his oiua
I>E
con las ex ao dhmTÍas a en u as qm le sucedie on m os éí^ e-. iajes
•queTiizOydiijlóéMda es de la Indm. .
‘
MAJDRIU.—iS'TO.
Despacho de Ma és ycompañía, Juanelo, 19 .
L *i
mmumm
DE
SIMBAD EL MARINO.
INI iODUGCION
en Bagde d m in eliz
de ca ga llamado Na-
di . E a undia igo oso del
e ano, cuando es e pob e caminaba
las calles de la dudad, lle ando
sus homb os un g andísimo
Tiempo hacia ya que ma -
yencon á idose caásinalien-
uco al in que de ene se pa a o-
algun descan o. Echó al suelo
su ca ga yse sen ó sob e ella en medio de una calle, eniendo al en e uná
eam en cayo g andioso aspec o ypo el ag adable olo que salía de ella, cono-
ció que alli den o habi aba un g anpe sonaje, yque ála sazón se daba un
banque e. Ai e a en e ec o; el uido de los con idados, los esci an es olo es
de los manja es yla sua e mdodia de a moniosos ins umen os, ninguna
duda dejaban.
Esci ada la eu midal d , Nadi , quiso sabe quiénm ia maquella casa,
yace cándose á a ios c ados que ió en la pue a icamen e es idos, les p e^
gun ó cómo se llamaba el seño de aquel palacio.—Esl año es po cie o,
le con es ó uno de ellos, que i iendo en Bagdad no sepáis que es a es la mo ada
del céleb e Simbad el Ma ino, el cual ha iajado po odos los ma es que alum-
b a el sol. El pob e mozo, que ya enia no icia del opulen o Simbad, no pudo
menos de en idia la sue e de un homb e an en u oso, ycompa a la con la
suya desg aciada. Enun ap o dé desespe ación, alzó los ojos al Cielo yesclamó
en oz bas an e al a: «; Oh Sup emo Hacedo de odas las cosas! ¡Cuán a es
la dis ancia en e Simbad yyo! Con inuamen e abajando, yapenas puedo
alimen a ámi amilia con míse o pan de cebada, mien as que es e a o una-
do Simbad, ocioso en medio de losjdeM es, gas a inmensas iquezas! ¿Cua es
se án sus mé i os pa a concede le el Cielo an os dones, yqué hab é yo hecho
pa a me ece an a desg acia?»
Sume gido en sus is es e lexiones pe maneció un co o espacio, has a
que sin ió que le aga aban del b azo yun homb e le decía: «Venid conmigo;
miseño Simbad quie e habla os.
»
Nadi , emiendo que Simbad hab ía oido su esclamaciGn yle llamaba
pa a cas iga le, ehusaba obedece aquella o den, diciendo que no podía deja
abandonada su ca ga en medio de la calle; pe o al in u o que cede álas e-
pe idas ins ancias del c iado. »
Temblando Wgó Nadi áun salón en donde había muchos seño es comien-
do con indecible ^goeijo. El si io de p eíe encia le ocupaba un pe sonaje g a-
e yag aciado, á,quien se ían con solici ud un g an núme o de c iados ica-
men e es idos. E a Simbad aquel seño , ymandando áNadi que se sen ase
ámlado, él mismo le si ió de come .
Concluida la comida, Simbadp egun ó al mozo cómo se llamaba ycuál
e asu ocupación. Con es óle Nadi a e gonzado, ySimbad añadió: cYa que
engo el g Mo de conoce os, quisie a sabe po ues a boca en mip esencia lo
que os oi deci poco ha en la calle.
Nadi , á al demanda, embló de pies ácabeza, ymuy son ojado con es ó:
€Seño , os con ieso que desespe ado y as o nado po el cansancio, a en u é
algunas palab as indisc e as que os uego me.pe donéis.»—Muy lejos de e-
p e ide ospo ues as quejas, compadezco ues a si uación; pe o quie o hace-
os e el e o en que es áis espec o ámi. Hab éis pensado sin duda que odo
cuan o poseo lo adqui í sin abajo ni me ecimien o, y oy ádesengaña os, ^n-
es de llega á an eliz es ado, he su ido muclws años dep i aciones ypena-
lidades. Alguna ez me hab éis oido habla lige amen e de mis es añas a en-
u as, dijo ol iéndose álos con idados, yde los pelig os que co í en sie e ia-
jes que hice; pelig os capaces de qui a el ánimo pa a c uza los ma es, álos
hw é es mas codiciosos; aho a, pues o que se p esen a la ocasión, os ha é una
S l í'díi exac a, s me hacéis el hono de escucha me.
PRIMER VIAJE DE SIMHAD EL MARINO.
lASIENDO he edado un sin nií-
me o de bienes, comojo en
,sin espe iencia jdueño de
^mi olun ad, p incipié des-
Ide luego ágas a en cap i-
•chos ydelei es. Viendo que
^mis iquezas disminuian
conside ablemen e , e le-
¿oné ábuen iempo que á
''> -i*-.
ene esolución: consul é con algunos me cade eá'^i ciosos*
ss e
lole i lo d Z^ElS™' ‘““á» íi
deseado j™X„SSI?p™‘“ «emloa ,0
Da camos, po que lo que habíamos c eido se una isla e™ T? T
llena, cuando le an ando es a su dÍs o mTí.Í?
