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La Escuela Cristiana de Sevilla durante la dominación visigoda : San Isidoro

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La Escuela Cristiana de Sevilla durante la dominación visigoda : San Isidoro

Author: Cañal y Migolla, Carlos
Year: 1894
Source: https://idus.us.es/bitstreams/6891369c-bd8b-4c90-9794-1b4a1376007b/download
EL
e
LA
ESCUELA
CRISTIANA
DE
SEVILLA
DURANTE
LA
DOMINACION
VISIGODA
SAN
¡ISIDORO
—
=—=—
CONFERENCIA
LEIDA
EN
EL
ÁTENEO
Y
SOCIEDAD
pe
EXCURSIONES
DE
ÑEVILLA
EL
Día
1.2
De
DICIEMBRE
DE
1894
POR
Ca Los
CAÑAL
SEVILLA
Imp.
de
La
ANDALUCÍA
MODERNA
1894
ADVERTENCIA
A
KA
A
A
causa
de
la
apidez
con
que
ha
sido
hecha
la
im-
p esión
de
es e
olle o,
no
hemos
podido,
con a
nues a
cos umb e,
ano a
con enien emen e
el
ex o
del
mismo,
al a,
en
pa e
disculpable
dada
la
índole
del
abajo,
que
subsana emos
en
el
ex enso
es udio
que
ace ca
de
es a
ma e ia
enemos
en
p epa ación.
Vid
MÍ
SEÑORES:
Que
sea
yo
el
enca gado
de
di igi os
la
palab a
es
cosa
siemp e
hs o
supe io
á
mis
ue zas,
que
aun
quedan
más
educidas
si
el
ema
ace ca
del
cual
ha
de
e sa
mi
dise as
ción
es
de
an a
magni ud
como
el
escogido
pa a
es e
ac o.
No
c eais,
sin
emba go,
que
lo
debo
á
ajenas
ins igaciones;
yo
me
decla o
culpable
y
dispues o
4
cumpli
la
pena
á
que
me
condene
el
T ibunal
an e
quien
in o mo,
pues
no
o o
ha
sido
mi
pensamien o
al
ocupa
es a
noche
po
b e es
ins an»
es
la
cá ed a
del
A eneo.
Vengo
á
pedi os
un
consejo
que
con
oda
anqueza,
cual
pad e
que
se
in e esa
po
su
hijo,
habeis
de
da me.
Deseo
únicamen e
sabe
si,
á
ues o
juicio,
puede
se
obje o
de
un
abajo
más
ex enso,
que
po
ue za
he
de
hace ,
el
pun o
que
b e emen e
desa ollado
oy
á
p esen a
á
ues a
conside ación,
ó
po
mejo
deci ,
si
e-
niendo
en
cuen a
que
las
indicaciones
que
p on o
og
ex-
pond é
son
el
esul ado
del
examen
supe icial
cie amen e,
casi
pudie a
deci se
de
los
suma ios
ó
indices
de
las
ob as
de
San
Isido o
an
sólo,
c eeis
que,
es udiándolas
de enida»
men e,
con
odo
el
esme o
y
a ención
que
mis
escasas
do es
me
pe mi an,
pueda
hace se
un
es udio,
'si
no
que
sea
ni
con
mucho
la
úl ima
palab a
en
es a
ma e ia,
pues
supone
al
A
PO
cosa
indica ía
p e ensiones
sin
cuen o
que
a o unadamen e
no
engo,
po
lo
menos
que
enga
á
acla a
algunos
ex emos
de
logs
muchos
que
encon amos
sumidos
en
la
obscu idad
cuando
p e endemos
sabe
algo
ace ca
de
la
escunla
c is iana
de
Se illa
du an e
la
dominación
isigoda,
asun o
muy
poco
a ado
y
que,
po
an o,
o ece
ancho
campo
de
explo ación,
Comp uébase
la
e dad
de
lo
dicho
conside ando
que
sólo
un
esc i o
ex anje o
ha
es udiado
con
especialidad
es e
pun-
o
y
muy
pocos
se
han
ocupado
de
o os
que
con
él
engan
elación.
En
el
año
1855
daba
á
luz
en
Pa ís
el
abad
José
C is iano
E nes o
Bou e
su
cu iosa
y
e udi a
esis
del
doc o-
ado
bajo
el
í ulo
de
L'Ecole
Ch e iénne
de
Se ille
sous
la
mona chie
des
isigo hs,
en
la
que,
animado
de
e dade o
espí-
i u
c í ico,
p ocu a
ilus a
es a
pa e
de
nues a
his o ia
li e a ia
concediendo
á
San
Leand o
y
á
San
Isido o
la
g an-
de
in luencia
que
eje cen
en
el
mundo
occiden al
como
p ox
pagado es
de
la
ciencia;
in ocando
la
au o idad
de
M .
Ozas
nam,
quien
no
acila
en
coloca
á
nues o
San o
al
lado
de
Casiodo o
y
de
Boecio,
ha
p es ado
un
e dade o
se icio
á
la
ci ilización
española,
Los
que
en
F ancia,
y
sob e
odo
en
Ale-
mania,
ma chan
á
la
cabeza
en
log
es udios
li e a ios,
no
han
hecho,
que
noso os
sepamos,
abajo
alguno
comple o
ace ca
de
es a
ma e ia.
