una man a ó es idos
debajo del es ómago, pa a que comp imiendo és e
y los pulmones, escu a el agua, que es os ó ganos
puedan con ene , po la boca, dejando así lib e el
paso del ai e a mos é ico. Después se le iende so-
b e el do so (espaldas) y se p ocede á e i ica la
espi ación a i icial du an e ho as y ho as has a
la
- 102 -
as ixiado, al que coge á los an eb azos po ce ca
de los codos, ele-
! ; a ado los b azos
po encima de la
cabeza con sua i-
dad y uni o me-
•
•
men e, donde los
•
man end á po es-
1.4
pacio de unos dos
segundos, p óxima-
men e, con el obje-
..
e
u de dila a el pe-
•
cho pa a que pene-
•
e el ai e en los
pulmones, y pasa-
d o es e co o iem-
•z. po, se bajan y con
ellos se comp imen
-
•-
con cie a ue za
P-4
▪
las pa edes del
ó-
ax,
pa a que po
cá
•
medio de es a com-
be p esión, que du a á
o os dos segundos,
el ai e que haya po-
dido en a en los
pulmones, en el p i-
me iempo de es a
ope ación ( igs. 8 y 9), sea expulsado al ex e io .
Se epe i án es os mo imien os con oda egu-
la idad doce á quince eces po minu o, y se de-
ben con inua sin in e upción po odo el iempo
que sea p eciso pa a que la espi ación no mal ó
na u al se es ablezca, y en caso de no consegui -
se és a, po el que la p udencia aconseje.
Cuando la espi ación na u al
a á. da p incipio,
se no a en el acciden ado un cambio en la colo a-

—
103 —
ción del os o, cuya palidez se o na en colo de
osa más ó menos
acen uado, y una ez
es ablecida po com-
ple o, se suspende la
ope ación y se asla-
da al en e mo á una
cama calen ada, don-
de además se ac i a á
la unción de la piel
po medio de iccio-
nes es imulan es, o-
deando al mismo iem-
po su cue po con bo-
ellas de agua calien-
e, lad illos ó planchas
calen ados. En cuan o
se encuen e en con-
diciones de deglu i ,
de aga , se le da án
pequeñas cucha adas
de ca é, e, ino, e c.,
calen ados ambién;
cucha adi as que se
le adminis a án con
oda la p udencia que
el caso equie a.
o
E
o
ce
sje
•
•
PARTE SEGUNDA
CAPÍTULO XV
ENVENENAMIENTOS
En enenamien os en gene al.
Siendo muy posibles los casos de in oxicación
aguda, ó, lo que es lo mismo, de en enenamien o
p opiamen e dicho, en odas pa es, en las pobla-
ciones y en el campo, po inges ión en el ubo di-
ges i o de subs ancias óxicas, in olun a iamen e
ó po equi ocación unas eces, y olun a iamen e
ó po suicidio o as, y en ocasiones con un in
a ieso ó c iminal, hemos c eído con enien e y aun
necesa io, po los bene icios que pueda epo a
á las amilias que su des ino les iene alejadas de
los cen os u banos, da aquí algunos de alles de
los en enenamien os causados po los óxicos, po
los enenos que más á mano puedan ene , y que
inge idos son capaces de p oduci muy se ios as-
o nos en el o ganismo (i), como asimismo expo-
ne los auxilios inmedia os que se deben p es a
en es os desg aciados casos, po lo gene al siem-
p e g a es, ín e in el médico se hace ca go del in-
oxicado; auxilios que, opo unamen e aplicados,
(1) Se da el nomb e de •eneno ó de
óxico,
á oda subs ancia
que omada al in e io , al e a de modo muy se io la salud, pu-
diendo has a p oduci la mue e más ó menos p on o.
— 1U$ —
pod án e i a una mue e segu a á g an pa e de
los en enenados.
En p esencia de un en enenamien o cie o ó
sospechado, lo p ime o que se impone es p ocu-
a que á odo ance el pacien e a oje po medio
del ómi o el con enido del es ómago, excep o, y
éngase es o muy p esen e, en los p oducidos po
el
amoníaco,
la
po asa
y la sosa (I), y po los
ácidos
más ó menos concen ados.
Po la g a edad que en aña odo en enena-
mien o es siemp e u gen e la p esencia del médi-
co; pe o mien as és e llega, que po ci cuns an-
cias especiales
é
independien es de su olun ad
puede a da , los que odean al en e mo se ap e-
su a an á p es a le los auxilios que según los ca-
sos se án los siguien es:
Si el óxico ha sido un
ácido,
se adminis a á
agua jabonosa
en abundancia (15 g amos de jabón
po li o de agua) ó
lechada de magnesia
(2o g a-
mos de magnesia po
200
de agua) y
agua albumi-
nosa
(cua o cla as de hue o bien ba idas en un li-
o de agua).
En el caso de a a se de un
álcali
(amoníaco,
po asa y sosa), se da á á bebe en g an can idad
agua que con enga la cua a pa e de inag e ó de
jugo de limón, y si és e al a, de na anja, y des-
pués agua albuminosa.
En odos los demás en enenamien os en que la
subs ancia esponsable no sea un
ácido
ó un
álcali,
se p o oca á el ómi o (2) cuan o an es i ilando la
(1)
Las
lejías de po asa 6 de sosa,
de que an o uso se hace
pa a el colado de la opa blanca.
(2)
Todas las subs ancias a ojadas po el ómi o, deben eco-
ge se en asija
ad hoc
pa a que el médico pueda luego examina -
las
y
deduci con alguna p obabilidad de ce eza el eneno de que
se a a, si se igno ase; eniendo al mismo iempo la p ecaución
—
107 --
campanilla (ú ula) con los dedos, con las ba bas de
una pluma ó con o o obje o cualquie a delgado y
ala gado, habiendo adminis ado an es, si de ella
se dispone en el momen o, agua emplada abun-
dan emen e (i); con odo lo cual el médico, cuan-
do llegue al lado del en e mo, end á acili ado el
camino pa a el a amien o de la in oxicación de
que se a e, si p e iamen e se conoce el eneno,
además de que p o ocado el ómi o con opo u-
nidad, puede con és e se expulsado el óxico, con
ju ándose de es e modo odo ó pa e del con-
lic o.
Cuando el en enenado sea in adido de pos a-
ción, de des allecimien o ó de colapso, se le ab i-
ga á bien en la cama y se le aplica án á las ex e-
midades bo ellas con agua calien e ó lad illos ca-
len ados, al mismo iempo que se le icciona án
con anela ó un cepillo humedecidos con alco-
hol, agua dien e, e c.; ambién se le pueden aplica
en ellas sinapismos, y en caso necesa io, se p ac-
ica á la
espi ación a i icial,
no ol idando da le á
ole amoníaco, é e ó inag e (2).
Expues as es as concisas nociones de los en e-
nenamien os en gene al, en el capí ulo siguien e
da emos algunos de alles de los que más ácilmen-
de conse a las po si la au o idad judicial dispusie a ue an en-
iadas á un labo a o io químico pa a su análisis.
(1)
Como omi i o, y pa a gana iempo en es os casos de
an a u gencia, se lle a á inmedia amen e de la a macia más
p óxima es ó cua o papelillos que cada uno con enga medio
g amo de
pol os de aíz de ipecacuana,
pa a da al en e mo uno
de cinco en cinco minu os en un aso de agua emplada. Conse-
guidos los ómi os, es con enien e,
y
has a necesa io, da le un
pu gan e,
y
el que más á mano se puede ene es la sal de cocina:
dos cucha adas en un aso de agua.
(2)
Es án indicadas pa a comba i el colapso, las
inyecciones
hipodé micas de ca eína, (le acei e alcan o ado,
e c.;
y
pa a el do-
lo , las de
mo ina.