Quedando yo áme ced de las olas bnh^/I p incipió ásopla ,
dia yla noche sLieX has i a^ ‘«d» el
sal ación. A ojai a o lunadam^n Já una ida
«o» sonado, hssu ,„o 4U¿J,Ic^ á
—6—
ma ine. Sumamen e débil po la al a de alimen o yel escesi o cansan-
cio, ui a as ándome pa a busca algunas ye bas de que come : en
e ec o, comí de ellas, yel agua esca de una uen e que u e la dicha de
halla , acabó de es ablece me. Quise luego camina ie a aden o, yen
una he mosa p ade a i muchos caballos que es aban paciendo; en e el.
emo yla aleg ía, di igí allí mis pasos. Cuando es u e ce ca, conocí
.que e an yeguas, a adas odas á ue es es acas :e an he mosísimas, y
yo las es aba mi ando en usiasmado, cuando ia oz de un homb e salió
de una g u a. Poco iempo habla pasado cuando aquel homb e se me
ace có yme p egun ó quién e a. Yo le e e í mi a en u a, ycojiéndome
de la oano me in e nó en la g u a, en donde o as muchas pe sonas que
labia se queda on a óni as al e me.
Dié onme ácome algunos manja es, yyo les p egun é qué hacian
en aquel luga que me habia pa ecido una isla desie a. Ellos me es-
pondie on que sen ian de pala ene os al ey' M sa, sobe ano de aquella
isla: que en igual es ación odos los años lle aban allí las yeguas dp! ey,
álas cuales cub ía un caballo ma ino, ol iéndose después al ma ; que en
seguida lle aban o a ez las yeguas ála có e, siendo des inados pa a el ey
los caballos que de ellas nadan, de una he mosu a admi able yes e-
mada elocidad.. Me dije on ambién que al dia siguien e debian ma cha -
se, yqu&íi yo hubiese llegado cuaiido ellos no es u iesen alli hub’e a
pe eddo sin emedio, pues las poblaciones es aban muy dis an es, ye a
imposible di igi se áellas sin guia ni camino.
Emp endimos nues o iaje al dia siguien e hacia la capi al de la isla.
Fui p esen ado al ey Mi sa, me hizo a ias p egun as, álas cuales
con es ando yo ásu sa is acción ,decla ó que se in e esaba mucho en
mi desg acia, ypo lo an o dió ó den de que se me p opo cionase odo
cuan o necesi a a.
Relacionándome yo con los me cade es, pai- icuh men e loses an-
ge os que alÜ encon é, supe no ic as de Bagdad, ypensé en ol e me
ámi pais c eyéndolo ácil. F ecuen ando la có e del ey', con e saba cpn
los gobe nado es, los p íncipes que le odeaban ylos sabios de la India,
ins uyéndome en las cosluniines yleyes de sus es ados.
Un dia paseaba yo en el pue o, cuando llegando un ba |UG, p inci-
pió ádesca ga sus iiie cancias, en ándolas en los almacenes. De epen-
e ija on mi a ención unos a dos, iendo en ellos esc i o mi nomb »’:
los examiné de enidamen e, y econocí sin duda alguna que aquellos e an
los mismos que yo habia ca gado cuando me emba qué en Balso a. Tám-
hien conocí al capi án, ycomo yo es aba [ e suadido de que me c . ia
mue o ,ace cándome áél le p egun é de (juién eian aquellos a dos.
No econoció mis acciones, yme con es ó; «Emba cándose conmigo
un me cade de Bagdad, llamado Siiubad, llegamos un dia ce ca de una
isla: él con o os pasage os dese ba có, yl‘á supues a isla e a una (üs-
o me ballena du nliendo á lo de agua ;la cual cuando sin ió sob e su
lomo el uego que encendie on, se sume jió en el agua. Se sal á onla
mayo pa e de los que es aban encima; pe o én e algunos que se aho-
ga on ué uno el desg aciado Simbad. Suyos e an esos a dos, y OTgo
in ención de negocia los pa a si algún dia encuen o alguno de su lami-
lia, en ega le su capi al ylas ganancias quede él aya sacado. Pues yo
soy ese Simbad, mi capi án, le dije: os habéis equi ocado c eyéndome
di un o; mios son los a dos.
El capi án so p endido con mis palab as, esclamó: «Se á posible,
g an Dios! De quien puede uno ya ia se? Adonde es á la buena é de los
homb es? Conque yo con mis p opios ojos i pe ece áSimbad; od^
ios pasage os lo ie on como yo, yaho a eneis el desca o de eni di-
ciéndomeque sois ese Simbad! Homb e pe e so, al juzga ues o as-
pec o cualquie a os end ía po un homb e hon ado, ysin embaído con
una inicua maldad in en áis apode a os de unos bienes que no os pe e-
necen!» Si que éis escucha me, le con es é ,pod éis sabe el modo como
me sal é. Le e e í, pues, lo que me habia ocu ido ymi encuen o con
los pala ene os del ey Mi sa.
Con encido po es as palab as, yllegando al mismo iempo algunos
pasage os de su buque ,me econocie on ,mani es ando su g ande ale-
g ía po que me ol ían á e ,con lo cual el capi án pe suadido de que
o no e a un impos o , conociéndome al in, se a ojó en misbíazoses-
clamando: «Bendi o sea Dios, que os lib ó de an inminen e peli^! Cuán-
a es*mi sa is acción en es e momen o! Vues os son los a dos ; omad-
los, ahí los eneis.» Yo no sabia cómo esp esa le mi ag adecimien o y
elojia bas an e su hon adez: quise egala le algunas me cancías, pe o él
no consin ió en admi i las, aunque le hice g andes ins ancias.
