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El Tío Clarín, chismoso y pendenciero. Las condenas al diario satírico sevillano El Tío Clarín (1864)

Author: Gutiérrez Jiménez, María Eugenia
Publisher: Fundación Centro de Estudios Andaluces
Year: 2019
Source: https://idus.us.es/bitstreams/95e4b80e-b2e1-4dfb-b5a6-c6fc765091d4/download
El Tío Cla ín, chismoso,
en ome ido y pendencie o
Las condenas al dia io sa í ico se illano El Tío Cla ín (1864)
El único pe iódico sa í ico de Se illa, El Tío Cla ín, se p esen aba a sus lec o es en 1864 como un ipo
popula : “chismoso, en eme ido y pendencie o”. Luis Ma iani Jiménez, su p incipal dibujan e y edi o
esponsable, puso en p ác ica una ó mula pe iodís ica o iginada en la p omoción de la isa, como un
“an ído o in alible con a la melancolía”, mien as eje cía la c í ica con a los se ido es públicos y su
ges ión. Una pos u a que le lle ó a en en a se a dis in as denuncias de los pode es es ablecidos.
Mª EUGENIA GUTIÉRREZ JIMÉNEZ
UNIVERSIDAD DE SEVILLA
En ma zo de 2018 los pe iódicos im-
p esos y digi ales se hacían eco de
la sen encia emi ida po el juzgado
de 1ª ins ancia nº 03 de Alcobendas, que
condenaba a paga 40.000 eu os de mul a
a los edi o es de la e is a sa í ica polí ica
Mongolia po ulne a el de echo al hono ,
a la in imidad y a la imagen de José Ma ía
O ega Cano. En el ca el que anunciaba el
espec áculo Mongolia, el musical 2.0, en Ca -
agena, se había ca ica u izado la imagen
del o e o. Es e caso ol ía a ab i el deba e
sob e los lími es a la libe ad de exp esión
como un de echo undamen al o un bien
ju ídico que se posee en su expe imen a-
ción p ác ica, en endiendo la sá i a como
una de las exp esiones más adicales de
dicha libe ad.
Cha les Baudelai e concebía el lenguaje
de la ca ica u a como un a go plas ique que
iene la po encia de ampli ica el men-
saje c í ico median e el uso de la sín esis
isual. Y, al mismo iempo, ese a go se
cen a en cap a el ges o en el ins an e,
buscando el sín oma que pudie a ca ac e-
iza una época median e la idiculización
de los modos de compo amien os y ac i u-
des. En es e sen ido, la isa que p omue e
el eje cicio de la sá i a es “sa ánica", aduce
Baudelai e en su ensayo De la esencia de la isa
y en gene al de lo cómico en las a es plás icas. Y es
sa ánica po que es una exp esión de la na-
u aleza con adic o ia de lo humano. Así
la isa es el esul ado del “choque pe pe uo
de dos in ini os”: la g andeza y la mise ia
de las pe sonas.
La isión de Goya en su se ie los Cap i-
chos (1799) ambién juega a asumi el ol
del des ascinado /desengañado, aquel
que econoce el mundo como engaño o
ilusión y en pa alelo quie e hace e , sa-
ca del engaño, a los habi an es/espec a-
do es de ese mundo. Aho a bien, el caso
con e ido en pa adigma y obje o de en-
señanzas pa a educa en el uso de la sá i a
como una des eza basada en la libe ad
de pensamien o y de exp esión en los sis-
emas democ á icos ue el p o agonizado
po el ilus ado ma sellés Hono é Dau-
mie , el edi o de p ensa sa í ica Cha les
Philipon y el ey Luis Felipe de Bo bón de
O leans, que llegó al ono de F ancia as
la Re olución de 1830.
Ya el his o iado del a e Gomb ich
en su ob a A e e ilusión (1979) cues ionó la
idea que la ep esen ación del mundo se
co espondiese con la expe iencia isual
y i al de los suje os. En su indagación
sob e la his o ia de la ca ica u a, apun ó
que “el miedo a la magia de la imagen” o
“la epugnancia a hace po juego lo que
el inconscien e desea con oda se iedad”
deben es a en el o igen de las eacciones
con a ias a la ca ica u a. El ejemplo más
cla o se obse a en el olle o Les Poi es (1834),
ilus ado po Daumie y edi ado po Phili-
pon, edi o del pe iódico sa í ico Le Cha i a i
(1832).