- 108 -
e pueden ocu i , como ambién los auxilios in-
media os que se deben p es a á odo en enena-
do cuando el óxico es conocido ó solamen e sos
pechado.
CAPITULO XVI
ENVENANAMIENTOS EN PARTICULAR
Po las almend as ama gas.
Sabido es que las semillas ó almend as de las
u as (ci uelas, alba icoques, meloco ones, e c.),
son óxicas, y su inges ión en el es ómago
(i)
en
can idad su icien e pueden da luga á a ios as-
o nos: in enso escozo y calo en la ga gan a y
es ómago, debilidad y ecuencia del pulso, espi-
ación anhelosa y di ícil, sudo es íos, pupilas di-
la adas con disminución de la is a y aun cegue-
a, p esen ándose en ocasiones con ulsiones.
En p esencia de un en enenamien o po es as
subs ancias, en el ac o se in en a á p oduci el ó-
mi o po los medios indicados en el capí ulo an-
e io (2). Si se p esen a a colapso, icciones de
(1)
Los niños es án expues os á su i es e en enenamien o,
po que en sus juegos con es as clases de almend as, pueden de-
glu i las á pesa de su desag adable y ama go sabo , y, po lo an-
o, innecesa io c eemos ad e i y ecomenda á los pad es p o-
hiban á sus pequeños hijos los juegos con ales pelig osas subs an-
cias.
(2)
Es á indicado el la ado del es ómago po medio del ubo
de Fauche ; pe o si és e no se iene 11 mano, puede usa se un ubo
sencillo de goma, de un cen íme o de calib e, y de 1,20 me os
de la go, el que se hace aga al en e mo has a unos ochen a cen-
íme os, lo su icien e pa a que el ex emo de és e llegue á la
ca-
— 110 —
la piel en gene al con alcohol, agua dien e, e c., y
ab íguese al en e mo en la cama, odeándole al
mismo iempo con bo ellas de agua calien e ó con
lad illos calen ados; a usiones ías (con agua) á la
ca a y pecho, hechas con los lecos de una oalla,
con un pañuelo, e c.; sinapismos en las pie nas, y
si uese necesa io, e i íquese la
espi ación a i-
icial
du an e una ho a ó más (i).
Po las se as (2)
Nadie igno a la abundancia que de es os ege-
ales exis e en los p ados, bosques y si ios húme-
dos en cie as épocas del año, y la a ición que
muchos ienen pa a hace los obje o de su alimen-
ación, aun sabiendo los pelig os á que se expo-
nen de su i un g a e en enenamien o si ienen
la desg acia de equi oca una especie inocen e
po o a óxica. Muchas son las pe sonas que p e-
enden y has a a i man conoce de modo absolu-
o unas de o as; a i maciones de buena e, pe o
que han cos ado la ida en muchas, muchas oca-
idad gás ica, le an ando en onces el ex emo que ha quedado;
po encima de la cabeza, y enchu ando un embudo en és e, se hace
pene a en el es ómago bas an e can idad de agua. Bajando la
ex emidad lib é del ubo po bajo de la boca, el liquido que pe-
ne ó en el es ómago se de ama al ex e io po es ablece se dé
es e modo un pe ec o si ón. Es a ope ación debe epe i se a ias
eces,
sin saca el ubo, pa a ga an i el la ado gás ico.
(1)
Si ue a p eciso, pueden aplica se inyecciones subcu áneas
de
é e sul ú ico, y
aun la de un
milig amo de sul a o de a opina
con un cen íme o cúbico de agua des ilada.
(2)
Siendo ela i amen e ecuen es, como nadie igno a, los
en enenamien os po las se as, dada la a ición que en gene al
exis e pa a usa las como alimen o, y mucho más po las pe sonas
que i en en el campo, no hemos dudado en da á es a in oxica-
ción mayo ampli ud, á in de e i a sean íc imas de an peli-
g osos ege ales.
— 111 —
siones á ellas mismas y á los que se han iado de
sus alaces conocimien os.
Todos los a icionados á an pelig osa alimen a-
ción deben sabe lo di ícil que es dis ingui las
se as inocen es ó comes ibles de las enenosas,
pues pa a hace las obje o de una e dade a dis-
inción se equie en conocimien os especiales y
p o undos de bo ánica que sólo los poseen aque-
llos indi iduos que po su p o esión han es udiado
á ondo es as cien í icas cues iones. Po lo an o,
nos pe mi i nos aconseja á odos e i en el pelig o
de g a es acciden es que la inges ión de esas
subs ancias pueden p oduci ; que no se íen de
cie os p ejuicios en que algunos se basan pa a la
elección de esos ege ales; que se abs engan com-
ple amen e de ellos, máxime cuando en odo caso
cons i uyen un solo y exclusi o cap icho alimen-
icio.
Esos p ejuicios son nume osos, pe o sólo con-
signa emos aquí uno que es el más gene al y co-
ien e. «Si un obje o de pla a (cucha a, moneda,
e cé e a), dicen, se sume ge en la asija donde los
hongos ó se as cuecen, se enneg ece á si és os son
enenosos, y pe manece á in ac o si son inocen-
es.» A gumen o engañoso en ex emo es es e,
pues o que si el obje o de pla a adquie e un in e
neg uzco, es debido al gas hid ógeno sul u ado
p oduc o de la descomposición de aquéllos, y na-
die debe igno a , y po lo mismo se end á siem-
p e muy p esen e, que an o los hongos comes i-
bles como los óxicos, desp enden po la cocción
ese gas, excep uándose los jó enes, sean ó no e-
nenoso's. De donde se deduce que nadie debe
ia se, si no quie e expone se á muy se ios peli-
g os y has a á. pe de la ida, de esa alaz p ueba,
a í meló quien lo a i me.
Es os ege ales podemos di idi los con elación
— 118 —
ancias no puede e i a , no puede de ende se del
inmenso pelig o que la amenaza (i); c imen que
casi nunca queda impune po que la química con
acilidad descub e es e cue po del deli o en las
subs ancias a ojadas po los ómi os ó en los ó -
ganos del ubo diges i o de la íc ima, enca gán-
dose luego la jus icia de a e igua y de cas iga al
c iminal (2).
Los ómi os son los p ime os sín omas que se
p esen an en el en enenamien o po el a sénico,.
los cuales apa ecen á los pocos momen os de su
inges ión, y en muchas ocasiones du an has a la
mue e. Es os ómi os son alimen icios al p inci-
pio y después biliosos, y a a ez sanguinolen os,.
acompañados siemp e de dia ea se osa y cole i-
o me, con iolen os dolo es en el ien e. En la
ga gan a acusa el en e mo cons icción g ande y
sed in ensa, y queman e dolo en el es ómago; el
pulso se hace pequeño y has a impe cep ible, y la
espi ación anhelosa. La piel se cub e de sudo
ío, la o ina es escasísima ó nula, y se p esen an
con ulsiones seguidas de des allecimien o, de co-
lapso, y la mue e pone is e ema e á es e ho o-
oso cuad o que un c iminal ó un desg aciado sui-
cida p o ocó.
El mejo y más e icaz an ído o de es e eneno
es a oja le del es ómago al ex e io ; po lo an o,
hágase cuan o an es omi a al in oxicado po los
medios ya indicados, dándole al mismo iempo á
bebe g andes can idades de agua emplada, sola
salada, á in de in en a , de consegui expulsa
(1)
Los p epa ados de a sénico p e e idos po los c iminales,
son el
('ci
p
o a senioso y
el
a senia o de sosa,
eminen emen e ene-
nosos.
(2)
No es a o que algún suicida apele á es e eneno, pa a en
un ac o de desespe ación consegui sus ines.