Regalé al ey lomas p ecioso de mis a dos, y'aquel seño dignán-
dose admi i mi obsequio ,me hizo o os p esen es de mucha mas consi-
de ación que los mios. Cambié las me caucías po o as del pais, ycuan-
do el buque se hizo ála ela me emba qué, habiéndome despedido del
ey Mi sa. Fa o able nos ué la a esía, llegando po iná Balso a, de-
semba cando mis géne os, po alo de cien mil zequies. Inú il se á de-
ci que yendo á e ámi amilia, me ecibió con el júbilo que puede cau
sa la inespe ada is a de una pe sona que ya se ha c eído pe dida. Com-
p é muchos escla os ,campiñas, ycons uí una casa g andiosa ,pa a
dis u a en- ella odos los place es de la ida, después de los queb an os
que habia su ido.
»Simbad suspendió aquí su na ación paia segui comiendo, yel b m-
c[ue e du ó has a la noche. Se despidie on los con idados muy aleg es y
sa is echos del agasajo con que los habia a ado su amigo:, ycuando Na-
di ué á e i a se le dijo Simbad, po©iéndoie en la mano un bolsillo con
cien zequies: «Tomad, amigo Nadi ; ahí eneis pa a soco e á ues a
o—8—..
'
amilia has a mañana que ol e eis áoi la con inuación de mis a en u-
as.» En usiasmado el mozo con an inespe ado p esen e se despidió, j
llegado ásu casa, hizo un iel ela o de su ocu encia ásu esposa que
a le agua daba con impaciencia, la cual ecibió un gozo indecible al e
b illa en sus manos los zequies. Ella ylos hijos die on g acias aDios po
el bene icio que Ies en iaba, yaquella noche du mie on mas anquilos
de lo que enían po cos umb e. ,•
Llegada la mañana siguien e ,Nadi se aseó con la mejo ci a opa
que enia yse íué ála casa de su gene oso bienhecho . Es e le ecibió
con el mayo agasajo, ycuando es u ie on eunidos los con idados de la
íspe a p incipia on la comida. De sob emesa, omó Simbad la pahb a
diciendo: Con io, seño es, en que end éis la amabilidad de escucha la
con inuación de mis a en u as en mi segundo iaje, que po cie o no
son de menos in e és que las del p ime o.» P es a on odos a ención,
ySimbad habló así.
SEGUMO VIAdEa
Ecinino como es aba ápa-
sa anquilamen e en Bagdad lo
que me es ase de ida, pasaba los
dias en la mas indolen e ociosidad,
yes o p on o ino ácansa me.
De nue o me asal a on los deseos
de iaja po ma , yasi lo e i i-
.qué segunda ez, lle ando con-
migo icas me cade ías. En compañía de o os me cade es, emp endí mi
na egación, pasando de isla en isla, donde hacíamos cambios muy en-
ajosos. Desemba camos un dia en una ondosa isla cubie a de á boles
u ales, aunque an desie a que no se hallaba ni aun indicio de lial^ allí
jamás pisado plan a humana. Fuimos in e nándonos po sus deliciosas
p ade as, ymien as algunos se di e ian cojiendo lo es, óse e esca-
ban con las c is alinas aguas de sus abundan es uen es, yo me sen é á
come áo illa de un pu o a oyo que bañaba los pies de ondosísimos
á boles. Después de mi comida ,el sueño emba gó mis sen idos. No sé
cuán o iempo do mí; pe o al despe a yo no i el buque que allí me
habia lle ado. Sob esal ado me le an é, mi é á odas pa es, yno encon-
é álos me cade es que me halúan acompañado. Muy en lon ananza
dis inguí el buque á oda ela, que no la dó mueho en p^ dé seme de
is a, desapa eciendo en el ho izon e. ^
—9—
Conside ad, amigos, cuán a se ia mi ama gu a, ^
solo ydesampa ado en medio de un desie o. Se agolpa on g
nación las mas ho o osas ideas ;p incipié ágolpea me en e
maldeci mi codicia insaciable, que no se había con en ado con el pnme
iaje. Todas mis oces se pe dían en el espacio; mis maldiciones yp
pósi os se es ellaban en los oncos de los á boles.
No quedándome o o a bi io que con o ma me con la olun ad de
Dios, mLubí ála copa de un á bol, po si desde
alguno que halagase mi si uación. Muy en lo in e io de la isla descub
cie o bul o blanco; bajé, ecojí odos los í e es que pude, yme di j
hácia el pun o en que es aba el obje o aquel. Es ando ja ce ca, ¿cspu
de anda mucho iempo, dis inguí que e a una eno me bola blanca,
ace cándome; su amaño e a po en oso; la oque con la mano yp
en ella una sua idad es epiada. Di uel as asu al ededo , yno pude
conoce que u iese abe u a alguna. Subi encima e a imposible, po -
que ámas de su desmesu ada al u a, se oponía su escesi a sua idad.
E a ce ca déla ho a de pone se el sol, y epen inamen e se oscu e-
ció como si le ocul ase una densa nube. Alcé los ojos y i con asomb o
se la causa una a e de un amaño espan oso ,que enia olando hacia
donde yo es aba. En aquel momen o me aco dé de habe oído habla a
los ma ine os de una a e llamada oe, ycomp endí que aque a’^
bok blanca un hue o suyo. Me a imé odo cuan o pude aocul a me d^
bajo del hue o, yel a e, pa ándose encima se puso a. «“P
^
de"^ sus pa as, an go da como el onco de un á bol, caía delan e de mi
cue po, yyo me a é áeUa con la aja de mi u ban e, con iado en que
al ola el a e me lle a la consigo yme aspo a ía ue a de aquella isla
desie a. No salió ano mi cálculo, después de pasa oda la noche de
aquel modo, al amanece el dia siguien e oló el a e, yme emon o an
íd o, que pe dí de is a la ie a. Después de di aga algún üempo po
el espacio, ol ió ábaja el a e con la elocidad del ayo, yen one^
yo al oca en ie a ae desa é p on amen e de su pa a. Ella dio un sal o,
cojió en su pico una g an se pien e ydesapa eció olando.