Es e imp eso ue c eado pa a explica
a los públicos en qué consis ía el supues-
o deli o po el que condena on a paga los
6.000 ancos de mul a a Philipon. Es aquí
donde Gomb ich e la con usión en e el
pa ecido y la equi alencia. An e el pa eci-
do de las o mas de una poi e (pe a) con el
os o de Luis Felipe, el edi o de Le Cha i a i
a gumen ó en su de ensa, según cuen a
Gomb ich: Acaso, “¿es un deli o eempla-
za es e pa ecido po és e? Y si no, ¿qué hay
de malo en la pe a?”.
El alega o de Philipon o ece la cla e de
alo a las i ualidades del lenguaje de
la ca ica u a, pues aunque la pe sona y el
obje o gua den cie a semejanza, nunca
se án la misma cosa. En consecuencia, la
po encia polí ica de la ca ica u a siemp e
eside en quien íe, en el lec o /in é p e e
an o de las láminas de la oi-poi e como en
el ca el de Mongolia, el musical 2.0. Ya que en
Les Poi es es una se ie de dibujos del
ilus ado Hono é Daumie que mues a la
me amo osis de la az del ey Luis Felipe I
de F ancia, p og esi amen e con e ido
en pe a.
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ambos casos lo que se in e p e a es una ic-
ción a a esada po la in encionalidad c í-
ica y cómica que no busca la equi alencia
sino p omo e la libe ación pe cep i a de
e lo eal de o a o ma posible.
EL TÍO CLARÍN. Un caso simila acon e-
ció en Se illa a mediados de los años 60.
El año en que e la luz El Tío Cla ín, 1864,
ma ca un pe iodo con ulso en el plano po-
lí ico, as pone in al gobie no la go de
la Unión Libe al y con la uel a de los mo-
de ados al pode , así como de “decadencia
y censu a” en el plano pe iodís ico, según
cons a en His o ia de la p ensa andaluza (2011)
de An onio Checa Godoy. No obs an e, el
núme o de publicaciones en la ciudad se
man u o en e cinco o seis du an e 1863 y
1865, obse ándose cie a es abilidad en la
demanda in o ma i a.
El Tío Cla ín, el único sa í ico en 1864 en
Se illa, se p esen aba a sus habi an es
como un ipo popula : “chismoso, en e-
me ido y pendencie o”, des acando en su
p ime año su adsc ipción a lo li e a io,
donde se ubicaba o o sa í ico coe áneo: El
Cascabel (Mad id, 1863), de Ca los F on au-
a. En el caso del sa í ico se illano, Luis
Ma iani Jiménez, su p incipal dibujan e y
edi o esponsable, ensaya ía una ó mu-
la pe iodís ica in e media o iginada en la
p omoción de la isa, como un “an ído o
in alible con a la melancolía” (p ospec-
o), mien as se eje ce la c í ica con a los
se ido es públicos y su ges ión, aunque
sin llega a de ini se como un sa í ico po-
lí ico, es deci , como un a ma polí ica al
se icio de una ideología, donde sí se si-
uaba Gil Blas, ambién apa ecido a inales
de 1864 en Mad id.
La ambigua posición que man u o El Tío
Cla ín en e 1864 y 1865, si uándose en lo
li e a io, sin desdeña el comen a io joco-
se io sob e la ida ci il y sus p o agonis as,
o o ga sen ido a la decla ación de Checa
Godoy, que de ine es e semana io como
“de ideología epublicana emboscada”.
Es a o ma eu emís ica de usa lo li e a-
io-sa í ico pa a ocul a su adsc ipción al
demo epublicanismo e ela, siquie a de
o ma indicia ia, los obs áculos que de-
bían so ea las publicaciones polí icas se-
gún la ley de 1857. Dadas es as ci cuns an-
cias, se obse a la posibilidad de alo a
las i ualidades del géne o y su signi ica-
ción sociocul u al en la sín esis y di usión
de un mensaje de oposición en e un pú-
blico de clase media u bana con ni eles de
al abe ización he e ogéneos.
A p incipios del siglo XIX en España,
el núme o de anal abe os o icialmen e
egis ados e a ele adísimo: más de doce
millones y medio; es o es, el 80 % de la po-
blación o al, según los da os a ojados po
Cas o Al ín en Los males de la imp en a (1998).