— 119 —
ín eg o el eneno. E acuado es e ó gano, adminís-
ese abundan e agua de cal, que se la puede mez-
cla á pa es iguales con acei e de oli as; agua al-
buminosa y cocimien o de cebada ó de semillas de
lino. También se le puede y debe da la lechada de
magnesia (dos pa es de magnesia po ein e de
agua, pa a o na una cucha ada cada diez minu-
os). En el des allecimien o y en la pos ación, los
es imulan es ya conocidos y epe idos en páginas
an e io es, además de cub i le con man as calen-
adas, icciones y bo ellas con agua calien e (1).
Po el ca denillo.
Todos sabemos ó debe nos sabe que en las a-
sijas de cob e (pe oles, calde as, almi eces, e c.),
de uso pa a la p epa ación de los alimen os, si
es án humedecidas, al con ac o con el ai e se cu-
b en sus pa edes de una capa e de g is que e-
cibe el nomb e de
ca denillo
(ace a o de cob e),
subs ancia óxica en ex emo.
Pa a e i a los e ec os de es a in oxicación, es
imp escindible, indispensable, que an es de usa
dichas asijas sean esc upulosamen e examinadas
pa a hace desapa ece esa capa enenosa, si exis-
ie a, po medio de una esme ada limpieza, pues
de lo con a io ese compues o de cob e, mezclado
con los alimen os, ae ía en pos de sí el en ene-
namien o de las pe sonas que los ingi ie an, co no
desg aciadamen e ha ocu ido en muchas ocasio-
(1) Es de g ande u ilidad en es e caso el la ado del es ómago
ó la apomo ina. Después, el hie o dializado, en papeles de cinco
g amos, pa a oma uno cada cinco minu os has a po lo menos
seis dosis. Inyecciones de é e y de ca eína en la pos ación, de
mo ina pa a calma los dolo es.
-120 —
nes, en las que amilias en e as han su ido las con-
secuencias de la in oxicación de que a amos. A
e i a es -) ienden las líneas que esc i as quedan.
Todo en enenado po el
ca denillo
expe imen a
un ma cado sabo me álico en la boca, sed in en-
sa, cons icción en la ga gan a, náuseas, ómi os
y
dia ea con dolo es en el ien e y en el ano, su-
p imiéndose al mismo iempo la o ina. El pulso es
pequeño y la espi ación di ícil.
Si la can idad de eneno. abso bido es ela i a-
men e conside able, puede p oduci la mue e, la
que es p ecedida de sudo es íos, in ensos dolo-
es de cabeza con a on amien o
y
en iamien o de
las ex emidades.
En el momen o que se sospeche es a in oxica-
ción, que po lo gene al son an os los in oxicados
como indi iduos hayan hecho uso de la alimen a-
ción en esas condiciones, se p o oca á el ómi o
po los medios ya dichos y que no c eemos nece-
sa ios epe i , dando después g an can idad de
leche, agua albuminosa, cocimien o de cebada,
e cé e a, y al ien e se aplica án amplias ca a-
plasmas de hojas de mal as ó de ha ina de lina-
za (1).
Po las ce illas os ó icas.
Es as ce illas, cuyo uso es á an ex endido en
odo el mundo ci ilizado, son, como nadie igno-
a, enenosas po la can idad de ós o o con eni-
do en su pa e in lamable ó cabeza.
Es e en enenamien o es siemp e olun a io, es
deci , con in en os suicidas, y es el p e e ido po
(1) Como en los an e io es en enenamien os, es á indicado el
la ado del es ómago ó la inyección de apomo ina; y pa a calma
los dolo es, la de mo ina.
— 121 —
muchas muje es que en ac os de desespe ación
a en an con a su ida mezclando conside able
núme o de cabezas de es as ce illas con agua, que
hacen pasa al es ómago de es e modo, sin iendo
al poco a o de la inges ión ue es dolo es en
es e ó gano con ómi os que, po lo gene al, no
son du ade os, y cuyas subs ancias a ojadas sue-
len se luminosas en la obscu idad. El alien o des-
pide un in enso olo á ós o o.
El co azón se dila a conside ablemen e, y, po
lo an o, el pulso se hace casi impe cep ible; la
o ina es escasa y las hemo agias po boca y na-
ices son ecun es, con pé dida de la in eligencia
y deli io iolen o acompañado de con ulsiones
unas eces, y o as es seguido de g ande aba i-
mien o y pos ación que e mina po la mue e.
En los casos elices de sal ación la con alecencia
es muy p olongada.
Los omi i os son los p ime os que se. deben
emplea , y conseguida la e acuación del es óm
,
a-
go, se da á un pu gan e de 3o g amos de sul a o
de magnesia (sal de la higue a).
Po el sublimado co osi o.
Es e en enenamien o que puede se causa de
un e o ó p emedi ado con obje o suicida, es á-
cil po el g ande uso que del
agua sublimada
se
hace de algunos años á es a pa e en las en e me-
dades qui ú gicas, y aun más si se iene en cuen-
a las
pas illas de sublimado
que pa a p epa a di-
cha medicinal agua en las casas de los en e mos,
se acili an en las a macias p e ia ece a del mé-
dico; pas illas que inocen emen e es ácil ague
cualquie a pe sona con undiéndola con o as, so-
b e odo los niños, su iendo, como es consiguien-
— 122 —
e, las unes as consecuencias que en al dosis
p oduce ese medicamen o an ú il pa a el obje o
á que la ciencia de cu a le des ina. Po ese ácil
pelig o odas las p ecauciones y cuidados que en
las casas se engan con esas p epa aciones de su-
blimado (solución y pas illas) nunca se án bas an-
es ni exage adas. Deben gua da se en luga ap o-
piado y ue a del alcance de oda pe sona, y en
pa icula de las pequeñas; deben, po úl imo, e-
ne las asijas ó ecipien es que las con engan,
un ó ulo bien legible que diga
eneno.
Los in oxicados con el
sublimado co osi o
p e-
sen an in lamados y blanquecinos los labios y la
boca, en la que pe ciben un ma cado sabo me á-
lico con sensación de cons icción en la ga gan a
y agudísimo dolo en el es ómago; náuseas segui-
das de ómi os sanguinolen os y dia ea abundan-
e, cuyas heces son expulsadas manchadas de san-
g e, siendo la o ina escasa ó casi nula. El pulso se
hace muy ecuen e y débil, y di ícil la espi ación.
La ca a se pone pálida, la piel se cub e de sudo
ío, haciendo su apa ición las con ulsiones, que
e minan po el síncope, p ecu so de la mue e
en la mayo ía de los casos.
Cuan o an es los omi i os y después agua al-
buminosa p epa ada con ocho cla as de hue o po
li o de agua, en can idad ilimi ada, como ambién
agua de cebada; y pa a a o ece la micción (la
expulsión de o ina), debe sume gi se al en e mo
en un baño de agua emplada (1).
(1) Abundan es la ados del es ómago ó la inyección de apo-
mo ina. Con a el dolo , las inyecciones de mo ina, y pa a com-
ba i el colapso, las de é e , de ca eína ó de acei e alcan o ado.
1
Po el ácido sul ú ico.
Es un líquido mu
y
ené gico y eminen emen e
cáus ico, conocido ambién con el nomb e de
acei-
e de z'i io/o, el que pues o en con ac o con los e-
jidos o gánicos los des uye; líquido is emen e
céleb e en los anales del c imen, po ale se de él
algunas pe sonas de espí i u dep a ado pa a sa is-
ace uin enganza, so p endiendo á sus íc imas,
en cu
y
os os os de aman el co osi o líquido,
p oduciendo quemadu as g a es que luego dejan
indelebles señales.
Po es as ci cuns ancias bien se comp ende que
los en enenamien os con es e cue po químico, ex-
cepción hecha de algún caso de e o , han de se
olun a ios; es deci , po un p emedi ado in sui-
cida.
Tomado el
i iolo e de
al in e io , p oduce
desde la boca al es ómago quemadu as y pe u -
baciones an g a es que po lo gene al e minan
con la mue e, como son ómi os con es ue zos
iolen os, a ojando subs ancia' sanguinolen as y
neg uzcas; queman e dolo desde la boca al es ó-
mago, con colo blanquecino los labios
y la
muco-
sa
de
aquélla, pudiendo e mina la ida del en-
e mo apidamen e po colapso; pe o si és a se
p olonga, la sed se hace in ensa, lo que el desg a-
ciado no puede sa is ace po imposibilidad de a-
ga ; la sali ación es abunda
n
e
y
la a onía casi
comple a. La piel se pone ía
y
cubie a de su-
do ; la o ina se suspende,
y
po úl imo la mue e,
has a cu
y
o momen o el in oxicado conse a sus
acul ades in elec uales.
En es e en enenamien o no se da án omi i-