^Encon óme, pues, en un alle muy hondo, cuyas mon anas laicas
yesca padas se pe dian en las nubes. Mi é á odas “
encí de que no e a mej« el si io en donde es aba, que ía isla dese -
a que habia dejado. Fijé la is a en el suelo y i que odo es aba en o-
pizado de g uesísimos diaman es, lo cual no pudo menos de causa n^
Sgun placS; mas p on o se i ocó en e o al di isa un pn nume o d«
se pien es dis o mes, ales, que la mas pequeña podía aga se aun
homb e. Aquellos ep iles de dia se ocul aban en sus cue as po emo
al oe, ysolamen e sallan de noche. ,„.,u
Todo el dia le pasé eco iendo el ahe, ycuando llego la noche m*
aeogí á na cue a, ce ando bien la en ada con una g uesa pied a pa a
—16 —
«Men^ o, dijo ab azándome, que Dios me depa e la ocasión de
pone en ues as manos es as me cancías, mejo adas po mí con el
mayo cuidado.» Las ecibí con odas las mues as del ag adecimien o
que me me ecía el capi án, yápocos dias pa imos de nue o en la na e,
yendo áo a isla do de hice g andes acopios de cla o, canela yo as es-
pecias. Después de una la ga na egación llegué inalmen e áBalse a,
eg esando áBagdad con an as iquezas, que ni yo mismo sabia su a-
lo . Dis ibuí en e los pob es conside able can idad yaumen é las po-
sesiones que de an es poseía.
Te minó aqui Simbad la na ación de su e ce iaje; mandó en e-
ga cien zequies al mozo Nadi , ycon idándole pa a el dia siguien e le
despidió con su acos umb ado agasajo. Al dia inmedia o ol ie on á eu-
ni se los con idados, comie on, yde sob e mesa p incipió Simbad á e-
e i en es os é minos las a en u as de su
CUARTO VIAJE.
os iesgos que habla co -
ido en mis iajes, las muchas i-
^quezas acumuladas en ellos, ni los
place es que dis u aba en mi ida .
pací ica, pudie on e ae me de'
emp ende o as nue asa en u as.
^l^auau iuo y(16 nue os
hice acojHos de di e en es me cancías yme di ijí ála Pe sia, donde me
emba qué después de a a esa di e en es p o incias. Dando ála ela,
ocamos en a ios pue os yen muchas islas o ien ales. Ua dia nos aco-
me ió en al a ma una e ible bo asca, yápesa de las ace adas dis-
posiciones del capi án , ino el buque áda con a una oca es ellán-
dose pe eciendo muchos de los pasage os con odo el ca gamen o.
Yo, que lelizmen e pude aga a me áuna abla, me sal é con o os
compañe os, lle ándonos la co ien e áuna isla, medio mue os de ham-
b e yde a iga. Sin cuida nos de nues a sue e, nos endimos en el sue-
lo ypasamos asi la noche, has a que ála mañana nos in e namos en la
isla después de muy salido el sol. Poco habiamos andado cuando descu-
b imos algunas habi aciones; nos ace camos áellas, yal momen o nos
odea on muchos neg os, los cuales apode ándose de noso os, hicie on
Wi,mM o yuos lle a on ásus casas, cada cual los que le habíamos ocado.
ó y009 p esen a on una hübiLe bnínia in eheioo eolbá
de ella. Yo desde luego ñe o Scómpáñe os se deja dü
que la o ecían, yno ^ise p„V<^ié on dé éllá con a idez. Pocé
lle a del hamb e que les compañe os que habían
iempo se hahia pasado yya segúi-
pe dido el juicio yhablaban desa inadamen^^^^^^^ ^
da una g an can idad de a oz cocido con mucua g asa, j
hice mas que p oba lo. Ja-nn, la yé ba ,e a que se nos as-
La in ención de los "üeS a si uación, &
omase la cabeza yno conociésemos lo J ó ó
in de que el pesa no £ j¿eO '’de engo da nos e a pa a des- -
aplazasen mi mue e pa a ¿so de mis acciones, on
^Me daban mucha libe ad JSacian POCo casóle m_
lo cual decidí un Je ^u |1 -om
lo, un anciano ™ a ^Sa ^^^ sü is a. Yo ema
mas yo en onces edoble la a J.. ¿gj¿ dé süs Casas ys e^
la segu idad de que odos ®s noche, yasí caminé odo el
gun cos umb e no debían dn he ádescansa y oma un
3ia, pa ánbome solo un b e e büs^
poco de alimen o, ®Lleaúé ála o illa dél ma al oc aVodiá
cando siemp e los pimien a, de que había
ydis mgui muchos homb es b u e ecelo alguno en ace ca me al
g an abundancia en aq«el «i . n salie on
V^ c su ocupación, yen e e«o ’el idioma mió, ecibí
í“eZ yC pío e^c . o ación de «i acen o-
“S sT o a
di ijiéndome ala isla de q«e bondadoso; y e i iéndole mis a en u-
“snsí. dí ó -
ca gó qoe me «aídasen coo pa id a om
Vs u os en abundaoca Jel p incipe, H-
: JSSí ^
aSimbad, an o es el ca a o que e p oleso, que q^
—18 ^
pa a siemp e ámi lado; yá in de log a lo-, he pensado en un