En
nues a
pa ia,
esindispensable
pa a
cono-
ce la
la
España
Sag ada
del
P.
Fló ez,
quien
expone
más
de e-
nidamen e
que
o os
la
his o ia
ex e na
de
la
dominación
i-
sigoda;
después,
si
bien
es
cie o
que
han
escaseado
los
esc ia
o es
que
en
es o
se
ocupan,
enemos
es
nomb es
ilus es
á
quienes
se
debe
el
habe
escla ecido
no
poco
es e
pe iodo:
los
S es,
D.
Jogé
Amado
de
los
Ríos,
D,
Ma celino
Menéndez
y
Pelayo
y
D.
Fede ico
de
Cas o
y
Fe nández
han
con i
buído
de
modo
e icaz
á
que
se
disipon
un
an o
las
somb as
que
odeaban
la
ida
en
España
de
los
pueblos
sep en iona=
les,
acla ando
á
la
ez
gu
his o ia
in e na.
Si
Amado
de
los
Ríos,
en
su
ensayo
sob e
El
a e
la ino-
bizan ino
en
España
y
las
co onas
isigodas
de
Gua aza ,
de-
mues a
que
no
mue e
la
adición
a ís ica
en
las
o illas
a
Y
de
Wádi-Becca,
p ueba
has a
la
gaciedad
en
su
His o ia
c í ica
de
la
li e a u a
española
que
la
li e a ia
asciende
á
los
einos
c is ianos
undados
á
aiz
de
la
in asión
aga ena;
Me-
néndez
y
Pelayo,
en
Los
He e odoxos
Españoles
y
en
La
cien-
cia
española,
pone
de
os ensible
mani ies o
lo
mucho
que
á
San
Isido o
deben
la
Religión
y
la
Ciencia;
D.
Fede ico
de
Cas o,
po
úl imo,
en
su
Discu so
de
ape u a
del
año
académi-
co
de
1891-92
en
es a
Uni e sidad,
es udia
de enidamen e
el
lib o
de
las
Sen encias
del
Doc o
de
las
Españas,
en
donde
se
encuen a
su
sis ema
eológico- ilosó ico,
y
concluye
a i man-
do
que
San
Isido o
u o
medios
de
pene a
mejo
el
espi i u
de
A is ó eles
que
los
o os
p ecu so es
de
la
escolás ica,
-
No
deja emos
ampoco
de
ci a
los
nomb es
de
algunos
his o iado es
que
han
dado
en
sus
esc i os
la
ex ensión
que
ealmen e
me ece
á
la
escuela
hispalense
y
con
especialidad
á
San
Isido o.
Ma ín
Villa ,
el
ya
ci ado
Cas o,
A nau,
Guicho ,
D.
Fe nando
de
Cas o
en
su
discu so
de
ecepción
en
la
Real
Academia
de
la
His o ia,
Fe nández
Gue a,
His
nojosa,
el
Ca de al
González...
Pe mi idme,
seño es
a eneis as,
un
b e e
pa én esis,
ya
que
la
casualidad
ha
hecho
que
mi
pob e
oz
sea
la
p ime a
que
desde
es a
cá ed a
p onuncia,
después
de
su
ecien e
mue e,
el
nomb e
del
ilus e
pu pu ado
(1).
Bien
sé
que
no
ace a án
mi
in eligencia,
ni
mi
palab a,
aun
no
epues a
aquélla
an e
la
e ible
desg acia
que
llo amos
log
españoles,
á
exp esa
los
mé i os,
que
de
segu o
conoceis,
de
quien
has a
hace
poco
igió
el
A zobispado
de
Se illa.
Bas a
con
que
en
es os
momen os
nos
asociemos
al
p o undo
pesa
que
emba s
ga
á
la
nación,
eco dando
que
á
ese
cue po,
que
aun
encie a
algunos
g ados
del
calo
que
poco
iempo
há
le
die a
ida,
debemos
g an
núme o
de
ob as
cien í icas
de
p ime a
ue za,
que
han
enido
á
aumen a
conside ablemen e-en
es os
úl is
mos
años
el
nomb e
de
que
goza
la
mode na
ciencia
española;
-—
(1)
El
Pad e
F ay
Ze e ino
en egó
su
alma
ú
Dios
el
día
29
de
No iemb e,
>
A

ne
en
ellas
se
mues a
gu
p o undo
sabe
y
gu
g ande
e udición;
en
ellas
pe sigue
un
ideal
que
ha
is o
ealizado
an es
de
bas
ja
al
sepulc o;
con
odas
gus
ue zas
a ó
de
esuci a
el
escolas icismo,
que
an
b illan e
ca e a
había
hecho
en
nues-
a
pa ia,
desde
el
p imi i o,
cuyo
ondo
es
la
Religión
y
cu
ya
o ma
es
la
lógica
a is o élica,
que
inician
los
P elados
de
la
época
isigoda,
has a
el
me amen e
ilosó ico,
cuyo
úl imo
pa ida io
es
el
jesui a
F ancisco
Suá ez,
que
decae
con
api-
dez
inusi ada
en
los
albo es
de
la
Edad
Mode na;
puso
su
es:
ue zo
en
mos a
á
las
gen es
la
pe ec a
a monía
que
exis e
en e
la
azón
y
la
é,
con
especialidad
en
su
úl ima
ob a
La
Biblia
y
la
Ciencia,
y
si
no
son
idén icas,
muchos
pun os
de
con ac o
o ece
su
ida
con
la
del
g an
San
Isido o;
ambos
o ma on
en
el
con en o
la
base
de
su
sabidu ía;
am-
bos
die on
á
luz
lib os
que
a an
de
asun os
muy
pa ecidos;
ambos
deja on
ecue do
impe ecede o
en
nues o
pueblo,
y
ambos
se
hab án
jun ado,
al
in,
allá
en
las
lejanas
egiones
de
la
E e nidad,
que
las
g andes
almas
odas
an
al
mismo
pun o,
desde
donde
p esencia án
log
bené icos
u os
que
gu
paso
po
la
ie a
ha
p oducido.