121-
os (1), pe o sí can idad ilimi ada de agua jabo-
nosa y de cal; y si nada de es o se u ie a á ma-
no, dese simplemen e agua. También se puede
adminis a la lechada de magnesia, agua con bi-
ca bona o de sosa, agua albuminosa, leche, acei e
de oli as y cocimien o de semillas de lino (2).
Po las almejas.
No son a os los casos de in oxicación po la in-
ges ión de es os moluscos de an sab oso gus o;
siendo debidos á la abso ción de un ené gico e-
neno (3), de una oxina elabo ada
en
el hígado de
es os se es in e io es, llamada
mi ilo o_ iiu
más
abundan e en los meses de Mayo á Sep iemb e.
Es a oxina p oduce ápidamen e en el o ganis-
mo pe u baciones le es, unas eces, y g a es
o as; di e encia que obedece, sin duda alguna, á
la mayo ó meno can idad de es e eneno que
las ¿llmejas con engan.
La o ma le e se mani ies a po sín omas de in-
diges ión con náuseas, ómi os, ahídos y des a-
llecímien os, apa eciendo al mismo iempo en la
piel una e upción con odos los ca ac e es de u -
ica ia; y la g a e, po la in ensidad mayo de es-
os enómenos, más en iamien o gene al, pulso
ecuen e y débil, espi ación anhelosa, pa álisis y
colapso que aen as de sí la mue e si desde el
p incipio no se ha comba ido con enien emen e
es a in oxicación.
(
I) Véase lo co espondien e á los ácidos en el capi ulo ,En-
enena nien os en gene al-.
(21 Inyección subcu ánea de mo ina pa a calma los dolo es.
(:))) Es e eneno, po sus e ec os es in
y
.dogo al cu a e, el que,
el cu a e, po su óxica ene gía, u ilizan los ame icanos inci ili-
zados pa a en enena las pun as de sus Hechas en la caza y en la
gue a.
— 125 —
Si después de habe comido almejas, especial-
men e en los meses de Mayo á Sep iemb e, ya di-
chos, se expe imen asen sín omas de indiges ión,
ób ese ápidamen e, haciendo omi a al en e mo,
adminis ándole después un pu gan e (30 ó 40 g a-
mos de acei e de icino), y si se p esen asen des-
allecimien os, e c., se le da án los es imulan es
y icciones en las ex emidades in e io es, apli-
cándole además bo ellas con agua calien e, á la
ez que se le en ol e á en man as calen adas.
En e i ación de es a muy ácil y posible in oxi-
cación que, como queda e e ido, puede e es i
los ca ac e es de la más ex ema g a edad, se
debe añadi al agua de cocción de las almejas, po
cada li o de aquélla, es ó cua o g amos de ca -
bona o de sosa á in de neu aliza la oxicidad de
la e e ida oxina.
Po el agua ás.
De odos es conocido es e líquido de ue e y
pene an e olo y de sabo cálido, pe o, sin ama -
go , denominado ambién
acei e esencial de e-
men ina.
El agua ás iene usos di e sos, en e ellos es
muy empleado en medicina, ci cuns ancia po la
que es ecuen e se enga en las casas de cie os
en e mos, y po lo mismo, y á pesa de su olo ,
puede se omado po equi ocación, p oduciendo
su inges ión en el es ómago sín omas g a es, los
que, aunque los en enenamien os po es a subs-
ancia son a os, nos ha decidido á a a aquí de
es a in oxicación.
Todo en enenado con el agua ás p esen a sin-
omas de una g a e emb iaguez con espi ación
es e o osa y ue e olo del alien o á emen ina;
1.91j
la o ina es casi nula, aunque el en e mo mani ies-
a deseos ecuen es de o ina , y la poca que lo-
g a expele iene olo muy ma cado de iole as; el
pulso es débil, las pupilas se hallan con aídas,
siendo p esa el in oxicado de des allecimien os y
de en iamien o gene al, y en el caso de sob e-
eni la mue e, es p ecedida de con ulsiones.
Desde el p ime momen o es án indicados los
omi i os y luego un pu gan e de 3o g amos de
sul a o de magnesia (sal de la higue a); leche,
agua albuminosa y cocimien o de cebada, y en los
des allecimien os los es imulan es. Debe es a el
en e mo acos ado y en uel o en man as calen a-
das y aplicaciones de bo ellas con agua calien e
á las pie nas, á la ez que icciones en las mis-
mas (i).
Po las lejías.
Es as pueden se de po asa y de sosa, y los en-
enenamien os po ellas son muy posibles y áci-
les dado el g ande uso que hoy se hace pa a el
colado de la opa blanca.
Las lejías son soluciones muy concen adas de
po asa ó de sosa, incolo as y anspa en es, que el
come cio expende en bo ellas, y an cáus icas son,
que es imposible usa las pa a el obje o e e ido sin
mezcla las con agua en g an can idad, po que de
lo con a io des ui ían las opas que se p e ende
limpia . De donde se deduce que la inges ión o-
lun a ia ó po equi ocación de es os cáus icos lí-
quidos, ha de se de e ec os g a es, sin iendo en el
ac o el indi iduo in ensa sensación de escozo y
(1) La ado del es ómago ó inyección de apomo ina, y si exis-
en dolo es, la de mo ina, y en caso de dep esión, las de ca eína,
.é e
y
acei e alcan o ado.
— 127 —
de calo en la boca, ga gan a, pecho y es ómago,
con desp endimien o de pa e de la mucosa de es-
as ca idades; ansiedad espi a o ia y os, oz dé-
bil y aun a onía y ómi os, que casi siemp e son
sanguinolen os. El pulso es len o y las ex emida-
des son in adidas de g an ío, y po in la mue e,
la que si no se e i ica de un modo inmedia o,
puede sob e eni á los pocos días po alguna im-
po an e complicación en el apa a o espi a o io.
Nunca se usa án los omi i os en es e en ene-
namien o (i), pe o sí g andes can idades de agua
con inag e, con zumo de limón ó de na anja;
agua albuminosa, leche, cocimien o de cebada y
acei e de oli as, odo en abundancia.
Po el amoníaco.
Aunque no es ácil ni mucho menos ecuen e la
in oxicación po es e líquido, llamado ambién
ál-
cali olá il,
de olo i o, ue e y pene an e, la
consignamos pa a limi a nos á deci que sus e ec-
os en el o ganismo y su a amien o son iguales
en un odo á lo que dejamos expues o en el an e-
io en enenamien o po las
lejías de po asa
y
de
sosa.
(1) Véase los
álcalis
en el capí ulo «En enenamien os en ge-
ne al».
— 135 --
ble cuo idiana,
cuando en un mismo día se suceden
dos accesos;
doble e cia ia
si el acceso es dia io,
es deci , cuando los de los días impa es son igua-
les en du ación é in ensidad, y los de los pa es
más pequeños é in ensos, pe o ambién iguales;
doble cua ana
en los casos en que el p ime o y
segundo día hay acceso, es e úl imo más co o, el
e ce o emisión, y el cua o acceso igual al del
día p ime o, y así sucesi amen e.
En los niños, es as ieb es son po lo gene al
cuo idianas, y pa a hace un diagnós ico con p o-
babilidad de ce eza, se hace p eciso el econoci-
mien o del bazo, ó gano que si se a a del palu-
dismo apa ece á abul ado y sensible al ac o.
FIEBRES PERNICIOSAS.—Las
ieb es in e mi en es
pueden hace se pe niciosas po exage ación de
alguno e los es adios ó ases del acceso.
Se á
álgida,
cuando la ase del ío es muy in en-
sa y de la ga du ación, y
sudo al,
si los sudo es se
hacen excesi os en an al o g ado que aba an las
ue zas del en e mo.
También exis en pe niciosas de o ma
coma osa,
en que el pacien e pa ece halla se sumido en un
p o undo sueño que puede se a al;
deli an es y
con ulsi as; cole i o mes,
con odos los sín omas
ala man es y g a es del cóle a;
disen e icas,
e c.
En gene al, el acceso pe nicioso suele p esen-
a se después de a ios sucesi os o dina ios; pe o
algunas eces él, el pe nicioso, es la p ime a ma-
ni es ación de la en e medad, y siemp e amenaza-
do , co iendo g ande pelig o la ida del en e mo,
y sólo se da á conoce po la exis encia del palu-
dismo en el país; conocimien o que es necesa io,
u gen e, pa a que con el a amien o ap opiado
pode sal a la ida, an en iesgo, del pacien e.
PALUDISMO LARVADO.
—
Se
da es e nomb e á cie -
as mani es aciones malá icas que, sin i acompa-