con iado en que has de hace me la ineza de no opone e áél —P n
es oy, seño , le espondí, áobedece lo que uL a ma< es ad se ^
nase o dena me -&ie o casa e, p osiguió el e , conína dama S
las p incipales de aí có e.» Yo no supe eplica al p íncipe ia bol
ica"^ cai ^° -'’ esposa una seño a noble, i uos^a. himosa j
oS'- n®sabo eando las delicias de un esoLl
ol e TLTaTde gSd." ^
esS con aido amis ad
la mas hondT ^¡c hallé sumido en
imS ^'desespe ación, yamis p ime as palab as con es ó- A
S’L oT adquie a anquilidad, sabiendo que
PonlT P«“seis an aclgamen e, enuse o
on&d en el cielo que p olonga á ues os dias yos da á p ospendad'es’
/ " íí ' 'V'oW^^^s.LQaien. K„„S
,«¡s. ,í c”„” 1“
¿»¡ -
an on ^cos umb e. En el momen o He-
Já e con el yesSo'^ml kjSo Te^mLa c ‘
cab S .“C“ SS.^“ - ‘'^‘T
zó es echamen e álos na ien ps V3'o onces el ma ido ab a-
,ue pacie e»
al p»o, quedaDdo p„«w „i a ezl pied a de ia ,¿á
«day™d“S'p«“L d”eíeol'’““^^ 1“
Vol , desde^lL^^X o' 'bSI IIT, íe”d >"'T-*™""’'-
e^ “i: e sí^^
bad ’ ' esXdióTe^^^^ Tey 'íanT ‘T ‘
gados habiéndose casado den ío dll
Conside ad, seño es, cuán o me a ligi ia es a no icia. Vol í ámi
po om opé agos haWa .eoido >j;““S¿ndo »“¿.'"“X"™
?.-=5i
iogados lamen os de "^alelándome del pun o
SsTa ^e eu llan o
no de mis an e io es pelig os, y„pnosa me agua da! Uli pe e
desespe ación: Qué mue e »^aü lema .p enia yo de sali
SJlcla, dónde “«^ . . ^eSe^ e p oduc o de mis a anes
de mi casa donde dis u aba con scsie,o p^^ „e^is ea-
La go a o pe manecí dese^p )^^apode o de mi un
cia golpeándome la ^beza ^u di ig éndome á ien as al si io
nue o deseo de p olonga mi. das, yo^^ i algu-
d^mi a aúd, omé los panes yel «gj’ ya solo me agiw -
nos dias. Ya se habían cwxluido mPpe sona i a. Es-
dabala mue e, yo en onces que
a e a una muge , ysm e lexi .>i,,„„é sob e la in eliz anos
exis encia iba ácome e nio i p on amen e. Me apo-
golpes con un hueso que eo] ...a aúd, yya u e paia
le é del pan yel agua d^^^^ yo o i o, hice lo
unos dias. En iTmen o pa a muchos días, pues poi o
mo, yasí p oseguí eniendo Vj,,ue hubo en la cuidad,
luna pa a mí, ue g ande la iel^acio de conclui mi sac i icio
Ma é áuna muge cabeza sob esal ado al si io donde
sen í pasos yoi como espi a . ;
SSSéSsgB'
Ms •“^henidB apo Vcual n^
momen o so p endido dudando s míl """ ^ede u eC
hice asi, pasé po la abe u a mA -'áhega : po in
esp esa el gozo que ecibí en onces de
animal ma ino acos umb a ia eni ! ^^,‘='^“en e comp endí que allí
«dá« es. Ja,„ell„ S i^S ie"™ ®"™ P“ “«A"
^.«le ab» Í«I *'' ''"V’* "q'.olla pan,
ma o „L í.‘ “,5“™,; ''“jl Mas las aHa2 y
dop.e « ™K a ““ de S¿X;*"do g a-
íé os" Caa^J'*" ^'‘“'Mdo°se&TC,Í“^'' 1“ "“•» "» muy
“áque S““ “ I™*™ '« “" i-
do sLa me con is 11 ‘nau agado dosdTa*^"® **^*^^*’''‘
da on de“ el ”1que lle aba l1'^mn-
pue os éislas nn ^'^m ou su umbo aha con los
mas apa ada delquíaS ^^^"da^de^slíS
»c eS5 ‘iíüs~£;;^“
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hice muy buen neíiAA.'A muy poblada y •°huma-
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OUIHTO VIAJE.
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memo ia de mis pasados
S|pelig os se bo ó con los goces de
^'mi ida" aleg e, yse disipa on los
íl'p opósi os que habia hecho de no
%espone me áo os nue os. Ansiaba
”’ap ende mas iajes, ycom-
ido me cancías en g an can i-
ui con ellas áun pue o de
ma que iendo campea po misóla olun ad sin depende de pa c
”es,’hl c s ui un á-gus o. Cuando le u e coñudo
mé mis me cancías yadmi í en él áo os me cade es, haciéndolo ala
ela en cuan o se p esen ó ien o a o able. ,
Fué muy lai^a la na egación, yal in ocamos en una isla desiem,
ande lo p me o que se p esen ó ánues a is a ue uu «no me hue o
de oe pa ecido al que yo habia encon ado en mi segundo iaje. Ya es-
p’^llMlop io^S sali del hue o ,asomaba su p» po el^
ja on; los me cade es que me acompañaban, ompie on-
íhueVo, yhaciendo pedazos al oe le asa on. Yo me opuse desde luego
¡su ^do, diciéndoles que co ían g a es iesgos en ello; pe o no
¡icLon caso de mis palabm. Pusié onse ácome el a e asada yno
bien habían concluido, apa ecie on ám
ba cones e ibles. El capi án que yo lle aba en
sspo iouciu lo ,ue amello
*'“lí m?“'
‘‘“Sndo’ pSTSk’ aM Tp acipid áda espan osos al^
en el su hijuelo, aci e enían Desapa ecie on de nues a
’^asWhui de. peU^ .