Con inuemos
nues a
in e umpida
na ación.
Cie o
es
que
an o
Amado
de
los
Ríos
como
Cas o
y
Menéndez
Pelayo,
a a on
sólo
po
incidencia
es e
pun o;
mas
no
po
eso
es
disculpable
mi
a e imien o
al
que e
des.
cub i
ico
ilón
donde
aun
no
hicie on
los
g andes
explo a-=
do es
más
que
abajos
me amen e
supe iciales.
La
igno ancia
es
muy
osada,
c eedlo;
si
hubiese
enido
iempo
de
hil ana
mis
ideas
ace ca
de
o a
ma e ia
hubie a
a iado
el
ema
de
mi
discu so,
pe o
aquél
me
al ó
y
aquí
engo
con ic o
y
con=
ego,
iando
an
sólo
en
que
si
en
una
mano
empuñais
la
espa.
da
de
la
jus icia
con
la
o a
de amais
el
sua ísimo
bálsamo
de
la
ca idad
y
de
la
compasión,
cuando
el
que
á
us edes
se
p esen a
lo
hace
no
o gulloso
de
su
ob a
gino
a epen ido
de
gu
deli o,
A
7
La
in asión
e i icada
po
las
ibus
sep en ionales
en
el
siglo
V
es
el
acon ecimien o
más
señalado
y
la
e olución
más
inmensa
de
cuan as
han
acaecido
en
el
o den
polí ico
y
social
de
los
pueblos,
España,
a asallada,
ene ada
y
en-
ilecida
po
los
omanos,
cambiaba
sólo
de
seño es;
lejana
de
oda
idea
de
independencia,
ni
aun
pudo
imagina
que
e a
llegado
el
momen o
de
en a
o una
pa a
ecob a
la
libe -
ad
pe dida:
dobló,
pues,
á
la
pujanza
de
los
in aso es
el
cue-
llo
a ezado
á
la
se idumb e,
y
en
su
ama ga
o andad
son ió
acaso
al
con empla
la
pe dición
de
sus
an iguos
i anos.
E a
el
eino
de
los
isigodos
el
más
pode oso
y
dila ado
de
cuan os
se
le an aban
sob e
las
uinas
de
Roma,
mas
su
es ado
in elec ual
dejaba
mucho
que
desea .
Fué
menes e
que
acudie an
solíci os
demandando
en
es e
sen i
p o ección
de
la
aza
hispano- omana,
á
quien
an o
humilla on
en
su
condición
ma e ial
y
en
sus
sen imien os
eligiosos.
La
e -
dad
se
impuso,
á
pesa
de
odo,
y
aquellos
monjes
que
com»=
pa ían
con
las
du as
aenas
del
campo
la
penosa
labo
de
co-
pia
las
ob as
de
los
esc i o es
más
eminen es
de
la
época,
llega on
á
se
los
dueños
del
Es ado,
La
lucha
con inua
en-
e
el
a ianismo
y
el
p incipio
ca ólico,
la
pe secución
que
Leo igildo
y
el
conciliábulo
que
eunió
en
Toledo
dec e an
con a
los
de enso es
de
la
Iglesia,
dió
po
esul ado
el
mos.
a
al
mundo
que,
si
los
españoles
u ie on
un
Is olacio
y
un
Indo es,
un
Vi ia o,
un
Indibil
y
un
Mandonio,
que
mu-
ie on
de endiendo
la
libe ad
de
la
pa ia,
que
si
la
Ibe ia
pudo
mos a
en e
los
ecue dos
de
su
he oísmo
los
nom-
b es
de
Sagun o
y
de
Numancia,
aun
con inuaba
la en e
aquel
espí i u
de
independencia;
la
abnegación
y
i meza
de
He menegildo
pa a
ecibi
el
ma i io;
la
cons ancia
y
mansedumb e
de
los
p elados,
cuya
e
esplandecía
en
el
des ie o;
el
espe o
debido
á
San
Leand o,
de
quien
a»
mos
á
ocupa nos
aho a,
cuya
ausencia
llo aba
la
pa e
más
ilus ada
de
la
mona quía,
odo
con ibuyó
en
Reca edo
á
*
modi ica
la
polí ica
de
Leo igildo.