13G---
iadas de ieb e, se e elan po
neu algias,
espe-
cialmen e de la ca a; po
os,
po
c isis de .asma,
po
ómi os, dia eas, hemo agias,
e c., odas las
cuales adop an el ipo pe iódico ó in e mi en e.
ANEMIA Y CAQUEXIA
PALÚDICA.
—Es as
son conse7
cuencias de una sucesión de accesos o dina ios,
y en ocasiones en las egiones palúdicas, an o en
el niño co no en el adul o, pueden p esen a se sin
p ecede las aquéllos.
La
anemia se
ca ac e iza po palidez e osa de
la piel, en laquecimien o y laxi ud ex ema, y en
los casos de ac u a de algún hueso, po di icul ad
pa a la consolidación de és a.
La
caquexia,
po piel seca, en laquecimien o de
los miemb os supe io es
é
in e io es an no able,
que con as a con el abul amien o del ien e, de-
bido á los in a os del hígado y del bazo y á la
asci is
(hid opesía), consecuencia es a úl ima de la
al e ación e e ida del hígado. Exis e ad e sión á
los alimen os, pa icula men e á la ca ne, ómi os
y dia eas áciles y ecuen es.
El o ganismo de es os caquéc icos, muy debili-
ado, iene g ande p edisposición pa a que en él
hagan p esa oda clase de
,
in ecciones, en especial
la
ube culosis.
DIAGNÓSTICO DEL PALUDISMO.
—El
diagnós ico
del paludismo es exclusi o del médico, pe o en
caso de duda puede se con i mado ó no po la
p esencia ó ausencia del hema ozoá io de La e-
án en la sang e, cuya ex acción (una go a) debe
hace se p e e en emen e en el momen o de em-
peza el acceso ( ase ó es adio de ío) (.0. En los
(1) Es a ex acción de sang e se e ec ua á, del modo siguien-
e: Con una aguja es e ilizada po la ebullición ó po la llama,
se
hace una picadu a en el do so de la segunda alanje del dedo
pulga de una mano, p e ia ligadu a en la p ime a alanje del
— 1:37 —
caquéc icos el mic obio se encuen a en la sang e
en cualquie momen o en que se le busque.
TRATAMIENTO DEL
PALUDISMO.
—El
clásico y más
e icaz es po la
quinina,
po que és a iene la p o-
piedad de des ui el hema ozoa io y e i a ade-
más la in ección.
P e en i o.----La
quinina, además de su pode
cu a i o indiscu ible, es p o ilác ico, e i a el palu-
dismo, pues en nume osos casos obse ados, la
quininización
p e en i a ha e i ado la in asión pa-
lúdica, y cuando es e e ec o no se ha conseguido,
disminuye no ablemen e la in ensidad y g a edad
de la en e medad.
Pa a los adul os se debe p e e i el clo hid a o
de quinina al sul a o, po que el p ime o con ie-
ne 82 po ioo de quinina, y el segundo sólo 59
po ioo.
Cuando se a e de niños hay una p epa ación
e icaz y ácil de oma , que se conoce con el
nom-
b e
de
chocola ina
á base de ana o de quinina, la
cual, en uel a en papel de es año, se compone de
dos pas illas, con eniendo cada una de és as quin-
ce cen íg amos de quinina ac i a.
La dósis p e en i a debe se : pa a los niños me-
no es de es años, una pas illa, ó sea media cho-
cola ina cada dos días, la que, p e iamen e pul-
e izada, se disol e á en un poco de leche omán-
dose en ayunas, y de es á diez años, se da á á
dia io. Los de diez á ein e oma án un comp imi-
do de diez cen íg amos de clo hid a o de quinina,
y desde ein e en adelan e, dos: una po mañana
mismo dedo, cuya go a se deposi a en un c is al po a-obje o,
ambién es e ilizado, cub iéndose con o o más delgado asimismo
asép ico, y en es as condiciones los dos c is ales se los en uel e
en papel de es año
y
se en ía á un labo a o io bac e iológico pa a
su análisis.
— 138 —
y a de. Es os comp imidos pueden sus i ui se po
sellos ú obleas que con enga cada uno igual can-
idad de dicho p epa ado quínico.
La quininización p e en i a, qué debe obse -
a se igu osamen e po odos los que en un país
palúdico habi en, y muy pa icula men e po los
que de ue a lleguen á con i i con ellos, no p e-
sen a incon enien e de ningún géne o pa a la sa-
lud, y aunque sólo sea po egoísmo, se insis i á en
ella an o iempo como du en los pelig os de la
in ección, y sólo se á suspendida en los pe íodos
en que el ano eles no exis a.
Cu a i o.—P esen ado el paludismo en una pe -
sona, se p ocede á á comba i le adminis ando el
clo hid a o de quinina á la dósís de uno ó dos g a-
mos pa a oma en dos eces con in e alo de una
ho a, p e i iendo la solución á los sellos y píldo.
as, á pesa de su gus o desag adable, en p e isión
de la posibilidad de que no se disuel an en el es-
ómago, como á menudo sucede, y no se ob enga
el esul ado bene icioso que del medicamen o se
espe a (1).
En los casos de u gencia, como ocu e en las
palúdicas pe niciosas, se emplea á siemp e la qui-
nina en inyección hipodé mica, cuyo e ec o es á-
pido con la solución siguien e:
(1) La al a de abso ción de la quinina es ácil a e igua ,
pues o que es e medicamen o apa ece en la o ina á los en e mi-
nu os después de se abso bido.
Pa a ello podemos ale nos del eac i o iodoiodu ado de Bou-
cha da , compues o de
Iodo me álico

Todu o po ásico.

Agua des ilada

5 g amos.
1,30
100
que bajo la acción de la o ina que con iene quinina, da en el ubo
de ensayo un p ecipi ado ama illo obscu o.
— 139 —
Clo hid a o de quinina

3 g amos.
An ipi ina

2
Agua des ilada

5
Es a solución con iene sesen a cen ig amos de
clo hid a o de quinina po inyección de un cen í-
me o cúbico.
MOMENTO DE ELECCIÓN PARA LA ADMINISTRACIÓN
DE LA
QUININA.
—En
las
ieb es in e mi en es simples,
se adminis a á la quinina sie e ho as an es del
momen o en que el acceso habi ualmen e ha de
da p incipio (1).
En las
in e mi en es g a es,'siemp e
se emplea á
la quinina en inyección, en la o ma indicada an-
e i o n en e.
Cuando se a e de
ieb es con inuas,
aunque con
emisiones incomple as y á ho as gene almen e
de e minadas, se aplica án dos inyecciones de
quinina al día has a que desapa ezca, con p e e-
encia en los momen os de es as emisiones, y
después se con inua á el a amien o de La e án
expues o en la no a an e io .
En las o mas pe niciosas, inyección de quinina
cuan o an es, sin pe de iempo, lo que se epe i-
á, en caso de necesidad, has a es en el espacio
de dos ho as, aplicando al mismo iempo sinapis-
mos en las ex emidades in e io es, y un pu gan e
d ás ico (2) en las
coma osas.
Con a las
deli an es,
(1)
La e án aconseja el a amien o siguien e: un g amo de
quinina los días 1.°, 2.° y 3.°, cesando los 5.°, 6.°
y
7.°; los
días
9.
0
y
u ochen a cen ig amos. y nada los 11, 12, 13 y 14;
la misma dosis
los 15 y 1.6, y cesa los 17, 18, 19
y
20, pa a ad-
minis a nue amen e la misma can idad los 21 y 22. Es e a a-
mien o debe hace se comple o aunque las ieb es hayan al ado en
los p ime os días, á in de e i a las ecidi as.
(2)
Que puede se :
A gua dien e alemán.

g amos de cada uno, pa a
Ja abe de espino ce al.

oma de una ez los adul os.
— 140 —
hid a o de clo al (i), y en las
álgidas,
icciones
secas en oda la piel, bebidas calien es y bo ellas
de agua, ambién calien e, odeando el cue po del
en e mo, á la ez que se le en uel e en man as
calen adas (2).
Las muje es lac ando deben oma la quinina
en caso de necesidad, pe o deja án de lac a odo
el iempo que du e el a amien o quínico, po que
pasando el medicamen o po in e medio de la le-
che al niño, és e puede se in oxicado.
CONVALECENCIA.
—
ES
lógico supone que á oda
pe sona con alecien e del paludismo le sea nece-
sa io, además de aleja se del si io de la in ección,
un ela i o eposo y una alimen ación epa ado a,
auxiliada de medicación ónica, como el ino de
quina e uginoso y el a sénico (a), an du ade a
como a de en desapa ece la anemia que as de
sí deja un a aque de mala ia, cuyos glóbulos ojos
de la sang e han sido aniquilados po el hema o-
zoa io consabido.
(1)
Se puede adminis a dando una cucha ada cada ho a de
Hid a o de clo al

3 g amos.
Ja abe de lau el ce ezo.