’“‘pocoTe«o"m damosen(lis.inilui los««
.—22 —
ayendo en sus ga as cada uno un dis o me peñasco. Llega on p on-
amen e ápone se sob e nues o buque yen onces uno de ellos dejd
cae áplomo el peñasco que aía; pe o a o unadamen e supo el pilo o
i a con maes ía, yla peña no cayó encima, sino áun lado haciendo
ab i se has a el ondo el agua del ma . En el ins an e de aquel g an mo-
imien o de las aguas, apa eció en la supe icie un colosal mons uo ma
í imo, el cual ab iendo su boca descomunal nos hizo c ee que iba á a-
ga nos; mas en seguida ol ió áocul a se. El segundo oe ambién sol ó
la peña que aia, ylo hizo con al acie o, que cayendo en medio de ¡a
na e, ab ió el casco en dos pa es, aplas ando ála mayo pa e de los
pasage os, ylos demás, siendo yo uno de ellos, uimos sume jidos. Tan
¡0^0 como oqué el ondo de las aguas, pude elizmen e ol e ála su-
pe icie yaga a me áuna abla. Fluc uando sob e las olas conseguí lle-
ga áuna isla, yaunque con g andísima di icul ad, me i en sal o. Sen-
ándome sob e la ye ba pa a descansa de mi g an a iga, comí de di e-
en es u as que bailé ámano, sumamen e sab osas. Lu^o me le an é y
econocí el e eno, que me pa eció mu delicioso.
Seguí adelan ándome álo in e io de la isla yen mi camino encon é
un anciano sen ado ála o illa de un a oyo, yen el momen o me ima-
giné que se ia un desg aciado náu ago como yo. Le saludé ysolo ecibí
po espues a una cabezada. P egun ándole yo qué hacia yquién e a,
me espondió haciéndome señas de que lo omase áhomb os yle pasase
al o o lado del ío. Compadecido yo, ninguna esis en ia hice, y o-
mándole sob e mis espaldas, a a esé la co ien e. Cuando es u e al o o
lado le dije que se bajase, pe o él en ez de hace le así, c uzó ue e-
men e sus pie nas al ededo de mi cuello, yápesa de liabe nie pa e-
cido un anciano an débil, ap e aba mi ga gan a de modo que c eí queda
ahogado. Caí al suelo desmayado; mas d nunca se sol ó de aí, allojan-
do solamen e un poco las pie nas pa a que yo omase algún alien o. Cuan-
do ecob é mi sen ido, ap e aba ue ie aenle uno de sus pies con a mi
pecho, ycon el o o golpeándome en el cos ado, me obligó ále an a me
p on amen e yque andu iese po debajo de los á boles pa a él coje las
u as ycome las. Así me u o un dia yo o yo o, sin sol a me jamás el
iinciano, siemp e aga ado ámi pescuezo, a lojando solamen e un poco
de noche cuando me endía en el suelo pa a descansa . Apenas e a de
día me golpeaba con sus pies yhacia que me le an ase yandu iese odo
el día. Inú il es deci cuán o su i ía yo al e me ap isionado de aquel
modo, sin pode me qui a de encima semejan e ca ga.
Un dia encon é muchas calabazas secas en el suelo, cují una la
llene con eljugo de u as, que abundaban en aquella isla. Dejóla calaba-
za con el ino en e] hueco de un onco, ypasados algunos dias ol í
po allí ybebí un hec an escelen e, que po un a o me nizo oh ida (Te
nu amaiga si uacioa, aas o nándome la cabeza, de modo que según iba
caminando p incipié ácan a ysal a . Cuando el anci^o ad i ié el e e^-
io que me habia p oducido aquella bebida quiso ambién p o ja ae
dicó po señas que le diese de ella. Tomó la calabaza, la ego asu
yencon ando delicioso el lico , bebió bas a que no dejo go a. no
p incipió ámani es a que los apo es del ino se le subían ala cabeza,
can ando idiculamen e ymeneándose sob e mis bomb os. Poco apoco
ue on a lojándose sus-pie nas, yal momen o que me i lib e eeas
cuello, le i é al suelo, cay«ido emb iagado comple amen e. Coji p on a-
men e una g uesa pied a yle machaqué la cabeza. „.
Lib e ya del iejo impo uno yc uel, me di ijí hacia el mai co
g ande aleg ía, yes a se aumen ó al encon a me allí algunos ma ine os
que acababan de llega ybacian descanso. Me ace que aeos, es
mi a en u a yqueda on admi ados de halla me con ida, pues la
con el Viejo de la ma , yme dije on se yo el p ime o aquien no h^
ahogado. «A los que log aba coje , añadie on nunca los
pues de habe los abogado, siendo innume ables, las ic imas que iene
Ae i icadas; po lo cual siemp e que se hace algún desemba co en es a
isla, una pe sona sola nunca se a e e áin e na se, sino muchasjun es.»
ConclAe on su elación yme emba ca on con dios, oseando el
buque al cabo de algunos dias en el pue o de una g an c udad.^ice ami^
ad du an e aquel iaje con uno de los ma ine os, el cual me lle o aúna
casa de hospedaje; me die on un saco g ande,me ecomendó áo os hom-
b es que ambién ecian sacos iguales al mío, yles dijo que melle ase
con ellos ácoje cocos. ,a
Bien p o is o de í e es pa a odo el día, ui con aquellos homb es a
un es enso bosque poblado de á boles en es emadamen e al os y an
edo su onco, que pa ecía imposible pode coje su u o, que e a el
coco. Al in e na nos en el bosque imos co e p ecipi adamen e ysubi -
se á los á boles con ajilidad asomb osa, una mul i ud de monos. Los
homb es que iban conmigo p incipia on ácoje pied as y i a las con a
los monos álo al o de los á boles yyo hice como ellos. Los monos al i-
a les las pied as iban cojiendo los cocos ynos los i aban con demos-
aciones de enojo. P oseguíamos noso os en i a les pied as yellos en
con es a i ándonos cocos, délos cuales pudimos llena nues os sacos
en b e e iempo. ,.,,,j
Concluida nues a aena ol imos ála ciudad, yel nae cade que me
habia dado el saco pa a i al bosque me pagó el alo de los cocos que
yo lle aba, mandándome que los dias siguien es ol iese al bosque pa a
el mismo abajo, has a que con el p oduc o hubiese eunido lo su icien-
e pa a pode me ol e ámi pais. Ag adeciendo como e a ¡egul^ su con-
cejo, hice lo que medeciá, y ui acopiando una g an can idad de cocos.