El
undado
de
la
Escuela
hispalense,
Leand o,
había
eci-
2
A
JAS
bido
en
su
ju en ud
una
educación
e dade amen e
li e a-
ia;
acogido
después
á
la
ida
monás ica,
obus eció
en
el
es
i o
sus
es udios,
y
cuando
el
amo
de
los
mo ado es
de
Se illa
le
llama
á
ocupa
su
Silla
episcopal
se
mos ó
digno
del
nomb e
que
había
alcanzado,
ab iendo
á
la
enseñanza
las
pue as
de
su
mo ada,
á
la
ez
que
o maba
en
sus
he manos
Fulgencio
é
Isido o
e dade os
modelos
de
p elados
ca ós
licos.
Pe o
donde
empiezan
gus
iun os
es
en
el
momen o
que
el
a ianismo,
po
boca
de
Leo igildo,
dec e a
el
des ie o
de
an
doc o
a ón.
Re ugiado
en
Cons an inopla,
cen o
á
la
sazón
de
las
a es
y
de
las
le as,
al
es udia
la
li e a u a
bizan ina,
al
i
conociendo
de enidamen e
sus
poe as
y
noye-
lis as,
los
abajos
g ama icales
y
de
e udición,
los
his o ia=
do es,
ilóso os,
ju isconsul os
y
cul i ado es
de
la
ciencia
en
gene al,
que
hacían
es ue zos
sob ehumanos
po
e i a
la
descomposición
del
cadá e
que
cuando
no
lo
e a
se
llamó
Roma,
se
ab ió
an e
sus
ojos
un
mundo
has a
en onces
desu
conocido,
de
donde
debía
ecaba
pa a
su
pa ia
ines imables
eso os.
Así
ué,
en
e ec o;
an
luégo
como
se
conside ó
su i.
cien emen e
p epa ado,
esc ibió
con a
los
dogmas
he é icos
dos
lib os
no ables
po
la
b illan ez
de
la
o ma,
po
la
g ande
e udición
y
po
su
cas izo
y
depu ado
ea ilo,
á
la
yez
que
exo nó
con
mul iplicadas
o aciones
la
salmodia
de
la
Iglesia
y
concluyó
o as
ob as
igualmen e
p o echosas
que,
aun
no
acabadas
de
esc ibi ,
y
como
si
una
ue za
ex aña
las
a as a a
hacia
acá,
a a esaban
eloces
el
Medi e áneo
y
enían
á
in undi
nue as
espe anzas
y
consuelos
á
la
g ey
ca ólica.
Tan
p on o
como
Reca edo
sube
al
ono
y
o dena
la
epa ación
comple a
del
episcopado
ca ólico,
ol ió
Leand o
al
seno
de
la
pa ia
á
la
que
an os
bene icios
había
de
epo -
a .
Auna on
sus
es ue zos
en
la
ob a
g andiosa
que
el
me o-
poli ano
de
Se illa
se
había
p opues o
los
céleb es
Eu opio,
Juan
de
Bicla a,
au o
de
la
C ónica
que
lle a
su
nomb e,
y
Máximo,
obispo
de
Za agoza.
Realizado
el
ma a illoso
iun o
del
Eyangelio
en
el
concilio
ILI
de
Toledo,
nue os
cul i ados
pe ,
y
AER
es
de
las
le as
apa ecen,
los
cuales
deben
en
su
mayo
pa e
la
educación
cien í ica
á
San
Leand o,
Figu an
en
p ime
é mino
sus
he manos
Fulgencio,
Isido o
y
Flo en ina:
si
el
p ime o
desde
su
silla
de
As igi
(Ecija)
da
á
luz
no
pocas
ob as,
la
úl ima
componía
algunos
himnos
eligiosos,
siendo
la
p ime a
poe isa
sag ada,
cuyo
nomb e
egis a
la
his o ia
de
las
le as
españolas,
Ninguno
llegó,
sin
emba go,
á
la
al u-
a
de
San
Isido o,
de
quien
a amos
á
con inuación,
Asegu an
his o iado es
locales
y
con i ma
la
adición
que
el
día
4
de
Ab il
del
año
636
exhalaba
el
úl imo
suspi o
en
la
iglesia
de
San
Vicen e
de
Se illa,
en e
los
sollozos
de
los
guyos
«y
lág imas
muy
abundan es
que
oda
la
ciudad
despe-
día
po
gu
mue e»,
el
que
du an e
cua en a
años
ocupó
la
Silla
hispalense.
No
hab á
segu amen e
anscu ido
desde
en onces
uno
gólo
en
que
se
le
haya
dejado
de
ibu a
el
e.
cue do
que,
po
lo
menos,
consag an
los
i os
á
los
mue os
en
gene al,
y
muy
especialmen e
á
aquellos
que,
cuando
no
lo
e an,
b illa on
po
su
alen o
ó
po
sus
i udes:
á
medida
que
és as
ó
aquel
aumen an,
así
ambién
han
de
aumen a ,
como
lógica
consecuencia,
los
elogios
que
hagamos
del
di un-
o.
No
admi iendo
es a
a i mación
p ueba
en
con a io,
inú il
se á
el
ad e i
que
han
de
esul a
de icien es
y
escasos,
en
elación
con
gu
ob a,
cuan os
abajos
puedan
ac ualmen e
ealiza se
des inados
á
ensalza
la
igu a
de
San
Isido o,
apa-
eciendo,
en
cambio,
de
os ensible
mani ies o
mi
a e imien o
al
que e
indica ,
siquie a
lo
haga
b e emen e,
la
ascen-
dencia
de
la
con inuada
labo
del
Doc o
de
las
Españas
en
log
siglos
pos e io es,
pa a
lo
cual
he
de
eseña
á
la
lige a
el
es as
do
de
los
pueblos
Bá ba os
con
an e io idad
al
siglo
VIL,
ES
de
doc ina
de
an as
y
an as
eo ías
undadas
y
emi idas
en
el
anscu so
de
los
siglos?