10
Ja abe de azaha .

3n
Agua des ilada.

150
(2)
El
doc o Cas el, ilus ado y es udioso a macéu ico de
Cáce es, p epa a un especial < sue o an imalá ico» inyec able, en
ampollas de dos cen íme os cúbicos, de posi i o éxi o en el palu-
dismo, según hemos comp obado en nues a p ác ica p o esional,
compues o de eno ena o de quinina, a henal, me ila sina o de
hie o, azul de medien() y solución iso onica. Pa a las o mas agu-
das
y
las g a es, iene dedicada la solución A, y pa a la c ónica ó
caquexia, la C.
(3)
La o ma mejo
y
más asimilable de adminis a el a sé-
nico, es en inyecciones hipodé micas pe iódicas de cacodila o de
sosa o de a henal, que, como es sabido, sus dosis, pa a cada in-
yección, es án disuel as en sue o isiológico colocadas en ampo-
llas de c is al. También es án indicadas las in
y
ecciones de la so-
lución C, del «sue o an imalá icw> del doc o Cas el.

-- 145 —
Si el hígado con inuase in a ado (abul ado), se
aplica án epe idas emb ocaciones de in u a de
iodo ó en osas secas en su egión.
HIGIENE PREVENTIVA.
—
Áleja se
lo más p on o
posible de las llanu as y de las ce canías del ma
du an e las epidemias palúdicas, y hui de ini i a-
men e del país mala ico en caso de habe su ido
un acceso pe nicioso ó de es a in adido po la
caquexia. No bebe agua de los pan anos sin que
an es es é es e ilizada po la ebullición, como am-
poco se debe sali de casa al anochece ni al ama-
nece en los países donde el paludismo se padez-
ca, y jamás sin habe omado p e iamen e algo,
con p e e encia ca é ó é calien e.
Se e i a án los en iamien os, las dia eas, las
malas diges iones, y en gene al odo aquello que
pueda debili a al indi iduo, po que acili an la in-
asión de la en e medad, como no se debe ol ida
ambién que un p ime a aque palúdico, lejos de
con e i inmunidad, p edispone á nue os accesos.
Se pond á un especial cuidado en la elección
de la casa-habi ación. Las pa es más ele adas de
las poblaciones y las calles más nu idas de edi i-
cios dan el máximum de p ese ación; y, po el
con a io, se e i a án las a ue as de las u bes, las
p oximidades de los íos y de oda co ien e de
b
ac ua la ecindad de los e enos de cul i o húme-
do ó de iego; los ja dines
y
las ibe as lo idas y
somb ías son pelig osos.
Los indi iduos y las habi aciones se deben
g

p o-
ee con a la in asión de los ano eles.
Pa a ello se coloca án en las en anas y balcones
cuad os ó bas ido es con ela me álica de mallas
mu
y
pequeñas, consiguiéndose con es o, además
de e i a los incon enien es g a es de los mos-
qui os, in ini amen e más e icaz que los mosqui e-
os de las camas, o a en aja, que es la de opo-
- 146 -
ne una g an ba e a pa a la en ada de o os in-
sec os an desag adables y moles os en los países
cálidos y aun en los emplados.
SANEAMIENTO DE LAS LOCALIDADES PALÚDICAS.-
Pa a consegui es e obje o de in e és an i al, se
hace indispensable hace desapa ece las aguas
es ancadas, que son en las que se desa ollan los
mosqui os, los ano eles; desecamien o de cha cas,
pan anos, es anques, y d ena los suelos cenago-
sos. Pe o como es as medidas an excelen es sue-
len ene el g a e incon enien e de se ca as, en
gene al, aún cuando en endemos que a ándose
de la higiene nada debe pa ece ca o, expond e-
mos o as más aciles y asimismo ú iles pa a el ob-
je o de que a amos.
En las poblaciones y en su ecindad, se debe
da á las zanjas de desagüe pendien e bas an e
que ga an ice se acíen comple amen e después
de las llu ias. Se sup imi án odos los ecep ácu-
los, como balsas na u ales ó a i iciales que con•
engan aguas es ancadas sin uso. Impedi á odo
ance que el agua se embalse en las o illas de
los desagües de los lagos, lagunas y es anques,
pa a lo cual esa co ien e se á in e umpida con
pequeños diques ó p esas que man end án siem-
p e un ni el cons an e en su cauce, al que se da á
una o ma de cuña ó de ángulo de é ice in e-
io , como indica la igu a 'o.'
La cul u a in ensi a del
suelo,
las plan aciones
de pinos y de eucalip us, dan buen esul ado, a-
cili ando la desecación del e eno sin impedi la
ci culación del ai e y el acceso del sol. Po o a
pa e, hay que ene en cuen a que los bosques,
cuyos á boles impiden la en ada del sol, los bos-
quecillos y los ja dines, son los pa ajes p e e idos
po los ano eles.
Cuando las aguas es ancadas no se puedan su-
-
147 -
p imi po que son u ilizadas ó po que las ob as
necesa ias pa a consegui lo son de alo ó cos e
excesi o
>
se deben pone los medios pa a des ui
las la as de los díp e os po ado es de la ma-
la ia,
Si se a a de can idades de agua de g an ex-
ensión, se puede asegu a la des ucción de esas
la as sos eniendo en ellas peces que se enca ga-
ían de de o a las. En los casos de que las balsas
ó depósi os engan ela i a poca ex ensión, se u i-
liza á con en aja el pe óleo e iéndole en su
supe icie; pe o pa a que es o su a el e ec o que
se desea, se end á cuidado de e e le sob e a-
ios si ios y no sob e uno solo.
Esa ope ación se hace mejo y con más econo-
mía u ilizando un apo más ó menos amplio suje-
o á la ex emidad de un la go palo, é imp egnan-
do aquél de pe óleo, se le pasa po la supe icie
del agua.
La mezcla de pe óleo y de b ea, á pa es igua-
les, además de se más ba a a que el p ime o, solo
ó pu o, es de mejo esul ado p ác ico, pues ma a
las la as más ápidamen e y con mayo segu idad
de éxi o, y, sob e odo, iene una acción más du-
ade a, po que se e apo a con menos apidez.
Pa a consegui es e obje o, bas a emplea diez
cen íme os cúbicos de pe óleo solo ó de la mez-
cla dicha po me o cuad ado de supe icie del
agua en que se quie a des ui las la as y los
mosqui os, sin ene en cuen a la cubicación de la
masa líquida.
Es e abajo de desin ección se debe empeza á
p ac ica en p ima e a, eno ándose cada quince
días has a la apa ición de los p ime os íos, pe o
sob e odo en es a e e ida es ación, pa a aniqui-
la las p ime as la as an es de que engan iempo
de ans o ma se en insec os pe ec os ó mos-
qui os.
Las cis e nas y demás ecep áculos des inados
á conse a el agua pa a bebida, deben siemp e
es a cubie os ó apados; pe o si á pesa de es a
p ecaución el agua se pobla a en su supe icie de
la as, se p ocede á á su des ucción sus i uyendo
el pe óleo ó su mezcla con la b ea, po el acei e
de oli as.
- 151 -
edad, po que al o ganismo, en su o alidad, le
encuen a en condicione
»
de escasa esis encia.
Aunque el alcohol es siemp e óxico, lo es más
ó menos según su p ocedencia, y lo mismo deci-
mos de las bebidas con él ab icadas; pe o su o-
xicidad es en mayo al o g ado cuando dichas be-
bidas son con eccionadas con esencias, po se
pelig osas, y lo son, po ab ica se con alcoholes
de las clases más in e io es, es deci , los más ó-
xicos; cuyas condiciones de olo y gus o desag a-
dables, son enmasca adas con aquéllas. En e es-
as bebidas enemos el ajenjo, el bi e y el e -
mouh , an usadas como ape i i o un a o an es de
las comidas; y aunque en odo momen o que se
omen son noci as, lo son mucho más cuando el
es ómago es á acío, po que su abso ción se e i-
ica ápidamen e.
Ya hemos dicho, y lo epe i nos, que no hay en
nues o o ganismo ó gano y apa a o que no sien-
a los e ec os noci os del alcohol. ¡Cuán as a ec-
ciones del es ómago son p oducidas y sos enidas
po él! Las náuseas
y
ómi os ma u inos de subs-
ancias iscosas, la
.
ano ex
;
a (inape encia), la la-
ulencia, a do es, e c., que muchos su en, á él son
debidos, como ambién algunas, siemp e g a es,
en e medades del hígado y de o os impo an es
ó ganos.
Las a e ias se endu ecen, haciendo de los jó-
enes e dade os caducos, e dade os iejos, con
odas las consecuencias de esa ex ema edad.
En el sis ema ne ioso ambién hace sus e ec-
os el alcohol, en e los cuales . sólo ci a emos los
ecuen es dolo es de cabeza, é igos, pa álisis,
insomnios, e c., á más de en o pecimien o de la
memo ia y de la in eligencia, y po úl imo, con-
signa emos que el alcoholismo es la an esala de
la ube culosis. El doc o Lagneau a i ma que don-