En e an o se ma chó el buque donde yo había ido ala cmdad, y u e
que agua da la ocasión en que o o se dispoma pa a sali . Cuando es u e
dispues o á ecibi cammen o, mandé emba ca en él odos los cOcoi
que enia eunidos, ydespidéindome de aquel amigo pa í háeia una
la muy abundan e de canela. Luego pasé ála isla de Goman, donde se
c ia la masescelen e made a de aloe. Cambié mis cocos po los dos u os
p iTÜegiados de es as islas, yasociado con o os me cade es salí ala pes-
ca de las pe las, lle ando buzos cos eados po mi cuen a. Ca gado con
g an can idad de pe las g uesísimas ol í áemp ende la na egación, lle-
gando po quin a ez elizmen e áBagdad, en donde me en iquecí consi-
de ablemen e endiendo la canela la made a de aloe ylas pe las que
aia. No me ol idé de dis ibui en limosnas una can idad p opo cionada
ámis ganancias, y esol í dis u a el es o con anquilidad en medio
de mis amigos.
Así concluyó Simbad de e e i lo acaecido en su quin o iaje, ydan-
do áNadi el dia io de los cien zequies, le con idó ácome ambién pa a
el dia siguien e. Como es de supone , no al ó el mandade o ála ho a
dada, ni ampoco los demas con idados, yluego que se hubie on ega-
lado con esquisi os manja es, pidió Simbad que le p es asen a ención al
ela o de su
SESTO VIAJE.
ii duda ninguna, seño es,
^esdijo, Isimagina eis que después
*de habe hecho cinco iajes en que
li an g a es iesgos .co í, después
S^de an os p opósi os de no ol e á
^^Bsal de mi casa, ya el que hice
- ^^^cuando ol í con las pe las, ue a el
Ja¿o^^om3 ei c^bi lómo hahia de a iesga me ses a ez nue-
os peVm os; yo mismo no lo comp endo cuando lo e lexiono; pe o es
lo cie m que al cabo de un año de quie ud me decidí áemp ende o o
iaje, sin a ende álos uegos de mis pa ien es yamigos.
.Es a ez me di ijí a a esando muchas p o incias de la India, yen
un pue o de ma muy dis an e me emba qué en un buque dispues o
pa a una la ga na egación. Viajamos días ydios, meses ymeses, yiiuii*
w eíamos el é mino. El capi án yel pilo o pe die on el umbo yno
gabian dónde nos bailábamos. Po íin llega on áconoce lo; mas ue paia
llena nos de cons e nación acuan os íbamos en el buque, pues el capi-
Mn como un u ioso p incipió áda espan osos ala idos.
P egun ándolepo que hacia ales dem^ nos hallamos en el si io ma^
ño es, no puedo menos de anuncia os ?co ien e, no-
pelig oso del ma ; el buque a eba ado Po P^Mandó m
Lduce sin emedio áP en la maniobm
media amen e ecoje elas yla -buque bácia un mon e.
Vimos en onces pon ho o que s® pPnues as idas an es
‘/—.«doeolios ,i.e es, la.
>n aamos —j,,eiemnla cíe nauei —
;n que noshallamos es al, que yJP odos nos
mnape sonaquelehapisado.Des^ ndo^^ desg acia. Vol imos la is a
^ aímos yp incipiamos alammi los despojos de mu-
po odas pa es, y g£-ado an es que la nues a, ymi i i-
ebas emba caciones habe pe ecido allí muchísimas
ud de huesos humanos, q®® “|^co en siemp e ádesemboca a
gen es. Sabido es, seño es, que 1^^^^ salien-
L ; pues bien, al^^ yse ocul-
d® po en e unas penas, co í P^ ¿c o maba de c is al, u-
aba enlo in e io de una ^en ez de a enas e an ío ma-
d^ba , ia el -^^4* ?Sna,
S“'Sue’s de ^saela decha* con-
e ida en el ámba . aneible subi , po lo esbaladizo ylo
-Ala cumb e del mon e no e ampoco podía se po
e izado de sus pun as; n? u imos mas emedio q^i® pe -
es e ce cado de p ecipicios, co qj^^cc e desas ada,
manece enla playa, y^sí pudimos i i mu-
Repa imos en común los i q^yp incipia on anioii .e
ehos dias, pe o ya dando sepul u a, yyo sob e
los compañe os mas débiles. j„hi lo áque supe economiza mejo
PlY3llosde»S;l»»^/“'/* » Xa» y
uue o os las p o isiones que m ainbien yo eia el
que habla ped‘do ocul a . U^op eboque los es i ase, umincia-
dínnino de mis í e es, los cuale p ende me yo naismo en mi
ban se co a mi exis encia. alimen o, ab í en la ie a una
po. aecb e». e P«e..-
' 32 —•
Emb iagad^ de gozo le espondí: «Seño , lo que haya hecho, que-
«a suíicienieiuen e e ibuido con la libe ad que ae concedéis, qu a o
solo que añadais áes e don el pe miso pa a ol e me á aí país.» Tan
p on o como lleguen aquí unos bajeles que acos umb an eni áca ga
de ma il, pod éis log a ues o deseo, lue con es ó él. Los dias que
a da on en llega los bajeles me u o en su casa a ándome como un
amigo, yendo dia iamen e al bosque yacopiando una inmensa can idad
de ma il. No pudo es a ocul o mucho iempo aquel descub imien o, y
ambién o os me cade es se ap o echa on de él.