En la ciudad de Se illa, siguiendo el censo
ealizado al é mino de 1860, se con abili-
za on 116.314 habi an es. De ellos, 33.935
e an anal abe os comple os y 4.351 anal-
abe os que sabían lee a du as penas. Po
ello, la adsc ipción del semana io a la mo-
dalidad ino ensi a de lo li e a io-sa í ico
o ece indicios sob e las i ualidades de la
ca ica u a de cos umb es —ca ego ía baudelai-
iana— pa a ex ende un mensaje de opo-
sición que combinado con los géne os más
econocidos po amplios públicos, como
los omances, las canciones o los epig a-
EL CASO PARADIGMÁTICO
DEL USO DE LA
SÁTIRA COMO PILAR
DE LA LIBERTAD DE
PENSAMIENTO FUE
PROTAGONIZADO POR EL
ILUSTRADOR HONORÉ
DAUMIER Y EL EDITOR DE
PRENSA CHARLES PHILIPON
Viñe a sa í ica de Luis Ma iani pa a El Tío Cla ín.
Biblio eca Vi ual de P ensa His ó ica.
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mas, con ibuye además a la desac aliza-
ción del p esen e desde la isión jocose ia.
Po an o, la inse ción de la lámina
li og a iada en su es uc u a na a i a
desa ía la neu alización del é igo del
iempo p opia de los g abados en made a
de la p ensa pin o esca, ya que los dibu-
jos sa í icos del Tío Cla ín ep esen an desde
la anécdo a o la ans o mación de iejas
modas o cos umb es has a de e minados
hechos apegados a la ac ualidad.
LA DENUNCIA. En e esos hechos se inclu-
ye la lámina 16, i ulada “El Asilo de Men-
dicidad de S. Fe nando”, po la que ue de-
nunciado Luis Ma iani y condenado a paga
una mul a de 4.000 eales. De es e modo,
la inse ción de la ilus ación g á ica en la
p ensa sa í ica de los 60 se concibe “como
una especialización poli izada de la lec u a
isual de imágenes pin o escas”, a gumen-
a Cecilio Alonso en sus No as sob e p ensa sa í-
ica e ilus ación g á ica en e 1832 y 1843 (2015).
Los ecinos de Se illa su ían la c isis
de subsis encia desde 1863 y el al o p ecio
de los alquile es como consecuencia de
la p ác ica del la i undismo u bano, que
obligaba a la población pob e y a la o á-
nea a (mal) i i en el ex a adio en con-
diciones insalub es. La ges ión del Asilo
de Mendicidad de San Fe nando, undado
en 1846 bajo el manda o del co egido José
Ma ía de Iba a, y el aumen o de desam-
pa ados en las calles de la ciudad, ue on
emas a ados de o ma ei e ada en los
dia ios locales. En 1863, El Po eni publi-
caba un a ículo i ulado Pob es (1 de ab il
de ese mismo año), donde se cues ionaba
la me can ilización de la ca idad — eligiosa
o pa icula , no como se icio público—
como solución: “Haya compasión pa a
ellos pe o, ¿qué impo a que Se illa en-
ga un asilo que le cues a miles de du os,
si luego pululan po las calles como si no
exis iese ese ins i u o? [...] Po o o lado
se han concedido in ini as licencias po
la alcaldía pa a pedi . Vamos, se en ales
cosas en Se illa que no se pueden de ini ”.
En 1860, Juan José Ga cía de Vinuesa,
alcalde-co egido desde 1859 has a 1864
y en 1865, ap obaba los a anceles que e-
gi ían pa a auxilia a los desampa ados
del Asilo: el ibu o se ía de 10 eales; se
o o ga on licencias a los indi iduos pa a
el es ablecimien o de pues os de u as y
e escos en la plaza de o os y de buñue-
los o pescado en las eladas. Pe o las e-
caudaciones siemp e ue on meno es de
lo espe ado.
Desde su undación, la escasez de on-
dos condicionó el cumplimien o de la un-
ción social de dicha ins i ución. La lámina
del núme o 16 de El Tío Cla ín (18 de ab il de
1864) ahondaba en al cues ión. En un p i-
me plano, se obse a un g upo de ciegos,
ullidos e indigen es que in e pela a un
seño bu gués, a a iado con le i a y que
po a en una de sus manos un ga o e. Su
pe sona es á bloqueando la pue a de en-
ada del Asilo de Mendicidad de San Fe -
nando, cen o de la lámina, que es el luga
e e ido donde acon ece la acción.