152 -
de abundan los alcohólicos, la ube culosis hace
mayo es es agos; y o os muchos sos ienen que
el uso habi ual de las bebidas e men adas es pe -
nicioso en oda clase de en e medades, y muy es-
pecialmen e en la ya e e ida ube culosis.
Po úl imo, á los niños, nunca, y bajo ningún
p e ex o, se les debe da bebida alguna e men a-
da con inclusión del ino en las comidas, aun en
con a de la opinión de muchos pad es de amilia
que es án poseídos de que los bene icia, po que
el alcohol les empob ece la sang e haciéndoles
anémicos, y po ende aquí icos y candida os pa a
más a de se esc o ulosos ó ube culosos; y com-
p endiéndolo así el Gobie no inglés, en la nue a
y ecien e ley de p o ección á la in ancia, uno de
sus capí ulos dice: «Si alguna pe sona da á algún
niño de menos de cinco años cualquie a bebida
alcohólica si no es po o den del médico, se á
mul ada con una can idad has a ochen a pese as.»
Mucho más pudié amos deci ace ca de los pe -
juicios que las bebidas e men adas, aun con uso
mode ado y habi ual p oducen en el o ganismo
humano; pe o la índole y obje o de es e lib o no
nos lo pe mi en, es ándonos pa a e mina es e
capí ulo, expone algunas palab as ela i as á la
emb iaguez
ó
alcoholismo a
o
-udo.
(.5
Es e es un en enenamien o que p oduce pe -
u baciones ce eb ales y medula es, en muchos
casos, de unes os esul ados. Tomado el ino, el
agua dien e y demás líquidos espi i uosos
á
pe-
queñas dosis, á pequeños so bos y epe idos, el in-
di iduo sien e en los p ime os momen os una sen-
sación ag adable de calo que del es ómago sube
á la cabeza; la ca a y los ojos se animan así como
la in eligencia, cuyas ideas poco á poco se hacen
con usas y exp esa con locuacidad, á la ez que se
c ee supe io (el bo acho)
á
odos los que
le o-
- 153 -
lean; las penas y mise ias huyen de él, iendo al
mundo de colo de osa, odo lo cual le anima á
que los asos del líquido a al menudeen, aumen-
ando, como es lógico, los e ec os de la emb ia-
guez; su locuacidad es mayo , con ando has a los
sec e os más ín imos, de los que algún mal in en-
cionado puede ap o echa se; es á inquie o, sale
en a epe idas eces en la abe na, po que nece-
si ando sus pulmones ai e, mucho ai e pa a con-
a es a el alcohol que ellos exhalan y que di i-
cul an su espi ación, el ins in o de conse ación,
no su olun ad conscien e, le obliga á ob a así.
Si en es e es ado pone in á las libaciones, y sien,
do aún dueño de sí mismo, aunque con un an o
de o peza, se e i a á su casa, donde cae en un
p o undo sueño pa a despe a al siguien e día y
dedica se á sus ocupaciones, que ejecu a con lan-
guidez, y, po lo an o, sin g andes uc í e os e-
sul ados. Las consecuencias, aunque poco elices
como se é, no pasan de ahí; pe o si en ez de
e i a se á iempo con inúa bebiendo, su in eligen-
cia se obscu ece y dispu a más ó menos acalo a-
damen e con sus con e ulios, que si es án 'algo
más se enos se bu lan de él, de cuya dispu a pue-
de esul a una heca ombe, como odos sabemos
y ocu e ecuen emen e; pe o si es o no sucede y
con inúa ingi iendo asos y más asos sin concien-
cia ya de lo que hace, las enas se hacen p omi-
nen es, o mando lexuosos elie es en su piel; los
ojos se le cie an somnolien os; anda incohe en e-
men e azando eses y cu as; opieza en odas
pa es, en las esquinas de las calles; odo gi a al-
ededo suyo, espe ando que su casa pase á su
lado pa a en a en ella, y, po úl imo, no pudien-
do llega á és a, cae al suelo pa a anda á ga as
sob e el ango, la nie e ó el pol o, co no un cua-
d úpedo, á cuyo ni el el icio le ha hecho descen-
— 154 --
de ; y, endido, allí mismo es p esa de un sueño
coma oso con espi ación es e o osa, pulso pe-
queño y ecuen e, piel sudo osa y ía, y si su e-
sis encia es escasa y no hay pe sona ca i a i a
que le encuen e y le lle e á su domicilio, el co-
lapso le so p ende, el que, de eniendo los la idos
del co azón, e mina con la ida de aquel desg a-
ciado, íc ima del alcohol y de su insensa ez.
Es e is e y bocho noso cuad o del bo acho,.
que an ecuen emen e se epi e, no es á e es i-
do en odos los casos de an a neg u a, sino que
a ec a o os ma ices, siemp e deplo ables, y de su
desc ipción hacemos me ced á nues os lec o es
po se ha o conocidos; pe o así a i mamos, como
ambién lo a i man la mayo ía de los médicos, po
no deci su o alidad, de odos los países, que la
emb iaguez habi ual, desg aciadamen e an ex en-
dida, es en odo caso a al pa a el indi iduo, que,
a de ó emp ano, paga con su ida el ibu o á
an o deso den, ó da con su cue po en el in aman-
e p esidio ó en el bené ico manicomio; pa a la
a-
milia,
po que en ella se enseño ea la uina y la mi-
se ia más espan osas; y pa a su descendencia, que
iene al mundo con el es igma de mul i ud de en-
e medades, del idio ismo y de la locu a.
En p esencia de un caso de alcoholismo agudo,
de emb iaguez, ¿qué se debe hace ? P ocu a el
ómi o po los medios que en o o capí ulo hemos
expues o (1). Si el eb io es á insensible, se le es i-
mula á, golpea á ó lagela á con los lecos de una
oalla mojados en agua ía la ca a y pecho; ic-
ciones en las ex emidades in e io es; ca é ca ga-
do y calien e, en el que se hayan echado ocho ó
diez go as de amoníaco; se le ab iga á con man as
calen adas, y se le aplica án bo ellas con agua ca-
(1( Véase
En enenam ien os
C72:
gene al.
- 155 -
lien e á las pie nas, dándole á ole , al mismo iem-
po, amoníaco, é e ó inag e, y si es necesa io se
p ac ica á la
espi ación a i icial.
(Véase el capí-
ulo de es e nomb e.) Si amenaza la apoplegía, se
le ha á una sang ía de in ensidad en elación con
la esis encia del en e mo.
•>ono(•
CAPITULO XIX
RABIA
Es a en e medad, conocida ambién con el nom-
b e de
hid o obia,
es i ulen a y muy emida po
odos, con azón sob ada, no po que cause más
íc imas en el homb e que cualquie a o a de las
llamadas epidémicas, sino po que desde los ie n-,
pos más emo os iene odeada de cie o mis e io
que la ha hecho is emen e céleb e en los anales
de la medicina, y po que la pe sona que po ella
ha sido a acada, siemp e y en odo caso ha enido
un in a al; sucediendo lo mismo aún en nues-
os días, pues o que una ez decla ada la abia
en un indi iduo, la ciencia de cu a no iene me-
dios, es impo en e has a aho a pa a comba i la
con éxi o.
Es a desconsolado a impo encia de la medicina
pa a iun a sa is ac o iamen e de la en e medad
de que a amos, cuya sola enunciación causa ho-
o y espan o, po que p esen ados los p ime os
sín omas que la con i men, nadie lo igno a, la pe -
sona a ec a es á i emisiblemen e pe dida, nos ha
hecho, nos ha decidido á inclui la en es a ob a, no
con el obje o de da la á conoce á nues os lec o-
es, po que demasiado conocida es de odos en los