Liba on los buques, ymi amo ca gó uno po cuen a suya, cedien-
do ámi ía o odo su p oduc o. Dándome además muchas p eciosidades
de aquel pais, me despidió, ag adeciéndole yo los bene icios que me dis-
pensaba. Me emba qué, yla na egación ué sumamen e p óspe a, lle-
gando áun pue o de ie a i me de la India, donde endiendo el ina -
il, saqué una c ecida can idad de dine o ydispuse mi iaje hacia Bag-
dad po ie a en unión áuna ca a ana.
Fué la go el camino y u e que su i mucho; pe o al in Il^é e-
lizmen e áBagdad, p esen ándome al ins an e al cabía pa a da le cuen a
de mi embajada. Mucha ué la sa is acción que u o el mona ca iéndo-
ne, pues me dijo que habia emido po mí cuando a daba an o en la
uel a. Yo le e e í ia a en u a de los ele an es, yquedando admi ado,
.mandó que la esc ibiesen en pe gamino con le as de o o pa a se conse -
ada en sus a chi os. Recibí mudios p esen es de su mano yme e i é
ámi casa con mis pa ien es yamigos, i memen e esuel o áno ol e i
wnp ende o os iajes.
Aquí e minó Simbad su his o ia con el sé imo iaje, yponiendo la
mano sob e el homb o de Nadi le dijo: «¿Qué os pa ece, amigo ¿Ha-
bíais oído nunca deci de alguno que hubiese co ido an es a ias a en-
ólas como las naias? ¿Conocéis algún homb e que haya pues o á iesgo
an as eces su ida? ¿Di éis aho a que no engo bien me ecido el dis u-
a una ida anquila ydeliciosa? Cuando dijo es as palab as, Nadi be-
sándole la mano le con es ó. «Pe donad, seño , la o ensa que os hice
al habla de os en el p ime dia an es de conoce os: con ieso que odo*
mis padecimien os jamás han podido compa a se con los ues os po
lo aise.me eceis aun mucho mas que lo que poseéis. Con inuad ’sieído
eliz yhaciendo buen uso de ues as iquezas con ues a ca idad bas e
la ho a de ues o allecimien o. ’
Mandó Simbad que le diesen o os cien zequies yhaciéndole dejai
el o icio de mandade o le admi ió en el núme o de sus ami-ms comían
do con ellos en su mesa ecuen emen e, pa a que jamás ol idase ui
a en a as de Símbad el ma iho.
«-i
--FBi.
DE LOS CRÍMENES. 2g
En ues a mano es á la sal ación de mis inocen
hijos,
—{Bas a!
Un pad e implo a áo o pad e yno es siquie a^ escu-
chado. %
—¡Qué dian e!
—¿Os coD lo eis al in?
—Y bien; ¿qué es lo que exigís de mí?
—La sal ación.
—T a a é de sal a os.
—¡G acia, 'g acias!
—¿Pe o cáao?
—Dejándome hui con oda mi amilia.
—Es a de pa a eso.
—Es iempo oda ía.
—No.
—¿Que nó decís?
Tiene el ey an bien omadas las medidas^ que nadie,
¿en endéis? nadie absolu amen e pod á es a noche escapa
del Lou e.
—¡Cielos!
In en adlo y os, ues os hijos y ues a esposa se-
íais mue os an es de aspasa sus umb ales.
—¡Oh Dios! ¿Y qué hace ?
—Obedece me en odo ciegamen e.
—Es oy p oE o. ,
.
—Pues seguidme.
—¿Ad6n.de?
—Ala cáma a del ey.
—¡Qué escucko!
Allí ha éis en ega
de ues a espada.
—¡Cielos!
de las lla es del palacio, yluego
LA TORRE
¿,
—¿Qné os asomb a?
—¿Y es de esa sue e como me que éis sal a ?
—Sí.
—Os bu láis de mí^ seño conde de Alenzon.
—Soy incapaz de bu la me del encido.
—Pe o,..
—¿Fiáis en mi palab a óno?
—¿Y qué hace sino ia ? .
—Pues seguidme yobedecedme sin ab iga emo al—
nino.
—¡Oh!
—Vamos, amos po que el iempo uela.
—Vamos, yplegue al cielo..-
—Ni una palab a más, seño minis o,—dijo Bu idan
en elazando su b azo al de Engue ando de Mo. igny y
obligándole ácamina con paso ápido.
—¡Minis o!—mu mu ó Longue ille con acen o de
ama gu a.—Toda ía me llamáis minis o.. .. ¡Qué es-
ca nio!
—¿También c eeis que os esca nezco?
—¿Y cómo no?
—¿Conque an in ame mé conside áis?
—¡Ah!
-Enho abuena. Pensad de mí lo que gus éis, dudad
cuan o que áis, emed lo que os plazca, pe o ened en
cuen a que cuando Bu idan empeña una palab a...
—¿La cumple?
—Siemp e que en su mano es á cumpli la.
—¿Y" la que me habéis empeñado...
—La cumpli é pese áquien pese. Mas silencio: hemos
llegado: se enad ues o semblan e yno ol idéis que el
ey aun os c ee inocen e yque si os p ende has a mañana
es solo po me a p ecaución, pa a e i a que los conju a-