En un segundo plano, y con e idas las
pa edes del es ablecimien o en una espe-
cie de álbum omano, se pueden lee dos
ca eles. El de la izquie da eza: “Es o dice
el Seño (de la casa). A u p ójimo con a
una esquina. Da de come al que lo pague
con su abajo. Lib o del Egoísmo Cap.”
EN UN PRIMER PLANO,
SE OBSERVA UN GRUPO
DE CIEGOS, TULLIDOS
E INDIGENTES QUE
INTERPELA A UN SEÑOR
BURGUÉS, ATAVIADO
CON LEVITA Y QUE
LLEVA UN GARROTE
El Asilo de Mendicidad de S. Fe nando,
ca ica u a publicada po El Tío Cla ín
po la que ue denunciado Luis
Ma iani y condenado a paga una
mul a de 4.000 eales.
Biblio eca Vi ual de P ensa His ó ica.
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En el de la de echa se hace cons a : "Si el
des alido llega a u pue a, ecíbelo con un
ga o e en la mano. No cie es u pue a al
que llega a da e algo pa a... los pob es y
échale 7 lla es... Lib. XXX”.
En ambas ci as, de eminiscencia bí-
blica, se in ie e su sen ido sac o o de
p esc ipción in iolable, pa a señala una
des iación de la unción pública del Asi-
lo: debía se i pa a da asis encia al des-
ampa ado. Sin emba go, las pe sonas allí
acogidas enían la obligación de abaja ,
según su es ado de salud, así como ap en-
de un o icio y a lee , esc ibi y con a . El
diálogo que comple a la ep esen ación de
la escena ayuda a in e p e a la lámina:
— Seño D. José, ¿puedo en a en el Piadoso
Es ablecimien o?
— ¿Puede V. abaja ?
— No seño ; no e V. que soy ciego?
— ¿Y lle a un ci io en los en ie os?
— Tampoco, soy ullido.
— Pues en onces aya V. con la música a o a
pa e. C ee V. que los pingues a bi ios que
en an en la casa son pa a los pob es? ¡Pues
es a íamos escos...!
Se descub e, po an o, la iden idad de
la igu a cen al de la lámina: D. José Pe-
ei a de la To e, el p ime di ec o del es-
ablecimien o desde 1846 has a 1868 y es-
ponsable de su adminis ación. También
ue uno de los cua o homb es “no ables
po sus se icios ca i a i os”, a quienes en
1863 el gobe nado de la p o incia, An o-
nio Gue ola, quiso condeco a con la c uz
de la O den Ci il de Bene icencia. No obs-
an e, la inicia i a se us ó, pues o que el
suceso de Gue ola, San iago Luis Dupuy,
se cen ó en amplia la bene icencia con el
es ablecimien o de casas de soco o pa a la
asis encia domicilia ia a los en e mos.
En la página 2 del núme o 16 se inse a
un a ículo de ondo que a a de espon-
de a la p egun a: ¿pa a qué si e el Asilo
de Mendicidad? El ex o emi e al dialogui o
de la lámina adjun a, p opo cionando cla es
pa a su in e p e ación:
“Las calles de Se illa es án a es adas de
mendigos [...] ¿Y no es una cosa chocan e
que mien as el con ibuyen e se sac i ica
pa a sos ene un es ablecimien o que si -
a de e ugio al e dade o des alido, po
o o lado se au o ice la mendicidad dando
licencias pa a pedi limosna?”.
En es a ocasión, El Tío Cla ín adop a una
pos u a simila a la de o os dia ios loca-
les: denuncia el “espec áculo del paupe is-
mo” y se iden i ica con los con ibuyen es
que sin iéndose incómodos an e la mendi-
cidad, apoyan la expulsión de odo o áneo
pa a así pode a ende al “ e dade o” po-
b e, que sí debe se ac eedo de la asis en-
cia g a ui a. En la base de es e pensamien-
o yace la con usión de la mendicidad con
la agancia.