¿A
dónde
hubié amos
llegado
de
segui
su
decaden e
ma cha
los
sis emas
ilosó icos
o ien ás=
les,
indio,
pe sa
y
chino?
¿A
dónde
hubié amos
llegado
de
habe
con inuado
i iendo
en
G ecia,
degene adas,
sí,
pe o
con
p opia
exis encia,
las
escuelas
epicú ea
y
es óica,
que
á
an
bajo
g ado
lle a on
el
pensamien o
de
Sóc a es,
de
A is ó eles
y
de
Pla ón?
¿A
dónde
hubié amos
llegado
de
no
in e uma
pi so
la
ma cha
de
la
iloso ía
omano-alejand ina?
Necesan
iamen e
mu ie on
con
el
pueblo
que
las
c eó,
Si
du an e
oda
la
Edad
Media,
y
muy
especialmen e
en
nues a
pa:
ia
desde
el
siglo
VI
al
VIIL,
no
se
hubiesen,
con
nunca
bien
ponde ado
celo,
ecogido
lus
enseñanzas
de
G ecia
y
de
Roma,
muy
o as
hubie an
sido
las
condiciones
y
el
es ado
de
ci ilización
exis en e
en
las
egiones
occiden ales
de
Eu os
pa
al
p oduci se
el
Renacimien o.
Si
San
Isido o,
con
sus
maes os
y
con
sus
discípulos,
no
hubiese
compendiado
las
doc inas
de
los
sabios
g iegos
y
omanos,
o al
igno ancia
de
ellas
hubie a
habido
has a
que
las
mos a on
los
á abes,
siens
do
así
que
cuando
és os
explicaban
la
iloso ía
a is o élica,
ya
e a
de
an iguo
conocida
po
los
c is ianos,
como
hemos
de
e
más
adelan e.
T a ándose
de
los
O ígenes
ó
E imologías,
ocu en
a ias
p egun as.
¿Cuáles
son
los
p eceden es
inmedia os
de
es a
g ande
ob a?
¿De
dónde
oma
San
Isido o
los
ma e iales
pax
a
la
misma?
¿Has a
dónde
asciende?
¿Qué
bene iciosos
us
os
p oduce?
Ocupándonos
de
las
dos
p ime as,
hemos
de
de-
ci
que
en
lo
que
oca
4
los
es udios
eclesiás icos,
acude
á
las
p incipales
uen es;
asi
in e p e a
desde
el
Génesis
has a
el
Lib o
cua o
de
los
Reyes,
expone
la
his o ia
de
los
Macabeos
y
esc ibe
doc os
p oemios
al
Viejo
y
Nue o
Tes amen o.
Respec o
de
la
iloso ía,
conoce
pe ec amen e
la
doc ina
de
A is ó e-
les,
como
puede
comp oba se
leyendo
el
lib o
de
las
Sen en-
cias;
y
pa a
esc ibi
ace ca
de
las
demás
nume osas
ma e ias
de
que
se
ocupan
las
E imologías,
u o
p esen es
en
gene al

pe,
EAN
odos
los
esc i o es
clásicos,
También,
aunque
no
ge
mani ies-
an
cla amen e,
debie on
in lui
en
el
sabe
del
me opoli ano
hispalense
los
esplando es
de
la
ci ilización
bizan ina
en
los
dias
de
Jus iniano,
mucho
más
si
se
iene
en
cuen a
que
Se e iano,
pad e
de
San
Isido o,
e a
na u al
de
Ca agena
—
donde
i ió
con
San
Leand o—á
la
sazón
en
pode
de
los
g iegos
impe iales.