- 157 -
an iguos y mode nos iempos, sino pa a a i ma
una ez más que es incu able y lle a al ánimo de
la gene alidad, ya que, pese á nues a cul u a, aún
exis en muchos incau os, que siemp e que una
pe sona haya sido mo dida po un animal abioso,
que en el 90 po ioo de los casos lo es po el pe-
o, y muchas menos eces po el ga o, y casi
nunca po los demás animales, no se íen, que des-
p ecien en absolu o á esos
cu ande os cha la anes,
á esos
saludado es
que, pa a baldón y e güenza
de nues a época de p og esi a ilus ación, an o
abundan en ciudades, illas y aldeas, los desoigan
á pesa de las ga an ías que les den de que con
sus b ebajes inmundos ó con sus idículas on e ías
les e i a án la e ible en e medad. ¡Cuán os ino-
cen es han sido íc imas de esos en es, de esa e -
dade a plaga de la sociedad! ¡Cuán os y cuán os,
como la p ensa pe iódica con alguna ela i a e-
cuencia nos da no icia, han sucumbido á la abia
po some e se, po c ee en las halagado as p o-
mesas de esos indi iduos sin conciencia! Pe o am-
bién les di emos á odos, y muy especialmen e á
aquellos que, epe i nos, aún c een en el cha la a-
nismo, que si, como queda dicho, la medicina no
cuen a has a el día con elices medios pa a iun-
a de la abia con i mada, no sucede lo mismo á
o a g an ciencia que se llama
Higiene,
siemp e
sal ado a si se p ac ican sus saludables p ecep os,
cuyo lema, po odos concep os humani a io, es:
«más ale e i a que cu a ».
La
higiene,
desde el año 1885, g acias á los múl-
iples expe imen ales abajos de un sabio, de un
bienhecho de la humanidad, de Pas eu , cuen a
con medios e icacísimos pa a e i a la en e me-
dad que nos ocupa en aquellos indi iduos que po
mo dedu a de un animal abioso, le ha sido ino-
culado el i us ábico; y an o es es o cie o, como
158 —
cie o es, y á nadie le cab á„,ya la meno duda, que
la acuna jenne iana e i a la i uela (1).
Desde que el g an Pas eu , en julio del ci ado
año, inoculó po p ime a ez al homb e el i us
abí ico a enuado, con la na u al emoción del pú-
blico en gene al, en la pe sona de un niño, de José
Meis e , que ecien emen e había su ido p o un-
das mo dedu as de un pe o abioso, ¡cuán as i-
das, milla es y milla es, han sido esca adas á la
mue e con la aplicación del p ocedimien o p o i-
lác ico del sabio ancés! ¡Cuán os bene icios, in-
mensos, ha p oducido la p o ilaxis de la abia en
odo el mundo ci ilizado!
Es as acunaciones pas o ianas u ie on eso-
nancia mundial ápidamen e,. epi iéndose las ino-
culaciones an i ábicas •n al núme o, que en No-
iemb e de 1886 pasaban de
2.000
los indi iduos
que habían ya ecibido los bene icios de es as a-
cunaciones, y de 5o.000 en los diez años siguien-
es desde el eliz descub imien o, mul iplicándose
de modo ma a illoso los Ins i u os des inados á la
p o ilaxis de la abia en odos los países ci iliza-
dos de uno y o o con inen e, no siendo España
de los eacios, pues o que en 1887 se es ableció
uno en nues a ciudad condal, en Ba celona, al
.que siguie on o os o iciales y no o iciales en el
es o de la Península, cuyos bene icios p es ados
no c eemos necesa io ponde a .
Como deja nos dicho, el pe o, an amigo del
homb e y gua dado idelísimo de su casa, es el
que en la inmensa mayo ía de los casos le inocula
la e ible en e medad que él, po mo dedu a de
o o de los de su especie, ha ecibido.
El i us ábico se conse a p incipalmen e en
(1) Véase nues o olle o
La i uela y la acunación y e aeu-
nación, como medio de e i a la.
- Í 59
la aza canina, an abundan e en odas las la i u-
des, causando e dade os es agos en los di e en-
es paises donde el homb e exis e, has a el ex e-
mo de p oduci en algunas ocasiones muy se ias
epidemias de abia, de las cuales pudié amos ci-
a una la ga lis a de las que desde el siglo xiii se
han egis ado has a nues os días aquende y
allende los ma es, y que omi imos aquí en a as de
la b e edad, y po que no iene obje o dada la ín-
dole de es e lib o.
Es e i us, que en ez de disminui y aun de
ex ingui se pa ece que iende á aumen a en las
naciones que, como la nues a, exis en disposicio-
nes sani a ias pa a an laudable in, se comp ende
ese aumen o po la incu ia y apa ía, ep obables
po odos concep os, que á. odos nos domina pa a
cumpli y hace cumpli esas sabias disposiciones
con el igo que su impo ancia equie e, y las
cuales, bien obse adas, ha ían desapa ece esa
pléyade de canes que lib emen e agan po las
poblaciones y caminos con pelig o e iden e, es én
ó no abiosos, de los anseun es que po ellos
ci culan, y que educi ían no ablemen e las ino-
culaciones ábicas en e sí, y, po ende, al hom-
b e, como sucede en Holanda, Suecia y Bélgica,
naciones en las que sólo se egis an ya casos
aislados de pe os abiosos que en las on e as
han ecibido el i us po mo dedu as de los canes
de los Es ados ecinos, en los que, como en el
nues o, las higiénicas medidas con a es a in ec-
ción son le a mue a.
Siendo es e animal, epe imos, el que casi ex-
clusi amen e inocula al homb e el i us de la a-
bia, c eemos necesa io da á conoce á los lec o-
es de es as páginas la desc ipción más ó menos
de allada de es a en e medad en el e e ido ani-
mal, po si llega el caso, bas an e p obable,
de
160 -
que alguno
á
su se icio ó de su p opiedad uese
a acado de ella la conozcan p on amen e, e i an-
do así, y en lo posible, el pelig o de su mo dedu-
a; desc ipción que po es e mo i o con iene á o-
dos conoce .
La abia en el pe o puede p esen a se de dos
o mas di e en es: la
u iosa
ó de g ande exci a-
ción, y la
anquila
ó pa alí ica.
La p ime a o ma es la más ecuen e; y an o
una como o a ienen un p ime pe íodo llamado
de
incubación,
que es el espacio que media en e
el momen o de la inoculación del i us ó mo de-
du a po o o pe o in es ado y ya abioso, has a
que apa ecen los sín omas iniciales de la abia;
cuya du ación es, po é mino medio, de cua en a
días, excediendo a a ez de los
es
sesen a. En es e
pe íodo de inoculación el animal hace su ida o -
dina ia, sin que señal ni asgo alguno haga sospe-
cha el i us que en su o ganismo e oluciona.
Finalizado es e pe íodo, el animal en a ya en
o o ó
inicial,
de un pa de días de du ación, po lo
gene al, en el que su ca ác e a ía, poniéndose
is e á la ez que exci able sin mo i o undado;
se ocul a ea los si ios más apa ados y anquilos
de la casa, de donde sale á los pocos momen os
pa a ol e en seguida á ellos p esa de e dade as
alucinaciones; sin emba go, aún no in en a mo de
y obedece, aunque con cie a ma cada apa ía, y á.
eces g uñendo, los manda os de su amo. En es e
es ado ya es pelig oso el pe o, pues su sali a es
eminen emen e i ulen a, y po lo mismo se le.
debe ence a en un local, en una habi ación ais-
lada y e i a su con ac o y has a el lamido de las
manos de las pe sonas de su a o, á lo que . an
a icionados son es os ieles y ca iñosos animales,
po que bas a la más lige a é insigni ican e esco ia-
ción que en ellas se enga, pa a que és a se
con-