La eacción po pa e del di ec o del
asilo y de los ep esen an es del pode local
no se hizo espe a . En la p ime a plana del
núme o 17 (25 de ab il de 1864), El Tío Cla ín
ad ie e a los susc ip o es: “Habiéndose
in e p e ado la lámina que acompaña a
nues o núme o an e io como alusi a a la
dignísima pe sona del S . D. José Pe ei a,
[...] nos ap esu amos a mani es a , que
an o la lámina como el a ículo en que se
hacen ap eciaciones sob e la mendicidad y
el Asilo, no aluden a dicho seño . Nues a
c í ica se di ige a la co po ación Munici-
pal, con exclusión absolu a de oda pe so-
nalidad”.
He aquí el o igen de la p ime a denun-
cia al edi o esponsable de El Tío Cla ín,
Luis Ma iani. La másca a na ado a se
de iende a gumen ando que en la lámina
16 apa ece una igu a cen al que se pod ía
asemeja a D. José Pe ei a, pe o solo se le
pa ece, pues es una igu ación que o ma
pa e de un cuad o mayo . En es e caso, la
ep esen ación no es un e a o que ca ga
con a alguien o idiculiza los a ibu os de
la pe sona ep esen ada. Po el con a io,
u iliza una escena co idiana donde apa e-
cen e e idos dis in os ipos sociales pa a
denuncia una ealidad: la ges ión de la
mendicidad.
Po consiguien e, el o igen de la ma-
lin e p e ación es á en la al a de olun-
ad pa a en ende el lenguaje del dibujo
de cos umb es, que al igual que en el e-
a o ca ica u esco, ans o ma el signo
con encional en exp esión de una ac i ud
psicológica, siendo capaz de despe a en
el lec o -in é p e e la ilusión del “pa eci-
do” y pensa con la imaginación odo “lo
no dicho” o ep esen ado en la lámina.
La ealidad ep esen ada, po an o, no
debe oma se como la ealidad misma. La
eacción de José Pe ei a e ela el miedo a
se idiculizado, es o es, a deja al desnudo
lo que hay de ás de un se apa en emen e
“ca i a i o”: la inmo alidad, ¿quizás? Ya
Na áez econocía eme an es a la imagen
sa í ica que al ex o.
Lo cie o es que el edi o esponsable
ue condenado a paga una mul a de 4.000
eales, como iempo a ás sucedie a con el
edi o Philipon po la publicación de los
dibujos del oi-poi e. Sin emba go, el caso
del Tío Cla ín comp ende cie a excepciona-
lidad. En el núme o 30 (25 de julio de 1864)
se cuen a que “El S . Alcalde p esiden e del
Excmo. Ayun amien o con un desp endi-
mien o poco común, se o eció a paga de
su bolsillo pa icula la mul a impues a,
p e ia nues a acep ación”.
Cabe p egun a se si los pode es an
solo busca on “el cas igo ejempla izan e”
que die a a conoce a o os sa í icos, an o
li e a ios como polí icos, qué lími es no
podían sob epasa cuando el obje o de la
c í ica ie e dudas sob e el modo de go-
be na , en es e caso, la mala ges ión de
la asis encia a los pob es. Pe o al mismo
iempo ambién e ela la po encia po-
lí ica del a go plas ique de la ca ica u a:
pe mi e imagina iéndose o a o ma de
ges ión posible de la cosa pública. Po que
la sá i a g á ica siemp e e ela más de lo
que ocul a. n
Más in o mación:
QQ Bozal, Vale iano
La ilus ación g á ica del siglo XIX en España.
Edi o ial Comunicación, Mad id,
1979.
QQ Checa Godoy, An onio
El eje cicio de la libe ad. La p ensa española
en el Sexenio Re oluciona io (1868-1874).
Biblio eca Nue a, Mad id, 2006.
QQ Bo de ía O iz, En ique; Ma í-
nez Gallego, F ancesc. A. y Gómez
Mompa , Josep Ll. (di .)
La isa pe iodís ica. Teo ía, me odología e
in es igación en comunicación sa í ica.
Ti an lo Blanch, Valencia, 2010.
QQ Puelles Rome o, Luis
Hono é Daumie . La isa epublicana.
Abada Edi o es, Mad id, 2014.
LO CIERTO ES QUE EL
EDITOR RESPONSABLE
DE EL TÍO CLARÍN FUE
CONDENADO A PAGAR
UNA MULTA DE 4.000
REALES, COMO TIEMPO
ATRÁS SUCEDIERA CON
EL EDITOR PHILIPON
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