Cuáles
ue on
los
esul ados
de
la
magua
ob a
del
Doc o
de
las
Españas,
hemos
de
es udia los
sepa ada-
men e,
|
Cuando
en
el
desie o
eu opeo,
desie o
cuyo
suelo
no
ue-
on
los
a enales
del
Saha a,
sino
las
uinas
de
los
sobe bios
edi icios
que
el
pode ío
de
Roma
le an ó,
deshechos
y
caidos
al
e i ica se
la
in asión
de
los
bá ba os
del
No e,
exis ió
Un
pequeño
oasis,
como
la
escuela
se illana,
lleno
de
ida
y
ege ación,
el
ien o,
no
ab asado
como
el
simoun,
sino
'ag as
dable
y
sua e
como
las
b isas
del
ma ,
el
esco
ien o
del
C is ianismo
se
enca gó
de
conduci
á
lejanos
países
el
u o
de
á boles
an
aliosos
como
los
Leand os
é
Isido os;
po
doquie
nacen
delicadas
plan as,
pues
la
semilla
espa cida
po
la
ie a
ha
echado
p o undas
aices,
mas
siemp e
lle a-
án
aquéllas
el
sello
que,
ac edi ando
su
p ocedencia,
haga
e
la
ex ao dina ia
ecundidad
de
su
inmedia o
c eado ,
El
bené ico
in lujo
de
nues o
San o
sién ese,
como
e a
muy
na u al,
con
mayo
ue za
en
nues a
pa ia,
sin
que
es o
quie a
deci
que
no
aspasa
sus
on e as;
an es
al
con a io,
F ancia
é
Ingla e a
pueden
es a le
ag adecidas,
T ein a
y
sie e
años
después-de
la
mue e
de
San
Isido o
nacía,
en
la
segunda
de
las
ci adas
naciones,
el
ene able
Beda,
quien,
siguiendo
el
camino
azado
po
aquél,
inició
ambién
un
enacimien o
en
las
le as,
aunque
median e
los
abejos
ejecu ados
con
an e io idad
po
el
Doc o
de
las
Espa-
—
2
—
ñas,
que
ya
e a
uni e salmen e
es imado
en
la
Iglesia,
u o
un
conocimien o
más
pu o
y
cla o
de
la
ciencia
de
los
an ix
guos,
Allende
el
Pi ineo,
y
cuando
el
sac o
impe io
omano=
ge mánico
ge
mos aba
ue e
y
po en e,
en
los
días
de
Ca lo«
magno,
Alcuino
(Flaco
Albino),
al
igual
que
San
Isido o,
es-
au alas
escuelas
de
la
Galia
y
es ablece
en
el
mismo
palacio
impe ial
la
que
se
llamó
pala ina,
á
la
que
asis ían
Ca lo-
magno,
los
indi iduos
de
su
amilia,
así
hemb as
como
a o»
nes,
y
oda
la
có e;
en
ella
se
daba
una
enseñanza
supe io
á
las
de
las
sie e
a es
libe ales,
el
i ium
y
el
quad i ium,
en onces
ex endidas
de
modo
conside able:
el
mismo
Alcuino,
en
a ios
documen os
que
se
conse an,
ci a
epe idas
eces
al
me opoli ano
de
Se illa
y
enseña
y
aduce
sus
ob as.
«Pe o
donde
la
adición
isido iana
mués ase
enaz
y
cong-
an e
es
en
nues o
suelo,
que
al
in
y
al
cabo
plan as
lozanas
y
de
ex ao dina ia
al u a
en
su
país
na al
uél ense
mus ias
y
aqui icas-al
aslada las
á
o as
egiones;
la
encon amos
p ime o
en
los
días
anscu idos
desde
la
mue e
de
San
Isis
do o
has a
la
o a
del
Wádi
Becca,
y
luégo
Jo
mismo
en
los
einos
independien es
del
No e
que
en e
los
muzá abes
del
Cali a o;
«especie
de
i o
muzá abe
del
escolas icismo,
se
ha
dicho
muy
ace adamen e,
nos
dis inguen
gin
sepa a nos
del
es o
de
Eu opa,
y,
con
el
Fue o
de
las
Leyes,
pe mi e
que
al
en-
con a se
en
Toledo
los
an es
encidos
y
los
aho a
encedo es,
se
ab acen
como
he manos,
mi ando
la
ibulación
pasada
sólo
como
pa cial,
aunque
la go,
eclipse
de
la
independencia
de
una
pa e
de.nues o
pueblo;
escla i ud
que
no
deja
huella
de
la
se idumb e
po
un
de echo
de
pos liminio».—Lejos
de
nues o
ánimo,
pues
hemos
do
insis i
en
pun os
de
sob a
co
nocidos,
es á
el
ela a
la
in luencia
que
di ec amen e
eje ció
el
lucien e-as o
de
la
Ibe ia,
como
le
llama
Elipando,
en
la
b illan e
pléyade
de
esc i o es
que
lo ecen
du an e
el
Bi.
glo
VII;
bas a
ci a
los
nomb es
de
San
B aulio,
San
Julián»
San
lide onso,
San
Kugenio,
Pablo
el
Eme i ense,
Máximo,
Conanucio,
Tajón
y
Vale io
pa a
comp ende
la
cul u a
del
006
Y]
e
cle o
español,
en
aquellos
mismos
días
que
en
Roma
no
ge
hallaba
pe sona
de
su icien e
ilus ación
que
pudiese
i
de
Nuncio
á
Cons an inopla,
y
en
F ancia
muchos
clé igos
no
sabian
lee
ni
esc ibi ,
Veamos
cómo
asciende
la
ob a
de
San
Isido o
á
los
iempos
de
la
Reconquis a,
Veuncidos
los
ejé ci os
de
D.
Ro
d igo
po
los
sec a ios
de
Mahoma,
y
es ablecido
después
el
cali a o
co dobés,
con inuaba
i iendo
den o
de
los
dominios
de
és e
un
linaje
de
mo ado es,
llamados
muzá abes,
descen-
dien es
de
la inos
y
isigodos,
que,
más
ó
menos
lib emen e,
según
que
p edominaba
el
pa ido
de
los
medineses
ó
el
de
los
si ios,
conse aba
su
an igua
o ganización,
an o
ci il
co«
mo
eligiosa;
pues
bien,
la
enseñanza
en
las
escuelas
muzá a-
bes,
y
aun
pudie a
deci se
más,
cuan o
se
sabía
en
aquel
Es-
ado
gó ico-eclesiás ico
den o
de
o o
Es ado,
educiase
á
las
ob as
de
San
Isido o.
La
adición
isido iana
en
odas
las
es-
e as,
y
muy
especialmen e
en
lo
que
espec a
á
las
ideas
ilo=
sgó icas,
con inúa
i a
y
la en e
en e
los
muzá abes
y
de
San
Isido o
oman
és os
a gumen os
pa a
des ui ,
en
un
concilio
celeb ado
en
Có doba,
o a
he ejía
llamada
ambién
acé ala,
sin
emba go
de
no
ene
en
su
doc ina
elación
alguna
con
la
deshecha
po
el
nunca
bien
llo ado
Doc o
de
las
Españas,
Si
de
los
á abes
encedo es
pasamos
á
los
c is ianos
del
No e,
encidos
p ime o,
pe o
epues os
ya
algún
an o
con
la
c eación
de
los
einos
de
As u ias
y
León,
hemos
de
e
la
solici ud
con
que
el
cle o
a iende
á
ep oduci
en
mul i ud
de
copias
el
lib o
de
San
Isido o
—conse ándose
hoy
algunas
he-
chas
pocos
años
después
del
711—que
iene
á
sa is ace
cumas
plidamen e
las
exigencias
in elec uales
de
la
época,
siendo
du an e
la go
pe íodo
la
ob á
más
popula
de
cuan as
a eso ó
la
Edad
Media.
¿Y
conocidos
es os
hechos
y
eniendo
ade-
más
no icia
de
que
el
ey
Al onso
el
Sabio
mandó
pone la
en
cas ellano,
hab á
quien
asegu e
que
los
españoles
no
conoci=
mos
la
iloso ía
a is o ólica
has a
que
nos
la
enseña on
los
>
á abes?
Menes e
es,
pa a
asegu a
al
cosa,
ce a
log
ojos
an e
las
enseñanzas
de
la
His o ia
y
deja se
lle a
única-
men e
po
el
p opio,
exclusi o
y
also
pensamien o.
Pa cial
se ía
el
que
negase
lo
mucho
que
en
cul u a
y
ci ilización
debe-
mos
al
aza eno;
ilusión
y
no
más
que
ilusión
end ía
quien
se
a e iese
á
a i ma
que
las
doc inas
del
ilóso o
g iego,
expues as
po
log
mahome anos,
no
ue on
conocidas,
acaso
de
un
modo
más
pe ec o
que
cuando
las
mos aba
el
A zo»
bispo
hispalense,
po
los
habi an es
de
los
einos
del
No e;
pe o
de
es o
á
asegu a
que
aquéllos
enian
o al
igno ancia
-
de
las
mismas
hay
una
g an
di e encia
que
es
p eciso
pone
de
mani ies o.
La
igu a
del
Segundo
Daniel
asciende
ambién
á
la
Reli-
gión,
en
cuan o
se
elaciona
con
las
solemnidades
ex e nas
de
la
misma.
Po
idén icas
causas
á
las
mencionadas
cuando
nos
ocupábamos
de
la
he ejía
acé ala;
po
no
exis i
en
aquellos
iempos
en
la
Iglesia
la
cen alización
que
hoy,
iden i icábase
más
con
el
e i o io
y
adqui la
el
ca ác e
de
Iglesia
nacional;
la
española,
sin
deja
de
econoce
nunca
la
sup ema
y
uni-
e sal
ju isdicción
espi i ual
de
los
suceso es
de
San
Ped o
gob e odos
los
ieles
de
la
C is iandad,
habíase
gobe nado
ú
el
misma
bajo
la
p o ección
de
sus
ca ólicos
mona cas;
desde
los
p ime os
giglos
del
C is ianismo
enia
un
i o
especial,
que
luégo
se
llamó
gó ico,
después
muzá abe,
po
segui
usándolo
és os,
y
ambién
isido iano,
pues
nues o
San o
in odujo
en
él
g andes
e o mas;
has a
el
úl imo
e cio
de
la
XLa
cen a-
ia,
en
el
año
1077,
es u o
en
igo
el
o icio
gó ico
6
b e ia io
muzá abe,
siendo
sus i uido
en
es a
echa
po
la
li u gia
ow
mana,
impues a
al
conquis ado
de
Toledo,
Al onso
VI,
po
el
pon í ice
G ego io
VII,
muy
en
con a
de
la
olun ad
del
pueblo
cas ellano,
que
había
is o
cómo
en
singula
comba e
en e
dos
campeones,
ealizado
sólo
po
es a
causa,
salió
iun-
an e
el
i o
español,
así
como
ambién
de
la
hogue a
á
que
se
a oja on
los
dos
misales,
siguiendo
la
p ueba
del
uego,
an
común
en
la
Edad
Media.
Aquellos
alien es
de enso es
o
-
0
de
la
pa ia,
á
quienes
se
debe
la
expulsión
de
España
de
los
hijos
de
Mahoma,
mi aban
el
o icio
gó ico
como
cosa
p opia;
ep esen aba
á
sus
ojos
el
g an
núme o
de
sabios
Obispos
hi«
jos
de
nues a
nación;
el
glo ioso
ca álogo
de
san os
a ones
é
insignes
má i es
que
mu ie on
de endiendo
el
Ca olicis-
mo,
y,
sin
emba go,
el
i o
español
es
abolido,
emp esa
á
la
que
ayuda on
loz
monjes
de
Cluni,
que
en onces
llega on
aqui
llamados
po
Al onso
VI.
Sen ía
és e
mucho
a ec o
po
odo
lo
ancés...
Vamos
á
e mina ,
El
es ablecimien o
en
el
Su
de
Eu o
pa
de
los
Bá ba os
mo i a
la
pé dida
de
los
conocimien os
que
el
O ien e,
G ecia
y
Roma
habían
podido
adqui i
en
el
anscu so
du
los
siglos.
En
España,
San
Isido o,
si ien«
do
como
de
ánsi o
en e
la
Edad
An igua
y
la
Mode na,
inicia
un
enacimien o
en
las
le as,
enacimien o
que,
si
de enido
algún
iempo
po
la
in asión
aga ena
y
po
las
lu-
chas
eudales,
uel e
á
p esen a se
con
mayo
ue za,
aunque
ya
con
impo aciones
semi as,
en
los
días
de
Fe nando
Il
y
Al onso
X,
desde
cuya
¿poca
empeza á
á
decae
pa a
no
le an a se
más,
has a
que
lleguen
á
España,
en
los
siglos
XV
y
XVI,
las
in luencias
i alianas,
y
con
ellas
el
enacimien o
li e a io
p oducido
en
la
península
de
los
Apeninos
po
los
sabios
que
allí
se
es ablecie on,
p oceden es
de
la
o ien al
ciudad
que,
en
las
deliciosas
noches
del
es ío,
deja
ye
su
obs-
cu a
gilue a
en
las
anquilas
aguas
del
Bós o o.
La
oma
de
Cons an inopla
po
los
u cos
o omanos
mo«
i a
la
emig ación
á
I alia
de
los
sabios
que
du an e
la
Edad
*
Media
con i ie on
á
aquella
ciudad
en
con inuado a
y
sos e-
nedo a
de
las
enseñanzas
del
impe io
omano;
la
ac i idad
humana,
sumida
an es
en
gue as
y
disco dias,
se
aplica
aho»
a
de
lleno
al
cul i o
de
las
le as,
y
en
odas
las
naciones
despie a
el
espi i u
cien í ico,
sumido
desde
hacía
algún
iempo
en
el
más
p o undo
le a go,
En
la
nues a,
los
his o»
iado es
y
pos as
se
mul iplican
en
el
siglo
de
o o
de
la
li e a=

A
u a,
pe o
no
c eando
un
nue o
de o e o
en
el
campo
de
la
ciencia,
que
al
in
los
homb es
siemp e
ap o echa on
las
enseñanzas
que
sus
an epasados
les
deja on,
sino
imi ando
lo
an iguo,
y
en
nues a
pa ia
eniendo
siemp e
p esen e,
á
más
de
los
clásicos
g iegos
y
la inos,
á
los
ilus es
ep esen.
an es
del
sabe
en
la
mona quía
isigoda,
p incipiando
po
San
Leand o,
el
undado
de
lá
escuela
se illana,
y
acabando
po
el
ey
sabio
Sisebu o,
y
sob e
odo,
y
más
que
á
ningún
o o,
al
sabio
A zobispo
de
la
me ópoli
andaluza,
á
quien
mu-
chas
eces
sigue,
en e
o os
au o es,
el
Pad e
Ma iana.
Sólo
así,
en
i ud
del
ápido
bosquejo
his ó ico
que
hemos
hecho,
puede
comp ende se
la
impo ancia
de
la
igu a
de
San
Isido o
y
lo
mucho
que
le
debe
el
pueblo
español,
Con
sag émosle
un
ecue do.
Si
siemp e
es
bueno
eza
po
los
mue os,
más
obligados
es amos
á
hace lo
cuando
el
alen o
y
las
i udes
e an
las
cualidades
dis in i as
del
di un o,
La
His o ia,
con
oz
elocuen e,
dicenos
la
ene ación
y
el
espe o
con
que
siemp e
ué
mi ado
en
España,
has a
po
los
enes
migos
de
nues a
Religión,
aquel
San o,
alma
de
la
mona s
quía
isigoda,
y
la
poé ica
leyenda
e ié enos
la
oposición
que
los
á abes
hicie on
cuando
en
los
días
de
Fe nando
I
de
Cas illa,
en
i ud
del
pac o
que
és e
celeb a a
con
el
ey
mo o
de
Se illa,
ué
asladado
el
cue po
de
San
Isido o
á
la
Ca ed al
de
León.
La
Iglesia,
o o gando
el
p emio
me ecido,
lo'colocó
en
sus
al a es,
y
anualmen e
inde
cul oá
la
San idad
y
sabidu ia
del
Doc o
de
las
Españas,
celeb ando
solemne
anción
eligiosa,
en
que
las
p eces
y
los
cán icos
del
cle o,
pasando
á
a és
de
las
al as
bó edas
de
nues a
he mosa
Ca ed al,
llegan
á
oidos
del
me opoli ano
bispalense
que
es á
en
el
Cielo,
á
donde
ambién
epe cu en
los
ecos
de
la
que
en
la
an igua
có e
de
los
eyes
godos
dedícanle
los
sace do es
enca gados
de
la
capilla
muzá abe,
undada
po
el
ca denal
Cisne os,
y
en
la
que
como
san o
ecue do
se
p ac ica
el
i o
isido iano.—HE
DICHO.
CARLOS
CAÑAL.
Se illa
30—XI-—94.
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